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					La revista digital “COMO EL RAYO”, presenta 15 minirrelatos de:

Kant Sanz
(CÁNDIDO SANZ GIL)

Segunda oportunidad

Kant Sanz

Los trabajos no pueden ser reproducidos por ningún medio o técnica informática sin permiso de los autores: Texto: Cándido Sanz Gil (Kant Sanz). Ilustraciones. Ramón Fernández.

COMO EL RAYO

NOTAS PARA UN PRÓLOGO La vida está llena de sorpresas, porque la vida es esperar a la esperanza, más un poco de paciencia para que la Literatura/bandolera te asalte en los caminos con un manojo de relatos buenos con el que disfrutar unos momentos. Y esto es lo que me ha sucedido estos días de la Navidad de 2005, que me asaltan para bien, sí cierto, un escritor que tiene un tercer ojo sobre la cotidianeidad, con personalidad propia como Kant Sanz, un escritor que a fuerza de trabajo ha conseguido lo más difícil: tener su propio estilo, y este estilo consiste, simplemente, en escribir sobre la vida misma, sobre la vigilia de la vida, observando el latir precipitado de los días que se nos escapan como el agua entre los dedos. Aquí presentamos una colección de 15 minirrelatos con el título “Segunda oportunidad”, tomado del minirrelato número 2 de esta pequeña colección, donde nos trae la frescura de la calle, del trabajo, de los amigos e incluso de su mundo interior y sus pensamientos y sueños. No son relatos de ficción, relatos más allá de la realidad, sino relatos cotidianos de aquí y del hoy, llenos de verdades, a veces satíricos o con dobles sentidos como el número 9, «Despido Preventivo» donde un Arzobispo despide al sacristán de la catedral por dudar sobre los ángeles. Otros te dejan meditando largo rato sobre lo que ha querido contarte, es como si el final inacabado se lo pasara al lector para que él lo continúe. La construcción sintáctica es directa como han de ser las oraciones en el relato corto o en el minirretato, que, aunque parezcan a simple vista fácil tarea de construcción argumental, se ha de tener oficio y técnica, una técnica que como el pintor no se vea ni se note, como el que Kant Sanz tiene y donde nos demuestra una larga experiencia en esto de la escribanía. Siempre busca a un narrador para cada relato. En el minirrelato número 1 «Resaca», nos hallamos con el joven que sale el viernes de botellón «por ser más animal y beber más números de copas», lo cual es también una forma de criticar a esta sociedad libre y a veces salvaje. Repito que es una suerte encontrarnos hoy día con autores tan preclaros, con ganas de escribir lo cotidiano, a pesar de las adversidades de premios o editores no atentos, que eso es otra cuestión distinta a la creación en sí misma. Lo que puedo asegurar es que Kant Sanz (Cándido Sanz Gil) con este muestreo priemro, ligero equipaje de minirrelatos “Segunda oportunidad», dará que hablar en el futuro inmediato, porque los escritores de verdad no pueden quedar ocultos como ya dijera don Camilo J. Cela. Las ilustraciones que se acompañan pertenecen del nuevo Arte Digital, representan a las hojas de los libros que han tomado vida propia y quieren volar como aves de un mundo de libertad y fantasías. Desde COMO EL RAYO les invito de muy buen grado a leer este abanico de la vida misma, alas ocultas del punto de vista de un escritor perspicaz que sabe contar más allá de lo común y sabido para dejar huella y recuerdo.
El director: Ramón Fernández Palmeral

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1.- RESACA
repite con frecuencia que, los sábados, a la hora de la comida la mesa se me hace demasiado grande para mi apetito, mis posibilidades gástricas y digestivas. Si la noche del viernes ha sido una batalla campal y una competición por ser más animal y beber más número de copas, el sábado con razón, en la mesa, las migajas se me convierten en molinos, las rebanadas de pan en gigantes y los espaguetis en monstruos sin nombre y de efectos imprevisibles. Si para colmo recuerdo, en estos instantes y ante tanta comida, aquellas historias que el abuelo contaba del Madrid del treinta y nueve, y de la fiesta que se montaban por unas mondas de naranjas y unos coscurros de pan duros como piedras... El estómago me da vueltas, pero la vergüenza hace que me trague todo cuanto antes, aunque sé, de sobra y de antemano, cuál es el final.

