CULTURA DEL AGUA EN LA PROVINCIA DE MENDOZA DESIERTO VERSUS by rockman13

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									CULTURA DEL AGUA EN LA PROVINCIA DE MENDOZA. DESIERTO VERSUS OASIS

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El marco físico, socioeconómico e institucional de referencia
La Provincia de Mendoza, situada en el centro oeste argentino, limita al oeste con la República de Chile, al
norte con la Provincia de San Juan al este con San Luis y La Pampa y al sur con Neuquen y La Pampa. Su
territorio de 150.839 km2, el 5,4% del territorio nacional, es un desierto con oasis –bajo riego-, ubicados a lo
largo de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel y Malargüe; cuyos cursos se transformaron en los ejes
de los asentamientos poblacionales.


Clima
El clima es predominantemente árido, variando de seco de estepa, en el este, a desértico hacia el oeste; una
de sus principales características es la presencia del viento “zonda”, proveniente del Océano pacífico, cálido
y seco, que produce el 70% de las nevadas de alta montaña, que aseguran las aguas de deshielo para el
desarrollo humano de las cuencas. El nivel anual de precipitaciones (pluviales) es bajo, con un promedio de
250 mm en la llanura. Se encuentran situaciones de extrema aridez en el territorio provincial, como por
ejemplo, la localidad de El Retamo, en el noroeste, con un promedio anual de lluvia de 80mm.


Superficie cultivada
Solo el 3% de la superficie total está destinada a cultivos, con alrededor de 360.000 hectáreas sistematizadas
para riego.


Datos socioeconómicos
La población total de la Provincia alcanzaba a 1.412.481 habitantes (censo 1991), con una población rural
cercana al 25% y una tasa de crecimiento medio anual que osciló en la década del ’80 alrededor del 27 por
mil para el ámbito urbano y del 17 por mil para el rural, lo que señala un incremento del nivel de
urbanización; la densidad poblacional es de 9,5 habitantes por km2, con profundas desigualdades inter-
departamentales. La escasez de agua y las características poco aptas de su suelo, han marcado profundamente
el desarrollo provincial.
Proyectando los datos del censo del año 1991; se estima que la población provincial asciende en el año 2.000
a 1,6 millones de habitantes, de la que el 65% se concentra en la cuenca del Río Mendoza, donde se
encuentran los principales asentamientos. Esta cuenca tiene una densidad promedio de 36,6 habitantes por
km2, y esta cifra asciende a más de 2.000 si se toman solamente los departamentos de Capital, Godoy Cruz y
Guaymallén, que son eminentemente urbanos. Por el contrario, la cuenca del Río Malargüe es la menos
poblada, con una densidad de 0,5 habitantes por km2.
La vid ha sido durante todo el S.XX el principal cultivo de la Provincia, ocupando la mitad de la superficie
cultivada y el 59% del valor de la producción agrícola. El sector frutícola participa con un 20% de esa
producción; el olivícola el 7% y el hortícola alrededor del 15%.
Esta somera síntesis permite afirmar que la disponibilidad de agua, por su presencia o por su ausencia, define
las características socioeconómicas y ambientales de Mendoza, la cual es un verdadero ejemplo de la acción
antrópica que ha intervenido sustancialmente en la conformación de los oasis bajo riego, alrededor de los
cuales se desarrolla la mayor parte de su actividad económica, la cual está estrechamente ligada a la
eficiencia que muestren las aplicaciones que se hacen de su recurso hídrico. Las ventajas y potencialidades
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de la provincia desde el punto de vista hidrológico se encuentran amenazadas por factores propios del
sistema natural en el que se desarrolla la actividad del hombre y de otros factores generados por su propio
accionar.
En la base de casi todos estos problemas que afecta la sostenibilidad ambiental del sistema hídrico se
encuentran los desequilibrios territoriales –ya citados-, de Mendoza, manifestados en una concentración
económica y demográfica. Esta concentración es típica de los asentamientos de las zonas áridas y semiáridas
con recursos limitados de agua. En la medida en que el desarrollo provincial tenía una pequeña escala antes
del S. XIX, esta situación no era conflictiva.


