NUEVO ESCENARIO DEL DEBATE SOBRE DESARROLLO EL PAPEL DEL by revitup2367

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									        “DIVERSIDAD CULTURAL, DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN:
       UNA PERSPECTIVA DESDE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS
                           AMERICANOS”

Presentación de la Dra. Sofialeticia Morales, Directora de la Unidad de Desarrollo Social, Educación y
                    Cultura de la OEA en el Seminario sobre diversidad cultural,
                                       Vancouver, Marzo 18-19




                        ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS




                        UNIDAD DE DESARROLLO SOCIAL Y EDUCACIÓN



                                                                                                         1
    “DIVERSIDAD CULTURAL, DESARROLLO Y GLOBALIZACIÓN: UNA
 PERSPECTIVA DESDE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS”




L
           a preocupación por la cultura y la diversidad cultural ha sido constante en la
           Organización de los Estados Americanos desde su creación, incluso, desde la
           constitución de la Unión Panamericana a principios de siglo. De hecho, la
Carta de la Organización, que fundamenta todas sus actuaciones, establece en su artículo
3 sobre Principios: “La unidad espiritual del continente se basa en el respeto de la
personalidad cultural de los países americanos y demanda su estrecha cooperación en las
altas finalidades de la cultura humana.”
Este es el espíritu que anima hoy a la OEA a apoyar la I Reunión de Ministros de Cultura
del Hemisferio en el marco de los compromisos asumidos en la III Cumbre de las
Américas: Reconocer que la diversidad cultural es la unidad espiritual del continente,
constituye nuestra fortaleza como Región y el punto de partida y de llegada de nuestros
esfuerzos por lograr integración.

Bajo esta mirada intersectorial en donde la cultura es medio y fin del desarrollo, el
Secretario General de la OEA ha decidido fortalecerle tema de cultura, ubicándolo en la
Unidad de Desarrollo Social y Educación. (UDSE). La responsabilidad de esta Unidad es
apoyar a los Ministerios de Educación, Cultura, Trabajo y Desarrollo Social a llevar a
cabo las Reuniones Ministeriales para concretar programas y acciones que den respuesta
a los compromisos asumidos por los Jefes de Estado y de Gobierno en las Cumbres de las
Américas. Es bajo una mirada integral que se analizan las políticas sociales del continente
poniendo en el centro el desafío del desarrollo social y la pobreza para en torno a ese
análisis repensar la educación, el trabajo y el empleo y la cultura como el elemento
integrador de los esfuerzos sociales.


1. La cultura en la Unidad de Desarrollo Social, Educación de la OEA

La Unidad de Desarrollo Social, Educación y Cultura está conformada por cuatro áreas:
Trabajo, Educación, Cultura y Desarrollo Social, que trabajan coordinadamente bajo una
visión mutisectorial del desarrollo que tiene como eje central la erradicación de la
pobreza.

Para la Unidad, la cultura es un elemento transversal y aglutinador, es el común
denominador de las demás áreas. No podemos hablar de educación, trabajo y desarrollo
social apartándonos de los aspectos culturales que los caracterizan y que surgen de un
contexto determinado; en nuestro caso, la realidad de América Latina y el Caribe. En
palabras de Agustí Nicolau “Reducir la cultura a una simple dimensión de la realidad
(denominada a menudo la dimensión cultural) es contradictorio con la voluntad de




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preservar y promover la diversidad cultural, puesto que toda realidad económica, laboral,
educativa… es una actividad cultural, es decir, inscrita en una matriz cultural dada”.1

Es fundamental en nuestro continente analizar de que manera la “matriz cultural” refleja
la cosmovisión indígena como visión primigenia y dimensión constante en el desarrollo
de nuestros pueblos. Stavenhagen: nos dice “Para lograr un auténtico desarrollo social y
cultural en nuestros países es preciso reconocer que las naciones latinoamericanas son
esencialmente pluriétnicas y multiculturales”2.

Bajo este reconocimiento, las diversas reuniones ministeriales que auspicia la Unidad en
cada una de sus áreas se han manifestado respecto a la diversidad cultural.

En el área de Trabajo, la XII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo,
celebrada en octubre 2001, dio especial atención a la situación de aquellos trabajadores
que pertenecen a las minorías étnicas y religiosas, así como a otras personas con
experiencias y necesidades diferentes, incluyendo mujeres, jóvenes, trabajadores de la
tercera edad, los indígenas y los trabajadores migrantes.

Respecto a Educación, la II Reunión de Ministros de Educación realizada en septiembre,
2001 estableció:

“..los Ministros de Educación de las Américas manifestamos nuestra decisión de
profundizar los procesos educativos a fin de contribuir desde la educación al
fortalecimiento de los conocimientos, valores y actitudes que favorezcan el
reconocimiento de la diversidad, la tolerancia y el respeto mutuo, la no violencia, los
valores de la justicia e igualdad social, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos.”

