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Resumen - Burke: La Nueva Historia, Su pasado y Su Futuro

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BURKE, Peter: “Obertura: La Nueva Historia, su pasado y su futuro”.
Nueva Historia: aquella relacionada con la Escuela de los Annales. Escrita como reacción deliberada al paradigma tradicional de la Historia rankeana (Leopold von Ranke: 1795 – 1886).

PARADIGMA TRADICIONAL

NUEVA HISTORIA

OBJETO

CONCEPTO DE HISTORIA SUJETOS HISTÓRICOS

 Cualquier actividad humana (todo  La política nacional e tiene un pasado que puede internacional: el Estado. reconstruirse y relacionarse con el resto del pasado) = Historia Total.  La Historia de la Iglesia  Ej: la niñez, la feminidad, la locura,  La guerra el clima, los gustos.  Las otras historias son  No hay distinción entre lo central y periféricas. lo periférico. Narración de acontecimientos. Análisis de estructuras. La cultura popular, la gente corriente. Historia “desde abajo”. Variedad de fuentes. Incluye tanto los movimientos colectivos como las acciones individuales. Objetividad como “ideal quimérico”. No podemos evitar mirar al pasado desde una perspectiva particular.

Los grandes hombres. Historia vista desde arriba. El resto tenía un papel menor. Documentos oficiales (punto de FUENTES vista oficial). Centrado en las motivaciones MODELO personales de los sujetos EXPLICATIVO históricos. La historia debe ser objetiva y OBJETIVIDAD contar los hechos como ocurrieron realmente.

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¿Hasta qué punto es nueva la Nueva Historia?

Nueva Historia: Para algunos designa los procesos ocurridos en las décadas de 1970 y 1980 cuando la reacción contra el paradigma tradicional se extendió a todo el mundo. Para otros está asociada a Lucien Febvre y Marc Bloch que en 1929 fundaron la revista de Annales y también a Fernand Braudel en la generación siguiente. Otras reacciones:  Gran Bretaña 1930: Lewis Namier y R. H. Tawney rechazaron la historia estructural.  Alemania 1900: Kart Lamprecht se opuso al paradigma tradicional.

La utilización más antigua del término Nueva Historia data de 1912 como título de una obra de James H. Robinson, quien creía en la Historia Total. La historia fuera de la política se remonta incluso a fines del s XIX con por ej la Historia Económica en Alemania o Gran Bretaña. Otros predecesores fueron los sociólogos del s XIX como Comte, Spencer o Marx cuyo interés radicaba en las estructuras y no en los acontecimientos. Éstos recibieron a su vez la influencia de los historiadores de la Ilustración como Voltaire, Gibbon o Vico cuando la historiografía se interesó en temas fuera de los acontecimientos políticos o militares como las leyes o el comercio.

SÍNTESIS: La Nueva Historia se relaciona con los aportes realizados por la Escuela de Annales a partir de 1929 y con la reacción generalizada al paradigma tradicional rankeano de las décadas de 1970 y 80. Los antecedentes de la Nueva Historia se remontan en Alemania a Kart Lamprecht (1900) o en Gran Bretaña a L. Namier o R. Tawney, a los sociólogos del s XIX Comte, Spencer o Marx y a los historiadores de la Ilustración como Voltaire, Gibbon o Vico.

Problemas de Definición

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El nuevo paradigma tiene problemas de definición, de fuentes, de método y de exposición porque los historiadores se introducen en un territorio desconocido. Al hablar por ejemplo de la cultura, del pueblo, de las clases inferiores, de los vencidos o de la historia desde abajo se generan problemas de definición de estos conceptos. La Nueva Historia incluye una definición amplia de cultura lo que implica preguntar qué es lo que no cuenta como cultura. Problemas de definición tiene también la historia de la vida cotidiana de gran importancia en la historiografía contemporánea. La noción de lo cotidiano es poco precisa y complicada. El rector del instalador social es mostrar como relacionar la vida cotidiana con los grandes sucesos o con tendencias a largo plazo.

