Asociación Latinoamericana para el Desarrollo de la Industria, la Tecnología y el Empleo (ALADITE) y la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETyP) “Estado y competitividad en el escenario argentino actual. Análisis y perspectivas.” 7 de noviembre. Salón de actos del Rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Ciudad de Buenos Aires. Apertura Lic. Rodrigo Carmona
Presidente de ALADITE
Lic. Alejandro Robba
Presidente de FETyP
“Capacidades del Estado para incidir en la Competitividad Sistémica” Lic. Fernando Porta
Centro REDES
Lic. Martín Schorr
FLACSO y SEPYME
Cdor. Claudio Callieri
Coordinador del Área de Competitividad del Observatorio del Políticas Publicas de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Director del Proyecto SeCyt
“Estudio de las Capacidades del Estado Nacional para incidir en la Competitividad Sistémica. Instrumentos y Políticas Públicas.” Ing. Roberto Lattanzi – UTN
Moderador
-Quisiera agradecerles a todos la presencia aquí en este evento que hemos organizado en conjunto la ALADITE Asociación Latinoamericana para el Desarrollo de la Industria, la Tecnología y el Empleo y la Fundación Estado, Trabajo y Producción, simplemente agradecer en principio a las autoridades de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Pacheco a través de la cual se gestionó la posibilidad de realizar este encuentro aquí en la sede del Rectorado, en nombre de ALADITE y FETyP, y del ingeniero Lattanzi que estaba de viaje y me pidió que lo sustituya brevemente para darles la bienvenida. Voy solamente a reseñar la participación de las personas que hoy nos acompañan, después vamos a dejar la palabra a las autoridades de ALADITE y de FETyP que van a hacer la apertura de este encuentro. Nos acompaña el Lic. Martín Schorr, es economista de la Secretaría PyME, asesor del Subsecretario, también es investigador del área de economía de FLACSO e investigador del CONICET. Nos acompaña el Contador Claudio Callieri que es Administrador Gubernamental, Gerente de Control de Gestión de una empresa dependiente de la CONEA que es IOSITEX S.A., docente de Estructura Económica en la Universidad de Buenos Aires y es también miembro de ALADITE en carácter de Tesorero. Nos acompaña también el Lic. Fernando Porta que igualmente es economista especializado en Economía Industrial y Comercio Internacional, es investigador del Centro REDES, es docente de la Universidad General Sarmiento y de la Universidad de Buenos Aires. Así que sin mas palabras y agradeciendo la presencia de todos ustedes vamos a dejar la palabra a las autoridades de las dos instituciones que han organizado este encuentro. -Qué tal, buenas tardes. En principio voy a presentar a ALADITE que es una asociación que tiene nueve años de vida y que nació como iniciativa de los estudiantes de postgrado de la maestría en Economía y Desarrollo Industrial de General Sarmiento, y a lo largo de estos últimos años han venido trabajando en todo relacionado con la divulgación y articulación en sectores públicos, privados y sociales y en las distintas actividades vinculadas con el desarrollo económico y productivo, pero pensado de manera integral. En este sentido la idea de hoy es tratar de discutir la problemática del Estado y la competitividad, mas que nada teniendo en cuenta que en un nuevo escenario como el actual, donde hay mejoras en los indicadores a nivel social y económico y donde indudablemente estas temáticas son centrales en términos de pensar un Estado que cavile estratégicamente la cuestión de la competitividad y, por otro lado, la importancia de buscar la articulación entre actores como un elemento central. A partir de estas reflexiones le concedo la palabra a Alejandro Roba, Presidente de la FETyP y darle pie a los especialistas sobre la materia. -(Lic. Alejandro Robba) Buenas tardes, nosotros desde la Fundación, hace un par de años, venimos trabajando sobre temas que tienen que ver con el desarrollo urbano de la Ciudad de Buenos Aires y del área metropolitana. Asimismo, estamos trabajando en temas relacionados con la macroeconomía, el comercio exterior, entre otras cosas. Además de formar parte de esta Fundación, también soy miembro de ALADITE desde su creación. Entre ambas instituciones pensamos que esta jornada podía ser muy interesante en el sentido de que, los compañeros que están trabajando en este proyecto de investigación sobre competitividad, pudieran dar sus aportes a aquellos que se encuentran ya trabajando sobre esos temas, porque es una visión de la competitividad que aun no se ha trabajado mucho y que tiene que ver con qué está haciendo el Estado. Me parece que es un aspecto que no se había tocado todavía en profundidad y por eso creo que es importante este proyecto. Para dar una nota de la importancia que tienen estos temas a nivel del Estado, particularmente en los últimos años he tenido
responsabilidades como funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en áreas que tuvieron que ver con el sistema financiero y áreas de infraestructura de la Ciudad y tanto en el tema de desarrollo de proveedores o en la creación de empresas, el no está preparado para contratar, o no está preparado o tiene muchas veces pereza para contratar. Desde el lado del funcionario se nos pide, a lo mejor en dos años, resultados en áreas donde tanto la competitividad de las Empresas como en la competitividad del mismo Estado, necesitan más años para madurar. En una gestión que empieza a madurar, para dar un ejemplo, en los procesos licitatorios, en uno o dos años, y recién en el tercero o cuarto a lo mejor se puede dar una ejecución presupuestaria alta, gracias a que esos procesos han madurado. Es por eso que hay que trabajar para dejar dentro del Estado, funcionarios capacitados y cuadros político-técnicos para que continúen los procesos, porque después es muy difícil volver a capturarlos, ya que muchas veces se van y no vuelven y las gestiones cambian y hay poca continuidad. Yo voy a contar... ayer tuvimos una reunión donde FETyP aportó ideas al bloque de legisladores del Frente para la Victoria de la Ciudad de Buenos Aires, sobre un proyecto que venimos trabajando, que viene trabajando el Consejo de Plan Estratégico de la Ciudad y muchas organizaciones, como Cámaras empresarias, PYMES y los sectores del trabajo, denominado Ciudad Productiva y nos encontramos con una baja posibilidad en los legisladores de interpretar cuestiones de desarrollo ya que deben trabajar con tantos temas que les es imposible profundizarlos. En la charla se empezaron a clarificar cosas y salieron a la luz dudas. El mismo bloque que parecía en algún momento homogéneo y las mismas posiciones encontradas, empezó a cambiar de posición, entonces el que no estaba convencido se empezó a convencer, otros que pensaban que el proyecto de Ley quería decir otra cosa, etc. En síntesis el proyecto de Ley tiene que ver con el cuadro de usos industriales de la Ciudad de Buenos Aires. Hay todo un sector de la sociedad que tiene que ver más con los planificadores urbanos y con los arquitectos que piensan que hay que regular la industria en la Ciudad desde el lado de la zonificación. Nosotros con ese proyecto lo que queremos es eliminar el cuadro de usos y que únicamente se pueda instalar una industria si cumple con las reglamentaciones ambientales de la Ley 123 de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta llegar a ese punto transcurrió una hora y media hasta que explicamos cuál era el proyecto que nosotros impulsábamos y que algunos legisladores impulsan, y que paradójicamente el macrismo impulsa, y que es el que a nosotros nos parece el mejor. Bueno, este pequeño ejemplo, que a uno que trabaja los temas industriales y no de zonificaciones, etc. a mí mismo me costó mucho entender, en ese pequeño ejemplo me doy cuenta que habría que tener también una mirada sobre los legislativos nacionales, de distritos, y también poder hacer hincapié en cómo los legisladores muchas veces de buena fe no conocen a fondo los temas. Pero bueno, me parece vital que todos los compañeros que trabajamos los temas productivos, y que los venimos siguiendo y que nos vamos aggiornando con cosas que vamos incorporando a nuestros saberes podamos volcarlo hacia el sector público, pero no desde el lado de la crítica y de decir bueno, me siento y escribo el paper y después espero siempre criticar lo que pasó. Me parece que ALADITE o nuestra Fundación, que tiene también alguna relación más íntima con los sectores políticos, me parecería interesante, y a través de este proyecto poder trabajar no solamente con los ejecutivos, sino con los legislativos, trabajar no sé, con el presidente de la Comisión de Desarrollo Económico Nacional, o de la Ciudad, o de la Provincia. Entonces con una experiencia chiquita, de ayer, de tres horas con diez legisladores me doy cuenta de la importancia que tienen estos temas de competitividad en momentos, como hablamos recién con Fernando Porta, que hasta los estudiantes de economía, tienen como una impronta
