Del contundente 54% al emblem�tico 8N

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							Del contundente 54%
al emblemático #8N




   Recopilación de artículos de
     José Angel Di Mauro
   publicados a lo largo de 2012




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                                JOSE ANGEL DI MAURO


                    DEL CONTUNDENTE 54% AL EMBLEMATICO #8N


Recopilación de notas publicadas a lo largo de 2012 en Diario Popular, Diario Popular.com,
                      Semanario Parlamentario y parlamentario.com




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                                            INDICE

2012 arrancó con noticias malas y cuentas en rojo (8/01/2012)                7

Soria y su relación con altibajos con los K (8/01/2012)                     11

Dos frentes abiertos en el verano caliente porteño (15/01/2012)             13

Las Malvinas sacudieron un verano sin actividad (22/01/2012)                17

Transporte: el subsidio más difícil de eliminar (29/01/2012)                21

El dulce encanto de desairar las versiones (4/03/2012)                      25

El kirchnerismo dirime sus pleitos en el Congreso (11/03/2012)              29

La sintonía fina entró en compás de espera (18/03/2012)                     33

El macrismo corroboró su fragilidad legislativa (25/03/2012)                37

La pulseada por el subte es sin fin y a pura pérdida (1/04/2012)            41

Nada se descarta en la pelea con Repsol-YPF (8/04/2012)                     45

CFK alineó a su Gobierno en defensa de Boudou (15/04/2012)                  49

Recuperar la iniciativa y sorprender (17/04/2012)                           53

El gran protagonista de la jornada (18/04/2012)                             55

YPF: golpe de timón y punto de inflexión (22/04/2012)                       57

El Gobierno vivió su mejor semana del año (29/04/2012)                      61

Tres premisas ponen para participar de la nueva YPF (6/05/2012)             65

Scioli llegó a su límite y adelantó los tiempos (13/05/2012)                69

Tres provincias pendientes de lo que pase en Buenos Aires (20/05/2012)      73

La nueva CGT no se definirá en una elección entre dos listas (23/05/2012)   77

Crónica de una rescisión previsible (24/05/2012)                            79

Los controles de cambio llegaron para quedarse (27/05/2012)                 81

Mínimo no imponible: para los anuncios está la Presidenta (29/05/2012)      85

Preocupa el impacto que habrá en la construcción (3/06/2012)                87

Reposo: un triunfo costoso o una derrota innecesaria (6/06/2012)            91


                                               3
El Gobierno no quiso repetir lo de la 125 (10/06/2012)                       93

Los mensajes implícitos del plan de construcción de viviendas (13/06/2012)   97

Preocupa mucho el brusco freno del crecimiento (17/06/2012)                  99

Alfonsín buscará reverdecer laureles el domingo (20/06/2012)                 103

Esta vez el Gobierno siente que perdió la iniciativa (24/06/2012)            105

Señales notorias que dejó la Plaza de Moyano (28/06/2012)                    109

Sintonía fina para esmerilar a Scioli (1/07/2012)                            111

La Patagonia rebelde (05/07/2012)                                            115

Scioli vivió su peor semana política y va por más (08/07/2012)               117

Crónica de una ruptura cegetista anunciada (11/07/2012)                      121

Scioli quiere liquidar el aguinaldo en agosto (15/07/2012)                   123

Cómo influirán los precios record de la soja (18/07/2012)                    127

Kirchner-Scioli: se acabó lo que se daba (20/07/2012)                        129

Los sentimientos de Cristina hacia Evita (26/07/2012)                        137

Como el Caballero de la Noche, Kicillof “asciende” (29/07/2012)              139

Pese al pago del Boden, no aflojarán los controles (05/08/2012)              143

Subtes: el paro de nunca acabar (09/08/2012)                                 147

Demasiada intransigencia para acordar en el subte (12/08/2012)               149

Nunca den por vencido a De la Sota (15/08/2012)                              153

El FpV vivió una semana de sensaciones encontradas (19/08/2012)              155

El escándalo de las coimas del Senado (22/08/2012)                           159

Los dos tercios siguen siendo inalcanzables (26/08/2012)                     163

Moyano pide que saquen a quien para él ya no es Amado (30/08/2012)           167

El voto joven es ganancia pura para el kirchnerismo (02/09/2012)             169

Peces gordos para votar en 2013 (06/09/2012)                                 173

Devaluar no es un verbo que CFK quiera conjugar (09/09/2012)                 177

La oposición unifica objetivo: cerrarle el paso a una re-re (12/09/2012)     181

El gobierno tomó nota, pero no cederá en nada (16/09/2012)                   183

Se vio a la Cristina moderada (20/09/2012)                                   187

Cristina “baja un cambio” y apuesta a la gestión (23/09/2012)                189

                                               4
El papel de Cristina en la investigación de los atentados (26/09/2012)              193

La re-reelección y el espejo menemista (28/09/2012)                                 197

Ante estudiantes, CFK dejó definiciones trascendentes (30/09/2012)                  205

Las razones de la omisión presidencial (04/10/2012)                                 209

Muy poco margen de acción para negociar (07/10/2012)                                211

El espejo de Venezuela (08/10/2012)                                                 213

Se retomó la agenda mirando hacia el 10 de diciembre (14/10/2012)                   215

El crimen de Soria y el factor Río Negro (17/10/2012)                               219

El gobierno involucra a la Corte en su pelea (21/10/2012)                           221

Un aniversario con poco para festejar (23/10/2012)                                  225

Cómo cambió el gobierno a partir de la muerte de Kirchner (26/10/2012)              227

El riesgo es ahora que embarguen pagos de la deuda (28/10/2012)                     229

La fuerza de los números del Congreso y los límites constitucionales (01/11/2012)   233

Oficializan la división entre el kirchnerismo y el cristinismo (4/11/2012)          235

¿Qué pasaba en el país el 8N de hace un año? (8/11/2012)                            237

CFK no quiso demorar su rechazo a las demandas (11/11/2012)                         241

La Fragata Libertad es un barco de servicios (15/11/2012)                           245

Todos actúan en función de la bisagra del 8N (18/11/2012)                           247

El 20N recreó alianzas hasta ayer nomás impensables (21/11/2012)                    251

La vuelta de la sintonía fina y el posible default (25/11/2012)                     253

El gobierno ganó tiempo en los estrados judiciales (02/12/2012)                     257

En espectacularidad, el 6D le ganó al insulso 7 (09/12/2012)                        261

En la pelea con los jueces, hasta el caso Marita Verón sirve (12/12/2012)           265

El gobierno celebró tras una semana de furia (16/12/2012)                           267

La habilidad oficial de apropiarse de proyectos populares (19/12/2012)              271

Buenas noticias empañadas por imágenes del pasado (23/12/2012)                      273

Efectos de los saqueos y funcionarios que cotizan en baja (25/12/2012)              277

Se va un año en el que la fecha clave fue el 22F (30/12/12)                         279




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6
                    2012 arrancó con noticias
                     malas y cuentas en rojo

           La Presidenta y el gobernador bonaerense arrancaron el año en el
         quirófano. Mucho peor lo del gobernador Soria, asesinado en su lecho
            matrimonial. Las cuentas públicas exigen medidas drásticas que
                    hasta repercuten en la salud de los funcionarios.

                                                                         Publicado el 8/01/2012



    Claramente no arrancó con buen pie el año en materia política. De entrada nomás, todas
fueron malas noticias. Tampoco había concluido 2011 con buenas señales, partiendo del
sorpresivo anuncio con el que el gobierno cerró el año, al informar sobre el hallazgo de un
tumor en las tiroides de la Presidenta y la necesidad de una inmediata intervención quirúr-
gica.
    En rigor, las únicas señales positivas entre tantas pálidas han sido la exitosa interven-
ción quirúrgica a la que fue sometida Cristina Fernández, y la posterior confirmación de
que en realidad no padecía cáncer, por lo que no será necesario un tratamiento con yodo
radiactivo, y hasta es probable que pueda acortar el período de licencia.
    No podía empezar peor 2012 en materia política, que arrancó con el asesinato de un
gobernador en Año Nuevo. Curioso destino el de Carlos Soria, un político que se preparó
toda la vida para llegar al lugar donde sólo estuvo 21 días. Un obsesivo de la seguridad que
definía precisamente a su habitación como “el lugar más seguro del mundo”, protegido por
rejas y hasta una pistola en la mesa de luz…
    Su especialización en la materia lo había llevado a participar activamente de la Bicameral
de Seguimiento de los Atentados contra la Embajada y la AMIA, que prácticamente co-
condujo con Cristina Fernández de Kirchner. Junto a ella estuvo también en la Comisión
Antilavado.
    De carácter fuerte y desconfiado, Soria era capaz de grabar la conversación que podía
mantener en un resataurant de Puerto Madero, y sobre el final confesarlo con una sonrisa,
ante la perplejidad de sus interlocutores periodistas. Era para él una manera de demostrar
que tenía el control.
    Manejó la intendencia de General Roca durante dos períodos y su buena gestión lo
catapultó a la gobernación rionegrina, donde desbancó al radicalismo gobernante durante
28 años. Historias de pago chico dan cuenta de infidelidades que no desconocía su propia
esposa, quien no estaba dispuesta a aceptar la decisión de permanecer en su casa de Gene-
ral Roca, mientras él se iba a vivir a Viedma para ejercer su rol de gobernador. Esa contro-
versia había sido transparentada por el propio Soria y venía siendo un motivo recurrente
de discusión en los últimos días.
    Esa muerte repercutirá fuertemente en el peronismo rionegrino, que se había unido

                                              7
precisamente para derrotar al radicalismo. Un antiguo aspirante a la gobernación había
aceptado que no es suficiente conducir el bloque oficialista del Senado para ganarse la
adhesión de sus comprovincianos, y había declinado en su momento sus deseos a favor de
Soria, que ya había perdido la elección de 2003. Miguel Angel Pichetto -derrotado en 2007-
, ahora quedará al frente del PJ rionegrino, fuertemente golpeado por esta pérdida.
    “Más que peronistas, el gobernador se había rodeado de ‘sorianistas’, contó estos días
un conocedor de la realidad provincial. Con esos equipos deberá ejercer el vice devenido a
gobernador, Alberto Weretilneck, un hombre ajeno al PJ. Su asunción contó con el inme-
diato respaldo del gobierno nacional, cuya titular no emitió declaración pública alguna
respecto del trágico suceso. Abstraída por su tratamiento prequirúrgico, Cristina dispuso
la presencia del jefe de Gabinete y el ministro del Interior en la asunción de Weretilneck,
“un hombre del Frente Grande”, tal cual lo definió Pichetto.
    No podía calificarse a Soria como un gobernador kirchnerista; más bien era un aliado,
del tipo del cordobés José Manuel de la Sota. De ahí que tras su desaparición circulara por
las redes sociales la sentencia: “El PJ perdió un gobernador; el cristinismo ganó uno”.
    El silencio que mantuvo Cristina desde que viajó a El Calafate para prepararse para la
operación incluyó al jaqueado gobernador santacruceño, Daniel Peralta, al que dicen que
no le atendió el teléfono cuando la llamó el fin de semana para interiorizarla de la situación
tempestuosa que se vive en su provincia, cuya caldera se mantiene en “piloto” hasta que en
marzo el conflicto vuelva a activarse, al reanudarse en la Legislatura el tratamiento del
ajuste.
    No menos complicada que la de Santa Cruz es la situación financiera de Río Negro, que al
menos sí logró aprobar la emergencia económica que generará conflictos con los emplea-
dos estatales. Como Soria, Weretilneck culpará a sus antecesores radicales, pero la estre-
chez financiera es un problema que aflige a casi todos los gobernadores, que no podrán
hablar de “herencia recibida”, pues en general se suceden a sí mismos.
    No se saben aún los motivos que llevaron al intendente de Catriel a recorrer 1.700
kilómetros durante su ausencia de casi tres días, pero uno bueno pareciera ser encontrar
cuentas fiscales que ameritaban la necesidad de drásticos ajustes que siempre incluyen
despidos. El panorama complicado que encuentran los gobernadores se extiende a sus
intendentes.
    El de la capital cordobesa, el radical Ramón Mestre, no tuvo luna de miel: a menos de un
mes de asumir vivió su primer paro de empleados municipales, por la demora en el pago de
sueldos. Mestre no encuentra recursos para afrontar esas obligaciones y no pudo contar
con la asistencia de la provincia. En el marco de la tensa negociación con el gremio munici-
pal, el subsecretario de Hacienda y Presupuesto de la Municipalidad de Córdoba, Hugo
Moyano, sufrió un preinfarto y debió ser sometido a una angioplastia. El hombre además
estaba a cargo de la exhausta Tesorería municipal.
    Otro que empezó el año con problemas de salud fue el gobernador Scioli, protagonista
esta semana de un partido de fútbol con Mauricio Macri que dará mucha tela para cortar.
    En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno porteño terminó haciéndose cargo de los
subtes en enero, como pretendía el gobierno nacional, cuando una y otra vez repitió que
necesitaba más tiempo para tomarlos. No fue la única contradicción: dispuso un fuerte
incremento del pasaje luego de haber hablado de tomarse 90 días para estudiar el tema.
    Prevaleció allí el consejo de que las medidas negativas deben adoptarse de entrada y
cuando se goza del aval de las urnas. Además, mejor hacerlo en enero, con mucha gente de
vacaciones, y no en marzo, cuando se reanude el flujo habitual de usuarios. Pero la premura
amenaza con traerle complicaciones al macrismo, que obvió la realización de una audien-
cia pública prevista en el artículo 13 de la Ley 130, que habla de los servicios públicos,

                                              8
donde se establece que su convocatoria y realización “es obligatoria antes del dictado de
resoluciones” de este tipo. En su inciso c, lo indica expresamente: “Cuando una tarifa,
cargo, clasificación o servicio de un prestador sea considerada con fundamento como in-
adecuada, indebidamente discriminatoria o preferencial, según la naturaleza del servicio,
o cuando se considere alterado el principio de razonabilidad y justicia tarifaria; asimismo
en caso de solicitud de modificación de la tarifa”.
    En los amparos presentados, se alertó sobre otra “irregularidad”: al momento que co-
menzó a regir el nuevo aumento, aún no estaba publicado en el Boletín Oficial el decreto por
el cual Macri elevó el pasaje del subte. Las causas recayeron en el Juzgado de Feria a cargo
de la jueza Elena Liberatori, que suele fallar en contra del gobierno porteño.




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                       Soria y su relación con
                         altibajos con los K

            El malogrado gobernador rionegrino no pudo disfrutar del cargo
            para el que se preparó toda la vida. Con el kirchnerismo tuvo una
               relación buena, hasta que fue titular de la SIDE. Volvieron a
                          acercarse para las últimas elecciones.

                                                                         Publicado el 8/01/2012



    Dicen que el sueño de todo dirigente político es llegar a ser presidente. Realistas al fin,
los políticos tienen ambiciones más módicas, y la máxima aspiración concreta es gobernar
sus provincias. Ese fue siempre el deseo que confesaba el “Gringo” Carlos Soria durante su
dilatada gestión como diputado nacional. El cruel destino quiso que la muerte lo alcanzara
justo cuando había llegado a esa cima que se había impuesto.
    No tuvo tiempo siquiera Soria de disfrutar el cargo para el que tanto se había preparado:
apenas 21 días se extendió su brevísima gestión al frente de la provincia de Río Negro.
    Y ni siquiera tuvo tiempo para disfrutar durante esa fugaz gestión. La situación que
encontró al hacerse cargo de la provincia era aun más grave de la que esperaba, de ahí que
la primera medida que debió adoptar fuera enviar un paquete de proyectos a la Legislatura
provincial para declarar la emergencia económica. El mismo día de los graves incidentes en
Santa Cruz, en Río Negro los diputados del Frente para la Victoria lograban imponer las
medidas que entre otras cosas permiten el pase a “disponibilidad” de empleados de la admi-
nistración pública, en medio de manifestaciones y protestas de trabajadores estatales. En
su resguardo, el gobierno de Carlos Soria aclaró que la declaración de “emergencia” no
implicaría despidos masivos sino que tenía por objetivo censar a los trabajadores y elimi-
nar de planta a aquellos considerados “ñoquis”.
    A diferencia de su vecino Daniel Peralta, Carlos Soria contaba con las herramientas
suficientes para encarar un año complicado, en el que debería imponer un ajuste que ahora
quedará en manos de su vice. Amén de ello, se ilusionaba con repetir a nivel provincial la
buena experiencia que había demostrado al frente de la intendencia de General Roca du-
rante las dos gestiones que se extendieron entre 2003 y 2011.
    El rol ejecutivo le había llegado después de una dilatada gestión legislativa que se exten-
dió por casi cuatro períodos. Ocupó por primera vez una banca en 1987 y entonces fue un
ferviente soldado menemista. Muestra de su importancia fue que llegó a ocupar la estraté-
gica presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
    Dos veces trabajó codo a codo con Cristina Fernández de Kirchner. La primera fue en
1996, cuando se constituyó la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación de
los Atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA. Le tocó presidirla el primer año, y
Cristina era entonces senadora nacional. Ambos fueron, junto al diputado radical Melchor

                                              11
Cruchaga, las caras más visibles de la investigación que encaró esa bicameral.
   En 1999 la comisión seguía haciendo su trabajo y Soria había vuelto a presidirla. Ya
había dejado el menemismo y ahora su jefe político era el gobernador bonaerense Eduardo
Duhalde, quien lo convocó entonces para ocuparse de la brasa incandescente que significa-
ba el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense. La presidencia de la comisión fue
ocupada por la hoy Presidenta de la Nación.
   Soria y Cristina volvieron a trabajar juntos en 2001, en vísperas del estallido del país, en
el marco de la Comisión Antilavado que presidió Elisa Carrió. Por entonces ambos legisla-
dores justicialistas eran diputados y Soria fue propuesto por el gobernador bonaerense
Carlos Ruckauf. De hecho, en 1999, para su cuarto período como diputado nacional había
sido elegido por la provincia de Buenos Aires. El trabajo de esa comisión se caracterizó por
los fuertes enfrentamientos entre Cristina Kirchner y Elisa Carrió, y concluyó con la elabo-
ración de varios dictámenes y ninguna conclusión convincente. Cristina firmó el suyo con
Carlos Soria y el diputado cavallista Franco Caviglia.
   Los caminos de Soria y Cristina volvieron a cruzarse un año más tarde, pero ya no hubo
coincidencias entre ambos. Eduardo Duhalde era presidente de la Nación y había puesto a
Soria al frente de la SIDE.
   Por entonces Cristina era senadora nacional y su esposo gobernador santacruceño y
aspirante presidencial. Fue cuando Cristina denunció que tanto ella como su marido eran
víctimas de seguimientos y escuchas telefónicas por parte de la SIDE. En su denuncia,
Cristina mostró la copia de un dossier interno de la SIDE en la que detallaba el plan para
seguir a su esposo. En ese marco, la hoy presidenta dijo: “No se me escapa que esto no pudo
haber sido hecho sin la autorización de las autoridades políticas de la SIDE”, apuntándole a
su ex compañero de bancada Carlos Soria, quien desde entonces cayó en desgracia con los
Kirchner.
   Así y todo Soria fue candidato a gobernador por primera vez en 2003, con Néstor
Kirchner ya presidente, y le pasaron las facturas correspondientes. No tuvo apoyo K y
perdió la elección con Miguel Saiz.
   Obtuvo su revancha ocho años después, habiendo restablecido la relación con CFK,
aunque a diferencia de otros tiempos, no se convirtió al kirchnerismo. Podrá afirmarse que
Carlos Soria fue menemista, duhaldista, pero del kirchnerismo sólo fue un aliado. No tuvo
tiempo para mejorar una relación que en otros tiempos fue cordial.




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                    Dos frentes abiertos en el
                    verano caliente porteño

             Este es un verano sin actividad política, agitado por conflictos
            y polémicas en áreas diversas. El “falso positivo” presidencial dio
          1mucha tela para cortar. La administración porteña no tiene respiro.

                                                                         Publicado el 15/01/2012



    Previsiblemente el diagnóstico errado de CFK trajo mucha tela para cortar y dos partes
médicos en los que la Unidad Médica Presidencial primero y el Hospital Austral después se
esmeraron por dejar claro que no hubo negligencia en el tratamiento de la mandataria y
que en modo alguno fue temeraria la difusión de un cáncer que a la postre y afortunadamen-
te ella no sufría. La zaga lejos estuvo de concluir con la lectura del parte médico el sábado 7
en las puertas del Austral, y probablemente tenga espacio para algún episodio más.
    La continuidad no pasará necesariamente por nuevos cruces en torno al diagnóstico,
pues todo o casi todo ya se ha dicho al respecto. Un último capítulo podría tener que ver en
cambio con la suerte de los integrantes de la Unidad Médica, quienes difícilmente puedan
salir indemnes de esta situación. Algunas fuentes consultadas hablan de enojo y reproches
en el entorno presidencial, y hasta algunos van más allá, remontándose a la muerte de
Néstor Kirchner que por cierto si bien fue repentina, se produjo al cabo de un episodio
cardiovascular reciente.
    Esta semana un medio santacruceño llegó incluso a dar por despedido al médico presi-
dencial Luis Buonomo -quien sigue siendo además jefe del Departamento Cirugía del Hospi-
tal Regional de Río Gallegos-, pero la especie luego fue desmentida enfáticamente por fuen-
tes oficiales. Se sabe que según el manual de estilo el kirchnerismo, una decisión en ese
sentido no sería tomada jamás en las actuales circunstancias, pues significaría admitir lo
que se han esmerado en rechazar. En todo caso, un eventual desplazamiento sería en todo
caso en el futuro y bajo otros argumentos.
    Una novela de mucha más acción es en cambio este verano la que protagoniza el jefe de
Gobierno porteño, Mauricio Macri, que tras terminar el año con un enfrentamiento con los
gremios docentes por la eliminación de las Juntas de Calificación, ha abierto este enero dos
frentes en los que no hay tregua: subtes y manteros.
    Ambos temas se desarrollan a pura adrenalina y en los mismos el Pro experimenta
suerte diversa. En el caso de la tarifa del subterráneo, el tema amenaza con escapársele de
las manos a la administración macrista. Sabía que se compraba un problema con la acepta-
ción del servicio, y si bien todo el mundo coincide en que la tarifa de 1,10 no tenía sustento,
nadie se explica que no se haya convocado de inmediato a una audiencia pública que le
diera sustento legal al valor que se fuera a decidir.
    Ahora, haga lo que haga para el macrismo significará volver sobre sus pasos. El aumento
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coleccionó amparos ante la Justicia y la experiencia indica desde tiempos de Eduardo
Duhalde que en los ámbitos tribunalicios los aumentos tarifarios son desactivados. La reso-
lución en primera instancia tendría lugar este martes y se descuenta entonces que será
contraria a la suba. ¿Qué decisión podrá adoptar entonces el gobierno porteño con un
servicio que ya esta semana recaudó aun por debajo de la tarifa anterior, debido a una
apertura de molinetes que seguirá esta semana?
    Mientras el jefe de Gobierno pasaba por Chile, donde se encontró con el ya no tan exul-
tante presidente Sebastián Piñera, en la ciudad que gobierna los manteros se enfrentaban
con la Policía Metropolitana, que recuperó la calle Florida con la estrategia simple de ma-
drugar todos los días evitando allí la instalación de los vendedores. La medida devolvió a la
arteria su perdida condición de “peatonal”, aunque lejos está de recuperar la normalidad,
con los vendedores desarrollando todo tipo de estrategias por recuperar el espacio que
habían conquistado hace un año y medio.
    Cierto es que la venta ambulante -que es algo normal en todas las ciudades del mundo- se
ha transformado en los últimos tiempos en un problema para el comercio formal porteño.
La actividad mueve alrededor de nueve millones de pesos por día, que escapan a todo
control estatal. Lo que vaya a suceder con la calle Florida será un caso testigo para situacio-
nes futuras, habida cuenta de que si bien la situación allí tenía un alto grado de exposición,
no era la más enraizada en la Ciudad.
    Por el contrario, numéricamente Florida ocupaba el cuarto lugar del ranking de venta
informal en la ciudad, que encabeza la calle Avellaneda. Segundo figura el barrio de Once y
tercero el de Liniers.
    A diferencia del tema subtes, el macrismo logró con los manteros imponer la iniciativa
y fuentes del gobierno porteño aseguran por lo bajo que en esta cuestión ganan los puntos
que pierden con la desgastante puja por el tarifazo. Tampoco le resultará gratis. Ya tendría
resuelto dejar una dependencia de la Metropolitana en el Microcentro, postergando la
extensión a otros barrios de la Ciudad. Habrá que ver si el balance les da y si los conflictos
se encauzan, pues su eternización puede tener un efecto sumamente dañino.
    Del otro lado de la General Paz, el gobernador Daniel Scioli empezó la semana en el
quirófano, por un cálculo renal, y la terminó festejando su cumpleaños con un mega recital
en Mar del Plata que reunió a Cacho Castaña, Soledad, el dúo Pimpinela, Wachiturros y
Palito Ortega. En el ínterin hizo declaraciones periodísticas en las que se salió del molde
proclamando lo mucho que le “rompe las pelotas” tener que dar explicaciones. Se refería a
los comentarios que generó el partido que compartió con Mauricio Macri, y en ellas recor-
dó que ha jugado al fútbol con el gobernador kirchnerista de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y
con los intendentes Massa y Granados. Y que el primero que vino a tocar el bombo con él
cuando arrancó en la política fue Miguel Del Sel.
    Pese al tono, parecieron declaraciones bien estudiadas y una señal para adentro y afue-
ra; como también fue una señal el partido de fútbol tan mentado: él dialoga con todos y no
por eso deja de ser leal. Y tan significativa espera que hayan sido las fotos con Macri, como
la que se difundieron de la muestra en homenaje a Néstor Kirchner que inauguró junto a su
vice Gabriel Mariotto.
    “Yo no soy tan rebuscado, ni retorcido, ni sofisticado. Fue un partido de fútbol, punto”,
remarcó. Un partido que su equipo ganó 10 a 5, donde metió un gol, y en el que se vio otra
faceta de Scioli, que jugó a cara de perro. Vale este ejemplo como muestra.
    En la previa todo se había desarrollado con normalidad y cordialidad, pero cuando
comenzó a rodar la pelota se acabaron las gentilezas. Ganaba La Ñata ampliamente cuando
ingresó en Boca el dirigente y empresario Horacio Paolini, en reemplazo de un cansado
Mauricio Macri, mostrándose en los dos minutos que estuvo en cancha activo para

                                              14
desmarcarse y pedir la pelota. Hasta que el gobernador se le acercó y le preguntó la edad:
“Tengo 47”, obtuvo como respuesta. Ahí Scioli salió disparado hacia el árbitro para protes-
tar, porque el reglamento del torneo establecía que ningún jugador podía superar los 50
años.
   El partido quedó suspendido por unos minutos y finalmente Paolini tuvo que mirarlo
desde el banco. Al final, el gobernador pidió disculpas, pero aclaró: “Las reglas están para
cumplirse”. Una frase que sintetiza su pensamiento.




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                 Las Malvinas sacudieron un
                     verano sin actividad

             Con la Presidenta fuera de escena por enfermedad, la modorra
            política fue sacudida por expresiones del jefe de Estado británico.
             Inesperadas por su magnitud, pero que parecieran funcionales
                                 en ese país y el nuestro.

                                                                         Publicado el 22/01/2012



    Gran Bretaña logró sorprender al kirchnerismo, un mérito no menor, pues los K suelen
regodearse precisamente por no ser tomados de sorpresa. Por el contrario, un gobierno tan
hermético como el de Cristina asume como cualidad propia el factor sorpresa.
    Pero esta vez no esperaba la administración kirchnerista que en un verano tan aplacado
como el actual la atención se la llevaran las islas Malvinas, a partir de una escalada que tuvo
su punto culminante con las expresiones del premier británico. David Cameron no las dijo
en la ONU, ni en un acto público, sino en el marco de una presentación ante el Parlamento
de su país, como corresponde a su condición de primer ministro. Vale el dato para quienes
se imaginan en el futuro argentino un cambio hacia el sistema parlamentario: quien ejerza
el poder, debería presentarse regularmente ante el Congreso para rendir cuentas de sus
actos, respondiendo preguntas de oficialistas y opositores.
    Fue la pregunta de un parlamentario la que disparó justamente la polémica que atravesó
toda la semana, a partir de las curiosas expresiones del líder conservador en las que habló
del supuesto “colonialismo” argentino. Una convocatoria al Consejo de Seguridad británi-
co y el reforzamiento militar en las islas, relacionado con la visita del príncipe William, en
febrero próximo, sumaron para un cóctel que se completa con el simbolismo de que en
menos de tres meses se cumplirán 30 años de la “invasión argentina” que dio lugar a la
guerra del Atlántico Sur.
    El gobierno argentino había hecho su aporte cuando en la última reunión del Mercosur
se acordó que los países de la región no permitieran atracar a las naves que porten pabellón
isleño, con lo que por primera vez desde la guerra le hizo fruncir realmente el ceño a los
británicos. La magnitud de esa cohesión regional obligó a la Cancillería del Reino Unido a
negociar directamente las últimas semanas con cada uno de los gobiernos involucrados.
    Habituados a sobreactuar determinados temas para sacar la atención pública de otras
cuestiones, en nuestro país no fueron pocas las voces del oficialismo y la oposición, del
mundo de la política y del de la diplomacia, que relacionaron la “sobreactuación” británica
con el intento de desviar la atención de cuestiones locales. No es desatinado pensarlo, si se
tiene en cuenta por ejemplo que las cifras del desempleo acaban de alcanzar en el Reino
Unido su nivel más alto en 17 años, en el marco de medidas de austeridad adoptadas por el
gobierno local y el debilitamiento general de la economía.
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    Tampoco es que le venga mal al gobierno argentino este clima de “malvinización”, en el
que no tiene nada que perder. Aunque como decíamos al principio, la situación no fue
forzada esta vez por nuestra administración. En rigor, la Presidenta tenía en mente un
rumbo diferente.
    Convencida de que no todos los frentes pueden estar abiertos al mismo tiempo, desde
hace algunos meses tomó la decisión de restablecer la buena relación con Estados Unidos,
dejando atrás ambas partes el episodio del avión militar requisado en Ezeiza, del que el 10
de febrero se va a cumplir un año. La relación se enderezó a partir de que finalmente Cristi-
na se reunió con Barack Obama en noviembre de 2011 en Cannes. Desde entonces, las
señales de amistad se han multiplicado y el gobierno argentino se ocupó por ejemplo de
difundir especialmente la “preocupación” tanto de Obama como de su secretaria de Estado
Hillary Clinton por la salud de nuestra Presidenta.
    Acaba de presentar las cartas credenciales ante el presidente norteamericano el flaman-
te embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, quien podría ser considerado
un kirchnerista de la primera hora. El ex diputado nacional propició a mediados de los 90 el
desembarco de Néstor Kirchner en la Capital Federal, armando entonces la línea interna
que denominaron La Corriente. Con él estaba Eduardo Valdez, quien fuera el principal
operador político de Rafael Bielsa durante su paso por la Cancillería. Hoy Bielsa -un hombre
estimado en EE.UU.- también ha vuelto al gobierno nacional, puesto por Cristina al frente
de la SEDRONAR.
    Tiene sentido un mejoramiento del vínculo con la administración Obama. Si bien toda-
vía es prematuro, las noticias provenientes de ese país muestran al presidente de color
encaminarse hacia un nuevo mandato, dejando atrás los nubarrones que le diagnosticaban
la crisis internacional de la que el Primer Mundo lejos está de librarse. Una catástrofe
tendría que ocurrir para evitar que Barack Obama sea reelecto, fundamentalmente porque
la oposición allá no ha encontrado ningún referente de importancia que pueda hacerle
frente. Un panorama muy parecido al que se vivió en el terreno electoral en el año reciente
en nuestro país; si Cristina le contara su experiencia, seguramente Obama se sentiría ahora
representado.
    No sólo con Estados Unidos quería restablecer vínculos CFK. Recordemos que semanas
atrás, en ocasión de saludar la Presidenta a los periodistas acreditados en la Casa de Gobier-
no, les anticipó que próximamente designaría a un embajador en Londres. Señal de que no
se esperaba que la relación con el Reino Unido se tensara de esta forma.
    En el marco de este conflicto no se escuchó aún la voz de la Presidenta, que el viernes
emprendió viaje a Chapadmalal para completar allí su recuperación, antes de reintegrarse
a sus tareas este martes o miércoles. Siempre se pensó que en cuanto se lo permitiera,
Cristina marcharía hacia El Calafate, “su lugar en el mundo”, pero esta vez no fue así. Se optó
por un destino inhabitual para ella, más cercano.
    Sin sus palabras desde el atril -que volverán a escucharse en público probablemente
esta semana, aunque obviamente todavía no hay nada programado-, oficiaron de voceros
del gobierno el presidente en ejercicio, Amado Boudou, el ministro del Interior, y lógica-
mente el canciller Héctor Timerman, a quien la crisis con Gran Bretaña encontró de gira por
Centroamérica, donde entre otros destinos pasó por Honduras, país con el que -a sugeren-
cia de EE.UU.- hemos restablecido relaciones, en el marco del cierre de frentes externos del
que hablábamos.
    La ausencia de Cristina Fernández por licencia lejos estuvo de marcar otra cara del
gobierno nacional. Las referencias de los funcionarios siempre la tuvieron presente y que-
dó claro que en función del cambio del diagnóstico inicial, la Presidenta tuvo oportunidad
de seguir atenta el día a día de la gestión oficial. Más que seguirlo, probablemente lo haya

                                              18
dictado.
   En el plano local, si bien la guerra de desgaste con los manteros de Florida persiste, la
administración porteña obtuvo al menos un respiro con la decisión judicial que le permitió
mantener la suba impuesta en el boleto del subte. Pero el episodio de los hinchas de Chicago
adueñándose del Hospital Santojanni reavivó un conflicto que nunca se solucionó, pero
que había quedado olvidado: el de la custodia en los edificios públicos de la Ciudad, que la
Nación le pasó al macrismo y que éste atendió poniendo seguridad privada cuyos miem-
bros, se comprobó con los barrabravas, en una emergencia de ese tipo apenas pueden
cumplir el rol de porteros. El choque volvió a distanciar al gobierno nacional del porteño.
Para variar.




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                 Transporte: el subsidio más
                     difícil de eliminar

             Las imágenes de extensas colas para conseguir la tarjeta SUBE s
          e hicieron cotidianas. Se espera una prolongación del plazo del 10 de
          febrero, pero de concederse, no sería extenso. El sistema debe regir a
                                     partir de marzo.

                                                                        Publicado el 29/01/2012



    El gobierno ha hecho de la relación directa con la gente una de sus banderas. Por eso
Cristina no da reportajes, como casi tampoco lo hacía Néstor Kirchner, quienes al llegar al
poder decidieron que ellos mismos se encargarían de “comunicar”, sin intermediarios.
    Claro está que a Cristina sólo le corresponden las buenas noticias. Para las malas están
los ministros, es lógico. Ejemplo: la quita de los subsidios, para la que dieron la cara Amado
Boudou y Julio De Vido; ella después la llamó “sintonía fina”, mientras que la oposición la
definió sin eufemismos como “ajuste”.
    Llamó la atención que una información trascendental que terminó dominando toda la
semana, no fuera anunciada por ningún funcionario, sino a través de la publicidad. Habla-
mos de las tarjetas SUBE, cuyo spot publicitario deslizaba en su última línea que “a partir
del 10 de febrero, si querés viajar en tren o colectivo en el Area Metropolitana y no tenés tu
tarjeta SUBE, vas a perder los beneficios del subsidio y tu pasaje lo vas a pagar más caro”.
    Ni Cristina lo hubiera explicado más claro, mérito de los publicistas que dispararon
inmediatamente una fiebre ciudadana por hacerse de esa tarjeta que fue anunciada por
primera vez por la Presidenta el 4 de febrero de 2009, hace exactamente tres años, como
solución ante la falta de monedas que por entonces agobiaba a los usuarios. La
implementación de la tarjeta excedió largamente los 90 días anticipados entonces por CFK,
demorando en cambio más de dos años su implementación.
    A propósito de esa carencia de monedas que motivó la creación de las tarjetas, a princi-
pios de diciembre se anunció la puesta en circulación de monedas de 2 pesos. Cien millones
de unidades se echaron al mercado. No es casual la irrupción de las mismas, que mucho
vinculan con el nuevo valor que tendrá el boleto de colectivos, muy similar al de los subtes
convalidado recientemente.
    Decíamos en esta misma columna cuando el anuncio de la eliminación de subsidios que
uno de los más complicados de implementar sería el del transporte público. Por ser una de
las tarifas más retrasadas, consume uno de los mayores porcentajes del valor del subsidio.
Las empresas de transporte se convirtieron prácticamente en instrumentos de políticas
que decide el Estado, ocupándose de brindar el servicio, no más que eso. No resuelven
sobre la renovación de unidades, ni mucho menos respecto de los sueldos que la UTA
arregla en el Ministerio de Trabajo. El valor del boleto apenas alcanza para cubrir menos de
                                             21
la mitad del gasoil que consumen los colectivos, y un porcentaje aun menor de los salarios.
    La incomodidad mayor radica en que el efecto de un aumento es inmediato y simultá-
neo. Los otros servicios llegan cada dos meses y los incrementos no son uniformes. Con el
boleto de trenes y colectivos la reacción es distinta y pega directamente en el corazón del
votante K. Razón de más para buscar una ingeniería que elimine de los titulares la palabra
“tarifazo” cuando inexorablemente deba implementarse el mismo.
    La sensación imperante es que todo aquel que tenga la tarjeta SUBE evitará el incremen-
to. Es de imaginar ante la gran demanda popular por acceder al plástico que sobre el filo del
vencimiento, el plazo se extienda más allá del 10 de febrero, aunque difícilmente la prórro-
ga exceda una semana. No llegaría a marzo, como demandan muchos que reclaman por la
gente que está de vacaciones, pues para entonces ya deberá estar implementada la adecua-
ción de la tarifa, cuyo precio final es top secret.
    Es ingenuo pensar que la portación de la tarjeta SUBE será un salvoconducto para evitar
el incremento, pues en un futuro mediato el aumento regirá para todo el mundo. Según
confiaron fuentes consultadas por este medio, el subsidio irá directamente al usuario. O
mejor dicho, una parte bastante inferior a los millones que hoy van a las empresas de
transporte, ya que la decisión es reducir gastos. Beneficiarios de planes sociales, o de la
Asignación Universal por Hijo, como así también jubilados, recibirían sumas fijas en sus
tarjetas, determinadas en función del uso que hagan de los transportes. Trabajadores con
mucho “kilometraje” también recibirían una asistencia del Estado. Esa parte del sistema
demandará un tiempo para su perfeccionamiento y ejecución; el resto de los mortales
pagarán más, en los próximos meses.
    En su reaparición pública, la Presidenta volvió a hablar de “sintonía fina”, dando más
detalles de la misma. “Significa que se terminaron las avivadas”, explicó. Insidiosos de los
que nunca faltan replicaron que “lo que se terminó es la plata”.
    En ese contexto sonó destemplada la referencia a una eventual reforma constitucional.
Fue en un ámbito público donde se habló del tema, aunque se trataba de una reunión
privada, en la que según pudo saberse Amado Boudou brindó su aval a esa discusión a la
que pocos días atrás uno de los dirigentes presentes, Aníbal Fernández, había descartado
de plano. Bueno es aclarar que la idea no partió de los labios del compañero de fórmula de
Cristina, sino de conspicuos dirigentes de La Cámpora.
    Y que mientras Boudou habló de asumir el debate de una reforma sin hacer hincapié en
la re-reelección, quienes sacaron el tema en esa reunión marplatense sí lo hicieron. “Vamos
por todo”, confirmó uno de los principales dirigentes de La Cámpora y amigo personal de
Maximiliano Kirchner. Más atinada, quien en su momento avivó el avispero con aquello de
“Cristina eterna”, Diana Conti, aclaró que si bien la re-re puede estar en el deseo de los
militantes, la Presidenta aún no ha dado ninguna aprobación, más bien todo lo contrario.
    En efecto, Cristina fue contundente el 1° de marzo de 2011 en el discurso ante el Congre-
so, cuando dejó la frase: “Si no he logrado una minoría simple para una norma que han
tenido todos los presidentes argentinos como es el Presupuesto, ¿a quién se le ocurre lo de
la reforma constitucional?”. Pero a continuación, para ser más enfática, preguntó si alguno
la había escuchado decir que iba a ir a la reelección en 2011. “Así que no se hagan los rulos”,
concluyó. Pues bien: fue a la reelección; bien podría en un tiempo determinado modificar
su convicción respecto de un tercer mandato.
    Es seguro que el cristinismo aboga por el mismo. No así que CFK piense gobernar una
docena de años seguidos. Podría incluso llegar a propiciar una reforma constitucional para
instalar un sistema parlamentario, absteniéndose aun de ser ella beneficiaria.
    Son especulaciones, pero lo seguro es que a Cristina la beneficia que se debata el tema,
manteniendo siempre su opinión al margen. Servirá para evitar que el poder comience a

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escurrírsele conforme pase el tiempo y se aproxime el recambio; también para contener
aspiraciones de otros en su mismo partido; y para evitar que el poder acumulado fluya
hacia otros nombres.
   Pero también servirá para que la polémica le quite centralidad a los incrementos en los
servicios que se viene.
   Aunque el tema no está para nada hoy en la agenda de la gente. Una encuesta que se
conoció esta semana señala que un 54% no quiere una reforma constitucional. Paradójica-
mente el mismo porcentaje con el que Cristina arrasó en octubre pasado.




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                 El dulce encanto de desairar
                         las versiones

           En su discurso ante el Congreso, la Presidenta volvió a sorprender,
           aunque no por decisiones radicales. No hubo intervención de YPF,
            ruptura con el Reino Unido, ni retiro de concesiones ferroviarias.
                              Los palos se los llevó Macri.

                                                                         Publicado el 4/03/2012



   Luego de una semana del silencio oficial que impuso la tragedia de Once, la Presidenta
retomó el uso de la palabra con intensidad y protagonismo recargados. Arrancó el lunes, en
el acto por el bicentenario de la creación de la bandera, con un discurso muy esperado
precisamente por lo que fuera a decir sobre el accidente. No hubo allí anuncios concretos,
sino la puesta de un plazo perentorio a la Justicia para resolver sobre las responsabilidades
del hecho. Para muchos, tuvo gusto a poco.
   Al día siguiente hubo una resolución concreta, con la intervención provisoria de TBA.
En las consultas realizadas entre funcionarios respecto del destino de esa concesión, las
opiniones son de lo más variadas, y si bien gana fuerza la posibilidad de un retiro de la
concesión, los antecedentes recomiendan ser cautelosos a la hora de vaticinar algo que en
definitiva deberá resolver la Presidenta.
   Habrá que tener en cuenta respecto del futuro de esos trenes que los Cirigliano no han
alcanzado el grado de “enemigos” que sí hoy ostentan otros empresarios distanciados del
calor oficial. También se deberán contemplar las millonarias indemnizaciones que se debe-
rán pagar a los cientos de víctimas que dejó esta tragedia.
   Con múltiples frentes de tormenta abiertos, la gran expectativa quedó puesta entonces
en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, donde Cristina Fernández batió todos
sus records en materia oratoria, con las tres horas quince de alocución. Se desquitó allí con
creces del mutis que debió ejercer por su licencia médica en la primera parte del año y
apabulló a su audiencia con un discurso que tuvo 23.080 palabras, siendo “millones” la
más citada. Con 89 menciones, fue ese vocablo el más mencionado, trece veces más que
“Argentina”, que suele ocupar ese sitial en los discursos oficiales.
   Tiene lógica. Una vez más Cristina abrumó a su auditorio con el detalle de los logros de
su gestión, cuantificados en dólares y pesos. En ese mismo sentido es de hacer notar que la
palabra “hemos” fue la tercera más citada (69 veces), infiriéndose el sentido autorreferencial
que tuvo el mensaje. Vale destacar también que 11 veces pronunció una de las palabras más
caras a la gestión K: “record”.
   Cristina Fernández debe disfrutar íntimamente cuando con los hechos deja desairados a
quienes han escrito chorros de tinta en sentido contrario. Pasó esta vez con la cuestión
Malvinas, pero sobre todo con el tema YPF, donde las hipótesis se dividían entre la
                                             25
estatización y la intervención, medida esta última que se daba casi por hecho al inicio del
mensaje presidencial. Pero es de suponer que más que el deseo de contradecir a la prensa,
hubo en este tema razones de mayor peso para que CFK no avanzara sobre la petrolera
como buena parte de sus seguidores esperaban.
    Se supo la misma mañana del 1° de marzo que el mismísimo rey Juan Carlos había inter-
venido personalmente llamando por teléfono a su amiga Cristina. Ella y su esposo cultiva-
ron desde 2003 una entrañable relación de la que España esta vez se valió para defender
bienes que no está dispuesta a ceder. La intervención incluyó por supuesto al presidente
español, Mariano Rajoy, quien envió a Buenos Aires a su ministro de Industria, José Ma-
nuel Soria, que mantuvo un encuentro con sus pares Julio De Vido y Hernán Lorenzino. Se
supone que la intensa presión alcanzó para frenar las medidas que se esperaban, aunque
Repsol ha asumido que deberá ceder y aunque la sangre no vaya a llegar al río. Los gober-
nadores de la OFEPHI jugarán un papel central en los próximos meses.
    Sobre Malvinas también había múltiples elucubraciones, y como con YPF, el anuncio de
Cristina no fue de ruptura. Por el contrario, la decisión de reforzar la cantidad de vuelos a
las islas, aunque desde suelo argentino, fue celebrada como un acierto por propios y extra-
ños. Aunque sonó a destiempo. Debió haber sido anunciada el 7 de febrero, cuando Cristina
convocó a todos a la Casa Rosada para hacer anuncios sobre el tema Malvinas y terminó
anticipando la intención de denunciar ante la ONU la militarización del Atlántico Sur y
ratificando la desclasificación del Informe Rattenbach.
    Por esos días el Reino Unido había asumido una postura beligerante y se especulaba con
que el gobierno argentino respondiera con la mayor apertura que ahora dispuso. En cam-
bio ahora las señales de Cristina fueron precedidas por decisiones como el pedido a las
empresas de no importar desde el Reino Unido, o la decisión del gobierno fueguino de no
dejar atracar en Ushuaia a dos cruceros con bandera británica, aunque esta última medida
no habría contado con el beneplácito de la Cancillería, sino todo lo contrario.
    Habrá que ubicar en el terreno de las especulaciones la versión que circuló estos últimos
días sobre diálogos entre David Cameron y Mariano Rajoy, para llevar su irritación con el
gobierno argentino a su par francés, Nicolas Sarkozy, buscando quitarle a la Argentina su
preciado sillón en el G20. Nada le dolería más a Cristina a nivel internacional que esa medi-
da, aunque en el gobierno argentino la descartan de plano, atribuyéndola a “versiones
interesadas y sin fundamentos”.
    Más espacio que Malvinas e YPF mereció para Cristina el tema subtes, con el durísimo
embate contra el jefe de Gobierno porteño, que un día antes había suspendido
unilateralmente el traspaso del servicio a la órbita de la Ciudad. 1.591 palabras dedicó la
presidenta al tema, casi el 7% de la larga alocución. Venía especulándose con la decisión
que finalmente anunció Macri, y cuando a la tarde del último día de febrero convocó a una
conferencia de prensa se descontaba por donde iría el anuncio. Triunfó en el Pro el ala dura,
relegada desde que el 54% de CFK hizo prevalecer la opinión de Jaime Durán Barba respecto
de tender puentes hacia el kirchnerismo y dejar la pelea recién para la segunda mitad del
mandato, de cara a las presidenciales.
    Pero la tragedia de Once encendió luces de alarma en el macrismo, donde temen que un
Cromagnon evapore el futuro de su líder y resolvieron no asumir responsabilidades que
puedan causarles más costos que beneficios. Encuestas posteriores al anuncio de Macri y al
discurso presidencial reforzaron esa postura y de ahí la conferencia de prensa del viernes
en la que el jefe de Gobierno reforzó su novedoso estilo confrontativo.
    Aunque quedaron en un segundo plano, lo más sustancial del mensaje presidencial tuvo
que ver con iniciativas que deberá tratar el Parlamento. Las modificaciones al Código Civil
anticipadas por CFK atraerán en su momento toda la atención, por tratarse de cuestiones

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que alcanzan directamente a las personas, como la simplificación del juicio en casos de
divorcio, los contratos prematrimoniales y la ley de adopción, entre otras cosas.
   El otro tema corresponde al primer proyecto del año enviado por el PEN esa semana a la
Cámara baja. Es para reformar la Carta Orgánica del BCRA y según se desprende del texto, el
gobierno podrá contar con las reservas que tantas discusiones abrieron hace dos años,
para afrontar obligaciones. Está visto que la mayor preocupación oficial hoy pasa por con-
tar con fondos para financiarse.




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28
           El kirchnerismo dirime sus pleitos
                     en el Congreso

          A contramano de lo que sucedió los últimos dos años en que no contó
             con número suficiente, el gobierno busca las herramientas para
                    llevar adelante sus políticas en el Parlamento.

                                                                         Publicado el 11/03/2012



    La arrasadora victoria de Cristina Fernández en octubre pasado tuvo un doble valor.
Por un lado, el fabuloso espaldarazo que significó para la gran ganadora de las elecciones
ese 54 por ciento obtenido; por el otro, se tradujo en el número suficiente de legisladores
para dominar ambas cámaras.
    En eso pensaba la Presidenta cuando lapicera en mano se preocupaba personalmente
por el armado de las listas legislativas de todos y cada uno de los distritos. Hoy las conse-
cuencias de ese objetivo están a la vista: el kirchnerismo ha elegido al Parlamento para
desarrollar allí los trazos principales de sus estrategias y peleas.
    El primer día hábil del período ordinario de sesiones ya había mandado un proyecto
clave para el manejo económico de los tiempos por venir: la modificación de la Carta Orgá-
nica del Banco Central, que le permitirá sortear los nubarrones financieros que el oficialismo
vislumbraba en el horizonte. Promediando la primera semana, trasladó al Parlamento su
pelea con Mauricio Macri.
    Para entonces ya había logrado habilitar el proyecto sobre el BCRA para llevarlo al
recinto de la Cámara baja el próximo miércoles. Ese día, o el siguiente, tendrá dictamen el
traspaso de subtes y colectivos a la Ciudad de Buenos Aires, cuestión de llevarlo al recinto
del Senado el miércoles 21.
    Como un ejército eficaz, el kirchnerismo avanzó en el Congreso por sus dos flancos: el
proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA ingresó por Diputados, y para no dis-
traer esfuerzos, el traspaso del subte lo hizo por el Senado. En poco más de un mes ambas
iniciativas serán ley.
    Para la primera iniciativa se presentó en el Congreso la titular del Banco Central, quien
por raras circunstancias que sólo CFK conoce todavía no ha sido ratificada por el Senado en
su cargo. Podía haberlo hecho el año pasado, pero la Presidenta frenó esa confirmación y
hasta que eso no suceda, ella puede removerla del puesto. Mercedes Marcó del Pont fue el
miércoles a la Cámara baja y contrariamente a lo que se había establecido en un principio,
el kirchnerismo dio dos señales positivas. Permitió que la funcionaria respondiera pregun-
tas de la oposición, y dejó para el día siguiente la aprobación de su dictamen; no habría así
tratamiento “exprés”.
    Pero el proyecto incluía una sorpresa: del original, se modificó el artículo 20 de la Carta
Orgánica del BCRA, por lo cual los adelantos del Tesoro Nacional se podrán incrementar de
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un 10 a un 20 por ciento en un plazo de 18 meses, en forma excepcional. Con ello, se puede
ampliar el financiamiento en por lo menos 45.000 millones de pesos, además de las reser-
vas.
    Marcó del Pont no sólo no había transparentado esa modificación, sino que la había
negado, puntualmente. Y por la forma enfática con que lo hizo, todo indicaría que en efecto
no sabía de la misma. Se habla de un pase de facturas para semejante omisión.
    Sí fue sincera Marcó del Pont al admitir que el gobierno piensa hacer uso de las reservas
para pagar deuda a los efectos de evitar tener que hacer un ajuste. Pero el cambio del
mentado artículo 20 implica, según advierten la oposición y los economistas críticos, que
se podría dar rienda suelta a la emisión de dinero, generando en consecuencia más infla-
ción. “Se quedaron sin caja”, remarcó ante este periodista un diputado opositor que meneó
la cabeza de lado a lado cuando se le preguntó si eso podría llegar a modificarse en el
recinto.
    El otro proyecto corresponde a la escalada que se está emprendiendo por estos días
contra el gobierno de la Ciudad. El manual básico del kirchnerismo establece que siempre
debe haber un enemigo con el cual pelear y habrá que buscar con lupa para encontrar algún
momento en el que no haya habido uno. Desde que en sus primeros días presidenciales
Néstor Kirchner eligió a Julio Nazareno -el presidente de la Corte menemista-, así desfila-
ron uno tras otro políticos, empresarios y corporaciones. Este año aparecieron en la línea
de fuego David Cameron, YPF y, sobre todo, Mauricio Macri, merecedor de una prolongada
arenga durante la Asamblea Legislativa. Varios funcionarios se sumaron a la embestida.
    Previsiblemente, la pulseada por el traspaso de los subtes se judicializó, y en ese marco
la Presidenta sorprendió anunciando el envío de un proyecto al Congreso para darle un
marco legal a su decisión. Algunas voces aventuraron que el acta firmada entre la Nación y
la Ciudad en los primeros días de enero podría tener puntos flojos, razón por la cual la
Presidenta buscó darle al tema solidez por la vía legislativa; pero un constitucionalista
consultado por este medio sugirió que de cualquier modo la medida de Mauricio Macri de
elevar el valor de la tarifa del subte convalidaba la validez de ese acta, por lo que le sería
muy difícil revertirla en los tribunales.
    Con todo, el tema lejos está de aclararse, pues paralelamente al tratamiento del proyec-
to en el Congreso, otra ley avanzará en la Legislatura porteña, donde el PRO es primera
minoría. Habrá dos bibliotecas para hacer interpretaciones para todos los gustos, y todo
indica que los caminos terminarán conduciendo a la Corte.
    Como con el BCRA, el proyecto oficialista también aquí tuvo una sorpresa, al incluir en
el traspaso a las líneas de colectivos. No se habla en el proyecto del tema subsidios, pero
debe interpretarse que una eventual transferencia no los contemplaría. Cabe recordar que
los únicos transportes automotor subsidiados por la Nación corresponden a la Capital Fe-
deral y el Conurbano. En todo el interior no es así, razón por la cual se repite el veraz
latiguillo de que los habitantes de las provincias pagan las rebajas en el transporte de los
porteños y habitantes del GBA. Lo mismo sucede con los demás servicios.
    Tal cual pasó con los subtes, Macri fue rápido en avisar que sin subsidios, el pasaje de
colectivos podría llegar a costar 4 pesos. ¿Cuánto vale en el interior? En la capital cordobe-
sa acaba de ser aumentado el boleto de 2,50 a 3,20. Los servicios diferenciales cuestan
$6,40. Junto con la suba autorizada por el Concejo Deliberante cordobés, el intendente
radical Ramón Mestre avisó que dejaría de aportar los subsidios que hasta ahora recibieron
las dos empresas privadas que hoy prestan el servicio allí.
    Los empresarios de las 33 líneas de colectivos que operan en la Ciudad de Buenos Aires
contemplan atribulados el desarrollo de esta pulseada. De repetirse el esquema usado con
los subtes, la Nación podría el aporte de sólo una parte de los mil millones que hoy destina

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al sector, por un tiempo perentorio.
    El gobierno nacional encontró esa hendija y postergó para mayo anuncios de nuevos
valores para los usuarios del transporte que no cuenten con la tarjeta SUBE, pues viene
repitiendo que quienes la tengan no sufrirán variaciones. Para entonces se verá cómo ha-
brá decantado el traspaso de los colectivos a la órbita porteña. De hacerse cargo la Ciudad
de los mismos -un viejo tema que forma parte de la autonomía siempre demandada- la
primer medida que podría estar anunciando Macri sería, igual que con el subte, un aumento
del pasaje. De llegar a 4 pesos, implicaría más de un 350 por ciento. Demasiado desgaste.




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                     La sintonía fina entró en
                        compás de espera

           Producto del cimbronazo que impuso en el gobierno la tragedia de
          Once, las autoridades optaron por no jugar demasiado con el humor
            de la gente: por ahora no se tocan más tarifas. Sí se avanza con
                                    Malvinas e YPF.

                                                                       Publicado el 18/03/2012



    Una serie de episodios traumáticos cambiaron radicalmente y de inmediato el sentido
que se esperaba del primer gobierno de Cristina Fernández. Recién asumida, se encontró
con la difusión en tribunales norteamericanos de que el supuesto destino del dinero de la
valija venezolana incautada a Guido Antonini Wilson era para financiar su campaña electo-
ral, cosa que oscureció la relación con Estados Unidos; más tarde vino el conflicto con el
campo, que estalló con la polémica resolución 125 a partir de marzo, a apenas cuatro meses
de iniciado el mandato. Se aguardaba de ese segundo período kirchnerista un mayor apego
por la institucionalidad y la transparencia, y esas cuestiones contribuyeron rápidamente a
modificar agendas y planes.
    La historia es conocida y se sabe cómo CFK remontó la cuesta hasta llegar a ser reelecta
por una inmensa catarata de votos. E inmediatamente después de abiertas las urnas -aun
antes de iniciar el segundo mandato- emitió señales de cambio que se inauguraron con el
anuncio de la eliminación de subsidios y el estreno de la “sintonía fina”. Sobrevino más
tarde la infausta noticia del cáncer que final y felizmente devino en un diagnóstico erróneo,
y algunos episodios que una vez más parecieran modificar estrategias en el inicio de la
gestión.
    En ese marco, resalta la sensación de que la Presidenta se ha propuesto hacer aprove-
chamiento integral de su fenomenal caudal electoral, ya sea para tomar decisiones o expre-
sar discursos antipáticos. Sabe que cuenta con espaldas y un colchón electoral suficiente
para hacerlo ahora. Así es que desde el atril dice lo que piensa y no tiene contemplaciones
con quienes entiende son sus adversarios. Un terreno que lejos está de haberse despoblado
y, por el contrario, encuentra día a día más habitantes.
    La interpretación es que Cristina Fernández de Kirchner habla para sus seguidores, con-
vencida de que no necesita congraciarse con quienes no lo son, aun cuando igual muchos
de ellos la han votado hace menos de cinco meses. Contesta uno a uno todos los desafíos
que entiende le formulan; no hay intenciones de seducir a los no convencidos, y hasta se
asumen riesgos como el de azotar a un sector hasta ahora muy afín, el de los docentes, con
frases como las que les destinó el 1° de marzo.
    Sus funcionarios siguen la estela marcada por la líder y comparten modos en los discur-
sos. Desde el ojo de la tormenta donde por estos días se encuentra, el vicepresidente Ama-
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do Boudou denuncia conspiraciones y hasta ha cargado sobre algunos medios en el marco
de la inauguración de un edificio cultural; la ascendente Nilda Garré alerta con nombre y
apellido sobre dirigentes políticos y agrupaciones que “extorsionan” al gobierno fastidian-
do a la sociedad en su conjunto; Julio De Vido se enfrenta con un opositor en el Congreso
ante las atentas cámaras de TV. Todos se descargan sobre Mauricio Macri, a quien la Presi-
denta ya ha definido como el “rival” emergente, tras la licuación opositora del año pasado.
El adversario preferido, dicho sea de paso, por cuestiones ideológicas y conveniencia polí-
tica.
    Como en el primer mandato, hubo también episodios que contribuyeron a modificar
formas y planes, pero ninguno tanto como la tragedia ferroviaria de la que no ha pasado un
mes siquiera. Amén de la caída de un funcionario -que pese a esgrimir en su renuncia
motivos de salud, en modo alguno pretendía apartarse-, y del inminente y menos estruen-
doso alejamiento de otro, el gobierno no quiere mostrar el impacto que el hecho puede
haberle ocasionado, pero está claro que el mismo ha sido notorio, al punto tal de cambiar la
agenda, con todo lo que ello conlleva cuando hablamos del kirchnerismo.
    La tragedia de Once alteró el cronograma que establecía la puesta en vigencia de nuevas
tarifas para el transporte a partir de marzo. La decisión ha sido trasladada a mayo y el golpe
de timón queda en evidencia al recordar la premura con que se impulsó la incorporación de
la tarjeta SUBE en pleno y tórrido verano.
    La ralentización del abandono de los subsidios no se circunscribe al transporte. Contra-
riamente a lo previsto, no se ha avanzado con la ampliación de áreas para aplicar tarifas
plenas de luz, gas y agua. El programa debiera estar ya en plena vigencia tras la temporada
estival, pero ha sido postergado. La salida de los subsidios, una bomba que debe ser
desactivada minuciosamente, pareciera haber quedado postergada a partir de la tragedia
del 23 de febrero. En su lugar, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que fue aprobada
esta semana en la Cámara baja, permite ganar tiempo y asegurar caja.
    A diferencia de los subsidios a los servicios, otras excepciones sí avanzan. El discurso de
la “productividad” que la Presidenta dirigió a los empresarios, fue adaptado también hacia
los beneficiarios de planes sociales. Los incluyó en su “sintonía fina” al anunciar un incre-
mento de 550 pesos para las personas incluidas en el Plan Argentina Trabaja, esto es los
cooperativistas que percibían hasta marzo 1.200 pesos y tendrán 250 más en concepto de
presentismo y otros 300 por productividad. Esos condicionamientos fueron los que des-
ataron los bloqueos a los accesos de la Ciudad el último viernes y las denuncias de “extor-
sión” de una ministra de Seguridad para la que muchos vislumbran un próximo ascenso.
Que haya sido incluida en la comitiva presidencial que visitó esta semana Chile no es un
dato menor, en el manual de estilo kirchnerista.
    No hay en cambio modificación de rumbo en estrategias oficiales que tienen trascen-
dencia internacional. La cuestión Malvinas ha sido puesta en el tapete y así se mantendrá a
lo largo de todo este año en el que se recuerdan los 30 años de la efímera recuperación de
las islas; el tema es redituable en el marco de un discurso nacionalista que incluye también
otro asunto que trasciende nuestras fronteras e involucra a otra nación europea: YPF. Las
autoridades españolas -rey Juan Carlos incluido- respiraron aliviadas cuando en el discur-
so presidencial ante la Asamblea Legislativa no hubo anuncios de nacionalización, ni
reestatización de la ex petrolera estatal. Pero las medidas adoptadas esta semana por dos
provincias petroleras, a las que se sumarán estos días otras tres, son un disparo al corazón
y el bolsillo de la empresa de capitales españoles.
    No habrá cambio de rumbo en esa ofensiva; a lo sumo, adaptarán la estrategia sobre la
marcha.
    Otro adversario vive su hora de declive. Definitivamente mudado a la vereda de enfren-

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te del gobierno, Hugo Moyano se prepara a dar pelea, aunque sabe que debe medir minu-
ciosamente sus pasos. Piensa que este es su momento, el de las paritarias, en las que sabo-
reará como módicas victorias cada punto que pueda lograrse por sobre la pauta oficial.
Sabe también íntimamente que su reemplazo al frente de la CGT se vislumbra inexorable.
Ve flaquezas en sus propias filas, e imagina que el recambio sólo depende de la aceptación
del elegido.
   Gana terreno el metalúrgico Antonio Caló, bendecido hasta por el poderoso SMATA.
Moyano piensa en el día después y promete que aun entonces dará pelea; al kirchnerismo le
alcanza con saborear su caída.




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                   El macrismo corroboró su
                      fragilidad legislativa

         En el Senado, donde no tiene representantes, el PRO fue apenas testigo
           de un debate que lo tenía como protagonista. En Diputados poco
            podrá hacer y apuesta a la Legislatura porteña. Moyano piensa
                                       en 2015.

                                                                       Publicado el 25/03/2012



    Una imagen cargada de simbolismo se dio el miércoles durante la maratónica sesión del
Senado, que se extendió más de 13 horas y cuya primera mitad estuvo dedicada al debate
del traspaso de subterráneos y colectivos a la órbita porteña. Durante esa discusión, pudo
verse en uno de los palcos a diputados del PRO siguiendo atentamente los detalles de esa
discusión que les merecía un interés principalísimo.
    Esta semana tendrán oportunidad de protagonizar ese debate, pero durante el primer
paso del trámite legislativo, el macrismo no fue más que un mudo testigo, al no tener repre-
sentantes en el Senado. Por razones estrictamente electorales, la Ciudad es el único distrito
del país cuyo partido gobernante no tiene representación en aquella cámara donde están
los representantes de las provincias.
    Eso tiene su explicación. Si bien el macrismo existe como fuerza política importante en
la Ciudad de Buenos Aires desde 2003, cuando ganó la primera vuelta pero perdió con
Aníbal Ibarra el balotaje, nunca pudo hacerse fuerte en elecciones legislativas nacionales.
Ni siquiera en las de octubre pasado pudo imponerse, cuando Macri venía de arrasar por el
70%, ganando en cambio el kirchnerismo en el marco del huracán Cristina. Se votó para
senadores en 2007 y en esa oportunidad, a cuatro meses de haber ganado Mauricio Macri
la Jefatura de Gobierno, el PRO quedó relegado al tercer lugar en la elección para senado-
res, con apenas un 13,55 %, menos de la mitad que lo que obtuvo la Coalición Cívica, gana-
dora de esa elección en el distrito.
    Hoy la de Elisa Carrió es una fuerza política en franca disolución, en otra muestra de lo
efímero que puede ser -sobre todo en el distrito porteño- el favor de la sociedad, pero lo
cierto es que el macrismo padece el karma de ser un partido fuerte a nivel municipal, con
baja incidencia a nivel nacional. Cuenta apenas con once diputados nacionales, sin peso
numérico cuando este miércoles el kirchnerismo transforme en ley el traspaso del trans-
porte a la órbita porteña.
    Esa realidad que habrá quedado expuesta en estas dos semanas en el Parlamento nacio-
nal grafica el mayor inconveniente que tienen las expectativas presidenciales del macrismo
de cara a 2015. El PRO es fuerte en Capital Federal, e hizo una buena elección el año pasado
en Santa Fe, encaramado en el fenómeno Miguel Del Sel, pero no ha logrado hacer pie en
otras provincias, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, indispensable para
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albergar expectativas a nivel nacional. Por eso es que los radicales recelan del macrismo,
atentos a las conversaciones que en la intimidad mantienen emisarios del PRO con
intendentes radicales.
    Ese encono que hoy divide a la UCR fue el que llevó al bloque radical del Senado a ser el
único de la oposición que votó junto al kirchnerismo el traspaso del transporte. Esa actitud
es además la que ha puesto de manifiesto diferencias claras en la bancada del partido cente-
nario para el debate en Diputados. La resistencia radical tiene su razón de ser: saben en la
UCR que independientemente de los muchos peronistas que se han integrado al PRO, ha
sido ese partido el que más dirigentes le ha dado, con la diferencia de que los primeros
mantienen la pertenencia original, mientras que los otros se han mimetizado con naturali-
dad dentro del macrismo.
    Con todo, lo que resuelva el Congreso nacional en materia del traspaso de subtes y
micros no será definitivo. Un día antes, la Legislatura porteña habrá aprobado una ley que
reclamará precisamente ese traspaso, pero con recursos, e incluir al juego y el puerto, que
asegurarían los fondos correspondientes y aun más.
    El trámite tiene a la Corte como estación final e inexorable.
    El Congreso ha mostrado en este primer mes de sesiones ordinarias una hiperactividad
digna de destacar. El oficialismo le agregó al tema una premura extrema, forzando los
tiempos para llevar al recinto los temas que más le interesan. Lo hizo esta última semana
con la reforma de la Carta Orgánica del Central, cuyo dictamen se firmó el martes y debería
haberse tratado el miércoles de la semana venidera. Pero el oficialismo acordó que la UCR
le daría quórum para tener al día siguiente los dos tercios necesarios para adelantar una
semana su tratamiento.
    Ahora sucederá lo mismo con el traspaso del transporte a la Ciudad: el martes irán los
funcionarios a defender el tema a un plenario de comisiones, se firmará el dictamen ese
mismo día y al siguiente lo transformarán en ley. Lo pedís, lo tenés; de ahí el apelativo de
“exprés” que con ironía y despecho define la oposición a este Congreso con mayoría K.
    Poco puede hacer en ese contexto la oposición en el Congreso. Pero el que sí piensa que
puede dar pelea, ubicado como hoy está en la vereda de enfrente, es el camionero Hugo
Moyano, que cuenta los porotos para ver si puede mantenerse este año al frente de la CGT,
mientras endurece radicalmente su discurso contra el gobierno en general y la Presidenta
en particular.
    El líder cegetista se ilusiona con ser reelecto y lanza sus diatribas, pero todavía no da un
paso más en la confrontación: sabe que no están dadas las condiciones por ahora de lanzar
un paro nacional. Eso sí, espera liderar la conflictividad social que supone sobrevendrá en
un futuro cercano. Desde el entorno del camionero han deslizado además que el hombre ha
vuelto a pensar en un salto a la política y sueña con que el hecho de ser el hombre que se le
plantó desde el peronismo a Cristina rinda sus frutos. En un panorama opositor tan despo-
blado de figuras, el moyanismo se pregunta por qué no podría ser un sindicalista el que
ocupe ese sitial.
    Hoy muchos anti K ven a Moyano alto, rubio y de ojos celestes, y su palabra es escucha-
da atentamente. Para el mes de abril el jefe de la CGT tiene una invitación para exponer ante
el Grupo Harvard, que integran estudiantes argentinos de esa destacada universidad norte-
americana.
    En el gobierno, en tanto, no muestran signos de preocupación por las actitudes de Moyano,
como sí se registran en cambio en otros sectores del oficialismo, aquellos con mayor rai-
gambre dentro del peronismo. A las cada vez más severas críticas del titular cegetista
responden mostrando su alta imagen negativa. “Que Moyano le pegue a Cristina le suma a
ella, no a él”, afirmó a quien escribe una encumbrada fuente del gobierno.

