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					Capítulo 4, Los Montoneros de Su Majestad
“Cuando no recordamos lo que nos pasa nos pueden suceder las mismas cosas”
De la canción “Quien quiera oír que oiga” de Lito Nebia

El Péndulo

Carlos Bettini entregando sus cartas credenciales al Rey de España el 6 de octubre de 2004, de la página Casa del Rey.

Todos conocemos el experimento físico por el cual un cuerpo suspendido de un punto por un hilo – péndulo - oscila de un punto a otro transformando la energía que tiene en su punto más alto – energía potencial - en la energía cinética que le permite desplazarse, pasar por el centro y elevarse hasta cierta altura en el campo opuesto, donde se detiene, y vuelve a iniciar el movimiento en el sentido opuesto. Después de un tiempo, las oscilaciones se van acortando y finalmente, por efecto de la resistencia del aire, el cuerpo se detiene en el centro, agotado, ya sin energía. En nuestra historia sucede algo similar. Partiendo del Siglo XVI con máxima “energía potencial” (recursos naturales) hemos oscilado de un lado al otro en continuos barquinazos fratricidas, entregando nuestra “energía” en un juego suicida que nos conduce irremediablemente al punto central de nuestra trayectoria, donde, agotados los recursos con los que alguna vez soñamos construir un gran país, nos detendremos, paralizados en el fracaso y la pobreza extrema. Otra hubiera sido la historia si por lo menos hubiéramos actuado como un “péndulo de compensación”, es decir, aquél “que se hace de metales de dilatación diferente, para evitar que los agentes atmosféricos alteren la regularidad de sus movimientos”.

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Pero ni siquiera fue así. Hoy, después de interminables vaivenes, ya no contamos con la potencialidad de otras épocas, y ya casi ni siquiera somos dueños de nuestra propia energía (recursos naturales). Paradójicamente España, que llegó a ser una de las naciones más poderosas de la Tierra sostenida por las riquezas de la Conquista del Nuevo Mundo, y que había dilapidado esas riquezas en luchas fratricidas – hasta el punto de requerir nuestra ayuda solidaria - hoy vuelve a ser “dueña” de nuestros recursos energéticos - petróleo, gas, minería, electricidad- y a dominar los servicios públicos que utilizamos diariamente - bancos, comercio, seguros, transportes – habiendo dictado en los últimos diez años, la agenda de los gobiernos de turno. ¿Cómo sucedió esto? Es lo que intentamos relatar en estas páginas. Y la pregunta que se impone: ¿cómo se sale de esto? No tenemos una respuesta integral a este interrogante, pero, con la certeza de que la toma de conciencia del problema es ya la mitad de la solución, presentamos a la consideración del lector este relato basado en la investigación sobre el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas. No es posible adentrase en el tema sin hacer referencia a las conexiones de la política con la corrupción y los negocios, que dejaron en manos de unos pocos, los recursos y el patrimonio de toda una Nación. Este relato es sólo una aproximación a la verdad. El desinterés de los últimos gobiernos y de los jueces por investigar las denuncias de los hechos aquí relatados, así como las trabas puestas por los funcionarios del gobierno, los organismos de control (SIGEN, AGN, AFIP, CNV, UFITCO, UIF) y los miembros del Parlamento, tornan imposible para un particular “de a pie” - como nos define el Dr. Monner Sans - confirmar la conexión de todos y cada uno de los hechos... Es la Justicia la responsable de profundizar la investigación y llegar a la verdad, no sólo para castigar a los culpables sino también para permitir que el país se detenga en la pendiente por la que nos deslizamos hacia la ruina. La Conquista de América Cuidado, ya está aquí la tercera guerra mundial...
Joaquín Sabina

Si no cumplimos nosotros con lo prometido, los españoles... ¡nos van a mandar a la mierda!...
Domingo Cavallo a micrófono abierto a Cristian Colombo

el 23 de mayo de 2001.

“Eran las diez y media de la mañana del caluroso 15 de enero de 2002, cuando Aníbal Fernández, secretario general de la Presidencia de Eduardo Duhalde, le alcanzó a su jefe el teléfono móvil que acababa de sonar. - Madrid- informó lacónico.

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Duhalde apenas pudo pronunciar un «hola», cuando la voz de Aznar explotó del otro lado de la línea. - ¡¿Qué pasa, Eduardo, te has vuelto loco?! - Tranquilo, José María. Ya ganaron bastante, y es hora de que pierdan un poco. Pero no será por mucho tiempo – concilió el Presidente. - Me han dicho que ni siquiera quieres atenderlos...- insistió Aznar. - No me hace falta. Sé cómo amenazan. Pero ya se han comunicado con Menem para que los ayude a presionarme. - ¡Hombre, teníamos un acuerdo: a las privatizadas no se las toca! – volvió a la carga el jefe de Gobierno español. - ¡Es imposible, José María, ya se llevaron el país al hombro! ¡Si les concedo que sigan con tarifas dolarizadas la gente me lincha! - Debisteis haberlo pensado antes de firmar los contratos de concesión...- replicó Aznar. - Todo eso fue fraudulento y vos lo sabés – lo atajó Duhalde. - ¡No me vengais con moralinas, Eduardo! ¡Si sois corruptos no es mi responsabilidad! - Para que haya corruptos debe haber corruptores ¿No te parece? - ¡Sea! Pero si cedéis ante esos tíos no esperéis nuestro apoyo para que el Fondo os mande un solo dólar. José María Aznar cortó la comunicación y Eduardo Duhalde apagó el teléfono con la mirada clavada en los ventanales. - Y pensar que éste era empleado de Villalonga...- murmuró. - ¿Qué? – el secretario procuró asegurarse que había escuchado bien. - Nada. Ocupémonos de otra cosa”.

Esta conversación entre José María Aznar y Eduardo Duhalde, extractada del libro “Los nuevos conquistadores – El papel de los gobiernos y las empresas españolas en el vaciamiento de Argentina” de Daniel Cecchini y Jorge Zicolillo 1, nos sitúa rápidamente frente al problema. Sin embargo, nadie salió a pedir explicaciones y tampoco ningún fiscal a investigarla.

1 Aparecido en agosto de 2002, tres meses antes de que le fuera otorgada la autorización de concentración económica a AIR COMET SA derivada de la venta que le hiciera el Gobierno Español de Aerolíneas Argentinas SA y Austral. Por ambas empresas AIR COMET pagó 1 dólar. Durante el gobierno de José María Aznar salieron de las arcas españolas y para aplicarse en Aerolíneas Argentinas u$s 2.650.000.000, que en su mayor parte nunca llegaron a la Argentina.

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En esa época, el Jefe de los fiscales, el Procurador General de la Nación, era el Dr. Carlos Becerra, y Carlos Bettini (¿el Soldado Emilio?) su jefe de asesores. Si alguien cree que el Dr. Duhalde, su Secretario, Aníbal Fernández y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, hicieron oídos sordos al reclamo del entonces Jefe de Gobierno español, José María Aznar, se equivoca. Durante la presidencia de Duhalde se derogó la Ley de Subversión Económica, según el gobierno, por pedido de los bancos en su mayoría españoles y el FMI. Lo cierto es que en ese momento, junto a RepsolYPF, la única cúpula empresaria imputada del delito de “subversión económica” era la de los funcionarios españoles que dirigían Aerolíneas Argentinas SA. La acusación alcanzaba al Ministro de Economía español, Rodrigo de Rato, y al propio Jefe de Gobierno José María Aznar. No habían pasado 5 meses de la primera conversación con Aznar cuando los diarios de la época dieron cuenta de la desesperación de Duhalde por conformar al gobierno español. La Nación del 2 de mayo de 2002, bajo el título de “Nuevo desaire del Senado a Duhalde” aclara: Pese a las negociaciones con funcionarios, la Cámara alta postergará hoy la derogación de la ley de subversión económica; Capitanich: el Gobierno está urgido...El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, admitió ayer que el Gobierno no sabe cuándo el Congreso tratará la modificación de la ley de quiebras y la derogación de la ley de subversión económica, dos medidas que exige el Fondo Monetario para reanudar una negociación económica. El 16 de mayo de 2002 el diario titula: “El Senado sancionó la ley de quiebras”; En un trámite rápido y con sólo cuatro votos en contra, aprobó el proyecto antes de que Duhalde viajara a España; en la misma sesión se aprobó la derogación de la ley de subversión económica... “Duhalde llega a Europa con una de las leyes pedidas por el FMI. El presidente promulgó la ley de quiebras antes de partir; euforia en el gabinete”, fue el otro titular; a su lado, y con una foto de Aznar con Alfonso Cortina, el presidente de Repsol se lee: “Aznar reclamó más apertura económica”. Tal vez sólo se recuerde porque ésa fue la misma sesión donde un fotógrafo sorprendió al ex presidente y senador Raul Alfonsín, leyendo un vergonzoso papel: «Me dicen: juez que hay que cajonear es Antelo», un candidato ternado a juez en la Sala III de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal que no agradaba al bloque radical. La foto y la noticia impactaron en todos los medios y taparon el verdadero trasfondo de las dos leyes que se acababan de aprobar. El favor era claro: conformar a Aznar y a los banqueros y empresarios españoles. Es que el empleado de Villalonga ahora era el jefe del gobierno dueño de nuestra economía. Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa (San Luis) y Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández «desaparecieron» a la hora de votar, mientras que el riojano Jorge Yoma, otro de los críticos de la semana pasada, se excusó por motivos de salud. Como el quórum estaba dado y los votos de aprobación asegurados, los equipos de quienes se preparaban a competir en las elecciones de 2003 (Kirchner y Rodríguez Saá) prefirieron hacer “mutis por el foro” antes de quedar expuestos “levantando la mano” por leyes que todos sabían extorsivas. En el centro de la foto se ve a un feliz Miguel Angel Pichetto levantando la mano en aprobación.

