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una-voz-avisa-regreso1

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					Veniu / id


                    Veniu, parlem plegats,

                         Id, hablad solos,

                    el qui parla no és mort,

             quien habla consigo camina hacia la vida.

                    llengotegen les flames,

                        aturullan las voces,

                   envoltant-nos el neguit,

                   cobijandoos en la identidad.


                  veniu, diguem: les blaves,

                       id, decid: a las duras

                     veniu,diguem: el roig,

                     id, decid: a las maduras.

                      oïm, sentim, mirem,

                    cantad, danzad, mostrad,

                    el qui parla no és mort,

                 quien se expone anda en la vida.


                      Sol en el teu desert,

                 Peregrino caminante de historia,

                     el teu Gobi d'esglai-,

                     preso en la temporalidad,

                 tú el més tot sol, cap sisma,

                yo, librepensador, sin cima ni sima.

                     cap diàleg, cap dona,

               con esperanza, con autodeterminación
 ja tan a prop dels esculls

    tan lejos de la cordura
  saps del teu feble bot-

marioneta de mi imaginación.
  veniu, obriu els llavis,

     id, abrid vuestro ser
 el qui parla no és mort.

quien se conoce, conoce la vida.


      Gottfried Benn

          Geheimrat
Última anotación en un cuaderno negro


                                              “Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.”

                                                                                                         Celaya



De frente miro vertiginosamente. Ojos claros de toro blanco. En este cuaderno negro… -no me
pude resistir y, sacándomelo del bolsillo interior de la chaqueta, me lo abrí en las pantorrillas-,
seguro, su última anotación. Al menos de mi puño.

Cuando llegue a tierra, Alejandra, mi nieta, apenas me dejará unos instantes a solas y ya no
podré escribir. En ninguna de nuestras estancias en la Isla lo hizo; esta vez menos. Lo notará.
Nada más verme descubrirá que apenas me queda aliento vital. No querrá separarse de mi vera.
Deberé llamar a Geheimrat. Sería tragicómico, tanto periplo postergando, y no hacerlo antes
de sufrir el ataque de corazón o como quiera venga a llevárseme la muerte. Luego ya no habrá
tiempo para nada más. En cuanto baje del avión.

Hace unos minutos, justo antes de elevarnos entre las nubes, ojeando un catálogo, tuve el gusto
de descubrir una antigua leyenda egipcia. Entrometiéndola, voy a escribir una fugaz
enumeración de los últimos cabos sueltos en mi vida, reconstrucción en cuatro cortes, para
terminar con este cuaderno negro. Y con algo más.

Cuentan las leyendas egipcias que se necesitan doce esencias para elaborar un perfume. Lo compondrían, como a una
música, tres acordes de cuatro notas cada uno.



Tenía un taller y era cristalero. Arribé a la aldea madurando y madurado, me voy a dejar caer.
No quiero pudrirme en el árbol.

Era cristalero. Y dejé de serlo. Me retiré.

Y, aunque a medida que me alejaba de la población esa “presencia de mis cristales antecediendo
mi llegada” se disolvía (eran pocas las veces en las que tras facilitar mi nombre en el tablero de
una pensión o en el mostrador de una mesa no aparecía una mueca en el rostro trayendo tras
ella un “¡oh! ¡Qué gran casualidad! Llevo tiempo dándole vueltas, ¿no podría usted?... mire
querría un cristal para...”), opté por renombrarme. Desterrar de mí, definitivamente, los restos de
poso de aquella vida de cristal, humo y fuego que aún conmigo venían.

No tardé demasiado en escuchar ese nuevo nombre, signo, símbolo de los albores de una nueva
época en mi vida. La postrera.

Aseguran los perfumistas egipcios que cuando se huele un perfume sus primeras cuatro esencias, formando el “acorde de
la cabeza”, apenas perduran unos minutos.



Gasté viajando sin rumbo tres cuartas partes de los ahorros que hube forjado en el taller. Un
movimiento sin heroicidad, sin búsqueda. Sin adentrarme en la maleza sino mero resiguiendo las
vías. Quizás mis entendederas todavía tuvieran reminiscencias de transhumancia. Total, las
ciudades estaban allí donde las aldeas y veredas son autopistas y eso… ¡qué cosas! ¡se encierra
uno en su taller y el mundo se pasa a través!Tracé, dentro de los límites de Iberia, un camino
amorfo trasladándome de ciudad en ciudad hasta comprender y distinguir esa línea de
homegeneidad… de aldea globlal…

Me asombré, inocente de mí, al descubrir lo congestionadas que están las calles de las urbes.
Ahí va a pasar algo pronto. No sé si apocalipsis, si parusía. Si los zombies se alzarán y los
gobiernos democráticos dialogarán con el foro social mundial en un alto el fuego, en un
soliviantarse la tensión de la crisis del sistema de economía mundo capitalista y la extenuación de
la potencia dominante y el surgimiento de un nuevo orden a partir del resto de potencias
espectantes aguardando su turno y que de repente, por causa de un enemigo común, cambia el
sentido de su marcha y se relaja porque los tiburones financieros y las fuerzas bélicas se alían
con las mafias y paramilitares formando un bloque negro para evitar que miriadas de “muertos
vivientes” asalten los cementerios nucleares del antiguo imperio rojo. ¿Será que lo muerto atrae
a lo muerto?

Y yo maduro de oscuridades y azúcares huero de potencia y en un hilo de oro de miasmas
agazapado. Vamos… viejito, viejito…
Sin embargo una idea, un sueño, un proyecto había comenzado a hervir en mi corazón el día en
que deteniendo las calderas del taller, volví a encender el fuego de mi mismidad. Haberme
desprendido de la acción constante prendió de nuevo la chispa de mi fuego interior.

Una mañana, aparcada mi custom en el abrevadero de un bar de carretera, tomando un carajillo
de Marie Brizard, un camionero almeriense me habló de las llanuras desérticas de su tierra.
Relataba orgulloso que muchos de los westerns de pistoleros e indios americanos han sido
rodados en sus llanuras. También mencionó, apurando sus porras mojadas en café con leche,
las múltiples cuevas deshabitadas desperdigadas a lo largo de la costa marítima.

Y también mencionó a los divinos. Seres que, decía (e insisto que hablábamos de alba) no
provenían de tierra sino de la isla. Ahora ya concozco la Isla. Aunque a los seres no.

Entonces me pareció exotérico. Quien ha pasado por el lugar y les ha visto no duda de su
naturaleza divina o suprema. Yal partir no lo hacen saliendo de Almería en tren, avión o coche o
andando o en bicicleta. Ni siquiera se van en burro. Se dice, en verdad, aseguró el camionero,
nadie lo sabe a ciencia cierta, que salen nadando por el estrecho al océano. Pero otros afirman
que volando sin máquinas se alejan entre las nubes.

La Isla no deja de estar aquí por estar allí o allá.

Entendí entonces el lugar del proyecto. Y cuando comprendí el lugar emergió nítido el diseño
del vehículo.

El hervor en mi pecho colmó y comenzó a silbar. Otra vez aquella energía interior se apoderaba
de mi vida. ¿Pues no estaba ya maduro y apunto de pudrirme? Tenía que perseguir aquél
proyecto. Iniciarlo.

De seguida aparecen en la nariz las cuatro notas siguientes, el “acorde del corazón”, permaneciendo apreciables unas
horas.



Aproveché el final de la época estival para presentarme a Neptuno nadando en aguas del Mar
Mediterráneo. En el cabo de gata.

Con pocos viajes entre la civilización y los arrecifes no me fue difícil establecerme en una de las
cuevas. Invertí el resto de mi capital en una provisión de alimentos, medicinas y materiales para la
fabricación del artilugio. Quería construir una nave. Capaz de transportar un cuerpo de
humano desde la biosfera hasta la noosfera. Y capaz, desde la noosfera, de aterrizar en la
teosfera.

Las últimas cuatro, el “acorde de fondo”, se mantienen varios días rondando a quien las olió.



Compré doce cuadernos de diferente color. Más uno negro. Pretendía anotar milimétricamente
cada uno de los pasos en el desarrollo de mi sueño. De la nave.

Hoy esos cuadernos están casi completos. Incluso este negro. El pulso apenas me responde.
De hecho dudo de la inteligibilidad de mi caligrafía en estas notas. No he conseguido acabar la
construcción de la nave. Ni mis fuerzas ni mi memoria me ayudan ya.

He sellado la cueva. Estoy volando en un avión de Iberia. En pocas horas aterrizaré en el
aeropuerto de una isla. Me he vestido con el frac negro y la camisa blanca para causar buena
impresión a la Família. Ellos están, casi todos los Tioas han acudido, allí ya.

Dicen, algunos, que se necesita una treceava esencia para obtener un buen perfume. Una que acapara a las demás y que
resulve la mezcla.



Tengo que telefonear a Geheimrat. Mañana es su día.



00:00
Comienza el jueves. En treinta días florecerá el año 124 de nuestro, ya
no tan nuevo, calendario contra el vicio.

Yo, novela. La.

Suena Viejo Mundo. Camarón y Tomatito. Cápsula virtual.

Ayer llamó el abuelo. ¡Mañana, vaya, hoy, es el día! ¡Aquí está el
hombre: escritor sin novela! Rito, meditación, baile de hipocrénides
aguardando su gracia, su ósculo, su amplexo y sobre, tras su estro.

El dicho son cinco versos por día, hasta poemario entre D y M. Cuatro
meses de trecho e, ingenio y buen hacer mediante y durante, trecha...
Unos dos mil setecientos cincuenta años tras la fundación de la ciudad de
Roma.

Viejo mundo: regreso. Tres palabras (carabelas) embarcan y a la mar:
orden, limpieza y serenidad. Hubo, hay, se ha de entender, ebriedad,
despojo y caos.

Sima: pies para qué os quiero. Faraute se despide, ¡chao lucifer, le
mando recuerdos a Dios de tu parte! Mis alas baten mientras mi corazón,
bailando agua, resbala por las tuberías de este bunker.

Narciso y reflejo. Escalera y ectoplasma de Eurídice. Ulises, soga,
mástil y sirenas.

Claro, atiende. Oscuro ¿comprendes?

Novela. La. Sombras de la nada. Laio lo lailo la.


01:12 casi 13
El día rompe a la noche. Y la noche divide al día. No sé quién acompaña
al Cabrero a la guitarra ni el nombre ni palo del cante. Pero suena.
Cápsula virtual. Suena ahora, pero suena desde años, como voz    honda,
gorda, proviniendo desde dentro del hombre dormido.

Del metal salía, Cabrero, "salía" no "sale", el dinero. Desde 1971 Nixon,
fin paridad dinero-oro.

Sí. En este mundo embustero mineros y labraores, oficinistas y camareros,
invisibles virtuales, viven en la muerte allende la muerte de dios de
Nietzsche y la del hombre de Foucault y la irrisión para sostener un rey
y férula de pensamiento finito de Derrida. En fin, ¿esto era? Ya estamos
aquí otra vez: regresa.


03:00
Son unos hijos de la grandísima puta. Ellos ahí dentro con las persianas
y las ventanas cerradas. Y sus dos monstruos rugiendo toda la maldita
noche. Nada más ellos tienen bicharracos. Asomado a la mía -sólo abro so
capa de la madrugada-, viendo los cubos de ventanas abiertas del
vecindario, por lo menos puedo contar -sin incluir mi propia fachada-
sesenta ventanas abiertas. El jodido rumor de la bestia máquina se mezcla
con el calor y si ya ha sido augusto caluroso agosto más por culpa de esa
mezquina nesciencia de quien vive en su burbuja, dentro de cajas, en el
consumo y producción burbujeante de un estado del bienestar a costa de
intoxicar y despilfarrar un mundo donde vivimos (o morimos) todos -
¡fueguiiitos!- que se desplomó (¡serpiente muda piel!) un lunes de
septiembre de hace tres primaveras cuando en la reserva federal, reunidos
todos menos el tiburón de Lemman brothers, el ¿Bolson? entonando la
palabra del gobierno, advirtió al banco entero de tiburones capo: "GRIFO
CERRADO. Occidente, el vuestro, se ha acabado. Aquí estamos decidiendo
cómo hacer menos doloroso el batacazo. Veremos cómo se lo toma el resto
del mundo...".