El Recurso Hídrico y la Cultura del Agua. Proceso histórico.
El proceso histórico-cultural del desarrollo de Mendoza, desde hace más de cuatro siglos –inicio del período
hispánico-, fue materializando y consolidando una serie de obras, acciones y prácticas sociales distintivas,
que constituyen su particular cultura del agua, asociada a una estructura territorial y fisonómica también
propias. El aprovechamiento del agua para riego en Mendoza es tan antiguo que su origen debe buscarse en
el periodo prehispanico. La ciudad de Mendoza, fundada en 1561, tuvo su emplazamiento originario en un
espacio territorial sistematizado para riego por parte de los aborígenes huarpes que habitaban la zona, y que
según la tradición había sido mejorado por ingenieros incaicos. Este primigenio sistema fue fundamental
para la consolidación de la población inicial y para la incipiente producción agrícola que le daba sustento.
Con la llegada de los españoles, continuó este aprovechamiento del agua. La primera ciudad fue fundada por
Pedro del Castillo (1561) en la margen derecha del Zanjón luego denominado Cacique Guaymallen.
Hablar del agua en Mendoza es, sin dudas, hablar de una de las condicionantes más significativas de su
cultura. El agua desde siempre ha constituido para Mendoza un parámetro ineludible para comprenderla
histórica y culturalmente. Esto lo saben los mendocinos, que como habitantes de un oasis, le atribuyen un
valor agregado. Por ese motivo y porque la defensa y valoración del patrimonio cultural alcanza validez
cuando adquiere consenso en la comunidad, es importante señalar el importante valor histórico-cultural que
tienen las obras hidráulicas coloniales por ejemplo la de la Toma de los Españoles (1798) y la cultura del
agua.
Paulatinamente y hasta 1884 se fueron construyendo canales en las distintas cuencas, todos por iniciativa
privada con escasa intervención del estado. El gran desarrollo alcanzado por la incipiente irrigación llevó al
Gobernador Rufino Ortega a dictar en el año 1884 la Ley General de Aguas (aún hoy vigente). La
Constitución Provincial de 1916 que hoy nos rige, mantiene la Ley de Aguas y Ley Complementaria 322
asignando en su Sección Sexta la administración del recurso al Departamento General de Irrigación,
organismo que administra el agua en la provincia de Mendoza.
El recurso hídrico es del dominio público; el Código Civil en su artículo 2340 hace una enumeración de los
bienes que conforman el dominio público, entre los que se encuentran: Los ríos, sus cauces, las demás aguas
que corren por cauces naturales y toda otra agua que tenga o adquiera aptitud para satisfacer usos de interés
general, comprendiéndose las aguas subterráneas. Hasta mediados de la última década del siglo XIX, la red
hídrica de Mendoza muestra dimensiones que le permiten sustentar el consumo humano de los oasis, con
fronteras cada vez más alejadas de los cursos naturales de agua; así como la producción agrícola que era
destinada exclusivamente a satisfacer la demanda de la población de los mismos. Con la llegada del
ferrocarril, hecho ocurrido también a finales del siglo XIX que coincide con la época de mayor recepción de
inmigración europea; comienza una importante expansión del sector agrícola, ya que este medio de
transporte posibilita comercializar la producción en otras latitudes del país, especialmente Buenos Aires.
Como lógica consecuencia, la red de riego es ampliada durante las primeras décadas del siglo pasado,
alcanzando en la provincia unos 12.700 km, longitud que se mantiene en el presente.


