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SISTEMA INTERAMERICANO DE DEFENSA. EVOLUCION E IMPLICANCIAS PARA EL URUGUAY

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SISTEMA INTERAMERICANO DE DEFENSA. EVOLUCION E IMPLICANCIAS PARA EL URUGUAY Powered By Docstoc
					                    M.D.N.

                 C.AL.E.N.


      Curso sobre Seguridad y Defensa
                   Año 2012


          Trabajo de Investigación Grupal


VIGENCIA DEL ACTUAL SISTEMA INTERAMERICANO
   DE DEFENSA. IMPLICANCIAS PARA URUGUAY



                                                Mirian Aladio
                                             Alexandro Alves
                                             Vanessa Brener
                                              Néstor Careaga
                                            Ignacio Caggiani
                                               Edgardo Ettlin
                                               Paola Facciolo
                                                 Janina Paiva
                                         Ariel Pereira Oviedo
                                                María Realini
                                             Mauricio Valerio
                                           Fernando Vanzini




                         Montevideo, 27 de noviembre de 2012
                                       INTRODUCCIÓN


       El Sistema Interamericano de Defensa, del que la República Oriental del Uruguay forma
parte, se ve sometido a cuestionamientos que surgen del cambio de la situación internacional,
más precisamente, del campo de poder.

      La arquitectura institucional del sistema responde todavía a la situación imperante
durante el período de la Guerra Fría. Desaparecida ésta, el Sistema revela disfunciones.

      El presente trabajo tiene por objetivo estudiar la evolución y la actual vigencia del
Sistema, a la luz de las circunstancias actuales en un escenario de incertidumbre, y realizar
una primera aproximación a las implicancias que estos cambios representan para nuestro país.

      En sentido amplio el Sistema Interamericano de Defensa presenta varias dimensiones.
Coexisten en el Hemisferio el sistema de seguridad colectiva global de la ONU, el Sistema
Interamericano de Defensa propiamente dicho, sistemas intercontinentales de seguridad que
abarcan a algunos Estados americanos (OTAN para Estados Unidos y Canadá), sistemas de
seguridad y defensa regionales (por ejemplo, el Sistema de Integración Centroamericana -
SICA- y el Consejo de Defensa del Sur -CDS-UNASUR-), sistemas de cooperación y
coordinación bilaterales en materia de inteligencia y seguridad, y los sistemas de defensa
nacionales (estos últimos particulares de cada Estado). En sentido estricto, llamamos “Sistema
Interamericano de Defensa” a la estructura orgánica e instrumental de Defensa y Seguridad de
las Américas (América del Norte, América Central y América del Sur).



                                  EL SISTEMA INTERAMERICANO


      CONCEPTO

       Como hemos adelantado en la Introducción, el denominado “Sistema Interamericano de
Defensa” puede conceptualizarse como el conjunto de propósitos comunes a desarrollar por los
Estados del continente americano, a través de principios que sirven como pautas aceptadas de
conducta internacional entre ellos, plasmados por intermedio de estructuras y mecanismos
destinados a tal fin. Está constituido por reglas, instituciones y textos jurídicos que tienen su
origen en el siglo XIX y que se han transformado muchas de ellas en reglas de Derecho
Internacional.

       Para comprender el actual régimen institucional regional americano es necesario no sólo
definir al Sistema sino también conocer su origen.



                           GÉNESIS DEL SISTEMA INTERAMERICANO

      En su proceso evolutivo se determinan tres períodos diferentes:


      PERÍODO PREINSTITUCIONAL HISPANOAMERICANO

      Se extiende desde 1810 a 1889 y se caracteriza por la búsqueda de alcanzar una
confederación o liga de Estados.

      No existía entre los Estados un sentimiento de unidad, pero tempranamente se percibió
la necesidad de consolidar las conquistas revolucionarias a través de una organización
mancomunada política y de seguridad. En la primera década del siglo XIX los Estados Unidos
(con una organización más avanzada) pretenden influir en la consolidación de este proceso en
los países de habla hispana, cuyas perspectivas analizará Simón Bolívar en la Carta de
Jamaica (1815). Casualmente José Artigas escribía al Cabildo de Montevideo en ese año: “Los
pueblos de América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses
recíprocos”.

