Tecnología de la madera y la realidad del sector by kellena93

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									                             Kurú: Revista Forestal (Costa Rica) 3(7), 2006


EDITORIAL



    Tecnología de la madera y la realidad del sector forestal costarricense

La madera es un producto que ha acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales.
Nuestros antepasados, Australopithecus, al inicio de la edad de piedra elaboraron sus primeras
herramientas y armas a partir de la madera y la piedra. Se puede decir que en ese momento de
alguna u otra forma inició la disciplina que hoy denominamos tecnología de la madera.

En la actualidad, a pesar del reconocimiento de las múltiples funciones que desempeñan los
ecosistemas boscosos y los incontables beneficios ambientales que suministran a la sociedad,
tales como la fijación de gases efecto de invernadero, la protección de agua, suelos y
biodiversidad, la madera sigue siendo el producto más importante derivado de los bosques.
Datos de la FAO, indican que la producción de madera en rollo industrial se estimó para el año
2003 en 1 588 millones de metros cúbicos, de los cuales el 61% corresponden a trozas para
aserrío y producción de chapas.

Sin el aporte tecnológico, la administración de los recursos forestales, la silvicultura y el
aprovechamiento sostenible de los bosques no tendrían sentido. La tecnología de la madera, vista
como el simple proceso de conversión de trozas en madera aserrada o como los procesos
modernos y altamente sofisticados que transforman la troza en innumerables productos, es la que
le da sentido a la ordenación de bosques en forma sostenible y económicamente rentable.

Nuestro país no es la excepción, datos de la Oficina Nacional Forestal indican que en el 2004 se
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cosecharon, procesaron y comercializaron 828 000 m de madera en rollo, de los cuales un 63%
provino de plantaciones forestales y el restante 37% fue aportado por los terrenos de uso
agropecuario y de bosques. La misma fuente cita que existen unas 157 industrias, de las cuales un
33% consume madera de todas las fuentes (terrenos de uso agropecuario, plantaciones forestales
y bosques), el 31% procesa solo madera de plantaciones forestales y el 22% solo de las dos
primeras fuentes.

Estima además la Oficina Nacional Forestal que 7 782 empresas relacionadas con el uso de la
madera, principalmente micro y pequeñas, emplean directamente unas 17 533 personas, de estas
unas 9 383 se ubican en los sectores primario y secundario, generando empleo en las áreas
rurales más deprimidas del país. En el 2004, el valor agregado del uso de la madera superó los
US$163 millones (más de ¢71 500 millones), de estos, casi $ 56 millones corresponden a empleo
generado. Por otro lado, el país está avanzando hacia la consolidación del “Programa de pago por
servicios ambientales (PPSA)”, que se cita como ejemplo para el mundo entero.

Sin embargo, en el área de la tecnología de la madera la tarea pendiente es enorme; es necesario
avanzar en las áreas relativas al control de desarrollo de productos, control de calidad, aspectos
industriales y de carácter administrativo en el proceso industrial, mejorar los canales de distribución
de los productos, suministros y equipos. Mención aparte merece el tema de la investigación y la
consecuente participación de los centros nacionales de Investigación, necesaria para desarrollar el
caudal de conocimientos en que se basan los adelantos tecnológicos de la industria maderera.

Desafortunadamente, se debe señalar que la realidad nacional para avanzar significativamente en
el tema tecnológico no es el más propicio. Nos encontramos a las puertas de un desabastecimiento
de materia prima para la industria forestal local. Algunos datos señalan que a partir del 2010, el
país requerirá importar más de US$200 millones/año en productos madereros; e incluso, se señala
que la necesidad de materia provocará más presión sobre los bosques naturales, corriéndose el
riego de aumentar la tala ilegal de los mismos. Otra señal alarmante, son las cosechas tempranas
de plantaciones para producir productos de bajo valor agregado y la exportación masiva de trozas
provenientes de proyectos de plantaciones. Ante esta situación, no solamente se perderá la
oportunidad de generar riqueza a partir de los bosques, sino que también se estaría en peligro de
reducir los beneficios ambientales adicionales que ellos generan.

Por tanto, es tiempo de decisiones, el país debe definir si queremos una nación con bosques y
plantaciones generando madera, productos no maderables y servicios ambientales en forma
sostenible, o en su defecto, si perdemos la gran oportunidad de generar desarrollo a partir de la
transformación sostenible y racional de las materias primas de esos ecosistemas. Si la decisión es
seguir la primera alternativa, hacen falta algo más que planes y documentos. Se requiere de un
marco legislativo, administrativo y político adecuado que facilite la existencia de un sector forestal
activo y comprometido, de un marco de acción que promueva en forma efectiva las acciones de las
instituciones estatales, las universidades y el sector privado, hacia el cumplimiento de los objetivos
planteados. De otra manera, desafortunadamente, se seguirán haciendo esfuerzos individuales y
posiblemente muy loables, pero con poco impacto en el desarrollo del país.


                                                                    Héctor Julio Arce Benavides
                                                                    Coordinador Área de Crédito
                                                                    FONAFIFO, Costa Rica
                                                                    harce@fonafifo.com




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