Desastres en el Ecuador 1980 y 2007 algunas tendencias
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Pérdidas por desastres de impacto extremo, grande y menor en Ecuador, 1970 – 2007
Corporación OSSO
Resumen
Se analizan los datos de pérdidas por desastre contenidos en el Inventario nacional de desastres de Ecuador
1970-2007, realizado con la metología DesInventar con la cual se entienden los desastres como resultado de
las interacciones entre el uso de las tierras, la distribución de la población, de la infraestructura y los medios
de vida con la dinámica natural de la tierra. Se analizaron 4025 registros de pérdidas de desastres, referidos a
los Cantones en los cuales se subdividen las 22 Provincias del país. Los datos se clasificaron de acuerdo con
el tamaño del impacto en extremos, grandes y pequeños. Las pérdidas acumuladas por miles de desastres
representan la mayoría de impactos en términos de muertos (57 %) y viviendas destruidas (43 %). Las
víctimas asociadas a registros de pequeño impacto suman cerca del doble que los muertos de gran impacto.
El análisis por regiones muestra que las mayores concentraciones de pérdidas ocurren en la región costera
seguida de la región Sierra, donde se concentra la población. Las series de tiempo de pérdidas para cada
región (Costa, Sierra y Amazónica) se analizaron a la luz de los episiodios cálidos y fríos de ENSO (El Niño
Oscilación del Sur). En la Costa y la Sierra hay una estrecha correlación, ya que hay incrementos nítidos de
las pérdidas durante las fases cálidas (El Niño) y decrecimiento durante las fases frías (La Niña) de ENSO.
Para la región Amazónica la correlación no es nítida. Se analizaron pérdidas por tipos de eventos
Hidrometeorológicos (Hm), Geológicos (G), Antrópicos (A) y por Epidemias y plagas (EP). Se encontró que
las pérdidas por G se caracterizan por ser de impacto extremo y grande, mientras que las pérdidas Hm se
caracterizan por ser especialmente de impactos pequeños, si se excluyen los periodos El Niño. Las pérdidas
acumuladas por eventos tipo A son mayores en comparación con las geológicas de impacto pequeño.
Palabras claves: Ecuador, desastres, tendencias espaciales y temporales
1. Introducción
La República del Ecuador, país con 13,7 millones de habitantes en 300 000 km 2, se divide en 22 provincias
con xxx cantones; es bañado por el Océano Pacífico, surcado por los Andes con su cadena volcánica y se
extiende sobre las llanuras selváticas del Amazonas y es conocido por sus paisajes, diversidad cultural y
atractivos turísticos. Hace parte de la Tierra dinámica conformada desde épocas anteriores a la presencia de
la Humanidad por inmemoriales procesos geológicos asociados con el levantamiento de la cordillera, sismos
y erupciones volcánicas que han nutrido sus fértiles tierras. El 93 % de los habitantes se asienta en la Costa y
en la Sierra. El 30 % se concentra en las ciudades principales, Quito y Guayaquil, y el 60 % restante en
ciudades y poblaciones de menor tamaño en 221 cantones.
Con este artículo se busca complementar el conocimiento sobre el país en términos de la distribución de las
pérdidas asociadas con fenómenos geológicos relativamente esporádicos como sismos y actividad volcánica,
y con fenómenos y efectos más frecuentes relacionados con interacciones entre el uso de las tierras, la
distribución de la población y de los bienes de infraestructura con el clima, especialmente en su expresión
como las lluvias, que se incrementan notablemente durante episodios del fenómeno El Niño. Se mostrará un
panorama de las pérdidas y efectos de lo que comunmente llamamos desastres incluyendo aquellos de gran
impacto de ocurrencia esporádica y de aquellos desastres de menor impacto que ocurren frecuentemente y a
veces son “invisibles”, señalando que están estrechamente relacionados con las formas de vida modernas, el
crecimiento y concentración de la población y con prácticas sociales e institucionales que podemos
comprender y transformar para adaptarnos de la mejor manera a procesos de la Naturaleza con los cuales es
casi siempre posible convivir y, sobre todo, evitar que las acciones humanas se tornen en contra de nosotros
mismos. También se evalúan pérdidas por emergencias y desastres más relacionados con las formas de vida
actual, generados por nuestras propias actividades, razón por la cual también son, teóricamente, más fáciles
de evitar. Se trata de pérdidas relacionadas con fenómenos denominados antrópicos.
El panorama objeto de evaluación se desarrolla a partir de la disponibilidad para Ecuador de una base de
datos de resgistros de pérdidas y efectos derivados de las interacciones con tres grupos de fenómenos
comunes en el país: geológicos (G), como sismos y actividad volcánica; hidrometeorológicos (Hm), como
1
lluvias intensas, inundaciones, avenidas torrenciales, vendavales, tormentas eléctricas, deslizamientos,
granizadas, sequías, entre otros, y antrópicos (A): incendios, colpaso de edificaciones, explosiones, etc.
Finalmente, a estos tres grupos se agrega epidemias y plagas (EP).
Aún cuando existen excelentes aportes para comprender las dinámicas naturales y sociales que ocasional o
de manera frecuente se traducen en desastres en Ecuador, por ejemplo CAF (2000) y Demoraes y D´Ercole
(2001), el artículo se centra en una visión – panorama, de esos desastres a escala de los cantones del país y de
la evolución de los mismos desde el año 1970 hasta el 2007, mostrando la diversidad de efectos en el tiempo,
algunas de sus evoluciones espaciales y las tipologías de efectos más frecuentemente documentadas.