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Sólo la frepasista Vilma Ibarra, junto a los radicales Jorge Colazo y María Colombo, y Nancy Avelín (Cruzada Renovadora de San Juan) sufragaron en contra de la votación general... Vilma Ibarra fundamentó su voto negativo al decir que “el proyecto actual desanda un camino sin explicar que esto sea mejor para la emergencia y por qué se corre el riesgo de una extranjerización de empresas viables que están ahogadas financieramente”. En Diputados, el acuerdo Justicialismo – Radicalismo del senado naufragó, obligando al jefe del bloque peronista, Humberto Roggero, a encolumnar a sus 120 legisladores para aprobar la derogación de la ley de subversión económica. Las voces del radicalismo, entre ellas la de Margarita Stolbizer, se hicieron escuchar: Este texto deriva en la impunidad porque cambia el tipo penal. Propusimos un texto diferente, más claro, pero el PJ decidió que no era satisfactorio. En el fondo “no había tiempo”, Duhalde debía llegar a Madrid con las leyes exigidas por Aznar bajo el brazo. También, durante el breve mandato de Duhalde, La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia otorgó en forma ilegal a los españoles de Air Comet SA (los nuevos dueños de Aerolíneas Argentinas SA) la autorización de concentración económica de las aéreas Air Comet SA, Spanair, Air Plus e Iberia con Aerolíneas Argentinas y Austral, con el falaz argumento de que el sistema aerocomercial argentino es un “insumo” del turismo y debía darse como complemento de la fusión de dos pequeñas empresas de turismo: Optar SA (propiedad de Aerolíneas Argentinas y Austral) y Marsans Internacional de Argentina SA, que había facturado en 2000 sólo $ 3 millones. El funcionario que “armó” el informe, el Lic. Eduado Sgüiglia, había sido nombrado por el Dr. Roberto Lavagna – ministro de Economía de Duhalde. Hasta hoy nadie se explica qué hacía Sgüiglia en ese lugar. Más adelante usted comprenderá cómo se mueven los actores en esta tragedia. En cuanto a Aznar, el presidente del Gobierno español, cuando se refería a los que le habían dicho que ni siquiera querían atenderlos, hace referencia, entre otros, a Felipe González, que en aquel momento hacía lobby a favor de los empresarios españoles. La de Felipe González, acompañado por Carlos Bettini, fue una de las últimas audiencias que concedió Fernando De la Rúa el 20 de diciembre de 2001, mientras la represión y la muerte se apoderaban de la Plaza de Mayo. Claro que estamos en tiempos de análisis sobre los fracasos de los argentinos como sociedad, pero, acostumbrados a mirar hacia atrás sin tener en cuenta el contexto que rodeó cada hecho del pasado, hemos caído en la trampa del análisis subjetivo que excluye en forma terminante al que no piensa como nosotros, y perdemos la capacidad de percepción de los detalles que rodean cada acontecimiento. Pareciera que no aprendemos nunca. En la revista Vein-ti-tres del 7 de octubre de 2004, bajo el título “Al Colón, al Colón...” aparecen “una por una, las mentiras que nos han contado sobre el descubrimiento de América”. Podemos leer a Felipe Pigna:

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a) Los Reyes no eran católicos: En 1486, cuando Colón consiguió una entrevista con la reina Isabel de Castilla, los reyes estaban muy ocupados en hacer gala de lo que les daría la marca registrada de católicos: reconquistar todo el territorio ocupado por los musulmanes y expulsar a los judíos de sus dominios, y no se mostraban muy dispuestos a distraer recursos ni energías en otros asuntos. Por eso, Colón tuvo que esperar hasta el fin de la Reconquista, marcada por la toma del reino musulmán de Granada, el 2 de enero de 1492, para que decidieran apoyar su empresa. Fernando e Isabel fueron declarados oficialmente como Reyes Católicos por el Papa Alejandro VI recién en 1496. O sea 4 años después del descubrimiento. b) La Corona no vendió sus joyas para financiar el viaje: Por el contrato conocido como Capitulación de Santa Fe, la Corona sólo se comprometió a financiar la expedición. España puso la marca y el aval del Estado. Pero no invirtió absolutamente nada: La reina recordó un viejo pleito con la ciudad de Palos: sus habitantes habían sido multados por contrabando y piratería. (VAYA ANTECEDENTE) Y les trocó la multa en efectivo por la provisión y equipamiento de dos carabelas, Pinta y Niña. c) El viaje no fue una misión espiritual, evangelizadora: Era una expedición claramente comercial a la China. No hubo ningún cura. Viajaron funcionarios judiciales, un escribano, un cirujano (sangrador y barbero), un físico, un boticario y un veedor para custodiar los intereses de los reyes....Colón llevaba elementos “para el rescate” con los nativos, productos europeos que les podían interesar, como las famosas cuentas de vidrio. Mas que a intercambiar, iban a comprar, ya que España tenía pocos productos. d) Colón no era un humanista: Era un navegante comerciante que se inició en Génova, hizo las rutas de África por el Mediterráneo y armó una empresa naviera con su suegro, que duró hasta que falleció su mujer... Colón no era amigo de los indios. En uno de los primeros actos del “encuentro” con los nativos le arrancó los aros de oro, lastimándole las orejas, a un par de nativas. Y en su diario de viaje anotó: “Son la mejor gente del mundo y sobre todo la más amable, no conocen el mal – nunca matan ni roban - aman a sus vecinos como a ellos mismos y tienen la manera más dulce de hablar del mundo, siempre riendo. Serían buenos sirvientes; con cincuenta hombres podríamos dominarlos y obligarlos a hacer lo que quisiéramos”. Ordena la extracción de oro aluvial de los ríos y a los que no conseguían pepitas, les cortaba las manos. e) Colón era un comerciante, pero sus promotores tenían moral cristiana: Fernando, como rey de Nápoles, votaba en las elecciones del papado y pagó sobornos para que ganara Alejandro Borgia. Alejandro VI fue el papa más corrupto de la historia de la humanidad. Intercedió en el Tratado de Tordesillas que repartió América entre España y Portugal; en una carta le pregunta a Fernando si quiere que predate un documento para favorecerlo. Estos hombres que decían que había que traer la moral a los nuevos territorios son los dos ejemplos de gobernantes inescrupulosos y amorales que pone Maquiavelo en su libro “El Príncipe”, de 1506.

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f) Los indios eran ingenuos, cambiaron oro por baratijas: Es un absurdo pensar que los indios se dejaron engañar. El oro en esa parte de América no tenía valor monetario ni era una piedra preciosa. Se usaba en ceremonias religiosas y adornos. Para los naturales era lógico cambiar unas piedras sin valor por algo tan interesante, valioso y raro como un espejo o una guitarra, cosas que no existían en América. Acusarlos de ignorantes, como lo hacen casi todos los cronistas de Indias, es de una total ignorancia o de mucha mala leche.

