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Educacion social

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					CAPÍTULO 1. LA EDUCACIÓN SOCIAL

ANTECEDENTES Y ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA EDUCACIÓN SOCIAL Determinar con certeza el concepto de educación social, se constituye en una tarea difícil, pues a pesar de que son muchos los intentos por tratar de definirla, su conceptualización se ha modificado según la filosofía, la ideología y la dimensión antropológica desde la cual se aborda su conocimiento. Sin embargo, la importancia de esclarecer su definición se constituye en una tarea importante, pues a partir de allí se podrá ubicar la función de la educación social, que facilite su expansión y apropiación bajo parámetros acertados para la formación y por supuesto para la intervención. El movimiento de escuela nueva y la pedagogía socialista iniciados en la segunda mitad del siglo XIX, propiciaron el surgimiento de estudios acerca de la educación social. J. Dewey fue una de las figuras más representativas de la escuela Nueva, la cual aportó a la educación social, introduciendo como elemento para el análisis la reflexión sobre la instrucción social, que en si misma, no sería suficiente sino posibilita el establecimiento de relaciones sociales acertadas, que reconozcan el interés de los educandos como punto de referencia en el desarrollo de cualquier propuesta de educación social; propuestas de desarrollo creativo, estético y manual tienen con los niños y adolescentes un valor socializador significativo y la educación enfrenta el reto de dotar a los educandos para asumir las exigencias de las sociedades modernas y sus principios democráticos. La valoración importante que desde hace aproximadamente dos décadas ha cobrado la educación social, puede ser entendida por factores de orden social, político, económico y cultural que obligan a otorgarle a esta disciplina un lugar protagónico, por la necesidad de la implementación de procesos de carácter educativo que vayan mucho mas allá del sistema escolar forma y tradicional. Las características del contexto sociocultural, el surgimiento de nuevas políticas sociales, las expresiones culturales dominantes, las modificaciones en el sector económico y su incidencia en todos los ámbitos de relación social, el auge de procesos democráticos dirigidos a la reivindicación de derechos, el aumento de población en condiciones de marginalidad y exclusión y la preocupación por los problemas surgidos por la convivencia social, la crisis del sistema educativo, entre otros, son algunos aspectos que dan cuenta del surgimiento de la educación social en sus formas actuales y que obligan a reconocer la dimensión humana de los procesos educativos. Reconocer los derechos humanos en un gran número de países a pesar de su débil operatividad desde la legalidad, son aspectos, que se instauran como el marco de referencia para la consolidación de políticas socioeducativas que de algún modo, de respuesta a los ciudadanos por su clamor, por una real justicia social. Estas políticas, pretenden dar aplicación a principios de equidad que permanecen muy presentes en los marcos normativos, pero no cuentan con instancias efectivas que garanticen su cumplimiento. Cada vez es más creciente la población que busca desarrollar mecanismos para garantizar que sus derechos sean reconocidos y respetados. Esta reivindicación se ha constituido en el terreno que permite que la educación social represente una función intervencionista sobre realidades sociales complejas, en donde amplios sectores de la población se ubican en condiciones de exclusión y segregación social. Condiciones económicas marginales, conflicto social, escasez de acceso a oportunidades de vida dignas, analfabetismo, niveles educativos bajos, entre otros, son situaciones que ameritan intervenciones educativas no escolares. Es por esto que de alguna manera, la educación social se sitúa como la posibilidad de llevar a la práctica, principios éticos de promoción de la equidad y los derechos humanos. Nuestras sociedades padecen hoy, múltiples situaciones críticas que afectan efectivamente a todas sus esferas y obligan al diseño de políticas sociales que propendan por la equidad y la justicia social. La globalización económica, la dependencia política de muchos países con relación a otros que sustentan un poder, políticas sociales sin continuidad y permeadas por lógicas económicas, el dominio de paradigmas económicos sobre formas de relación social, las

