LOS PAÍSES DE LA ZONA EURO GENERARÁN UN BILLÓN

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					LOS PAÍSES DE LA ZONA EURO GENERARÁN UN BILLÓN DE DÉFICIT PÚBLICO HASTA

2011

El FMI prevé que la deuda de los países ricos llegue al 140% del PIB en 2014

Almunia avisa de las dificultades para financiar tanto endeudamiento

CLAUDI PÉREZ - Madrid - 06/09/2009

California y su gobernador, el ex actor Arnold Schwarzenegger, planean vender la prisión de
San Quintín, una cinematográfica mole situada ante la bahía de San Francisco, y otras
propiedades como el estadio de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, el mítico Memorial
Coliseum. No hay muchas más opciones. Los californianos han rechazado una subida de
impuestos y se enfrentan a una emergencia fiscal. Y de la anécdota a la categoría: la
situación es alarmante a mayor escala. El intervencionismo de EE UU para combatir la
Gran Recesión deja un agujero enorme, con el déficit y la deuda disparados, que ha
llevado a los mercados a especular sobre una posible rebaja de la calificación crediticia
norteamericana. En el Reino Unido, esa rebaja es algo más que una amenaza.

El irresistible aumento del déficit y la deuda es un fenómeno global: en la zona euro, la
factura de la crisis también será colosal, aunque inferior a la de los dos países anglosajones
y a la de Japón, donde el agujero fiscal será del 8,7% en 2010. El déficit público de la
eurozona sobrepasará el billón de euros entre 2009 y 2010, según cálculos elaborados
por este periódico partiendo de las previsiones de la Comisión Europea. Este año ascenderá
al 5,3% del PIB del área del euro (461.000 millones); el próximo será del 6,5% (565.000
millones), con Irlanda y España a la cabeza. La deuda rozará el 85% del PIB europeo en
2010. Y esto es sólo el principio: el FMI prevé que el endeudamiento público supere el
140% del PIB en las economías avanzadas en sólo cinco años.

"No hay comidas gratis", reza la sentencia económica por antonomasia. Ese boom de
déficit y deuda es imprescindible porque la alternativa era una depresión al estilo de los
años treinta, pero a la vez muy peligroso: "Habrá fuertes tensiones dentro de un tiempo por
las necesidades de refinanciación de las emisiones actuales con vencimientos muy cortos",
avisó el comisario de asuntos económicos, Joaquín Almunia. Traducción libre: vienen
curvas. Los rescates de la banca, el incremento despiadado del desempleo -y de los
subsidios- y la inversión en obra pública han impedido que el descalabro fuera aún mayor,
pero los Gobiernos no tienen más remedio que pedir prestado el dinero. Y a algunos países
no les va a ser fácil colocar tanto papel. Los expertos hablan ya de la deuda como la próxima
burbuja, con implicaciones muy serias a medio plazo: más impuestos, tensiones para
mantener el Estado del bienestar y fuertes presiones en los mercados.

La City de Londres y Wall Street, una fuente imparable de ingresos en los últimos años,
provocan ahora grandes costes al Reino Unido y EE UU. El déficit público británico rozará
el 14% del PIB en 2010: el panorama es tan desolador que las agencias de calificación han
anunciado que estudian una rebaja de la solvencia del Tesoro británico. Esa rebaja ya se ha
producido en España, Italia, Irlanda, Grecia y Portugal, una lista negra que no deja de
engordar. Los temores han saltado al otro lado del océano, y la posibilidad de que EE UU
pierda la máxima nota provocó la semana pasada un terremoto en el mercado de bonos.

"Espero subidas de impuestos y un aumento notable de la inflación en apenas un par de
años", asegura desde Harvard Robert Barro, uno de los grandes expertos norteamericanos.
Lo primero ya está sucediendo en Reino Unido y EE UU (subidas tributarias para las rentas
más altas) e incluso en España (eliminación parcial de la deducción por hipoteca). "En EE
UU, la única posibilidad para compensar el dramático aumento del gasto es un impuesto
sobre el valor añadido como el europeo. Será interesante políticamente ver cómo sucede
eso", dispara Barro.

Luis Garicano, de la London School of Economics, afirma que el tamaño que está
alcanzando la deuda "va a restringir la tasa de crecimiento de las grandes economías: los
impuestos van a subir, y el esfuerzo de los Estados para financiar la deuda va a limitar la
capacidad de las empresas para encontrar financiación, lo que reducirá la inversión privada".

El mayor peligro es que los mercados piensen que el déficit es insostenible y eso
provoque ataques especulativos sobre los países menos sólidos. "Es de esperar que los
países desarrollados eviten esa situación", apunta Tomás Baliño, ex subdirector del FMI. La
receta de libro para sortear ese peligro es incrementar ingresos y reducir gastos, pero
éstos son tiempos duros para la ortodoxia: "Quienes puedan recurrirán a la inflación para
pasar el coste de la crisis a sus acreedores", asegura Baliño. En otras palabras: usarán la
máquina de imprimir billetes, algo que ya hacen EE UU y el Reino Unido, pese al riesgo de
incubar procesos inflacionarios que luego cuesta mucho frenar.

En condiciones normales, esos riesgos serían un argumento intachable para criticar el
activismo de los Gobiernos y el exceso de deuda. "Pero las circunstancias actuales son
cualquier cosa menos normales", aseguraba recientemente el Nobel Paul Krugman. "Quien
piense que la expansión fiscal es mala para las generaciones futuras se equivoca. Los
trabajadores de hoy y sus hijos necesitan que se haga todo lo posible para iniciar la
recuperación".