       La necesidad de solidaridad política surgió cuando el Sistema de la Santa Alianza
(restaurador de la monarquía en Europa y contrario a los gobiernos revolucionarios) se
presentaba como una amenaza de reconquista o cuando España intentaba recobrar algunas
de sus colonias. De esa manera comienza a proponerse la celebración de Congresos,
Conferencias y Tratados con la finalidad de garantizar y preservar la paz, la seguridad,
protegerse de la agresión extranjera, fortalecer la solidaridad y cooperación latinoamericana;
entre los cuales se destacan:

       (1826) Congreso de Panamá convocado por Bolívar, del cual emergió el Tratado de
Unión, Liga y Confederación Perpetua. Fue un importante precursor de un futuro Sistema
Interamericano de Defensa (firmado entre las entonces Repúblicas de la Gran Colombia,
Centroamérica, Perú y México);
       (1847-1848) Conferencia de Lima, en la cual se celebra el Tratado de Confederación;
       (1856) Tratado Continental de Santiago de Chile;
       (1856) Tratado de Washington;
       (1864-1865) Congreso de Lima, del cual surgió un Pacto de confederación o alianza;
       (1877-1878) Congreso en Lima, con adhesión de Uruguay;
       (1888-1889) Congreso en Montevideo, se adoptaron diversos Tratados de Derecho
Internacional privado y público regionales.

      Algunos de estos Tratados no fueron ratificados por todos sus firmantes o no entraron en
vigencia.

       Los principios en los que se basaba esta etapa fueron: seguridad colectiva, arreglo
pacífico de controversias, no intervención, extradición, asilo, igualdad de nacionales y
extranjeros, inviolabilidad del territorio del Estado.


      PERÍODO PREINSTITUCIONAL INTERAMERICANO

       En esta etapa también se proponen numerosas Conferencias Internacionales
multilaterales, pero con la particularidad de la participación de Estados Unidos, quien logra
convocar la “Primera Conferencia Internacional Americana”, celebrada en Washington de 1889
a 1890, en la que el 14 de abril de 1890 se adoptó la Resolución por la cual los Estados
crearon la “Unión Internacional de las Repúblicas Americanas para la pronta compilación y
distribución de datos sobre el comercio” representada por una “Oficina Comercial de las
Repúblicas Americanas” instalada en Washington. En la Primera Conferencia Internacional
Americana (Washington, D.C. 1889-1890) se plantea la posibilidad de “… discutir y recomendar
a los respectivos Gobiernos la adopción de un plan de arbitraje para el arreglo de los
desacuerdos y cuestiones que puedan en lo futuro suscitarse entre ellos…”, y surge la idea de
establecer una “Unión Internacional de Repúblicas Americanas” que luego se transformará en
“Unión Panamericana” (1910). Estas reuniones o Conferencias intentaron elaborar documentos
y recomendaciones postulando la igualdad de los Estados americanos, el principio de no
intervención y la resolución de controversias mediante métodos pacíficos y de arbitraje para
evitar la guerra (caso de los acuerdos de la Quinta y Séptima Conferencias Internacionales
Americanas -Santiago de Chile de 1923 y Montevideo de 1933-). En todas ellas se destacan
los principios que fueron base del período pre institucional hispanoamericano y con el tiempo
fueron el órgano legislativo y político más importante del sistema regional. Intentaron elaborar
documentos y recomendaciones postulando la igualdad de los Estados americanos, el principio
de no intervención y la resolución de controversias mediante métodos pacíficos y de arbitraje
para evitar la guerra. En la Conferencia de Montevideo de 1993 se aprobó la Convención
Panamericana sobre Derechos y Deberes de los Estados, de vital importancia en las relaciones
regionales y en especial con Estados Unidos.

      También en este período comienzan a funcionar las Reuniones de Consulta de Ministros
de Relaciones Exteriores, las que se transformaron en órganos deliberantes de la comunidad
regional.

      De esta manera, con las Conferencias y las Reuniones consideradas conjuntamente
fuente del Derecho Internacional americano, se logra regularizar y ordenar las relaciones entre
los Estados y evitar la bilateralidad.


      PERÍODO DE CONSOLIDACION INSTITUCIONAL

      La participación de los Estados Unidos de América en la Segunda Guerra Mundial (1939-
1945), su interés en involucrar a los países de las Américas y la preocupación de los restantes
Estados americanos en prevenir que los efectos de dicha conflagración se proyectaran en sus
propios territorios, motivan conversaciones a través de Conferencias y Reuniones de Ministros
de Relaciones Exteriores de todo el hemisferio con vistas a concretar y establecer un sistema
para la defensa y asistencia en el continente americano. En La Habana (1940) los países de
América reafirman el procedimiento de consulta entre los Estados y se postula que un atentado
de un Estado no americano contra la integridad o la inviolabilidad del territorio, soberanía o
independencia política de un Estado americano sería considerado como un acto de agresión
contra todos.

