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Entrevistas grupales

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     ENTREVISTAS GRUPALES EN LA INVESTIGACION DEL AMBITO
   SANITARIO: CRITERIOS Y ESTRATEGIAS PARA CAMPO Y ANALISIS1

                                                                            Jesús Armando Haro2

Introducción

       Las entrevistas en grupo, entre las que se incluyen los llamados “grupos
focales” (focus groups) y su sinónimo hispano, los “grupos de discusión”, están
indiscutiblemente de moda.3 En algunos ámbitos rivalizan incluso con formas
tradicionales como las encuestas o se utilizan con particular entusiasmo para
complementar con éstas o “triangular” con otras formas de hacer investigación. En
las en las dos últimas décadas especialmente, hemos sido testigos de cómo han
venido popularizándose como una técnica de indagación cualitativa que se ha
extendido en forma creciente a diversos ámbitos de investigación y de acción. Y
esto ha sucedido tanto en las ciencias sociales y en las psicologías como en sus
aplicaciones a varios campos sustantivos, entre los que nos interesa destacar el de
la salud. Las técnicas grupales de entrevista ofrecen aquí interesantes posibilidades
de contribuir a una reconceptualización del ámbito sanitario desde una perspectiva
sociocultural de trascendencia política, por las ventajas evidentes -tanto para la
población como para “el sistema”- que tiene el incorporar el “conocimiento local”
en las investigaciones en este terreno; en términos también antropológicos “el
saber de los nativos”, que se estudia lo mismo con otras técnicas etnográficas.
       Uno de los beneficios que quizás expliquen el auge de la investigación con
grupos es que permite obtener considerable información sobre virtualmente
cualquier tema social en poco tiempo y a un costo relativamente bajo, sin que se
requieran aparentemente mas habilidades que organizar un grupo y saber manejar
una grabadora; aunque en la práctica después suceda que aparte del considerable
riesgo de sesgo nos encontremos de pronto con un gran cúmulo de registros y
frases a los que hay que aprender a organizar e ingeniarles un método original de
análisis. En todo caso expresa que las técnicas grupales pueden ser manejadas con
diferentes objetivos e intereses y en diversos grados de amplitud y profundidad,
siendo extensa la variedad de situaciones a las que pueden adaptarse.
Dependiendo de los temas y las hipótesis de investigación requieren cierto grado
de profundidad y análisis, en base a los recursos, el tiempo y los objetivos de


1 Publicado en Trabajo Social y Salud (Zaragoza) 48, Julio 2004: 139-187.
2 Profesor-investigador de El Colegio de Sonora, Programa de Salud y Sociedad: Avenida Obregón
54 Hermosillo, México 83000. Correo electrónico: pueblos.geo@yahoo.com
3 Para efectos del presente documento los términos de grupos focales y grupos de discusión serán
considerados como sinónimos aún cuando presentan algunas diferencias que serán discutidas mas
adelante. En mi opinión estas diferencias se plantean mas en términos de tradiciones sociológicas
nacionales y modas terminológicas y menos en términos propiamente conceptuales o
metodológicos..
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investigación. Las posibilidades de aplicación reportadas en la literatura son de
hecho tan variadas que vislumbran la posibilidad de utilizar potencialmente la
técnica para cualquier tema de la totalidad del conocimiento y experiencia
humanas.
       Técnicamente hablando un grupo focal consiste básicamente en la
organización de una sesión de discusión informal que se hace de manera semi-
estructurada bajo la guía de un conductor de la dinámica grupal y la vigilancia de
un monitor de la sesión, teniendo cierto número de participantes y una duración
determinada de tiempo. Quizás su característica mas importante como
herramienta de investigación sea la que constituye, como una de sus variantes lo
indica en su nombre (focus group), un tipo de entrevista grupal que se estructura
de forma focalizada alrededor de una tarea común cuyo objetivo primordial, a
diferencia de otros grupos, es la recopilación de información. Tanto en la forma de
estrategia privilegiada para la generación o comprobación de hipótesis, como
también para la validación de datos, propuestas y conclusiones, ya de
investigación o acción.
       El objetivo general de las técnicas grupales de investigación estriba en saber
generar una discusión con y entre los participantes sobre los temas de interés de
cada investigación en particular. Además de conseguir datos sobre las opiniones,
conocimientos, representaciones, ideas, actitudes y comportamientos, el conductor
debe de ser capaz de asegurarse de no “dirigir” la discusión introduciendo sesgos
en el debate, pero al mismo tiempo, facilitar y no conformarse con el silencio o la
coalición de los grupos para ofrecer argumentos superficiales y soluciones fáciles
insuficientemente reflexionadas. De esta forma, el grupo focal se constituye
alrededor de las habilidades prescriptoras del conductor de la sesión quien se
convierte en el “fiel de la balanza” sobre el que gravita el peso de lo que surgirá en
el transcurso de la sesión. Su actuación seguramente definirá también lo que
permanecerá excluido del discurso expresado en este tipo de situación social
excepcional que se estructura como el grupo focal.
       Dado que el conductor rara vez puede adoptar un papel marginal debe
garantizarse la participación de un monitor-observador técnicamente capacitado
en la metodología para asegurar tanto que la conducción no sea sesgada y sí
suficientemente profunda, también para otorgar una visión complementaria de las
impresiones que suscita la realización de cada sesión. La calidad de la aplicación de
la técnica dependerá en buena medida de las capacidades de este equipo conductor
en la formulación estratégica como analítica, las cuales permitirán su adaptación al
particular de la situación a estudiar. Esto nos invita a considerar que más que una
técnica estandarizada los grupos focales constituyen un instrumento o estrategia
de indagación altamente sensible al contexto de aplicación y a las cualidades de los
conductores, que determinaran decisivamente el tipo y la calidad de los resultados.
       La utilización cada vez más amplia de esta técnica ha traído consigo la
emergencia de una serie de mitos sobre las ventajas y desventajas que los grupos
focales y de discusión poseen respecto a otra formas de obtener información y que
interesa explorar en el presente trabajo. El propósito central es ofrecer un
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panorama sobre la técnica y sus aplicaciones al estudio sociocultural de la salud,
desde la revisión de bibliografía sobre el tema e introduciendo una experiencia
propia con grupos focales para la indagación de necesidades de salud entre la
población adolescente de una ciudad de la frontera mexicano-estadounidense:
Nogales, Sonora.

De grupos a grupos focales y grupos de discusión en la investigación social

                “A mí me fue mandado por santa obediencia de mi prelado mayor, que escribiese en
                lengua mexicana lo que me pareciese ser útil para la doctrina de estos naturales de
                esta Nueva España y para ayuda de los obreros y ministros que los doctrinan.
                Recibido este mandamiento, hice en lengua castellana una minuta o memoria de
                todas las materias que había de tratar, que fue lo que escrito está en los doce libros
                (…) Lo cual se puso de prima tijera en el pueblo de Tepepulco (…) En el dicho
                pueblo hice juntar todos los principales con el señor del pueblo, que se llamaba don
                Diego de Mendoza, hombre anciano, de gran marco y habilidad, muy
                experimentado en todas las cosas curiales, bélicas y políticas y aun idolátricas.
                Habiéndolos juntado, propúseles lo que pretendía hacer y les pedí que me diesen
                personas hábiles y experimentadas, con quien pudiese platicar y me supiesen dar
                razón de lo que les preguntase. Ellos me respondieron que se hablarían acerca de lo
                propuesto, y así se despidieron de mí. Otro día vinieron el señor con los principales,
                y hecho un muy solemne parlamento, como ellos entonces le usaban hacer,
                señaláronme hasta diez o doce principales ancianos, dijiéronme que con aquéllos
                podía comunicar y que ellos me darían razón de todo lo que les preguntase (…) Fray
                Bernardino de Sahagún (Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita c.
                1580) .

       Como antecedentes de las técnicas grupales de investigación se documentan
diversas formas de entrevistas en grupos cuyo origen puede trazarse quizás desde
los diálogos socráticos y platónicos de la antigüedad griega, donde diversos
problemas filosóficos y sociales eran reflexionados colectivamente. También en
ciertas formas de obtener información etnográfica utilizando reuniones con
informantes clave, tal y como fue planteado por algunos cronistas de la etapa
colonial de América, siendo Fray Bernardino de Sahagún su indiscutible pionero. 4
Sin embargo, la genealogía mas reciente de las discusiones grupales es factible
delinearla en los círculos de crítica que se inauguran en los cafés de la época
moderna, concomitantes según Jürgen Habermas a la formación del espacio de la
opinión pública, donde la autoridad de la razón comienza a configurar un dominio
de responsabilidad y cuestionamento de ésta, emergiendo en el discurso como
garante de racionalidad social. Así “la esfera de lo público” comienza a
diferenciarse de la tradicional “esfera de lo privado”. 5


4 Veáse Manuel M. Marzal: (1983) Historia de la antropología indigenista: México y Perú Anthropos-
UAM, Barcelona, 1993.
5 Sobre la conformación de la “esfera de lo público” consultar J. Habermas: (1962) Historia y crítica
de la opinión pública Gustavo Gili. Barcelona, 1981.
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        Si bien puede afirmarse que desde fines del siglo XIX en Europa y
Norteamérica se plantea la discusión sobre los pequeños grupos y las relaciones
primarias desde posiciones filosófico-políticas de socialistas utópicos y
anarcosindicalistas, quienes atribuyeron una importancia decisiva a las relaciones
grupales por encima de las macrosociales, al parecer la utilización de grupos para
entrevistas data su historia a partir de aportaciones pioneras realizadas con
intereses primeramente terapéuticos a inicios del siglo XX. Comus y Poignez en
1904 y Pratt en 1905 observaron las conversaciones espontáneas que surgían en las
salas de espera de pacientes tuberculosos y decidieron aprovechar su reunión para
realizar educación para la salud e intercambiar impresiones. Posteriormente otros
autores, como Chapel, Low y Lasell emplearon también entrevistas grupales con
enfermos ulcerosos y psicóticos.
        Sin embargo, el estudio de lo grupal y su dinámica inicia propiamente en la
década de los veinte desde la psicología y otras disciplinas; como los aportes de
Gordon Allport y seguidores, con la introducción del concepto de facilitación
social, entendido como todos aquellos elementos que el grupo aporta al individuo.
La famosa distinción elaborada por Charles H. Cooley sobre “grupos
primarios/grupos secundarios” fue seguida de otras colaboraciones surgidas
desde la psicología social que demostraron la influencia de la opinión del grupo
sobre la del individuo, como las de Sherif a partir de 1935 y su concepto de
“presión social” y de “norma social” , que mostraron como una norma sólo
funciona psicológicamente si posee un marco grupal de referencia; hasta los
famosos experimentos de Asch en los cincuenta, que comprobaron la tendencia de
los individuos en grupo a adoptar el punto de vista de la mayoría aún cuando éste
fuera erróneo.
        En 1959 Newcomb define 2 condiciones básicas para la definición de un
grupo: que sus miembros compartan normas sobre algo en particular y que incluya
miembros cuyos roles se encuentren entrelazados entre sí; sin embargo, la
indefinición tanto de normas como de roles patente hicieron poco operativa su
propuesta en la práctica cotidiana, donde se encuentran grupos que no tienen estas
características. Desde la filosofía Jean Paul Sartre en su Crítica de la razón dialéctica
planteaba ya que el nivel grupal permite el desarrollo de una filosofía social que
conjuga marxismo y existencialismo puesto que constituye una frontera a medio
camino entre la sociedad y el individuo; sin embargo, negó la posibilidad de
conceptualizar los grupos a partir de características fijas pues precisamente el
grupo no es algo fijo ni definible en vista de su estructura y dinámica sujetas a
permanente transformación.6
        El desarrollo de grupos terapéuticos, realizado por autores como Ernst
Simmel desde 1918 y por Louis Wenders y Paul Schilder en la década de los treinta
llevaron adelante la interpretación de datos individuales en el seno de estos
grupos, introduciendo el análisis de la transferencia entre el terapeuta y los
participantes en el grupo dentro de un marco psicoanalítico, denotando la forma

