del siglo XXI by variablepitch337

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a situación social y política en Latinoamérica es de las situaciones más explosivas del planeta. Aquí es dónde más se oponen les reestructuraciones neoliberales y las resistencias populares, provocando situaciones explosivas y/o pre-revolucionarias en Venezuela, en Argentina, en Ecuador, en Bolivia… Esos movimientos populares llevaron a derrotas de las derechas reaccionarias, a nuevas contradicciones inter-capitalistas y al desarrollo de nuevos movimientos sociales… En este marco es que entendemos la Revolución Bolivariana que despertó grandes esperanzas para los pueblos y la izquierda en todo el planeta. La 4a Internacional, red internacional de partidos revolucionarios, apoya ese proceso revolucionario que surge a partir del 1989 como resistencia a la ofensiva neoliberal llevada a cabo por los centros mundiales de poder (Estados Unidos y Europa en primer lugar) y apoyada por las oligarquías de muchos países del llamado tercer mundo.

Combinando el desarrollo del movimiento social, su auto-organización, la traducción de la dinámica politica en los procesos electorales y la construcción de elementos de una dirección democrática y anti-imperialista, el proceso venezolano trae aportes al pensamiento revolucionario. Despierta espe-

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ranzas por el hecho que SI se puede cambiar el cotidiano de las masas excluidas. Pero, sin la extraordinaria movilización popular en defensa de su revolución y sus recursos naturales entre 2001 y 2004, y a partir del 2003 con su participación directa en las misiones sociales financiadas por el petróleo, ese proceso no se habría podido sostener. Indudablemente el actor protagónico es el pueblo organizado y movilizado con el apoyo del Presidente que se eligió, Hugo Chávez. Evidentemente el proceso revolucionario ha marcado muchos puntos hacia la construcción de una nueva sociedad : educación, salud, alimentación además de las libertades políticas. Ahora con la entrada en la pelea de la clase obrera organizada en la UNT, se ganó el control obrero en algunas empresas, expropiaciones, y la perspectiva del desarrollo de cooperativas.

Profundizar el proceso bolivariano
Pero la revolución no puede considerarse vencedora en cuanto la estructura capitalista del país no ha sido suplantada por un modelo socialista. El papel conservador del aparato estatal, la aparición de fenómenos de corrupción en el propio campo revolucionario y la nueva burocracia se añaden a los fenómenos heredados del antiguo régimen. La revolución bolivariana no puede detenerse en medio del camino y necesita seguir su lucha para llevar a cabo la reforma agraria, la nacionalización de los bancos, y vencer la propiedad privada de los grandes medios de producción (minoritarios en ingreso respecto al petróleo, pero mayoritario si tomamos en cuenta la masa de trabajadores que a ellos venden su trabajo), de los bancos, de los latifundistas. De no llevar a cabo estas tareas, es posible que “la revolución degenere en gobierno” como dijo en otros tiempos un general de la revolución mejicana. Lo que el pueblo ganó lo puede perder si

la revolución se detiene. Es difícil que se mantengan las cooperativas, una producción socialmente justa, una pequeña agricultura sustentable, en un entorno capitalista donde los grandes empresarios compiten con las armas de los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo. Por ello, nuestro apoyo a la revolución bolivariana pasa por un apoyo a las luchas que se libran en todo el país, un apoyo a los que abogan por la revolución en la revolución, los que consecuentemente pelean contra los capitalistas, enfrentan la burocracia y los viejos métodos. La revolución bolivariana es en esencia internacionalista, coincidiendo con un pensamiento universal de los revolucionarios : no hay solución nacional y no hay socialismo en un solo país. Los intereses de los pueblos son convergentes y las luchas se alimentan entre sí. El proceso bolivariano despertó de nuevo las ansias de lucha de los pueblos latinoamericanos y el continente latinoamericano se está yendo a la izquierda.

Viva la Revolución Bolivariana

Las izquierdas en latinoamérica
Si todos tenemos como enemigo común la derecha capitalista, no podemos ocultar que hay diferencias en el campo de la izquierda entre una izquierda que se adapta al liberalismo, una izquierda social-liberal que gerencia el capitalismo, y una izquierda que resiste y que rechaza las órdenes del Fondo Monetario Internacional y de los mercados financieros, apoyándose en la organización popular autónoma para satisfacer las necesidades sociales. Entre una izquierda que manda tropas a Haití, y una izquierda que rechaza las intervenciones imperialistas. Aunque la elección de Lula en Brasil indica de forma clara que el pueblo brasileño quiere librarse de la dominación de los empresarios y del imperialismo, la conciliación con nuestros adversarios que decidió Lula debilita el movimiento