       En Río de Janeiro (1942) se crea la Junta Interamericana de Defensa (JID, que en el año
2006 se establecerá como una entidad de la Organización de los Estados Americanos -OEA-)
como organismo de asesoramiento técnico y consultivo sobre la defensa del Continente “en
preparar gradualmente a las Repúblicas americanas para la defensa del Continente mediante
la realización de estudios y la recomendación de las medidas destinadas a tal efecto”. En 1945
tiene lugar en México la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Guerra y la Paz
(Acta de Chapultepec) en donde se apuntala el principio de seguridad o defensa colectiva y se
debatieron las actividades que los Estados americanos adoptarían ante la inminencia de la
formación de la Organización de las Naciones Unidas. En 1947 la Conferencia Interamericana
para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente reunida en Río de Janeiro
aprobó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) o Tratado de Río, como un
instrumento de carácter esencialmente estratégico que se asienta en tres principios: 1) Se
condena formalmente la guerra y se obliga en las relaciones internacionales del hemisferio a no
recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza “en cualquier forma incompatible con las
disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas o del presente Tratado” (art. 1º); 2)
Sometimiento de los estados americanos de toda controversia que surja entre ellos a los
métodos de solución pacifica y de composición de diferendos “mediante los procedimientos
vigentes en el Sistema Interamericano, antes de referirla a la Asamblea General o al Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas” (art. 2º); 3) Proclamación de que “un ataque armado por
parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque
contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de dichas Partes
Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho
inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de
las Organización de las Naciones Unidas” (art. 3º). En 1948 se firmó el Tratado Americano de
Soluciones Pacíficas o “Pacto de Bogotá” que mantiene el compromiso de resolución pacífica
de los conflictos, proclamando que los Estados americanos deben agotar los mecanismos
regionales de solución de disputas antes de acudir al Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas. Ese mismo año se crea la Organización de los Estados Americanos (OEA) con el
objetivo de promover la paz y la seguridad hemisférica; en su Carta constitutiva o Carta de la
Organización de Estados Americanos (COEA) se reafirman en su Capítulo VI sobre “Seguridad
colectiva” (arts. 28 y 29) los postulados de que si la inviolabilidad o la integridad de cualquier
Estado americano fueren afectadas por un ataque, por un conflicto extracontinental o entre dos
o más Estados, o por cualquier circunstancia que implique agresión de un Estado contra la
integridad o la inviolabilidad del territorio o contra la soberanía o la independencia política de un
Estado americano, ello será considerado como un acto de agresión contra los demás Estados
americanos y éstos en ejercicio de los principios de la solidaridad continental o de la legítima
defensa colectiva, aplicarán las medidas y procedimientos establecidos “en los tratados
especiales, existentes en la materia”. Un aspecto a destacar de estos instrumentos es que
reconocen la coexistencia de este Sistema Interamericano de Seguridad Colectiva, con el
Sistema al respecto establecido en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Los Estados del Hemisferio basaron al Sistema Interamericano en cuatro pilares: régimen
institucional regional, régimen de solución pacífica de controversias, régimen de seguridad
colectiva y régimen de seguridad económica.

        Con el tiempo surgirán instancias militares especializadas como la Conferencia Naval
Interamericana (1959), la Conferencia de Ejércitos Americanos (1960) y la Conferencia de
Jefes de las Fuerzas Aéreas Americanas (1961) que dio lugar al Sistema de Cooperación de
las Fuerzas Aéreas Americanas, que pretendieron organizar un sistema de intercambio y de
cooperación militar “horizontal” entre éstos. En 1962 se funda el Colegio Interamericano de
Defensa (CID). Se celebraron reuniones de Ministros y Cumbres en temas atinentes a la
Defensa, en las que se dialogó y abordaron los principales temas de la Agenda de Seguridad
de las Américas, eventos que propiciaron oportunidades para discutir sobre la transformación
mundial del concepto de seguridad, el desarrollo de medidas de confianza mutua entre Estados
y el fortalecimiento de los Estados de Derecho.


      PERÍODO DE REVISION DEL SISTEMA

       En esta etapa surge la necesidad de introducir innovaciones en el Sistema,
consecuencia de que los distintos instrumentos jurídicos de referencia no arrojaban en la
práctica los resultados esperados.