Historia del uso y gestión del agua en la Cuenca del Río Mendoza
De los primeros tiempos a la actualidad.
Un factor esencial para el desenvolvimiento de la vida ciudadana, fue el aprovisionamiento de agua, como se
refieren los investigadores Ponte y Cirvini (1998), los documentos de la época dan cuenta de los esfuerzos

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realizados para mantener operativos los cauces. A los forasteros que llegaban por Mendoza les llamaba
poderosamente la atención la existencia de cursos de agua –acequias- que se encuentran por doquier. El ex -
presidente Sarmiento ya en el siglo XIX calificaría a Mendoza “como ciudad agrícola, es decir el modelo
espacial de la categoría de civilización, porque en ella se desarrollaba la capacidad asociativa de los hombres
y se favorecía su acción mancomunada para el uso y control de un recurso indispensable y escaso como es el
agua.”
De la actual red de riego, que como dijimos anteriormente es de casi 13.000 km de longitud solo un 5% se
encuentra impermeabilizada, manteniéndose el resto en condiciones similares a las que poseían en sus
orígenes, dado que en la mayoría se han construido innumerables obras de arte –compuertas, compartos,
diques derivadores, etc.- que hacen más eficiente y equitativa la distribución del agua. Del mismo modo, a
efectos de generar hidroenergía y sistematizar la oferta de agua para la demanda del sector agrícola, durante
las décadas del ’50; ’60 y ’70 fueron regulados los ríos Atuel, Diamante y Tunuyán. A partir de diciembre de
2001 se comenzó el llenado de la Presa Potrerillo, que regulará las aguas del Río Mendoza, lo que
posibilitará minimizar los efectos negativos de las épocas de escasez y satisfacer más adecuadamente los
aumentos estacionales de la demanda.


Agua por habitante en la Cuenca del Río Mendoza
La creciente demanda mundial de agua, su escasez y contaminación hacen pensar que el agua es un recurso
finito, no reemplazable, que debe aprovecharse de manera racional, ya que existen problemas además,
referidos a su disponibilidad, a los recursos técnicos para obtenerla, a la heterogeneidad en su ubicación y a
las variaciones espacio – temporales. La oferta promedio mundial de agua no salina es de aproximadamente
7.400 m3 por año por habitante, muy heterogéneamente distribuida como fenómeno natural. Las Naciones
Unidas considera 1.700 m3 el volumen mínimo que cada ser humano debe tener disponible por año; en el
caso de Mendoza, la disponibilidad hídrica se reduce a la mitad del promedio mundial, y en la cuenca del Río
Mendoza –objeto del presente trabajo-, la situación es ya grave, con una disponibilidad de 1.620 m3/año/
habitante, es decir inferior al nivel considerado crítico. Para el año 2.020; la escasez se acentuará con el
crecimiento poblacional y el desarrollo de las actividades económicas, estimándose que cada habitante para
esa época contará sólo con 1.150 m3/año/ habitante.


Breve reseña de la relación del hombre con el agua en la provincia de Mendoza.
La historia de la humanidad en buena medida puede escribirse como la historia del hombre en su relación
con el agua. El Agua y su gestión son determinantes en el desarrollo de las economías y de las sociedades.
Las sociedades primitivas asumían informalmente las tareas que conlleva la gestión del agua. La evolución y
desarrollo de las culturas, el surgimiento de los aparatos gubernamentales para facilitar y asegurar la
evolución de las sociedades, así como la disponibilidad real del recurso fueron tornando la gestión del agua
en esfera formal tanto jurídicamente como en términos sociopolíticos y económicos. En la provincia de
Mendoza, el Departamento General de Irrigación, es el organismo público descentralizado que administra el
recurso hídrico a nivel provincial, reglamentando y fiscalizando su uso. Goza de autarquía y jerarquía
constitucional y de atribuciones jurisdiccionales que lo erigen como tribunal de agua para resolver los
conflictos que se suscitan entre los usuarios del recurso. La sociedad toda, junto con los usuarios del recurso
hídrico, poseen importantes y cruciales responsabilidades en la gestión del mismo.
Hoy y aún más en el futuro, la evolución del hombre está directamente vinculada con el grado de desarrollo
del gobierno y la sociedad en torno al manejo que hacen del agua. El crecimiento de la sociedad tiene un
directo efecto sobre este crítico recurso.
Así entendida, la administración del agua, en suma, trata de las relaciones usuario – agua y gobierno – agua.
En el conjunto de principios, acciones, recursos, instrumentos, y responsabilidades de gobierno, usuarios y
sociedad, que definen el modelo de gestión del agua de Mendoza, la educación de su población en relación al
uso y gestión del recurso hídrico –impartida específicamente desde la educación formal-, desempeña un
papel fundamental.