mayor hacia volcarse a los temas productivos, la Ley de Educación Técnica que se impulsó, el lugar donde estamos nosotros hoy me parece un lugar interesante para hablar de estos temas, y para redondear me interesa, porque no conozco el proyecto a fondo poder discutir este proyecto y que estemos un poco a través de un mailing en contacto para ver cómo va avanzando el proyecto. Nada más. -Perdón, una aclaración. El proyecto que plantea Alejandro tiene que ver con este rollo del proyecto SeCyT que articula ALADITE, la Universidad de General Sarmiento y el Observatorio de Políticas Públicas y donde se está trabajando esta cuestión de la competitividad. La idea era difundir los primeros resultados que hemos tenido. -Yo solamente voy a plantear las coordenadas para la personalísima alteración del orden por necesidad del Licenciado Martín Schorr que tiene que retirarse a las 20 hs., por lo tanto le vamos a conceder a Martín en primer término para su exposición, que no debe superar los 20 minutos. En segundo término le daremos la palabra al Licenciado Fernando Porta y por último al Contador Callieri que va a ocupar el lugar que ocupo yo en este momento y vamos a plantear el panel para el que los hemos convocado que es “Capacidades del Estado para incidir en la Competitividad Sistémica”. Así que Matín... - (Martín Schorr) La idea es reflexionar un poco, armar una breve reflexión en torno de esta idea de la relación entre Estado y competitividad a partir de una experiencia concreta que es la que estamos, a partir de mediados de esta año, llevando adelante en la SePyME. O sea, no vamos a hacer una reflexión desde la academia sino más desde lo que fuimos aprendiendo en estos meses de gestión en la SePyME. Y destaco esto porque el trabajo bien concreto, el trabajo en campo que estamos llevando adelante nos sirvió un poco para, retomando un poco lo que se planteaba antes, derrumbar varios mitos del pensamiento científico, de las cuestiones académicas, que uno llegó con ese bagaje de la teoría a la práctica, y la práctica muchas veces nos dió varios cachetazos. Entonces, un poco la idea es contar un poquito lo que nosotros estamos haciendo, o tratando de hacer, porque recién estamos empezando, pero insisto, esto que voy a hacer ahora no pretende ser una reflexión académica sino puramente a partir de los casos y del trabajo concreto que estamos haciendo todos los días desde la SePyME. El primer elemento sí es más conceptual, tiene que ver con cuál es la realidad que nos encontramos, que creo que no es novedad para ustedes pero no por eso me gustaría dejar de mencionarla. Uno encuentra un país, más allá de la recuperación económica y del proceso que está viviendo la Argentina desde mediados del 2002 desde el punto de vista productivo e industrial, realmente muy mal, en ese sentido tenemos más de 30 años de desindustrialización, y la desindustrialización Argentina es complicadísima no sólo porque la industria y lo productivo dejó de ser de alguna manera el punto de ordenamiento del conjunto de nuestra sociedad sino también porque la Argentina se empobreció mucho en términos de su perfil industrial, hoy la Argentina, en este boom económico o en esta recuperación industrial que está experimentando sigue siendo una Argentina muy pobre en términos productivos, que plantea un enorme desafío en términos de la gestión pública y del trabajo desde el ámbito del Estado. Una desindustrialización, que no es menor decir, estuvo ligada a una fenomenal concentración y centralización del capital, o sea, de esta desindustrialización hay claros ganadores y perdedores, claramente los que perdieron son los sectores populares y los trabajadores y este estrato de empresas que desde la SePyME estamos tratando de apoyar de alguna manera, que son las PyMES, y una creciente concentración de esa economía cada vez más chica y cada vez más desindustrializada en núcleos del poder
económico cada vez más concentrados y con más poder económico, lo cual hace muy difícil desde la gestión pública sacar los pies del plato en el sentido de cambiar un poquito la orientación estratégica, el funcionamiento del Estado y de las políticas públicas. Entonces tenemos una desindustrialización y un empobrecimiento del tejido productivo que realmente, cuando uno visita las provincias como lo estamos haciendo nosotros es impresionante, y ahí uno ve las limitaciones de un modelo económico que hasta ahora pivotea fundamentalmente alrededor del tipo de cambio. No nos parece un ámbito para discutir esto, si hoy hay política de desarrollo o no en la Argentina, me parece que hoy la política industrial es el U$s a $3, por ahora por lo menos. Entonces esa economía desindustrializada, en crisis, con ganadores y perdedores, pero también es una economía que sufrió un proceso de redistribución de ingresos fenomenal y una distribución del ingreso obviamente regresiva entre actores, entre sectores y entre regiones. ¿Qué quiere decir esto?. Entre actores, en el sentido de claramente estos últimos 30 años fueron una fenomenal expropiación a los sectores populares, pero también dentro del tejido empresario, si hay algo que surge de la concentración y la centralización del capital es que hay ganadores y perdedores. Entre sectores porque tenemos una industria muy primarizada y muy ligada al procesamiento de recursos básicos. Y entre regiones no lo voy a mencionar, la Argentina por lo menos en términos productivo – industriales es un país muy unitario, en el sentido que la crisis de las economías regionales aún en el marco de este proceso de recuperación es realmente muy impresionante. Entonces, en este marco, en el que muchos de los que estamos hoy en SePyME venimos del mundo más académico, lo conocíamos en la teoría, lo vimos en la realidad, y lo que estamos viendo es que muchas de las tendencias que uno leía o escribía son mucho más acentuadas y difíciles de revertir de lo que pensábamos. Entonces, en este marco crítico, que destaco el carácter crítico porque me parece que el boom económico que está viviendo la Argentina desde hace 3 – 4 años nos ha obnubilado un poco en lo que es el conocimiento del país real, por lo menos a nosotros nos había obnubilado un poco, en este marco y en estos legados nosotros, la gestión esta de la SePyME se ha fijado 4 apuestas estratégicas o 4 cuestiones que desde el punto de vista político están ordenando el accionar de nosotros en ese ámbito. El primero es tratar de dar una mano a partir de los distintos instrumentos a avanzar, a empezar a desarrollar productivamente a la Argentina con eje en la reindustrialización pero no en cualquier industrialización sino en una industrialización que trate de atacar la inequidad entre actores, sectores y regiones. El segundo punto que está muy ligado al anterior es tratar de, desde la política pública y desde la política hacia el sector PyME y hacia el sector PyME productivo, tratar de alguna manera de desandar esta triple inequidad distributiva, insisto entre actores, sectores y regiones. El tercer elemento, una apuesta fuerte por tratar de dar un mayor contenido de equilibrio y de equidad a lo que es la distribución regional del excedente o del valor agregado que producimos los argentinos año a año; y el cuarto y no menor, una cuestión que, con cosas que voy a contar ahora en dos minutos, estamos tratando desde nuestro ámbito de avanzar en mejorar de alguna manera la competitividad en el accionar del sector público. Si se pudiera medir la competitividad del sector público creo que es claro que hoy, y desde hace muchísimos años, el sector público argentino no es competitivo, no estoy descubriendo nada con este señalamiento, sí tratando de plantear que desde SePyME como desde muchísimos otros ámbitos del Estado Nacional, pero también desde ámbitos provinciales y municipales, hay mucha gente preocupada y tratando de pensar cómo mejorar el nivel de eficiencia y la calidad de la intervención. Entonces, sobre la base de estos 4 ejes ordenadores de esta gestión, o de estos 4 principios políticos o apuestas estratégicas, nuestro trabajo en el territorio, o sea nuestro trabajo en lo que es el diseño y la aplicación de instrumentos
reconoce 4 requisitos o está pivoteando alrededor de 4 cuestiones: la primera, desde SePyME como desde muchísimos otros ámbitos del Estado Nacional hay un impulso muy fuerte al trabajo con esquemas o fomento a experiencias asociativas entre pequeñas y medianas empresas, y esto por cuestiones económicas pero también por cuestiones políticas. Las cuestiones económicas creo que son bastantes obvias, las PyMEs trabajando en conjunto, sea que integren el mismo tejido productivo, o que estén integradas en mayor o menor medida en términos verticales, produciendo en conjunto tienen una capacidad de insertarse en el mercado y capacidad de negociación a nivel local e internacional mucho más fuerte que la que puede tener una PyME solamente, también hay una apuesta fuerte en esta idea de trabajar experiencias asociativas de empezar a salir de la industria primaria, o sea, empezar a salir desde el apoyo a experiencias asociativas de esta industria tan ligada al procesamiento de recursos básicos, que como todos sabemos es una industria muy pobre desde el punto de vista internacional, y esto es importante porque estamos viviendo en la globalización y no podemos soslayar el peso de lo internacional en cómo uno piensa políticas públicas e instrumentos, pero por otro lado la industria del recurso básico es una industria que no genera empleo, y si no genera empleo en la Argentina no va a permitir empezar a resolver de una vez por todas el tema de la distribución del ingreso. Y el último punto que hace a por qué nos parece importante el trabajo de fomento y apoyo a grupos asociativos tiene que ver con esta idea de equilibrar de alguna manera la inequidad distributiva que hay entre las distintas fracciones del capital o entre los distintos tipos de empresa que hay hoy en la Argentina, y esta es