Articulo 30 EVALUACIÓN DEL LENGUAJE EN NIÑOS CON TRASTORNOS

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					Articulo 30
"EVALUACIÓN DEL LENGUAJE EN NIÑOS CON TRASTORNOS DEL
DESARROLLO"
Conclusiones sobre la jornada
                                               Lic. M. Cerutti,
                                                Coordinadora.


Durante el desarrollo de este taller se abordaron los siguientes temas:

"Enfoque pragmático en la evaluación", a cargo de la Dra. Ana María Soprano, Fga
Elena Dutari y Fga. Estela Pertierra del Hospital de Pediatría y P. Garraham, Unidad de
Neuropsicología.

"Evaluación del aspecto semántico" a cargo de la Lic. Leonor Kibrik y Fga. Viviana
Slupski y Fga. Cristina Medina de la Sección Neurolinguística del Centro Neurológico
del Hospital Francés

"Evaluación del aspecto fonológico del lenguaje" a cargo de la Lic. Carina Graciano
y la Fga. Analía Alvarez de Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca, Unidad de
Foniatría y Terapia del lenguaje.

"Aspectos fisiopatológicos en la evaluación del lenguaje" a cargo de la Lic. Susana
Bertuzzi y Lic. Mónica Cerutti del Hospital General de Agudos Pedro Fiorito, Servicio
de Medicina Física y Rehabilitación, área Fonoaudiología.

Finalizando el taller se realizó una mesa redonda con el objeto de debatir temas
expuestos durante la jornada. La misma estuvo integrada por Dra Laura Villegas,
Sección de Neuropediatría, Dpto. Materno Infantil, Hospital Nacional Posadas (Bs.As);
Fga. Alicia Camarasa, Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Servicio de Fonoaudiología
(Cap. Fed); Fga. Susana Saenz y Lic. Adriana Manzanal, Hospital Abel Zubizarreta
Servicio de Fonoaudiología (Cap. Fed.).

Al cierre del debate, la coordinadora Lic. Mónica Cerutti, se refirió a las conclusiones
del taller:

¿Qué busca y en que consiste la evaluación del lenguaje en el niño?

- Es primordial poder establecer si el paciente puede hacer uso de sus posibilidades
comunicativas (por mas afectadas y/o limitadas que se encuentren). Si existe en él la
necesidad de comunicarse. Esto implica diferenciar en primer término, entre trastornos
de la comunicación y del lenguaje (compromiso del código semántico y del proceso de
integración morfosintáctica) y del habla (trastorno que afecta exclusivamente el código
fonológico)
- El lenguaje como función, resulta de la estrecha interrelación de los aspectos
semánticos y fonológicos-sintáctico. Los mismos pueden analizarse con cierta
independencia mediante pruebas específicas en una evaluación de la capacidad
lingüística, pero los resultados siempre deben ser interpretados sin perder de vista la
relación semántico-fonológica-sintáctica, que se da a lo largo del aprendizaje del
lenguaje.
- Es de fundamental importancia valorar el uso que hace el paciente de su propio
lenguaje, y como responde al lenguaje de su entorno (padres, terapeutas, docentes,
pares, etc.). esto implica avanzar en el terreno de la pragmática.
- Las pruebas o técnicas para evaluar los diferentes aspectos del lenguaje, se ven
influenciadas por el momento evolutivo del paciente (que en la mayoría de los casos no
se corresponde con su edad cronológica) y por las propias limitaciones que imponen los
diferentes cuadros clínicos.

Es importante aclarar que si bien existen pruebas específicas para el aspecto o actividad
a evaluar esto no impide adaptar los protocolos, cuando las condiciones del paciente así
lo exijan.

- Se debe poner especial acento en la interpretación de los resultados de las pruebas y
saber correlacionar los datos obtenidos para poder elaborar un correcto diagnóstico. De
lo contrario se corre el riesgo de simplificar los trastornos del lenguaje, los cuales
revisten la complejidad propia de la función que estamos evaluando.
Los trastornos del lenguaje revisten un carácter evolutivo; estamos en presencia de un
"aprendizaje patológico del lenguaje", en consecuencia dificultades o trastornos que
no se registran en un paciente a los 3 ó 4 años, se detectan cuando el niño tiene 5 ó 6
años, puesto que en este lapso transcurrido los logros que debían incorporarse se ven
afectados por mecanismos de aprendizaje alterados que afectan al lenguaje.
Esto permite reafirmar, no sólo la importancia de una evaluación inicial, sino también la
necesidad de re-evaluaciones periódicas que permitan corroborar el diagnóstico inicial o
reformularlo según el cuadro clínico.

- Con relación a las diferentes técnicas a utilizar, cabe destacar, el valor que aporta el
juego en el proceso de diagnóstico de los trastornos del lenguaje infantil, puesto que es
la actividad natural del niño.

- El estudio del código fonológico debe brindar datos que permitan establecer niveles y
tipos de dificultad en su aprendizaje, se deben diferenciar entre trastornos fonológicos,
que implican más complejidad, ya que afectan a la palabra como unidad, dentro de un
sistema lingüístico y trastornos fonéticos que afectan exclusivamente la pronunciación
de un fonema en forma constante (diferentes causas impiden que el niño aprenda el
modelo,       patrón     o      estereotipo     de     producción       del     fonema).
En el primer caso, trastorno fonológico, se producen procesos fonológicos, relacionados
con los fonemas: asimilación (vocálica, consonántica, por modo, por punto, por
sonoridad), de sustituciones (oclusivización, fricativización, semivocalización,
nasalización, desnasalización, indiferenciación, frontalización, posteriorización,
sonorización, desonorización).