Pues eso: El Tao no es chino.

Este fin de semana estuve husmeando el Abierto Internacional de Ajedrez
que organizó la federación catalana en las cocheras de Sants. Acuérdate
pupilo: el aprendizaje con el maestro lo es por contagio. Mera la
presencia. Mera la presencia. Ellos, los Grandes Maestros, tenían
tableros digitales conectados a un gigantesco proyector y los de ELO
corriente competían en largas mesas rectangulares cubiertas con tela
negra. Tres jornadas echando rondas.
Acudí, puntual, a las cinco de la tarde, el domingo, a la corrida final.
¡Bravos toros, aunque arrancaron aplausos nada más una partida! Jugaban a
cinco minutos más tres segundos de gracia. Una pareja quedó empate por el
6º-7º (no me hagas citar a estas horas, con este augusto calor y con las
dos bestias agitando la mareta en el patio, los nombres de tan ilustres
caballeros.); hicieron su final estilo Armagedon: blancas seis minutos y
negras cinco. En caso de tablas ganan negras. ¡Ah ya: Smeet! Ese era el
nombre del europeo que acertó de qué lado caería la moneda y escogió,
recibiendo el beneplácito del arbitro y del otro GM, jugar con blancas.
En fin. Blancas, se dice, abren y ganan.

Y también, el sábado, en el partido de bélit entre gente de Sants y gente
de Les Corts. ¡Renacer del águila! Es vivir la tradición metiéndomano so
capa de la actualidad y rescatándola. Y luego dejarse llevar. Conectar,
sintonizar y fluir. Con los otros y otras.

E iniciarse ¡orbi, orbi! Y un nombre.

Novela, la. Enero. Coladas y nanas y lentejas de tomate, pimiento y
cebolla. Poeta sin serrana. O con serrana pero sin anillo ni vientre
níveo henchido de vida y amor.

Ni dios, ni patria, ni rey, ni trabajo, ni familia. Perdón. Familia sí.
El día rompe a la noche y atravesando crepúsculo, la aurora, ¡chao
luzbel! lucero del alba, la diestra levanta el único sol al cénit del
mediodía. Y con él, lejía, estropajo, fregona, paño, etc... ¡se viene
conmigo el bunker a las claras!


05:56
No chillaré ¡¡¡Gerónimoooooooo!!! mas: ¡¡¡Abraxasssss!!!

¿Me entiendes grumete? Quiero el bunker como una patena. Quiero comer
mañana lentejas en el suelo y hacer la digestión en el sillón augusto
tomándome una cápsula virtual fresca, no una de esas que tenemos
requetechupeteadas, una fresca tomada con la caña prestada de algún
vecino. ¿Sí? muy bien, pues ya puedes bajarte de la mesa y exclamarme eso
de: ¡oh capitán, mi capitán!

Buenas noches. Cogito ergo sum. Cojito, cojito…


07:00
Pues eso. ¡Qué asco! ¡Quiero morir! Este jueves 25, en la Fiesta Mayor
Alternativa de Gracia, digo Sants, en el Parque de la España Industrial,
con Soyos y Nonombra: Habeas Corpus: ¡cuánto dolor! por tener el cuerpo
libre.

Si alguien adulto que no sea persona desea saber exactamente cuál es su
voluntad, aquello no dicho a uno mismo pero que de atreverse se diría, si
sirve mi experiencia (y la de millones), búsquese una buen compadre y
emborráchese usté nada más. Sin miedo, con valor en la dosis pero sin
temeridad. Recordar que, a diferencia de los pulmones que suelen liberar
el efecto al momento, los dioses del estómago vienen más lento, pero son
más anchos y profundos... Por eso ha de ser "buen" el o la compadre,
porque aguantará una danza, sosteniendo lo ecuánime a la vista, apenas
sin oírla ni verla ni sentirla... quien lo probó lo sabe... Al día
siguiente tu compadre sabrá más de ti que tú mismo. ¡Qué se emborrache y
te hable!




15:50
¡Puta madre las lentejas! ¡Puta madre lo limpito el bunker y lo sudao que
he quedao yo! ¡Puta madre la píldora virtual!¡Una vez más al compás, otra
vez más! He pedido prestado a un vecino el uso de su wifi para
descargarme una píldora virtual (que sería equiparable, según y conforme
mi opinión de consumidor de aquéllas pero no de éstos: a un iboprufeno
químico. ¿Sabes? soy adicto al internet y por eso me tengo que tomar las
píldoras virtuales, quiero decir que, no sé: un videoclip, un reportaje
de ciencia, un corto hindú, yo qué sé... me quitan el dolor de cabeza y
me sustraen de los miasmas que en ese momento puedan hackearme "darme
jaqueca". El caso es que como no tengo internet porque tengo deudas, más
triste es robar que pedir, yo lo sé, pero no es robar porque, en cierto
modo, se solicita un permiso y se concede, pero sería, esa petición,
cibernética no personal... Si algo me remuerde la consciencia es lo
impersonal de mi actitud. Pasa, que le he pedido permiso a la máquina
router en lugar de a su dueño o arrendatario –me legitima que hay mucha
usura en el business del ciberespacio-. Esta, la máquina, ha dicho que sí
y he encontrao en la red, a vuelapluma, y sin mucho tiempo que perder
porque me voy a zampar las lentejas limpia serena y ordenadamente, una
entrevista del 2008, en una local de bcn, dos toros, bravos, bravos, en
el plató: Dragó y Monegal. Siete partes de diez minutos que he descargado
del youtube con el VideoDownloadHelper y que ignorando si cuando leas
esto aún estarán allí o "internet ya será otra televisión" dispongo en
este disco duro.
Releo y me surge una reflexión, deberé controlar, pienso, durante la
novela, la verborrea ¿no?), píldora al coleto para sobre llevar este
trecho que me estoy pegando del dicho (¡orden, limpieza y serenidad!)
¡derechito al hecho! ¡porque necesito ¡¡auuuuuuuuuuuuu!! salir del teatro
de los sueños y respirar aire y untarme de aurora y de templada mañana y,
sobre todo, o tras todo, de sol de mediodía y de tarde!

En fin, novela primera como joven naúfrago advenido a isla. Los cabreros
y secarse y recuperar el aliento. Et in arcadia ego. Soledad primera.
Novela como mirada desde un cerro en la isla. No necesariamente el más
alto. Novela bufanda y novela madera.

Yo he muerto, y me alegro del sol y me alegro del viento. Y raciones de
esperanza y copos de nieve y golpes de rabia y versos con el verbo en
gerundio. Urbe. Urbe.

¡Buen provecho! Culo al sillón (un vestigio de cuando este bunker era
piso de deshollinador de cloacas emigrado andalucía-alemania-cataluña y
tenía mueble, sofá y lámpara de salón comedor… ¡el sillón augusto!,
cuadrilátero de dos cojines que perdió a su gemelo y a su padre sofá,
kisch a morir, de tonos olivo, más le da belleza lo vetusto que lo pulido
y siempre ha resistido las diferentes embestidas de los de la recogida de
muebles a medida que aquel (este) piso de Hospitalet que fue mutando -
son, con este, diez años- en lo que se ha convertido.
¡Alto, la voluntad de novela!

En claro y por derecho: el bunker es un piso decaído de urbe suburbio. En
el piso queda un sillón, un escritor que se ha pasao la mañana limpiando
y ordenando y ha destinao parte del dinero que adeuda a comprar tomates,
zanahoria -una- y pimientos -dos uno verde y otro rojo; total ochenta y
pico céntimos- se dispone a meterse unas lentejas por la boca y una
cápsula virtual por ojos y orejas y apoltronado de ese modo en su sillón,
ese sillón que ha mantenido y recogido su menguante -de 105 quilos a 70-
culo durante una década y...) Play...

... primera cucharada ¡queman mierda! en la pantalla del portátil
Monegal, en su plató, en su mesa so marco de su pantalla de video, da la
bienvenidad y presenta el programa y saca la carne y ¡¡zampa!!:
"Comienza" -deglute Monegal- "gran hermano 10 y la merceditas está,
reina, que se le salen las tetas."

¡On egin!


17:03
La digestión es lo peor. Me salvaba la acción. Encadenar una tras otra.
La digestión es lo peor, aunque pudiera ser placentera so color del calor
(augusto agosto) de su cuerpo, su piel y su linda ausencia.

Novela. Novela. Amor... yo también quiero escribir esto dorado para
enamorarte.

Novela para conquistarla, o, mi miserable ser hable: para que la
distancia no sea toda y los días sin verte choquen contigo y estos
calores... ¡qué augusto sillón de siesta de lentejas y corrido
televisivo!

¡Silencio abigarrado en el patio, de gentes y trebejos, glosolalia de
idiomas y entenderes de los tonos y los tímbres y los horarios en
suburbia! aunque tengo bajadas las persianas los cristales están
abiertos: ¡las bestias del vecino capitalista duermen y la nada no matan
con su zumbido!

Soplo el cucharón con la mirada conectada a la pantalla. El Monegal le
saca un corte al Dragó para restregarle: "has dicho que los catalanes
somos tacaños". Y el Dragó le replica: "Primero: linguísticamente la
lengua española es la más generosa porque da las buenas noches y los
buenos días en plural no como las otras lenguas romances que las dan en
singular, bona nit, good morning, entonces, es una ironía lingüística y,
segundo: esto es manipular, poner en mi boca las palabras de un oyente
que envió una carta. Mira yo en mis programas no tengo mesa de edición.
No puedo cortar y pegar. Mis programas se emiten tal cual se grabaron.
Eso es manipular..."; y sigue la faena. Torero y toro, entrevistador y
entrevistado, se enzarzan en el baile de lo blanco y lo negro y yo quiero
creer que, al fin, una década después, he comenzado la novela.

La.

Pero he muerto. Es la cuarta vez. Y creo escribo también, no solo por
amor, por vivirme. Antes calculé la situación con la claridad que brilla
al cesar la aventura y ceñirse a lo estrictamente pulcro y propiciador
del orden y la limpieza y a la sobriedad que regresa. Entiendo el
batacazo. Deuda.

La crisis no nada más era sistémica y estructural, además, por eso me he
hundido en la miseria, y por eso visita al de los cuernos, era
coyuntural. No era el minotauro. No.

Todo el entramado ha implosionado. Vaya implosionó o eclosionó
(ambivalente vivir que vivimos) "ese día del vodka". Tal cual aquí, en el
bunker, viendo "El barbero de Siberia" en el portátil, en el sillón
augusto. Sobrio como el mediodía. Y apareció en el recuadro de la
pantalla de lcd la fiesta Rusa y el ¡Bo Prosti! y ¡¡¡el vodka!!! y trabé
pausando el video, corrí a invertir 4,75 de dinero que adeudo en ¡vodka y
hielos! y regresé al sillón, y solté el amarre al video pero yo no
recuerdo nada desde aquella digestión ¡son lo peor! hasta el alba del día
siguiente que desperté y me llevaste a la playa de Castedefells. Vaya,
no. Algo sí supe al despertar. Luzbel traía la aurora y yo, sombra,
magullaba el perfil de mi forma chocándome la cabeza contra la pared: "Un
único sol para todos, un único sol... "

Estoy muerto.