Los análisis de tipologías de daños y tipos de eventos (fenómenos), se hace a partir de la base de datos
denominada “Ecuador – Inventario histórico de desastres”, la cual está disponible para consulta libre en el
sitio http://online.desinventar.org. Allí reposan 4513 registros de pérdidas y efectos sobre la vida humana, la
vivienda, los servicios y la infraestructura de Ecuador, recopilados a través de diversas iniciativas nacionales
e internacionales que culminaron con aportes de la CAPRADE – PREDECAN, a través de la Comunidad
Andina de Naciones y la Consultoría “Creación y/o actualización de inventarios históricos de desastres a
nivel nacional en los cinco países de la Subregión Andina para el periodo de 1970-2006”. El presente trabajo
se realizó en cumplimiento de los objetivos de dicha consultoría y hace parte de una serie de artículos para
cada país de la Subregión Andina.
La base de datos histórica está acompañada de una base de datos de registro cotidiano de desastres y
emergencias, desde enero de 2007, liderada por la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos del país con
información aportada por las Unidades Provinciales de Gestión de Riesgos. Esta base de datos está
disponible en el mismo sitio indicado en la Red Mundial.
Se espera que los lectores experimentados en las temáticas objeto de estudio encuentren aspectos
complementarios a sus trabajos institucionales, académicos, de planificación, de socorro y de políticas
públicas en gestión de riesgos y que los lectores menos asiduos al tema obtengan un panorama de cómo las
interacciones entre la Sociedad y la Narualeza operan en Ecuador y, finalmente, que ambos saquen provecho
para sentirse partícipes de los retos sociales, económicos y políticos que implica la gestión y factibilidad de
reducir los riesgos desde los niveles comunales y cantonales hasta el nacional e internacional.
2. Datos
Los datos utilizados para el análisis corresponden al Inventario histórico nacional de desastres de Ecuador
sistematizados en una base de datos con la metodología DesInventar 1. Mediante esta base se hace
seguimiento a varios tipos de impactos que incliuyen: (a) efectos sobre las personas (muertos, desaparecidos,
heridos, afectados, reubicados); (b) sobre las viviendas: destruidas y afectadas y, (c) sobre los sectores:
transporte, comunicaciones, agropecuario, educación, industrias, salud, energía, acueducto, alcantarillado.
Los efectos son relacionados con alguno de los tipos de eventos que maneja la metodología (35 en total), que
incluye, entre otros, avenidas torrenciales, inundaciones, deslizamientos, colapso estructural, epidemias,
sismos, sequias (Corporación OSSO, 2008).
Las pérdidas se registran a nivel de Cantón, lo cual facilita conocer los procesos y características de la
afectación en cada uno, en términos de la recurrencia y magnitud de los impactos. Las principales fuentes de
información son los diarios de cobertura nacional El Comercio de Quito y El Universo de Guayaquil. Para
ciertos periodos específicos se utilizaron otras fuentes: Juntas Provinciales de Defensa Civil para los
impactos del Fenómeno El Niño en 1997-1998, el Instituto Geofísico para algunos sismos y Petro Ecuador
para derrames petroleros y otras fuentes como Zevallos (2005). La base de datos dispone de información
desde 1970 pero es preciso aclarar que a partir de 1980 se dispone de registros mucho más sistemáticos.
1
Incluye una Guía Metodológica con las definiciones específicas de los cuatro pilares en que se fundamenta la
misma: tiempo, geografìa (resolución geográfica del inventario), tipos de efectos y tipos de eventos, asi como los
procedimientos y sugerencias para el tratamiento de las fuentes de información. Ver en http://online.desinventar.org
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Del total de 4513 registros para el análisis se incluyeron aquellos de tipos de eventos comunes a los países de
la subregión andina, por lo cual se excluyeron 469 registros por accidentes de tránsito y 19 fichas del evento
“otros”. El universo de análisis suma 4025 registros que se presentan en la Tabla 1 según los tipos de evento.
Tabla 1. Cantidad de registros según los tipos de eventos
74 Accidente 661 Deslizamiento 1 Licuación 55 Sismo
71 Actividad Volcánica 179 Epidemia 200 Lluvias 46 Tempestad
5 Alud 38 Escape 90 Marejada 13 Tormenta eléctrica
48 Aluvión 103 Explosión 2 Nevada 36 Vendaval
63 Avenida torrencial 22 Granizada 15 Ola de calor
11 Biológico 11 Helada 3 Pánico
1 Cambio línea de costa 793 Incendio 27 Plaga
41 Colapso estructural 101 Incendio forestal 1 Sedimentación
91 Contaminación 1122 Inundación 101 Sequía
Los episodios cálidos y fríos de ENSO se obtuvieron de bases de datos públicas de la NOAA (NOAA, 2008)
y del National Center for Atmospheric Research (NCAR, 2008).
3. Metodología
Se parte de una base de datos con las siguientes características principales: (a) hace seguimiento a cuatro
tipos de variables fecha, referencia geográfica (Cantón), tipo de evento y efectos; (b) los desastres son
registrados a través de las pérdidas y efectos desagregados al nivel de cantón y, (c) incluye registro de
pérdidas esporádicas de gran impacto así como pérdidas mayores y pequeñas que ocurren con mayor
frecuencia. El concepto de desastre que se maneja en el inventario se define tanto como un proceso social
como un resultado; es decir el desastre es la manifesetación del riesgo existente en una sociedad el cual se
construye socialmente mediante la acumulación de vulnerabilidades y las amenazas del entorno (Lavell,
1996). La metodología del análisis espacio temporal y por tipologías de las pérdidas (Figura 1) incluyó la
clasificación de los registros de acuerdo con los siguientes tres criterios:
(a) Tamaño del impacto: para su clasificación se seleccionaron las variables más robustas del inventario
(muertos y viviendas destruidas), definidas así porque la mayoría de los registros aportan el dato cuantitativo
y otras que, aunque no son tan robustas (Corporación OSSO, 2008), son indicativas del conjunto de efectos
de los desastres en el país (viviendas y hectáreas afectadas). Para cada una de las variables se calcularon los
percentiles y se encontró que el percentil 97 es un punto de estabilización de las curvas. En Ecuador el
percentil 97 corresponde a 20 muertos, 60 viviendas destruidas, 301 viviendas afectadas y 60 000 hectáreas
de cultivos o bosques afectadas, que suman 67 registros con valores por encima o igual a uno o varios de
estas cifras. Se identificó que entre los registros de gran impacto hay unos cuyas pérdidas son valores
extremos comparados con el conjunto de las de gran impacto (Tabla 2).