Así, de la mítica conquista española que celebrábamos cada 12 de Octubre, hemos pasado pendularmente, sin detenernos, a la reivindicación indígena y la condena de la Conquista, haciendo responsable a España del exterminio de los pueblos americanos, al extremo de sostener que “no podemos festejar - el 12 de Octubre – el comienzo del

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genocidio americano. Habría que conmemorar el 11 de Octubre como último día de la libertad de América”. Felipe Pigna sugiere: “Tendría que haber un día de la Lengua o de la Cultura Hispanoamericana que no tenga nada que ver con el 12 de Octubre, para distinguir a Pizarro, Cortéz, Pedro de Mendoza y Colón – gente desagradable y asesina – de Quevedo, Góngora, Machado y Miguel Hernández”. Parece entonces que hubo valor... pero no hidalguía en la Conquista. Con acierto remata: “El 12 de octubre, como Día de la Raza, se festeja sólo acá en la Argentina. Lo instauró Hipólito Yrigoyen en 1918... La palabra “raza” le costó a la humanidad entre 80 y 90 millones de muertos en el siglo XX”. Atrapados en posiciones extremas nuestros antepasados se dividieron siempre en dos grupos: rosistas y anti rosistas, federales versus unitarios, peronistas y anti peronistas, de izquierda o de derecha, derrochando en luchas fraticidas miles de vidas inocentes, y los recursos, muchos de ellos no renovables, que la naturaleza nos provee. La nuestra es una historia extrema, enredada en las peleas del pasado. Aquí, trataremos de detenernos en las consecuencias de la nueva “conquista” que, a partir de 1990, arrasó con los bienes y los recursos de nuestro suelo. Los españoles, igual que los Reyes Católicos y Colón en nuestros libros de la escuela primaria, volvieron a aparecer altos, rubios y buenos. La cabeza del gobierno español, Felipe González - socialista en su patria y feroz imperialista en América - fue quien dirigió este nuevo desembarco y contó con la colaboración de aventureros y mercenarios autóctonos, muchos de los cuales forman parte hoy del gobierno argentino. Vanos fueron los esfuerzos de personalidades argentinas que se dirigieron al Rey de España denunciando los hechos de corrupción de algunos de los españoles en la Argentina (en el caso que presentamos, el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas). No resulta fácil comparar a Fernando de Aragón con Juan Carlos Iº de Borbón. Lo que sí queda claro es que, en el competitivo mundo capitalista europeo, España decidió salir de pobre y llegar a ser – antes del fin del siglo XX - una de las más poderosas naciones de la joven Unión Europea. Carente de recursos energéticos decidió buscarlos en América con diversos resultados. Sólo en la Argentina encontró las condiciones ideales para quedarse con todo por unos pocos miles de millones de dólares que recuperaron en tiempo récord, enancados en el atractivo 1 a 1 (peso/dólar) que caracterizó la década del 90 . ¿Cómo lograron esto? Con el apoyo de políticos y empresarios autóctonos que, parapetados en la corrupción, les abrieron las puertas para que ingresaran al dominio de las que hasta entonces habían sido empresas del Estado, en lo que tristemente se llamó “la venta o remate de las Joyas de la Abuela”.

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Después de Felipe, vinieron Aznar y su amigo Rodrigo de Rato. La expoliación legal no sólo continuó, sino que se agudizó. Hoy, con el PSOE nuevamente en el poder, un sonriente Rodríguez Zapatero nos palmea y promete ayudarnos... siempre que se suban las tarifas y el gobierno baje las retenciones a las exportaciones de Repsol - YPF. Mientras, otro risueño Rodrigo de Rato, desde su escritorio en el FMI promete ayudarnos también... siempre que paguemos la deuda e ingresemos nuevamente en la ronda catonga del endeudamiento espurio. A semejanza de Fernando y de Colón, su Majestad el Rey Juan Carlos y la cúpula del gobierno español sólo piensan en España. Ni católicos, ni evangelizadores ni aventureros. Ya poco queda de aquellas páginas de los libros de historia. Hoy la realidad se impone. Ni siquiera España es ya nuestra “madre” sino una agresiva señora que se alimenta de lo nuestro. Es hora entonces de que despertemos de nuestro letargo y miremos las cosas tal cual son. Si piensa que exagero, sería conveniente que recordara a los indígenas de 1492 y volviera a nuestros días. España concelebró en nuestra ciudad de Santa Fe, el Congreso Internacional de la Lengua Española - desde ya, subvencionado por su Majestad, que asistió al evento, con un costo que los diarios estiman en unos 3 millones de dólares. Mientras, los empresarios españoles se entrevistaban con funcionarios del gobierno, exigiendo aumentos de tarifas que les reportarán U$D 3.000 millones en los próximos años y la eliminación de las retenciones a las exportaciones petroleras que les reportarán otros U$D 3.000 millones anuales. ¿ No es esto también hoy, cambiar cuentas de vidrio por oro? Si alguien cree que con el presidente Kirchner y sus funcionarios se pondrá fin a semejante situación, le sugiero que lea estas páginas y saque sus conclusiones. Allí verá, en un caso real, cómo se manejan los hilos del poder y la dependencia, que incluyen a oscuros personajes: los mosqueteros autóctonos.

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En un recuadro había una anotación de puño y letra:
Prestar atención al artículo de “El País” de España del 19 de octubre de 2004, titulado: CONTRATO DE REPSOL YPF EN IRÁN. EP. Repsol YPF ha firmado un acuerdo con la compañía estatal iraní National Iranian Oil Company para la explotación de dos bloques en el sur del Golfo Pérsico. El contrato tiene una duración inicial de dos años y medio y contempla un compromiso de inversión de 21,6 millones de euros. ¿No significará esto comprometernos en guerras ajenas? Comparar con el uso de aviones de Aerolíneas Argentinas para el transporte de tropas inglesas a IRAK. Ver en el libro de Walter Graciano “Hitler ganó la guerra” la referencia al petróleo en Europa: “La mayoría de las empresas petroleras europeas son compañías estatales de países sin petróleo, como el caso del ENI (Italia) o TotalFina ELF (Francia)... Mientras se calcula que las reservas mundiales de petróleo alcanzan para 35 años, al actual ritmo de producción, el petróleo norteamericano se extinguirá en el año 2010. Francia se quedará sin petróleo en el año 2012 e Inglaterra en el 2006... La familia Rockefeller controla, entre otros conglomerados petroleros a la Amoco-British Petroleum. Cuando Aznar vendió acciones de Repsol en la Bolsa de Madrid, éstas fueron compradas, nada menos que por el Chase Manhatan Bank, banco controlado también por la familia Rockefeller. Algo similar ocurrió con Telefónica de España, las acciones vendidas en la Bolsa fueron compradas en forma mayoritaria por bancos estadounidenses muy relacionados con el clan petrolero norteamericano”. ¿Será por eso que la España de Aznar acompañó a EEUU e Inglaterra en la invasión a Irak?

Junto a un artículo del diario El Cronista, con una entrevista al gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, de título: Traeré dinero de Suiza para invertir en energía. Abajo, había anotado “sin comentarios, volver sobre éste tema al final del libro”.

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La Carroza Una anotación: Incorporar juramento de Bettini de lealtad al Rey El Embajador con el Rey – “Bettini entregó cartas credenciales en España”, decía el título del artículo de La Nación del 7 de octubre de 2004. “ Madrid. El nuevo embajador argentino en España, Carlos Bettini, se entrevistó ayer durante veinte minutos con el rey Juan Carlos, a quien presentó las cartas credenciales que lo habilitan como representante de nuestro gobierno en territorio español. Fuentes diplomáticas calificaron como “muy significativa” la conversación con el Rey. El encuentro transcurrió en el Palacio Real, al que el embajador Bettini llegó vestido de jacket, en una carroza antigua tirada por caballos que, tal como impone el ceremonial español, hizo su recorrido a través de la pintoresca zona antigua de la ciudad”. Lo cierto es que Carlos Bettini estaba exultante. La carroza que lo llevó por las avenidas del viejo Madrid hasta el palacio real era la culminación de su carrera: de Montonero a lobbysta de las empresas españolas, y por fin embajador extraordinario y plenipotenciario de la Argentina ante el Reino de España. “¡Vaya título!” exclamó. El Rey Juan Carlos, sin saberlo, había sellado su victoria al aceptar las cartas credenciales que sus amigos y compañeros de militancia, Néstor Kirchner y Rafael Bielsa, le habían extendido con sus firmas. En su mente debían resonar las palabras que Rodolfo Galimberti dijera a los periodistas Marcelo Larraquy y Roberto Caballero: Nuestra generación estaba para hacer grandes cosas. Cuando veo a Vaca Narvaja vestido de gomero, a Perdía mendigando un puestito público, y a Firmenich autoexiliado en democracia, me dan asco. Ellos faltan el respeto a todos los muertos. Yo me puse en la cabeza que mi mejor homenaje es tener éxito, demostrar que en esa época quisimos hacer la revolución y que hoy podemos ser empresarios o multimillonarios...2 ¡Él había superado a todos ellos! Lejos se encontraba de suponer que su ostentoso paseo estaba poniendo al descubierto la trama financiera del vaciamiento que arrasó con nuestra Línea Aérea de Bandera y las empresas de servicios de nuestro país. Tal como afirmó con sagacidad la Jueza Eva Joly: “El diablo se oculta en los detalles”. Del otro lado del mundo, sentado en el escritorio del organismo más poderoso del planeta, Rodrigo de Rato – ex Vicepresidente del Gobierno español y ministro de Economía e Industrias de la Administración Aznar- sonrió satisfecho. La designación de Bettini era el reaseguro de que el gobierno de Néstor Kirchner no cumpliría su promesa de campaña de investigar el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas a manos de los funcionarios estatales españoles de la SEPI.
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Del libro “Galimberti. De Perón a Susana. De Montonero a la CIA”. Editorial Norma