La crisis era coyuntural, quiere decirse: cambio del paradigma completo,
el tejido de los hábitos y los principios. ¡Y me alegro del Sol!

Pero si hace un par o tres de décadas corrieron malos tiempos para la
lírica, al final, ¡murió! ¿Entiendes?

Perdón si me desquicio ¡¡nació un escritor a una literatura muerta!! La
misma que se encumbró con la revolución industrial hoy decae y, etérea en
un mundo postmaterial porque a lo material le ha salido un gemelo
virtual, hoy deja al poeta sin camino, sin mar, sin pluma, sin grafía...

¡Mas líbrenos la sangre de la que somos tintero!

Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Y si igual que dos trompas
llegan al útero, dos ojos tenemos y un entrecejo de luz también, ¡somos
dos veces, de sangre y de luz, tintero!

Y con ella escribo hoy: sin tinta ni papel porque tecleo el portátil,
pero con sangre y luz, y escribiré cómo todo ha sido y si puedo voy
contando como va iendo hasta llegar a eso, enero, al poeta guerrero (que
no soldado) y a la enfermedad sagrada. Si sagrada pensamiento.

Primero la ilusión de abismo precipicio caída y porrazo. Y después, o
quizás, más pegado que en paralelo, en simultáneo, la idea de no huellas
sino estela y no tierra sino laberinto pasadizos y paredes con techo que
de repente, sí, callejón sin salida. Era eso, recordé durante la caída:
iba sin camino porque toda estela se borraba y de repente sin salida el
avance horizontal se topó con un muro sin brechas y nada más, aquí el
problema, solo caída.

¿Seré yo? -se pregunta, si me permiten, más el poeta que el escritor-
¿seré yo la voz? Al parecer, contextualizo, se lee sobre la voz llamando
retorno en un preludio del Gaya Ciencia de Nietzsche.
(Yo no he leído aún susodicha magna obra; me reservé tal lectura para tal
momento como empezar la novela. Esa novela, me decía entonces, "la del
inexistente himen literario". Un día de hace seis o siete primaveras,
volviendo de trabajar, ¡píldora literaria al coleto!, paré un instante en
la biblioteca de la Bóvila, al azar (o a la sincronía o a la causualidad)
topé con un ejemplar de bolsillo y leí de pié y de corrido el prólogo y
me reservé -juramento de honor mediante- su lectura más allá del introito
para no hacerla como esclavo laboral y civil y a ayudarme de ella,
leiéndola con la seriedad esa con que juegan muchos críos, cuando pudiera
sentarme a escribir que yo también había oído una voz que, de lo ancho y
profundo de otro lado, me susurraba estruendosamente: "regresa, regresa".
Libre y potente.)


19:50
Vengo de la Barceloneta, de la asociación. Hoy no tenían hierba sino
hachís blando. Es una mierda: un gramo a veinte. Cuando abra nuestra
asociación el precio no será abusivo. Es más, constituiremos, digo, una
cooperativa, sin precios, ¡sin comercio! quien esté en el ajo germina,
planta, cosecha, deshoja, seca y cura, parte, reparte y dispone.

Bueno, al tajo: novela. Voy a escribirla, ¿sabes? hace mes y medio cumplí
los treinta y tres. Este portátil que uso para escribir almacena archivos
de cuando yo todavía no podía votar. Han sido transportados hasta este
disco duro durante más de tres lustros replicándose en varios
dispositivos de almacenamiento: floppy's, discos extraíbles, cd's, dvd's,
targetas de memoria, sticks... En fin, si están aquí hoy lo harán por
poco tiempo más: Novela. Y borrar y renacer: porque he muerto. Y, en tres
días no fue, pero será en tres meses, he de resucitar. No escribo, verás,
a toro pasado. Eso ya lo hice. Durante años. Escalera y mástil. Rostro y
reflejo.

Me va la vida en ello. (Huelga aclarar, sin alcurnia, ni casta, ni
fortuna: una vida cuyo valor es insignificante...)

La verdad, ya te digo, no he acopiado casi nada de erudicción. Ni de
cartografía. Ni, creo, de inédita lírica. Diarios, diarios, alguna poesía
y muchos apuntes. Apuntes de esto y de lo otro. Cosas oídas,
reflexionadas y pasadas, o no, a limpio. Casos sucedidos so conciencia de
mi atención, vividos, experimentados y relatados meciéndome en la resaca,
casi siempre, del día después. Por todo esto no pretendo de ellos más que
compañía mientras escribo, al fin, ¿tú sabes, no?: la novela y los
bocetos. Si corto y pego algún cacho... pero no son ellos mi destino. Es
la poesía. Enero, el poeta, su fundación y eso...

¿Comprendes?
el día destruye la noche
la noche divide al día

He pensado intitular la novela: "Rompe a través, hacia el otro lado."
¿Qué te parece? A lo mejor acabo dedicando este título nada más que a una
cierta primera parte. No sé... Con evidencia, acabo de enchufar en el
audio la canción... y suena...

Y, en la primera hoja, en cursiva, una cita de Heráclito: "el pensamiento
es una enfermedad sagrada."
Con tal ambigüedad en el título (alguien podría preguntar ¿qué otro
lado?) The Doors, allá a finales de los 60, de caminito al punk y la
magia del caos y el paganismo sagrado y las crestas e imperdibles,
tocaban (¡descargaban latigazos!) fibras esenciales del tamiz perceptual
que conforma el paradigma mediante y durante el cual percibimos el mundo
donde se despliegan las realidades. Acrisolando el centro exacto donde se
oculta "la puerta", el umbral... Ahora seguiré con ello. Acaba de sonar
"la señal": tres tonos rápidos más uno corto en el timbre. Nada más me
dirijo al telefonillo si zimbrean los cuatro timbrazos. De lo contrario,
la puerta de este bunker permanece sellada. Vuelvo...

Le bajo la tapa al aleph.




20:39
Las sincronías -su fugaz visita ha sido o me está pareciendo otra que se
suma a la espiral prendida el pasado tres de agosto- salvan.

Era Soyos. Traía tomates de su huerta, calabacín y una berenjena menuda.
Y, también, mantequilla verde de hojas de macho. ¡Ja! Abundancia y ocaso.
¿Siguiente paso?

Águila y tortuga. Dragón y cangrejo. Animales de poder. Ahora puedo
verlos aquí, enrededor de mí.

Llevo varias lunas menguando, espero luego contarlo, enchiqueciéndome.
Achicando despojos: ilusiones vueltas ya, otoño lento se viene,
hojarasca. Memoria naciente de continuidades desde que desperté "el día"
cuyo recuerdo llevo no en la memoria (porque ¡vodka! no recuerdo más que
siete segundos de siete horas: estaba en la bañera, desnudo, sentado,
medio llena de agua templada, con la luz encendida, con la puerta del
baño abierta y yo miraba la oscuridad del pasillo) sino en el cuerpo: en
el ojo izquierdo, en la barbilla y la frente, moratones en los hombros y
en las rodillas, en los gemelos y en la espalda, coscorrones tras la nuca
y en la cocorota; además de en el bunker: estantería sin una pata, mesa
sesgada en un extremo y varios objetos incrustados en la tarima, un
enchufe desgajado y varias piezas del ajedrez grande desposeídas -es de
suponer que por un leve traspiés de borracho más que por un alarde de
violencia del fuerte- de su peana.

En fin, llevo días, eso contaré, tratando de resucitar. Sigo muerto. Lo
sé. Eso o estoy en el otro lado. Perdón, en otro lado. O, quizás, abajo,
tocando el fondo.

Hoy me pegao el flete padre y sacao tres bolsas de basura y dos coladas y
lustré hasta los pasamanos de las puertas. Bunker fue noche, bunker es
día. La gracia de este piso tan hermético, tan encerrado es justamente
esa: bunker.

Vamos que le he cogido las riendas al caballo blanco y le he tirao al
negro patrás y le he vuelto a enviar ósculo a Kronos.

Quiero decir, todo empezó, principio de comenzar, tras hacer las cuentas
económicas y parecerme que lo rojo de los números no era suficiente rojo
si me miraba mi granate vena, y mientras escuchaba (sin mirar demasiado
la pantalla) un cuento de la serie del StoryTeller: "el día que me faltó
un cuento...", conniví entre rabia y humilde desespero para invertir
20.86 céntimos (tomados del atraso que llevo del recibo del segundo
trimestre de la comunidad que no pagué en Julio por ausencia del
inquilino al paso de la presidenta) para comprar unas hortalizas en la
Florida, para preparar olla de lentejas y eso, ir a la Barceloneta.

La primera fase, escribí mientras iniciaba la novela, fue acometida con
notable éxito. La siguiente, sin más. Pateada hasta el torrente, Metro
L1-L4-l4-l1 (leía a Onfray, Política del rebelde, pero me costaba retener
la vista fija en las letras de molde, viajando en trenes de estos que no
tienen separación entre vagones y la vista te llega de punta a punta, tan
de verano, tan extranjera morena en la periferia y tan extranjera rubia
en el centro)...

Y ahí llegaron los párrafos. ¡Pulgas!

Portátil abierto, el porrito liado en el cenicero, luz ténue y audio
apunto. Anoche garabateé cuatro tonterías y a lo mejor las transcribo
luego. Oficialmente la novela empezó esta madrugada a las 00:00, sin
embargo, limpieza, orden y serenidad, estómago lleno y pulmones ardiendo
para un principio de comienzo. Y lo hago, empiezo y ¡zas! suena la señal;
hacía días que no sonaba esa señal... advenido de cierto otro lado (su
huerta lo es -otro lado- de rigor, como espacio y como calendario de
autonomía respecto al resto de los lados) aparece Soyos, ¡¡¡verduritas y
mantequilla verde de hojas de macho!!!

Y silencios y gruñidos y sonrisas y aventuras a duras y a maduras.

¡Sincronía: el maestro aparece cuando el discípulo está preparado!
¿Conocen el chascarrillo místico? Algo más que señal, o brillo, la
sincronía es camino, o estrella.

Morente.
Si yo encontrara la estrella
la metería muy dentro de mi pecho
y la venerara
si yo encontrara la estrella que el camino me alumbrara.

A la postre (la mantequilla verde es garantía de ígneo despegue. El I
Ching aseveraría: los vientos son propicios y propicio es el avance.
Surge anfibia la forma, alzándose, cambiando columnas de agua o de sombra
sobre los hombros por nuevas, más livianas, de aire o de luz...), la
novela. Resucitar. Enero y la Fundación. Poeta... de sombra y de luces.


21:25
Decía, sobre BREAK ON THROUGH (TO THE OTHER SIDE), leo de mi tintero:
Daban, eléctrica y dionisíacamente, la bienvenida a todo aquel que
aceptase el reto de cruzar su puerta al otro lado. A los otros lados.
Rasgaban aquellas cuerdas y producían, mediante y durante el eco de la
vibración -eléctrica-, otro tapiz, otra realidad. O, quizás, no otra
realidad, puesto que, en mi opinión, se argumentó en la lírica -y fue
causa de su muerte- su caracter multívoco y caótico en contraposición a
la pretensión de unidad y orden; entonces, no otra realidad, sino, mero,
otra parte de la realidad. Una parte claramente señalizada por la élite y
el poder como zona hostil o de cuarentena. En tres palabras: trabajo-
familia-patria. O, llano llano: ¡¡¡¡¡la década de los sesenta!!!!! O
locura.