       Así en 1967 el Protocolo de Buenos Aires establece normas económicas, sociales y
culturales, solución pacífica de controversias, estructura orgánica y competencias. En 1975 el
Protocolo de San José de Costa Rica introduce modificaciones al TIAR en materia de defensa
colectiva, pluralismo ideológico y seguridad económica, adecuando las normas a las nuevas
realidades políticas del continente y seguridad económica. En 1985 la Asamblea General de la
Organización de los Estados Americanos, celebrada en Cartagena de Indias, incluyó la revisión
de normas de la Carta de la Organización, revisión del Tratado Americano de Soluciones
Pacíficas, recomendación a los Estados a firmar o ratificar el Protocolo de Reformas del TIAR,
suscripción de una Convención sobre Seguridad Económica colectiva y otra para la
cooperación para el Desarrollo integral.

      Estas propuestas se cumplieron de manera parcial. En la Asamblea General de 1985
mencionada sólo se acordó la aprobación de un Protocolo de Reformas de la Carta de la
Organización, que se llamó “Protocolo de Cartagena de Indias”, el cual se dirigió hacia una
reforma jurídico-política en búsqueda de mecanismos capaces de agilizar el Sistema
Interamericano.



                         EL ESCENARIO POSTERIOR A LA GUERRA FRÍA

      Con posterioridad al fin de la Guerra Fría se establecen nuevas instancias institucionales
en materia de seguridad y defensa, como la Comisión de Seguridad Hemisférica (CSH, 1992 y
1995, creada como órgano de la OEA para el tratamiento de los asuntos hemisféricos en
materia de defensa y seguridad, y con el propósito de formular recomendaciones sobre
cooperación para la seguridad de las Américas) y la Conferencia de Ministros de Defensa de
las Américas (CMDA, institucionalizada en 1995 como primer foro de debate y concertación en
el que participan las conducciones políticas representadas por los Ministros del Defensa). Se
aprueban diversos instrumentos en materia de defensa y seguridad como el Tratado para la
Proscripción de Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco, 1967,
ya anterior al fin del conflicto “capitalismo-comunismo”), la Convención Interamericana contra la
Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales
Relacionados (1997), la Convención Interamericana sobre Transparencia en las Adquisiciones
de Armas Convencionales (1999) y la Convención Interamericana contra el Terrorismo (2002).
A su vez surgen organismos especializados para el abordaje de los nuevos desafíos y
amenazas de la seguridad hemisférica, como la Comisión Interamericana para el Control del
Abuso de Drogas (CICAD, 1986), el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE, 1999)
y la Comisión Especial sobre Delincuencia Organizada Transnacional (GTDOT, 2005).

      Aunque históricamente ambientados en la transición de la posguerra y en la lógica del
subsiguiente período llamado de la “Guerra Fría”, el Tratado de Río, el Pacto de Bogotá (PB) y
la Carta de la OEA (a lo que podría agregarse la Junta Interamericana de Defensa) conforman
aún hasta la actualidad la arquitectura político institucional en la cual se inscribe el Sistema
Interamericano de Defensa. Se ha criticado no obstante, que este modelo de seguridad
hemisférica es y continúa siendo liderado por Estados Unidos con el interés de mantener este
esquema, imponiendo sus objetivos estratégicos (recuérdese el marco de la “guerra sucia
contra el comunismo” a través de la llamada “doctrina de la seguridad nacional” que se exportó
a los países de Latinoamérica entre las décadas de 1960 y 1980) pero excluyendo las
preocupaciones de seguridad y de defensa especiales de los Estados del continente. Es que
en realidad el Sistema Interamericano de Defensa estaba y está planteado como un sistema
asimétrico, con un claro hegemonismo de los Estados Unidos (agravado desde el fin del
enfrentamiento bipolar) que no contempla necesariamente las nuevas demandas, prioridades o
dilemas de la seguridad propias de los restantes países americanos.

       Desde la caída del Muro de Berlín (1991) pero en realidad desde la década de los ’80,
comenzó a percibirse la estructura “TIAR-PB-COEA” como un fracaso y una decepción. Se le
achaca que no fue capaz en la práctica de prevenir guerras ni de hacer frente a las amenazas
externas, ni contó con mecanismos efectivos para prevenir y mitigar los diferendos en los
diferentes escenarios de tensión o de atención. Algunos ejemplos recientes: 1) Las tensiones
entre Argentina y Chile fueron solucionadas por mediación del Vaticano (1979); 2) La Guerra
de las Malvinas enfrentó dialécticamente a quienes consideraban que el sistema
interamericano no había defendido a la Argentina contra Inglaterra, con aquellos que opinaban
que por haber sido Argentina la potencia agresora no merecía la protección colectiva
hemisférica; consecuencia: América presenció olímpicamente todo el enfrentamiento hasta su
desenlance con la prevalencia inglesa; 3) Los enfrentamientos en América Central en la
década de los ’80 se solucionaron mediante negociación de los países involucrados a través
del Grupo de Contadora y los Acuerdos de Esquipulas facilitados por la acción del Grupo de
Río, por mediación de la ONU en los casos de El Salvador (1992) y de Guatemala (1996), o se
están conteniendo gracias a las Misiones de Paz de la ONU y de la venezolana Brigada Simón
Bolívar en Haití (proceso que continúa hasta hoy; 4) las invasiones de los Estados Unidos a la
República Dominicana (1964), Grenada (1983) y Panamá (1989) mostraron el claro
hegemonismo de aquella potencia frente al silencio inoperante de los demás países
americanos; 5) Los conflictos y tensiones fronterizas entre Perú y Ecuador, Perú y Chile y
Colombia y Venezuela fueron solucionados diplomáticamente con la intervención de algunos
países americanos como garantes de paz (caso de Argentina, Brasil, Chile y EE.UU. en el
conflicto Perú-Ecuador); 6) La hostilidad persistente entre los EE.UU y Cuba; 7) el despertar y
advenimiento de Brasil como subpotencia decidida estratégicamente a liderar el Cono Sur
(léase Sudamérica).