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Mientras, aquí en la Argentina, la historia estaba por comenzar. La Conspiración Silenciosa
“El drama de nuestra generación es que no les cuentan a las generaciones futuras cómo fue la historia”
Rodolfo Galimberti

La mañana de domingo era clara y brillante. Luego de un largo desayuno me senté al sol junto a los diarios. De pronto, en la revista VIVA de Clarín leí un comentario de Enrique Pinti. En él, apuntaba: ... “Cuando yo cursaba la escuela secundaria, allá por 1954, un profesor de historia dijo en clase: "La historia la hacemos todos y cada uno de nosotros; yo dando clase, y ustedes, escuchándome, sus madres quizás estén comprando cosas en el mercado, discutiendo precios, buscando ofertas, y al hacer esto tan prosaico, también están haciendo historia. La historia es una niña eterna que cada día renace entre nosotros”...en el cuaderno de apuntes, garabateada con letra desprolija quedó grabada esa idea, esa pequeña reflexión dicha casi al pasar, como una débil defensa ante los reiterados bostezos que la simple mención de la palabra “historia” provocaba y provoca entre los adolescentes.... Muchos años más tarde, veinticinco años más tarde, el cuadernito volvió a aparecer. Fue en medio de esas búsquedas afiebradas de algo que ya ni recuerdo. La nostalgia, la curiosidad y la sorpresa me llevaron a leer aquellos borrosos trazos. La historia me había pasado por encima en esos veinticinco años: el final del peronismo, revoluciones, golpes, elecciones, esperanzas, desilusiones, Frondizi, Illia, otra vez golpe, retorno de Perón y el Proceso; y en lo internacional: Argelia, Corea, Vietnam, Fidel, el deshielo soviético, Checoslovaquia, tanques soviéticos y americanos, Bahía de Cochinos, el asesinato de Kennedy, el Mayo Francés. La historia había dejado de ser la sucesión de fechas lejanas y conflictos ajenos; ya no era sólo la caída de Constantinopla, el descubrimiento de América y el himno de Doña Mariquita. La historia ahora tenía que ver conmigo, con mis parientes y amigos. Tenía razón el del sobretodo beige con martingala: habíamos hecho – o deshecho, no sé – la historia. Y también admitámoslo, la habíamos escrito con nuestros actos cotidianos. Con nuestra frivolidad, con nuestra mala memoria, con nuestros amores y con nuestros odios, con nuestra generosidad y con nuestros prejuicios. ¡Yo había hecho historia! ¡Todos la habíamos hecho! La sensación de que el tiempo se escurre como arena entre los dedos me asaltó por primera vez en la vida. El cuaderno se perdió luego de alguna mudanza, pero lo que dijo aquel profesor me quedó grabado a fuego. A partir de ahí decidí no hacerme el gil y enfrentar la responsabilidad de no minimizar mis pequeños actos. La historia la hacemos entre todos, aunque no declaremos guerras ni firmemos la paz ni decretemos nada”.

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Me quedé un rato pensando. La sutil pluma de Pinti me sumió en la amarga sensación de que, a mi también, la historia me había pasado por encima. Comencé a agobiarme, cuando recordé una vieja conversación con un miembro del Poder Judicial, que sostenía que la única forma de volver a tener Justicia era disponer de los pequeños detalles que puede aportar una mayoría silenciosa que presencia los actos de corrupción de los políticos de turno. “El día que esa mayoría silenciosa nos aporte datos – por más que parezcan menores para la investigación de hechos de corrupción, podremos desentrañar la trama de delitos que se esconde tras las decisiones interesadas de los miembros del Poder Ejecutivo”, decía, rematando: “Como dicen los Evangelios, «No se puede ocultar una casa en la cima de una montaña»”. Y agregaba, “En la construcción de la «casa» de la corrupción participan muchos, la mayoría de ellos inocentes que deciden guardar silencio por temor a la pérdida de su trabajo o la seguridad de su familia. No necesitamos arrepentidos sino gente común que nos dé un dato revelador, por más pequeño que parezca, que nos permita encontrar la pista del ilícito”. Tomé el artículo de Pinti y arrancándolo de la revista lo guardé entre mis recortes. La decisión de volcar todos los detalles que conocía en un libro ya estaba en marcha. No habían pasado diez días, cuando un pequeño dato de la política nacional – la nominación de un embajador político en Madrid – me proveyó la clave para una investigación que había llevado adelante sin éxito durante 14 años. Convencido, comencé a “tirar” de un rollo infernal que, sin duda, el poder intentaría detener: la convergencia entre la corrupción en la Argentina y la de España. Los personajes políticos más importantes de la Argentina y España entrelazados en los “negocios” armados en la década del 90 y su primer eslabón: Aerolíneas Argentinas. La historia volcada en ese documento es la que presento en este libro. El Señor Fiscal Existen pocos fiscales que despierten confianza. Éste era uno de ellos. Pedí hablar con él y tras unos minutos de espera, la puerta de su despacho se abrió y me invitó a pasar. Comencé a relatarle los hechos. Él me detuvo, y con voz pausada, sugirió. -Sería mejor que fuéramos tomando nota. Así que comencé: - He seguido el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas desde su privatización allá por 1990. Durante estos catorce años he acumulado muchos documentos y datos de

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importancia para la investigación del vaciamiento y decadencia de AEROLÍNEAS ARGENTINAS, sacrificada por Menem en el altar de la privatizaciones. En noviembre de 1990, aduciendo la falta de recursos del Estado para desarrollar la empresa y mantenerla en los primeros puestos de la aviación comercial mundial, adonde trepó merced al sacrificio y trabajo de miles de argentinos que llegamos a considerarla “nuestra Compañía”, Carlos Menem decidió iniciar con ella la era de las privatizaciones. La patraña fue tal, que durante los dos primeros años nadie se animó a reaccionar. El dúo Menem-Dromi, encontró así el patrón para armar sucesivas privatizaciones... y un socio que pagara el “peaje” para quedarse con ellas: el gobierno español.

Editorial de La Nación sobre la adjudicación de Aerolineas Argentinas, Noviembre de 1990.

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Tras los diez años de gobierno de Menem, vinieron De la Rúa, la debacle, Rodríguez Saa, Duhalde y finalmente Kirchner. Todos prometieron investigar el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas pero ninguno lo hizo. Todos prometieron transparencia, pero todos se transfiguraron al llegar al gobierno y se transformaron en oscuros negociadores que nada tenían que ver con las promesas que habían hecho durante la campaña. La periodista Carolina Arenes, en una entrevista al Dr. Héctor Tizón en enero de 2004, le preguntó: - ¿Cuáles son las peores cosas que dejó pasar la Corte? - “Muchas, pero una basta como ejemplo: el invento del per saltum, Cuando un juez estaba dictando una medida cautelar sobre la privatización de Aerolíneas Argentinas, la Corte Suprema - por primera vez en la historia de la jurisprudencia argentina - dijo: “Venga ese trámite. Acá está todo correcto”. A partir de ahí, para atrás como para adelante, todo fue, realmente, una vergüenza”. En caso de que colocáramos el nombre de YPF, Aguas Argentinas, Gas del Estado, Ferrocarriles Argentinos, ELMA, en lugar de AEROLÍNEAS ARGENTINAS, el resultado sería el mismo y podríamos avanzar en la investigación de los hechos de corrupción más resonantes de los últimos tiempos, en los que se remató el patrimonio nacional sin haberse producido ninguno de los hechos benéficos que prometieron para la sociedad. Esto quedó de relieve en la causa Nº 2096/95 en la cual el juez Jorge Ballestero investigaba los delitos cometidos en la privatización y posterior gerenciamiento de Aerolíneas Argentinas SA (que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Criminal Federal Nº 2 Secretaría 4). La causa duerme allí desde el año 2001. El Juez a cargo ordenó llevar la investigación desde “el principio” aún cuando le habían sugerido como más efectivo que investigara los últimos años del vaciamiento ya que, en estos, los delitos no estaban prescriptos. El juez se detuvo en el año 1991. Aún así, el 8 de abril de 2003, emitió una resolución que vale la pena reproducir: “Todos los actos descriptos previamente fueron realizados en el marco de una asociación constituida en el año 1990 en la cual sus integrantes – tanto empresarios como funcionarios públicos – se asignaron las distintas tareas con el objeto de realizar todos y cada uno de los ilícitos que fueran necesarios para desapoderar fraudulentamente al Estado Nacional, de Aerolíneas Argentinas, generando así un perjuicio a la Economía Nacional. Cabe destacar que las conductas previamente relatadas se han calificado provisoriamente como constitutivas de los delitos previstos y reprimidos por los artículos 293, 174, inciso 5º, en función del 173 inciso 7º y 210, todos ellos del Código Penal”. El 9 de junio de 2004, en la audiencia pública por la aprobación del pliego de embajador para Carlos Bettini, el Canciller Bielsa manifestó cínicamente: “Siento respeto, en algún caso cariño y en otro caso admiración por el Ingeniero Carranza, por la diputada Rodríguez, por el Diputado Basteiro, por Patricia Bullrich y por el Dr.