(b) Categorías de eventos: los 31 tipos de eventos (Tabla 1) fueron clasificados en cuatro categorías así:
(Hm) hidrometeorológicos, relacionados con eventos climáticos, meteorológicos e hidrológicos: alud,
aluvión, avenida torrencial, deslizamiento, granizada, helada, inundación, lluvias, marejada, neblina, nevada,
ola de calor, sedimientación, tempestad, vendaval, sequías, y los accidentes causado por condiciones
meteorológicas adversas; (G) geológicos: sismos, actividad volcánica, tsunami, licuación; (A) antrópicos que
incluyen: incendios, escapes, explosiones, contaminación, colapso estructural y los incendios forestales que
en los países de la subregión son causados principalmente por acción humana; (EP) en una última categoría
se agrupan las epidemias y plagas.
(c) El análisis espacial se realizó de acuerdo con las regiones naturales: Sierra, Costa y Amazonía. Los
impactos sobre la región insular Islas Galápagos, con efectos comparativamente menores en 23 registros
asociados, puede ser consultada fácilmente en el sitio web ya señalado.
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Figura 1. Resumen metodología de análisis
Análisis impacto
Clasificación de registros
según el tamaño del impacto Registros extremo
percentil >= 97 Análisis impacto Análisis espacio
intermedio temporal y tipología
Hidrometeorológicos, de las pérdidas
Registros Espacialización en
Hm regiones
percentil <= 97
Geológicos (G), Antrópicos (A)
Plagas y biológico (Pb)
Tabla 2. Registros y pérdidas por impacto, extremo, mayor y pequeño
Impacto Registros % Muertos % Viviendas % Viviendas %
destruidas afectadas
Extremo 11 0,27 903 23 2279 20 22063 54
Mayor 56 1,39 747 19 4294 37 7138 17
Pequeño 3958 98,34 2269 58 4966 43 11844 29
Sumas 4025 100 3919 100 11539 100 41045 100
4. Pérdidas de impacto grande y extremo
Los 67 registros por encima del percentil 97 representan cerca del 1,7 % del total de la base. El 66 % de los
muertos, 67 % de las viviendas destruidas y 88 % de las viviendas afectadas están asociados con eventos de
tipo Hm (Tabla 3), cuya distribución se concentra en las provincias de la Sierra y la Costa (Figura 2a). El 64
% de las muertes están asociadas con deslizamientos y el 25 % con inundaciones. Las viviendas destruidas
están asociadas en un 60 % con inundaciones, un 16 % con deslizamientos y un 12 % con avenidas
torrenciales mientras que el 94 % de las viviendas afectadas se relacionan con inundaciones.
El análisis temporal de los registros y pérdidas evidencia que mientras los Hm están fuertemente
influenciados por episodios cálidos del fenómeno ENSO, que en Ecuador se traduce en aumento de las
lluvias promedio anuales, los G por su propia naturaleza -que en términos del fenómeno pueden considerarse
estacionarios en plazos muy largos de tiempo-, presentan pérdidas esporádicas y representan sólo siete
registros.
Tabla 3. Registros de gran impacto según categorías
Categoría Fichas Muertos Viv. Dest. Viv. Afect.
Hidrometeorológicos 51 76 1096 66 4419 67 25645 88
Geológicos 7 10 337 20 1954 30 3556 12
Antrópicos 2 3 20 1 200 3 - 0
Epidemias y plagas 7 10 197 12 - 0 - 0
Sumas 67 100 1650 100 6573 100 29201 100
En términos de vidas humanas los mayores impactos asociados con eventos hidrometeorológicos están
estrechamente relacionadas con los episodios El Niño, durante los años 1983, 1987 y 1992-1993. Nótese que
para el evento cálido 1997, que fué catalogado como un Niño extremo en términos climáticos, el número de
muertos es comparativamente pequeño (Figura 3), aunque durante el episodio cálido de año 2002 se observa
un leve incremento. Es posible que la sociedad y las instituciones ecuatorianas hayan aprendido de los
4
eventos anteriores y que las medidas de prevención públicas e institucionales se tradujeran una reducción
significativa sobre impactos negativos en la vida humana. Durante la fase cálida de El Niño 1997 - 1998 se
registraron pérdidas en viviendas, cultivos, infraestructura vital, comercio y turismo. Según la CEPAL
(1999), las pérdidas se estimaron en 2 869,3 millones de dólares corrientes, equivalentes al 15 % del PIB del
país en 1997. De éstos, 783 millones (27 %) correspondieron a daños directos y 2 086,1 millones (73 %) a
daños indirectos en sectores productivos e infraestructura.
Figura 2. Registros de gran impacto por eventos tipo Hm y tipo G
(a) Tipo Hm (a) Tipo G
Figura 3. Registros y número de muertos por fenómenos Hm de gran impacto
350 9
300 8
7
250 Registros 6
200 Muertos 5
150 4
3
100
2
50 1
0 0
1972 1976 1980 1984 1988 1992 1997 2001 2005
1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1999 2003
Durante los años 1983, 1987, 1992-1993, 1997-1998 y 2002 hubo episodios El Niño (NOAA, 2008).
Las pérdidas asociadas con eventos de tipo geológico representan el 20 % de los muertos, el 30 % de las
viviendas destruidas y el 12 % de las viviendas afectadas (Tabla 3) y están concentradas en los cantones con
manifestaciones volcánicas al centro del país en la región andina y, al norte de la región amazónica, por el
sismo de 1987 (Figura 2a).
Dos registros asociados con eventos de tipo Antrópico corresponden a un incendio en el cantón de Machala
(provincia El Oro) el 25 de abril de 1988, por el cual se perdieron 200 negocios comerciales y el colapso
estructural de un puente en Vinces (Los Ríos) con un saldo de 20 muertos.
