MUERTE DE JUAN PABLO 1

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					       MUERTE DE JUAN PABLO 1
         33 DIAS DE PAPADO




            BIOGRAFIA

Juan Pablo I, se llama Albino Luciani; nació el 17 de octubre de 1912
en Italia. Se ordenó sacerdote el 7 de julio de 1935. Proviene de una
familia sencilla; su padre era obrero y su madre dueña de casa.
Fue consagrado obispo por el Papa Juan XXIII en la Basílica de San
Pedro el 27 de diciembre de 1958, fue uno de los primeros obispos del
pontificado del Papa Juan XXIII.
Albino Luciani dijo a su madre que quería ser sacerdote a la edad de
diez años. Su madre estaba muy contenta y su padre lo apoyó desde el
principio en sus ideales.
En el colegio fue un niño muy aplicado, pero al mismo tiempo muy
travieso.
Durante las vacaciones trabajaba con su hermano en las faenas del
campo, para ayudar económicamente a su familia.
Fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978, a las 09:20 horas.
El Papa adoptó el nombre de Juan Pablo por la siguiente razón:
    Juan: en honor al Papa Juan XXIII, que lo consagró obispo.
    Pablo: en honor al Papa Pablo VI, que lo consagró cardenal.
    Primero: porque es el primer Papa con el nombre de Juan Pablo.
Fue llamado también el "Papa de la sonrisa", porque siempre tenía una
sonrisa en sus
Labios, aún en los momentos más difíciles.
Fue un hombre muy sencillo y humilde pero con un enorme carácter y
firmeza en sus
Decisiones.
       Duró 33 días en el papado, falleciendo por causas que se desconocen en
       septiembre de 1978, en Roma, Italia.