la cuestión política, la cuestión política del desarrollo PyME tiene que ver con repartir de otra manera el poder económico en nuestra sociedad, y empezar a desandar a partir de los instrumentos y de estas apuestas el fenomenal proceso de concentración y centralización del capital que tuvimos como mínimo en los últimos 30 años. El segundo requisito o principio ordenador de la gestión esta que se está llevando adelante en SePyME es abandonar o tratar de abandonar cómo vino funcionando hasta ahora la SePyME que es ofreciendo productos enlatados. Nosotros estamos tratando más de pensar y de aplicar instrumentos no tanto en función de la oferta sino en función de la demanda de las experiencias que estamos tratando de apoyar. ¿Con qué idea?. Con la idea de empezar a dejar de ser la SePyME de la Pampa húmeda. En qué sentido digo esto, que cuando uno ve cuáles son las regiones que hoy se benefician de los instrumentos de SePyME son Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario. Y esto tiene que ver por un lado con el deterioro de las economías regionales que charlamos hace un ratito, pero también con que muchos instrumentos que son interesantísimos que tiene hoy SePyME son muy rígidos en cuanto a la cantidad de cosas que exigen para que una PyME pueda ingresar. Entonces lo que se está haciendo es tratar no sólo flexibilizar los instrumentos en cuanto a lo que se le pide a las PyMES sino también tratar de ir pensando, y hay casos concretos de eso, de instrumentos en función, o tratando de dar respuesta a demandas puntuales, o sea, salir de la lógica ofertista que ordenó un poco el comportamiento de la SePyME durante una parte de su historia, por lo menos hasta el momento, y empezar a tratar de pensar y de instrumentar, o de trabajar con un esquema más flexibles y en función de demanda y no de oferta. El tercer elemento que para nosotros es clave y que tiene que ver con esto de las ganancias de competitividad, o de mejorar la calidad y eficiencia en el accionar del sector público tiene que ver con un esfuerzo muy grande que se está haciendo desde distintos ámbitos por articular políticas a distintos niveles del gobierno nacional, nosotros hemos encontrado en la SeCyT, en el INTI, en el Ministerio de Trabajo, en el Ministerio de Desarrollo Social, e incluso dentro del Ministerio de Economía muchísimas ganas de trabajar articuladamente, siempre con eje en el desarrollo industrial, la preocupación por
la reindustrialización, la preocupación por mejorar la distribución del ingreso en los tres planos que nosotros planteamos, etc. y lo que se ve hoy en el Estado a pesar de todo de los que se lo critica es que en el Estado argentino hay cuadros fenomenales, cuadros técnicos con un compromiso político en pos de estos objetivos muy notable. Entonces estos esfuerzos de articulación que insisto, nosotros en algunos casos salimos pero en muchos casos nos vinieron a buscar, y eso fue realmente muy gratificante, porque comprobamos que hay mucha gente trabajando cosas muy parecidas a la nuestra y apuestas políticas y estratégicas muy parecidas a las nuestras, nos parece que es realmente muy importante, y si uno promueve el asociativismo en las empresas también es bueno que trabaje asociativamente o asociadamente con otros ámbitos del sector público nacional. Y el último elemento que me parece decisivo, que es indispensable desde mi punto de vista para que la acción esta articulada, que estamos tratando de llevar adelante con SeCyT, con el INTI, con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo, etc. tiene que ver con el compromiso a nivel de los gobiernos provinciales y municipales, y en ese sentido la verdad que es para destacar, hasta ahora hemos encontrado sobre todo en ámbitos municipales, que es donde más estamos trabajando nosotros, mucha receptividad a nuestras ideas y a nuestra forma de querer encarar las cosas. De lo contrario la apuesta por el desarrollo regional o por el desarrollo local nos parece que le falta una pata, sin un involucramiento fuerte de los niveles provincial y sobre todo municipal en este tipo de tareas es muy difícil actuar. Nos ha pasado de tener proyectos bárbaros pero sin la venia del intendente no se trabaja, y proyectos malos que vienen con la venia del intendente y los trabajás un poquito y surgen cosas. Entonces ahí no sólo es una cuestión de la voluntad o no empresaria, de la fuerza que podamos tener desde el sector público nacional, para lo cual insisto estas apuestas por la articulación son clave, sino también la receptividad y el apoyo diría yo en un nivel político que surge de las apuestas en última instancia de los gobiernos provinciales y municipales. Un poco esto era lo que yo quería presentarles, básicamente tiene que ver con qué es lo que nosotros estamos tratando de hacer desde este ámbito acotado que es hoy la SePyME, en pos de esta relación Estado – competitividad. Lo que muestran estos meses de trabajo es que se puede hacer muchísimo, lo que muestran también estos meses de trabajo es que la tarea, y pensando en este proyecto que tienen ustedes por delante es que la tarea por delante es dificilísima, insisto con esto, la realidad del país real es mucho peor de lo que uno podía percibir cuando estaba, o cuando formaba parte de una cosa más ligada a la academia o a la docencia. Es impresionante ver el deterioro que tiene nuestro país en términos de lo que son las economías regionales. Entonces un poco era contarles esto y tratar de presentarles cuáles son para nosotros los vectores que ordenan, o que deberían ordenar desde nuestro punto de vista el accionar del Estado, siempre preocupado por la competitividad pero por reindustrializar a nuestro país con otro criterio al que guió esta desindustrialización tan nefasta que tuvimos en los últimos 30 años. Nada más. (Alejandro Roba) -¿Puedo decir algo antes que empiece Fernando? -Por supuesto. -Algo que me olvidé de decir al principio es que cuando armamos esta charla, pensamos primero quiénes podían ser los participantes de la misma. En principio uno por ahí se obnubila, pensamos, traigamos funcionarios, porque bueno, van a venir... y después dijimos no, traigamos a las personas que no van a hacer propaganda de lo que está haciendo, imaginen que en vez de estar Martín, estuviera Matías Kulfas, sentado ahí, él no podría decir lo que está diciendo Martín. Él iba a decir que están haciendo esto, lo
otro, porque tiene otro rol. Entonces me parece que desde la mirada crítica que tiene él...primero, el primer mito que se tienen desde el gobierno nacional que se puede discutir, por lo menos a este nivel, que se está discutiendo, desde la SePyME, la política industrial, y podemos estar de acuerdo o no, diciendo cosas que son fuertes en el sentido que, parece que adentro del gobierno no se discute nada, y segundo me parece acertado haber pensado una charla, no con los funcionarios que están atendiendo hoy sus gestiones porque la impronta de ellos, nos ha pasado a todos, es tratar de difundir lo que se está haciendo, que no es mucho, o será poco, pero es que lo estoy haciendo. En cambio, me parece que lo que decía Martín sobre cómo encarar las cosas, y que además ha sido contratado por el funcionario (Matías Kulfas) que no está hoy acá, y que lo conozco y por lo cual puedo decir lo que estoy diciendo, es que piensa exactamente lo que piensa él, por eso lo puede decir, que bueno, que me parece que es mucho más rico poder discutir en este ámbito esto, y que lo vamos a hacer con un aporte mucho más grande tanto al proyecto como a la competitividad o al Estado, que es en definitiva lo que a todos nos interesa mejorar, no sé si me pasé del minuto. -(Fernando Porta) Buenas noches a todos y gracias a los amigos por invitarme a comentar algunas cosas aquí. Yo no tengo la restricción ni de funcionario ni de estar cerca, digamos así, y tampoco tengo el aterrizaje ese, y por eso probablemente las cosas que comente sean reflexiones más, quizás como mencionaba Martín, desde una perspectiva más académica, en todo caso claramente no comprometida con una gestión específica. Quería organizar mi comentario sobre 2 ó 3 cuestiones: algunas de ellas son claramente compatibles o convergentes con algunas cuestiones que Martín planteó, en particular las cuestiones de diagnóstico, que creo que hay varias de esas cosas que yo comparto, por lo menos en gran medida. De todas maneras la primera cuestión, estamos frente a un menudo problema, la historia de la competitividad sistémica no es fácilmente abarcable, no es fácilmente asible. Cuando venía para acá pensaba que hace 15 años hablábamos de competitividad a secas, en general digo, la profesión hablaba de competitividad a secas, y hoy ya sabemos que debemos hablar de competitividad sistémica, para eso pasaron un par de cosas, unas que van en el buen sentido, y otras que no me queda claro si van en el bueno sentido, y ese va a ser el centro de la reflexión que voy a hacer en este punto. La primera es que sabemos más, sabemos que la competitividad es un fenómeno complejo, un proceso, donde interactúan factores, agentes, etc. etc...que responde mucho a determinadas calidades institucionales, que responde mucho a trayectorias evolutivas, tanto del sector privado como del sector público, y de ahí su propia complejidad, que existen factores múltiples, que determinan finalmente un resultado, en ese momento pensábamos a la competitividad más bien como una especie de variable de desempeño, y hoy tenemos claro que tenemos que mirar mucho más el tema del proceso, eso lo hemos aprendido en los últimos 15 años. Ahora, también en los últimos 15 años, y a nosotros nos ha tocado mucho de eso, la discusión de la competitividad también dio lugar a una reformulación fuerte de las políticas, y a pensar las políticas con poca selectividad explícita, y en cierto sentido como pensadas sólo para favorecer ciertas condiciones de entorno. Me parece que sabemos más de competitividad hoy, cuando la definimos como sistémica y cuando sólo nos quedamos en una idea general de competitividad sistémica me parece que corremos varios riesgos. Uno es de no saber para qué queremos ser competitivos, es decir como que la idea de competitividad sistémica nos resuelve el tema de qué es lo que estamos buscando, y en realidad me parece que siempre hay que definir qué entendemos por competitividad, más allá de que la consideremos sistémica, y en este sentido asociar los temas de competitividad a los temas de crecimiento y redistribución del ingreso por