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Monner Sans. Sólo, que no me parece propio del Estado de Derecho que un ciudadano, aún cuando tenga fueros, anticipe con meses de antelación qué es lo que va a hacer un juez en una causa que está instruyendo. Creo que esto es grave y que no es propio de una democracia que se precie de tal”. El Dr. Bielsa se estaba refiriendo, entre otras cosas, a mi afirmación durante la audiencia, de que el Juez Ballestero, tarde o temprano, debería citar a declaración indagatoria al Lic. Bettini por su participación en el directorio de Aerolíneas Argentinas. Como prueba de este hecho que debería haber bastado para desacreditar el nombramiento de marras, intenté adjuntar copia del escrito que presenté ante el Juez Ballestero, pidiendo una constancia de que el juzgado tenía a su cargo “la investigación del desempeño de los integrantes del directorio, que se desempeñaron entre 1990 y 2001, y entre los que se encontraba el Lic. BETTINI”, con la respuesta del Juez que establece: “Toda vez que el nombrado no reviste calidad de parte en las presentes actuaciones, no ha lugar a lo solicitado. Sin perjuicio de ello hágase saber al solicitante que, en caso de ser requerido por los organismos oficiales respectivos, se remitirá a donde corresponda copia certificada de las partes pertinentes” Fdo. Jorge L. Ballestero, Juez. Artilugio legal para evitar tener que manifestar que habría tomado la decisión en consonancia con la visita de un conocido abogado relacionado con el Gobierno. Como era de esperar, ningún funcionario ni legislador se presentó a requerir la mencionada certificación. Usaron seguramente sus influencias para “dormirlo” y para que el Canciller, socarronamente, se burlara de nosotros en la Audiencia. El fiscal intervino: -Me quedo con los datos...Veré en qué puedo ayudar. Aunque resulte increíble, dos meses después el Juez Ballestero giró el expediente al fiscal actuante sugiriendo cerrar la investigación. Así actúa el poder. Si Hubiera Existido Internet 3 Eran las dos treinta de la mañana del 20 de mayo de 2004, cuando pulsé el botón de arranque. La pantalla de la computadora se iluminó y comenzó a correr los programas de inicio. La lentitud del procedimiento me causaba un extraño cosquilleo en el estómago. La corazonada que me asaltó en sueños requería una confirmación. Entré en Internet. Busqué en la colorida pantalla el buscador para teclear: BETTINI FRANCESE... Una página entera de referencias apareció ante mis ojos. Al voleo tecleé sobre una de ellas. Tras un parpadeo apareció en la pantalla:

Aunque parezca mentira, Internet nació hace tan sólo doce años - en 1993. Para esa fecha ya Aerolíneas Argentinas estaba al borde de la quiebra. Su patrimonio al 30 de junio de 1993 ya era negativo.

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«¿Dónde estaba Carlos Bettini el 12 de junio de 1976 al mediodía? El 12 de junio de 1976 al mediodía, Bettini con su hermano y otro miembro de la Organización Montoneros estaban parados frente al edificio de departamentos conocido como “Edificio YPF” en la calle 53 entre 7 y 8 de la ciudad de La Plata. Carlos Bettini, alias “Soldado Emilio” escondía entre sus ropas un revólver 357 magnum. Esperaban la salida de Jorge Bigliardi para matarlo. ¿Por qué? Porque era marino, aunque con varios años de retirado. ¿Por qué él entre muchos posibles blancos? Porque los Bettini eran amigos de Bigliardi y esa circunstancia les permitía acercarse y dispararle sin ningún riesgo. Aún más, el cuñado de los Bettini (casado con su hermana), Jorge Devoto, que también era marino y vivía en el mismo edificio de Bigliardi, fue el que lo propuso como blanco para ser asesinado. Retomemos: sale Bigliardi del edificio, los saluda, y sigue caminando por 53 hacia 8. ¿Por qué no le dispararon? La casualidad hizo que se encontrara en el ascensor con Devoto y salieran juntos para sorpresa del comando asesino. Bigliardi, completamente ajeno a lo que sucedía no escuchó la discusión de los Bettini con su cuñado el marino Devoto sobre la torpeza cometida al salir con la víctima. Deciden esperar en el mismo lugar a que regrese, como todos los domingos, de ir a comprar los ravioles. Ellos lo sabían cronometradamente: eran vecinos y amigos. Bigliardi regresa y estaciona su auto en la esquina. En la misma esquina está Carlos Bettini empuñando su 357 Magnum escondido bajo la ropa. Bigliardi desciende del auto y camina hacia ellos, los vuelve a saludar y alcanza a gritar “canallas” cuando comprende lo que significa el arma en la mano de Carlos Bettini apuntando hacia él y antes de recibir el disparo mortal en el cuello. Mientras Bigliardi moría sobre el pavimento, a los jóvenes 47 años, dejando una viuda y dos hijos de menos de 8 años, Carlos Bettini se fue tranquilamente a jugar al rugby al club San Luis». Cliqueé en otra de las referencias, una página de “Hijos” de Madrid. En la pantalla apareció el juicio, llevado por el Tribunal Penal de Roma en Rebibbia, cerca de la capital italiana en junio del año 2000, que juzgó en ausencia a Carlos Suárez Mason y a otros seis ex militares argentinos que tuvieron a su cargo la represión en la ciudad de La Plata durante la dictadura militar. “Condena en Roma a militares argentinos represores. La de ayer, undécima audiencia, fue la más terrible y dramática del proceso contra siete militares argentinos. El motivo, los testimonios que presentaron media docena de testigos de los tormentos que padecieron durante la dictadura militar miles de desaparecidos. El que más horror desató fue el recuerdo, por parte de su suegra, del teniente de la Armada Jorge Devoto, arrojado desde un avión por sus propios camaradas de armas. A los que iban a morir en los “vuelos de la muerte” se los anestesiaba. A Devoto no; vivió con absoluta lucidez sus últimos momentos, sabiendo que iba a ser tirado al mar. Un caso de crueldad que dejó mudos a los miembros del Tribunal, a los abogados, a los periodistas y al público en el aula judicial de máxima seguridad donde se lleva a cabo el proceso. Los relatos y los detalles resultaban tan espantosos que hasta el líder del Partido Verde Ecologista Italiano, Grazia Francescato, que estaba presente, no pudo contener las lágrimas... de todos los testimonios, el más impresionante fue el de Marta Francese de