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2.- SEGUNDA OPORTUNIDAD
vergüenza y humillación había pasado tras la famosa carrera. Tantas fueron las veces que imploró su segunda oportunidad que la tortuga accedió a volver a correr con la liebre. El manager fue el primero que pensó que si con la primera carrera la fortuna de la tortuga se hizo espectacular, con esta segunda sería incalculable el botín. La publicidad fue impresionante. Los niños devoraban pasteles para celebrar el evento, en busca de los cromos que pronosticaban su segunda victoria. Juguetes, camisetas, un disco de platino, todas las TV del planeta, los artistas más famosos, los presidentes de todos los gobiernos. La expectación era la máxima. La liebre en cambio no tenía ni un solo apoyo pero unas ansias de victoria infinitas. Comenzó la carrera un día de sol abrasador. La liebre saltó entre tremendos abucheos y pronto encabezaba la carrera. La tortuga confiada firmaba autógrafos, besaba a las madres de los niños y saludaba a las abuelas. Se hacía fotos con poses exigiendo su mejor perfil. La liebre pronto se vio ganadora de la carrera, tanto que volvió a tomar un respiro. Las gentes pasaron del desprecio a los apoyos incondicionales tan rápidamente que volvió a reírse. Y su risa le devolvió la confianza de saberse la más rápida del lugar. Tanto que entre la emoción y las adulaciones comenzó a dormir profundamente. La tortuga en cambio, continuaba festejando su seguro triunfo. Más autógrafos, más aplausos. Tantos que se sintió agotada. Juró que en su caravana sólo echaría una cabezadita, porque la liebre no tenía nada que hacer para vencerla. Pasados los tres días el jurado decidió suspender la carrera. Liebre y tortuga continuaban durmiendo con el dulce sueño de la victoria.

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3.- MANUEL Lleva sesenta años yendo todos los días desde su cuarto piso, letra D,

de la calle Mártires Concepcionistas, en el afamado barrio de Salamanca, en el mismísimo centro de Madrid, hasta el ostentoso Ministerio del Interior para arreglar los papeles de su pensión. Se levanta todas las mañanas a la misma hora, diez minutos antes de las 6 de la madrugada. Se asea cada vez con más dificultad, se viste según la época del año, impecable. Al salir, antes su esposa, ahora sus hijas, y dentro de poco, al paso que va, serán sus nietas las que le harán la última revisión. Todo correcto... y con el beneplácito de la fémina en cuestión Manuel se irá a resolver sus papeles. El camino es largo, da varías vueltas al parque, saluda en cada vuelta al quiosquero del los periódicos cómo si fuera nuevo en el barrio. Se acabará sentando en el mismo banco de siempre. Y cuando llegue el funcionario de turno y comience a barrer le volverá a contar que en cuanto el jefe de negociado abra la ventanilla, le sellarán los papeles que lleva en la carpeta azul y de gomas blancas y por fin se hará justicia con su pensión. La ley es lenta pero sólo tiene un camino, siempre inexorable hacía el cumplimiento de la misma.

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4.- LA GRAN HERENCIA El despacho del notario era tan grande, la herencia tan pequeña y la pelea de mis familiares por una de las mecedoras tan desagradable que hoy aún me queda el fuerte olor a polilla y las risas de la abuela, que antes de morir siempre dijo. «Estos…si no se matan por las mecedoras, lo harán por las toallas…Te lo dice tu abuela, hijo».

5.- Y LA LUNA, SIN SABERLO
los enamorados que la luz de luna a veces tiene una magia especial. Una luz intensa y embaucadora. Un sabor afrutado y un aroma, entremezcla de canela, almizcle y retama. Pero aquella noche la Luna no se escondió tras las cortinas de nubes, cómplices de otras muchas noches, para pasar desapercibida. Decidió, asomar en toda su plenitud. Y Hamet, uno de tantos “sin papeles”, maldijo, a pesar de sus temores a las represalias divinas, maldijo sin tapujos, en voz alta a Alá, a Jehová y tantos otros dioses. Cuando le recogieron en la orilla, aquella noche, no buscaba nada entre sus bolsillos. Miraba desconcertado y con rabia al cielo. Algunas lágrimas en su rostro se mezclaban con agua, sal y algas.