ejemplo, o a los temas de desarrollo, etc. Me parece absolutamente necesario, cuando uno habla de políticas de competitividad, lo que debe definir es qué norte estratégico quiere, qué quiere hacer, quiere vender más en el mundo, o quiere tener mejor calidad de vida de sus habitantes. No necesariamente esas dos cosas son compatibles, o no en todas las condiciones son compatibles. Entonces el problema no se resuelve con que asumamos la idea de que trabajamos sobre competitividad sistémica sino que debemos seguir definiendo qué queremos decir, para qué orientamos la competitividad. Ese me parece que es primer punto. Digo, esto quiere decir que definirse que uno está trabajando en términos de política de competitividad sistémica supone que haya una estrategia general que le dé racionalidad a esa búsqueda. Eso me parece que es un primer punto, digamos, la segunda cuestión es que en general, mucho de lo que se ha dado en llamar políticas de competitividad dentro de este plano tiene que ver con algo que mencionaba recién, tiene que ver básicamente con promover las condiciones de entorno y dejar el problema de la selectividad en manos del mercado, digamos, en líneas generales hemos visto, en nuestro país, y en varios otros y en la profesión, por lo menos 10 años o una docena de años de entender a las políticas de competitividad como políticas de mejoramiento de las condiciones generales y al mismo tiempo dejando la selectividad de los incentivos a las condiciones existentes en el mercado, y eso tiene un problema, si el mercado es imperfecto, si en el mercado hay poderes asimétricos, surge un problema, porque entonces no existe tal cuestión como una dirección estratégica del proceso competitivo y del proceso de acumulación, sino que lo que existe es una convalidación de los poderes relativos tal como estos se expresan en el mercado, me parece que este es otro problema que es importante tener en cuenta. Me parece también que hay tantas cosas metidas dentro de la idea de competitividad sistémica que uno pude correr el riesgo de no definir prioridades, de dónde quiere funcionar digamos, de qué objetivos de política tiene, porque hay cuestiones no sólo de política económica, hay cuestiones de política educativa, hay cuestiones de políticas sociales metidas en el medio, digamos hoy casi podríamos decir que si no definimos ese norte estratégico la competitividad sistémica es algo así como todo, y cuando es todo dice poco, digamos, y entonces me parece que volver a pensar en temas de prioridades, de prioridades de acción, de prioridades sectoriales, de prioridades de agentes, etc., y en esto coincido con lo que decía Martín, me parece que es importante. Y un último punto es que a veces nos pasamos de rosca con el tema de competitividad sistémica y nos olvidamos que parte importante del problema de la competitividad es un tema de productividad, es decir, así empezamos discutiendo competitividad, y ese concepto en el medio casi lo hemos perdido, y el problema que tiene la Argentina es que tiene una especialización productiva. Después de la acumulación de efectos del proceso que Martín ha contado, tiene una especialización productiva, que no sólo es de baja calidad, en términos de sus efectos sobre el crecimiento y de la distribución del ingreso, sino que básicamente esto tiene que ver con que es una especialización productiva de baja productividad, es una economía de productividad media baja, y es una economía de productividad media baja no sólo porque pueda estar concentrado en sectores o ramas que en general son de baja productividad, sino porque está concentrada en las gamas y en los segmentos de esas actividades que son de baja productividad. Es decir el problema de baja productividad en Argentina no es sólo un problema de ver qué sectores nuevos incorporamos, no es un problema de políticas de instalación de sectores hi – tech, aunque podríamos incorporar algunas consideraciones sobre ese punto, sino que es un problema de cómo hacemos un escalamiento productivo. Yo diría, si ustedes se imaginan, traten de imaginarse un diagrama de cuatro cuadrantes con dos ejes, un eje vertical y un eje horizontal que se intersectan, y en el eje vertical medimos las actividades por su calidad
en términos de externalidaddes de aprendizaje, de economías de innovación, de diferenciación de producto, etc. etc., lo que llamaríamos calidad productiva, complejidad. En cualquier sector existe esto, aún en los sectores de menor densidad tecnológica promedio, existen nichos de esta cuestión, uno puede ubicarse en las gamas de mayor calidad productiva, de mayor diferenciación de producto, donde es posible competir por factores no precios, o uno puede ubicarse en las ramas más bajas, y esto incluso vale para los sectores de commodities. Imagínense ustedes en el eje horizontal que medimos complementariedades, que medimos encadenamientos, como lo hacíamos en mi época cuando yo estudiaba la teoría del desarrollo leyendo a Hirshman, o como hace la gente que es más joven ahora y que estudia externalidades. Entonces digo, midamos complementariedades, efectos de densidad, para decirlo de algún modo ¿cuál es el cuadrante virtuoso del cambio estructural? ¿Cuál es el cuadrante virtuoso en términos de una productividad media que permita financiar al mismo tiempo la inserción internacional y la distribución del ingreso, que en nuestro país, salvo contadas ocasiones fueron siempre objetivos concretos? ¿Cuál es ese cuadrante virtuoso? Es el cuadrante donde nosotros tenemos actividades o segmentos productivos que reúnen la capacidad mayor de innovación, o la mayor capacidad de aprendizaje posible con la mayor capacidad de encadenamiento y de eslabonamiento posible. Yo les pido a ustedes que traten de pensar en una actividad en la economía argentina que esté ubicada en ese cuadrante. Seguramente van a encontrar una empresa, dos, tres, cuatro, cinco, alguien me va a decir bueno, a lo mejor Siderca está en ese cuadrante, o la gente de Rafaela que hace válvulas de precisión, Edival o Vallo están en ese cuadrante, a lo mejor Biosidus está en ese cuadrante, no hay ningún sector, no hay ninguna rama completa de la economía argentina que esté en ese cuadrante. Y esas tres – cuatro empresas, esas tres – cuatro islas de modernidad no hacen masa crítica para arrastrar a esta estructura económica hacia un tipo de estrategia competitiva que me resuelva a la vez los problemas de la inserción internacional y los problemas de la distribución del ingreso. ¿Cuál es entonces, me parece a mí hoy, un problema principal de la competitividad para avanzar en términos de competitividad sistémica en la Argentina?. Tratar de orientar el proceso de crecimiento en trayectorias sectoriales de optimización hacia ese cuadrante. Digo, nosotros podemos pensar hoy sectores con mucho encadenamiento, buena parte de los sectores industriales que ajustaron en los „90 por la vía de la informalización, que ajustaron en los „90 por la vía de la depredación de las condiciones de trabajo, probablemente una estrategia para subsistir en el contexto de la presión competitiva exacerbada que se abre en esa circunstancia, digamos, esos sectores, son sectores que como sabemos, 50 % de la población económicamente activa en condiciones de informalidad, esos son sectores con encadenamiento, esos son sectores que ocupan, etc. etc., pero son sectores que están en el cuadrante de abajo, son sectores que pueden tener encadenamiento pero que al mismo tiempo tienen cero efecto de innovación, cero efecto de aprendizaje, cero efecto de calidad productiva, son sectores de subsistencia. Ahí hay un problema de calidad del empleo, hay un problema de calidad del ingreso. Miremos otro tipo de sectores, algunos sectores transnacionalizados de la economía argentina que en los ‟90 tuvieron un fuerte desarrollo en términos de tecnología productiva. Estoy pensando por ejemplo en el sector automotriz. Uno podría pensar que hay algo en el sector automotriz que tiene que ver con cierta calidad productiva. ¿Cuáles son los efectos de densidad del sector automotriz en la economía argentina? Ni en términos de circulación de mano de obra calificada, ni en términos de desarrollo de proveedores, etc. entonces a ese lo tenemos en un cuadrante, sería en el gráfico, estaría en el cuadrante de arriba y a la izquierda del gráfico, es decir, un sector relativamente interesante en términos de calidad productiva y cero interesante en términos de encadenamiento.