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Bettini, cuya familia sufrió una persecución con un ensañamiento que hasta hoy parece difícil de explicar. Los Bettini eran una de las familias más conocidas y ricas de la ciudad de La Plata. Primero desapareció y fue asesinado Marcelo, de 21 años, estudiante de Agronomía, hijo de Marta y del Profesor Antonio Bettini, magistrado y docente universitario. Su viuda explicó que el marido era un hombre de derecha, miembro de Tradición, Familia y Propiedad. Pero fue secuestrado como su hijo. El yerno del matrimonio era el oficial de la Armada Jorge Devoto, quien fue a pedir noticias de su suegro y de un chofer de la familia que habían sido secuestrados. Devoto entró en el edificio Libertad de la Marina y nunca más se supo de él. Recién, hace tres años, el capitán de fragata Adolfo Scilingo, un marino “arrepentido” que contó al periodista Horacio Verbitsky los “vuelos de la Muerte” dijo que Devoto había sido arrojado vivo desde un avión, sin suministrarle las inyecciones que les daban habitualmente a los “trasladados” para lanzarlos al mar o al Río de la Plata ya inconscientes a fin de que no ofrecieran resistencia. El ensañamiento no concluyó con el fin horrible del teniente Devoto. La testigo Marta Bettini relató, conteniendo su emoción, que los militares secuestraron también a su madre, de 76 años en 1977, cuando la familia había huido a España. Años más tarde, el fiscal Julio Strassera la llamó a Madrid para informarle que los restos de la anciana habían sido encontrados en una fosa común”... La respiración se me detuvo. El relato, y el testimonio del dolor de esta mujer que perdió en esa época de horrores a su hijo, a su esposo y a su madre, me devolvió a los recuerdos de los años 70. Tuve que dejar la pantalla. Quedé pensativo. Luego de un rato vuelvo a sentarme ante la computadora; es que hay algo que me llama la atención: el hijo del fiscal Carlos Bettini no se presentó nunca a declarar en ninguno de los juicios llevados a cabo tanto en la Argentina como en el Exterior, a pesar de que en ese momento – en la Argentina - era la mano derecha del Procurador General de la Nación. La madre de Carlos Bettini, doña Marta Francese de Bettini “cuya familia fue perseguida con un ensañamiento que ni siquiera ahora logra explicarse”, relata en 1999, esta vez a jueces de La Plata, el secuestro y desaparición de su esposo, el Fiscal Federal Antonio Bautista Bettini, de 60 años, una persona de “derecha”, de larga y reconocida trayectoria judicial en la capital de la provincia de Buenos Aires. Comenta que su marido fue secuestrado por un “grupo de tareas” el 18 de marzo de 1977, mientras investigaba afanosamente la muerte de su hijo menor, Marcelo Bettini, estudiante de Agronomía, de 21 años, que fue asesinado en la primavera de 1976 mientras militaba en la Universidad de La Plata. Tres días después de la desaparición del Fiscal Bettini, su yerno, el Teniente de Marina Jorge Alberto Devoto ingresa al Edificio Libertad reclamando por la aparición de su suegro. Fue la última vez que lo vieron con vida... Agrega que el ex marino Adolfo Scilingo decía al periodista Horacio Verbitsky en su

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novela “El vuelo” que se rumoreaba que Devoto fue arrojado en uno de los “vuelos de la muerte” sin adormecerlo porque los marinos lo consideraban un “traidor”. En la ocasión, la hija de Marta Francese relata que su padre había sido visto en varios centros de detención y finalmente en la ESMA; que había sido secuestrado por un grupo especial para “secuestros extorsivos” de personas importantes, esto es gente por la cual “se pedía dinero por su rescate”... Uno de sus secuestradores afirmó “Bettini era un abogado mayor de unos 60 años y teníamos la orden de no tocarlo”... La esposa del Teniente Devoto afirma que luego de desaparecido su marido, un oficial de la Armada le dijo que “seguramente pedirán por él un rescate ya que sus padres tenían una sólida posición económica, y que esté atenta a la forma en que le comunicarán el pedido de rescate”... “No me dieron ninguna cifra concreta, porque dijeron que serían otros los que se iban a poner en contacto conmigo. Ciertamente decían muy convencidos lo del pedido de rescate. No fue una cosa al pasar. Era lo que yo tenía que esperar”. Busco otra referencia sobre la familia Bettini Francese y encuentro el testimonio que prestó en la ciudad de La Plata el 17 de febrero de 1999 un amigo de la familia, Ángel Mario Miretta Mendizábal, abogado en ese entonces de 52 años, quien atestigua sobre la desaparición de la abuela de Carlos Bettini, Mercedes Hourquebie de Francese, de 76 años, secuestrada en octubre de 1977. Miretta afirma que Memé (como llamaba a la abuela de Bettini) le había encargado vender una propiedad que compartía con parientes de La Plata para “enviar ese dinero” a la familia que se encontraba asilada en Madrid. Cuenta que, en octubre de 1977, en pleno día (a las 12,45 hs) un “grupo de tareas” se la llevó mientras, al mismo tiempo, otro grupo lo buscaba en el estudio jurídico que Miretta compartía con los hermanos César y Vicente Bustos. Miretta afirma que luego de enterarse de la desaparición de Memé, pidió a uno de sus socios que averiguara con el coronel James Smart, ministro de gobierno de la provincia en esa época, del que Bustos era asesor, “qué estaba pasando con su persona”. La respuesta no se hizo esperar: -“Dice Camps que si no tenés nada que ver te presentes en la Jefatura de Policía... por Bettini no preguntes más, de Memé me entero recién ahora y mi consejo es que te presentes”. -¿Cómo querés que me presente teniendo en cuenta el caso de Bettini?... a los cuatro o cinco días viajo a Uruguay y pierdo contacto con lo que ocurría en La Plata. El mouse se detuvo allí. No lo podía creer. Las piezas del rompecabezas comenzaban a alinearse. Allí estaba el dato que acumulaba horas y horas de investigación sobre ese pasado que todos quieren olvidar. Recordé las palabras del embajador Abel Posse, que enojaron hasta el paroxismo al presidente Kirchner:

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“Muchos de los que murieron en la década del 70 lo hicieron heroicamente, con mucho coraje, cara a cara, como murieron los hombres de Stalin y los de Mao. Si usted dice que los mataron porque estaban anotados en una libreta y que eran todos inocentes, es una idiotez. Al guerrero hay que respetarlo. La izquierda argentina está dejando de respetar al guerrero y favorece a los sobrevivientes sospechosos, que ocupan los espacios externos y que se transformaron poco menos que en periodistas del sistema a través de la televisión. Pero, de todas maneras, yo no quiero agredir a esa gente, que está descalificada ante el pueblo argentino. Lo que yo quiero decir es que no podemos, por cobardía, aceptar la increíble barrabasada de que nos vengan a presentar como humanistas y defensores de la República a aquellos que tienen la conciencia profundamente revolucionaria, o la tuvieron en su momento. Yo puedo decir lo peor del liberalismo capitalista, pero también puedo decir lo peor de esa gente que se refugió al año del gobierno de Videla en Europa, donde estaban todos conduciendo a jóvenes de dieciséis o diecisiete años a la matanza”.

Abel Posse distinguido por España luego de su desplazamiento de la embajada argentina en Madrid (por expresa disposición del Pte. Néstor Kirchner)

También Eugenio Kvaternik, en un reportaje para La Nación, titulado “En la Argentina llamamos éxito al fracaso”, afirmaba: “Creo que el gobierno del Dr. Kirchner tiene una retórica izquierdista, pero no creo que tenga una ideología izquierdista, más allá del pasado de izquierda de muchos de

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los miembros del kirchnerismo. Kirchner no tiene un partido de izquierda detrás. Los mismos políticos que estaban con Menem están con Kirchner. Esta es una extraña mezcla de ex montoneros con ex menemistas”... Comencé a repasar la noticia en los diarios de que el Presidente Kirchner propondría como Embajador argentino en Madrid a Carlos Antonio Bautista Bettini Francese, un controvertido personaje, sin ningún antecedente de relevancia, que había sido su compañero de estudios y militancia en los años 70. Según las periodistas Valeria Garrone y Laura Rocha, en el libro “Néstor Kirchner, un muchacho peronista y la oportunidad del poder” de Editorial Planeta: ...“Por entonces (1971) quienes militaban con él (Néstor Kirchner) en la Facultad de Derecho de la Plata no eran más de una docena, En su grupo de Abogacía se destacaban Rafael Flores y Carlos Bettini”... Kirchner tenía en esa época 21 años y Bettini 20. Desde entonces habrían mantenido una firme amistad. Repasé también, la noticia policial aparecida en Clarín el 14 de enero de 1995 que un aeronavegante retirado de Aerolíneas Argentinas guardaba entre sus recortes y me había alcanzado advirtiéndome que allí podía encontrar parte de la historia del propuesto embajador. En el amarillento recorte, bajo el título de: “Evitan que tres delincuentes violen a Sandra Ballesteros cuando estaba en el chalé de un directivo de Aerolíneas Argentinas”, las periodistas Paula Andaló y Alba Plotto relataban: “Durante una reunión en el chalé de Carlos Bettini, miembro del directorio de Aerolíneas Argentinas de la que participaba la actriz Sandra Ballesteros, tres ladrones entraron a robar e intentaron violarla. Pero cuando estaban por sacarle la ropa interior, llegó la Policía y los delincuentes escaparon. Del chalé ubicado en el barrio La Horqueta de San Isidro, se llevaron joyas y 4.000 dólares. Dos de los ladrones pudieron fugarse y otro fue capturado mientras trataba de esconderse debajo de un auto. El robo ocurrió alrededor de las 21.45 del jueves, en José Ingenieros 4120 de La Horqueta. Allí estaban – en reunión de amigos – Sandra Ballesteros, de 32 años; Mariela Wolff de 31; Ángel Mario Mendizábal, abogado de 48 años y María Carmuallanqui, de 23. Carlos Bettini, separado y con hijos, alquiló la quinta durante la temporada. A esa hora estacionó un Ford Galaxy – patente ADA 696 – en la puerta del chalé con tres asaltantes. Justo en ese momento, el empresario Bettini llegó en su Alfa Romeo verde, lo encañonaron y entraron con él. Con amenazas de muerte, los ladrones, de 18 y 19 años, despojaron a las personas de relojes y joyas. Además les robaron 3.000 dólares a Bettini y 1.000 a Mendizábal. Pero no se conformaron. Los jóvenes asaltantes intentaron violar a la actriz. La golpearon en la cabeza y en la cara con la culata del revólver y la obligaron a desnudarse, dijeron las fuentes policiales. Cuando estaban por sacarle la ropa interior, un policía tocó timbre y los ladrones escaparon por el fondo. Según contó uno de los oficiales de la Comisaría 1ª de San Isidro que participó del procedimiento, la patrulla se acercó al chalé de Bettini al ver el Galaxy con las puertas