múltiples formas de expresión de la violencia y su incidencia en el intercambio humano y en los procesos de socialización de los sujetos, los aumentos poblacionales y la incapacidad estatal para responder a las necesidades de protección social, el aumento en el consumo de drogas, el desempleo y sus consecuencias en la aparición de otras problemáticas sociales. Todas estas situaciones, entre otras, se constituyen en un marco de actuación de la educación social, que se erige como un elemento de las políticas sociales que actualmente se encuentran especialmente reguladas por parámetros de orden económico (eficiencia, crecimiento, competitividad, etc.). Es importante considerar, que la educación social se integra como propuesta educativa para un modelo concreto de sociedad, porque la socialización en cada sociedad responde a especificidades; las costumbres, el estilo de vida, los valores, las pautas de interacción social son propias a cada contexto y no se construyen a partir de opciones unificadas o totalizantes. Las formas de aprendizaje social se dan de manera particular en un medio determinado, desde el cual promueven respuestas y se busca garantizar la asimilación de roles y funciones propios de un sistema cultural. Antes de dar cuenta de un concepto determinado sobre educación social, conviene mencionar conceptos afines, cuya interpretación y relación directa con la educación, podrán ayudar a esclarecer sus alcances y límites. Dentro de éstos se encuentra la sociabilidad como la capacidad de adaptarse, la probabilidad de ser social, que representa una condición necesaria para el desarrollo de acciones de carácter educativo y la socialidad que da cuenta del deseo de asociarse a otros, es el resultado de dichas acciones y la definición del proceso educativo como tal. Este último concepto podría equipararse con educación social. El término de educación social ha tenido múltiples acepciones en su definición, las cuales van desde el reconocimiento de la integralidad del ser humano, pasando por interpretaciones que destacan su función de dominio, su carácter instruccional, su funcionalidad en el sostenimiento productivo y su fundamentación moral. La educación social como educación integral se percibe inmersa en un proceso único, que aunque en ocasiones pretenda ser fragmentado, en la realidad no lo está, por lo tanto la educación social está implícita en un todo. Como adoctrinamiento político, la educación social buscaría el sometimiento y la sumisión de unos, ante un ideal representado mediante una figura. Por su parte la Educación social como instrucción social, desarrolla uno de los cuatro procesos de la educación (los restantes son la personalización, la socialización y la moralización), cuyo fin es suministrar a los individuos una instrucción sobre los otros, sus derechos, las relaciones y convivencia humana, la libertad, los valores individuales y sociales. Así mismo, la educación social como educación referida al trabajo, otorga un importante valor a este espacio, que requiere de unos procesos de adaptación y que al tiempo permite la realización de la socialización. Finalmente, la educación social como educación moral da cumplimiento a lo que algunos consideran su fundamento último, la moralización. Es claro entonces, que definir la educación social es una pretensión atravesada por la lectura de diversos enfoques y que como concepto desarrollado por diferentes pedagogos plantea elementos comunes e incluso difíciles de diferenciar, poniendo mayor énfasis en unos u otros. Se habla entonces de educación social como adaptación, socialización, recurso para adquirir competencias sociales, didáctica de lo social, acción profesional socioeducativa, intervención frente a la inadaptación social, formación política del ciudadano, herramienta para la prevención, instrumento de control y cambio social, promotora de nuevas demandas sociales. La construcción de un orden social, el levantamiento de parámetros de relación entre los seres humanos, la promoción de las facultades sociales del ser humano para su acertada inserción en un colectivo, son elementos constitutivos de este concepto. ESTRUCTURA, CONCEPTO Y SUPUESTOS DE LA EDUCACIÓN SOCIAL Los elementos constitutivos de la educación social, hacen referencia a las características que con base en parámetros y formas de vida dentro de un sistema socio cultural determinado, facilitan en los individuos la asimilación, aceptación y adaptación al orden socialmente establecido.

Paciano Fermoso plantea como componentes de la educación social las habilidades sociales, 1 los intereses sociales, los valores sociales, el control de la agresividad y los roles sociales .  Las habilidades sociales se encuentran en estrecha relación con las habilidades / virtudes morales, provienen de las virtudes morales referidas a los otros y representan los estímulos sociales generados a partir del comportamiento de los demás. Las habilidades sociales se forman y consolidan, si se siente la necesidad / motivación de humanizar el trato con los demás. Los intereses sociales perfilados como motivaciones, hacen referencia a necesidades sentidas por la persona y a las formas consideras propias para su satisfacción. La pedagogía social ha de suscitar y ampliar los intereses hallados en los educandos. Valores sociales: éstos llevan implícita una visión del mundo y con frecuencia una ideología, por eso se hace difícil levantar una escala de valores sociales. Sin embargo existen criterios aceptados, algunos incluso en el ámbito internacional, que ayudan a alcanzar unos niveles más o menos objetivos al respecto (Declaración Universal de Derechos Humanos, los Derechos de los Niños, Pactos internacionales, la Constitución Política de cada país, etc.). Este aspecto amerita una postura de respeto por las opiniones y mentalidades y trabajar por conducir la reflexión desapasionadamente. Control de la agresividad: componente esencial en la adquisición y desarrollo de las habilidades sociales y parte del proceso educativo que se requiere dentro de la socialización. Sus principales fuentes explicativas provienen de la psicología. Roles sociales: hace referencia a las habilidades sociales que están formadas por las capacidades y aprendizajes referidos a las funciones, roles y papeles que las personas asumen al interior de los grupos. El ser social implica la asunción de roles al interior de la familia, en el grupo de compañeros, en la pareja, en el ámbito cívico-político, en lo laboral frente a las creencias religiosas, entre otros. Su aprendizaje hace parte del proceso de socialización. Estos roles son aprendidos, modificados y desempeñados a lo largo de toda la vida y están condicionados entre otros factores por las formas culturales, el momento histórico del individuo y las necesidades exigidas por las condiciones que le rodean. Por eso la educación social no formal, objeto de la pedagogía social tiene una prolongada tarea. Al respecto del concepto Paciano Fermoso define que “La educación social es el resultado o producto del proceso de socialización, equivalente en un conjunto de habilidades desarrolladas por el aprendizaje, que capacitan al hombre para convivir con los demás y adaptarse al estilo de vida dominante en la sociedad y cultura a la cual pertenece, sin perder la identidad personal, 2 aceptando y cumpliendo, al menos sus (de la sociedad y la cultura) exigencias mínimas“ . En esta definición aparecen características a destacar al respecto de la educación social. Es fundamental la intervención eficiente y eficaz de los agentes socializadores, quienes tienen dentro de sus funciones facilitar el aprendizaje del individuo sobre las habilidades que han de garantizarle un funcional desenvolvimiento en un sistema cultural. Estas habilidades sociales, aunque podrían tener una predisposición genética, requieren para su apropiación en el individuo, de estimulaciones provenientes de los otros. El producto de la socialización es la educación social, que denota la consecución de un cierto grado de elaboración. Desde aquí, se identifica la importancia del proceso de aprendizaje, sin dejar de lado el componente genético. La educación social implica un supuesto de convivencia con los demás. Esta convivencia asume de alguna manera una función de control sobre la agresividad instintiva del hombre,
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FERMOSO, Paciano. Pedagogía Social (1994). Fundamentación Científica. Barcelona, Ed. Herder. p 137 2 Ibid, p 134