       El fin del mundo bipolar abrió un espacio para un nuevo enfoque sobre la seguridad,
entendida hasta entonces desde el punto de vista militar clásico. En el Hemisferio Occidental,
la ausencia de conflictos bélicos y la integración regional tendían a crear un espacio propicio
                                                     1
para la cooperación y la convergencia de intereses ( ). Los Estados intentan solucionar a través
de Convenciones y Tratados de intercambio de información y de cooperación sus problemas de

1
  “Key OAS Security Documents” Volume I. National Security Department of Public Security,
Secretariat for Multidimensional Security, Organization of American States, p. 25.
seguridad bilaterales, regionales y subcontinentales. Ante la inoperancia o insuficiencia de las
soluciones existentes multilaterales o hemisféricas en materia de defensa, en la actualidad el
sistema hemisférico aparece fragmentado por diversas iniciativas jurídicas y políticas de
carácter regional con nuevos agentes con eventual ingerencia en materia de seguridad (ejs.
NAFTA, Asociación de Estados del Caribe, Tratado Marco de Seguridad Democrática de
Centro América y Sistema de Integración Centroamericana, Comunidad Andina de Naciones,
MERCOSUR, ALBA, UNASUR) que no solo recargan las agendas presidenciales con variadas
Cumbres heterogéneas ya que dificultan la cohesión hemisférica e incluso regional por la
variedad de intereses y propuestas de seguridad en juego. El sistema de seguridad de
Naciones Unidas, por su parte, si bien aparece como promotor de los intereses de las
potencias que lideran el Consejo de Seguridad, es el único que parecería ofrecer posibilidad,
aceptación y garantías concretas de cooperación multilateral en el ámbito de la seguridad y de
                                                                         2
intervención política a través de instrumentos como las Misiones de Paz ( ).

        Aparece en América la necesidad de trasladar el enfoque tradicional que apuntaba su
preocupación por la preservación del Estado, a una visión enfocada en la conservación integral
y multidimensional de la paz, el bienestar y el desarrollo. En la III Cumbre de Ministros de
Defensa de las Américas (1998) se planteó la necesidad de revitalizar y fortalecer el marco
institucional del sistema interamericano en los aspectos de seguridad. En la Conferencia de
Manaus (2000) Venezuela sugiere la necesidad de construir una “OTAN bolivariana”, y en la V
CMDA (2002) se plantea que la región ha transitado hacia un sistema de seguridad complejo,
conformado por un conjunto de antiguas y nuevas instituciones y regímenes de alcance
hemisférico, regional, subregional y bilateral, todo lo cual ha ido generando una arquitectura
flexible en materia de defensa. Perú planteó retirarse del TIAR en 1990 aunque un año
después regresó. El 6 de septiembre de 2001 México anunció que denunciaría el TIAR por
considerarlo obsoleto e inútil, y ofreció a su país como Sede de la Conferencia sobre Seguridad
Hemisférica (que tendría lugar en 2003), noticia que causó malestar en la Administración Bush
máxime cuando cinco días después se produjeron los atentados terroristas del 11.9.2001 en
los Estados Unidos; en esta contingencia Brasil instó a convocar al TIAR para apoyar a los
EE.UU. contra la agresión terrorista sufrida, lo que le deparó una encomiable simpatía de la
Administración Bush pero no pasó este apoyo de la solidaridad formal, mostrando falencias el
TIAR para solucionar esta amenaza que ya no era una proveniente de un Estado o de una
                           3
potencia extracontinental ( ).

