Impacto de las actividades agropecuarias sobre el medio ambiente

					XVII Con. Ven. Bot. 2007                                                                                   Simposio

       Impacto de las actividades agropecuarias sobre el medio ambiente
                                                       Luis Jiménez

                                    Facultad de Agronomía, Universidad del Zulia.

      Las actividades agropecuarias constituyen la forma de ocupación territorial más extendida en el planeta y
por ello se les considera como susceptibles de causar daños al medio ambiente, ya que su desarrollo implica la
afectación de dos recursos naturales estrechamente relacionados como son suelo y agua.
      Históricamente la ocupación de los territorios ha ocurrido de manera espontánea, mediante la utilización de
la vegetación como medio para la obtención de beneficios económicos, a través de la explotación forestal y la
incorporación de cultivos, con la implementación de prácticas agrícolas, inadecuadas en muchos casos. Este
proceso rompe la condición de equilibrio por la remoción de la cobertura vegetal, con lo cual deja expuesto el suelo
a la incidencia climática, se modifica el habitad de la fauna silvestre y se pierde la capacidad de regulación
hidrológica determinada por el binomio suelo-vegetación.
      La ruptura de la condición climácica, constituye el inicio de cambios desfavorables, los cuales al llegar a
situaciones de extremo deterioro de los recursos involucrados son denominados como: degradación ambiental,
desertificación o depredación ambiental, definidos como la pérdida o disminución en la capacidad del medio ambiente
para soportar actividad humana y/o producir bienes y servicios, como consecuencia del deterioro extremo de los
ecosistemas terrestres.
      Dentro del plazo de vida del hombre, el suelo constituye un recurso finito y no renovable, aún cuando es
catalogado como recurso natural renovable. El suelo es y seguirá siendo en un futuro predecible la base de la
producción de alimentos, por lo que resulta preocupante el hecho de que anualmente dejen de cultivarse en el
mundo millones de hectáreas a causa de la degradación de este valioso recurso natural. En los países tropicales, la
pérdida de suelo por erosión hídrica resulta cada vez más acentuado al punto de llevar al suelo a un grado de
degradación de difícil recuperación. Esta situación es favorecida principalmente por el material geológico, el relieve,
las características de los suelos, el régimen de precipitación y las prácticas agrícolas aplicadas. Estudios realizados
en esta zona señalan que la tasa natural de formación de suelos es muy inferior a las pérdidas de suelos.
      Los procesos de degradación ambiental deben ser analizados en el contexto de las cuencas hidrográficas, las
cuales son las unidades territoriales básicas para la planificación del uso de los recursos naturales. Estas, se
subdividen en función de la altura relativa sobre el nivel del mar y los procesos morfogenéticos predominantes en
tres sectores: altas caracterizadas por el predominio de los procesos de ablación y arrastre, medias en las que
ocurre arrastre y bajas en las que la tendencia es hacia la sedimentación y/o inundación.
       Los problemas de degradación más relevantes en la cuenca del Lago de Maracaibo han sido detectados en las
subcuencas altas y medias, y guardan relación con los siguientes factores de riesgo:
      1. Erosividad climática: la mayoría de estas se encuentran en las zonas bioclimáticas más húmedas,
caracterizadas por la ocurrencias de lluvias de carácter tormentosas con alta intensidad (grandes volúmenes en
cortos períodos de tiempo).
      2. Pendiente del terreno: las cuencas alta y media ocupan paisajes y relieves caracterizados por desniveles de
importancia que superan en algunos casos los 30 grados de inclinación, con lo cual se ve favorecido el escurrimiento
de la lluvia.
      3. Geología: buena parte de las formaciones litológicas que dieron origen a los suelos en estas posiciones se
caracterizan por ser poco estables con tendencias al derrumbe y/o alta erosionabilidad.
      4. Inadecuado uso de la tierra: la tendencia en los sistemas de producción agrícola en los últimos años ha sido
a extenderse hacia zonas con menor capacidad de uso, ubicadas en las cuencas altas y medias, producto de la
presión existente sobre el uso de tierra en las cuencas bajas. Adicionalmente, se ha considerado a la vegetación
como un componente del ecosistema que se opone a la producción de cultivos, razón por la cual se le elimina
totalmente mediante deforestación descontrolada, tala y quema. El resultado de esta práctica es la activación de
procesos erosivos por el aumento de la escorrentía.
      Las cuencas altas de la cuenca del Lago de Maracaibo, constituyen un ejemplo palpable de los procesos de
deterioro ambiental, en el pasado fueron consideradas como las reservas hidrológicas, forestales y faunísticas más
importante del País. En la actualidad presentan alta intervención antrópica, con grave degradación ambiental
casi de forma generalizada en todas las subcuencas.