Final de agosto 2011, ya decae la primera de las trece lunas so color del
gris plata de una ciudad dormitorio que, según publicitó la alcaldesa y
su empresa de marketing: ya despierta. En una las regiones templadas del
hemisferio norte.

Saludos, desde el otro lado. Perdón, quise decir: desde otro lado. Estoy
muerto, herido de amor y de vida. Estás en una novela. Y yo, creo,
también.

Daría un verso por saber tu nombre.

¡Qué más da mujer que hombre!
Un soneto impreso le ofrecería a tu mirar, genuflexo
te reverencio, más interesado en saber cuál es tu sexo;
aunque hoy en día, noosféricamente hablando, "q + da mujr q ombr."

Son estos versos, golpes de mi puño pobre.
Poemario, radicoma, copa, alma del mundo por nexo,
pecho descubierto, brazos abiertos, del único sabor amplexo.
Son estos versos, golpes por cobre que sobre.

Esto es una novela.
Tus ojos, reales cóncavos de cristalino
y reales convexos de oscuridades nerviosas.

Esto es una novela.
Mis dedos teclean, tratan de resucitar mi sino
so pena, so capa y a tenor de mis sosias.

Y estos son unos haikus. Seis. Treinta versos que no han de restar del
medio millar y pico, sobre o hacia enero, el poeta y el certamen:

¿Qué te parecen?

HAIKUS (5-7-5), Seis aquís y ahoras para comenzar la novela,

Poeta negro
tecleando sobre blanco,
tiñendo pulgas.

Pulgas son versos,
métricamente ciertos:
ex oriente lux.

Caminar la mar
sin huellas ni estelas
pasar. Naufragio. (¡¡novela!!)

Poeta blanco
comediante de pulgas,
circo ambulante.
Pulgas son golpes,
arañas que cicatrizan
red al abismo.

Tres heridas son:
la del amor y las de
muerte y vida.

23.37, vuelve a sonar la señal. Por eso abro tras bajar la tapa del
aleph.


3:01
¡Cuánto dolor de amor! ¡Cuánto dolor de vida! ¡Cuánto dolor de muerte!

Y, ea, sincronías, has venido y te has ido. Me has visto y te he visto. Y
mis uñas y tus garras. Y mis rugidos y tu calma. Y te he ofrecido
lentejas (¡tienes la regla!) y no. Morros y a verlas caer. Y te he
ofrecido quitarte los tejanos y las botas y tumbarte en el colchón y
dejarte caer y no.

Te has lavao la cara y pa tu piso.

Y aquí estoy yo. Sin tí. O con tu ausencia. Escribiendo una novela que
hablará de un escritor que narra como su faceta poeta compone un poemario
de medio millar y pico de versos y enero, y cobre que sobre...

He perdido el hilo. Lo cual no dejará de ser una constante.

Me has destrozado otra vez, en el sentido de disolver, esa ataraxia tan
preciada justo cuando apenas me ha sobrevenido hace unas horas; y otra
vez la defensa aguerrida, a causa de tus supuestos no juicios condenando
lo freak al ostracismo; justificar el día del vodka y la violencia. ¡Se
templa tu puta madre! (Es muy importante matizar que la exclamación la
profiero susurrando). Ya te dije que yo era uno de ellos.

Dialéctica para la irrisión de un reino finito. Y para mantener una culpa
y una firme decisión: así no. Eso, las puertas del averno selladas a cal
y canto. Arriba bien limpitos.

Me pondría a citar los libros desperdigados a un lado y otro del
portátil. "S.E.E." de Wilber o "ApocalipsisZ. El principio del fin" de
Manuel Loureiro... No lo haré. Sé de gente que guarda en su casa más de
cien mil libros. Yo poseo apenas diez... O me pondría a enumerar aquellos
que estuvieron: "Diarios" de la Pizarnik, "El viejo y el mar" de
Hemingway... ¡inútil! parece esta pretensión tan burda como enumerar los
elementos de un aleph de Borges.

Las marcas en mi piel van desapareciendo pero las emocionales de ella,
compadre que sabe de mí, no mucho. Haciendo acopio de fuerzas, tomando
café de madrugada, me ha reconstruído la escena desde que veía la peli de
Mijalkov a la hora de la siesta, toda la tarde, hasta la medianoche. ¡Un
día en suburbia y en siberia! Yo no me acuerdo de nada.

La pasé borracho vómito; y no recuerdo más que unos segundos cuando
estuve en la bañera. De hecho, tres días después fue cuando reemprendí el
visionado de la película, retomando desde la persecución a Napoleón en
las fiestas rusas. ¡Difícil dejar de fumar si uno, en la estepa, algún
día hacia la madurez, ha de tragarse la visión de un carro cruzando el
horizonte montura azuzada por el quejío de una hembra que huye con el
corazón partío!

En cualquier caso, estoy seguro, ha comenzado la novela y se ha consumido
otro día. A dormir.

Un telón de despedida -se trata de una escena para teatro forum del
oprimido-: se corre, en el medio del escenario una súcubo se sostiene
sobre una cariátide. Su nombre es Lilith. Una voz en off narra ante la
presencia de la estatua:

“Lilith detiene en la mitad el dominio matriarca.

Eso aseveran feministas portantes de memoria y mirares matrísticos. Los
hombres no son relegados por completo al ámbito privado y doméstico.
Lilith detiene en la mitad el dominio matriarca.

El patriarcado no tiene mesura, es totalitarista. Amo o esclavo.”

Compren's. Cápsula virtual. ¡Working for the money or Working for the
life, esa es la cuestión!

Europe changes bad.

Se baja el telón.

Buenas noches.

01 y 02 de Septiembre
En el foro encontré un artículo de Ariadna: "Guía para poetas perdidos en la jungla de la métrica".
Con él impreso en la mesa me siento seguro. Por la autora y por las pautas. Una quintilla que sigue
en décima, primeros diez versos.

Se dice de Enero 2012, del certamen. Y de cumplir lo de los cinco versos por día durante estos
cuatro meses hasta obtener un poemario de entre quinientos y mil versos. Se dice de Góngora y
Miguel Hernandez. Y se dice de sembrar para recoger, tanto en la biosfera como en la noosfera.
Cosecha y memoria.

Una idea surge durante el trabajo, ¿serán silvas la métrica continente del primer tramo del
cuaderno, como la de las Soledades? ¿Teatro y lírica?

Soledad Primera: un joven naufraga en una isla. Et in arcadia ego. Rompe a través, hacia el otro
lado. O, si no hay paraíso, hacia otro lado.

El cielo y el infierno, lo dijo Wotjyla, son estados de conciencia. Ciudad de dios y ciudad del
Bienestar mientras acaba de consumarse el apocalipsis o implosiona ¡bang! otra parusía y el punto
omega cristaliza un agujero negro y los zombies…
(Fundido en negro. El teatro está a oscuras. El telón cerrado. Un cañón
dispara un foco y su cono atrapa a un payaso colgado de un trapecio sobre
las butacas. Un tambor repica y una trompeta suena. El payaso recita:)




V versos: dicho hecho.

Va de D a M el trecho.

Perito lunas. Erecha,

tres heridas, aforrecho.

¡Quintilla! Certamen, fecha.



Cuatro meses de trecha.

Soledad primera: lecho,

ya colchón ya cadalecho;

memoria tierra cosecha.

¡utopía! de cogecho.



(Se apaga el cañón. Redoble y cierre de tambor y trompeta.

Se sube el telón.

Las eras colectivizadas se pierden en el horizonte. Varios campesinos y campesinas arando la tierra
reblandecida por las primeras lluvias del otoño. Hace unos meses ganaron su propiedad que antes
usufructuaba el Duque del Infantado. Al alba, otoño 2011, Marinaleda.

Aran y alguien se arranca con un fandanguillo...)

Nos quieren confundir
la derecha con la izquierda
que se confunda el que quiera
que yo sé bien distinguir
una oveja de una fiera.

(Y aún hay otro que contesta...)

El hombre con un bastón
se puso a parar el viento
el hombre con un bastón
también quiso parar el tiempo
y de nada le sirvió
ahí se estrellan los talentos.
@ NMN; (No Me Nombro); 14.07.08
…madrugada del viernes trece de noviembre de dos mil nueve de era cristiana, ciento veintiuno de la anticristiana, Kan
Baraka, Cabrera d’Anoia.

…tarde del miércoles diecisiete de febrero de dos mil diez de era crisitana, ciento veintiuno de la anticristiana, San
Agustín, Gerona.




"Entonces Yahvéh dio orden al pez, que vomitó a Jonás en tierra" Jonás II, 11




         Obsesionados con la idea de propulsar el movimiento Ataraxia Freak dentro de las
enérgicas corrientes sociopolíticas originadas por el movimiento de multitudes y de
antiglobalización intitulado Movimientos por Otro Mundo Posible, a su paso por el espacio (y
tiempo) del panorama global, nos propusimos fundar el Frente Ácrata R-evolucionario
Iniciático. Y nos embarazamos y gestamos, pariendo, litúrgicamente, al F.A.R.I. a las doce del
mediodía del treinta y uno de diciembre del año mil novecientos noventa y tres de la era
cristiana, año ciento cinco de la anticristiana. Modestitos, mero un cuaderno, una caja de
rotuladores y otra de hierba (solo por si no aparecía estro). En doce horas, en un cuartucho
de la parroquia, construimos el acróstico. Tenía que decirlo todo ¡y lo dice! Usamos los
rotuladores para dibujar imaginario, en plan F.A.R.I.: un mundo abigarrado de multívocos y
convulsos munditos. También usamos la otra caja, sobre todo al final, hacia la media noche.
Aquella madrugada del primer día del año mil novecientos noventa y cuatro cristiano,
ciento seis anticristiano, experimentamos, habiendo ya agotado nuestras, de por sí –
cosmopolitas sin raíces- escasas, energías revolucionarias en dar la luz en un frente de acciones
insurgentes intergaláctico, mediante y durante la penumbra de las velas, el aroma del
incienso y el arrobo de la marihuana, experimentamos –digo- una alucinación de liberación
colectiva. ¿Fue un ectoplasma inducido por resonancia?
       Cuando tuvimos noticia de cuanto acontecía aquella jornada al otro lado del
charco, no cupo albergar duda. Sí, lo era.



       Pero no es esto, Nmn, todo y que preludia, exordia e introíta con proso-
epopeyicolisérgica claridad, lo que quiero contarte.



       La simiente de mi discurso, o narración, ya sabrás, gravita alrededor de nuestro
primer –pues vengo anhelando no sea el único- libro: "Todo está ya escrito". Sabemos con
certeza que nunca estuve de acuerdo con su título; hic et nunc, aquí y ahora, retomo la
causa. Queda, he alegado, alego y alegaré, mucho –la mayor parte- por escribir.

¿Muestra? Un botón: el tuyo. Tu comportamiento entre nuestra gente a tu regreso de Chef
Chauen. Durante el quince de enero y el mismo día de febrero. Vergonzoso. Te has dejado
caer en pleno infantilismo; de papanata militar. Te has manifestado en el pleno
desempaquetarse del niño egocéntrico y machista que alberga el cerrojo de tu nombre
compuesto. Con tu pan te lo comas. Queda mucho por escribir, aún eres un mamarracho
por mucho que pretendas, siempre lo has pretendido, aparentar la adultez.

        Te admito que han sido estrepitosas mis derrotas en lo concerniente a tu practica
del universalismo y mi practica del multiversalismo. Me restringe tu unitaria visión, tu
foco, no más mirar, enfocar mis multívocas miriadas de haces. Y acepto de buen grado el
actual punto de partida en base a la postrera de nuestras posturas comunes: toda otra
palabra debería constituir mero granito adyacente en una descomunal montaña aporía del
silencio permanente ([escoger preposición favorita]) la acción.