El área de Desarrollo Social dentro de la Unidad entiende la cultura como fin y medio del
desarrollo social, según se expresa más adelante en este documento en el aparte de
“Relación entre Desarrollo y Cultura”.

La Carta Democrática Interamericana de 2001 establece: “La eliminación de toda forma
de discriminación, especialmente la discriminación de género, étnica y racial, y de las
diversas formas de intolerancia, así como la promoción y protección de los derechos
humanos de los pueblos indígenas y los migrantes y el respeto a la diversidad étnica,
cultural y religiosa en las Américas, contribuyen al fortalecimiento de la democracia y la
participación ciudadana.”




1
  Nicolau, Agustí (2001). “Propuestas para una diversidad cultural intercultural en la era de la
globalización”, Barcelona, pg. 5.
2
  Stavenhagen, Rodolfo (2002). Presentación ante la Unidad de Desarrollo Social, Educación y Cultura de
la OEA, Washington D.C.


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2. La Diversidad cultural en diferentes foros internacionales y regionales

La III Cumbre de las Américas asume un compromiso con la diversidad cultural arropado
por los compromisos mundiales y regionales que han venido poniendo de relieve la
importancia de la diversidad cultural para el desarrollo con equidad. Son múltiples los
foros internacionales y regionales que se han realizado en torno a la diversidad cultural o
que han hecho pronunciamientos sobre este tema. Particularmente, a partir del decenio
mundial para la Cultura y el Desarrollo (1988-1997), eventos de orden internacional
auspiciados por la UNESCO, y varias reuniones a nivel regional han coincidido en la
necesidad de continuar fomentando el respeto a la diversidad cultural.


2.1 Foros Internacionales

A nivel internacional se resaltan la Declaración de Rio sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo en 1992, el informe de la Comisión Mundial sobre Cultural y Desarrollo
"Nuestra Diversidad Creativa" de 1996, Plan de Acción de la Conferencia
Intergubernamental sobre políticas culturales para el desarrollo de 1998, Foro sobre
Desarrollo y Cultura organizado por el BID, la UNESCO, Sciences Po y la Fundación
Felipe Herrera en 1999 y la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad
Cultural de 2001.


2.2 Cumbres de las Américas

En el marco de las Cumbres de las Américas, el tema sobre la diversidad cultural ha
sufrido grandes y valiosas modificaciones.

La Primera Cumbre de las Américas, celebrada en Miami en 1994, reconoció la
“heterogeneidad y la diversidad de los recursos y culturas del continente. El Plan de
Acción estableció que: ”El desarrollo cultural es un componente fundamental e integral
del desarrollo de las Américas y tiene la capacidad intrínseca de enriquecer a nuestras
sociedades y generar un mayor entendimiento entre nuestros países.” Los gobiernos se
comprometieron a fortalecer los valores culturales.

La Segunda Cumbre de las Américas de 1998 en Santiago de Chile, centrada en el
propósito de la integración hemisférica, estableció el respeto a las identidades culturales
en el proceso de integración. Además, los Jefes de Estado y de Gobiernos subrayaron:
“Seguiremos auspiciando la plena integración a la vida política y económica de las
poblaciones indígenas y de otros grupos vulnerables, respetando las características y
expresiones que afirmen su identidad cultural”.

La Tercera Cumbre de las Américas de 2001, celebrada en Quebec, dió un paso
importante en el posicionamiento del tema cultural en los procesos de Cumbres de las
Américas, otorgándole un espacio importante en el Plan de Acción con un Capítulo
destinado específicamente a la “Diversidad Cultural” (Capítulo 17). Se resalta también la



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Declaración de Quebec, que establece: “Consideramos que la diversidad cultural que
caracteriza a nuestra región es fuente de gran riqueza para nuestras sociedades. El respeto
y la valoración de nuestra diversidad deben ser un factor de cohesión que fortalezca el
tejido social e impulse el desarrollo de nuestras naciones.”

Es interesante analizar la evolución que el tema de cultura ha tenido en el proceso de
Cumbres de las Américas. La Primera Cumbre de las Américas pone en acento en el
reconocimiento de la “heterogeneidad y la diversidad de los recursos y culturas del
continente.” Y representa un primer paso al aceptar nuestras diferencias y respetarlas. La
Segunda Cumbre de las Américas plantea no sólo que somos diferentes sino que para
lograr la integración regional necesitamos encontrar nuestras semejanzas y respetar
nuestras diferencias. “Se estableció el respeto a las identidades culturales en el proceso de
integración.” Es hasta la III Cumbre de las Américas, la cual nos convoca hoy aquí, en
donde se reconoce que la diversidad cultural es fuente de gran riqueza para nuestro
hemisferio y factor de cohesión social. De esta manera hemos pasado de 1994 al 2000 de
un compromiso de reconocer nuestras diferencias a asumir la diversidad cultural como
nuestra mayor riqueza y factor clave de cohesión regional.