Por encima del percentil 97 las mayores pérdidas se pueden agrupar en cinco registros con 100 a 300
muertos, uno con 1590 viviendas destruidas y cinco con más de 2000 viviendas afectadas y uno con 800 000
hectáreas afectadas por actividad volcánica (Tabla 4).
Adicionalmente hay 43 registros por epidemias con más de 100 enfermos, que suman más de 82 mil casos.
Cinco registros representan valores extremos en términos de mortalidad los cuales están por encima de 100 y
suman 800 muertos; el 35 % están asociados con el sismo de 1987 y el 65 % restante con eventos de tipo
hidrometeorológico en coincidencia con la ocurrencia de la fase cálida del fenómeno ENSO. Para viviendas
5
destruidas son seis registros con valores extremos que suman 3651 de los cuales el 43 % (1590) están
asociadas con el sismo de 1987 y las restantes 2061 con eventos Hm en 1993, 1996, 1997 y 1999 (Tabla 4).
Un registro por actividad volcánica tiene un valor extremos por afectación de hectáreas. Los registro de
impacto extremo incluyen cantones con diferentes niveles de población desde Paute (Azuay) con 23 000
habitantes(censo de 2001) hasta Guayaquil con 3,8 millones. En Quito ocurrieron cuatro registros de gran
impacto pero ninguno con valores extremos.
Tabla 4. Registros de impacto extremo
Fecha Geografía Muertos Viviendas Viviendas Cultivos y Evento
destruidas afectadas bosques
(Ha)
1983-04-28 Chimborazo/Chunchi 150 * 0 0 - Deslizamiento **
1987-03-05 NAPO/EL CHACO/ 300 * - Sismo
1987-04-04 GUAYAS/GUAYAQUIL/ 100 * 0 0 - Inundación **
1993-03-04 LOS RIOS/BABAHOYO/ 0 0 9000 * - Inundación
1993-03-29 AZUAY/PAUTE/ 100 * 563 178 2473 Avenida
1993-05-10 Zamora Chinchipe/Zamora 200 * 100 0 - torrencial
Deslizamiento
1996-03-28 COTOPAXI/PUJILI/ de
Tungurahua/San Pedro 27 1590 * - Sismo
2001-08-12 Pelileo 0 0 2172 * - Actividad
2002-04-09 M ANABI/PORTOVIEJO/ 3 26 3220 * - Volcánica
Inundación **
2002-04-10 M ANABI/ 23 0 7493 * - Inundación **
2002-11-02 NAPO/ 0 800000 * Actividad
* Valor variable considerada como extrema Volcánica
** Registros Hm en coincidencia con fase cálida ENSO
Comparando las pérdidas por registros de valores extremos y de mayor impacto se tiene que el 55 % de los
muertos y 76 % de las viviendas afectadas están asocidados con los 11 registros de impacto extremo, y el 65
% de las viviendas destruidas con los 56 registros de mayor impacto (Tabla 5).
Tabla 5. Registros y pérdidas de impacto extremo y grande
Impacto Registros % Muertos % Viviendas % Viviendas %
destruidas afectadas
Extremo 11 16 903 55 2279 35 22063 76
Mayor 56 84 747 45 4294 65 7138 24
Totales 67 100 1650 100 6573 100 29201 100
5. Pérdidas de menor impacto
Entre 1970 y 2007 se registran en la base 3958 fichas de menor impacto – aquellas por debajo del percentil
97-, de las cuales el 62 % están asociados con eventos tipo Hm. En términos de muertos y viviendas
destruidas éstos también tiene el predomininio con el 64 % y 70 %, respectivamente (Tabla 6). En segundo
lugar, y por encima de la categoría G, aparecen las pérdidas por eventos de tipo Antrópico con el 21 % de los
muertos, el 29 % de las viviendas destruidas y el 8 % de las afectadas.
6
Tabla 6. Pérdidas de menor impacto según categorías
Categorías Registros % Muertos % Viviendas % Viviendas %
destruidas afectadas
Hm 2471 62 1445 64 3492 70 10641 90
G 120 3 37 2 47 1 131 1
A 1165 29 487 21 1427 29 999 8
Pb 202 5 300 13 0 0 73 1
Totales 3958 100 2269 100 4966 100 11844 100
La distribución temporal del conjunto de registros por eventos de tipo Hm, G, y A (Figura 4) indica un
predominio de los Hm con registros en todos los años y picos asociados a los episodios El Niño. Los
registros de tipo geológico muestran un comportamiento esporádico con pocos datos en la década de 1970 y
mayor ocurrencia comparativa en la década de 1990. Los eventos directamente causados por la acción
humana o antrópicos ocurren a lo largo de todos los años, con una tendencia general creciente desde 1970 a
2007.
Figura 4. Registros de menor impacto según categorías de eventos
1000
Geológicos
Hidros
Antrópicos
100
10
1
1971 1973 1975 1977 1979 1981 1983 1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007
1970 1972 1974 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006
Escala vertical logarítimica
5.1. Hidrometeorológicos
Los registros asociados con eventos tipo Hm se concentran en las regiones de la Costa y la Sierra
ecuatorianas (Tabla 7) , siendo las provincias de Guayas y Pichincha las más afectadas. Aunque existen
énfasis de las fuentes de información hacia estas regiones la configuración espacial de los efectos
corresponde con la distribución de la población, ya que en ellas se concentra el 94 % del total del país.
Aunque en el Oriente se localizan importantes yacimientos de petróleo que constituyen la base de la
economía ecuatoriana desde la década de 1970, su población es poca mientras que en la Costa y la Sierra se
localizan las principales zonas de producción agrícola y las actividades comerciales, que agrupan a la mayor
parte de la población económicamente activa (Valenzuela y Bastidas, 2006).