6 D. Rosenfeld: Sartre y la psicoterapia de grupos Paidós, Buenos Aires, 1971.
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en que el individuo se comporta de forma distinta en presencia de otros. W.R Bion
en su libro Experiencias en grupo (1948) introduce una concepción organísmica del
grupo y considera el liderazgo que surge en la praxis grupal acuñando conceptos
como el de “mentalidad grupal” y “cultura de grupo”, a cuya formación los
individuos contribuyen de manera inconsciente. Señaló también dos niveles en la
praxis grupal: un nivel superior de “grupo de trabajo” enfocado a las tareas
asumidas voluntariamente y otro nivel mas profundo de “supuestos básicos” que
está dominado por las emociones y que tiende a boicotear el nivel del “trabajo”.
También desde el campo psicoterapéutico, los aportes de Jacobo L. Moreno en la
forma de psicodramas, sociogramas y teoría del rol significarían avances en la
comprensión de lo que sucede con los individuos cuando son considerados en el
contexto grupal. 7
       El análisis del llamado “proceso grupal” conlleva la noción del grupo como
una “situación de todo social” formado a partir de todas las comunicaciones y
relaciones entre sus miembros, tal y como fue desarrollado por S.H. Foulkes desde
la década de los cuarenta en el contexto de comunidades terapéuticas de ex-
combatientes neuróticos de guerra, en donde distingue los términos de estructura
(pautas de relación relativamente estables), proceso (conjunto dinámico de la
situación, función de la interacción de los miembros y sus relaciones verbales y
extraverbales) y contenido (donde se engloban valores, ideas, sentimientos y
sensaciones).8 R. Kaës, en la década de los setenta, por su parte elabora el
planteamiento del “aparato psíquico grupal” poniendo el acento en el grupo como
objeto de investiduras pulsionales, representaciones imaginarias y simbólicas,
proyecciones y fantasías inconscientes, como un objeto doblemente investido por el
psiquismo y el discurso social y regido ideológicamente.9
       Posteriormente algunos de estos elementos serían retomados por Enrique
Pichon-Riviére en la formulación de sus “grupos operativos”, donde introduce el
análisis dialéctico de lo explícito y lo implícito desarrollando su famoso “Esquema
Conceptual Referencial y Operativo (el ECRO), que incluye elementos valiosos
para el trabajo con grupos: el encuadre grupal de la situación, las nociones de
portavoz o chivo expiatorio del grupo, los estereotipos grupales, el estudio de la
comunicación y el aprendizaje y el concepto central de tarea. La operatividad del
grupo depende para este autor de la superación de los estereotipos iniciales y
aprender la flexibilidad de los roles, a lo que se llega junto con el hecho de asumir
grupalmente una tarea determinada. 10

7 Ver Alejandro Ávila y Antonio García de la Hoz: “De las concepciones del grupo terapéutico a
sus aplicaciones sociales” en J. M. Delgado y J. Gutierrez (coords.): Métodos y técnicas cualitativas de
investigación en ciencias sociales Síntesis, Madrid, 1995.
8 S.H. Foulkes: Psicoterapia grupo-amalítica Método y principios Gedisa, Barcelona, 1981.
9 R. Kaës: El aparato psíquico grupal Gedisa, Barcelona, 1986.
10   Merece mencionarse aquí que la conceptualización de grupo operativo de Pichon-Riviére
procede de su experiencia en el manejo de grupos familiares con enfermos mentales. E. Pichon-
Riviére: El proceso grupal Nueva Visión, Buenos Aires, 1978.
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       A pesar de que las aportaciones mencionadas sentaron las bases para el
análisis de lo grupal no debe pasarse por alto el hecho de que en su mayoría los
estudios desde la psicoterapia se han realizado en el marco de grupos regulares
conformados a mediano y largo plazo, con objetivos que aunque incluyen de forma
importante la obtención de información están centrados en otro tipo de intereses
que los meramente de investigación. En el caso de las entrevistas en grupo
aplicadas en ciencias sociales no solamente estamos hablando de grupos
temporales, sin continuidad y acaso del todo artificiales, sino que su objetivo único
es el de responder a las necesidades del proceso de investigación. Por este motivo
algunos autores señalan que los principios de los grupos terapéuticos no pueden
ser transpuestos a los grupos conformados con fines de investigación; sin embargo
no cabe duda que tanto algunas nociones como habilidades desarrolladas en el
contexto psicoterapéutico son de gran utilidad en la conducción y análisis de
entrevistas grupales en la investigación social.11
       En antropología según James Frey y Andrea Fontana hay referencias a
entrevistas grupales como parte del trabajo de campo etnográfico realizado por
Bronislaw Malinowski a principios de siglo (recordando aquí que fue precisamente
desde la antropólogía donde se destacó el valor que la reciprocidad, la
espontaneidad, la cooperación y la ayuda mutua mantienen en el seno de
sociedades basadas en pequeños grupos como las tribales). En otras ciencias
sociales su uso data de 1926, cuando Emory Bogardus utilizó esta técnica para
probar sus escalas de distancia social. Posteriormente, otros autores realizaron
algunas indagaciones que utilizaban entrevistas de grupos en estudios de
motivación del empleo, destacando las aportaciones de Elton Mayo en sus estudios
realizados en 1927 en la Western Electric Company, donde señaló la funcionalidad
del sabotaje, la construcción de tiempos propios y los principios de reorganización
por encima de los planificados a nivel empresarial en microgrupos de trabajadores.
Robert K. Merton y colaboradores estudiaron en 1956 los efectos sociales de la
comunicación de masas, empleando entrevistas grupales ya nombradas
focalizadas.12
       En la década de los setenta se comienza a registrar la utilización de grupos
focales en el campo de la mercadotecnia, en donde han llegado a convertirse en
uno de los métodos de indagación mas populares.13 En esta década también, Jesús

11 Para una discusión entre las diferencias entre grupos de discusión y grupos terapéuticos ver E..
Martín Criado: “El grupo de discusión como situación social” Revista Española de Investigaciones
Sociales (REIS) 79 1997: 81-112.
12. Ver F. J. Roethlisberger y W.J. Dickson: Management and the worker Harvard University Press.
Cambridge, 1938 y de R. K. Merton, M. Fiske y P.L. Kendall: The focused interview Free Press.
Gencoe, Ill., 1956. Citados en R.A. Krueger: Focus groups. A practical guide for applied research Sage.
Newbury Park, 1988.
13. La experiencia de los grupos focales en el campo de la mercadotecnia ofrece aportaciones
interesantes que no han sido suficientemente aprovechadas por los investigadores sociales. Véanse
al respecto los artículos de K. Cox, J.B. Higginbothan y J. Burton: "Applications of focus groups
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Ibañez desarrolla la técnica de los grupos de discusión desde el ámbito español
formalizando las bases procesuales de la propuesta en términos tanto
epistemológicos como metodológicos con bastante profundidad y desde un marco
teórico muy particular que conjuga marxismo, sociología crítica, lingüística
estructural y psicoanálisis, pero con escasos referentes prácticos y técnicos. 14 Su
propuesta tuvo escaso eco fuera del ámbito peninsular y acaso latinoamericano, no
siendo hasta la década de los ochenta cuando se plantean las bases en el ámbito
anglosajón bajo la perspectiva de grupos focales, en forma coincidente con el auge
de los métodos cualitativos, destacando las aportaciones de Richard A. Krueger y
David L. Morgan entre otros, quienes sentaron las bases técnicas en que se basa
esta propuesta.15
       En el campo de la salud, los grupos focales comenzaron a utilizarse en esta
misma década, particularmente en la prevención de enfermedades y promoción
para la salud, extendiéndose sus usos a diversos intereses: investigar las relaciones
entre conducta y estado de salud y estilos de afrontamiento en diversas
enfermedades hasta la evaluación comparativa de modelos de atención y el estudio
de redes sociales. En la literatura sociológica y sanitaria se encuentran ejemplos tan
variados como evaluación de la educación para la salud, en el estudio de conductas
adolescentes, la aceptación de campañas de vacunación, el estudio de estrategias
de supervivencia infantil, el desarrollo de materiales para intervenciones contra el
uso del tabaco y la epidemiología de enfermedades tropicales.16 Han sido



interviews in marketing" Journal of Marketing 40 1976: 77-80; B.J. Calder: "Focus groups and the
nature of qualitative marketing research" Journal of Marketing Research 14 1977: 353-364; y de B. Coe
y J.H. MacLachlan: "How major TV advertisers evaluate commercials" Journal of Advertising Research
20 (6) 1980: 51-54.
14 Véase de este autor la versión publicada de su tesis doctoral en la Universidad Complutense de
Madrid: Mas allá de la sociología. El grupo de discusión, teoría y técnica Siglo XXI de España, Madrid,
1979.
15. Una revisión amplia sobre la utilización de grupos focales en la investigación social se encuentra
en el artículo de J. H. Frey y A. Fontana: "The group interview in social research" The Social Science
Journal 28 (2) 1991: 175-187.
16 Ver, respectivamenmte, C.E. Basch: "Focus group interview: an under-utilised research technique
for improving theory and practice in health education" Health Education Quarterly 14 1987: 411-448;
C.E. Basch, I.M. DeCicco y J.L. Malfetti: "A focus group study on decision processes of young
drivers. Reasons that may support a decision to drink and drive" Health Education Quarterly 16 1989:
389-396. E. Eng y N. Lowenthal: The use of focus groups study of acceptability of childhood inmunizations
in Togo CDC International Health Programs Office. Atlanta, 1989; Eugenia Eng, Deborah Glik, y
Kathleen Parker: "Focus-group methods: effects on village-agency collaboration for child survival."
Health Policy and Planning 5 (1) 1990: 67-76; Linda P. Gearhart y J.A. Bo Haglund: "Focus groups: a
tool for developing better health education materials and approaches for smoking intervention."
Health Promotion International 7 (1) 1992: 11-15. D. Glick, A. Gordon, W. Ward, K. Kouame y M.
Guessan: "Focus group methods for formative research in child survival: an Ivorian example" Int Q
Community Hlth Educ 8 1988: 297-316; M. E. Khan y L. Manderson: "Focus groups in tropical
diseases research" Health Policy and Planning 7 (1) 1992: 56-66.
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planteados también como técnicas rápidas de evaluación epidemiológica.17 Una
perspectiva de los usos de la técnica entre diversas áreas de interés se encuentra en
el Cuadro 1.