Problemas de Fuentes

Cuando los historiadores comenzaron a plantear nuevas cuestiones sobre el pasado hubieron de buscar nuevos tipos de fuentes que complementan los documentos oficiales. Algunos se volvieron hacía la historia oral y otros hacia las pruebas figurativas o las estadísticas. También se ha demostrado posible releer ciertos tipos de documentos oficiales de una manera nueva. Los historiadores de la cultura popular han utilizado registros judiciales. Éstos deben ser leídos entre líneas, ya que los acusados pueden integrar un grupo no típico sometidos a una situación inusual. La crítica de los testimonios orales no ha alcanzado la complejidad de la crítica documental. En el caso de la fotografías (representaciones de la realidad) se ha avanzado en su crítica pero queda un largo trecho por recorrer. Los métodos arqueológicos han comenzado a estudiar períodos fuera de la prehistoria. Sin embargo, muchos se preguntan si la cultura material no está siendo utilizada como mera confirmación de una hipótesis fundada en pruebas literarias.

4 La máxima innovación metodológica de los últimos años fue la aparición de los

métodos cuantitativos o Cliometría. Lo nuevo es su extensión a otros tipos de historia fuera de la económica o la demográfica. Los historiadores consideran a los archivos antiguos como banco de datos que pueden explotarse mediante métodos cuantitativos. Las estadísticas han llegado a polarizar a los profesionales. Se pueden falsificar las estadísticas pero también los textos. Se necesitan medios para discriminar qué tipos de estadísticas son de fiar, en qué medida y para qué fines. Lo que se necesita es una nueva “diplomática”.

SÍNTESIS: La Nueva Historia implica una ampliación en los tipos de fuentes utilizados. Los testimonios orales, las fotografías, las estadísticas, la cultura material de períodos no prehistóricos son fuentes que requieren de avances en cuanto a su utilización y crítica.

Problemas de Explicación

La expansión del terreno del que se ocupan los historiadores implica repensar la explicación de la historia, pues las tendencias culturales y sociales no pueden analizarse de la misma manera que los acontecimientos políticos y requieren una presentación más estructural. En las décadas de 1950 y 1960 los historiadores de la economía y la sociedad se sintieron atraídos por modelos de explicación histórica deterministas, tanto si daban primacía a los factores económicos, como los marxistas, a la geografía, como Braudel, o a movimientos demográficos como el modelo malthusiano. Hoy los modelos más atrayentes son los que hacen hincapié en la libertad de elección de la gente corriente, sus estrategias, su capacidad para sacar partido a las inconsecuencias e incoherencias de los sistemas sociales y políticos, para descubrir rendijas por donde introducirse o intersticios donde sobrevivir. Los acontecimientos políticos son ahora explicados de varias maneras, incluso apelando a motivos tanto conscientes como inconscientes de los dirigentes. Los psicohistoriadores provocan controversia. Algunas monografías recientes se centran en determinadas emociones humanas, pero los problemas metodológicos que suponen estos

5 objetos de estudio están lejos de ser resueltos. Al intentar evitar sin embargo el anacronismo psicológico (hipótesis de que las personas el pasado pensaban y sentían lo mismo que nosotros), existe el peligro de desfamiliarizar el pasado de tal manera que resulte ininteligible. Por un lado se corre el riesgo de superficialidad y por otro el riesgo de negar la libertad y la flexibilidad de los agentes individuales. Una manera de eludir esta dificultad es utilizar la noción de “hábito” de Bourdieu (propensión de sus miembros para seleccionar respuestas de entre un repertorio cultural particular de acuerdo con las demandas de una situación o campo concretos). Este concepto reconoce la libertad individual dentro de ciertos límites impuestos por la cultura.

SÍNTESIS: los nuevos objetos de estudio requieren de nuevos modelos de explicación que incluyan tanto los límites culturales de una sociedad como la libertad individual de sus agentes.

Problemas de síntesis

La disciplina de la historia está hoy muy fragmentada. La proliferación de subdisciplinas es inevitable pero aumenta el conocimiento humano y fomenta métodos más rigurosos y niveles más profesionales. Debe evitarse la incomunicación entre subdisciplinas lo que podría guiar hacia una síntesis de las mismas.

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AGUIRRE ROJAS, Carlos Antonio: Antimanual del Malhistoriador

Los siglos históricos se construyen a partir de las diversas duraciones de los fenómenos que dentro de ellos se despliegan, dándole temporalidad y sentido. Se impone la construcción de un nuevo tipo de historia. La historiografía oficial ha ignorado a los indígenas, las mujeres, los campesinos, obreros y a las grandes masas populares y se concentraba en el estudio de la vida de los políticos más conocidos. Hace falta un trabajo sistemático de crítica permanente de esa historia oficial y tradicional. Una historia crítica, vinculada a los movimientos sociales actuales y a las urgencias y demandas principales del presente, dispuesta en la medida de lo posible a construir un futuro diferente, donde se elimine la explotación económica, el despotismo político y la desigualdad y discriminación sociales.