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    Tener como rivales a Mauricio Macri y Hugo Moyano es el escenario ideal, aseguran en
el kirchnerismo. Atentos siempre a las encuestas, fuentes del gobierno aseguran también
que más allá de los problemas que la pelea con YPF le trae con España, la pulseada les sirve
a nivel interno. El 70 por ciento de la gente está a favor de la estatización de YPF, remarcan,
y afirman tener sondeos similares con relación a la pulseada con el Reino Unido por Malvinas.
    Sí admiten por lo bajo fuentes oficiales que no las tiene para nada consigo Amado Boudou,
quien sí ha acusado los impactos del caso judicial que lo involucra. De ahí que se buscara
sacarlo del ojo de la tormenta por unos días con su viaje a Corea del Sur y Emiratos Arabes
Unidos.




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          La pulseada por el subte es sin fin y
                    a pura pérdida

          La aprobación legislativa del traspaso de subtes y micros a la Ciudad
            permitió escuchar fuertes críticas en ambas cámaras hacia Macri,
           que se extendieron al sistema del transporte kirchnerista. Pero todo
                      está como era entonces y sin visos de solución.

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    Por previsible que fuera, no dejó de ser la del kirchnerismo en la Cámara baja otra
muestra de su potencia legislativa, que le permite aprobar cuanto proyecto envíe el Ejecu-
tivo no sólo con amplitud, sino también con velocidad extrema. Esta última semana el
Senado tuvo descanso y correspondió a la Cámara baja graficar ese poder de fuego, convir-
tiendo en ley el proyecto que traspasa el transporte urbano de pasajeros al gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires sacándole nada menos que 108 votos de ventaja a quienes se opo-
nían.
    Convengamos que para semejante votación contó el oficialismo con sus aliados habitua-
les y sobre todo la anuencia radical, en una actitud que dejó al partido centenario en estado
deliberativo. No encuentra paz la UCR, que exhibió notorias diferencias entre sus miem-
bros al ordenar la conducción del bloque apoyar el proyecto y votar en contra en dos
artículos, mientras que otra parte, con el ex jefe del bloque Oscar Aguad como cabeza
visible, sugería mantenerse en la vereda de enfrente del gobierno nacional. Jugaron aquí
factores diversos de los que ya hemos hablado, principalmente el recelo radical hacia el
macrismo, por cuestiones ideológicas en principio, y de supervivencia en segundo lugar:
teme el Partido Radical las dentelladas del PRO que en 2015 podrían arrancarle partes
importantes en caso de no encontrar ellos un buen candidato propio.
    En la cuestión del transporte, el presidente de la UCR se la pasó hablando en los términos
que usó el kirchnerismo. Mario Barletta era hasta el 9 de diciembre pasado intendente de
Santa Fe, y como tal puso su propio ejemplo al recordar que en el interior son los intendentes
los que están a cargo de administrar el transporte urbano: son ellos los que deben lidiar con
las tarifas, que triplican los valores de Capital Federal y el Conurbano.
    Por más amplia que haya sido, esa victoria legislativa no generó el efecto práctico desea-
do. La sensación general es que al cabo de una semana en la que se gastó demasiada saliva,
todo está como era entonces. Peor, un poco más confuso.
    El PRO intentó replicar desde la Legislatura porteña, donde es una insuficiente primera
minoría, razón por la cual debió ir al recinto detrás de un documento del opositor Proyecto
Sur, que no era todo lo concluyente que hubiese deseado, pero fue lo máximo que pudo
conseguir. En el trabajoso acuerdo con bancadas opositoras trabajó el vicepresidente 1° de
la Legislatura, el pro-peronista Cristian Ritondo, cuyo papel al frente del bloque que condu-
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cía hasta diciembre pasado extraña hoy el macrismo.
    El por ahora último capítulo de esta saga lo protagonizaron la Presidenta y el jefe de
Gobierno, que en ese orden continuaron esta suerte de reality show en que se ha convertido
esta disputa, hablándose a través de las cámaras de televisión. La primera volvió a mostrar
a la Cristina “afable” de la campaña electoral, dispuesta a ampliar concesiones, mientras
que el exmandamás de Boca reaccionó con inhabitual aspereza. Se invirtieron los roles el
último jueves de marzo, para sorpresa de propios y extraños.
    Porque muchos tomaron la exposición de Cristina Fernández como una apertura al
diálogo que no le dejaba a Macri demasiado espacio para tensar la cuerda. Fue lo que hizo
horas después, en lo que muchos tomaron como el lanzamiento formal de su campaña para
2015. No es el terreno en el que el jefe de Gobierno se siente más cómodo y apto, muy por
el contrario. Preferiría Macri seguir dentro de los límites que su asesor ecuatoriano le había
trazado para los próximos dos años: manteniendo una relación “correcta” con el gobierno
nacional, mostrando una gestión que alternara carreras de TC como la de este fin de sema-
na, con la renovación del mobiliario urbano, y por qué no la moderada pero rendidora
exposición de su beba Antonia. No pudo ser, y el líder del PRO ha concluido que esa estra-
tegia se estrelló con el “grave error” -tales las palabras de su propio entorno- que cometió
al firmar el acta-acuerdo del traspaso de subtes.
    El diferendo camina hacia la Corte, pero el tránsito será más lento que el de esta semana
en el centro porteño. Eugenio Zaffaroni había dado por sentado que esa disputa era un tema
que al máximo Tribunal le compete, pero para que el mismo se aboque deben votar en ese
sentido cuatro de sus siete miembros. Y que se sepa, sólo Zaffaroni y Carmen Argibay
consideran que la Ciudad tiene rango de gobernación y como tal la Corte debe intervenir
ante un conflicto interjurisdiccional. Así, el diferendo será largo y desgastante, sobre todo
para el jefe porteño.
    Sorprendió el gobierno nacional con nuevos anuncios de proyectos que irán al Congre-
so, como el del cambio en el Código Electoral y la ambiciosa reforma de los códigos Civil y
Comercial. En tiempos de vacas flacas, los anuncios institucionales reemplazan a los de
obras públicas. Y volvió a sorprender el Ejecutivo con su prisa: CFK anunció la eliminación
del DNI libreta el lunes, el martes el proyecto entró por Diputados y el jueves mismo estaba
el ministro del Interior defendiéndolo en un plenario de comisiones que emitió rápido
dictamen. Los diputados estarán en condiciones de votarlo después de Semana Santa. Efi-
ciencia legislativa K: lo pedís, lo tenés.
    Florencio Randazzo volvió a los primeros planos después de un período de retiro en el
que se sumergió después de las elecciones generales. Reapareció en momentos en que
algunas usinas kirchneristas comenzaron a apuntarle. Tan es así que en el radio pasillo
llegaron a darlo fuera del gobierno el jueves por la mañana, cuando se supo que la Presiden-
ta daría un mensaje al mediodía. La presencia sonriente del ministro en Diputados a esa
misma hora dio por tierra con esas versiones que igual siguen circulando. Sectores intere-
sados insisten en insinuar inminentes cambios, promocionando a figuras como la ministra
de Seguridad.
    Cerca del ministro del Interior minimizan esas versiones, realzando el diálogo “perma-
nente” que él mantiene con la Presidenta.
    En el plano externo siguen los “ruidos” en materia comercial, con la queja de cuarenta
países ante la OMC por las trabas argentinas a las exportaciones. El gobierno preveía ese
documento, pero las gestiones no lograron frenarlo. Tampoco sorprendió la sanción del
gobierno de Estados Unidos, que suspendió a la Argentina de su sistema de preferencias
arancelarias por incumplir sentencias del Ciadi a favor de dos empresas de ese país. Se sabía
desde la semana anterior que esa disposición que tiene más efecto político que comercial

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recaería sobre la Argentina.
   La reacción presidencial fue moderada. Fuentes consultadas por este medio aseguraron
que el propio Obama le había planteado el tema a Cristina durante el encuentro que mantu-
vieron en Cannes, y la Presidenta le habría garantizado que nuestro país atendería esa
deuda. Lo que no se le habría aclarado al mandatario norteamericano es que Argentina
buscaría efectivizar el pago aquí, a través de los tribunales nacionales, cosa que rechazan
los demandantes. Las autoridades argentinas argumentaron que obrar en ese sentido
transgrede las leyes nacionales vigentes sobre pago de sentencias.




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                 Nada se descarta en la pelea
                      con Repsol-YPF

          YPF pasará a manos del Estado, a menos que los españoles anuncien
               medidas que garanticen el autoabastecimiento energético
          y que podrían conocerse esta semana. Boudou se defendió atacando.
                          El temporal dejará muchos heridos.

                                                                        Publicado el 8/04/2012



    Con sólo dos días hábiles, se esperaba que la semana que pasó fuera tranquila, sin mayo-
res novedades. Si hasta el Congreso frenaría su frenesí de leyes para cumplir un virtual
asueto en el que prácticamente ningún legislador transitaría sus pasillos. Eso sí se cumplió
religiosamente.
    Con la Presidenta recluida en su lugar en el mundo hasta las Pascuas, no habría que
esperar novedades de importancia de un gobierno en el que toda decisión importante pasa
inexorablemente por una única persona. Por eso se aguardaban con singular interés las
palabras que Cristina emitiría en su discurso del 2 de abril, donde muchos aventuraban que
a la esperada referencia sobre la soberanía en las islas pudiera encadenarse la de la “sobera-
nía energética”. Y allí podrían surgir los anuncios que desde hace al menos más de seis
semanas se aguardan respecto del destino de YPF en nuestro país.
    Como el 1° de marzo en la Asamblea Legislativa, las expectativas no encontraron confir-
mación en las palabras presidenciales. Esta vez la Presidenta directamente no mezcló te-
mas y sólo habló de los derechos argentinos en Malvinas. Igual, diversos medios insistieron
en la inminencia de la llegada al Congreso de un proyecto de ley sobre YPF, cosa más que
improbable para una semana en la que no estaría la Presidenta en Buenos Aires. Es inimagi-
nable que un anuncio de tal magnitud surja de la boca de otro funcionario y sin la pomposi-
dad que acompaña a las presentaciones presidenciales.
    No se descarta que un anuncio en ese sentido se escuche en los próximos días, con la
Presidenta vuelta a la actividad oficial. Altas fuentes así lo admitieron al ser consultadas
puntualmente por este medio respecto de la petrolera de capitales españoles. “Nuestro
objetivo es el autoabastecimiento energético”, enfatizaron, aclarando que si Repsol se aviene
a garantizar ese precepto, el gobierno argentino se dará por satisfecho. Caso contrario, no
descartaron ninguna medida, y mencionaron específicamente las palabras
“renacionalización”, “reestatización”, o “lo que sea necesario”.
    Basta mirar, dijeron, “las medidas que están adoptando los gobernadores de provincias
petroleras para prefijar el camino que se va a seguir con YPF”, apuntó un informante a este
periodista. Los gobernadores peronistas vienen avanzando en la quita de concesiones a
YPF. Chubut -punta de lanza en la materia- y Santa Cruz no dejaron de trabajar pese a los
feriados para tener listos para los próximos días los pliegos de licitaciones para esas áreas
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petroleras quitadas a la petrolera de capitales españoles. Sonó raro en ese marco la medida
adoptada por uno de los gobernadores no kirchneristas involucrados, Jorge Sapag, quien
sorprendió retirando en Neuquén una concesión ya no de YPF, sino de Petrobras, metien-
do aún más ruido del que ya hay en la relación argentina con Brasil.
    Hay mucho en juego en el paso que la Argentina podría dar si decide apropiarse de YPF.
Si no fuera así, el mismo ya se habría dado, pero el gobierno español no se ha quedado
quieto y mandó señales y advertencias que han sido escuchadas aquí, demorando una
medida drástica. Se espera para esta semana la llegada una vez más del mandamás de Repsol,
Antonio Brufau, quien ya se ha ido de aquí recientemente sin ser escuchado. Podría esta vez
venir con propuestas concretas y así evitar que la sangre llegue al río. La palabra clave aquí
es “autoabastecimiento energético”; si eso se garantiza, habrá humo blanco. Y el gobierno
respirará satisfecho, pues si bien considera contar con los medios para hacerse de la com-
pañía, no cuenta con recursos propios para garantizar por sí mismo y en lo inmediato las
medidas que permitan ese autoabastecimiento.
    La apacible semana que se esperaba desde que el mensaje de Cristina el lunes abrió una
suerte de impasse, se alteró el miércoles cuando como una bomba se conoció la noticia del
allanamiento dispuesto por el juez Rafecas a una propiedad perteneciente al vicepresidente
de la Nación. Desde temprano ya en los corrillos periodísticos se sabía que habría noveda-
des en la causa y ese fue uno de los argumentos esgrimidos por Amado Boudou durante la
exposición que hizo en el Salón Illía del Senado al día siguiente, al cargar contra los supues-
tos contactos del magistrado con determinados periodistas.
    Ya se conocen los próximos pasos que dará el gobierno: este lunes, el representante del
Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Hernán Ordiales, realizará una presentación
ante ese cuerpo, para enjuiciar al magistrado. Desde el entorno de Rafecas sostienen que el
mismo no prosperará por falta de pruebas. Vendrá también la recusación, que el magistra-
do trasladará a la Cámara, que será la encargada de resolver en la materia.
    El vicepresidente optó por el ataque como su mejor defensa. Aunque ninguna voz crítica
se alzará allí contra Boudou, en general en el oficialismo no creen que haya sido la mejor
estrategia. Nadie pudo confirmar si la decisión de hablar ante los medios fue del presidente
del Senado, o vino como orden desde el sur, aunque todos en el kirchnerismo dirán que la
iniciativa fue de Boudou. Muchas de las cosas que dijo el vice van en sintonía con el más
puro pensamiento K, pero no son digeribles en ese ámbito las críticas hacia el juez y, sobre
todo, buena parte de las salpicaduras de sus palabras. Sobre todo la imputación contra el
estudio de abogados fundado por el procurador general de la Nación, Esteban Righi, que
tiene al frente nada menos que a su esposa y su hijo.
    El embate de Boudou contra el jefe de los fiscales es interpretado como un enojo por no
haber contenido al fiscal de la causa Ciccone, Carlos Rívolo, a quien este fin de semana
algunas fuentes señalaban como posible difusor del allanamiento en Puerto Madero.
    El mismo día en que el vicepresidente quedaba en el ojo de la tormenta, el Area Metro-
politana era azotado por un fenómeno inédito que algunos meteorólogos definen como una
serie de tornados. Cualquiera sea la denominación que le corresponda, parte de la Ciudad y
el Conurbano quedaron en estado de emergencia. Semejante inclemencia, imprevista por
donde se la mire, viene a sumarse a un año que arrancó signado por la fatalidad, con la
muerte de un gobernador y el anuncio luego revertido del cáncer de la Presidenta, y que
tuvo luego la tragedia de Once, que como este fenómeno climatológico hará mella inexora-
blemente en el ánimo de la gente.
    La actitud de los gobernantes frente a la catástrofe merecerá un análisis detallado cuan-
do la emergencia haya sido controlada. Pero así como fue muy activa la presencia de algu-
nos intendentes del Conurbano en zonas muy afectadas, no es menor la indignación de

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algunos damnificados con otros a los que consideran ausentes.
   La Ciudad de Buenos Aires resultó muy afectada, pero no en la magnitud de otras zonas
del Conurbano. Así y todo fue notoria la ausencia de su jefe de Gobierno, a quien no se lo vio
ni escuchó hablar sobre tan inédita emergencia. Dirán desde el macrismo que tampoco la
Presidenta estuvo en Buenos Aires, pero el kirchnerismo responderá que sí estuvieron
presentes los funcionarios nacionales y la discusión será política, sin mucho interés para la
gente.
   Pero no deja de llamar la atención que un candidato presidencial opte por el bajo perfil
en semejantes circunstancias. No es lo que ningún consultor recomendaría.




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                 CFK alineó a su Gobierno en
                     defensa de Boudou

          Si había dudas sobre el respaldo de la Presidenta, se disiparon con la
            presencia de Boudou a su diestra en los actos que encabezó, entre
             otras señales dadas desde su regreso de El Calafate. Reproches
         internos en el PRO. YPF: tirantez con España y con ciertos gobernadores.

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    Todas las dudas generadas por la exposición de Amado Boudou el Jueves Santo en el
Senado, se disiparon cuando el contraataque del vicepresidente entró en su fase 2, al ser
llevadas a la Justicia las denuncias hechas ante la prensa. El lunes temprano se presentaron
en Tribunales sendas acusaciones contra el estudio de abogados de la familia del hasta
entonces procurador general de la Nación, y el titular de la Bolsa de Comercio. Paralela-
mente y tal cual se había adelantado en esta columna, el representante del Ejecutivo en el
Consejo de la Magistratura denunció en ese organismo al juez de la causa.
    Hasta entonces, sólo había versiones sobre lo que pudiera pensar en El Calafate la Presi-
denta respecto de lo que había dicho y hecho su compañero de fórmula. Así fue que la
mayoría de los dirigentes oficialistas habían optado por la cautela. Cuando tomaron nota de
que desde el sur no había venido ninguna admonición y que, por el contrario, el vice redo-
blaba su ofensiva, les comenzó a quedar claro de qué lado estar, aunque siguiera haciéndo-
les ruido la acusación más sensible lanzada por Boudou, que involucraba a Esteban Righi.
    Precisamente ese fue el dato determinante. La renuncia del exministro de Cámpora,
forzada por la falta de contención presidencial, y sobre todo la elección de su reemplazante,
fueron puntos de inflexión en esta historia. “¿Por qué eligió Cristina justamente a un ahijado
de Boudou para reemplazarlo?”, le preguntó este periodista a un dirigente kirchnerista que
ha sabido defender “el modelo” desde las dos cámaras. El hombre contestó convencido: “Es
una señal para que quede claro de qué lado está el gobierno”.
    La Presidenta no está dispuesta a dejar caer a su vice, ya ha hecho su elección y el
kirchnerismo en pleno ha de bancarlo en estas horas tempestuosas. Manos a la obra, por lo
pronto no hubo sesiones en ambas cámaras del Congreso, para evitar que cada recinto se
transformara en un escenario para que la oposición cobrara vida. Era de manual que así
sucedería; la oposición venía machacando en Diputados con que utilizaría la primera media
hora de sesión para reclamar la convocatoria de la Comisión de Juicio Político para el día
siguiente. Y ya se sabe que al oficialismo no acepta ser llevado a terrenos inexplorados.
Levantada la sesión, luego el propio FpV convocó por sí mismo a una reunión de esa comi-
sión -la única que aún no ha sido constituida- para el martes venidero. Mis reglas, mis
tiempos.
    Lo mismo sucedería con el Senado. Un ámbito donde en el sitial principal estaría senta-
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do nada menos que el protagonista de esta película, Amado Boudou. En su condición de “no
senador”, el titular del Cuerpo no puede responder, sólo concede el uso de la palabra.
Muchos todavía recuerdan cuando en tiempos en que Cristina Fernández era senadora y
primera dama lo zarandeó de lo lindo al vicepresidente Daniel Scioli, que estoicamente se
bancó todo, bien a su estilo.
    Fuera de los Tribunales, donde los protagonistas de esta novela de suspenso prometen
nuevas sorpresas, será en el Senado donde se librará la próxima gran batalla, cuando se
deba tratar el pliego de Daniel Reposo como procurador. Por su probada cercanía al vice, el
radicalismo fue el primero en levantar la bandera de la resistencia y rápidamente se suma-
ron el FAP y la CC. El oficialismo necesita los dos tercios de los presentes para aprobarlo y
hoy por hoy no llega a ese número, que con asistencia perfecta suma 48. Depende de lo que
digan los siete peronistas federales, que han votado generalmente contra el gobierno. Con
cuatro que se opongan, el pliego se cae.
    Habrá que esperar hasta mediados de mayo para verificar si el kirchnerismo tropieza en
el Senado como en 2008, pero convengamos que la pulseada en torno al procurador gene-
ral no tiene la épica de la 125, y su importancia en principio no despierta demasiado interés
en el común de la gente. Podrá pensarse en votos sorpresivos y ausencias oportunas.
    Una muestra de que en el fondo todos los oficialismos son similares se dio en la Ciudad,
donde el PRO frustró la sesión de la Legislatura para evitar que la oposición local se ensaña-
ra públicamente con las autoridades porteñas por su actitud frente al tornado del 4 de abril.
El macrismo se las arregló para que un fenómeno que no impactó en la Ciudad de manera
tan grave como en zonas del Conurbano, dejara a muchos de sus funcionarios en la picota.
    Sobre todo la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, quien el día anterior a la
tormenta se había ido con su familia a pasar Semana Santa en Uruguay. La dirigencia macrista
la defendió, argumentando que llevaba dos años sin vacaciones, pero en off admitían que su
ausencia no tenía defensa. “Yo te puedo asegurar que en el verano ella se quedó en Buenos
Aires y en funciones… pero es verdad, estaba a una hora de distancia, tenía que haber
vuelto”, admitió a este medio un dirigente del PRO.
    Su antecesora y mentora en el cargo, la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, que-
dó también involucrada. Salió a defender a la ministra, admitiendo que fue quien le dijo que
no regresara, pues la situación estaba “controlada”. Ese papel agitó la interna del PRO, cuyo
líder también estuvo ausente, de vacaciones en San Martín de los Andes. En ese marco, el
vicepresidente 1° de la Legislatura y principal espada macrista en ese Cuerpo, Cristian
Ritondo, quedó desautorizado al no prosperar su pedido de declarar la emergencia por 6
meses.
    Es evidente a esta altura el fastidio de ciertos “PRO peronistas”, fundamentalmente con
los principales consejeros de su jefe, sobre todo con Durán Barba, de quien por lo bajo
recuerdan los elogios que deslizó en la campaña hacia Amado Boudou.
    Con tantos frentes abiertos, la principal pelea que emprende estos días el gobierno es
con YPF. La decisión allí parece tomada: el Estado buscará tomar el control de la empresa,
y tras los paños fríos puestos el jueves, cuando se presumía que se anunciaría formalmente
la decisión, ahora la discusión es por plata. Se incomodó el gobierno ante la participación
activa que tomó el Estado español, aunque la misma era de presumir. Las amenazas concre-
tas pueden haber impuesto cierta cautela en las decisiones a adoptar.
    La reacción del gobierno de Rajoy responde a lo que consideran un mal clima de nego-
cios en nuestro país, al que reprochan “destrato” y “ensañamiento”. El CEO de Repsol,
Antonio Brufau, vino dos veces recientemente a la Argentina; la primera vez tuvo que irse
sin ser recibido por la Presidenta, y esta semana sólo consiguió ser atendido el jueves por el
ministro De Vido. Una delegación de la española ENDESA pasó dos semanas aquí sin conse-

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guir ser atendida por ningún funcionario. En pleno clímax de la mala relación con España,
el director de Asuntos Públicos de Telefónica, Eduardo Bonal, canceló su visita a la Comi-
sión de Defensa del Consumidor en Diputados, donde había sido invitado a dar explicacio-
nes sobre la interrupción del servicio de Movistar el 2 de abril.
   A la tirantez con España habrá que sumar una de orden interno. Algunos gobernadores
de provincias petroleras, que fueron punta de lanza en esta embestida oficial contra YPF,
no están nada convencidos con los planes que han trascendido respecto del futuro de esa
empresa, bajo control del gobierno nacional.




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         Recuperar la iniciativa y sorprender

            Finalmente la Presidenta anunció el envío al Parlamento de un
         proyecto para declarar de utilidad pública el 51% de las acciones de YPF.

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   Visto en perspectiva, era de manual que la Presidenta no anunciaría la expropiación de
YPF el jueves. Ese día no sólo trascendió esa versión, sino también circuló un supuesto
proyecto que hablaba de la estatización del 50,01 de YPF. El proyecto lo hicieron circular
los propios legisladores de la oposición, que dicen haberlo recibido de manos oficiales.
Debieron haber advertido que no sería ese el marco adecuado para semejante anuncio. No
para el kirchnerismo.
   Ese día se anunciarían medidas para los trabajadores de la carne y recién después, pasa-
das las 20, Cristina Fernández se reuniría con los gobernadores de provincias petroleras.
Imposible que semejante anuncio se hiciera sin la pomposidad que requiere la Presidenta
para sus anuncios trascendentes. Y menos en vísperas de su viaje a Cartagena.
   Desde España llegaron entonces señales de distensión, de parte de Repsol y el propio
gobierno de Rajoy. Debieran saber que el kirchnerismo disfruta de dar sorpresas, y eso fue
lo que hizo ayer la Presidenta. Aunque ya se intuía el tenor del anuncio al conocerse el
pedido de cadena nacional. No obstante, algunas fuentes aún sugerían que el tema sería el
mínimo no imponible.
   La expropiación del 51% de las acciones de Repsol le dejó a los españoles apenas el
6,43% de la firma y resguardó la parte de Eskenazi (25,46%), quien deberá ver cómo se las
arregla para pagar sus deudas a sus ahora ex socios, quienes llevarán el pleito hasta el
CIADI.
   Los que aseguran que la sangre no llegará al río sugieren recordar lo que pasó con Evo
Morales cuando al inicio de su gestión anunció la expropiación de los recursos energéticos.
Al cabo, ninguna empresa extranjera involucrada entonces se fue de Bolivia.
   Con esta medida la Presidenta no sólo sorprende, sino que recupera la iniciativa. Cristi-
na jugó fuerte durante toda esta pulseada con los españoles (gobierno incluido). Como
gustaba de hacerlo su esposo, quien disfrutaba de estirar la cuerda al máximo. Sólo que no
es seguro que este hubiera sido el final de haber estado vivo Néstor Kirchner. Imposible
saberlo, pero es muy probable que la decisión final hubiera estado más cerca de la opinión
de De Vido que la de Axel Kicillof. Y De Vido no era partidario de la ruptura con los españo-
les.
   Es muy probable que el de ayer haya sido el acto fundacional del cristinismo, que algu-
nos oficialistas definen como “una etapa superadora del kirchnerismo”.




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           El gran protagonista de la jornada

             Hasta entonces desconocido, el viceministro de Economía, Axel
            Kicillof se lució durante su exposición en el Senado para justificar
                        junto a Julio De Vido la expropiación de YPF.

                                                                       Publicado el 18/04/2012



    Un joven concitó toda la atención durante el primer día del debate en el Senado del
proyecto de expropiación de YPF. Bastante se había escrito hasta ahora de Axel Kicillof,
pero no se le conocía la voz. Ayer se lo pudo escuchar largamente, pues llevó la voz cantan-
te en buena parte de las siete horas del plenario de comisiones.
    De atuendo informal, bien parecido y desenfadado, defendió enfáticamente la expropia-
ción de la petrolera con argumentos de primera mano. No es para menos, pues para mu-
chos es el principal ideólogo de la expropiación. Algo que pareció quedar bien claro duran-
te esta exposición, en la que su superior jerárquico presente, el ministro Julio De Vido, fue
apenas un partenaire. Ambos han sido puestos por la Presidenta al frente de la intervención
de YPF, el ministro un escalón arriba de Kicillof, pero en la práctica los roles parecen
invertirse.
    De trato directo con la Presidenta de la Nación, Axel Kicillof es hoy el economista que
ella más escucha. Es secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, lo cual
lo acredita como viceministro de Economía, papel desde el cual opaca en la cartera de
Hacienda a su superior, Hernán Lorenzino, que ocupa un rol muy tangencial en el círculo de
confianza K. Con ironía, mientras promediaba la exposición de Kicillof, alguien escribió en
Twitter: “Aparición con vida del ministro de Economía”.
    Kicillof pasó por el Colegio Nacional de buenos Aires, y en la Facultad de Economía de la
UBA encabezó la agrupación estudiantil TNT (Tontos pero No Tanto). De tendencia
neokeynesiana, su nombre comenzó a hacerse conocido para el gran público cuando la
Presidenta lo defendió frente a una nota en la que se hacía referencia a su origen marxista y
su bisabuelo rabino. No podrá negarse que salió fortalecido de esa situación.
    La vieja guardia también ha de haber tomado nota de este joven de 41 años, convertido
en una de las nuevas estrellas del cristinismo, en detrimento de quien se ubicó ayer a su
derecha: un ministro emblemático del kirchnerismo que hoy vive un tiempo de declive.




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     YPF: golpe de timón y punto de inflexión

              Al cabo de la primera semana de la expropiación de YPF, para
           el kirchnerismo el balance es ampliamente positivo. Hasta ahora la
            mayor parte de las represalias quedaron en amagues. El papel de
                          Axel Kicillof y sus perspectivas futuras.

                                                                       Publicado el 22/04/2012



    Cuando Cristina Fernández de Kirchner llegó por primera vez a la presidencia se especu-
ló entonces con que le daría a la gestión kirchnerista una impronta de institucionalidad.
Pero una serie de factores en el inicio de su gestión alteraron esa dirección. Primero fue la
valija de Antonini y fundamentalmente luego la resolución 125 que marcó a fuego los pri-
meros dos años de mandato. Las expectativas puestas en la llegada de Barack Obama a la
Casa Blanca tampoco se vieron satisfechas, muy por el contrario.
    Sobre la marcha, el kirchnerismo debió pegar barquinazos, con mayor o menor suerte,
pero con un resultado final absolutamente exitoso (léase 54 %).
    Está claro que para este segundo mandato la Presidenta había ideado un camino diferen-
te que una serie de imprevistos alteró. Es evidentemente que la visión que la Rosada tenía
de la relación con los españoles a cargo de YPF no era la misma a principios de diciembre
que dos meses después. Porque habrá que situar en el 26 de enero el inicio de las hostilida-
des para con Repsol. Ese día reapareció Cristina Fernández después de su operación de
tiroides y entonces abrió dos frentes: Malvinas e YPF; sobre este último tema, exhibió
datos que graficaban que la cuestión energética impactaba drásticamente en el superávit
comercial.
    El esquema previsto anticipaba hasta entonces sin mayores precisiones un abandono de
los subsidios que impactaría en las facturas de luz, gas y agua primero y los transportes más
tarde. Habrá que recordar la campaña pública para renunciar a los mismos y las largas
colas para obtener la tarjeta SUBE. Mas la tragedia de Once fue un punto de inflexión. Ese
episodio, sumado a la inminencia de fuertes incrementos en las tarifas y el caso Ciccone,
que volvió a las primeras planas el tema de la corrupción, generaron una baja en la imagen
presidencial -no tan notoria como en 2008, pero sí capaz de atraer la atención- que motiva-
ron un nuevo golpe de timón.
    Sin mayores resultados previsibles para la cuestión Malvinas y habiendo abierto con los
recursos del BCRA una alternativa poderosa a la baja de subsidios, la “recuperación” de
YPF se transformó en un faro para la administración K, que al cabo de la primera semana de
consumada la expropiación -formalmente se alcanzará el 3 de mayo, cuando tras un veloz
trámite sea convertida en ley- ha dejado una sensación triunfal en las filas oficialistas.
    En el plano político, tras algunas discrepancias la mayor parte de la oposición anticipó
su apoyo al proyecto, que alcanzará en cada cámara una aprobación de más del 80%. En el
Senado se sumó incluso la adhesión del ex presidente que privatizó la compañía, Carlos
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Menem, y aunque ese es un voto que el kirchnerismo no deseaba ni celebra, le sirve como
prueba de que contará con el riojano siempre para lo que necesite. Las encuestas marcan
un respaldo mayoritario de la gente a la medida y eso fue lo que miró alguien que precisa-
mente las encargó, Mauricio Macri, cuando al día siguiente de condenar la expropiación
garantizó que de llegar a la presidencia no modificaría la condición estatal del 51% expro-
piado.
    El efecto de la medida sobre la imagen presidencial se advierte en principio como muy
positivo. Y que el kirchnerismo buscará sacarle el mayor provecho lo dio la aparición de
afiches con el logo de YPF junto a otro con la sigla CFK y las frases “Son nuestras / Son
argentinas”. En adelante esta bandera será enarbolada por el kirchnerismo permanente-
mente, como hizo y hace con la AUH.
    Las represalias internacionales hasta ahora no inquietan demasiado. El viernes en la
Casa Rosada se percibía un clima de euforia, luego de que el denostado FMI tomara distan-
cia de la protesta española al considerar el tema “una decisión soberana” de nuestro país, y
que en el mismo sentido España viese frustradas sus esperanzas de que el G20 hiciera suyo
el reclamo. Y las previsibles represalias peninsulares en la compra de biodiesel podrán ser
compensadas. Un estudio preliminar de una consultora privada anticipaba esta semana
que eventuales sanciones comerciales no podrían infligir un daño importante.
    Esto no implica que la decisión del gobierno argentino tenga costo cero a nivel interna-
cional. Costará mucho remontar la relación dañada con España, en tanto que fueron muy
evidentes las tomas de distancia de países importantes, y muy contados y sectorizados los
apoyos. Tiene claro Cristina que sus visitas a las cumbres internacionales que tanto disfruta
ya no le serán tan placenteras.
    Las perspectivas para atraer inversiones tampoco son para nada halagüeñas. Sobre todo
si el gobierno lleva adelante la decisión prevista para con el pago de la expropiación. Repsol
pretende algo más de 10.000 millones de dólares; Argentina quiere que los españoles se
den por pagados con “lo que ya se han llevado”. La discusión quedará en el terreno judicial
y demandará entre cinco y seis años.
    La pregunta del millón es hoy qué sucederá con el Grupo Petersen, de la familia Eskenazi,
dueño del 25,46% de acciones que el Estado no tocó ni quiere tocar. Amigos históricos del
matrimonio Kirchner, llamó la atención que luego de tanto “run-run” no fueran afectadas
sus acciones, lo que en principio dio que pensar que esa amistad no estaba rota como se
estimaba. Pero en la práctica los Eskenazi están fuera de YPF: le deben a Repsol casi 3.000
millones de dólares y ya no cuentan con los medios para pagar. En principio, Repsol debie-
ra recuperar las acciones puestas como garantía, con lo que con el 7,23% que le quedó,
podría elevarse a un 32%. Algo impensable; Repsol no se quedará con las acciones de Eskenazi
y el Estado hará de un modo u otro que esa parte vaya a manos de un grupo que aporte
dinero y capacidad de exploración. Se habla de un poderoso grupo norteamericano y no se
descarta la participación china, aunque eso no sería bien visto desde Washington. ¿O tal vez
otro grupo local, cercano al kirchnerismo?
    Por lo pronto, las ganancias de YPF -que ya no repartirá dividendos- se calculan en
1.300 millones de dólares anuales que deberán utilizarse para cubrir la importación de
combustible necesaria hasta que la crisis actual pueda ser revertida. No es suficiente.
    Algo que quedó claro al cabo de esta semana es que en adelante habrá que hablar de
cristinismo, una etapa superadora del kirchnerismo. Porque da la sensación de que la dure-
za extrema utilizada por la Presidenta y sobre todo sus articuladores, no hubieran sido los
caminos elegidos por su esposo, quien difícilmente hubiera privilegiado el parecer de Axel
Kicillof por sobre el de Julio De Vido.
    Muy satisfecha quedó Cristina con el papel en el Senado de su hoy economista preferido,

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al punto tal de ponderarlo públicamente en dos discursos posteriores. Estrella en ascenso
en el universo cristinista, Axel Kicillof es tan bien visto en Olivos que ya imaginan su testeo
electoral en la Capital Federal, donde el próximo año se elegirán diputados y senadores.
Candidaturas que seguramente ni a CFK ni a AK importan, pero sí podrían representar un
buen testeo con vistas a 2015, para el cargo ejecutivo que más convenga entonces.




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                   El Gobierno vivió su mejor
                        semana del año
          El tono moderado del discurso presidencial en Vélez no ocultó que el
          oficialismo ha vuelto a sentirse dominador de la situación, luego de
          una serie de hechos que lo pusieron a la defensiva. La resolución del
                   tema YPF ha sido el disparador del relanzamiento K.

                                                                         Publicado el 29/04/2012



    En un colmado estadio de Vélez, Cristina Fernández cerró la que seguramente fue para
ella la mejor semana del año. Y para muchos que en el propio kirchnerismo habían empeza-
do a fruncir el ceño, el del viernes constituyó el relanzamiento del gobierno de cara a los
tiempos por venir.
    En efecto, la semana fue positiva de punta a punta, como dejó trasuntar una presidenta
que lució durante el acto entre eufórica y emocionada, al recordar que la había iniciado el
lunes reuniéndose con gente de la ciencia y la cerraba en Vélez ante la juventud militante.
En el medio hubo muchos más elementos que contribuyeron a la algarabía kirchnerista.
    El oficialismo recobró bríos a partir del anuncio de la expropiación de YPF, a través de
un proyecto que conforme los tiempos que corren en el Parlamento, recibió un trámite
acelerado. El miércoles pasado cosechó una amplia aprobación en el Senado y el próximo
jueves será convertido en ley. En su moderado discurso, la Presidenta agradeció a los
partidos de la oposición que apoyaron el proyecto, pero Cristina tiene más motivos para
festejar: ese respaldo a la iniciativa oficial generó una vez más divisiones en la oposición. En
el radicalismo hay un virtual estado deliberativo que se vivió en los días previos a la vota-
ción en el Senado con la visita de un grupo de dirigentes y militantes al Comité Nacional
para pedir explicaciones por el apoyo al proyecto de Cristina. Y en la Cámara baja más de
diez diputados pidieron permiso para ausentarse a la hora de votar o hacerlo en contra.
    La cuña también se introdujo en el peronismo disidente, donde desde las elecciones se
han hecho más notorias las diferencias. De ese bloque de siete fueron los tres votos negati-
vos que hubo en el Senado; en Diputados las diferencias son aún más claras. Y la ya diezma-
da Coalición Cívica expuso públicamente las mayores discrepancias en torno a qué hacer
frente al proyecto. Una vez más, el kirchnerismo contempló a sus adversarios frotándose
las manos.
    El día previo al acto de Vélez Hugo Moyano realizó el suyo en el Parque Roca. Ambas
movilizaciones tuvieron puntos de contacto. La propia Presidenta comentó durante su
discurso que cuando los dirigentes del Movimiento Evita y La Cámpora -agrupaciones hoy
clave en la construcción cristinista- fueron a verla en febrero pasado para informarle del
acto que planeaban para el 11 de marzo -fecha hasta ahora emblemática para el kirchnerismo
pues evoca el triunfo de Héctor J. Cámpora en el 73- ella les sugirió cambiar el día y la
celebración. Semanas atrás Hugo Moyano, que desde hace tiempo viene tentado de organi-
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zar una gran marcha a Plaza de Mayo, había pensado en hacer coincidir ese evento con la
celebración del Día de los Trabajadores. Y por el feriado puente, había especulado con
hacerla este viernes 27.
    El moyanismo planeaba así medir fuerzas con el kirchnerismo, pero con el correr de los
días y la marcha de los acontecimientos esa idea perdió impulso. Moyano no encuentra
suficientes respaldos entre los gremios afines para romper lanzas con el gobierno y final-
mente la marcha quedó en la nada. El líder cegetista se limitó a “celebrar” junto a su gremio
en Parque Roca el día anterior al acto de Vélez. Esta misma semana la CGT convocó oficial-
mente al Comité Central Confederal para el 23 de mayo, instancia previa al Congreso Nacio-
nal del 12 de julio que definirá la nueva conducción de la central obrera. Y el clima que se
percibe en el mundo sindical no es halagüeño para el líder camionero, al que los números
decididamente no le dan para ser reelecto ese día. Si es así, fuentes sindicales consultadas
aseguraron a este medio que Moyano no se presentará.
    En su semana de gloria, CFK también saboreó como una victoria este paulatino aisla-
miento de Moyano.
    El acto de Vélez originalmente organizado por el Movimiento Evita, La Cámpora y otras
agrupaciones kirchneristas contó con los anuncios sobre YPF como fenomenal revulsivo.
A partir de ese hecho la convocatoria se disparó hacia todos los sectores, masificándose en
cantidad de partidos y agrupaciones. Y sobre todo, la participación de gobernadores e
intendentes, que garantizaron el lleno total que tuvo el estadio.
    El “vamos por todo” no se detiene en YPF. Diversas fuentes anticiparon a quien esto
escribe que próximamente habrá más anuncios. Se avanzará en el terreno de las mineras,
incrementando las retenciones a ese sector.
    No podrá soslayarse que en el aire triunfal que se respira en el campo kirchnerista las
noticias judiciales hicieron también lo suyo. La contraofensiva iniciada por Amado Boudou
el Jueves Santo en el Senado cobró su primera víctima inmediatamente con la renuncia de
Esteban Righi, en lo que representó una señal hacia todo el oficialismo -como hemos dicho
en su momento-, y el último jueves generó la salida de circulación del juez de la causa,
Daniel Rafecas. Lo que en otro contexto hubiera generado casi un escándalo, en los días que
corren sólo despertó protestas resignadas en la oposición.
    Los conocedores de Tribunales daban por descontado el apartamiento de Rafecas a
partir de que la resolución del tema quedó en manos de la Sala I de la Cámara Federal, que
suele actuar en sintonía con la Rosada. Dicen que dferente hubiera sido de haber interveni-
do la Sala II. Pero hasta algunos dirigentes de la oposición admiten por lo bajo que la
situación del magistrado excluido era “indefendible” a partir de la difusión de los mensajes
que intercambió con un abogado al que -eso sí- extrañamente no se sancionó.
    Siguiendo en el terreno judicial, hubiera sido demasiado pedir para el cristinismo que su
candidato diera el batacazo en las elecciones del Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal, donde en la semana volvió a imponerse Jorge Rizzo. El gobierno impulsaba al ex
vicedecano de Ciencias Sociales de la UBA Damián Loreti, quien representaba a La Cámpora,
mas apenas cosechó el 12% de los votos. Al menos no ganó el ex decano de Derecho Atilio
Alterini, que perdió por menos de 8 puntos y era apoyado por radicales y un sector del PRO,
pero lo cierto es que La Cámpora sigue sin extender su buena estrella con la Presidenta al
terreno de los hechos, donde hasta ahora no logra imponer candidatos en elecciones, ni
resultados concretos que exhibir en la gestión.
    Pasado el fin de semana largo, la expropiación del 51% de YPF será convertida en ley al
cabo de una maratónica sesión de dos días, pero con resultado cantado. Lo que no está por
ahora nada definido es, en el Senado, el destino de Daniel Reposo, el hombre propuesto por
la Presidenta para reemplazar a Esteban Righi en la Procuración General de la Nación. El

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oficialismo necesita dos tercios de los senadores presentes y por ahora no los tiene. Aun-
que no pierde la confianza; cosas más difíciles ha logrado, en escenarios más complicados.
Pero la oposición se ha puesto como objetivo cerrarle el paso y forzar al oficialismo a elegir
otro nombre. Y es probable que esta la ganen.




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        Tres premisas ponen para participar
                 de la nueva YPF

          Tras la abrumadora aprobación de la ley sobre YPF, el gobierno dio
         una señal positiva con la designación de quien conducirá la empresa.
            El ejemplo de Aerolíneas y la necesidad de recrear una empresa
                                moderna y profesional.

                                                                        Publicado el 6/05/2012



    Al anunciar la promulgación de la ley de expropiación de YPF, la Presidenta de la Nación
exaltó el amplio nivel de apoyo conseguido en el Congreso, inédito desde 2003 a la fecha.
En efecto, ninguna aprobación de leyes se acerca siquiera a los 208 votos positivos que
reunió este proyecto en la Cámara baja. Ni siquiera la anulación de las leyes de Punto Final
y Obediencia Debida, en agosto de 2003 -albores del kirchnerismo en el poder central-
cosechó tanto: 176 votos a favor. Después podemos encontrar, en 2008, a la reestatización
de Aerolíneas Argentinas, con 167 votos afirmativos.
    Nada se acercó siquiera al resultado del jueves en la Cámara baja, donde el oficialismo
sumó en bloque al radicalismo casi por completo, generándole de paso una de esas polémi-
cas internas en las que el partido centenario es tan afecto a sumergirse. Los radicales se
alinearon a lo decidido por el partido, con la sola excepción de un diputado correntino que
rompió el molde votando en contra, un catamarqueño ausente por una oportuna enferme-
dad y un grupo de tres diputados encabezados por Oscar Aguad que se retiró a la hora de
votar, tal como el cordobés se había cansado de anticipar la última semana. La decisión
respecto del proyecto sobre YPF había generado un estado deliberativo en el partido que
conduce el santafesino Mario Barletta, donde terminó prevaleciendo la decisión de evitar
malentendidos: están seguros de que la sociedad no hubiera interpretado bien el rechazo al
proyecto oficial para votar otro en disidencia.
    Hay radicales que todavía se lamentan por haber votado contra la estatización de las
AFJP en noviembre de 2008.
    Como días pasados tras la aprobación mayoritaria en el Senado, Cristina Fernández
volvió a agradecerle a la oposición el apoyo. Fue su manera de condenar a quienes votaron
en contra, fundamentalmente el macrismo, cuya bancada fue la única que se alineó por
completo contra el proyecto. Hace rato que el kirchnerismo ha elegido enemigo político y
ese es el PRO. Ya el día anterior la Presidenta había aludido una vez más al jefe de Gobierno
sin nombrarlo, al reclamarle que le pague a la provincia lo que corresponde por trasladar
allí la basura porteña, o que la procese en la Capital Federal.
    A los diputados macristas se los vio cómodos lanzando diatribas en el recinto contra la
expropiación de YPF. Habrá que ver si esa misma sensación mantiene el jefe de Gobierno
pensando en su candidatura para 2015. Faltan tres largos años para el inicio formal de la
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campaña presidencial y tiene demasiados frentes abiertos con la Nación en la administra-
ción de la Ciudad. El tema del subte sigue irresuelto y en veinte días vence el plazo dado por
la Presidenta para mantener a la Federal a cargo de la seguridad. Esta semana el Ministerio
de Trabajo de la Nación criticó la inasistencia del gobierno porteño a la reunión de la Comi-
sión Paritaria del subte, y advirtió que evalúa llevar a la cartera a autoridades porteñas con
la “fuerza pública”.
    Sobre los pasos a seguir, fuentes del PRO consultadas por este medio admitían aguardar
un as bajo la manga del gobierno nacional. No hubo respuesta cuando se les preguntó qué
podría pasar si el gobierno nacional diera por finalizado el contrato de concesión del subte
con Metrovías, estirando la cuerda al máximo con la administración porteña.
    La cuerda también va estirándose al máximo en la provincia de Buenos Aires, donde el
sciolismo contraatacó este fin de semana lanzando “La Juan Domingo”, corriente interna
destinada a hacer frente a los embates del vicegobernador Mariotto. Fue en un lugar emble-
mático para el peronismo como es la ciudad de Los Toldos; cabecera del partido de General
Viamonte, es donde nació y se crió Eva Duarte. Además de los legisladores provinciales que
integran este sector, estuvieron figuras principales del gabinete sciolista, como así también
varios intendentes. Para guardar las formas, no asistió el gobernador, pero La Juan Domin-
go tiene su bendición.
    Fieles al espíritu de Daniel Scioli, medirán con precisión cada paso que vayan a dar, pero
un diputado integrante de la fuerza confió a este medio hace algunos días que en un plazo
próximo a vencer estaban dispuestos a romper el bloque en la Legislatura bonaerense. Una
fuente del gobierno provincial confirmó conocer esa advertencia, pero aclaró que trata-
rían de evitar que la sangre llegue al río.

Moderna y profesional

   Con la euforia latente de la sanción de la ley sobre YPF, la Presidenta encabezó el acto de
promulgación de la norma, en el que anunció la designación de Miguel Galuccio al frente de
la empresa. La elección marcó una toma de posición de parte del gobierno de Cristina
Fernández, pretendiendo ser una señal hacia dentro y hacia fuera.
   La Presidenta resaltó que se trata de un ingeniero joven, formado en la Argentina, que
hizo carrera en las principales empresas petroleras del mundo y que retorna al país como lo
hicieron tantos científicos durante los últimos años, mérito del que esta administración no
se cansa de vanagloriarse. Una y otra vez resaltó Cristina la intención de hacer de YPF una
empresa moderna y profesionalizada. Destacó varias veces la figura de José “Pepe”
Estenssoro, el padre de la senadora muerto en un accidente aéreo que dejó dudas y quien
fuera el último gerente general puesto por el Estado que hizo en la YPF ya mixta una admi-
nistración digna de elogios. Recién recibido, Galuccio trabajó en esa YPF.
   “No vamos a hacer una empresa para becas políticas”, prometió la mandataria, que ha
pretendido dejar claro que Aerolíneas Argentinas es el ejemplo a tener en cuenta para no
repetir errores.
   No tiene mucho margen de maniobra la petrolera vuelta a manos del Estado. En el tema
energético los plazos suelen ser extensos, aunque el gobierno necesita resultados inmedia-
tos. El camino al autoabastecimiento insume no menos de un lustro y por tanto excede a
esta administración, que por lo pronto se propone que la fortuna destinada a la importa-
ción de combustibles no vuelva a neutralizar el superávit. Pero sobre todo necesita demos-
trar que es capaz de administrar eficientemente una empresa emblemática. El primer paso
dado con la elección del CEO fue promisorio.
   Pero la YPF mixta deberá cargar con la mochila de una expropiación conflictiva, que ha

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enrarecido el clima de inversiones futuras en el país. Paradójicamente donde menos po-
drían notarse esos efectos sería en el área petrolera, donde los jugadores están acostum-
brados a lidiar con situaciones adversas y gobiernos de lo más conflictivos. Mas negocios
son negocios, y así se lo hicieron saber las empresas internacionales a Julio De Vido y Axel
Kicillof en los encuentros convocados para invitarlos a tomar parte de la nueva YPF.
   Los norteamericanos de Exxon advirtieron a las autoridades argentinas que para parti-
cipar necesitan tres premisas: precios, estabilidad tributaria y seguridad jurídica. Eso mis-
mo exigirán todos los que se sienten a negociar aquí. Se descuenta que lo mismo debe haber
reclamado Miguel Galuccio para retornar desde Gran Bretaña.




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            Scioli llegó a su límite y adelantó
                        los tiempos

           El tercer pedido de informes al gobierno bonaerense avalado por el
            kirchnerismo colmó la paciencia del gobernador, cuyos ministros
             salieron a confrontar con el vice, que a su vez recibió el aval en
           Olivos. Scioli decidió tomar la ofensiva y anunció sus aspiraciones
                                     presidenciales.

                                                                        Publicado el 13/05/2012



    Llegó el día en el que la paciencia infinita de Daniel Scioli pareció agotarse. Después de
haber repetido hasta el cansancio que la relación con el vicegobernador que la Presidenta
le impuso el año pasado -igual que buena parte de las listas legislativas- era “normal” -y
hasta algunas veces usaba el término “cordial”-, un día ese discurso tuvo su fin. Fue el
jueves pasado.
    Igual, la olla había entrado en ebullición hace ya algunas semanas. La respuesta ante los
embates del mariottismo contra la administración de su compañero de fórmula había sido
audaz para las características del gobernador, al habilitar a un puñado de legisladores afi-
nes a que hicieran frente al kirchnerismo duro a través de la línea interna que terminó
presentándose días pasados en Los Toldos. En los días previos a la puesta en escena de La
Juan Domingo -que en principio iba a llamarse “La Balestrini”, en referencia al
vicegobernador que para el sciolismo sí le fue fiel- miembros de la misma confiaban a esta
columna estar dispuestos a romper el bloque en el término de un mes. Ese plazo se cumple
justamente por estos días.
    El sciolismo admite que esa demostración de fuerza no alcanzó para frenar los embates
que se consumaron la última semana y la estrategia pasó a la fase de la lucha cuerpo a
cuerpo el viernes, cuando ministros y voceros del gobernador salieron a confrontar públi-
camente con el vice. Lo que seis días antes había sido sólo una puesta en escena con la
presencia del Gabinete del mandatario provincial en pleno en Los Toldos, ahora entraba al
terreno de los hechos, con los funcionarios adentrándose en las trincheras.
    “Scioli tiene un límite”, admitieron a este medio allegados al gobernador al argumentar
la salida a la palestra de todos sus ministros.
    Todavía sorprendidos por la virulencia de la embestida del compañero de fórmula de
Daniel Scioli, rompieron el molde y ahora confiesan en privado lo que hasta hace poco
tiempo negaban enfáticamente. Consideran que “se aceleraron los tiempos” y con ello ad-
miten que siempre esperaron que el vicegobernador emprendiera este camino, aunque se
ilusionaban pensando que la consabida estrategia de seducción de Scioli rindiera antes sus
fines. Con todo, aguardaban que los embates tuvieran lugar el año que viene, como mínimo.
Ahora confiesan irritados que “esta gente no tiene límites y van por todo”.
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    En tren de admitir en privado lo que antes rechazaban en público, reconocen que cuan-
do el kirchnerismo “va por (Ricardo) Casal, le apuntan a Scioli”.
    ¿Cuál fue la gota que rebalsó el vaso, si Gabriel Mariotto se cansó de repetir en su raid
mediático del viernes que el Senado que él preside le daba “orgullo” porque había cumplido
aprobando la reforma impositiva, que después se trabó en Diputados? Voceros del gober-
nador confiaron que lo que más molestó fue el pedido de informes de la oposición sobre la
publicidad oficial, que el kirchnerismo apoyó en comisión. Cuestión de demostrar que no
pasaron por alto los antecedentes que, por el contrario, tienen bien presentes, advierten
que “es el tercer pedido de informes que el oficialismo bonaerense avala”.
    Los anteriores fueron sobre los contratos con Boldt y otro elevado por el diputado del
FpV Miguel Funes sobre la investigación por la desaparición del joven Luciano Arruga en el
año 2009. También se creó una comisión investigadora del caso Candela.
    De dilatada experiencia legislativa, al punto de haber sido diputado nacional durante
cuatro períodos consecutivos, Eduardo Camaño es hoy secretario de Coordinación
Institucional de la gobernación bonaerense. “No recuerdo en la historia parlamentaria un
bloque oficialista que hiciera pedidos de informes al gobierno de turno”, deslizó quien
presidiera la Cámara de Diputados de la Nación entre 2001 y 2005.
    El vicegobernador coronó su jueves de gloria encabezando una delegación de legislado-
res provinciales e intendentes que se reunió esa noche con la Presidenta en Olivos. Entre los
intendentes, hubo varios del interior provincial y algunos del Conurbano, como Gabriel
Katopodis, de San Martín; Jorge Ferraresi, de Avellaneda, y Carlos Urquiaga, de José C. Paz.
Ese tipo de reuniones eran comunes en tiempos de Néstor Kirchner, pero no en los de CFK.
Cuentan que no se habló allí contra el gobernador, pero igual fue toda una señal de respaldo
para Gabriel Mariotto, quien al día siguiente habló una y otra vez por diversas radios recor-
dándoles a todos que él responde a la Presidenta.
    Esa actitud fue calificada por el sciolismo como “operaciones” del vicegobernador, a
quien le endilgan despechados haber querido dar “clases de democracia” al decir que antes
todo se tejía en los escritorios y a escondidas. “Olvida que fue puesto a dedo por Cristina”,
le retrucaron por lo bajo.
    Tan molestos están en el sciolismo que califican a sus ahora adversarios declarados
como “burdos” a la hora de hacer “operaciones”. Entre ellas, le adjudican al vicegobernador
haber hecho circular una versión que daba a Daniel Scioli encabezando la lista del año que
viene para diputado nacional.
    El límite que el gobernador admite haber alcanzado lo llevó a romper el molde. Al día
siguiente de que sus ministros salieran a defender su gestión con los tapones de punta,
Daniel Scioli dejó de lado el silencio, al advertir que ha dado “sobradas muestras de lealtad”
y que hasta estaría dispuesto a seguir dándolas en caso de impulsarse una reforma constitu-
cional en pos de una re-reelección de Cristina. En ese caso, adelantó, la apoyaría. No se
refirió puntualmente a Mariotto: fiel a su estilo se mantendrá al margen de la pelea entre el
vice y sus ministros.
    Pero obligado por las circunstancias a dejar de lado su estrategia de no hablar de 2015
hasta que esa fecha esté más cerca, Scioli confesó públicamente sus obvias aspiraciones
presidenciales para el próximo turno.
    La señal es para adentro y afuera. Es el primer dirigente oficialista que se calza pública-
mente el traje de candidato, que en la oposición ya se viene probando Mauricio Macri.
    Precisamente contra el jefe de Gobierno porteño la Presidenta arrastró a Scioli esta
última semana por el tema de la basura, cuestión que es parte de una nueva pelea que el
kirchnerismo emprende contra el líder del PRO. El gobernador bonaerense comparte esa
discusión con el ex presidente de Boca, pero sus allegados confiaron que no le gusta que la

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Presidenta le marque en público lo que debe hacer.
   Pero mientras esto sucede a largo plazo, Scioli deberá lidiar esta semana una vez más
con los productores rurales a la hora de tratar de convertir en ley una reforma impositiva
que asegura que le reclaman los intendentes necesitados de fondos. En una reciente re-
unión que encabezó el gobernador en Carlos Casares, cuentan testigos que catorce jefes
comunales le dieron la razón, pero Scioli siente que el desgaste de esta pelea por sacar una
ley que beneficia a las arcas provinciales, pero sobre todo a los municipios y también a la
Nación, será sólo para él.




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        Tres provincias pendientes de lo que
               pase en Buenos Aires

            El gobierno bonaerense analiza modificaciones que permitan la
            aprobación de la ley tributaria. Proyectos similares hay en otras
                provincias, por lo que el campo se mantiene en guardia.
                   El desdoblamiento cambiario quedó en veremos.

                                                                         Publicado el 20/05/2012



    Poco antes de emprender su exótico viaje a Angola, la Presidenta hizo una sorpresiva
visita al Congreso de la Nación, para lo cual el titular de la Cámara de Diputados debió tomar
un vuelo de apuro desde la Patagonia -donde acompañaba a la Comisión de Turismo que
realizó allí dos jornadas de trabajo-, para estar presente en su calidad de anfitrión. El ascen-
dente Julián Domínguez llegó a tiempo y así se lo vio junto Agustín Rossi y a los diputados
oficialistas más jóvenes -con predominancia de La Cámpora, que estuvo en pleno-, junto a
la mandataria en la inauguración de un espacio de la Cámara de Diputados dedicado preci-
samente a la juventud, el que correspondió a las oficinas que ocupó poco y nada Néstor
Kirchner durante su paso por el Parlamento.
    En ese ámbito Cristina dejó sus reflexiones para un auditorio mayoritariamente juvenil,
pero también mandó una señal a los mercados, que vivieron una semana agitada por los
vaivenes de un dólar cuya versión no oficial emprendió una carrera ascendente que no se
veía desde la salida de la convertibilidad. La Presidenta recomendó no esperar “sorpresas”,
se manifestó “previsible” y descartó la implementación del desdoblamiento cambiario del
que por esos días se hablaba insistentemente en los corrillos económicos. Esa versión se
veía respaldada porque le asignaban su autoría al poderoso Axel Kicillof.
    Descartada esa posibilidad, los mercados no se calmaron, razón por la cual muchos
operadores financieros y economistas siguen insistiendo con una alternativa de ese tipo.
“No será ahora”, sugirió un hombre que lleva décadas transitando la City, que aventuró que
el gobierno aguardará a que se liquiden los dólares de la soja y pasen las paritarias, para
implementar cambios a partir de agosto.
    Fuentes consultadas por este periodista insistieron en garantizar los dichos de la Presi-
denta, esto es: se mantendrán los controles estrictos sobre el dólar. El ideólogo de este plan
es Guillermo Moreno, protagonista central de la incursión argentina en Angola, adonde
viajó Cristina, convalidando así el peso que tiene en su gobierno su secretario de Comercio.
Así las cosas, tendrá que fracasar ese plan para implementar otro, deslizó un funcionario
del Palacio de Hacienda, sin preocuparse mucho por evitar que el comentario sonara como
deseo.
    Precisamente el titular de esa cartera se hizo escuchar esta semana, en pleno fragor
bonaerense por la polémica reforma impositiva. Algunos sugieren que cuando Hernán
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Lorenzino afirmó que el gobernador tenía facultades para implementar el resistido revalúo
de los campos por la vía del decreto, lo hizo a instancias de un llamado presidencial. En La
Plata no ocultan que una medida de esas características se hubiera emparentado inmedia-
tamente con la recordada “125”, frustrada a la postre por el voto no positivo de Julio
Cobos, pero nacida en forma de “resolución”.
    Remisos a malquistarse definitivamente con el campo, en la gobernación rechazaron
esa medida a través de la ministra de Economía, Silvina Batakis, y del director ejecutivo de
ARBA, Martín Di Bella, quien afirmó que todo cambio en las obligaciones tributarias bonae-
renses, incluso en el inmobiliario rural, “debe realizarse mediante una ley y no puede ha-
cerse a través de un decreto”. Frustrado el tercer intento de lograr quórum para tratar el
proyecto de ley tributaria en Diputados, los equipos de Batakis y Di Bella trabajaban el fin de
semana para encontrar variantes que hicieran posible su aprobación, sin modificar el espí-
ritu de la iniciativa. “Ha habido contactos con el Ministerio de Economía de la Nación para
que no queden dudas, ni armar polémicas”, agregó a este medio una fuente consultada.
    Se sobreentiende el interés de la Nación en esta pelea que afecta fundamentalmente a
Daniel Scioli. El proyecto de ley tributaria tiene una característica clara que es que la mayor
parte de la recaudación irá a las arcas nacionales; luego, el mayor beneficio es para los
intendentes y en tercer lugar, poco menos de 600 millones serán para la Provincia. En
consecuencia, la aprobación no resuelve los aprietos financieros de Buenos Aires, que
deberá aceitar una ingeniería financiera para sortear el déficit.
    Desde el entorno del gobernador aseguran que esta reforma es emprendida fundamen-
talmente porque desde 1954 no ha sido actualizado el catastro del campo y el valor real de
la hectárea debe ser renovado, pues está muy depreciado. Las mismas fuentes echan mano
a una comparación a la que el kirchnerismo es muy afecto: “Ese mismo revalúo lo hizo
Macri en Capital, subiendo muy fuerte los impuestos y nadie dice nada”.
    A la espera de que las reformas que puedan hacerse en el proyecto logren permeabilidad
en algún sector de la oposición que les posibilite lograr su aprobación, pudo percibirse
precisamente en la oposición que las palabras dichas por el vicegobernador la semana
anterior fueron “nafta” para la negociación en Diputados. Es que en su defensa enfática de la
aprobación alcanzada en el Senado, Gabriel Mariotto resaltó que “antes se arreglaba todo
bajo cuerda, con una metodología que nosotros no queremos volver a padecer”. Legislado-
res de la oposición que se han visto envueltos en la dialéctica del ex titular del COMFER
decidieron entonces encarar esta negociación con mayor dureza.
    En la gobernación admiten también “lo poco afortunadas” que fueron esas expresiones.
“No sólo les tocó el traste a los radicales y al resto de la oposición; dejó malparado hasta a
(Alberto) Balestrini -señaló un hombre cercano al gobernador-, e implícitamente a (Cristi-
na) Fioramonti (esposa de Carlos Kunkel y titular del bloque oficialista del Senado), que
también fue parte de ese espectro que él ahora dice que cerraba bajo cuerda”.
    De cómo se resuelva esta disputa en la provincia de Buenos Aires no sólo están pendien-
tes la Nación y los propios bonaerenses; hay otras tres provincias -Entre Ríos, Córdoba y
Santa Fe-, que tienen los mismos apremios financieros y por ende proyectos similares para
tramitar en sus legislaturas. El estado de beligerancia de las entidades rurales bonaerenses
se replica en esos distritos, y cómo se resuelva el conflicto en Buenos Aires será el mejor
antecedente.
    Lo que suceda redundará seguramente en las aspiraciones de Daniel Scioli, que abrió la
semana pasada las compuertas de su candidatura, generando reacciones críticas del
kirchnerismo. A juicio del mandatario provincial, quienes criticaron “no leyeron bien sus
palabras”, o bien lo hicieron “para congraciarse” con la Presidenta, señalaron desde el
entorno sciolista.

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    Desde allí remarcaron que si bien el gobernador transparentó sus aspiraciones, dijo algo
que no es menor: que apoyaría una eventual re-reelección, reforma constitucional median-
te. Lo cual es sin dudas más fuerte que la confirmación de algo que en modo alguno debiera
sorprender a alguien.
    Dichas esas palabras, Scioli no volvió a hablar del tema, focalizándose en la gestión, el
día a día. Que hubiera sido su táctica al menos para los próximos dos años, de no haberse
alterado la coyuntura de la manera que lo hizo.




                                             75
76
         La nueva CGT no se definirá en una
              elección entre dos listas

           El camino de la ruptura parece haber sido emprendido por la puja
               entre moyanistas y opositores al titular de los Camioneros.

                                                                        Publicado el 23/05/2012



   “Si Kirchner cumple con los trabajadores, la UOM lo seguirá apoyando. Tuvo medidas
muy positivas como reformar la ley laboral aprobada con sobornos y otorgar aumentos
salariales. Si se aparta de ese camino, no dudaremos en criticarlo”. El autor de esta observa-
ción es Antonio Caló, quien así pensaba en mayo de 2004, hace exactamente ocho años,
cuando asomaba en el marco de una lista consensuada para suceder a Lorenzo Miguel en la
UOM, tras un liderazgo de 32 años. No sólo eso decía Caló: admitía sus dudas sobre la
transversalidad que proclamaba el presidente de la Nación que por entonces llevaba sólo
un año en el poder, y expresaba su confianza porque finalmente Néstor Kirchner se recos-
tara en el peronismo.
   Hoy Antonio Caló acaba de ser designado como integrante por la rama sindical de la
Comisión de Acción Política (CAP) que manejará la transición partidaria hasta que el último
día de marzo del año que viene el PJ tenga internas. Precisamente el Consejo Nacional
Justicialista celebró finalmente este martes su postergada reunión, en la que entre otras
medidas cargadas de simbolismo le aceptó la renuncia a Hugo Moyano a su cargo en la
conducción del partido. Caló parece ser el elegido no sólo para tomar la posta partidaria en
nombre del sindicalismo, sino también -y fundamentalmente- al frente de la CGT, que el 12
de junio deberá resolver su conducción.
   “Estamos hablando de la CGT, hasta una hora antes del Congreso todo puede cambiar”,
garantizó a este medio un sindicalista de peso ante la consulta de cómo se resolvería la
tensa pulseada que el moyanismo libra contra el resto del sindicalismo en general, pero el
gobierno en particular.
   La fuente de consulta, que integró el riñón del líder camionero, pero que hoy -como
buena parte de esa dirigencia- mantiene un “alejamiento táctico”, dio las razones para tal
decisión: “Nosotros le dijimos a Hugo que estábamos con él, pero no lo acompañamos en
esta pelea con el gobierno; por sobre todo nos debemos a los afiliados y no podemos poner
en riesgo nuestras entidades”, fue su crudo razonamiento. Una presión muy fuerte alejó a
buena parte de los aliados a Moyano, que se amparan en el argumento de que no quieren
acompañar una pelea solitaria del jefe camionero por simples aspiraciones personales.
   Con todo, los números siguen peleados y la certeza de que ninguno de los dos sectores
tiene la victoria asegurada la brinda la ausencia del antimoyanismo en el Confederal de este
miércoles.
   Antonio Caló admitió la posibilidad de que el 12 de junio terminen confluyendo dos
                                             77
listas y que una elección defina al nuevo mandamás de la CGT. Eso no sucederá, garantizó a
este periodista una fuente calificada. “No podemos llegar a ese día con dos listas. ¿Se imagi-
nan una elección, con 4.000 camioneros de un lado y 4.000 de la UOCRA del otro? Eso no
terminaría bien”, deslizó, dejando toda la sensación de que se quedaba corto.
    En consecuencia, el camino de la ruptura parece haber sido emprendido: el gobierno no
aceptará una CGT con Moyano convalidado por otro período. Y el actual titular cegetista
no está dispuesto a dar un paso al costado. Cada sector ha emprendido ya un camino que los
distancia. Aunque todo pueda suceder hasta una hora antes del Congreso del 12 de junio.




                                             78
          Crónica de una rescisión previsible

          Un nuevo accidente colmó la paciencia oficial y el gobierno dispuso
            sacarle al grupo Cirigliano la concesión de la línea Sarmiento.

                                                                       Publicado el 24/05/2012



    El choque entre un colectivo y dos trenes en un paso a nivel de Flores fue, en septiembre
del año pasado, más que un llamado de atención respecto del estado de los trenes en gene-
ral, y la conflictiva línea Sarmiento en particular. Once muertos y más de 200 heridos
representaban un saldo demasiado elevado, que de todos modos no fue suficiente para
tomar drásticas medidas en un servicio que siempre se destacó por sus deficiencias. La
tragedia de Once del 22 de febrero pasado fue cuatro veces más grave en cantidad de vícti-
mas. Y concluyente para con el destino del concesionario.
    Desde entonces se dio por descontada la rescisión ayer finalmente anunciada. La Presi-
denta dijo al referirse por primera vez al tema que las medidas serían anunciadas una vez
que la Justicia asignara las responsabilidades correspondientes. Previsiblemente, la inves-
tigación le está tomando al juez más tiempo que los 15 días inicialmente establecidos por
Cristina Fernández, y bien se sabe que los fallos judiciales difícilmente terminan confor-
mando alguna vez a las partes más interesadas.
    Se esperaba entonces una decisión en este sentido, pero está claro que al gobierno no le
gusta actuar bajo presión. El kirchnerismo es afecto al manejo de los tiempos y adecuarlos
a la coyuntura correspondiente. Por caso, jamás se hubiera permitido anunciar tal decisión
en los días de la expropiación de YPF. Ni tampoco hacerla coincidir con la excursión
angoleña. Es su potestad. El anuncio resulta más conveniente en estos días en que la obse-
sión por el dólar atrae demasiada atención.
    Con su decisión, el gobierno no se encarama en otra pulseada con un grupo empresarial.
Con múltiples contratos con el Estado aún vigentes, es improbable que los Cirigliano recla-
men compensaciones. Algunas fuentes consultadas ayer utilizaban la palabra “alivio” para
definir la sensación que podrían estar experimentando los dueños de TBA, empresa que
como otras tantas de servicios no pudieron sobreponerse a la crisis de 2001 y se hallaba en
concurso preventivo por sus pérdidas millonarias.
    Amén de esas pérdidas que denuncia, el mal servicio fue una constante aun antes de
2001. La papa caliente pasa ahora a manos del Estado, que deberá lidiar con el malhumor
de los usuarios por un servicio eternamente deficiente y velar porque las vías no vuelvan a
teñirse con sangre.