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Para alcanzar el objetivo propuesto en el párrafo anterior, se debe contar con un plan como mecanismo
ordenador, sistemático y permanente.
De merituar estas condiciones del recurso hídrico de Mendoza –vital, crítico y escaso-, que en el mejor de los
casos se mantendrán en el tiempo si la acción antrópica no las transforma en condiciones que impliquen un
riesgo para el pleno desarrollo de su sociedad, nace así la necesidad de promover e instalar una “cultura del
agua” a fin de encontrar un justo equilibrio en la resolución del conflicto social y económico en torno al
tema del uso del agua en la Provincia.
La creación de este espacio cultural debe dar marco a la obtención de los conocimientos y tratamiento de la
problemática hídrica de Mendoza como medio adecuado para alcanzar en desarrollo económico, social y la
sustentabilidad ambiental.
Siempre han existido conflictos entre lo que nos ofrece la naturaleza y lo que demandan o necesitan los
hombres para la vida y para la producción. Los conflictos entre los hombres por el uso de los recursos
naturales se presentan cuando no hay equilibrio entre la oferta y la demanda de los mismos.
En Mendoza, los conflictos entre sus ciudadanos por la utilización del agua pueden resumirse en los
siguientes puntos:
1. Uso ineficiente: Se utiliza más agua de la que realmente se necesita, impidiendo el acceso a su uso por
parte de otras personas.
2. Contaminación: Deterioro de la calidad del agua en niveles que no posibilitan su reuso.
Ambas situaciones determinan diversos conflictos sociales, lo que obliga a dar respuestas creativas. Ésta
busca superar los conflictos y establecer nuevos niveles de equilibrio. Cuando este proceso esté socialmente
incorporado, podrá comenzarse a hablar de “cultura hídrica”. Esto quiere decir cuando pase a formar parte de
la conducta de todos y cada uno de los ciudadanos. Para que las nuevas conductas en el uso del agua se
conviertan en conductas socialmente incorporadas, es fundamental que este desarrollo comience en la
infancia. Si bien el ideal es la conformación de una cultura hídrica en todos los sectores de la población, el
sector conformado por los niños y jóvenes se presenta como el principal grupo social desde el cual se puede
comenzar esta tarea justamente por estar en etapa de formación.
Los niños aprenden a trabajar unidos y solidariamente para transformar en forma positiva el lugar en que
viven. Y paradójicamente, ellos pasan a ser los maestros de los mayores, esta experiencia está llevada a cabo
en la provincia por el programa de educación ambiental denominado Club de Amigos de la Cuenca.
En las actuales circunstancias por las que atraviesa el uso y gestión del agua en la Provincia, es de vital
importancia:
            •   Anticiparse a los potenciales conflictos que existen entorno al uso del agua en Mendoza.
            • Desarrollar acciones que permitan fortalecer las políticas de gestión del agua dictadas desde
            el Departamento General de Irrigación, ya que si no se cuenta con una “cultura del agua”
            adecuada, éstas siempre serán insuficientes e ineficientes.
            • Evitar conflictos sociales en torno al uso del agua, lo que requiere de un cambio en las
            conductas y en los hábitos de las personas en torno a este crítico recurso.
            • Asignarle a la “cultura del agua” su condición de única alternativa para lograr el uso
            racional del agua en la provincia.


El Valor Social de la Cultura del Agua
Las dos funciones principales del Departamento General de Irrigación son: la administración del Recurso
Hídrico, que consiste ni más ni memos en determinar y aplicar la política hídrica provincial y la de
fiscalización, que corresponde a su responsabilidad de controlar el uso racional y eficiente del Recurso.
Dentro de las políticas hídricas, como pueden ser la modernización de la red de riego o la de los sistemas de
riego y la lucha contra la contaminación, entre otras, una muy importante es la de desarrollar el programa de
“Cultura del Agua”.