Capítulo I: DE ANTIMANUALES Y ANTIDEFINICIONES DE LA HISTORIA

La Historia no es una disciplina asociada solamente con los archivos y con los hechos o personajes ya desaparecidos y muertos, sino una ciencia de lo social y de lo vivo, atenta al perpetuo cambio histórico de todas las cosas y directamente conectada con nuestro presente. La Historia que se produce de modo generalizado es puramente descriptiva, monográfica, empobrecida y acrítica. La verdadera histórica científica ha peleado por dejar de ser un instrumento de legitimación de los poderes estatuidos y por distanciarse de la historia oficial y de la historia tradicional. Una historia genuinamente crítica está siempre atenta al cambio y enfocada en esa dialéctica de permanencia y de transformación de todos sus objetos de estudio. Observa y analiza el “lado bueno” de las cosas junto a su “lado malo”, desmitificando a los héroes y normalizando a los personajes y a las situaciones extraordinarias. Historia no es ciencia del pasado, sino más bien la ciencia que se consagra al estudio de “la obra de los hombres en el tiempo” (Bloch). Porque son el anticuario o el coleccionista de

7 antigüedades los que se ocupan sólo del pasado, rompiendo una línea temporal que es esencialmente continúa. El buen historiador no se forma sólo en los archivos, sino también en la observación aguda de la vida más actual y de la vida del pasado en todas sus múltiples y variadas manifestaciones. Las historias locales, nacionales o regionales no se entienden si uno se encierra en los limitados horizontes locales, nacionales o regionales. La historia científica incorpora el rol esencial que juega la historia universal dentro de cada una de las historias regionales, continentales, nacionales y locales. El buen historiador se educa de las misma manera en la lectura de economistas, antropólogos como en buenos textos clásicos de la sociología, geografía, psicología o incluso leyendo buenas y muchas novelas, junto a las obras principales de los cientistas políticos, de los etnólogos o de especialistas del derecho, entre otros. Porque la historia abraza a todo el inmenso abanico de lo social – humano en el tiempo y sólo puede construirse desde un conocimiento sólido y amplio de los principales aportes de todas esas ciencias. El tipo de historia que hoy se hace y enseña es empirista y antiteórica. Sin teoría o sin entrenamiento en el campo de la reflexión filosófica no hay buena historia. La historia científica data de hace sólo 150 años y se encuentra todavía en sus primeras etapas de desarrollo y en continuo crecimiento. Las cronologías, mapas, atlas, series cuantitativas y estadísticas conforman el soporte fáctico o la plataforma de los hechos indispensable sobre la cual se construye la verdadera historia: la explicación comprehensiva, la interpretación inteligente y la reinserción cargada de sentido profundo de hechos dentro de los procesos históricos globales específicamente estudiados. La historia no debe ser un instrumento de autolegitimación de las clases dominantes. Es un terreno de disputa constante donde de manera contradictoria se enfrentan varios futuros alternativos posibles. CAPÍTULO II LOS SIETE (Y MÁS) PECADOS CAPITALES DEL MAL HISTORIADOR

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1. EL POSITIVISMO:

a. Degrada a la ciencia de la historia a la simple y limitada actividad de la erudición. b. Limita el trabajo del historiador a las fuentes escritas y reduce a la historia a las operaciones de crítica interna y externa de los textos y a su clasificación y sistematización dentro de una narración que sólo cuenta en prosa lo que ya estaba dicho en los documentos. c. Define a la historia como “la ciencia del pasado” y la concibe como una disciplina hiperespecializada, precisa y cerrada, reticente a la filosofía, la teoría, la metodología y a cualquier forma de interpretación que se despegue de los “datos duros y verificables”. d. Reduce esta verificabilidad a la referencia de dichos datos dentro de un documento escrito de archivo, citado siempre a pie de página. e. Asocia a la historia con los “grandes” hechos políticos, las “grandes” batallas militares, volviéndola acrítica con los poderes y con los grupos dominantes.

La verdadera historia se construye cuando desde la erudición se accede al nivel de la interpretación, a la explicación razonada y sistemática de los hechos dándoles sentido e integrándolos dentro de las grandes tendencias evolutivas del desarrollo histórico. Debemos ser capaces de explicar sus causas profundas, mediatas e inmediatas.