En el Capítulo 17 del Plan de Acción de la Cumbre de Quebec, los gobiernos reconocen
que “el respeto y la valoración de la diversidad cultural contribuyen al dinamismo social
y económico, y son factores positivos en la promoción de la gobernabilidad, la cohesión
social, el desarrollo humano, los derechos humanos y la coexistencia pacífica en el
Hemisferio; y que los efectos de la globalización ofrecen grandes posibilidades para la
promoción de la diversidad cultural, pero también suscitan preocupaciones sobre la
capacidad de algunas comunidades para expresar los aspectos de su identidad cultural”.
En atención a este reconocimiento, los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas se
comprometieron a fortalecer las alianzas e intercambios de información sobre la
importancia de la diversidad lingüística y cultural del Hemisferio, a promover la
convocatoria de una Reunión Ministerial o de alto nivel con el apoyo del CIDI de la
OEA, para tratar la diversidad cultural, con miras a profundizar la cooperación
hemisférica sobre este tema y a crear “un ambiente para fomentar la percepción y
valoración de la diversidad cultural y lingüística de los países de las Américas.“


2.3 Iniciativas subregionales

Las organizaciones subregionales también han avanzado en el reconocimiento y
protección de la diversidad cultural. A continuación un recuento de las principales
disposiciones sobre este tema en las organizaciones subregionales y algunos países del
hemisferio:




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MERCOSUR

Protocolo de Integración Cultural del MERCOSUR
Los miembros del MERCOSUR firmaron el Protocolo de Integración Cultural del
MERCOSUR en diciembre de 1996, que fue creado para promover el intercambio y la
cooperación intercultural entre los países miembros y también para fomentar la creación
de políticas culturales que demuestren las tradiciones históricas, los valores comunes y la
diversidad cultural de los mismos.


Comunidad Andina

Acuerdo de Cartagena
El artículo 148(b) del Acuerdo de Cartagena de 1969 declara que los Países Miembros
emprenderán acciones de cooperación destinadas a contribuir al logro de los objetivos de
desarrollo social de la población andina como la "afirmación de la identidad cultural del
área andina". También, el artículo 149 del Acuerdo afirma que "los Países Miembros
emprenderán acciones en el campo de la comunicación social y acciones orientadas a
difundir un mayor conocimiento del patrimonio cultural, histórico y geográfico de la
Subregión, de su realidad económica y social y del proceso de integración andino".

Proyecto Multicultural de la Ruta Andina
En abril 1999, los miembros de la Comunidad Andina firmaron el plan de Santafé de
Bogotá, en el cual, el Proyecto Multicultural de la Ruta Andina fue desarrollado. El
proyecto fue creado como un proyecto multicultural que une los propósitos de investigar
las tradiciones, la historia y el legado común de la subregión; tender puentes de
entendimiento entre las diversas culturas que habitan en ella; construir memoria e
identidad andina; y contribuir al desarrollo de una verdadera cultura de la integración. El
plan de Santafé aborda la cuestión de la identidad cultural e incluye iniciativas que tratan
de generar conocimiento y entendimiento sobre las culturas indígenas y tradicionales.

Declaración de Machu-Picchu
La Declaración de Machu-Picchu, firmada en julio de 2001, garantiza la protección de las
culturas indígenas y locales. La Declaración enuncia que "la diversidad cultural y étnica
que caracteriza nuestras naciones es una fuente de gran riqueza y unión entre nuestras
sociedades". Como consecuencia, los Estados miembros de la Comunidad Andina han
declarado su intención de crear políticas que promueven la participación política y social
de los pueblos indígenas y grupos minoritarios étnicos, así como se comprometen a
“apoyar firmemente todos los esfuerzos encaminados a la promoción y protección de los
derechos y libertades fundamentales de los pueblos indígenas, entre ellos: el derecho a su
identidad y tradiciones en lo espiritual, cultural, lingüístico, social, político y económico;
individual y colectivo".

Los Estados miembros actualmente proponen la creación de un grupo de trabajo sobre los
derechos de los pueblos indígenas, con la participación de grupos de derechos humanos,




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de la sociedad civil, organizaciones indígenas y los miembros gubernamentales de la
Comunidad Andina.


MERCOSUR, Comunidad Andina y Chile

Carta de Compromiso Sociocultural
En julio del año 2001, los miembros del MERCOSUR, junto con Chile y la Comunidad
Andina, firmaron una Carta de Compromiso Sociocultural. En esta carta, estos gobiernos
reconocen que el Estado tiene el deber no solamente de garantizar los derechos culturales
y sociales de la mayoría, sino también de las poblaciones minoritarias. Estos Estados
decidieron promover en sus sociedades la adopción de principios de igualdad, diversidad
cultural e interculturalidad en el contexto de los derechos humanos, los derechos de las
minorías y la protección del medio ambiente.