       Paralelamente comienza a tomar fuerza en los países del continente americano la idea
de reemplazar los mecanismos de seguridad clásicos, tradicionalmente militares y
westafalianos, tomando en cuenta la realidad y la existencia de “nuevas amenazas” que no son
Estados pero que sí pueden ser peligrosos y letales (el narcotráfico, el terrorismo, la
corrupción, el desempleo, la pobreza y la marginación, las amenazas informáticas, la
inestabilidad institucional, los desastres y contingencias naturales). En vez de plantear la
seguridad colectiva o defensiva se comienza en América a poner el acento en la cooperación y
ayuda mutua, en las medidas de intercambio de información y de recursos, en políticas de
seguridad y de confianza recíproca, en la protección humanitaria. El concepto de seguridad, en
el actual contexto internacional caracterizado por la inestabilidad, se relacionará ahora en el
hemisferio americano estrechamente con factores económicos, ecológicos y sociales.

       En este período, en la base de la Organización de los Estados Americanos se instala un
gran debate acerca de la vigencia, necesidad y rol de los instrumentos de seguridad
hemisférica; esto estuvo pautado por un nuevo contexto en el cual desaparece del campo
político la estrategia global bipolar, y se consolidan la democracia y la paz en la región. El
concepto bajo el cual fue creado el Sistema Interamericano de Defensa (SID) y su estructura es
puesto en entredicho como que ha quedado perimido, ya que su naturaleza y diseño
responden a las necesidades de defensa colectiva que caracterizaron a la segunda mitad del

2
  SOTO MUÑOZ Daniel, “La Nueva Dimensión de la Seguridad Internacional y Hemisférica”, en
Revista “Política y Estrategia” No. 113, ps. 120-124.
3
  TAPIA Gabriel Gaspar, “Desafíos y dilemas de la Seguridad en América Latina en la posguerra Fría”,
Center for Hemispheric Defense Studies, REDES 2003, Academic Papers, ps. 26-27.
siglo XX y no se adapta a los nuevos tiempos. La preparación para un ataque extracontinental
y la solución a conflictos interhemisféricos ya no son relevantes en este nuevo contexto
estratégico internacional. El auge de las negociaciones interestatales y la importancia que se
asigna al diálogo, la proyección y planificación colectiva en la región en materia de defensa,
deja sin lugar a los supuestos fácticos de las anteriores hipótesis de conflicto. Es a partir de
este nuevo escenario político que se establecen nuevas instancias institucionales en materia
de defensa, que dejan cada vez más en evidencia el anacronismo que revelaba el SID. En
este marco y visualizando la necesidad de la creación de instrumentos institucionales actuales
que respondan a las nuevas amenazas de defensa (incluyendo al antiguo concepto de
“amenazas tradicionales”, el de “nuevas amenazas” en materia de defensa para la región y
algunos otros desafíos para la seguridad) como lo son la lucha al narcotráfico, el crimen
organizado y los desastres naturales entre otros. En 2002 los Ministros de Relaciones
Exteriores y Jefes de Delegación de los países americanos aprueban en Bridgetown una
Declaración sobre el tema “Enfoque Multidimensional de la Seguridad Hemisférica” donde se
plantea que muchas de las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad
hemisférica son de naturaleza transnacional e intersectorial, que pueden requerir una gama de
enfoques diferentes tomando en cuenta las diferencias y características regionales. En el año
2003 la Conferencia Especial sobre Seguridad realizada en Ciudad de México aprobó una
"Declaración sobre Seguridad en las Américas" que estableció que la seguridad hemisférica
tiene una naturaleza multidimensional, incluyendo “las amenazas tradicionales y las nuevas
amenazas, preocupaciones y otros desafíos conforme a las prioridades de cada Estado,
poniendo esta nueva concepción al servicio de la consolidación de la paz, el desarrollo integral
y la justicia social basada en valores democráticos, el respeto, la promoción y defensa de los
derechos humanos, la solidaridad, la cooperación y el respeto a la soberanía nacional” (num.
2.), desarrollando en su articulado estos conceptos y valores. Recomienda la Declaración sobre
Seguridad en las Américas examinar y evaluar el TIAR y el Pacto de Bogotá, “así como los
instrumentos hemisféricos vigentes de seguridad colectiva, teniendo en cuenta las realidades
de la seguridad en el Hemisferio y la naturaleza distinta de las amenazas tradicionales y no
tradicionales a la seguridad, así como los mecanismos de cooperación para hacerles frente”,
recomendando a la Comisión de Seguridad Hemisférica elabore “estrategias coordinadas y
planes de acción integrados y relacionados con las nuevas amenazas, preocupaciones y otros
desafíos a la seguridad hemisférica” (nums. 46 a 48). Estos principios serán recordados en la
Declaración de San Pedro Sula “Hacia una Cultura de la No Violencia” (XXXIX Período
Ordinario de la Asamblea General de la OEA, 2009).