33 DÍAS DE PAPADO


El año 1978, fue uno de los momentos más difíciles para la Iglesia Católica. Conocido
como el año de los tres papas, el 6 de agosto murió Pablo VI, de un edema pulmonar, en
Castelgandolfo -la residencia de descanso de los pontífices. El anciano Papa había
sufrido mucho en los últimos años de su pontificado, iniciado en 1963, en medio del
Concilio Vaticano II, que había convocado su predecesor Juan XXIII. Los
conservadores acusaban a Giovanni Montini -Pablo VI- de ser "demasiado oscilante".
Hasta lo llamaban el "pequeño Hamlet", pero tuvo un gran mérito que fue completar el
Concilio.
La elección rápida de Albino Luciani como su sucesor demostró que el cónclave que
hubo en agosto de 1978 -el primero de los dos, el otro fue en octubre para escoger a
Karol Wojtyla (Juan Pablo II)- había sido preparado con notable anticipación. Giovanni
Benelli, brazo derecho de Pablo VI durante casi todo su pontificado, era el favorito. Pero
éste comprendió que le sería muy difícil ocupar el trono de San Pedro y preparó una
gran alianza entre centristas y progresistas en favor de la candidatura de Luciani.
En el cónclave fueron derrotados los conservadores, quienes tenían como candidato al
arzobispo de Génova, Giussepe Siri. Con 99 votos de apoyo - de un total de 111-, Albino
Luciani se transformó en el nuevo Papa. A pesar de que su designación fue apreciada
inmediatamente por los más de 800 millones de católicos de la época -un quinto de la
población mundial-, a quienes cautivó con su sonrisa, sus gestos simples y su figura de
cura provinciano, su triunfo molestó mucho a la Curia Romana.
En sendos reportajes publicados por el Osservatore Romano -encargados por los
detractores de Luciani- se le denominó el "Papa desconocido". La Curia se sentía
derrotada por un hombre apacible y humilde, que entre las primeras cosas que hizo fue
declarar que prefería el calificativo de pastor espiritual antes que el de Sumo Pontífice.
En otra alocución pública, ante una plaza de San Pedro abarrotada de gente un domingo
10 de septiembre, Luciani habló de Dios y dijo: "Dios es nuestro Padre; más aún nuestra
Madre". Los expertos en cuestiones vaticanas nunca le perdonaron esta frase, ya que se
produjeron furibundos debates en relación con este cuarto e inesperado miembro de la
Santísima Trinidad, hasta que Luciani, delicadamente, señaló que lo único que había
hecho había sido citar al profeta Isaías.
Esos aires de espontaneidad molestaban a los miembros más conservadores de la Iglesia.
En diversas ocasiones, Luciani escogía a un niño del coro para que compartiera el
micrófono con él y le ayudara a dirigirse a las vastas audiencias. A los pocos días de
resultar elegido, Juan Pablo I se enfrentó con un millar de periodistas, los reprendió
amablemente por poner demasiada atención en las trivialidades del cónclave. Luciani se
sentía en su casa entre los periodistas. Más de alguna vez señaló que de no haberse
entregado al sacerdocio seguramente se habría convertido en reportero.
Apenas salió elegido, el nuevo Pontífice confesó a sus más cercanos que ignoraba las
tramas del poder pontificio. Por ello pidió un anuario para estudiar a los personajes con
los que debía lidiar.
El carácter abierto de Luciani le valió hacerse de poderosos enemigos.
Según el escritor David Yallop, al menos una decena de personas tenía interés en
eliminar a Juan Pablo I. Según Yallop, uno de ellos era el obispo Paul Marcinkus,
director ejecutivo del Banco de El Vaticano. Desde que el Papa Luciani asumió, "el
banquero de Dios", como apodaban a Marcinkus, no había dejado de lamentarse por un
turbio negocio realizado seis años antes -en 1972- con otra banca italiana. Además, el
nuevo Pontífice alertado de los malos manejos de Marcinkus había ordenado una
minuciosa investigación de su administración. A las pocas horas de la muerte de Juan
Pablo I, un miembro de la guardia suiza vio rondar a primera hora de la mañana al
banquero en las cercanías del Palacio papal.
Pero Marcinkus no era el único que tenía motivos para asesinar a Luciani.
Otro hombre que permaneció en su despacho hasta altas horas de la noche fue Jean
Villot. El secretario de Estado de El Vaticano trabajaba revisando una lista que le había
entregado Luciani antes de morir. En ella figuraban los nombres de las personas cuyos
ceses o traslados debían efectuarse inmediatamente. Era una situación dramática , ya que
esos cambios constituían uno de los principales cauces que llevarían a la Iglesia por
nuevos rumbos de los que se encargaría el nuevo Pontífice. Villot había pedido al
Pontífice no realizar algunos cambios, pero éste se mostraba inquebrantable. Incluso en
la lista de retiros que exigía Juan Pablo I figuraba el propio nombre de Villot.
Por último, las sospechas también apuntaban a la logia masónica denominada
Propaganda 2 (P2), que había penetrado las murallas de El Vaticano e incluía entre sus
miembros o aliados a numerosos sacerdotes, obispos e incluso cardenales. Esta logia era
liderada por Licio Gelli, apodado Il Burattinaio -titiritero.
Sin embargo, la tesis de Yallop se desmoronó cuando apareció el libro de John Cornwell,
A thief in the night, que no le da crédito a la versión de que Juan Pablo I fue asesinado.
Para Cornwell la muerte del Pontífice es mucho más vergonzosa, ya que según su teoría,
todo El Vaticano es responsable de la pérdida de Juan Pablo I, porque supuestamente lo
dejaron morir.
Según relata en su libro, en los días previos a su muerte, el Pontífice sufrió severos
dolores de pecho e hinchazón en sus piernas, pero nadie le prestó mucha atención ni le
brindó ayuda médica. La excusa de la Santa Sede fue que no habían recibido su historial
médico desde Venecia, donde Luciani ejercía como líder de la Iglesia. Cornwell también
describe El Vaticano como un palacio de chismes. A pesar de que la Santa Sede no está
de acuerdo con su tesis, no todos están molestos con su investigación. "Pienso que es
mejor aparecer como una tropa de ridículos, que como una banda de asesinos", aseguró
Vittoria Marigonda, secretaria de Paul Marcinkus a la revista Time.
La muerte de Juan Pablo I reveló que existían profundos problemas de relaciones
humanas al interior de la Santa Sede. El propio Pontífice le habría confiado a diversos
amigos que quería aprender lo más rápido posible el oficio de Papa, pero que no había
nadie que le explicara. "La mayor parte del tiempo lo único que oigo son mutuos
reproches. Todo el mundo habla mal de todo el mundo", aseguró.
       En una de sus últimas ediciones, la revista L'Espresso asegura que la muerte de
       Juan Pablo I aún no es un caso cerrado. Segun la versión oficial de El Vaticano,
       Juan Pablo I habría muerto de un repentino ataque al corazón.