Comunidad del Caribe, CARICOM

La Carta de la Sociedad Civil para la Comunidad Caribeña
Las provisiones culturales de CARICOM se enuncian en los artículos 10 y 11 de la
"Carta de la Sociedad Civil para la Comunidad Caribeña." El artículo 10 declara que
"cada cultura tiene una dignidad y valor en que deben ser respetados y que cada persona
tiene derecho de preservar y desarrollar su cultura". Además, cada "persona tiene
derecho de participar en la vida cultural de su preferencia". Con respeto a los pueblos
indígenas, el artículo 11 declara que "el Estado reconoce la contribución de los pueblos
indígenas en el proceso de desarrollo y continuará protegiendo sus derechos tradicionales
y respetando la cultura y modo de vida de estos pueblos".


Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible

Los gobiernos de Centroamérica formaron en la cumbre presidencial de 1994, una
Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible. Allí garantizaron su respeto por
la naturaleza pluricultural de sus sociedades y la diversidad étnica de sus poblaciones a
nivel local, regional y nacional. Este compromiso se refleja en la quinta provisión de la
Alianza, que declara "El derecho a la identidad cultural es un derecho humano
fundamental y la base para la coexistencia y la unidad nacional."



3. La diversidad cultural en las diferentes dimensiones de la realidad

Defender la diversidad cultural implica no solo aceptar una diversidad de folklore,
lengua, costumbres o producciones culturales, sino una diversidad de culturas
económicas, políticas, sociales, científicas, educativas, etc. Es decir, la diversidad
cultural atañe a todas y cada una de las dimensiones de la realidad. Esta concepción, de



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nuevo, refirma la importancia de que dentro de la OEA la cultura esté inscrita como parte
de la política social que se propone contribuir al desarrollo social y la disminución de la
pobreza. En este análisis ha sido muy útil retomar lo que Agustí Nicolau.3 llama los
desafíos de la interculturalidad. Es a través de una lectura educativa distinta y crítica que
uno reconoce que los pueblos indígenas requieren entender la educación no sólo como el
proceso formal de enseñanza aprendizaje sino como el proceso natural de vida que
enseña y permite a través de acumular experiencias, compartir conocimientos y crecer
como persona. El desafío intercultural entonces es no sólo considerar la escolarización y
la alfabetización como los únicos medios posibles para dignificar a las personas sino
incorporar las tradiciones orales y el aprendizaje fuera de las aulas como vías válidas y
necesarias.

Igualmente la concepción científica y tecnológica debe no sólo concentrarse en las
innovaciones que permitan simplificar la vida cotidiana y avanzar en la capacidad
humana de comunicarse e interactuar utilizando la informática y las potencialidades de
los medios. Sino asumir que hay otras racionalidades científicas que abren otras
dimensiones del entendimiento en donde la misma magia tiene cabida. El desafío
intercultural entonces se plantea en no seguir considerando a la ciencia moderna como el
único sistema o criterio de validación de los saberes y empezar a reconocer la existencia
de otras racionalidades científicas.

Igualmente al hablar del desarrollo social es imprescindible analizar los efectos de la
globalización versos la regionalización. Los fenómenos de la aldea global, versus las
realidades del desarrollo comunitario. Es en este tema donde el desafío es más agudo
porque se reconoce una correlación entre comunidades indígenas y pobreza y sin
embargo el desafío intercultural que plantea Nicole es hacer compatible el ámbito
comunitario, como fundamento de la organización social que articula a las personas, con
el ámbito de la sociedad, sin que la sociedad con sus efectos masivos absorba y anule a la
comunidad, estandarizándola y recetándole medidas ajenas. Pero tampoco que la
comunidad ejerza tal fuerza en sus habitantes que termine nulificando a la persona e
impidiéndole su expresión única. De igual manera el desafío intercultural de las culturas
económicas es hacer compatible, en un mundo económicamente globalizado, la cultura
occidental moderna de intercambio y la cultura local de reciprocidad.

Todos estos desafíos se hacen más evidentes y deben enfrentarse con mayor urgencia,
ante el proceso actual de globalización.


4. Globalización y diversidad cultural

“La complejidad de la globalización proviene del hecho de que si bien su génesis y
mayor alcance se encuentra en el ámbito económico, tiene al mismo tiempo una




3
    Nicolau (2001) Op.Cit. Los desafíos expuestos corresponden a la exposición de este autor.


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dimensión política, social y cultural”4. Es en el ámbito de las consecuencias culturales de
la globalización donde han surgido las preocupaciones más constantes.

La lógica globalizadora encierra dos dinámicas que conviven en permanente tensión:
Una dinámica homogenizadora y una dinámica heterogenizadora.