2. ANACRONISMO:

Falta de sensibilidad hacia el cambio histórico, que asume que los hombres y las sociedades de hace siglos eran iguales a nosotros. Anula la tarea primordial del historiador de mostrar en qué ha consistido el cambio histórico, para comprender de manera crítica y autocrítica el camino recorrido y los errores cometidos. No hay buena historia posible sin la

9 capacidad de autoexilio intelectual de nuestra propia circunstancia histórica y de nuestros valores y maneras de ver para comprender otras etapas de la historia.

3. NOCIÓN DEL TIEMPO:

La mala historia tiene el concepto de tiempo físico newtoniano: dimensión única y homogénea, que se despliega linealmente en un solo sentido y que está compuesto por unidades y subunidades perfectamente divididas y siempre idénticas (segundos, minutos, horas, días…). El tiempo social no es único sino múltiple; es heterogéneo, variable y diferente. Por eso cada siglo tiene una temporalidad distinta (largo s. XIX: Revolución Francesa – 1° guerra mundial; “breve s. XX”: 1° Guerra Mundial/Revolución Rusa de 1917 – caída del Muro de Berlín en 1989). No son iguales los tiempos de una revolución social que el de una lenta evolución, así como son diferentes las temporalidades de una sociedad en pleno auge y crecimiento que para otra que vive su decadencia. La historia es una compleja síntesis de las múltiples y diversas duraciones históricas diferenciadas que el historiador deberá aprender a detectar y establecer.

4. LIMITADA IDEA DE PROGRESO:

Determina que la humanidad ha avanzado inevitablemente en una suerte de acumulación de conquistas por el simple transcurrir temporal, donde todo “hoy” es mejor que cualquier “ayer” y todo “mañana” será mejor que cualquier “hoy”. El buen historiador crítico le otorga otro sentido a la noción de progreso mostrando la multiplicidad de líneas evolutivas y de trayectorias diversas con rupturas y continuidades que integran a la historia.

5. ACTITUD ACRÍTICA: Se trata de la actitud pasiva que los historiadores positivistas mantienen frente a los testimonios, documentos y hechos históricos “tal y como han acontecido”. La historia acrítica tiende a legitimar falsas percepciones sociales y a ser cómplice con el statu quo que domina en

10 cada momento. Explicar de manera crítica por qué la historia aconteció de una manera determinada y no de otra, implica demostrar las otras diversas formas en que pudo haber acontecido explicando las ra,zones por las cuales no se impuso ninguna de esas otras formas.

6. BÚSQUEDA DE NEUTRALIDAD U OBJETIVIDAD ABSOLUTA:

Es la pretensión de no tomar partido, no juzgar o no involucrarse para nada con las situaciones que se investigan. Resulta imposible estudiar cualquier fenómeno de manera científica, sin intervenir de manera activa y sin modificar las condiciones del objeto que se analiza. Sí es posible una historia científicamente objetiva en el sentido de no estar falseada con fines de legitimar tal o cual interés mezquino o particular, o en el sentido de silenciar aquellos hechos que no concuerden con una interpretación preestablecida. Toda historia es hija de su época y dado que el historiador es también un individuo comprometido con su sociedad y presente, toda historia reflejará las elecciones y puntos de vista del propio historiador, los que se proyectan desde la elección de los hechos hasta el organizarlos, clasificarlos, interpretarlos, etc. Toda historia lleva la marca de sus propios creadores. Lo más honesto es hacer explícitas las condiciones que han determinado su investigación. La verdad absoluta no existe.

7. POSMODERNISMO

Los historiadores posmodernistas intentan reducir a la historia a su sola dimensión narrativa o discursiva y afirman que lo que los historiadores investigan no es la historia real sino los discursos históricos que se han construido. Desemboca en posiciones abiertamente relativas. Los posmodernistas no crean que sea posible construir una ciencia de la historia, afirmando que los historiadores escriben son sólo relatos con pretensiones de verdad, siempre cambiantes y siempre relativos. Concluyen que la escritura de la historia se reduce a la reconstrucción de una historia de la escritura y que las razones para dedicarse a ella no son la búsqueda de una realidad

11 científica sino razones de orden estético. La construcción narrativa es sólo una dimensión de la historia. Narración y discurso no son historia pero si uno de sus componentes.