                           Cuadro 1
        ALGUNOS USOS TEMPRANOS DE ENTREVISTAS GRUPALES

Area de aplicación       Usos                 Interés                 Referencia

Sociología             Evaluar esca-          Post-test               Bogardus: 1926
                       la de distancia social

Sociología del         Determinar             Elevar la               Roethlis-
trabajo                motivación en          producti-               Berger &
                       el empleo.             vidad.                  Dickson: 1938

Psicoterapia           Manejo de             Terapeútico              Rogers:1942
                       percepciones y actitudes

Ciencias de la         Obtener insi-        Mejorar la                Merton, Fiske &
comunicación           gths del audi-       recepción                 Kendall: 1956
                       torio sobre          del mensaje
                       percepciones y creencias

Mercadotecnia          Determinar             Vender mas              Wells:1974
                       percepciones           y mejorar               Axelrod:1975
                       públicas               estrategias             Calder:1979
                                              publicitarias           Fern:1982
Salud                  Evaluar                Localización            Christian-
                       expectativas           geográfica de           son:1976
                       de usuarios            unidades deatención

                       Estudiar pro-          Educación               NCI:1984
                       cesos de co-           para la salud
                       municación
                       e interacción          Prevención de           Basch:1987
                       social                 enfermedades            Morgan& Spanish:1984

                       Diseño/evalua-         Promoción               Heimann et
                       ción de progra-        de la salud             als: 1985
                       mas y campañas

                       Afrontamiento           Terapeútico            Glik:1987
                       de enfermedades




17 S. Scrimshaw y H. Hurtado: Rapid assessment procedures for nutrition and primary health care:
anthropological approaches to improving programme effectiveness UCLA. Los Angeles, 1987.
                                                                                   9




Algunas consideraciones teórico-metodológicas

        Según Richard A. Krueger, un grupo focal es un tipo especial de grupo en
términos de propósito, tamaño, composición y procedimientos. Sus componentes
se pueden puntualizar como: a) gente, que, b) posee ciertas características, c)
facilitan información, d) de carácter cualitativo, e) en una discusión focalizada.18
Estas características técnicas nos llevan a considerar que los grupos focales o de
discusión aunque comparten éstas con otras formas de entrevista grupal (como los
grupos delfic, tkj, nominales, terapéuticos, operativos, etc.) se distinguen
fundamentalmente porque los resultados que se obtienen varían substancialmente
de los generados mediante otras estrategias grupales como las señaladas, en tanto
el interés primordial de los grupos focales/de discusión es la obtención de datos y
no la búsqueda de consenso o la conformación de grupos de trabajo ni la curación
de los participantes, como sucede en otros tipos de entrevistas grupales.
        En teoría la técnica de grupos focales parte del supuesto, compartido por
quienes emplean métodos y técnicas cualitativas, de que todos los seres humanos
como elementos socializados somos producto y simultáneamente productores de
un mapa mental de carácter intersubjetivo, que modela nuestra percepción de la
realidad. En tanto nuestra conducta está permeada constantemente de significados
que atribuimos a los hechos y que influyen sobre ellos, es de interés indagar estos
significados para reconstruir la realidad desde la perspectiva de los sujetos
involucrados en la situación, considerando que recibimos la influencia constante de
los otros a través de diversos medios y que formamos parte de diversos grupos, a
los que estamos adscritos en términos de características y roles compartidos.
        Dado que los grupos focales están conformados por un pequeño número de
integrantes y no consisten en una muestra aleatoria, sus datos no describen
necesariamente las actitudes o comportamientos de la mayoría de las personas de
su comunidad; sin embargo, ilustran la forma en que los participantes asumen,
como dijera George H. Mead, la actitud del "Otro generalizado", sin dejar de
mostrar su opinión -supuestamente subjetiva- sobre los temas tratados. De esta
forma, las técnica grupales como técnicas cualitativas permiten una reconstrucción,
al menos indicial, de los "mundos de la vida". Lograr esta hipotética tarea requiere
de asumir cierta familiaridad con algunos principios teóricos procedentes de
diversas escuelas teóricas, como la fenomenología, el interaccionismo simbólico, la
etnometodología y el constructivismo, entre otras, que se señalan a continuación.
        Para la fenomenología lo social y el ser humano mismo deben ser
entendidos como un constructo. Esto consiste en considerar que si bien existe un
substrato biológico e instintivo innato y propio de la especie, éste no tiene un
primado ontológico: es la cultura la que construye no solamente lo que el
individuo es, sino lo que cree y aparenta ser: la forma en que se percibe a sí mismo
y al mundo que lo rodea. Cada individuo posee una experiencia única deducible a

18. R.A. Krueger: op.cit.
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partir de una situación biográfica exclusiva que depende de su ubicación particular
en un mundo social previamente definido. Las condiciones particulares de la
socialización hacen que el individuo aprenda no solamente conceptos, normas y
valores. Implica también el aprendizaje de una manera específica de percibir y
categorizar la realidad. Esta realidad social o "mundo de la vida", para usar el
léxico de los fenomenólogos, debe ser entendida y tratada como una realidad
imaginaria colectivamente compartida, hasta cierto punto ficticia aunque no
necesariamente arbitraria, que tiene como trasfondo la realidad física objetiva. Por
tanto, uno de los objetivos primordiales de la fenomenología se refiere a investigar
la construcción social de la realidad y de hecho cualquier fenómeno humano.19
        El interaccionismo simbólico por su parte retoma para su planteamiento dos
teorías formuladas desde el “conductismo social” de George H. Mead: la teoría del
símbolo (el individuo desarrolla símbolos porque es capaz de reaccionar ante
signos no lingüísticos que asocian acontecimientos) y la teoría de la identidad (la
autoconciencia de sí mismo, el "Yo", surge como un proceso paralelo al aprendizaje
de los roles y por lo tanto de la fachada social, el "Mi"). El mecanismo a partir del
cual esto se logra es la socialización, la cual induce la adopción de roles universales
cuyo resultado es la conformación del "Otro generalizado", cuando el individuo
hace suyos (internaliza) una serie de símbolos objetivados socialmente a partir de
la interacción con otros significantes.      De acuerdo con Herbert Blumer, uno de
los padres fundadores de esta escuela, el interaccionismo simbólico descansa en
tres premisas principales: 1) los seres humanos actúan hacia las cosas sobre la base
de los significados que éstas tienen para ellos, 2) el significado de tales cosas se
deriva, o surge, de la interacción social que uno tiene con los demás y 3) estos
significados se manejan y modifican por medio de un proceso de interpretación
que utilizan las personas al tratar con las cosas que encuentran. Para esta corriente
el interés básico es el estudio de la construcción social del significado, a partir de
diversos “grados de abstracción” que abarcan la forma en que la situación es
definida, el manejo de los roles o papeles (como el enfoque dramatúrgico de
Erving Goffman) y la formación de la autoimagen. A diferencia de la psicología,
cuyos elementos de estudio son las actitudes, los sentimientos, los motivos y las
sensaciones; o de la sociología estructural-funcionalista, que estudia los roles, el
estatus, las normas y las estructuras sociales; el interaccionismo simbólico centra su
análisis en el nivel de la interacción, entendiendo que la sociedad no debe ser vista
como un sistema definitivo ya dado para siempre sino como un proceso de factura
continua donde constantemente se está definiendo o "negociando" la situación. 20


19 Las bases teóricas de esta orientación se encuentran esbozadas en varios textos de Edmund
Husserl y Alfred Schütz. Una exposición sucienta se encuentra en las obras de Peter L. Berger y
Thomas Luckman: (1966) La construcción social de la realidad Amorrortu, Buenos Aires, 1984 y de
Alfred Schütz y Thomas Luckman: (1974) Las estructuras del mundo de la vida Amorrortu. Buenos
Aires, 1984.
20 Las bases de la posición interaccionista simbólica se encontrarán en George H. Mead: (1934)
Espíritu, Persona y Sociedad Paidos, Buenos Aires, 1972; Herbert Blumer: (1969) Interaccionismo
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       La etnometodología es una orientación sociológica cuyo interés básico se
enfoca hacia la forma en que la percepción se construye socialmente. Describe la
manera en que la gente en sus interacciones cotidianas utiliza métodos prácticos
para definir una situación, por este motivo, suele decirse que la etnometodología
es en realidad una "metodografía". Como orientación epistemológica la
etnometodología es quizás la más radical de las corrientes sociológicas cualitativas
por la forma en que pone en tela de juicio que exista un sistema estable de símbolos
y significados compartidos por los miembros de una sociedad. Enfatiza que los
procesos de entendimiento cotidiano poseen un carácter contextual del que dan
indicios en el marco de las interacciones. Este contexto no aparece explícitamente
en las interacciones y tiene que ser inferido por el etnometodólogo como el "gran
ausente", que sin embargo está siempre presente en forma metainteractiva en
cualquier interacción humana. El orden social no solamente no es algo
automáticamente dado sino algo sumamente frágil y dinámico, en el sentido de
que las contingencias de este orden no están dadas de antemano sino en
permanente construcción, por lo que el "enfoque metódico" (procedural) de la
etnometodología alude siempre a un enfoque procesual de la sociedad.
Metodológicamente utiliza fundamentalmente dos estrategias potencialmente
aplicables a las técnicas grupales: los "experimentos de ruptura" que observan las
reacciones de los seres humanos cuando se rompen sus supuestos de
entendimiento a partir de situaciones generadas por el investigador, y las
"demostraciones" del papel que desempeña el conocimiento de sentido común en
la comprensión ordinaria de acciones, sucesos y artefactos y que se prestan incluso
a manejo estadístico.21
       Otras corrientes y teorías ofrecen también algunos principios útiles para el
quehacer investigador con grupos que merecen tenerse en cuenta. La etnografía,
por ejemplo, intenta descubrir los símbolos y las categorías que una cultura dada
usa para interpretar el mundo, por lo que preserva así su integridad y las
propiedades inherentes de un fenómeno cultural. La distinción entre las visiones
“emic” y “etic” ilustra respectivamente las diferencias entre la cultura de los
estudiados y la del propio investigador.22 Otras formas de sociología cualitativa,
como el constructivismo o la teoría fundamentada (grounded theory) comparten
ciertos principios epistemológicos también aplicables a las entrevistas grupales,
como la distinción fundamental entre ciencias naturales y sociales. 23 Mientras que