Tenemos sectores que están en el peor de los cuadrantes, en donde ni una ni otra cosa se da, probablemente en la experiencia de los sectores privatizados ocupa ese lugar, ni externalidades ni innovación, los efectos sobre la competitividad cero. Entonces, me parece que el problema de la acción estatal hecho ese panorama es hasta qué punto se puede definir una estrategia que suponga que todas estas ramas que están ubicadas en el cuadrante no virtuoso puedan desarrollar alguna trayectoria en la dirección del cuadrante virtuoso. ¿Cómo hacemos para formalizar... cómo hacemos para formalizar la industria de confecciones, digamos, y que sea sustentable? ¿Cómo hacemos para formalizar la industria del calzado más de lo que está y que sea sustentable?. ¿Cómo hacemos para desarrollar encadenamientos alrededor de sectores relativamente modernos, o alrededor de empresas relativamente modernas y que hoy tienen cero impacto en términos de efectos de multiplicación?. Me parece que la estrategia, una estrategia articulada de competitividad, de desarrollo integral pensada en estos términos, pensada en términos de resolver a la vez el problema de eventuales desequilibrios externos hoy no están presentes, hoy la restricción externa parece haber sido desplazada. Podríamos discutir en algún momento si ha sido efectivamente superada o si ha sido nada más que desplazada temporariamente. Yo tiendo a pensar que con esta calidad de estructura productiva argentina y sin modificaciones de la misma, a mediano plazo, ante un cambio eventual de situaciones internacionales volvemos a tener un problema de restricción externa serio. Pero aún cuando esa restricción externa haya sido desplazada por el efecto China, o por el efecto India, seguimos teniendo el mismo problema en términos de encadenamientos, empleos de calidad, desarrollo de densidad industrial, desarrollo de densidad regional, etc. etc. Entonces me parece que la discusión de una estrategia competitiva, de una acción del Estado para mejorar la competitividad, y diría la competitividad en general, es decir la competitividad pensada como una estructura que gana productividad y que permite que ese esfuerzo de ganancia de productividad sea razonablemente redistribuido de modo de que avancemos hacia un horizonte de distribución del ingreso mucho más aceptable del que tenemos hoy. Me parece que para eso hace falta una fuerte articulación institucional efectivamente, hace falta una concepción estratégica que debe ir, me parece a mí, más allá de la propia voluntad de funcionarios en distintos ámbitos, me parece que hace falta esa definición de cómo queremos resolver este problema de una estructura productiva de baja calidad. De ningún modo estoy tratando de minimizar ninguno de los esfuerzos concientes que se puedan estar haciendo y que se están haciendo desde distintos ámbitos estatales. No tengo ninguna intención de ningunear esa cuestión. Estoy diciendo me gustaría ver esos esfuerzos en el marco de una estrategia más consistente de desarrollo económico, me gustaría ver esos esfuerzos que se hacen a nivel de la estructura PyME replicados a nivel de la estructura, de la política aplicada a los servicios públicos, me gustaría ver esos mismos esfuerzos en el tema del ordenamiento del sistema financiero, me gustaría ver esos mismos esfuerzos en el tema de la regulación de los servicios públicos, me gustaría ver esos mismos esfuerzos en el tema de cómo negocio trayectorias de optimización con las empresas transnacionales, es decir, tenemos un stock de transnacionalización que es importante, y ese stock de transnacionalización forma parte de esa isla de modernidad con bajo encadenamiento, cómo discutimos política industrial con esos actores, cómo discutimos desarrollo de proveedores con esos actores, cómo discutimos la instalación de funciones estratégicas y no sólo de meras ensambladoras o montadoras o relativas armadurías. Para eso hace falta una concepción estratégica de desarrollo que pude potenciar muchísimo más todos los esfuerzos individuales que se pueden estar haciendo en distintas agencias del Estado. Hay otra cuestión, dos cuestiones para terminar, una que me parece importante es, yo creo que uno los
problemas que tiene hoy, uno de los problemas del lado del sector privado, que tiene hoy pensar una estrategia de esta naturaleza para Argentina es que hoy por hoy, en líneas generales, y como producto del proceso de recomposición patrimonial del que habló Martín hace un rato, hoy por hoy, en general la tasa de retorno esperada de un proyecto de inversión en la Argentina es excesiva. Esa tasa de retorno vuelve impracticables varios proyectos de inversión, y eso tiene detrás por lo menos tres factores. Un factor es, un factor acumulado de incertidumbre, digamos efectivamente la economía argentina se ha movido durante mucho tiempo en condiciones de incertidumbre macroeconómica, en condiciones de volatilidad macroeconómica y por lo tanto la prima de riesgo cargada sobre los proyectos en general es una prima excesivamente alta. Fíjense ustedes que incluso eso sigue pasando ahora, aún cuando parecería haber un horizonte de certidumbre macroeconómica interesante, mucho más del que hubo nunca, digo por lo menos nunca en los últimos 30 años, y a pesar de esa cuestión parecería que esa no es una señal todavía suficiente. Segundo elemento que me parece que carga mucho sobre la prima de riesgo de cualquier proyecto de inversión es el costo financiero, y el costo financiero es un problema de estructuración del sistema financiero, y es un problema también de la estructura tributaria argentina, digamos que me parece que esa sería otra área donde sería bueno que hubiera un poco de acción un poco más sistemática, en el sentido de promover un cambio de estructura tributaria que apunte al desarrollo productivo. Pero la tercera cuestión es que me parece que una de las herencias que nos quedó de la dictadura del ‟76 es una expectativa en el sector empresarial de distribución del ingreso y por lo tanto de relación capital – trabajo que es incompatible con el tipo de trayectoria en la que estoy pensando. Y esto me parece que es un tema de construcción social, ese no es sólo un tema de lo que el Estado puede hacer, ese es un tema de cómo la propia institucionalidad social redefine sus objetivos en términos de instalar como objetivo prioritario el tema de la redistribución del ingreso. Me parece que si eso no se hace, cualquier proyecto de inversión en Argentina va a seguir cargando una expectativa de rentabilidad que lo hace insostenible. El último comentario que quería hacer es que yo creo que esto requiere de una coalición social, de una articulación, me gusta más llamarlo una coalición social que una articulación público – privada, pero dentro de una coalición social hay tal cosa, de una coalición social que yo todavía no termino de entrever, es decir, creo que tenemos, a diferencia de Pirandello, que tenía varios personajes, eran seis en busca de un autor, me parece que nosotros tenemos autores de propuestas y todavía los personajes llamados a protagonizarlas todavía no están, o no están constituidos en tanto tales, y me parece que esa es otra de las herencias del proceso de desindustrialización y destrucción productiva que hemos tenido en los últimos 30 años. Era esto lo que quería decir. -(Claudio Callieri) Yo les voy a contar la idea que estamos desarrollando en el proyecto que mencionaban antes las autoridades de las instituciones del Estado, este proyecto tiene un antecedente que es el Observatorio de Políticas Públicas del cuerpo de Administradores Gubernamentales que está alojado en Jefatura de Gabinete de los Ministros. El cuerpo de Administradores Gubernamentales es un de los cuerpos profesionales permanentes que tiene la administración nacional, y en general nuestro enfoque del tema de la competitividad es este enfoque desde la estatalidad, digamos, nosotros examinamos el tema desde la perspectiva del Estado Nacional en particular, y dentro de esta perspectiva del Estado Nacional, nuestro punto de vista es el de la burocracia permanente. Nosotros pensamos que la estatalidad fuerte, a diferencia de un poco el sesgo en relación a la estatalidad de las corrientes ideológicas más en boga de la década pasada, pensamos que la estatalidad fuerte es un elemento necesario para
mejorar la calidad de la vida democrática, que es una herramienta importante para un proyecto político que aspira a ir revirtiendo los indicadores insatisfactorios que tenemos tanto en desempeño económico como en desempeño social. El Observatorio de Políticas Públicas, con sede allí en Jefatura de Gabinete, no solamente trata de cuestiones económicas sino una gama amplia de políticas públicas, pero en nuestro equipo en particular elegimos el tema de competitividad porque nos pareció un posible eje transversal para analizar un conjunto de políticas específicas y con mucha riqueza de consecuencias, sobre todo desde el punto de vista del cómo, porque como han explicado muy bien los expositores precedentes hay una cantidad de cuestiones en las cuales existe cierto acuerdo amplio, por ejemplo en esto de que convendría inducir trayectorias de optimización en los sectores económicos que tienen potencial para hacerlo, pero todo se vuelve más complicado cuando intentamos llegar a la definición de las metodologías concretas de intervención, es decir de cómo vamos a lograr procurar estos objetivos desde el Estado, desde la política pública. La cuestión de la competitividad como tema de política pública ofrece diversos atractivos para su abordaje, por un lado es un término muy polisémico, significa muchas cosas distintas, puede ser facilidad para penetrar comercialmente en el mundo, o puede ser alta productividad, o puede ser el concepto cepalino de competitividad sistémica o el concepto de Porter donde en realidad el Estado no tiene un lugar claro en su análisis, entonces esta polisemia, que por un lado es un problema, por otro lado es un interesante desafío para tomar el tema. Del mismo modo es una categoría que está presente en todas las vertientes discursivas, fundamentalmente en el plano de las doctrinas económicas, todas las doctrinas preponderantes tienen esta categoría como un elemento importante, es decir, para hablar de las que tienen más adeptos en lugares clave de decisión, tanto en el ámbito privado como público, la competitividad es una categoría importante entre los estructuralistas económicos y también entre los neoliberales, entonces esto da pie también a participar en esta discusión doctrinaria en torno a una misma categoría, que es un tema que puede ser importante. Desde el punto de vista de los actores, es un tema de agenda empresarial obviamente, creo que el lema de la reunión de IDEA última fue la competitividad, es