CUENTO “El carbonero y la Muerte” by cometjunkie57

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									CUENTO: “El carbonero y la Muerte” Noviembre 30, 2007} El carbonero y la Muerte Ads by Google

Cuentan que hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, vivió un carbonero muy pobre. Este hombre maldecía su suerte por tener que trabajar duro, en un trabajo tan agotador y ganar tan poco dinero. En efecto, ganaba poco, casi ni para comer. Una noche de ventisca, mientras el carbonero estaba intentando calentarse junto al fuego, unos golpes en la puerta llamaron su atención. - ¿Quién va? - pregunto desde dentro. Soy Dios. Te pido, hijo mío, que me dejes descansar en tu casa mientras dure la ventisca. Es injusto que unos tengan todo lo que quieren, mientras otros nos pasamos el día trabajando y no tenemos nada. No, vete por ahí.respondió el carbonero. Se oyeron unos pasos que se alejaban. Entonces, el carbonero supo que Dios se había marchado. Pero, unos instantes después, volvieron a llamar a la puerta. El carbonero, muy enfadado pensado que Dios volvía a insistir para entrar en la casa, preguntó de nuevo.

- Soy la Santa Muerte- respondió una voz quebradiza-. Déjame pasar la noche en tu casa. - A ti si que te dejaré pasar- respondió el carbonero desde dentro-. Tu tratas por igual al pobre que al rico, por tanto eres justa.

La Santa Muerte pasó al interior de la vivienda y se quedó allí casi hasta el amanecer. Cuando se disponía a marcharse, se volvió hacia el carbonero y le dijo: - En agradecimiento por tu generosidad, te voy a regalar un don: cuando visites a una persona enferma, me podrás ver. Si estoy a los pies de la cama, con la más inocente infusión podrás curarla. Pero, si estoy junto al cabecero de la cama, esa persona morirá en pocas horas sin opción a salvarse. Tras pronunciar esto, la Muerte te marchó. ********** Pasó algún tiempo desde aquella noche de ventisca cuando, unos mensajeros reales ataviados con ropas oscuras llegaron al pueblo; traían malas noticias desde la corte. - Su majestad la reina está muy enferma. Nuestro rey promete dar títulos nobiliarios y tierras al hombre o mujer que sea capaz de salvar la vida de su esposa. El carbonero, que no por ser pobre dejaba de ser astuto como un zorro viejo, se dio cuenta de su oportunidad para escapar de la pobreza. Si acudía y la Santa Muerte estaba a los pies de la cama, recibiría todas esas riquezas y esos títulos, podría dejar de recoger y vender carbón … Sin pensarlo dos veces, el carbonero recogió sus escasas ropas y marchó al castillo real. Una vez allí, dos sirvientes cabizbajos y vestidos de negro lo condujeron hasta el dormitorio real. Allí, alrededor de la cama había por lo menos diez personas: curanderos, magos de la corte, médicos, y el rey acariciando el cabello de su esposa. En un rincón estaba la princesa llorando. Y, a los pies de la cama, la Muerte.

- Creo que se como curarla. Por favor, necesito una estancia en la que pueda trabajar en total soledad para crear el remedio que necesitamos. Ante la expectación de todos los presentes, el carbonero fue acompañado hasta una estancia pequeña llena de plantas ,medicinales. Allí, le dejaron solo para que pudiese trabajar en el, supuestamente, milagroso brebaje que debía preparar. Después de un rato, salió con una tisana y se dirigió a los aposentos de los reyes. Dio de beber al remedio a la reina y, casi instantáneamente, ésta se recuperó casi totalmente. El rey, sabedor de su promesa, le nombró duque y le concedió un condado, además de la mano de su hija. ********* Pasaron los años, y nuestro antes humilde carbonero, era ya una persona rica e influyente, futuro heredero del trono. Estaba feliz con su nueva vida, sin tener que trabajar duro para ganarse el pan, teniendo criados a su disposición para todo lo que quisiera … Y con una esposa joven y bella. Una noche de invierno, salió al patio para ver la nieve que lo había cubierto de blanco, cuando un frío viento le heló los huesos. Se dio la vuelta y vio como la Santa Muerte se acercaba a él. - Señora … ¿A qué debo esta visita? - Ya es la hora- dijo la Muerte en tono sereno. - No, por favor, ahora no …- dijo el carbonero- ahora soy feliz, tengo todo lo que deseo y lo que cualquier hombre desearía tener … Tened piedad señora. - Tu lo dijiste hace tiempo, yo no hago distinción entre pobres y ricos.

********** A la mañana siguiente encontraron el carbonero sin vida entre la nieve caída la noche anterior. Él mismo lo dijo, Ella no hace distinción entre pobres y ricos.


								
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