CAPÍTULO III EN LOS ORÍGENES DE LA HISTORIA CRÍTICA

Marx ha sentado los fundamentos de la historia crítica. Mientras exista capitalismo habrá un pensamiento crítico, destinado a explicar su naturaleza destructiva y despótica.

Lecciones para una historia crítica derivadas de su versión marxista fundadora.

1. La historia se encamina hacia la construcción de una ciencia que debería abarcar todos los territorios de las ciencias sociales y todas las manifestaciones de los hombres en el pasado y en el presente, necesariamente global. La ciencia implica un aparato conceptual específico, una organización a través de modelos y de teorías de orden general. Busca y recolecta hechos históricos para ensamblarlos e insertarlos dentro de explicaciones científicas comprehensivas y dentro de modelos de distinto orden de generalidad que definen tendencias de comportamiento de los procesos sociales, y regularidades de las líneas evolutivas de las sociedades, a la vez que dotan de sentido a esos sucesos. Un buen historiador sólo va al archivo después de haber asimilado lo que es la historia y luego de haber definido una problemática. Si bien la historia posee una dimensión artística y una dimensión narrativo - discursiva no se reduce a ninguna de esas dos dimensiones.

2.

La historia es profundamente social y debe investigar a todo el conjunto de

protagonistas hasta hace poco “anónimos”: las masas populares, los grandes grupos sociales, las clases sociales mayoritarias que son las verdaderas fuerzas sociales y los verdaderos actores colectivos. No hay historia científica política posible que no tenga en cuenta a las formas de la cultura popular, a los grandes movimientos sociales, a las expresiones de lucha de clases, a los grandes intereses económicos colectivos. No implica que dejemos de estudiar a los individuos, a

12 los grandes personajes o a las élites, pero sí se modifica el enfoque tradicional. La historia crítica es social en dos sentidos: porque involucra a los grandes actores colectivos que antes eran omitidos y porque cualquier situación histórica se desenvuelve dentro de un determinado y múltiple contexto social que la condiciona y envuelve fijándole sus límites.

3. Historia materialista. Resulta imposible explicar los procesos culturales, las formas de conciencia, los elementos del imaginario social, etc. Sin considerar también las condiciones materiales en que se desenvuelven y apoyan todos esos productos y manifestaciones de los fenómenos intelectuales y de la sensibilidad humana en general. Se deben establecer las relaciones entre las esferas materiales y espirituales.

4.

Relevancia de los hechos económicos. Los hechos y las estructuras económicas

ocupan un rol de centralidad. Los procesos sociales globales son incomprensibles sin la consideración de las evoluciones económicas. Esto no significa que todos los fenómenos sociales deban reducirse a la base económica ni que la economía es la esencia de todo lo social.

5.

El punto de vista de la totalidad. Todo problema histórico y social está siempre

inserto en determinadas coordenadas espaciales, temporales y contextuales, que influyen sobre él, lo que abre al análisis de las diversas influencias y conexiones que existen entre esas dimensiones o “totalidades” que le otorgan significación y sentido global.

6.

Perspectiva dialéctica. Afirma que todos los hechos históricos son realidades vivas y

en devenir y elementos de procesos dinámicos y dialécticos en lo que el resultado está siempre abierto y en redefinición constante, a partir de las contradicciones inherentes y esenciales que se encuentran en los mismos procesos. Junto a la positividad de cualquier fenómeno histórico es necesario captar también su correlativa negatividad. Todo progreso es al mismo tiempo un retroceso histórico. El estudio del cambio histórico se debe realizar desde las contradicciones y tensiones que caracterizan a toda sociedad histórica.

13 7. Construir siempre una historia crítica, a contracorriente de los discursos

dominante y de los lugares comunes aceptados, que rescate los pasados “vencidos” y “silenciados” de la historia. Una perspectiva histórico – crítica que sea capaz de dar cuenta de todos lo fenómenos históricos desde explicaciones multicausales y combinadas que den cuenta de su complejidad.

CAPÍTULO IV POR LOS CAMINOS DE LA BUENA HISTORIA ANTIPOSITIVISTA

La mal llamada “Escuela de Annales” es la corriente de historiadores más importante de Francia. Su primer ciclo de vida abarca de 1929 a 1968 y consiste un proyecto antipositivista de una historia crítica e innovadora. Aportes de su primer ciclo de vida:

1. MÉTODO COMPARATIVO. Reivindicación e incorporación dentro de la historia de dicho método. No hay historia científica posible que no sea al mismo tiempo comparatista. Si comparar es establecer un inventario fundamental tanto de las similitudes como de las diferencias entre distintos fenómenos históricos, a la vez que buscar su explicación, el resultado más global es el de delimitar los elementos generales o universales de los hechos, distinguiéndolos de sus aspectos más particulares o individuales.