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abiertas y las luces encendidas... La causa quedó caratulada como “asociación ilícita, privación ilegal de la libertad, robo calificado, robo de automotor y tentativa de violación. Interviene el Juzgado en lo Criminal Nº 1 de San Isidro”.

Diario Clarin, Enero de 1995.

El aeronavegante, que conoció esas “reuniones” regadas con vinos de 150 dólares la botella, me había asegurado que varios de los asistentes de ese día estaban en el artículo con nombres supuestos, salvo Bettini a nombre de quien Aerolíneas había registrado la vivienda. Entre los asistentes Mariela Wolff no era otra que Marcela Wulff, una aeromoza retirada que encontró en Bettini “su salvación”. Éste, que se desempeñaba como director por Iberia en Aerolíneas Argentinas, cautivado por su belleza la invitaba reiteradamente a las reuniones en La Horqueta, tanto que pronto se convirtió en su pareja.

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Esa fue la primera clave develada, cuando comparé el artículo policial con la noticia de La Nación aparecida a mediados de mayo de 2004, donde con el título de “Se complica el pliego de Bettini, sólo lo respaldan los justicialistas” se leía: “Tal como informó La Nación en su edición de ayer, Bettini será investigado por la justicia federal para saber si reúne los requisitos para ser embajador , ya que habría hecho lobby a favor de empresas españolas y, además, fue denunciado por Patricia Bullrich por haberle ofrecido un soborno cuando era ministra del gobierno de la Alianza. A eso se le suma la denuncia judicial formulada por el abogado Ricardo Monner Sans, que también presentó ante la Comisión de Acuerdos del Senado, presidida por Jorge Yoma (PJ La Rioja) por la supuesta “estrecha vinculación” que Bettini mantenía con el Grupo CIRSA, de capitales españoles, y propietario del Casino de Buenos Aires. La Nación tuvo acceso a ese expediente, en el que Monner Sans adjunta fotocopias de facturas abonadas por Casino de Buenos Aires por pasajes Buenos Aires – Madrid – Buenos Aires a nombre de Carlos Bettini y Marcela Wulff”. Mi amigo tenía razón, Mariela Wolff era Marcela Wulff, la azafata que abandonó su trabajo cuando Bettini se prendó de su belleza y le obsequió un Registro Automotor (que hoy parece figurar a nombre del hermano de ésta), a ella y a otra azafata amiga, mezcladas en una lista de políticos que militaron junto a Bettini en los años de plomo de la Junta Militar, entre los que se encontraría incluso el cuñado de Bielsa y la ex diputada Nilda Garré, nuestra embajadora en Caracas. Pero la clave de fondo fue verificar que detrás del nombre de Ángel Mario Mendizábal, se escondía Ángel Mario Miretta Mendizábal, un amigo que lo acompañaba desde la juventud a todas partes, y con quien Bettini compartió el exilio en Madrid. Ahora lo sabía, bajo la máscara de Angel Mario Mendizábal se ocultaba Angel Mario Miretta alias “Micky” como lo había conocido en 1972. Miretta Mendizábal, íntimo amigo de Bettini había compartido con éste en los años 70, la militancia y varios negocios financieros, según algunos, poco claros. Se comentaba que por sus manos habría pasado el blanqueo de dinero proveniente de las actividades del grupo Montoneros. El círculo por fin se cerraba. Más de diez años de investigación encontraban sentido. La “casa en la cima de la montaña” resultaba así inocultable. La vista se me nublaba. Cómo avanzar en la investigación de los hechos cuando se ha registrado tanto dolor. Recordé entonces un reportaje que le hiciera Jorge Fernández Díaz al escritor José Nun en La Nación (30 de octubre de 2003). Allí Nun explica que la manipulación de la opinión pública está dirigida a que “la gente no entienda ni pueda hacer conexiones”, agregando: “Opera lo que he llamado el “factor Primo Levi” que fue un científico italiano que sufrió mucho en los campos de concentración. Y escribió, a partir de su experiencia, que sería históricamente falso suponer que un régimen tan siniestro como el nazismo santificó a sus víctimas. Por el contrario, las degradó e hizo que se le parecieran. Guardando todas las distancias, sería ingenuo imaginar que los procesos de deterioro social y moral que atravesó la Argentina han santificado a sus

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víctimas. Por el contrario, han degradado a muchas de ellas, sin perjuicio de los importantes sectores que han resistido y han desarrollado formas inéditas de solidaridad”... El interrogante sobre las causas que habrían inducido al presidente de la Nación a nombrar a Carlos Bettini como Embajador y reabrir esta terrible historia, no terminaba de aquietar la sospecha que me asaltaba al poner en la balanza los antecedentes de Bettini quien, desde su regreso a nuestro país en 1992, no sólo había compartido el gerenciamiento de Aerolíneas Argentinas, sino que además se había codeado con los mayores íconos de la era menemista, Rodolfo Barra, Elías Jassan y Nicolás Becerra, entre otros. Y qué decir de su estrecha relación con Isabel Martínez de Perón. Cuando la viuda recuperó su libertad y se radicó en Madrid Carlos Bettini se acercó a ella y conquistó su confianza. Tan es así que en poco tiempo Bettini desplazó a Mario Rotundo del cargo de apoderado de los bienes que el General había dejado a su viuda. “Lo que sucede es que Bettini fue cómplice de Carlos Menem en un arreglo de fondos con Isabel Perón, y como yo me puse en contra” me desplazó, dijo Rotundo. Rotundo querelló a Bettini por calumnias e injurias y en marzo de 1992, un tribunal lo encontró culpable por daños y perjuicios contra el elegido de Perón. “Ese hombre es capaz de cualquier cosa. No puede representar a la Argentina ni a nadie porque sólo piensa en sí mismo”, dijo Rotundo a La Nación. Así, recorte periodístico de por medio, pude encontrar que mientras su madre relataba a los jueces la desaparición de su marido el fiscal Antonio Bettini, su hijo se reunía en La Biela con el abogado de Emir Yoma y de Carlos Menem para pasarle datos sobre el pedido de captura de ambos, que estaba por dictar el Fiscal Carlos Stornelli en la investigación sobre la venta de armas a Colombia y Croacia. También había visitado a Patricia Bullrich a fin de asegurarse que la construcción de cárceles quedara en manos de la española DYCASA. Micky Conocí a Micky Miretta Mendizabal en la primavera de 1972. Asistí a su casamiento con una joven escribana en La Plata. Recordaba muy bien la ceremonia ya que se había realizado - por expreso pedido del novio – en casa de la novia. Allí armaron un improvisado altar en una pequeña mesa del living y un joven sacerdote les dio la bendición. Recordaba muy bien el hecho ya que el novio se había negado a comenzar la ceremonia sin su amigo y socio Carlos (Bettini) que llegó con un retraso de más de una hora. La luna de miel se llevó a cabo en Madrid. Cinco años después, los comentarios familiares eran alucinantes: la novia se había salvado por milagro, ya que habría podido explicar a las autoridades militares que nada sabía de las actividades de su ex marido y de su socio, entre las que se encontraría el ocultamiento de dinero de Montoneros. Se comentaba que Miretta y Bettini habrían puesto a salvo parte de ese dinero “en algún lugar”, colocando una parte a nombre de la