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En general sabemos que el agua es escasa en Mendoza, aunque no se adopten actitudes acordes por el común
de las personas; por lo tanto el desafío ambiental supone un reto a los valores de la sociedad actual, ya que
esos valores que sustentan las decisiones humanas, están en la raíz de la creciente crisis ambiental y del
Recurso Agua en particular.
En este contexto el Departamento General de Irrigación, considera que la educación ambiental tiene un
importante papel que desempeñar a la hora de afrontar este desafío, promoviendo un aprendizaje innovador
caracterizado por la anticipación y la participación que permita no solo comprender, sino también implicarse
con acciones sobre aquello que necesitamos y deseamos entender.
El desarrollo del programa de “Cultura del Agua” consta de tres pilares fundamentales: La Biblioteca, El
Club de Amigos de la Cuenca y Los Cursos - Talleres de Perfeccionamiento y Actualización Docente
* BIBLIOTECA: Tiene como misión recopilar, procesar, promover, divulgar y transferir información
científica, tecnológica e histórico-cultural, referida en particular al agua en Mendoza y del mundo en general.
* CLUB AMIGOS DE LA CUENCA: es un programa orientado al desarrollo de procesos educativos y
formativos para niños y jóvenes; al considerar que la protección, conservación y recuperación de las cuencas
hidrográficas es uno de los objetivos ambientales más significativos de este milenio. Aquí niños y jóvenes
desarrollan actividades para conocer, cuidar, querer, respetar y ayudar a conservar y recuperar la cuenca
hidrográfica en la que viven. A fin de conformar una red de líderes en defensa del recurso hídrico, adoptando
nuevas actitudes y valores al conocer y reconocer la importancia que posee para la vida y la sostenibilidad
ambiental.
Al vincularse al Club, el niño y el joven encuentra la posibilidad de participar en un conjunto de actividades
formativas y recreativas, que lo apoyan en la construcción de un criterio basado en el respeto a la naturaleza
y su riqueza, como parte de la misma. Una vez vinculado, adquiere el carácter de socio donde comienza un
proceso de crecimiento apoyado en el nivel de compromiso y aprendizaje que cada uno desarrolle. El grupo
poblacional seleccionado corresponde a niños y jóvenes entre los 3 y 18 años de edad, con tres niveles de
desarrollo inicialmente definidos como: aprendices, niños comprendidos entre los 3 a 7 años; investigadores
niños de 8 a 12 años; líderes jóvenes de 13 a 18 años.
Formar parte del Club es muy sencillo; el niño y el joven sólo deben completar la ficha de inscripción,
en su colegio o en la Subdelegación de Aguas de la Cuenca donde viva, participar de las actividades
que el club desarrolla y cumplir con el Decálogo del Club como reglamento. A la fecha se ha llegado con
el desarrollado de esto proyecto a más de 20.000 niños y jóvenes, mediante la visita a establecimientos
educacionales.
DECÁLOGO DEL CLUB
      1.        Querer a nuestra cuenca
      2.        No arrojar basura al cauce de nuestro río, canales y acequias
      3.        No contaminar el agua de nuestra cuenca
      4.        Cuidar y respetar a todos los animales de nuestra cuenca
      5.        Cuidar y no destruir las plantas de nuestra cuenca
      6.       Denunciar a quién arroje productos contaminantes a los cauces de nuestro río, canales
      y acequias.
      7.        Proteger las aguas subterráneas y superficiales desde sus nacientes.
      8.        Ayudar a mejorar la calidad de vida en nuestra cuenca.
      9.        Enseñar a todos a cuidar y respetar nuestra cuenca.
      10.      Participar de toda actividad tendiente a mejorar y preservar el ambiente,
      principalmente el recurso hídrico.
* CAPACITACIÓN DOCENTE: Habiendo comprobado por una parte la escasa inclusión del tratamiento
de la problemática hídrica de Mendoza en los textos disponibles para la formación docente y por otra parte
contar con un importantísimo centro de documentación y recursos humanos altamente capacitados en el
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Departamento General de Irrigación, es que se dispone desde el organismo depositar en cada docente la
información y las herramientas para que aborden el tema agua de Mendoza con sus alumnos. Esto es una
inversión que resulta difícil dimensionar, por el efecto multiplicador que tiene esta acción en el tiempo. Por
ello se decidió sistematizar esta transferencia en cursos y talleres de actualización y perfeccionamiento de
docentes.
Todos los docentes capacitados debieron elaborar sus respectivos proyectos y se los evalúo a través de las
producciones que realizaron los niños y jóvenes que tienen a cargo. En muchos casos, se han transformado
en proyectos institucionales para que en todo colegio “el agua” sea un eje transversal. Esto se ha logrado a
partir del interés despertado en todas las áreas, más allá de las que comúnmente lo abordan como son las
correspondientes a Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Cada docente capacitado, se ha transformado así
en un agente multiplicador, al compartir los conocimientos y materiales con sus colegas, como así también
transfiriendo los mismos a un creciente número de niños y jóvenes.
La permanencia en el tiempo y la conjunción de lo producido por los tres pilares descriptos, son
determinantes para que en el mediano y largo plazo pueda hablarse de una Mendoza, con una sociedad que
realmente valore la cultura del agua.


