LOS FUTUROS CONTADORES PUBLICOS A EXAMENES DE CALIDAD ACADEMICA
Por José Israel Trujillo del Castillo (*) joseisraeltrujillo@correo.icesi.edu.co
El próximo día 28 del presente mes, los estudiantes de contaduría pública de todas las instituciones universitarias del país presentarán por primera vez los ECAES (Exámenes de Calidad de la Educación Superior) regulados por el Gobierno Nacional y elaborados por el ICFES. En ellos se pretende medir las COMPETENCIAS adquiridas a lo largo de la carrera por parte de los futuros colegas. Lo paradójico del caso es que se pretende medir COMPETENCIAS cuando nos han y hemos dado, a lo largo de mas de cuatro décadas, en nuestra carrera y en casi todas las demás, contenidos asignaturistas de toda índole, donde lo mas importante no ha sido precisamente la medición de competencias sino la capacidad de MEMORIA y en algunos pocos casos ANÁLISIS y SÍNTESIS. ¿Cuál irá a ser el resultado nos preguntamos quienes estamos en el mundo académico profesional? La verdad no lo sabemos porque la respuesta sería tanto como adivinar el futuro, aspecto bastante difícil y complicado. Pero si nos atenemos a los resultados del año anterior en las carreras de Derecho, Ciencias de la Salud e Ingenierías, el panorama es bastante incierto para los próximos profesionales de las ciencias económicas, administrativas y contables.
Según los expertos en el tema se define COMPETENCIAS, como las formas de actuación de un individuo sobre su realidad (también llamadas desempeños) al solucionar problemas, al interactuar con otros, al enfrentar situaciones. Las competencias comprenden tres elementos básicos: uno EL SABER (O SABER-QUÉ) referido a las representaciones internas (cómo cada sujeto entiende el mundo, como se ha apropiado de él, que interpretaciones le da a la vida, a los sucesos de su mundo y la interpretación de su mundo global), otro EL HACER (O
2 SABER-CÓMO) que corresponde a las actuaciones de un individuo proyectando su representaciones internas (lo que la persona es) y el CONTEXTO que incluye a su vez dos aspectos: primero, el espacio físico, geográfico o espacial, donde el individuo ejecuta las acciones que permiten inferir las competencias que está utilizando en un momento dado, y segundo, el contenido del contexto (llamado también el TEXTO) que son las redes de significados o redes simbólicas de saberes que establecen los sujetos que comparten el espacio físico, le da contenido y sustancia a las relaciones que se establecen al interior de un grupo, en un contexto específico. Tres elementos adicionales conforman una competencia: LOS VALORES (O SABER-POR QUÉ) referidos a la escala de valores que se quiere formar en un individuo, la ACTITUD (O SABER-PODER) para generar una visión del mundo y de la vida en forma positiva y la MOTIVACIÓN (O QUERER-DISPOSICIÓN PARA SABER) que hace parte de la interacción en el aula de clase entre el docente y el estudiante, partiendo de la base de los conocimientos previos que tienen los estudiantes en cualquier nivel.
La prueba comprende 220 preguntas de todas las áreas del conocimiento impartido a lo largo de la carrera (matemáticas, estadística, economía, principios contables, contabilidad en todos sus niveles, auditoria y revisoría fiscal, contabilidad de costos, ingeniería financiera, finanzas, presupuestos, tributaria, administración, mercadeo, derecho, teoría contable, epistemología, contabilidad internacional, informática y español o comunicación oral y escrita) con el agravante de que no todos los programas de contaduría pública del país manejan currículos similares, siendo en caso más abismal la diferencia existente entre los programas de las universidades privadas y los de las universidades públicas, donde en estas últimas se enfatiza profundamente en temáticas como la teoría contable, la epistemología y la investigación, para citar algunas puntuales. Otro factor en contra de las personas que
3 presenten estas pruebas es el no uso de la calculadora (seguramente para evitar fraudes) lo cual es difícil para la mayoría de los estudiantes que están acostumbrados a trabajar con la misma y con computadores, a los cuales les tocará hacer todos los cálculos mentalmente.
Hay colegas con los cuales he participado en este proceso, que ya se han atrevido a manifestar que estas pruebas son una locura y que sus resultados serán un completo desastre. Sin embargo cabe anotar que como siempre abran ganadores y perdedores, tanto en el plano estudiantil como en el institucional universitario y lo mejor será esperar el resultado de los mismos para formarnos un mejor juicio.