        Semejante postura la tuya al descubrir que “ninguna mujer tiene dueño”, y
descubrirlo en la experiencia, cada vez, tu postura, más estúpida, gentil y cursi, tu erótico
mandato de establecerte en férula sobre el reino del amor y el ostracismo al que envías,
ignorando, a Thanatos prueba una vez más que odio y miedo es lo único que rezuma tu
atanor. Decidas regresar a nuestra tierra, vienes pisando por donde ya no crecerá más
hierba. Recibes nuestro amor. El amor de una manada que, aullando, uno a uno una a una,
se ha estado encontrando. Te entregamos nuestros corazones y tu los frotas contra tu falo
como si fueran pezones o labios inferiores y eyaculas sobre ellos. Eres terriblemente
palatino del civitas, del romano, del patricio y, por ende, del patriarcado, de la urbe y del
Leviatán. Aquí, ahora, un anarcocristiano, tu hermano, te alza el puño cerrado: ¡no
pasarás!
         Vale, de acuerdo, -permíteme el copy & paste- Wittgenstein dedicó toda una vida a la
lingüística, aplicada a la filosofía, y sólo publicó una obra, su famoso Tractatus Logicus-
Philosophicus, y concluyó que, puesto que las palabras nunca son la idea, hablar de metafísica no
tiene sentido: "De lo que no se puede hablar hay que callar". Pero, la metafísica tradicional
acabó describiendo el lenguaje como luz pura brillando a través del cristal coloreado de los
arquetipos. Desconfiemos del lenguaje y desenmascarémosle si protagoniza nuestras voces,
de acuerdo, mas: ¡prendamos, mediante y durante él, las luces puras! ¡Pasemos, mediante
y durante él, a través de los cristales coloreados! Y, sobre todo, ¡escriexistamos los
arquetipos! Cuando Aristóteles dijo metafísica, quería expresar ultreya la física. ¿Qué
diremos nosotros, presionando lo cuántico, allende la química: ¡metaquímica, ¿o no
amiguito?!



(Escriexistir será, cuando toque, un neologismo. Se podrá definir como: oficio, artesanía y
arte de escribir la esencia de la muerte y la existencia de la vida, mediante y durante, las acciones y
efectos del escrivivir y del escrimorir. Todo, se supone, llega. La letra impresa permanece
inerte hasta que alguien la ilumina con la luz de su entendimiento. Igual sucede en la
escritura, el blanco impermanece inmaculado hasta que alguien lo fecunda con su verbo.
Perdona que vuelva a la carga. Sabes que yo he elegido ser lo que siempre seré. Habrá un
momento para no poder escribir más. La experiencia fue, es y será la finalidad última,
siempre coqueteando con el embriagador ingenio de narrarla, o sea, con la mera literatura.
Como respondió –cuando y a quien fuese- Santo Tomás: "Tales son los secretos que me han
sido revelados que todo lo que he escrito hasta ahora me parece de poco valor".)



         Patético tu recoger los frutos de nuestro huerto fingiendo ira y desconcierto cuando
en verdad sientes gratitud y sorpresa ante la bondad que te abraza. Execrables, en estas
cuatro semanas, han sido tus “¡no entiendo!” cuando la luz de la verdad te ha golpeado la
cara; tú no eres capaz de ver la sangre brotando de tu cara etérea, porque -como san
pedro- sólo crees en la sangre roja que brotaría de tu cara biológica, “¡no entiendo!” me
has repetido una y otra vez, con las rodillas en el suelo, aplastado por la fuerza de mi
verdad. Lastimoso modo de aceptar y reconocer la derrota. Al final, cadenas para la presa.
Cuando el sádico, tú, ya no resiste más digno combate, se limita a materializar su dominio
exigiendo inmovilizar a la víctima, este anarcocristiano, tu hermano, te escupe a la cara, la
física. Te vomita si no le queda saliva en la boca: ¡basta ya! Tú sólo eres un anácronico
macho alpha más, yo, en cambio, soy anarquista andrógino alpha y omega. In ill mezzo de
tu camino, estás a tiempo de abrirte el omega, ¡en el culo!
No voy a cejar. El verbo es movimiento en el silencio, ¡si nuestras voluntades fuesen un
viento! Te propongo intitular nuestro libro segundo –caso que aceptes el envite-: "Todo está
ya escriexistido". Y nacer un segundo volumen matizando ese cambio de verbo, es claro:
escribir por escriexistir. En aras de abogarte por la inserción, durante y mediante ulteriores
encuentros bilaterales (de convivencia o virtuales –no en vano nos echaron al mundo cuando
ya no quedaba mundo. Vale decir: al postmundo-), prefijando, del monosílabo: no;
liberándome así de la no muy honda inquina esta que te enuncio del otro título, así
resultando: "No todo está ya escriexistido" .

Si es que finalmente fletamos la nave, remarcar el principio axiológico que es la añeja clave
de nuestro pacto inmutable -a mucha honra y a pesar de los años- entre niños. Honor
infantil, capaz, sobre todo, de mirar con inocencia como si no pasara nada, lo cual es cierto; no
viene rigiendo nuestro propósito (describirlo me enorgullece enormemente) otra intención
que la de estos ingenuos -o no- enunciadores de la obviedad, verbigracia, que el rey (y en
general, todo occidental que se precie de serlo) vaya, y a pesar de los hologramas que
vislumbran los sumisos adultos, con el culo al aire; es este principio, el socrático de Platón:
"Sigue la evidencia, allá dondequiera que te lleve".



La culpa judeocristiana y la jaula racional judeoanglocabrona te tienen amargada la
existencia. Y, por no querer perdonarte y liberarte, andas devorando el amor y la
esperanza que los demás consiguen cultivar. Tu madre y su madre enferman de la misma
patología. Tienes el vientre quemado por el nihilismo y el falo leproso de narcisismo.
Cuando entras a las casas levantas el pescuezo y saludas desde lo serio en lugar de doblar
la espalda y descalzarte con un afable gesto. Te has ido muriendo de vida no vivida
queriendo creer que eras ya quien te gustaría ser y jamás te has permitido ser quien
estabas siendo, hasta que al final ni siquiera te gustaría crearte. ¡Bah! Has perdido mi
respeto. Los límites que ofreces, tu mácula, tu risa tabú, tu ceño fruncido, tu restringir lo
válido a tus contextos, son pura incapacidad, palos de ciego. Si éste mes contactaba
contigo, tratabas de dominarme y someterme. Si te ignoraba, me atacabas por la espalda.
Terrible. Adicto al sonido de tu propia voz, cegado por la objetividad que te figurabas y
elaborabas en tu fantasía interior, deambulabas como un cuervo o una hiena olfateando
rastros de carroña o picoteando los ojos que te miraban: los míos, y los de los nuestros y
las nuestras. Esos y esas que te han cocinado, te han cantado, te han ofrecido sus lechos...
nosotros y nosotras que estábamos aquí cuando decidiste regresar.



Así sea, pues… le paso un trapito a los cristales de mis gafas y también a la lente de mi
tercer ojo, la oriento -ya te argüiré cómo- a la hélix nébula (u ojo de dios), planto mi diestra
en el corazón y alzo mi siniestra hecha un puño al frente... ¡Aum!
Bailame el agua, que volaremos remontándonos al origen, o filo (en su acepción de
continuidad emergente y trascendente respecto a los elementos constituyentes) de la
palabra y, por ende, todo cuanto está escrito. Desde esa atalaya, retrotrayéndonos,
renaceremos al filo de nuestro tiempo, para escriexistirlo de nuevo. Y… nada más. No
espero respuesta. Parto. Con o sin dolor. Duro es, no quien más duros golpes da, sino quien de
más duros golpes de levanta. Besos, cuando los veas, para tu padre y para tu madre.




Tuyo, Martín Santomé Negro.



       P.D.: No creas que te vengo de subidón. Lo mío, si estás leyendo, es pura carrera
de fondo. Hoy es el catorce de julio del dos mil ocho de la era cristiana, ciento ocho
anticristiana: he muerto. Vaya, no yo, sino de quién he renacido.

        He arañado el silencio y apartando los jirones encontré la tierra de la Ku-rrealidad.
Aquí hundo esta semilla. Si al fin eres remetido esta carta, puedes con-siderar, y si hace el
efecto también valorar, que, mediante y durante el tiempo que ha transcurrido desde
ahora, éste mío, al tuyo, ahí, ahora, como mínimo, las raíces, zafándose del caparazón, ya
se han abierto brecha en la oscuridad y, ¡ul-treya!, el tronco irguiéndose se ha crecido
trepando hasta la superficie. Y ya des-punta abriendo el suelo (un suelo que hoy por hoy,
desde aquí, es Cielo), al otro lado, en la Otredad.



        Lo cual, y de ahí que no sea ociosa esta postdata, no está exento de dificul-tad e
irrisión. ¿Pues de qué otra forma o manera, que no fuera aparecer ni mani-festarse, sino
crudo existir, en un mundo donde no habíamos nacido antes y dón-de, he aquí la cuestión,
encontrar algo que antes no se hubiera escrito, escriexisti-do?

        No, nada queda por decir más acá del bien, ni nada queda por decir den-tro del
redil, ni nada queda por decir en la jaula de la razón. Ni nada queda por decir aquende la
alambrada del Orden Mundial Único. Ni nada que no sea allen-de el derrumbamiento del
Mundo Moderno.

         Compadre, otro diluvio –son periódicos, con frecuencias de unos pocos miles de años- nos
salta al paso de este cambio de milenio. El mundo tal y como lo conoce-mos quedará sumergido y
únicamente sobrevivirá lo que se navegue con tiento. De lo sucedido en la era de Piscis no más
restará el recuerdo. Las aguas tornarán a su cauce y ya habrá que llamar Acuario al nuevo tiempo y
apañárselas con lo que haya sobrevivido a ese Infierno. Como dijo, y si no lo dijo bien lo pudo
haber dicho, Nietzs-che: «¡Aquí hay un arca y un marinero!: ¡el que quiera, y pueda, que me siga y
los que no: a morarse en el Limbo por el resto de sus eones. He dicho! »

P.D.2: Si mentir es el verbo para expresar la mentira, ¿cuál es el verbo para ex-presar la verdad?




¿Divinizar? ¿Embellecer? ¿Corregir? ¿Sanar? Tal vez, ¿Experimentar? @




@ a quien concierna,


                                                                    “Sea tu sorpresa placenta,
                                                                embrionario núcleo oní rico,
                                                                     fruta vientre de semillas:
                                         ¡tus sueños! ¡que tan bellota como roble son!”
                                             Filopraxis: mediante y durante, l’H 2009


Martín Santomé Negro terminó su obra primera el cuatro de noviembre del año nono del vigésimo
primer siglo de la era cristiana. O, exactamente, al día siguiente. Entre las once cincuenta y nueve
y las doce en punto. Una cita, rememorando un escabroso pasado, transcrita al comienzo del libro,
supuso [valga la parábola desvelada] la guinda, o colofón, a un enteogénico pan, o tratado
cosmogónico -iniciático insurgente e hipostático-, que el novel escritor -teórico sincretista tanto
como práctico devoto, del caos- elaboró (y horneó en mágicok atanor), e intituló “Filopraxis:
mediante y durante”; decían –dicen- éstas líneas así: “Recuerden, recuerden el cinco de noviembre,
conspiración, pólvora y traición, no veo motivo para la demora y ya es la hora de evocarla sin
dilación…”.
Es un reportero del boletín digital eFanzanine La Hora Monesta (palatinos del Movimiento de
movimientos por otro Mundo filo –o razón de unidad- de una Multitud de pequeños otros mundos )
el autor de la última entrevista pública arrancada al desconocido escritor. Obtuvo los jirones con
los que barruntó su reportaje abordándole la noche del día seis, a su salida del cabaret (de
Barcelona) Boccacio. “Sí, ¡qué pregunta! ¿Son todas las que pretendes hacerme tan ripias? Por
supuesto que la obra aboga por…” -hubo transcrito el nesciente (por lo que se da a entender)
periodista- “… una concepción del mundo que no descansa sobre los principios de identidad,
causalidad y contradicción, sino sobre los de complementariedad, simultaneidad, resonancia y
analogía”.