generando mecanismos que garanticen la canalización de la misma, de tal forma que no perjudique a los demás. Así mismo, se encarga de crear las condiciones necesarias para facilitar la inserción de los individuos en los grupos primarios y secundarios de socialización, en los cuales se desarrollan vínculos de cooperación dirigidos a la consecución de objetivos comunes. La sociedad y la cultura demandan para garantizar la inserción de los individuos que la conforman, la apropiación de una serie de valores, creencias y códigos, que no son necesariamente falsos o verdaderos, sino más bien asumidos de forma mayoritaria y aceptados de un modo generalizado. El adaptarse a un estilo de vida mas o menos reconocido como “normal” o convencional podrá entonces sostener unos vínculos sociales funcionales, quien presenta una postura de rechazo o contradicción, será posiblemente señalado y aislado, pero quien simplemente se somete deberá sacrificar oportunidades de desarrollo personal. Esto trae consigo de manera inevitable un problema de legitimidad o ilegitimidad de las instancias que se encuentran en posición de dominio sobre otros para exigir la renuncia a la expresión espontánea de ciertos instintos que van en contra de la interacción social. Esta adaptación social presenta mayores dificultades en la edad infantil y de adolescencia y es precisamente en esta época donde se asumen múltiples riesgos, entre los cuales se encuentran, el rechazo social por parte de los grupos a los que se pertenece, búsqueda por ganar aceptación y reconocimiento social, aislamiento social, consecución de compañeros sustitutos para satisfacer la necesidad de compañía entre iguales, insatisfacción por los roles desempeñados en los grupos, entre otros. Mantener por lo tanto la identidad personal, se constituye en otro elemento que debe considerarse como prioritaria dentro de la educación social, ya que la socialización no puede darse en contravía del desarrollo de la personalidad, ya que ambos procesos deberán ser complementarios. Es función de la socialización aportar en la consolidación clara en el desarrollo de la personalidad de los individuos, teniendo en cuenta que ciertas renuncias que se llevan a cabo por la convivencia social, traerán a cambio algunas compensaciones. En ese sentido, uno de los aspectos centrales de la intervención educativa está dirigido a prevenir problemáticas de orden adaptativo. La educación social vista como adaptación, es un proceso inacabado ya que como seres humanos debemos atravesar múltiples escenarios cuyas condiciones implican adaptaciones permanentes. Adaptarse a un medio demanda de características intelectuales, sociales, biológicas y culturales particulares, que permiten el desenvolvimiento y la sobrevivencia en ambientes y medios determinados. La educación social aporta a la adquisición de dichos requerimientos. El entorno y las normas que regulan sus intercambios son los recursos para este proceso formativo. La naturaleza, la sociedad y la cultura son referentes centrales para la consolidación de la educación social. Sin embargo adaptación y educación social no deben asumirse como sinónimos, pues la función de la educación social a este respecto, es un proceso que si bien le compete, obtiene su valor pedagógico cuando permite la potencialización del ser humano y la sociedad. Desde aquí, se concibe una educación social que permite una adaptación creativa y optimizante, que integra pero a la vez propende por el cambio y el mejoramiento del medio. La educación social leída desde la socialización, estará dada por el aprendizaje social acerca de la realidad que rodea al individuo, permitiéndole comprender el engranaje social del cual hace parte. La socialización, cuyo concepto será ampliado más adelante, se ha entendido como el proceso de inserción del individuo a un grupo social, mediante la adquisición de capacidades participativas y de vinculación social. “Si la socialización es el largo proceso que conduce a la correcta inserción del individuo en la vida del grupo, la educación social sería el complejo mecanismo gracias al cual un individuo asume los valores, las normas y los comportamientos del grupo al que desea integrarse” 3, es decir, que la educación social contempla los mecanismos socioeducativos para garantizar una adecuada socialización. Al
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PETRUS, Antonio. (1998). Pedagogia Social. Barcelona, Ed Ariel S.A.