Autor para correspondencia correo electrónico: Falta


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                                                      Jiménez

       El seguimiento realizado durante cinco años a la microcuenca del río Maraca, afluyente del Río Yaza; en la
Sierra de Perijá, ha permitido detectar serios desequilibrios ambientales que son el resultado de la expansión de la
ganadería hacia las cuencas altas, la explotación sin criterio de los bosques por parte de los pobladores y la
utilización de terrenos con altas pendientes para la producción de cultivos limpios como maíz, frijol y ocumo, que
han llevado a la remoción de más de 60% del área bajo bosque. La pérdida de la cobertura vegetal y el impacto
negativo del sobrepastoreo sobre las propiedades y características del suelo superficial han causado la erosión
acelerada comprometiendo la estabilidad del sistema.
       Los efectos de este problema se expresan en el sitio mediante la pérdida de la productividad de los suelos por
la lixiviación y empobrecimiento, la escorrentía, los derrumbes y deslaves en las cuencas altas y medias; fuera de
este, a través de la sedimentación de ríos y embalses, disminución en cantidad y la calidad del agua acidificándolas,
enriqueciéndolas con fitonutrientes, sedimentos, sales, plaguicidas y otros compuestos orgánicos y el desbordamiento
e inundaciones en las cuencas bajas.
       La solución a los conflictos planteados entre lo económico y lo ecológico en torno al deterioro del medio
ambiente, debe garantizar la satisfacción de las necesidades de los usuarios de los recursos y el cuidado del medio
natural. La posibilidad de causar daños ambientales a través de la agricultura no significa que tales actividades
deban ser paralizadas, ya que las mismas son fuentes de ingresos, empleo, bienestar para la población y garantía
de soberanía agroalimentaria, por lo cual necesariamente deben fortalecerse.
       Para ello es necesario el cumplimiento de las medidas de mitigación de efectos adversos y la implementación
de buenas prácticas agrícolas (B.P.A.), entre las cuales podemos mencionar:
       • Organizar los procesos de ocupación territorial, a través de la planificación del uso de la tierra.
       • Buscar sistemas de producción alternativos, en los cuales se asocien árboles y cultivos.
       • Conservación de las áreas bajo vegetación.
       • Medidas urgentes para el control de la deforestación.
       • Control de efectos visibles en las áreas críticas y recuperación de las áreas degradadas.




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Description: Luis Jiménez. Facultad de Agronomía, Universidad del Zulia. Las actividades agropecuarias constituyen la forma de ocupación territorial más extendida en el planeta y por ello se les considera como susceptibles de causar daños al medio ambiente, ya que su desarrollo implica la afectación de dos recursos naturales estrechamente relacionados como son suelo y agua. Históricamente la ocupación de los territorios ha ocurrido de manera espontánea, mediante la utilización de la vegetación como medio para la obtención de beneficios económicos, a través de la explotación forestal y la incorporación de cultivos, con la implementación de prácticas agrícolas, inadecuadas en muchos casos. Este proceso rompe la condición de equilibrio por la remoción de la cobertura vegetal, con lo cual deja expuesto el suelo a la incidencia climática, se modifica el habitad de la fauna silvestre y se pierde la capacidad de regulación hidrológica determinada por el binomio suelo-vegetación.