un condicionante de la puja distributiva, o sea cuando se discute las retribuciones de los trabajadores en las negociaciones colectivas el tema de productividad o no productividad como determinante de la posibilidad de la mejora salarial aflora, y aflora en general del lado empresario como problema de competitividad, si pagar crecientemente salarios más importantes es presentado como un problema de competitividad. Y la consecuencia más directa para nosotros es que también es un posible eje transversal de política pública, es un eje de política pública que puede abarcar a una parte considerable de lo que es el aparato estatal. Nosotros nos centramos en el Estado Nacional, un poco por nuestra inserción concreta como funcionarios de carrera, y otro poco por una cuestión de capacidad de trabajo, es decir, podemos abordar un objeto de estudio hasta cierto límite de posibilidades concretas. Además de esto, como aclaración, nosotros no hacemos un abordaje de este tema con una pretensión académica sino más bien como una búsqueda de criterios para la acción, y también con la intención de ir trazando un camino, es decir, en la medida en que vamos problematizando esta cuestión, vamos involucrando a los propios destinatarios desde los resultados del conocimiento que se va desarrollando que son en principio el funcionariado mismo, y todos los actores que interactúan con el Estado. Tenemos algunas hipótesis de partida que en gran medida son coincidentes con las que han planteado Martín Schorr y Fernando Porta. Por un lado, después del agotamiento de la industrialización sustitutiva, que faltaría dar un largo debate sobre si es un agotamiento de causas políticas o económicas o más políticas que económicas, pero este agotamiento
que se dio a mediados de los ‟70, no ha sido reemplazado desde el punto de vista del paradigma tecnoproductivo por un nuevo modelo de consenso. Otra de las hipótesis de partida es que los resultados que tenemos del desempeño económico y social son insatisfactorios, y luego tenemos algunas hipótesis más que ya nos van acercando más concretamente al centro de nuestro trabajo. Por un lado este tema de la concentración económica, y de la desnacionalización de la base empresarial está más concentrada, nosotros pensamos que no es un mero dato del proceso sucedido en las últimas décadas, que lo describió bastante ampliamente Martín, sino que también creemos que es un elemento central como problema para revertir el curso de la situación, en tanto la existencia, más o menos generalizadas, de rentas monopólicas en la mayoría de los sectores de actividad económica implica por sí mismo un freno a las posibilidades de impulsar desde el Estado, o desde los actores sociales que son perjudicados por estas rentas monopólicas, para impulsar transformaciones en este orden de cosas en el marco de las ventajas y desventajas que depara el ordenamiento que tenemos ahora, es decir, cambiar el perfil tecnoproductivo del país, nosotros pensamos que tiene como un obstáculo central que es el hecho de que la concentración económica implica por sí mismo incentivos a que permanezca el status quo. Desde el punto de vista del Estado la clase política también parece estar bastante concentrada, es decir, me refiero no al funcionariado de carrera como los cuerpos profesionales de injerencia pública, sino a los funcionarios fuera de nivel, que se llama en el orden jurídico de la burocracia, los funcionarios políticos son un sector social relativamente reducido, es una cantidad de gente relativamente reducida y obviamente la cúspide del poder político tiene una concentración muy alta, es decir, las decisiones del poder político del Estado están reservadas a una gama de decisores muy acotada, y en la línea media, en las segundas líneas de decisión como se llama, también es un sector social bastante reducido en número y quizás bastante permanente en su status, es decir, hay una cuestión que habitualmente se visualiza, que es que el funcionariado político tiene gestiones breves, que por eso no puede coronar ciclos de gestión porque antes de materializar o madurar un proceso de gestión que ha planteado se tiene que ir, y esto es una parte de la realidad, pero otra parte de la realidad que nosotros aspiramos que en el proceso de nuestro trabajo en este tema precisar lo mejor posible es que hay un sector de cuadros políticos que en realidad va rotando de función política pero que a lo largo del tiempo, y a lo largo de bastante tiempo, y muchas veces aún mediando cambios de gobierno como ha sido por ahí el último proceso electoral donde terminó el gobierno de la Alianza y después del interregno de Duhalde hubo un gobierno elegido de otro signo, aún así se advierte que muchos funcionarios políticos que están ahora en funciones fueron funcionarios políticos en el gobierno de Duhalde, tal vez en otro lugar, en otra tarea, y fueron también en la Alianza, y fueron por ahí también antes, en el menemismo. Es decir que esto de la inestabilidad de la función creo que es plenamente aplicable al lugar específico, pero no tal vez al rol de funcionario político. Por otra parte, la trama institucional y administrativa de la estatalidad, es decir, los organismos burocráticos que materializan la actividad del Estado, también es un número de entes relativamente reducido, y no son infinitos organismos, ni siquiera son miles, sino que son apenas algunas decenas. Esto en términos de escala significa que desde el punto de vista del funcionariado permanente, digamos las autoridades máximas de los entes burocráticos responsables de conducir una serie de políticas específicas, después me voy a referir a esto, son un número tan acotado que es posible reunirlos a todos en un teatro, para decirlo en una imagen gráfica, y además, en general, por lo pronto en lo formal, pero también en la realidad de las cosas, hay una razonable permanencia de funcionarios de la burocracia permanente en sus lugares de actividad. Este es un poco el marco inicial
por el cual nosotros pensamos la situación o la descripción de lo que es la cúpula del aparato estatal, es una cúpula relativamente manejable en su número y en su dispersión. Después tenemos algunas hipótesis sobre la relación entre el Estado y el sector empresarial, es decir, fundamentalmente, habida cuenta también de esta realidad de concentración, pareciera que la articulación público – privado, es decir, la interfase entre las diferentes unidades organizativas del Estado y los intereses empresariales es una interfase centrada en los intereses sectoriales, no hay ningún ámbito donde la interfase del Estado con los administrados, sean personas físicas o sean las empresas, que son las que más directamente nos interesan en este tema, tenga un carácter sistémico, es decir, el funcionario de la DGI conoce la situación impositiva de las empresas que tributan allí, el funcionariado de industria sabe cómo es el mecanismo por el cual las automotrices y otros sectores que tienen regímenes administrados presentan su papelerío y se benefician o se perjudican con las cosas, pero esta visión sistémica de la trama empresarial, de la concentración, de las rentabilidades relativas, de la dinámica de cada sector, de los estratos del tamaño que hay en cada rama, de la posibilidad de generar empleo, en fin, todo lo que hace a una visión de conjunto, me animaría a decir que se carece, y es parte de las cosas que nosotros vamos comprobando en el estudio que estamos haciendo, donde, después les voy a contar un poco mejor pero, entre otras cosas hacemos una encuesta a los funcionarios de primer nivel operativo de un conjunto de organismos que tienen que ver más o menos directamente con nuestro tema. Del mismo modo que no hay una visión sistémica de la trama empresarial, de la dinámica general del proceso económico, tampoco hay, y esto es otro de los atractivos de tomar este tema, tampoco existe algo que podamos llamar una política de competitividad, es decir, hay una serie de políticas específicas que tienen que ver con la competitividad, pero la política de competitividad, recortada por algún observador que diga “esto es la política de competitividad”, en realidad no es factible ilustrar sobre este punto, sí en cambio uno dice, la política educativa es una serie de cosas, un rol regulador del Ministerio de Educación, un sistema de universidades funcionales autónomas, un nivel medio y básico de enseñanza que lo ejercen las provincias, con una cantidad de establecimientos, digamos todo un conjunto de atributos que definen y designan a la política educativa. Nosotros para trabajar este problema lo que hacemos es definir un conjunto de políticas específicas que pensamos que tienen que ver más o menos directamente con la competitividad, donde tenemos las políticas que se pueden llamar implícitas, las políticas macroeconómicas que afectan el desempeño competitivo de los conjuntos de las empresas, y luego toda otra variedad de políticas diversas, por ejemplo las políticas activas, como pueden ser por ejemplo las políticas de fomento PyME, o de innovación tecnológica, o políticas de formación profesional, hay otras políticas que están relacionadas, como por ejemplo la política ambiental, en fin, para no entrar en un detalle exhaustivo, y esto tiene algo de forzado, digamos, es algo relativamente esquemático, nosotros hemos definido aproximadamente unas 25 políticas que decimos, estas políticas tienen que ver directamente con la competitividad. Lo importante de definir las políticas específicas es que en general, como el Estado, mal o bien, o poco o mucho institucionalizado, es una institucionalidad muy formalizada, las políticas específicas tienen sus organismos responsables formalmente definidos, o sea, cada organismo que existe en la estructura organizativa del Estado, ha sido creado formalmente por normas, y tiene como responsabilidad, como objetivo y como responsabilidad llevar a su implementación determinadas franjas de lo que es el conjunto de las políticas públicas. Haciendo un encadenamiento relativamente lineal de esta cuestión, nosotros sabemos que para llevar adelante estas 25 políticas específicas el aparato estatal tiene definidos 75 organismos políticos, y dependiendo de esos 75