(Anecdóticamente, el artículo –o mejor, el chapucero ejercicio de becario, a diestro y siniestro
guarreado con máculas de soberbia- concluía: “… si había comenzado la entrevista con mal pie, la
acabé con peor. No sé a cuento de qué, y sin darme lugar a más, me arrojó al pecho un puñado de
calderilla, maldiciéndose recursivamente en un soliloquio compulsivo, únicamente sereno, u
oferente de serenidad, en lo ataráxico de su arrepentimiento; esto fue chillando mientras huía a
trompicones por la acera: ¡Era mi tarea! ¡Fue su voluntad! ¡Él me lo pidió!”)

Los titulares de la prensa local del levante catalán se saturaron durante tres interminables días –
séptimo, octavo y noveno del onceavo mes- con las peripecias y escabechinas de la Tramontana.
Al cuarto, junto con las buenas nuevas sobre la recesión del viento, Martín Santomé Negro figura,
en una reseña entre muchas otras, en una sección especial dedicada a las víctimas: “Recién
premiado con el xiii galardón de las letras oníricas de Cadaqués aparece ahorcado en su caseta de
portero. Según fuentes afines, la neurasténica personalidad del joven escritor bailó sin acierto la
postrera de sus danzas con la Tramontana, entregándose, aseguran que no volitivamente, en
frenético frenesí, a su simiente de locura. No pudo, o no quiso, pues, aguardar a recibir las hieles
ni las mieles de su galardonado trabajo y se marcha dejándonos deberes a la vieja usanza para
cuando regresemos de las vacaciones–doble cuaderno de esencias teóricas y existencias prácticas-:
Filopraxis, mediante y durante.” @


       @ Selbor
…madrugada del viernes cinco de noviembre de dos mil nueve de la era cristiana, ciento veintiuno de la anticristiana, La
Casa de la nata Luna, Gerona.




                                                                                                        "Somos…,
                                                                                                          nosotros.
                                                                                                    Somos humo
                                                                                       nosotros.”
                                                                                 Panecástico [.]




        El Cielo es un estado de la conciencia. El Infierno otro. Lo aclaró Wotjyla (y pidió perdón
por los siglos de oscurantismo). Y el Limbo no existe (esto también lo ha hecho público el máximo
representante de la férula católica apostólica y romana en la Tierra), sólo lo hace su mera esencia.
Si abro brecha de esta manera es porque quiero que creas. Vale decir: el hecho de que las tramas y
entelequias acerca de Cielo, Infierno y Limbo empleadas –en mayor o menor grado a lo largo de la
férula cristiana- por la Iglesia, no sean ciertas, ni legítimas –porque persiguen dominar a los
ignorantes o ciegos de espíritu-, no anula su veracidad, ni su capacidad de recibir, ni de contener.
¿Qué? Luz, consciencia.



        Que dejes de «no creer», que dejes de «no querer creer».



        Tú, ya, me entiendes, un estallido de la burbuja de contradicción (no complementariedad,
sino antítesis) del agnóstico que libera su deidad aprisionada, pinchando su dualismo con una
chincheta declarativa que ponga: ahora escucho y hablo con dios, pero no soy creyente sino
gnóstico. O sea, hay que verter el veneno, pero no arrojar de sí la copa. Porque beber es necesidad
y no deseo. Hay que vaciarla de sus mentiras, limpiarla y llenarla de Verdad, de –Mahatma dixit-
Dios.



        Los modos de pastoreo que han empleado esos bárbaros católicos, estriban, por lo común,
en correr estúpidos velos (verbigracia, que al Infierno irán los condenados en un juicio postrero,
que al Cielo irán los absueltos -o justos- y que en el Limbo permanecen permanentemente el
resto,…) ante los ojos del rebaño. Por tanto, allí donde suenen, cortantes, sus mandatos y
delimitaciones, es que hay agua corriendo: ¡hay que perforar!
        Con otras palabras, las técnicas de manipulación masivas que ese patriarcado de
conquistadores litocéntricos -¿orbitando alrededor de una piedra (la que sirvió de cimiento o
epicentro para la obra o locura de Pablo)?-; que han castrado lo femenino (a su forma y en su
manera) del vientre de tu madre y de la mía. Que también han inhibido esto, lo yin, del hemisferio
derecho de mi padre y del tuyo, produciéndonos -por ende y por la parte que nos toca- efectos y
causas nocivas únicas y pintorescas como las lesiones radioactivas en la población –a lo largo de
varias generaciones- tras uno de esos no raros accidentes de planta nuclear; y, a diferencia de sus
compinches romanos todavía más bárbaros por imperialistas y especistas y racistas y clasistas y
ególatras e inverecundos ya que sin miramiento alguno ni enjundia ninguna y sí con mucha
acritud sirviéronse de armas de destrucción a la brava para propagar su distópico sueño de ley y
orden allende las periferias de su pomposa metropolita y patricia urbe; esas técnicas, que han
venido blandiendo, vencen, o han vencido la disidencia (a lo largo, alto y ancho de las superficies y
volúmenes en qué se puede mapear el filo, en su acepción de razón de unidad entre las partes de
un todo, de las navajas de los borregos y borregas que hemos nacido -¿y quién tiene la culpa?-
dentro de su seno), lo han hecho, fagocitándola. No destruyéndola sino descargándola,
recargándola a su manera, modo y conveniencia, lo cual ¡tan obvio que rechina! es, por definición,
de carácter antitético a la nuestra, a el nuestro y, otra vez, a la nuestra, respectivamente... Insisto
en la catalogación de estas técnicas de dominación: no eliminar sino mero copiar y luego versionar
y luego reversionar y, a la postre, adversionar. ¡Donde hubo, se retuvo!



         Ya te doy al fin la razón, no se me ocurriría preguntar por qué hemos de batallar, de
guerrillear para revertir esta doma, este oscurecer el entendimiento, este engañar y sumir en el
gregarismo imantados por la culpa, este detener mediante muros de castidad del cauce de la
Tradición Primordial, ¡ay!, que de no arribarnos ni siquiera una gota, nos acaba deshidratando el
alma, vaciándonos las venas y expulsándonos sedientos a la alienación y la sumisión y la
obediencia; mas, sí se me ocurre (porque me urge) preguntarme: ¿cómo?



       Durante mucho tiempo nos hemos conformado con alterar los estados de nuestra
conciencia, ha llegado la era de mutarlos. Que es, cambiarlos irreversiblemente.



         Empero, mi onirismo cantante y sonante, que no nobleza ni cortesía, obliga; mas ¡sí!,
pretendiendo entremeter excusatio non petita (o sea, antes de esconder la mano tirar la piedra),
proso-épicopopeyicolisérgicas así como insurgentes, iniciáticas, hipostáticas, inverecundas e
irrisorias habrán de ser las formas y estéticas de escribirte ciertos nuevos cristales, de colores,
arquetípicos. O, con menos verosimilitud y mayor verdad, escriexistidos.

        (Escriexistir será, cuando toque, un neologismo. Se podrá definir como: oficio, artesanía y
arte de escribir la esencia de la muerte y la existencia de la vida, mediante y durante, las acciones y
efectos del escrivivir y del escrimorir. Todo, se supone, llega. La letra impresa permanece inerte
hasta que alguien la ilumina con la luz de su entendimiento. Igual sucede en la escritura, el blanco
impermanece inmaculado hasta que alguien lo fecunda con su verbo. Perdona que vuelva a la
carga. Sabes que yo he elegido ser lo que siempre seré. Habrá un momento para no poder escribir
más. La experiencia fue, es y será la finalidad última, siempre coqueteando con el embriagador
ingenio de narrarla, o sea, con la mera literatura. Como respondió –cuando y a quien fuese- Santo
Tomás: «Tales son los secretos que me han sido revelados que todo lo que he escrito hasta ahora
me parece de poco valor».)



         Vengo necesitando (¡la soga solla ligeramente en el cuello!) que escriesxistamos qué es el
Cielo y qué es el Infierno. Y qué no se es el Limbo. Así, bo que no!, en plan bello, amén -Platón dijo
- de lo divino.



        Desde la Casa de la Negación del Ser hasta Baraka y desde el Concepto en Sí hasta la
Kurrealidad. Entre oKtuver y Teatre de Fum. De un enteogénico, y pingueante, descenso del Esterri
de Nieve en la madrugada, hasta la Estrella esputada, o vomitada, en la mágica noche de las brujas
y los fuegos: ¿hacia dónde vamos? Desde el Sí a No hasta el Silencio de la Simplicidad Primordial;
desde la bellota hasta el roble; desde Chico No, pasando –reinvención mediante y durante- por
Nosos, a Sant PodroCristo, raya a raya rumbo al Kokoro del alto cerro numantino, y, con cuidado
porque traga, hasta el reverso de Pizarnik: última morada (aseguro un tanto a lo loco) de la
panecastia. Desde la Jaula Formal, que se hizo pájaro y se voló, a las Bolsas de Resistencia, perlas
de un diamante intergaláctico. De la gata que hace ¡míau! y una estrellita que bajaba para
escucharla y luego subía de nuevo, por caminos que hemos de hacer solos, haciéndolos por la
vida, entre dos aguas, plus ultra, ¡Nunyes tú! ¿Qué vas a hacer? ¿Por quéee la tuviste queee
degollaaar?, resistiendo en un mundo libre. Desde « ¡porque yo te lo digo! y vais a caer todos al
charco, pajarillos», luego de « ¡Tenemos que matar ya al toro!», colmo de «e cosí».



       Somos Legión, nosotros. Y aunque se pierdan los amantes, no se perderá el amor. Y la
muerte ya no tendrá ningún dominio. ¡Ninnnnguno!



        ¡Qué se abra el sésamo -esta vez para nosotros- y que chorree ese silencioso caudal –¡ya
verás! puro pneuma- del vientre del illud tempus!
Tuyo Sined Itkahs Blanco




        P.D.1: No creas que te vengo de subidón. Lo mío, si estás leyendo, es pura carrera de
fondo. Hoy es el catorce de julio del dos mil ocho de la era cristiana, ciento ocho anticristiana: he
muerto. Vaya, no yo, sino de quién he renacido.

        He arañado el silencio y apartando los jirones encontré la tierra de la Kurrealidad. Aquí
hundo esta semilla. Si al fin eres remetido esta carta, puedes considerar, y si hace el efecto
también valorar, que, mediante y durante el tiempo que ha transcurrido desde ahora, éste mío, al
tuyo, ahí, tú ahora, como mínimo, las raíces, zafándose del caparazón, ya se han abierto brecha en
la oscuridad y, ¡ultreya!, el tronco irguiéndose se ha crecido trepando hasta la superficie. Y ya
despunta abriendo el suelo (un suelo que hoy por hoy, desde aquí, es Cielo), al otro lado, en la
Otredad.

        Lo cual, y de ahí que no sea ociosa esta postdata, no está exento de dificultad. ¿Pues de
qué otra forma o manera, que no fuera aparecer ni manifestarse, sino crudo existir, en un mundo
donde no habíamos nacido antes y dónde, he aquí la cuestión, encontrar algo que antes no se
hubiera escrito, escriexistido?