BIBLIOGRAFÍA


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        Editorial Spadoni S.A.; Mendoza
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                  Departamento General de Irrigación – Gobierno de Mendoza; El agua es vida y fecundidad
                  Departamento General de Irrigación – Gobierno de Mendoza; Régimen Legal de Aguas
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       Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca y la Corporación Jorge Chile; 1998;
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creación del Departamento General de Irrigación, Dpto. Gral. de Irrigación,
        Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo; 1985; Campaña Educativa sobre el Agua: Guía
Didáctica Enseñanza Media; Madrid – España.
        IMTA Instituto Mexicano de Tecnología del Agua – ¡Encaucemos el Agua! – Currículum y
guía de actividades para maestros , México. 2004




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Anexo
Talleres
Las estrategias que se describen a continuación, son algunas de las posibles para abordar un proyecto de
educación ambiental.1


Taller: Bolsa de Ideas
Esta estrategia de enseñanza involucra una red de ideas para clasificar por categorías los intereses,
pensamientos, sentimientos y experiencias de los estudiantes relacionados con el agua y sus conceptos.
Objetivos: Expresar pensamientos, experiencias y sentimientos con respecto a los conceptos del agua.
Desarrollo de actividades.
     1. Presentar el tema que será estudiado a los alumnos.
     2. Entregar a cada alumno una tarjeta realizada en forma de gota de agua.
     3. Pedirles que escriban una palabra relacionada con el tema (significado).
     4. Juntar las tarjetas y pegarlas en el pisaron agrupadas.
     5. Dibujar un círculo alrededor de cada grupo y pedirles a los alumnos que sugieran un título que
     describa el elemento común entre las tarjetas en el grupo. Escribirlo en una tarjeta y anéxelo al círculo.
     Explicar que cada grupo es una “Bolsa de Ideas”.
     6. Pedirles a cada alumno que lea en voz alta su tarjeta, se presente (nombre, donde trabaja, etc.) y
     comente por que eligió ese termino. Repetir el procedimiento y continuar hasta que todas las tarjetas
     sean leídas.
     7. Cada grupo de alumnos creara o elaborara una historia o párrafo utilizando todas las “Bolsa de
     Ideas”. Leer por grupo.
     8. Pedirles a los alumnos que evalúen sus historias o presentaciones. ¿Cuál información sintieron más
     confianza para usarlas?, ¿Cuáles conexiones les parecieron más débiles?, ¿Han identificado que lo que
     piensan sobre el agua es información verdadera y han señalado las áreas en las que les gustaría ampliar
     sus conocimientos?
Recursos:
    o Figuras con forma de gotas de agua recortadas en cartulinas,
    o Marcadores,
    o Afiches,
    o Cinta adhesiva.


Taller: Suma de las Partes
Los alumnos demuestran que en la actualidad todas las personas contribuyen a la contaminación de un río
mientras éste fluye a través de una cuenca y reconocen que esta “contribución” puede reducirse.
Objetivos:
Diferenciar la contaminación puntual de la no puntual o difusa.
Reconocer que todas las personas contribuyen y son responsables de la calidad del agua de un río o de un
lago.