       Como dijera MENESES, en el siglo XXI la visión de un sistema de naciones débiles
protegidas por un guardián poderoso ha cambiado; las naciones latinoamericanas ya no
quieren tener guardián y pretenden determinar sus prioridades y requerimientos en materia de
                                                                 4
defensa, aunque EEUU no pretende abandonar su rol protector ( ). El sistema interamericano
tradicional posee rasgos de obsolescencia y ya no representa ninguna ventaja para los países
latinoamericanos, aunque los Estados Unidos no plantean su revisión ya que hacerlo sería
poner en el tapete de discusión cuestiones como la existencia de presencia militar y bases
                                              5
norteamericanas en la región latinoamericana ( ), así como su papel hegemónico continental y
global .

      En el año 2006, a causa de algunas repercusiones de estas discusiones se efectúa un
cambio de reforma del estatuto de la JID, cabe resaltar que esto no implicó cambios
sustanciales en el funcionamiento del SID, pero realizó algunos aportes.

       Actualmente el funcionamiento de la JID no cuenta con mayores beneficios; de los 35
países integrantes del sistema hemisférico sólo diecisiete cuentan con representación en la
Junta; El propio "Plan Estratégico de la JID 2011-2016", afirma que en las evaluaciones de sus
actividades existen "resultados menores" en materia de asesoramiento técnico para el manejo,

4
  MENESES Emilio, “Seguridad Hemisférica en la Nueva Era”, FASOC - Revista Fuerzas Armadas y
Sociedad Vol VII No. 4, en “http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART412f54e0aae21.pdf” (consultado el
21.11.2012).
5
  Semanario “Búsqueda” año XLI No. 1688, 15-21.11.2012, p. 7.
aseguramiento y destrucción de arsenales de armas. Los estudios que elabora la JID dejan en
evidencia la poca confianza y legitimidad que este ámbito tiene para sus Estados Miembros.

       El Colegio Interamericano de Defensa presenta algunas deficiencias en cuanto a su
funcionamiento vinculados a la alta necesidad de presupuesto para su desarrollo. La
permanencia por tiempos altamente prolongados en los cargos de dirección y definición por
parte de sus autoridades es una crítica constante al ámbito.

        El TIAR continúa siendo cuestionado en cuanto su vigencia y funcionamiento por cada
vez más paises y bloques regionales de las Américas. En la última Asamblea General de la
OEA (Cochabamba, Bolivia, junio de 2012), el país sede, la República Bolivariana de
Venezuela, la República de Nicaragua y la República del Ecuador anunciaron la denuncia
formal del Tratado. En sus argumentos, dichos países lo acusan de que ha perdido legitimidad
y vigencia, expresando que “el TIAR demostró ser un instrumento para responder supuestas
agresiones de potencias extracontinentales (Unión Soviética y China), demostrando su
inutilidad cuando una potencia colonial extracontinental agredió a Argentina en respuesta a su
reivindicación legítima de la soberanía de las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del
Sur”.

       Para el correcto tratamiento que requiere el tema, y considerando que es una
preocupación constante (así queda de manifiesto en la Declaración de la IX Conferencia de
Ministros de Defensa de las Américas y en las Resoluciones números 2632 del año 2011 y
2735 del año 2012 de la Asamblea General de la OEA) por parte de los Estados integrantes del
Sistema es que la X CMDA plantea la discusión del tema bajo el rótulo: “Futuro de la misión y
funciones de los instrumentos y componentes del Sistema Interamericano de Defensa”.

       En la X Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (Punta del Este, 2012), se
urgió revisar y debatir en el marco de la OEA sobre el futuro de la misión y función del Sistema
Interamericano de Defensa. Se reconoció la existencia de varias visiones y conceptos de la
Defensa a nivel de cada Estado, que deben ser desarrollados hemisféricamente teniendo
presente los intereses comunes de los países miembros dentro de criterios de cooperación y
complementación, visión integral y respeto a las normas de cada Estado, teniendo presente el
carácter multidimensional de la Defensa.



                                         IMPLICANCIAS PARA URUGUAY

      El país forma parte del plexo de tratados que componen la arquitectura del SID y
naturalmente está sujeto a las obligaciones que surgen de aquéllos. Su vocación por el respeto
del Derecho Internacional constituye una constante histórica de su política exterior.