Las pérdidas asociadas con eventos de origen Hm han afectado de manera más frecuente a Ecuador (Tabla
6), sin embargo, existen ciertas diferencias entre una y otra región en relación con las características
geográficas (clima, relieve, etc.) y sus condiciones de vulnerabilidad. Así, cada región cuenta con cantones
que han sido afectados de manera más frecuente y/o severa por uno u otra tipo de evento.
El conjunto de pérdidas asociadas con fenómenos de la categoría Hm ocurre en relación con los periodos
lluviosos (ocasionalmente de sequías) característicos de cada región, incrementados durante los años El
Niño. El análisis de estas pérdidas se realiza a escala de su magnitud y de la distribución espacial, en este
caso para todas las que significaron daños por debajo de los umbrales de eventos de gran impacto. La mayor
cantidad de muertos se concentra en la Sierra (52 %) mientras que las viviendas destruidas (63 %) y
7
afectadas (69 %) se concentran en la Costa (Tabla 7).
Tabla 7. Registros, pérdidas por desastres tipo Hm según regiones
Registros % Muertos % Viviendas % Viviendas %
destruidas afectadas
Costa 1161 47 578 40 2205 63 7309 69
Sierrra 1069 43 747 52 854 24 2254 21
Amazonía 241 10 120 8 433 12 1078 10
Suma 2471 100 1445 100 3492 100 10641 100
5.1.1 Región costa
Está conformada por llanuras fértiles, colinas, cuencas sedimentarias y elevaciones de poca altitud, contiene
la red fluvial más extensa del país, la Cuenca del río Guayas, con importantes afluentes junto a las
poblaciones de Daule, Babahoyo, Macul, Puca, Paján y Colimes. Concentra el 49 % de la población del país
en las provincias El Oro, Esmeraldas, Guayas y Manabí. Así como cuenta con cerca de la mitad de la
población total del país, concentra en la misma proporción los reportes de desastres del inventario histórico
(Tabla 7). Si bien, la base de datos se construyó principalmente con dos periódicos editados en Guayaquil y
Quito, ambos registran una distribución similar de los datos y permiten identificar que Quito, Guayaquil y
Cuenca como los cantones con mayor cantidad de reportes (Corporación OSSO, 2008).
Por inundaciones (e incendios como se verá más adelante) la mayor cantidad de reportes está registrada en
Guayaquil. Aunque es posible que exista un sesgo en las fuentes de información, también es probable que
sea éste uno de los cantones con más altos niveles de vulnerabilidad ante el mayor número de población y la
infraestructura que dispone. Guayaquil es la ciudad donde se localiza la mayor cantidad de población urbana
de la zona costera, agrupando junto con Quito, el 45,5 % de la población urbana (INEC, sf). Pero además, a
pesar de ser el principal puerto del país, históricamente esta ciudad ha presentado una estructura social con el
sector informal más numeroso, sectores medios más débiles, mayor inequidad social, una menor presencia
del sector público y niveles bajos de escolaridad (Larrea, 2006). De acuerdo con este autor, Guayaquil fue el
principal centro de destino de las migraciones rurales provocadas por las inundaciones de 1997-1998, lo
cual, junto con el escenario descrito hizo que la ciudad se recuperara de manera mucho más lenta de la crisis
económica de finales de la década de 1990, en comparación con ciudades como Quito y Cuenca.
El número de registros y, sobre todo, las pérdidas de vidas humanas y de viviendas ocurren a los largo de los
cantones costeños en relación directa con el exceso de agua en forma de inundaciones y en segundo lugar
por deslizamientos inducidos por saturación de los suelos (Figura 5).
8
Figura 5. Registros y pérdidas según tipos de evento
Tipo de evento Registros M uertos Viviendas Viviendas
destruidas afectadas
1161 578 2205 7309
Inundación 629 243 987 5496
Deslizamiento 178 143 619 1290
Accidente 28 63 0 0
Avenida
torrencial 26 29 5 0
Lluvias 96 20 135 45
Aluvión 13 10 43 7
Tempestad 16 4 6 25
Ola de calor 9 3 0 0
Helada 3 1 0 0
Cambio línea
de costa 1 0 0 0
Tormenta
eléctrica 3 0 0 0
Vendaval 12 0 2 49
Sequía 60 0 0 0
(a) Registros (b) Pérdidas por tipos de evento.
La distribución anual de las pérdidas (Figura 6a) está relacionada con dos aspectos complementarios propios
de la región: uno, los periodos de lluvias que regularmente inician al final de cada año y se prolongan hasta
abril o mayo, que se traducen en pérdidas con mayor concentración entre enero y mayo (Figura 6b) y, dos, el
incremento a veces excesivo de agua lluvia durante periodos El Niño. Las mayores pérdidas en términos de
muertos, viviendas destruidas y afectadas se concentran en 1997, en asocio con altas condiciones de
vulnerabilidad que quedan al descubierto por las repetidas y copiosas lluvias incrementadas por el episodio
cálido de ENSO (Figura 6a).
Figura 6. Pérdidas en la Costa y mensual multianual de registros y pérdidas
2000 140 800
Muertos 120 Registros
Muertos
1500 Viviendas 100 600 Viviendas destruidas
destruidas
Viviendas 80
1000 afectadas 400
60
500 40
200
20
0 0
0
1972 1976 1981 1985 1989 1993 1997 2001 2005
1970 1974 1979 1983 1987 1991 1995 1999 2003 2007 ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic
(a) Histograma anual de pérdidas (b) Mensual multianual de pérdidas
5.1.2. Región Sierra
Conformada por las dos cordilleras, hoyas y valles interandinos, cuenta con importantes elevaciones como el
Chimborazo, los Illiniza, el Cotopaxi, el Cayambe y el Antisana, parte de la cadena volcánica ecuatoriana.