simbólico Hora, Buenos Aires, 1982 y Erving Goffman: (1959) La presentación de la persona en la vida
cotidiana Amorrortu, Buenos Aires, 1981.
21 Ver Harold Garfinkel, (1967) Studies in Ethnomethodology Prentice Hall, Englewoods, 1967; John
C. Heritage: "Etnometodologia" en A. Giddens y otros: (1987) La Teoría Social, Hoy Alianza-Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes. México, 1990.
22 Ver Clifford Geertz: (1973) La interpretación de las culturas Gedisa, Barcelona, 1989. Para etnografía
se recomienda también el texto de Paul Atkinson y Marvin Hammersley (1992). Etnografía: principios
en práctica Paidos, Buenos Aires, 1995.
23 Para teoría fundamentada ver Barnery Glaser y A.nselm L. Strauss: The discovery of grounded
theory Aldine, Chicago, 1967.
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en las primeras el observador es externo al objeto y su objetivo fundamental es
explicar en términos de relaciones de causalidad los fenómenos, en las ciencias
sociales cualitativas se parte de que el observador siempre interacciona y es parte
del objeto que estudia mientras que el objetivo principal se refiere
fundamentalmente a comprender (Vershten) los fenómenos sociales. El
investigador cualitativo tiene que cultivar una "doble actitud metodológica" en la
cual empatiza lo suficiente con su objeto de estudio como para comprender sus
motivos por un lado, mientras por el otro mantiene una actitud emocionalmente
neutral y objetiva de tal forma que le sea posible sustituir sus propios valores por
los valores de la ciencia y de esta forma garantizar la objetividad de sus
conclusiones.24
       Frente a la desventaja de que la información cualitativa no permite hacer
generalizaciones estadísticas, a cambio ofrece añadir profundidad, detalle y
explicación a los datos cuantitativos.25 Por lo tanto, los grupos focales no
pretenden documentar la "realidad objetiva" como tal, sino más bien, la percepción
que de la misma tienen los estudiados, una "realidad social" intersubjetiva, no
menos real que el mundo físico. Más que cualquier otra técnica cualitativa, los
grupos focales son una forma de medición que responde a la característica de ser
netamente reactiva y manipulable, es decir, que los resultados dependen en buena
medida del tipo de interacción que el equipo conductor establece con los
participantes. En forma ideal, un grupo focal es un grupo construido expresamente
por el investigador para la discusión de un tema o grupo de temáticas en
particular, lo que nos lleva a considerar que la puesta en práctica de un grupo focal
lejos de agotarse en sus premisas técnicas, consiste primordialmente en una
oportunidad propicia para ensayar la pericia del investigador para construir un
espacio permisivo que facilite la emergencia de diferentes puntos de vista, sin
prescribir el consenso o la divergencia y sabiendo mantenerse en una constante
neutralidad valorativa, que sin embargo debe ser sensible y aguda.
       Es importante distinguir el tipo de información producida mediante los
grupos focales. Aún cuando se trate de técnicas cualitativas como las entrevistas
individuales o se asemejen a otras técnicas de entrevista grupal, como los grupos
terapéuticos o la investigación por consenso; los grupos focales o de discusión
generan información específica de diferente cariz. En primer término porque la
falta de continuidad presente en la conformación transitoria de los mismos hace
que éstos se parezcan mas bien a lo que Erving Goffman denomina un “grupo


24 Sobre la "doble actitud metodológica" ver Peter L. Berger: (1963) Introducción a la Sociología. Una
perspectiva humanística Limusa, México, 1984.
25. Para una exposición sobre las bases teórico-metodológicas de los enfoques cualitativos puede
consultarse el texto de S.J. Taylor y R. Bogdan: Introduction to Qualitative Research: the Search for
Meanings John Wiley, N.Y., 1984., traducido al castellano como Introducción a los métodos cualitativos
de investigación Paidós, Madrid, 1992. Un texto sin duda mucho mas actualizado es el de N. K.
Denzin e Y. S. Lincoln (eds.): Handbook of qualitative research Sage, Thousand Oaks, 1994, que
esperamos sea algún dia traducido a nuestra lengua.
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situacional”, en el que unos previos desconocidos hablarán de un tema que
desconocen para una investigación que tampoco aún saben de que va, convocados
a su vez por otro desconocido. El carácter de la convocatoria establece otra
importante distinción con otros grupos no abocados a una tarea de reconstrucción
etnográfica: que el conductor asume aquí un atributo de no experto, del que no
sabe y que precisa de los participantes en el grupo para comprender determinadas
cosas, siendo suyo el interés primordial en la realización de la sesión y no de los
participantes.
       También hay que considerar que dependiendo de la forma en que se
“defina” la situación grupal, esto es el espacio, la forma de convocatoria, la
composición del grupo y el papel del conductor y otros elementos presentes,
variará la calidad del discurso producido, no solo en el sentido de permitir mayor
o menor grado de censura sino de los diferentes marcos de interpretación que
emergeran en las sesiones para su concurso. No hay entonces datos objetivos ni
“auténticos” sino que todo dato es aquí “producido” por la interacción del
observador-conductor con los participantes en el grupo de discusión/grupo focal.
Lo incluido y lo excluido aquí se complementan y explican recíprocamente, por lo
que el trabajo de análisis no equivale a una aceptación acrítica de las opiniones
vertidas en las sesiones, sino como dice Jesús Ibañez a “una reducción crítica de los
contenidos émic” presentes en la producción discursiva del grupo focal/de
discusión.26
       El grupo de discusión o grupo focal es una técnica de investigación que se
articula con el habla, con el discurso que surge frente al observador y que a la vez
es producto de la forma en que éste prescribe y modula su emergencia durante la
sesión. No hay que considerar nunca que el discurso que emerge en los grupos
focales o de discusión es un mero reflejo de las prácticas sociales sino que se
encontrará siempre mediado por una serie de elementos lingüísticos y simbólicos
que son inconscientes para los participantes y que ameritan de la deconstrucción
semántica por parte del observador, debido a que en toda habla se articula no
solamente el orden social sino también la subjetividad. Lo que se dice es construído
al decir de Harold Garfinkel “sobre una cantidad de conocimiento de transfondo”
(background knowledge) que aparece implícito sobre un fondo compartido de
presupuestos y conocimientos “evidentes” que no son cuestionados ni afloran
como tales en el discurso. Por lo tanto, aunque los sujetos participantes se sientan
dueños de sus opiniones no lo son en cambio de la estructura que los posibilita
pues sus relaciones semánticas se expresan de forma fragmentaria. También es
importante señalar que en el discurso solamente nunca es posible restituir


26 La superación del “dilema émic/étic” que se plantea al contrastar las visiones del investigador
con las de los investigados es planteada por J. Ibañez: op. cit.. En este texto seminal se lee: “La
consideración teórica de la sociedad tiene que articular los componentes “energéticos” (los aspectos
económicos o cuantitativos, ligados al hecho físico de la entrada y salida de energía del sistema) y
los componentes “semánticos” (los aspectos lingüisticos o cualitativos, ligados al sistema cultural -
las instituciones- que regulan la circulación interna de esa energía).
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plenamente la unidad entre significante y significado pues siempre decimos algo
más y algo distinto de lo que nos proponemos, debido a la función lúdica del
lenguaje y a su alusión a una metáfora del juego en el que las palabras adquieren
de pronto nuevos y diferentes significados en cada contexto distintivo, pues como
dice Ibañez “al conversar cambia, como cambia el sistema en que conversa”.27
       Las características del espacio construido para cada sesión permitirán no
solamente fluir información novedosa, sino que también ésta se amplíe y
profundice mediante el efecto sinérgico del grupo. Por lo tanto, los grupos focales
pueden ser considerados como una técnica que crea una realidad sui géneris, que
posibilita tanto la emergencia como la comprobación de hipótesis, en una
particular dinámica que se da en la interacción entre el investigador y la del grupo
interactuando entre sí y frente al investigador, constituyendo un espacio
intermedio entre una situación producida experimentalmente y una situación
"naturalista".
       La utilidad de la técnica en investigación social ha sido particularmente
relevante en ámbitos donde la obtención de la información es difícil por otros
medios o cuando se realiza investigación exploratoria sobre hechos
insuficientemente documentados. Según Stewart y Shamdasani, los usos más
comunes de los grupos focales se registran en las siguientes situaciones: a) para
obtener antecedentes sobre un tópico de interés, b) generar hipótesis para su
posterior comprobación mediante indagaciones más cuantitativas, c) estimular la
generación de ideas y conceptos creativos, d) obtener impresiones sobre productos,
programas, servicios, instituciones u otros objetos de interés, e) diagnosticar
problemas potenciales en el uso de los anteriores, f) aprender como los
participantes hablan acerca de los fenómenos de su interés, con el fin de facilitar la
elaboración de instrumentos de investigación más cuantitativa para su aplicación
posterior, y g) interpretar resultados cuantitativos previamente obtenidos. 28 Para
otros autores, los grupos focales son básicamente de dos tipos: exploratorios y
fenomenológicos, siendo los primeros aquellos donde el interés primordial es
ampliar el conocimiento de un tema poco investigado, y los segundos aquellos
donde interesa profundizar en tópicos previamente identificados.29




27 Una ampliación de estos aspectos se encuentra en M. Canales y A. Peinado: “Grupos de
discusión” en J. M. Delgado y J. Gutierrez (coords.): Métodos y técnicas cualitativas de investigación en
ciencias sociales Síntesis, Madrid, 1995.
28 D. W. Stewart y P.N. Shamdasani, P. N.: Focus groups. Theory and practice Sage, Newbury Park,
1990.
29 El tipo de estudio determina a la vez que tan estructurado debe ser un grupo focal, puesto que
un estudio fenomenológico requiere seguir una guía mucho mas estructurada que en un estudio
exploratorio. Cfr. C. E. Basch: "Focus group interview: an under-utilised research technique for
improving theory and practice in health education" Hlealth Education Quarterly 14 1987: 411-448;
también B.J. Calder: op. cit.
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Los grupos focales en la práctica

       Cualquiera que sea el propósito para conducir grupos focales en el curso de
una investigación debe considerarse que la técnica tiene una serie de ventajas y
desventajas o limitantes frente a otras técnicas cualitativas, que merecen ser
tomadas en cuenta. En primer término, tener claridad del propósito, es decir, si se
tiene claro que los grupos focales son instrumentos de investigación construidos
primordialmente para la obtención de datos que difícilmente pudieran ser
obtenidos mediante otros medios. La calidad en este caso depende de que tan
adecuado es el instrumento como medio idóneo para la información requerida y
que no se pretenda que los grupos focales sirvan para fines distintos, como sería el
hacer generalizaciones estadísticas de los resultados o dar la imagen de que la
investigación se hizo siguiendo una metodología participativa.
       Para definir y clarificar los conceptos o temas a investigar resulta de utilidad
la elaboración previa de un formato o guía para la discusión, así como denotar la
forma en que los resultados de los grupos focales encajarán con el resto de los
datos, pues es muy recomendable utilizar las entrevistas grupales en conjunción
con otras técnicas de investigación que validen los datos obtenidos como una
medida de confiabilidad. 30 Hay que asegurarse que las preguntas con las que
arranca el grupo sean efectivas, por eso uno de los aspectos más críticos es el de
tener una guía de preguntas específicas que sea aplicado sistemáticamente a todas
las entrevistas grupales. Este listado no debe ser demasiado profuso y debe estar
muy bien estructurado, sin que la rigidez del formato impida la emergencia de
información valiosa no prevista. Como regla general se considera que un número
razonable varía de diez a doce preguntas bien desarrolladas para un grupo focal
de dos horas de duración. La calidad de los resultados se ve afectada cuando no
hay consistencia en la obtención de la información y la entrevista se desvía hacia
otros tópicos distintos de los de interés, lo cual sucede con frecuencia cuando las
preguntas se plantean en forma vaga y/o abstracta o cuando son planteadas ante
participantes que no tienen las respuestas.
       En tercer término cuidar que el entorno sea adecuado, incluyendo las
características del local y que influyen contextualmente en los resultados. Para
evitar en lo posible las connotaciones espaciales se recomienda utilizar locales lo
mas "neutrales" posibles y técnicamente adecuados (es decir, relativamente
aislados de ruidos y presencias ajenas), así como cuidar otras características
contextuales que aseguran la confidencialidad y privacidad de la entrevista grupal.
Es necesario borrar toda marca que pueda funcionar como marco consciente o
inconsciente de las opiniones del grupo y preferir aquellos espacios menos
institucionales o conocidos por los participantes. También la disposición del
espacio y el mobiliario deberán tenerse presente puesto que poseen valor