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80
            Los controles de cambio llegaron
                     para quedarse
            El secretario de Comercio Interior se propuso lograr un superávit
             anual de 10.000 millones que se encamina a lograr. Pero no es
             suficiente. Daniel Scioli deberá apelar a la vía del decreto para
                             destrabar la reforma tributaria.

                                                                        Publicado el 27/05/2012



    Suele hablar prácticamente en forma diaria la Presidenta de la Nación; es la forma que
ella ha elegido como único canal oficial: una vía directa, sin intermediarios. Esos terceros
vendrían a ser los periodistas. Se lo dejó claro a un puñado de estos, que tuvo el fortuito
privilegio de contactarla el último día hábil de la semana en la Casa de Gobierno. “Para
información oficial están mis discursos”, les remarcó Cristina.
    Esa “información oficial” estuvo ausente desde antes del viaje presidencial a Angola,
como consecuencia de la gripe que a su regreso mantuvo a la Presidenta en reposo hasta su
reaparición pública en Bariloche, donde dio un discurso en el que fiel a su estilo resaltó los
logros de la gestión kirchnerista iniciada precisamente nueve 25 de Mayo atrás. Y fiel tam-
bién a su estilo, emparentó 1810 con 2003; la fecha de la Revolución, con la de la asunción
de su esposo.
    “La historia es así, la historia de los 202 años y la historia de los nueve años”, resaltó
Cristina Kirchner en un pasaje, para hacer a continuación un rápido repaso de episodios
más destacados de la gestión de Néstor Kirchner. Ocho veces hizo alusión en su discurso a
los 202 años transcurridos desde la Revolución de Mayo, en tanto que los 9 años del
kirchnerismo no le fueron en zaga: seis veces citó esa cifra.
    Pero no fue sólo autorreferencial la Presidenta. Volvió a hacer hincapié en el Primer
Mundo “que se nos cae encima” y a sus políticas “erradas”, al reprocharles a “los grandes
líderes que deciden” no haberse convencido de que “las políticas de ajuste sólo traen mise-
ria, hambre, dolor y cambios políticos impredecibles”.
    El contexto internacional por cierto que tiende a complicarse. Se espera para la semana
que se inicia que la turbulencia financiera vaya aun en aumento. Los grandes líderes a los
que hace referencia CFK ya buscan cómo salvar a España del efecto “contagio” proveniente
de la “argentinizada” Grecia, ya resignada a caer y próxima a abandonar el euro.
    “Esto no nos tiene que alegrar porque, en definitiva, cuando el mundo se pone mal, se
pone mal para todos en algún momento”, señaló Cristina, abriendo el paraguas para lo que
se viene por estos lares, o ya se vino. Porque mientras los griegos se disponen a adoptar una
suerte de “cuasimoneda” para reemplazar al euro, aquí hay por lo menos cuatro provincias
que han vuelto a analizar esa alternativa como recurso ante la fuerte estrechez presupues-
taria que las agobia. Se viene el tiempo de los aguinaldos, además, y contemplan seriamente
la posibilidad de hacer pagos desdoblados.
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    El tema nos lleva a la situación bonaerense, cuya administración no ha logrado la última
semana destrabar la reforma tributaria. Tal cual indicamos en esta columna, las palabras
del vicegobernador Gabriel Mariotto, en referencia a los supuestos “manejos oscuros” de
antaño, que contrastarían con los de ahora, cuando la discusión del proyecto en el Senado,
poco favor le hicieron a las negociaciones encaradas en Diputados. Hombre cercano a
Boudou, el titular del bloque oficialista de ese Cuerpo, Juan De Jesús, admitió que esas
expresiones “empiojaron” todo.
    Tampoco pudieron prosperar las negociaciones con el FAP, que contemplaban una
flexibilización del paquete oficial. Desde el gobierno nacional no ven con buenos ojos cual-
quier gesto que implique la posibilidad de “ceder” ante los requerimientos de las entidades
del campo. No es que Daniel Scioli estuviese dispuesto a priorizar ese mandato, pero lo
cierto es que en ese caso pierde los votos propios, alineados con el poder central.
    Así las cosas, todos los caminos conducen al decreto que el gobernador no quería emitir
y que el ministro Hernán Lorenzino sugirió en el fragor de las negociaciones. La semana
podría iniciarse con el anuncio del revalúo de tierras por decreto, y el resto del proyecto,
con esa modificación, sí debería pasar por el recinto legislativo, donde ya no habría esco-
llos para sesionar.
    Las estrecheces fiscales de las provincias tienen relación directa con los aprietos finan-
cieros de la Nación, cuya administración ha pegado varios volantazos desde el 54 por
ciento de octubre. La quita de subsidios pasó a un segundo plano y ya no se sabe bien en qué
consiste la sintonía fina. Está en marcha con control cambiario que conjugado con las
fuertes trabas a las exportaciones han dado ya los primeros resultados concretos. Guillermo
Moreno se ha propuesto alcanzar un superávit en las exportaciones de 10.000 millones de
dólares en el año. Como resultado de esas medidas, el primer cuatrimestre cerró con un
saldo positivo de 4.795 millones, esto es un alza de 56,7% respecto del mismo período de
2011.
    A ese paso, para fin de año se superaría con creces la meta impuesta por Moreno. De
hecho, su alter ego Beatriz Paglieri deslizó la última semana ante empresarios de la alimen-
tación que ese era un objetivo de mínima. Deberá ser así, pues en principio las cifras que se
manejan son bastante más elevadas. Varias veces ha mencionado Cristina Fernández la
herencia del “corralito”, léase Boden 2012, que deberá pagarse en agosto. Son casi 2.300
millones de dólares.
    Habrá que sumarles otros pagos de deuda, intereses, e importación de combustibles. La
suma supera los 14.000 millones de dólares. Las reservas del Banco Central compensarán
el faltante.
    Mientras tanto, el Ministerio de Economía anunció que el superávit primario para el
sector público fue al mes de abril de $1.061,4 millones, siendo lo acumulado al primer
cuatrimestre de 2012 la suma de $3.229,9 millones. Analistas consultados advirtieron que
ese resultado fiscal, que no incluye los pagos de deuda, podría entrar en rojo en enero
próximo, con lo que el país podría terminar el año con déficit presupuestario primario, por
primera vez desde la crisis de 2001/2002.
    En este marco, la nota de la semana la dio el dólar, que en su versión “blue” se desbocó
pasando la barrera de los 6 pesos. Algunos lo vieron erróneamente como una manera de
sincerar el mercado de cambio; con los controles vigentes, la competitividad no se recupe-
ra así.
    En dos semanas y pese a las restricciones, se fueron de las entidades bancarias 607
millones de dólares. La cifra oficial no incluye la salida de esta semana, pero se superarían
los 1.100. El manual de los Kirchner dice que no hay que hablar del dólar, pero Cristina
volvió a salirse del mismo por segunda vez consecutiva el viernes, al recordarle a quienes

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se sienten atraídos por la fiebre de las últimas semanas lo mucho que pueden perder com-
prando a semejantes valores. En efecto, el Central podría intervenir bajando fuertemente al
“blue” de su exagerado pedestal, pero en los tiempos que corren un alivio en los controles
no haría otra cosa que acelerar la fuga.
   No cederá entonces en el futuro inmediato la magnitud de los controles vigentes. Algu-
nos sugieren que eso podrá suceder en agosto, liquidados los dólares de la soja y pasadas las
paritarias, pero el plan de Moreno es llegar así hasta diciembre. “Este es un año de fuertes
vencimientos de deuda, el próximo la presión afloja”, deslizó un economista cercano al
gobierno tratando de acercar señales benignas adonde las mismas no sobran.




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    Mínimo no imponible: para los anuncios
              está la Presidenta
           La viceministra de Trabajo esquivó un punto del manual básico del
           kirchnerismo: los anuncios de interés no los hacen subalternos, sino
                         que corren por cuenta estricta del jefe.

                                                                         Publicado el 29/05/2012



    No dejó de llamar la atención la información que deslizó la viceministra de Trabajo,
Noemí Rial, este lunes por una radio que lejos está de ser crítica a esta administración. La
secretaria de Trabajo anticipó que el piso del mínimo no imponible podría modificarse
entre fines de junio y el mes de julio, lo cual desató picos de tensión en el gobierno nacional,
según se desprende de la desmentida que al caer la tarde llegó a los medios a través de
“fuentes del Ministerio de Trabajo” que no fueron precisadas.
    La funcionaria tiene una dilatada trayectoria no sólo en su especialidad, sino también en
el cargo: fue nombrada por Graciela Camaño cuando la hoy diputada anti K fue designada
ministra de Trabajo por Eduardo Duhalde, en 2002, y allí fue reconfirmada sucesivamente
por Néstor y Cristina de Kirchner. Su desempeño ha sido siempre objeto de ponderaciones
desde esta administración, como así también por parte de los sindicalistas que a diario la
tratan. Pero esos pergaminos no le alcanzaron para ponerla a resguardo de la reprimenda
que, según aseguran algunas fuentes, provino desde lo más alto del Ejecutivo.
    El manual básico del kirchnerismo, escrito en tiempos de Néstor y aceitado en los de
Cristina, dice que los anuncios de interés no los hacen subalternos, sino que corren por
cuenta estricta del jefe. En este caso, la jefa, que es la Presidenta de la Nación. Las noveda-
des negativas, vestidas de la mejor manera cuestión de que no constituyan “fuego amigo”,
son en cambio potestad de las primeras y segundas líneas. Por caso, los subsidios: la Presi-
denta habló de “sintonía fina” primero, pero las precisiones sobre las quitas que afectarían
a los usuarios corrieron por cuenta de Julio De Vido y el entonces ministro Amado Boudou.
    En rigor, lo que Noemí Rial hizo fue darle cierta cuota de precisión a algo que se descuen-
ta sucederá tarde o temprano. De hecho, mucho antes ya lo había deslizado el jefe de la
bancada oficialista de la Cámara baja, Agustín Rossi, cuando el último sábado de abril,
luego de anticipar la obvia aprobación que tendría la expropiación de YPF en Diputados,
señaló sobre el reclamo para elevar el mínimo no imponible para aliviar la presión fiscal
sobre el salario de los trabajadores que “todos los años se modifica”, y hasta anticipó cuan-
do sería: “Una vez que termina la ronda de paritarias y quedan fijadas las escalas salariales
de los distintos sectores”.
    “Tanto es así que por iniciativa del Poder Ejecutivo, cuando votamos el Presupuesto,
votamos una delegación de facultades para que sea el Ejecutivo el que fije una nueva escala
del mínimo no imponible, sin necesidad de recurrir al Congreso de la Nación”, recordó,
enfatizando que “hace años que viene siendo así y seguramente volverá a ser”.
                                              85
   No hubo rayos y centellas sobre Rossi, como sí estallaron sobre Rial, al punto tal que
algunos se animan a ponerla fuera del gobierno. Pero más allá de esas divergencias, se
descuenta que el anuncio llegará en las próximas semanas, cuando este humo se haya
disipado. ¿Será tras la reunión que la Presidenta vaya a mantener con la nueva conducción
cegetista que surja del congreso del 12 de junio? Si ese día se concretan los deseos oficiales,
seguramente así será.




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              Preocupa el impacto que habrá
                   en la construcción

          Las restricciones a la venta de dólares impactan directamente en la
           venta de propiedades, dando por concluido el boom inmobiliario.
             Scioli consiguió la reforma impositiva y ahora apuesta a que
                               el tiempo cicatrice heridas.

                                                                       Publicado el 3/06/2012



   Debieran tener bien sabido los que gobiernan que no es conveniente hablar del dólar.
Esa máxima figuraba en el manual kirchnerista, pero su mentor ya no está y sus seguidores
no le han hecho mucho caso, fundamentalmente las últimas semanas. Sobre todo alguien
que perdió espacio y poder tras desaparecer Néstor Kirchner, el exjefe de Gabinete Aníbal
Fernández. Histórico vocero del gobierno, el hoy senador no se ha dado por relevado de
esas funciones y las cumplió en exceso la última semana. Claro que eso tiene sus riesgos, y
Aníbal lo pagó cuando trató de defender de manera poco contemplativa la tenencia de sus
dólares, un día después de reclamarle a los argentinos “pensar en pesos”.
   Trabajador compulsivo, Aníbal F. no descansa ni los fines de semana y retomando su rol
de vocero no oficial, se tomó la libertad de garantizar para esta semana una fuerte baja del
dólar paralelo. Habrá que reconocer que el hombre no teme tomar riesgos; en materia de
dólares son muchos los políticos y economistas que han quedado en la historia por vatici-
nar comportamientos de una moneda que suele actuar con una lógica autónoma.
   Lo que hizo el mandamás de Quilmes fue confirmar versiones que ya se conocían, según
las cuales el poderoso secretario de Comercio Interior había contactado a las principales
casas de cambio para conminarlas a bajar el dólar “blue” a un valor bien cercano a los 5
pesos, de modo tal de estrechar fuertemente la brecha con el oficial. Si quieren seguir
operando, deberán obedecer, se les habría advertido.
   En ese marco, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, debió reaparecer para des-
echar públicamente las versiones cada vez más insistentes sobre una eventual pesificación.
Nadie sabe en qué consistiría exactamente ese plan que muchos juran que existió, pero
todos debieran tener en cuenta que la sola mención de esa palabra remite al peor de los
mundos para el común de la gente.
   Las consecuencias pueden percibirse no sólo en la cotización del dólar paralelo que,
según tratan de minimizar las autoridades, involucra apenas a un 11% de la gente. Esta
semana se conoció un dato del INDEC que no por previsible deja de preocupar al gobierno:
la actividad de la construcción registró en abril una caída de 3,8%. De hecho, el primer
cuatrimestre cerró con una expansión de apenas 0,6%, que es nada comparado con el 3,5
de igual período del año anterior. La medida es consecuencia directa de las restricciones
impuestas al mercado cambiario a partir de noviembre pasado, que impactan de lleno en el
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mercado inmobiliario. No exageraba el dueño de una de las más conocidas inmobiliarias
cuando graficaba el parate la última semana diciendo que “el teléfono no está sonando”.
    La caída en la construcción resulta alarmante por tratarse de uno de los pilares del
“modelo”: la construcción aportó al crecimiento nada menos que diez puntos el año pasa-
do. Las cifras de empleo de las que el gobierno suele regodearse tienen relación directa con
el boom de la construcción, y en el gobierno están analizando de qué manera compensar la
menor actividad que devendrá de la suspensión de proyectos. “Los edificios en marcha no
se detendrán, porque sus costos están pesificados -explicó una fuente consultada-, pero
quienes ya han comprado terrenos no iniciarán las obras”.
    Las inmobiliarias aguardaban hasta el viernes pasado novedades que se esfumaron con
la aclaración de una “no pesificación”. Hoy las perspectivas más firmes establecen que el
gobierno no se propone devaluar, conformándose con que el paralelo no se distancie del
oficial; y las restricciones cambiarias se extenderán al menos hasta fin de año, cuestión de
atesorar la mayor cantidad de dólares en el BCRA, de modo tal de hacer frente a los fuertes
pagos de deuda del presente ejercicio.
    El año que viene -electoral, para más datos- los vencimientos no son tantos -ya estará
saldado el BODEN 2012, rémora del “corralito”- y se espera una mejor cosecha de soja que
permita una mayor flexibilidad cambiaria. Grosso modo, ese sería el plan.
    Mientras tanto el gobierno nacional se ha asegurado mayores ingresos a través del revalúo
trabajosamente aprobado en la Legislatura bonaerense. Medidas similares ya están en mar-
cha en Santa Fe y Entre Ríos, y se aplicarán también en Córdoba. En Buenos Aires, el gober-
nador Daniel Scioli trató hasta último momento de destrabar la negociación y sobre la hora
tenía listo un decreto que imponía un revalúo de tierras gradual, al que el Ejecutivo nacio-
nal le bajó el pulgar. Sin tiempo para más dilaciones, firmó el que le exigían y ahora apuesta
a que el tiempo apacigüe los ánimos. En principio, eso es lo que pidió a las entidades del
campo, que previsiblemente iniciaron un paro de comercialización que probablemente se
extienda a otras regiones.
    El gobernador bonaerense garantizó mantener abierto los canales de diálogo con las
entidades del campo y les reclamó no confrontar ni agravios; no será sencillo. Por lo pron-
to, Scioli no irá en lo inmediato a distritos rurales y esperará a que su buena estrella se
mantenga y le permita salir airoso de este trago amargo que ni siquiera representa un gran
negocio para las arcas de la gobernación.
    Es que la norma contempla una serie de medidas impositivas por las que se esperan
recaudar 2.600 millones de pesos, de los cuales casi mil serán girados para las exhaustas
arcas municipales y apenas unos 400 millones irán para la gobernación. El resto es del
Nación. “El gobierno lo único que coparticipa es el ajuste”, le expresó al gobernador Scioli
una importante dirigente opositora en un diálogo privado.
    La Provincia consiguió, eso sí, que la Nación le liberara fondos que debía girarle y que le
evitarán en lo inmediato un desdoblamiento del pago de sueldos que representaba en lo
inmediato una espada de Damocles. Asimismo, dentro de lo aprobado el jueves, se autoriza
al gobierno de Scioli a contraer un nuevo endeudamiento de 2.400 millones de pesos.
Fuentes consultadas por este medio aclararon que eso no le garantiza a la administración
bonaerense tener cubiertas las necesidades presupuestarias para el resto del año.
    Hay en marcha encuestas para ver de qué manera han impactado las últimas medidas en
los personajes con aspiraciones para 2015, Presidenta incluida. Todos esperan los resulta-
dos para actuar en consecuencia. Más allá de eso, Daniel Scioli no volverá a hablar en lo
inmediato de sus aspiraciones presidenciales y espera trasladar al futuro más lejano las
definiciones.
    Mientras tanto, diversos políticos le han dicho en off que van por él. Quieren que, en aras

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de obtener la mejor elección el próximo año, encabece la lista de diputados, aunque esta
vez de modo no testimonial, lo cual implicaría dejarle la gobernación a Gabriel Mariotto.
Cerca del gobernador aclaran que eso no sucederá.
    El sciolismo da por seguro que Alicia Kirchner será la candidata legislativa que propon-
ga el kirchnerismo en la provincia el próximo año. Y en función del resultado que obtuvie-
ra, impulsarla como la sucesora de Cristina en 2015. Scioli ha dicho que si la Presidenta va
por la reelección, la apoyará. Si no es ella, está dispuesto a confrontar en 2015 en internas.
Aunque tal vez el sciolismo también dé pelea en las primarias del próximo año.




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   Reposo: un triunfo costoso o una derrota
                 innecesaria

           Luego del sinnúmero de “errores” que acompañó todo el proceso de
             designación, las expectativas para revertir la situación estaban
               puestas en un buen desempeño del candidato en el Senado.

                                                                          Publicado el 6/06/2012



   Ni durante, ni después de la larga audiencia en la que se escrutaron las cualidades y
defectos de Daniel Reposo en la Comisión de Acuerdos del Senado, los semblantes de los
oficialistas dejaron lugar para el optimismo. No era para menos: luego del sinnúmero de
“errores” que acompañó todo el proceso de designación del postulante oficial para el cargo
que ostentaba hasta hace algunas semanas Esteban Righi, todas las expectativas para re-
vertir la situación estaban puestas en un buen desempeño del candidato en el Senado.
   Así lo había señalado a este medio seis días antes un senador oficialista, al ser consultado
puntualmente sobre el tema. “Vamos a tener los votos”, aseguró, previsiblemente, pero
con una sonrisa indescifrable. Pero al advertírsele sobre los múltiples reparos que desnu-
daba el remendado CV del postulante, el legislador del interior dejó abierto un resquicio, a
favor o en contra: “Vamos a ver cómo le va en la audiencia”.
   Así lo había deslizado también la senadora salteña del peronismo disidente Sonia Escu-
dero, convertida sorpresivamente en una de las alternativas que encontró el oficialismo al
tratar de acomodar los números en su búsqueda de los dos tercios necesarios para aprobar
el pliego del actual titular de la SIGEN. Habitualmente crítica del gobierno, al que suele
votarle todo en contra -salvo en temas como YPF- la senadora aclaró que quería esperar a
conocer a Reposo para definir su voto. No lo resolvería en base a “las objeciones del perio-
dismo”, aclaró. Confían desde su entorno que ha debido soportar grandes presiones las
últimas semanas para inclinarse hacia un voto favorable, pero durante la audiencia del
martes fue una de las más incisivas con el atribulado candidato del Poder Ejecutivo. No
pareció que Reposo la hubiera dejado conforme.
   Sí en cambio hay sospechas de al menos un voto por la afirmativa de parte de los senado-
res anti K puntanos. Ya la senadora Liliana Negre de Alonso se había cuidado de mostrar
alguna señal crítica hacia Daniel Reposo, y las preguntas que hizo durante la audiencia en la
Comisión de Acuerdos parecieron más dirigidas a convencerse de votar a favor, que a
justificar lo contrario. Católica ferviente y antiabortista militante, la puntana le preguntó al
probablemente futuro procurador cuál sería su postura ante una ley en tal sentido, y Repo-
so la dejó satisfecha con su respuesta.
   Pero no le alcanzaría al oficialismo con uno o dos votos conseguidos desde esos secto-
res. Porque lo que podría ganar por un lado, se le cae por otro. El siempre enigmático Carlos
Reutemann estaría decidido a votar a favor, contrariamente al voto positivo que el
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oficialismo descontaba. El expresidente Carlos Menem, ahora siempre funcional al
kirchnerismo, ni siquiera estaría dispuesto a asistir a la sesión, conforme ha sido su com-
portamiento durante los últimos tiempos.
   Y el kirchnerismo no necesita ausencias, salvo las de los que votarían en contra.
   Tiene que llegar a los dos tercios de los senadores presentes, esto es 48 sobre una asis-
tencia perfecta. Cuenta con 33 votos seguros, que son los de su bancada, más cuatro o cinco
aliados (depende de si esté Menem). Espera hallar los votos restantes en el peronismo
disidente, y hasta ahora contaba con el porteño Samuel Cabanchik, quien dejó entrever
algunas dudas en las últimas horas.
   Resulta más fácil realizar el conteo en la oposición, donde los radicales garantizan que
aportarán 16 votos propios, a los que habrá que sumar a María Eugenia Estenssoro y cuatro
del Frente Amplio Progresista. Para frenar a Reposo, hacen falta cuatro votos más y ya
tienen uno seguro con la chubutense Graciela Di Perna, que ante las presiones de los últi-
mos días decidió sacárselas de encima anunciando a través de un comunicado que votará
en contra. Le faltarían tres votos, que debieran estar al alcance de la mano, aunque el final
es abierto.
   En este marco, subsisten las dudas de porqué el gobierno se arriesgó tanto si no tenía
asegurado el camino de Reposo hacia la aprobación, sobre todo después de que las objecio-
nes le dejaron lugar a una vuelta atrás. Por el contrario, jugó a pleno presentando el pliego
ante el Senado, dando inicio a una definición en el recinto, que le dejará un triunfo costoso
o una derrota innecesaria.
   Quizá la señal del sentimiento imperante en el oficialismo fue la que se quiso dar en el
acto del 25 de Mayo en Bariloche, donde la televisión oficial mostró insistentemente la
imagen del ahora más conocido Daniel Reposo. Se lo veía eufórico, contrariamente a como
apareció ahora en el Senado. Ese día había sido intencionalmente ubicado al lado de un
defensor acérrimo del “nunca menos”: Guillermo Moreno.




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     El Gobierno no quiso repetir lo de la 125

            La mala performance de Daniel Reposo en el Senado sepultó sus
                aspiraciones para convertirse en procurador general.
             Ningún senador quería arriesgarse a que su voto despertara
                  sospechas. La pérdida de poder de Julio De Vido.

                                                                      Publicado el 10/06/2012



    Daniel Reposo tuvo su minuto de fama durante el acto del 25 de Mayo celebrado en
Bariloche. Debió sentirse muy seguro de su nominación cuando lo ubicaron al lado de
Guillermo Moreno y las cámaras oficiales se encargaron de mostrarlo varias veces durante
el mensaje presidencial, difundido por cadena nacional. Su rostro hasta entonces poco
conocido comenzó a hacerse un poco más familiar, pero más que al público en general, el
mensaje estaba dirigido hacia los senadores propios que en poco más de dos semanas debe-
rían certificar su desembarco en la Procuración General de la Nación.
    Ese minuto de gloria contrastó con las diez horas de calvario que debió soportar el
titular de la SIGEN en su paso por la Comisión de Acuerdos del Senado, donde la oposición
se encargó de exponer sus defectos y las irregularidades de su remendado CV. Todos sabían
qué sucedería durante esa audiencia pública y ambas partes se prepararon para la ocasión.
Quedó claro que una de las dos estaba mejor preparada que la otra.
    Los senadores oficialistas tenían ciertas dudas, aunque -acostumbrados a las victorias-
daban por descontado que lograrían remontar las inconsistencias expuestas durante el
período de análisis de los antecedentes de Reposo. “Vamos a tener los dos tercios”, señaló
a este medio un senador oficialista con cara de “¿cuándo nos vieron perder?”, pero ante la
insistencia dejó abierta una puerta al deslizar: “Veremos cómo se desempeña en la audien-
cia”.
    Le fue mal, y a opositores que habían dejado alguna hendija abierta para votar eventual-
mente por la afirmativa, como la salteña Sonia Escudero, no les quedaron más dudas para
votar en contra. Fue entonces cuando trascendió que el siempre enigmático Carlos
Reutemann se inclinaría por la negativa y al oficialismo se le quemaron todos los papeles.
Ya no sólo tenía que trabajar sobre los votos posibles, sino también sobre los que conside-
raba seguros.
    En el voto de su ex jefe político debe haberse fijado la santafesina Roxana Latorre, que
luego de la ruptura con Reutemann formó un bloque independiente alineado con el
kirchnerismo. El jueves confirmó que se abstendría. Que en estas circunstancias era lo
mismo que votar en contra, pues al kirchnerismo no le alcanzaba con tener más votos:
debía reunir los dos tercios de los presentes.
    Confirmada la decisión de Latorre y si bien persistían algunas dudas sobre qué haría el
peronismo disidente, la oposición tuvo la sensación de que la suerte de Daniel Reposo
estaba echada cuando el jefe de la bancada kirchnerista viajó a su provincia por el fin de
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semana, en lugar de quedarse en Buenos Aires para seguir trabajando para alinear aliados.
Pero ya Miguel Pichetto venía anticipándole a la Rosada que los números no estaban.
    Además, la repercusión de la foto del celular de un diputado provincial de La Cámpora
leyendo un mensaje que aludía a probables sobornos, más las declaraciones recientes de
Gabriel Mariotto referidas a supuestos arreglos a puertas cerradas en el pasado, no dejaron
mucho margen para que algún senador nacional se arriesgara a generar dudas con su pro-
pio voto.
    Llamó la atención el apoyo público de la Presidenta hacia su candidato el jueves por la
tarde, pero a la luz de los hechos posteriores, esa actitud sonó tan solo como una ratifica-
ción de Reposo al frente de la SIGEN.
    Esa noche Cristina permaneció hasta tarde en la Casa de Gobierno, donde saludó a los
periodistas acreditados en su día. Mientras tanto, volvían a sonar las cacerolas, sobre todo
en Plaza de Mayo y tras ellas se anunció el paso al costado de Daniel Reposo. Más de un
oficialista sentía escozor al imaginar cacerolas el martes venidero, en caso de que el
kirchnerismo lograra la hazaña de imponer ese nombre en el Senado.
    Pero a no confundirse: no bajaron a Reposo por miedo a la reacción de la gente, sino
porque los votos no alcanzaban.
    No fue esa la única decisión del gobierno durante la semana. De no menor importancia
fue el traspaso del área de Transporte a la cartera de Interior. En apenas una semana, el
otrora muy poderoso Julio De Vido perdió su influencia en la nueva YPF y se quedó sin el
manejo de los transportes y con ello los subsidios.
    Para tener una magnitud del poder que llegó a tener el ministro de Planificación, vale la
expresión de un sindicalista dada a este medio cuando promediaba el gobierno de Néstor
Kirchner: “En el Conurbano, algunos intendentes y sindicalistas no dicen ‘la vida por Perón’,
sino ‘la vida por De Vido’”. El poderoso ministro tenía diálogo directo y excelente con
dirigentes políticos, sindicalistas y empresarios. La relación con Hugo Moyano era directa
y algunos aseguran que no se ha cortado; más de un empresario no oculta su inquietud
desde que el miércoles se supo que le rebanaban el manejo de los subsidios.
    Señal de la concentración de poder y el celo extremo con el que se manejan las decisio-
nes, el reposicionado Florencio Randazzo se enteró de la novedad poco antes de que la
Presidenta hiciera el anuncio formal. Consciente de la necesidad de dar señales rápidas y
contundentes, el ministro se reunió esa misma tarde con el secretario Alejandro Ramos y
establecieron como prioridad el sistema ferroviario.
    Está claro que es el área más sensible, sobre todo a partir de la tragedia de Once, pero
también porque cientos de miles de usuarios viajan a diario hacinados en los trenes. Al día
siguiente Randazzo recorrió talleres ferroviarios y dialogó con los trabajadores, y no será
extraño verlo en los próximos días aparecer en las estaciones o incluso abordar algún tren,
para recoger las impresiones de los usuarios. Admiten en su entorno que no hace falta saber
de la disconformidad imperante, pero sí quiere empaparse del tema.
    Pondrán eje en la creación del Ente Tripartito, con Nación, Ciudad y Provincia, y de ahí
la rápida convocatoria a Mauricio Macri y Daniel Scioli. Ambos funcionarios se llevaron
una propuesta de la Nación para crear una agencia que estará integrada por las tres juris-
dicciones y un órgano consultivo que incluye a los 44 municipios del área metropolitana,
como así también a trabajadores, empresarios y a la sociedad civil, a través de las ONG.
    La idea es que en un plazo de diez o quince días se firme un acuerdo, y luego se elabore en
90 días un plan a cinco años para establecer una política de Estado sobre el tema. La pro-
puesta es ambiciosa y está llena de buenas intenciones; habrá que ver si prospera.
    No se habló de tarifas, pero sí de los subsidios. Durante la reunión que Randazzo mantu-
vo con Macri y Scioli el ministro detalló que las proyecciones indican que el gobierno

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nacional estará poniendo este año en materia de subsidios 20.400 millones de pesos. “Algo
tienen que aportar ustedes”, les dijo a sus interlocutores, aunque el tema no pasaría por
plata, que no les sobra ni a Ciudad ni a la Provincia; la colaboración podría pasar por
seguridad, obras, o algún tipo de articulación.
   El tema del manejo de los subsidios siempre estuvo rodeado por sombras. Una fuente
consultada confió a este periodista que “la decisión es que haya una transparencia total en
la materia; va a quedar en claro que no habrá ninguna caja negra”.




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         Los mensajes implícitos del plan de
             construcción de viviendas

           Hubo menciones y omisiones llamativas de parte de la Presidenta,
                                dignas de análisis.

                                                                       Publicado el 13/06/2012



   Todo acto presidencial está cargado de simbolismo. No escapó a esa regla la cadena
nacional de este martes, a través de la cual Cristina Fernández anunció un ambicioso plan
de viviendas. Es así que hubo menciones y omisiones llamativas dignas de análisis. Referen-
cias a funcionarios presentes no sólo físicamente, sino también en la consideración presi-
dencial, y otros que estaban, pero que han sido eclipsados por haber pasado a
intrascendentes segundos planos.
   Cada uno verá la categoría que le corresponde, pero claramente quedó expuesta la
omnipresencia de una guardia joven que hoy ocupa el primerísimo plano cristinista, en
detrimento de quienes fueron figuras principalísimas del gobierno de Néstor Kirchner. Es el
caso de Julio De Vido, cuyo ocaso ya hemos citado y que encontró este martes una nueva
estación descendente. En los últimos días había sufrido casi simultáneamente dos
amputaciones -si se permite el término-, al perder toda incidencia en la nueva YPF primero
y luego el área de transportes. Le quedan obras públicas, en un tiempo de estrecheces, y
viviendas, jurisdicción atormentada en los últimos meses por el escándalo Schoklender.
   De Vido sufrió ahora la pérdida de ese último sector, al no figurar siquiera en la primera
línea de los anuncios trascendentes con los que Cristina busca recuperar la iniciativa en
tiempos de crisis. Los jóvenes Axel Kicillof y Diego Bossio se ocuparon de presentar el plan
que la Presidenta rubricó luego con toda la pompa que suele acompañar estos eventos.
   El anuncio en sí pretende ser una propuesta contracíclica que apunta a contrarrestar un
creciente malhumor social que se transmite a través de las encuestas que muestran un
declive de la imagen presidencial -aunque Cristina sigue siendo la política mejor pondera-
da- y ofrecer respuestas activas en un sector que será de los que más sufran por las trabas
impuestas al dólar. La actividad de la construcción registró en abril una caída de 3,8%. Esa
caída resulta alarmante por tratarse de uno de los pilares del “modelo”: la construcción
aportó al crecimiento nada menos que diez puntos el año pasado. Las cifras de empleo de
las que el gobierno suele regodearse tienen relación directa con el boom de la construc-
ción.
   De ahí que este programa apunte a la edificación de 400.000 “viviendas nuevas”.
   Hubo también referencias tangenciales y críticas al menos ambicioso pero muy
promocionado programa de créditos hipotecarios lanzado por el Banco Ciudad las últimas
semanas, que contempla planes para la primer vivienda para sueldos de poco más de dos
mil pesos. Hay quienes afirman que el plan presidencial fue una respuesta directa al impul-
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sado desde el macrismo. Como contrapartida, la Presidenta dijo que el suyo está siendo
estudiado desde diciembre pasado.
    Curiosamente minutos antes de la presentación del programa de construcción de vi-
viendas en la Cámara de Diputados había estado discutiéndose el proyecto de una diputada
ultrakirchnerista que precisamente podría echar por tierra la robustez del Banco Ciudad,
líder en materia de créditos hipotecarios. La iniciativa apunta a que se transfieran al Banco
Nación los depósitos judiciales de la Justicia Federal y Nacional con asiento en la Ciudad.
Estamos hablando de cerca de seis mil millones de pesos, aproximadamente un 30 por
ciento de los activos de la entidad.
    Se sabe que hay resistencias en el seno del propio kirchnerismo hacia ese proyecto. Pero
si cuenta con el guiño presidencial, como todo parece indicar, nada hace suponer que no
pueda prosperar.




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             Preocupa mucho el brusco freno
                    del crecimiento

          Según datos del INDEC, el mes de abril marca la llegada concreta de
          la crisis tan temida. El crecimiento fue entonces prácticamente nulo,
            con un aditamento temible: la inflación no cede. Qué dijo CFK en
                              EE.UU. y qué dirá ante el G20

                                                                         Publicado el 17/06/2012



    Cero coma seis parece ser un número emblemático para los tiempos que corren. Pero
por repetido, no deja de ser negativo, aunque no lo anteceda el signo menos. 0,6 fue la muy
leve expansión que registró la actividad de la construcción en el primer cuatrimestre. Lo
dijimos a principios de mes, cuando los números del INDEC revelaron una caída en ese
rubro del 3,8% en abril, que ha pasado a ser el mes del punto de inflexión, en el que el frío de
la crisis comenzó a percibirse claramente en la mayoría de los rubros.
    Cuando hicimos notar esos números, advertimos sobre las luces de alarma que encen-
dían en el gobierno semejante merma en un rubro como el de la construcción, que aportó al
crecimiento nada menos que diez puntos el año pasado. Curiosamente -o no tanto- esa cifra
se replicó en el nivel de crecimiento de abril: 0,6. Todo un dato que revela el brusco freno
de la economía. La crisis ya llegó.
    Fríos como son, los números comparativos muestran la magnitud del parate. La econo-
mía comenzó a caer inmediatamente después de las elecciones de octubre, el último mes de
crecimiento a tasas chinas: 9%. En noviembre, justo cuando la Presidenta comenzó a hablar
de “sintonía fina”, el crecimiento fue de un nada despreciable 7,6, pero marcaba ya el inicio
de un declive que se confirmó el último mes del año, con 5,5.
    Enero y febrero tuvieron números parejos, pero que confirmaron la paulatina
desaceleración, con 5,5 y 5,2 puntos respectivamente, para registrar otro salto en marzo,
que marcó sólo un 4%. El 0,6 de abril expresa un muy brusco freno que en términos concre-
tos revela un estancamiento de la economía que nos remite a mediados de 2009, cuando el
crecimiento se desmoronó. En mayo de ese año, producto de la crisis internacional y lo que
aquí había sido la pelea con el campo, el crecimiento fue cero, frenando una serie de 77
meses consecutivos de crecimiento interanual.
    Cabe destacar que la inflación era entonces la mitad de la que hoy miden los privados. El
cuadro al que se asoma la Argentina es el que el denostado Domingo Cavallo llama
“estanflación”: estancamiento con inflación. Suficiente para estar muy preocupados.
    Resultó novedoso en ese contexto que Guillermo Moreno reconociera esta semana que
la inflación “es alta”, aunque garantizó que “ya va a bajar”. Y recordó que “peor es la
deflación”, de la que los argentinos tenemos memoria por 2000 y 2001. Por cierto, no
estamos cerca de ese cuadro.
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    El gobierno respondió a la crisis con un ambicioso programa de construcción de vivien-
das que arrancó con ciertas contradicciones, pues no quedó claro si el mismo comprendía
100 o 400 mil viviendas. La Presidenta aclaró en su cuenta de Twitter que son 400 mil, en
cuatro años, aunque la ANSeS indica en las características del plan expuestas en su página
web que se trata de 100.000 viviendas que beneficiarán a 400.000 personas. Con todo,
son muchas casas con las que el gobierno quiere mantener activa la construcción y, sobre
todo, elevado el optimismo.
    Inmediatamente después de presentado el plan Pro.Cre.Ar, la Presidenta emprendió
viaje a Estados Unidos, donde tras su exposición en el Consejo de Descolonización de la
ONU se ocupó de tratar de seducir a los empresarios norteamericanos, ante los que defen-
dió las políticas de su gobierno, ponderó las posibilidades que da la Argentina para invertir
y justificó el cepo al dólar reiterando aquello de que nuestro país no imprime esa moneda.
Se sabe de su mayor interés por conseguir inversores para YPF, y en ese marco sonó como
música para sus oídos la noticia -conocida el día anterior a su exposición en el Consejo de
las Américas- del ingreso del megamillonario Carlos Slim a YPF. El mexicano se quedó con
el 8,4% de las acciones de los desplazados Eskenazi, aunque en la práctica no se trató de una
inyección inversora para la compañía, sino de un negocio por el cual Slim accedió al 8,4%
pagando “apenas” 50 millones de dólares a uno de los bancos que tenía los documentos que
el Grupo Petersen no pudo levantar.
    Igual, fue una buena noticia que se reflejó en la cotización de la petrolera al día siguiente,
ya que el mercado temía que los bancos que se habían quedado con el control de la parte de
Eskenazi salieran a rematar esas acciones.
    En su exposición ante el Consejo de las Américas, la Presidenta dejó a muchos confor-
mes, aunque no consiguió apaciguar ciertas dudas. Para la búsqueda de inversores para
YPF, que será una tarea que se emprenderá próximamente en el marco de un road show que
anticipó la propia Cristina, conviene tener en cuenta que los empresarios petroleros si bien
están acostumbrados a lidiar en terrenos mucho más hostiles que el que podrían encontrar
en nuestro país, exigen ciertas garantías que hoy el gobierno es reticente a conceder.
    A diferencia de su esposo, la Presidenta se siente a gusto en el exterior y la espera esta
semana la cita que más disfruta: la reunión del G20. Estará en Los Cabos, México, donde en
esta oportunidad sabe que no encontrará la cordialidad y halagos de los que disfrutó duran-
te el último encuentro, celebrado en Cannes, cuando incluso se reunió con Obama a pedido
del presidente norteamericano. Fue en noviembre pasado y acababa de arrasar en las elec-
ciones nacionales; hoy muchas voces reclaman el apartamiento de nuestro país de ese
organismo, cosa que ni siquiera se tratará oficialmente. La crisis internacional exige toda la
atención y no es el mejor antecedente para el tipo de reclamos que podrán hacerse contra
la Argentina, cuya presidenta precisamente centrará sus discursos en ese tema, poniendo a
nuestro país como víctima de las políticas que hoy conducen por camino de cornisa a
naciones del Primer Mundo, y al “modelo” como ejemplo para encontrar una salida.
    Será interesante ver qué lugar le reservan a Cristina en la foto final de los presidentes; el
año pasado apareció en primera fila, a la derecha del presidente chino Hu Jintao.
    También se encuentra en el exterior el gobernador Daniel Scioli, quien sigue dando
señales de vuelo propio, aunque las estrecheces económicas de la Provincia enmarquen su
relación de dependencia del poder central. Se reunió días pasados con Roberto Lavagna,
con quien intercambió puntos de vista de la realidad económica. El encuentro fue reserva-
do y fuentes consultadas señalaron a este medio que el gobernador fue más lo que escuchó
que lo que habló. El ex ministro de Economía de Duhalde y Kirchner publicaría luego una
columna con términos muy duros hacia la política económica y hablando de la posibilidad
de un rodrigazo.

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   Scioli jugó luego un partido de fútbol con el equipo de los camioneros, gremio que acaba
de enfrascarse en un duro plan de lucha que ya quita el sueño en la Rosada, y después del
match dialogó en forma reservada con Hugo Moyano y su hijo Pablo.
   Dos días después, el gobernador volvió a jugar al fútbol, ya no en La Ñata, sino en Fuerte
Apache, contra un equipo de Carlos Tévez. Empataron 5 a 5 y Scioli le entregó la copa al ex
astro de Boca, junto a quien repartió luego material deportivo para clubes de la zona. La
imagen del gobernador, según las últimas encuestas, sigue siendo elevada.




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        Alfonsín buscará reverdecer laureles
                    el domingo

              El radicalismo bonaerense va a elecciones y se juega mucho
                  el ex candidato presidencial del partido centenario.

                                                                       Publicado el 20/06/2012



    Fervorosos militantes de las internas, los radicales se aprestan a disputar este domingo
una en el distrito bonaerense. Independientemente de que el tema no mueve demasiado el
amperímetro fuera de los límites partidarios, lo que se pone en juego en esta elección no es
menor, y para comprobarlo valen los antecedentes.
    Viejo batallador de internas bonaerenses -perdió más de las que ganó-, Ricardo Alfonsín
logró encaramarse a nivel partidario precisamente al ganar las últimas elecciones partida-
rias realizadas en la Provincia. El actual diputado nacional cobró notoriedad para el gran
público a partir de la muerte de su padre, el último día de marzo de 2009, cuando fue la cara
visible de la familia Alfonsín, en el marco de la multitudinaria despedida de los restos del
primer presidente de la recuperación democrática.
    El gran parecido con su padre sin duda le jugó a favor en un partido en el que Raúl
Alfonsín es un prócer indiscutido, pero con eso sólo no le alcanzaba para escalar posicio-
nes, aunque ya le había servido para ser segundo en la lista legislativa que ese año armó el
radicalismo con la CC y el socialismo. La lista fue encabezada por Margarita Stolbizer y
Ricardo Alfonsín figuró segundo.
    El gran desafío lo tuvo en 2010, cuando compitió en la interna bonaerense con el apara-
to partidario que manejaban Leopoldo Moreau y Federico Storani y que entonces contó
con el tibio respaldo del entonces vicepresidente Julio Cobos, quien transitaba así su retor-
no al partido, desde el pináculo de la fama que le había brindado su papel estelar en la
resolución de la 125. Atento a los riesgos, el mendocino se abstuvo de ponerle el cuerpo a
la campaña, pero sin dudas resultó salpicado por la derrota partidaria que sufrió ese sector
a manos del a partir de entonces resucitado alfonsinismo.
    El triunfo del sector de Ricardo Alfonsín, que proponía a su mano derecha Miguel Bazze
para la conducción del Comité Provincia, encumbró al hijo del expresidente de tal manera
que quedó posicionado para ser el candidato presidencial del partido al año siguiente. El
triunfo en la provincia de Buenos Aires le permitió a Ricardo Alfonsín dominar el partido y
ya se sabe lo que pasó con los otros precandidatos presidenciales, Julio Cobos y Ernesto
Sanz, que declinaron antes de competir conscientes de que iban a perder ante el alfonsinismo
que dominaba el partido.
    La UCR todavía lamenta no haber llevado candidatos diferentes a las primarias, pero esa
es otra cuestión.
    El domingo próximo, mientras se define el campeonato de Primera y los descensos,
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800.000 afiliados estarán en condiciones de votar en esa interna, que nuevamente lleva a
Alfonsín como candidato a primer delegado al Comité Nacional. Junto a él se postula el
intendente de San Isidro, Gustavo Posse, como primer convencional. Enfrente tendrán
nuevamente al sector de Moreau y Storani, que postula al intendente de Junín, Mario Meoni,
como primer delegado al Comité, y al intendente de Pergamino, Héctor “Cachi” Gutiérrez,
como primer convencional. Ambos con pasado cobista.
    Como se ve, hay mucho en juego. El que se imponga, decidirá la estrategia electoral de
2013. De ganar Alfonsín, seguramente irá por la reelección como diputado, encabezando la
lista en la provincia, y muchos sugieren que luego buscaría la presidencia del Comité Nacio-
nal, en lugar del actual titular de la UCR, Mario Barletta. Ricardo Alfonsín no se da por
vencido y pese al resultado del año pasado, sueña con ir por la revancha en las presidencia-
les de 2015.




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              Esta vez el Gobierno siente que
                    perdió la iniciativa

          Si bien era esperada, la confrontación definitiva con el líder de la CGT
          tomó al gobierno a contrapierna. Con la Presidenta fuera del país, se
           buscó dar señales de firmeza. El paro camionero se levantó, pero se
            anunció otro que tal vez no sea tan efectivo, pero con fuerte carga
                                        simbólica.

                                                                       Publicado el 24/06/2012



    Una de las obsesiones más profundas de los Kirchner siempre ha sido el control. Habría
que esmerarse para encontrar algo que los preocupara más que ejercerlo, en todas sus
acepciones. Y de los ámbitos donde nunca quisieron perderlo, uno de los principales es la
calle. Siempre consideraron que allí el “control” es “poder”.
    Les tocó comenzar a gobernar justamente cuando las calles se habían convertido en un
territorio anárquico. Tiempo de piquetes, los Kirchner se comprometieron a no controlar-
los por la fuerza; no repetirían el “error” de Eduardo Duhalde en el puente Pueyrredón,
cuando optó por la usar la fuerza sin imaginar que no podría controlar a la Bonaerense y los
resultados hipotecaron su futuro político. Igual, los piquetes nunca le quitaron el sueño al
matrimonio Kirchner, por la sencilla razón de que nadie podía arrogarse la potestad total
sobre los mismos.
    Sí en cambio los Kirchner siempre tuvieron una proverbial aversión hacia las
movilizaciones masivas que pudieran tener un contenido adverso. No hubo muchas duran-
te estos 9 años. Las que se registraron durante la crisis con el campo estuvieron precisa-
mente enmarcadas en el fragor de esa “guerra”, por lo que las vivieron de otra manera. La
primera que realmente llegó a conmoverlos fue aquella multitudinaria marcha contra la
inseguridad convocada por Juan Carlos Blumberg tras el asesinato de su hijo Axel. Contra
todos los pronósticos oficiales, reunió entre 150 y 200 mil personas frente al Congreso.
Típico del estilo K, el presidente Néstor Kirchner optó por estar ese día bien lejos: se fue a
Tierra del Fuego para participar allí del acto por el Día del Veterano de Guerra.
    Pero en la Casa de Gobierno estaba su esposa, entonces senadora, que tenía un despacho
allí ubicado justo frente al del jefe de Gabinete. Allí se alojó la primera dama cuando miles
de manifestantes marcharon espontáneamente a la Plaza de Mayo. Junto a otros funciona-
rios de confianza, en la oficina de Alberto Fernández, Cristina siguió por televisión las
incidencias de esa movilización que si bien no era contra el gobierno de su esposo, les hacía
sentir que por una vez les habían ganado la iniciativa, tomándolos con la guardia baja.
    El miércoles se registrará el primer paro general cegetista de las tres gestiones
kirchneristas, con acto en Plaza de Mayo incluido. No extraña entonces que Cristina
Fernández de Kirchner haya optado por estar ese día en San Luis, la única provincia que no
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visitó durante sus años presidenciales, ni aun cuando Alberto Rodríguez Saá la invitó en
2010 para inaugurar la nueva sede de la gobernación.
    Claramente su gestión vive un tiempo plagado de situaciones inéditas, más allá de que
muchos de su entorno insistan en parangonar la experiencia actual con su primera presi-
dencia, cuando vivió un primer año plagado de inconvenientes, perdió la elección de me-
dio término al siguiente, y resurgió a partir del tercer año. Las inclemencias se repiten, pero
el proyecto no puede darse el lujo de perder las elecciones de 2013; con eso, se extinguirían
no sólo las expectativas de re-reelección -que nadie sabe si realmente CFK pretende-, sino
que habilitaría una carrera por la sucesión. Y en consecuencia, Cristina perdería el control
sobre lo que pueda suceder a partir de 2015.
    No podrá decirse que la confrontación definitiva con Hugo Moyano fuera inesperada. Sí
la resolución del conflicto, que tuvo lugar el jueves pasado, en el que por primera vez el
kirchnerismo sintió no sólo haber perdido la iniciativa, sino también que no pudo quedarse
con la última palabra.
    Cuando promediaba el conflicto con los camioneros y la situación amenazaba con alcan-
zar el humor social, el líder de la CGT se mostró como un buen tiempista. Una gran masa
crítica hacia el gobierno observaba con cierta simpatía el desarrollo del paro de los camio-
neros, pero de extenderse el mismo por todo el tiempo previsto seguramente hubieran
terminado condenándolo. La provisión de combustible desaparecería el viernes y si bien el
levantamiento del paro estaba previsto para esa noche, no se repondría durante el fin de
semana. La escasez se extendería a otros rubros, si como Hugo Moyano anunció el miérco-
les por la noche la huelga se generalizaba a todas las ramas de los camioneros. Sin nafta y
con los cajeros vacíos, sería demasiado.
    Julio De Vido reapareció la mañana del jueves para anunciar medidas, mientras el go-
bierno concretaba su denuncia judicial contra gremialistas y empresarios. Justamente es-
tos dos sectores, ya sin la asistencia mediadora del Ministerio de Trabajo, sorprendieron
acordando después de la conferencia de prensa del ministro de Planificación. El gremio
aceptó un aumento bastante por encima del 18% sugerido por el gobierno y ofrecido por los
empresarios, pero por debajo también del 30% demandado por los Moyano, aunque a la
postre no podrá negarse que fue un buen arreglo. El líder camionero dio al comenzar la
tarde la conferencia de prensa que inicialmente estaba anunciada para bien temprano y se
quedó con la última palabra. Además, dobló la apuesta para este miércoles, cuando espera
mostrar una vez más el poder de movilización que tantas veces puso al servicio del
kirchnerismo.
    En esa inédita pérdida de la iniciativa oficial habrá que poner la resolución de la disputa
por el mínimo no imponible, que se transformó ahora en eje de este reclamo gremial. Decía-
mos la última semana de mayo que la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, fue desautoriza-
da cuando anticipó que el piso del mínimo no imponible podría modificarse entre fines de
junio y el mes de julio, lo cual desató picos de tensión en el gobierno nacional. Es que esos
anuncios están reservados a la Presidenta de la Nación, como ha sucedido todos estos años.
En esta oportunidad, las necesidades de caja llevaron a estirar los tiempos al máximo,
cuestión de incluir también dentro de la aspiradora oficial al medio aguinaldo. Pero esta
disputa con Moyano dejó a la Presidenta en la incómoda situación de sentir que si sube el
piso ahora, le estará dando en bandeja un triunfo al jefe de los camioneros.
    Así, no habrá anuncios de ese tipo antes del miércoles; el gobierno parece haberse resig-
nado a dejar que los acontecimientos fluyan, apostando a que el paro no se sienta tanto y la
marcha se note menos. Algunos sugerían adelantar las vallas para no dejarles la Plaza de
Mayo a los manifestantes.
    Mientras tanto, el discurso oficial transitará por la vía del “complot” y el término

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“desestabilizante” se escuchará seguido estos días. Aunque sea impensable imaginar que
algo así pueda suceder aquí, los acontecimientos de la vecina República de Paraguay servi-
rán para sumar argumentos al discurso oficial en torno a las intenciones “ocultas” de la
embestida moyanista, y se pondrá la lupa sobre la concurrencia al acto, cuestión de mos-
trar que lo heterogéneo puede ser sinónimo de “mezcolanza”.




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                 Señales notorias que dejó la
                      Plaza de Moyano

          Pudo confirmar la inagotable capacidad movilizadora de su propio
          gremio, pero no contó con una presencia de independientes que hoy
          reforzaría sus ilusiones para 2015, que las tiene y mantiene, contra
                                     viento y marea.

                                                                        Publicado el 28/06/2012



    Un sabor agridulce debe haberle quedado a Hugo Moyano tras la demostración de fuer-
za que dio en la Plaza de Mayo. Porque los resultados no fueron seguramente los más espe-
rados por el jefe sindical, que logró congregar mucha gente en ese histórico escenario, mas
no tuvo la masividad extrema con la que había llegado a ilusionarse. Y en cuanto al paro
general, el efecto fue mínimo. Salvo obviamente en el sector de los camioneros, el paro no
se sintió demasiado, lo que conjugado con la afluencia a la Plaza llevaron al líder sindical a
volver sobre sus pasos hasta el jueves pasado y hablar de un paro del gremio que encabeza
y no de la CGT.
    La movida debe haberle dejado a Moyano muchas enseñanzas. Hombre curtido en estas
lides, difícilmente lo hayan tomado por sorpresas las novedades con las que se encontró:
además de resultados más moderados que los esperados, algunas deserciones si se quiere
imprevistas de parte de su entorno.
    El escenario mostró cierta orfandad, con la ausencia de muchas caras habitualmente
presentes a los costados del líder de la CGT; algunos se habían alejado hace algunas sema-
nas, en el marco de una interna cegetista en la que el gobierno está tallando fuerte con sus
mensajes privados. Otros se limitaron a ausentarse de la Plaza, o abstenerse de subir al
palco: muchos presumían que no hay retorno de la foto de ese primer masivo acto contra el
kirchnerismo en Plaza de Mayo.
    Entre las ausencias registradas, hubo una notoria: la del abogado de la CGT Héctor Recalde,
quien si bien dicen que le había prometido a Moyano que asistiría al acto, se quedó cum-
pliendo su trabajo en la Cámara de Diputados, que sesionaba a la misma hora del acto
cegetista. Tenía sentido la presencia de Recalde en el recinto, pues se aprobaron durante la
sesión varios proyectos suyos referidos a modificaciones al régimen de contrato de traba-
jo. Esas iniciativas permanecían en lista de espera para su tratamiento en el recinto y en una
muestra del sinfín de recursos con que cuenta el oficialismo, estuvieron a mano para ser
tratadas esta semana.
    Sí en cambio estuvieron en la Plaza los otros dos diputados con los que Moyano cuenta
en el Congreso: su hijo Facundo y Omar Plaini, aunque este último fue uno de los que se
esperaban estuviera en el palco y no subió. Facundo Moyano marchó con una nutrida
columna de la Juventud Sindical que lidera, en la que no dejaron de llamar la atención
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carteles con la figura de Néstor Kirchner. El discurso del joven jefe del gremio de los traba-
jadores del peaje en las notas previas no fue rupturista, y hasta habló bien de La Cámpora,
sobre la que minutos antes su hermano Pablo había lanzado severas advertencias por el
temor de desmanes durante la marcha.
   Moyano pudo confirmar la inagotable capacidad movilizadora de su propio gremio,
pero no contó con una presencia de independientes que hoy reforzaría sus ilusiones para
2015, que las tiene y mantiene, contra viento y marea.
   Pero tampoco en el gobierno deberán entusiasmarse con el resultado menguado de su
adversario. Fue un estruendoso llamado de atención; una batalla -si se permite el término
en un ambiente en el que tanto ha prendido la palabra “soldados”- que no será decisoria, ni
mucho menos la última. Un panorama en el que habrá que estar atentos a las próximas
movidas y en el que ya se sabe que el que pierde los estribos… pierde.




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         Sintonía fina para esmerilar a Scioli

         El mandatario bonaerense comprobó esta semana que la tan esperada
            asistencia nacional será mucho más exigua de lo que presumía.
             Tendrá que desdoblar el pago del aguinaldo y presume que eso
          afectará inexorablemente en su imagen, hasta ahora incombustible.

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    Sabía Daniel Scioli que la desgastante pelea con el campo para la implementación del
revalúo fiscal tendría beneficios exiguos para su administración. Precisamente aquí se se-
ñaló que el proyecto de ley tributaria tenía como característica que la mayor parte de la
recaudación irá para las arcas nacionales; luego, el mayor beneficio será para los intendentes
y en tercer lugar redundará en dinero para la Provincia. Estamos hablando de unos 600
millones que lejos estaban de resolver los aprietos financieros de Buenos Aires.
    Aun así, la administración provincial aceptó las exigencias de la Nación para aplicar la
norma tal cual se había dispuesto originalmente, sin modificaciones. Esto es, el margen de
negociación era bastante acotado.
    Se dijo entonces que no le quedaba otra alternativa al exvicepresidente de Néstor
Kirchner, pues a la implementación de las directivas de la Rosada estaban atadas al com-
promiso oficial para asistir financieramente a la Provincia. Se entendía porqué el mandata-
rio provincial decidió entonces tragarse ese sapo que tan malparado lo dejó con las organi-
zaciones del campo con las que aun en los tiempos de la 125 no se había malquistado.
    En el ínterin comenzó a sufrir el acoso de legisladores del propio oficialismo y reaccionó
oficializando sus intenciones presidenciales, e invitando a Hugo Moyano a jugar un partido
de fútbol que tanta polémica generó. En La Plata no creen que esas cuestiones hayan sido
desencadenantes de las penurias presupuestarias de hoy. Creen que muy probablemente
esa decisión siempre haya estado en la mente de las autoridades nacionales.
    Piensan cerca de Daniel Scioli que en la Casa Rosada causa desvelo el hecho de que una
gestión complicada como es la de la provincia de Buenos Aires no afecte la imagen del
gobernador. Una encuesta realizada por Management & Fit luego de las peleas con Gabriel
Mariotto daba a Daniel Scioli como el político con mejor imagen positiva (47,3%), aun por
encima de la Presidenta (38,9%), a quien aventajaba también en cuanto a imagen negativa:
41,7% Scioli, contra 52,1% de Cristina. En consecuencia, Daniel Scioli aparece como el
candidato del oficialismo mejor encumbrado, para el caso de que Cristina no pueda ir por la
re-re, aventajando por 12 puntos a Alicia Kirchner.
    Daniel Scioli pensó siempre -y sigue haciéndolo- que el gobierno nacional no se daría el
lujo de “incendiar” la provincia para desgastarlo a él. Porque semejante alternativa arras-
traría la imagen de la propia Cristina. Un dirigente de la provincia de Buenos Aires advertía
por estas horas que ha sido tan importante la presencia del gobierno nacional en el
Conurbano que cuando le va bien, mucha gente allí piensa en Cristina. Y cuando le va muy
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mal, también…
    Así las cosas, este mismo dirigente sostenía que más allá de los aprietos que el gobierno
nacional pueda provocarle al provincial, no lo llevarían a Scioli a una situación extrema.
Pero sí le harán pagar costos en materia de gestión y administración. Cerca del gobernador
piensan lo mismo.
    ¿Está incumpliendo la Nación con la Provincia? Según contó uno de los sindicalistas que
esta semana se levantarán contra la gobernación en protesta por el desdoblamiento del
pago del aguinaldo, el propio Scioli les dijo que la Nación viene cumpliendo y que el proble-
ma radica en el déficit que sufre la Provincia, que necesita nada menos que con 4.900
millones de pesos por mes para abonar sueldos y, en este caso, otros 2.200 para el medio
aguinaldo.
    Pero está claro que la Nación ha dejado este año de asistir a la provincia de Buenos Aires
como venía haciéndolo. Hay una prueba concreta que mencionaba este fin de semana un
economista atento a las cuentas provinciales. El año pasado, la Nación asistió a la goberna-
ción con 800 millones de pesos por mes; aparte de los mil millones anunciados el jueves,
800 millones había recibido Buenos Aires… en lo que va del presente año.
    Así como Daniel Scioli obtuvo garantías de asistencia permanente de parte de Néstor
Kirchner cuando en 2007 el entonces presidente le pidió que dejara de lado sus aspiracio-
nes porteñas y se mudara a la Provincia, lo mismo consiguió en 1991 Eduardo Duhalde de
parte de Carlos Menem. En ese entonces, le dieron el Fondo del Conurbano, que ascendía a
650 millones de pesos/dólares. Hoy se estima que esa suma debería ascender a 13.500
millones, pero sigue siendo de 650.
    El antecesor de Scioli en el cargo, Felipe Solá, no se muestra sorprendido por las penu-
rias del gobernador actual. De sus charlas con Scioli, llegó a la conclusión de que aquel
siempre pensó que el Estado nacional lo iba a ayudar, de ahí que nunca rompiera lanzas con
la Nación, ni piense hacerlo. A partir de su experiencia personal, Solá reconoce que la
Provincia tiene tal problema estructural que le deja muy poca libertad de acción al gober-
nador en cuanto a gastos. Así las cosas, le quedan dos caminos: extremar medidas para
gastar estrictamente en lo que considere prioritario, o hacerse impopular. “Es un arte difí-
cil, no estoy de acuerdo con eso, pero es lo que pasa”, confía el hoy diputado nacional.
    En la otra vereda, pero también desde el Congreso, el kirchnerista Carlos Kunkel justifica
el ahogo financiero en términos presupuestarios. “Cuando la situación venía con creci-
miento de entre el 8 y 9%, y no había turbulencias en el plano económico internacional,
podía haber mayores remesas de fondos, porque se recaudaba más de lo presupuestado”.
    Típico de quien no da puntada sin hilo, Kunkel trae a colación la discusión por la suba del
mínimo no imponible: “Por un lado a la Nación se le exigen más fondos de los que están
presupuestados, y por otro lado, que recaude menos, que baje impuestos. El gobernador
podrá pedirle a la presidenta de la Nación, si gasta un poco más de lo que está presupuesta-
do y recauda un poco menos; si la presidenta de la Nación gasta más de lo que está presu-
puestado y recauda menos, ¿a quién le pide? ¿A Obama?”.
    Se va viendo por donde pasa hoy la sintonía fina de la que Cristina Fernández comenzó a
hablar a partir de noviembre pasado. Puede que en ese entonces se pensara en una baja de
los subsidios, pero hoy claramente pasa por recursos de otras administraciones a las que
acostumbraba a asistir la Nación, que hoy argumenta cuestiones presupuestarias imposi-
bles de transgredir.
    Por esas mismas necesidades de recursos que hoy escasean, la Nación no cederá de
momento al reclamo sobre el Impuesto a las Ganancias, que la Presidenta prefiere denomi-
nar “a los altos sueldos”. Se sabía que no lo haría bajo la presión de la protesta impulsada
por Hugo Moyano, pero hasta es posible que extienda esa decisión a lo largo de todo este

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año de restricciones por tantas obligaciones que cumplir.
    Siente el gobierno nacional que, contrariamente a sus temores, puede haber recuperado
la iniciativa a partir de los resultados exiguos del paro y movilización de Hugo Moyano, a
quien todavía se propone doblegar en el ámbito cegetista. Le satisface haber comprobado
que el camionero no consiguió ensanchar su base de sustentación; ahora aspira a enflaque-
cer la del otro dirigente de esa polémica foto tomada en La Ñata.




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                        La Patagonia rebelde

           Hoy la Patagonia parece ser un volcán en erupción y se espera que
            más temprano que tarde las cenizas se esparzan de algún modo
            a buena parte del país. La crisis más grave está hoy instalada en
                        las provincias de Santa Cruz y Chubut.

                                                                       Publicado el 05/07/2012



    Fanático de Boca como es, Daniel Scioli debe haber pensado la noche del miércoles que
sólo hay malas noticias para él en los tiempos que corren. Y así como el club de sus amores
deberá repensarse a partir de la frustración en su máximo sueño de este año y la salida de su
principal estrella, el gobernador deberá hacerse a la idea de que para él ha cambiado defini-
tivamente su relación con el gobierno nacional, y le esperan tiempos de estrecheces y
reproches en la administración de su provincia. Ese presente tormentoso tal vez se extien-
da por tres años.
    El miércoles de protestas y paro en todos los estamentos de la administración pública
que vivió la provincia de Buenos Aires, es apenas una ventana cercana que permite tener
una visión hasta moderada de lo que se vive en otras latitudes provinciales. Las caras del
ajuste, que decíamos a principios de año que se verían en muchas provincias, tienen visos
de dramatismo en el sur argentino, donde las protestas suelen ser más radicalizadas.
    Hoy la Patagonia parece ser un volcán en erupción y se espera que más temprano que
tarde las cenizas se esparzan de algún modo a buena parte del país. La crisis más grave está
hoy instalada en las provincias de Santa Cruz y Chubut. En territorio de los Kirchner, el
autoacuartelamiento policial exhibe hoy el grado de deterioro que ha alcanzado la tamba-
leante administración de Daniel Peralta. De ser una provincia privilegiada por tratarse del
territorio de los Kirchner, Santa Cruz ha vivido en medio de la zozobra política la mayor
parte del tiempo. Cuesta entender que su gobernador haya ganado las elecciones hace
menos de nueve meses por el 51 por ciento de los votos y atraviese una crisis socio-política
que no hace más que ir superando sus puntos máximos.
    Recordemos que, consciente de lo que se le venía encima, el gobernador resolvió enviar
a fines del año pasado -a días de haber reasumido por cuatro años- un proyecto de ley a la
Legislatura para declarar la emergencia provincial, decisión que implicaba un ajuste fiscal
que desató graves disturbios, cuya represión dejó al menos 23 heridos. Jaqueado política-
mente y hasta enemistado con la Presidenta -los miembros de La Cámpora resolvieron
dejar los puestos que ocupaban en su gobierno-, Peralta decidió retirar el controvertido
proyecto en marzo pasado. Como se ve, las cosas no le han ido mejor.
    En Chubut, el gobernador Martín Buzzi llegó al poder de una manera más complicada. Si
bien la provincia estaba más saneada y mejor administrada, el peronismo dividido en dos y
haber ganado en polémicos comicios que necesitaron hasta elecciones complementarias
no le mostraban un horizonte claro al sucesor de Mario Das Neves, que tomó decisiones
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drásticas aun antes de asumir: borró sus lazos con el peronismo disidente y se acercó al
kirchnerismo, mostrando incluso rasgos de fervor que suelen caer bien en Olivos. Así fue
que se convirtió en mascarón de proa de la embestida oficial contra Repsol, que terminó en
la expropiación de YPF.
   No tardaría Buzzi en advertir que su audacia no le aseguraba una mejor vida, pues de
entrada nomás advirtió que la ausencia de Repsol privaba a la provincia de fondos frescos
no sólo necesarios para su administración, sino también para el quehacer cotidiano de los
habitantes de la provincia.
   Hoy se encuentra jaqueado por un conflicto que parece no tener fin, desatado por el
inclasificable grupo de Los Dragones, un sector de la UOCRA cuya enemistad con la conduc-
ción nacional del gremio es de vieja data, que ocupó con inusitada violencia el yacimiento
de Cerro Dragón, afectando la producción de crudo y gas del mismo. Las autoridades de Pan
American Energy, concesionaria de ese yacimiento, están pasmadas por la inacción de las
autoridades políticas y judiciales; dicen que está perfectamente documentado quienes fue-
ron las 150 personas que ingresaron con tarjetas identificatorias al predio y que causaron
multimillonarios destrozos.
   Entre los principales damnificados de esos hechos de vandalismo están los contratistas
de PAE, que son precisamente los empleadores de Los Dragones, y que ahora han visto
agravarse su situación al resolver la empresa multinacional rescindirle los contratos. Las
dos empresas empleadoras de los casi mil trabajadores de la construcción que en principio
se quedarían si empleo, son Contreras Hermanos y Skanska.
   Previsiblemente, el gobernador Buzzi ha rechazado la rescisión de los contratos y ha
advertido que “es como tirar más leña al fuego”. Las mismas palabras han dicho los que
protestan cortando rutas e imposibilitan el normal funcionamiento del yacimiento desde
hace dos semanas. No se espera que cedan en sus posiciones extremas.
   El resto de la Patagonia no muestra señales de mayor calma. En Río Negro, el goberna-
dor anterior murió a manos de su esposa en la madrugada del primer día del año. Al menos
había conseguido que la Legislatura provincial le aprobara para entonces una ley de emer-
gencia similar a la que no pudo hacer prosperar Peralta en Santa Cruz. Hoy la provincia está
complicada por cuentas en rojo que vienen desde la administración radical que antecedió
a la actual, y problemas para los productores locales por las trabas a las exportaciones. A
todo esto hay que agregar el escándalo de los sueldos de entre 50 y 60 mil pesos que se
reveló perciben los cargos de mayor jerarquía en la provincia.
   Tierra del Fuego, donde los sindicalistas no suelen ser más dóciles, muestra una calma
que puede alterarse en cualquier momento. La gobernadora Fabiana Ríos ha garantizado
que abonará el sueldo y el aguinaldo en un solo pago, pero los gremios estatales no le creen
y se encuentran en estado de alerta y movilización.
   El gobierno nacional rechaza enfáticamente la palabra “ajuste”. Pero en el interior, es el
verbo que han comenzado a conjugar.




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          Scioli vivió su peor semana política
                       y va por más

              Tras una semana para el olvido, Daniel Scioli salió a hablar,
            acompañado por todo su Gabinete, donde no todos coinciden con
               la manera de responder a la presión. El gobernador prefirió
                                no abandonar su estilo.