De hecho todos tenemos conocimiento de la existencia de excelentes programas de contaduría pública en el país y también de programas que dejan mucho que desear en varios aspectos incluido el de calidad académica. Al respecto cabe preguntar por anticipado que pasará con aquellos programas que gocen de la Acreditación de Alta Calidad otorgada por el Estado cuyos estudiantes no obtengan los puntajes mas altos y por ende las primeras posiciones?
De momento los resultados, cualesquiera que fueren, no van a tener incidencia alguna para la obtención del título, pero si dejará mucho que pensar en el ámbito universitario continuar graduando profesionales contables que no alcancen el puntaje mínimo en estas pruebas de Estado. Hacia el futuro seguramente que llegará el día en que será uno de los requisitos para la obtención del título de pregrado.
Que pasará en materia de empleo en las grandes empresas del país y en las multinacionales con operaciones en Colombia, cuando comiencen a exigir como requisito de selección la
4 posición ocupada por el futuro profesional en estos exámenes, pues no será nada atractivo para una empresa de éstas seleccionar un estudiante para pasantía o un egresado para vinculación laboral, que haya ocupado puesto después de los diez primeros, lo que desde luego contribuirá a fomentar la alta tasa de desempleo profesional y a estigmatizar la Universidad de donde egresó. No es lo mismo ocupar un puesto en el podium de los diez primeros (grupo de la excelencia que obtendrá prevendas y premios académicos) a ocupar el puesto 666, por citar un caso nada más.
La convocatoria para la presentación de estas pruebas es carácter obligatorio para los estudiantes del último año de la carrera y para aquellos que habiendo terminado y aprobado todas las materias del programa académico respectivo no se hayan graduado. Tiene el carácter optativo para aquellos que siendo profesionales en ejercicio quieran medir sus conocimientos, para lo cual aunque sería ideal seguramente no habrán colegas que se midan a presentarlo por diversas razones, entre ellas el de la obsolescencia profesional y la desactualización. Personalmente estuve tentado a presentarlos pero me abstuve al caer en la cuenta de que sería juez y parte en un proceso en que he participado en calidad de aportante de preguntas para dichas pruebas, lo cual no sería ético. Si sería interesante que las Universidades nos exigieran a los docentes que no participemos en la elaboración de las preguntas, la presentación de estos exámenes para conocer un indicador de la calidad académica docente, la cual incide directamente en la calidad académica del programa y de los estudiantes y egresados del mismo. De antemano sé que una gran mayoría estará seguramente en desacuerdo con esta reflexión.
En relación con la presentación de estas pruebas por parte de los colegas egresados en ejercicio, siempre ha estado de acuerdo con ello y desde luego el denominado Proyecto de
5 Ley de Intervención Económica plantea la exigencia de exámenes para la obtención de la tarjeta profesional (los cuales serían adicionales a los ECAES, aunque ya se ha planteado su unificación) y para la renovación de la tarjeta cada cinco años, lo cual me parece interesante pues recordemos que el Código de Ética Profesional regulado en la ley 43 de 1990 nos exige entre otros aspectos a los profesionales contables la ACTUALIZACION permanente.
Para algunos rectores de universitarios los responsables del fracaso de los estudiantes en los resultados de estas pruebas somos los docentes y seguramente que del éxito solo son responsables ellos. Respetuosamente este hecho no lo podemos compartir debido a que la responsabilidad del éxito o del fracaso somos todos los miembros de la comunidad universitaria: la institución, los directivos, los docentes y los estudiantes, sin descartar la responsabilidad que le cabe al Estado por sus acertados o desacertados manejos de la política educativa del país.
Esperemos amigos y colegas los resultados de este primer experimento del Estado con nuestra profesión para que concluyamos y reflexionemos sobre la calidad académica de los programas de contaduría pública que damos actualmente en el país. Recordemos que ya a inicios del año 1.999 cuando se hicieron pruebas por parte de la Junta Central de Contadores como requisito para la obtención de la tarjeta profesional (norma que fue declarada inconstitucional), los resultados fueron catastróficos, donde hubo universidades de las ninguno de sus egresados paso la prueba.
Los interesados en conocer mas en detalle estas pruebas pueden consultar las cartillas guía en la página www.icfes.gov.co. en la cual a partir del lunes 29 de noviembre estarán a disposición del público los textos de dichos exámenes.
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Quienes deseen opinar en pro o en contra de estas apreciaciones lo pueden hacer por este medio. Mucho sabré apreciar y agradecer sus importantes conceptos.
Cordial saludo a todos
Santiago de Cali, noviembre de 2004
--------------------------------------------------------------------------------------(*) Contador público, docente universitario, consultor empresarial