30. Ver el respecto el interesante artículo de John Knodel: "The design and analysis of focus groups
studies. A practical approach" en David L. Morgan (ed): Successful focus groups, op. cit.
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significante., cuidando de no inducir la jerarquización o la conformación de
subgrupos entre los participantes menos o mas similares entre sí.
        Un cuarto aspecto a considerar es el tener los recursos financieros
suficientes para conducir todo el proceso, tomando en cuenta que el argumento
del bajo costo de la técnica es muy relativo, ya que requiere de extensa preparación
previa, así como de tiempo suficiente de transcripción, sistematización y análisis.
Debe considerarse que las necesidades presupuestarias pueden modificarse en las
diferentes etapas del proceso, que va de la selección de temas y de participantes a
la concertación de las sesiones y la capacitación del personal, para pasar finalmente
a las etapas de análisis y presentación de datos. Al respecto, probablemente uno de
los aspectos que introducen mayor incertidumbre en el diseño presupuestario es
que no es posible saber a priori cuantos grupos focales serán suficientes para
alcanzar la saturación teórica, debiendo previamente destinar un excedente para
tal caso. De la misma manera, el reclutamiento de los participantes, la transcripción
de las grabaciones y el tiempo requerido para el análisis no siempre siguen los
ritmos previstos. En base al mismo principio (el de saturación teórica) se
recomienda que el diseño mantenga en todo tiempo la flexibilidad de hacer
cambios en el ejercicio de los recursos.31
        Una selección apropiada de participantes es otro factor de calidad en los
grupos focales. Debe asegurarse que los participantes han sido reclutados
cuidadosamente y que son representativos de la población que se está estudiando,
que su inclusión en el grupo focal no ha sido sesgada por las circunstancias ni es
un hecho caprichoso o arbitrario. Conviene que todo grupo combine mínimos de
homogeneidad y heterogeneidad de acuerdo a los objetivos del estudio y que su
captación se realice mediante un cuidadoso “muestreo teórico” acorde a nuestras
hipótesis de investigación. Según esta noción, la base que orienta el muestreo
(llamado “estructural” por J. Ibañez) es tipológica, con criterios de comprensión y
pertinencia. Equivale a incluir participantes que comparten alguna característica en
común desde diversas perspectivas de opinión o situaciones de vida.32 El criterio
de selección de los participantes debe centrarse en obtener un grupo lo más
homogéneo posible en términos de compartir una característica que les identifique;
sin embargo, el grado de homogeneidad puede variar de acuerdo al diseño del
estudio y la decisión de establecer los puntos de comparación al interior del mismo
grupo focal o entre varios grupos focales, considerando que a mayor
homogeneidad aumenta la posibilidad de que los integrantes compartan sus
puntos de vista más rápida y fácilmente, mientras que si los miembros del grupo
no son muy similares la discusión puede volverse muy compleja y difícil de
analizar. Deben tomarse en cuenta en términos de representatividad de la muestra

31 La saturación teórica se refiera al resultado de un análisis preliminar de la información recabada
que permite determinar el momento cuando, acorde a los objetivos del estudio, se tienen suficientes
datos. Véase al respecto el texto de B. Glaser y A. Strauss: op. cit.
32. Para la noción de muestreo teórico Cfr. B. Glaser y A. Strauss: "Theoretical sampling" Cap. III en
Ibídem: op. cit..
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criterios como el estrato social, la condición de género, el contexto sociocultural
particular, la situación étnica y migratoria, la condición laboral y también el
aspecto geográfico, de modo que en los resultados se aprecie la posible influencia
de estos factores a respecto a posibles actitudes y comportamientos. En todo caso,
es importante establecer criterios explícitos de inclusión y exclusión de los
participantes así como del posible pago o retribución en especie a éstos.33
        Para la convocatoria a los participantes se han empleado varias estrategias.
En los grupos focales construidos con fines de mercadotecnia y comunicación de
masas es usual que la invitación se haga por vía telefónica asegurando el pago de
la asistencia y el tiempo solicitado para la participación, además de indicar el tema
y los propósitos del estudio. En otros casos las invitaciones son hechas a través de
personas o instituciones conocidas por los participantes potenciales siendo usual
su formalización a través de una carta con aval institucional que asegure la
confidencialidad de los informantes y señale los propósitos del estudio, también la
invitación puede realizarse mediante una convocatoria publicada donde los
interesados contacten en forma personal o telefónica con el personal encargado de
conducir la investigación. Para el reclutamiento de los participantes se mencionan
algunas estrategias útiles, como el aplicar un cuestionario previo para ver si los
participantes cumplen con los requisitos necesarios; también, la utilización de
informantes clave para localizar participantes potenciales. Conviene también para
algunos autores que los participantes conozcan previamente en forma muy general
los temas de la sesión34; pero sobre todo, enfatizar la importancia de su
participación en la investigación, ya que el éxito del estudio depende de la
colaboración activa de las personas participantes.
        Sobre el tamaño y número de grupos se dice que en términos operativos, un
grupo focal/de discusión no debe ser ni demasiado chico ni demasiado grande.
Comúnmente se recomienda incluir de 7 a 12 participantes, aunque el rango
puede variar desde 4 a 15 por grupo, considerándose que los grupos pequeños son
preferibles para los estudios de tipo fenomenológico en tanto permiten mayor
profundidad que los grupos mas grandes, los cuales son preferidos en estudios de
tipo mas bien exploratorio.35 Por lo general, cada grupo focal suele estar
compuesto por participantes que no se conocen previamente entre sí; sin embargo,
en la medida que los grupos focales han dejado de ser técnicas de la mercadotecnia
para pasar a convertirse en instrumentos de investigación social esta práctica ha

33. Al respecto, uno de los asuntos menos discutidos es el del pago a informantes y como esto
influye en la calidad de los datos.
34. Sin embargo, se menciona que es muy importante que los participantes no sepan con
anticipación el tema específico. El previo conocimiento del tema podría resultar que las respuestas
fueran ideas formuladas por anticipado, y así faltaría espontaneidad en la discusión.
35. E. J. Fern: "The use of focus groups for idea generation: the effects of group size,
acquaintanceship and moderator on response quantity and quality" Journal of Marketing Research 19
1982: 1-13. Citado por David Morgan: "Designing focus group research" en M. Steward, F. Tudiver,
M. Bass, E. V. Dunn, y P. G. Norton: Tools for primary care research Sage, Newbury Park, 1992.
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sido relativizada, debido a que la implementación de grupos focales con
participantes que se conocen previamente puede ser la única opción disponible en
ciertas situaciones; ésto permite en principio observar la forma “natural” en que la
percepción se construye colectivamente mediante el ejercicio de influencias de
grupo que emergen con la propia dinámica de cada sesión.36 Tanto esta decisión
como la de que tan homogéneo debe ser el grupo, son aspectos que dependen del
para qué se requiere la información, así como también de la factibilidad encontrada
sobre el terreno. Desde los grupos de discusión es importante señalar que tanto
para J. Ibañez como para sus colaboradores y seguidores en España es
fundamental que el grupo no exista previamente, que los participantes no se
conozcan entre sí y que tampoco sepan del tema que se va a tratar para evitar que
el discurso pudiera ser establecido de antemano y que las pautas de interacción
aparezcan estereotipadas por estructuras de liderazgo previamente existentes. Sin
embargo, no todos los autores aceptan estos principios como válidos
comentándose que estos y otros aspectos estratégicos deberán ser diseñados no de
acuerdo a reglas fijas sino a los intereses propios de cada investigación. 37 La
decisión de cuantos grupos focales se deben conducir depende de los intereses del
estudio y de los recursos disponibles. Como regla general, cuando se trabaja con
participantes homogéneos el número promedio suele ser de 4 a 6 grupos focales,
sin embargo, el número de sesiones necesarias depende tanto del diseño logico del
estudio como del decidir en que momento se alcanzado el punto de saturación.
       Otro elemento crucial corresponde a las habilidades del conductor o
moderador. Como se mencionó antes los grupos focales son una de las técnicas
cualitativas donde influye en forma muy importante el contexto de obtención de la
información, que en buena medida corresponde a la construcción de un espacio
favorable para la conducción de la sesión. En los grupos focales la calidad y
profundidad de la información dependen en gran medida de las habilidades del
conductor y de la posibilidad de crear un ambiente de confianza en donde los
participantes se sientan seguros y estimulados para hablar. Sin embargo, el grado
de capacitación del conductor depende del tipo de información que se requiere
obtener; por lo tanto, si bien no se requiere de entrenamiento psicoanalítico para
conducir un grupo focal, hay que considerar que la situación requiere de
conocimiento en manejo de situaciones grupales, también de sensibilidad y
capacidad de escuchar y de hacer hablar a los demás sobre los tópicos que
interesan. Según Manuel Canales y Anselmo Peinado, las habilidades del
conductor de un grupo de discusión estriban en fomentar las relaciones simétricas,

36. Este y otros mitos sobre los grupos focales son discutidos en el artículo de Morgan y Krueger:
"When to use focus groups and why" en D. L. Morgan (ed): Successful focus groups, op. cit.
37. Así por ejemplo, se señalan algunas ventajas del hecho de trabajar con participantes que no se
conocen entre sí, entre ellas, la de no encontrar alianzas que limiten el fluir de cierta información
por normas implícitas del grupo y que esto facilita también manejar la dinámica grupal. Cfr. D.
Morgan: "Designing focus group research" en M. Steward, F. Tudiver, M. Bass, E. V. Dunn, y P. G.
Norton: Tools for primary care research, op, cit.
                                                                                                19


controlar los liderazgos saboteadores, encuadrar y resituar al grupo en la
dimensión de trabajo, intervenir en los nudos del discurso y cuidar en todo
momento de no hacer presente su propia subjetividad.38 En la conducción de los
grupos focales es muy importante observar que el conductor debe asumir el rol de
un "observador interesado", cuidando de no inducir o inhibir las respuestas de los
participantes. Se dice que el rol varía de un observador pasivo al de un
participante activo dependiendo del momento y del tipo de estudio. En todo caso,
el conductor es quien introduce los temas de la discusión y quien dirige la misma,
tratando de que los participantes discutan entre ellos mismos y haciéndoles
preguntas, tanto grupales como personalizadas, en los momentos oportunos. La
capacidad mayeutica del conductor se sinergiza con el empleo de algunas técnicas
fáciles de aprender y aplicar en el manejo en un grupo focal, como fingir no saber
algo para que el participante sea más explícito, hacer uso del tono de la voz, del
lenguaje gestual-espacial y del contacto visual para estimular la participación así
como el ser escéptico, aunque no demasiado.39
        La técnica de grupos focales incluye la presencia de un monitor u
“observador participante” que se encarga de colaborar tomando notas sobre
aspectos tanto de contenido como de comunicación no verbal, haciéndose también
cargo de los aspectos técnicos de la grabación. Interviene críticamente en
momentos específicos para aclarar dudas o estimular la discusión, pero sobre todo,
debe cuidarse que el monitor sea también co-responsable del análisis de los
resultados. Es quien observa cuidadosamente el curso de la sesión tomando nota
de los silencios, del impacto gestual de las proposiciones, de la existencia del
disenso que surge mas allá de los consensos, quien vigila los posibles sesgos de la
prescripción y sugiere nuevos sentidos allí donde los demás han agotado
aparentemente los temas de discusión. Mas atento a la forma que a los contenidos
particulares, el monitor de los grupos focales permanece como garantía del grado
de objetivación conseguido mediante la interacción de las subjetividades y su
presencia en el grupo es tan crucial como el mismo conductor de la sesión. Por esto
se recomienda que tanto el conductor como el observador de la sesión se reúnan lo
antes posible para evaluar los resultados y el carácter mismo de la sesión. Tanto
ésta táctica, como la elaboración temprana de presentaciones gráficas de
resultados, son de mucha utilidad en la toma de decisiones sobre la forma de
conducir el resto de los grupos focales y cuando definir que son suficientes para
agotar el tema de estudio.40