                                                                       Publicado el 08/07/2012



    No podía terminar Daniel Scioli la que sin dudas fue su peor semana política sin dar
alguna señal categórica. Después de haber sufrido su administración dos contundentes
paros estatales y con la amenaza de una semana que no se espera que vaya a ser más
tranquila, se aguardaba su palabra frente a la crisis profunda que atraviesa la provincia que
él gobierna.
    El mandatario bonaerense había optado hasta el momento por el silencio y dejaba que
sus allegados respondieran las fuertes críticas provenientes del propio oficialismo. Es que
el sciolismo sólo ha prestado oído a esas expresiones. Ante las críticas de parte de los
gremios estatales, la línea bajada por el propio Scioli fue expresar comprensión y no emitir
juicio sobre las medidas. Pero lo que los molesta sobremanera ha sido el “fuego amigo”: las
voces que desde el kirchnerismo no dejan de fustigar a Scioli.
    Cerca del gobernador hoy no tienen dudas de que las intenciones del kirchnerismo duro
ya no son sólo “limarlo”. Están convencidos de que el objetivo de máxima es dejarlo fuera
de la gobernación y esa es hoy la premisa número uno. No deja de sorprenderlos esa acti-
tud, más allá de que siempre supieron que su segundo y último mandato provincial no sería
un lecho de rosas. Sabían plenamente que habría fuertes presiones porque Scioli encabece
la lista de candidatos a diputados nacionales del próximo año, aunque esta vez la suya no
debería ser una candidatura “testimonial”.
    Daniel Scioli pensó siempre que podría manejar el “factor Mariotto” que debió aceptar
cuando hace un año la Presidenta se lo puso como compañero de fórmula. El nunca pudo
elegir a su vice: en 2007, cuando Néstor Kirchner puso a Alberto Balestrini a su lado, Scioli
tenía claro que no se trataba de un “complemento”, ni mucho menos de un subalterno. Con
mucho más peso propio que Mariotto, y aun mayor trayectoria que él mismo en la Provin-
cia, Scioli logró tejer una muy buena relación con el exhombre fuerte de La Matanza, a
quien un ACV sacó de la política en abril de 2010. Optimista por naturaleza, Daniel Scioli no
tuvo dudas de que podría hacer transcurrir la relación con Mariotto por los carriles norma-
les. Hoy sabe que no es así, aunque no asume como un error haber cedido ante la imposi-
ción de CFK. Sabe que no tenía alternativa.
    El sciolismo piensa que en el kirchnerismo quieren verlo fuera de la gobernación, para
horadar definitivamente sus posibilidades en 2015. Pero no esperaban que esa embestida
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se diera con tanta anticipación.
    Así como reconoce Daniel Scioli que no tenía otro camino que aceptar que la Presidenta
le armara las listas legislativas y hasta la fórmula para la gobernación, tiene claro que no
puede pelearse con ella. Así ha desoído las recomendaciones de algunos íntimos y especia-
listas consultados que le recomendaron romper lanzas con el gobierno nacional. Ni loco lo
hará, porque no es su estilo, pero sobre todo porque sabe que la Provincia tiene una depen-
dencia extrema de los fondos nacionales.
    De ahí el discurso contemporizador que expresó durante su conferencia de prensa. Se
mostró conciliador, dispuesto a dialogar y escuchar a oficialistas y opositores, y para nada
confrontativo. Esa actitud y el hecho de haber hablado en el marco de una conferencia de
prensa en la que él mismo se ocupó de interrogar una y otra vez si había más preguntas, son
señales que lo diferencian del estilo K. Piensa además el gobernador que, más allá de la
amargura y desgaste que le provocan, las críticas perjudican sobre todo a quienes las emi-
ten.
    En el sciolismo no creen que las durísimas expresiones del intendente de Lanús le hayan
generado a Darío Díaz Pérez algún rédito en cuanto a imagen, como tampoco consideran
que los servicios que hoy está cumpliendo Mariotto eleven su ponderación personal, más
bien todo lo contrario. Claro que en el caso del vicegobernador, se descarta que supo desde
un primer momento cual sería su misión y tiene claro que está donde está con ese fin. Si bien
sabe que las balas que le rebotan a Scioli lo dañan a él, su apuesta es a que el desgaste del
mandatario termine favoreciéndolo. Y si llega el día en el que vaya a ocupar su lugar, será
cuando comience a sumar para sí mismo.
    Nadie tiene dudas de que en el caso extremo de que Mariotto quedara al frente del
Ejecutivo provincial, la asistencia nacional volvería a fluir.
    Pero más allá de haber dado la cara, el panorama lejos está de mejorar para el goberna-
dor, en cuyas cercanías temen que las dificultades para afrontar las obligaciones salariales
se repitan en el futuro, pese a haber afirmado Scioli lo contrario. Debió apelar a un decreto
para escalonar el pago de aguinaldos y tuvo que volver sobre sus pasos tras anunciar el
envío de un proyecto de ley de emergencia económica, pues desde el propio oficialismo le
anticiparon su rechazo. Si la reforma impositiva le costó semanas de desgaste, ni hablar de
un proyecto como el que había trascendido. Ahora están analizando una iniciativa que
pueda salir por consenso, que permita la renegociación de contratos y la unificación de
estructuras de empresas públicas para achicar gastos, además de renegociación de contra-
tos. “No es sólo para desdoblar los aguinaldos”, afirmó una fuente consultada, aunque más
allá de todo el maquillaje que quieran ponerle a estas medidas, el ajuste es severo y es difícil
sumar el apoyo que Scioli garantizó.
    Será además en un marco de presión de estatales que pararán y marcharán cada vez que
el proyecto sea tratado en la Legislatura. El gobernador tiene presente el fin de año tormen-
toso que vivieron algunos colegas que precisamente debieron enviar a sus legislaturas
proyectos de emergencia económica. Poco antes de morir a manos de su esposa, Carlos
Soria logró su aprobación en Río Negro, pero el santacruceño Daniel Peralta debió retirar el
proyecto luego de que el intento de aprobación terminara con una represión que dejó más
de veinte heridos a fines de diciembre pasado. Un nuevo intento de tratamiento fracasó en
marzo.
    En ese marco, los integrantes de La Cámpora abandonaron el gobierno santacruceño y
ese gobernador cayó en desgracia con la Casa Rosada. Scioli no quiere mirarse en ese espe-
jo.
    En otro pasaje de la conferencia de prensa, Scioli dijo no arrepentirse del partido de
fútbol jugado con Hugo Moyano en La Ñata. El líder camionero será reelecto esta semana al

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frente de una CGT muy disminuida, con la salida de gremios poderosos que formarán una
paralela, tal cual quedó confirmado luego de la estéril mediación del Ministerio de Trabajo.
Carlos Tomada dio luz verde a la fractura cegetista al confirmar que no había habido acuer-
do y que deberían ser los propios sindicalistas los que se ocupen de solucionar sus diferen-
cias. No sucederá antes de 2015.
   Hugo Moyano estará al frente de la CGT de la calle Azopardo, mientras que los sindicalis-
tas disidentes y afines al gobierno buscan el nombre que los defina. Rechazan con obvio
énfasis el capcioso nombre de “CGT Balcarce” que desde el moyanismo les ponen, pero no
es esa la única cosa que les resta por definir, comenzando por su titular. Aunque el metalúr-
gico Miguel Caló ya habla como tal.




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            Crónica de una ruptura cegetista
                       anunciada
            El gobierno puso un techo del 18 por ciento para las paritarias,
          que Moyano se preocupó por ignorar olímpicamente, y fue la excusa
                           precisa para detonar la ruptura.

                                                                         Publicado el 11/07/2012



   Fuera de cámaras, en un canal de cable al que el gobierno considera perteneciente al
“enemigo”, Hugo Moyano y Gerardo Martínez se confundieron en un abrazo. Acababan de
ser entrevistados por separado y en sendos reportajes no se prodigaron críticas; muy por el
contrario, hubo elogios para el “compañero” que escuchaba desde otra mesa en el estudio.
Uno es el jefe de la CGT y el otro aquel en el que el gobierno pensó en un primer momento
para desbancar al líder camionero.
   La propia Cristina Kirchner había sugerido su nombre, atraída por el perfil intelectual de
Martínez. Pero archivos desempolvados desde el propio seno del gobierno revelaron un
añejo vínculo laboral del jefe de la UOCRA con el Batallón 601, y quedó tempranamente
fuera de carrera.
   Lo que no dejó de lado el gobierno fue su objetivo de destronar a Hugo Moyano. No se
sabe exactamente cuando le bajó el pulgar definitivamente Cristina, pero sí está claro que
cuando eso sucede, no hay vuelta atrás. El titular cegetista venía embalado y así como
juntaba poder, bajo el ala permisiva del gobierno kirchnerista, acumulaba aspiraciones
políticas. Tuvo la mala idea de transparentarlas delante del matrimonio Kirchner en un
masivo acto celebrado en cancha de River. Allí habló Moyano de su sueño de tener un
presidente proveniente de las filas de los trabajadores, y la Presidenta le contestó luego
recordándole que ella trabajaba desde los 18 años.
   Su esposo estaba por entonces vivo y el propio Moyano ha dicho que las relaciones con
el kirchnerismo eran diferentes entonces. Desaparecido Kirchner, Cristina se ocupó de
desairar al camionero una y otra vez. Cuando Moyano pensaba en poblar las listas legislati-
vas oficialistas con hasta un tercio de dirigentes sindicales, la Presidenta habilitó sólo a su
hijo Facundo, que hoy hace equilibrio en el bloque del Frente para la Victoria de Diputados.
Lo recibió por última vez en septiembre en la Casa de Gobierno y no le concedió ninguno de
los pedidos que entonces llevó el titular cegetista.
   El gobierno puso un techo del 18 por ciento para las paritarias, que Moyano se preocupó
por ignorar olímpicamente, y fue la excusa precisa para detonar la ruptura.
   No fue Martínez finalmente el elegido, será Miguel Caló, pero da lo mismo. El gobierno
no habrá conseguido su objetivo de máxima, de dejar a Moyano a la vera del camino, pero
el presente encuentra al poderoso camionero con la CGT dividida y mucha menor compa-
ñía que la que contaba hasta hace apenas algunas semanas. En la pelea, Moyano perdió
dirigentes de su máxima confianza y el gremio más poderoso con el que cuenta es el suyo.
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No es poco, claro. Pero no tiene por ejemplo los sindicatos del transporte, como quedó
demostrado en el paro general de junio pasado, cuando la inactividad fue prácticamente
nula.
   Si algo tuvieron siempre claro los dirigentes sindicales fue que este 12 de julio no habría
elecciones entre dos listas. Descontaban que habría negociaciones hasta último momento,
pero nadie imaginaba una elección en cancha de Ferro, con militantes de un sector y otro
ubicados en veredas opuestas y listos para enfrentarse en un choque de imprevisibles con-
secuencias.
   Ya hay dos CGT. Tres, si sumamos a la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo. Y cinco
centrales sindicales, si agregamos las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli. Demasiados
sectores. Tan atomizados como la oposición.




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           Scioli quiere liquidar el aguinaldo
                        en agosto

             Los equipos económicos de la Provincia trabajan contrarreloj
            para encontrar alternativas para esta emergencia. Pero mientras
               el gobernador se ha propuesto reducir la brecha en el pago
           del aguinaldo, otros advierten que no está asegurada la plata para
                                 los sueldos de octubre.

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   Consciente de los tiempos que corren, el gobernador Daniel Scioli y su equipo termina-
ron la semana “a pura economía”, tal la frase que deslizó ante este medio un hombre del
equipo del mandatario provincial. Reuniones de alto nivel para analizar caminos alternati-
vos que permitan hacer frente a esta coyuntura impensada hasta no hace mucho tiempo se
extendieron casi todos los días de la semana hasta altas horas de la noche.
   E incluso el fin de semana. Tras concurrir este sábado a San Fernando para participar de
un acto de la campaña de vacunación contra el HPV, Scioli retomó los contactos con su
equipo económico para buscar hacer frente a esto que en la gobernación ya se asume con la
frase “vivir con lo nuestro”, que implica admitir que no habrá fondos extras para afrontar
futuras urgencias.
   Así como la anterior fue seguramente la peor semana en la vida política de Daniel Scioli,
la que pasó fue, como decíamos, una semana larga con eje en la economía. Que también
tuvo su costado político cuando el miércoles finalmente el gobernador se encontró con la
Presidenta en un acto, en el que Cristina lejos estuvo de darle alguna señal contemporizadora.
Muy por el contrario, por Cadena Nacional enumeró las cifras con que la Nación ha asistido
a la Provincia desde 2003 y le advirtió que “hay que gestionar, trabajar y no gobernar a
partir de operaciones y novelas”.
   Si algo detesta la Presidenta son las “operaciones” y estaba vinculando al gobernador
con una de ellas. Puede que en algún momento del discurso presidencial Scioli se haya
remontado en el tiempo al 22 de diciembre de 2005, cuando en su condición de vicepresi-
dente de la Nación y por lo tanto titular del Senado, debió soportar como la entonces
primera dama y senadora le dedicaba una perorata de 40 minutos para endilgarle haber
participado en una operación de prensa que la afectaba. Fue uno de los memorables “retos”
públicos que debió escuchar de Cristina Fernández. Hasta no hace mucho tiempo creía
enterradas en el pasado esas situaciones.
   El gobernador se fue antes que la Presidenta y más tarde no dejó trascender fastidio, sino
su aceptación de que las cifras dadas por ella en General Rodríguez eran precisas. Scioli en
estado puro. “Sus reacciones no son convencionales, no esperen que patee el tablero ni
lance diatribas contra el kirchnerismo, ese no es él”, aclaró un hombre de su entorno que lo
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conoce de años.
    Tal vez la máxima licencia que se permitió fue faltar al día siguiente al acto de inaugura-
ción de Tecnópolis, donde estuvo la Presidenta pero no Scioli. El argumento formal para
ausentarse fue que estaba trabajando en buscar alternativas para achicar los tiempos en el
pago del aguinaldo a los trabajadores estatales.
    Esa fue la promesa que justamente le hizo Scioli a los dirigentes de UPCN con los que se
entrevistó el jueves: hacer todo lo posible para que los cuatro pagos previstos se achiquen
a dos. Según confiaron a este medio funcionarios bonaerenses, se trabaja sobre la idea de
poder cumplir con el aguinaldo para antes de mediados de agosto y así cerrar este capítulo
amargo que está atravesando la administración sciolista.
    Pero no será fácil. La oposición tiene datos que no despiertan optimismo. Desde allí son
varias las voces que alertaron que lo del aguinaldo podría extenderse a los sueldos y al
respecto deslizaron que faltarían 400 millones de pesos para pagar los sueldos de octubre.
Y eso, teniendo en cuenta que no siga cayendo la recaudación, como está sucediendo en el
marco de este enfriamiento que vive la economía y al que esta crisis no hace más que
agravar. De ser así, ¿qué podría pasar con los sueldos de noviembre y diciembre?
    Consultada al respecto, la ministra de Economía Silvina Batakis insiste en que los suel-
dos están garantizados hasta fin de año.
    Curados en salud, los sindicalistas se han puesto duros temiendo que después del agui-
naldo escalonado, los sueldos sean los que se paguen en cuotas, y después haya que apelar
a las cuasimonedas. En ese marco, prevén nuevos paros para esta semana a los que desde el
gobierno bonaerense minimizan. Si bien aclaran que les preocupan las protestas, destacan
que sólo es ATE el que hará huelga esta semana. “Son muy ruidosos, pero no los más nume-
rosos”, detallan. UPCN es, como a nivel nacional, el gremio que nuclea a la mayor parte de
los trabajadores bonaerenses; la última semana realizó sólo un día de paro y no prevé
repetirlo en los próximos días.
    Algunos dicen que el gobierno nacional está dispuesto a llevar la presión sobre la pro-
vincia hasta el extremo, pero no dejará que se incendie, lo que lleva a pensar que tarde o
temprano vuelva a llegar una asistencia nacional para la Provincia.
    Daniel Scioli dice pensar que no le dan más plata sencillamente porque el gobierno
nacional no tiene más. Por eso está auscultando otras opciones que van más allá de restrin-
gir gastos. La renovación de las licencias para el juego es una, aunque no es suficiente para
salir del atolladero.
    Previsiblemente el tema de la falta de recursos y la necesidad de discutir la coparticipa-
ción llegó al Congreso. Son esas ocasiones en las que el oficialismo preferiría no abrir los
recintos, sobre todo teniendo en cuenta que no hay grandes temas para debatir y ya se
inicia el receso de invierno, pero en el Senado había que sesionar sí o sí para cumplir con la
formalidad de dar ingreso al pliego de Alejandra Gils Carbó para la Procuración General de
la Nación. Así, en plena sesión el radicalismo abrió la discusión sobre la situación fiscal en
las provincias. Y a contramano del discurso presidencial, el mendocino Ernesto Sanz advir-
tió que “los problemas que vive Argentina no son exógenos, son bastante criollitos por
decirlo de manera vulgar, y esos problemas criollitos son mucho más fuertes que cualquier
otra vinculación con la crisis mundial”.
    “El estancamiento económico que está viviendo la Argentina hoy es un problema nues-
tro; no podemos echarle la culpa a nadie. La inflación es del 25% anual. El déficit de las
cuentas públicas –la nacional y la de cada una de las provincias–, la conflictividad social y
todos los problemas de índole política son exclusivamente nuestros”, dijo. En ese marco, se
reclamó discutir la ley de coparticipación federal.
    Será una discusión estéril. Por más que en su artículo 75 la Constitución a la que muchos

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ya piensan en volver a reformar haya establecido en 1994 que corresponde al Congreso
aprobar una ley que asegure a las provincias “la automaticidad en las remesas de los im-
puestos coparticipados”, y que la distribución entre la Nación y las provincias “contempla-
rá criterios objetivos de reparto; será equitativa, solidaria y dará prioridad al logro de un
grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el
territorio nacional”, ese mandato aún no ha sido cumplido. Ni lo será, porque nadie piensa
que las provincias vayan a ponerse de acuerdo en ceder puntos de coparticipación a favor
de otras.
   En consecuencia, lo que tenemos es la actual concentración de recursos en manos del
Tesoro nacional, en desmedro de todas las provincias.




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126
                   Cómo influirán los precios
                      record de la soja

           Los kirchneristas se fastidian cuando les hablan de “viento de cola”,
               pero el tema de los granos es clave para el presente y futuro
                                        del gobierno.

                                                                        Publicado el 18/07/2012



    Un viejo dicho popular que se le adjudica a un kirchnerista de la primera hora como
Dante Dovena dice que “la mujer ideal debe tener los ojos de Elizabeth Taylor, las tetas de
Sofía Loren... y el culo de Néstor Kirchner”. Con el tiempo, el chiste se fue repitiendo,
aggiornado a los tiempos vigentes: cambiando los nombres de las damas según los gustos
de cada época. Pero el final siempre se mantuvo inmodificable.
    La aureola de imbatibilidad de los Kirchner se extendió hasta que en 2009 no sólo
perdieron las elecciones legislativas, sino que el propio Néstor Kirchner fue la cara de la
derrota de esa elección en la que ni su figura, ni la de Daniel Scioli secundándolo, alcanzaron
para ganar en la provincia de Buenos Aires. Pero el kirchnerismo se repuso de esa experien-
cia y ganó la elección que valía, la siguiente, y gobernará hasta 2015.
    Dirán que no fue “suerte” lo que influyó en ese resultado y tendrán razón los que así lo
afirmen, aunque al menos una dosis de ella siempre es necesaria en política. En rigor, no
podrá negarse que la buena fortuna puso su cuota a favor de la administración kirchnerista
desde 2003, cuando el gobierno pudo cosechar los resultados de un commodity que se
transformó en una suerte de “petróleo verde” para nuestro país: la soja.
    Los kirchneristas se fastidian cuando les hablan de “viento de cola”. Es un término que
rechazan por considerar que ese concepto soslaya todos los valores propios de las sucesi-
vas administraciones K. Y tienen razón, pero es cierto que el contexto internacional ha
acompañado más que satisfactoriamente en el momento preciso, justo cuando el país había
tocado fondo.
    Es cierto que, como en 2008, el contexto internacional hoy vuelve a ser depresivo. Y la
crisis pareciera ser peor que la que sobrevino en el mundo justo cuando el gobierno libraba
su batalla con el campo por la 125, cuyo episodio final cumplió justo esta semana cuatro
años (hablamos del voto “no positivo” de Julio Cobos). Aunque hay quienes sostienen que
no es así, que esta vez no es peor, pues Estados Unidos no tiene hoy un rol protagónico en
la debacle y seguirá creciendo. Pero sobre todo hay un factor clave a la hora de ser optimis-
tas: los valores record que está alcanzando la soja.
    Hay que tener en cuenta ciertos datos para contemplar la magnitud de estos beneficios.
La superficie histórica de la soja sembrada se ha duplicado -hoy estamos en casi 20 millo-
nes de hectáreas-, y el precio se ha multiplicado por 3,3. En los 90, el valor de la soja
oscilaba entre 150 y 160 dólares, mientras que hoy ha pasado la barrera de los 600. Todo
                                             127
tiene que ver con la demanda de China, y sobre todo la sequía en Estados Unidos, Brasil y
Argentina.
    El dato es más que alentador, pero no para el presente. Mencionamos la sequía en nues-
tro país, y antes de sufrirla se habían previsto 54 millones de toneladas y vamos a tener
escasamente 39. Como dijimos, el precio se disparó justamente por la merma.
    Pero hay un tema que hay que tener en cuenta para entender que el beneficio de estos
precios extraordinarios no se verá ya. Para tener las autorizaciones para exportar, los
exportadores deben pagar con anticipación de hasta un año los ingresos fiscales, y lo liqui-
dan al precio de ese momento, no al actual. Por lo tanto, debemos retrotraernos al precio
de la soja de un año atrás, de entre 420 y 450 dólares. Eso es lo que Argentina ya percibió.
    Hay otros factores que oscurecen el panorama. Las economías regionales están sufrien-
do mucho, no sólo por las trabas a las exportaciones, sino porque han perdido
competitividad. “La inflación se ha comido la competitividad del tipo de cambio, entonces
resulta muy difícil decirle a un comprador del exterior: ‘mirá, los precios aumentaron en
dólares un 20%’”, explicó a este medio un importante hombre del campo, que extendió esa
situación al algodón, la yerba mate y la industria vitivinícola, entre otras actividades.
    Los buenos precios de la soja de ahora van a repercutir en la intención de siembra que
empieza después de la primavera. Serán los ingresos fiscales y comerciales de la balanza de
2013. Si Argentina cosecha el próximo año -como se prevé, si el tiempo acompaña- 55
millones de toneladas, habrá que tener en cuenta que seguramente Brasil también tendrá
una buena cosecha y estos valores quizá no persistan. Pero en ese caso, el volumen com-
pensará la caída de precios.
    Los especialistas advierten que en este marco hoy el problema está en convencer a los
chacareros que siembren, pues la rentabilidad que tienen no es comparable a los valores
que se manejan. E incluso los grandes pooles de siembra están repensando qué hacer. Hay
ejemplos como el de un pool que sembró el año pasado 250 mil hectáreas y este año está
pensando en sembrar sólo 100 mil. Influye entre otros factores que el financiamiento de los
bancos era de 2% en dólares y hoy está en 20% en pesos. Y los inversores del exterior que
antes ponían plata para la campaña, hoy están reticentes porque no tienen garantizado
cómo llevarse las ganancias.
    En este contexto, la inflación es la madre de todos los problemas. Un productor explicó
a este periodista que “al nivel de rentabilidad, o le aumentas los ingresos o le bajás los
egresos. Para aumentarle los ingresos, tenés que bajar las retenciones, porque aunque
tengas este nivel de precios, hoy no resiste este nivel de costos muy alto”. Pero aclaremos
que el gobierno no piensa en bajar las retenciones. “Entonces van a optar por sacar una ley
de arrendamiento para bajar el precio”, sugirió nuestro interlocutor.




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     Kirchner-Scioli: se acabó lo que se daba

               La relación entre Daniel Scioli y los Kirchner siempre supo
         de altibajos. Y hubo picos de tensión que sólo la paciencia inagotable
           del gobernador bonaerense evitó que esa alianza desbarrancara.
         En esta nota damos cuenta de ese vínculo complicado que hoy parece
             llegar al final del camino, aunque una de las partes se resista
                                       a aceptarlo.

                                                                       Publicado el 20/07/2012



    Vertiginosos como son los tiempos de la política en la Argentina, cualquier despreveni-
do podría llegar a pensar que el Gobierno nacional y el bonaerense tuvieron siempre una
relación ríspida, más allá de los esfuerzos del gobernador por resaltar que “aquí no ha
pasado nada”. Cuesta entender este presente si se observa la relación que ha mantenido
Daniel Scioli para con el kirchnerismo, donde no ha sido por cierto nunca una figura lateral,
sino todo lo contrario.
    Vicepresidente en la primera gestión K, gobernador del principal distrito argentino en
dos períodos, y nuevamente compañero de ruta de Néstor Kirchner cuando aquel incursionó
en tierras bonaerenses como cabeza de lista legislativa, Scioli puede reivindicarse a sí mis-
mo como un personaje central del modelo, aunque desde el corazón del poder hoy piensen
lo contrario y practiquen dardos con su figura.
    Desde el seno del sciolismo sugieren recordar al gobernador acompañando permanen-
temente a la presidenta en los incontables actos realizados en la Provincia, sobre todo
durante la campaña electoral del año pasado.
    Pero para rebatir esos conceptos, a cualquier observador le basta ver todo lo que rodeó
esa elección de 2011. No sólo porque el gobernador debió ver cómo la presidenta le armaba
las listas legislativas provinciales, más allá de que tampoco pudo incorporar más de un par
de nombres a la de diputados nacionales. Daniel Scioli tenía claro cómo venía la mano para
él cuando desde La Rosada le dieron vía libre a Martín Sabbatella, para que con su candida-
tura le restara votos al gobernador que iba por su reelección.
    Ni qué hablar cuando Cristina le bochó los nombres de José Pampuro y María Cristina
Alvarez Rodríguez como compañeros de fórmula, poniéndole en cambio a Gabriel Mariotto.
    Optimista por naturaleza -demasiado dócil para los que no lo quieren bien-, Daniel Scioli
tragó saliva y aceptó obedientemente, pero sin pensar que ese nombre fuera a terminar
perjudicándolo. Por el contrario, pensó siempre que podría manejar el “factor Mariotto”.
De hecho, él nunca pudo elegir a su vice: en 2007, cuando Néstor Kirchner puso a Alberto
Balestrini a su lado, Scioli tenía claro que no se trataba de un “complemento”, ni mucho
menos de un subalterno. Con mucho más peso propio que Mariotto, y aun mayor trayecto-
ria que él mismo en la Provincia, Scioli logró tejer una muy buena relación con el exhombre
fuerte de La Matanza, a quien un ACV sacó de la política en abril de 2010.
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   Confiado, no tuvo dudas entonces de que podría hacer transcurrir la relación con
Mariotto por los carriles normales. Hoy sabe que no es así, aunque no asume como un error
haber cedido ante la imposición de CFK. Sabe que no tenía alternativa.
   Toda esa historia es tan frenética como actual. Transcurrió muy poco tiempo desde el
amor al odio, aunque suene fuerte usar esa palabra, pero más de un kirchnerista está muy
cerca de ese sentimiento para con el gobernador.
   Sin embargo, un análisis detallado de las relaciones entre el kirchnerismo y Daniel Scioli
permite entender mejor esta historia de encuentros y desencuentros.

La Comisión Anti-Lavado

    Una relación que arrancó con desconfianza, a partir del pasado del hoy gobernador, que
se inició en la política de la mano de Carlos Menem, y cuyos antecedentes no tienen que ver
con la militancia que tanto seduce al kirchnerismo. Scioli se destacó en un deporte muy
caro como la motonáutica y se regodeó siempre de su cerrcanía con artistas que no son del
paladar K.
    El primer espacio que compartió Scioli con un Kirchner fue la Cámara de Diputados,
durante los pocos años que Cristina Fernández pasó en ese Cuerpo. Y ambos estuvieron
cerca en 2001, cuando se formó la Comisión Especial de Investigación de Lavado de Dinero
que presidió Elisa Carrió.
    Al conformarse la misma, se eligieron representantes de todos los partidos, y en cuanto
al peronismo, se ubicó gente de todos los sectores. Daniel Scioli fue designado en nombre
del menemismo, luego de quedar en el camino Martha Alarcia y el hoy kirchnerista Manuel
Baladrón, actual presidente del directorio del Organismo Regulador del Sistema Nacional
de Aeropuertos (Orsna).
    Cristina de Kirchner formó parte de esa comisión a pedido especial de su esposo, que
llamó directamente al gobernador José Manuel de la Sota para pedirle que le dejara a ella el
lugar que iban a darle a Eduardo Di Cola.
    Previsiblemente, el resto de sus compañeros lo veía a Scioli como una suerte de caballo
de Troya dentro de la comisión, cuyo fin sería estrictamente transmitirle a su jefe político
todo lo que allí sucediera y desviar eventualmente la investigación en el caso de que apun-
tara hacia sectores menemistas.
    Sobre la marcha el exmotonauta se encargaría de aventar fantasmas. Si bien al cabo de la
investigación firmó individualmente uno de los cuatro dictámenes que salieron de la Comi-
sión, al que peyorativamente llamaron “la monografía” -y en realidad lo era; “presentó un
paper sobre qué es el lavado de dinero en teoría”, aseguró un asesor de otro integrante de
la comisión-, él sabía que venía con el mote de menemista y se ocupó de demostrar que no
trabajaría contra la investigación.
    “Inclusive le dijo a Cristina que si la tenía que bancar, la bancaría. Scioli en ningún momen-
to jugó dentro de esa comisión para el menemismo”, aseguró alguien cercano a la hoy presi-
denta, mientras que Rodrigo Herrera Bravo, otro de los que asesoró a la CFK en la comisión
afirmó: “Scioli se comportó de una manera razonable, sin apañar nada”.

Compañero de fórmula

   Muy posiblemente Kirchner no haya elegido a su vice por la charla que mantuvo con
Felipe Solá en febrero de 2003, pero lo cierto es que el entonces gobernador bonaerense,
siempre tan afecto a contar infidencias, reveló luego que le había recomendado al candida-
to el nombre de Scioli durante una charla privada que mantuvieron. Lo hizo en momentos

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en que trataba de posicionarse dentro del propio PJ bonaerense, donde el apoyo a su can-
didatura para la reelección tambaleaba, sobre todo luego de que la esposa de Eduardo
Duhalde, Hilda González, rechazara su invitación a acompañarlo como vicegobernadora.
    En ese marco deslizó que le había dicho al santacruceño que Daniel Scioli tenía el perfil
adecuado para introducirle frescura y movilidad a la campaña. Kirchner escuchó el conse-
jo en silencio, pero los que estallaron fueron las primeras espadas kirchneristas al oír que
Solá promocionaba su recomendación, y lo llenaron de críticas. “Que se ocupe de su cam-
paña”, fue lo menos que le espetaron.
    Hubiera sido muy natural que el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, fuera el
compañero de fórmula de Kirchner. El lo había potenciado cuando otros le daban la espalda
en la provincia de Buenos Aires y mandaba en el municipio más populoso del país, donde a
la postre el santacruceño sacó más votos que -por ejemplo- en toda la provincia de Córdo-
ba. No era poco, teniendo en cuenta que allí se jugaba una gran parada Alberto Pierri,
exhombre fuerte local y jefe de campaña de Menem en la provincia de Buenos Aires en
2003, lo cual implicaba un gran flujo de dinero para los comicios. No por nada en el Merca-
do Central -situado en La Matanza- hizo Kirchner su último acto de campaña en vísperas de
la elección del 27 de abril.
    Otro de los nombres en los que se pensó para vice fue el del hoy senador Aníbal Fernández.
Como se ve, siempre se especulaba pensando en la provincia de Buenos Aires, aunque al
final se concluyó que si el territorio bonaerense estaba ganado, había que buscar un candi-
dato de otro perfil. Ahí sonó el nombre del ministro de Economía, Roberto Lavagna, alen-
tado por el propio Eduardo Duhalde que se entusiasmaba por lo bien que medía en las
encuestas y lo mucho que podía fortalecer a su candidato. Además, porque quería tener
junto a su delfín a alguien “racional” y confiable.
    Pero ni Kirchner estaba convencido con Lavagna, ni al propio ministro le hacía demasia-
da gracia el papel de vicepresidente.
    Allegados a los Kirchner aseguran que Cristina tampoco influyó en la designación de
Scioli. De hecho, dicen que la hoy presidenta estaba más inclinada por Lavagna para el
cargo de vice, lo mismo que Alberto Fernández. Así lo sabía el propio Scioli, quien durante
una cena compartida con ellos luego de haber sido escogido, miró a los dos Fernández y, sin
nombrarlos directamente, dijo: “Yo sé que algunos de acá no me quieren, pero les voy a
demostrar que estoy capacitado para la vicepresidencia”.
    Hasta entonces Scioli había estado más abocado a lograr la imposible: de unir al peronismo
porteño tras su figura, y el mismo fin de semana en el que se anunció que acompañaría a
Kirchner encabezaba la lista de unidad en la elección del PJ metropolitano. Al respecto,
vale recordar la indignación de sus compañeros de partido cuando se enteraron por los
diarios de que ya no podían contar con el candidato a jefe de Gobierno que estaban eligien-
do ese día.
    Será por eso que uno de los más felices por la elección de Kirchner fue Aníbal Ibarra, que
veía así desaparecer a un eventual competidor. En el futuro, Kirchner le haría más “favo-
res”, al llevarse a su gabinete a otros adversarios como Rafael Bielsa y Gustavo Beliz, lim-
piándole el camino de rivales.
    Néstor Kirchner quería dar una señal de que no pensaba hacer antimenemismo desde la
presidencia, y Scioli -que, según le había asegurado Cristina, era confiable en ese sentido-
daba el perfil adecuado de juventud, capacidad y honestidad que caía bien en las clases
populares a las que se buscaba seducir.
    Kirchner iba a anunciar el martes 25 de febrero el nombre de Scioli, pero debió adelan-
tar los tiempos por una jugada de último momento. Según aseguran operadores del
santacruceño, el sector del duhaldismo que no había entrado en el acuerdo establecido con

                                             131
el Presidente, entre los que señalan a Carlos Ruckauf, utilizó el nombre de Lavagna para
ensuciar la elección del vicepresidente. A sabiendas de que no aceptaba ser candidato, le
transmitieron al diario La Nación que Duhalde le ofrecería el cargo al ministro y así salió
publicado el sábado 22. Mientras tanto, Ruckauf invitó a su casa de Villa Gesell al ministro
y a Duhalde, quien supuestamente sería el encargado de ofrecerle allí el cargo. Si Lavagna
decía que no, el plan B era Juan José Alvarez, según le contaron a la prensa, pero estaba
claro que Kirchner quedaría malparado cuando se supiera que ya el primer designado le
había dicho que no.
   Los kirchneristas trataron de neutralizar la jugada por la misma vía, y lo hicieron a
través del diario Clarín, al que operadores del santacruceño adelantaron la designación de
Scioli. Eran tiempos en los que “la corpo” no era tan mala… Así, cuando el presidente
Duhalde llamó al candidato presidencial para preguntarle qué le decía a Lavagna, el
santacruceño le dijo que ya había arreglado con Scioli.
   Precisamente con Scioli y su mujer había estado en enero de 2002 en El Calafate. Allí
había concurrido el entonces flamante secretario de Turismo con su esposa Karina Rabolini
para festejar su cumpleaños lejos de las cacerolas que sonaban en Buenos Aires. Las dos
parejas estaban de mieles, pero ese encuentro no fue determinante para la elección poste-
rior.
   Las dos parejas volvieron a aparecer juntas, en público, cuando en vísperas de las elec-
ciones fueron al programa de Mirtha Legrand. Eran tiempos en que “la diva de los almuer-
zos” tampoco era tan mala…

La hora del castigo

    El idilio entre Scioli y el kirchnerismo fue breve. Llevaba menos de tres meses el Gobier-
no de Néstor Kirchner cuando el entonces vicepresidente quedó en la mira K. Algo había
hecho. Es que Scioli venía diferenciándose del primer mandatario en diversos temas. El
círculo áulico kirchnerista lo estaba monitoreando desde hacía tiempo, por su relación con
las empresas de servicio privatizadas y sus viajes al exterior, armados en forma indepen-
diente y con agendas elaboradas por sus contactos internacionales, anticipándose a las
visitas del propio Kirchner.
    Y para peor, cortejando a empresarios a los que luego el presidente castigaba sin con-
templaciones.
    Semejante nivel de independencia del vicepresidente se contraponía con el estilo K,
consistente en tener todo bajo control y bajar un discurso único. “A este Gobierno no le
gusta ser sorprendido, sino sorprender”, apuntaba por entonces un hombre del entorno
kirchnerista.
    Daniel Scioli no tenía relevancia en el Senado, que era su ámbito natural pero en el que
resultaba un recién llegado, y por el contrario quería mantener su ingerencia en área Turis-
mo, donde había pactado con Kirchner mantener a su gente y su presencia. Fue así que
ciertos sectores empresariales molestos porque Kirchner no les daba cabida comenzaron a
coquetear con el exmotonauta, igual que algunas fracciones del propio justicialismo que no
lograban digerir al santacruceño.
    Scioli sabía que en el Senado él era una figura decorativa y que el poder real allí estaba en
manos de la esposa del presidente, así que hacía la suya, hasta que se le ocurrió hablar de un
tema legislativo demasiado caro al sentimiento kirchnerista. “Los países serios no anulan
leyes”, dijo cuando el Parlamento se disponía a hacer eso con el Punto Final y la Obediencia
Debida. Resultaba casi una ironía nada menos que respecto del eslogan de campaña.
    No fue lo único: por esos días había tenido la osadía de anticipar un futuro aumento de

                                              132
tarifas, pero en esa cuestión tenía el resguardo de estar repitiendo lo que le había escucha-
do decir al propio ministro de Economía. En cambio, con las leyes del perdón, hablaba por
sí mismo.
    Néstor y Cristina Kirchner lo tomaron casi como una declaración de guerra y le hicieron
sentir el rigor. Fue en agosto de 2003, cuando Kirchner les pidió la renuncia al secretario de
Turismo y Deporte, Germán Pérez, y a otros once funcionarios del área. El argumento
oficial fue que se trataba sólo de “un cambio funcional” que ya se venía barajando. Tras
conocerse la medida, Scioli fue directo a la Casa Rosada, donde su compañero de fórmula lo
hizo esperar en el vestíbulo inútilmente, desde las 20 a las 23.16, sin atenderlo.
    ¿Qué les dijo a los periodistas cuando se fue? “Sin comentarios, está todo bien”.
    Exultante tras el correctivo aplicado contra el presidente del Senado, en la sesión veni-
dera la entonces primera ciudadana se paseó satisfecha por el recinto mirando de reojo al
hombre al que acababan de recordarle que su función se limitaba a tocar la campanita. Y
por toda respuesta a las consultas, se limitaba a encogerse de hombros y repetir que Scioli
no podía decir que un país serio no anulaba las leyes, siendo como era una frase de la
campaña de Kirchner. Lo cual, estaba claro, lo tomaban como una mojadura de oreja.
    La actitud presidencial fue para muchos excesiva. El periodista Alfredo Leuco -que por
esos días simpatizaba bastante con el Gobierno- consideró que el presidente se había equi-
vocado al usar “un cañón para matar un mosquito. Provocó una crisis y le dio una dimen-
sión que se podría haber evitado. No se puede gobernar solamente con los incondicionales.
Eso achica la visión”, sostuvo en una columna publicada en la revista Noticias.
    Así las cosas, las resistencias que la anulación de las leyes del perdón despertaba en la
Cámara alta desaparecieron ante el razonamiento de que un rechazo a la anulación sería un
golpe para el presidente en su tenida con Scioli. De esa forma convenció a los reticentes el
titular del bloque, Miguel Angel Pichetto. La desmedida pulseada entre el presidente y su
vice fue entonces el factor determinante para alinear al bloque oficialista detrás de los
deseos del primero.
    Daniel Scioli no estuvo a la hora de la votación, cuando de madrugada el Senado declaró
“insanablemente nulas” las leyes del perdón. En su lugar, presidía el Cuerpo el sanjuanino
José Luis Gioja.

Maltrato en el Senado

   Pero esa no fue la única tormenta que debió atravesar Scioli. La senadora Fernández de
Kirchner lo sacudiría un par de veces más por esos días. Ya de por sí ella no había estado
presente en la sesión del 28 de mayo de 2003, en la que el vicepresidente debutó en su
puesto al frente de la Cámara alta. Muchos lo tomaron como una señal. Pero en los días en
que el presidente Kirchner decidió castigarlo, Cristina le enrostró en plena sesión descono-
cimiento del trámite parlamentario.
   Cristina decidió aleccionar públicamente a Scioli cuando se establecían los pasos a se-
guir respecto del juicio político a Eduardo Moliné O’Connor. Con poco espacio para la
tolerancia, Cristina explicó en forma vehemente cada uno de los pasos que debían seguirse
a su juicio, luego de que Scioli -que llevaba en la función menos de tres meses, contra años
de la primera dama- propusiera la constitución de la Cámara en tribunal para tomar jura-
mento a los presentes y fijar así el procedimiento.
   Cristina le marcó que correspondía darle entrada a un proyecto suyo que proponía lo
mismo, “en virtud de haber dado lugar a conformación de causa, de conformidad al artículo
53 de la Constitución nacional”. Voluntarioso, Scioli propuso someter a votación el pro-
yecto, que resultó aprobado. Pero trastabilló luego cuando llegó un pedido de excusación

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de parte del senador radical Raúl Baglini, que parecía obligar a ser debatido previamente a
la toma de juramento. Ahí saltó nuevamente Cristina quien, fastidiada, resolvió que la
salvedad que planteaba Baglini debía pasar a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que
ella presidía, que funciona como secretaría del tribunal.
    No fueron pocos los que advirtieron que el enojo de Cristina Kirchner con Scioli tenía
que ver con el castigo impuesto por su esposo, pero un “cristino” se encargó de poner las
cosas en su lugar: “Ojo que Cristina tiene sus propios disgustos, que no necesariamente
coinciden con los de su esposo”.
    Pero estaba claro que en este caso coincidían.
    Hubo otra oportunidad en la que el vicepresidente debió poner su mejor cara de pocker
ante la embestida de la senadora Kirchner. Fue a fines de 2005, cuando la primera ciudada-
na pidió una cuestión de privilegio y resultó que su embestida iba nada menos que contra el
presidente del Cuerpo, Daniel Scioli, a quien ella acusó durante 40 minutos por una supues-
ta “operación de prensa” en su contra (ver recuadro).

La hora de la recuperación

    El hoy gobernador supo sobreponerse de esos malos momentos y en el marco de la
hiperactividad que le dio a su labor al frente del Senado, salió adelante. Puso en marcha
Senado TV, y realizó un sinfín de actividades en el Salón Azul de la Cámara alta que le dieron
mucha visibilidad a un cargo que generalmente no la tiene. Entre ellas, homenajes a Diego
Maradona y Sandro, que tuvieron gran difusión.
    Pensando en su futuro político, trabajaba para ser candidato a jefe de Gobierno porteño
en 2007, hasta que el propio Néstor Kirchner decidió modificar esos planes. Convencido
de la importancia electoral de la provincia de Buenos Aires, el kirchnerismo había librado
y ganado allí la que definió como “la madre de todas las batallas”, cuando Cristina Fernández
derrotó a Chiche Duhalde en 2005, y ahora se proponía reforzar al máximo la oferta electo-
ral en ese distrito, para asegurar una amplia victoria en las presidenciales de 2007. Así fue
que el entonces presidente le pidió a Scioli mudarse a la provincia para ser gobernador.
    Está dicho que Daniel Scioli nunca les dijo que no a los Kirchner, y así se lanzó a la arena
bonaerense, donde la jugada claramente le resultó exitosa, pues su imagen se potenció a
niveles impensados.
    Esa buena imagen fue la que Néstor Kirchner buscó aprovechar cuando lo puso en la
lista que él mismo encabezaría para las legislativas de 2009. Claramente el gobernador
aceptó muy a su pesar, pero ya está dicho… nunca les dijo que no.
    Así es que Daniel Scioli fue uno de los candidatos “testimoniales” de 2009, una experien-
cia que no resultó exitosa para el kirchnerismo, pero de la que el incombustible gobernador
volvió a salir prácticamente indemne.
    Así y todo, la relación volvió a tener sus picos de tensión. Sobre todo cuando una vez
más volvió a ser reprendido por un Kirchner en público, el 10 de septiembre de 2010.
Conmovido por el caso de la embarazada baleada en el marco de una salidera bancaria,
Scioli le había dicho al esposo de Carolina Píparo, Juan Ignacio Buzali, que tenía “las manos
atadas”, y así lo hizo trascender el hombre ante la prensa.
    Kirchner recogió el guante y durante un acto público en el que estaba presente el gober-
nador bonaerense, le espetó: “Diga quien le ata las manos para no solucionar la inseguridad
en provincia. No tenga miedo gobernador Scioli, porque usted nunca lo tuvo, dígalo, hay
que solucionar el problema de la justicia, todavía nuestra justicia, no toda, porque genera-
lizar es malo, no solo retarda, en el propio retardo generan acciones que permiten que los
delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra”.

                                              134
   “El que gobierna la Capital (por Mauricio Macri) le echa la culpa de lo que no puede hacer
a los demás. No se puede hacer eso. Hay que ser responsable. No se puede especular para
quedar bien o mal mediáticamente o para analizar los costos políticos. Hay quienes se
rodean de asesores de imágenes, lo que debe ser desterrado de la política para volver a la
verdad y a la sinceridad de las convicciones”, expresó Néstor Kirchner. Scioli no dijo nada.

¿Ultimo round?

    Decíamos al principio que Daniel Scioli sabía lo que le esperaba cuando la presidenta le
acotó los márgenes no sólo para el armado de las listas legislativas, sino hasta para elegir a
su compañero de fórmula. Pero no esperaba que a menos de medio año de los cuatro que le
tocan gobernar, estallaran para él la cantidad de conflictos que hoy afronta. Siempre pudo
sobrellevar situaciones límites en materia de seguridad, como el mencionado caso Píparo,
o el aun más dramático asesinato de Candela. Así y todo, salió indemne. Todo un misterio
para los observadores de Olivos.
    Cuentan cerca del gobernador que lo que más ve como una traición es que le hubieran
prometido que tendría los fondos requeridos si aplicaba el revalúo inmobiliario por decre-
to, como hizo. Pero no dirá esas cosas en público. Resistirá en silencio y sin quejarse como
lo hizo durante los últimos actos públicos en los que la presidenta lo aludió sin contempla-
ciones. Si de destratos hablamos tiene, como se ve mucha experiencia en la materia.
    Y rechaza los comentarios de quienes sostienen que su error fue haber proclamado su
candidatura con tres años y medio de antelación. Sabe que lo que hoy vive estaba planifica-
do y nada lo hubiera cambiado, ni aun si anunciara su renuncia a esa postulación, en aras
del bien de los bonaerenses. Tiene claro hoy que es un rival de CFK y mientras mantenga esa
envergadura, no tendrá paz.




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     Los sentimientos de Cristina hacia Evita

              Desde que su esposo llegó a la primera magistratura, Cristina
            Fernández de Kirchner sabe que ha merecido comparaciones con
                         Eva Duarte, sobre todo en el exterior.

                                                                        Publicado el 26/07/2012



    Es seguro que cuando Eva Duarte pronunció la frase “volveré y seré millones”, no esta-
ría aludiendo a su imagen impresa en billetes, como se dispuso esta semana a modo de
homenaje en el 60° aniversario de su fallecimiento. Esta referencia, que seguramente des-
pertará ironías no exentas de morbo en las redes sociales, en modo alguno pretende mini-
mizar la importancia de la distinción que el Estado argentino le está prodigando a la
“abanderada de los humildes” a través de esta administración.
    Le correspondió a la primera mujer argentina elegida presidenta a través de los votos
decidir la impresión de billetes en nuestro país con una imagen femenina. Todo un símbolo
para quien sabe que la historia ya le tiene reservado el mérito de haberse convertido en la
mujer más importante en el peronismo, después de Eva.
    Desde que su esposo llegó a la primera magistratura, Cristina Fernández de Kirchner
sabe que ha merecido comparaciones con Eva Duarte, sobre todo en el exterior. En víspe-
ras de la asunción de Néstor Kirchner en la Argentina, la publicación norteamericana Knight
Ridder hacía este comentario para presentar a CFK: “¿Qué se obtiene de juntar a Hillary
Rodham Clinton con Evita Perón? En Argentina la respuesta parece ser Cristina Kirchner, la
próxima primera dama”.
    “Ella tiene mejor dicción, es más atractiva, tiene mejor presencia. Mucha gente dice que
votaría por ella antes que por él (...) Literalmente se considera que Cristina Kirchner es
Hillary Clinton a la inversa: ‘Primero fue senadora y después primera dama’”, señalaba esa
revista. Todo un elogio para Cristina, que por formación política se sentía más identificada
con la esposa de Bill Clinton que por la del General Perón.
    Las referencias a Evita han sido y serán inevitables para la hoy Presidenta. ¿Qué es lo que
Cristina piensa de Eva Duarte? Siempre la ha citado con afecto y respeto. De su infancia, el
primer recuerdo que rescata es el de su abuelo, viudo, que vivió con su familia y con el que
siempre tuvo una relación muy especial. Solía evocar Cristina que él fue el primero que le
habló de Perón. “Tenía el libro ‘La razón de mi vida’, de Evita, con tapas duras, coloradas,
hojas brillantes y fotos preciosas de Evita con sus galas del Colón, sus trajes sastre’”, ha
citado Cristina, que recuerda también “otro libro grande, del Plan Quinquenal, y todo esta-
ba escondido, clandestino”.
    “El siempre decía que Perón iba a volver, así lo esperaba, pero se murió un año antes del
regreso”, recuerda Cristina Fernández, quien sí fue a Ezeiza cuando ese regreso se produjo.
Pero esa es otra historia.
    La hija de ese abuelo, su madre, Ofelia Wilhelm, militó en el peronismo a partir de 1946.
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Admiraba a Evita muy profundamente, pero tal vez de un modo distinto al de Cristina,
quien durante su militancia setentista le encontró otro significado a la Evita que conoció en
su casa, el cual compartió con toda su generación. “Mi Eva es crispada, combativa, sin
concesiones”, diría alguna vez a la hora de buscar los puntos de contacto con su accionar
político, aunque siempre se empecinara en evitar parangones.
   Esa diferenciación entre la Eva “glamorosa” y la Evita “crispada”, están referenciadas en
el edificio ministerial de Belgrano y 9 de Julio, donde imágenes distintas miran hacia el
Norte y el Sur. La Presidenta fue quien, según ella misma contó, tuvo la idea de que fueran
esas dos las caras que evocaran a la Eva que ahora también podrá encontrarse en los bille-
tes de 100 pesos.




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              Como el Caballero de la Noche,
                   Kicillof “asciende”

          La Presidenta no sólo volvió a defenderlo en público, sino que firmó
         decretos que le dan más poder al viceministro de Economía, que sigue
                      acumulando cargos en esta administración.

                                                                        Publicado el 29/07/2012



    Cristina Fernández de Kirchner transita su quinto año como presidenta de la Nación,
pero más tiempo tiene como legisladora. En 1989 asumió por primera vez como diputada
provincial, en Santa Cruz, y se mantuvo en ese puesto seis años, hasta que esa Legislatura la
designó senadora nacional, cargo que ostentó hasta 1997, cuando pasó a ser diputada
nacional. En 2001 volvió al Senado y allí se mantuvo hasta que en 2007 se convirtió en
presidenta de la Nación.
    Fue entonces 18 años legisladora y en ese cargo forjó su formidable capacidad oratoria,
que disfruta exponiendo en los actos que casi a diario le organizan. Pero ser presidente
conlleva ya de por sí un importante desgaste, y los traslados al interior que implicarían su
decisión de estar en contacto con cada rincón del país donde haya algo para inaugurar o
anunciar, significaban una carga extra que se subsanó con las teleconferencias. La Presi-
denta está maravillada con esa posibilidad que le brinda la tecnología de estar presente de
alguna manera en todo el país -incluso en varias partes a la vez- sin necesidad de desplazar-
se de la Casa Rosada. Sí va seguido al Conurbano, donde puede estrechar manos y recibir
besos de quienes constituyen su principal base electoral.
    Esa tendencia de estar presente casi todos los días detrás de un atril se potenció durante
la campaña para la reelección y, tras su ausencia obligada por la operación de tiroides en el
verano, volvió con todo y lejos está de moderarse. Por el contrario, la Presidenta ha ins-
truido a su equipo para que su agenda esté siempre llena de inauguraciones. Todo
emprendimiento, por más pequeño que sea, será tenido en cuenta para que Cristina
Fernández pueda exhibir que la actividad se mantiene pese a la crisis. Y a las críticas por el
uso excesivo de la cadena nacional las soslaya bien al estilo K: atacando, como mejor defen-
sa. Por eso ha comenzado a criticar permanentemente lo que define como “la cadena del
desánimo”. Sus funcionarios han tomado nota de ello y lo repiten.
    Disfruta la Presidenta de dar discursos, y más que eso, de ir dejando señales que los
medios deberán decodificar para determinar a quiénes o a qué hacía referencia. El día de la
movilización moyanista en Plaza de Mayo, ella eligió alejarse, entonces el contacto no fue a
través de teleconferencia, sino que concurrió -por primera vez desde que un Kirchner es
presidente- a la provincia de San Luis, para inaugurar una planta de emprendimientos
porcinos. En ese marco no mencionó a Moyano, pero eligió parangonar a la política con el
desarrollo porcino: “Nacen en la maternidad de chanchitos, allí están hasta los 21 kilos, 7
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días, y en vez de hacer dos procesos más, como nosotros con las elecciones primarias, que
les generan estrés porque pelean por liderar la manada, sólo tienen un proceso de elección
para llegar al paso final. Nunca encontré otro animal tan parecido a nosotros”.
    Esta última semana, en el acto de recordación de Eva Perón, Cristina no mencionó pun-
tualmente a Hugo Moyano, quien es hoy uno de sus blancos políticos predilectos, pero sí
los medios dedujeron que a él se refería cuando le recomendó a Mario Ishii no preocuparse
por “los saboteadores”, o más elípticamente, cuando dijo que “lo que más me cuesta enten-
der es cuando uno de nosotros, venido de abajo, se junta con los que siempre nos atacaron,
para socavar la unidad de este movimiento”. Hablaba de Moyano y “la oligarquía”.
    Pero en el párrafo anterior a “los saboteadores”, la Presidenta mencionó una vez más a
quienes son para ella lo que el kirchnerismo debe tomar como el tesoro más preciado. Fue
cuando dijo que si en algún lugar ve hoy a Eva es “en los cientos de miles de jóvenes
argentinos que se han incorporado a la política y que la llevan en su corazón, que la llevan
en sus banderas, que la llevan estampadas en sus remeras”. Son esos sectores a los que está
privilegiando Cristina, así como en los comienzos del kirchnerismo en el poder nacional su
esposo potenciaba a la “transversalidad”, soslayando al PJ.
    Si hablamos de sectores juveniles, estamos citando a La Cámpora. Fue una semana de
gloria para esa agrupación en franco e imparable ascenso, y sobre todo para la que es sin
dudas su figura más encumbrada, el viceministro Axel Kicillof. El joven economista ha sido
promovido por CFK en sucesivos puestos de altísimo nivel. En 2011 fue designado subgerente
general de Aerolíneas Argentinas, lo que implica el cargo de número 2 en la compañía, y
poco después fue nombrado director de Siderar en representación de las acciones que el
Estado argentino posee en dicha empresa. Al iniciarse el segundo mandato de Cristina, fue
designado secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo del Ministerio de
Economía, lo que implica que en la práctica se lo considere viceministro, cargo que en
realidad no existe. Pero en rigor de verdad, está claro que tiene más poder que el desdibujado
ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que por ejemplo estaba en Nueva York presen-
tando un libro mientras Kicillof exponía aquí el plan de viviendas ProCrear, bajo la atenta
mirada de la Presidenta.
    Siguió acumulando funciones el ascendente Kicillof, cuando fue puesto por Cristina como
subinterventor de YPF, un escalón debajo de Julio De Vido, pero virtualmente por sobre el
ministro de Planificación. Ya estatizado el 51% de la compañía petrolera, Kicillof fue desig-
nado director titular por las acciones Clase A en representación del Estado.
    Este viernes Axel Kicillof siguió sumando poder. Un decreto firmado por la Presidenta
estableció que estará a cargo de “entender en la ejecución de las políticas y acciones que
hacen al ejercicio de los derechos societarios de las participaciones accionarias o de capital
de empresas donde el Estado sea socio minoritario”. Además, ejercerá “los derechos polí-
ticos inherentes a las acciones que integran la cartera de inversiones del Fondo de Garantía
de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público de Reparto”, que es el que tiene las
acciones de diversas empresas que tenían las AFJP.
    Así las cosas, Kicillof será el encargado de elegir a los delegados estatales en las asam-
bleas ordinarias, extraordinarias y especiales de todas esas empresas, a quienes podrá
instruir sobre cómo deben actuar en esas reuniones.
    Asimismo el Poder Ejecutivo aprobó la reglamentación de la Ley de Soberanía
Hidrocarburífera, que establece la creación de una Comisión de Planificación y Coordina-
ción Estratégica del Plan Nacional de Inversiones para el sector. ¿A cargo de quién estará la
misma? Acertó: de Axel Kicillof.
    Así como no suele Cristina mencionar puntualmente a los que ataca, sí lo hace cuando
defiende a uno de sus funcionarios. Fue lo que hizo cuando condenó artículos periodísticos

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que hablaban de Kicillof, hace algunos meses. Volvió a hacerlo esta semana, cuando la
emprendió contra dos ex presidentes del Banco Central de la propia gestión kirchnerista,
que polemizaron con el ascendente viceministro.
   La estrella de Kicillof está claramente en ascenso y ya parece ser más que el funcionario
al que más escucha la Presidenta. Es también en la práctica el hombre con más poder.




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         Pese al pago del Boden, no aflojarán
                     los controles

              El gobierno anunció con bombos y platillos la cancelación del
              “corralito”, dato central para un año muy pesado en materia
             de cancelación de deuda. Las hipótesis que se manejan en torno
                                   al control de cambio.

                                                                          Publicado el 5/08/2012



    Si algo privilegia el gobierno nacional es la posibilidad de dar buenas noticias. De ahí que
cada obra emprendida sea anunciada y festejada en cada instancia cumplida en su camino
a la inauguración definitiva. Pero no se trata sólo de obras; los números positivos son
proclamados también con espíritu de celebración por todos los funcionarios K, aunque los
principales son reservados para la Presidenta de la Nación, a quien se le nota un especial
disfrute al pronunciarlos.
    Numerosas veces en los últimos meses dedicó párrafos de sus mensajes a anunciar la
salida del “corralón” creado en febrero de 2002 -tras la crisis terminal de 2001-, concreta-
da finalmente esta última semana. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que en los
últimos tiempos ha hecho esfuerzos por abandonar su muy bajo perfil, se ocupó también de
asignarle al tema un papel estelar, al punto tal de haber ordenado poner en el Palacio de
Hacienda un reloj que contaba las horas que faltaban para terminar de pagar el “corralito”.
    Conforme a los tiempos que corren, Lorenzino eligió las redes sociales para salir de su
ostracismo y en su cuenta de Twitter se mantiene muy activo difundiendo su pensamiento
y actividades. Recién la creó el 3 de julio pasado, con un enigmático tweet que sólo tenía
tres palabras: “Faltan 31 días”, y sugería el hashtag #Independenciaeconomica. Más tarde
se descubrió que el ministro hablaba de la última cuota del Boden 2012, y desde Twitter el
funcionario se ocupó de realizar la cuenta regresiva, agregando diariamente frases tales
como “desendeudarse es tomar decisiones sin condicionamientos de los intereses financie-
ros”, o “equilibrar la balanza comercial, es defender el trabajo de los argentinos”.
    Dejó claro en esos mensajes que para todo el gobierno representaba una obsesión el
pago de los 2.197 millones de dólares efectivizados el último viernes. Esa fue la génesis de
las trabas a las importaciones dispuestas por el secretario Moreno. Y también las trabas a la
venta de divisa extranjera, decididas a partir de octubre pasado.
    Pero el pago de la última cuota del Boden 2012 no anticipa que vayan a aflojar los
controles. Si bien Lorenzino expresó que este es el pago más importante que resta hasta el
próximo año, aún queda otro, en diciembre, cuando Argentina debe pagar 3.435 millones
de dólares a los tenedores de bonos de deuda con cupones atados al crecimiento de la
economía local. Con ello se habrá cumplido con los 44.808,4 millones de pesos (9.805
millones de dólares) previstos en vencimientos totales de deuda para un 2012 cargado de
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obligaciones que llevaron a las drásticas medidas impuestas. Medidas que hoy por hoy
abren grandes interrogantes respecto de cómo salir de las mismas.
    En rigor, no fue la previsión de los pagos de deuda lo que obligó a imponer semejantes
trabas. Para ello se utilizó a la mayoría kirchnerista hoy imperante en ambas cámaras del
Congreso, que habilitaron la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Fue la fuerte
salida de depósitos que llegó a asustar a la Presidenta, que no pierde oportunidad para
recordar “las corridas bancarias que me hicieron”.
    Pero pese a las trabas, el “goteo” persiste. Según datos oficiales, los depósitos bancarios
ascendían en octubre pasado -cuando se dispusieron fuertes controles para frenar la salida
de divisas- a 14.745 millones de pesos, en tanto que el mes pasado estaban en 8.435 millo-
nes.
    Es improbable que con esos datos el gobierno piense en aliviar las trabas, aunque alguna
medida deberá adoptar. Preocupa que el Estado siga financiando con dólar “barato” el
turismo argentino en el exterior. Hay diversas medidas en estudio, entre ellas impuestos
aplicados a esos gastos con tarjeta de crédito. Los economistas consultados por este medio
vislumbran que las trabas llegaron para quedarse por un largo tiempo y que todo indica que
se avanzará hacia un desdoblamiento del mercado cambiario. La medida fue desmentida en
su momento por la propia presidenta, luego de que se le adjudicara a Axel Kicillof un plan
en ese sentido, razón por la cual no se piensa que una movida semejante sea inmediata, pero
sí hay quienes la imaginan para fin de año, cumplidas las obligaciones de este oneroso 2012.
    Hay quienes sugieren la creación de tres tipos de dólares, uno libre, regulado por la
oferta y la demanda y por ende más caro; uno comercial, fijado por el gobierno para impor-
taciones y exportaciones, y uno turístico. Pero ante la consulta puntual de este periodista,
una fuente allegada al Palacio de Hacienda rechazó esas hipótesis argumentando que la
experiencia indica que cuando esas medidas fueron aplicadas, nunca terminaron bien, y
que en todo caso sólo le traerían complicaciones al gobierno.
    Sugirió en cambio una readecuación paulatina del precio del dólar oficial, que vaya
sincerando los valores. El problema para esa solución que sería la más racional es, como
siempre, uno claro y concreto: la inflación. Factor determinante para la fuga de depósitos
que todavía persiste, para el incremento del dólar “blue”, y sobre todo para la pérdida de
competitividad en las exportaciones.
    Mientras tanto, cobran fuerza versiones a las que desde el propio gobierno no desalen-
taron, como la posibilidad de aumentar el porcentaje en las retenciones a la soja. Los tras-
cendidos causaron escozor en las entidades del campo, aunque las reacciones fueron mo-
deradas. Sospechan los productores que no hay ninguna alternativa semejante en carpeta
y que, por el contrario, lo que quiere forzar el gobierno es que algunos sojeros que están
especulando con los precios, liquiden el producto ya. No es que no piensen que el gobierno
no vaya a proceder en ese sentido, pero este no sería el momento adecuado, cuando los
productores se disponen a sembrar.
    Recordemos que la recordada resolución 125 se aplicó el 10 de marzo de 2008, época de
liquidación de las exportaciones cerealeras.
    Otra especie que circuló con fuerza en la semana fue la salida del ministro sin cartera
Guillermo Moreno. Estaría confirmado que el secretario fue reprendido por la Presidenta
por los resultados exiguos de las medidas por él emprendidas, pero quienes piensen en que
una eyección de ese tipo pueda producirse luego de haber sido preanunciada por los me-
dios considerados opositores al gobierno, desconoce lo más elemental del estilo K.
    Lo mismo corre para el CEO de YPF, Miguel Galluccio, quien estaría molesto por las
últimas medidas dispuestas por el gobierno en materia energética, de las que no tuvo co-
nocimiento previo siquiera. Se dijo que su renuncia estaba al caer y que esperaba un llama-

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do de la Presidenta… Con ella aparecerá en público esta semana, cuando inauguren una
ampliación de la refinería de La Plata. Es de imaginar que entonces, o antes tal vez, CFK se
ocupe de defenestrar esas publicaciones periodísticas.
   Hablábamos al principio de las buenas noticias que el gobierno se esmera por brindar
permanentemente, de las que el cierre del “corralito” es un ejemplo central. Por eso moles-
tó tanto en Olivos que una semana que querían estuviese dominada por ese ejemplo de
desendeudamiento, haya sido opacada por las informaciones referidas a las salidas de pre-
sos para actos organizados por una ONG K.




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             Subtes: el paro de nunca acabar

          Lejos estuvo esta de ser una semana apacible para la administración
                  macrista. Eso sí, nada de lo que le pasó fue sorpresivo.

                                                                            Publicado el 9/08/2012



    Con bastante antelación los gremios que conducen a los trabajadores del subte habían
resuelto medidas de fuerza nada menos que por cinco días. Si bien la UTA levantó el viernes
el paro de tres días que debía iniciarse el lunes venidero, ya los belicosos metrodelegados
habían anticipado que en una de esas, la huelga sui generis dispuesta para el fin de semana
continuaba el lunes.
    Estaba cantado que si la UTA mantenía su paro de 72 horas, ellos anunciarían el domingo
uno por tiempo indeterminado. Era impensable que fueran a concluir sus medidas de fuerza
para dejarles la protesta a sus rivales gremiales. Y si algo destaca a la Asociación de Trabajado-
res del Subte además de su beligerancia, es su intransigencia. ¿Qué podía esperarse acaso si la
situación mantenía ese status quo? ¿Que fueran a conceder una tregua, o que, por el contrario,
extendieran el paro indefinidamente? La respuesta es obvia.
    Ya habían anticipado la posibilidad de un paro por tiempo indeterminado a partir del
domingo, pero luego optaron por algo mucho más rentable: anunciar diariamente la exten-
sión del paro otras 24 horas.
    El gobierno porteño se siente en el peor de los mundos. Porque sabe que en sus manos
está la resolución del conflicto, pero no quiere terminar cediendo ante la encerrona que
siente que le han planteado el gobierno y los metrodelegados.
    Fuentes del Pro han deslizado que Mauricio Macri habría dejado entrever su disposición
a aceptar finalmente la cesión del subterráneo, ajustando un poco los números con el go-
bierno nacional. En ese marco, dispondría un incremento de la tarifa a $4.
    Lo habría consultado con su gabinete, recogiendo opiniones totalmente negativas. Le
advirtieron que sería repetir la experiencia del verano, cuando luego de la firma del acta-
acuerdo del que nunca terminará Macri de arrepentirse lo suficiente, lo primero -y lo úni-
co- que hizo en el manejo del subte fue aumentar la tarifa a $2,50.
    Mientras el paro se extiende y la paciencia ciudadana se extingue, el jefe de Gobierno
apareció en televisión dando señales de haberse inclinado por hacerle caso a quienes le
sugieren no tentarse por aceptar el servicio, como hizo en el verano. En declaraciones a
Canal 13, eligió el argumento de la seguridad para mantenerse firme. «Prefiero que la gente
no viaje antes de que se mate en los subtes», expresó con crudeza.
    Pero lo que el macrismo teme es que lo que venga de parte del gobierno sea la rescisión
del contrato con Metrovías. Y en ese caso, la Ciudad tendría que hacerse cargo del servicio
por las malas.
    Si alguna enseñanza le ha dejado esta experiencia al macrismo es las cosas siempre
pueden empeorar.
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              Demasiada intransigencia para
                  acordar en el subte

         Lejos del hartazgo que abruma a la gente, las partes intervinientes en
         el conflicto del subte se resisten a ceder posiciones para acordar. Para
          el gobierno nacional, Macri terminará cediendo y el jefe de Gobierno
                              denuncia un trasfondo político.

