el rol de la mujer en la sociedad.pub by qyz12567

VIEWS: 0 PAGES: 2

									.

La mujer en la sociedad
a llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple e n p l e nit u d, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del evangelio pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga” (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre .

La mujer es símbolo de amor, delicadeza, trabajo y esfuerzo, debe tener confianza en sí misma para lograr sus objetivos, teniendo siempre un autoestima muy elevada, primero para superarse y sentirse segura y después para no ser maltratada ni sometida a ningún tipo de violencia. La mujer tiene un mundo por delante, es una pieza esencial de la vida, por estas y muchas otras razones debe sentirse capaz de lograr lo que se propone, trabajando duro, con empeño, para sentirnos orgullosas de lo que somos y no tropezar en ningún momento, ni mucho menos caer por haber dado un mal paso.

Obra Kolping Nicaragua

La frase está en presente. Nos interesa recordarla pues insiste en que es ahora cuando la vocación, la misión de la mujer se puede cumplir en sí misma y en la sociedad con toda su fuerza y en todas sus dimensiones. El tiempo que vivimos, como nunca antes en la historia, ofrece a la mujer que siente la necesidad y el deseo de penetrar el campo profesional, amplias posibilidades para hacerse presente en la sociedad, con todo su «genio femenino», es decir, con todas las cualidades y riquezas de su feminidad. Ella puede, ahora, ejercer un influjo creativo, renovador, humanizador, en todos los ámbitos de la vida social: empresa, política, ciencia, medicina, educación, cultura, medios de comunicación, etc.

Obra Kolping Nicaragua

Dirección: del Puente el Paraisito 1 1/2 C. al Sur, Barrio San Cristóbal. Teléfonos: 244-3788-2528077 Email formación: walter_kolping@msn.com E-mail proyecto: borquet_chow@yahoo.es

El mundo de hoy, por lo tanto, se abre ante la mujer, como un campo, para que ella plante la semilla de su feminidad y ésta pueda dar fruto. La mujer puede salir, prolongar su «don de sí» más allá de su ámbito familiar, como una forma de multiplicar su capacidad de donación y, con ello, su realización como mujer. Pero este «salir» para hacerse presente en la sociedad, no es sólo un medio para que ella se realice. Es, de igual manera, un beneficio para la misma sociedad. El mundo de las empresas humanas, de las decisiones humanas, de la cultura y la comunicación, necesita enriquecerse de todo aquello que la mujer puede aportar. Necesita precisamente de «lo femenino». Y necesita lo femenino no para suplir «lo masculino» sino para complementarlo, para potenciar y enriquecer el «todo» de la sociedad humana. Por eso es importante, antes de describir este horizonte de proyección, que la mujer se descubra necesaria para el mundo «en tanto que mujer». Aún cuando ella no perciba que es necesaria, cuando falta la mujer en un hogar, se nota, y los hijos son los primeros que la echan de menos haciendo ver cuánto la necesitan. De la misma manera nuestra sociedad, aunque no lo diga, echa de m e n o s « l o f e m e n i n o » .

El primer papel de la mujer en la sociedad consistirá, por tanto, en que sea ella misma. Con toda su identidad, con toda su feminidad. Es verdad que muchos sistemas y estructuras deben cambiar. Es verdad que todavía no se reconoce del todo que la mujer es necesaria en determinados ámbitos de la sociedad. Pero también es verdad que la mujer no siempre ha luchado por penetrar las esferas sociales en tanto que mujer. O se ha quedado al margen, o, cuando se ha metido dentro, llámese mundo profesional o político, lo ha hecho disf r a z á n d o s e d e v a r ó n . Queremos anotar, sin embargo, que esta participación directa de la mujer en la sociedad, más allá de la esfera familiar, de ninguna manera debe pensarse como algo obligatorio e indispensable para todas l a s m u j e r e s . Habrá mujeres que desearán entregarse de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Si la mujer siente que así está llamada a realizar su don de sí, debe hacerlo con seguridad y satisfacción. En esa misión de madre y educadora ella florecerá en toda su feminidad y se realizará como mujer. Obligar a la mujer a trabajar fuera del hogar sin permitirle opción sería concebir la realización de su identidad en términos de productividad y no de donación personal. En este caso, sin embargo, es ciertamente recomendable que, en la medida que sus obligaciones familiares se lo permitan, ofrezca su aportación a la sociedad colaborando en obras de solidaridad, promoviendo el bien común y fomentando los valores humanos auténticos entre la gente que la rodee.

Hoy son muy frecuentes los matrimonios separados, las madres solteras, jefas de hogar, adolescentes que dejan el estudio para dedicarse a la dura vida de ser madres. Debido a la grave crisis económica que atraviesa este país, las condiciones de vida son muy pésimas y por ello los padres se ven en la necesidad de buscar empleo, dejando a sus hijos con sus familiares y van en busca de un mejor porvenir en otros países, donde muchas veces no tienen esa suerte. En la actualidad la mujer debe prepararse para tener un futuro digno y prometedor, debe educarse y formarse para sobrellevar los difíciles obstáculos que la sociedad impone. Estando presente la necesidad de trabajar, la mujer se ha destacado en diferentes ámbitos: no hay trabajo de hombre que la mujer no pueda hacer, pues es capaz de alcanzar sus metas. Tenemos la misma capacidad de pensar, y por ende la misma capacidad para realizar esas actividades. La mujer tiene las mismas oportunidades que el hombre por lo cual no puede ser discriminada en ningún medio.


								
To top