38 M. Canales y A.. Peinado: op. cit.
39. La comprensión de los procesos de comunicación que se dan en los grupos focales es uno de los
elementos centrales en la calidad de los resultados. El no considerar estos procesos puede dar como
resultado que los resultados sean efecto de la manipulación del conductor. Ver al respecto T. L.
Albrecht, G. M. Johnson y J. B. Walther: "Understanding communication processes in focus groups"
en D. L. Morgan (ed): Successful focus groups, op. cit.
40. Como sucede con otros métodos cualitativos, hay muchas formas de presentación de resultados
obtenidos mediante grupos focales: diagramas de flujo, redes causales, taxonomías, frecuencias,
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        El manejo cuidadoso de los datos comprende todos los aspectos técnicos
necesarios para el ejercicio de un grupo focal: la solidez de las notas de campo, la
adecuada grabación de las sesiones y su transcripción, donde numerosos factores
intervienen también en la calidad de los datos finales. No siempre el análisis de
resultados de un grupo focal tiene que tomar como fuente la transcripción de las
grabaciones. Algunos autores recomiendan algunas estrategias alternativas a la
difícil y ardua tarea de trascribir y codificar: utilizar el mismo grupo focal para
elaborar una síntesis de resultados, escuchar las grabaciones para extraer temas
recurrentes y significados y realizar presentaciones gráficas tempranas, con el fin
de dirigir el análisis por caminos seguros; sin embargo, debe considerarse que si
bien estas estrategias son útiles en los estudios exploratorios, pueden resultar
reduccionistas en los de corte fenomenológico.41
        Probablemente el aspecto más difícil de todo el proceso de los grupos
focales sea el del análisis, en tanto no existen recetas estandarizadas para el manejo
de información cualitativa y que se requiere ejercer en cada caso la creatividad
para ordenar y analizar los grandes volúmenes de información que se recogen en
las entrevistas grupales. Es muy importante destacar que el análisis de los datos
empieza desde el inicio del primer grupo focal y que las habilidades incluyen la
capacidad para distinguir la información relevante de la innecesaria y la de
establecer ejes de análisis que permitan estructurar la información de acuerdo a las
preguntas de investigación. En términos generales, el análisis (o “inducción
analítica) inicia como ya ha sido dicho con una definición aproximada del
fenómeno a explicar a la que se sigue el desarrollo de hipótesis para explicarlo
(pueden basarse en datos propios, de otra investigación o provenir incluso de la
intuición del investigador); luego estudiar un caso para ver si la hipótesis se ajusta
y si no lo hace reformularla o redefinir el fenómeno. Buscar activamente casos
negativos que refuten la hipótesis y si se encuentran reformular nuevamente y
examinar una amplia gama de casos para probar las hipótesis hasta que se ha
establecido una relación “universal” al menos para nuestro universo de trabajo.
        Hay que considerar que el análisis de datos es un proceso en continuo
progreso en la investigación cualitativa aunque ciertamente puede hablarse de
etapas del análisis. Una primera sería la fase de descubrimiento en progreso en la
que se identifican temas y se desarrollan conceptos y proposiciones. La segunda es
la codificacion de los datos y el refinamiento de la comprension del tema en
estudio, mientras que una tercera comprende el relativizar los descubrimientos
contextualizando los datos recogidos. Para la primera fase se recomienda leer
repetidamente los datos, seguir la pista de temas, intuiciones, interpretaciones e
ideas; buscar los temas emergentes y elaborar asiduamente tipologías que ayuden
a desarrollar conceptos y proposiciones teóricas. En la segunda, de codificación, es

listas de chequeo, etc. Ver al respecto M. B. Miles y M. Huberman: Qualitative data analysis. A
sourcebook of new methods Sage, Beverly Hills, 1984; también D. Silverman: Interpreting qualitative
data. Methods for analyzing talk, text, and interaction Sage, Newbury Park, 1993.
41. D. Morgan: "Designing focus group research", Op. cit.
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útil elaborar categorías de codificación, codificar todos los datos y separarlos de
acuerdo a las diversas categorías de codificación, para lo cual resultan de suma
utilidad algunos programas de análisis cualitativo como LIPSQUAL,
ETHNOGRAPH, NUDIST o ANTHROPAC. Finalmente en la tercera etapa, de
relativización, procede interpretar los datos en el contexto en que fueron recogidos,
ubicarlos en su exacto dominio distinguiendo entre datos espontáneos y solicitados
o dirigidos, evaluar la influencia del observador en el escenario, la influencia de
otros presentes en el momento de registrar los datos y consignar nuestros propios
supuestos.
        La validación del proceso se refiere a la posibilidad de que este pueda ser
reconstruido para probar que los resultados son coherentes con la lógica del
proceso y que el grado de intensidad en el análisis es apropiado para los
propósitos del estudio. Para Lincoln y Guba, esto depende de puedan contestarse
explicitamente las siguientes preguntas: ¿que tan confiables son los hallazgos
particulares del estudio?, ¿bajo cual criterios pueden ser evaluados?, ¿qué tan
aplicables son los hallazgos a otros grupos poblacionales?, ¿que tanta seguridad
existe de que los hallazgos pueden ser replicados si el estudio fuera conducido con
los mismos participantes en el mismo contexto? Y ¿que tanto podemos asegurar
que los hallazgos reflejan a los sujetos y a la investigación en vez de ser producto
de prejuicios del investigador?. Proponen al respecto cuatro constructos
alternativos de confiabilidad: el primero es el de credibilidad, referido a la validez
interna del estudio. Su propósito es demostrar que la indagación fue conducida en
tal forma que asegura que los sujetos han sido adecuadamente identificados y
descritos lo cual se logra mediante la explicitación de que el compromiso ha sido
prolongado y la observación persistente, también por triangulación metodológica
o por el uso de colegas interlocutores, del análisis de casos negativos, de una
debida adecuación referencial y de la misma opinión de los estudiados. Un
segundo criterio es el de transferabilidad, referido a la validez externa y que
equivale a definir en que grado nuestros resultados pueden considerarse generales
o particulares y a efectuar en forma densa nuestras descripciones. El tercero de los
criterios es el de la dependabilidad, referido a la posibilidad de replicar un estudio,
lo cual desde el paradigma naturalista aparece como poco probable debido a la
naturaleza cambiante de la realidad. El criterio propone hacer explícitas las
condiciones en las cuales el estudio sería replicable y la utilización de audiencias
de análisis. Finalmente, el cuarto criterio es el de la confirmacionalidad, referido a
la objetividad de los hallazgos y que equivale a la comprobación de la calidad de
los datos y de su carácter estrictamente fáctico para lo cual recomiendan tanto el
empleo de las audiencias de análisis como la elaboración de un diario de campo
reflexivo. 42

42 Ver Yvona S. Lincoln y Egon Guba: Naturalistic inquiry Sage, Beverly Hills,1985. Para una
ampliación sobre los criterios y las estrategias de confiabilidad en estudios cualitativos ver el texto
de J. Kirk y M. L. Miller: Reliability and validity in qualitative research Sage. Newbury Park, 1990, así
como el de Y. S. Lincoln y E. Guba: Naturalistic inquiry Sage. Beverly Hills, Ca., 1985.
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        La presentación adecuada de los datos es otro de los factores que
comprometen la calidad de los datos obtenidos mediante grupos focales, en tanto
como información cualitativa se prestan tanto a una presentación en la forma de
una narrativa como a la construcción de tablas, fluxogramas, diagramas, figuras y
gráficas. La adecuación de la forma de presentación con los resultados debe ser lo
suficientemente simple como para no crear confusión con los hallazgos, pero no
tanto como para reducir la complejidad de la realidad estudiada a un esquema
arbitrario.
        Finalmente en la calidad también intervienen aspectos éticos, como el
respeto a las opiniones de los participantes en los grupos focales, así como también
al cliente financiador o usuario del estudio y quienes tienen necesidades específicas
que deben explicitarse a fin de no crear falsas expectativas. Esto vale también para
la técnica de los grupos focales en sí, la cual tiene sus ventajas y desventajas,
dependiendo del personal, la locación y el propósito de la investigación. En cuanto
a otros aspectos éticos válidos para toda investigación social debe garantizarse
tanto la confidencialidad de la información como el anonimato de los participantes
en el manejo de los datos producidos.
        Hay que comprender que en ciertas ocasiones los grupos focales son el
medio idóneo para obtener información mientras que en otros casos sean
probablemente lo menos adecuado.43 Al respecto, Morgan y Krueger mencionan
algunas contraindicaciones para el uso de grupos focales: cuando el propósito
central no es de investigación (como mejorar procesos de comunicación, llegar a
consenso, cambiar actitudes o tomar decisiones), tampoco cuando el tema de
discusión no es apropiado para un contexto grupal o cuando los participantes no
son los apropiados para discutirlo. La técnica tampoco se presta para obtener
medidas estadísticas sobre la población de referencia y ha sido muy criticada la
práctica de contabilizar votos en los grupos focales. En ventaja de la técnica estos
autores refieren que los grupos focales son particularmente valiosos cuando se
aplican en situaciones en las que hay una diferencia de poder entre quienes
diseñan las políticas públicas y sus destinatarios, o de cultura entre profesionistas y
sus clientes potenciales; también, cuando se investigan conductas complejas y
motivaciones. Finalmente, recomiendan utilizar grupos focales cuando se requiere
de una técnica amigable y sensible a los aspectos éticos de la investigación social.44
        Hay que considerar que en los grupos focales y de discusión es factible la
obtención de datos muy variados puesto que se puede pedir a los participantes
tanto que relaten sus propias opiniones y experiencias de primera mano cuando el
tema lo requiera, pero también cabe solicitar su percepción sobre los pares no
presentes con el fin de lograr una reconstrucción del sentido social procedente del
contexto de referencia de los participantes. Esta táctica resulta útil en casos en los

43 Richard A. Krueger: "Quality control in focus group research" en D. L. Morgan (ed): Successful
focus groups Sage. Newbury Park, 1993,
44. David Morgan y Richard A. Krueger: "When to use focus groups and why" en Morgan, David L.
(ed): Successful focus groups, op. cit.
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que se estudian temas tabú o situaciones embarazosas y comprometedoras para los
participantes, también como una estrategia de aproximaciones sucesivas en la cual
los temas mas escabrosos vayan introduciéndose a medida en que se avanza en la
creación de confianza entre los participantes y el equipo de investigación.


