Dejemos de hacer el capitalismo
John Holloway
1.
Tenemos perspectivas políticas distintas, tenemos diferentes ideas acerca
de la práctica y la organización política, y tal vez también acerca del tipo de sociedad que queremos crear. ¿Qué tenemos en común? NO. Nuestro NO a la sociedad actual. Este NO no es algo pequeño y sin significado. Nuestro NO es un NO enojado, un NO de rabia, una convicción profunda que nos une. NO al neoliberalismo, NO al capitalismo, NO a la guerra, NO a la destrucción de la humanidad. Nuestro NO tiene que ser el punto de partida para pensar en las alianzas.
2. Este es un NO urgente. Somos LEMMINGS corriendo hacia el abismo. La humanidad está en una autopista que lleva directamente a su autodestrucción. La autodestrucción de la humanidad se vuelve una posibilidad más real con cada día que pasa: a través de la guerra, la destrucción del medio ambiente, la miseria y pobreza y hambre y violencia creadas por el neoliberalismo. La única reacción posible es decir NO, negarnos. “NO, no vamos a seguir en esta autopista que va hacia nuestra auto aniquilación”. No “deberíamos manejar con más cuidado”, o “deberíamos manejar a la izquierda y no a la derecha”, sino simplemente NO.
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3. NO es también el secreto de nuestro poder. Los poderosos, los que dominan siempre dependen de los dominados. Los capitalistas no pueden hacer ninguna ganancia sin sus trabajadores, los generales no pueden hacer ninguna guerra sin sus soldados, los presidentes y primer ministros no pueden ejercer el poder sin sus sujetos. Si el sirviente dice no a su amo, entonces el sirviente ya no es sirviente y el amo ya no es amo: los dos empiezan a convertirse en humanos. Si los soldados dicen no a sus generales, ya no hay ni soldados ni generales. Si los trabajadores dicen NO a sus jefes capitalistas, ya no hay ni trabajadores ni capitalistas ni capitalismo. Toda esa gente que nos quiere mandar, que nos quiere decir qué tenemos que hacer, se daría cuenta de que dependen de nosotros y no al revés. Somos más fuertes de lo parecemos ser.
4. Entonces primero NO: huelga, motín, boicot, desobediencia, denegación. El NO es lo que tenemos en común, el NO es urgente, el NO es la fuente de nuestra fuerza.
5. Nosotros hacemos el capitalismo. Si el capitalismo existe hoy, no es porque fue creado en el siglo 18 o 19, sino porque fue creado hoy, porque nosotros lo creamos hoy. Si no lo creamos mañana, no va a existir mañana. Estamos acostumbrados muchas veces a echarles la culpa a ellos – los imperialistas, los norteamericanos, Bush, los bancos, los capitalistas – pero cuando les echamos la culpa a ellos, asumimos para nosotros el rol de victimas, pero si somos victimas no tenemos la capacidad de cambiar las cosas: tenemos que pedirle a
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alguien de hacerlo de nuestra parte, para nosotros. Pero no son ellos que crean el capitalismo sino nosotros, y si nosotros lo creamos, entonces podemos dejar de crearlo. Solamente si asumimos nuestra responsabilidad podemos reconocer nuestro poder.
6.
La cuestión de la revolución entonces no es ¿cómo destruimos el
capitalismo? Sino ¿cómo dejamos de hacer el capitalismo? Esto no resuelve los problemas, pero sí nos da otra forma de plantear la cuestión de cambiar el mundo.
Primero cambia el tiempo. Ya no puede ser cuestión de construir alianzas para una revolución en el futuro, ni de construir el partido para tomar el poder un día, sino es cuestión de hacer algo aquí y ahora para romper el capitalismo, para dejar de crearlo ahora.
En segundo lugar concentra nuestra atención en el NO, la denegación. Ya no hay que perder tiempo. Tenemos que decir NO y hacer todo para asegurar que nuestro NO sea efectivo. Toda nuestra historia es una historia de denegaciones – de huelgas, motines, boicots, negaciones de negar el pago de las deudas, de darles la espalda a quiénes traten de mandarnos. Muchas veces estos Nos han sido usados simplemente como forma de negociar la aceptación mejorando los términos – haciendo una huelga para mejorar las condiciones de explotación, por ejemplo – pero no siempre. Los últimos años han visto toda una
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serie de acciones para imponer un veto a los planes neoliberales – muchas veces exitosas y muchas veces en gran escala – Bolivia en octubre de 2003, por ejemplo. ¿Cómo hacemos estos Nos más efectivos? ¿Cómo podemos decir NO, no para conseguir mejores condiciones sino para parar la carrera hacia la destrucción de la humanidad?
En tercer lugar, no vivimos en un mundo en donde hay un único NO. Más bien, hay millones de denegaciones, millones de personas que dicen o que gritan NO todos los días, que dicen NO, no vamos a permitir que el capital determine nuestras vidas, vamos a determinar nuestras vidas como nosotros consideramos necesario o deseable. A veces estos NO son tan chiquitos que ni los involucrados mismos los perciben como NOs al capitalismo, pero muchas veces son proyectos colectivos buscando un camino alternativo y a veces son tan grandes como la selva lacandona o el argentinazo de hace tres años o la revuelta boliviana. Estos Nos, estas rebeldías se pueden ver como fisuras o grietas en el sistema de dominación capitalista. El capitalismo no es (en primer lugar) un sistema económico sino un sistema de mando. Los capitalistas, a través del dinero, nos mandan, nos dicen lo que tenemos que hacer. La pregunta para nosotros, entonces, es cómo multiplicar y expandir estos NO, estas grietas en el tejido de la dominación.
La revolución, en otras palabras, es necesariamente intersticial: la multiplicación y difusión de las grietas en la estructura de la dominación
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capitalista. Cada una de estas grietas es en primer lugar un espacio de negación, pero también es un tiempo-espacio de creación, un tiempo-espacio en el cuál desarrollamos nuestro poder-hacer y nuestro impulso hacia la autodeterminación. Los Nos contienen SÍs, muchos SIs diferentes que empujan de forma experimental en direcciones distintas. La estrella utópica de otro mundo existe para todos, por supuesto, pero tenemos muchas maneras diferentes de ver esa estrella y de intentar de alcanzarla, Tratar de canalizar todas estas búsquedas en una dirección sería hacerles una violencia. Tenemos que discutir y criticar todos estos experimentos, por supuesto, pero es importante tener presente que el mundo que queremos crear es un mundo en donde caben muchos mundos diferentes.
Si queremos hablar de alianzas y de cooperación, nos deberíamos enfocar en lo negativo, en los Nos, en la organización práctica do cómo parar: parar a Bush, parar las guerras, parar la destrucción del medio ambiente, en breve dejar de hacer el capitalismo ahora. Dejemos de hacer el capitalismo y en el mismo proceso hagamos otro mundo, un mundo de muchos mundos.
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