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6.- LOBO SOLITARIO Y VEGETARIANO
vuelo rasante de aquella gaviota perdida sobre las olas del mar cortaba la espuma salada. El viento acariciaba sus mejillas rosadas cómo un ángel juguetón. El final del día se presentía cerca. La luna en lo más alto comenzaba a buscar hueco para presidir, majestuosamente la noche. Los demás hombres de la tribu seguían danzando cerca de la orilla, entorno al fuego. Los tambores resonaban en su cabeza como martillos. Cerca de su cabeza voló un fémur. El olor a carne humana le ponía enfermo en cada bacanal. Pero nadie elige el lugar donde nacer.-

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7.- SESIÓN NÚMERO VEINTITRÉS El

humo del cigarro, según sale de mi boca se transforma en una serpiente con alas. Tiene unos colmillos de cristal y un veneno tan poderoso que nunca sé, con certeza, si al darla vida con cada bocanada, se volverá contra mí y me morderá. Mi terapeuta dice que con el tratamiento debería aprovechar para dejar de fumar. Igual todas las visiones desaparecerían al tiempo. Yo estoy seguro que si no fumara, las serpientes las vería salir del humo de la sopa del cocido, o cuando hago las barbacoas en el jardín de casa. Prefiero escupirlas yo, bien lejos, a que me rodeen ellas, en cualquier momento.

8.- UN TÉ, POR FAVOR
el joven inspector pudo recuperarse ante sus subordinados, las risas y los comentarios ya habían corrido por todos los despachos de la comisaría, con discreción pero con mucha guasa. Para sus adentros, con las manos aún temblorosas y el sudor pegado en la frente, no dejaba de repetirse: «he vomitado delante de mis subordinados como un gallina cualquiera. Sólo quería que me firmara la declaración de culpabilidad, pero no pude soportar los detalles del asunto. Me he lucido bien el primer día. Qué alguien me dé un té».-

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9.- DESPIDO PREVENTICO
¿Ha pasado un ángel? preguntó el viejo sacristán de la milenaria catedral mientras el Arzobispo repartía las hostias, como de costumbre un domingo de una fría mañana de Invierno. ¿Ha pasado un ángel? le respondió el Arzobispo ¿Cómo te atreves a preguntar esto en un lugar sagrado? ¡Aquí no pasan los ángeles. ¡¡Aquí habitan!!... desde hace mucho tiempo!. Al día siguiente el Arzobispo le hizo llegar a través del capellán un discreto sobre cerrado, con unas escuetas palabras: «Por la presente, se le comunica que la iglesia prescinde de sus servicios. Agradecemos sus servicios prestados...bla, bla, bla...»

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10.- ACONTECIMIENTOS SOBREVENIDOS Todo empezó el día que decidieron que tenían que cambiar de frigorífico en casa. Cuestión normal. Un nuevo electrodoméstico que con el paso del tiempo no ejercía con eficacia sus normales funciones. No supo adivinar que en una cocina usada era evidente que cambiar el refrigerador además conllevaría otras cuestiones. Ya que nos ponemos, haremos una pequeña reforma. Algunos muebles ciertamente lo necesitaban. Por cierto, y de paso que al suelo no le vendría mal tampoco un lavado de cara. Si se alicata la cocina, total los cuartos de baño querrán también un pequeño retoque. Y fue entonces, cuando los muebles de la entrada gritaron: y nosotros qué. El pequeño de la casa, con razón, protestó cuando comenzó a observar el reparto en la reforma, “y mi cuarto para cuándo”. En el salón, cierto es que los vecinos siempre habían comentado, en varias ocasiones además con cierto mal gusto en los comentarios, que las modas “cambian casi a diario”. Pues dispuestos a pedir, le pediré una buena subida de sueldo al jefe. Unas cuantas horas extras y... ¡cariño! “tú no te preocupes si llego un poco más tarde”. El día que firmó su separación, su jefe ya le había despedido, su mujer no le hablaba, la secretaría volvió con el jefe, el niño contento con su habitación radiante, y sólo atinó a decirle a su abogado: “De ahora en adelante viviré solo, en un piso infecto, pero cuando tenga que enfriar cervezas, se las llevaré a casa de los vecinos y si no me dejan, bajaré a la cafetería de la esquina”.