                                                                          Publicado el 12/08/2012



    En el interminable conflicto del subte -valga la figura- no se ve luz al final del túnel. Las
partes en disputa son demasiadas y todas aparecen ceñidas a un libreto en el que muestran
muy poco margen de desplazamiento. Comenzando por los intransigentes metrodelegados,
todos los involucrados en la raleada mesa de negociación expresan en sus acciones una
firmeza que achica las posibilidades de solución.
    En ese marco, la gente, que en principio afrontó con resignación el drama de la ausencia
de un transporte esencial en la ciudad, ha ido lentamente mutando hacia el hartazgo. No es
para menos: la falta de subtes repercute en todo el transporte en la Ciudad de Buenos Aires,
y usuarios y automovilistas están sufriendo el impacto de este conflicto que, para peor, ha
ido extendiéndose día a día sin señales de entrar en vías de solución.
    El macrismo está convencido de que, si bien la continuidad de la huelga lo afecta, más
daña al gobierno nacional. El tema es que en la Casa Rosada piensan exactamente al revés.
Pero hay una gran diferencia: por experiencia, el gobierno porteño sabe que cuando el
kirchnerismo se propone algo, difícilmente modifique el rumbo; por el contrario, el gobier-
no nacional siente que va a torcerle el brazo al jefe de Gobierno.
    Por lo pronto, ha tenido algunas señales en ese sentido. La más clara, cuando el jueves la
Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad dispuso la conciliación obligatoria. Está bien que
actuó a instancias de la jueza porteña Patricia López Vergara, pero lo cierto es que “el
gobierno de Macri terminó haciendo seis días después, lo que le habíamos dicho que tenía
que hacer”, señaló a este medio una fuente del gobierno nacional consultada. Para la mis-
ma, esa actitud finalmente adoptada no hace más que darles la razón en cuanto a la respon-
sabilidad que le cabe a la Ciudad en la resolución del conflicto. “Si hacen paro los colectiveros
de Rosario, no interviene el Ministerio de Trabajo de la Nación”, concluyen su razonamien-
to.
    Si faltó diálogo en el conflicto, lo que sobraron fueron cruces entre las partes en disputa.
Y entre tantos, promediando la semana desde el Ministerio de Interior y Transporte co-
menzaron a cuestionar al gobierno porteño por el destino de 2.670 millones de pesos que
la Ciudad recaudará este año por el fondo creado por la ley nacional 23.514. “Pregúntenle
a Macri qué hizo con esa plata”, chicaneó Florencio Randazzo.
    Se refería al Fondo Permanente para la Ampliación de la Red de Subterráneos, creado en
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1987, aun antes de la autonomía de la ciudad. Desde el gobierno porteño aclararon que ese
dinero es, como su nombre lo indica, para hacer obras de ampliación, y a eso se destina.
Como réplica, desde el entorno del ministro sugieren releer el artículo primero de la nor-
ma, que dice que ese dinero puede utilizarse también para “material rodante”. La referencia
tiene que ver con la insistencia macrista respecto de la peligrosidad de los coches centena-
rios de la Línea A, que a juicio del gobierno podrían ser reemplazados echando mano a ese
fondo, o bien utilizando los 45 coches que la ciudad tiene a su disposición en el puerto,
comprados por el gobierno nacional. También le recuerdan los 108 millones de pesos de-
positados en el Banco Nación para que la ciudad de Buenos Aires los destine centralmente
al mantenimiento de los servicios de los subterráneos.
    El gobierno nacional se desentiende del conflicto y una y otra vez remite al acta firmada
a principios de año por el jefe de Gobierno, y a la ratificación de la misma por parte de Macri
que representó el aumento de la tarifa. Pero hay más: un acta de inspección que lleva el
número 75, refiere a su vez al acta número 1, del traspaso del subte, concediéndole validez
implícita. Las inspecciones son llevadas adelante por SBASE, empresa del gobierno de la
Ciudad.
    Mauricio Macri nunca terminará de arrepentirse lo suficiente de haber firmado ese acta-
acuerdo en el verano, influido por los consejos de Durán Barba quien le sugería mantener
una buena relación con el gobierno nacional, y por la inminente operación de la Presidenta
del cáncer que no fue. Golpeado por esa experiencia, rechaza enfáticamente el servicio sin
los recursos que considera necesarios. En las segundas líneas de la administración macrista
hay quienes consideran que el tema “no da para más” y sugieren aceptar el servicio ahora,
pues temen que la empresa Metrovías termine siendo apartada y la Ciudad deba hacerse
cargo sin remedio y en una posición más desventajosa.
    Los últimos discursos de los metrodelegados dieron la sensación de que el conflicto
avanzará en esa dirección. En el gobierno de la Ciudad han tomado nota de ese dato, como
así también de la presencia del titular del gremio de los metrodelegados en la Casa Rosada,
con la Presidenta y funcionarios del gobierno la noche del jueves. Hablamos de Roberto
Pianelli, secretario general de los metrodelegados, que responde al kirchnerismo. Su ad-
junto, Néstor Segovia, es del partido de Luis D’Elía. Esos elementos son los que han llevado
al macrismo a adoptar la política de hablar de “paro político”.
    Lejos de semejante polo de atención, pero no más tranquilo estuvo esta semana Daniel
Scioli, que hizo modificaciones en su Gabinete. La ahora ex directora general de Educación
Silvina Gvirtz dejó el cargo con fuertes críticas, aduciendo la inminencia de un ajuste que
desde la administración sciolista negaron. Algunos habían tomado la designación de la
hermana del creador de 6-7-8 como una concesión del gobernador hacia el kirchnerismo,
revertida a la luz de los tiempos que corren. En la gobernación negaron esa interpretación,
argumentando que “la renuncia surgió a partir de la decisión de ella”, aunque en los corri-
llos reconocen que se había designado a dos funcionarios para monitorear el sistema de
licencias médicas y suplencias, porque había disgusto con el manejo del ministerio.
    Paralelamente se produjo un enroque entre Eduardo Camaño y Luciano Di Gresia, que
deja la secretaría General de la Gobernación para ir a la Coordinación Institucional de la
Provincia que hasta ahora ocupaba el ex presidente de la Cámara de Diputados. De recono-
cido origen duhaldista, Camaño fue uno de los cinco presidentes de la histórica última
semana de 2001, y fue ministro de Gobierno de Scioli durante la última parte de su primer
mandato. Su vuelta a funciones centrales pareció una señal hacia el gobierno nacional,
donde su figura no cae nada bien, aunque fuentes del sciolismo insistieron en que no se
trató de “una provocación” hacia el kirchnerismo. “Sólo fue un enroque”, dijeron.
    En una semana de muchas versiones, se dijo que no concluirían aquí los cambios, sino

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que podrían llegar hasta la cartera de Justicia y Seguridad bonaerense, que podría ser
dividida, quedando fuera -aunque en otro cargo- Ricardo Casal, eje de permanentes críticas
de parte del kirchnerismo. Ante este medio, allegados al gobernador negaron una decisión
en ese sentido. “Hasta el momento no está considerándose una cosa de ese tipo”, asegura-
ron.




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         Nunca den por vencido a De la Sota

          Después de su insistencia para conseguir la gobernación cordobesa,
                   prepara su camino para llegar a la Casa Rosada.

                                                                        Publicado el 15/08/2012



    Tal vez por los años que pasó en Brasil como embajador, José Manuel de la Sota se piensa
a sí mismo como una suerte de “Lula argentino”. No porque provenga del campo sindical,
sino por su perseverancia política.
    El ex mandatario brasileño tuvo tres intentos fallidos antes de llegar a la presidencia de
su país. Para el cordobés en cambio, la tercera fue la vencida en su búsqueda por llegar a la
gobernación cordobesa. Cuando fracasó por segunda vez en 1991 y muchos seguidores
comenzaban a buscar otros rumbos por considerarlo un “eterno perdedor”, “el Gallego”
usó esta frase para sostenerse: “Abraham Lincoln perdió muchas elecciones antes de ser
presidente de los Estados Unidos. En política nunca hay derrotas ni victorias permanen-
tes”.
    Finalmente en 1998 ganó la gobernación de su provincia, siendo reelecto en 2003. Pero
antes de esa elección estuvo a punto de jugar por las ligas mayores. Fue cuando el entonces
presidente Eduardo Duhalde lo eligió como “delfín” para consumar su obsesión por evitar
que Carlos Menem volviera a ser elegido presidente. En rigor, Duhalde había pensado en
Carlos Reutemann, mas el santafesino consumó entonces su primer paso al costado, y el
lugar quedó para el gobernador cordobés.
    Pero volvió a irle mal a De la Sota, no porque perdiera esta vez una elección, sino porque
no movía el amperímetro en las encuestas y Duhalde lo desechó, optando por Néstor
Kirchner.
    Optimista por naturaleza, De la Sota volvió al poder reciclado en 2011. No sólo por la
cabellera más convincente que mostraba, sino por la fuerza de una victoria que no sólo le
sirvió para llegar por tercera vez a la gobernación de Córdoba. Y además, porque esa victo-
ria lo potenciaba con vistas a 2015. No ocultó entonces sus objetivos presidenciales para el
turno venidero, cuando Cristina Fernández ya no tuviera posibilidad de reelección.
    Hoy, mientras todos sus pares dejan abierta la posibilidad de que la Presidenta pueda
tener su “re-re”, reforma constitucional mediante -vaya a saber uno de qué manera, pues
hacen falta dos tercios en ambas cámaras que hoy no están-, el gobernador cordobés no
habla de esa alternativa. Tampoco de su candidatura, pero se sabe que piensa en ella. Man-
tuvo reuniones en los últimos tiempos con Mauricio Macri y Daniel Scioli. Se descuenta que
a ellos ya les transparentó sus planes. En ese camino ha puesto como piedra fundamental su
enfrentamiento con el gobierno nacional a partir de una actitud que concita la atención de
todos sus pares: su reclamo ante la Corte Suprema por una deuda previsional millonaria. Y
paralelamente tiene pendiente un reclamo por la coparticipación.
    Ambas cuestiones son compartidas con el resto de los gobernadores, pero ninguno se
                                             153
anima a patear el tablero.
   De la Sota lo ha hecho y sabe que así se ubica en la misma fila en la que ya están
encolumnados Daniel Scioli y Mauricio Macri. Ellos anticiparon sus aspiraciones presiden-
ciales y quedaron en la línea de fuego del gobierno nacional. Ya desde la Rosada se ha
anticipado que no le reconocerán la deuda que Córdoba reclama por transferencias atrasa-
das a la Caja de Jubilaciones.
   El Gallego confía en contar con recursos para afrontar la pulseada de los próximos tres
años. Y para el próximo ha anticipado que resistirá la presión de Olivos para armar la lista
de candidatos legislativos. Cierto es que el año pasado amagó con hacer lo mismo, pero
cuando vio cómo venía la ola, cedió ante Cristina. No lo hará en 2013.
   De la Sota espera que Scioli decline en su carrera presidencial, para así heredar él la
adhesión del resto de un peronismo que espera que de aquí a 2015 muestre su desencanto
con el cristinismo. No le sobran recursos, pero sí optimismo.




                                            154
     El FpV vivió una semana de sensaciones
                   encontradas

              No descorcharon champán en la Rosada tras el final del paro
            en el subte, como tampoco daba para hacerlo luego de la rápida
          aprobación de la expropiación de Ciccone, que será ley esta semana.

                                                                       Publicado el 19/08/2012



    El feriado largo sirvió en el gobierno para matizar una semana que le dejó sensaciones
encontradas. No podría hablarse de un sabor agridulce, pero sí de sensaciones complejas
por temas complicados resueltos sin el clima triunfal que suele acompañar a los grandes
éxitos K.
    El dilatado conflicto del subte concluyó sin vencedores ni vencidos. Lejos estuvieron
los metrodelegados de poder proclamar una victoria sindical al cabo de un paro de carac-
terísticas inéditas por su extensión y que bien saben que los dejó ante la sociedad como “los
malos de la película”. Los gobiernos nacional y porteño, a su vez, dejaron en el camino
jirones de prestigio, porque ninguno de los dos salió del conflicto con mejor imagen de la
que tenían antes del paro. Podrá declamar la Casa Rosada que con su inflexibilidad dejó
muy expuesta la resistencia de Mauricio Macri en “hacerse cargo de la gestión”, pero a la
postre no consiguió imponerle tomar el subte de una buena vez, como pretendía. Y el
macrismo podrá celebrar no haber cedido aceptando la toma del servicio, pero debe reco-
nocer que en el sueño presidencial de su líder poco aporta esa postura, sobre todo en un
electorado que no tiene, que es el que está más allá de la General Paz.
    Se sabe que los sectores más duros del gremio de los trabajadores del subte no querían
levantar el paro sin haber conseguido la aceptación de sus reclamos, y que gestiones de
emisarios del gobierno nacional a la postre consiguieron el levantamiento, dejando a la
cúpula de los metrodelegados -afín al gobierno nacional- en una situación complicada puer-
tas adentro. Pero es que las encuestas encargadas por el gobierno le advertían que el con-
flicto estaba desbordando límites que el kirchnerismo no se permite traspasar aun en un
distrito considerado “ajeno” como es el porteño.
    Otros hechos trascendentes para el oficialismo tuvieron lugar en el Senado de la Nación,
donde en dos días consecutivos consiguió imponer sus deseos. Primero fue para aprobar el
pliego de Alejandra Gils Carbó como procuradora general de la Nación, instancia transfor-
mada en un mero trámite aprobado con apenas tres votos en contra. Pero esa holgura no
debe ocultar que el candidato originalmente presentado por el Poder Ejecutivo fue Daniel
Reposo, cuyo rechazo por parte de ese Cuerpo significó mucho más que un mero cambio de
nombres: representó límites para el kirchnerismo como sólo se le impusieron cuando la
resolución 125.
    Un día después consiguió la aprobación del proyecto para expropiar a la ex Ciccone. Lo
                                            155
logró también de manera holgada, con votos propios, de sus aliados habituales y de algunos
de la propia oposición, que quedó atrapada una vez más en las disyuntivas que suele plan-
tearle el kirchnerismo.
    A partir del escándalo generado por el caso, varios diputados y senadores de la oposi-
ción sugirieron la expropiación de la megaimprenta. Por eso cuando el Ejecutivo anunció
hace menos de dos semanas la decisión de expropiar a la Compañía de Valores Sudamerica-
na SA, en principio los radicales se pronunciaron a favor de la medida. Veinticuatro horas
después volverían sobre sus pasos, adelantando que la rechazarían en ambas cámaras,
conscientes de que la aprobación no podía servir de cortina de humo de la investigación a
Amado Boudou. Asimismo tienen fresco el episodio de la expropiación de YPF, que dividió
aguas en el partido centenario y que aún hoy genera pases de facturas.
    La movida oficial tuvo sus costos para el kirchnerismo, obligado a habilitar el ámbito
que hasta ahora le había negado a la oposición para descargarse largamente sobre el tema.
Con el agregado simbólico de que al frente de esa sesión estuviera el mismísimo Amado
Boudou, quien debió escuchar en silencio discursos dirigidos precisamente a su persona.
Algunos recordaron como antecedente de una situación similar -pero incomparable por el
tenor- cuando a fines de 2005 la entonces senadora Cristina Kirchner acusó al vicepresi-
dente Scioli de haber montado supuestamente una “operación de prensa” en su contra;
durante 40 minutos el entonces titular del Senado debió escucharla en silencio.
    La oposición suele usar la calificación de “exprés” para los trámites acelerados que el
oficialismo les da a los temas que más le preocupan, pero nunca mejor aplicada la expresión
que en este caso. El proyecto de expropiación se presentó el martes 7 y nueve días después
salió aprobado del Senado. Más expuesta habría quedado la premura de haberse seguido el
trámite previsto en principio por el kirchnerismo, que quería el tratamiento del proyecto
en las comisiones de Diputados para el mismo jueves pasado, ni bien saliera del Senado.
    Tras poner la UCR el grito en el cielo, se decidió que el análisis en Diputados tuviera lugar
el martes venidero, aunque en la práctica todo saldrá como el oficialismo lo planteó desde
un principio, pues al día siguiente lo convertirán en ley, en sesión especial. Y sin habilitar el
oficialismo que vayan a informar al plenario de diputados ningún representante de la ex
Ciccone, ni el ministro de Economía, ni la titular de la Casa de Moneda, ni mucho menos
Amado Boudou, como reclamaron desde el radicalismo.
    La semana cerró también con otro apunte que abre sensaciones encontradas para el
gobierno. Datos del INDEC señalan que el crecimiento de la economía en junio fue nulo. No
es para festejar, pero al menos así se frenó la tendencia negativa que venía dándose en los
últimos meses. La parte del vaso lleno indica que dejamos de caer -abril fue, con 0,6% el
último mes de crecimiento, y en mayo el INDEC reconoció una caída del 0,5%-, y técnica-
mente el país no entrará en recesión. Aunque los indicadores de consultoras privadas no
tienen los mismos datos que el desprestigiado organismo oficial, y hablan de una caída en
junio de entre el 2 y 3%.
    Convengamos que poco hace el INDEC para respaldar la confiabilidad de sus números -
recordemos la polémica de la última semana sobre los 6 pesos que supuestamente le alcan-
zan a una persona para alimentarse diariamente-, pero habrá que reconocer que tanto ese
organismo como los privados vislumbran un segundo semestre mejor que el primero, con
cifras mucho más positivas. En Economía afirman que el país terminará creciendo este año
entre 3 y 4%, mientras que algunas consultoras privadas hablan de un crecimiento nulo.
Unos y otros, sin embargo, trazan un panorama bastante mejor para el próximo año, atado
a una buena cosecha, precios de los commodities por las nubes y la recuperación brasileña.
    Es en esos datos que se afirma el optimismo kirchnerista para un año electoral, en el que
se ponen en juego todas las expectativas respecto de un tema del que se está hablando cada

                                              156
vez más y en el que seguirán insistiendo incansablemente en los meses venideros: la refor-
ma constitucional. Para que esos deseos tengan vuelo, será necesaria una elección excep-
cional por parte del FpV, aunque habrá que advertirles a quienes dejan volar demasiado
alto sus ilusiones, que ni aún así podría superar el kirchnerismo el escollo que seguirá
representando el Senado, donde ningún recambio exitoso le garantiza los dos tercios. Sino,
que le pregunten a Reposo.




                                           157
158
       El escándalo de las coimas del Senado

          Lo que comenzó como un rumor, se transformó en un escándalo que
              mucho tuvo que ver con la caída del gobierno de De la Rúa.
                       Finalmente el tema llega al juicio oral.

                                                                        Publicado el 22/08/2012



    En su esperada declaración ante el Tribunal Oral que definirá la dilatada causa de los
sobornos en el Senado, Mario Pontaquarto comentó en un pasaje el argumento que el en-
tonces jefe del bloque radical le había dado para justificar el cohecho que se investiga: “Era
la primera ley importante de la Alianza y podía pasar lo mismo que con la ley laboral de
Alfonsín, que la perdimos en 1984 por un voto del senador neuquino Elías Sapag”.
    En efecto, esa fue la génesis de ese fenomenal escándalo que puso la piedra basal de lo
que terminaría siendo la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Hoy está muy lejano en
el tiempo, de ahí que llame tanto la atención que recién ahora se esté resolviendo sobre algo
que estalló hace doce años, pero conviene recordar que a partir de ese episodio se produjo
la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez, que debe ser tomada como un
elemento clave para la debacle de la gestión presidencial aliancista. De hecho, marcó una
suerte de ruptura en la alianza gobernante.
    Tuvo también efectos en la castigada economía nacional. El riesgo país, que tanta aten-
ción concitaba por esos días, experimentó entonces un respingo cuando el líder frepasista
dio por concluida su intervención en la investigación de los hechos de la Cámara alta anun-
ciando su renuncia. Hay economistas que aseguran que con la ida del vicepresidente de la
Nación, la Argentina perdió 2.000 millones de dólares que migraron ante la incertidumbre
planteada entonces.
    Pero volvamos al argumento inicial, ese que deslizó Pontaquarto en su declaración en el
juicio, respecto de lo mucho que se jugaba el gobierno de De la Rúa con esa ley. Cuando esa
administración decidió remitir al Parlamento una reforma de las leyes laborales, sabía que
debería lidiar con un Parlamento donde no las tenía todas consigo, y tenía muy presente
que corría el riesgo de sufrir el mismo traspié que su correligionario Raúl Alfonsín había
experimentado en 1984 con la reforma del sistema sindical. Ese que significó el primer
resbalón de la gestión radical iniciada en la reanudación del sistema democrático, sufrido
precisamente en el Senado, donde la UCR como siempre estaba en desventaja.
    Si tanto había significado esa derrota para Alfonsín, que contaba por entonces con un
mayoritario respaldo popular, ni qué decir de lo que podría significar para De la Rúa, cuya
menguada relación de fuerzas con los gobernadores de la oposición y su inferioridad en el
Senado pusieron siempre en tela de juicio la capacidad de gestión de su administración. De
tal manera, se veía exigido a demostrar una capacidad de administración en la que nunca se
destacó, en medio de una crisis a la que jamás pudo dominar.
    Pasada la instancia de Diputados, donde la Alianza tenía mayoría, en el Senado la rela-
                                             159
ción de fuerzas se invertía. Los senadores del peronismo rápidamente le hicieron sentir al
gobierno que no tenían la menor prisa por sacar la ley, lo cual representaba una estrategia
en sí misma. De entrada, le habían concedido a la flamante administración aliancista la
aprobación de dos leyes, el Presupuesto y el paquete fiscal, así como también la presidencia
provisional del Senado. De momento, era todo lo que estaban dispuestos a ceder, y así y
todo habían hecho transpirar al Ejecutivo. Para el resto, había que negociar ley por ley,
punto por punto.
   De eso no tenía dudas el gobierno, que dispuso que del tema se ocupara el ministro de
Trabajo, Alberto Flamarique. Hábil negociador, el mendocino era uno de los dos frepasistas
que tenía el gabinete de la Alianza, y en el camino electoral había sido el jefe de campaña de
su sector. Era además el hombre de mayor confianza de Carlos Alvarez, al punto tal de
haber sido su operador político, repitiendo con él el papel que había cumplido previamente
con José Octavio Bordón.
   Flamarique trabajó a destajo, asistiendo a todas las reuniones informativas que diagramó
la Comisión de Legislación Laboral que presidía el peronista Alberto Tell, y reuniéndose
con cada uno de los sectores sindicales, que presionaban fuertemente para la no aproba-
ción de la norma. En ese marco fue que Hugo Moyano, el líder de la CGT disidente, dijo
haber escuchado de boca del ministro la palabra “Banelco”. Fue en referencia a los reparos
que los sindicalistas de esa central sindical ponían respecto de la Reforma Laboral y a la
convicción de que los senadores peronistas no la dejarían pasar.
   “A los senadores los arreglo con la Banelco”, fue la frase textual que hizo carrera y que
Moyano dice haber escuchado de boca del ministro, escandalizando a varios, aunque sin
que el tema cobrara entonces mayor vuelo. Más adelante llegaría el momento en que todo
el mundo se pusiera a atar cabos.
   Finalmente la ley fue aprobada en el Senado el 11 de mayo de 2000, para beneplácito de
un gobierno que veía así desaparecer el fantasma del traspié alfonsinista de 16 años atrás
con una ley de similar tenor. Fue lo único que pudo festejar al respecto, porque la legisla-
ción que supuestamente venía para bajar el índice de desempleo jamás surtió el menor
efecto.
   La mecha del escándalo la encendieron unas breves líneas de un artículo dominical
escrito por el periodista Joaquín Morales Solá, aunque la versión ya estaba circulando en
los pasillos del Congreso con anterioridad. Precisamente un senador justicialista distancia-
do de la conducción del bloque lo había mencionado ante la prensa como al pasar, en el
marco de una serie de críticas, diciendo sin margen de dudas lo que luego aparecería publi-
cado.
   Pero la clave fue la referencia periodística, que apenas había ocupado dos párrafos de la
columna dominical de Morales Solá publicada en el diario La Nación el 25 de junio de 2000,
potenciándose luego a niveles extraordinarios, por cierto muy distintos a los registrados a
la hora de su propia edición.
   Los senadores justicialistas acababan de darle al gobierno una nueva lección, desnudan-
do la fragilidad del manejo político aliancista, al bocharle el decreto de ajuste con el que esa
administración pretendía poner en caja el monumental déficit. En su análisis, Morales Solá
definía a los miembros de la bancada peronista como “los únicos dirigentes de ese partido
en condiciones de postrar a la administración”, tras haber disparado la primera gran crisis
política y económica del gobierno aliancista. De hecho, destacaba que a partir de su acti-
tud, los inversores internacionales seguirían renuentes con “la famélica Argentina”, por lo
menos hasta que la Cámara de Diputados dejara sin efecto las resoluciones senatoriales,
luego de que los jueces comenzaran a neutralizar el ajuste usando el respaldo político de
aquellas decisiones del Senado.

                                              160
    Los párrafos clave de esa nota fueron los siguientes: “Incluso, habrían existido favores
personales de envergadura a los senadores peronistas -para sorpresa de algunos-, después
de que estos aprobaran la reforma laboral; esas concesiones fueron conversadas y entrega-
das por dos hombres prominentes del gobierno nacional. La puerta que se abrió es un
precedente arriesgado, en el que el intercambio de favores reemplazaría a la política.
    “¿Qué línea prevalece? ¿La de aquellos favores a cambio del voto para una ley, o la del
vicepresidente Carlos Alvarez, que viene denunciado a los senadores peronistas y a la
corporación senatorial por el uso que ésta hizo de los recursos de la Cámara?”.
    El escándalo no estalló de inmediato tras la publicación del comentario, lo que más de
uno interpretó como la intención de “no hacer olas”. No contaban con la ira del senador
Antonio Cafiero, el verdadero motorizador de la denuncia. El veterano legislador quiso
hablarlo con el presidente de su bloque, Augusto Alasino, quien en un error del que nunca
alcanzará a arrepentirse lo suficiente, lo ignoró olímpicamente. Ante ello, Cafiero aprove-
chó la sesión del 13 de julio para presentar en el recinto una cuestión de privilegio referida
al artículo periodístico en cuestión, que aclaró que no iba contra su autor sino para inves-
tigar su entrelínea. Fue mostrar la soga en la casa del ahorcado; la mayoría del auditorio
quedó petrificada y tensa.
    Empero, la reacción de sus pares no resultó ser la que esperaba, ya que según confesó
Cafiero, luego de pronunciar esas palabras que dejaron pasmados a su auditorio, percibió el
mayor grado de soledad que hubiera experimentado hasta entonces. De eso no se habla.
    Arrojada la piedra, Chacho Alvarez fue quien más potenció la difusión del escándalo,
pero Cafiero se encargó de remarcar siempre que inicialmente aquel no había actuado de
igual manera, ya que el vicepresidente de la Nación también había sido una escala previa a
la difusión pública de su inquietud por el tema. Y entonces la había pasado por alto, con un
convincente “en esto no me meto”.
    “He oído las mismas versiones que escribió Morales Solá, pero no he visto nada”, diría
públicamente por esos días Chacho, en lo que no podía tomarse como una desmentida de
los rumores, pero tampoco como una genuina intención de involucrarse.
    Otro hombre clave en el entramado aliancista, Raúl Alfonsín, lanzaba a partir de eso otra
de sus frases célebres, de esas de las que no tardaba en arrepentirse, al asegurar que si se
confirmaba lo del soborno, él se alejaba de la política.
    Por cierto que los rumores desatados eran festejados en la intimidad por el grupo de tres
senadores justicialistas escindido un mes antes del apogeo del escándalo. En el marco de las
versiones sobre coimas, el entrerriano Héctor Maya, el puntano Alberto Rodríguez Saá y el
santacruceño Alberto Varizat enarbolaban como estandarte el haber sido los únicos
peronistas que votaron contra la Reforma Laboral, lo que los ponía al margen de sospechas,
mientras que desde el entorno de Augusto Alasino los culpaban de alentar las versiones.
    En tanto, y para preocupación del jefe del bloque justicialista, los senadores Cafiero y
Jorge Villaverde amagaban con la posibilidad de abandonar también la bancada del PJ.
Autores ambos de cuestiones de privilegio presentadas ante este hálito de sospechas, los
dos bonaerenses se mostraban dispuestos a tomar semejante actitud extrema, ante lo cual
Eduardo Duhalde había tenido que disuadir a un Villaverde decidido a renunciar directa-
mente a la banca.
    En medio de las denuncias, el Senado Nacional se cocinaba a fuego lento y su destino
parecía vergonzosamente emparentado al extinto Concejo Deliberante porteño, desapare-
cido en medio de los denuestos populares y dejando la peor de las imágenes. La Cámara alta
se deshacía en un clima escandaloso, con sospechas que involucraban a propios y extra-
ños, oficialistas y opositores, culpables e inocentes.
    Todo esto era matizado en tanto con un anónimo que circuló por esos días en el que se

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detallaba puntillosamente el trámite de las supuestas coimas, distribuyendo generosamen-
te nombres, actitudes y montos pactados. En el marco de una investigación de esas que
difícilmente llevan a buen puerto si no existe un arrepentido, la Justicia se tomó de ese
anónimo para llevar adelante una investigación en la que no parecía creer demasiado.
    Fue el mismo Chacho Alvarez quien se encargó de dar impulso a lo que sus pares califi-
caron de “libelo”, al leerlo durante una reunión de Labor Parlamentaria. Más allá de antici-
par que no tomaba demasiado en serio el contenido del panfleto, su difusión en ese ámbito
virtualmente lo oficializó como denuncia.
    La misma había llegado vía fax a las salas de periodistas de ambos cuerpos, dirigidas
directamente a periodistas de los principales medios. Una investigación de la SIDE buscó
dar con el autor del mismo, determinándose que el fax en cuestión había sido transmitido
desde un locutorio del barrio de Constitución. Si bien no podía establecerse quien lo había
enviado, los espías determinaron que casi inmediatamente después de enviado, hubo un
llamado desde el despacho del senador Cafiero a la sala de periodistas del Senado. Se sospe-
cha que dicho llamado estaba dirigido al cronista de un diario nacional para avisarle que
acababan de enviarle el material en cuestión.
    Pero las sorpresas no acababan, y cuando nadie daba un peso por la aparición de un
arrepentido, surgió una voz que confirmó los hechos desde el anonimato del off the record.
Un senador justicialista le contó a la periodista del diario La Nación María Fernanda Villosio
cómo habían sido los hechos, sorprendiéndose insólitamente al día siguiente cuando vio
publicado sus dichos. Conforme lo que impone la ética, la periodista mantuvo la reserva de
la fuente, pero horas después de difundida la nota, el justicialismo convocó a una conferen-
cia de prensa en la que el titular del bloque, Augusto Alasino, denunció intenciones golpistas.
    “Detrás de este operativo de desprestigio del Senado y de sus integrantes se advierte
también el propósito de desestabilizar al Poder Ejecutivo, a través del ataque o menoscabo
de la figura del Presidente y de sus colaboradores más cercanos”, dijo, flanqueado por
varios de sus lugartenientes, además de uno en especial: el salteño Emilio Cantarero.
    ¿Qué tenía de especial la presencia de ese nada conocido legislador del Norte? Que por
tratarse de un hombre de perfil bajo, su presencia en ese estrado lo vinculaba con la nota de
La Nación, sin necesidad de que nadie hubiera mencionado su nombre hasta entonces.
Terminó de enterrarse Cantarero cuando al cabo de la reunión de prensa tomó el micrófono
y desmintió lo publicado.
    Considerándose librada del off the record, la periodista publicó al día siguiente la confir-
mación del senador salteño como su fuente anónima. De todos modos, fue palabra contra
palabra y si bien no prosperó la querella que el senador entabló contra la periodista, tam-
poco esos dichos sirvieron para esclarecer la causa de los supuestos sobornos. Eso sucede-
ría años después, con la aparición de Mario Pontaquarto ratificando ese episodio. De he-
cho, la causa que hoy ha llevado a todos a juicio se denomina “Cantarero, Emilio Marcelo y
otros s/ cohecho”.
    Entre los cientos de testigos que expondrán ante el tribunal, figura la actual presidenta
de la Nación, que tras la caída del gobierno aliancista impulsó la derogación de esa ley. Pero
que no integraba el Senado por esos días, como mal han interpretado muchos, sino que era
diputada. Sí había integrado el Senado de la Nación años atrás, siendo “expulsada” del
bloque que conducía Alasino en 1997, en una decisión que por entonces la llenó de ira, pero
que con el tiempo verificaría cuanto llegó a beneficiarla.




                                              162
                Los dos tercios siguen siendo
                       inalcanzables

             Voceros kirchneristas y la propia oposición se han tomado muy
            en serio la búsqueda de una reforma constitucional que incluya la
           re-reelección. Las últimas votaciones en el Congreso y los números
                         que deberían alcanzar para conseguirla.

                                                                       Publicado el 26/08/2012



    Un nuevo episodio de lipotimia sacó a la Presidenta de escena dos días la última semana.
Su reposo en Olivos dejó al vicepresidente Amado Boudou el protagonismo principal en los
festejos del Bicentenario del Exodo Jujeño, que debía presidir Cristina Fernández. Para
muchos, fue “oportuna” la afección presidencial para llevar bien lejos al vicepresidente de
la Nación el miércoles, y así se lo pudo ver muy sonriente en la celebración jujeña, mientras
a 1.500 kilómetros su nombre era invocado una y otra vez por la oposición durante el
debate en el Congreso que concluyó con la expropiación de la ex Ciccone.
    En rigor, debiera haberse interpretado como una maniobra oficialista si eso hubiese
ocurrido una semana antes, cuando Boudou sí debió soportar estoicamente discursos car-
gados en su contra durante el debate en el Senado que le tocó presidir. El maltrago fue ese
día; lo de Diputados sólo agregaba pirotecnia verbal.
    La fugaz salida de escena de Cristina no la movió de la centralidad política. Muy por el
contrario, cualquier medición permitiría verificar que la Presidenta es por estos días la
figura política más nombrada. Y en ese marco gana cada vez más espacio la discusión en
torno a una reforma constitucional en general, y la re-reelección en particular. La Presi-
denta reapareció el viernes y, conforme ha venido haciendo en sus discursos casi diarios,
no habló del tema. La única alusión que hizo sobre el particular fue hace un año y medio, en
la Asamblea Legislativa, cuando dijo aquello de no hacerse “los rulos”, porque todavía no
había decidido siquiera si iría por la reelección.
    La diputada Diana Conti acababa de abrir por entonces las puertas al tema con su frase
“Cristina eterna”. Nadie jamás la reprendió por eso.
    Propios y extraños consideraban previsible que las versiones reformistas tuvieran su
espacio para evitar que el poder comenzara a escurrírsele al gobierno nacional conforme se
aproximara la hora del recambio. Pero no que se empleara semejante énfasis ni premura en
abrir el debate. Lo que seguro han logrado es instalar la idea de que una reforma es posible
y tanto kirchneristas como opositores dejan abierta todo el tiempo la eventual candidatura
de Cristina Fernández de Kirchner para 2015, aunque la Constitución actual no lo permita.
    La oposición le ha dado entidad al tema al alertar sobre ello y han comenzado a discutir-
lo internamente incluso quienes sienten rechazo entre sí. El martes pasado Mauricio Macri
recibió a jefes de la UCR porteña, en una reunión pedida por los radicales, para hablar sobre
                                            163
temas como el subte, Banco Ciudad, retiro de la policía de edificios públicos y otros “atro-
pellos” de la Nación. Pero se habló allí también de “cerrar filas” contra un eventual intento
reformista. Se anticipan nuevas reuniones entre todo el arco opositor con ese tema como
eje central.
    Con Hermes Binner a la cabeza, el Frente Amplio Progresista es uno de los más enfáticos
al vociferar contra una eventual reforma. Esa sobreactuación resulta pertinente pues sa-
ben que desde el resto de la oposición se los mira con sospecha a la hora de pensar en
aliados “eventuales” con los que pueda contar el kirchnerismo a la hora de buscar los dos
tercios necesarios para una reforma. La composición variada del FAP es la que despierta
intriga, pues habitan en sus filas sectores que estuvieron con el kirchnerismo en los albores
del gobierno K: Libres del Sur, de Victoria Donda y Humberto Tumini, y el Frente Cívico de
Luis Juez, son ejemplos presentes.
    Hoy ambos sectores rechazan enfáticamente una re-reelección, pero el cordobés votó
con el FpV la polémica expropiación de Ciccone. Lo mismo hicieron los tres diputados del
Proyecto Sur de “Pino” Solanas, y Unidad Popular -otra rama del FAP- se abstuvo. Con eso,
el oficialismo consiguió que en un debate como el de Ciccone, en el que sobraron los discur-
sos críticos, el proyecto del PEN fuera aprobado por 145 votos a favor y sólo 78 negativos.
Con 4 abstenciones y 29 ausentes -26 de la oposición-, el kirchnerismo reunió el 64% de los
diputados presentes. ¿Qué significa eso? Que estuvieron a apenas dos puntos de los dos
tercios presentes, que alcanzaron con holgura en las recientes aprobaciones del pliego de
Alejandra Gils Carbó en el Senado o de YPF en ambas cámaras.
    El dato vale porque es alzado por quienes aventuran que el kirchnerismo podría incluso
buscar la reforma constitucional con la composición actual de ambas cámaras, en función
de la manera como viene aprobando los proyectos que el Ejecutivo manda al Parlamento.
Dato para tener en cuenta: en las últimas votaciones el kirchnerismo ha sumado a sus
aliados habituales a cuatro diputados: el polémico salteño Alfredo Olmedo, la radical
catamarqueña Mariana Veaute, el ex reutemannista Juan Carlos Forconi y el ex narvaísta
Julio Ledesma. Pero los cuatro terminan sus mandatos el próximo año.
    El razonamiento de quienes alientan una reforma inmediata deja de lado dos cosas: que
en Diputados no es lo mismo alinearse con el oficialismo para una expropiación, que que-
dar expuesto abriendo las puertas de la “re-re”; y olvidan también el aún fresco ejemplo de
Daniel Reposo en el Senado, que tuvo que ser reemplazado al no asegurarse el oficialismo
los dos tercios.
    Todos los análisis serios del kirchnerismo apuntan al resultado de la próxima elección
legislativa, en la que el kirchnerismo renueva una elección perdida como la de 2009, por lo
que tiene todo por ganar. De ahí que muchos se “embalen” con la ida de llegar a los dos
tercios necesarios para imponer una reforma constitucional. ¿Puede ser eso posible? La
revista especializada en temas legislativos Semanario Parlamentario realizó un trabajo en
base al mejor resultado que podría conseguir, el 54% alcanzado el año pasado. En ese caso,
replicando exactamente los porcentajes, con arrolladoras victorias en los principales dis-
tritos, podría llegar a los dos tercios en la Cámara baja. Allí el FpV renueva 78 diputados y
podría sumar otros tantos. Con sus aliados habituales, llegaría en ese caso a 170 diputados:
los dos tercios necesarios.
    Pero son necesarios los dos tercios de ambas cámaras. En la Alta, renuevan senadores
Ciudad de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero
y Tierra del Fuego. Repitiendo los resultados de la elección de 2011 -con triunfos hoy muy
difíciles como el que debería alcanzar en la Capital Federal-, lograría sólo tres senadores
más de los que hoy tiene. En ese caso, el bloque K podría pasar de 32 a 37, más cinco aliados
que retendría. A ellos podrían sumarse la pampeana María Higonet y el radical correntino

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José María Roldán. Con todo, les seguirían faltando cuatro votos hoy por hoy inalcanzables,
sin generar un escándalo.
    Estos cálculos están hechos, repetimos, en base a una elección presidencial arrasadora.
Y en las legislativas, suelen diversificarse los votos.
    Con todo, una encumbrada fuente legislativa, absolutamente alineada con el kirchnerismo
y la re-reelección, al contemplar esos datos reveló a este periodista: “Lo que a mí me dicen
en la Rosada es que si el año que viene sacamos el 40%, tenemos la reforma”.




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166
            Moyano pide que saquen a quien
                para él ya no es Amado

           Antes de las elecciones presidenciales de 2011, el líder de la CGT se
           mostraba muy cercano al entonces ministro de Economía pero en
                 poco más de un año la relación cambió radicalmente.

                                                                      Publicado el 30/08/2012



    Consultado puntualmente sobre Amado Boudou y su vinculación con el escándalo de la
ex Ciccone, el hoy tan mediático Hugo Moyano no anduvo con vueltas, sugiriéndole a la
Presidenta que desplace a su vicepresidente “hasta que la justicia” dictamine cuál es su
responsabilidad en el caso.
    Nadie podría imaginar que Cristina Fernández vaya a deshacerse de su compañero de
fórmula porque se lo pide su denostado jefe de la CGT, pero lo que no deja de resultar
paradójico es que Moyano cargue contra un funcionario al que llegó a apostar firmemente.
    El idilio llegó a ser recíproco. No habrá que remontarse mucho para encontrar a estos
dos actuales enemigos confraternizando. El 30 de marzo de 2011, cuando la CGT organizó
en el estadio de Ferro un homenaje a Saúl Ubaldini, Hugo Moyano se deshizo en elogios
hacia Boudou. Tiempos preelectorales, el titular cegetista no anduvo con eufemismos: “El
único ministro de Economía amado, es Amado Boudou”, dijo ese día. Boudou le respondió
entonces a Moyano en el mismo tono del jefe cegetista, calificando a su discurso como
“muy importante, muy reflexivo y, sobre todo, con una claridad sobre a dónde está yendo
el país y que no hay que cambiar el rumbo”.
    Moyano respaldaba claramente al entonces titular del Palacio de Hacienda en su carrera
hacia la candidatura a jefe de Gobierno, que finalmente Cristina definió en favor de Daniel
Filmus.
    El camionero volvería a encabezar un masivo acto el 29 de abril de ese mismo año, en la
9 de Julio, y allí bien cerca del líder cegetista se lo pudo ver a un eufórico Amado Boudou.
Entonces muchos pensaron que se trataba de otra muestra de apoyo en su búsqueda para
competir por la Jefatura de Gobierno, pero fuentes cegetistas confiaron entonces a quien
escribe que el futuro del ministro de Economía podría estar “aún más alto”, jerárquicamente
hablando. Es que los popes cegetistas pensaban por entonces que Amado Boudou podría
terminar siendo ungido como compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner en
octubre, como finalmente sucedió.
    Por entonces, un alto dirigente del entorno moyanista dijo a este medio que Boudou
reunía “todas las condiciones deseadas para el cargo: es joven, hace un buen equilibrio
entre el núcleo duro del kirchnerismo y los más moderados”, y por supuesto tenía muy
buena relación con el sector gremial que lo había propuesto en principio como candidato a
jefe de Gobierno.
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    Cristina no había confirmado entonces por quién se inclinaría para competir contra
Macri, pero las encuestas le sonreían entonces al senador Filmus.
    Deseosos de sacarle fruto a esa buena relación, los sindicalistas se frotaban las manos
pensando a futuro, y más se entusiasmaron cuando la Presidenta confirmó sus expectativas
al elegir a Amado Boudou como compañero de fórmula, y se lo imaginaron entonces como
eventual sucesor de CFK en 2015.
    Ha pasado poco más de un año desde entonces, pero parece mucho más. El panorama
político es en muchos aspectos muy diferente. Hubo una reelección presidencial arrollado-
ra, muchísimo menos espacio para los sindicalistas en las listas K que el que ansiaban y un
destrato que terminó con ruptura de relaciones. Hoy los discursos de estos protagonistas
son bien distintos; Boudou vilipendia a Moyano, y aquel pide que lo desplacen. Moyano es
mala palabra en los círculos K y es bienvenido en ámbitos a los que hasta hace poco de-
nostaba.
    Para Moyano hoy el norte ya no está en los habitantes actuales de la Casa Rosada. Y
Boudou ya no imagina 2015 como un trampolín, sino como una meta muy lejana plagada de
obstáculos judiciales.




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       El voto joven es ganancia pura para el
                   kirchnerismo
           Volvió a sorprender el oficialismo con un proyecto “fundacional”
          que aprobará rápido con amplias mayorías y que mete una vez más
           a la oposición en un brete, dividida entre la convicción, el temor a
               malquistarse con los votantes y las conveniencias propias.

                                                                       Publicado el 2/09/2012



    Resulta innegable a esta altura que el kirchnerismo es una fuente inagotable de generar
noticias y, sobre todo, marcar agenda. Será por eso su propensión a enojarse cuando siente
que esa tarea se la arrebatan los medios a los que considera opositores: nada le molesta
tanto al gobierno nacional como sentir que la agenda se la arman los diarios. Es parte de su
tirria con la prensa, pero no por la confrontación interminable que vive con ese poder;
tampoco se bancaría que la iniciativa estuviera en manos de la oposición.
    Pasa que eso nunca sucede.
    En esta oportunidad el gobierno sorprendió a todos con un proyecto que, al ser presen-
tado en el Congreso durante el receso de las vacaciones de invierno por los senadores
Aníbal Fernández y Elena Corregido, llamó la atención, pero sin generar mayores expecta-
tivas. Hasta que esta semana todos se anoticiaron de que el proyecto no sólo va en serio,
sino que se aplicará en los próximos comicios. Tras el gran revuelo que generó en el ámbito
político, el proyecto comenzará a ser analizado esta semana en la Cámara alta, donde de-
penderá de la prisa que el oficialismo quiera imponerle para su aprobación, que se descuen-
ta.
    De proponérselo, podría convertirse en ley en la última semana de septiembre. No hay
tanto apuro, pero al kirchnerismo le encanta dar esas muestras de contundencia política en
el Parlamento, donde ya se ha asegurado con el tema varias cosas: en principio, su aproba-
ción rotunda, como varias veces ha sucedido en los nueve meses que lleva siendo mayoría
en ambas cámaras. Como con las expropiaciones de YPF y la ex Ciccone, el kirchnerismo
logrará con este proyecto imponer la sólida mayoría que suele reunir con propios y aliados
permanentes, más la adhesión de buena parte de la oposición, donde ha logrado nueva-
mente meter cuñas.
    Los demás partidos sienten que se trata de uno de esos proyectos en los que deben
encolumnarse a regañadientes, pues si bien lo consideran una maniobra del oficialismo,
tampoco quieren ganarse con un rechazo el encono de los jóvenes que de todos modos le
brindarán al kirchnerismo todo el mérito. De paso, la movida le sirve a los K una vez más
para exponer las grietas de la oposición, que se divide entre sus convicciones, sus conve-
niencias y la certeza de que será el gobierno el que se llevará todas las palmas.
    De más está decir que el kirchnerismo está convencido de que el mayor porcentaje de
esos nuevos votantes le será fiel. Los propios autores del proyecto escribieron en sus fun-
                                            169
damentos que esa masa de nuevos votantes alcanzaría “aproximadamente una cantidad no
menor a los dos millones de jóvenes”. Datos más precisos ubicaron ese número en
1.392.000. ¿Qué cantidad podría llegar a participar de una elección en la que no están
obligados a concurrir? Cálculos cuya certeza sólo determinará la experiencia precisaban
esta semana que unos 750 mil de estos jóvenes podrían concurrir a las urnas.
    En efecto, no sería un número capaz de volcar ninguna elección. Pero suma para el
efecto “ganador” que el kirchnerismo quiere infundir de cara a 2013 y 2015. A esto habrá
que sumar el proyecto complementario de los mismos autores que convertirá en “argenti-
nos por naturalización” a “los extranjeros mayores de 18 años, que residiesen en la Repú-
blica dos años continuos y manifestasen ante los jueces federales de sección su voluntad de
serlo”. Podrán ser otros cientos de miles que el gobierno espera le sean agradecidos.
    La oposición se ve inmersa en un juego que no quiere disputar, pero donde no tiene
alternativa. En líneas generales, no tienen demasiadas objeciones que hacerle al proyecto,
más allá de que lo consideran “una maniobra proselitista”, como dijo el jefe de los diputa-
dos radicales, Ricardo Gil Lavedra, que de todos modos aclaró que “la UCR siempre está de
acuerdo con la ampliación de derechos”. Ergo: saben que no tienen demasiado margen para
oponerse.
    En el FAP, las posturas son también disímiles. Conviven los que como Claudio Lozano
recuerdan que ya presentaron proyectos en el mismo sentido, con socialistas como Alicia
Ciciliani, que ven detrás de esta iniciativa “oportunismo y demagogia”. Pero también hay
socialistas como el senador Rubén Giustiniani, autor del proyecto para bajar la mayoría de
edad de 21 a 18 años, elemento que esgrimen quienes apoyan bajar la edad para votar.
    En el PRO se alzaron voces críticas que rápidamente fueron llamadas a silencio, cuando
algunos consejeros les aseguraron que Mauricio Macri puede tener un buen apoyo en esa
masa juvenil que se incorporará al padrón electoral. Como se ve, por sobre un debate en
torno a si los adolescentes tienen el desarrollo intelectual suficiente a esa edad para ejercer
ese tipo de derechos, prevalecen las conveniencias políticas.
    En el FAP hay una tercera posición esgrimida por la de la líder del GEN, Margarita
Stolbizer, que advierte que polémicas como esta o la reforma constitucional buscan gene-
rar “discusiones superficiales” para tapar temas como la causa Ciccone, la inflación o la
inseguridad.
    Seguramente generaría más atención un debate en torno a la baja de la edad de
imputabilidad -proyecto parado en el Congreso- que este sobre la edad para votar. Hasta
ahora, al menos, no era una cuestión que demandara la sociedad, según surge de un estudio
realizado en la zona metropolitana por la consultora de Carlos Fara durante el mes de
mayo, que ante la consulta sobre bajar la edad de votación a los 16 encontró un 83% de
respuestas negativas y sólo un 14% a favor. Habrá que ver cómo se modifican esos números
ahora que el tema está instalado en la agenda mediática.
    Y volvemos a la agenda cotidiana, que en política tiene principalmente la pluma de la
Presidenta, que mantiene un estudiado silencio respecto del debate creciente en torno a la
reforma constitucional, re-re incluida. Siempre un paso más adelante del resto, hace rato
incluyó a los jóvenes como protagonistas de sus discursos. Preanunciando el debate que se
venía, el viernes 24 en el homenaje al Gaucho Rivero hizo reiteradas alusiones a la juven-
tud. “La historia siempre la movilizan los jóvenes”, dijo. Aprovechó para pegarle al 0800
de Macri, y reivindicó la omnipresencia de La Cámpora: “Hoy son jóvenes que van a pintar
escuelas, que van a las cárceles, que van a los barrios, que van a militar con las armas de la
democracia, con plena participación, tratando de llevar ideas, convencer”. Catorce veces
repitió en esa Cadena Nacional la palabra “jóvenes”.
    Hay más datos para tener en cuenta cuando hablamos de jóvenes. Según estadísticas de

                                             170
la CEPAL y la Organización de Estados Iberoamericano de 2010, los jóvenes de todo el país
que no estudian ni trabajan ascienden a 900.000. Según un estudio del Observatorio de la
Deuda Social Argentina de la UCA, un 19% de los jóvenes no va al colegio, un 36,8 vive en
hogares debajo de la línea de pobreza y un 43,4% no tiene cobertura de salud.




                                          171
172
             Peces gordos para votar en 2013

           Sergio Massa, Ricardo Alfonsín, Julio Cobos, Ricardo Gil Lavedra y
              Rodolfo Terragno, entre otros, preparan su aparición en las
                                     legislativas.

                                                                       Publicado el 6/09/2012



   Como toda elección previa a las presidenciales, la próxima servirá de trampolín para
muchos que dos años después irán por un premio mayor. Pasa siempre, es el juego de la
democracia. Los políticos con aspiraciones se miden en las elecciones legislativas para
verificar cómo puede irles dos años después al postularse para cargos ejecutivos. El riesgo
es que pasan esos dos años entre elección y elección en bancas que no les interesan dema-
siado, pero esa es otra cuestión.
   No será una excepción el próximo comicio, más bien todo lo contrario. Sobre todo si se
tiene en cuenta que según la Constitución vigente, la Presidenta no tiene reelección en 2015
y todos buscarán verificar sus posibilidades para ver si luego van por más. Y que así como
la Presidenta no tiene reelección, buena parte de los gobernadores actuales tampoco cuen-
tan con esa posibilidad, por lo que son muchos los que irán a las urnas en sus distritos el
próximo año pensando en la gobernación posterior.
   La oposición tiene muy fresco el recuerdo de 2009, cuando el kirchnerismo encontró la
única derrota electoral de su historia. Entonces puso a jugar a todos sus pesos pesados y,
sobre todo, acordando alianzas poderosas. En provincia de Buenos Aires, donde suelen
jugarse las “madres de todas las batallas”, el peronismo disidente acordó esa vez con el
macrismo y se armó el “tridente ofensivo” de Mauricio Macri, Francisco de Narváez y
Felipe Solá, que a la postre resultó victorioso. Y el radicalismo acordó con la Coalición
Cívica de Elisa Carrió, el GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo, creando el Acuerdo
Cívico y Social que tuvo una buena performance, pero que se disolvió meses después de la
contienda.
   Delante estaba que el FpV, al frente de cuya lista bonaerense se puso nada menos que
Néstor Kirchner, quien armó las famosas listas testimoniales que incluyeron al gobernador
Daniel Scioli como número dos de esa nómina. Precisamente en el gobernador bonaerense
pensaba el kirchnerismo para encabezar la lista para diputados en el principal distrito,
aunque ya no en condición “testimonial”, sino con el objetivo de que renuncie y deje a
Gabriel Mariotto en su cargo. Ya avisó el mandatario provincial que no piensa hacerlo, así
que tema terminado.
   El oficialismo deberá jugar fuerte en la Provincia y suena el nombre de Alicia Kirchner
como alternativa K principal -y prueba piloto para las presidenciales posteriores-. Se sabe
también que el intendente de Tigre, que quiere ser gobernador en 2015, piensa ser candida-
to a diputado nacional en 2013, cuestión de medir sus fuerzas entonces. Tanto la Presidenta
como el gobernador saben que Sergio Massa podría ser un buen as de espadas, pero el
                                            173
intendente analizará muy bien qué decisión tomar y qué oferta aceptar, llegado el momen-
to. Sabe que supo malquistarse con Cristina Fernández y que sólo la necesidad podría lle-
varla a pensar en él.
    Pero volvamos a la oposición. El radicalismo quiere volver por sus fueros y pondrá toda
la carne en el asador. Concluye el mandato de su último candidato presidencial, Ricardo
Alfonsín, quien no ha perdido sus esperanzas por ir por la revancha, y que cuenta todavía
con poder partidario. Es seguro que el actual diputado buscará encabezar la lista para
diputados el próximo año en la provincia de Buenos Aires.
    También será candidato a diputado el ex vicepresidente Julio Cobos en Mendoza, donde
fue gobernador y cuenta con buena imagen. Piensa medirse y, si le va bien, tratar de con-
vencer así a sus correligionarios de que es la mejor alternativa para 2015. En Córdoba irá el
último candidato a gobernador radical, Oscar Aguad, quien en 2009 supo ganar la elección
legislativa en la provincia mediterránea. Y en Santa Fe quiere volver a jugar el actual presi-
dente del partido, Mario Barletta, ex intendente de la capital provincial. Allí lo más proba-
ble es que apuesten al Frente Progresista con sus socios provinciales del socialismo, en una
lista que encabezará nada menos que el ex candidato presidencial del FAP y ex gobernador
santafesino Hermes Binner.
    En Capital Federal, donde también se eligen senadores, debe renovar su banca el actual
jefe del bloque de diputados, Ricardo Gil Lavedra, y se ha pensado incluso en el nombre de
Rodolfo Terragno.
    El macrismo quiere que no le pase como la última vez que se eligieron senadores y se
quedó sin nada. Así que jugará fuerte en su distrito, siendo varios los que se prueban el
traje. Entre ellos varios ministros, comenzando por el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez
Larreta. También aspiran a medirse en las urnas Diego Santilli y hasta Esteban Bullrich,
cuyas últimas medidas polémicas apuntaron a elevar su nivel de exposición ante la gente.
Gabriela Michetti, cuyo mandato de diputada vence en 2013, querría seguir en el distrito
donde supo ser compañera de fórmula de Macri, pero en el partido pretenden que juegue en
la Provincia. No tiene mucho margen para negarse, en pos del objetivo presidencial de su
líder.
    En ese mismo sentido el macrismo necesita extenderse a nivel nacional y por eso apues-
ta a Miguel Del Sel en Santa Fe, donde encabezaría la lista de diputados. El humorista ha
tentado a su amigo Alfredo De Angeli para que sea candidato en Entre Ríos. No sería el único
hombre del campo candidateado por Macri, que ha pensado también en Hugo Biolcati. Y
apostando por el lado deportivo, en Córdoba el Pro se ilusiona con los ex basquetbolistas
Marcelo Milanesio y Fabricio Oberto, quienes quedaron en contestar.
    En esa provincia el delasotismo piensa enfrentar al kirchnerismo y llevará al frente de la
lista al ex gobernador Juan Schiaretti, de buena imagen a nivel provincial. Allí también
deberá jugar Luis Juez, aunque tiene mandato como senador hasta 2013, pero está conven-
cido de que si piensa buscar la gobernación en 2015, antes debe verificar su adhesión el
próximo año, así que podría ser candidato a diputado el año que viene.
    Volvamos a la Capital Federal, donde vencerá el mandato de Elisa Carrió, quien por
ahora no da señales de volver a competir electoralmente. A Proyecto Sur, que supo
ilusionarse tras la excelente elección de 2009, se le vencen los mandatos de todos sus
diputados nacionales, “Pino” Solanas incluido. Le sugirieron ser candidato a senador, aun-
que parece que su estrella política tiende a apagarse.
    El kirchnerismo buscará jugar fuerte en la Ciudad de Buenos Aires, donde ganó la última
elección legislativa, el año pasado. Se sabe que vienen midiendo al camporista “todoterreno”
Axel Kicillof, aunque no es tan seguro que vaya a dejar sus múltiples actividades para un
cargo legislativo. Empero, si quieren hacerlo competir en las ligas mayores de 2015, nece-

                                             174
sita ser medido electoralmente y la del año próximo es una cita ineludible.
    A Aníbal Ibarra también se le termina el mandato de legislador porteño y no tiene re-
elección. Si arma una lista por separado, le restará fuerzas al FpV, así que probablemente
exploren un entendimiento. Lo seguro es que Daniel Filmus no será el elegido esta vez para
encabezar la lista para el Senado. Sus últimas derrotas consumaron su crédito en Olivos.
    ¿Un candidato sorpresa? Podría ser Alberto Rodríguez Saá. Ya su hermano sorprendió
el año pasado como candidato bonaerense; ahora se sabe que el exgobernador, que tiene
un departamento en Capital Federal, tiene ganas de ser candidato a senador nacional en
este distrito.
    En la provincia de Buenos Aires el sciolismo piensa postular gente propia. Se ha medido
a Karina Rabolini, pero no es algo que convenza al gobernador. Sí se descuenta que estará
en un lugar expectante de la nómina para diputados su jefe de Gabinete, Alberto Pérez. Allí
también debe renovar Francisco de Narváez, cuya experiencia en 2011 fue inversamente
proporcional a lo que había imaginado dos años antes. El “Colorado” podría volver a acor-
dar con el macrismo, pero no es lo que por ahora tenga en mente: quiere jugar en el PJ y
viene acercándose por eso al gobernador, al que ya casi no critica.
    Otros “pesos pesado” que serán candidatos por vencer sus mandatos de diputados son
Margarita Stolbizer en el FAP y Martín Sabbatella por el kirchnerista Nuevo Encuentro. En
el mundo K también vencen los mandatos de ultraoficialistas como Diana Conti, Carlos
Kunkel, Carlos “Cuto” Moreno y Edgardo Depetri. También habrá que ver qué pasa con el ya
no tan moyanista Héctor Recalde.
    Deberá ser candidato en Santa Fe Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista al que se le
vence su mandato de diputado. Quiere encabezar la lista, pero allí han pensado en Jorge
Obeid, ex gobernador con el que el oficialismo ha reanudado su amistad. Deberán llegar a
un entendimiento.
    Otro jefe kirchnerista que deberá ir por la renovación es Miguel Angel Pichetto, ya que
Río Negro es una de las ocho provincias donde renuevan gobernador. El hombre fuerte del
peronismo provincial desde la muerte de Carlos Soria aspira a ser candidato a gobernador
otra vez en 2015, y para eso depende de su performance el próximo año.
    Ya está dicho que para tener aspiraciones en 2015, hay que hacer una muy buena elec-
ción dos años antes. Tan es así que todos los que presidentes electos después de Raúl Alfonsín
se impusieron en la elección anterior. Carlos Menem (1989) se había impuesto en La Rioja
en 1987; Fernando de la Rúa (1999) ganó la Jefatura de Gobierno porteña en 1996; Néstor
Kirchner (2003) en Santa Cruz en 2001, y Cristina Fernández de Kirchner (2007) ganó la
elección para senadores bonaerenses en 2005.




                                             175
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      Devaluar no es un verbo que CFK quiera
                    conjugar
         Eligió el ámbito de la celebración del Día de la Industria para dejarles
             claro a los empresarios que si moviera el tipo de cambio como
             muchos piden, serían a su juicio los damnificados. Razones de
                       convicción que respaldan ese pensamiento.

                                                                         Publicado el 9/09/2012



    La senadora ingresó presurosa al Salón Azul del Congreso de la Nación y sin que mediara
interpelación alguna comenzó a descargarse contra las políticas financieras implementadas
por el Presidente de la Nación. Reveló entonces que le parecía “una locura” lo que conside-
raba ese “descontrol” cambiario que hacía que el dólar estuviera pasando la impensada
barrera de los 4 pesos. La desvencijada convertibilidad había sido derogada hacía menos
de dos meses y por esos días -marzo de 2002- el valor de la moneda extranjera de referen-
cia no encontraba techo.
    La senadora Cristina Fernández de Kirchner, que por entonces solía ser una dilecta
entrevistada porque siempre aportaba su vibrante oratoria, marcó de entrada que quería
hablar de ese tema y dejar claro su total oposición a lo que entendía como una devaluación
de magnitud innecesaria. Ante quien esto escribe, la senadora Kirchner reveló cual debía
ser el valor del dólar: $1,50, no hacía falta que estuviera más alto. Se mostró así partidaria
de una suerte de “nueva convertibilidad”, administrada por el gobierno, aunque ya sin las
ataduras de la norma dejada de lado en enero de ese mismo año.
    Parecía ser un tope demasiado moderado el que la senadora seguramente compartía
con su esposo gobernador y aspirante presidencial. Los 4 pesos representaban un exceso
para un país que había pasado once años estacionado en el 1 a 1, pero apenas 50 centavos de
diferencia parecían demasiado poco tras semejante crisis. No obstante, la fogosa senadora
insistió en que ese valor hubiera sido suficiente para iniciar la reactivación.
    De hecho, la salida de la convertibilidad sumió a casi el 60% de la población en la pobre-
za, en términos de sus ingresos económicos. Los corcoveos del dólar siguieron unos meses,
pero sin pasar los 4 pesos. En enero de 2003 el valor rondaba los 3,17 y cuando asumió
Néstor Kirchner la presidencia ascendía a 2,83.
    La anécdota de la senadora vale para quienes sostienen que hasta su reelección, la Ar-
gentina vivió una suerte de nueva convertibilidad. La cual hoy se mantiene, en valores
absolutos, pero esa realidad obligó a adoptar las medidas vigentes desde noviembre pasa-
do para trabar el acceso a moneda extranjera.
    De los discursos presidenciales de esta semana, quedó como frase saliente aquello del
“poquito de miedo” que se le debe tener. Es cierto que la frase completa dejaba claro que la
advertencia iba dirigida a sus propios funcionarios, aunque en la interpretación confusa
contribuyó una larga pausa prolongada por los clásicos aplausos que la interrumpieron
                                             177
entonces y distanciaron la exhortación del destinatario. Pero lo más saliente de sus mensa-
jes habría que encontrarlo en el del Día de la Industria. Allí, otra vez el contexto superó a los
dichos: la anécdota fue que la cadena nacional de 65 minutos cayó dentro del prime time,
provocando así la alteración de la grilla televisiva.
    Pero lo saliente de esa velada fue que la Presidenta dejó claro que, como en marzo de
2002 sigue siendo refractaria a las devaluaciones. Habló el lunes pasado de “los intentos
devaluacionistas que hubo durante el proceso electoral y con posterioridad” y enfatizó que
con ello favorecerían al sector “más primario” de la producción, que a su juicio no necesita
un tipo de cambio más competitivo, y perjudicarían a la industria. Y a continuación, un
tirón de orejas a los gremialistas que piden una devaluación. “Nunca lo escuché en mi vida,
porque el primer perjudicado ante un proceso devaluatorio es el poder adquisitivo del
salario de los trabajadores”, expresó.
    La Presidenta suele omitir los datos negativos y resalta los positivos. No habla de infla-
ción, pero resalta los elevados salarios que perciben los trabajadores en blanco. Lo hizo
cuando se refrendó el nuevo salario mínimo, que destacó como el más elevado de la región.
Queda claro que esa seguirá siendo entonces la línea que seguirá su gobierno en materia
económica. A eso se refería cuando en su visita sorpresa al Congreso, meses atrás -al inau-
gurar el “Salón de la Juventud” en lo que fue el despacho que casi ni usó Néstor Kirchner
durante su breve período como diputado-, Cristina aclaró que “no va a haber nada raro. No
nos gustan los shocks a los argentinos, de ningún tipo”.
    La referencia tenía que ver con desdoblamientos cambiarios de los que se hablaban por
entonces. Y tampoco los hubo… oficialmente, aunque las medidas implementadas prácti-
camente a diario muestran desdoblamientos “de hecho”. No esperen una devaluación, de-
bió haber sido parte de la traducción de entonces y lo que dijo claramente la última semana.
Porque algo así caería directamente sobre los salarios, pero hay un dato extra, clave para
tener en cuenta: el principal damnificado sería el propio gobierno.
    Lo ha dicho la economista de UCEMA Diana Mondino, al destacar que hoy el principal
importador es el gobierno, a través de sus compras de energía. Si se devaluara, el propio
gobierno encarecería sus necesidades de dólares y aumentaría el déficit fiscal. En la misma
dirección habló el primer ministro de Economía de la gestión K -para muchos, “el único”-,
Roberto Lavagna, quien atribuyó las restricciones para acceder al dólar a la necesidad que
tiene el gobierno de contar con ellos para importar energía. La factura que hay que pagar al
exterior, dijo Lavagna, asciende ahora “a 10 mil millones de dólares”. Así las cosas, “las
restricciones son para generar dólares que cubran ese tremendo gasto producto de ocho
años de fracaso en la política energética”.
    Y en ese punto debemos volver a los discursos de CFK. En este caso al primero emitido
tras su operación de tiroides de principios de año. En esa oportunidad, Cristina anunció el
“excelente superávit comercial” de 2011, de 10.347 millones de dólares. Pero a continua-
ción advirtió que “si las empresas petroleras en nuestro país hubieran mantenido o aumen-
tado la producción, esto hubiera sido mucho mejor, porque la verdad que hemos tenido
que importar 9.396 millones de dólares en combustible. Un 110 por ciento más que el año
2010”.
    Cristina habló ese día de esos 9.000 millones, que desglosó en 4.004 millones en gasoil;
1.927 para gas natural licuado; 1.044 en fueloil; 570 en gas natural gaseoso… “Quiere decir
que de los 9.000 millones, 7.547, fueron en cosas que se podrían haber producido aquí en
la Argentina”, concluyó. Fue la pieza basal del camino que concluyó en la expropiación de
YPF.
    A partir de ahí, la consigna encarada por Guillermo Moreno fue obtener un superávit
comercial anual de 10.000 millones de dólares que, según se informó también los últimos

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días, ha sido alcanzado aun antes de concluir el año.
   Esas metas cumplidas hacen pensar en cómo será 2013, año electoral clave para la
administración K. Analistas consultados vislumbran un año más aliviado en materia de
deuda; con una mejor cosecha, con precios record, y un Brasil volviendo a crecer, como un
“combo virtuoso” que el kirchnerismo espera parangonar con 2010, año en el que lograron
resurgir de la derrota legislativa del año anterior. Un 2013 sin devaluación, pero en el que
persistirán las trabas cambiarias que llegaron para quedarse un largo, largo tiempo.




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               La oposición unifica objetivo:
                cerrarle el paso a una re-re

           Los sectores contrarios al kirchnerismo tuvieron actos y reuniones
               para evitar su tratamiento formal en la órbita legislativa.

                                                                       Publicado el 12/09/2012



    Más que molestarse, el oficialismo debe haberse restregado las manos con una sonrisa.
Es que el hecho de que la oposición en pleno unifique sus voces para advertir sobre el riesgo
de que el kirchnerismo vaya a imponer una reforma constitucional para habilitar una se-
gunda reelección de Cristina Fernández de Kirchner, indica no sólo que el gobierno nacio-
nal sigue marcándole la agenda a la oposición, sino también que la misma baila al compás de
los movimientos del oficialismo.
    Hábil como ninguno, el kirchnerismo ha conseguido revertir la ecuación en propios y
extraños. A fuerza de repetirlo sus principales referentes, ha logrado que la oposición, el
periodismo y -en consecuencia- el público en general, reflexione respecto de 2015 dicien-
do “si la Presidenta no consigue ser reelecta”, en lugar de un más preciso: “Si la Presidenta
pudiera ser reelecta”. Casi las mismas palabras, pero dos referencias totalmente distintas.
    El kirchnerismo ha logrado que lo imposible -la re-reelección que hoy la Constitución
impide- parezca absolutamente irreversible. La propia oposición, acostumbrada a ser ma-
drugada por sus adversarios K, ha resuelto tomar recaudos asumiendo no sólo que el
kirchnerismo buscará la reforma constitucional, sino que hasta -vaya a saber cómo- podría
lograrlo.
    Con eso hacen que la opinión pública se haga a la idea de que lo realmente hipotético es
alcanzable: sólo es cuestión de tiempo y habilidad. Pero la oposición ha decidido correr el
riesgo.
    Casi al mismo tiempo, la UCR, el FAP, el PRO y sus aliados, realizaron actos y reuniones
que tuvieron la oposición a una reforma constitucional como eje convocante. Los radicales
se reunieron con Hugo Moyano por segunda vez en pocos días, para hablar de cerrar filas
frente a una re-re; mientras el FAP, con Hermes Binner y Margarita Stolbizer a la cabeza,
dieron inicio formal a una recolección de firmas “en defensa de la Constitución Nacional, la
independencia de poderes, el federalismo y los derechos sociales”. La convocatoria popu-
lar se extenderá durante ocho semanas a lo largo de todo el país.
    Y los macristas, con sus cada vez más cercanos Patricia Bullrich, Eduardo Amadeo, y los
radicales Oscar Aguad y Andrés Delich, entre otros políticos, más numerosos
constitucionalistas, realizaron una reunión en el mismo sentido en la que convocaron a una
“asamblea pública” contra una reforma constitucional para el próximo 10 de diciembre.
    Tras el mismo objetivo, mas por andariveles separados, avanzarán en la misma direc-
ción, aunque preocupándose por mantener la identidad y no amontonarse antes de tiempo
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con vistas a las elecciones.
   Tienen sobradas razones para ser desconfiados, más allá de que hoy por hoy práctica-
mente no haya matemática posible que le asegure al kirchnerismo los dos tercios en ambas
cámaras que necesitaría para imponer una reforma constitucional. Ni ahora, ni aun con una
victoria K el próximo año, según puede establecerse tras un cálculo minucioso.
   Así y todo, desconfían. Hay quienes señalan hacia un sector más bien difuso que no
figura casi en las reuniones que acabamos de citar: el peronismo no kirchnerista. Precisa-
mente esta semana el oficialismo acaba de compensar al Peronismo Federal -conserva ese
nombre en el Senado- integrando a sus miembros a las comisiones de la Cámara alta. ¿Qué
había pasado? Al conformarse las nuevas comisiones con mayorías oficialistas, deliberada-
mente el kirchnerismo omitió dejarles lugar en las mismas. Destrato que indignó a los
peronistas disidentes, al punto tal de que cada vez que se habló de eventuales apoyos para
determinados proyectos, siempre afloró ese conflicto. Por ejemplo en el caso Reposo, cuando
el kirchnerismo necesitaba los dos tercios.
   Ahora ha subsanado esa “omisión”. Habrá que ver cuánto modifican los estados de
ánimo, pero la cuestión es que los caminos cerrados para los dos tercios necesarios para
una eventual reforma constitucional están fundamentalmente en el Senado. El kirchnerismo
tomó nota de ello.
   Esta tal vez sería una buena manera para explorar nuevas alianzas, de cara al futuro.