2. HISTORIA GLOBAL O TOTAL. En primer lugar, incluye en su análisis al conjunto de todo lo que ha sido transformado, resignificado, producido o concebido por los hombres. No es historia universal (conjunto de las historias de todos los pueblos y naciones que han existido) ni historia general (todo el conjunto de sucesos de una época dada), sino la totalidad de la obra de los hombres en el tiempo. En segundo lugar, significa situar al problema estudiado dentro de las totalidades que lo enmarcan.

3. HISTORIA INTERPRETATIVA E HISTORIA PROBLEMA. El núcleo del trabajo del historiador no es la erudición sino la interpretación. Es la esencia general misma y el momento

14 global determinante de toda la actividad del oficio de historiador. Es el punto de partida de la investigación histórica. La historia parte siempre de problemas, es el propio historiador quien construye los objetos y problemas que va a investigar para obtener hipótesis, modelos y explicaciones globales sesgadas por su misma intervención.

4. HISTORIA ABIERTA Y EN CONSTRUCCIÓN. Se dedica a descubrir, explorar y colonizar los nuevos territorios que cada generación sucesiva de historiadores le aporta.

5. DIFERENTES

TIEMPOS

HISTORICOS. LA LARGA DURACIÓN.

La teoría

braudeliana afirma que existen múltiples tiempos histórico – sociales, diversos y heterogéneos como las realidades históricas mismas. Diferencia un tiempo corto (acontecimientos: un terremoto), un tiempo medio (coyuntura: movimiento cultural o literario) y un tiempo de larga duración (estructuras: procesos seculares o milenarios). Se deja de utilizar las divisiones de “presente” y “pasado” para estudiar los fenómenos históricos dentro de los diversos y múltiples flujos.

CAPÍTULO V LAS LECCIONES DE 1968 PARA UNA POSIBLE CONTRA-HISTORIA RADICAL

Los movimiento políticos y sociales que protagonizaron la revolución de 1968 a pesar de ser vencidos en lo político e inmediato, triunfaron radicalmente al desencadenar una transformación de las estructuras de la reproducción cultural. Lecciones de la historiografía post-68: 1. APORTES DE LA 4° GENERACIÓN DE ANNALES (desde 1989): La tercera generación de Annales se dedicó al ambiguo y banal estudio de las mentalidades, aceptando cualquier enfoque posible. En cambio, la cuarta generación se dedicó a la historia social de las prácticas culturales o a la “nueva historia cultural de lo social”, con un enfoque materialista y como resultado de la actividad social. Asociada a los trabajos de Roger Chartier, propone analizar todo

15 producto cultural como “práctica”, a partir de las condiciones materiales específicas de su producción, de su forma de existencia y de su difusión y circulación reales.

2. APORTES DE LA 4° GENERACIÓN DE ANNALES II: Construcción de una nueva historia social focalizada en reconstruir la compleja dialéctica entre individuo y estructuras o entre agentes sociales sean individuales o colectivos, y los entramados o contextos sociales más globales dentro de los cuales se despliegan su acción. Proponen revalorar el papel activo y constructivo de esos agentes sociales que crean dichos entramados como fruto de sus acciones y que disfrutan de ciertos márgenes de libertad en su acción cotidiana modificando con sus propias prácticas a esas estructuras sociales que establecen los límites concretos de su acción.

3. REIVINDICACIÓN DE LA HISTORIA SOCIAL: entendida como el proceso múltiple de recuperación del conjunto de las clases populares y de los grupos oprimidos de la historia. Asociada a los desarrollos de varias tendencias marxistas y socialistas británicas. Propone defender una historia construida desde abajo hacia arriba.

a. Una primera variante revalora profundamente el verdadero papel que han tenido las clases populares como constructores y protagonistas del drama histórico. b. Una segunda variante propone el rescate directo de la voz y la memoria de esas clases populares como instrumento para la construcción del saber histórico. Revalorizan las técnicas de la historia oral y construyeron los “talleres de historia” donde los propios obreros o campesinos por ej., junto a historiadores (re)escriben la historia. c. Una tercer variante es la de construir toda historia posible como una “historia desde abajo”, desde el punto de vista de las masas, pretendiendo descentrar sistemáticamente a la tradicional historia positivista. d. Una cuarta variante reivindica el concepto de “economía moral de la multitud” de Edward Thompson, en el cual la lucha de clases no existe sólo en los momentos culminantes de una revolución sino siempre y permanentemente. El concepto

16 regula y establece en cada momento lo que es tolerable y lo que no, lo que es justo e injusto, etc. Esta “economía moral” es sólo captada por los líderes más

auténticos y genuinos.

