Entrevista a Alejandro Hitcher
El capitalismo es incompatible con el equilibrio ambiental
Wilfredo Javier García Martínez El Ingeniero Alejandro Hitcher, presidente de Hidrocapital ofreció sus opiniones acerca de la 62ª Asamblea General de la ONU la cual dedicó una de sus sesiones al tema ambiental. Wilfredo García: ¿A qué se debe que en estos momentos se haya debatido en la ONU sobre un tema tan importante como lo es la preservación del medio ambiente? ¿Cuál es la magnitud del problema? Alejandro Hitcher: Pasó con el cambio climático, aquella vieja fábula de que “el lobo viene” y la gente le perdió respeto el lobo, hasta el día en que llegó el lobo y la gente no estaba preparada para hacerle frente. El tema del cambio climático se viene discutiendo desde mucho tiempo para la toma de decisiones, y lo que es una paradoja, desde hace tan poco tiempo, como para habernos dado cuenta de que el sistema, la formación socio- económica capitalista, estaba llevando al mundo a donde lo llevó. El fenómeno del cambio climático tiene que ser un tema central de Naciones Unidas. Porque llegó el lobo. Y no estamos preparados —por la terquedad del centro hegemónico de poder estadounidense, donde se produce el cincuenta (50%) por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero— a dar la espalda al fenómeno del cambio climático, a minimizarlo o negarlo, por la terquedad de mantener la supremacía mundial. Tendrían que dejar de despilfarrar la energía que consumen, ya que de modo irresponsable e irracional se niegan a suscribir el protocolo de Kyoto y ningún plan de disminución de emisiones contaminantes. Los gobiernos del mundo cometerían un acto de suprema hipocresía si no se pusieran todos de acuerdo en hacerle frente al problema del cambio climático que en estos momentos es el tema trascendental de la humanidad. Todas las naciones de la comunidad mundial tienen que hacer un llamado a que el principal factor contaminante del planeta suscriba el tratado. Porque vivimos todos en este planeta y tenemos la obligación de asumir compromisos juntos. El tema está amenazando a la especie humana. Wilfredo García: ¿Cuáles son las implicaciones de esta sesión sobre los temas de conservación del medio ambiente en la 62ª asamblea general de la ONU? Alejandro Hitcher: El protocolo de Kyoto es una forma excesivamente modesta, tímida y timorata de resolver este problema. Hay que entrarle de frente al tema del modo de producción capitalista Y al modo en que consumimos y en que producimos. Tenemos que discutir cómo estamos produciendo, distribuyendo y consumiendo. Sólo allí está la clave para que estos fenómenos que alteran el medio ambiente se detengan. Hay científicos que piensan que ya no hay nada que hacer, que ya se desató el cambio climático. El medio ambiente viene por su equilibrio. Va a desaparecer esta forma de producir, pero por condiciones ambientales. Wilfredo García: El problema ambiental abarca una serie de conceptos tales como “cambio climático”, “lluvia ácida”, “efecto invernadero”, “calentamiento global”, “agujero de la capa de ozono” y “deforestación”. ¿Por dónde debe empezar el debate? Alejandro Hitcher: Todo está entrelazado. El tema ambiental no funciona en forma seccionada o disgregada. Algunas sustancias químicas contaminantes (vanadio, azufre, plomo, monóxido de carbono), emitidas por los procesos industriales, se liberan en forma gaseosa, van a la atmósfera y se adhieren a las pequeñas gotitas de agua que están condensadas en las nubes y que al precipitarse reciben el nombre de lluvias ácidas, porque se produce una especie de ácido sulfúrico. Sus efectos son acidificación de las aguas y de los suelos, lo cual produce daños, puesto que las aguas que bebemos están contaminadas y los suelos se desertizan. Una idea de lo que es el efecto invernadero la tenemos en un rostizador. La radiación solar que llega a la Tierra se distribuye uniformemente por toda la circunferencia del planeta a medida que va rotando. La radiación solar incide sobre la masa acuosa y sobre la terrestre. En la noche las aguas del mar empiezan a botar esa radiación. A esas horas el mar está tibio. Los vientos se invierten por su tendencia de ir siempre de las zonas calientes a la frías. La tierra suelta el calor más rápido que el mar. Antes de la era industrial, la atmósfera reciclaba constantemente una cantidad finita de moléculas de carbono de origen orgánico, como la que se desprende al quemar leña y la que cae a los suelos proveniente de los animales muertos que entraban en descomposición. De noche las plantas toman anhídrido carbónico y de día expulsan oxígeno. Si no hubiera moléculas de carbono, se iría toda la