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              El gobierno tomó nota, pero no
                      cederá en nada

               El dominio ajeno de las calles es el factor más temido por el
            kirchnerismo. Al desafío de las cacerolas respondió con críticas
            y preparativos de “contramarchas”. Pero ese clima complica los
              planes para llegar a una mayoría capaz de impulsar la re-re.

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    Es de manual para el kirchnerismo que así como sus principales figuras no deben quedar
“pegadas” a las malas noticias, tampoco tienen que estar cerca de las movilizaciones adver-
sas. Ejemplo para el primer caso fue la tragedia de Cromagnon, que sucedió el 30 de diciem-
bre de 2004, con la pareja presidencial en Santa Cruz, donde permaneció para pasar fin de
año. El “problema” correspondía al jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, y de hecho terminó
costándole el cargo.
    Para el segundo caso hay varios ejemplos. El más reciente, el acto desafiante convocado
por Hugo Moyano el 27 de junio pasado en Plaza de Mayo, oportunidad en la que la Presi-
denta optó por irse a San Luis a inaugurar un criadero porcino. Lo mismo sucedió cuando el
primer acto masivo que erizó la piel de los Kirchner. Fue el 1° de abril de 2004, cuando Juan
Carlos Blumberg reunió entre 150 y 200.000 personas frente al Congreso de la Nación,
para pedir penas más severas contra la delincuencia. Tal como el gobierno temía, miles de
manifestantes se volcaron luego a Plaza de Mayo. Previsor, el presidente Kirchner se en-
contraba esa noche en Tierra del Fuego participando de la vigilia junto a veteranos de
guerra que conmemorarían al día siguiente su día.
    Sí estaba esa vez en la Casa Rosada la senadora Fernández de Kirchner, quien se corrió
hasta el despacho del entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández para ver desde allí por
televisión las incidencias de la movilización, que si bien entonces no era contra el gobierno
nacional, les hacía sentir a los Kirchner el que para ellos siempre fue el temor más grande:
ceder la iniciativa. Eso, y perder el dominio de las calles, razón por la cual la cuestión
piquetera fue uno de los temas que más obsesionó a Néstor Kirchner tras su arribo al poder.
    Como todos los políticos, los Kirchner se sintieron mortificados por los cacerolazos de
2001/2002, y en esos días encontraron en su provincia la paz que escaseaba en Buenos
Aires. Cristina contaría luego que se sintió impactada por el movimiento de las cacerolas,
que le pareció algo nuevo, espontáneo y hasta positivo, pero siempre circunscribió esa
apreciación a las manifestaciones masivas del 19 y 20 de diciembre, y hasta el cacerolazo
durante el fugaz gobierno de Adolfo Rodríguez Saá.
    Rescataba de las cacerolas la espontaneidad y masividad sin partidización, el decir “bas-
ta” de mucha gente. “Pero esencialmente, hay que decirlo también, con todas las letras: fue
el decir basta a un electorado, el de Capital Federal, que apostó desde 1973 por Fernando
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de la Rúa, que apostó muy fuerte a dirigentes como Chacho Alvarez, Fernández Meijide, al
Frepaso, a la Alianza, y fueron muy defraudados. Creo que ese grado de masividad, de
espontaneidad, tuvo directa vinculación con este grado de frustración formidable que tuvo
el electorado de Capital con respecto a quienes fueron sus líderes y estrellas electorales”.
Esas palabras de CFK datan de hace una década, pero debe seguir siendo esa la visión que
tiene del electorado porteño.
    Debe haberla conmovido entonces la marcha del jueves, más allá de que sus funciona-
rios se ocuparan de minimizarla. Pero si bien resulta previsible que se le restara importan-
cia a la magnitud de la protesta, debiera considerarse sincero el tono altamente crítico que
le brindaron. Los voceros que saben interpretar el pensamiento de la Presidenta no hicie-
ron más que exteriorizar el sentimiento que les despierta el sector que salió a protestar.
Como en 2008, cuando la guerra con el campo, no hubo ninguna concesión ante cada
demostración de fuerza. Ceder es, para el kirchnerismo, muestra de debilidad. De ese en-
tonces se recuerdan frases del tenor de “los piquetes de la abundancia”. Cristina recién
hablará los próximos días y seguramente se referirá al tema, pero desde el gobierno ya
denostaron a quienes marcharon hablando de su preocupación por Miami y su temor a
mancharse con el pasto. También, como en 2008, se anticipa la realización de “contramar-
chas”.
    Queda claro que triunfó el ala dura de la Casa Rosada.
    Todo remite a 2008, y algunos ex funcionarios consultados por este medio recordaron
que entonces, de los dos Kirchner ella era la más dura, nada dispuesta a ceder para nego-
ciar. Advirtieron entonces una diferencia obvia y sustancial: hoy no está Néstor Kirchner.
    El paralelismo que se tiende a trazar muestra que el enfrentamiento del kirchnerismo
con parte de la sociedad concluyó con la derrota electoral del año siguiente. Puede que la
oposición haya sido un tanto más vigorosa en esos tiempos y que sin dudas haya tenido un
rol más destacado en la pelea de entonces. Hoy está limitada a cumplir un papel testimo-
nial, marchar detrás de convocatorias que no hace y ejercer un rol testimonial en el Con-
greso, donde están incapacitados de frenar cualquier iniciativa que el Ejecutivo impulse.
    Aunque han encontrado un eje convocante que puede reunirlos como es la oposición a
una eventual reforma constitucional. Allí aún reúnen un número capaz de frenar las aspira-
ciones kirchneristas. Esta última semana todos los sectores mantuvieron reuniones para
coordinar acciones en contra de una re-reelección. Lo del jueves, en ese sentido, fue un
bálsamo entre tantos sinsabores.
    Para el kirchnerismo en cambio fue un gran llamado de atención. No porque pueda
llegar a afectar la gobernabilidad, ni aun cuando se reiteren -de hecho, el abuso de las
convocatorias podría llegar a desvirtuarlas-. Sucede que un buen número de esa clase
media que salió a expresar su bronca por temas varios, fue parte de ese 54% que le dio a
Cristina plenos poderes. Y el mayor objetivo de los kirchneristas es hoy convencer de que
volverán a imponerse en las próximas elecciones con un número similar al de 2011, cues-
tión de acercarse a los dos tercios necesarios para una reforma constitucional.
    Desnudando una desinformación alarmante, hay muchos -políticos incluidos- que su-
gieren que un 40% sería suficiente para garantizarle al kirchnerismo la mayoría necesaria
para retocar la Carta Magna. No es así. Necesita un número mucho mayor, y el clima que
desnudó la marcha del jueves no contribuye para tales expectativas.
    Así y todo, en el gobierno siguen apostando a la buena estrella de Cristina. Confían en
que 2013 será un año de buenas noticias que contribuirán a cambiar el humor de la gente.
Sin tanta deuda que pagar, habrá prerrogativas como una suba del mínimo no imponible, y
-año electoral al fin- más obras, más plata para fines sociales y más difusión de todo eso. Eso
sí, de ningún modo habrá que esperar un alivio en las trabas cambiarias, que llegaron para

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quedarse.
   Señales en ese sentido podrán encontrarse en el proyecto de Presupuesto 2013, que
según trascendidos, prevé una inflación anual de 8,9% y un crecimiento de 4,5. Aunque no
hay más datos concretos, pues si bien por ley el proyecto debe ingresar a la Cámara de
Diputados a más tardar el 15 de septiembre, para este fin de semanas no había noticias del
mismo.




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                Se vio a la Cristina moderada

            Había expectativa en torno a la primer aparición de la Presidenta
          desde las manifestaciones caceroleras del jueves pasado. Nadie podía
          imaginar que el discurso no fuese en el sentido marcado desde Olivos.

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    Había expectativa en torno a la primer aparición de Cristina Fernández de Kirchner
desde las manifestaciones caceroleras del jueves pasado. Porque la reacción inicial de los
voceros del gobierno, al día siguiente de las marchas, había sido de fuerte tono crítico. Y
nadie podía imaginar que el discurso no fuese en el sentido marcado desde Olivos.
    Cierto es que no cayó bien en la sociedad ese endurecimiento. Lejos de mostrarse
permeable a las críticas, el gobierno había optado por fortalecer su discurso hacia adentro.
Llamó la atención semejante disposición por desentenderse de parte de la clase media que,
en gran medida, votó a este gobierno hace menos de un año.
    Promediando la semana, hubo una señal que no pasó inadvertida en el mundo político:
menguaron las voces reformistas. Hasta ahora, no pasaba día sin que algún kirchnerista
diera prueba de fe exaltando a la Presidenta como pieza insustituible del modelo. Pero
como si en lo más alto hubieran advertido que una de las múltiples demandas enarboladas
la noche del jueves fue el «no» a la «re-re», súbitamente las voces más ultras levantaron el
pie del acelerador.
    Y llegó el momento del acto en la Casa Rosada, el primer discurso presidencial después
del 13S. Los cristinólogos que anticipan el tenor del discurso en función de la imagen de Eva
que se ve detrás de la Presidenta, deben haber previsto que no se encontrarían esta vez con
la Cristina áspera. Es que la Evita dibujada en hierro en las paredes del Ministerio de Desa-
rrollo Social de la avenida 9 de Julio era este miércoles la que mira hacia Retiro. La imagen
enjoyada, amable; la otra, la que da a Constitución, que asoma gritando sobre el micrófono,
es la Evita crispada.
    Cuando es esa la imagen detrás de la Presidenta, a prepararse...
    Cristina no hizo ninguna alusión a las cacerolas de la semana pasada. Ante un público
integrado mayormente por empresarios y sindicalistas, habló de un tema técnico, la refor-
ma de la Ley de Accidentes Laborales, largamente reclamada por las cámaras empresaria-
les. Ya a principios de mes, en el festejo del Día de la Industria, había anticipado lo que este
miércoles confirmó.
    Nada dijo de las protestas, lo cual no quiere decir que en los próximos días no haga
alguna referencia crítica. Tampoco habrá que descartar la vuelta de las voces reformistas,
pues la de la re-reelección es una bandera que por supuesto no será arriada.
    Sólo se tomó nota del clima imperante y, de paso, con una realidad más contundente:
para que esa ilusión sea posible, hace falta que buena parte de esos que protestaron hace
una semana, vuelvan a votar al kirchnerismo.
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                  Cristina “baja un cambio” y
                      apuesta a la gestión

          La “recomendación” que le hizo al gobierno porteño es la que parece
           poner en práctica el gobierno nacional tras los ecos de la protesta
             del 13. Para el próximo año, el kirchnerismo quiere que el plan
                            de viviendas sea su as de espadas.

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    Los sectores políticos y sociales férreamente opuestos al kirchnerismo están convenci-
dos de que habrá un antes y un después del 13S. En esto no habrá que esperar coincidencias
con el oficialismo, donde públicamente manejan un discurso en el que remarcan que los
ejes principales del modelo siguen inalterables y que no habrá cacerolas ni marchas que
modifiquen el rumbo que -insisten- ya fue confirmado por un 54 por ciento hace casi un
año.
    Nada indica que estén mintiendo: es lo que realmente sienten. Sí se notan exagerados los
intentos kirchneristas por minimizar la magnitud de una protesta que no esperaban y que
sin dudas los conmovió. Quedó claro también que los modos fueron variando, conforme
pasaron los días.
    Tras un arranque con críticas descalificadoras, que llevaron a los más moderados a
guardar silencio, todas las expectativas quedaron depositadas en lo que fuera a decir Cris-
tina públicamente. El suspenso se alargó hasta el miércoles, día del primer discurso presi-
dencial posterior al jueves 13. Llamaron la atención tantos días sin apariciones públicas de
una mandataria acostumbrada a mensajes prácticamente diarios. En el ínterin se suspendió
un viaje al Chaco, aduciendo anticipadamente problemas meteorológicos. Llamativamen-
te el problema no fue solucionado con una videoconferencia, como suele suceder.
    Reapareció la Presidenta en la Casa Rosada recién el miércoles. Mientras tanto, quedó
claro que el gobierno se iba nutriendo de datos de encuestas que marcaban que no habían
caído bien las críticas oficialistas a las marchas. Y más claro quedó cuando Cristina dio su
primer discurso, en el que se mostró moderada, amable y de buen humor. Sin sermones, se
circunscribió estrictamente a la gestión, anunciando el envío de un proyecto muy reclama-
do por los empresarios como el de la reforma de la Ley de ART: trabajo para un Congreso
que se mueve sólo al compás del Ejecutivo.
    Algo parecido sucedió al día siguiente, cuando la Presidenta se refirió a un tema que
quiere que sea clave para el próximo año (electoral), el plan PROCREAR, con el que el
kirchnerismo buscará reforzar lazos con su electorado fiel y reconquistar a parte de los que
se han alejado. Le sirvió como disparador una protesta del ex arquero José Luis Chilavert,
molesto porque piensan construir viviendas populares cerca de donde él vive en Ezeiza. La
Presidenta pidió “solidaridad”, para “permitir en esos terrenos que muchos vecinos que
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también aspiran a progresar, los que ya son clase media-media, media alta”, puedan tener
también su casa.
    En otras circunstancias, tal vez sin esas encuestas de las que hablamos en mente, una
Cristina crispada hubiera dejado al ex golero velezano “a tiro de AFIP”, y/o podría haber
empalmado el tema con la clase media que protestó el 13S. No lo hizo. Por el contrario,
ponderó los deseos de ascenso social y hasta se puso como ejemplo, al hablar en tercera
persona de “la hija de un colectivero (que) ha llegado dos veces a ser presidenta de la
Nación y casada con un presidente”.
    Otro cambio de Cristina, que siempre tuvo una relación más bien distante con su padre,
de cuya profesión no hablaba y al que, en última instancia, definía como “empresario”. Que
es lo que era: del rubro autotransporte, mas no un simple chofer, aclaremos.
    En ese mensaje también se anunciaron nuevas fases del plan PROCREAR, que esta vez
incluirá a la Capital Federal, distrito que había sido omitido al anunciarse pomposamente el
programa de viviendas. Venderán terrenos fiscales de Palermo, Caballito y Liniers, y lo
mismo está previsto que suceda en Pompeya y Parque Patricios, frente al estadio de Hura-
cán. Más anuncios para un plan que arrancó con múltiples contradicciones: se habló simul-
táneamente de 100 mil y de 400 mil viviendas, hasta que la propia Presidenta confirmó esa
última cifra. Se dijo incluso que cien mil serían construidas antes de fin de año, lo cual fue
descartado por los expertos, que no le erraban al considerar “imposibles” algo semejante
en tan pocos meses.
    Pero más allá de esos números que estremecen, cualquier cifra que se acerque a las 100
mil que ahora el gobierno dice que se harán en lo que queda de este y el próximo año, podría
ser un número capaz de repercutir en las urnas. Por eso apuntó Cristina Fernández a la clase
media en general, y la Ciudad de Buenos Aires en particular.
    Habló de reuniones entre las autoridades nacionales y las de la ciudad para “acordar
normativa” para los emprendimientos en carpeta, mostrando un espíritu colaborador con
la administración macrista que una semana atrás no existía. Pero el PRO está decidido a
mostrar los dientes y anticipan desde sus filas que la Legislatura no dará la autorización
correspondiente para construir en esos terrenos si no le devuelven al Banco Ciudad los
depósitos judiciales que una ley kirchnerista acaba de quitarle.
    Todos han perdido la esperanza de una buena relación como la que recomendaba a fines
de 2011 el ecuatoriano Durán Barba, entusiasmado tras haber visitado Olivos, razón por la
cual recomendó a Macri firmar el convenio del traspaso del subte.
    El de ese transporte es precisamente uno de los problemas irresueltos que estallarán a
plazo fijo. De cara al próximo año, Nación y Ciudad se han desentendido del “problema”,
como lo demuestra que el servicio de subterráneos no figura en los presupuestos de ningu-
na de las dos jurisdicciones. Librada a su suerte, la empresa dice que no podrá afrontar los
costos operativos con la tarifa actual, y hasta se aventuró un valor de 5 pesos para el pasaje,
que era el precio redondeado en el que pensaba el jefe de Gobierno porteño cuando resol-
vió a principios de año elevar la tarifa a 2,50, durante la efímera administración porteña del
servicio. Unos y otros miran a la justicia mientras mantienen su obstinada postura.
    Así como le recomendó al gobierno porteño “bajar un cambio”, CFK apuesta a la mode-
ración y la gestión. En ese marco, mostrará el perfil que más le gusta los próximos días, en
su paso por EE.UU.
    Pero no fue el tono presidencial de esta semana la única señal kirchnerista post
cacerolazos. Hay que agregar el silencio del mundo K respecto de un tema que venían
agitando cada vez de manera más entusiasta: la reforma constitucional, re-reelección in-
cluida. Súbitamente la dirigencia kirchnerista dejó de menear el tema, que lógicamente no
ha sido enterrado, sino tan solo dejado momentáneamente en un segundo plano, cuestión

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de no malquistarse con una sociedad cuyos votos necesitan para que la posibilidad refor-
mista pueda prosperar.
   La oposición tomó nota de ello, pero no piensa bajar la guardia, justo cuando había
encontrado un eje convocante y un terreno en el que puede hacer pie.
   Los que protestaron el 13S están convencidos de que hay un antes y un después de esa
jornada. Cuanto menos, piensan que lograron marcarle límites al gobierno. A través de las
redes sociales en las que se organizó la protesta “exitosa”, se pusieron de acuerdo en no
gastar ese recurso con una recurrencia que les generaría desgaste. Ya se habla allí de una
nueva convocatoria para el 8 de noviembre. Para entonces, faltará un mes para una fecha
que el oficialismo tiene marcada en rojo en sus agendas: el 7D. El kirchnerismo también
dicen que habrá un antes y un después de esa fecha.




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El papel de Cristina en la investigación de los
                  atentados

           La presidenta formó parte de la creación de la Comisión Bicameral
           de Seguimiento de los Atentados hace casi 20 años y desde el Poder
                         Legislativo encabezó investigaciones.

                                                                        Publicado el 26/09/2012



    La última parte de su discurso ante la ONU fue dedicada por Cristina Fernández de
Kirchner al tema Irán. Manifestó su predisposición a dialogar y dejó abiertas las puertas a
un terreno donde hay que ser demasiado optimista para hacerse ilusiones. Pero así como
respecto de Gran Bretaña se ha pedido dialogar sobre Malvinas, no puede hacerse otra cosa
-entiende el gobierno- con el régimen de Ahmadinejad.
    Recordó en su discurso Cristina su papel en el marco de la Comisión Bicameral de Segui-
miento de los Atentados creada en el Congreso de la Nación con el objeto de auscultar el
desarrollo de las investigaciones judiciales y la responsabilidad del Ejecutivo y del propio
Poder Legislativo.
    La creación de la comisión se decidió en 1995, pero recién se constituiría en septiembre
de 1996 y, en efecto, el rol de Cristina Fernández allí –primero como senadora y después
como diputada nacional- fue relevante. La propia composición de la Bicameral demostraba
que se tenía en cuenta el principio de representación por sectores políticos, y no como una
representación cuantitativa o proporcional al peso específico de cada fuerza, como sucede
con las clásicas comisiones en las que el oficialismo de turno tiene presencia mayoritaria. El
propio justicialismo estaba representado en sus dos acepciones: menemismo y duhaldismo.
“Y a un costado estábamos nosotros, y más al costado Cristina”, contó a quien esto escribe
uno de los radicales que integró esa bicameral, confesando que entonces se sentían muy
cómodos con la representante santacruceña, porque sabían que no estaba comprometida
con los sectores del oficialismo.
    El fallecido ex gobernador rionegrino Carlos Soria, el radical Melchor Cruchaga y Cristi-
na Fernández de Kirchner fueron las caras visibles de la investigación que encaró la Bicameral.
La hoy presidenta accedió a esa comisión mientras constituía una isla solitaria en el Sena-
do, lo cual no fue obstáculo para que el justicialismo accediera a incorporarla, a pesar de
que en el bloque no la querían –finalmente la expulsaron del mismo-. La razón más proba-
ble es que en el oficialismo no eran muchos los que querían meterse en esa tarea en la que
encontrarían más escollos que pistas. Además, las bicamerales no tienen la importancia de
las comisiones permanentes de cada Cámara -sin ir más lejos, no manejan dinero- y cum-
plen más bien un rol simbólico como el que pretendían darle las presencias de tantas figuras
de los bloques que a la postre no ponían más que el nombre y la firma.
    Con el paso del tiempo su visión sobre la causa fue modificándose. En el dictamen de
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2001 -se emitía uno cada año-, ya no elogiaba la investigación del juez Juan José Galeano.
“La existencia de causas en extraña jurisdicción donde, en base a exclusivas escuchas tele-
fónicas, se investigan personas con posible vinculación con el atentado, sin participación
alguna del magistrado competente en éste, arroja un manto de dudas sobre la investigación
-señalaba-. De tal forma, información y pruebas que podrían ser de vital importancia para
arribar a la verdad, pudieron no haber llegado en forma y debido tiempo a conocimiento
del doctor Galeano, o ser analizada por personal que por carecer del conocimiento total de
la causa, pudiera ignorar la importancia de cada escucha o interlocutor”.
    Kirchner criticaba que el juez Galeano se apoyara casi exclusivamente en la SIDE, por
cuanto teniendo en cuenta las críticas sobre el accionar de ese organismo vertidas en ante-
riores informes “quedan numerosos interrogantes sobre la verdad de los hechos, los que no
han podido ser dilucidados por el magistrado actuante”.
    Al no haberse podido despejar las dudas sobre la participación de elementos pertene-
cientes a los organismos de seguridad e inteligencia en el atentado contra la AMIA, el
informe de Kirchner advertía sobre la posibilidad de que se hubieran favorecido hipótesis
falsas o privilegiado determinadas líneas de investigación “en base a conveniencias corpo-
rativas o políticas, las que fueran tomadas como ciertas, sin beneficio de inventario alguno
por parte del juzgado actuante”.
    Ya como primera dama, la entonces senadora nacional fue citada a declarar de oficio en
el marco del juicio a la conexión local por la voladura de la AMIA. El interés estaba dado en
sus cuestionamientos hacia la falta de seguimiento de la denominada “pista siria” expresa-
da en su último informe. Declaró ante el Tribunal Oral Federal 3, donde hoy se desarrolla el
juicio por los sobornos del Senado. Allí acusó al ex presidente Menem de no haber colabo-
rado en el esclarecimiento del atentado contra la mutual judía, e incluso señaló que funcio-
narios de su gobierno “plantaron pistas falsas” para desviar la investigación.
    “Las sospechas que siempre hubo eran que desde lo más alto del poder no se fomentaba
la dilucidación del caso -señaló Cristina-. La causa AMIA era un teatro de operaciones
orquestado por los organismos de seguridad e inteligencia y por intereses políticos. Había
muchos intereses cruzados para desviar la investigación y plantar pistas falsas”.
    - ¿Esa pista siria de la que habla conducía directamente al ex presidente Carlos Menem?
-le preguntó Juan José Avila, abogado de la AMIA.
    - Llegaba hasta la primera magistratura de la República. La SIDE dependía del Presiden-
te, así que no había que ser demasiado fantasioso para explicarse por qué no se avanzaba en
esta pista –expresó la senadora.
    De Menem, la primera dama dijo que si bien no había imputaciones concretas para
vincularlo con la pista siria, “aleteaba el espíritu” y se refirió en varias ocasiones a un
episodio nunca esclarecido, sobre un supuesto llamado sospechoso que un hermano del ex
presidente, Munir Menem, habría hecho al juzgado del doctor Galeano para interiorizarse
sobre la situación de un comerciante de origen sirio llamado Alberto Kanoore Edul, quien
en ese momento estaba preso en la causa. En tal sentido, Cristina recordó que la última
reunión que mantuvo con el magistrado fue “borrascosa”, porque Galeano no pudo darle
explicaciones verosímiles respecto del llamado de Munir. “Me dijo que no se acordaba,
algo inverosímil, había reticencia manifiesta de Galeano. Era el hermano del entonces pre-
sidente, era la única causa en su juzgado y además era el atentado... Hubo un entredicho y
todo finalizó abruptamente”, recordó Cristina, para enfatizar luego que “yo nunca le creí a
Galeano”.
    Cuando la primera dama declaró ante el Tribunal Oral 3, el mismo acababa de desplazar
de la causa al juez Galeano en función de las irregularidades ventiladas durante el juicio. Las
mismas que también llevarían al desplazamiento posterior de los fiscales.

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   Con el tiempo, uno de los que integró esa comisión bicameral junto a Cristina recuerdan
esa etapa como “uno de los trabajos más interesantes, más comprometidos, aunque con un
sabor de amargura, en términos de que la investigación judicial no llegó a los asesinos.
Llegó a la conexión local, pero nada más”.
   Muy probablemente ese sea la misma sensación que experimenta Cristina Fernández de
Kirchner, aunque ya como presidenta de la Nación tenga el poder para avanzar un poco
más en el objetivo de echar luz a uno de los episodios más oscuros que recuerde la historia
argentina contemporánea.




                                           195
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      La re-reelección y el espejo menemista

          La historia argentina tiende a repetirse una y otra vez. Los intentos
             impulsados para reformar la Constitución actual recuerdan la
          búsqueda emprendida por los seguidores de Carlos Menem en los 90
          para lograr un nuevo mandato. Las operaciones de esa época y cuál
                        fue la actitud del matrimonio Kirchner.

                                                                      Publicado el 28/09/2012



   Tal vez los libros de historia digan en un futuro que hubo una vez una fuerte protesta en
las calles un 13 de septiembre de 2012, que logró desactivar los esbozos de impulsar una
reforma constitucional que habilitara una nueva reelección para Cristina Fernández de
Kirchner. Pero lo más probable es que lo que haya conseguido esa movilización haya sido
más moderado: tan solo poner en el freezer el tema hasta tiempos mejores.
   Si esta movida re-reeleccionista fracasa, lo más probable es que en el futuro se afirme
que CFK nunca habló de extender su mandato. Y por ahora es cierto: para eso están otros.
   Por más que les disguste a los kirchneristas, la situación remite a lo más parecido que
presenta la historia reciente de nuestro país: la experiencia menemista. Nunca de la boca
del riojano se escuchó confesar públicamente su deseo reeleccionista, pero el mismo siem-
pre estuvo claro. Las movidas en ese sentido quedaron escritas en artículos periodísticos
de esa época y pueden ser corroboradas hoy por sus protagonistas, muchos de ellos toda-
vía en actividad.
   La experiencia menemista vale como un espejo de lo que podría suceder hoy. Veamos
entonces que el último y desesperado intento concreto de un tercer mandato tuvo lugar en
marzo de 1999, cuando el menemismo ofreció al entonces gobernador santafesino Carlos
Reutemann ser compañero de fórmula para las elecciones internas presidenciales del PJ.
Era la tercera vez que se lo ofrecían al entonces gobernador, y la tercera en la que el hoy
senador lo rechazaba. Participaron de esa negociación el entonces ministro del Interior,
Carlos Corach, y el jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, quienes le ofrecieron alternativas
diversas para ser compañero de fórmula, a lo que Lole respondió: “No voy a ser segundo de
nadie. En ese caso, seré candidato a gobernador en Santa Fe”.
   ¿A qué venía semejante embestida? A las puertas abiertas a la “re-re” por parte del juez
cordobés Ricardo Bustos Fierro, que acababa de dar el visto bueno a una cautelar solicitada
por el apoderado del PJ mediterráneo, a fin de que no se le impidiera al ciudadano Carlos
Menem participar de la interna peronista prevista para el 9 de mayo venidero.
   Los libros de historia recordarán tanto esa actitud de Bustos Fierro como la acción
conjunta que acabó con esa movida. Fue la sesión especial de la Cámara de Diputados en la
que el 10 de marzo de 1999 se aprobó una declaración que instaba a todos los funcionarios
a respetar la Constitución, en su artículo 90 y su cláusula transitoria.
   Fue un hecho político relevante alcanzado en medio de un acuerdo entre los bloques de
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diputados de la Alianza, fuerzas provinciales, sectores que respondían a precandidatos del
PJ y los controlados por Eduardo Duhale y Ramón Ortega, enfrentados con el menemismo.
    Con un quórum de 133 legisladores arrancó esa sesión especial pedida por los diputados
Graciela Fernández Meijide, Federico Storani, Carlos Alvarez, Alfredo Bravo, Rodolfo Rodil,
Melchor Cruchaga, Rafael Flores, Guillermo Estévez Boero, Darío Alessandro, Nilda Garré y
Mario Negri, y fue su primer orador el hoy fallecido Carlos Soria.
    El diputado rionegrino, alineado entonces con Eduardo Duhalde, confió al iniciar su
discurso sus dudas respecto de si legisladores oficialistas debían concurrir a una sesión
convocada por fuerzas de la oposición. “¿Existen precedentes parlamentarios a favor de
una conjunción de fuerzas políticas en una sesión especial? -se preguntó-. Los temores se
fueron disipando a medida que en la charla que mano a mano manteníamos con cada uno de
los señores diputados que nos encontramos aquí, nos preguntábamos y cuestionábamos
mutuamente cuál era el sentido y el alcance de esta sesión y adónde se apuntaba con ella”.
Dejó claro que sus dudas habían sido despejadas al expresar, contundente: “Estoy conven-
cido de que hacemos muy bien en estar presentes esta tarde, pues se trata nada más y nada
menos que de dar un debate a favor de la Constitución nacional”.
    “Doy por sentado que el intento reeleccionista de hecho constituye una violación a la
Constitución”, diría en esa misma sesión el hoy funcionario Carlos “Chacho Alvarez, para
quien “muchos de los peores males y golpes de Estado que sufrimos estuvieron fundamen-
tados por el escaso o nulo valor del texto constitucional”.
    Al cabo, por 159 votos a favor, quedó aprobado un proyecto que estableció en su primer
artículo que “todos los funcionarios que integran en la actualidad los poderes del Estado
que han jurado respetar y hacer respetar la Constitución nacional, están obligados al cum-
plimiento de todas sus normas”, en tanto que a continuación puntualizaba que “el artículo
90 y la cláusula transitoria novena de la Constitución Nacional, reformada en 1994, no
admiten ningún tipo de interpretación contraria a la letra y el espíritu de la Ley 24.309 que
declaró la necesidad de la reforma, habiendo quedado establecido que a la fecha de la
sanción el mandato presidencial en curso debía considerarse como primer período”.
    “Cualquier interpretación que fuerce o desnaturalice el claro texto constitucional implica
desconocer la vigencia de la ley fundamental, su supremacía y, en especial, la violación de sus
disposiciones al modificar su contenido a través de mecanismos distintos a los especialmente
previstos en el artículo 30, e incriminaría a sus autores en la conducta contemplada en el
artículo 36 de la Constitución nacional”, expresaba también el proyecto, que a continuación le
apuntaba directamente al juez cordobés generador de la controversia: “habiéndose violado
gravemente por parte de un juez federal la letra y el espíritu de la Constitución nacional al
haberse el mismo declarado competente para juzgar la constitucionalidad de una cláusula
constitucional, llegando al extremo de dictar una medida precautoria que implica suspender
momentáneamente la vigencia de la cláusula transitoria novena que es operativa, correspon-
de en resguardo de la Constitución nacional, y la seguridad jurídica, desde esta Honorable
Cámara de Diputados de la Nación el pedido de remoción al Dr. Ricardo Bustos Fierro, titular
del Juzgado Federal N° 1 de la provincia de Córdoba por ante el Consejo de la Magistratura, por
las causales de mal desempeño y probable comisión de delitos”.
    No prosperó el intento de impulsar una declaración en el mismo sentido en el Senado,
donde el menemismo era más fuerte, pero entre los que votaron esa declaración en Diputa-
dos figura la entonces diputada Cristina Fernández de Kirchner.

La consulta popular como recurso

   Hay un video que evoca una visita de Carlos Menem a Santa Cruz, en la que el entonces

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gobernador Kirchner lo elogia vivamente. Es la muestra que recurrentemente exponen los
sectores anti K para recordar la ligazón del santacruceño con el riojano. En rigor, no hay
que escarbar mucho para encontrar una buena relación entre las partes. De hecho, dos
veces llevó Néstor Kirchner a Carlos Menem al tope de sus boletas. Pero siempre tuvo claro
el riojano que ese gobernador patagónico no le guardaba fidelidad absoluta, ni mucho
menos.
    Con el tiempo, NK alternó críticas con elogios. Sobre el final de la década menemista,
dijo sobre su presidente: “Tuvo aciertos importantes como consolidar la estabilidad eco-
nómica y pagar viejas deudas a las provincias. Pero en cambio fueron lamentables la co-
rrupción y la idea del pensamiento único”.
    Para quienes suponen apresurado el afán reformista del kirchnerismo, vale mencionar
que ni bien Menem logró la reelección, priorizó la idea de perpetuarse en el poder por sobre
las necesidades reales del país, desatando así una interna despiadada en el peronismo, en la
que confrontó con Eduardo Duhalde, que albergaba para sí el deseo de convertirse en el
heredero natural del poder.
    Para 1997, la guerra era abierta y se desarrollaba a través de las fuerzas de cada contendor,
manteniendo al margen a sus máximos representantes, cuestión de guardar las formas. El
terreno en el que más claramente se podían contemplar esas batallas era el Congreso, don-
de el kirchnerismo no era parte del duhaldismo, pero sí un aliado táctico e independiente.
    El menemismo se negaba a reconocer a Duhalde como candidato natural del PJ y el
entonces gobernador bonaerense intentaba a su vez diferenciarse cada vez más del primer
mandatario, por cuanto a su juicio la bandera de la estabilidad ya no alcanzaba para cum-
plir su deseo de ocupar el sillón de Rivadavia.
    El senador Jorge Yoma, que en un futuro todavía lejano se convertiría en soldado del
kirchnerismo, pero que de momento integraba las huestes del bloque justicialista que con-
frontaba con la rebelde Cristina, hacía por entonces honor a su condición de riojano
oficialista y presentaba a principios del 97 el proyecto para reglamentar la Consulta Popu-
lar, que si bien era una de las leyes pendientes de la reforma constitucional, en la práctica
significaba un intento por habilitar subrepticiamente una nueva reelección de Carlos Menem.
No sería esa la única muestra de fidelidad menemista del senador Yoma, ya que cuando
finalmente Menem se resignó a renunciar a la re-reelección, puso su banca del Senado a
disposición del entonces primer mandatario, y en algún momento incluso hasta llegó a
sugerir el nombre de Eduardo Menem para suceder a su hermano en la presidencia. Tiempo
después se convertiría en acérrimo opositor a los Menem, pero esa ya es otra cuestión. De
momento, lo suyo pasaba por la consulta popular y la sugerencia había sido suficiente para
que los diputados alineados con Duhalde pusieran el grito en el cielo y hasta amenazaran
con romper el bloque si Yoma insistía con su propuesta.
    Tal fue el grado de tensión alcanzada a principios de 1997 que en pleno período extraor-
dinario se paralizó la labor legislativa y ninguna de las leyes que le urgían al PEN -Aeropuer-
tos, Hielos Continentales y privatización del Correo, entre otras- pudieron ser aprobadas.
    El proyecto de la discordia había sido firmado por Yoma y tenía la adhesión de Eduardo
Bauzá, José Figueroa, Deolindo Bittel, Angel Pardo, Alberto Tell, Omar Vaquir, Emilio Can-
tarero, Horacio Salazar, Julio Miranda, Olijela del Valle Rivas, José Luis Gioja, Carlos
Manfredotti y César MacKarthy, y no sólo alentaba reglamentar la Consulta Popular, sino
también incluía la re-reelección presidencial dentro de los temas a ser sometidos a la vota-
ción de los ciudadanos.
    Dos que no se sumaron a esa movida fueron nada menos que Augusto Alasino y el propio
hermano del presidente, Eduardo Menem, quienes preferían mantener las formas. No por
nada uno había presidido el bloque justicialista de los constituyentes y el otro la propia

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Convención; así las cosas, esgrimieron la posición tomada inmediatamente después de la
reforma constitucional del 94, que sostenía que una nueva modificación sólo podía hacerse
por el mecanismo que prevé el artículo 30 de la Carta Magna.

El Premio Parlamentario

    Las posturas claras de Cristina Kirchner, su alto perfil mediático, la campaña sobre
Hielos Continentales y sus posiciones adversas al Gobierno le valieron en las postrimerías
de su mandato como senadora un reconocimiento de sus pares, que la distinguieron en
1997 -el año que fue separada del bloque justicialista del Senado- con el Premio Parlamen-
tario que anualmente se entrega a los legisladores más laboriosos de cada Cámara. El
justicialismo acababa de perder el 26 de octubre de ese año las elecciones con la Alianza y
el duhaldismo en particular había recibido un fuerte revés en la propia provincia de Buenos
Aires.
    La senadora Fernández tomó ese resultado como una ratificación de las críticas que
desde Santa Cruz elevaban contra el modelo menemista. Con el premio en las manos no
dejaría pasar la oportunidad para opinar del resultado electoral. “Creo que después del 26
de octubre se ha abierto un espacio de reflexión dentro del peronismo que algunos llevan
adelante con mayor ahínco y otros queriendo ignorar las cosas que pasaron. Pero en defi-
nitiva, el proceso de discusión y debate es indetenible”.
    Era la primera vez que uno de esos galardones otorgados por Semanario Parlamentario
era recibido por una mujer. Los dos años anteriores había ganado en el Senado Antonio
Cafiero, quien en esa oportunidad quedó en segundo lugar, y al recibir su galardón dio un
discurso con permanentes alusiones a la zaga reeleccionista que a nivel nacional se percibía
en el ambiente. En tono de humor y con su clásica oratoria, recordó que había recibido el
máximo premio en 1995 y entonces se había propuesto ir por la reelección, para lo cual
había contratado “los servicios de un maestro que me instruyó teórica y prácticamente, me
dio clases, ejemplos y gracias a él pude conseguir mi primera reelección en 1996. Me apres-
taba yo, por consejo de mi maestro a una segunda reelección -continuó-, cuando las auto-
ridades me dijeron que no, que si bien no había una Constitución escrita, no era muy satis-
factorio que un mismo legislador sea reelegido dos veces. Yo protesté, e inclusive dije que
iba a presentar un recurso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, continuó,
ante la hilaridad general, advirtiendo que no aceptaba ser proscripto y que pretendía lu-
char por su segunda reelección.
    “Estaba en eso cuando me dijeron: ‘si usted no es reelecto por segunda vez, lo va a
sustituir una dama, que además de su belleza física, es una eminente legisladora y gran
peleadora’. Bueno, cuando me dijeron de quién se trataba, renuncié a la segunda reelec-
ción, esperando que después de un período pueda volver a recibir el galardón máximo”,
concluyó en medio de aplausos.
    Cafiero no había hecho más que detallar con humor e ironía la desenfrenada búsqueda
de Carlos Menem por torcer la letra escrita. Instantes después, Cristina recibiría el máximo
premio y no pudo obviar referirse a los dichos que la habían antecedido, mandando “un
mensaje con un sentido de respuesta hacia ese buen sentido del humor que tiene mi compa-
ñero Antonio Cafiero, a todos los compañeros que integran el Partido Justicialista y el
peronismo, para que al maestro de Antonio no le pase lo mismo y que lo sustituya una
dama...”.
    La referencia de Cristina era para quien por entonces aparecía como una fulgurante
estrella electoral y acababa de derrotar al poderoso peronismo bonaerense: Graciela
Fernández Meijide.

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    Precisamente esa victoria aliancista de 1997 lejos estuvo de horadar los deseos de per-
petuación de Menem. No tomó la derrota como propia. “Yo nunca perdí una elección”, dijo
una y otra vez públicamente entonces, como dos años después también lo haría tras la
derrota de su partido a manos de la Alianza en las presidenciales. Y con esa convicción,
lejos de comenzar a imaginar la conveniencia de dejarle el paso a otros, Menem aceleró en
su ambición de seguir en la Casa de Gobierno.
    Consideró que el resultado de las legislativas había despejado el camino del escollo que
podría representar Eduardo Duhalde, y junto a su entorno comenzaron a imaginar la posi-
bilidad de que la ciudadanía lo reconociera como el hombre providencial capaz de llevar al
país a un destino de grandeza cada vez más esquivo. Desentendiéndose del resultado de las
elecciones legislativas siguieron pergeñando las más alocadas ideas para volver a reformar
la Constitución y candidatear una vez más a su líder; o bien encontrar algún vericueto
jurídico que le permitiera a Carlos Menem intentar una re-reelección en el 99.

Los intentos recurrentes

    Los Kirchner fueron aliados tácticos de Eduardo Duhalde, conforme este bregaba por
cerrarle los caminos a Menem en sus deseos de perpetuidad. Cristina Fernández alternaba
entonces sus recorridas por el interior para hablar sobre los Hielos Continentales, con
intervenciones políticas y académicas. Invitada por la entonces joven intendenta de Las
Talitas, Tucumán, la hoy diputada nacional Stella Maris Córdoba, embistió a mediados del
98 directamente contra el presidente Menem y sus intentos reeleccionistas: “Menem no
tiene legitimidad social, la ha perdido, sólo le queda el liderazgo formal de la estructura
justicialista. Es evidente que la Alianza triunfó con muchos votos peronistas, porque la
mayoría de la gente sigue siendo peronista”.
    El hipermenemismo trabajaba afanosamente por forzar la Constitución de manera tal de
habilitar a su líder para un tercer mandato. Habida cuenta de la imposibilidad de implementar
otra reforma constitucional, albergaba peregrinas esperanzas de que una Corte Suprema
adicta llegara a considerar que ese mandato de Menem era en realidad el primero... El
canciller Guido Di Tella, con quien Cristina se peleaba en esos días por los Hielos Continen-
tales y Malvinas, le hacía un guiño público a esa pirueta judicial argumentando que había
que “hacer abracadabra” para que Menem pudiera ser presidente en 1999.
    “La Argentina ya conoció épocas de brujos -le respondió Cristina-. Pero si la Corte deci-
de que éste es el primer mandato de Menem y no el segundo, eso más que abracadabra sería
un mamarracho”.
    Eduardo Duhalde, que había sufrido como propio -y lo era- el duro impacto de la derrota
de su esposa en las legislativas de 1997, encontraba en la lucha abierta contra la re-reelec-
ción la fuente de su resurrección. Y en julio de 1998 encontró la bala de plata para matar las
aspiraciones del riojano, al convocar en la provincia de Buenos Aires a un plebiscito para
que la ciudadanía opinara sobre la posibilidad de que Menem fuera habilitado para compe-
tir por un tercer mandato.
    “Si se hace una consulta popular, no creo que la gente apoye un nuevo mandato de
Menem, pero si la sociedad lo respalda, querrá decir que la equivocada soy yo. Eso sí, si
tengo que equivocarme, prefiero hacerlo con la mayoría, y no con cuatro iluminados,
porque esa historia ya la conocemos”, señalaba al respecto Cristina, que junto a su esposo
azuzaban al Gobierno nacional con la posibilidad de que convocara a una consulta nacional
para reformar nuevamente la Constitución. “Si desea consultar a la gente, que lo haga defi-
nitivamente y que sea la gente la que resuelva como corresponde”, desafiaba Néstor Kirchner,
quien precisamente eso se aprestaba a hacer en su provincia para ir por la segunda reelec-

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ción.
    Cristina diferenciaba el caso de Santa Cruz con el de la Nación, por cuanto la Constitu-
ción provincial preveía la consulta popular vinculante únicamente para temas de raigam-
bre constitucional. “Pero la consulta no reforma la Constitución, sólo sanciona una ley, o
sea que después de la consulta viene la elección de la Convención Constituyente y, final-
mente, una tercera elección para la persona que estaría habilitada -explicaba la diputada-.
Si alguien puede sortear tres resultados electorales, testeando permanentemente sus polí-
ticas, será hora de replantearse las cosas para los que dicen que no, porque los equivocados
son ellos. Como dije antes, no podemos tener miedo a que la gente se pronuncie”.
    Y el plebiscito bonaerense logró torcerle el brazo al presidente. Consciente finalmente
de que era una batalla perdida, Menem no la libró, tal cual haría cinco años más tarde frente
al balotaje con Kirchner. Al anunciar en julio de 1998 su decisión de abstenerse de intentar
ir por un nuevo mandato, Menem dejó el camino expedito para una sucesión en la que
primero se anotaron Duhalde, Ramón “Palito” Ortega, Reutemann, Eduardo Menem, Anto-
nio Cafiero, Adolfo Rodríguez Saá y Erman González, y para la cual sólo quedó finalmente el
entonces gobernador bonaerense.
    Pero el golpe de KO no fue sólo por la amenaza de plebiscito. También se dio en el marco
del lugar donde el peronismo suele definir sus cuestiones internas: Parque Norte. Allí el
presidente intentó dar una muestra de poder interno que resultó abortada nada menos que
por el gobernador Reutemann.
    Sucede que las ausencias de los delegados de Buenos Aires y Santa Cruz, más -en menor
medida- los de Entre Ríos, Formosa y Mendoza, eran previsibles y manejables, ya que el
número que representaban no ponía en peligro la legitimidad del Congreso. Pero la retirada
de los congresales santafesinos de Reutemann fue la estocada final para acelerar lo que
después sería bautizado como el renunciamiento histórico de Menem.
    Sabían los menemistas que las deliberaciones con la mitad de los congresales habilita-
dos (800) era una derrota política, pues reunir apenas 400 delegados de un origen dudoso
después de diez años en el poder y tras un uso y abuso de los ATN que el ministro Carlos
Corach había distribuido con generosidad las últimas semanas para alentar la concurrencia
a Parque Norte, ponían a Menem en un callejón sin salida.
    Duhalde logró así su victoria gracias a los santafesinos, e intentaría pagarle a Reutemann
con la candidatura oficial en 2003, topándose entonces con otro rechazo del Lole. Hasta
entonces, el gobernador bonaerense había mantenido una conducta errática en su enfrenta-
miento con el menemismo, la cual recién fue dejada atrás cuando se le plantó con el plebiscito.
Por primera vez asomaba como alguien dispuesto a pelear por el poder y a poner en marcha su
fenomenal aparato partidario para lograr su cometido.
    Por esos días fue que se concretó la alianza táctica con el entonces vicepresidente Carlos
Ruckauf, cuyo comportamiento le valió quedar incluido en la lista de deslealtades de Menem,
valiéndole además no ser invitado más a las reuniones de gabinete.
    Si bien el plebiscito había sido la bala de plata del proyecto reeleccionista, todavía falta-
ba para dar por muertas las aspiraciones de Menem. Lo demostró la irrupción del fallo del
juez Bustos Fierro, liquidado en esa sesión especial pedida por la Alianza y apoyada por el
peronismo no menemista. Fue una demostración de fuerza que terminó de inclinar el fiel de
la balanza en contra del menemismo, que desde entonces le hizo la cruz al todavía goberna-
dor bonaerense. Y si bien el riojano no hizo campaña en su contra en las presidenciales,
tampoco movió un dedo para que Duhalde, convertido finalmente en el candidato presi-
dencial del justicialismo, pudiera sucederlo.
    Por el contrario, debe haberse prometido a sí mismo no entregarle la banda presiden-
cial. Soñaba seguramente con un retiro por cuatro años durante los cuales el país se con-

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venciera de lo indispensable que era él como presidente y dejara en el olvido los reproches
que había acumulado durante su década de mandato. Y para que eso fuera más factible aún,
le convenía que su sucesor no fuera justicialista.
    Una de las medidas alentadas por la Rosada esmeriló claramente las posibilidades del
candidato presidencial justicialista: el megadesdoblamiento electoral que desperdigó las
elecciones del 99 en un racimo de llamados a las urnas que, a la luz de los hechos, terminó
perjudicando a Duhalde.
    Será imposible determinar qué hubiera sucedido si todas las provincias argentinas hu-
bieran llamado a elecciones al mismo tiempo que la presidencial, pero difícilmente se hu-
biera recreado la relación que a la postre se registró: en provincias donde habían ganado
gobernadores peronistas, Fernando de la Rúa aventajó claramente después a Duhalde.

Los diputados justicialistas que frenaron a Menem

   Estos fueron los 46 legisladores que el 10 de marzo de 1999 participaron en la sesión
especial que rechazó la posibilidad de que Carlos Menem pudiera participar de una nueva
elección presidencial consecutiva:
   Sergio Acevedo, Orlando Aguirre, Leticia Bianculli, Oraldo Britos, Eduardo Camaño,
Marta D’Errico, Mario Das Neves, Julio Díaz Lozano, Rita Drisaldi, Norma Godoy, Lorenzo
Domínguez, Carmen Dragicevich, Herminia Escalante, Cristina Fernández de Kirchner, Mario
Ferreyra, María Luisa González, Hilda González de Duhalde, Diego Gorvein, Diana Gutiérrez,
Carlos Haquim, Vicente Joga, Sara Amavet, Elsa López, Silvia Martínez, Emilio Martínez
Garbino, Fernando Maurette, Lidia Mondelo, Eduardo Mondino, Mabel Müller, Norberto
Nicotra, Luis Obarrio, Lorenzo Pepe, Juan Carlos Olima, Telmo Pérez, Juan Carlos Pezoa,
Jorge Remes Lenicov, Eduardo Rollano, Carlos Soria, Rosa Tulio, Saúl Ubaldini, Arnaldo
Valdovinos, Juan Veramendi, Juan Zacarías, Juan Silva Casanova, Amalia Isequilla y María
Merlo de Ruiz.

La Convención Constituyente

   Antes de hacerse conocida en el Senado, Cristina Kirchner pasó junto a su esposo por la
Convención Constituyente que reformó la Constitución en 1994. Allí ambos fueron ferreos
opositores al Núcleo de Coincidencias Básicas (NCB) establecido por Carlos Menem y Raúl
Alfonsín en el marco del Pacto de Olivos. Esto es, más allá de la defensa regional basada en
buscar que la nueva Constitución estableciera beneficios para Santa Cruz, cosa que cada
convencional repitió en favor de sus respectivos distritos, el elemento distintivo de los
Kirchner, con el que comenzaron a marcar la cancha para su confrontación con Carlos
Menem, fue el rechazo a ese paquete armado por las principales espadas de Menem y Alfonsín
en el que se estableció qué cosas se iban a modificar de la futura Constitución.
   En su mensaje ante los constituyentes, Cristina levantó las banderas del peronismo y
básicamente se centró en la necesidad de establecer un nuevo federalismo y una mejor
distribución de los recursos. Pero no con todo el NCB estaba en desacuerdo ella. Coincidía
por ejemplo en la elección directa de los senadores, de la que saldría beneficiada siete años
después. Y no se oponía a la reelección presidencial, así estuviera hablándose de Menem.
   Hacerlo hubiera sido una total hipocresía, por cuanto un año más tarde su propio espo-
so reformaría la Constitución provincial para poder ser reelecto. El argumento que utiliza-
ba para justificar la reelección presidencial era que tener la posibilidad de ser reelegido por
su pueblo es un derecho que le corresponde a cualquier gobernante.


                                             203
La re-re de Néstor Kirchner

    Cuando el 7 de septiembre de 1987 Kirchner ganó la intendencia de Río Gallegos, ese día
su alegría no fue completa. Es que ya entonces el matrimonio K hacía cálculos políticos a
largo plazo y en ese marco deseaban que para la gobernación ganara la candidata radical,
Angela Sureda. No era políticamente correcto pensar en la victoria del partido opositor,
pero una derrota de Ricardo Del Val dejaría malparado a quien lo auspiciaba, el gobernador
Arturo Puricelli. Y de paso, sacaba del medio para la futura elección al dirigente peronista
Rafael Flores, ya que éste era sobrino de la postulante radical.
    Y una cláusula de la Constitución provincial, a la que Kirchner se encargaría luego de
modificar una y otra vez, establecía no sólo la no reelección, sino también la imposibilidad
de que el gobernador fuera sucedido por un pariente, para evitar el nepotismo.
    No hubo suerte, ya que lo que anticipaban las encuestas se revirtió a último momento y
el candidato Del Val logró imponerse por escaso margen. Ese gobernador terminaría sien-
do removido a través de un juicio político que manejaría desde la Legislatura provincial la
entonces presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Cristina Fernández de
Kirchner.
    Néstor Kirchner logró la reelección indefinida a través del sistema de la consulta popu-
lar que sirvió para modificar la Constitución provincial. Tenía asegurado el favor de los
santacruceños para ganar tres o más elecciones, y de hecho, cuando se impuso en la consul-
ta popular vinculante su esposa lo celebró proclamando que por primera vez en la Argen-
tina “es la gente la que sancionó una ley”.
    Desafiado por Duhalde con un plebiscito, Carlos Menem en cambio no podía desafiar el
malhumor social yendo a una elección en la que no tuviera que confrontar con nadie.
    Además, a la hora de diferenciar las elecciones sucesivas de su esposo como gobernador
con la que le negaba al presidente, Cristina ponía el ejemplo de la democracia norteameri-
cana, donde Bill Clinton había sido tres veces gobernador de Arkansas antes de alcanzar la
presidencia. “Los límites son para el presidente, pero no para el gobernador”, diferenciaba.




                                            204
     Ante estudiantes, CFK dejó definiciones
                 trascendentes

           Más allá de la anécdota matancera, la Presidenta dejó definiciones
              concretas referidas a temas clave de su gestión. Cómo debe
             interpretarse su referencia a la “re-re”, el cepo cambiario y la
                 espina del INDEC. El acuerdo con Irán, lo más saliente.

                                                                       Publicado el 30/09/2012



    “De sus discusiones con los profesores y sus buenas notas, llegó a la conclusión de que
podía ser buena docente, y se decidió a dar clases particulares para hacer unos pesos. Lo
hizo un tiempo, pero llegó a pensar que eso no era para ella cuando sintió deseos de cachetear
a un alumno suyo al que no había manera de hacerle entender las cosas. Con el tiempo se
convenció -y la convencieron- de que era muy didáctica al hablar y tomó a la docencia
como su asignatura pendiente. De ahí que su deseo para cuando su esposo dejara la presi-
dencia fuera dar clases en una universidad”.
    Este párrafo corresponde al capítulo II del libro Cristina K. La dama rebelde (Sudameri-
cana, 2004), de quien esto escribe, que fue la primera biografía de la hoy primer mandata-
ria, y viene muy a cuento de la experiencia que le debe haber dejado a la Presidenta su paso
por claustros universitarios estadounidenses esta última semana.
    Sin duda debe haberle seducido a Cristina la oportunidad de “lucirse” ante auditorios
universitarios en el país del Norte, de ahí que cuando le llevaron la idea aceptara de buen
grado. El cristinismo en general y su jefa en particular están convencidos de la buena llega-
da de la Presidenta a la juventud. Da fe de ello la buena sintonía con La Cámpora. Eso explica
también la convicción con la que el kirchnerismo ha abrazado el proyecto de voto joven,
que piensa aprobar en el Senado para el 17 de octubre. No se tuvieron muy en cuenta los
reparos de quienes advirtieron sobre los escenarios posiblemente hostiles a los que se
exponía a la mandataria.
    En rigor, fueron pocas las advertencias con respecto a la Universidad de Georgetown,
donde Cristina Fernández inauguraría la “Cátedra Argentina” y se suponía tendría un audi-
torio más afín e interrogadores más controlados. No así en Harvard, donde es imposible
predeterminar el tenor de las preguntas y era muy previsible que no las tuviera todas
consigo CFK. No obstante ello, Cristina se animó a afrontar el convite donde ya el año
pasado no la pasó bien el chileno Sebastián Piñera.
    Quien sugirió que Georgetown sería un paseo, no debe haber dormido esa noche. Y tras
ello, el optimismo era muy escaso para la incursión en Boston del día siguiente.
    Sofocones al margen, el oficialismo podrá regodearse de haber dejado claro una vez más
que la Presidenta monopoliza la agenda política, y que hasta las (pocas) acciones de la
oposición son generadas como reacción hacia los gestos presidenciales. Más allá del revue-
                                             205
lo generado por la anécdota en torno a las referencias a la Universidad de La Matanza -
cuyas consecuencias no serán a la postre relevantes-, dejó referencias trascendentes sobre
el pensamiento de la Presidenta sobre cuestiones clave.
    Más allá de su consabida opinión sobre el periodismo, Cristina rechazó las críticas a las
mediciones amañadas del INDEC, garantizó la prosecución de las trabas cambiarias y habló
por primera vez abiertamente de la posibilidad de reforma constitucional. Sobre las trabas
cambiarias ya se le había adelantado el presidente de la Comisión de Presupuesto de la
Cámara baja, Roberto Feletti, quien aseguró que se mantendrán las restricciones a la com-
pra de divisa extranjera “hasta que se complete el proceso de pesificación” de la economía
nacional. Inflación mediante, las trabas perdurarán en el tiempo.
    Con respecto a la reforma constitucional, Cristina dejó en Harvard el título de que no
desea una reforma constitucional, porque no depende de ella. Si bien es toda una defini-
ción, lejos está de poder ser tomada como una firme negativa a esa posibilidad. Eso nunca
sucederá en tanto mantenga el liderazgo de las encuestas. No ha ido tan lejos el kirchnerismo
con el objetivo de afirmar la posibilidad de reelección, para eliminarla de cuajo ante la
pregunta de un estudiante.
    Lo de Cristina sobre un tercer mandato consecutivo fue apenas la confirmación de una
obviedad: “la Constitución no lo permite”. Pero puede ser reformada, si hay terceros que lo
posibilitan… “Va más allá de lo que yo quiera”, concluyó con la convicción que mantienen
firmes en la cima del poder: si el próximo año logran un triunfo holgado, podrán interpretar
que es la ciudadanía la que quiere esa continuidad que buscarán con las alianzas convenien-
tes.
    Al margen de la experiencia en los claustros, la novedad más saliente que dejó la excur-
sión presidencial por EE.UU. fue la disposición a dialogar con Irán. Una medida controver-
tida, bienvenida por el país islámico, que sufre como nunca el aislamiento propiciado por
Estados Unidos, Europa y su enemigo eterno Israel. Mas esa necesidad del régimen de
Mahmud Ahmadineyad difícilmente garantice resultados concretos a nivel judicial. Irán
nunca entregará a los sospechosos del atentado contra la AMIA que reclama la Justicia
argentina.
    Esas dudas -que comparte el gobierno argentino- fueron ratificadas por las organizacio-
nes judías, que previsiblemente mostraron su rechazo a la postura anunciada por nuestro
país ante la ONU. El gobierno israelí fue el más contundente en ese sentido. Con la convic-
ción de que Argentina no tiene nada que perder y que esta predisposición va en línea con la
estrategia planteada ante el Reino Unido por Malvinas, nuestro país se sentará con la dele-
gación iraní en Ginebra en octubre. Mientras tanto, no faltan quienes sugieren reparar en el
detalle de los ingresos superiores a los mil millones de dólares anuales que genera el comer-
cio con Irán, pese a las deterioradas relaciones.
    Jaqueado por una guerra que muchos consideran inevitable, Irán necesitará armas -que
ya tiene-, pero sobre todo alimentos, y Argentina es su segundo principal proveedor en la
materia.
    Sin demasiada convicción, la oposición ha pedido sobre este tema la presencia del can-
ciller Timerman en el Congreso, aunque no tiene la fuerza numérica para forzar allí la pre-
sencia de ningún funcionario. Siente en cambio que sí le rinde militar contra una eventual
reforma constitucional, y para ello han emprendido cruzadas separadas la UCR y el FAP.
Unos y otros se han planteado recolectar firmas contra esa medida. El Frente Amplio Pro-
gresista ya se ha adelantado en ese cometido que le permite mostrar un poco a su principal
referente, Hermes Binner, cuya figura esperan reposicionar a partir de una resonante vic-
toria que descuentan el próximo año en Santa Fe.
    El peronismo anti K, mientras tanto, ha iniciado contactos para aglutinarse, y encontró

                                            206
en el aniversario del asesinato de José Rucci un evento convocante, al generar un masivo
acto esta semana frente a los tribunales de Comodoro Py. Están dando los primeros pasos y
al frente ya se ha ubicado el cordobés José Manuel de la Sota, aunque están atentos a los
tiempos de Daniel Scioli.
    El PRO por su parte sufrió la deserción bonaerense de Gabriela Michetti, que los hace
pensar a regañadientes en una nueva alianza con De Narváez, quien no deja de hacer señales
hacia Scioli. Podría repetirse entonces la experiencia de 2009 de Unión-PRO, aunque en
unos y otros ronda aquella sensación de que nunca segundas partes fueron buenas…




                                           207
208
      Las razones de la omisión presidencial

          La presidenta Cristina Fernández nos acostumbró a decir algo en sus
          apariciones, pero frente al reclamo de las fuerzas de seguridad evitó
                                       comentarios.

                                                                        Publicado el 4/10/2012



    No le fue bien a la Presidenta cuando la traicionó el espíritu y ante jóvenes estudiantes
de Harvard mostró su costado más ácido y sobrevinieron silbidos. Ya metida en ese beren-
jenal, lo que vino después no fue otra cosa que un camino imposible de desandar esa noche.
    Con expectativa se la vio este miércoles aparecer ante las cámaras en el medio de una
protesta de fuerzas de seguridad tan inesperada como imprevisibles son sus consecuen-
cias. Y generó gran expectativa, pues ya se sabe que cuando habla -y valga la obviedad en
este caso-, Cristina siempre dice algo. Y decimos que no se esperaba esa presentación
porque, en circunstancias complejas, es común que los Kirchner prefieran replegarse para
guardar sus opiniones para mejor momento y evitar desgastes innecesarios.
    Pero la presencia presidencial en la Casa de Gobierno este miércoles era inevitable, pues
un presidente extranjero la aguardaba allí y en consecuencia la agenda era inmodificable,
más allá del moderado retraso que debió soportar el mandatario libanés. Ya desde el atril,
esta vez Cristina Fernández no aleccionó, ni denunció, ni blasfemó contra nadie. Se limitó
en su discurso al motivo del encuentro y, tras unas breves palabras, regresó a su despacho,
en el que estuvo hasta bien entrada la noche, a la espera de una solución del conflicto con
las fuerzas de seguridad que no llegó.
    Más de un militante entusiasta se debe haber sentido defraudado, esperando tal vez que
el poderoso dedo acusador de CFK se elevara una vez más, cosa que no sucedió. Por el
contrario, la Presidenta optó por un atinado silencio sobre el tema.
    Se ha repetido hasta el hartazgo que las fuerzas protagonistas de este acuartelamiento
son precisamente las más “mimadas” por las administraciones kirchneristas, que confiaron
en ellas en sentido inversamente proporcional a lo que hacen con las Fuerzas Armadas y,
sobre todo, las policías Federal y Bonaerense, por ejemplo. Les asignaron recursos inéditos
y elevaron sus dotaciones de modo significativo. Además, los cuadros más razonables del
gobierno descuentan que el origen del conflicto es salarial y esa razón no hace antipática la
medida ante buena parte de la sociedad. Un grave error administrativo, tal la definición del
jefe de Gabinete, fue el detonante de una crisis de dificultosa resolución.
    En ese marco, la Presidenta tuvo claro que no podía emprenderla contra esas fuerzas.
No está en su ánimo hacerlo, ni lo aconsejaba la situación quemar puentes con estos
circunstanciales rebeldes. Ni tampoco podía exponer su autoridad a formular un pedido
expreso que probablemente no fuera atendido de inmediato, como espera siempre la máxi-
ma autoridad, generando un desgaste de su figura que conviene evitar.

                                            209
210
  Muy poco margen de acción para negociar

          Si bien no dejó de sorprender la protesta en las fuerzas de seguridad,
           aseguran que el mal clima había sido anticipado por Sergio Berni,
              cuyo margen para negociar el levantamiento de las medidas
                                      es acotado.

                                                                         Publicado el 7/10/2012



    Pasaron poco más de tres meses desde el día en el que con voz emocionada, la Presidenta
recordó uno a uno, por nombre y apellido, a los gendarmes fallecidos en un accidente en la
ruta cuando viajaban desde Chubut a Mendoza tras haber sido convocados por la protesta
de un inclasificable grupo sindical en el yacimiento de Cerro Dragón.
    En esa oportunidad, la propia mandataria detalló uno por uno los sueldos de las víctimas
y reconoció que eran bajos. Los comparó con los de los petroleros que protestaban.
    Ese tramo del discurso fue repetido una y otra vez estos días en los que justamente
gendarmes y prefectos protagonizan una inédita protesta de índole salarial.
    Como suele suceder, esa vez las palabras de Cristina Fernández tenían múltiples destina-
tarios. Le habló al sindicalismo belicoso en vísperas del desafío que encabezaría ese mismo
día de fines de junio Hugo Moyano en Plaza de Mayo. Le habló a los jueces que eludían la
responsabilidad de tomar decisiones, y también a los gobernadores, que a partir de ahora
tendrían que arreglárselas para solucionar sus conflictos internos en materia de seguridad por
las suyas: ya no enviaría más gendarmes para apagar incendios, dijo. Con ese mismo razona-
miento, ordenó que la Policía Federal no custodiase la protesta de Moyano de esa jornada.
    Ese 26 de junio, en Bolivia, Evo Morales llevaba seis días lidiando con el amotinamiento
de los agentes de policía. Los uniformados reclamaban un salario de 531 dólares, la anula-
ción de un régimen disciplinario de la policía, jubilación con el 100% del último salario,
creación de una defensoría policial y garantías para que los amotinados no sufrieran repre-
salias. El gobierno de Evo calificó el motín como el preludio de un intento de golpe de
Estado. La protesta concluyó al séptimo día, con un aumento de 14 dólares para los poli-
cías, un bono adicional de 26 dólares, otro semestral de alimentación y la promesa de
conformar comisiones técnicas para modificar la ley de régimen disciplinario y para la
futura jubilación de los policías.
    Varias fuentes consultadas por este medio coincidieron en asegurar que el secretario de
Seguridad, Sergio Berni, había alertado hace más de un mes sobre el clima deliberativo que
en materia salarial existía en las fuerzas de seguridad que hoy protestan.
    El funcionario lleva adelante las negociaciones ante los uniformados y las mismas fuen-
tes dijeron desconocer el margen de acción que el ascendente secretario podría llegar a
tener a la hora de hacer concesiones. ‘No debe ser amplio’, aventuró el hombre de consulta
de un importante funcionario.
    La protesta encendió las luces de alarma en todos los niveles de la administración
                                             211
kirchnerista, donde más allá de la tendencia de algunos a vincular el planteo con hipótesis
insurreccionales, hay coincidencia en general en descartar semejante trasfondo, aunque la
mayoría admite que ‘no faltan los trasnochados que se acoplan a estas movidas para
fogonearlas con claras intenciones desestabilizadoras’. Advierten, eso sí, que este
amotinamiento representa un peligroso llamado de atención, hacia adentro y hacia fuera.
    Quienes sospechan que el margen de negociación de Berni es estrecho, se basan en la
decisión inicial de extender hasta el martes el plazo para una respuesta al petitorio. No
tiene sentido plantear ese plazo como estrategia de desgaste en un conflicto que para en-
tonces habrá cumplido una semana. Una historia iniciada en Prefectura por un decreto que
representó nafta para una situación que ya se presentaba como incandescente. Y que tras
extenderse a Gendarmería, dio origen a un petitorio con demandas difíciles de conceder.
    El gobierno no tiene márgenes presupuestarios para acceder al aumento reclamado por
las fuerzas de seguridad. Gendarmes y prefectos exigen un mínimo de 7.000 pesos que es
justamente lo que perciben los efectivos de la Policía Metropolitana; de acceder a esa de-
manda, no pasaría un día sin tener planteos desde las otras fuerzas, se llegue o no a nuevos
acuartelamientos. El efecto dominó podría extenderse también a las fuerzas provinciales,
temen los gobernadores.
    Tampoco son de sencilla resolución otras demandas incluidas en el petitorio. ‘El cambio
a una obra social digna que tenga cobertura en todo el país’, supone reemplazar la del
Ejército, IOSE. Ello implicaría, advirtieron desde el gobierno, nada menos que la quiebra de
esa obra social. Piden también que no haya sanciones para los rebeldes, y esa sería otra
concesión que el gobierno no considera que esté en condiciones de aceptar. A la hora de las
facturas, en el gobierno miran hacia Nilda Garré, y cargan tintas sobre su hermano Raúl,
jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad. Esta semana habrá una protesta de la CTA y el
moyanismo, que por exigencia de las Madres de Plaza de Mayo se adelantó del jueves al
miércoles. Si bien descuentan que no habrá efectivos de seguridad que se plieguen a la
marcha, en el gobierno no quieren llegar con dos polos de protesta en la ciudad.
    Al clima enrarecido se sumó el extraño secuestro de Enrique Alfonso Severo, que tuvo
en vilo a todo el mundo el día jueves, hasta que sobre el cierre de los diarios el testigo del
juicio por el crimen de Mariano Ferreyra apareció. La resolución positiva causó gran ali-
vio, pero abrió múltiples interrogantes, aun en el propio seno del gobierno.
    El discurso del verborrágico Severo posterior a su aparición contribuyó a sembrar cier-
tas dudas, y del temor a que se tratara un nuevo Jorge Julio López, se pasó a la comparación
con el caso Luis Gerez, un testigo en el juicio contra Luis Patti, que estuvo dos días con
paradero desconocido y apareció dos horas después de una cadena nacional del presidente
Néstor Kirchner.
    Un hecho saliente de esta semana política signada por la protesta de uniformados el
perfil bajo de la Presidenta de la Nación. Arrancó hablando el lunes, en su reaparición tras
la incursión estadounidense; luego estuvo en una cumbre en Perú, y después sólo participó
de un acto protocolar el miércoles, con el presidente de El Líbano. Ya con el conflicto con
fuerzas de seguridad abierto, no habló de temas nacionales. Sí lo había hecho, como diji-
mos, el lunes en el que tocó varios temas, pero se ocupó largamente de las trabas a la
comercialización de moneda extranjera, enfatizando su rechazo al término ‘cepo’ para refe-
rirse a la cuestión. Si bien justificó y ratificó la vigencia del ‘cerrojo’ -término puesto en
boga a partir del pedido presidencial-, trascendió que se estaría pensando en aliviar un
poco esas trabas. Podría haber una flexibilización para permitir el giro de utilidades de
empresas al exterior. Puede que en este tema se haya tenido en cuenta la experiencia del
CEO de Yacimiento Petrolífero Fiscales, Miguel Galuccio, que en sus giras por el extranjero
en busca de inversores encuentra mucho interés, pero siempre la misma pregunta de los
empresarios petroleros: de qué manera podrán retirar el dinero que obtengan.
                                               212
                       El espejo de Venezuela

                A partir del resultado en la república bolivariana, muchos
             kirchneristas se ilusionan con reflotar el espíritu reeleccionista.
                          Pero la comparación no es tan lineal.