organismos políticos unos 200 ó 250 ámbitos organizativos, o sea órganos de primer nivel operativo, que son digamos las trincheras, como decimos nosotros en nuestra jerga, las trincheras donde el personal del Estado trabaja y lleva a la implementación las políticas vigentes. Un poco nuestra tarea como funcionarios es justamente este lado de la puerta, donde muchas veces los documentos de estudios microeconómicos o macroeconómicos terminan diciendo habría que hacer esto habría que hacer esto otro, pero todo queda en la cuestión de la implementación y del cómo que siempre es una especie de caja negra. Nosotros tratamos acá en este proceso de aprendizaje de abrir la caja negra, y cuando uno se pregunta sobre el cómo, sobre cómo se hacen las políticas específicas que tienen que ver con la competitividad uno puede establecer algunas dimensiones que son ilustrativas, que son iluminadoras digamos. Por ejemplo, un aspecto tiene que ver con la fijación de regulaciones y de incentivos, todo el proceso de definición de regulaciones económicas y de incentivos con los distintos segmentos de la trama de actores empresariales requiere todo un conocimiento amplio de cómo es la base empresarial, cómo impactarían diversos tipos de regulaciones e incentivos que, me atrevería a decir en este momento, la estatalidad con la que contamos puede abordarlo sólo a medias, sólo en trazo muy grueso. Otro tanto con respecto al gasto público, el gasto público tiene una dimensión que es macroeconómica , todos los efectos del gasto público sobre la demanda efectiva , su capacidad para incidir bastante significativamente en la variables inversión, en fin, y después tiene una dimensión micro, donde el problema de priorización del gasto requiere una sintonía mucho más fina, es decir, cuánto vamos a poner en promoción de exportaciones, y cuánto vamos a poner en fortalecimiento de la DGI, son dos dimensiones que tienen poco que ver aparentemente entre sí pero que si uno piensa bien en definitiva el problema de la asignación micro del gasto público es un problema indudablemente sistémico, que se puede resolver por una visión compartida de toda la trama de la cúpula de la administración o se puede resolver por simples pujas interburocráticas como ocurre habitualmente. Otra dimensión que tiene que ver con la tarea del Estado en este sentido es la de ejercer control, control sobre la trama empresaria, están los tributarios, están los sanitarios, están los jurídicos, es decir, ejercer controles es una entidad pública de una naturaleza completamente diferente a calcular cuánto tiene que ser la intervención del Banco Central para mantener el tipo de cambio en el nivel que se desea, son dos capacidades estatales de naturaleza muy distinta, otro tanto con los servicios gubernamentales, hay una cantidad de organismos que tiene que brindar servicios, la Secretaría PyME, donde trabaja Martín, tiene que brindarle servicio a las PyMEs, brindarle servicio a las PyMES requiere una organización casi de tipo empresarial donde hay que calcular a qué mercado destinatario quiero llegar, con qué calidad de servicio, con qué amplitud, con qué intensidad, en fin, a su vez, es otra dimensión completamente distinta. Tengo dos dimensiones más que me parecen importantes porque es un poco la cocina del problema que queremos iluminar. Si hay organismos que tienen que focalizar y administrar las transferencias, esto a su vez es otra capacidad diferente, donde si es un organismo que hace política social tiene que elegir adecuadamente a los beneficiarios, si hace una política selectiva desde el punto de vista de promoción productiva otro tanto, y esa capacidad requiere determinados resguardos, determinados recursos desde el punto de vista de las capacidades técnicas que son diferentes de los que he dicho antes. Y finalmente, aunque esto no necesariamente agota el espectro de capacidades que se podrían dimensionar, el Estado ha vuelto a producir bienes con cierta amplitud, y quizás lo vaya a hacer más ampliamente en el futuro, y la posibilidad de producir bienes, que fue una experiencia bastante controvertible con enteleridas privatizaciones, ahora se plantea como desafío la construcción de empresas
estatales de nuevo tipo, para en los casos en que se decida políticamente que el Estado va a producir bienes, más allá de lo controversial que esto pueda ser desde el punto de vista doctrinario, del intervenir con producción de bienes que puedan ser desarrollados en condiciones de mercado, indudablemente plantea para el Estado también un desafío de capacidad y de organización que es diferente a los que he mencionado anteriormente. En concreto, nosotros en el estudio que estamos haciendo, estamos abarcando todas estas cuestiones, cómo se asigna en el sentido micro el gasto económico, cómo la realidad refleja las prioridades existentes en materia de gasto público a nivel micro, estamos relevando los recursos humanos de la administración nacional, cómo están distribuidos a lo ancho y a lo largo del aparato estatal y qué capacidades tienen, por franjas por supuesto, y estamos relevando la opinión de la cúpula de la administración, estamos empezando a relevar las opiniones y las actitudes y los saberes de la cúpula de la administración, preguntándoles, entre otras cosas, cuál es la visión que ellos tienen sobre el perfil tecnoproductivo del país, esto me parece una pregunta central, porque si el conjunto de la cúpula administrativa tiene una determinada visión uniforme digamos, tiene una serie de consecuencias esto para la implementación de las políticas, si la visión es muy heterogénea las consecuencias pueden ser mucho más complicadas, y nos parece un interrogante importante de develar. También estamos apuntando a la cuestión de, volviendo a lo de la polisemia de la competitividad, qué implica desde el punto de vista de la estatalidad ser considerado competitivo por las agencias internacionales que se han ocupado de medir estas cosas, es decir, para ser muy breve, porque sé que no hay más tiempo, el Foro Económico Mundial, que publica el índice de competitividad más conocido, asigna a la cuestión de la calidad del Estado, creo que un tercio del valor total que obtiene el país como puntaje. Cuando uno examina el tipo de cuestiones que se toman en cuenta en la encuesta del Foro Económico Mundial para medir la calidad del Estado se da cuenta que no necesariamente, desde determinadas concepciones de estrategia política nacional nos interesa calificar bien en ese índice. Entonces, otro de los componentes del estudio es problematizar la cuestión de los índices que incluyen a la Argentina en determinados niveles de competitividad y fundamentalmente en lo que respecta al sector público dentro de estos índices. Cierro acá porque no hay más tiempo. -Es la tiranía de tratar de que todos puedan expresarse y estar ahí, y que también los que han venido y han estado escuchando un buen rato puedan, si tienen ganas, o hacer una reflexión, o hacer una pregunta, o algún comentario, lo mismo a Alejandro Robba o a Rodrigo, que particularmente también han estado comprometidos en el proyecto. Preguntas -Una pregunta y una reflexión. La pregunta, que combina en parte lo que usted mencionó y si no que mencionó Porta es qué se hace en este momento desde el Estado para eliminar los vetos que se hicieron sobre la Ley de Defensa de la Competencia y que era buena, que fue sistemáticamente vetada en sus mejores artículos por Cavallo, Menem y Corach, los tres firmantes del decreto. Qué se hace hoy para eliminar eso, y que tiene que ver con los groseros márgenes de distribución que mencionó indirectamente el Lic. Porta y que nos impiden ser competitivos, porque una cosa es la rentabilidad en el largo plazo, y otra la monstruosa rentabilidad en el corto plazo, es decir, maximizadores de corto plazo de manera permanente. -(Callieri) Es un problema complejo, lo que uno observa es en el último tiempo, el presidente de la nación por ejemplo, en distintas oportunidades ha salido públicamente
a plantear el tema de la rentabilidad empresaria. Ha aludido a grupos empresarios concretos que tienen en Argentina la rentabilidad empresaria más alta del mundo... yo creo que justamente, tenemos por ahí en la cúpula del poder político voluntad de liderazgo y voluntad de establecer determinados resguardos en estas asimetrías tan extremas que se han planteado en materia de distribución del ingreso y de privilegios sectoriales, ahora, de allí hacia abajo la posibilidad de que esto sea sustentado duerme en una producción de información y de propuestas y de decisión mucho más de detalle....yo pienso que en realidad no se dispone por el momento de esta capacidad en sentido amplio. Concretamente, el presidente le puede decir a Coca Cola que gana en Argentina más que en ningún lugar en el mundo, ahora, si hay por debajo toda una capacidad para decir al presidente cuánto gana cada gran monopolio y si gana más acá que en otro país y cómo se podría hacer para manejar un incentivo de forma de capturar o modificar un impuesto, como decía Porta, de manera de capturar esas ganancias extraordinarias parcialmente para redefinir incentivos en otra dirección yo creo que de esa capacidad hoy no se dispone, por lo menos no se dispone plenamente. (Alejandro Roba) -Un poco me gustaría...recién le preguntaba a Fernando si la exposición de él la tenía escrita, me decía que estabas escribiendo un poco esto que habías dicho, a vos lo que escuchaste, el estudio que están haciendo los compañeros con respecto a esto, vos cómo lo incorporarías a la visión que diste más del sector de la competitividad desde lo académico o desde el componente político, porque diste un marco que habría que hacer. (Fernando Porta) -Una primera cuestión sobre lo que preguntaba aquí sobre el tema de las políticas de competencia, yo creo que la Argentina está en una situación en que las políticas de competencia deberían formar parte del sistema de políticas de competitividad efectivamente, me parece que habría que valorizarlas mucho más de lo que lo hemos hecho hasta ahora, un instrumento de esa naturaleza digamos, porque, por lo que sea, por la historia acumulada es una economía que trabaja fundamentalmente sobre la base de rentas monopólicas, y si nosotros queremos transformar ese proceso en una economía que trabaje sobre la base de rentas de innovación, no rentas monopólicas, no transferencias, no pura transferencia estatal digamos, las políticas de competencia tienen que formar parte activa, tanto como las políticas de promoción, sólo que debemos hacerlas consistentes a unas con otras. Yo hace poco tiempo tuve oportunidad de hacer un relevamiento de las políticas de promoción existentes en la Argentina, porque muchas veces lo que uno tiende a decir, de modo simplificada, es no hay política industrial, o tenemos una mirada a veces sobre los ‟90 que es un poco distorsiva efectivamente de lo que pasó, por la idea de que no había intervenciones o cosas por el estilo, y yo creo que hay pocos países en el mundo con tantos instrumentos de política industrial como la Argentina. Hay cientos de instrumentos de política industrial, entendiendo política industrial en el sentido amplio, políticas de promoción de actividades, de capacidades, de naturaleza vertical, de naturaleza horizontal etc., etc. Al mismo tiempo, en general son políticas que fallan en su objetivo explícito, que es la promoción del crecimiento, y se transforman en mecanismos de transferencia de rentas, básicamente. Eso habla de una incapacidad del Estado para controlar las propias políticas que formula, muchas veces esa falta de control puede haber sido deliberada, para decirlo de algún modo, una forma de ejecutar la política, otras veces puede ser por una cierta incapacidad de poner los instrumentos en orden y de enfrentar las fallas de coordinación que hay entre todos los instrumentos. Yo creo que debe haber pocas políticas más diversificadas en términos de instrumento y al mismo tiempo más
