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					                     EL SECULARISMO Y EL INDIFERENTISMO RELIGIOSO

Secularización, secularismo y laicismo pueden ser tomadas como sinónimos que se funden y
encuentran en su justificación temática en el término común que los comprende: el humanismo
sin trascendencia.

Los nuevos estilos de vida han ayudado a propagar el fenómeno de la no-creencia en nuestro
continente. "Una modalidad es el "secularismo" que niega a Dios, o porque sostiene que todas las
realidades se explican por sí solas sin recurrir a Dios, o porque se considera a Dios enemigo,
alienante del hombre." (SD 153).

"Lo otro es el "indiferentismo" de aquellos, que o rechazan toda religión porque la consideran inútil o
nociva para la vida humana y por eso no les interesa, o bien sostienen que todas las religiones son
equivalentes y por tanto ninguna puede presentarse como única verdadera" (SD 153).

Bajo esta perspectiva fácilmente puede caerse en las idolatrías del tener, del poder y del placer
reduciendo al ser humano a sólo un valor material. Así mismo se propaga el relativismo y el
permisivismo sin dejarle al comportamiento humano su fundamento ético (cf. SD 154).

Causas :

       Naturalmente, la dificultad básica procede de la crisis de fe. En muchas familias se vive
        una fe diluida, difusa, rutinaria, con un trasfondo de indiferencia y dejación. Por otra
        parte, cada vez es más frecuente una religión «a la carta», de la que se toman
        algunos aspectos que gustan (bautizo, primera comunión..) y de la que se deja lo que
        supone exigencia y compromiso. En estos hogares no es posible una transmisión
        auténtica de la fe en Jesucristo.

        La falta de coherencia entre fe y vida afecta la unidad familiar pues no permite asumir un
        verdadero compromiso de vida basado en el amor; la ética moral es reemplazada por la
        "ética cívica o ciudadana"; las prácticas religiosas pierden su sentido más profundo al ser
        utilizadas sólo como un pretexto social más de diversión que de comunión; el sacramento
        del matrimonio se confunde con el rito legal y social convirtiéndose en un "mal necesario" y
        en acontecimiento de un día; la falta de vivencia del verdadero sentido de la vida conyugal
        desprestigia el sacramento del matrimonio y hace que las nuevas generaciones rechacen la
        forma religiosa.

       La ignorancia religiosa del pueblo católico. Entre nosotros es enorme, grave y extrema la
        ignorancia de nuestra propia religión. Generalmente se vive una fe que han transmitido
        nuestros mayores y que es, por lo tanto, una fe de tradición; una fe apoyada en
        celebraciones multitudinarias, en manifestaciones de religiosidad popular, en
        peregrinaciones, etcétera, mas no es una fe que se haya asumido con convencimiento
        personal porque no se conocen a fondo sus dogmas, la enseñanza de la Iglesia.

       Algunos tienen para con la Iglesia un sentido de desapego o extrañeza, de pertenencia
        de bajo nivel: lo mínimo indispensable, la mayoría de feligreses católicos lo son sólo por
        “costumbre”, y no llega al nivel de practicante.

       Ante tal situación, la del “indiferentismo religioso”, se debe añadir otro ingrediente que
        suele ser complementario: la “desbandada religiosa”. En América Latina, de acuerdo a
    cifras que ha publicado la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), alrededor de 12
    mil personas abandonan cada día las filas la iglesia católica; De 1970 a 1990, 40
    millones de latinoamericanos dejaron de ser católicos.

   No obstante que la grey católica decrece porcentualmente, es un hecho que la jerarquía
    católica está imposibilitada para atenderla personalmente. En primer lugar, porque la
    mayor parte de la citada feligresía, tiene escaso o ningún interés en acercarse a los
    clérigos para ser formada en la fe que dice tener. Por otra parte, quienes sí tienen ese
    interés, no alcanzan a ser atendidos dado el insuficiente número de sacerdotes cuestión,
    por otro lado, que no parece tener solución porque las vocaciones sacerdotales no
    crecen a la par de la supuesta demanda del pueblo católico.


   Poco a poco la iglesia católica está perdiendo terreno en el mundo, los jóvenes se alejan
    cada vez más de la iglesia católica, y los católicos en general dejan de ser practicantes;
    a nivel mundial, las órdenes religiosas van disminuyendo; las encíclicas del Papa o
    muchos de sus llamados, son prácticamente ignorados por los feligreses; la feligresía
    católica sigue otras pautas de conducta y de moral, que son ajenas a los dictados de su
    jerarquía. El jesuita Salvador Freixedo, en la década de los setenta, ya refería el
    siguiente dato estadístico: “La realidad es que en muchísimas parroquias del mundo, el
    80 por 100 de los católicos no acude al templo, ni se interesan por la llamada ‘vida
    parroquial’” (Salvador Freixedo, Mi Iglesia Duerme, p. 18).


      A continuación le invitamos a complementar esta mirada estudiando otra realidad
      de este momento: la proliferación de movimientos religiosos.

				
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posted:3/8/2013
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