Traducción al español Soy el producto de un MCDOJO, by pharmphresh30

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									                                Traducción al español

                  Soy el producto de un MCDOJO, por M.J. Harday.

 Me metí en un programa de entrenamiento de buena fe. No sabía mucho de kárate, ni
  siquiera sabía que había varios tipos distintos de artes marciales, pero sí sabía que
                            quería aprender a defenderme.

Para alguien como yo, cuya única fuente de información era la televisión y las películas,
 cuando se abre una escuela y vas a conocer al instructor y parece hacer el tipo de cosas
            que ves en la tele, tiendes a creer que realmente sabe lo que hace.
  Cuando el precio es razonable y dice "pareces estar en buena forma, tan buena que te
    aseguro que serás cinturón negro en 2 años" te emocionas, y firmas en la línea de
 puntos. Cuando te ofrece un 10% de descuento por pagarle en metálico, ya empiezas a
dar botes. Y luego empiezas las clases, sabiendo que en sólo 2 años serás cinturón negro
                                y serás capaz de defenderte.

Tenía razón. En 2 años conseguí mi cinturón negro. Pasé el examen con una docena de
 compañeros, y todos pagamos 500$ por examinarnos y sorprendentemente todos lo
 pasamos. Nos sentimos visiblemente orgullosos de nosotros por haber pasado por 2
    años de sudor con los demás, ayudándonos unos a otros a recorrer el camino.

   Nuestras clases parecían ser auténticas clases de kárate. Hacíamos reverencias, nos
 llamábamos entre nosotros "señor" y "señora"; nos esforzábamos y nos impulsábamos
unos a otros a llegar al límite; aprendimos incontables katas y pasamos horas trabajando
                                     patadas especiales.

                                Aprendimos un montón.

       Lo que no aprendimos, y ni siquiera nos dimos cuenta de que no estábamos
   aprendiendo, era a aplicar las técnicas que había en las katas. Nunca aprendimos a
  combinar técnicas. Nunca nos dimos cuenta porque podíamos hacer las katas bien, y
     porque teníamos un buen aspecto, y hacíamos patadas rápidas y fuertes, que no
   sabíamos como emplear. Nunca trabajamos en parejas. Ninguno de nosotros había
                          practicado nunca con contacto pleno.

 Muchos de nosotros, estábamos tan impresionantemente autocomplacidos por haber
aguantado durante dos años enteros que continuamos entrenando y fuimos a por nuestro
  segundo dan. Y luego a por el tercero. Lo único que cambiaba en las clases eran las
                 katas que aprendíamos. ¡Pero nos salían muy bien!

Podría haber seguido así felizmente el resto de mi vida de no ser por lo que le ocurrió a
    otra persona. Yo no estaba presente, pero me abrió los ojos. Me asustó tanto que
 empecé a leer comentarios en Internet y a comparar lo que decían los demás acerca de
sus escuelas con lo que pasaba en la mía. Incluso empecé a comprobar que hacían otras
                                  escuelas de la zona.

 Uno de los tipos que empezaron a dar clases conmigo, uno de los que recorrió todo el
  camino hasta cinturón negro en 2 años y que continuó conmigo fue golpeado de tal
   manera que no pensé que nadie pudiera haber sobrevivido. Era una masa de carne
  desgarrada, huesos rotos y sangre, y eso tras llevar varios días en reposo. Perdió la
audición de un oído, y por un tiempo no estuvieron seguros de si iba a volver a caminar.
                Todo porque le atacaron y creyó que sabía defenderse.

Ahora cuenta que se sintió confiado hasta que recibió el primer puñetazo. El trabajo de
katas no le había enseñado como bloquear de forma efectiva. Jamás nos enseñaron que
      una kata es una pelea desde un punto de vista, y que las cosas que hacíamos
   presuponían a alguien combatiendo contra nosotros. Sólo eran movimientos que
    debíamos aprender. Bloqueo, puño, patada... bueno, ¿cómo demonios iba eso a
enseñarnos nada cuando no sabíamos en primer lugar lo que era, qué representaban los
                          movimientos y cómo contraatacar?

         No somos cinturones negros, somos un grupo de bailarines en forma.

   El tipo podría haber muerto. Igualmente tendrá que sufrir los efectos de haber sido
 golpeado durante el resto de su vida. Nos mostró la verdad, cuando comprendimos que
  ninguno de nosotros había recibido nunca un puñetazo en serio. En ese momento las
   cosas cayeron por su propio peso. No habíamos trabajado en parejas. No nos había
dejado competir. Nos dijo que el deporte no tiene nada que ver con la enseñanza, pero la
 verdad era que no podía permitir que estuviéramos expuestos a gente del mundo de las
                       artes marciales que sí sabían lo que hacían.

  Unos meses más tarde nos enteramos. [...] Este payaso había dejado a su instructor
  cuando era cinturón azul, con tan solo 2 años de instrucción porque creía que era lo
  bastante bueno. No lo era. Su ego podría habernos matado a cualquiera de nosotros.

