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Luciano Donadi. ¿Qué nos decimos cuando hablamos de Malvinas? by ilchano

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									       ¿Qué nos decimos cuando hablamos de
                    Malvinas?
Seguramente, todos los 2 de abril de los diferentes años que transitaste por la
primaria y luego la secundaria, has recordado o te han hecho recordar, de uno u
otro modo; que ese mismo día, en una época de sentimientos violentos y de
enormes desaciertos, se proclamaba, en nuestro país, el inicio de una guerra. Y
también, durante algunas clases, habrás leído, buscado información,
reflexionado o simplemente mencionado el tema de Malvinas. O tal vez te
sentiste involucrado y quisiste saber un poco más, porque al amigo de tu papá
lo internaron en un psiquiátrico a causa de los trastornos que las bombas, el frío
penetrante, el hambre, el miedo y tantas otras sensaciones desgarrantes, dejaron
en su vida, a partir de ese abril de 1982. Pero, realmente, en alguno de estos
abriles transcurridos; ¿pensaste en todo a lo que hubieras tenido que renunciar,
en todo lo que hubieras perdido, padecido, añorado, si te hubiera tocado estar
en el frente de batalla?. Por ello, cada año, en esta fecha, despertamos el
recuerdo dormido y, por un instante, hablamos de los jóvenes que padecieron
en aquel entonces las consecuencias de la guerra de Malvinas, de muchos
jóvenes que como vos, como yo, en su inocencia y su inexperiencia tuvieron que
dejarlo todo, su familia, sus novias, sus deseos; cargar un arma y salir a
enfrentar a un enemigo desconocido. A ello se sumaron las injusticias, las
mentiras, las desigualdades, los empecinamientos, los engaños y tantos otros
desmanes aberrantes de los que mucho se habla; que en nombre de la Patria
cobraron la vida de miles de jóvenes valientes. Y aún hoy la siguen cobrando,
en el recuerdo imborrable de nuestros veteranos, quienes día a día continúan
peleando por recuperar la paz en sus vidas, esa paz que les robó la guerra.

Quien haya tenido la oportunidad de encontrarse con uno de estos valiosos
hombres, héroes de nuestra tierra, nunca podrá borrarse la profundidad de sus
miradas, que lo dicen todo, que expresan el dolor y el amor por este suelo, que
demuestran la fortaleza, el orgullo y la lucha por seguir adelante, por recuperar
sus derechos, por apoyar y levantar a sus compañeros en dificultades, por los
que volverían a dar su propia vida para rescatarlos en plena línea de fuego, sin
medir los riesgos. Éstas son las grandes conquistas que nos han legado, no te
olvides nunca de ello, “los códigos” de los que tanto se habla en nuestra
sociedad, para los héroes de Malvinas están implícitos, no necesitan
mencionarlos, pues, los llevan impresos en el corazón.

Hoy, quizás, te resulte impensado imaginar una guerra en nuestro país, y qué
bueno que así sea; nos lo confirman las terribles imágenes que llegan desde
Medio Oriente, y que demuestran el horror, el dolor y el llanto, en los rostros de
aquellos que perdieron a su hijo, a su hermano o amigo. Hoy, gracias al cielo,
no estamos en guerra, y ojalá que nunca más tengamos que volver a padecer
semejante infierno. Pues, la guerra es violencia, abuso, crimen, soledad, dolor
profundo, es muerte. Y para que ésta no vuelva a surgir, debemos luchar
fervientemente por la construcción de la Paz. Vos y yo también somos
responsables y podemos ser constructores de paz, desde nuestra casa, con la
familia, en el cole, en la facu, en el barrio, con nuestros amigos y los que no lo
son; porque la paz se construye en los pequeños gestos, a través del diálogo, la
aceptación del otro, la búsqueda del bien común, la solidaridad, la no violencia.

Seguramente, después de leer estas palabras, podrás pensar en que este es un
texto más de los tantos que se escribieron, o tal vez por un instante se te cruzó la
idea de ponerte en el lugar de otro joven, en otro tiempo, con tus mismas ganas,
los mismos sueños, la misma sonrisa, pero al que le quitaron la posibilidad de
vivir un tiempo de paz, y posiblemente sientas la necesidad de ampliar la
mirada y ponerte en el lugar de muchos jóvenes más que también viven
situaciones de violencia, de soledad, de angustia, viven su propia guerra
interior. Tal vez, después surja en vos el deseo de cambiar las cosas, de ayudar a
otros, de involucrarte y de vivir de un modo diferente los próximos 2 de abril.

								
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