1
 ¡Encaucemos el Agua! – Currículum y guía de actividades para maestros – IMTA Instituto Mexicano de Tecnología del Agua –
México. 2004


                                                                                                                       8
Identificar las mejores prácticas para reducir la contaminación.
Actividad:
     1. Informar a los alumnos que acaban de heredar una propiedad que esta frente a un río y un millón de
     pesos. Pídales que hagan una lista de las formas en que usarán la tierra y el dinero.
     2. Entregar afiche, lápices de colores y marcadores. Explique que el azul representa el agua y que el
     espacio en blanco es la tierra de la que son propietarios y que poseen un millón de pesos para
     desarrollar la propiedad a su gusto. Pueden realizar actividades agrícolas, o de cría de ganado; construir
     centros de recreación, casas, fábricas, parques; etc.; lo que más les guste.
     3. Cuando los alumnos terminen pedirles que busquen en la parte superior un número de su propiedad.
     Explicar que cada pedazo es en realidad parte de un rompecabezas. Comenzando por el número uno,
     pida a los alumnos que reúnan sus piezas. Van a construir el acceso al río y un área de tierra adjunta en
     el orden adecuado. (los números 1 deben estar uno frente al otro, con los números 2 junto a ellos y así
     sucesivamente).
     4. Pedir a los alumnos que describan la forma en que dieron uso a su tierra y cómo emplearon el agua.
Recursos:
    o Afiches,
    o Fibras diferentes colores.


Taller: Rompecabezas
Los alumnos relacionan los desafíos de efectuar proyectos de restauración ambiental con la restauración de
un sitio de la localidad.
Objetivos:
Describir los desafíos de restaurar un medio ambiente natural alterado.
Actividad:
      1.         Entregar a cada alumno una hoja y un paquete de arcilla.
      2.       Cada alumno elegirá y modelara un paisaje que le gustaría conocer, o simplemente el que
      más les guste. Luego dejar secar.
      3.         Pintar el paisaje modelado.
      4.         Elegir una persona que más le agrade y regalárselo.
      5.        Cada alumno destruirá el paisaje recibido. Muchos pedazos serán lo suficientemente grandes
      como para reconstruirlos con precisión, pero algunos otros pueden ser demasiado pequeños lo que
      dificultan su reparación o restauración.
      6.      “La restauración se llevan a cabo por medio de personas a las que destruyeron o
      contaminaron el Medio Ambiente”
      7.        Analizarán lo sucedido y la importancia del cuidado del Recurso Hídrico y de su
      restauración.
      8.         Identificar acciones para mantener la integridad del recurso hídrico.
Recursos:
    o Arcilla,
    o Temperas,
    o Pegamento,
    o Martillo

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    o Fotografías de sitios alterados


Taller: Sombreros de colores
Esta actividad se elaboró por decisión de compartir el espacio con el taller “Experiencias de Organizaciones
de Jóvenes que Trabajan en la Problemática del Agua”
    Dinámica: Cóctel de preguntas a los diferentes grupos..
    Dinámica siguiendo el modelo de Edward de Bono: “Seis sombreros para pensar”:
Se hace una dinámica de preguntas a los distintos integrantes de las experiencias presentadas. Se pregunta
explicitando el sombrero que decidió ponerse.
       Sombrero rojo : sentimientos y emociones, que motiva, que gusta, que siente
       Sombrero Amarillo: lógica positiva, por que lo hicieron, como decidieron, etc;
        Sombrero Negro, preguntas cautelosos, si analizaron este aspecto u otro, que me parece que no
    tuvieron en cuenta, etc.;
       Sombrero Verde: Creatividad: que otras ideas tienen, que veo de creativo en lo que expusieron, etc.
       Sombrero Blanco: preguntas sobre hechos, cifras, datos, indicadores
        Sombrero Azul: Visión global, es decir pregunto o analizo como se enmarca lo realizado en una
    visión ( sentido) más integral




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