 Si tienes una fábrica de cinturones, piensa por un momento lo que estás haciendo. Tus
alumnos confían en ti, y confían en que les instruyas bien. Pasé muchos años de mi vida
 creyendo que estaba siendo entrenado por un cinturón negro de alto rango cuando era
        simplemente un charlatán imbécil que ni siquiera podía soportar su propio
    entrenamiento. Creía que iba a examinarme de mi tercer dan. Ahora sé, tras haber
   hablado con la gente y haber visto otras escuelas, que probablemente no esté mejor
preparado que un estudiante que lleve 1 ó 2 años entrenando. Puede que sea más rápido
                    y tenga más aguante, pero ellos saben más que yo.

  Ahora entreno con un maestro de Chung Do Kwan que es 100% diferente. Nada está
   regalado con él. No me prometió nada y tras oír mi historia de "Como conseguí el
cinturón negro" insistió en que empezase desde blanco, ofreciéndome la oportunidad de
                             avanzar si aprendía con rapidez.

               ¿Sabes? Ese cinturón negro ya no me parece tan atractivo.

                          Sólo quiero aprender a defenderme.

  Si tienes un McDojo, piénsatelo. No es tu vida la que puede acabar en un charco de
              sangre en la cuneta. ¿Podrías vivir con eso? Espero que no."
                                 Original en Ingles

             I AM THE PRODUCT OF A McDOJO -by M.J. Harday

I went into a training program in good faith. I didn't know much about karate, or
even that there were different types of martial arts, but I did know that I wanted
to learn how to defend myself.

To someone like me, whose only exposure was through TV and movies, when a
school opens and you go to see the instructor, and he looks like what he does is
a lot like the things you see on TV, you tend to believe that they really do know
what they are doing. When the price seems reasonable and he says "you look
like you're in pretty good shape, good enough I can promise you'll be a black
belt in 2 years" you get excited, and you sign on the dotted line. When he offers
you a 10% discount for paying cash up front, you jump at it. And then you start
your classes, knowing that in just 2 years you'll be a black belt and you'll be
able to defend yourself.

He was right. In 2 years I did get my black belt. I went through the test with a
dozen other people, and we all paid $500 to test, and amazingly enough we all
passed. We were downright proud of ourselves and each other for getting
through 2 years of sweat with each other, helping each other to learn along the
way.

Our classes just seemed like what a karate class should be. We bowed in, we
called each other 'sir" and "ma'am"; we exercised and pushed ourselves hard to
get into shape; we learned countless katas and spent hours working on special
kicks.

We learned a lot.

What we didn't learn though, and didn't even realize we weren't learning, was
how to use the techniques that were in the katas. We never learned to combine
techniques. We never realized just because we could do these katas well, and
just because we had nice looking, fast and powerful kicks, that we didn't know
how and when to use them. We never sparred. None of us had ever taken any
real contact.

Most of us, so damned pleased with ourselves for sticking with it for two whole
years, stayed and went for our 2nd degree black belts. And then third. The only
thing that changed in the class patterns was the katas we learned. But we were
doing so well!

I could have stayed on that happy little path for the rest of my life if not for what
happened to someone else. I wasn't even there, but it opened my eyes. It
scared me so badly that I had to start reading notes posted on the Internet, and
comparing what other people were saying about their schools to what was
going on in mine. I even started checking out the things other schools in the
area were doing.
One of the men I started class with, one of the guys who blazed his way through
to black belt in 2 years and stuck with it along with me was beaten up in a way I
didn't think anyone could survive. He was a mass of ripped flesh and broken
bones and blood, and that was after a few days of healing. He lost the hearing
in one ear and for a while they weren't sure he was going to walk again. All
because he was attacked, and he thought he knew how to defend himself.

He says now that he was confident until he was hit with the first punch. All that
kata practice hadn't taught him how to block effectively. We were never taught
that a kata is a fight from one side and that the things we were doing
represented someone else fighting us. It was just patterns we had to learn.
Block-punch-kick... well how in the hell was that supposed to teach us anything
when we never really knew what it was in the first place, what the movements
represented, and how to counter attack?

We're not black belts. We're a bunch of well conditioned dancers.

This guy could have died. As it is he will have lasting effects of being beaten for
the rest of his life. It was an eye opener for all of us, when we realized none of
us had ever even taken a serious punch. Things just kind of fell into place then.
We didn't spar. We weren't allowed to compete. The reason given that sport
held no place in his teaching, but the truth is that he couldn't afford for us to be
exposed to people in the martial arts who knew what they were doing.

A few months later, we know. We were conned. This joker left his own instructor
as a blue belt with only 2 years instruction because he thought he was good
enough. It wasn't good enough. His ego could have gotten any of us killed.

If you own a belt factory, please think twice about what you are doing. Your
students trust you, and the rely on you to teach them well. I spent a lot of years
of my life thinking I was being taught by a high ranking black belt when he was
just a smooth talking jerk who couldn't stick with his own training. I thought I was
about to test for my 3rd degree black belt. Now I know, after talking to people
and then going to see other schools, that I am probably no better skilled than
the average 1-2 year student with a orange or green belt. I might be faster and
have more endurance, but they know more than I do.

I have started training now with a Chung Do Kwan teacher who is 100%
different. Nothing is a given with him. He didn't promise me anything and
hearing my version of How-I-Got-My-Black-Belt insisted I begin as a white belt,
and he would give me ample opportunity to progress if I learned things quickly.

You know, that first black belt just isn't as attractive anymore.

I just want to be able to defend myself.

If you own a McDojo, think twice. It's not your life that might end in a bloody
heap on the side of the road. Can you live with that? I hope not.

								
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