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abuela de este último para no despertar sospechas. Bettini tenía en ese entonces 25 años y Miretta, como yo, 29. La oculta vida del dúo Bettini-Miretta habría terminado abruptamente al fugarse Carlos Bettini a Brasil en septiembre de 1976, a poco días de la muerte de David Graiver y luego de la muerte de su hermano a manos de las fuerzas de seguridad en un “enfrentamiento”, como llamaban los diarios de la época al blanqueo del asesinato de jóvenes militantes. Miretta lo acompañó, en octubre de 1977, tras el secuestro de la abuela de Bettini. La vida de ambos seguiría transcurriendo en Madrid en forma acomodada, hasta que salieron a la luz bajo la protección del secretario general del PSOE, Felipe González, cuando éste llegó a la presidencia de España en 1982. Según afirman muchos, fue Felipe González quien le consiguió la ciudadanía española a Bettini y en 1983 un trabajo en la administración pública de Madrid, como asesor del Defensor del Pueblo Español, Don Joaquín Ruiz Jiménez. Allí Bettini permaneció hasta 1986, cuando – y otra vez por intermedio de Felipe González – el Defensor del Pueblo Álvaro Gil Robles y Margarita Retuerto Buades le extendieron la designación – esta vez como asesor del área de Administración Pública y Educación. Este oscuro destino administrativo duró hasta 1991, año en el que se embarcó rumbo a su país natal con una delicada misión que le habría impuesto el entonces presidente del Gobierno Español. Poco tiempo después, Bettini arriba – en octubre de 1992 – a la línea aérea de bandera de la Argentina, la privatizada Aerolíneas Argentinas S.A. Vidas Paralelas ¿Qué hizo Carlos Bettini entre 1976 y 1983? Es una incógnita de difícil respuesta. La única aproximación que puedo aportar es la de un viaje que realicé a Madrid en febrero de 1978, donde asistí a una fiesta en la casa de un rico industrial franquista. Allí Miretta, que estaba en pareja con una exiliada chilena, y Bettini, con un puro en la boca, se paseaban entre sus nuevos amigos del Opus Dei, enfundados en elegantes trajes. El comentario sobre el pasado de Miretta y Bettini resultó inevitable. ¿Qué hacían allí semejantes personajes? La respuesta no se hizo esperar: “Estos pibes tienen poder”. Además, España, a la muerte de Franco en noviembre de 1975, se había lanzado a un “destape” que no sólo aprobaba el agiornamiento de la rígida moral franquista, sino que también miraba con buenos ojos a los refugiados que contaban, a un grupo selecto de la sociedad madrileña, cómo habían “luchado” contra las juntas militares. Hasta ese momento sólo Felipe González Márquez los había acogido. Felipe, como lo llamaban los amigos, había nacido en Andalucía en 1942. En 1962 ingresó a las Juventudes Socialistas y dos años más tarde, al entonces clandestino Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En 1974 había sido elegido en Toulouse primer secretario del partido y dos años más tarde (1976), en el primer congreso celebrado en España después

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de la Guerra Civil, fue reelegido en el cargo de secretario general del PSOE. En 1978 ya era nombrado vicepresidente de la Internacional Socialista y Encargado para Asuntos en América Latina.

En las elecciones generales de 1977 y 1979 fue elegido diputado por Madrid. En las elecciones de 1982 renovó su escaño por Madrid y, en virtud del triunfo de su partido, pasó a ocupar la presidencia del Gobierno en diciembre de 1982. Renovó su mandato en 1986, 1989 y 1993. En 1990 (mientras Menem privatizaba Aerolíneas) y 1991 el escándalo de corrupción de Juan Guerra, hermano del vicepresidente Alfonso Guerra, que hubo de dimitir, hizo descender su popularidad.

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En marzo de 1991 reformó el Gobierno y nombró vicepresidente a Narcís Serra. La acumulación de problemas económicos a lo largo de 1992 (simultáneamente con el acuerdo Iberia/Aerolíneas, firmado por Fargosi - Poncio – Cavallo en la Argentina y la primera denuncia de gravedad contra los funcionarios de Aerolíneas), además de las disensiones internas del partido y los sucesivos escándalos de corrupción, lo llevaron a convocar elecciones anticipadas para junio de 1993 (cuando Aerolíneas ya estaba “quebrada” – según declaraciones de Domingo Cavallo en diciembre de 1993 que afirmó que el patrimonio de la aérea, en junio de 1993, era negativo). Felipe logró retener la presidencia, si bien perdió la mayoría en la Cámara. El 3 de marzo de 1996 perdió las elecciones a manos del Partido Popular (PP) de José María Aznar López, quien formó gobierno con el apoyo de las minorías nacionalistas (catalanes, vascos y canarios) y asumió la presidencia del Gobierno el 29 de abril de 1996. Una de las primeras decisiones del nuevo presidente fue reemplazar al socialista Instituto Nacional de Industrias (INI) - dependiente del Ministerio de Industrias - por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) un organismo estatal autárquico dependiente solamente del Consejo de Ministros a quien encargó la privatización del centenar de empresas estatales, entre las que se encontraban Iberia y en 2001 Aerolíneas Argentinas y Austral. Al igual que Menem en la Argentina, Aznar se lanzó a encarar grandes privatizaciones que recayeron, en la mayoría de los casos, en los “amigos del poder”, entre ellos VIAJES MARSANS (la Agencia de Turismo más grande de España que cayó en manos de dos de sus amigos, Gonzalo Pascual Arias y Gerardo Díaz Ferrán). Cuentan en España que el Rey Juan Carlos suele realizar viajes de placer a bordo del yate de los jefes de Pascual, un lujoso crucero con todas las comodidades imaginables. El Presidente de la SEPI respondía directamente a Aznar y al vicepresidente del Gobierno, el Ministro de Economía Rodrigo de Rato. Durante la visita de De Rato a Buenos Aires, en los últimos días de agosto de 2004, la periodista Marina Aizen publicó en el diario Clarín una pequeña nota titulada “La historia de una revancha y una traición” que merece citarse textualmente: “Los personajes poderosos vienen rodeados de leyendas. La de Rodrigo de Rato cuenta una historia de revancha. Se dice que su padre, Ramón de Rato Rodríguez, un franquista hasta el tuétano, obligó a su hijo a estudiar en la Universidad de Berkeley, para convertirlo en presidente del Banco de España. Es que el patriarca familiar había sido enviado a la cárcel cuando fue cerrado el Banco de Siero, que era de su propiedad. Si lograba catapultar al benjamín de sus niños al Banco de España podría limpiar el honor del linaje. De Rato logró ir mucho más lejos que los sueños de su papá. Pero no pudo alcanzar su máxima ambición. Esto no es un mito. Es la historia de una traición. Allá por 1989, el hoy jefe del FMI forjó un pacto con José María Aznar, el ex titular del conservador Partido Popular: “Ahora me toca a mi, después te tocará a ti”. Fue así que uno se convirtió en presidente de España, y el otro en su ministro de Economía... Pero cuando a Aznar le tocó el turno de elegir a su sucesor, apuntó su dedo a Mariano Rajoy, y se olvidó de su

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ministro. Luego vinieron los trágicos atentados del 11-M, y el estrepitoso derrumbe del PP. Pero ésa es otra historia. Como jefe del FMI, De Rato tiene rango de jefe de Estado. Pero a él lo que le hubiera gustado es ser presidente de España. Tal vez Aznar sintió que le soplaba en la nuca, y por eso miró para el costado. Quién sabe. La prensa española dijo que el de De Rato hubiera sido el gobierno para los dueños de las industrias y las finanzas. Con esa fama llegó al Fondo. “Mucha mierda”, le desearon antes de partir. Le toca escribir otra saga”.

Revista el País, R. Rato, l Guardián de la Economía Mundial

Foto R. Rato, Diario La Nación. 16 de Abril de 2005

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Nadie prestó atención a la que muchos llamaban la verdadera razón de la elección de Rajoy como candidato del PP en vez de De Rato. El saliente ministro de Economía estaba sospechado de ser actor principal en los negociados de la Administración Aznar. Al fin y al cabo en España la opinión pública tampoco se “chupa el dedo”. La suerte no dejó de sonreírle. De Rato sabe que la presidencia del FMI le permitirá “lavar su pasado” y acumular méritos para encabezar la fórmula del PP en el 2008. En realidad sólo tiene que esperar que Rodríguez Zapatero cometa algunas equivocaciones... al estilo de Felipillo.

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