Colofon: grupos focales en la determinacion de necesidades de salud con los
adolescentes de Nogales

       Este último apartado se refiere a una experiencia de aplicación de grupos
focales realizada en Nogales, Sonora, ciudad fronteriza del noroeste de México.
Nuestro propósito era investigar los problemas y necesidades de atención primaria
a la salud de los adolescentes en un contexto en el cual prácticamente no existía
previamente ninguna información sobre este tema. Una de las primera reflexiones
surgidas entonces fue la de preguntarnos desde que perspectiva debíamos
considerar esta tarea: ¿desde la epidemiología?, ¿desde la perspectiva de los padres
de familia?, ¿de las autoridades escolares?, ¿desde la opinión de los prestadores de
servicios sociales?, ¿desde los jóvenes mismos?. El hecho de presentarse un
panorama tan variado hizo que desde los inicios nos propusieramos hacer una
investigación de carácter exploratorio, que pudiera experimentar con el desarrollo
de modelos metodológicos ajustados a las características especiales de la población
de adolescentes y que contribuyera al diseño de recomendaciones para la
elaboración de políticas públicas, así como permitir identificar algunas pautas para
futuras investigaciones en este campo.45
       El estudio sobre la salud de los adolescentes formó parte de un proyecto
mayor conducido en Nogales, Sonora entre 1990 y 1994, nombrado Revisión de la
Atención Primaria a la Salud (RAPS). En esta investigación se realizó un
diagnóstico de necesidades y servicios de atención primaria a la salud de la
población general, con énfasis en la problemática materno infantil, así como de
salud ocupacional y ambiental como también la utilización de servicios sanitarios,
incluyendo un quinto componente sobre los adolescentes. El proyecto siguió una
metodología formulada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), conocida
también como PHCR por sus siglas en inglés (Primary Health Care Review), que
aboga por el uso práctico y combinado de datos existentes y generados por los
investigadores con la ayuda de un comité de expertos y/o representantes de la
comunidad.46 En nuestro caso para obtener un panorma global recurrimos al

45. Los resultados completos de este estudio pueden consultarse en J. A. Haro y C. A. Denman: Las
broncas de los chavos en Nogales. Adolescencia y salud en la frontera norte El Colegio de Sonora,
Hermosillo, 1994. Una síntesis se publicó J.A. Haro y C. A.. Denman: "Salud y adolescencia en la
frontera sonorense" Revista de El Colegio de Sonora 4 1992: 75-96.
46. Uno de los aspectos más novedosos del PHCR es la conformación de un Comité de Revisión de
Atención Primaria a la Salud, que acompaña a los investigadores en todo el proceso de
investigación y le da seguimiento a los resultados. Sus funciones específicas incluyen la
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análisis de fuentes de información existentes como registros hospitalarios,
estadísticas vitales, información hemerográfica, tesis y otras investigaciones
previas, así como a la generación de nueva información por medio de varias
encuestas aplicadas y entrevistas semi-estructuradas con informantes clave,
acompañadas por varios períodos intensivos de observación participante en la
localidad en el espacio de dos años destinados al trabajo de campo.47
        Los miembros del subcomité de adolescentes que conformamos nos
ofrecieron información valiosa para el diseño de la estrategia de investigación.
Precisamente, una de las aportaciones surgidas en el seno de este subcomité fue
conocer que en una encuesta reciente sobre abuso de sustancias aplicada en
escuelas preparatorias de la localidad los resultados habían sido sesgados por los
mismos jóvenes, quienes exageraron sus respuestas a las preguntas contenidas en
el cuestionario. También el otorgarnos su conocimiento sobre la problemática de
los jóvenes de la localidad haciéndonos saber de varias lagunas carentes de
información. En conjunto con este subcomité se elaboró una doble estrategia:
aplicar un cuestionario a los proveedores de servicios sociales para adolescentes y
realizar grupos focales con jóvenes de la localidad. La primera estrategia tuvo
como resultado la identificación de numerosos problemas en la entrega de los
servicios, así como diversas percepciones sobre la problemática juvenil en Nogales
desde la perspectiva de los prestadores de servicios.
       Para los grupos focales, una vez que obtuvimos una capacitación mínima en
la técnica por parte de una persona experta en la metodología, procedimos a la
elaboración de una guía para discusión que fue cotejada con los miembros del
subcomité y que incluía temas sobre los cuales no se contaba con información
actualizada ni confiable, por lo que decidimos hacer un estudio de tipo
exploratorio. Se identificaron tres áreas particularmente problemáticas para
exploración prioritaria: el abuso de sustancias, el manejo de la sexualidad y las
relaciones interpersonales a nivel familiar, escolar y con los servicios de asistencia
social disponibles en la localidad.
       La selección de los participantes se hizo tomando en cuenta que los jóvenes
de Nogales, en vista de la particularidad fronteriza, vivían en distintas situaciones
de vida de acuerdo a una serie de elementos que incluyen el estatus

identificación de fuentes de información, tanto documentales como de informantes clave, el apoyo
en el diseño de instrumentos de investigación, el acompañamiento y discusión de los resultados, el
establecimiento de problemas prioritarios, así como el diseño de recomendaciones específicas para
atender los problemas identificados. Para el caso de Nogales, el Comité de la Revisión incluyó una
amplia gama de individuos de la localidad procedentes tanto de los servicios sanitarios como de
otros servicios de asistencia social oficiales y privados, también líderes comunitarios relacionados
con los temas del estudio. El Comité, convocado a una reunión de periodicidad mas o menos
mensual durante todo el proceso, fue dividido en tres subcomités temáticos: el materno infantil, el
de salud ocupacional y medio ambiente y el de adolescentes. A. El Bindari-Hammad y D.L. Smith:
Primary health care reviews. Guidelines and methods WHO, Geneva, 1992.
47. Sobre la metodología aplicada en el proyecto RAPS ver Catalina A. Denman y Jesús Armando
Haro: "De la investigación a la acción. La revisión de la atención primaria a la salud en Nogales"
Revista de El Colegio de Sonora 7 1994: 39-72.
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socioeconómico, la escolaridad y la situación laboral, el género y la condición de
migrante, entre otras características y que se ejemplifican en el diferente riesgo que
supone al ser adolescente en Nogales, si se pertenece a una familia de escasos
recursos o a una familia acomodada, entre estudiar o trabajar, o trabajar legal o
ilegalmente, entre tener o no antecedentes delictivos. Estas y muchas otras
características ilustran el distinto panorama en el que viven los jóvenes de Nogales
y al cual interesaba tener acceso desde estas distintas posiciones.
       Una etapa previa de trabajo de campo, guiada por informantes clave del
subcomité, permitió reconocer la existencia de grupos de adolescentes organizados
tanto formal como informalmente en la localidad.48 La estrategia para reclutarlos
fue a través de contactos que los miembros del subcomité nos facilitaron. Para-
lelamente, se logró obtener acceso a algunos de estos grupos en el levantamiento
de la encuesta a proveedores de servicios para adolescentes en Nogales. Gracias a
esta estrategia se realizaron cinco grupos focales durante el mes de mayo de 1991
incluyendo jóvenes de ambos sexos en todos ellos excepto uno. Todas las sesiones
se llevaron a cabo excluyendo cualquier testigo no participante y en ningún caso se
retribuyó a los participantes, quienes desde el principio manifestaron su interés
activo por ser incluidos.49

48 Cabe señalar que la observación participante realizada en Nogales incluyó visitas a centros
juveniles de recreación, bares locales, fiestas populares, escuelas, servicios sanitarios y de asistencia
social, fábricas maquiladoras y también casas familiares en las barriadas.
49 El grupo A estuvo representado por un grupo de jóvenes de clase media baja, con escolaridad
media de nivel secundaria; de ocupación inestable, ya que la moda entre ellos fue la de haber
abandonado los estudios para dedicarse a trabajos temporales de diverso tipo. El motivo que los
reunía como grupo fue la vecindad geográfica pues habitan en una de las colonias populares
céntricas de Nogales, con intereses comunes de compartir el tiempo libre en actividades que
involucran a ambos sexos, tales como practicar deportes, escuchar música, asistir a bailes, hacer
paseos campestres, fumar tabaco y tomar cerveza. La entrevista se realizó en la sala de estar de una
casa familiar particular del mismo barrio donde vivían y tuvo una duración de tres horas y media.
El grupo B se conformó por jóvenes de clase baja con antecedentes delictivos, recluidos en el
COTUME (Consejo Tutelar para Menores) de la localidad. La moda entre ellos fue la deserción
escolar antes de concluir la primaria. La característica común como grupo fue la de compartir
antecedentes delictivos relacionados con vandalismo, riñas callejeras y drogadicción. Representan el
"bajo mundo" de Nogales y su autodefinición más elocuente fue la de "malandrines". Su inclusión
en el proceso se hizo para tener acceso al sector quizás mas problemático de la localidad intentando
cubrir con ello uno de los extremos polares de la situación de los jóvenes de Nogales. La sesión, que
duró tres horas, se llevó a cabo en el auditorio del mismo COTUME ya que los jóvenes se
encontraban confinados sin posibilidades de obtener permiso para salir. El grupo C se integró con
jóvenes de clase media de una de las colonias consideradas "conflictivas" en Nogales. La escolaridad
de este grupo fue la más heterogénea, abarcando desde la nula educación formal a los estudios a
nivel profesional. La característica común que los involucra como grupo es la participación en
actividades de servicio comunitario, deportes y vecindad geográfica. Aunque estan integrados
alrededor de las actividades promovidas por un albergue comunitario que existe en la colonia,
también pudimos constatar que son testigos de las actividades del narcotráfico cotidianamente
puesto que algunos de ellos realizan algunas tareas que les son retribuidas. El grupo focal se realizó
en el mismo local del albergue comunitario con una duración de dos horas. El grupo D fue el de
mayor estatus socioeconómico, compuesto por estudiantes de una preparatoria privada del primer
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       La dinámica y estrategias seguidas con cada uno de estos grupos realizados
fue la de llevar a cabo una entrevista grupal con cada uno de los grupos que
habían sido convocados con anticipación en reuniones previas de contacto,
garantizando en todos los casos la confidencialidad de la información. Dos
investigadores (un hombre y una mujer) se encargaron de llevar la sesión estando
uno de ellos como coordinador/conductor y otro como monitor de la sesión.50 En
el caso del coordinador su tarea consistió en inducir la discusión tomando como eje
básico la pregunta sobre cuáles son los problemas que afectan la salud, el bienestar
y las posibilidades de desarrollo de los jóvenes de Nogales, enfatizando la propia
perspectiva. Parte importante del papel del coordinador fue testimoniar el grado
de consenso o disenso de las opiniones de los participantes mediante el uso de un
rotafolio donde se fueron anotando los problemas percibidos, sus causas, efectos y
sugerencias de solución. El coordinador también indujo la participación de los
asistentes mediante preguntas dirigidas, solicitando ejemplos típicos e impidiendo
la disgresión de la tarea. Así mismo, incluyó en la discusión los tópicos
previamente definidos en el guión temático diseñado por el subcomité de
adolescentes del proyecto RAPS. En el caso del monitor su tarea básica fue la de
registrar en una libreta las opiniones personales vertidas por los participantes y las
impresiones surgidas según su propia percepción de la dinámica grupal. También
intervenir en la misma durante momentos claves, especialmente cuando la
dinámica se centraba en participantes de su mismo sexo. Simultáneamente se
encargó de la grabación de la sesión.
       Una entrevista grupal típica comenzó con la presentación de los objetivos
del proyecto y la dinámica de los grupos focales. La guía básica de discusión
incluía como temáticas el abuso de sustancias, la sexualidad, el uso del tiempo libre
y los problemas familiares; sin embargo, no se siguió esta guía en forma
estructurada, cuidando que la sesión siguiera su libre cauce hasta agotar la