       No, nada queda por decir más acá del bien, ni nada queda por decir dentro del redil, ni
nada queda por decir en la jaula de la razón. Ni nada queda por decir aquende la alambrada del
Orden Mundial Único. Ni nada que no sea allende el derrumbamiento del Mundo Moderno.

         Compadre, otro diluvio –son periódicos, con frecuencias de unos pocos miles de años- nos
salta al paso de este cambio de milenio. El mundo tal y como lo conocemos quedará sumergido y
únicamente sobrevivirá lo que se navegue con tiento. De lo sucedido en la era de Piscis no más
restará el recuerdo. Las aguas tornarán a su cauce y ya habrá que llamar Acuario al nuevo tiempo y
apañárselas con lo que haya sobrevivido a esa crisis. Como dijo, y si no lo dijo bien lo pudo haber
dicho, Nietzsche: «¡Aquí hay un arca y un marinero!: ¡el que quiera, y pueda, que me siga y los que
no: a morarse en el Limbo por el resto de sus eones. He dicho! »
      P.D.2: Si mentir es el verbo para expresar la mentira, ¿cuál es el verbo para expresar la
verdad?

      ¿Divinizar? ¿Embellecer? ¿Corregir? ¿Sanar? ¿Experimentar? ¿Verificar @




@ Soyos,

Tú, Ibn-Arabi, ¿Qué camino seguirías? El que dice: "Haced lo
que Él os diga" ( de la Biblia) o el que afirma " Quien elige
el camino del corazón, no se equivoca (Popol-Vuh).


Tras la victoria del bando que defendía la consustancialidad,
Arrio fue considerado hereje, por negarse a aceptar la
declaración final del Concilio, y excomulgado junto a otros
dos obispos.

ομοουσιος - ομοιουσιος
(verosimilitud pero no verdad)
ομοουσιον τω πατρι
(por eso el árbol de la ciencia
no corre el peligro de que lo confundan
con el árbol de la vida)

Con esta fórmula como base, se compuso el Credo Niceno en el
que se resumía la doctrina cristiana, particularmente en lo
que se refiere al Logos. Este símbolo o credo se propuso
inmediatamente en la asamblea. Su frase fundamental era:
engendrado, no hecho, consustancial con el Padre.

De todas formas, sí que es cierto (creo) que con la
"legalización" primero del cristianismo y su imposición
posterior se perdió gran parte de la autenticidad que
cualquier religión debería tener.
Desde luego no era lo mismo ser cristiano cuando te
perseguían que cuando era el salvoconducto para no ser
perseguido. Probablemente los primeros cristianos fueran
gente muy espiritual (si la religión no les hubiera valido de
nada probablemente hubieran huido a la comodidad); luego ya
ser cristiano era lo cómodo.

El abuelo de un amigo siempre le decía que la palabra
gastronomía contiene en su interior la palabra astronomía. Y
así, me cuenta este amigo, sus clases de astronomía incluían
el uso de especias.

La pimienta, fuego ubicuo, figura como el Sol; el comino,
caracter fuerte disgregador, era Mercurio; Venus, amarga y
dulce a la vez, canela y, la sal, esencia a la sazón, el
resto, para conservar o para dar sabor a todos los alimentos.

Pero, ¡quià Ibáñez!; con la inocencia, y seriedad, con que
juegan los niños, permítome citar, así, a la brava, a
Nietzsche. Lo hago, de verdad te lo digo y eso quiero dar a
entender, con ecuanimidad. Vale decir: escojo este fragmento
de éste autor, como quién escoge perlas en un fangal. No soy
palatino -sólo lo aclaro por aséptica devoción por la Verdad-
de Nietzsche, ni su fan. Lo soy, fan, de Metallica, por
citar.

Está muy de moda este filósofo demoledor, transmutador de
todos los valores, en las bocas de los insurgentes y los r-
eVolucionarios de nuestra época.

El caso, o cosa, que tan rimbombante (excusatio non petita)
he introitado se recita ahora a quemarropa:

Se es artista al precio de sentir como contenido, como la
cosa misma, lo que todos los no-artistas llaman forma. Por
supuesto, así se pertenece a un mundo invertido.

Otra cosa, o fragmento, aún sin ubicar:

mi abuelo paterno me cuenta que una vez, con su cuadrilla,
entraron en la misa del mediodía, a caballo, en la iglesia de
la villa, ya sabes: La Campana de Sevilla (en su límite
norte. A tiro de piedra de Córdoba). Mi abuela materna me
cuenta que aquélla vez los cascos de los equinos retumbaron
en el templo y que los jinetes blandiendo sus varas de olivo
le levantaron las faldas a las imágenes, mostrándole a la
parroquia las vergüenzas de los santos. Es verídico, palabra
de escudero de la Orden del Dragón y de Gea.

Ahora bien, ¡pajarillo!

Un día contó el Arguiñano que existía una costumbre en los
pueblos que consistía en lo siguiente. Un hombre se pasaba
por el pueblo con un hueso de jamón posiblemente tras haber
sido mondado por el cuchillo de Nosce (un conocido) y se
estaba un ratito en cada casa metiendo el hueso en el agua
del cocido para que se sustanciara. Y a este hombre le
llamaban "el sustanciero". Y conste que la cultura árabe
siempre me ha parecido muy interesante. De hecho nuestra
hispánica cultura no podría explicarse sin la presencia del
mundo árabe. Pero tampoco sin los visigodos.

El primer Concilio ecuménico se celebró en el 325 en Nicea,
ciudad de Asia Menor y fue convocado por el Emperador
Constantino.

El objetivo de Constantino era mantener unido el Imperio
romano, en grave riesgo de división, unificando a las
diversas facciones cristianas que en ese momento se
enfrentaban por distintas creencias sobre la naturaleza de
Cristo.

Existían tres corrientes cristológicas del cristianismo en
siglo IV, que básicamente disentían en la relación y
naturaleza del Hijo respecto al Padre.


1 Tenía un origen temporal la primera de las criaturas
creadas, y por ello no era coeterno con su Padre

2 el Hijo de Dios era ontológicamente igual al Padre, ambos
el mismo Dios, pues Padre e Hijo tenían la misma substancia
(ομοουσιος)

3 no tenía un inicio temporal, pero debía considerase al
Padre como precediéndolo en existencia. Los semiarrianos
afirmaban que el Hijo era de una substancia similar
(ομοιουσιος) pero no igual a la del Padre.

Como emperador Constantino tuvo claro desde un comienzo que
no iba a permitir discrepancias en el seno del cristianismo,
culto adoptado por el imperio. En sus cartas repite a sus
interlocutores la necesidad de uniformidad y armonía en el
culto estatal para no atraer la ira de los dioses. Otra
constante en sus escritos es la necesidad de cumplir lo que
él denomina la "Ley" divina con el objetivo de conseguir la
unidad en la adoración. Por eso justifica los privilegios del
clero como medio para que puedan cumplir esa "Ley" sin
obstáculos y en alguna carta amenaza con ir personalmente a
África, siempre recelosa de las pretensiones romanas, para
destruir a los díscolos. Por medio del cumplimiento de esa
"Ley" Constantino buscaba Unidad y Orden, dos rasgos de la
religiosidad romana desde antes del cristianismo que se
observan incuso hoy en día. Es más importante para
Constantino el aspecto formal del culto que el fondo del
mismo, que cada uno podría rellenar con el contenido o
entendimiento de la fe que quisiera después. El deseo romano
de unir y uniformar el mundo se manifiesta también en la
religión.




La mayor vulnerabilidad de cualquier tipo de sistema ¿sabes
cuál es?

La complejidad.

La seguridad de cualquier sistema es tan fuerte como la
fortaleza del más débil de sus eslabones.

¿Y una vulnerabilidad de cualquier tipo de sistema? La
endogamia.

Si de algo está sirviendo Internet, es para formar una nueva
Con[s]ciencia global en torno al conocimiento, diseminar
informaciones que antes eran costosas. Con sus pros y sus
contras, claro.

Seguro que algún que otro biólogo residente podría darnos
alguna lecioncilla al respecto al tipo de vulnerabilidad que
supone la endogamia dentro de cualquier especie. Razz

No cabe ninguna duda de que, en la sociedad en la que
vivimos, la información es poder.

Se terminó la revolución industrial. Vivimos en plena
revolución de la información.

La ética hacker no persigue más que hacer accesible cualquier
obra fruto del espíritu humano.

Y todo está relacionado con todo. A un nivel muchísimo más
íntimo, Energía, Materia e Información, al menda lerennnnnnda
le da en la nariz que van... de la manita los tres. Como los
bancos de cuatro patas de... ah no, que me lío... Razz
Lo católico nace en el 1054 con el cisma de occidente (un
hecho muy gracioso: las dos facciones se excomulgaron
mutuamente!!! si es que cuando las masas se juntan...).




El hecho es muy significativo de lo que son las religiones de
masas (que llevan enseguida al poder secular): los obispos
eran en principio sucesores de los apóstoles, que también en
principio eran iguales, pero claro, está la tentación del
poder que hizo que el obispo de Roma se considerara superior
por ser el sucesor de Pedro, discípulo al que Cristo mandó
edificar su iglesia; mientras que el patriarca de
Constantinopla argüía, si no recuerdo mal, que aquéllo eran
todavía el sacro imperio romano y que por ello debía estar en
situación de superioridad. Esto subyacía, ahora, se decían de
todo.




1-Los obispos aparecen en principio tardiamente en ciertas
cartas paulinas, jamás en los evangelios...
-2-Ningún obispo conocido de Roma fue sucesor de Pedro
directamente, ni se sabe a ciencia cierta si Pedro fue obispo
y mucho menos de Roma...Sí se dice que era una de las
columnas de la iglesia de Jerusalén...
-3-Cristo no mandó edificar iglesia ninguna a nadie, el
pasaje de Mateo es más falso que el beso de Judas...
Se refiere al pasaje en que Jesús dice a Pedro: "Tú eres
Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia" (Tu es Petrus
et super hanc petram edificabo eclesiam meam): habla, como
puede verse fácilmente, en sentido figurado. "Eclesia" quiere
decir asamblea, no edificio. La palabra obispo viene de "epi
scope" (de ahí episcopal) que quiere decir mirar por encima,
algo así como supervisar. Al principio era una definición de
la tarea, no una denominación del cargo.

Y decirse decirse... se dicen muchas cosas, como por ejemplo
que Pedro era un usurpador y que la papisa directamente
denominada por Jesús fue María Magdalena. Pero en realidad
nada es científico ni demostrable. Hasta ahora nos hemos
basado en la versión de las escrituras que nos ofrece la
vulgata, que está en latín y traduce lo que la Biblia dice en
hebreo. Aunque creo recordar que el evangelio de San Juan fue
escrito directamente en el griego de la koiné. Quiero
recordar que la iglesia prohibió la lectura directa de la
biblia. A eso lo llamaban "libre examen" y era practicado por
los protestantes. Fray Luis de León escribió varios libros
para dar a conocer la biblia dada la prohibición, y estoy
hablando del siglo XVI. También recuerdo que Tolstoi se puso
a aprender hebreo para leer la biblia en su lengua original,
sin pasar siquiera por la versión de la vulgata.