4.1 Riesgo de homogenización

No podríamos ignorar que la globalización ha tenido un efecto homogenizador en las
manifestaciones culturales que seducen a las nuevas generaciones y van conformando un
inconsciente colectivo de “la modernidad” Subercaseaux nos ayuda a reflexionar que
actualmente es fácil encontrarse el mismo video clip, la misma señal de cable, la misma
comida rápida y la misma música en lugares tan distintos como Katmandú, Sao Paulo,
Belfast, Monterrey y Santiago” y que esto llevado a hablar de una cultura estereotipada y
de información transnacional y de una dinámica homogenizadora que menoscaba la
idiosincrasia y la identidad de cada nación”5. Y sin embargo, hay fenómenos actuales y
sitios propios de cada nación que nos reafirman la mexicanidad, o la idiosincrasia
peruana o la Brasileña sin menoscabo de los efectos perversos de esa dinámica
homogenizadora. La esencia misma de los pueblos indígenas y la cultura Maya, Azteca o
Inca no permiten una homogenización completa porque topa con las raíces que no sólo
son parte de una historia sino constituyen el presente redimensionado de una raza
mestiza.

Es cierto que en el nuevo escenario cultural predomina la internacionalización y la
massmediatización con un fuerte dominio de la cultura del „entertainment‟; sin embargo,
centrarse exclusivamente en esta visión de los efectos de la globalización en la cultura es
simplista y prescinde de otras interesantes dinámicas de este fenómeno que pueden
representar una oportunidad.


4.2 Oportunidad

Por otro lado, el mayor grado de intercambio y comunicación entre personas y grupos de
diferentes culturas que ha permitido la globalización, brinda la posibilidad de
enriquecimiento mutuo, que abre perspectivas inimaginables en el pasado.

Las nuevas tecnologías de la información, que facilitan en gran medida la tendencia
homogeneizadora de la globalización, contribuyen también al diálogo y la comunicación
entre culturas, lo que vivifica la diversidad cultural permitiéndole expresarse. En este
sentido hay múltiples ejemplos de campesinos guatemaltecos y brasileños que envían por
fax sus informes sobre violaciones de derechos humanos, o de indígenas que usan
teléfonos celulares, videos y correo electrónico para transmitir su defensa de formas

4
  Subercaseaux, B (2002). “Globalización y cultura en América Latina. Desafíos y estrategias para
preservar la diversidad cultural”, pg. 4
5
  Ibidem. Pg. 4.


                                                                                                    9
alternativas de cultura y de vida.6 De otro lado, cabe mencionar que es en el escenario
actual de globalización y precisamente debido a este fenómeno, que la cultura y los
particularismos culturales se han convertido en un recurso económico y en un valor
agregado, como lo muestra claramente el caso del turismo cultural.

La permanente tensión entre dinámica homogenizadora y heterogenizadora se manifiesta
de manera diferente en los distintos países del continente americano, de acuerdo a lo que
denominan los expertos el espesor cultural socialmente circulante. Cabe resaltar que la
construcción del Estado-Nación latinoamericano, en términos generales, pretendió, sin
éxito, negar la diferencia cultural, incluso entendiendo esta diferencia como una
desventaja y llevando, en algunos casos, al exterminio de las culturas originarias 7. A
pesar de que el continente vivió bajo una aguda concepción homogenizadora durante más
de un siglo, su realidad actual muestra grandes diferencias con relación al espesor cultural
socialmente circulante y la diversidad cultural. En todos los países existe este espesor
aunque en mayor o menor grado; por ejemplo, Chile es un país con déficit de espesor
cultural circulante, en la medida en que a pesar de que la población indígena es entre 5-
9% de la población total, no se ha dado un proceso activo de interculturalidad8. Por su
parte, México, Brasil y Paraguay se consideran ejemplos de alto espesor cultural, donde
la diversidad cultural de base étnica tiene clara presencia y ha contribuido históricamente
a la identidad nacional. Con respecto al impacto de la globalización, los países con
menor espesor cultural sufren más fuertemente el impacto de sus dinámicas
homogenizadoras, que aquellos con fuerte espesor cultural.

La creación y consolidación de organizaciones conformadas por grupos minoritarios,
como las organizaciones indígenas, contribuye a la conformación del espesor cultural y
cumple un papel importante en las repercusiones de la globalización en el contexto
latinoamericano. Esta es una de las razones claves para que sea imprescindible su
presencia en los seminarios que se proponen reflexionar sobren la diversidad cultural:
“los pueblos indígenas se organizan en torno a ciertos valores comunes tradicionales, no
para aislarse del mundo globalizado, sino más bien por el contrario, para incorporarse y
vincularse sin perder su propia identidad, y para poder negociar con los gobiernos y otros
actores desde una posición sólida definida por ellos mismos.”9




6
  Ejemplos expuestos por Nestor García Canclini (1995) en su libro “Consumidores y ciudadanos.
Conflictos multiculturales de la globalización”, México.
7
  En el proceso de independencia y construcción nacional en América Latina, según Stavenhagen “La
heterogeneidad étnica y cultural de las naciones lationamericanas era considerada como un obstáculo a la
integración nacional y al progreso... Los indígenas no aparecen, salvo excepcionalmente, en los discursos
fundadores de las naciones latinoamericanas”, más adelante continúa “Se ha pretendido en América Latina,
construir nuevas naciones sin los pueblos indios y a espaldas de ellos. De allí que los procesos de
construcción nacional en esta parte del mundo, iniciados desde hace casi dos siglos, sigan sin concluir”.
Stavenhagen, R (2002) “La diversidad cultural en el desarrollo de las Américas”, pgs. 11 y 12.
8
  En palabras de B. Subercaseaux “la cultura mapuche ha sido un ghetto y su presencia o proyección
cultural en la sociedad mayor, vale decir su peso en la identidad nacional, es más bien débil o casi nula”
Op. Cit. pg. 13.
9
  Stavenhagen (2002), Op.Cit. pg. 42.