año. Las características mas comunes de este grupo fueron las de estudiar y dedicar el tiempo libre
a pasear en automóvil, asistir a discotecas y otros centros de reunión juvenil. Representaron el polo
opuesto del grupo B y su situación de “hijos de papá y mamá” se reflejó profusamente en el
carácter de sus intervenciones puesto que mostraron en general mayor desconocimiento sobre la
realidad local y de los problemas sufridos por otros jóvenes habitantes de la ciudad. La sesión se
hizo en una de las aulas de la escuela con una duración de dos horas y cuarenta minutos. El E y
último grupo estuvo compuesto por jóvenes de clase media que actualmente cursan sus estudios. La
moda respecto a la escolaridad fue la de preparatoria y estudios profesionales técnicos. La
característica como grupo es la adscripción a actividades religiosas que incluyen algunos aspectos
de servicio social a la comunidad, lo que les otorgaba una visión de primera mano sobre la
problemática local en base al contacto continuo con gentes de pocos recursos de la ciudad. El grupo
focal se reunió en el local comunitario de la iglesia a la que estaban adscritos durando dos horas y
media la sesión.
50 El conductor fue el propio suscrito quien contaba con experiencias previas en terapia grupal
psicoanalítica y gestáltica, con formación en medicina familiar y ciencias sociales. El monitor por su
parte era una socióloga investigadora de El Colegio de la Frontera Norte en Nogales y residente de
la localidad, aunque no tenía experiencia en el manejo de grupos fue previamente capacitada en la
teoría y metodología de los grupos focales.
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discusión de una pregunta que sirvió para abrir las sesiones: ¿Cuáles son los
problemas que tienen los adolescentes en Nogales en su salud, su bienestar o su
desarrollo?, ¿qué significa, según ustedes, ser adolescente en Nogales?. Cabe aquí
señalar que buena parte de la estrategia para obtener información se centró en la
ampliación y profundización de los temas mediante dos tácticas complementarias:
una de ellas fue la de manifestar cierto escepticismo aludiendo al conocimiento de
la problemática local detectada en el trabajo de campo, también señalando la
propia experiencia del conductor en su vida adolescente con el objetivo de romper
silencios y estimular la discusión; otra de ellas, cuando se tocaban temas algo
escabrosos, consistió en pedir a los participantes que relataran lo que pasaba con
sus amigos o compañeros sin necesariamente tener que confesar las prácticas
personales.
       Cabe decir que el análisis de la información obtenida en los grupos focales
constituyó en todo momento un proceso gradual de carácter permanente. En
primer término los problemas ("las broncas") identificados en cada grupo focal
fueron registrados en forma gráfica durante cada sesión utilizando un rotafolio que
sirvió para puntualizar los resultados y abocar a los participantes a la consecución
de la tarea. También se incluyeron las causas identificadas de los problemas y sus
posibles consecuencias así como también posibles alternativas de solución. Al
finalizar la sesión ambos investigadores discutieron la dinámica general del grupo
focal y elaboraron algunas hipótesis para comprobar posteriormente. Una síntesis
de las discusiones emanadas del grupo focal fue transcrita a una hoja electrónica
basándose en los resultados del rotafolio y que fueron también cotejados con los
apuntes y la grabación de la sesión, iniciando este proceso en forma inmediata a la
conclusión del grupo focal para ser posteriormente completada y refinada.
       En general, los problemas referidos en los cinco grupos focales coincidieron
en cuanto a la identificación del problema, es decir, el área de su vida cotidiana
que consideraban problemática. No sucedió lo mismo en cuanto a una
identificación común de las causas, efectos y alternativas de solución sugeridas en
las discusiones de grupo. Dentro de los principales problemas identificados
destacaron el abuso policíaco, el abuso de sustancias, la ineficacia de los servicios
médicos y sociales, los problemas con el manejo de la sexualidad y la violencia
urbana, presentes en los cinco grupos efectuados. Cuatro de ellos además
señalaron la falta de alternativas de tiempo libre (A, C, D y E); mientras que tres
destacaron los problemas escolares (A,B y D) y los económico-laborales (A,B y C) y
diversos problemas urbanos referidos al medio ambiente (A, D y E). Dos de los
grupos además identificaron otros problemas que nosotros etiquetamos como
propiamente socioculturales y fronterizos (C y E).
       La utilización de los grupos focales en la detección de la problemática
adolescente de Nogales nos permitió un acercamiento mucho mas preciso a las
percepciones de los propios actores, a las que no habríamos tenido acceso si nos
quedamos con la información estadística o con los resultados de la encuesta a
proveedores de servicios para jóvenes. Desde la mirada epidemiológica solamente
contamos con las causas de mortalidad ubicadas en el Registro Civil de la localidad
                                                                                  28


a partir de la revisión de los certificados de defunción de los últimos cinco años,
también de las causas de consulta externa y de egreso hospitalarios facilitados por
el Instituto Mexicano del Seguro Social de la ciudad que ampara al 60% de los
habitantes. Según estas informaciones la problemática de los jóvenes en materia de
mortalidad se componía fundamentalmente en muertes por accidentes de
vehículos de motor, muertes violentas, problemas del sistema cardiopulmonar y
cáncer sin especificar. De los registros de consulta y egresos hospitalario
destacaron enfermedades comunes, como gripe y gastroenteritis, accidentes en el
trabajo, trastornos dermatológicos, odontológicos y oculares, también problemas
ginecológicos referidos al ciclo reproductivo de las jóvenes (trastornos
menstruales, embarazo, aborto, etc.).
        Desde la percepción de los prestadores de servicios para adolescentes cabe
señalar que en todos los casos hubo quejas del escaso uso que los jóvenes de la
localidad hacían de estos servicios, ubicando los problemas principalmente en el
ámbito personal y familiar. La desintegración familiar, entendida tanto como
desestructuración por separación o divorcio de los padres como también por la
pérdida de la función de autoridad de éstos, fue señalada como el principal
problema de los jóvenes locales, seguida de la incomprensión de las mismas
familias, las acciones destructivas y apatía de los adolescentes, el alcoholismo
calificado como problema social, la falta de lugares sanos para divertirse, entre
otros rubros. Extraña en este caso la escasa o nula mención de otros problemas que
fueron identificados en forma casi siempre unánime en los grupos focales. Para
nosotros esta visión altamente diferencial entre percepciones de los problemas
manifiesta no tanto el amplio rango de la problemática sino el abismo existente en
la localidad entre los encargados de los servicios y los propios destinatarios. Una
comparación entre la percepción de los adolescentes de sus problemas con la
percepción de los proveedores de servicios muestra la distancia que media entre
una visión y otra.
        Indudablemente la triangulación realizada al conjuntar varias técnicas de
investigación nos muestra que no existe una definición única de los problemas de
salud del adolescente y que cada una de las visiones aquí presentadas ofrecen
valiosos aportes que al conjuntarse permiten una visión más integral sobre el perfil
epidemiológico de la población joven de Nogales. Desde la estadística se observa
que la morbimortalidad registra a los accidentes de motor como las principales
causas de daño entre este grupo de edad. A pesar de esto no fueron reconocidos
como problemas de salud, ni por los adolescentes, ni por los proveedores. A la
inversa, varios de los problemas destacados tanto por proveedores, como por
adolescentes no se encuentran sino indirectamente reflejados en las estadísticas de
salud debido no solamente al tipo de información (morbi y mortalidad) sino a una
visión obviamente muy “medicalizada” de lo que constituye un “problema de
salud”. Los problemas de salud y las necesidades de atención de los adolescentes
en Nogales se resumen en dos condiciones compartidas por todos los jóvenes de
Nogales: la pertenencia al grupo de edad y la situación fronteriza. Además de éstas
hay otras condiciones de riesgo distribuidas desigualmente. Entre éstas cabe
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señalar aquellas relativas a la historia migratoria, estructura y dinámica familiar,
inserción laboral, ingreso económico, características de la vivienda, hábitos de
consumo y conductas de mayor riesgo, entre otras.
        En nuestro caso cabe señalar que esta experiencia con los grupos focales fue
realizada en un momento en que no estabamos familiarizados con la técnica y
desconocíamos la posible influencia de algunos factores señalados como clave en la
bibliografía tanto de grupos focales como de grupos de discusión. Uno de ellos se
refiere al no conocimiento previo de los participantes entre sí y otro a la elección
del espacio físico lo mas neutro posible para la realización de las sesiones. Sin
embargo, consideramos que estos factores en nuestro caso difícilmente habrían
variado los resultados obtenidos. En primer término, debido a que los grupos
focales fueron solamente una de las técnicas de investigación utilizadas y a que la
misma investigación del tema salud de adolescentes fue uno de los cinco temas
estudiados mencionados al inicio del anterior apartado, temas que se encontraron
estrechamente relacionados y que nos otorgaron una visión de conjunto que fue
también cotejada en el seno del trabajo con los subcomités. También hay que
señalar otra vez que los períodos intensivos de trabajo de campo nos permitieron
obtener un conocimiento de primera mano sobre la problemática detectada.
        Respecto del análisis quizás sea útil acotar que una posible aportación de
nuestro estudio se refiere a la posibilidad de simplificar los procedimientos de
análisis especialmente en trabajos como este, de corte mas bien exploratorio que
propiamente fenomenológico. Cuando lo que se busca es indagar en forma amplia
una cierta problemática de la cual se tiene información escasa quizás lo mas
importante no sea el ahondar en los aspectos lingüísticos y simbólicos sino mas
bien el obtener un panorama que permita ser cotejado con otras técnicas. En caso
de interesarnos mas en profundizar el campo fenomenológico lo que conviene es
atenerse con mayor rigor a las reglas técnicas y en realizar el análisis de forma mas
sofisticada que el por nosotros realizado. En todo caso no hay que perder de vista
la necesidad de ser prácticos en estudios aplicados, donde no pueden obviarse los
tiempos ni los recursos debido al carácter estratégico que guarda la información en
este tipo de investigaciones.
        Posteriormente a la realización de los grupos focales los equipos de
investigación tanto del lado mexicano como estadounidense convocaron a los
participantes en las sesiones para presentar comparativamente los resultados
obtenidos. Este fue el gérmen para la conformación posterior de una Coalición
binacional de jovenes fronterizos y llevó a la realización de una serie de acciones
propositivas encaminadas a mejorar las condiciones de vida y de salud de los
jovenes, pero no vamos a relatar aquí este proceso debido a que interesa solamente
destacar los aspectos metodológicos del estudio. En todo caso, sirva para señalar la
pertinencia que potencialmente otorga la realización de grupos focales o grupos de
discusión para la organización de la participación de los actores en proyectos que
son simultáneamente de investigación y acción.
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DOCUMENT INFO
Description: Consejos y revisi�n conceptual para realizar entrevistas grupales