definir el concepto de socialización, diversos autores coinciden en que implica el establecimiento de relaciones sociales, de convivencia, el aprendizaje de normas y valores que rigen el grupo, la transmisión de la cultura, la creación de hábitos de comportamiento que posibiliten la interacción social, la predisposición del individuo a formas productivas de acuerdo con un medio determinado y el desarrollo de la personalidad, con ciertos elementos de control social. Estos elementos constitutivos de la socialización amplían la relación existente entre ésta y la educación social y porque se habla de esta última como correcta socialización. Algunos autores han definido la educación social con relación a la adquisición de competencias sociales dentro del contexto sociocultural determinante. La integración del individuo al sistema social y cultural determinado requiere del ejercicio de acciones educativas que permitan adquirir las capacidades sociales que dicho sistema considera indispensable. Estas acciones educativas son las que desarrolla la educación social. Las competencias sociales necesarias para pertenecer al grupo, también habilitan para contribuir a su desarrollo. Aquí aparece una clara relación entre educación social, competencias sociales y socialización, ya que la educación social que permite la adquisición de competencias sociales, es condición indispensable para el desarrollo de una correcta socialización. Estas competencias sociales se adquieren fundamentalmente a través del lenguaje. Para Habermas la socialización además de ser un proceso racional y cognitivo, es también y sobre todo, la síntesis de un proceso afectivo y comunicativo. La competencia lingüística y su consecuente mediación por la interacción social, facilitan la comprensión de la norma que regula la convivencia social. Así mismo la familia, la escuela, la actividad productiva, la configuración de la identidad personal como efecto del proceso de socialización, son factores que intervienen en la adquisición de competencias sociales. Cuando un individuo posee competencias sociales se espera que responda a las expectativas que los otros tienen sobre él, pero además, que sea consecuente y responsable de su progreso personal y que posea la satisfacción por su actuación personal. En esta medida, el sujeto que participa de procesos de educación social no puede ser pasivo frente a los estímulos, sino más bien actor crítico de su propio desarrollo. Tal y como lo afirma Antonio Petrus4, desde esta perspectiva, la educación social tiene como objetivo que los individuos de una sociedad se formen y adquieran las habilidades o competencias sociales para la vida en grupo. Educar para la participación social, implica incidir en las estructuras cognitivas y afectivas del sujeto y trabajar para producir un cambio en el repertorio conductual, supone introducir cambios dentro de la familia y mejorar relaciones entre pares y con los adultos, y significa preparar al ciudadano para operar con habilidad social en el ámbito del sector productivo y generar cambios de actitud frente a la cultura y a las subculturas, en síntesis, ser responsable y asumir principios de una convivencia social. De otro lado, la educación social ha sido analizada como didáctica de lo social, haciendo alusión a su relación directa con la acción social y la mejora de situaciones sociales concretas. Sin embargo, esta concepción exclusivamente pragmática de la educación social por fuera de los cuestionamientos que genera la intervención misma y la reflexión ética que debe orientar la práctica y sin preocuparse por el antecedente y los efectos de la intervención social, se ha considerado reduccionista y que en nada responde a una concepción crítica de la educación social. En este sentido, autores como Petrus, plantean que a la complejidad de las relaciones sociales, no puede responderse con una educación social sometida a la solución coyuntural del problema, sin comprometer posturas críticas al respecto. Asumir la acción de estrategias educativas para resolver problemas de orden social, debe estar atravesado por un cuestionamiento sobre las consecuencias y efectos de la acción como tal. La educación social es en síntesis, una acción consciente, reflexiva y planificada, con un importante sustento en la técnica y la metodología, para afectar el desarrollo de una realidad

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Ibíd.

determinada. Dicha acción profesional es aplicada a un sistema social y cultural, partiendo de un diagnóstico y con miras a generar un cambio en beneficio de los actores comprometidos. La finalidad de la educación social está condicionada por las líneas que han propiciado su surgimiento, las cuales hacen referencia al papel socializador de la educación tanto al interior de las instituciones educativas como a nivel extraescolar y por otro lado el papel educador de la sociedad, que permite la generación de procesos formativos que inciden en la construcción de parámetros de convivencia. La educación, responsabilidad de la sociedad y que se perpetúa a través de sus instituciones y sus formas de relación, permite la adquisición de valores necesarios para el intercambio social, la competitividad, la solidaridad, el compañerismo, el individualismo, el egoísmo o el respeto por el otro, los cuales operan como competencias sociales para facilitar la adaptación y el “éxito social”. ESCENARIOS DE LA EDUCACIÓN SOCIAL Algunos autores han hecho referencia a la educación social casi exclusivamente como la intervención educativa sobre la inadaptación social. La imprecisión de este último concepto sometería a la divagación la definición sobre la educación social y reducirlo a este aspecto sería desconocer su inserción en la estructura social más amplia. Sería importante, que no sólo la población marginada y excluida fuera el referente de actuación de la educación social, sino más bien, que su intervención se ampliara a todas las capas de la sociedad. Por eso se opta por aceptar que además de que la educación social logra intervenir problemáticas referidas a la inadaptación y marginación social, ésta asume otras funciones con relación a la promoción y el desarrollo social, propendiendo por el mejoramiento de la calidad de vida de los individuos que hacen parte de una sociedad, que demandan constantemente la implementación de estrategias que lleguen a todas las esferas sociales, según su condición y necesidades y que logren evitar la aparición de situaciones problemáticas y elementos desestabilizadores del orden social. Es importante no asimilar la educación social sólo al control o a la adaptación social. Cuando se hace alusión al control social, deberá estar acompañado por la dimensión de cambio social que le otorga como requisito primordial un sentido crítico a toda intervención socioeducativa. El carácter preventivo de la educación social, requiere además de pautas que faciliten el control y la integración social, elementos de actuación sobre las causas que generan los desajustes sociales, es decir, su respuesta al tratamiento e intervención de los problemas, estará acompañado también del análisis y prevención de los factores que los generan. En ese sentido la educación social, supone la implementación de mecanismos que permitan que aquellas normas que el grupo asume como acordadas de manera general y necesaria para el mantenimiento del orden socialmente establecido, sean reconocidas, valoradas e introyectadas por quienes conforman el grupo. No podría dejarse de lado además la lectura de la educación social en su relación con la educación política del ciudadano, pues el reconocimiento de la dimensión política implícita en las relaciones sociales y por lo tanto en el establecimiento de parámetros de convivencia, conllevan al reconocimiento de un nexo claro entre los conceptos de política y educación social en su sentido más amplio y transformador de la sociedad. La ampliación de la mirada comprensiva de los ciudadanos con respecto a sus derechos por el hecho de pertenecer a un Estado social de derecho y la conciencia de lo que ello implica con relación a los que deben ser beneficios de la sociedad, es una condición que facilita el desarrollo de la educación social, pero además es un propósito político que debe orientar la acción socioeducativa. Autores como Quintana conciben la educación social desde dos perspectivas en cierto modo complementarias, por un lado sería función de la educación social la correcta socialización del individuo y por otro intervenir a efectos de reducir las necesidades generadas por la convivencia, tarea que deberá ser asumida con otras disciplinas sociales. En esa vía, la acción educadora de la educación social podrá ser concebida también como un instrumento para mejorar la sociedad, generando reflexiones críticas alrededor de los principios