Las grandes elevaciones se localizan del centro al norte del país; de Riobamba hacia el sur decae su altitud y
aumenta el ancho, formando una especie de altiplano. Desde la Sierra se alimentan con lluvias y nevados los
ríos de las vertientes amazónica y del Pacífico. La Sierra está conformada por las provincias Azuay, Bolivar,
Carchi. Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura, Loja, Los Ríos, Tunguruhua y Pichincha donde se localiza Quito.
9
Después de la Costa, la Sierra registra la mayor cantidad de reportes de efectos. Los registros se encuentra
más concentrados en algunos cantones, mientras que en la Costa hay una mayor distribución de la
afectación. Los más afectados son Quito y Santo Domingo en la provincia de Pichincha, Quevedo y
Babahoyo en la provincia Los Rios, Cuenca en Azuay y Ambato en Tungurahua (Figura 7). Las inundaciones
y deslizamientos son los eventos con más reportes de efectos, siendo Quito donde se reporta la mayor
cantidad. De acuerdo con Demoraes, F. y D'Ercole, R. (2001), en Quito las inundaciones están asociadas
principalmente a la insuficiente capacidad del sistema de colectores urbano y ocurren aún con lluvias muy
locales. Los efectos por deslizamiento se reportan principalmente en Quito y Cuenca (Azuay); aunque en el
primer cantón hay mayor ocurrencia de afectación por este evento, en Cuenca se reportan mayores impactos.
Los efectos por inundaciones también se reportan principalmente en estos cantones, junto con otros como
Santo Domingo en Pichincha y Vinces y Babahoyo en la provincia Los Ríos.
Figura 7. Registros por cantones y pérdidas por tipos de eventos en la Sierra
Tipo de evento Registros Muertos Viviendas Viviendas
destruidas afectadas
Deslizamiento 357 389 332 541
Inundación 263 40 249 1027
Aluvión 32 43 51 21
Tempestad 16 8 27 59
Vendaval 15 2 20 109
Lluvias 72 13 13 87
Avenida
torrencial 13 7 11 0
Alud 5 21 4 0
Tormenta
eléctrica 5 1 1 4
Sedimentación 1 0 0 0
Nevada 2 0 0 0
Ola de calor 4 0 0 0
Sequía 36 0 0 0
Granizada 22 1 0 5
Accidente 37 133 0 0
Helada 7 0 0 0
(a) Distribución de registros (b) Pérdidas por tipos de eventos
Desde mediados de la década de 1990 hay una mayor ocurrencia de pérdidas así como de registros, lo que
probablemente está asociado con disponibilidad de información más detallada en las fuentes hemerográficas.
Lo distribución anual de muertos muestra mayor concentración de pérdidas a partir de 1994. Al igual que en
la Costa, las pérdidas se agrupan estadísticamente en los meses lluviosos entre finales de año y mediados del
siguiente (Figura 8).
Figura 8. Pérdidas y comportamiento mensual multianual de registros y pérdidas en la Sierra
150 300 250
Registros
Registros
120 Muertos
Viviendas
240 200 Muertos
destruidas Viviendas
destruidas
90 Viviendas afectadas 180
150
60 120
100
30 60
50
0 0
0
1973 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006
1970 1975 1980 1984 1988 1992 1996 2000 2004 ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic
10
5.1.2. Región Amazónica
Está conformada por colinas que se originan en la parte oriental de los Andes y descienden hasta las llanuras
del Amazonas, a cuya cuenca pertenecen importantes ríos como el Putumayo, el Napo y el Pastaza. Hay dos
regiones geográficas: Alta Amazonía y llanura Amazónica. En la primera se encuentran las cordilleras de
Napo Galeras, Cutucú y Cóndor. Los relieves más sobresalientes de la región se encuentran en la parte norte,
cerca del volcán Sumaco y los más bajos hacia el Este. En la Amazonía se encuentran seis de las provincias
del país: Morona Santiago, Napo, Orellana, Pastaza, Sucumbíos y Zamora Chinchipe. El inventario presenta
menor cantidad de reportes para esta región lo cual puede corresponder con el número de habitantes de esta
zona (Tabla 7). La reducida cantidad de reportes permite identificar, sin embargo, algunas tendencias o
patrones en el comportamiento de los efectos, los cuales están asociados fundamentalmente con
inundaciones y deslizamientos.
Los deslizamientos han afectado en particular las provincias de Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora
Pichiche. Zamora es uno de los cantones que reportan mayor cantidad de efectos, siendo esta una zona en la
que a lo largo de los años se han presentado deslizamientos de grandes proporciones. Las inundaciones
ocurren en todas las provincias. Por otra parte, al localizarse en esta región los yacimientos de petróleo se
reporta la mayor cantidad de escapes de crudo, en particular en los cantones de Orellana y Lago Agrio (así
como en Esmeraldas en la Costa) por roturas del oleoducto que une a Lago Agrio con Balao en la provincia
de Esmeraldas.
En la región la mortalidad está asociada con los deslizamientos (Figura 9), inundaciones y avenidas
torrenciales; las viviendas destruidas con los dos primeros y las viviendas afectadas principalmente con las
inundaciones. Las pérdidas por vivendas destruidas se concentran en algunos cantones, especialmente al sur
en la provincia de Zamora Chinchipe.
Figura 9. Registros y pérdidas por tipos de eventos
Tipo de evento Registros Muertos Viviendas Viviendas
destruidas afectadas
Deslizamiento 92 60 122 29
Inundación 77 20 197 855
Avenida
torrencial 20 19 24 35
Accidente 3 10 0 0
Lluvias 20 6 32 37
Aluvión 3 0 0 0
Ola de calor 1 0 0 0
Las pérdidas se concentran a partir de 1987, con la mayor cantidad de viviendas destruidas en coincidencia
con años 1991, 1998 y 2006, años neutro y en 1990, 1993 y 1988 en que los dos primeros primeros
trimestres estuvieron caracterizados por El Niño y los otros con La Niña. Los picos asociados con viviendas
afectadas coinciden con episodios El Niño 1998, La Niña 2000, y neutro 2004 (Figura 10). En esta región, la
estación lluviosa se presenta entre enero y septiembre y la estación seca entre octubre y diciembre. La
distribución de los reportes y pérdidas tienden a agruparse entre marzo y julio.
