La práctica en la formación tecnológica del estudiante de by qov12652

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									La práctica en la formación tecnológica del estudiante de arquitectura
Arq. René Canese – Arq. Jorge Pino - Coordinación del Área Tecnológica - Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de
Asunción - San Lorenzo, Paraguay - iconstur@arq.una.py
La práctica concreta es un componente del proceso de enseñanza-aprendizaje de cualquier tecnología.
Por ello se la considera como activa integrante de la formación del estudiante de arquitectura; en especial
por las implicancias que tiene en su capacitación. Y, también, porque la tecnología de la arquitectura
alcanza su momento estelar (su razón de ser) durante la materialización de la proyectualidad. Sin dudas
que hay siempre hay una plena participación de la tecnología en las instancias creativas. Subsisten,
incluso, etapas de resolución tecnológica que son manejadas durante la construcción. Es difícil librarse
de una interacción entre la toma de decisiones (incluidas modificaciones) con consecuencias tecnológicas
que surgen a medida que se aprecian los resultados alcanzados: un objeto construido. Hay pues, para
beneplácito de la tecnología de la arquitectura, pruebas concretas a las cuales es posible remitirse de su
actuación persistente y de su interacción con la teoría. Por todo ello ¿es posible la educación en
tecnología de la arquitectura sin realizar durante la carrera algún acto efectivo de producción de obra?
         La 1º ventaja para usar la capacitación práctica en tecnología de la arquitectura está en que los
resultados alcanzados (parciales o totales) se pueden visualizar realmente. Al final siempre hay pasar por
esa etapa. Y por ello puede considerarse insoslayable; con lo cual resulta muy importante marcar los
momentos, los grados, las incidencias y los modos del aprendizaje de un aspecto que termina siendo
inevitable (más tarde o más temprano). La práctica compromete significativamente el proceso educativo
porque obliga a que la inspiración pase a ser contrastada permanentemente con su viabilidad material;
conduciéndonos en un ciclo consciente y deliberado (ideas generadas versus factibilidad material)
         Tampoco se puede avanzar irresponsablemente. Aprender tecnología es un proceso progresivo,
regulado, creciente. Como sucede en la adquisición del conocimiento de todas las disciplinas. Y eso
responde a la creencia generalizada (bastante lógica) de que la comprensión de las cosas más simples
precede a la de las más complejas. Esta gradualidad puede ser enfocada de diversas maneras. Es
posible, inclusive, que sean de presencia combinada. Lo cual nos remite a una definición acerca de qué
es lo más sencillo “graduar” en términos tecnológicos (envergadura, tamaño, altura, en los propios
materiales, en los componentes, etc.)
         La práctica facilita la transferencia del conocimiento (a otros niveles, a otras áreas) y asegura la
fijación de la información adquirida. La capacidad de absorción se potencia mediante los mecanismos de
ejercitación práctica. Ni siquiera es necesario “hacerlo con las propias manos” sino que cualquier
modalidad similar puede aportar en la comprensión de la problemática tecnológica de la arquitectura;
como, por ejemplo, la ejecución de tareas específicas, la observación (directa o, por lo menos, por
medios audiovisuales) y, aún, la sola presencia significa siempre un plus que consolida la formación
tecnológica. Y, acaso lo más importante, fortalece un mejor traspaso de lo aprendido; posibilitando la
formulación de diseños arquitectónicos que se acerquen un poco más a la fase del proyecto ejecutivo.
         La práctica compensa lo que parece una meta cada vez más dificultosa de alcanzar a nivel
educativo: la conceptualización. Y, con ella, una definición que clarifique, sintetice y permita
retroalimentar los términos exactos del significado preciso del conocimiento expresado; facilitando los
modos de expresión y de formulación de síntesis teóricas que exigen procesos de maduración. En
contrapartida siempre quedan como mucho más firmes los procedimientos, las etapas de un proceso
constructivo y las características de los objetos tecnológicos, acaso sus tipos o variantes; es decir las
cuestiones que se traducen en actos prácticos.
         “Aprender desde la práctica o Practicar desde el conocimiento teórico”. Se trata de una disyuntiva
de carácter estratégico que está relacionado con beneficios y costos que presenta. Depende, incluso, del
nivel de maduración alcanzado. Lo que si puede afirmarse es que la comprensión de un conocimiento
tecnológico se perfecciona recién cuando se logra “practicar” su aplicabilidad. Y que el divorcio entre
teoría y práctica afecta la adquisición de las habilidades técnicas mínimas pretendidas en el grado.
                                                                    La palabra y el acto no se habían encontrado nunca.
                                                                           Cuando la palabra decía sí, el acto hacía no.
                                                                           Cuando la palabra decía no, el acto hacía sí.
                                                      Cuando la palabra decía más o menos, el acto hacía menos o más.
                                                                      Un día, la palabra y el acto se cruzaron en la calle.
                                                                              Como no se conocían, no se reconocieron.
                                                                            Como no se reconocieron, no se saludaron.
                                                                             Fábulas. Tradiciones. Eduardo Galeano.

								
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