radiación al espacio sideral y no sería posible la vida en nuestro planeta. La Tierra estaría sometida a dos temperaturas extremas. Durante doce horas habría mucho calor, pero durante doce horas sería completamente helada. Pero al haber moléculas de carbono, sale una parte de la radiación y la otra queda en el planeta. Los gases que contienen carbono son los que producen efecto invernadero. No son malos. Hay que tenerlos. Son necesarios porque son los que permiten que la temperatura de la tierra esté regulada. Pero cuando se produjo el advenimiento de la revolución industrial y del capitalismo, se alteró la contabilidad atmosférica porque se añadieron nuevas moléculas de carbono inorgánicas provenientes del uso del carbón mineral y del petróleo. Los países del norte acabaron con sus bosques, luego se agotó el carbón en Europa. La revolución verde consistía en deforestar y sembrar. Al quitar la masa boscosa que fija las moléculas de carbón para sustituirlos por cultivos destinados al consumo humano se retarda la fijación de esas moléculas porque el follaje de un bosque capta mayor volumen de moléculas. El planeta se está calentando cada vez más porque se perdió el equilibrio entre la radiación que sale y la que entra. El aumento de la temperatura del planeta ocasiona glaciaciones o deshielos. Los polos empiezan a calentarse y a fundirse. El agua que estaba congelada se vuelve líquida y corre hacia los mares provocando el aumento del nivel del mar. Por eso los países bajos están interesados en detener el calentamiento. Holanda puede desaparecer. También es cuestión de vida o muerte para la cuna del capitalismo, Gran Bretaña. Además se desequilibran las corrientes marinas calientes y frías. Al final del siglo XX subió un grado la temperatura. Murieron millones de especies de bacterias esenciales para la vida y para el equilibrio del ecosistema lo cual produjo mutaciones. Todos los fenómenos se entrelazan. La atmósfera tiene un filtro, la capa de ozono, que permite la entrada de radiaciones ultravioletas (UV) necesarias para la fotosíntesis, pero evita que sean demasiado intensos como para quemar las plantas, ni los seres humanos. La producción de ciertos gases en los procesos industriales, los clorofluorocarbonos (CFC) que tenían los atomizadores, por ejemplo, rompe las moléculas de ozono y van creando agujeros en la capa de ozono. Estos permiten mayor entrada de rayos UV acelerando el deshielo de los polos. En Canadá se firmó un protocolo para limitar la producción de CFC. Wilfredo García: En lo que respecta al medio ambiente, la relación entre los países del Norte y las naciones del Sur pasa por una acentuada confrontación de intereses. Alejandro Hitcher: El mundo industrializado se hiperdesarrolló desde paralelo 23 hasta el polo norte. Para el modelo de desarrollo capitalista que establecieron se necesita demasiada energía. Se vive durante el invierno con un clima artificial. Cuando se usaba leña Europa tenía pocos habitantes. El trópico tenía la civilización más poblada del mundo, la que se asentó en Tecnochitlán, hoy México. Europa consumió todos sus bosques. Construyeron la máquina de vapor y empezaron a consumir carbón y luego petróleo. Ahora necesitan utilizar combustible fósil para mantener ese clima artificial. Sin bosques y con ese consumo irracional de energía fósil se desequilibra el ciclo del carbono. Como el Norte se niega a cambiar su modo de producir y consumir, entonces nos vienen con el cuento “fijen nuestras moléculas de carbono en su territorio”, en lugar de buscar un modo de vida menos dispendioso, que consuma menos energía. El primer mundo para poder sostener ese nivel de vida empobreció al Sur por su extracción de materias primas. Ahora el Norte carece de recursos pero se ha superpoblado. Nos fueron desangrando desde todo punto de vista e impusieron su sistema de explotación. Se busca que los países del Sur paguen los platos que rompieron los países del primer mundo que quieren seguir en su modo de vida dispendioso. Lo que están buscando es que las moléculas de carbono que van a seguir emitiendo se fijen en otro sitio. Pero que no nos desarrollemos nosotros. Es una ironía que nos digan que su tipo de desarrollo es bueno. Wilfredo García: ¿Es posible dentro del modo de producción capitalista contener el deterioro ambiental? Alejandro Hitcher: No es posible. El capitalismo es incompatible con el equilibrio