Figura 10. Comportamiento mensual multianual de registros y pérdidas en Amazonas
100 500
Registros 140 Registros 12
Muertos
80 Muertos 400 120 Viviendas
destruidas 10
Viviendas
60 300 100
destruidas 8
80
40 Viviendas 200 6
afectadas 60
20 100 4
40 11
20 2
0 0
1972 1976 1980 1984 1988 1992 1996 2000 2004 0 0
1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006 ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic
5.2. Geológicos
Junto con los desastres o efectos asociados con eventos hidrometeorológicos y antrópico, aquellos
disparados por sismos y actividad volcánica son de gran relevancia para el país, tanto por los efectos
ocurridos en el pasado como por el potencial impacto que tienen los fenómenos de origen geológico en éste,
un país frente a una zona de choque de placas (Nazca y Suramérica) con gran número de volcánes activos.
Los efectos de la actividad volcánica se registran en 69 fichas cuyo análisis permite afirmar que son
significativos a la vez que tienen dos particularidades: (a) son más esporádicos en comparación con desastres
asociados a fenómenos de tipo Hm, que tienden a relacionarse de manera mas o menos estrecha con los
regímenes de las lluvias y, (b) están mas concentrados espacialmente, al centro de la región Andina en las
provincias de Cotopaxi, Chimboraza, Tungurahua y Pichincha (Figura 11a).
Figura 11. Afectados por actividad volcánica y registros por actividad sísmica
(a) Afectados por actividad volcánia (b) Registros por actividad sísmica
Acorde con la distribución de fuentes sísmicas los daños y pérdidas han afectado las tres regiones
continentales de Ecuador (Figura 11b) y generado daños y pérdidas de gran impacto como las ocurridas en
los sismos de marzo de 1987 y 1996 documentadas al principio de este artículo y catalogados como de gran
impacto. Adicionalmente han generado pérdidas menores representadas en 50 fichas que incluyen el sismo
de octubre del 2005 que afectó la zona nororiental y el sismo de diciembre del 2007 que afectó la región
costera; destaca, por la mortalidad, un sismo el 18 de agosto de 1980 con 17 muertos y varias casa
derrumbadas. Vale anotar que durante el periodo cubierto en el análisis, y con excepción del terremoto de
1987, no hubo en ecuador grandes desastres por este tipo de fenómeno, aún cuando claramente se trata no
solo de un país volcánico sino también sísmico.
5.3. Antrópicos
Entre los eventos antrópicos los incendios han dejado la mayor cantidad de muertos, damnificados y
viviendas destruidas, mientras que las explosiones representan el mayor número de viviendas afectadas y
evacuados. Por su parte las contaminaciones y el colapso de estructuras aporta la mayor cantidad de
afectados (Tabla 8).
12
Tabla 8. Registros y pérdidas por eventos antrópicos
Fichas Muertos Viviendas Viviendas Damnificados Afectados
destruidas afectadas
Incendio 792 342 1242 377 5102 601
Explosión 103 89 143 424 2520 218
Contaminación 91 30 - - - 27442
Colapso estructural 40 26 41 198 159 4088
Escape 38 - - - 150 -
Incendio forestal 101 - 1 - - 6
1165 487 1427 999 7931 32355
La distribución temporal de las pérdidas muestra picos de viviendas destruidas hasta mediados de la década
de 1980, una disminución comparativa durante fines de la década de 1980 y la década de 1990 y nuevamente
picos en 2004 y 2007. En términos de muertos la tendencia es constante a lo largo de los 38 años del
inventario (Figura 12).
Figura 12. Registros y pérdidas por año asociadas con eventos de tipo A
120 Registros
Muertos
100 Viviendas destruidas
80
60
40
20
0
1972 1976 1980 1984 1988 1992 1996 2000 2004
1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006
Una relación entre la ocurrencia de incendios y los procesos de urbanización debería dar cuenta de su
reducción a medida que los asentamientos humanos se consolidan, proceso que implica implica cambios en
el tipo de materiales de las viviendas, generalmente de materiales combustibles (cartón, madera, juncos, a
ladrillo cocido. No obstante, la manera como se han urbanizado las grandes y medianas ciudades, rodeadas
de amplios cinturones de áreas marginales, implican una permanencia de los patrones de vulnerabilidad en
términos de la tipología de vivienda, ausencia de servicios básicos y conexiones fraudulentas a las redes de
agua y energía, además de alta densidad poblacional y de vivienda. Este es el caso de la Provincia de Guayas
donde se concentra el 70,4 % de los incendios (558) y específicamente de Guayaquil con 497 reportes que
según el primer jefe de Bomberos ocurren en barrios marginales del norte de la ciudad, por cortocircuitos
asociados con conexiones deficientes (Desastres.org, 2007). Las viviendas destruidas por incendios se
concentran, después de Guayaquil, en Quito y Esmeraldas (Figura 13a). Los damnificados por todos los tipos
de eventos antrópicos se concentran en algunos cantones en la tres regiones naturales (Figura 13b).
13
Figura 13. Registros y pérdidas por año asociadas con eventos de tipo A
(a) Viviendas destruidas por incendios (b) Damnificados por eventos antrópicos
5.4 Epidemias y plagas
Las epidemias hacen parte de los cinco tipos eventos con mayor cantidad de reportes asociados, no obstante,
es importante mencionar que quizá la fuente hemerográfica no sea la más apropiada para documentarlas por
el subregistro que presenta de la información tanto de las epidemias que ocurren como de los efectos y causas
asociadas con ellas. Los reportes del inventario tienen un énfasis a partir de la década de 1990, con picos en
los años 1991-1992, 2000 y 2002-2003. Las provincias con más reportes son de la Costa, en particular
Guayas y Manabí. Las epidemias se han generado principalmente como consecuencia de aguas estancadas en
las planicies de las cuencas de la Costa, las cuales al mezclarse con aguas de desechos industriales o aguas
negras de las ciudades, generan la proliferación de mosquitos de transmisión de varias enfermedades, así
como la expansión de enfermedades intestinales.