éticos que fundamentan el sistema social y cultural, interviniendo con un mayor énfasis de un modo a aquellos sectores que presentan problemáticas específicas. Desde esta perspectiva los estímulos generados por los procesos educativos en una sociedad inciden en la cualificación de la socialización e integración del individuo en el ámbito social. En relación con el entorno escolar, la educación social no asume responsabilidades y acciones directas en este ámbito, pues a pesar de que efectivamente desde el aula se desarrollan intercambios determinantes en el proceso de socialización, esto se convierte en competencia de la pedagogía escolar. La educación social por tanto, distinto a las posturas propugnadas desde el sistema escolar, debe crear a partir de ambientes signados de libertad y autonomía un proceso reflexivo que le permita al sujeto comprender su contexto social, cultural, político y económico, integrándose acertadamente a estos. Es entonces, una acción pedagógica intencionada pero no circunscrita a lo escolar. Cabe anotar los esfuerzos de las instituciones educativas por introducir elementos formativos y principios de la educación social. Prueba de ello son los contenidos transversales y los proyectos que se gestan para la reflexión y el análisis de problemáticas de orden social. Este proceso hace parte de la apertura comprensiva desde las instituciones educativas, con respecto a su responsabilidad en el abordaje de situaciones conflictivas que se reproducen al interior de la escuela y que no podrían ser desconocidas. Esto de algún modo facilita la reducción de distanciamientos prácticos entre la educación escolar y la educación social. Los cambios que día a día se gestan en nuestros sistemas sociales y culturales obligan a la revisión permanente de los procesos educativos. Cada día es más clara la demanda de las sociedades por desarrollar tramas vinculares, que permitan hacer frente a los retos y desafíos de un entorno global; construir redes sociales, establecer alianzas, identificar puntos de encuentro entre las instituciones, los grupos y los individuos, son ahora tareas obligadas de las instancias representativas de la sociedad. La educación social responde a este planteamiento mediante acciones integradoras, flexibles y abiertas al cambio, que le posibiliten aportar al levantamiento del tejido social. La educación social no puede reducirse a una simple adaptación social o a la solución de problemas concretos identificados en el intercambio social. Es claro que debe permanecer abierta y receptiva a procesos de actuación sobre el sistema sociocultural y las características de su configuración, para gestar desde aquí opciones de desarrollo social. La educación social encuentra por tanto, en el ámbito socio comunitario su campo de intervención desde su carácter pedagógico, para la implementación de acciones dirigidas a la promoción de una calidad de vida digna. El trabajo con, desde, para y en la comunidad gestando procesos educativos que partan del reconocimiento de las reales necesidades de los actores involucrados y de la reivindicación de sus posibilidades para transformar su realidad es una acción que es llevada a cabo por la educación social y que en su mismo desarrollo debe permitir la identificación de nuevos espacios para la intervención. Fermoso define los ámbitos de la educación social según sus contenidos así:       Ámbito moral: como el aprendizaje de las habilidades morales con proyección hacia los demás. Ámbito sexual: aprendizaje de habilidades sociales referidas a la pareja, que de acuerdo con la cultura difieren en su forma. Ámbito laboral: el aprendizaje de la profesión, la identificación con sus funciones sociales, la comunicación y la renovación por exigencia de avances técnicos o de servicios pedidos por destinatarios. Ámbito sociocultural: aprendizaje de la participación en la mejora y bienestar de la comunidad o del grupo. Ámbito preventivo: aprendizaje de saber decir no, de controlarse y ser fiel a los principios de cada uno. Ámbito de la ayuda y la resocialización: aprendizaje de nuevas formas de relación con otros que anule la posibilidad de inadaptación.



Ámbitos de la infancia, juventud, adultez, tercera edad: aprendizaje de habilidades sociales 5 en los períodos óptimos de cada edad.

ETAPAS DE LA EDUCACIÓN SOCIAL La educación social como tarea inacabada atraviesa por diversas etapas 6, cada una de las cuales trae consigo unos propósitos fundamentales y la intervención de actores o instancias determinadas. En la primera y segunda infancia (entre los 0 y 6 años), la familia es el espacio inicial y protagónico en los primeros años donde se lleva a cabo el proceso de socialización, mediante las relaciones establecidas entre la madre y el hijo, el padre y el hijo y entre hermanos (fraternales). Posteriormente ingresa como agente de socialización la escuela, en donde se comienzan a adquirir habilidades sociales necesarias para sostener el vínculo con compañeros y adultos. En esta etapa el educador social interviene a través de dichos agentes. Entre los 6 y 12 años aproximadamente (nombrado como tercera infancia o niñez intermedia) los grupos infantiles mediante el desarrollo de actividades de orden lúdico, introducen un ámbito especial para el educador social, por la asimilación de comportamientos y valores que aportan a la configuración del ser social. En la adolescencia y juventud (entre los 12 y 25 años aproximadamente) aparecen con mayor fuerza los grupos de pares, aportando una variedad de intereses y búsquedas, la lúdica, la diversión, lo académico, lo cultural, lo político, lo religioso, son entre otros, algunos de los motores que motivan el establecimiento de vínculos determinantes en el proceso de socialización. La intervención en los asuntos juveniles ha perfilado como una tarea propia de los educadores sociales. En la edad adulta (25 - 60 años) la educación social se ocupa de la ejecución de actividades socioculturales, formación permanente, y aprendizaje de nuevos roles. En la tercera edad (60) la educación social, deberá encontrar nuevas formas y necesidades. En algunos contextos se ha dirigido al acompañamiento para la comprensión y asunción de los nuevos roles que impone este período, prestando sociales educativos para la preparación para la jubilación, la posjubilación y acciones de animación sociocultural. MODELOS DE EDUCACIÓN SOCIAL7 A partir de experiencias pedagógicas divulgadas en educación social, se han planteado distintos modelos que responden a principios teóricos y cuyos fundamentos se definen a continuación: Modelo psicoanalítico: dentro de sus representantes se encuentran S. Freud, A. Freud, W. Reich. Desde aquí se otorga un lugar importante a la teoría de la instintividad, el ello-superyo, la sexualidad, la agresividad, la instancia paterna, mecanismos de defensa como la represión, la proyección y la racionalización, entre otros. Experiencias reconocidas en este línea (Summerhill, dirigida por A. S. Neill) pretendían devolver a los educandos “la felicidad y la libertad”, partiendo de la capacidad de hacer conscientes motivaciones inconscientes que se encontraban reprimidas Modelo conductista: busca poner en la práctica la teoría del aprendizaje por condicionamiento operante y la casi eliminación del factor genético. Manipulando el ambiente estimulador se produciría un tipo de personalidad sana.
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FERMOSO, Paciano. Op. Cit. p 139 Puede resultar bastante limitado contemplar estas etapas a partir de momentos cronológicos, pero estas edades se plantean más como un intento de diferenciar las etapas, que de marcar momentos únicos de inicio y terminación entre una y otra. 7 FERMOSO, Paciano. Op. Cit. p 142