ambiental. Absolutamente incompatible. Los recursos naturales del planeta son finitos. La energía que entra a la Tierra es finita. En términos del pensamiento humano, que el sol permanezca seis mil años, eso sería eterno para nosotros. Pero la cantidad de energía solar que se fija diariamente en un punto del planeta es finita. Y el postulado del capitalismo es que le va a lograr un eterno crecimiento de la economía. La economía está basada en una producción que no mide que los recursos naturales son finitos y que la energía que tenemos es finita. Ahora estamos tratando de alimentar el sistema con energía no solar. Al principio era más fácil cortar leña que sacar carbón. Extraer carbón sale más caro y el sistema capitalista está basado en el valor de cambio y en la reproducción del capital. No se trata de resolver un problema de la humanidad, que la gente tenga calefacción, ferrocarriles, sino maximizar la ganancia. Era obvio que destruir la flora iba causar problemas. Yo siempre pongo como ejemplo la sociedad caribe. Nada más lejos del capitalismo. Fueron llamados salvajes por quienes tienen el planeta comprometido en un lapso
de cien años. La gran inteligencia de los indígenas se demuestra en su respeto a la naturaleza. Pensaban “¿Por qué me voy a meter con la naturaleza si la naturaleza me lo da todo?” Los Incas consideran que la naturaleza es como su madre por eso la llaman “Pacha Mama”. Con el sistema capitalista no hay solución al problema ambiental. No quiere reconocer que los recursos naturales son finitos, que la energía es finita y que una elite está produciendo muchísimo más para la satisfacción de sus bienes de consumo, un consumo irracional de lo que es capaz de dar la Tierra. Wilfredo García: Actualmente, como nación nos encontramos en la encrucijada de buscar el rumbo hacia el socialismo y a la vez industrializarnos para dejar de ser dependientes. ¿Qué habría que hacer para lograrlo? Alejandro Hitcher: Los venezolanos tomamos voluntariamente como pueblo esta encrucijada. El mundo parecía que iba por un solo camino. El capitalismo. El fin de la historia. Este pueblo produjo una encrucijada. Si queremos construir un camino, lo primero que tenemos hacer es romper paradigmas. Y empezar a definir nosotros mismos lo que va a ser nuestro desarrollo. El mejor ejemplo de eso es seguir la siguiente enseñanza. Duda sistemática cartesiana de todo lo que hizo el sistema capitalista europeo. Poner en duda todo eso. Eso es lo que no debemos hacer. Romper paradigmas con relación a qué significa bienestar y felicidad para modificar nuestros patrones de consumo. Para construir el socialismo cada ciudadano tendría que replantear lo que necesita realmente para ser feliz. Para construir una nueva sociedad lo que se necesita es romper paradigmas. Cómo debemos desarrollarnos. Partir de la duda sistemática acerca de lo hecho por los países capitalistas. Buscar nuestras raíces. Establecer una relación armónica. Entender que en el trópico la naturaleza nos lo da todo. Vivir en un perfecto equilibrio con la naturaleza. Un socialismo en el trópico no tiene nada que ver con sistemas de cuatro estaciones. Nosotros rompemos paradigmas capitalistas de consumo suntuario, inducido y alienado con relación a qué es el bienestar. Romper los paradigmas de producción, de desarrollo, de industrialización. Wilfredo García: ¿Hasta que punto puede el etanol constituir una solución o convertirse en una amenaza? Alejandro Hitcher: El gobierno de EEUU se siente atrapado en el mundo y por eso desata el boom del etanol e intenta presionar o sobornar a otros gobiernos. El gobierno de EEUU está buscando una salida desesperada para no suscribir el protocolo de Kyoto. Pero no tienen salida. La única forma de rescatar los equilibrios ambientales, si es que se puede, es disminuir las moléculas de carbono fósil que estamos metiendo al sistema. La única forma es presionar para fortalecer el Protocolo de Kyoto, y hacer que EEUU lo suscriba responsablemente, como primera potencia mundial que es. Producir más etanol es producir más desequilibrio en términos del equilibrio orgánico. Es un combustible orgánico, pero de muy poca capacidad energética. Si la solución fuera de etanol significaría que no hace falta el protocolo de Kyoto ni producir más petróleo en el mundo. Lo de parar todos los pozos de petróleo en el mundo y comenzar a producir etanol es una solución teórica. Pero y entonces ¿Qué comemos? En el primer mundo hay que alimentar los carros. En los sistemas socialistas el transporte masivo ofrece una