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popular y fortalece la derecha capitalista. A pesar de la decisión de Kirchner de condonar su deuda con el FMI, el pueblo argentino está a la espera de las transformaciones necesarias para resolver la grave crisis económica y social que sufre. Si el pueblo uruguayo derrotó la oligarquía eligiendo a Tabaré Vásquez, éste respeta las exigencias del FMI. En esos tres países, la clave está en la capacidad de sus pueblos de movilizarse para imponer grandes reformas estructurales y en la capacidad del movimiento popular de construir una alternativa al social-liberalismo. Apoyamos pues la lucha de los Sin-Tierras de Brasil como la de los piqueteros argentinos para citar solo esos ejemplos. Con la victoria electoral de Evo Morales en Bolivia, otra inmensa esperanza despierta para terminar con el poder de las firmas transnacionales en la tierra, el agua, el gas y el petróleo de ese país. La esperanza también que un proceso original de movilización y de auto-determinación lleve el pueblo boliviano a la completa soberanía nacional y popular. La alianza de Cuba, Venezuela y Bolivia puede ser un contrapeso fuerte a la tendencia conciliadora tradicional de los nuevos gobiernos de izquierda. El fortalecimiento de un proyecto continental anti-capitalista es, a su vez, la mejor manera de preservar los logros de la revolución cubana. Pero igual que en Venezuela, la clave del éxito está en que el pueblo organizado se involucre en las tareas de transformación del país.

Hacia el socialismo !

Para contactarnos : cuarta.internacional@yahoo.com Sitios web de la prensa : <www.inprecor.org.br> (portugués y castellano) ; <www.internationalviewpoint.org> (inglés) ; <www.inprecor.org> (francés) ; <www.inprekorr.de> (alemán).

Este año verá nuevas victorias de la izquierda. La lección que nos trae la historia es que no hay cambios estructurales sin confrontación entre el pueblo y la oligarquía. América Latina vive un momento estelar : los pueblos empujan hacia la izquierda de forma convergente y la alianza de los movimientos sociales, los indígenas, la clase obrera y los campesinos de todos estos países ponen sobre el tapete el debate de una transición hacia el socialismo a nivel continental. Y más allá, el desarrollo de ese hermoso proceso en América tiene también como papel histórico darle ánimos a las luchas sociales en los países imperialistas, luchas que, apuntando al derrumbe del capitalismo, aliviarán la presión imperialista sobre los países del Sur, poniendo de manifiesto los intereses comunes de los pueblos del norte y del sur. Los pueblos trabajadores, únicos interesados en el socialismo, apoyándose en

el desarrollo de nuevas fuerzas políticas revolucionarias, tienen como tarea debatir y construir el “socialismo del siglo XXI” como lo llama Chávez. Como red internacional de socialistas y revolucionarios, nos sumamos a ese gran debate internacional. Entendemos la formula "socialismo del siglo XXI" como el rechazo a las experiencias fallidas del siglo XX : tanto el estalinismo de la Unión Soviética, que acabó con la democracia y regó sangre, como las experiencias social-demócratas que bajo la bandera del socialismo apoyaron los capitalistas y aumentaron la desigualdad en los países donde gobernaron. El “socialismo del siglo XXI” tendrá que ser democrático, con respecto al debate, feminista, ecologista y autogestionario porque la emancipación de los pueblos será llevada a cabo por los pueblos mismos. Seguimos pensando que construir el socialismo significa fundamentalmente acabar con la propiedad privada de los grandes medios de producción. Quitarles el poder de decidir las prioridades de producción y desarrollo a los empresarios capitalistas. El socialismo es la decisión democrática del uso de los recursos naturales, la decisión democrática de qué, cómo y para quién se produce. El socialismo es también un sistema de valores como la hermandad, la tolerancia, la solidaridad, el cooperativismo. Ese socialismo no nacerá de la nada y no será del todo nuevo. Reivindicamos los actos y pensamientos de grandes luchadores como Marx, Lenin, Trotski, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Che Guevara. Y los que antes de la expansión del capitalismo liberal en todo el planeta lucharon para el bienestar de sus pueblos. Allí están los Bolívar, Zamora, Zapata, los Martí, Sandino y Farabundo... Por sólo hablar de los que murieron en el camino... “O inventamos o erramos” solía decir Simón Rodríguez, el profesor de Bolívar. Nos sumamos a ese lema, pero sin desperdiciar las dos grandes lecciones que la historia nos trajo : la revolución rusa fue traicionada por una capa burocrática que le quitó el poder al pueblo en lucha ; la conciliación con la clase capitalista demostró la ineficiencia de la estrategia reformista de los social-demócratas.

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Con el Che decimos pues : “¡ Revolución socialista o caricatura de revolución !”


								
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