                                                                         Publicado el 8/10/2012



   En vísperas de las elecciones en Venezuela, el asesor de un influyente hombre del
kirchnerismo confió a quien escribe que una victoria de Hugo Chávez beneficiaría a Cristi-
na, pero más incidencia tendría en nuestro país una eventual derrota. “Tiene más que per-
der que por ganar”, señaló.
   Amén de ello, es imaginable la algarabía que debió vivirse sobre el final del domingo en
Olivos, ante la confirmación de la reelección de Chávez, y así lo exteriorizó la propia Presi-
denta, que en un párrafo de uno de los múltiples tweets que escribió tras el escrutinio
sintetizó su ánimo en seis palabras: “Tu victoria también es la nuestra”.
   Porque llega en un momento especial del gobierno cristinista que -acostumbrado a ga-
nar y manejar la agenda- en los últimos tiempos venía sumando sinsabores en todos los
niveles. Con victorias de efecto efímero o menguadas, y traspiés sonoros, como el mal paso
por claustros universitarios norteamericanos.
   El resultado sirve para reforzar el sueño reeleccionista de quienes saben que una derro-
ta bolivariana hubiera extinguido la esperanza reformista en Argentina, que de hecho pasó
deliberadamente a un segundo plano a partir del 13S. Disfrutan además de las caras entris-
tecidas de los dirigentes opositores que viajaron a Venezuela en carácter de veedores, pero
sin ocultar su militancia a favor de Capriles.
   Pero a la hora del balance reflexivo, habrá que tener en cuenta que si bien hay muy
buena sintonía entre ambos gobiernos, no son traspolables las situaciones. Por lo pronto,
Chávez cuenta con reelección indefinida, mientras que en nuestro país se necesitan dos
tercios de ambas cámaras para conseguir una reforma constitucional que habilite algo
parecido, y esos números no están hoy, ni serían alcanzables para el kirchnerismo ni aun
ganando en 2013.
   Ni siquiera los sistemas electorales son similares. Los mandatos presidenciales son en
Venezuela de 6 años y aquí de 4, y en caso de que Hugo Chávez no pueda concluir su
mandato por razones de salud -recordemos que padece de cáncer-, no hay sucesión presi-
dencial como en Argentina, sino que deben convocar a nuevas elecciones.
   La oposición en Argentina está lejos de unificarse para enfrentar al kirchnerismo, pero
dentro del propio partido gobernante hay figuras dispuestas a suceder a CFK, cuando llegue
el momento de las definiciones y lanzamientos. Es probable entonces que el próximo go-
bierno argentino sea del mismo partido, pero no del mismo signo.
   Hay, sí, una gran similitud entre Chávez y Cristina Kirchner: ninguno de los dos ha logra-
do consolidar un delfín, ni han mostrado interés en hacerlo.
                                             213
214
          Se retomó la agenda mirando hacia
                  el 10 de diciembre

           El gobierno tuvo una semana de “festejos”: el triunfo de Chávez en
          Venezuela, el aniversario de la Ley de Medios y el levantamiento del
           conflicto de prefectos y gendarmes. En el debe, sumó traspiés en el
                          Consejo de la Magistratura y la AGN.

                                                                        Publicado el 14/10/2012



    Sin retomar la presencia casi diaria en actos públicos -que no ha repetido desde su
regreso de Estados Unidos-, la Presidenta volvió al centro del ring, dispuesta a imponer la
agenda, habida cuenta de que en los últimos tiempos se había extendido la sensación de que
era la coyuntura y no ella la que imponía la misma. Lo hizo el miércoles en el acto por el
aniversario de la aprobación de la Ley de Medios Audiovisuales, en el que insistió con el
tema/obsesión que representa para el gobierno el día en el que pretende que la norma entre
en vigencia plena y, fundamentalmente, aplicarle al grupo Clarín el artículo 161 referido a la
desinversión.
    Cristina no dio mayores datos relacionados con la gran incógnita referida a la manera
como se impondrá ese deseo del gobierno -en el imaginario político se especula con la
irrupción de Gendarmería, acompañando la épica que se le ha pretendido dar a ese “histó-
rico” momento-, pero sí aportó precisión sobre la fecha: si bien se habla del 7D, la incógnita
recién se develará el 10 de diciembre, primer día hábil después de viernes en cuestión. A
menos que se busque aprovechar el factor sorpresa procediendo durante el fin de semana,
en cuyo caso lo de la Presidenta no sería más que una táctica distractiva, si nos atenemos al
marco bélico que se le pretende dar a esta confrontación.
    Al mando de la “operación” fue puesto Martín Sabbatella, actual diputado que ingresó al
Congreso en 2009 a través de una lista opositora, pero que hoy abraza fervientemente la
causa kirchnerista. Su elección fue cuestionada desde la oposición por carecer de antece-
dentes en materia de medios, pero sobre todo su claro alineamiento oficialista. La respues-
ta respecto de este último punto fue de una lógica elemental: “¿Esperan que pongamos a un
opositor en ese puesto?”.
    Su antecesor en el cargo era un hombre de Gabriel Mariotto, Santiago Aragón, cuyo
desplazamiento fue tomado como una muestra de que la estrella del actual vicegobernador
bonaerense ha menguado en el firmamento K. Desde las cercanías del ex titular del Comfer
lo desmienten, y sugieren que en cambio fue Aragón el que “quiso cortarse solo”. Secunda-
do como en tantos otros organismos por un hombre de La Cámpora, Aragón no tuvo mejor
idea que competir con él, en lugar de “compartir”, como sugiere el manual cristinista que se
escribe por estos días. Además, cambió de interlocutores en el gobierno: Mariotto reporta-
ba directamente a Cristina y Carlos Zannini; Aragón bajó un escalón y no le fue bien.
                                             215
    A la hora del cambio de nombres, se pensó en la diputada Juliana Di Tullio, que tuvo a su
cargo el manejo del tema Papel Prensa en el Congreso. Pero a la hora de decidir, la propia
Presidenta buscó alguien de más envergadura y -dicen que dijo- “que pase el escáner de
Clarín y La Nación”.
    Haberle puesto el cuerpo a la batalla de la Ley de Medios le valió a Gabriel Mariotto ser
encumbrado en la escala kirchnerista. Pero si bien estuvo en primera fila en el acto por el
aniversario de esa norma, no pasó desapercibido que Cristina no lo haya mencionado. Ese
mismo día el vicegobernador bonaerense había sorprendido respaldando enfáticamente la
movida del gobernador Jorge Capitanich de pesificar el pago de los bonos del Chaco, auspi-
ciando una decisión similar para la provincia de Buenos Aires. Semejante sugerencia pare-
ció formar parte de una movida oficial a gran escala, que repercutió derrumbando las
cotizaciones de los bonos provinciales. Pero la aclaración que debió formular el
vicegobernador al día siguiente, cuando señaló que se lo había malinterpretado, pareció
disipar esa teoría conspirativa, confirmando que, en efecto, Mariotto no estaría pasando su
mejor momento en la consideración cristinista.
    Aunque en materia de deterioro, Capitanich lleva “ventaja”. Avezado economista, sabe
lo que significa haber tomado la decisión que adoptó sobre los bonos chaqueños y lo que
puede representar para sus expectativas presidenciales. Es uno de los que, con perfil bajo,
están atentos a lo que pueda pasar cuando se discuta la sucesión. Ya le había costado
mucho revertir la cuesta que representó para él ponerse en la primera fila de la guerra con
el campo, defendiendo los intereses kirchneristas, y ahora deberá lidiar con la falta de
confianza de los mercados. No es un buen momento para el “Coki”, que tampoco termina de
asimilar el golpe que representó para su imagen la insólita suspensión del Superclásico de
las Américas por un corte de luz que ahora busca vincular a un supuesto “sabotaje”.
    Los operadores financieros no terminan de entender la decisión chaqueña de pesificar
un pago de sólo 263 mil dólares. Ahora abre un gran interrogante de cara a fechas más
cercanas que el 7D. ¿Qué pasará con los pagos de deuda de las demás provincias? Y sobre
todo, qué sucederá el 7 de noviembre y el 24 de ese mismo mes, cuando Córdoba primero
y Buenos Aires luego deban hacer frente a sus vencimientos.
    Después de una sucesión de sinsabores, el gobierno tuvo alegrías. Sobre el filo de la
medianoche del domingo, cuando se confirmó el triunfo de Chávez en Venezuela, curiosa-
mente por el mismo porcentaje emblemático de Cristina en 2011. Celebró el kirchnerismo,
a sabiendas del rédito que le reporta ese resultado, como así también que tenía mucho para
perder en el caso de una derrota chavista. Se ilusionan ahora con una contundente victoria
de Rafael Correa en Ecuador, para febrero de 2013, en lo que algunos K toman como el
inicio del calendario electoral del próximo año.
    Celebró también, pero sin estridencias, por el levantamiento de la protesta en
Gendarmería y Prefectura. El conflicto se prolongó demasiado, pero el kirchnerismo siente
que no cedió, y eso le suma, más allá de que mantenga latente el reclamo. No le quedaba
demasiado margen de acción a los rebeldes, a un paso de quedar expuestos como
desestabilizadores. La porfía dejó rencores abiertos y facturas para funcionarios que en
algún momento se cobrarán, al estilo kirchnerista: nunca en caliente cuando se trata de
figuras importantes. Sí pagó el hermano de la ministra de Seguridad, Raúl Garré, cuya com-
plicada estabilidad habíamos anticipado la semana anterior.
    No pudo celebrar en cambio el kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura, donde
entró en un callejón sin salida la elección de un juez para la causa que debe definir la cautelar
del grupo Clarín, que lo obsesiona. Tampoco terminó bien, ni nadie pudo terminar de en-
tender, la embestida oficial contra la estabilidad del radical Leandro Despouy al frente de la
Auditoría General de la Nación.

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   Si bien lo asistía la razón, por cuanto constitucionalmente el mandato de Despouy había
vencido en 2010 y la UCR no lo había reconfirmado, nadie pudo entender las formas como
el oficialismo puso en marcha su remoción, generando un lógico aglutinamiento de las
fuerzas opositoras en su defensa. Pues queda claro que a falta de iniciativa, lo que más le
rinde a la oposición es la reacción ante las embestidas del kirchnerismo.




                                           217
218
     El crimen de Soria y el factor Río Negro

           Como el gobernador estuvo sólo 21 días en el poder, el terreno no
           quedó preparado para que un senador nacional por esa provincia
                       puede avalar la reforma constitucional.

                                                                        Publicado el 17/10/2012



   Comenzó a sustanciarse en Río Negro el juicio a Susana Freydoz por el homicidio de su
esposo, Carlos Soria. Un crimen que el 1° de enero de este año conmovió a la comunidad
local y, por tratarse nada menos que del gobernador, al ambiente político nacional.
   Próximo a cumplir 63 años, Carlos Soria había llegado finalmente al punto más alto al
que podía aspirar, tras una carrera política en la que ya había fracasado una vez en su
intento por llegar a la gobernación rionegrina. Paradójicamente apenas pudo disfrutar de la
gobernación 21 días, hasta que una discusión familiar terminó trágicamente con su vida.
   Hombre de acción, aspiraba a transformar una provincia que el radicalismo gobernó
desde 1983 y que era la única a la que desde el retorno de la democracia el peronismo no
había podido gobernar. Muy conocido en el ambiente político por su dilatada gestión como
diputado nacional, Soria también supo ser funcionario de Eduardo Duhalde, quien durante
su gestión presidencial lo puso al frente de la SIDE, cargo del que se despidió tras las muer-
tes de Kosteki y Santillán en Avellaneda.
   Como legislador, entabló una aceitada relación con Cristina Fernández de Kirchner, con
quien compartió el trabajo en la comisión investigadora de los atentados a la Embajada de
Israel y la AMIA, donde ambos fueron tal vez las caras más visibles de esa tarea legislativa.
La relación se estropeó cuando en 2002 el matrimonio Kirchner denunció que los espiaban
desde la SIDE y acusaron directamente al rionegrino.
   La relación mejoró en vísperas de las elecciones de 2011, cuando el peronismo rionegrino
se unió, arriando Miguel Angel Pichetto sus aspiraciones a favor del entonces intendente de
General Roca, quien tras dos períodos al frente de esa comuna aparecía como el candidato
con mayores posibilidades de ganarle al tambaleante pero inexpugnable radicalismo.
   La UCR presentaba entonces una situación especial con relación al gobierno nacional.
Como tantas otras administraciones provinciales del radicalismo, la de Río Negro había
pactado con el kirchnerismo y al gobernador Miguel Sainz se lo consideraba un radical K.
Esa transversalidad tenía como principal exponente al gobernador mendocino Julio César
Cleto Cobos -luego “premiado” con la vicepresidencia de la Nación-, pero la relación de
Sainz con el gobierno nacional se tensó en 2008, cuando la guerra con el campo. En ese
marco, el senador nacional de esa provincia, el ex gobernador Pablo Verani -muy cercano
a Sainz-, volvió al redil radical. Pero por razones de conveniencia, el mandatario provincial
volvió a estar cerca del gobierno nacional y en vísperas de las elecciones provinciales
auspició para sucederlo a un candidato alineado como él con el kirchnerismo.
   Confrontaron así en internas el radical K César Barbeito y el vicegobernador Bautista
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Mendioroz, alineado con la UCR opositora. Ganó el primero, llevando así al gobierno
kirchnerista a que le diera prácticamente lo mismo el triunfo de uno u otro en las elecciones
provinciales. Aunque claro está, celebró más con la victoria de un justicialista que, pese a
carecer de ADN kirchnerista, hacía patente la ola triunfal que se venía para el peronismo en
2011.
   Está dicho: se impuso allí por primera vez el PJ y Carlos Soria fue ungido, aunque apenas
tres semanas después debió asumir un hombre del Frente Grande, que ya ha tenido varios
choques con quien quedó como hombre fuerte del peronismo local, Miguel Pichetto.
   Todo esto viene a cuento de un tema que preocupa sobremanera al kirchnerismo por
estos días: las cuentas que sacan de cara a una eventual reforma constitucional. Si bien el
tema ha pasado a un segundo plano, en los hechos sigue siendo prioritario para los cerebros
kirchneristas que buscan dónde podrían obtener los números para eventualmente contar
con los dos tercios en ambas cámaras necesarios para llevar adelante una reforma. Y el
punto inexpugnable parece ser el Senado, donde la renovación abarcará el próximo año
sólo a ocho provincias. Hoy, si bien el kirchnerismo y sus aliados son mayoría, están lejos
de contar con los dos tercios. En el futuro, los cálculos que hacen muestran que será poco
lo que pueda sumar para modificar la situación actual.
   Río Negro es una de esas ocho provincias. Una llave con la que se ilusiona el kirchnerismo
es contar con nuevos senadores de las provincias que renuevan más “permeables” para el
futuro. Los antecedentes de lo que fuera el radicalismo K de esa provincia hacen ilusionar a
más de un operador kirchnerista, pero las cosas han cambiado, precisamente por la victo-
ria peronista de 2011.
   Esa celebración, hoy les pesa a los kirchneristas, convencidos de que así como consi-
guieron que el gobernador radical auspiciara en su momento a un radical K para sucederlo,
hubieran podido contar con un senador afín en caso de que la UCR hubiera seguido siendo
gobierno allí. Pero ya en la oposición, no hay nada que ofrecerles a los radicales desaloja-
dos del poder tras 28 años de gobierno.




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              El gobierno involucra a la Corte
                        en su pelea

           El Congreso estuvo esta semana en primer plano pues se libra parte
            de la pelea que más desvela al gobierno. Mientras su rival busca
            ganar tiempo, el kirchnerismo quiere hacer actuar a la Corte ya,
                            fiel a su estilo de “todo o nada”.

                                                                         Publicado el 21/10/2012



    A pocos días de asumir en su banca como diputado, Héctor Recalde se encontró con
quien esto escribe en el Congreso, por una entrevista en la que se le hizo notar que finalmen-
te se cumplía su anhelo de ser legislador, tras varios intentos fallidos. Y que lo haría nada
menos que como oficialista, lo que implicaba un compromiso especial pues siempre le
había tocado estar del lado de los que hacían los reclamos. Corría el año 2005 y el
kirchnerismo se aprestaba a encarar su mejor momento, con un presidente con populari-
dad ascendente, que acababa de derrotar al duhaldismo nada menos que en la provincia de
Buenos Aires y ahora podía considerar como propia a toda la tropa legislativa.
    Recalde se encogió de hombros y dio su respuesta: “Como Néstor Kirchner dijo el día en
que asumió, yo tampoco voy a dejar mis convicciones en las puertas del Congreso”.
    A las convicciones volvió a remitirse Héctor Recalde esta semana, al tener que sortear el
duro escollo que se le presentó en la Comisión de Legislación del Trabajo que él preside,
cuando su ¿ex amigo? Hugo Moyano lo trató de “servil al poder”, haciendo público el divor-
cio entre ambos. “Estoy actuando de acuerdo a mis convicciones”, fue el argumento que
usó entonces Recalde, en referencia a la reforma de la ley de accidentes de trabajo que el
Congreso aprobará el miércoles que viene. Un tema en el que, como tantos otros, el hasta
ese día abogado de la CGT debió hacer equilibrio, en el marco de la pelea entre Hugo Moyano
y el gobierno nacional. El camino que encontró en esta cuestión fue hacer su propio pro-
yecto, que estará también en el recinto con dictamen de minoría, con su única firma, y que
por supuesto no alcanzará siquiera a llegar a la instancia de votación.
    Para Recalde es la manera de no dejar de lado sus convicciones, sin romper con el
oficialismo que integra. Ya no pudo mantener la alianza con Moyano, puesta en jaque desde
que el camionero decidió enfrentarse con la Presidenta. Siempre se supo que tarde o tem-
prano la ruptura llegaría entre el jefe cegetista y el padre del titular de Aerolíneas Argenti-
nas, Mariano Recalde.
    Precisamente el tratamiento de ese proyecto en Diputados será acompañado por una
masiva manifestación en torno al Congreso. La CGT de Moyano y la CTA de Pablo Micheli
anticiparon que ese día se movilizarán en contra de esa iniciativa que elimina la “doble vía”
en materia de litigiosidad ante un accidente laboral. El sindicalismo opositor quiere dar una
nueva muestra de vigor, aunque por repetida, no es de esperar que la protesta genere
                                             221
mayor atención.
    Conscientes de ello, es probable que los líderes del sindicalismo opositor aprovechen la
jornada para buscar un título contundente para el día siguiente, como podría ser ponerle
fecha al paro nacional que ya anticiparon que pretenden realizar para antes de fin de año.
    El Congreso también fue epicentro esta semana de la pelea central que encara el gobier-
no con el Grupo Clarín. Durante la sesión del Senado en la que se aprobó el voto a los 16
años, el bloque kirchnerista presentó un proyecto de comunicación instando a la Corte
Suprema a intervenir en el conflicto del Consejo de la Magistratura, donde se ha trabado la
designación de un magistrado para cubrir la vacante del juzgado que debe expedirse sobre
la constitucionalidad del artículo 161 de desinversión, en la antesala del 7 de diciembre.
    Pero previamente se anunció algo más trascendente que ese “pedido”. Fue la presenta-
ción de un proyecto de ese mismo bloque para reglamentar el “per saltum”. El mismo
establece que se podrá presentar “el recurso extraordinario por salto de instancia ante la
Corte prescindiendo del recaudo de tribunal superior” en causas de “gravedad institucional
del fuero federal”. La movida encontró una rápida respuesta del presidente de la Corte
Suprema, Ricardo Lorenzetti, quien anticipó que el Tribunal Supremo resistirá las presio-
nes que se quieran ejercer sobre el mismo. “Si cedemos una vez, cedemos siempre”, resu-
mió el presidente de la Corte, quien para evitar complicaciones aclaró que el mensaje iba
dirigido a “los poderes económicos y políticos”. Léase el Grupo Clarín y el gobierno nacio-
nal. Para muchos, fue el título del día. Pero no cierra la cuestión.
    Es que el propio Lorenzetti aclaró luego -aunque sus dichos no tuvieron la misma difu-
sión- que sería diferente si existiera una ley en ese sentido. Pues bien, se trata de un proyec-
to que comenzará a ser tratado este martes en la Comisión de Asuntos Constitucionales del
Senado. Y por más resistencia que pueda ejercer la oposición, ya se sabe que el kirchnerismo
está en condiciones de aprobar todo lo que envíe al Parlamento. La cuestión es si le dan o no
los tiempos.
    Si se lo propone, el kirchnerismo podría tener aprobado en el Senado el proyecto para el
último día de octubre, convirtiéndolo en ley a mediados de noviembre, con el 7 de diciem-
bre encima. Sería un tratamiento “exprés” de esos a los que tiene acostumbrado a realizar
el oficialismo cuando se ve urgido, pero en ese caso el tema estaría en manos de la Corte,
que maneja sus propios tiempos.
    La pregunta que todos se hacen es por qué razón el kirchnerismo quiere forzar el trata-
miento de la Corte Suprema de la cuestión inherente al artículo 161 de la Ley de Medios
Audiovisuales. ¿Tan convencido está el gobierno de que de allí saldrá un fallo favorable a
sus intereses? Algunas fuentes del gobierno consultadas aseguran que si bien no pueden
certificar algo así, los pronunciamientos que han partido hasta ahora del Máximo Tribunal
abonan esa posibilidad. De hecho, toman como antecedente la resolución que dio pie al 7D,
cuando la Corte Suprema fijó el plazo de vigencia de la medida cautelar hasta ese día, soste-
niendo que “las medidas cautelares no pueden sustituir la solución de fondo porque afectan
la seguridad jurídica”.
    Fuentes tribunalicias consultadas atribuyeron la postura de Clarín a un deliberado in-
tento de ganar tiempo. Cualquiera sea el fallo del juez de primera instancia que finalmente
se ocupe, será apelado. Hay quienes aseguran que el grupo tiene la convicción de que en esa
instancia, la Cámara le dará la razón. Y así se llegará a la Corte. Quién sabe cuánto tiempo
pasaría hasta entonces.
    Podría llegar así a 2015, tranquilamente.
    El gobierno da por sentado que el fallo inicial de la Corte establece el 7 de diciembre
como límite y que a partir de ese día, si Clarín o cualquiera de los grupos mediáticos que
puedan estar de alguna manera en la misma situación, corresponderá al AFSCA determinar

                                              222
qué hacer con las licencias. Lo más probable es que no haya gendarmes ese día tomando
posesión de bienes, pero sí, algunos días después, decretos que establezcan la caída de
concesiones. El Estado -si es que para el 7D el Grupo no presentó un plan de desinversión-
será el que se ocupe de elegir los nuevos titulares de canales y operadoras de cable.




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224
       Un aniversario con poco para festejar

               Al cumplirse el 23 de octubre el primer año de la reelección
             de Cristina Fernández, el presente del Gobierno está lejos de los
                                  pronósticos de 2011.

                                                                         Publicado el 23/10/2012



    Debiera ser considerado este 23 de octubre como una fecha histórica para el
kirchnerismo. Hace exactamente un año, arrasó en las elecciones presidenciales con el 54
por ciento de los votos, dando paso así al segundo mandato de Cristina Fernández y al
tercero de la era K. Sin embargo, las sensaciones a un año de esa consolidación distan de ser
las mejores para el kirchnerismo.
    El resultado de hace un año era previsible de antemano, a partir de las elecciones prima-
rias que dejaron claro que a partir de entonces servirán como encuesta inobjetable para
anticipar lo que pasará en las elecciones generales posteriores. Los resultados de 2011
marcaron una tendencia victoriosa de casi todos los oficialismos y anticiparon una etapa
diferente, de consolidación de los mismos. Aun adversarios enconados registraron los gua-
rismos como anticipo de que debían mejorar sus relaciones con el poder central para no
malquistarse incluso con sus propios electorados.
    Tan convencido estaba de su holgada victoria el gobierno nacional, que ya tenía todo
listo para introducir cambios sin aguardar al 10 de diciembre venidero. El primero, clave y
determinante para su propio futuro, fue sin dudas las trabas al acceso a la divisa extranjera
dispuestas a escasos días del triunfo arrollador. En pocos días los medios recordarán ese
aniversario dándole probablemente más preponderancia que el del triunfo electoral.
    Algo había que hacer, coinciden propios y extraños, ante el drenaje de divisas que se
venía registrando desde hacía meses y que no mermó ante la victoria kirchnerista. Cristina
Kirchner evoca esa situación aludiendo a los riesgos que implicaban, mencionando las
“corridas bancarias que me hicieron”.
    Guillermo Moreno, al que muchos daban fuera del gobierno en su fase siguiente, se
consolidó y a él se le encomendó la tarea de salvar la balanza comercial. Debía lograr un
superávit de 10.000 millones que se superó aun antes de llegar al último trimestre del año.
    Inmediatamente después de asumir su nuevo mandato, Cristina hizo su anuncio más
dramático. Los médicos le habían diagnosticado un cáncer de tiroides por el que se la
sometió a una intervención quirúrgica que a la postre determinó que se trató de un “falso
positivo”. No había cáncer; hubo alivio y nadie se animó a elevar reproches.
    Por el efecto electoral y la salud presidencial, el gobierno porteño bajó la guardia ante el
kirchnerismo y en busca de una mejor relación aceptó la cesión del servicio de subtes.
Mauricio Macri no terminará nunca de arrepentirse de haber firmado el acta-acuerdo que
deshizo al poco tiempo. La relación entre ambas administraciones nunca mejoró y al cabo
de un año el tema del subte sigue en un callejón sin salida que se agravará en los próximos
                                              225
meses, cuando el gobierno nacional resuelva dejar de pagar la parte de subsidios que man-
tiene y deba definirse quién se hace cargo del servicio. El kirchnerismo redobló su apuesta
contra el macrismo y durante el año le asestó un duro golpe al Banco Ciudad, al que quitó
los depósitos judiciales, destinados a partir de entonces al Banco Nación.
    Otra de las medidas que preanunciaban una etapa diferente para el segundo mandato fue
anunciada como la “sintonía fina” y consistía en una quita paulatina de los subsidios que a
la postre quedó en anuncios. Se estima que fue determinante para que se dejara de lado esa
vía el accidente del 22 de febrero en Once, que dejó 51 muertos y causó fuerte conmoción
en el gobierno nacional.
    Pocos días antes había reaparecido la Presidenta, tras su reposo post-operatorio, desli-
zando cuál sería su próxima batalla. Habló de cómo la importación de combustibles
impactaba en el superávit comercial y le apuntó directamente a YPF. Los meses siguientes
incluyeron duros embates contra la española Repsol, que concluyeron con la expropiación
de la empresa, en lo que fue otro hito de la gestión kirchnerista.
    Al mando de esas operaciones estuvo una de las estrellas ascendentes en el firmamento
K, Axel Kicillof, impuesto como viceministro de Economía para el segundo mandato
cristinista. Joven economista, fue puesto detrás -pero con más poder- de Hernán Lorenzino,
el ministro que se anticipaba sería el encargado de timonear el retorno de Argentina al
mercado de capitales, alternativa que se desechó en el marco de la crisis financiera mun-
dial. La estrella de Lorenzino se opacó, igual que la de su mentor, Amado Boudou, quien
asumió la vicepresidencia de la Nación con grandes expectativas con vistas a 2015, pero
que quedó envuelto en el escándalo por sus supuestas vinculaciones con la ex Ciccone, otra
empresa que el Congreso terminó expropiando.
    Entre las figuras del gobierno en declive, un lugar central ocupa el ministro Julio De
Vido, otrora superpoderoso en tiempos de Néstor Kirchner, y hoy cada vez con menos
espacio en la gestión cristinista. También fue apartado del calor del poder su amigo Hugo
Moyano, cuyo distanciamiento del gobierno nacional fue acelerado a partir del resultado
electoral.
    Otra figura caída en desgracia para el kirchnerismo es Daniel Scioli, quien sufrió un
fuerte desgaste al dejar el gobierno nacional de asistir financieramente a la Provincia. La
presión amainó cuando el poder central advirtió que la pelea lo desgastaba más que al
gobernador, quien había tenido un rasgo de audacia al transparentar sus obvios deseos de
suceder a Cristina en 2015, que sirvió a sus adversarios de excusa para buscar limarlo.
    Pues no piensa el kirchnerismo en ceder poder y en ese marco no tardó en hablar de
reformar la Constitución, para dar pie a una re-reelección, que sólo dejó en un segundo
plano ante la magnitud de la protesta del 13 de septiembre pasado. Tras ese episodio, la
incursión presidencial por claustros universitarios dejó también en el gobierno más ten-
sión que sonrisas.
    Durante el año se consolidó Unidos y Organizados, una fuerza creada para construir el
nuevo kirchnerismo, con agrupaciones muy leales a la Presidenta y enmarcadas en una
frase que en tres palabras resume el espíritu que le dejó al poder central el 54% del que este
23 de octubre se cumple un año: vamos por todo.




                                             226
            Cómo cambió el gobierno a partir
               de la muerte de Kirchner

             La muerte de Néstor Kirchner modificó todo el tablero político.
             Hubo cambios sustanciales a partir de que la Presidenta debió
            decidir en soledad. El estilo se hizo aun más cerrado. El final de la
                                    sucesión alternada.

                                                                         Publicado el 26/10/2012



    Un sinfín de interrogantes se abrieron hace exactamente dos años, cuando estalló la
noticia inesperada del fallecimiento de Néstor Kirchner. El destino del gobierno que enca-
bezaba su esposa, pero del que él era parte clave, pareció entonces incierto. No era para
menos: más que un matrimonio, los Kirchner representaban una sociedad política que
llevaba casi tres décadas en esa actividad y 23 en el poder. Resultaba genuino preguntarse
de qué manera continuaría la historia sin la parte más activa de esa dupla.
    El gobierno de Cristina Kirchner ya había comenzado a revertir la cuesta emprendida a
partir de la guerra con el campo que lo llevó a la derrota legislativa de 2009. Los festejos del
Bicentenario fueron un bálsamo a partir del cual esa administración comenzó a elevarse en
la consideración pública, y la desaparición de Néstor Kirchner no hizo más que galvanizar
la épica kirchnerista y afianzar la imagen de CFK ante una ciudadanía que terminó coronán-
dola con el 54% de los votos, el punto más alto en la consideración pública de la gestión
iniciada en 2003.
    Venía remontando Cristina, al punto tal que todos los estudios coincidían en que tenía
mejores posibilidades para las presidenciales venideras que su esposo. No obstante el her-
metismo con que el matrimonio manejaba esas cosas, es seguro que de no haber muerto, él
hubiera sido el candidato en 2011. Tanto como que ella hubiera buscado sucederlo, esti-
rando lo más que pudieran esa continuidad que no chocaba con los límites constitucionales
que hoy en cambio tiene la Presidenta.
    Fue Cristina a partir de entonces la protagonista central de esta historia y, lejos de
cambiar el modo cerrado de conducción que ejercían los Kirchner, lo centralizó aún más. El
núcleo de consultas quedó reducido a su hijo Máximo y quien definió como su “alter ego”
jurídico, Carlos Zannini. Con actores de reparto que adquieren eventualmente protagonismo
cuando se les permite acercarse a la cocina del poder.
    Se pensó en un primer momento que con el deceso de NK, algunas figuras cobrarían
mucho más vuelo. Sobre todo dos: Aníbal Fernández y Julio De Vido. No fue así; el primero
advirtió un día que su estrella en el firmamento K comenzaba a opacarse, cuando le arreba-
taron el manejo de la seguridad, y al cabo se dio de bruces con la nueva realidad al enterarse
de que iría al Senado.
    El otrora superpoderoso ministro de Planificación fue perdiendo espacio y poder, lenta,
                                              227
pero inexorablemente. Si por él fuera, ya se hubiera vuelto a su casa, pero dicen que Cristi-
na le sugirió que le convenía quedarse donde está, más allá de su poder menguado.
    Interlocutor habitual de De Vido, Hugo Moyano pasó del cielo al infierno, expulsado por
Cristina. El líder cegetista fue el primer hombre con cierto poder que aceptó confrontar con
la Presidenta, cuando advirtió que la situación no tenía retorno. Tiene rasgos de leyenda
urbana la versión de que el camionero discutió por teléfono acaloradamente con Kirchner
la última noche del santacruceño. Se sabe que hablaron, mas sería injusto endilgarle al
sindicalista algún grado de participación en un desenlace supuestamente apurado por el
disgusto. Pero lo cierto es que Moyano es una de las figuras más notorias del grupo cada vez
más nutrido que extraña al ex presidente.
    Impulsados por Néstor Kirchner a quien veneran, los jóvenes camporistas ganaron con
Cristina un espacio que difícilmente el santacruceño les hubiera concedido. Ella en cambio
los ha encumbrado en los primeros planos y ha nutrido con sangre joven puestos de la
administración gubernamental. Axel Kicillof es el caso más visible: es hombre de consulta
permanente de la Presidenta y no deja de acumular cargos.
    Amado Boudou fue otro de los encumbrados por Cristina, que lo eligió como compañero
de fórmula, pensando probablemente en la sucesión en 2015. El escándalo Ciccone liquidó
esas expectativas, pero cuando tuvo que optar, ella lo protegió. Quienes estuvieron cerca
de NK, aseguran que él no le hubiera dado tanto vuelo.
    Así como Kirchner buscó el camino de la transversalidad, pero cuando la cosa se com-
plicó prefirió recostarse en el peronismo, Cristina parece buscar alejarse de su partido. La
transversalidad se denomina hoy Unidos y Organizados, agrupación que conforman secto-
res alejados de lo que los Kirchner siempre denominaron con cierto desprecio “pejotismo”.
Conformado por agrupaciones ultrakirchneristas, Unidos y Organizados pareciera ser la
base del cristinismo, etapa ¿superadora? en la que ha devenido el kirchnerismo.




                                            228
    El riesgo es ahora que embarguen pagos
                   de la deuda

         El gobierno tomó medidas para garantizar el pago de la deuda. Pero
         aquellos que no ingresaron al canje son los que nos complican ahora,
         a través de la justicia internacional, poniendo en riesgo el destino de
                            ese dinero ahorrado para pagar.

                                                                      Publicado el 28/10/2012



   En días en los que no abundan las buenas noticias, no por previsible podía dejar de
celebrarse el dato del superávit de 911 millones de dólares con el que cerró la balanza
comercial en septiembre. La cifra adquiere mayor relevancia cuando se suman los núme-
ros de todo el año, que permiten observar que en los primeros nueve meses la balanza
comercial arrojó un superávit de 10.942 millones de dólares, más de dos mil por encima del
mismo período del año anterior. Y con ello, se han superado con antelación los 10 mil
millones que Guillermo Moreno se había puesto como premisa para tener como superávit
en el presente año.
   Ese objetivo fue el origen de las trabas a la importación que se adoptaron hace un año y
se fueron perfeccionando con el correr de 2012, lo mismo que el cerrojo a la salida de
moneda extranjera. La Presidenta ha justificado esa actitud repitiendo en sucesivos discur-
sos que “Argentina no fabrica dólares”, mientras que el polifuncional Axel Kicillof ha pro-
fundizado el tema señalando que los dólares son necesarios para privilegiar la
“reindustrialización” por sobre el lujo.
   Esas buenas intenciones se dan de bruces con los datos del mismísimo INDEC, que esta
semana reflejó una caída del 4 por ciento justamente en la producción industrial, respecto
de igual mes del año pasado, sumando el sexto mes consecutivo con resultados interanuales
negativos.
   Amén del objetivo de la reindustrialización, la premisa era este 2012 pagar fuertes ven-
cimientos de deuda. Una y otra vez, Cristina Fernández de Kirchner reiteró que esa deuda
sería abonada como corresponde. Resulta por lo menos paradójico entonces que
promediando un año en el que una gran obsesión del gobierno fue cubrir los pagos de
deuda, esa cuestión haya estallado por donde menos se esperaba.
   Es una obviedad que el episodio de la Fragata Libertad en Ghana tomó por sorpresa a
toda la administración kirchnerista, que ha mostrado signos de desconcierto en el tema.
Por un lado, porque no acierta a encontrar responsables en quienes descargar todas las
culpas, de modo tal de resguardar al gobierno en general y la Presidenta en particular. Tras
los relevos en la Armada, el ministro Arturo Puricelli se hizo cargo, aunque todavía no ha
rodado su cabeza. Este gobierno no es propenso a tomar ese tipo de decisiones, sobre todo
cuando son anticipadas por los medios -recordemos cuantos días permaneció Juan Pablo

                                            229
Schiavi en la Secretaría de Transporte tras la tragedia de Once-, aunque se sospecha que la
estabilidad del titular de la cartera de Defensa tiene fecha de vencimiento.
    Por otro lado, las estrategias para encontrarle una solución al conflicto se han revelado
hasta ahora ineficaces. Deseoso de mostrar gestos preocupación en el tema con gestos
ampulosos, el gobierno dispuso el desplazamiento del canciller a Nueva York, pero sus
contactos de urgencia con el Consejo de Seguridad y el titular de la ONU encontraron sólo
palabras de comprensión y aliento, mas ningún signo que permitiese albergar alguna espe-
ranza por ese camino.
    Las palabras presidenciales respecto de que “podrán quedarse con la Fragata, pero no
con nuestra libertad”, no contribuyeron a generar mayor optimismo. Por el contrario, más
de uno las interpretó como el preanuncio de que la resolución quedará para un futuro
gobierno.
    La oposición ha guardado mesura en este tema, salvo pedidos de informes, o de que los
ministros del área se presenten en el Congreso -cosa que no sucederá-, y algún infaltable
reclamo de renuncia. Cautelosos, los dirigentes opositores saben que se trata de una cues-
tión delicada en la que no se puede hacer demasiada leña del árbol caído sin riesgo de
afectar negociaciones en marcha, y sobre todo coinciden en que si bien el reclamo de los
fondos buitres es “legal”, no se puede negociar con ellos.
    Esta crisis sirvió para descubrir una información hasta ahora ignorada: la cantidad de
bienes embargados de 2003 a la fecha. El canciller Héctor Timerman lo reveló, para justifi-
car su convicción respecto a que la Fragata será recuperada, tal cual sucediera con los
anteriores casos. Contó que los bienes “recuperados” alcanzaron desde desarrollos tecno-
lógicos, hasta la casa del general San Martín en Boulogne Sur Mer. Otra muestra del herme-
tismo extremo con el que se maneja esta administración.
    ¿Cuál es el camino entonces para recuperar el buque insignia de la Armada sin tener que
pasar por el bochorno de pagar 20 millones de dólares, sentando de paso un incómodo
precedente? La pelea judicial parece ser la vía, mientras se exploran otros caminos diplo-
máticos. Por sus contactos en el continente negro, Brasil podría ser el puente indicado para
hacer lobby en pos de destrabar la situación. El analista internacional Juan Gabriel Tokatlian
sugirió insistir -en negociaciones reservadas- con los cinco integrantes permanentes del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que no deben ver con agrado el precedente
de que la justicia de un país pueda retener un buque militar de otro. Mañana -dijo el analista-
, podría darse que un juez cualquiera pidiera la detención de un buque que atraca en un
puerto para aprovisionarse de combustible luego de un bombardeo, atribuyéndole haber
cometido un acto de “lesa humanidad”.
    De los cinco miembros permanentes, habría que dejar de lado a Gran Bretaña, pero los
otros podrían tener oídos atentos a buenos argumentos argentinos.
    Decíamos que estos días no abundan las buenas noticias y, en efecto, no podía terminar
peor la semana. Y fue con la noticia del fallo de la Justicia norteamericana que le dio la
razón al fondo NML, el mismo que pidió el embargo de la Fragata en Ghana, señalando que
los acreedores de la deuda argentina que no participaron de los canjes de bonos que realizó
el gobierno deben tener un “tratamiento igualitario” con los otros bonistas.
    La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York ratificó un fallo del juez de
esa ciudad Thomas Griesa, que había dictaminado que cada vez que la Argentina abone
intereses de la deuda, debe tener en cuenta al fondo buitre que nos dio la sorpresa en Ghana.
    En una semana en la que el gobierno siguió obsesionado con la cuestión judicial que
involucra al grupo Clarín, en el marco de la cuenta regresiva para el 7D, la respuesta a las
informaciones provenientes de Estados Unidos la dio el secretario de Finanzas, Adrián
Cosentino, quien adelantó que nuestro país litigará contra esa medida en siguientes instan-

                                             230
cias judiciales. Esto es, Argentina podría llegar hasta la Corte Suprema de Estados Unidos
en esta pelea judicial.
    El problema es que eso llevará tiempo. Y en el camino, Argentina debe hacer frente a los
pagos de deuda que tiene por delante. Deberá cuidarse de dónde los efectúa, pues con este
fallo, bien podría el juez Griesa embargar cualquiera de esos pagos en caso de que el mismo
haya sido hecho en una cuenta a su alcance. Ergo, ni pensar en llevar dinero a cuentas de
Estados Unidos…




                                            231
232
 La fuerza de los números del Congreso y los
           límites constitucionales

          En el “supermiércoles”, el oficialismo reconfirmó su poder en ambas
            cámaras, con la aprobación de dos leyes de suma importancia.

                                                                         Publicado el 1/11/2012



    Se anticipaba que esta semana el Congreso tendría un “supermiércoles”, en el que el
oficialismo no haría otra cosa que reconfirmar el poder vigoroso de sus números en ambas
cámaras. Aprobaría en el Senado y Diputados -y por buen margen- dos leyes de suma
importancia y, de yapa, daría media sanción a otra iniciativa a la que le asigna también un
valor trascendental.
    No deja lugar a ninguna sorpresa el Parlamento actual, de modo tal que el único elemen-
to que rompió el molde y alteró las previsiones fue el escándalo en la Cámara baja que hizo
variar el resultado del tratamiento del voto a partir de los 16 años, justo minutos antes de
que tuviera lugar la votación.
    Ya venían cargados los discursos de los representantes camporistas, que como con
ningún otro proyecto hicieron uso de la palabra en forma masiva. No era para menos: el
voto joven es un tema que tomaron como propio y además los palcos estaban nutridos por
militantes juveniles que se entusiasmaban con la pasión de sus referentes. Fue precisamen-
te el líder de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, el encargado de doblar la apuesta y
generar la salida en masa de toda la oposición, algunos de cuyos representantes más enoja-
dos prometieron que ya nada será igual en lo sucesivo.
    Pero no les da el número para hacer mucho más de lo que hicieron. Le restaron fuerza a
una votación que hubiera sido una vez más masiva a favor de un proyecto kirchnerista,
pero aun así no pudieron evitar mostrar que el oficialismo y sus aliados tienen número
suficiente para aprobar por sí mismos todo lo que se les ocurra.
    Mientras esto sucedía, en la Cámara alta se aprobó el proyecto de Presupuesto 2013,
con 42 votos a favor y 23 rechazos. No es sorpresa que la “ley de leyes” sea aprobada, y en
la era kirchnerista menos lo es que el proyecto original no tenga cambios. Lo que en este
caso resulta contundente es el tiempo en el que se logró esa aprobación. No se recuerda un
presupuesto sancionado tan tempranamente. Desde que en tiempos de Carlos Menem se
puso normalidad al tratamiento del Presupuesto, el proyecto se aprobó siempre casi al
terminar el período ordinario, o bien en extraordinarias. Nunca en los primeros minutos de
noviembre.
    Y hubiera sido en octubre, de no haber privilegiado el oficialismo el tratamiento de un
proyecto que tiene que ver con el tema que hoy le quita el sueño: la implementación total
de la Ley de Medios, para lo cual busca reglamentar la institución del “per saltum” de modo
tal que la causa que involucra al grupo Clarín pase de una vez por todas y sin más instancias
                                            233
previas a la Corte Suprema para su pronta definición. El proyecto fue presentado por la
bancada kirchnerista del Senado el 17 de octubre y en apenas dos semanas quedó listo para
pasar a Diputados, donde será convertido en ley en igual período.
   Semejantes demostraciones de fuerza tuvieron de parte de la oposición una réplica
moderada, pero simbólicamente muy representativa. Entre el debate del “per saltum” y el
del Presupuesto 2013, en la Cámara alta, los senadores de la oposición dieron una confe-
rencia de prensa en la que presentaron un documento suscripto por 28 legisladores, donde
se expresa una obviedad, que no por tal deja de ser importante. Se comprometieron allí
públicamente a que no habrá ninguna posibilidad de re-reelección presidencial con la ac-
tual composición del Senado, por cuanto un llamado a reformar la Constitución necesita los
votos de los dos tercios de ambas cámaras y ellos por lo menos aclararon que en ese cuerpo
el kirchnerismo no los tendrá. Lo cual se sabía ya, pero entendieron que correspondía
dejarlo establecido por escrito, pues no faltaban las versiones que hablaban de un aprove-
chamiento del actual poderío legislativo de parte del kirchnerismo, para forzar una refor-
ma aun antes de la renovación legislativa en 2013.
   Conscientes de que no será la próxima elección el “paseo” que algunos sugerían a partir
de los resultados de 2011, muchos kirchneristas sugerían la posibilidad de adelantar los
tiempos.
   Fue entonces la de la oposición una medida simple, pero cargada de valor testimonial.
En un día en el que una vez más los números demostraron la estrechez de sus posibilidades,
hicieron valer el único resguardo que les queda frente a ciertos sueños de perpetuidad.




                                           234
 Oficializan la división entre el kirchnerismo
                 y el cristinismo

          El cierre formal del debate que le corresponde a Agustín Rossi lo hizo
          Larroque con el discurso que levantó gran polémica. El mérito de esa
                  ley le quedó entero al oficialismo. Los mercados siguen
                     alterados y tuvo que salir Cristina a poner calma.

                                                                          Publicado el 4/11/2012



    Hay dos horarios preferidos por la Presidenta para dar sus discursos: cerca del mediodía
y, sobre todo, promediando la tarde, alrededor de las 18. Hubo una vez muy recordada y
reciente en la que el mensaje fue -cadena nacional incluida- en el prime time de la TV, pero
tuvo que ver con que un partido de fútbol había alterado los horarios y el discurso debió ir
grabado. Bien se recuerda que la experiencia no terminó siendo buena.
    El discurso de esta semana post-lipotimia fue sobre el mediodía, horario elegido espe-
cialmente por el tema del que hablaría Cristina. Que no tenía que ver con el motivo de la
convocatoria -la entrega del nuevo DNI número 20 millones-, sino la enfática confirmación
presidencial de que Argentina pagará, en dólares, su deuda. La Presidenta salió a hablar en
el horario en que funcionan los mercados, ámbito donde los títulos soberanos venían des-
plomándose los últimos días; las palabras de Cristina pusieron algo de calma y los cupones
subieron.
    Pero tuvo que hablar la Presidenta de la Nación, lo que una vez más muestra el centralis-
mo extremo de este gobierno. El ministro de Economía -un hombre de bajísimo perfil-
había salido a hablar previamente dos veces esta semana, asegurando en ambas que Argen-
tina honrará su deuda con quienes ingresaron al canje, pero de ningún modo negociará con
los fondos buitres. Queda claro que no fue suficiente y tuvo que salir la Presidenta a rubri-
car las buenas intenciones de su gobierno. Dato curioso: la fortaleza presidencial torna tan
débiles a sus colaboradores que todo lo tiene que hacer ella.
    Empero, no es tan sencillo cumplir el compromiso presidencial. Pues como bien dijo la
mandataria, Argentina tiene todas las intenciones y los dólares para pagar lo convenido,
conforme se den los vencimientos, pero el fallo de la Justicia norteamericana se ha trans-
formado en algo más incómodo que una piedra en el zapato, al punto tal que por estas horas
son muchos los economistas y juristas que se devanan los sesos para encontrar maneras de
hacer frente a los próximos vencimientos evitando un embargo.
    Argentina debe pagar el 15 de diciembre 3.600 millones de dólares del cupón de PBI. Esas
cuentas se abonan en el Banco de Nueva York, pero la Cámara de Apelaciones de esa ciudad es
la que ordenó a la Argentina a cumplir con el pago de 1.333 millones que reclaman los holdouts.
Deberá elegir otra plaza para pagar, a fin de evitar un embargo cuando ingrese el dinero. En
uno y otro caso, Argentina podría entrar en default. “Sería un default técnico”, en caso de
                                             235
hacerlo en otra plaza, según expresó esta semana el economista Aldo Abram.
    Todo esto acontece mientras la Fragata Libertad ya cumplió un mes varada en un puerto
africano, y la corbeta Espora podría correr el mismo destino, sorprendentemente en un
territorio más amistoso como es el de Sudáfrica, pero los riesgos para los bienes argentinos
parecen haberse potenciado de manera alarmante.
    Antes de salir a calmar a los mercados, el discurso de Cristina aludió a otro tema saliente
de la semana, como fue el voto joven, convertido en ley por la Cámara de Diputados. Y las
palabras presidenciales parecieron bendecir lo sucedido horas antes, cuando el trámite
normal del debate fue alterado por el discurso encendido e hiriente del líder de la agrupa-
ción juvenil La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, que generó la previsible retirada de la
oposición. Así las cosas, el oficialismo se las vio súbitamente en figurillas para reunir por sí
mismo el quórum y poder votar la ley. Logró hacerlo ajustadísimo, pero al cabo todos los
votos fueron propios, con apenas una excepción: una fueguina de la oposición se quedó
para votar a favor, interesada en un proyecto referido a su provincia que se trataría dentro
de un paquete de iniciativas a votarse inmediatamente después.
    Un abrazo posterior de Agustín Rossi y Andrés Larroque pareció buscar dejar claro que
no había un enojo del jefe del bloque con el camporista por haber puesto en riesgo la
aprobación. Hay grandes dudas sobre si deliberadamente se intentó espantar a la oposi-
ción, o si la inexperiencia le jugó una mala pasada a este diputado que lleva menos de un año
como tal. Con el correr de las horas, diputados de la oposición que en un primer momento
pensaron que habían puesto en aprietos al kirchnerismo, se fueron convenciendo de que la
provocación había buscado ese final abrupto. Probablemente no todos en el kirchnerismo
estuvieran prevenidos de lo que iba a suceder, pero nadie se animó en el oficialismo a
expresar públicamente que lo de Larroque hubiera sido un exceso.
    Por el contrario, desde las usinas oficialistas se siguió esa línea, al punto tal que un
programa ultra K de culto oficializó en un zócalo el término “narco-socialismo”.
    Es probable que lo que se vio al filo de la medianoche del miércoles haya sido una
división de la que cada vez se habla más en el ámbito político: la del kirchnerismo con el
cristinismo. Representante del primer sector, Agustín Rossi perdió esa noche el
protagonismo que suele corresponderle al cerrar con su discurso los debates. Pero en ese,
que se presumía histórico, no hizo su discurso de cierre: fueron directamente a la votación
en cuanto se aseguraron el quórum.
    Mientras esto sucedía en Diputados, en el Senado el oficialismo y sus aliados daban otra
muestra del poder al aprobar sucesivamente el proyecto de reglamentación del “per saltum”
y el Presupuesto 2013. Pero entre uno y otro debate, la oposición tuvo su momento de
protagonismo. Fue en el marco de una conferencia de prensa anunciada con escasa antela-
ción, enmarcada en el misterio que acompañó a todas las negociaciones que precedieron a
esa movida que incluyó a 28 senadores que se comprometieron a través de un documento
a no facilitar una eventual reforma constitucional que pueda habilitar a una re-reelección.
    El compromiso vencerá a fines del próximo año, cuando las elecciones modifiquen la
composición de ambas cámaras. Pero hasta entonces, queda claro que será imposible una
eventual intentona oficialista de buscar una reforma constitucional con la actual composi-
ción de ambas cámaras. Cosa que ya se sabía, pues ni en Diputados, ni en el Senado el
kirchnerismo cuenta con los dos tercios, pero ahora hay un papel con 28 firmas que en el
Senado le cierra las puertas a cualquier suspicacia.
    En la Cámara baja están trabajando en silencio en una movida en el mismo sentido, que sería
anunciada en los próximos días. Gestos mucho menos ampulosos que los del oficialismo, acordes a
la menguada representatividad con la que hoy cuenta la oposición, a la que, de todos modos, le
alcanza para mantener a raya los sueños más osados del cristinismo extremo.

                                              236
              ¿Qué pasaba en el país el 8N de
                      hace un año?

           Un repaso por el panorama político que vivía el país hace 365 días.

                                                                        Publicado el 8/11/2012



    Está muy trillado decir que en la política argentina, un año es mucho más que en otras
latitudes, pero en este caso bien vale reiterarlo. Sobran los ejemplos, pero tomaremos el
más a mano: comparemos la Argentina de hace un año con la actual, en vísperas de una
protesta como la del 8N que por los preparativos y el antecedente del 13S, se anticipa muy
poderosa.
    Sin dudas el clima social actual tiene poco que ver con el que se vivía en noviembre del
año pasado, con una Presidenta que acababa de ganar con amplitud dos elecciones genera-
les, reelecta con el 54 por ciento de los votos y una diferencia de casi 40 puntos con el
segundo. Sería faltar a la verdad decir que hoy Cristina de Kirchner ha perdido poder, muy
por el contrario. Pero es verdad en cambio que su imagen ha decrecido fuertemente, y
encuestas recientes determinan que su gobierno despierta hoy más dudas y recelos que
certezas y confianza.
    Podrá decirse que mediaron en el lapso de este año episodios como la tragedia de Once,
o el affaire Ciccone, o medidas como el cerrojo al dólar, pero no es este un balance, sino un
simple vistazo de lo que ocurría aquel 8N.
     Las noticias del 8 de noviembre de 2011 mostraban novedades como la elección de José
María Arancedo como nuevo presidente del Episcopado, y los análisis sugerían que la suce-
sión del arzobispo santafesino en lugar de Jorge Bergoglio podría aportar a un mejoramien-
to de las relaciones entre la Iglesia y el gobierno kirchnerista, que no fueron ciertamente
armoniosas a lo largo de casi una década.
    El gobierno designaba a Luis María Kreckler nuevo embajador ante Brasil y a Jorge
Argüello al frente de la embajada argentina en Washington. Eran novedades importantes,
en el marco del prolongado hermetismo en torno al nuevo Gabinete cristinista, sobre el
cual mucho se especulaba y poco se sabía. Por ejemplo, se tomaba la designación de Kreckler
como un mensaje hacia el ministro Julio De Vido, mencionado como posible futuro jefe de
Gabinete, siendo el nuevo embajador un hombre de muy buena relación con el ministro de
Planificación. Kreckler también había sido mencionado como eventual reemplazante del
canciller Héctor Timerman, que ahora respiraba un poco más aliviado.
    Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA y gremialista de preferencia de la Presidenta, salía a
frenar la embestida que ya había sido desatada contra Hugo Moyano, al señalar no sólo que
el líder de la CGT terminaría su mandato, sino que también podría ir por la reelección. Ese
mismo 8 de noviembre el gobierno confirmaba a través de la Secretaría de Derechos Huma-
nos que Martínez había trabajado para el Batallón 601 del Ejército entre 1982 y 1983,
                                            237
elemento que a la postre lo dejaría al margen de la posibilidad de encabezar la futura nueva
CGT.
    Con el antecedente de no haber tenido Presupuesto el año anterior oficialismo lograba
ese día dictamen para el proyecto de 2012, que de todas maneras sería tratado y aprobado
recién en sesiones extraordinarias, con la nueva composición de ambas cámaras. Contras-
ta con la actualidad, cuando a esta altura el nuevo presupuesto ya lleva una semana como
ley.
    Aunque se sabía de un proyecto para estatizarla, nadie creía realmente que eso fuera a
suceder con YPF. Menos ese 8 de noviembre, cuando la empresa confirmaba el importante
hallazgo de hidrocarburos “no convencionales” en el yacimiento de Loma de la Lata. La
empresa de capitales españoles calificaba de “espectacular” el descubrimiento de petróleo
en Neuquén, detallando que se trataba de 927 millones de barriles, equivalentes a casi 5
años de producción de la empresa en el país. Las acciones de la empresa trepaban nada
menos que 10,72% ese día en el Merval, en tanto que en la Bolsa de Madrid las acciones de
Repsol YPF escalaban 6,34%.
    Las calles porteñas estaban complicadas, pero no para el gobierno kirchnerista, sino
para el macrismo, que sufría los embates de los maestros que lidiaban contra la derogación
de las juntas de calificación. Tras incidentes en la Legislatura, la ministra Nilda Garré la
emprendía contra la Metropolitana, criticando su ausencia a la hora de defender ese edifi-
cio. Y hablando de edificios, tres días antes se había caído uno ubicado en Mitre 1232. Ese
8 de noviembre Mauricio Macri anunciaba que les pagarían “una vivienda equivalente” a
los afectados por el derrumbe.
    Hoy la oposición en pleno ha salido a cerrarle el paso a una eventual reforma constitu-
cional. Ese es precisamente uno de los temas convocantes de la marcha de este jueves. El
8N de 2011, el jefe del bloque kirchnerista de senadores, Miguel Angel Pichetto, salía a
bajarle el tono a una eventual reforma constitucional que buscara habilitar una nueva
reelección presidencial, opinando que ello “sería un error” del oficialismo, por lo que esti-
maba que no sucedería. “La Presidenta tiene la oportunidad de dejar un legado importante
y preparar un proceso de sucesión -señalaba-. Ella misma dijo que no hay nada que dure
para siempre, que todo tiene un límite y un tiempo”.
    El gobierno ya había anunciado la quita de subsidios, enmarcada dentro de la política de
“sintonía fina” que se iría apagando con el tiempo. Ese 8 de noviembre salía a hablar del
tema el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, atacando con dureza a empresarios,
medios y economistas que había sugerido que el boleto del colectivo llegaría a 4 pesos en
caso de quitarse los subsidios al transporte.
    Las medidas que por esos días también se habían anunciado, pero que sí perduraron,
eran las trabas al dólar y el freno a las importaciones. En una nueva maniobra para contro-
lar la divisa norteamericana y frenar la fuga, la AFIP intervenía paralizando todas las im-
portaciones, impidiendo el procesamiento de las importaciones de todo origen y produc-
tos en el Sistema Informático María -utilizado por los despachantes de aduana para regis-
trar operaciones de importación y exportación-, solicitando a su vez información bancaria
para liberar las importaciones al mercado.
    Ese mismo día se anunciaba que aquellas personas que hubieran tomado un préstamo
hipotecario y debieran comprar dólares para pagarlo, tendrían que concurrir a una depen-
dencia de la AFIP para tramitar la autorización necesaria para efectuar la operación. Las
nuevas medidas repercutían también en el sector del turismo, donde ya se manejaba un
dólar paralelo, que el 8 de noviembre de 2011 cotizaba a 4,30 pesos.
    La Presidenta acababa de regresar de Cannes, donde había disfrutado de su mejor cum-
bre del G20, en cuyo marco había logrado una reunión con Barack Obama, pedida precisa-

                                            238
mente por el presidente norteamericano. Se hablaba entonces de reencauzar las relaciones
diplomáticas con Estados Unidos, aunque como siempre las señales domésticas resultaban
contradictorias: los titulares de ese 8 de noviembre mencionaban el acto organizado por
Luis D’Elía, gremialistas y ex funcionarios kirchneristas para conmemorar el sexto aniver-
sario del rechazo regional al ALCA, en la cumbre continental de Mar del Plata, mácula que
el gobierno norteamericano le facturó convenientemente a los sucesivos gobiernos
kirchneristas.
   Pero las cosas con EE.UU. parecían marchar sobre rieles hace un año. Ese 8 de noviem-
bre el Departamento de Estado de Estados Unidos salía a decir que la reunión que mantuvo
el presidente Barack Obama con su par argentina fue “cálida” y un “buen comienzo” para
retomar la relación. Pero volvía a reclamarle al gobierno argentino que cumpliera con las
leyes internacionales y se pusiera al día con los acreedores de deuda. ¿Cómo es eso de que
el que avisa no traiciona?...




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240
           CFK no quiso demorar su rechazo
                   a las demandas

                El “vamos por todo” rechazado durante la marcha, tuvo su
         ratificación oficial al día siguiente. El gobierno apuesta a que el efecto
          del 8N se diluya como en su momento pasó con el efecto Blumberg.
                          La presión del juez Griesa es cosa seria.

                                                                         Publicado el 11/11/2012



    Tanta expectativa había respecto de la manifestación del 8N, como por la reacción que
tendría el gobierno nacional el día 9. Y la respuesta presidencial no fue la habitual. Un
estudioso del manual kirchnerista hubiera augurado que la Presidenta guardaría silencio el
viernes y pasaría el fin de semana en El Calafate como en general ha sucedido ante cada
situación adversa que se le plantea al kirchnerismo.
    No fue así esta vez. Tal vez otra señal de que el kirchnerismo está mutando acelerada-
mente hacia el cristinismo.
    Ante la inminencia de la movilización del jueves, que imaginaban “masiva” tanto quie-
nes la alentaban como los que la condenaban, muchas fueron las estrategias diagramadas
desde el oficialismo para afrontarla. La primera, organizar una gran “contramarcha”, que
se desechó rápidamente, por decisión -dicen- de CFK. Ella misma resolvió contrastar el
activismo callejero y a su juicio “amorfo”, con “gestión”. Así pidió que le organizaran una
semana de actividad plena, donde tuviera espacio para mostrarse inaugurando obras, reci-
biendo gente en su despacho y, claro está, dando discursos. Fue lo que hizo en las horas
previas a la gigantesca movilización, pero también al día siguiente de la misma.
    Cristina tomó la decisión de dejar claro inmediatamente después de una demostración
crítica tan contundente como la que hubo en las principales ciudades del país, que el mode-
lo no será cambiado, ni tampoco las políticas aplicadas. Sabía Cristina que un silencio pro-
longado a lo largo del fin de semana daría pie a elucubraciones sobre eventuales cambios de
hombres o formas, y no era ese el mensaje que quería dar.
    Fiel a su estilo, no hizo alusión alguna al denominado 8N. Ni antes, ni después lo mencio-
nó puntualmente, pero siempre estuvo presente en sus referencias. Hasta en su deliberado
ninguneo, al hacer una pausa precisa cuando señaló que “ayer pasó algo importante”, y
sorprender citando la elección del nuevo presidente del Partido Comunista de China, “por
10 años”.
    Por cierto que no exageraba la Presidenta, sobre todo teniendo en cuenta que en ese
pasaje estaba mencionando los dos hechos de significación que coincidieron en la misma
semana; el otro era las elecciones en Estados Unidos. Pero pareció buscar diferenciar la
actitud de los que protestaron y de quienes los alentaban, con la propia, que ubicó en un
plano más elevado, atenta a la gestión, como dijimos, y a pensar en el futuro de un país que
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debe lidiar con un mundo en crisis.
    La manifestación del 8N fue contundente, y habrá que repasar las fotos de los actos
previos a las presidenciales del 83 para comparar cantidades de público. Pero lo cierto es
que esa demostración tendrá una consecuencia inmediata: toda movilización será pasible
de ser comparada con esta.
    En la previa al 8N se anticipaba una gran movilización kirchnerista posterior, probable-
mente el 10D, para acompañar las medidas de la fecha que sigue desvelando al mundo K, el
7D. En Unidos y Organizados siguen pensando en ello, pero no habría que sorprenderse si
se deja de lado, pues es difícil igualar semejante manifestación, sin “aparato”, y las compa-
raciones serían inevitables y perjudiciales. El propio sindicalismo opositor ha tomado nota,
y Hugo Moyano -quien siempre tuvo una alta autoestima por su poder de movilización-
sugirió esta vez que el paro nacional previsto para el 20 de noviembre sea sin marcha, para
desagrado de su circunstancial socio Pablo Micheli.
    Los propios convocantes del 8N, habitantes de las redes sociales, se llamaron a sosiego
tras semejante evento. En contraste con lo sucedido el 13S, cuando el cacerolazo sorpren-
dió a los más desprevenidos y ya al día siguiente comenzaron a sugerirse fechas para una
nueva manifestación. Ensoberbecidos, algunos habían puesto una fecha muy cercana para
una movilización al Congreso, contra Amado Boudou. Entonces cundió la moderación y
eligieron una fecha más lejana y una organización más precisa.
    Ahora, después de la “exitosa” manifestación, en las redes sociales hubo quienes sugi-
rieron una nueva marcha para el 7D, pero lo que infunde temor es la propia magnitud de la
de esta semana. La vara quedó muy alta y si algo no quieren sus organizadores es abusar del
recurso y desgastarlo.
    La apuesta del gobierno es a sobrellevar el trance y que el 8N se desinfle en el tiempo.
Como en los albores de la gestión kirchnerista, con las multitudinarias protestas reclaman-
do seguridad. Esa vez había una cabeza visible, Juan Carlos Blumberg, y Néstor Kirchner
decidió no confrontar con él. Conforme los deseos oficiales, el “ingeniero” se fue
desdibujando y terminó cediendo ante quienes lo tentaban por pasar a la política y el siste-
ma lo devoró. Pero en el ínterin, Kirchner usó el Congreso como válvula de escape y allí se
aprobó un paquete de leyes agravando penas, que impulsaba Blumberg.
    Hoy no se presenta ninguna válvula de escape y, por el contrario, el gobierno se propo-
ne mantener firme la presión en los temas que más le interesan, más allá de que esa actitud
no contribuya a aliviar el clima que se palpó el día 8. En el conglomerado de reclamos
enarbolados en la marcha hubo uno que no se citó puntualmente, pero que podía englobar
al resto: el rechazo al “vamos por todo”, consigna impulsada por el cristinismo a partir de
su 54%.
    Así como no hubo señales que sugieran la intención de desandar algún camino de parte
de la Presidenta, el secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, avanzó
en el mismo sentido. Paralelamente al discurso presidencial, durante la presentación del
Programa de Formación Política Federal realizado en la sede de la Jefatura de Gabinete,
Larroque no sólo cuestionó la movilización del día anterior, sino que advirtió “que no nos
pidan que hagamos otra cosa, porque dijimos que nos presentamos a elección para ir por
todo lo que falta”.
    Pero durante la semana hubo otros temas importantes, además de la marcha, la reelec-
ción de Obama y la designación del nuevo mandamás del PC chino. La cuestión de la deuda
sigue complicándose, con la Fragata Libertad varada en Ghana y la decisión del gobierno
argentino no sólo de no pagar la caución, sino tampoco moverla como reclaman las autori-
dades del puerto de Tema que ya lograron un fallo judicial para forzar hacerlo, cosa que el
capitán del buque tiene orden de no acatar. El tema ya pasó de castaño a oscuro, con la

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exposición de armas para resistir la medida.
   Amén de ello, en Nueva York el juez Thomas Griesa le exigió a la Argentina presentar un
plan de pago para los tenedores de bonos que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010 y,
en caso de no hacerlo, advirtió sobre sanciones judiciales. La fecha clave es el 2 de diciem-
bre, cuando el país deberá cancelar la primera de tres cuotas por más de 3.000 millones de
dólares. El tema es que si Argentina accediera a pagarle a los que no ingresaron al canje, se
expondría a demandas del 93% que sí lo hicieron y que reclamarán entonces cobrar la
totalidad, como los otros.
   De tal manera, después del 8N y antes del 7D, habrá un 2D clave en el que nuestro país
podría entrar técnicamente en default.




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             La Fragata Libertad es un barco
                      de servicios

           El buque escuela de la Armada no está inscripto como un barco de
              guerra, no tiene artillería y estos aspectos serían claves en la
                        negociación para ser liberado de Ghana.

                                                                        Publicado el 15/11/2012



   Para muchos, el paso dado esta semana por la Argentina de concurrir al Tribunal de
Hamburgo para reclamar la liberación de la Fragata Libertad, debió darse en un primer
momento. Para otros, el tema debería seguir tramitándose ante la justicia de Ghana. Pero
propios y extraños coinciden en que el eje del reclamo debe pasar porque las normas
internacionales prohíben que algo como lo que ha sucedido con el Buque Escuela de la
Armada argentina pueda pasar, por tratarse de un barco de guerra.
   Ese es precisamente el argumento que utilizó la Argentina en su presentación ante el
Tribunal Internacional del Mar, realizado este miércoles.
   Pero la situación no es tan sencilla, de lo contrario ya estaría resuelta. O jamás hubiera
sucedido. Es que no está claro, y no lo estuvo nunca, que nuestro buque insignia sea un
barco de guerra. No alcanza conque su tripulación esté compuesta mayoritariamente por
personal uniformado, ni que muchos porten armas, como comprobaron los que la semana
pasada intentaron abordarlo en el puerto de Tema, con la intención de trasladarlo a un sitio
donde no moleste con su porte. La Fragata Libertad no está artillada, sin ir más lejos.
   Pero hay un argumento aún más contundente, que fue advertido por una diputada de la
oposición a través de un proyecto presentado. La santacruceña Elsa Alvarez recordó que,
en rigor, nuestro país ha admitido que se trata de un barco “de servicios”, no militar.
   Por resolución de la Organización Marítima Internacional, se aprobó un sistema de asig-
nación de números OMI a los buques, para su identificación. Nuestro país aceptó volunta-
riamente la resolución y la Fragata Libertad tiene asignado un número de identificación,
IMO 6125398, y por lo tanto no es formalmente un buque militar, sino un buque de servi-
cios bajo la matrícula Q2, alertó la santacruceña.
   Por tal motivo la diputada radical presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo y
pregunta por qué insisten con el argumento de que se trata de un buque de guerra
“inembargable”, cuando nuestro propio país “lo inscribió como un buque de servicios,
denominación que se ajusta más al sentido común, ya que la Fragata Libertad no tiene
poder de fuego y sirve para instruir a los cadetes militares de la Marina”.
   En el mismo sentido llamó la atención que el propio ministro de Defensa confesara sus
temores respecto del destino de la corbeta Espora, detenida en un puerto de Sudáfrica,
aunque en este caso por razones mecánicas. La Espora es realmente una embarcación de
guerra, de ahí que resulte incomprensible que pueda llegar a ser embargada. Según ha
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trascendido, en el caso de esa corbeta, existiría una demanda, pero reclamando el pago de
los arreglos, nada que ver con los fondos buitres.
   Ahora bien, si finalmente ese barco termina siendo embargado, estaremos realmente
ante una situación tan incomprensible como inmensamente complicada.