       Es natural entonces que acompañe los desarrollos en la materia. El escenario actual
está pautado por la complejidad, que en palabras de MORIN es “...allí donde se pierden las
distinciones y claridades de las identidades y las causalidades, allí donde los desórdenes y las
incertidumbres perturban a los fenómenos, allí donde el sujeto observador sorprende a su
                                                  6
propio rostro en el objeto de su observación...” ( ).

         Este escenario hace más apremiante la necesidad de seguridad, se ha perdido la
configuración cartesiana de la bipolaridad, con las dos superpotencias como entidades “claras
y distintas”, al menos en lo fenoménico. Incluso podría ser dable pensar en que el mundo
estuviese entrando en la situación que ARRIGHI denomina de “caos sistémico”, esto es “…una
situación que surge porque el conflicto aumenta más allá del umbral en que se desencadenan
poderosas tendencias correctoras, o porque un nuevo conjunto de pautas y normas de
comportamiento se impone sobre un conjunto más antiguo de pautas y normas de


6
    MORIN Edgar, “El método I. La Naturaleza de la Naturaleza”, Madrid, Cátedra, 1997, p. 425.
comportamiento sin desplazarlo totalmente o crece en el interior del mismo, o bien por una
                                          7
combinación de estas dos circunstancias” ( ).

         Sin perjuicio de que el continente americano pueda se considerado una “zona de paz”,
la incertidumbre derivada de la situación de complejidad señalada hace menester refinar los
mecanismos de seguridad y por consiguiente adecuar los esquemas institucionales
instrumentales a este objetivo.

        La actuación destacada de Uruguay en el marco de las Operaciones de Paz implica
para el país la necesidad de acompañar la evolución institucional; indicador de ello es el hecho
de haber sido elegido sede de la pasada X Conferencia de Ministros de Defensa de las
Américas. Ello revela la necesidad de asumir los costos financieros derivados, que corresponde
contemplar en la planificación de largo plazo.



                                               CONCLUSIONES

      1. El actual Sistema Interamericano de Defensa reconoce antecedentes históricos
remotos, que se entroncan en el momento inmediato posterior a la segregación de los Reinos
de España e Indias.

     2. Atravesó diferentes etapas en su evolución institucional, que tendió a consolidarse
después de la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la bipolaridad y con la influencia
predominante de los Estados Unidos de América, en función de sus intereses.

       3. Desaparecida la situación anterior, comenzaron a revelarse sus carencias
institucionales, derivadas, sobre todo, de haber constituido un esquema funcional a aquella
articulación del poder mundial.

      4. Los intentos de reforma y los cuestionamientos, principalmente al Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca, son indicador de la disfunción del SID para el
escenario actual.

      5. La mayor inestabilidad e incertidumbre que pautan el actual escenario, con la
proyección de amenazas diferentes y un cuadro de complejidad, hacen menester la adaptación
del SID. La necesidad de seguridad se incrementa al incrementarse la inestabilidad.

       6. Uruguay, inmerso en ese esquema y con una tradición de intensa actuación
internacional, necesariamente acompañará la evolución. Los costos financieros son una
variable a tener en cuenta en la planificación de largo plazo.




                                                REFERENCIAS


        MENESES Emilio, “Seguridad Hemisférica en la Nueva Era”, FASOC - Revista Fuerzas
Armadas           y            Sociedad        Vol         VII        No.         4,  en
“http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART412f54e0aae21.pdf” (consultado el 21.11.2012).

      ARRIGHI Giovanni, “El largo siglo XX”, trad. de Carlos Prieto del Campo. Madrid, Akal.
1999 (Cuestiones de antagonismo Nº 3).


7
    ARRIGHI Giovanni, “El largo siglo XX”, trad. de Carlos Prieto del Campo, Madrid, Akal. 1999. p. 46.
       COMISIÓN DE TRABAJO. Uruguay 2012. Futuro de la misión y funciones de los
instrumentos y componentes del Sistema Interamericano de Defensa. (Documento elaborado
para la X CMDA).

     MORIN Edgar, “El Método I. La Naturaleza de la Naturaleza”, Madrid, Cátedra. 1997.

      “Key OAS Security Documents” Volume I. National Security Department of Public
Security, Secretariat for Multidimensional Security, Organization of American States.

     SOTO MUÑOZ Daniel, “La Nueva Dimensión de la Seguridad Internacional y
Hemisférica”, en Revista “Política y Estrategia” No. 113.

     TAPIA Gabriel Gaspar, “Desafíos y dilemas de la Seguridad en América Latina en la
posguerra Fría”, Center for Hemispheric Defense Studies, REDES 2003, Academic Papers.

				
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