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4.3 Un mundo culturalmente plural

Para analizar la diversidad cultural como sustento del desarrollo se han tomado en cuenta
los modelos del mundo culturalmente plural y sus distintos puntos de vista desarrollados
por académicos10 Estos puntos de vista pueden aparecer mezclados o sobrepuestos en la
realidad.

Modelo uniformizador - Bajo este modelo, la cultura contemporánea de occidente es el
vértice de la evolución humana, hacia la cual todas las culturas deben orientarse.
Pareciera que se presenta el american way of life como el escenario deseado y el modelo
a seguir en la modernidad. La visión uniforme lo asemeja a un mundo monocromático
donde la diversidad cultural no tiene cabida. Si bien, esta posición ya no es defendida
públicamente parece estar todavía presente en el pensamiento de algunos políticos e
intelectuales de occidente.

Modelo universal plural - Este modelo es una evolución pragmática del modelo anterior,
ante la imposibilidad de una homogenización total y absoluta. Propone un mundo
singular con un eje euro-américano, pero con espacio para otras adaptaciones culturales.
En este modelo se considera que existen ciertos valores universales, como la democracia
representativa, las libertades individuales, los derechos humanos y el libre mercado. Las
culturas que no cumplan con estos parámetros son perversas y totalitarias. Este modelo
pudiera caracterizarse como un mundo multicolor. Esta representación es la que más
representa la situación actual en el mundo.

Modelo pluralista - Considera la existencia de culturas radicalmente diferentes, con sus
propios valores, instituciones y prácticas. En este modelo el diálogo intercultural se da
sin la afirmación de valores universales predeterminados. Este modelo pudiera
caracterizarse como un mundo que contiene en si mismo muchos mundos que conviven
en respeto a sus diferencias buscando la armonía en el planeta. De alguna manera este es
el mundo al que se aspira, en donde se pueda construir una interculturalidad en constante
dialogo mediante el respeto de culturas que no se supeditan sino que cada cual mantiene
su cosmovisión y desde su propia visión del mundo desarrolla vías para mejorar la
convivencia humana.

5. Diversidad cultural y desarrollo

“Aunque el desarrollo es un proceso global con múltiples dimensiones, no puede ser
percibido como un proceso unilineal. En los albores del siglo 21, nuestra necesidad de
entender la diversidad es mucho más relevante para las preocupaciones del desarrollo, en
la búsqueda de alternativas y soluciones sostenibles.”11


10
   Vease por ejemplo: Manonelles, Manuel (2000), et. al “Cultural Diversity and globalisation, a doument
for reflection on the subtheme of “Culture” from the UN Millenium Forum” Barcelona, y Nicolau (2001),
Op. Cit.
11
   Shanker, Rajkumari (1996) “Diversity and development”. CIDA, Development Express. (Traducción
nuestra).


                                                                                                       11
La cultura ha sido denominada la “dimensión olvidada del desarrollo”. De hecho, hasta
hace poco la cultura, específicamente la diversidad cultural, toma verdadera fuerza en los
debates sobre desarrollo, ampliamente dominados por una visión economicista.


5.1 Nueva visión del desarrollo

El nuevo debate sobre desarrollo social supera una visión netamente economicista
incorporando variables de orden social y político. Estas incorporaciones y sobre todo el
surgimiento de una nueva visión del desarrollo parten de la crisis a la que se ha
enfrentado el pensamiento económico tradicional al contrastar sus postulados con la
realidad.

La concepción económica sobre el desarrollo, perfilada en el Consenso de Washington,
ha mostrado límitaciones para lograr las metas de bienestar social e, incluso, crecimiento
económico. Surge entonces una nueva discusión sobre el desarrollo que pretende superar
los enfoques monistas, dando un enfoque integral a las estrategias propuestas para
alcanzarlo.

El replanteo del modelo de desarrollo incluye nuevas variables y reexamina las
interrelaciones entre las variables existentes. Se ha planteado que hay relaciones que se
desestimaron en el pasado y que generaron errores en la preparación de políticas. Un
estudio de Alessina y Peroti [1994] encontró que la desigualdad de ingresos es
determinante en la inestabilidad política que, a su vez, tiene efectos adversos sobre el
crecimiento.