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11.- USTED PRIMERO Vivo en un piso anónimo, impersonal, detestable. A veces creo que me quejo sin razón, pero tampoco me gusta callarme las cosas. Mis vecinos son toscos, distantes y mediocres. Yo no es que me sienta la más bella del mundo, ni la más alta, ni la que tiene mejores modales, pero me gusta que me traten como a una persona. Me gusta fingir ser amable, no cuesta nada y total cruzarte con alguien en un pasillo y subir a un ascensor cruzando unas palabras, tampoco es un exceso verbal.
Odio la Navidad porque me recuerda todo un año de miradas esquivas en el ascensor, de saludos que no tienen retorno al cruzarnos por pasillos o en el garaje. Esta mañana cuando el vecino me dijo “usted primero señorita que para eso estamos en Navidad”, estuve a punto de vomitarle, pero me contuve. Y lo peor de todo, el silencio que se produjo entre el bajo y el tercero fue aterrador. Aún no sé cómo pudo bajarse, desapareció sin decir nada, sin que las puertas se abrieran. No importa. Estamos en Navidad.

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12.- JUGADORES DE MEDIO PELO
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Me juego el piso. No puedes, está hipotecado. Ya lo intentaste la última partida. Me juego la mujer. Estás separado. No aguantó tus vicios. Me juego el futuro. No te queda nada para entonces. Me juego el alma. Está podrida, no me vale para nada. Me juego un poema. Inténtalo. Si las musas te visitan, acepto la apuesta.
Lo siento esta noche no podré jugar ni siquiera la primera partida. No he podido encontrar un título. Sin un título las musas no se me acercan. Seguirás siendo un jugador de medio pelo el resto de la eternidad. No hay cosa peor que un ángel vicioso.

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13.- BESOPATÍA ESPONJA-INEXPLICABLE Aquella mañana se despertó dando besos a la almohada. Minutos más
tarde sin aún quitarse el pijama se encontraba frente al espejo besando su propia imagen. Besó el cepillo de dientes. La crema de afeitar, aquel sabor le resultó repelente, pero no pudo evitarlo. Besó las notas “pendientes” que sobre el frigorífico tenía pegadas de las últimas semanas, todas sin realizar pero no perdió su sonrisa angelical. Al salir del portal besó al portero del edificio, su olor a ajo y cazalla no le molestaron en exceso. En el taxi, camino del trabajo intentó en varías ocasiones besar al taxista pero resultó de todo imposible, aunque su empeño puso eso sí. Al llegar al trabajo fue besando al recepcionista, a los administrativos, a algún jefe de departamento, y por lo visto intentó besar también a la cuñada del dueño de la empresa, que aquella misma mañana visitaba las dependencias de las oficinas. Cuando le pidieron explicaciones y que guardara la compostura dicen que entreabrió la boquita, arqueo sus labios y pidió un beso más. Nunca más supimos de García. A la hora del bocadillo muchas veces hemos comentado que, de todas maneras, es mejor acabar queriendo besar al mundo entero que otras cosas.

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14. CUANDO SE PAGAN LAS LUCES Entre esa cotidiana mezcla de hombres araña, robots de cuarta generación, princesas de apariencia humana que vuelan como mariposas y deberes del colegio, cada vez más complejos. Jacinto nunca supo desvelar si por las noches, cuando las luces se apagaban, el agujero negro que en su habitación se abría llevaba a una cámara secreta, o a un lugar desconocido o a los mismísimos infiernos. Si las pesadillas fueron terribles, aquel señor vestido de blanco desde luego que no supo acertar a desvelar el enigma. Al contrario. No llegó jamás a descubrir qué relación había entre las estúpidas preguntas que hacía, insistentemente en la consulta, y el aterrador agujero de su cuarto. Ahora Jacinto es el único vecino de su barrio que no tiene expediente médico abierto en el Centro de Salud, y a pesar de las continúas quejas de su esposa, por las noches continúa durmiendo en el salón de su casa aferrado al mando a distancia.