ineficaces en términos de sus resultados que todo lo que se ha hecho en materia de políticas PyME en la Argentina. No me estoy refiriendo exactamente a lo que está ocurriendo en este momento, me estoy refiriendo al stock... -Perdoname, en cuanto a cantidad de políticas o en cuanto a plata que se.... -No no, cantidad de instrumentos, me refiero cantidad de instrumentos, y muchos de ellos son desfinanciados, otros en realidad están mal diseñados, otros en realidad son capturados lobbísticamente etc. etc. Podemos encontrar distintas variantes, muchas veces desarmada esa cuestión, va más allá de la capacidad que puede tener el responsable específico de esa cuestión, es decir, me parece que uno de los problemas centrales, yo creo que esto es lo que Claudio estaba mencionando recién, uno de los problemas centrales es cómo se reaprende a hacer política económica, es decir, tenemos una mala experiencia institucional, que debe ser desaprendida de algún modo, porque ha generado prácticas, ha generado prácticas públicas, ha generado prácticas en el modo en que el sector público se relaciona con el sector estatal (sic), y ha generado prácticas prebendarias de parte del sector privado, y ese andamiaje institucional necesita ser de algún modo desmantelado, necesita ser de algún modo modificado, en términos de correrse hacia prácticas institucionales diferentes. Yo creo que para esto hace falta efectivo conocimiento de las cosas que se hacen desde el sector público, muchas veces el propio sector público no tiene un registro de todo lo que tiene a disposición en términos de instrumentos, las fallas de información dentro del sector público son enormes. Reconstruir todo eso es una tarea complicada, es una tarea difícil, entre otras cosas porque también parte de los planteles tecnocráticos y demás han venido siendo sistemáticamente agredidos, desmantelados etc. etc., reconstruir esa cuestión no es tarea sencilla, sigo insistiendo, me parece que eso requiere de algún proyecto político consistente, que sea capaz de ir vertebrando con objetivos prioritarios el modo en que reacomoda su capacidad de acción, y yo advierto que hay en determinadas instancias del sector público de hoy esfuerzos importantes para recuperar la capacidad de acción, la eficacia en la acción digamos, y de algún modo creo que la potencialidad que eso tiene puede perderse, puede diluirse, puede existir una nueva frustración en estos equipos si eso no está metido dentro de una estrategia general, dentro de un proyecto político general que diga claramente cuál es el perfil productivo y social que se está buscando. -(Claudio Callieri)- Me parece que por abajo no es que no se puede hacer nada igual, digamos, nosotros, los integrantes de los cuerpos profesionales tenemos una capacidad limitada, pero también podemos tomar el desafío si tenemos una institucionalidad, podemos decir bueno, no podemos hacer nada de nada si no tenemos incentivos concretos para plantear objetivos estatales a largo plazo, somos funcionarios de carrera, ya somos gente grande, no es probable que nos vayamos a dedicar a otra cosa, decir bueno, qué hacemos acá, esperamos a que venga un iluminado y diga claves o vamos a hacer otra cosa, yo creo que hay unos cuantos planos distintos. En relación a las políticas de competencia, yo estaba pensando que uno de los aspectos interesantes, es que es una política que entra en agenda después de la ronda Uruguay, y cuando uno habla ahora con lo que es uno de los organismos con los que hemos estado hablando, es un marco jurídico, que entra bastante empaquetado, de los acuerdos de la ronda Uruguay, y el cuerpo técnico que tiene la responsabilidad de ejecutar esa política está absolutamente imbuido de determinadas concepciones doctrinarias que tienen que ver fundamentalmente con los postulados más elementales de la doctrina neoclásica, y entonces el análisis de si el excedente es del productor, si el excedente es del
consumidor, y la reacción a intervenir en procesos de concentración es prácticamente a demanda. Este problema de fondo que estamos diciendo que existe, que decimos que es la cuestión de una economía alevosamente concentrada, que hay renta monopólica por todos lados, está totalmente afuera del campo de preocupaciones de esta gente, que bueno, ellos tienen su historia institucional y demás, no estoy cuestionando a las personas ni mucho menos, pero creo que hay una cantidad de cuestiones donde hay una niebla muy densa, que parte de obviar el hecho de que este es un país muy concentrado. Entonces la política horizontal y qué sé yo, qué política horizontal va a haber en un lugar donde la trama empresarial es tan acotada. De hecho no hay ninguna política horizontal, o casi ninguna. Entonces creo que poner en común una serie de conocimientos, me refiero poner en común al interior de la cúpula de la administración es un desafío que tiene su importancia, y no es fácil de lograr no es cierto, pero digamos, con que alguien pueda decir en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, “qué están diciendo ustedes, si mientras ustedes están cazando las mariposas, se pasa al lado de los elefantes”, yo creo que hay bastante de esto en los órganos, hay mucha ideología en el ámbito de la administración, al nivel de los funcionarios políticos y los funcionarios técnicos, mucha ideología que a veces limita una apreciación más ajustada de la realidad. -Quisiera hacer un comentario acerca de unas cosas que se dijeron recientemente, a mí me parece que una cuestión fundamental para la efectividad de las políticas públicas y de competitividad es la capacidad organizativa que tengan las empresas, las instituciones a escala local, un poco Fernando Puerta recién comentaba cómo seguramente hay que desandar ciertas formas de las políticas de promoción industrial o de promoción de la competitividad que acostumbraban al sector privado a actuar de determinada manera, y muchas veces la desestructuración dentro del Estado, digamos esta cuestión de la cantidad de programas que hay, muchas veces realmente un programa no conoce al otro, recientemente hubo una reunión bastante grande que organizó la Secretaría de Coordinación Económica del Ministerio de Economía que está haciendo un relevamiento que tiene algunos puntos de contacto con este proyecto, e hicieron una reunión grande con un conjunto de actores de múltiples dependencias y todos nos sorprendíamos de conocer otros programas que no conocíamos su existencia, o sea que esta descoordinación a nivel del Estado también reproduce una descoordinación a nivel local, y yo creo que un elemento fundamental de la efectividad de las políticas públicas, no es sólo una cuestión de diseño desde el Estado, y no es sólo una cuestión de capacidades técnicas, de coordinación inclusive dentro del Estado sino de la capacidad que tengan los actores locales, regionales de articularse para expresar demandas claras y hacer inteligibles y traducibles las herramientas de política a nivel local, y una experiencia novedosa en ese sentido, muy buena y reciente fue una convocatoria desde FONTAR, del Fondo Tecnológico Argentino, de los proyectos PITEC, que son unos proyectos integrados de aglomerados productivos, que fue un diseño de política bastante novedoso porque es el primer financiamiento importante, hay treinta millones de dólares para financiar clusters en todo el país, conglomerados productivos o aglomerados productivos, y el núcleo de esos proyectos, lo que se promovía era el armado de planes de mejoramiento de la competitividad a nivel sectorial y territorial. Y fue realmente un éxito, hubo una demanda muy fuerte y una capacidad importante de algunos de estos clusters de definir ideas, proyectos, en términos de una orientación estratégica del sector, por eso está en etapa de evaluación, pero lo que quiero decir es que me parece clave promover esa capacidad de articulación a nivel local para que las políticas del Estado Nacional sean efectivas.
-(Claudio Callieri) Un solo comentario, en la época de Juan Manuel de Rosas el único negocio que había era la carne, el abasto de carne a la Ciudad de Buenos Aires era un gran negocio y después se pudo exportar algo para el mercado esclavista y toda esa historia. Evidentemente fueron surgiendo más cosas, a mí lo que me interesa de lo que vos me estás diciendo es que en la expectativa de inducir que surjan rentas de innovación y que por ahí para poder alentar el surgimiento de rentas de innovación haya que desde la política pública interferir un poco en el flujo de la renta monopólica, una de las cuestiones claves es que la tarma empresaria genere la capacidad de establecer nuevos negocios, nuevas franjas de actividad, nuevas tecnologías. Por ahí creo que hay una visión un poco ingenua de lo que es el desarrollo local centrado en el subsidio a lo que se llama las empresas de economía social, que por ahí tiene una brecha de productividad tan grande con un gol mínimo que difícilmente puedan salir de esa categoría de instancia de contención, creo que esos planos son distintos. -No sé si hay alguna pregunta más, si no desde ALADITE quisiera agradecer la participación de todos, de los expositores, y bueno, creemos que el escenario está cargado de desafíos, obviamente tratar de poder desandar todo este nivel de regresividad que la Argentina tiene en estos últimos años, y bueno, replantear un nuevo escenario, y esto obviamente supone un nuevo esquema de reorganización institucional, un nuevo proyecto político donde obviamente algunos parámetros son centrales como la distribución del ingreso, generar mayores niveles de productividad pero siempre con innovación, articulado con una estrategia más sistémica donde el actor estatal va a tener un rol importante y el actor social también. Bueno, le dejo la palabra a Alejandro para cerrar... -Me parece que sería interesante cuando tengan más avanzado el proyecto volver a comprometer a Martín y a Fernando si fuera posible para debatir, con el trabajo que está haciendo Fernando sobre este tema y que ha venido trabajando, con la experiencia de Martín en la Secretaría PyME, poder armar una algo un poco más articulado. Muchas gracias por venir.