Como nuevas y fundamentales variables del debate sobre el desarrollo se encuentran el
capital social y la cultura. Esta inclusión surge aproximadamente hace una década y se
sustenta en varias investigaciones que indican “cómo diversos componentes no visibles
del funcionamiento cotidiano de una sociedad, que tienen que ver con la situación de su
tejido social básico, inciden silenciosamente en las posibilidades de crecimiento y
desarrollo”12. Estos componentes invisibles no son otra cosa que el tejido cultural.

Diversos estudios han dado evidencias sobre la relación entre cultura y desarrollo social y
económico13:


-    La confianza y las normas de cooperación cívica presentan un fuerte impacto sobre el
     crecimiento económico, según estudio en amplio grupo de países. Knack y Keefer
     [1996].

-    Evidencia de hogares rurales en Tanzania muestra que familias con mayores niveles
     de ingresos (dentro de familias pobres) tenían un grado mas alto de participación en

12
   Kliksberg, B. (2000) “Capital social y cultura, claves olvidadas del desarrollo”, Banco Interamericano de
Desarrollo, BID, Washington D.C.
13
   Estudios citados en Kliksberg (2000). Ibidem.


                                                                                                          12
     organizaciones colectivas. Los beneficios de su participación eran mejores prácticas
     agrícolas (que las de las familias que no tenían participación), mejor información
     sobre el mercado e influían en el mejoramiento de servicios públicos. Narayan y
     Pritchet [1997].
-    Existen significativas correlaciones entre grado de confianza que existe en una
     sociedad y varios factores como eficiencia judicial, ausencia de corrupción, calidad
     de la burocracia y cumplimiento con los impuestos. Esto es cierto para una amplia
     muestra de países. La Porta et al [1997].
-    La cohesión social, que promueve los contactos interpersonales, es un factor
     fundamental de salud pública. Este estudio para un condado de Estados Unidos
     detectó que personas con menos contactos sociales tienen menores esperanzas de
     vida. Kawachi et al [1997].


5.2 Relación entre cultura y desarrollo

Son múltiples las conexiones que pueden encontrarse entre cultura y desarrollo; sin
embargo, todas pueden agruparse en una relación de doble vía: la cultura como fin del
desarrollo y la cultura como medio para alcanzarlo. Esta clasificación ha sido expuesta
por Amartya Sen.14

Cultura como fin

Entendiendo el desarrollo, incluso dentro de su más elemental definición (el
mejoramiento de la calidad de vida), la diversidad cultural debe ser uno de sus objetivos.
No puede existir calidad de vida si se atenta contra nuestra identidad cultural, contra
aquello que nos hace a cada uno de nosotros, a nuestras comunidades y a nuestros países
únicos y plenamente diferenciados.

Ante una definición más amplia de desarrollo, como aquella expuesta por Sen en su
enfoque de libertades15, o como “realización de la existencia humana en todas sus formas
y en toda su plenitud”, tal y como lo establece el informe de “Nuestra diversidad
creativa” de UNESCO de 1996, cualquier esfuerzo para alcanzarlo no puede excluir el
mundo de la cultura, ni atentar contra la diversidad cultural. Cualquier política, programa
o iniciativa en pro del desarrollo que atente contra la diversidad cultural no sólo sería
arbitraria, también sería insostenible. La cultura es el fin y objetivo del desarrollo, como
lo establece el mencionado informe, pero también evoluciona y se transforma con ellos.




14
   Sen, Amartya (2000) “Culture and Development” Presentation before the World Bank Meeting in
Tokyo, December 2000.
15
   Sen, A. (1999) “Development as Freedom”. New York.


                                                                                                 13
Cultura como medio

Es necesario también analizar a la cultura como un medio para el desarrollo poniendo
especial atención en los elementos visibles que hacen posible que esto ocurra, desde una
manifestación simple hasta una compleja.

Manifestación simple - Una primera y simple manifestación de la cultura como medio de
desarrollo es el valor económico directo que puede derivarse de la inversión en cultura.
Esto se refiere a la promoción y comercialización de artesanías, así como al fomento del
turismo, actividades que generan ingresos y bienestar económico.

Manifestación compleja - Otra manifestación de esta relación, mucho más compleja, se
refiere a la influencia de las condiciones culturales en el comportamiento humano, que
afecta las decisiones económicas y los comportamientos sociales y políticos.

Es claro que la diversidad cultural conlleva patrones de comportamiento diferentes y es
preciso preguntarse si estas diferencias explican niveles disímiles de desarrollo. Existen
varias tesis sobre el papel crucial de la ética protestante en el éxito de la economía
capitalista, del rol de la ética confucionista en el progreso económico de Asia del este y
últimamente de contribución de la cultura japonesa al desarrollo económico de ese país.

