CONCEPCIONES ACERCA DE LA “SALUD MENTAL” by xiaopangnv

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									                     CONCEPCIONES ACERCA DE LA “SALUD MENTAL”



”Practicas en Salud Mental” Alicia Stolkiner: Introducción

“…Reconocemos que existe un campo de prácticas sociales que se denomina de salud mental.
En el mismo coexisten y antagonizan cuerpos conceptuales diversos, entran en contradicción
formas hegemónicas y alternativas, se imbrican ideologías y teorías. Es en este espacio donde
se devela en su forma mas clara, el carácter indefectiblemente político de toda práctica en
salud.

Este campo de prácticas, no es homologable, de ninguna manera a la psiquiatría. Esta
constituye una parte del mismo. (…)”

Apartado Nro. 4: Algunas reflexiones sobre “Salud Mental como categoría”

“Salud Mental debe ser entrecomillado. En la medida en que tiende a romper el dualismo
mente-cuerpo y se integra a las determinaciones sociales y culturales, las líneas entre salud y
salud mental se tornan convergentes hasta su integración. Hay prácticas que se definen como
del campo de la Salud Mental, partiendo de cuerpos conceptuales teóricos propios. Eso no
significa un “tipo”, “carácter” o “especie” particular de salud, sino una parcialización
operatoria fundamental en la especificidad de sus formas de abordaje de las problemáticas de
salud en general.” (…)

Stolkiner no plantea ninguna definición de “Salud mental”, pero reconoce la utilidad de seguir
utilizando eventualmente un término con reconocimiento consensual.

La confluencia del carácter ontológico asignado a “lo mental” permitió a la autora revisar dicha
categoría. Se plantea así el siguiente interrogante: (…) “¿Qué tienen el común el alcoholismo,
la debilidad mental, las neurosis, la demencia senil, la depresión post-traumática, las
adicciones, el bajo rendimiento escolar, las conductas agresivas, las disfunciones sexuales, las
esterilidades psicógenas, las crisis familiares, y una larga lista más que permita afirmar su
categoría de “mentales”, salvo el hecho de que las agrupamos bajo ese término?”(..). Ella
sugiere que lo hacemos por que la razón “objetiva” muestra que está afectada “la mente” o “el
discurso” o “la percepción de la realidad” o “la inteligencia”, o porque no hay señales claras del
cuerpo que indiquen su origen.

“(…) Se hace necesaria la convergencia de nuevos modelos teóricos, ya que la biología actual
rompe con las ataduras del positivismo y el causalismo mecanicista, y la medicina biologista
choca con sus propios límites frente a problemas de salud de grupos humanos y enfermedades
enigmáticas.

En las definiciones encontradas de Salud Mental resuenan concepciones positivistas (conducta
normal o adaptada), aristotélicas (adecuada percepción de la realidad), platónicas (armonioso
desenvolvimiento de potencialidades naturales). Todas ellas encubren bajo una supuesta
objetividad un soporte ideológico.

Un ejemplo de ellos es la elaborada por un comité de la Organización Panamericana de la
Salud (OPS) que define la “ Salud Mental: como un estado sujeto a fluctuaciones provenientes
de factores biológicos y sociales, en que el individuo se encuentra en condiciones de conseguir
una síntesis satisfactoria de sus tendencias instintivas potencialmente antagónicas, así como
de formar y mantener relaciones armoniosas con los demás y participar constructivamente en
los cambios que puedan introducirse en su ámbito físico y social”.

A dicha definición puede criticársele su raíz funcionalista o su referencia los instintos, apreciar
su reconocimiento de la dinámica y objetar su definición de salud como un “estado”, señalar
que los cambio no se “introducen”, sino que se “producen”;o preguntarnos quién define lo
que es “participar constructivamente”. Pero fundamentalmente ¿qué diferencia a esta
definición de Salud Mental e una definición de Salud en general?” (…)

La Salud no puede definirse en forma de una categoría absoluta e inmutable (del tipo
kantiano): no existe una piedra “científica” sobre la cual edificar nuestras prácticas. Sino que
hay que construirla y reconstruirlas junto con ellas. Por todo ello, Stolkiner prefiere definir la
Salud como: (…) “el máximo bienestar posible en cada momento histórico y circunstancia
determinada producto de la interacción permanente de transformación recíproca entre el
sujeto (sujeto social) y su realidad. Por ello la conceptualización de Salud y la definición de sus
indicadores constituyen una tarea a desarrollar junto con sus prácticas.” (…)

La autora plantea que uno de los principales indicadores de “Salud Mental” de una comunidad
o población será sus niveles de participación y vías de organización y aceptación de las
diferencias. Estos son según ella los indicadores de salud (no de enfermedad) de comunidades
y poblaciones. Y si bien no excluyen los estudios epidemiológicos basados en patologías
individuales, descentran el diagnóstico de ellos.
En el prólogo del libro Psicoanálisis y salud mental, Emiliano Galende plantea la delimitación
del campo de la Salud mental y lo reconoce como amplio y complejo, que aun requiere de
precisiones en relación con sus alcances y limites. Según el autor se puede afirmar que la
Salud Mental debe concebirse como inherente a la salud integral y al bienestar social de los
individuos, familias, grupos humanos, instituciones y comunidad. Señala que es en esta
dimensión de la Salud Mental donde se articulan estudios de los problemas de salud y la
enfermedad mental, la investigación de las necesidades psicosociales y la organización de los
recursos necesarios para satisfacerlas.

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(…) “El campo de la salud es un campo problemático de entrecruzamientos de discursos
científicos y prácticas sociales que se confrontan, cuestionan y transforman en su encuentro
con la política, por ello creo que la política es el eje vertebrador de este campo, determinando
que el discurso sobre la salud sea un discurso predominantemente político, desnudando la
imposibilidad de una ciencia, disciplina o práctica social por fuera de la política.” (…)

Artículo en libro: Chiarvetti Silvia. (1989) “Psicología y políticas de salud”. Publicación del Pre
Congreso Metropolitano de Psicología, organizado por la APBA. Bs As.

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Gonzalez de Ganem señala que para Stolkiner el primer gran equívoco es el término Salud
Pública. Este encierra el peso que hay por detrás de la conceptualización acerca de lo público y
lo privado, pero sin entrar en esto cabe destacar que permite la suposición de una esfera de la
salud que sería privada y que se diferenciaría de una esfera que sería pública, siendo esto
último sinónimos de prestación estatal. Hay que aclarar que aún el subsector privado del
Sistema de Salud es público –pero no de cualquier público- y la financiación, no puede
afirmarse que es una prestación en salud o un problema en salud sea “privado en cuanto a la
forma de atención que recibe. Por lo tanto, no puede suponerse que en cuanto tal, sea ajeno a
la jurisdicción estatal “. Sostenemos entonces el término Práctica de Salud como alternativo al
de Salud Pública. Entendemos que en el campo de la salud es fundamental una prácticas
social, ósea, una imbricación de ideologías, teorías, acciones, formas institucionales y recursos,
que adquiere una forma particular en cada momento histórico- cultural.

Resumen: Psic. Patricia Córdoba y Psic. Belén Ramírez

								
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