Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos
A los compañeros trabajadores: Teniendo en cuenta las reuniones regionales convocadas en el marco del Convenio suscrito por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, es el objetivo de esta nota, aportar algunas ideas sencillas pero importantes sobre un tema, el medioambiente, del que mucho se ha hablado en foros internacionales, académicos, empresariales, de organizaciones ambientalistas, y gubernamentales, en los que los trabajadores hemos sido, generalmente, convidados de piedra. Gran paradoja esta ya que somos los trabajadores los que sufrimos, con mayor rigor los efectos del desastre ambiental al que la globalización de la economía, el capitalismo salvaje y la complicidad de muchos, nos van arrastrando. Los trabajadores somos doblemente afectados por la contaminación, porque la sufrimos en el contacto directo en nuestro lugar de trabajo y porque junto a nuestras familias estamos condenados a vivir en los lugares ambientalmente más insalubres. Los Trabajadores tenemos también el derecho a un ambiente digno y saludable. Esto no es ninguna novedad ya que aquel quedó plasmado en los Derechos del trabajador, en la Constitución Nacional de 1949, en forma difusa, ya que la época no justificaba aún, puntualizar el derecho ambiental que, desde el punto de vista de los trabajadores se veía ya reflejado en estos enunciados constitucionales: 1. Derecho a trabajar 2. Derecho a una retribución justa 4. Derecho a condiciones dignas de trabajo 5. Derecho a la preservación de la salud 6. Derecho al bienestar 8. Derecho a la protección de la familia. ¿Pero cómo llegamos los trabajadores a obtener estos derechos? Muchos se han encargado de decir que la Legislación Peronista que nos amparaba fue consecuencia de un regalo oficial y no de nuestras luchas; lamentablemente, a veces, lograron convencernos. Hagamos un poco de memoria: el Movimiento Obrero Organizado Argentino no nació por casualidad, ya que sus orígenes se remontan a las épocas de las montoneras nacionales luchando por la integración con dignidad de nuestra Nación, siguen con la rebelión de los gauchos expoliados, las corrientes de inmigrantes europeos, anarquistas, sindicalistas, socialistas, de cuyas luchas, de cuya sangre también se forja desde una perspectiva nacional, nuestra presente organización obrera. Pero el Peronismo tampoco nació de un repollito. No fue fácil a los trabajadores arrebatar a nuestro Líder de la cárcel oligárquica. El 17 de Octubre, nos organizamos para la lucha, peleamos y ganamos. Después sí vinieron las conquistas sociales de los trabajadores.
No debemos olvidar que la conquista de nuestros derechos se han logrado siempre, por el diálogo, la persuación, la firmeza o la lucha y nos han sido arrebatadas siempre por la fuerza. Por todo esto, el Derecho de los Trabajadores a un Ambiente Digno y Saludable, es un derecho inalienable, un derecho natural del cual nos han despojado las patronales, haciendo uso indiscriminado de los recursos naturales de la Nación y envenenando nuestro aire, nuestras aguas, nuestro suelo, nuestra flora y nuestra fauna, con el sólo fin de aumentar un lucro inmoral, con la complicidad de los gobernantes de turno. Por eso es justo que el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación nos convoque, a los trabajadores, a participar en la discusión de la problemática ambiental, mejor dicho de nuestra problemática ambiental que tiene su perfil propio. Por eso es bueno que los trabajadores respondamos a este desafío y participemos con conocimiento, responsabilidad y firmeza. Un conocimiento que surja de nuestra propia realidad, sobre la que deberemos estudiar analizar, reflexionar para formular y ejecutar los programas de acción que conduzcan al reconocimiento del Derecho ambiental de los Trabajadores. Este derecho, como enunciado, es amplio y diverso pero nosotros debemos ir dando precisión a su contenido que debe contemplar, entre otras cosas: La defensa del medio ambiente en y desde los puestos de trabajo mediante el reconocimiento del derecho al control, de la gestión ambiental de la producción, por parte de los trabajadores. El reconocimiento prioritario del derecho a la plena ocupación, al salario justo, a las condiciones dignas de trabajo, a una calidad ambiental irrenunciable, dentro de los programas de desarrollo sustentable o de los índices de sustentablidad que lo determinen. Una responsabilidad que los trabajadores organizados, muchas veces, no hemos podido, sabido o querido expresar, per que hoy es ya es un deber inexcusable. Una firmeza que debe abrevar de la historia de lucha de los trabajadores y del legado ambiental que nuestros hijos merecen. Hoy, este espacio de participación de los trabajadores abierto por el Gobierno Nacional y sostenido por los Gobierno Provinciales, abre una instancia de diálogo y concertación. Sepamos sacar provecho de ella, sabiendo que es sólo el inicio de un largo camino de lucha que se integra en la búsqueda de un Proyecto Nacional para una patria Justa, Libre y Soberana.
Buenos Aires, 1º de mayo de 2006