4. LA MICROHISTORIA: Es una perspectiva historiográfica nacida en Italia con una clara y definida posición progresista y de izquierda. Se va desarrollando alrededor de la publicación de la revista Quaderni Storici. Proponen un “cambio de escala” que reivindica la escala microhistórica pero no para renunciar al nivel de lo general y de la macrohistoria sino para enriquecerlo. Para ello se debe recuperar integralmente el círculo que va y viene y constituye la dialéctica compleja de lo macrohistórico o general con lo microhistórico o particular.

5. ANÁLISIS EXHAUSTIVO E INTENSIVO DEL UNIVERSO MICROHISTÓRICO: A diferencia de lo estudios macrohistórico que seleccionan uno o algunos elementos de la totalidad a los que investigan y analizan a través de casos, el análisis de un caso microhistórico permite mantener el horizonte exhaustivo de agotar prácticamente todos los niveles de la realidad y todas las dimensiones de una situación, comunidad o personaje histórico. Se hace posible un análisis intensivo de los testimonios y fuentes diversas.

6. PARADIGMA INDICIARIO DE LA MICROHISTORIA: Se basa en el desciframiento de ciertos indicios históricos, cuya esencia consiste en que el historiador se capacite y entrene para ser capaz de leer e interpretar los múltiples indicios que, habiendo sobrevivido a los procesos de remodificación, filtro, deformación, conservación sesgada y reescritura de la historia de las clases dominantes, permiten todavía acceder de manera directa a esas cosmovisiones de la cultura popular, a modo de huellas que logran revelarnos esas realidades silenciadas.

7. PERSPECTIVA DEL ANÁLISIS DEL SISTEMA MUNDO: Perspectiva crítica inspirada en los trabajos de Marx que afirma que la unidad de análisis obligada para el examen y explicación de cualquier fenómeno durante los últimos cinco siglos, es la unidad planetaria del sistema – mundo capitalista. Propuesta metodológica que afirma que para poder explicar

17 cualquier fenómeno social de la historia capitalista del último medio milenio, es imperativo mostrar sus conexiones y vinculaciones con ese sistema – mundo capitalista en su totalidad. Se intenta reubicar en el centro de las hipótesis y modelos la dinámica supranacional de las tendencias globales del sistema – mundo.

8. NECESIDAD

DE

REPENSAR

DE

MANERA

CRÍTICA

LA

FORMA

DE

ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA DE LOS SABERES HUMANOS: Perspectiva que va a pugnar por “abrir” las ciencias sociales, para construir una nueva y abarcativa unidisciplinariedad para el estudio de lo social, que fundada en una sola epistemología global, sea capaz de edificar la “ciencia social – histórica” y sustituir a las supuestas ciencias autónomas. Se va a demostrar lo insostenible de seguir intentando separar el pasado del presente, lo político de lo social y lo social de lo económico, etc.

CAPÍTULO VI ¿QUÉ HISTORIA DEBEMOS HACER Y ENSEÑAR HOY? UN MODELO PARA (DES)ARMAR

Falsas disyuntivas:   Macrohistoria vs. Microhistoria: Lo general y lo particular se encuentran entrelazados y ambas dimensiones no pueden ser separadas. Historia de los individuos o grandes hombres vs. Historia colectiva y social: la historia la hacen las masas, pero también los líderes, en una compleja trama que sintetiza la participación de las clases sociales con los itinerarios individuales. No tiene sentido separar al individuo del contexto.  Historia estructural vs. Historia de los agentes activos: la historia es

simultáneamente cambio y permanencia, una síntesis compleja e interactiva de estructuras y realidades cambiantes.

 Historia cuantitativa vs. Historia concreta de los individuos: no podemos limitarnos
a un solo tipo de técnica de investigación.


				
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