No puede dudarse que la diversidad cultural conlleva patrones de comportamiento
diferentes que han influido los patrones de desarrollo. Sin embargo, esto no significa que
exista un conjunto de valores que debe prevalecer sobre los demás, más bien, debe
analizarse la pertinencia de ciertos valores en la solución de problemas que surgen en
contextos diferentes. En palabras de Sen: “Lo que debemos mirar no es la excelencia
general de un conjunto de valores sobre todos los demás, sino el ajuste específico de
valores particulares a la naturaleza de los problemas que son enfrentados en una situación
dada (pero paramétricamente variable)”16. Esta reflexión está íntimamente ligada al
papel de la cultura en la erradicación de la pobreza, que puede concretarse a través de la
participación social.


5.3 Cultura y pobreza

La cultura cumple un rol fundamental en la lucha contra la pobreza. A veces la expresión
cultural de los grupos más vulnerables es el último reducto de su dignidad y constituye su
arma para luchar por su propia supervivencia con la dignidad que demanda su
cosmovisión. la expresión de su. “la voz de los pobres” es elocuente y no podemos dejar
de escuchar sus palabras proclamadas a través de la música, del color, de los textiles, del
barro. El respeto a los valores y la cultura de los más pobres fortalece su identidad y
garantiza que las políticas y proyectos de desarrollo cuenten con múltiples alternativas
nuevas; éstas surgen de saberes acumulados, tradiciones, capacidades culturales naturales


16
 Sen, A. (2000), “Culture and development”, presentation before the World Bank Tokyo Meeting,
December, 2001.


                                                                                                14
de auto-organización, entre otros muchos aspectos de la cultura17. Es por esto que la
participación de las comunidades en los programas de desarrollo que los afectan es
fundamental; sólo a través de la participación pueden recogerse no sólo sus necesidades,
sino sus saberes tradicionales, que pueden consolidar o amenazar cualquier iniciativa que
trate de imponerse „desde afuera‟. El enfoque de planeación participativa, que
actualmente viene fortaleciéndose en la política social del Hemisferio, es un canal
efectivo para respetar la diversidad cultural y para poder aprovechar las especificidades
culturales en favor del desarrollo social y económico.

Como ya hemos dicho antes la correlación lacerante entre pobreza y pueblos indios en
América Latina no es casual, “sino que responde al efecto acumulado de políticas
discriminatorias en las que una visión „racista‟ de la sociedad viene informando las
acciones de los grupos dominantes desde la época colonial.”18 El reconocimiento de las
naciones latinoamericanas como pluriétnicas y multiculturales debe traducirse en
políticas de desarrollo incluyentes y no discriminatorias.


6. Notas finales

En este contexto de retos y oportunidades que le plantea la globalización a la diversidad
cultural, y de potencialidades de esta diversidad en los procesos de desarrollo, es que
ubicamos los compromisos de los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, en el
Plan de Acción de la III Cumbre de las Américas llevada a cabo en Canadá en el 2001.

Analizamos anteriormente el tránsito que el tema de cultura ha tenido en el proceso de
Cumbres de las Américas. De un reconocimiento de nuestra heterogeneidad a una
aceptación de que es la diversidad cultural nuestra mayor riqueza hemisférica y un factor
de cohesión social. En este contexto los Jefes de Estado y de Gobierno nos instruyen:
“Fortalecerán alianzas e intercambios de información (...) incluyendo la realización de
seminarios de expertos.. sobre la importancia de la diversidad lingüística y cultural del
Hemisferio para promover una mejor aceptación, entendimiento, valoración y respeto
entre los pueblos de la región”.

“Alentarán la convocatoria de una Reunión Ministerial o de alto nivel apropiado, con el
apoyo del CIDI de la OEA, para tratar la diversidad cultural, con miras a profundizar la
cooperación hemisférica sobre este tema.”

Estas iniciativas, como el Seminario de Expertos en Diversidad Cultural auspiciado por
Canadá, nos han permitido y nos permitirán reflexionar sobre la riqueza de la diversidad
cultural como principio, medio y fin de un desarrollo hemisférico al cual estamos
comprometidos todos. Plantea también la urgente necesidad de construir un verdadero
diálogo intercultural necesario en nuestro continente para enfrentar los retos de la
globalización y el desarrollo, a veces aparentemente inalcanzable.


17
     Kliksberg, Op.Cit.
18
     Stavenhagen, Op.Cit., pg. 22.


                                                                                           15
Para terminar las palabras de Nestor García Canclini nos alientan en la construcción de
un mundo que frente a la globalización conserva las visiones propias de los diversos
grupos que pueblan la tierra: “Tenemos un recurso clave para que el futuro de la
globalización lo decidan ciudadanos multiculturales.” Ellas y ellos nos permitirán
reflexionar sobre nuestro particular contexto, muchos de ellos llevan en su propia
experiencia de vida la interculturalidad y han vivido y convivido en países y grupos
culturalmente diferentes y en ellos y ellas existe ya el germen de una interculturalidad
basada en el respeto al otro y en la construcción de un dialogo buscando los puntos que
unen y respetando las diferencias que permitan la unidad en la diversidad.




                                                                                     16

								
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