solución. El problema no está en tener, sino en vivir felizmente. Lo del etanol es por la necesidad de justificar la barbaridad que cometen. Clinton estuvo meditando sobre el Protocolo de Kyoto. Bush llegó a la Casa Blanca y dijo en sus primeras declaraciones: “Olvídense del Protocolo.” Comenzó un programa de explotación de carbón. Pero la comunidad se viene soliviantando y va llegar el momento en que sus presiones no van a ser suficientes porque el mundo está en peligro de desaparecer. Entonces desempolvan al etanol que no constituye amenaza alguna para la producción petrolera, ni para el Protocolo de Kyoto, ni para las naciones conscientes del tema ambiental. Brasil está produciendo etanol desde hace más de quince años. Los brasileños jamás esperaron que el etanol sustituyera el petróleo. Es la burguesía del norte, y no nosotros, la que necesita tanto combustible. Nosotros no tenemos el modo de vida dispendioso de esa elite irracional. Wilfredo García: ¿Es posible que países como Holanda se sumen a las naciones tropicales del Sur en la lucha contra el cambio climático u otros problemas ambientales y de esta manera prevalezca la agenda conservacionista en la ONU? Alejandro Hitcher: Todos. Inclusive España. La península ibérica está sufriendo una grave desertización o saharización. El desierto del Sahara avanza cada vez más hacia el otro lado del mar mediterráneo. Eso es producto de tantos desajustes. Corresponde a esta y a las venideras Asambleas Generales, para que la comunidad mundial aborde el tema ambiental que guarda, además, relación con el tema de la paz. EEUU tiene que salir de Irak y de todos los sitios donde está metido buscando energía. Donde EEUU está metido, no es para resolver problemas sociales ni problemas de democracia, como dicen ellos. En
todos los sitios donde están metidos es por un problema energético. Están en Afganistán por el problema del gas y del petróleo; y en Irak, por el petróleo. También están atacando a Venezuela con una guerra de baja intensidad por el petróleo. Wilfredo García: Venezuela tiene autoridad moral como hacer valer su voz en el concierto de las naciones sobre un tema tan importante puesto que nuestro país está emprendiendo los primeros pasos del cambio de paradigma: Misión Árbol, Revolución energética, cambio de bombillos ahorradores, etc. Alejandro Hitcher: Venezuela es uno de los países con la moral más alta del mundo. Siendo un país petrolero. ¿Por qué? Primera razón, porque el petróleo que producimos es para el primer mundo pues si no perecen. Nuestros requerimientos internos son todos con energía limpia. Segundo, somos el país que posee mayor área de protección ambiental en relación al territorio. Tenemos 62% de nuestro territorio en áreas protegidas. Eso no lo tiene ningún país del planeta tierra. Tenemos 13% del territorio en la figura de parques nacionales. Los ecosistemas venezolanos en la margen derecha del río Orinoco, en los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro son suficientes para fijar todas las moléculas de carbono que vamos a producir cuando salga la última gota de petróleo de nuestro territorio. Así que tenemos la moral altísima. Garantizamos todas las moléculas que estamos poniendo para el desarrollo de ellos. La demostración más fehaciente de eso, fue el paro petrolero en Venezuela. Lo sufrieron los países que se quedaron sin nuestro petróleo. EEUU vio disminuir el suministro petrolero. Nosotros aquí pudimos vivir cuarenta y cinco días sin petróleo. Pero el pueblo venezolano, la gran mayoría, pudo vivir el sin petróleo perfectamente. Venezuela tiene la moral altísima, gracias a nuestras condiciones de único país en el planeta con esta inmensa riqueza petrolera combinada con esta riqueza superior en materia de biodiversidad y de recursos hídricos. Nuestro petróleo es verde porque tenemos la capacidad, al estar en un sistema tropical, de proteger nuestro sistema como lo estamos haciendo. Nosotros estamos comprometidos ante la humanidad en no deforestar nuestras zonas verdes. Tenemos una ventaja comparativa, en términos ambientales, que no tienen otros países productores. Lamentablemente, para la humanidad, a excepción de Venezuela, las grandes reservas de petróleo en el mundo cursan con ecosistemas poco diversos o desérticos. Por eso, digo yo, que nuestro territorio es mágico. Tenemos esa gran ventaja. Autor de la entrevista: Lic. Wilfredo Javier García Martínez Revisado por: Carlos Aguilar (Ediciones El Perro y la Rana) Entrevistado: Ing. Alejandro Hitcher, Presidente de Hidrocapital.