La Hermana Vicenza

La Hermana Vicenza encontró al Papa Juan Pablo I muerto aproximadamente a las 4:45
a.m. el 29 de Septiembre de 1978 y el Secretario de Estado, Cardenal Villot, la obligó a
mantenerse silente, imponiéndole un juramento de silencio sobre ella para encubrir todo
el asunto. Asimismo, se les prohibió a los secretarios advertirle a cualquier persona sobre
los eventos sin la autorización del Cardenal Villot. Una persona fidedigna le comunicó
personalmente al Padre Sáez que la Hermana Vicenza había dicho, "Pero el mundo
entero tiene que saber la verdad."
La Hermana Vicenza dio dos informes contradictorios acerca del estado en el cual ella
primero encontró al Papa Juan Pablo I. Según sus estupefactas palabras a un grupo de
sacerdotes franceses esa misma mañana, ella lo había encontrado muerto en su baño" En
otro informe (sin duda arreglado por el Cardenal Villot), la Hermana Vicenza indicó que
entró al cuarto y encontró al Papa sentado en su cama, "con una expresión de agonía"
antes de que muriera. Esta discrepancia es muy importante: si se determinara que la
Hermana Vicenza encontró al Santo Padre muerto en el baño, todavía en sus vestimentas
papales, esto indicaría que el Papa Juan Pablo I murió poco tiempo después de su
"brindis" con el Cardenal Villot la noche del 28 de Septiembre, 1978.




El Cardenal Villot en las horas que siguieron el asesinato del Papa Juan Pablo I

David Yallop reconstruye las acciones del Cardenal Villot y pinta un cuadro muy
sospechoso. Se informa que a las 5 a.m. el Cardenal Villot confirmó la muerte del Santo
Padre. Los anteojos del Papa, sus pantuflas y testamento desaparecieron, “ninguno de
estos objetos jamás fueron vistos de nuevo." Hay especulación que pudiese haber
habido vómito sobre las pantuflas, lo cual al ser examinado hubiese identificado que un
veneno fue la causa de su muerte.
El Cardenal Villot (o un ayudante) telefoneó a los embalsamadores y se envió un carro
del Vaticano a traerlos. ¡Increíblemente, el carro estaba a la puerta de los
embalsamadores a las 5:00 a.m.! Lo que sucedió en la siguiente hora es aún un misterio.
No fue sino hasta las 6:00 a.m. que el Dr. Buzzonati (no el Profesor Fontana, jefe del
servicio medico del Vaticano), llegó y confirmó la muerte, sin escribir un acta de
defunción. El Dr. Buzzonati atribuyó la muerte a un infarto agudo del miocardio (ataque
al corazón).
Cerca de las 6:30 a.m. Villot comenzó a informar la noticia a los cardenales, ¡una hora y
media después que los embalsamadores habían llegado! Yallop nota que, para el
Cardenal Villot, los embasalmadores tuvieron prioridad ante los cardenales y el jefe del
servicio médico del Vaticano.
Ya para las 6 p.m. de esa noche, los Apartamentos Papales se habían lavado, limpiado y
pulido totalmente. Yallop escribe que los secretarios empacaron y se llevaron toda la
ropa del Papa, "incluyendo sus cartas, notas, libros y un pequeño puño de recuerdos
personales... A las 6:00 p.m. todos los 19 cuartos de los Apartamentos Papales habían
sido completamente vaciados de cualquier cosa remotamente asociada al Papado de
Luciani."
Villot hizo los arreglos para que el embasalamiento se hiciera esa noche, un
procedimiento tan inusual como ilegal. ¿Por qué el apuro? También es informó que
durante el embasalamiento se insistió que nada de sangre fuese drenado del cuerpo, y
ninguno de los órganos tampoco debían ser removidos. Yallop nota que "una pequeña
cantidad de sangre hubiese sido más que suficiente para que un científico forense
estableciera la presencia de cualquier sustancia venenosa."