Dentro de las críticas y cuestionamientos a este modelo, se plantea que el determinismo, la negación de la libertad humana y la manipulación de los educandos mediante estimulaciones controladas por el educador, convierten ésta en una experiencia que no puede ser aceptada por parte de quienes asumen posturas que propenden por la libertad humana. Modelo comunista: algunas de las experiencias significativas en este modelo se dieron en los años 20´s (A. S. Makarenko, en la colonia Gorki en Poltava, entre otras). Los principios que rigen esta experiencia fueron la educación en la colectividad y la realización de un trabajo socialmente útil. La aplicación de estos principios formaría al individuo de tal forma que se le podría insertar en la comunidad/colectividad, la que sustituiría a la familia en la educación de los alumnos con dificultades, quienes vivían internos en las colonias. La concepción colectivista de la escuela le llevó a implantar un sistema autogestionario, cuyos acuerdos eran tomados fundamentalmente por el “consejo de colectividad”. Modelo crítico-emancipatorio: fruto de la concepción liberadora y emancipadora de la educación. El modelo emancipatorio, no puede localizarse en experiencias de educación formal. El modelo emancipatorio fue una teoría que representó a la “nueva izquierda” en Alemania. Es el modelo de la “teoría crítica”, cuya cabeza más visible en pedagogía ha sido K. Mollenhauer. Este marco teórico le indujo a concebir la educación social no formal como emancipadora, principalmente en caso de la juventud, a cuya asistencia y ayuda se redujo, a nivel práctico, toda su pedagogía social. Modelo estructuralista: dentro de las características del modelo estructuralista se encuentran su tendencia a evitar o minimizar las desigualdades y conflictos evidentes en la realidad social; integra la educación social y la reinserción en una acción unitaria; no concibe la inadaptación como “asocialización” sino más bien como una conducta que transgrede los límites de los comportamientos que se consideran “normales”; promueve la integración cultural de los sectores poblacionales en condiciones de marginalidad y posibilita un intercambio mediante el establecimiento de obligaciones por las partes que intervienen FUNDAMENTOS ANTROPOLÓGICOS Y SOCIALES DE LA EDUCACIÓN SOCIAL 8 La educación social ha contado con tres fundamentos que dan cuenta de los actos que permiten la socialización: lo biológico por un intercambio que desde el cuerpo permite la relación, la comunicación, la percepción, la exteriorización de sentimientos, etc.; la dimensión psicológica que reconoce al ser humano como un ser en evolución, sujeto del aprendizaje, referido, entre otros; y las ciencias sociales no pedagógicas que permiten conocer la realidad social donde discurre la socialización. Los Fundamentos Biológicos se basan en el reconocimiento de la incidencia de los factores genéticos y biológicos en la adquisición de habilidades sociales y por lo tanto en el proceso educativo. La forma como se estructuren el sistema nervioso y el sistema endocrino, que son los sistemas biológicos relacionados con el psiquismo (conectados mediante el hipotálamo y la hipófisis) y las formas anatómicas de cada persona, con influencia además del código genético y la metabolización, se ha denominado como temperamento o biotipo. Estos biotipos más que determinar de manera absoluta la conducta de un ser humano, definen cierta tendencia a responder de cierto modo. “La agresividad tiene fuertes componentes neurológicos y endocrinos con descarga sobre dosificada de adrenalina, con pérdida del control emocional o con dominio impuesto por el cortex cerebral y la “tectónica” de la personalidad. Endocrínicamente existen dos biotipos
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Ibid. p 147