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               Todos actúan en función de la
                      bisagra del 8N

              La Presidenta volvió a los discursos casi diarios, pero buscó
          mostrarse serena, e incluyó en los mismos a la clase media. También
          habló de los fondos buitres, más veces incluso que del grupo Clarín.
           Sin opciones, Macri aceptó el subte y De la Sota hace su negocio.

                                                                          Publicado el 18/11/2012



    Una cosa puede ser que el gobierno se resista a modificar el rumbo por la marcha del 8N,
pero otra muy distinta a que no la tenga en cuenta. Pueden los principales referentes
kirchneristas minimizarla en público y condenarla en privado, pero que nadie piense que
no han tomado nota de ella. Prueba de ello, en la mitad de sus discursos de esta semana la
Presidenta se refirió a la clase media. Fiel a su estilo autorreferencial, volvió a citarse a sí
misma como tal. Allá lejos y hace tiempo, claro está.
    Tomó nota Cristina de que debe ser cuidadosa con las cadenas nacionales. Así, cuando el
miércoles irrumpió en todos los hogares, lo hizo en un horario no usual, tras terminar el
partido (léase fiasco) de la selección en Arabia, y concluyó antes del inicio de la fecha de
primera división que se jugó entresemana. Más importante: se ocupó de darle una buena
noticia precisamente a la clase media, al anunciar que se exceptuará del pago de Ganancias
en el aguinaldo a los trabajadores que perciban hasta 25 mil pesos estas fiestas.
    Quedó claro también que estos son tiempos de vacas flacas, pues el anuncio no reporta
un esfuerzo fiscal; apenas cede algo de lo mucho que viene percibiendo el gobierno a través
de un mínimo no imponible que es cada vez “más inclusivo”. Dejó un rictus de preocupa-
ción en las caras de los integrantes de la nueva CGT, cuyo titular, Antonio Caló, ni siquiera
estuvo en la Rosada el día de ese anuncio. Los cegetistas aliados del gobierno esperaban
tener algún anuncio positivo para reivindicar antes de concluir el año, y lo expresado por
la Presidenta está lejos de cubrir sus expectativas.
    Al día siguiente el taxista Omar Viviani deslizó que habían hablado con el jefe de Gabine-
te sobre iniciar conversaciones acerca del mínimo no imponible. Pero ni siquiera fue preci-
so en el anuncio: dijo que acordaron hablar la próxima semana, o la otra… Sonó demasiado
vago, pero fundamentalmente porque la Presidenta no dejó dudas en su discurso respecto
de que el tema de Ganancias quedará para 2013, cuando se discutan las paritarias. Y que
formará parte de la discusión salarial. Esto debe interpretarse como que cualquier conce-
sión oficial estará atada a lo que los sindicalistas se avengan a ceder en sus aspiraciones
salariales.
    Así como este año había sugerido el gobierno un 18% como pauta de aumento, para el
próximo se calcula que recomendará un 20.
    Tan comprometida está la caja que no hubo ningún esfuerzo siquiera para tratar de
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contrarrestar el paro del martes 20, dijo a este medio un sindicalista hoy aliado a Hugo
Moyano, que auguró un alcance bastante extendido para la medida de fuerza. Se sabe de la
eficacia de los camioneros para garantizar los paros, se valora la adhesión que han anuncia-
do los bancarios y se confía en el efecto que tendrán los múltiples cortes que anticipan los
miembros de la CTA de Micheli, que hacen presagiar que movilizarse para ir a trabajar ese
día será cuanto menos complicado.
    No sólo en el gobierno tomaron nota del cacerolazo. Una encuesta difundida esta sema-
na dice que un 52% piensa que la protesta estuvo dirigida al gobierno, pero algo más de un
20 piensa que fue para la oposición, y otro tanto incluyó a ambos por igual. La primera
reacción concreta fue de Mauricio Macri, que debió dejar de lado sus dudas y hacerse cargo
de los subtes.
    Hacía semanas que se sabía que el macrismo había llegado a la conclusión de que no les
quedaba otra alternativa, aunque los reparos del propio jefe de Gobierno se extendieron
hasta el final. El temor al desgaste que les ocasionaría una reedición del conflicto que ten-
dría lugar a partir de fin de año, cuando la Nación dejara de abonar el 50% de los subsidios,
prevaleció y ganó el sector mayoritario en el PRO que sugería dar por fin alguna señal de
ejecutividad tomando las riendas del servicio. Por más riesgos que eso sugiera, sintieron
que el 8N no les dejaba más margen.
    Otro que tomó nota de lo que sucedió el segundo jueves de este mes fue José Manuel de
la Sota, quien aspira a convertirse en el gran referente del peronismo disidente. Carga con
el lastre de saber que cuando tuvo la gran oportunidad de aspirar seriamente a la presiden-
cia -en 2002, cuando Duhalde lo designó su delfín- no logró remontar vuelo, pero ahora
espera capitalizar el descontento peronista, fuera y dentro del propio oficialismo, con vis-
tas a jugar en grande en 2015. Le vino bien entonces el contrapunto del miércoles con la
ministra Débora Giorgi, y más aún cuando al día siguiente los principales referentes del
gobierno hicieron cola para pegarle.
    Sus bases de apoyo son tener asegurado los fondos para hacer frente a las obligaciones
salariales para lo que resta del año, y el antecedente de habérsele plantado al propio gobier-
no. Ahora, por este entredicho, y meses atrás, con su reclamo por la deuda previsional de
la Nación, que le valió un recordado aviso en Fútbol para Todos. Ya le ha puesto nafta a su
ambulancia para salir en busca de heridos del PJ y aledaños, y alimenta su ilusión.
    Donde no hay mucho espacio para ilusionarse es con el entredicho por la deuda. La
Fragata Libertad retenida en un puerto africano, sumado al juez Griesa poniendo en jaque
todo el canje de deuda son imprevistos contratiempos que han cubierto de nubes este fin de
año ya de por sí complicado. El magistrado norteamericano había dado tiempo hasta el
viernes para una respuesta. Algunos economistas como Federico Sturzeneger sugirieron
tomar la intervención de Griesa como una oportunidad para tratar de solucionar la parte de
la deuda que sigue en default: el 7 por ciento que no ingresó a los dos canjes abiertos en la
era K. La propuesta consistía en mostrar voluntad de pago el 3 de diciembre, cuando el país
deberá cancelar la primera de tres cuotas por más de 3.000 millones de dólares para los
bonistas que sí ingresaron al canje, incluyendo una parte proporcional para los que no lo
hicieron.
    Pero si hay algo en lo que este gobierno es previsible, es en su dureza. Hernán Lorenzino
primero y Héctor Timerman después, recitaron la letra de Cristina: no se negociará con los
buitres. Tema cerrado. Sin mayor margen de negociación, se espera que el juez Griesa trabe
entonces el pago de la deuda que prometió hacer la Argentina.
    Cuando abrió el canje, Argentina aceptó los tribunales de Nueva York como ámbito de
cualquier litigio; ahora ese es su karma. Podría haber determinado que fuera la justicia
argentina, pero seguramente hubiera ingresado mucha menos gente al canje. Un dato a

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tener en cuenta es que luego de la experiencia argentina se estableció que, en adelante, lo
que resuelva la mayoría de los bonistas involucrados en un canje de deuda, será un manda-
to para la minoría. De tal manera, no podrá volver a ocurrir el problema por el que hoy pena
nuestro país, donde apenas un 7% que no aceptó las condiciones del canje ha puesto a la
Argentina nuevamente en riesgo de default.




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    El 20N recreó alianzas hasta ayer nomás
                 impensables
         Pablo Micheli, Hugo Moyano, Gerónimo Momo Venegas, Rubén Pollo
             Sobrero, Néstor Pitrola y Luis Barrionuevo celebraron juntos
          el primer paro general contra la presidenta Cristina Fernández de
                                       Kirchner.

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    ¿Quién podría haber imaginado hace exactamente un año que a punto de cumplir el
primer año de su segundo mandato la Presidenta podría estar enfrentando el primer paro
general de su gestión? La respuesta podrá sorprender: ella misma.
    Es que si bien por entonces Cristina Fernández de Kirchner acababa de arrasar con el 54
por ciento de los votos, ya estaba librando entonces su pelea definitiva con Hugo Moyano,
al que limaba sin prisa ni pausa, con claras intenciones de sacárselo de encima. Por enton-
ces, todo pasaba por las declaraciones, pero claramente quedaba expuesto que la Presiden-
ta le había bajado el pulgar al líder camionero, quien por su parte buscaba hacer equilibrio
para no confrontar decididamente con la mandataria. No necesariamente por convicción,
sino para evitar malquistarse con sus socios cegetistas, que no salían de su asombro ante el
nivel que iba adquiriendo la conflagración.
    Ya entonces uno y otro protagonista de esta historia debía tener claro que más tempra-
no que tarde estarían embarcados en el camino actual. De hecho, Hugo Moyano llegó a fin
de año convencido de que pasado el verano iniciaría las acciones bélicas contra el gobierno
nacional.
    Con una autoestima muy elevada, el líder camionero daba por descontado que era el
único en condiciones de confrontar abiertamente con el kirchnerismo, y lo que es más, el
único que podría poner en riesgo la hegemonía K. Atento a ello, el gobierno tomó los
recaudos pertinentes, aceleró el esmerilado de Moyano y con el tiempo se inició el goteo en
cuyo marco el líder sindical fue perdiendo hasta a aliados incondicionales.
    Más allá de que los resultados han sido exiguos, sobre todo para los que formalizaron la
creación de una nueva CGT, el gobierno debe respirar aliviado por haber avanzado en sus
intenciones de dividir a la central sindical. Queda claro que más allá de la masividad de la
protesta del 20N, estaba muy acertado el kirchnerismo en avanzar en la escisión del movi-
miento obrero. No sólo de la CGT, sino también de la CTA.
    El resultado del paro al que el sindicalismo opositor calificó de “exitoso” tampoco es
para que ese sector ande descorchando champán. Es verdad que consiguió una masividad
sonora, pero la misma debe circunscribirse sobre todo a la Capital Federal y a algunos
grandes centros urbanos. Y queda claro que la contundencia de la medida se basó más en el
poder de los cortes a los accesos, que a la convicción de los ausentes. En esa instancia el
moyanismo logró aliados insólitos, al conseguir la colaboración de movimientos sociales,
                                            251
piqueteros y agrupaciones de izquierda. En ese marco, fueron sin dudas antológicas las
imágenes de los presentes al promediar la jornada del paro de quienes estaban presentes en
el emblemático Salón Felipe Vallese de la CGT.
    Si imaginar a Pablo Micheli hermanado a Hugo Moyano era absolutamente hipotético en
tiempos no tan lejanos, no lo debería ser menos ver al camionero junto a Gerónimo “Momo”
Venegas, con el que confrontaba abiertamente hace meses por las posiciones políticas
antagónicas. Y si mucho menos era de esperar la presencia del “Pollo” Sobrero en un mismo
acto con Moyano, ni pensar con la de Néstor Pitrola…
    Y tampoco nos olvidemos de Luis Barrionuevo, enemigo íntimo de Moyano.
    Todos estaban juntos este martes, celebrando la masividad de un paro que para muchos
es el punto de partida de una espiral conflictiva de magnitud impensable. Como impensable
era hace un año, reiteramos, imaginar semejante escalada.




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              La vuelta de la sintonía fina y el
                      posible default

          Los que pensaron que el paro del sindicalismo opositor sería la peor
                noticia para el kirchnerismo en la semana, se quedaron
              cortos. El fallo del juez Griesa, de inusual dureza, obliga a un
                    replanteo en el que hay pocos caminos posibles.

                                                                           Publicado 25/11/2012



    Fue una semana enteramente olvidable para el gobierno nacional, que se cerró de la
peor manera. Anunciando aumentos en las tarifas de luz y gas, que se concretan, tardía-
mente, exactamente un año después de que se anunciara el inicio de la etapa de “sintonía
fina”, en la que las autoridades nacionales preveían comenzar a sincerar un sistema finan-
ciado por millonarios subsidios.
    Al comenzar el verano el gobierno había anunciado la creación de una lista para aque-
llos usuarios dispuestos a renunciar voluntariamente a los subsidios, que no creció como
se esperaba. La aplicación de esa quita de beneficios quedó menos que a mitad de camino,
y de buenas a primeras el gobierno dejó sin efecto ese camino emprendido. No hubo expli-
caciones y la única hipótesis más o menos confiable es el susto que causó la tragedia de
Once, el 22F (ya que ahora está en boga esa forma de definir las fechas emblemáticas), hizo
retrotraer todos los planes que pudieran resultar antipáticos para una población sensibili-
zada.
    Con todo, el anuncio de aumentos no causó conmoción en la gente ya a maltraer por una
inflación ascendente, ni fue por lejos lo peor de una semana que arrancó con un paro que -
ciertamente reforzado por piquetes que contribuyeron fuertemente en el resultado defini-
tivo- tuvo un alcance contundente en los distritos más visibles. El mismo día de la medida
de fuerza, la Presidenta salió a embestir contra sus adversarios sindicales. No quiso dejarles
a Moyano y compañía el protagonismo solitario de las noticias de ese día y los atendió con
dureza.
    Su discurso de 35 minutos en la Vuelta de Obligado tuvo largos pasajes dedicados a la
huelga de ese mismo día en general, y a los sindicalistas que la llevaban adelante en particu-
lar. Pero si bien circunscribió Cristina el paro a “algunos gremios de servicios y a la Capital
Federal”, muchos más sindicalistas deben haberse sentido incluidos en su referencia. Hasta
los popes de la CGT que conduce Antonio Caló, quien particularmente debe haber acusado
recibo cuando la Presidenta aludió puntualmente a su reciente visita a Villa Constitución.
“Era el lugar del gremialismo más combativo, donde estaban los obreros más calificados”,
dijo, recordando que en los años de la represión “desaparecieron comisiones internas de
delegados enteras”.
    Ese sindicalismo al que hacía referencia era el sector del gremio metalúrgico opuesto al
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histórico Lorenzo Miguel. Caló es de la línea de Miguel, no la de Alberto Piccinini. El titular
de la CGT cercana al gobierno debe haber sentido ese martes que el mensaje de Cristina no
lo excluía. Como tampoco tuvo más remedio que involucrarse al día siguiente cuando el
verborrágico Aníbal Fernández tuvo la idea de parangonar de algún modo a Augusto Timoteo
Vandor con Hugo Moyano. Admirador confeso del histórico dirigente metalúrgico, Caló
debió salir a cruzar al senador, del que piadosamente dijo que “se equivocó feo” al hacer esa
referencia.
    En su discurso presidencial del Día de la Soberanía y del paro opositor, la Presidenta
volvió a aludir a la clase media y su crecimiento, basándose en un estudio del Banco Mun-
dial que el gobierno se ha preocupado por difundir profusamente los últimos días, y por
supuesto a la situación planteada con los fondos buitre. Pero dos días después el tema le
estalló de lleno al gobierno, al conocerse el durísimo fallo del juez Thomas Griesa, que ha
alineado a la Argentina en rumbo de colisión con un nuevo default.
    La posibilidad de ingresar a un default técnico había sido anticipada en este espacio hace
algunas semanas, cuando se supo que por la decisión favorable del magistrado neoyorkino
hacia los bonistas que no ingresaron al canje, corría riesgo de embargo el próximo pago que
fuera a hacer la Argentina en diciembre. Hablamos entonces del 2D, fecha en la que nuestro
país debe concretar un pago de 3.300 millones de dólares a los acreedores que sí aceptaron
el canje.
    En adelante habrá que hablar del 15D, referencia trascendental que amenaza con despla-
zar en importancia al emblemático 7D. Esa es la fecha que el juez Griesa ha puesto como
plazo para que la Argentina le pague a los holdouts 1.330 millones de dólares. El fallo es de
una dureza inusual, por cuanto establece que nuestro país debe pagarle a quienes no ingre-
saron al canje el 100% del valor de los bonos. Si lo hiciera, Argentina quedaría expuesta a
que toda la reestructuración de la deuda realizada por el kirchnerismo se desmorone, por
cuanto los bonistas que sí ingresaron al canje demandarán un trato igualitario.
    Todos coinciden en que en la dureza del fallo influyó la inflexibilidad del gobierno argen-
tino, la clara tendencia a extender indefinidamente la cuestión y, sobre todo, la insistencia
respecto a que no se les piensa pagar un solo dólar a los bonistas que no aceptaron el canje.
    El fallo de Griesa cita puntualmente declaraciones de la presidenta Cristina de Kirchner
y de su ministro de Economía. Ambos acusaron el impacto, y por eso Hernán Lorenzino fue
moderado en sus expresiones del jueves, en el primer pronunciamiento oficial tras cono-
cerse el fallo; la Presidenta prefirió no referirse al tema al día siguiente. Claramente enten-
dieron que de nada sirve avivar el fuego en estas horas, salvo para alentar el fervor nacional
de algunos, pero nada aportará para la disputa que hoy es estrictamente judicial.
    Es así que los próximos pasos serán judiciales. Argentina adelantó a través de Hernán
Lorenzino que apelará el fallo, pero es estrecho el margen para que la sentencia de Griesa
vaya a revertirse en segunda instancia. En ese caso buscará llegar a la Corte Suprema, pero
en Estados Unidos no es como aquí, donde en el Tribunal Supremo desembocan miles de
causas. Guillermo Nielsen, uno de los protagonistas de la negociación del canje de deuda,
explicaba esta semana que se corre el riesgo de que la Corte norteamericana ni siquiera
acepte tomar el caso. De alrededor de 5.000 causas que llegan a ese tribunal, el mismo
acepta entre 40 y 50… Apenas el uno por ciento de los casos.
    ¿Qué hacer entonces? Varios economistas han sugerido que el gobierno anuncie su dis-
posición a pagarle a los holdouts los mismos montos que hasta ahora ha pagado a los bonistas
que aceptaron las condiciones del canje. Y que está dispuesto a seguir abonando hacia el
futuro pagos equivalentes, como así también que su disposición a discutir quien se hace
cargo de las costas del juicio. No es lo que dice el fallo de Griesa, quien exige ahora el pago
del 100% de lo reclamado. Pero la Justicia norteamericana podría llegar a ver con buenos

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ojos ese cambio de postura del gobierno argentino, que hasta sería bienvenido por la Reser-
va Federal de los Estados Unidos.
   Uno de los que alientan esta alternativa es nada menos que Domingo Cavallo a quien en
vida es muy probable que Néstor Kirchner hubiera llamado en secreto para pedirle una
opinión. Pero no es lo que sucedería hoy. Las señales indican que el plan no incluye echarse
atrás y pagar nada.




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              El gobierno ganó tiempo en los
                    estrados judiciales

         El kirchnerismo recorre estrados judiciales que van desde Nueva York
          a Ghana, pasando por la mismísima residencia presidencial, y logró
          revertir la tendencia negativa. Con todo, en el tema de la deuda sólo
            ganó tiempo y en febrero deberá convencer a jueces y bonistas.

                                                                        Publicado el 2/12/2012



    Venía trastabillando el gobierno los últimos tiempos. A las protestas sociales con fuerte
repercusión, se le sumó una serie de traspiés judiciales que no hicieron otra cosa que cris-
par los ánimos oficiales y oscurecer el panorama. Los pronósticos no eran mejores; hace
apenas unos días los diagnósticos más imparciales coincidían en aventar cualquier signo de
optimismo respecto de lo que fuera a resolver la Corte de Apelaciones de Nueva York, en
función de los antecedentes que no nos venían beneficiando.
    Al fallo adverso de Thomas Griesa lo antecedió la situación planteada en Ghana, donde
un juez embargó la emblemática Fragata Libertad, retenida desde el 2 de octubre pasado en
el puerto de Tema, con pronóstico reservado.
    Los vientos comenzaron a cambiar el martes, cuando se conoció el oportuno fallo de la
Corte de Apelaciones que suspendió la sentencia del juez Griesa. Fue una resolución pírrica
que si bien no soluciona el problema, permite respirar aliviados al menos tres meses. La
Argentina podrá cumplir con las tres instancias de pago previstas para diciembre y un año
con fuertes erogaciones en materia de deuda concluirá tal cual se había previsto.
    La actitud de la justicia norteamericana no obedeció a la comprensión del daño que
estaba causando con su accionar el juez neoyorkino, sino al cambio de actitud del gobierno
argentino y las señales de predisposición para encontrar una solución, inéditas en los días
previos. La apelación argentina fue presentada el lunes 26, bien tarde; diversas fuentes
afirman que no fue nada fácil convencer a la Presidenta de abrir ciertos resquicios, mos-
trando la alternativa de aceptar pagarle a los que no quisieron entrar al canje.
    El peso de la realidad ya había moderado los últimos días los discursos de la Presidenta
y su ministro de Economía, citados puntualmente en la sentencia de Griesa, y ya no hubo
sonoras críticas al juez, ni una cerrada negativa a la posibilidad de pagar. Cristina sigue
pensando del juez norteamericano peores cosas de las que ya ha dicho, pero limita esas
opiniones al ámbito privado. Sabia decisión.
    Como lógica fue la postura expresada en la presentación judicial de avenirse la Argenti-
na a efectivizar el pago de la deuda a los bonistas que quedaron fuera del canje, si aceptan
ingresar al mismo, tras una nueva apertura que de todos modos todavía no está resuelta.
Esa alternativa es la que sugerían economistas que no están cerca del gobierno, y que
recomendaban ofrecer el pago de los mismos porcentajes de los que sí ingresaron al canje.
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No es lo que pidió el juez Griesa en su sentencia, donde concede la razón a los demandantes
en cuanto a cobrar el 100%, de ahí que la Presidenta insista en que lo del magistrado norte-
americano “no es ‘pari passu’” (tratamiento igualitario de acreedores).
    El gobierno ganó tiempo hasta febrero, y tanta preocupación había, que el alivio que
revelan los rostros de sus miembros más encumbrados asemeja una victoria que no suce-
dió, pero que como venían las cosas, hoy alcanza. Muy cerca de la Presidenta se
responsabiliza a los seguros de default. Llamados Credit Default Swaps (CDS), son instru-
mentos financieros que contratan los acreedores para asegurarse el pago ante la posible
quiebra del deudor. Los seguros contra un default a cinco años venían subiendo de manera
exponencial, hasta rozar los últimos días los 3.000 puntos básicos, el más alto en el mundo.
Tras el nuevo fallo, bajaron.
    “Hay compañías norteamericanas e inglesas detrás de estas operaciones”, responsabilizó
muy convencida una altísima fuente consultada por este medio, que apuntó sobre todo a
los británicos.
    Aun cuando todos los caminos conducían al default “técnico”, la Presidenta insistía en
que Argentina pagaría. Hoy puede regodearse de no haber faltado a la verdad. También dijo
que no le pagaría nada a los fondos buitre, y sin embargo ahora todos los caminos también
conducen a esa alternativa. Para ello, el Congreso deberá suspender la Ley Cerrojo, tal
como lo hizo el 18 de noviembre de 2009, cuando el Senado convirtió en ley la norma que
le permitió al gobierno la reapertura del canje con los bonistas que habían quedado fuera
del mismo en 2005.
    Pero eso no sucederá ahora. Concluido el período ordinario, los diputados ya se fueron
a sus provincias convencidos de ya estar de vacaciones, mientras que los senadores proba-
blemente tengan que volver para tratar en diciembre pliegos diplomáticos y militares pen-
dientes. Ni siquiera se abordará la unificación de los códigos Civil y Comercial, que Cristina
había prometido para antes de fin de año.
    ¿No habilitarán extraordinarias para suspender otra vez la Ley Cerrojo? “No, ¿para qué?
Si la justicia estadounidense citó a las partes recién para el 27 de febrero”, contestó la
misma elevada fuente oficial ante la consulta puntual de este periodista. Dos días después se
inicia el período de sesiones ordinarias y es probable que entonces la propia Cristina Kirchner
anuncie ante la Asamblea Legislativa los pasos a seguir. Por lo pronto, no correrán el riesgo
de hablar tres meses de la reapertura del canje, sin señales previas de que eso será suficien-
te para convencer a la justicia norteamericana.
    No menos sencillo será convencer a los bonistas que ya dos veces no ingresaron al canje,
sobre todo los fondos buitre. ¿Por qué habrían de hacerlo ahora, cuando Argentina está
arrinconada y en riesgo de tener que pagar sí o sí?
    El gobierno dejó también de lado la retórica en el diferendo por la Fragata Libertad y
mandó al Tribunal del Derecho del Mar a un equipo jurídico comandado por la experimen-
tada Susana Ruiz Cerruti, para tratar de convencer de que el buque escuela es una nave de
guerra y como tal resulta inembargable. El organismo ya ha dicho que se expedirá el 15 de
diciembre, y en el gobierno se ilusionan con poder cumplir entonces la promesa de que
antes de fin de año la nave esté de regreso.
    En días signados para el gobierno por disputas judiciales, la propia Presidenta debió
declarar esta semana como testigo y querellante en la causa que se tramita en Italia contra
dos periodistas, por la publicación de un artículo que Cristina de Kirchner consideró “agra-
viante”. Durante casi dos horas y media, debió contestar por videoconferencia en Olivos
más preguntas que en todo su mandato (49), y al cabo se la vio con el semblante de quien
sabe que va a ganar ese juicio. Con todo, no dejó de hacer ruido que el destino pusiera como
fecha de declaración a la misma semana en la que el Grupo Clarín se metió en camisa de once

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varas por una denuncia penal que involucró a periodistas, aunque luego la empresa dijera
que era sólo en calidad de testigos. “Son casos diferentes -enfatizó la Presidenta-, esa de-
nuncia fue por la opinión de los periodistas a los que acusó”.
   Amén de todas estas cuestiones judiciales, la causa que le quita el sueño al gobierno ya
se sabe cual es: la relacionada con la Ley de Medios, que ya está en cuenta regresiva. Este
aire ganado en tribunales internacionales le servirá para abocarse de lleno a este tema,
como lo viene haciendo desde hace meses.




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260
            En espectacularidad, el 6D le ganó
                       al insulso 7

            Así como en una sola jornada cayó más lluvia que en el promedio
             de todo diciembre, el día previo al esperado 7D concitó un nivel
             informativo inusitado, reduciendo a la insignificancia al que el
                kirchnerismo había anunciado como fecha emblemática.

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    Hoy son muchos los que se regodean en decir que habían anticipado que el 7D no iba a
pasar nada. Con el diario del lunes es fácil hacerlo, pero si bien es cierto que cada vez más
voces anunciaban en los últimos días esa afirmación inicial, más lo es que nadie se animaba
a jugarse porque el gobierno aceptara obediente una eventual decisión judicial que aguara
las expectativas abiertas para esta emblemática fecha.
    “Algo va a pasar, el kirchnerismo no puede resignarse a quedarse con las manos vacías”,
coincidían los observadores más críticos del oficialismo.
    Aquellos que aun desde la crítica se empeñan en buscarle valores al poder gobernante,
muestran como un mérito el acatamiento postrero del gobierno al denostado fallo de la
Cámara Federal. No es lo que hubiera hecho Chávez, sugieren, reconociendo sí que hubo en
el camino una presión inusitada de parte del Ejecutivo sobre el Poder Judicial.
    Tantas expectativas había abierto el 7D, que parece una ironía que toda la hiperactividad
informativa la haya reunido el día previo. La gente recordará el 6D como el día en que la
Ciudad de Buenos Aires se convirtió en un pandemónium, con autoevacuaciones por una
insólita nube tóxica de la mañana, y un diluvio que desbordó amplias zonas por la tarde. El
Conurbano no le fue en zaga en esa materia, aunque las imágenes más emblemáticas sean las
canoas circulando por el barrio de Belgrano y autos flotando a su alrededor.
    En esas mismas horas hubo serios incidentes en el Shopping Dot y se habló en principio
de intentos de saqueo. Todas noticias de alto impacto, incluso algunas que quedaron tapa-
das por la vorágine informativa, como el acuerdo entre los siempre rebeldes metrodelegados
y la UTA, por el cual se comprometieron a no parar hasta marzo.
    Y por supuesto, la noticia más esperada, la de la resolución de la Cámara Civil y Comer-
cial que prorrogó la cautelar interpuesta por el Grupo Clarín hasta que haya una sentencia
definitiva sobre los dos artículos objetados de la Ley de Medios. Una resolución que ya se
presumía el día anterior, pero que al dilatarse generó mayor expectativa y que sólo se
confirmó al caer la tarde. ¿Por qué tanta demora? El oficial de Justicia encargado de distri-
buir las notificaciones a las partes estaba demorado por la inundación.
    El kirchnerismo no está acostumbrado a retroceder. Conocida la resolución de la Cáma-
ra que aguaba los planes para el 7N, se convocó a una reunión de urgencia en Olivos en la
que se dispuso que inicialmente no hubiera más voces que las del titular de Martín Sabbatella
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y Julio Alak, ambos convocados en el atril mediático del mundo K, el programa 6, 7, 8, que
esa noche concitó mayor raiting, pues propios y extraños lo siguieron con atención para
intuir cómo seguirá la guerra.
    No hubo novedades. El ministro de Justicia anunció que el gobierno estrenaría por fin la
reglamentación del per saltum aprobada el 14 de noviembre pasado. Ahora toda la aten-
ción pasó a la Corte, que deberá resolver al comienzo de esta semana si acepta declarar la
nulidad de la extensión de la medida cautelar dispuesta por la Cámara.
    El final es abierto y depende de lo que resuelva la Corte, que en definitiva será en este
tema la que muy a su pesar tenga siempre la última palabra. Porque sea el que sea el fallo
que termine dictando el magistrado de primera instancia, el mismo será apelado hasta
llegar al Tribunal Supremo. Los tiempos judiciales ya no permiten augurar fechas presenta-
das como siglas.
    Despojado de la espectacularidad que se esperaba para estos días, en los que se imagina-
ban procedimientos en los medios que cambiarían de manos, adquiere ahora especial di-
mensión el 9D, fecha de un festival artístico convocado con la excusa de conmemorar el Día
Internacional de los Derechos Humanos que se cumple el lunes. El kirchnerismo deseaba
hacer de este día un trampolín para repetir la remontada iniciada en 2010 -tras la derrota
legislativa- con los festejos del Bicentenario que les permitieron verificar el cambio del
ánimo de la gente que terminó con la coronación del 54 por ciento.
    El plan sigue en pie. El gobierno confía en que la batalla judicial termine inclinándose de
su lado y, en caso contrario o en el transcurso de ella, los jueces pasarán a ser el enemigo
ocasional para una nueva épica. La corporación judicial tomó nota de ello y se lo hizo saber
al gobierno a través de un comunicado inédito en el que también ese 6D emblemático la
Comisión Permanente de Protección de la Independencia Judicial denunció una “agresión
institucional” al Poder Judicial y pidió que se deje de presionar a los jueces.
    Mientras tanto pondrá máxima atención en la pulseada que se dirime en otro Poder
Judicial, el de los Estados Unidos, con los bonistas que no entraron al canje. En ese tema
ganó tiempo, pero no debe perderlo, pues a partir de fines de febrero comenzará a definirse
una cuestión clave para el destino de nuestra economía, con la amenaza de un nuevo default
latente. Más un aditamento especial: el gobierno ha percibido a través de encuestas que no
le son para nada favorables, que al menos esa pelea le reporta cierto crédito social para
compensar en parte la baja.
    Sigue confiando en que una mejora de la economía brasileña aporte, junto a los buenos
precios de la soja y una cosecha mayor -aunque amenazada por las lluvias persistentes-,
generen cierto estado de bienestar que pueda asemejarse a ese 2010 de la recuperación
kirchnerista. Queda claro que en ese repunte influyó nada menos que la muerte del compa-
ñero de toda la vida de la Presidenta de la Nación, y hoy ese efecto obviamente se ha
diluido.
    Con todo, un reconocido analista político apuntaba a este medio, al ser consultado res-
pecto de las expectativas para el próximo año, que se aguarda el ingreso a una suerte de
“meseta” de la economía. Empero, pese a la persistente inflación, “será una meseta más alta
que la de 2008”, en las etapas previas a la derrota de las legislativas de medio término del
primer mandato de Cristina.
    En este marco, sigue sin percibirse una reacción contundente de parte de la oposición
para capitalizar el descontento, pero hay tiempo aun para que haya señales en ese sentido.
Ese consultor señalaba a este medio que más que mirar a 2008 habría que atender el clima
que había en 1997, cuando la gente llegó a la conclusión de que le agradecía las cosas que
había disfrutado del menemismo, tomaba nota de las malas y decidía que había que cam-
biar de timón. Así las cosas, deseaba que el oficialismo perdiera.

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   El mismo consultor admite que el kirchnerismo mantiene un nucleo duro del 35% que ya
no va a bajar. ¿Qué pasará entonces si le alcanza para ganar las legislativas? Más allá de que
esos porcentajes no serían suficientes para aspirar a una re-reelección -que si bien no ha
sido lanzada, menos fue archivada-, en ese caso “los que dudan, harán lo posible para que
Cristina pierda”.




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      En la pelea con los jueces, hasta el caso
                Marita Verón sirve

            La presidenta Cristina Fernández había arremetido contra los
          magistrados por la Ley de Medios y ahora el kirchnerismo pega dura
                               por el fallo en Tucumán.

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    En su pelea interminable con el Grupo Clarín, el gobierno ha llevado hace varias sema-
nas a la Justicia al campo de batalla. En esa tarea han intervenido funcionarios y hasta la
propia Presidenta, que cargó directamente sobre los jueces durante el acto central de los
festejos por los 29 años de democracia, el domingo pasado en Plaza de Mayo. En ese marco,
Cristina Fernández sostuvo que “la gente siente que hay bolsones, que hay sectores que se
siguen conduciendo con una lógica de no respeto a la voluntad popular. Y no lo digo única-
mente por la Ley de Medios, lo digo también por esos ciudadanos, esas ciudadanas que por
allí ven que magistrados o jueces sin responsabilidad, dejan en libertad a personas que
vuelven a delinquir, a matar, o a violar. La gente está cansada de todo eso, quiere realmente
una Justicia que sirva al pueblo, que sienta que allí están sus responsabilidades, que sea
menos corporativa”.
    La referencia a los jueces “que dejan en libertad a personas que vuelven a delinquir”
sonó mal en el CELS que conduce el periodista aliado del gobierno Horacio Verbitsky, que
quedó obligado a marcar sus diferencias en ese sentido. No es común que el Centro de
Estudios Legales y Sociales se diferencie del kirchnerismo.
    Sonó también curiosa esa referencia presidencial justo cuando el ministro de la Corte
más cercano al pensamiento K, Raúl Zaffaroni, resonaba en los medios pontificando a favor
de eliminar la reincidencia como agravante en las condenas.
    Pero está claro de qué hablaba Cristina y de qué hablan sus funcionarios en estos días
cuando se refieren a la Justicia en general y la Corte en particular. Como si existiera un
libreto, son varios los kirchneristas que, partiendo de la propia Presidenta, se encaraman
en la contundencia del voto popular para poner límites a otros poderes. En el manifiesto K
que se escribe por estos días, la Justicia puede hacer cualquier cosa, menos gobernar,
porque los jueces no han sido votados por la gente; las leyes emanadas del Congreso son
indiscutibles, porque han sido votadas por los representantes de la ciudadanía. Los que
protestan pueden hacerlo, pero sólo eso, porque no han sido votados…
    Si quieren, que armen un partido, ganen las elecciones y hagan lo que quieran. El propio
Fito Páez expresó ese discurso en un reportaje que concedió a radio Mitre este martes.
    Con la certeza de quienes saben muy bien lo que dicen y marcan camino cuando lo
hacen, el ultrakirchnerista Carlos Kunkel volvió a apuntarle a la Corte esta semana, más
específicamente a su presidente. “Si Lorenzetti quiere ser presidente, que renuncie”, dijo,
                                            265
agregando luego que “se ha llegado a la Presidencia por dos caminos: por las elecciones o
por la ruptura del orden institucional”.
    Tan claro está que la Justicia ocupa estos días una trinchera opuesta que las declaracio-
nes de los referentes kirchneristas posteriores al fallo que absolvió a todos en el juicio por
el caso Marita Verón parecieron vinculados a la pelea que desarrollan con los jueces. Por-
que más allá de que una reforma de Ley de Trata está frenada en el Congreso por responsa-
bilidad del oficialismo, y de la influencia que seguramente tiene el poder político en
Tucumán, que reporta fielmente al kirchnerismo, más de un dirigente oficialista buscó
vincular la insólita sentencia tucumana con “una Justicia que responde a las corporacio-
nes”.
    El jefe de la bancada kirchnerista de Diputados, Agustín Rossi, definió el fallo a través de
Twitter como “otra vergüenza judicial”, pero más directa, la legisladora María Rachid con-
cluyó que “no hay Justicia en Argentina. Hay que terminar con la corporación judicial”, y
en otro tweet insistió: “Salvo importantes excepciones, la Justicia Argentina DA VERGÜEN-
ZA!!!”. En la misma senda, el jefe del bloque K de la Legislatura porteña, Juan Cabandié,
habló del “Partido Judicial”, y su colega también kirchnerista Delia Bisutti concluyó que
“día a día a la justicia argentina se le van cayendo las máscaras”, para agregar luego que “la
impunidad de algunos jueces da asco”.
    Para que no queden dudas de adonde apuntaban los kirchneristas con el polémico fallo
todavía fresco, el diputado provincial y productor de la película sobre Néstor Kirchner,
Fernando “Chino” Navarro se preguntó si “alguna organización de jueces y fiscales saldrá a
defender a los jueces qué absolvieron a los imputados en el caso de Marita Veron”. A buen
entendedor…




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         El gobierno celebró tras una semana
                       de furia

             Le vino bien al gobierno el fallo del caso Margarita Verón para
            exponer a una Justicia a la que venía sacudiendo los últimos días.
               Cristina habló de “democratizarla”, pero ese objetivo podría
            esconder otros fines. Al cabo, un juez concedió un módico 7D, una
                                      semana después.

                                                                           Publicado el 16/12/2012



    Al terminar la semana, el kirchnerismo dio una nueva lección para que quienes se le
oponen se convenzan de que no lo deben dar nunca por vencido. Si no aprendieron con la
resurrección post 2008/09, vale el cierre de esta semana, que apenas con un dato -espera-
do, pero contundente- alcanzó para verificar que suele arreglárselas módicamente para
terminar más o menos erguido, aun cuando no la venía pasando bien.
    En términos boxísticos, podrían usarse como figura las imágenes de la pelea entre “Ma-
ravilla” Martínez y Julio César Chávez Jr, quien tras ser demolido paulatinamente a lo largo
de once rounds, en el último encontró la mano que tumbó a su rival. Claro, el final no fue
ese, pero paremos la película en ese instante y estaremos situados en el día viernes, cuando
el kirchnerismo encontró finalmente el fallo del juez Alfonso que le devolvió los bríos y lo
llevó de nuevo al centro del ring. Terminó así con sensación triunfadora una semana con
muchos claroscuros, pero en general olvidable.
    Una semana que se inició con el insípido 7D, que por tantas expectativas sobrevaluadas
terminó generando frustración en la militancia K, que remontó con el multitudinario acto
del domingo en Plaza de Mayo, pero que volvió a oscurecerse con el caos del miércoles, en
el que dos movilizaciones pusieron patas para arriba a la Ciudad de Buenos Aires y en
particular al sistema de seguridad kirchnerista.
    El fallo del juez Alfonso que dictaminó la constitucionalidad de los artículos de la Ley de
Medios objetados por el Grupo Clarín, cuya cautelar también hizo caer, no sorprendió. Tal
vez sí la fecha, pero se lo esperaba para antes del receso de las fiestas. El dictamen del fiscal,
conocido 48 horas antes que la resolución del juez, anticipó claramente el tenor de la
sentencia que llegaría y que esperaba el Grupo Clarín de parte de este juez de primera
instancia.
    Con todo, la cuestión no termina aquí, pero los tiempos se aceleran. La obvia apelación
empresarial encontrará nuevamente la apelación gubernamental al “per saltum”, que esta
vez la Corte Suprema aceptará. En un ámbito donde no suele haber sorpresas, se habla de
un fallo final salomónico en el que la ley podría ser considerada constitucional y a partir de
entonces comenzaría a correr el tiempo de un año para desinvertir. Ante esa presunción, el
juego del grupo empresarial es que se estiren al máximo los tiempos de esa sentencia, de
                                               267
modo tal que las fechas estén lo más cerca posible de 2015.
    Queda claro que más allá de todo lo que esa pelea pueda representar para el poder
político, las inquietudes ciudadanas pasan por otro lado. Es obvio que la gente debió sentir-
se más interesada por las imágenes que veía en la TV -sino debió sufrirla en carne propia- el
miércoles, cuando la ciudad estuvo sometida al imperio de la violencia. Prueba de lo fuerte
que repercutió en el gobierno la cuestión es la salida del jefe de la Policía Federal, producida
no como fusible, sino por decisión del propio protagonista tras pelearse a los gritos con el
segundo del Ministerio de Seguridad.
    Otra vez la autoridad real de la ministra Nilda Garré quedó en tela de juicio, como está
desde que Sergio Berni comenzó a ganar espacio a expensas de ella. Se sabía que la Policía
ya no le respondía a Garré, sino que era el secretario el que la manejaba y sus decisiones
prevalecieron a la hora de actuar las fuerzas de seguridad durante el asalto a la Casa de
Tucumán y en el desmadre de los festejos del “día del hincha”. Cuentan las fuentes consul-
tadas que la discusión entre el jefe de la Federal y Berni se planteó en torno a la decisión
oficial de dejar solos a un puñado de policías en el interior de la sede provincial atacada,
cuando Capdevila sugería hacer intervenir a los refuerzos reprimiendo. Cerca de Berni
aseguran convencidos que la decisión de inmolar a las escasas dos decenas de efectivos que
quedaron a la buena de Dios en la Casa de Tucumán fue la mejor, pues de lo contrario los
incidentes se hubieran extendido al Obelisco, donde los hinchas celebraban y el desmadre
hubiera podido ser luctuoso.
    Para muchos fue un “deja vu” de dos diciembres atrás, cuando los incidentes del Parque
Indoamericano. Entonces hubo muertos y ahí también se fue el titular de la Federal. En
estas circunstancias, Garré se desentendió por la suerte de Capdevila, pasándole factura
porque en el último tiempo hubiera optado por reportar ante Berni.
    El origen de esa protesta fue el veredicto del juicio por el caso Marita Verón, que en el
gobierno usaron para su pelea personal con el Poder Judicial que no le es afín, para demos-
trar que es pasible de modificaciones estructurales. Las intenciones oficiales se notaron
inmediatamente, con las repercusiones oficiales frente al fallo tucumano, donde todos los
oficialistas que hablaron se refirieron a “una justicia que da vergüenza”, a la que “se le están
cayendo las máscaras”, al “partido judicial” y hasta a “jueces que dan asco”. La Presidenta
dio un paso más allá al hablar a menos de 24 horas de la sentencia de la necesidad de una
“democratización de la justicia”.
    ¿Qué debe interpretarse por tal definición? El presidente de la Comisión de Asuntos
Constitucionales del Senado, Marcelo Fuentes, no anduvo con vueltas al hablar del tema.
Sugirió la implementación del juicio por jurados, la limitación periódica de los mandatos de
los jueces y la posibilidad de “revisión” de los mismos. Se habla incluso de la posibilidad de
que la ciudadanía pueda votar a los jueces. Eso sería “democratización”.
    Menos el juicio por jurados, que figura en la Constitución de 1994 sin que se lo haya
implementado -en 2006 estuvo cerca de ser ley, impulsado por la propia senadora Cristina
Kirchner, pero el propio kirchnerismo lo frenó-, las demás modificaciones exigirían una
reforma constitucional. Y ya se sabe qué objetivo podría colarse dentro de la misma.
    Mientras el gobierno busca exponer a cierta justicia, la gente se expresó
descarnadamente justamente con el magistrado que es para el imaginario colectivo el para-
digma del juez influenciado por el poder político. En el match Del Potro-Federer, Norberto
Oyarbide se llevó tal reprobación que no pudo quedarse hasta el final, y se retiró entre las
rechiflas generales. A partir de que su rostro apareció en las pantallas, el público se dedicó
a reprobarlo. La gota colmó el vaso cuando los cánticos trocaron en cargadas y los propios
jugadores llegaron a tentarse. En un saque de Federer, el suizo no alcanzó a entender la
ocurrencia de un espectador, referida al juez, pero sonrió al ver que el propio Del Potro no

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podía contener la risa. Cuentan testigos que en esas circunstancias se retiró el magistrado.
    El miedo a la reprobación general involucra tanto a jueces como a políticos. Estamos
lejos de los tiempos de los escraches de 2002, pero se está extendiendo en el poder un
temor generalizado a que la crispación que emana desde lo más alto encuentre un clima
similar en el llano.




                                            269
270
         La habilidad oficial de apropiarse de
                 proyectos populares

             Cuando la oposición descuidó ideas, algunas «modificaciones»
              sobre las mismas y algo de tiempo para enfriar los originales,
                        permitieron su aprobación con el sello K.

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    Con su máximo líder vivo, el kirchnerismo tuvo en 2009 la perspicacia de adelantar los
comicios a junio. No le alcanzó para evitar una derrota, pero sí para lograr un efecto no tan
visible, pero sí notorio. Si perdía, como sucedió, la oposición vencedora tendría medio año
sin poder plasmar en los hechos el triunfo obtenido. Y durante ese período el kirchnerismo
aprobó una serie de leyes clave; la de Medios es el gran botón de muestra.
    Es verdad que en el mientras tanto, los bloques del Frente para la Victoria de ambas
cámaras fueron sufriendo bajas de miembros que migraron hacia la oposición, pero a la
postre fue un costo menor. Para cuando asumieron los legisladores electos y cambió la
relación de fuerzas, tampoco el gobierno les permitió mostrarse: no convocó a extraordi-
narias y recién en marzo siguiente pudo la oposición debutar en el Congreso. Habían pasa-
do más de ocho meses del resultado electoral y el tiempo muerto la había desgastado.
    En el camino que medió entre la exitosa campaña electoral opositora y la asunción de
sus nuevos diputados, sus miembros hablaron con insistencia de implementar la Asigna-
ción Universal por Hijo, un proyecto original de las entonces diputadas radicales Elisa
Carrió y Elisa Carca, que se diferenciaba del hoy vigente por su carácter realmente “univer-
sal” -alcanzaba a todos los hijos menores- y su forma de financiamiento, con la
implementación de impuestos a sectores no afectados por gravámenes. Y por el nombre:
Incentivo Ciudadano para la Niñez. Esa propuesta original de los partidos más progresistas
se extendió incluso hacia la derecha y al cabo toda la oposición reclamaba su
implementación.
    Como todos los gobiernos hicieron desde su presentación en sociedad, el kirchnerismo
también rechazó la implementación de ese proyecto. La Presidenta en persona lo hizo
incluso semanas antes de implementarlo, argumentando imposibilidades de financiamiento.
    Pero con su habilidad proverbial, el kirchnerismo encontró la manera de quitarle esa
formidable herramienta a la oposición y se la apropió. Encontró la manera rápida de
financiarla -los fondos del ANSeS- y dejó a la oposición sin una ley que seguramente podría
aprobar cuando tomara el control del Congreso. Al cabo, en su infructífera gestión de dos
años, el recordado “Grupo A” sólo pudo saborear como victoria la aprobación del 82%
móvil, nuevamente con un desempate de Julio Cobos en el Senado no tan resonante como
su voto no positivo anterior. El gobierno vetó esa ley.
    ¿Cuánto costo le hubiera reportado al kirchnerismo hacer lo propio con el Incentivo
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Ciudadano para la Niñez?
    El juicio por jurados es una deuda de la democracia con la Constitución nacional, que lo
contemplaba en el texto original de 1853, y que también figura en la aprobada en 1994, que
en su artículo 24° dice que “el Congreso promoverá la reforma de la actual legislación en
todos sus ramos, y el establecimiento del juicio por jurados”. Con la Justicia en general
puesta por el gobierno en la mira, se habla de su “democratización”. Pero eso resulta im-
practicable, pues la elección directa de los jueces a través del voto popular no sólo es
rechazada por amplios sectores de la corporación judicial -el propio Raúl Zaffaroni la ha
rechazado de plano y con argumentos realmente sólidos-, sino que también es imposible de
implementar sin una reforma constitucional que el kirchnerismo no tendrá.
    Sí podría implementarse el juicio por jurados y no debería sorprender que el
kirchnerismo lo impulse el próximo año. Lo que vale la pena destacar es que en el marco de
las leyes Blumberg el tema estuvo a punto de ser concretado durante esta misma adminis-
tración kirchnerista. Ante los reclamos públicos de medidas de seguridad motorizados por
el entonces supuesto ingeniero, se daba por segura su aprobación en 2006, pero
sorpresivamente el gobierno la sacó del temario. Hasta tenía fecha de aprobación en el
Senado: 20 de diciembre de ese año. La iniciativa era impulsada nada menos que por la
entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner y ya había obtenido dictamen en las
comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales.
    No se sabe por qué, el kirchnerismo le bajó súbitamente el pulgar, pero no habrá que
culpar a la oposición, que no termina de ver el tema con buenos ojos.
    Y llegamos a la Ley de Trata de Personas. El proyecto fue aprobado en 2008, esto es
durante la gestión kirchnerista, y ya entonces desde sectores de la oposición como el enca-
bezado por la diputada de la CC Fernanda Gil Lozano cuestionaban entonces lo que ahora va
a modificarse. Los cambios se aprobaron en el Senado, pero en Diputados el tema no avan-
zó. De hecho, la Comisión de Familia que preside una diputada kirchnerista nunca en el año
había convocado a debatir el proyecto, que terminó cajoneado, aunque sin perder estado
parlamentario.
    Convengamos que ello no fue por decisión del Ejecutivo, sino por la convicción de los
diputados de que hacía falta mucho consenso para aprobar las reformas, pues las mismas
no convencen a todos. Pero de hecho, ni bien estalló la polémica por la sentencia del caso
Marita Verón, desde la oposición surgieron voces reclamándole a la Presidenta convocar a
extraordinarias incluyendo ese proyecto en el temario.
    Así sucedió, pero Susana Trimarco le adjudicó a la Presidenta el mérito de impulsar el
tratamiento del tema en el Congreso, y a los legisladores les reprochó por su poca propen-
sión al trabajo.
    “Si ella no levantaba el teléfono, el tema no se trataba”, dijo la madre de Marita Verón.
Tiene razón: en el Congreso hoy sólo avanzan los proyectos que decide la Presidenta. Lo
mismo que sucede con los que se frenan.




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             Buenas noticias empañadas por
                 imágenes del pasado

           Un par de fallos le devolvieron al gobierno la iniciativa frente a los
             fondos buitres; mientras tanto, YPF logró por fin un acuerdo
            auspicioso. Pero los saqueos no dejaron espacio para celebrar.

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   No puede decirse que hayan tomado de sorpresa a nadie en el gobierno los incidentes y
saqueos registrados en la semana. Desde la caída del gobierno aliancista quedó asentada
una regla no escrita que habla de diciembres calientes y vísperas de las Fiestas muy compli-
cadas, con posibilidad siempre latente de asaltos a supermercados. Sí llamó la atención que
la chispa que desencadenó el efecto contagio fuera en Bariloche, aunque a juzgar por los
dichos de los principales actores de la política rionegrina, nadie podrá decir allí que fueran
eventos inesperados.
   Hacía días que circulaban rumores sobre la posibilidad de saqueos a supermercados y el
propio intendente Omar Goye los había admitido públicamente dos días antes de que el
conflicto estallara. En Buenos Aires, el día de los incidentes el senador rionegrino y jefe del
PJ provincial, Miguel Angel Pichetto, confiaba desde su despacho que, en principio, esos
hechos aparentaban ser algo local, y al buscar argumentos recordaba los perjuicios de las
cenizas del volcán Puyehue, que afectó al turismo en los últimos años, agravando la situa-
ción de pobreza en los alrededores de Bariloche. La favelización de sectores de esa ciudad
turística muestra un casco urbano próspero, y pobreza extrema en la zona conocida como
El Alto.
   Bariloche fue la chispa. Al caer la tarde, como en 2001, los saqueos se extendían a
Rosario y el conurbano bonaerense.
   “Recién me comentaba el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, que
Campana es la ciudad con menor desocupación de todo el país. Ese dato no lo tenía, Julián,
gracias; 3%, ¿por qué? Porque ahí radica un polo industrial de alta complejidad, e industria
pesada y ahora también se le agrega este sector de industria liviana”, había expresado la
Presidenta el 12 de diciembre, al inaugurar una planta para la fabricación de pequeños
electrodomésticos ATMA. Apenas nueve días antes de los saqueos, que en la provincia de
Buenos Aires arrancaron precisamente en Campana.
   ¿Cómo es posible que semejantes episodios que remiten al vértice de la crisis terminal
de 2001 estallen después de diez años de crecimiento y en un lugar donde existe casi pleno
empleo? Fue el argumento que llevó a funcionarios a hablar de incidentes “armados” y
responsabilizar a adversarios. Es verdad que el manual de estilo K suele establecer que ante
cualquier problema se deben buscar culpables antes que soluciones, pero en este caso
actuaron totalmente convencidos. Apuntaron hacia Moyano y compañía, pero tampoco le
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asignan al líder camionero el poder territorial suficiente para generar tanto efecto
sincronizado. En otros tiempos hubieran mencionado a Eduardo Duhalde, pero tras su
fallida performance electoral, el ex presidente perdió su peso político y ya no tiene sentido
mencionarlo. En la trama secreta que están sospechando incluyen a sectores del peronismo
disidente, pero también a otros afines al kirchnerismo, en estado deliberativo, que están
imaginando ya el post-kirchnerismo.
    Por razones de convivencia prefirieron limitar el dedo acusador a los que ya han sacado
los pies del plato y no generar rupturas definitivas en la tropa propia.
    El nuevo desafío del sindicalismo hostil estaba todavía fresco. La movilización de las
CGT de Moyano y Barrionuevo, y la CTA de Pablo Micheli, representó una nueva demostra-
ción de fuerza en Plaza de Mayo. La capacidad movilizadora del sector no desentonó para lo
que suelen demostrar, pero no les sumó nada; así las cosas, el acto terminó restándoles. Ya
está dicho que después del 8N cualquier manifestación sonará escuálida, y el primero en
admitir en privado ese riesgo era el propio Hugo Moyano, que había resistido la insistencia
de su “socio” de la CTA por ocupar la calle. ¿Por qué dejó de lado el jefe de la CGT opositora
esas prevenciones lanzándose a realizar un acto en una fecha tan emblemática y sobre el
final del año, cuando ya la gente está con la cabeza en otra cosa? Dicen que Moyano se tentó
por verificar su grado de aprobación de esa clase media que se movilizó masivamente 40
días antes. Por eso hubo contactos con sectores que tuvieron responsabilidad en la masividad
del 8N.
    Error. Nadie de los que a través de las redes sociales forjaron esa formidable moviliza-
ción podrá arrogarse poder alguno sobre los que marcharon.
    El ego de Hugo Moyano reclamaba también el protagonismo de un acto masivo. Luego
del acto del 10 de octubre pasado en el que se abstuvo de asistir -aunque sí lo organizó-, el
camionero quería expresar desde un palco lo que viene dándole vueltas en la cabeza, y se
dio el gusto al no limitar el miércoles su mensaje a los reclamos. Habló de política, de “saber
votar”, de las elecciones del próximo año... No lo mencionó, pero sigue pensando en “un
presidente obrero” y se imagina a sí mismo recorriendo el camino que Lula hizo en Brasil.
“No le da el piné”, dicen no sólo en el kirchnerismo, sino también cerca del propio sindica-
lista.
    Pero si su intención era acercarse a las clases medias, la experiencia fue fallida. Sí pudo
sumar Moyano a variados exponentes de la oposición política. Desde la UCR a Proyecto
Sur, pasando por el peronismo disidente que también envió representantes. La sesión ex-
traordinaria de Diputados sobre la trata de personas se vació a media tarde cuando nume-
rosos legisladores se corrieron hasta la Plaza para mostrarse en el acto. El propio gremio
camionero difundió luego una foto de su líder junto al diputado Ricardo Alfonsín, que
alentó la participación radical en ese acto. El hijo del ex presidente buscará el año próximo
la reelección como diputado, pero más que eso, un aval para intentar en 2015 ser nueva-
mente candidato presidencial. En el partido centenario son muchos los que piensan que esa
oportunidad ya pasó.
    Cuando el jefe de Gabinete dijo que “estos hechos violentos quieren frenar este gran
momento que vive la Argentina”, expresaba un razonamiento genuino imperante en el
gobierno, donde estiman que venían revirtiendo una cuesta con fallos como el que en
Estados Unidos suspendió la sentencia del juez Griesa; la presentación del gobierno norte-
americano de un escrito ante la justicia de ese país a favor del reclamo argentino contra los
fondos buitre; un acuerdo importante de YPF con Chevron; y la liberación de la Fragata
Libertad. En este contexto, las imágenes de violencia en supermercados no representan el
cierre de año que esperaban.
    Por el contrario, hubieran deseado hacerlo mostrando a una Presidenta activa, dialo-

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gando con sectores diversos, como esta semana se la vio en la Casa Rosada recibiendo a
Susana Trimarco, la cúpula eclesiástica que pocos días atrás había emitido un documento
bastante crítico, y a la CGT oficialista. Dicen que ese último diálogo no dejó del todo confor-
mes a los sindicalistas, que hasta habrían recibido algún reto de parte de la Presidenta.
   Al margen de ello, cuentan que su titular, Antonio Caló, fue uno de los que llamó a
Moyano el viernes para solidarizarse ante la acusación del gobierno sobre los saqueos.




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276
        Efectos de los saqueos y funcionarios
                 que cotizan en baja

              La reaparición de los saqueos para fin de año, como sucedió
             en 2001, provocó movimientos en el área de Seguridad, donde
                      cada figura demostró su poder de decisión.

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    Fueron tres días de furia, donde convergieron dos efectos característicos de ese tipo de
circunstancias: contagio y sicosis. Ver esas imágenes generan el inmediato aliento para
sectores propensos a realizar tales acciones y, al mismo tiempo, hacen que atribulados
comerciantes queden a expensas de rumores que los mueven a bajar persianas con premu-
ra y, en algunos casos, armarse para lo peor. La gente común es caldo de cultivo para
expandir esta última sensación.
    Sucedió mucho en 2001 y recurrentemente desde entonces. Tras algún episodio pun-
tual, se echa a correr la versión que rápidamente se transforma en certeza de que “desde tal
asentamiento vienen para saquear”.
    El sábado 22, lejos de apaciguarse los ánimos, esos rumores corrían con tanto furor
como la fiebre de compras que suele acompañar las vísperas navideñas. Ocurrió por ejem-
plo en la populosa calle Avellaneda, del barrio de Flores, donde alguien hizo circular una
advertencia que rápidamente se convirtió en temible certeza y numerosos comerciantes
privilegiaron la seguridad de sus bienes a la posibilidad de seguir vendiendo, y echaron a
los clientes para bajar las persianas. Previsiblemente, la gente salió espantada. Como esas
cosas suelen terminar diluidas en la vorágine informativa, nunca se supo qué tanto de
verdad hubo en las advertencias, pues al cabo se habló de algunos episodios menores, una
suerte de “minisaqueos” que remiten al efecto “contagio”. Inescrupulosos que alentados
por lo que habían visto por televisión, buscaron aprovechar el gentío para robar lo que
pudieran.
    Desde el jueves, las dependencias de asistencia social nacional, provinciales y munici-
pales salieron a repartir bolsones navideños en las zonas más calientes, en tanto que se
reforzó la seguridad para evitar que la sangre llegara al río el fin de semana. Si eso se conse-
guía, se descontaba que el fenómeno desaparecería para el día 24.
    Así, en la provincia de Buenos Aires se suspendieron todos los francos policiales, dispo-
niéndose de 3 mil efectivos en zonas conflictivas. Todas las licencias dispuestas para esta
época se suspendieron, por cuanto una gran cantidad de efectivos ya estaban afectados al
Operativo Sol en la costa atlántica. Asimismo la totalidad de los fiscales estuvo de guardia el
fin de semana.
    El ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal, mantuvo reuniones con el
número 2 de la cartera de Seguridad a nivel nacional, Sergio Berni, para organizar los planes
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de contingencia. Y esto remite a la situación del secretario de Seguridad, cuyo perfil no ha
parado de crecer desde que pasó del área de Desarrollo Social, donde colaboraba con Alicia
Kirchner, a acompañar a Nilda Garré en el Ministerio de Seguridad de la Nación.
    Es cada vez más notable que ante cada circunstancia grave, es el secretario el que toma
las decisiones, cumpliendo Garré un rol meramente figurativo. Quedó recientemente ex-
puesto durante el miércoles de furia en el que arrasaron con la Casa de Tucumán y luego los
hinchas de Boca desataron el caos en la ciudad. Ya venía fuertemente desgastada la ministra
durante el conflicto con gendarmes y prefectos.
    Pero la prueba más concreta de su papel menor ante los conflictos se dio el jueves de los
saqueos en Bariloche. Ese día la ministra estaba invitada a participar en el Senado de la
presentación del cuarto número de la revista “Desafíos para un proyecto nacional”, en un
encuentro que organizó el senador Daniel Filmus, y al que también estaban invitados los
ministros Carlos Tomada y Alberto Sileoni. Todos concurrieron, incluso Nilda Garré, quien
al cabo de la reunión, al ser abordada por los periodistas que la consultaron sobre los
incidentes en el sur, contestó que hacía dos horas que estaba en el Senado y por lo tanto no
estaba al tanto de los últimos datos, pero anticipó que se evaluaba el envío de 400 gendarmes
a la zona del conflicto.
    Los gendarmes ya estaban camino a Bariloche, junto a Sergio Berni.




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               Se va un año en el que la fecha
                      clave fue el 22F
              La Presidenta comenzó el año con la popularidad al tope, pero
              comenzó a bajar a partir de la tragedia de Once. La pelea con
           Clarín sigue dilatándose en Tribunales, pero no todas fueron señales
               negativas en el fallo de la Corte. Las expectativas para 2013.

                                                                            Publicado el 30/12/12



    Al concluir 2012, seguramente el balance oficial dista del promisorio que imaginaban al
iniciar el año, más allá de que esos días transcurrían con una noticia conmocionante: la
operación inminente de la Presidenta, cuyo diagnóstico inicial llevó a Cristina a proponer
ser incluida entre los participantes de la cumbre de presidentes que vencieron el cáncer. El
error confirmado tras la intervención quirúrgica fue un alivio general, pero en modo algu-
no el anuncio del carcinoma papilar había afectado su popularidad creciente.
    Muy por el contrario, con el 54% fresco, ni las trabas al acceso al dólar dispuestas en
noviembre de 2011, ni siquiera el anuncio de la implementación de la “sintonía fina” pare-
cían mellar la imagen presidencial.
    En un año en el que se tomó la costumbre de hacer referencia a las fechas con el número
y la primera letra del mes, más que hablar del 7D o el 8N, poco emblemático pero segura-
mente más trascendente debiera ser el 22F, día de la tragedia ferroviaria de Once. El episo-
dio no sólo desnudó la precariedad del sistema de transporte, sino que causó un tembladeral
en el gobierno. Tras algunos días y una insólita declaración inicial, el secretario de Trans-
porte fue eyectado del cargo y hoy está imputado junto a otros en la causa; toda el área pasó
del Ministerio de Planificación a las manos de Florencio Randazzo, cuya cartera se denomi-
na desde entonces “del Interior y Transportes”. Ergo, el otrora poderoso Julio De Vido, al
que tras la arrolladora victoria kirchnerista se había llegado a imaginar como jefe de Gabi-
nete, comenzó a perder sistemáticamente poder. Los consultores coinciden en fue con esa
tragedia que la imagen presidencial comenzó a perder puntos.
    Como reacción, el gobierno congeló la “sintonía fina” que preveía un aumento del trans-
porte para el mes de febrero, que recién comenzó a aplicarse sobre fin de año.
    Al reaparecer en público tras la licencia post-operatoria, Cristina transparentó los pro-
blemas energéticos, que se comían el superávit comercial. Fue una señal respecto de lo que
se venía con YPF, cuya expropiación cantada se concretó en mayo, generando un nuevo
pico de popularidad presidencial. Empero, el efecto fue esta vez más corto. Las naftas no
bajaron con la petrolera en manos del Estado -todo lo contrario-; las penurias para encon-
trar financiamiento para buscar revertir el desabastecimiento petrolero fueron una cons-
tante a lo largo del año, y el efecto sobre las inversiones extranjeras fue el previsible. Repsol
entabló un juicio por la expropiación sin pago alguno, las relaciones con España quedaron
en su peor momento y sólo hacia fin de año se lograron acuerdos que abren ciertas expec-
                                              279
tativas porque finalmente lleguen los recursos necesarios para explorar.
    Pasado el efecto YPF, el gobierno buscó un nuevo hito en el ambicioso plan PROCREAR,
que arrancó con cierta polémica en torno a las cifras prometidas. No quedó claro si se
trataba de 100 o 400 mil viviendas; los detalles del programa remitían a la primera cifra,
pero la Presidenta remarcó que esa cantidad sería alcanzada en el transcurso del año, y las
400 mil concluirían en 2015. En uno u otro caso, son cantidades promisorias, pero la
realidad pareció dar la razón a los especialistas que advirtieron sobre las dificultades para
implementar semejante emprendimiento en terrenos fiscales, en el tiempo que mediaba
hasta fin de año.
    El programa apuntó a atender dos frentes abiertos por la nueva realidad económica. Las
trabas para acceder al dólar minaron el acceso al crédito y afectaron drásticamente el
mercado inmobiliario. La repercusión en el ámbito de la construcción, madre de indus-
trias, fue tan obvia como contundente. El propio INDEC se encargó de detallar la manera
como los números se fueron desmoronando.
    El malhumor social se propagó a través de las redes sociales, que convocaron a protes-
tas masivas el 13 de septiembre y el 8 de noviembre, constituyendo esta última una impre-
sionante manifestación que puso muy alta la vara para toda movilización que pueda hacer-
se en el futuro. El gobierno buscó contrarrestar la sensación de haber perdido la calle con el
masivo acto del 9 de diciembre, y no le fue mal. A la Presidenta se la vio exultante, deseosa
de repetir en las calles el efecto que comenzó a percibir dos años atrás, con los festejos del
Bicentenario.
    El festejo del 9D estaba destinado a coronar la batalla con el Grupo Clarín, pero para
entonces la cuestión había entrado en una nueva impasse legal que aún hoy se libra en
Tribunales. El gobierno hizo sancionar con premura una ley que reglamenta el per saltum y
ya la usó en dos oportunidades, sin éxito en ninguna. La última fue la última semana, cuan-
do nuevamente por unanimidad el Tribunal Supremo le dijo no, obligando a que la causa
siga su curso, que por estos días transcurre en el seno de una Cámara Federal a la que el
gobierno le tiene desconfianza.
    Cualquiera sea la resolución de ese cuerpo, la causa sobre los artículos cuestionados de
la Ley de Medios será definida por la Corte, donde los números hoy estarían empatados. Al
kirchnerismo le urge consumar una victoria que pueda exhibir ante sus fieles, pero los
tiempos se dilatan de manera inconveniente. Todos coinciden en que la resolución de la
Cámara podría estar en el transcurso de marzo, y se especula con un trámite de dos o tres
meses en el seno de la Corte. De ser así, la resolución final saldría en pleno proceso electo-
ral; no es lo que quería el gobierno.
    Pero no todas fueron señales negativas para el kirchnerismo. El fallo del jueves 27 le dio
la razón en cuanto a que los plazos de desinversión, para el caso de que se determine que el
artículo 161 de la Ley de Medios es constitucional, están agotados. Tenía razón entonces el
kirchnerismo cuando proclamaba que el 7D podía avanzar sobre los medios que no se
hubieran avenido a la norma. De tal manera, si la Corte Suprema determina la
constitucionalidad de la Ley de Medios, ese mismo día el Grupo Clarín tendría que soportar
las consecuencias.
    Las especulaciones anticipan un fallo adverso a los deseos del gobierno en la Cámara, y
un empate parcial en la Corte, que sería definido nada menos que por el titular de ese
Cuerpo. Pero si no fuera así, si la Cámara Federal fallara en el mismo sentido que lo hizo el
juez Alfonso, en ese caso si bien la apelación sería obvia, el tiempo de análisis de la Corte
podría ser utilizado por el Grupo Clarín para avenirse finalmente a la norma, ya sin jugarse
a todo o nada.
    En materia económica, el gobierno tiene expectativas más halagüeñas para este 2013,
que descansan en una mejor cosecha, los buenos precios de los granos y una mejora en
                                             280
Brasil. Pero en el plano interno la inflación lejos está de ser controlada y partirá con una
base anual del 25%, a lo que habrá que sumar serios aprietos fiscales en las provincias. En
este marco, se desarrollarán las elecciones legislativas que serán claves para un gobierno
que íntimamente sabe que no cuenta con posibilidades de reelección, pero que apuesta
igual a una victoria que le permita avivar esa ambición.




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