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15.- LA PRÓXIMA VEZ

la parábola y le añadió la suma de la raíz cuadrada, dividido por la mitad de la tangente del equivalente al número “pi”. La velocidad media era importante. El factor tiempo fundamental, y el azar habría de estar de su lado..., un azar empírico. Con tan sólo un poco de suerte si el resultado se acercara a la mitad de las posibilidades reales..., aquella misma tarde a la hora de todos los días..., podría pasar unos centímetros más cerca de ella. Y toda la relatividad del mundo le ayudaran..., podría hacerse el despistado, podría chocar de manera azarosa, y si los cálculos no fallaban..., aquella tarde sus labios casi se rozarían en el momento de la confusión... Fue más sencillo. Ella no se presentó al examen. El fin de semana habría sido una de sus continuas correrías urbanas. Tendría que esperar a la próxima vez. Tomó su libreta de “Nuevos Trabajos” y comenzó con los siguientes cálculos. La próxima vez el número “E” sería el eje sobre el que pivotarían las demás operaciones.

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DATOS DE KANT SANZ (Cándido Sanz Gil) Nació en Madrid en 1961. Recuerda estar escribiendo desde siempre. Cualquier cosa, poemas sobre servilletas de papel, notas para un relato, cuentos infantiles... Es una actividad que ni puede ni quiero evitar. El arte de escribir sale siempre fuera. Otra cosa bien distinta es publicar en una editorial, pero bueno todo llegará con el tiempo y el trabajo. Anque tiene un par de premios literarios de esos que ni recuerdas quien se los dio ni cuánto te pagaron, sigue publicando sonbre todo en la red con el psudónimo de Kant, que ya supone aspirar a mucho más. A estas alturas de su buen hacer literario sólo sabe que publicar es un sueño que no todos alcanzan, pero le interesa, por ahora, más que nada crear, escribir sin parar como un “literápata”, que presentar trabajos por doquier. Sin importarle si no los leerá nadie, pero se siento satisfecho porque al menos cada día está consigo mismo, con su sueños y fantasías que nadie le puede quitar, buscando algún momento para escribir o hablar con las musas... Y mientras siga hablando con ellas seguirá teniendo encima de la mesa: más poemas, más bocetos de relatos, alguna que otra novela a medio desarrollar y pocas prisas por llegar a ninguna parte. Es impaciente, intuitivo, sabe donde está el quid del relato, y sobre todo tiene fe en sí mismo que ya es una baza muy importante. Trabajos publicados en distintos medios - Cuentos infantiles. “La jirafa Serafina” (Fue publicado, y representado en Teatro, según me dicen incluso se ha contando en un Cuenta Cuentos internacional...). - Poemas. - Relatos breves. - Micro relatos. - Publicaciones en la revista literaria Escuela Universidad Autónoma de Madrid. - Participación en algunos programas de radio: Carcoma, Radio Verde... - Web desarrollada en Internet: http://usuarios.lycos.es/teregalolaluna/ Web solidaria, de carácter literario, un proyecto en proceso).
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- También he desarrollado un grupo en Msn: - http://groups.msn.com/GrupoTeRegaloLaLuna (Actualmente sigue activo y con participaciones diarias). - Alminar. Margen Cero. “Relato de un silencio cobarde”, relato. - “Negra de marea negra, aunque digan lo contrario”, poema. - Un poemario “A modo de manifiesto”. Proyectos de futuro: Terminar una novela que está en desarrollo y buscar editor.

COMO EL RAYO. Segunda oportunidad. Derechos de copia reservados: Texto de Kant Sanz (Cándido Sánz Gil). Ilustraciones de Ramón Fernández Suit 10: La vida de las hojas. Alicante, enero 2006

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