Los procesos fonológicos se pueden presentar también en la estructura silábica
bajo la forma de: reduplicación, omisión de la sílaba átona, omisión de fonema inicial
o final, fusión de sílaba, reducción de grupo vocálico y/o consonántico, migración,
metátesis, coalescencia, efíntesis.

Una característica de los trastornos fonológicos en su persistencia, se presentan como
dificultades asistemáticas en algunos casos (según el lugar del fonema, dentro de la
sílaba y de la sílaba dentro de la palabra, el fonema se altera o no) y como dificultades
sistemáticas en otros.
En el caso de los trastornos fonéticos la imposibilidad de aprender el fonema puede
deberse a problemas estructurales del sector orofacial (anatómicos) o a fallas de
movilidad de los órganos involucrados: labios, lengua, velo, etc. Los conceptos
expresados anteriormente (se vinculan con el concepto clásico de Dislalia) permiten
abrir un debate sobre la diversidad y naturaleza de las alteraciones que afectan al
aprendizaje del código fonológico (debate que no se realiza en este taller pero que queda
presente para un segundo taller sobre la problemática del lenguaje infantil).

- Se recomienda la importancia de diferenciar entre trastornos práxicos (del
movimiento) sin presencia de parálisis, disártricos, (parálisis y/o paresia de los órganos
fonoarticulatorios), dislalias (fallas o imposibilidad en el aprendizaje de un fonema sin
que exista un trastorno lingüístico subyacente) y alteraciones fonológicas que se
corresponden con un compromiso de uno o ambos códigos del lenguaje (esto impone la
revisión del concepto de dislalias múltiples, usado habitualmente para referirse a
pacientes con dificultades articulatorias importantes cuali y cuantitativamente), cabe
destacar que en nuestro medio Ascoaga, Derman y Citrinovitz describen en 1970 la
presencia de trastornos en el aprendizaje del lenguaje con compromiso específicamente
fonológico (retardo del lenguaje de patogenia anártrica) y trastorno del lenguaje con
compromiso del código semántico y del pensamiento, que inciden negativamente en el
aprendizaje fonológico (retardo del lenguaje de patogenia afásica).


- El análisis de lo expuesto, nos remite nuevamente a considerar la interdependencia
entre ambos códigos del lenguaje. Es el código semántico quien dirige y controla el
aprendizaje y las realizaciones del código fonológico y de los procesos de integración
sintáctica (gramatical), desde un enfoque de los planos lingüístico y psicolingüístico.
Pero este hecho está sustentado en el funcionamiento cortical a partir de las áreas del
lenguaje (analizadores del lenguaje). Es el área responsable de la compresión del
lenguaje, área de Wernicke (analizador verbal), la que coordina y controla al área
responsable de la elocución, área de Broca (analizador cinestésico motor verbal).
El proceso normal de aprendizaje del lenguaje infantil y los procesos patológicos de la
actividad lingüística, tanto en el niño como en adultos, demuestran en los hechos
clínicos, estos conceptos.


- El objeto último de la evaluación del lenguaje es poder establecer el tipo de problema
que presenta el paciente y su grado de compromiso, es decir poder ubicarlo dentro de las
entidades clínicas descriptas, determinar cual es su nivel de comunicación (sus
posibilidades reales al momento de la evaluación), inferir su potencial lingüístico
subyacente (pronóstico en base a la terapéutica). La evaluación conduce en
consecuencia al Diagnóstico Clínico y Fisiopatológico. Se entiende por Diagnóstico
Clínico, el tipo de trastorno del lenguaje, según el o los códigos afectados.El
Diagnóstico Fisiopatológico consiste en analizar los mecanismos subyacentes a los
síntomas lingüísticos (o verbal) y a los no verbales, que caracterizan al cuadro clínico.
La evaluación fisiopatológica de los trastornos del lenguaje permite interpretar las
alteraciones o errores que se ponen de manifiesto a través de los procesos de
codificación y descodificación semántica y fonológico-sintáctica, teniendo en cuenta la
alteración de los procesos básicos de la actividad nerviosa superior (excitación-
inhibición).
Estos procesos controlan la actividad de los analizadores del lenguaje, pero trabajan en
el marco del llamado desequilibrio o estado Fisiopatológico, dando lugar al predominio
anormal (irradiación) o al trabajo por debajo del ritmo normal (inercia), tanto de la
Excitación como de la Inhibición, con la consecuente generación de síntomas (errores-
dificultades), que afectan a los procesos de codificación y descodificación del lenguaje.
Tener en cuenta la información que se desprende del análisis Fisiopatológico permite
sustentar teóricamente técnicas o recursos para encauzar los procesos fisiopatológicos,
tendiendo a reducirlos en la terapia.

- Como conclusión final debemos tener presente que la evaluación sienta las bases
para el proceso terapéutico posterior, y que en definitiva, todo proceso terapéutico
es diagnóstico, porque la falta o presencia de logros y modificaciones en la
actividad lingüística del paciente permite corroborar o descartar elementos
diagnósticos dados por la evaluación e incluso incorporar nuevos datos, teniendo
en cuenta la complejidad y evolutividad de la patología del lenguaje infantil.