6. Síntesis y conclusiones
La metodología implementada para clasificar el tamaño de las pérdidas registradas a nivel de catón (y en
ocasiones provincia), adaptada de la utilizada por la ISRD (2008), permite obtener una clasificación según
los datos que se han registrado en el inventario histórico y no según umbrales de pérdidas definidos a priori.
Por otra parte, también permite evidenciar, de manera más clara, que los desastres de mayor magnitud no
generan un conjunto homogéneo de grandes pérdidas en todas las unidades geográficas afectadas sino que,
por el contrario, éstas conforman un conjunto heterogéneo con pérdidas de variado impacto.
Por lo tanto se pudo cuantificar las pérdidas según el tamaño del impacto sobre la unidad de mínima
resolución de la base de datos (cantones), lo que permitió diferenciarlas en tres grandes grupos
● Las pérdidas de impacto extremo representan menos del 0,5 % de los registros y acumulan el 58 %
de los muertos y el 43 % de las viviendas destruidas.
● Las viviendas afectadas están concentradas en los registros de gran impacto con cerca del 50 % y el
29 % corresponden a la categoría de menor impacto.
14
El conjunto de datos de pérdidas por desastres en Ecuador desde 1970 a diciembre de 2007 se pueden
sintetizar en varios aspectos:
(a) Los eventos de tipo Hm se caracterizan por pérdidas de variado impacto desde extremos y mayores
hasta pequeños.
(b) Los impactos acumulados de los eventos de pequeño impacto por fenómenos Hm distribuidos en
casi 2500 registros son comparables en número de muertos con los de extremo y gran impacto y,
guardadas proporciones, con el número de viviendas destruidas. Sin embargo, los reportes de
viviendas afectadas son muy superiores para las pérdidas de gran impacto.
(c) Las pérdidas asociadas con fenómenos de tipo Hm son disparadas principalmente por inundaciones y
deslizamientos en las tres regiones naturales
(d) Las pérdidas por fenómenos de tipo Hm son muy sensibles a la ocurrencia de las fases cálidas de
ENSO, especialmente en la Costa. En la Amazonía no se establecen correlaciones claras.
(e) Las pérdidas asociadas con fenómenos de tipo Hm, especialmente inundaciones y deslizamientos en
la Costa y, a la inversa, deslizamientos e inundaciones en la Sierra, que son de ocurrencia frecuente y
asociada con el régimen climático del país, se ven notablemente incrementadas durante los episodios
del fenómeno El Niño. La pérdida de vidas, sin embargo, se vió favorablemente reducida durante el
último episodio fuerte en los años 1997 – 1998, muy probablemente asociada con mejores
condiciones de información, prevención, atención y medidas de mitigación
(f) Los eventos antrópicos implican víctimas y viviendas destruidas que sumados a pérdidas de menor
impacto de tipo Hm son más comparables con los desastres de mayor impacto. Ello implica la
necesidad de fortalecer las actividades, proyectos y políticas de gestión cotidiana de los riesgos,
como componente esencial para mitigar los impactos mayores y extremos.
(g) Las pérdidas por eventos de tipo G en Ecuador se caracerizan por ser de impacto mayor o extremo,
ya que los aportes de pérdidas por la categoría de pequeño impacto de los mismos eventos de tipo G
son comparativamente menores. En el periodo analizado y con excepción del sismo de 1987 y
actividad volcánica con gran número de afectados, no han ocurrido eventos de gran magnitud;
(h) Las pérdidas de menor impacto por eventos de tipo A ocurren de manera frecuente, y presentan una
tendencia creciente en términos de viviendas destruidas y constante en términos de muertos.
(i) Quito, Guayaquil y Cuenca, con los mayores centros urbanos del país, son los cantones que más
desastres reportan, lo cual está ligado al énfasis de las fuentes de información utilizadas en el
inventario, pero también a las condiciones de vulnerabilidad en cada uno de ellos. Sin embargo,
otros cantones como Vinces, Quevedo, Machala, Manta, Chone o Zamora, aunque en menor
proporción, presentan significativos y recurrentes efectos. Los datos disponibles, aunque no tratados
en extenso en este artículo, indican concentración de daños asociados con las mayores densidades de
población por regiones y concentraciones urbanas, por un lado, y por el otro la expansión o
incremento en recurrencia y patrones de daños en áreas de colonización, especialmente en la región
amazónica.
La clara relación entre el gran porcentaje de desastres asociados con fenómenos hidrometeorológicos
(lluvias, inundaciones, avenidas torrenciales, deslizamientos), podría ser utilizada como instrumento de
conocimiento para fortalecer medidas de planificación de usos del suelo y obras de infraestructura como
dotación de redes de alcantarillado. Es por ello que el inventario histórico analizado puede y debe
mantenerse actualizado y ser mejorado en términos de mejores registros de variables poco cuantificadas para
impactos de incendios forestales, epidemias, efectos económicos sobre infraestructura y bienes y servicios.
El mantenimiento continuo de registros de pérdidas en bases de datos como DesInventar será de vital
importancia para el monitoreo de cambios o tendencias de vulnerabilidades y riesgos en el país, con
aplicación a la generación de políticas de planificación mitigadora y apoyo a organismos humanitarios.
15
En Ecuador destaca que la Secretaría Técnica de la Gestión de Riesgos coordina el uso nacional de
DesInventar como parte del Sistema de Información de Desastres y Emergencias, alimentado cotidianamente
por las Unidades Provinciales de Gestión de Riesgos con el apoyo de la Cruz Roja, cuerpos de Bomberos y
la Policía Nacional. Este sistema está operando desde enero de 2007.
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