diferentes, el “hipersuprarrenal” y el “hiposuprarrenal”. El primero es propenso a la euforia, el optimismo, a la belicosidad, a la actividad y a la creatividad; el segundo es por el contrario propenso a la apacibilidad, a la tranquilidad, a la excesiva emotividad y a cierta misantropía que afecta negativamente las relaciones sociales.” 9 La vida de intercambio con los demás está influenciada por manifestaciones del sistema orgánico. La postura corporal, la mirada, los gestos, la expresión facial, el lenguaje, obliga a la intervención de los órganos sensoriales: la vista, el oído, el tacto y el olfato están presentes en las relaciones sociales. Las formas de expresión del ser humano cuya materialización se da a través de estos órganos, pueden dar cuenta de rechazo, aceptación, petición. El acercamiento a través de la mano y la palabra son, entre otros, medios de expresión humanos que poseen una fundamentación desde lo biológico. Así mismo no podría negarse que la sexualidad que considera entre sus dimensiones el aspecto biológico, es una de las formas más representativas en la comunicación interpersonal. La sexualidad refiere roles que son aprendidos y que se promueven mediante habilidades sociales que hacen alusión a lo erótico. La sexualidad es una condición humana que está determinada en sus modos de vivirla por el sistema cultural y que forma parte del contenido transmitido entre generaciones, mediante ritos, ceremonias y costumbres que hacen que se constituya en un instrumento de interrelación. Los Fundamentos Psicológicos, definen como características del ser humano, su condición de ser en desarrollo, plástico, con capacidades cognoscitivas, habilitado para el aprendizaje, comunicado, referido y con necesidades sociales. La herencia y el medio ambiente son los factores que hacen del hombre un ser en desarrollo, por lo tanto el conocimiento del desarrollo social del hombre, es un requisito indispensable para los educadores sociales. El conocimiento social y la forma de acceder a él, son elementos que facilitan la explicación de la conducta humana y se constituye en un pilar fundamental para la educación social. La capacidad del ser humano para asimilar lo que le rodea, logrando identificarse con ello, se denomina plasticidad y es lo que hace al ser humano altamente vulnerable, pero además facilita su apropiación por cuanto le rodea. La psicología de la educación y la psicología social son disciplinas que le han aportado a la educación social. La socialización lleva implícito un aprendizaje, del cual se encarga la psicología de la educación, aprendizaje que es de carácter social, objeto concreto de la psicología social. Este aprendizaje se evidencia por la capacidad de asimilación y de responder en el ser humano. Los estímulos que ayudan a evidenciar esta capacidad son emitidos por los agentes socializadores.

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Otra de las características que hacen parte de los fundamentos psicológicos, tiene que ver con la condición del hombre como ser comunicado y referido. Quienes se encuentran en riesgo social, demandan de intervenciones que incluyan la comunicabilidad y la referencia desde una óptica humana y no simplemente desde lo espacial y temporal. Finalmente, el reconocimiento de las necesidades sociales de los seres humanos, permite que la educación social se base en estas motivaciones como pautas para la implementación de acciones socioeducativas. El liderazgo o la sumisión, el reconocimiento de otros, la ayuda, el sentir en común con los demás, el amor, el logro o el éxito, son necesidades que deben canalizarse de manera acertada mediante procesos educativos dirigidos a facilitar el desenvolvimiento oportuno y consecuente con el entorno social, a partir de parámetros de cooperación, solidaridad, valoración, reconocimiento, integración y promoción personal y del grupo del cual se hace parte.

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Ibid. p 149

Los Fundamentos Sociales que aportan a la educación social han sido proporcionados por diferentes ciencias sociales: la sociología general, la sociología aplicada, la política social y la antropología cultural. La sociología general proporciona el conocimiento amplio sobre la realidad, a partir del análisis de los elementos estructurales que la componen, sus actores y fenómenos. La educación social requiere en la implementación de sus acciones socioeducativas, la caracterización del sector poblacional vinculado, identificando de manera relacional los aspectos constitutivos del contexto y los problemas que pretenden ser abordados, el estudio de los recursos con los que se cuenta y la previsión de obstáculos en su desarrollo. Las teorías sociológicas que hacen referencia a la estructura social, definen la realidad social como tejido, conformado por grupos cuya interrelación da como resultado un sistema estructural que opera de un modo funcional y que a su vez genera tensiones permanentes. Es tarea fundamental del educador social acercarse a comprender las tramas gestadas al interior de este tejido social, destacando de allí el conocimiento por las formas asumidas por los sectores poblacionales “necesitados” y “ayudantes”. Las estructuras demográfica, educativa, social y económica ameritan también lecturas interpretativas rigurosas por parte de los educadores sociales en la vía de dimensionar escenarios propios para la intervención socioeducativa. Las condiciones de la estructura demográfica son necesarias para analizar los conflictos intergeneracionales. Las características y condiciones de la juventud, la adultez, la tercera edad, deben estudiarse a la luz de este aspecto. La estructura educativa pone en evidencia carencias que sean objeto de compensación por parte de la educación social. La estructura económica, las físico-geográficas y las técnicas perfilan también exigencias concretas al educador social. La estructura social determina las condiciones en las cuales las diferentes clases ubican a sus educandos, los conflictos en el intercambio social y sus consecuentes incidencias en las alteraciones de la conducta social. Las sociologías aplicadas, aquellas que abordan el estudio acerca de la familia, la infancia, la juventud, la adultez, la tercera edad, la educación, las iglesias y la marginación han contribuido a un conocimiento especializado de la realidad social, que dada su complejidad, ha obligado a hacer diferenciaciones acordes con los grupos poblacionales estudiados. Por otra parte la educación social sería impensable sin la consideración acerca de la constitución política de cada país y de los lineamientos proporcionados por el Estado y sus múltiples instancias representativas. Los desarrollos en la política social han permitido avanzar de servicios de beneficencia a servicios sociales estructurados en función de dar respuesta a las necesidades de justicia social. Nuestra realidad política está abocada a una crisis estatal y de legitimidad, que poco a poco otorga a los ciudadanos y a las organizaciones no gubernamentales una significativa responsabilidad en relación con la prestación de servicios que deberían en muchos casos ser asumidos por el Estado. Los principios constitucionales básicos y los parámetros legales que regulan la prestación de servicios sociales se constituyen en pilares a considerar en las acciones socioeducativas. De igual forma la educación social deberá integrarse en procesos de planificación que permitan ordenar estratégicamente las acciones e insertarlas en propuestas permanentes contempladas dentro de la inversión social estatal y que hagan parte de las políticas de Estado. Políticas sociales como las educativas deberán contar con parámetros legales claros que faciliten el desarrollo acertado de los procesos educativos respondiendo de manera oportuna a las demandas y exigencias que imponen las sociedades actuales. La educación formal, por ejemplo, requiere de una mayor atención de la administración pública, dada la importancia que día a día va cobrando en nuestras ciudades. Finalmente, la Antropología cultural también ha brindado aportes centrales a la educación social. La culturización, objeto de la antropología cultural, es entendida como la asimilación por