UNA COARTADA PARA EL CARDENAL VILLOT
Como el libro En el Nombre de Dios (más de 5 millones de copias han sido vendidas)
atrajo la atención mundial, surgió una campaña de desinformación en 1984 para
desacreditar las conclusiones de David Yallop. En un artículo noticioso que cita al Padre
Giovanni Gennari (en un intento por defender a la Curia en contra de las acusaciones de
la investigación periodística de David Yallop), el Padre Gennari declaró: "El predecesor
de Juan Pablo II equivocadamente tomó una sobredosis de tranquilizantes... Después de
su conversación con el Cardenal Villot, el Papa [Juan Pablo I ] se equivocó con la dosis
que debía haber tomado." (Ouest-France, recorte noticioso sin fecha, Julio de 1984) El
mismo artículo repite una declaración hecha por el Cardenal Villot en 1978, su coartada:
Villot: "Lo que ocurrió fue un trágico accidente. El Papa inadvertidamente se había
tomado una sobredosis de su medicina. Si se hubiese hecho una autopsia, obviamente
hubiese indicado esta fatal sobredosis. Nadie hubiese creído que Su Santidad lo había
hecho accidentalmente. Algunos alegarían suicidio, otros, asesinato. Se acordó que no
habría una autopsia."
Así la coartada del Cardenal Villot fue que el Papa Pablo I se tomó una sobredosis de su
propio medicamento para presión arterial baja (Effortil). Esta coartada intencionalmente
dio lugar para la especulación de suicidio, quitando la atención de la verdadera causa de
la muerte de Juan Pablo I: haber sido envenenado por un miembro de la Secretaría de
Estado (oficina del Cardenal Villot).

El Papa Juan Pablo I tenía buena salud
Según el Dr. Buzzonati, la causa de muerte del Papa Juan Pablo I fue un ataque al
corazón. En cuanto a este supuesto “ataque al corazón,” la sobrina de Juan Pablo I
afirmó:
“En mi familia casi nadie cree que fue un ataque al corazón lo que mató a mi tío. Él
nunca tuvo problemas cardiacos ni una enfermedad de ese tipo.” (San Juan Star, 3 de
Octubre, 1978) .
Del hermano del Papa Juan Pablo I:
“El hermano de Juan Pablo, Edoardo, en una misión comercial en Australia, informó que
el Papa había recibido un informe de Buena Salud hacía tres semanas. De niño y de
sacerdote joven él tuvo salud frágil, pero no había informe alguno sobre problemas
cardiacos.” (San Juan Star, 9 de Octubre, 1978)
De la revista Time (9 de Octubre, 1978):
A una edad más temprana, una muerte tan súbita hubiese provocado sospechas
profundas: “Si éste fuese el tiempo de los Borgias,” dijo un joven maestro en Roma,
“habría historias de que Juan Pablo fue envenenado.”
Pero el Vaticano contestó que tales alegatos eran “irresponsables.” (San Juan Star, 18 de
Octubre, 1978)

PARA FINALZAR, CONCLUIMOS QUE TRAS LA SOSPECHOSA
MUERTE DE JUAN PABLO 1 ESTÁN LOS INTERESES POLITICOS
DEL VATICANO, QUE NO COINCIDIAN CON LOS DE ESTE PAPA,
QUE ERA MAS PROGRESISTA, Y NO CORRESPONDIA A LA
HISTORICA LINEA CONSERVADORA DEL VATICANO, QUE
NUNCA LO ACEPTO.



ALUMNOS:

AGUSTIN BAZZETTA, LAUTARO PASCANAN, GONZALO VEGA.