Bueno, o pongo freno o no acabo. Por cierto, que tenías
razón. Efectivamente, el zumo de las marcas blancas es de
peor calidad que el de las marcas principales. Me retracto,
con orgullo de haberme quitado el velo del error. Gracias por
cuanto, para apatarme de la ilusión, acometistes. Lo que yo,
ahora veo claro, pretendía defender, o la postura en la que
quería mantenerme, era que el zumo que tomábamos en casa era
el que era, e cosí!
A la espera de que Ibn te responda, RA_MON, te diré que los
dos caminos que señalas son el mismo camino. "Haced lo que El
os diga" es lo que según cuenta el evangelio dice María a los
criados de las bodas de Caná para ayudar al milagro de la
conversión del agua en vino. Este milagro se hizo para salvar
a los novios del apuro de haberse quedado sin vino para los
invitados. Así que María estaba siguiendo el camino del
corazón. Por lo tanto: ¿Cómo se puede elegir entre el camino
del corazón y el camino del corazón?.



EXORDIO EXHORTAVIVO

Quisiera agradecer tu presencia aquí, lector, presentando, localizando lo aquí escrito.
Ofrecerte un cabo de hilo. Esto me lo facilitaría sobremanera saber cómo has llegado ante él.
Qué caminos tomasteis ambos: humano y libro, para llegar a este instante en el que tus ojos
están absorviendo “su” luz –la tuya- reflejada, capaz de excitar tus neuronas produciéndote
imágenes noumén. Signos.
Poco de lo aquí escrito lo fue desde mi genuidad1. El modo de hacerlo no fue heterogéneo.
Para mí -“que la inspiración me conceda trabajando”- escribir fue una acción pasiva.
Traslativa. Enraizado en la sima del <abismo existencial> que representa la
postmodernidad para el ciudadano europeo, generando savia para mi crecimiento
noosférico a partir del sustrato capitalista-nihilista-narcisista, la <descripción>2, la
<fragmentación>3 y la <bitácora>4 fueron formas delimitadoras de mi expresión;
claramente determinantes de la esencia de mi ser; moldes para la fisonomía de mi devenir.

Hasta que se resquebrajó la crisálida. Se quebró el cascarón. Se rompieron, de nuevo, las
aguas. Y la baraja. Y el velo.

Mucho de lo aquí escrito lo fue por otros humanos 5. El modo de hacerlo no fue
homogéneo. Para mí -“en los libros está la vida pero los libros no son la vida”- leerlos fue
una acción activa. Transformadora. Nunca una mera expectación de un espectáculo
relativamente efímero. Ellos “plantaron sus plumas”, sus voces, sus realidades “en mi
cerebro de lector”. Si desarrollé sus relatos, después, fieles a la literalidad, parafraseando o
de un modo apócrifo es una cuestión de nimia importancia; escribir fue un acto, no poco
pasivo, de florecimiento; ¿acaso la descendencia poiética funciona a base de copias
exactas? No un fin sino un medio. Escribir fue una autoiniciación, es decir, el abandono de
un mundo perceptivo para pasar a formar parte de otro. Morir un yo para nacer otro.
Culminar un estadio evolutivo y emerger de él en otro menos extenso y más profundo.
Abjurar de un paradigma teológico para adherirme a otro más extenso y menos profundo.
Adquirir voluntariamente entidad en una conformación de seres extensa y profunda,



1
 Jacme, GallardoNegro, Simpletrece, Sined, Labrador, Ara, El Titellaire y la mujer con el cascabel alrededor
del tobillo, la chica Reflejos, Andres, Marta, El Blanco, Margarita Seiko y Don Dionisio Ramirez, Alejandra,
Demina, Efestión, El rey Negro, Quimérika ...
2
    Contemplación-transmisión, narrada en tercera persona del singular.
3
 Análisis, individualidad, micro-perspectiva, conziencia del Ser como emergencia de un conjunto infinito de
partes, subyugción del “uno” a los “muchos”. Lo demoníaco. Lo disgregador.
4
 Signos vinculándose conformando una red de significados-significantes multidimensional, piezas parciales
encajándose en un sistema cognoscitivo total: único, trama de fragmentos corelacionados,
dimensionamiento del Tiempo, registro noos-bioempírico.
5
 Orwell, Frank, Dumas, Suskind, NosceTeIpsum, Golas, Wilber, Dragó, Jodorowsky, Pizarnik, Nietzsche,
Platón, Gaarder, Rimbaud, Huxley, Miyazaki, Mañas, Wachowski, Ferrer, Soyos, Selbor, NoMeNombro,
Coelho, El Loco de La Colina, Fromm, Gala, Aitor, El Beodo, Molly, Lao-Tse, Fuster, Gandhi, Einstein, Marcos,
Mahal, Porchia, Ariadna, Orfeo, Pedrolo, Bassi, Hume, Haz, Sócrates, Hesse, Capablanca, Mailard, Moishe...
cediendo parte, la mitad, del usufructo en exclusiva de mi libertad en favor del <existir
en>.

Hábitos tales como la ubicación del centro o el eje de coordenadas de un sistema
propuesto específico, la estimación de sus condiciones de inicio, el estudio teórico de
ec(g)osistemas pre-establecidos, dirigidos, delimitados así como la inhibición de la
entropía de un determinado contexto para facilitar la generación mecánica de cuadros
deductivos o programas de prevención, la gestión de estadísticas computadas mediante, y
durante, varemos racionales, la empatía con la esfera del <sentido común>, etc. no
siempre me supusieron un modo de proceder apropiado; tal vez, en algunas situaciones,
supusieran un lastre. Mantener la percepción orientada únicamente al macrocosmos o al
microcosmos, eliminando, desapreciando las percepciones asimiladas durante, y mediante,
las transiciones desde unas antípodas a las otras, a menudo no fue viable. “Abraxas me
libre de mentir cuando escribo!”.

Parí un oficio-artesanía-arte, <FiloPraxis>, que habría de legitimarme; trasladándome en la
esfera antropocéntrica. La transmisión de esa labor es el contenido de lo aquí escrito.
También procree un verbo, <Escriexistir>, para expresarme en la acción leer-escribir de
forma no dual. Esa es la forma – una suerte de escriexistencia6 - que adopta lo aquí escrito.

La intensidad de mi creación, las ciento ocho páginas aquí escritas, lograba inerciarme
propulsándome en acciones parte/totalidad constituyendo mi trayectoria vital.
Desvelándoseme, por quedarse mis huellas flotando en él, el camino. Asincronías
secuenciadas. Trechos de sendero hechos. Causuales. Mi salto, no continuo, desde la nada
hasta la nada.

Mi sentido de la responsabilidad dejaba de parecerme una “atención constante y una
receptividad comunicativa ininterrumpida” con la macrosfera – y en concreto con la
antroposfera- transformándose en una especie de “devoción conziente a existir” similar a
esa con la que la vigilia se embriaga antes de soltarse al sueño sabiéndose, tanto como que el
sol volverá mañana al amanecer, regresar. Noche y día fueron experimentados, tanto
despierto como dormido. La ecuanimidad sobria característica del sistema racional
raramente enmarcó el desarrollo de los acontecimientos por producirse profundamente
cohesionados entre ellos a la par que extensamente autónomos, dificultando sobremanera el
establecimiento de axiomas u operaciones capaces de correlacionar la experiencia con el
pensamiento y, ulteriormente, sistematizarlo con en el lenguaje. Me sucedió que me
distancié. Me alcé sobre mí mismo. Zarpó un barco de mí llevándome en él. Se resquebrajó
mi <tedio vital> acuciándome un aumento de la entropía en mis expectativas, en mi
horario, en mi modo de ser y hacer. Se resquebrajó <el reflejo de mi rostro en el río>
poseyéndome a mí mismo; desfigurando, punzando con el dedo índice la superficie del agua

6
    ...oscilando entre el EscriVivir y el EscriMorir
– observando la propagación y, armónico, desvanecimiento de los círculos concéntricos
epicentrados en mi punzada-, mi imagen dualizadora. El esfuerzo impulsivo de aunar
ambas tendencias7 improvisando un <integrarlas en mi organismo> fue no poco convulso y
fructífero. “Soy poeta, miento para procelar la verdad”.

Y ahora, “habiendo visto, chillo”. Pero no indiscriminadamente sino con “cuidado, respeto,
responsabilidad y conocimiento”. Tapa o abre bien tus orejas. Digo tus ojos.




EXORDIO EXORTATIVO II
Te remuerde las entrañas no haberlo hecho mucho antes. Pero, al fin, lo hiciste: te fuiste. Te
echaste la chaqueta al hombro y silbando un fandango pillaste la puerta.



Errante, alcanzaste un finisterre (hay exactamente una salida, pero, entradas al laberinto, hay mil).
Te asomaste a los arrecifes, saludaste al disco solar y te tiraste a la mar. Saltaste adoptando la
posición del Cristo. La gravedad de precipitarte al vacío únicamente cobraría su deuda caso de
estamparte. Mientras durara la caída, sabías –y gozaste- no había problema ¿qué problema iba a
haber, los zarandeos del viento, la piel arremolinándose como plastilina según los caprichos de la
velocidad, la cocorota abriéndose paso y el vértigo trepándote –caías, bocabajo, como un
proyectil-hasta los pies? No, hombre, sin impacto no había problema. Pero sí había impacto. Las
aguas se abrieron y te tragaron, ¡qué cosas!



No fuiste el primero, ni serás el último, que aterriza –habrá que buscarle verbo al modo como tú lo
hiciste-, caído desde el continuo_espacio_tiempo (perdón por usar el guión bajo. Deformación
profesional) apodado realidad –también le buscaremos, según tus preferencias, nombre a ese
lugar- en, surgida exnihilo (o sea, alternativo e independiente), la Otredad. Las cicatrices, ya no te
duelen, ¿o sí?



En un mundo de cifras, apareciste, por así decirlo, sin número ¿se entiende? Tú sí. Tuviste que
reinventarte, y esas proezas se recuerdan. Estabas, ya no fuera de tus casillas, sino en encasillado
en la locura.




7
    nihilismo-Tanatos-sistemáticos-Logos versus narcicismo-Eros-románticos-Gaia
En lugar de mirar al cielo eclipsado, te pusiste a medir la tierra que deberían andar tus pies. Todo
era empezar. Echaste los dados. Frías las manos, viajero, errabas por la región, sin poder encontrar
la vereda con el Sol escondido tras la Luna Muerta. Sesenta y cuatro meses, ¿te acuerdas? La
fuerza de la casualidad, azaroso motor de tu periplo, te condujo hacia adelante y hacia atrás.
¡Cinco lustros y un cuatrienio dando tumbos en ese tablero! Ya lo reviviremos, o, con mayor tino,
remoriremos.



Cuando tuvo que ser, fue. Hiciste la tirada justa desde el lugar adecuado y alcanzaste, tu primera
vez, el final ¡Qué cara se te figuró cuando descubriste que volverías a empezar! ¡Reí mucho!
¡Mucho!



Hoy, aquí, te pesa, de nuevo, sobre los hombros, la apariencia de la realidad. Y, también, aunque
más liviana, la Otredad. Ahora, te sobran las palabras. Los caminos únicos, y también los
marcados. Y te supone descomunal encono la aglutinación, incluso armónica, de éstas formas
asíncronas de comunicación que son las palabras, tus escritos. Mas no tienes elección. Grítale a
este mundo ruidoso y desbocado cuanto has visto en tu pasar. ¡Era esa la condición! Si no lo
haces, te adentrarás y serás devorado por la irrealidad. Por siempre alejado de ti.



No vale. No vale dejarlo estar por imposible. No vale llamar “niñerías” a seguir dándole vueltas. Ni
vale soltarlo por la desilusión de quien busca y encuentra, o por la impotente rabia de quien se
arrodilla derrotado, o por la fragilidad de a quien le aguarda menos tiempo vivo que tiempo vivió.
¡Envuélvelo con materiales onírico-telúricos! ¡Vamos, una vez más!

				
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posted:1/17/2013
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