parte de un individuo, de la cultura predominante en la que se mueve. Si esta cultura es la primera en afectarle, la propia de su familia y la dominante en ese entorno, se le ha llamado endoculturación o enculturacion. Si la cultura no es la primera en afectarle, ni la propia de su familia, sino la dominante en el país al que ha emigrado, por ejemplo, se llama aculturación. La culturización es parte del proceso de socialización. La endoculturación se corresponde a la socialización primaria. Es decir educar socialmente es, en buena medida culturizar. La antropología cultural se ha constituido en fundamento de la educación social, ya que el objeto de la pedagogía social es el estudio de los condicionamientos sociales de la educación y la influencia que esta tiene en la sociedad. Estos condicionamientos sociales están condicionados a la naturaleza y a la cultura, por tanto son coyunturales y situacionales. DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN SOCIAL De lo anterior se logran identificar características importantes que podrían orientar la acción socioeducativa de la educación social.  Es necesario avanzar en la desestigmatización y reducción de los ámbitos de la educación social, ya que es claro que cada vez son mayores sus posibilidades de incidencia en el engranaje social y cultural más amplio y no sólo en la población marginada. Al respecto autores como Antonio Petrus plantean que la educación social especializada en la inadaptación y marginación es un espacio muy importante, pero que no agota los límites de la educación social. Sin embargo es claro que frente a la inadaptación y la marginación, la educación social deberá promover formas de participación e inclusión social.  Formar ciudadanos como agentes activos en la provisión de los servicios de calidad, es tarea obligada de la educación social. La vinculación activa en proyectos comunes que faciliten el desarrollo social de las comunidades, es un propósito de formación, para el cual es necesario favorecer la apropiación de competencias sociales que doten a los ciudadanos de elementos comprensivos sobre la realidad y los derechos y deberes propios y de los otros. La globalización como fenómeno que incide en las esferas económicas, sociales, políticas y culturales de los países, debe estar considerada por parte de los educadores sociales como elementos de análisis y que impone nuevas lecturas y afecta los procesos de intervención socioeducativa. La modificación de las formas de sostenimiento económico de las ciudades, las nuevas maneras de intercambio social, las expresiones culturales cambiantes y permeables, los cambios en los desarrollos cognitivos y afectivos de los individuos, son entre otros, factores a ser considerados en la definición de los desafíos de la educación social. La educación social no puede dejar de considerar la coexistencia de múltiples y variados sistemas sociales. La identificación de las características particulares de cada contexto cultural en los que se desenvuelve, sus manifestaciones sociales, recursos y posibilidades, entre otros, son aspectos que condicionan los propósitos y formas de la educación social en cada localidad. La educación social hace alusión a acciones concretas que logren afectar situaciones concretas para alcanzar objetivos previamente establecidos. Un reto actual de la educación social es lograr incidir en las conductas de los ciudadanos, lo cual supone la realización de acciones dirigidas a la potencialización de la familia, los grupos de pares y la institución escolar como escenarios para la promoción social y personal creativa. La intervención en el ámbito socio comunitario es un campo desde el cual la educación social deberá construir posibilidades de actuación que permitan la promoción y el desarrollo social. La incidencia en las localidades es cada vez más relevante y necesario, ya que sólo

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desde allí podrán gestarse opciones de empoderamiento de las comunidades acerca de sus problemáticas, los mecanismos y recursos para su intervención.  Las políticas sociales deberán permearse por los procesos de educación social y viceversa. La equidad, la inclusión social, el derecho y respeto a la diferencia, son principios reguladores de la política social y por los que la educación social propenderá en el desarrollo de sus acciones. Las políticas sociales encuentran en la educación social un instrumento para garantizar su cumplimiento y ejercicio legítimo y necesario en la sociedad. En su búsqueda por la equidad, la justicia social y el mejoramiento de la calidad de vida de todas las capas sociales, la educación social se encuentra ante el desafío de responder a la exclusión, la tensión y desigualdad que promueve el modelo económico vigente, pues su finalidad no es más que el desarrollo humano. Las nuevas formas de educación social se presentan como un instrumento igualitario compensador, de cualificación de la vida personal y social. La educación social deber ser conceptualizada y comprendida con relación a las características del contexto social, las políticas sociales, las nuevas formas culturales, las condiciones económicas y la realidad y las tendencias educativas. La educación social traspasa las posibilidades del sistema escolar, ya que si bien la escuela se instaura como un escenario representativo para el proceso de socialización, es claro que los intercambios sociales que se establecen por fuera de ella configuran la personalidad del individuo como ciudadano. La educación social opera de manera complementaria a los propósitos educativos que no pueden ser asumidos por la escuela.

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posted:11/24/2009
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Description: Lectura tomada del M�dulo de Socializaci�n - Autor Ana Luc�aPuerta Rend�n de la Fundaci�n Universitaria Luis Amig�, Medell�n: Funlam, 2002.