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1280620336uso yabuso de la tecnologÍa en el deterioro del medio ambiente

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					     USO YABUSO DE LA TECNOLOGÍA EN EL DETERIORO DEL MEDIO AMBIENTE, DE LA
                               PERSONA Y DE LA COMUIDAD.
Como hipnotizados por la televisión, sin poder despegarse del celular, metidos de cabeza
en la computadora chateando o jugando por Internet. ¿Le parece familiar esta situación?
Éstas son algunas de las características que distinguen a los niños, niñas y adolescentes en
la actualidad, pero cuando a estas herramientas de la comunicación e información se les
da un uso abusivo o excesivo, comienzan los problemas.
Así como algunos son adictos a las drogas, al juego o al tabaco, otros lo son al pasar horas
pegados a Internet, fenómeno al cual especialistas de Estados Unidos consideran un
“problema psiquiátrico”.
En el año 2005, los referidos investigadores calificaron esta afición a la red con el nombre
de Desorden Adictivo a Internet (DAI). Dice el estudio que una persona que a diario pasa
horas frente a la computadora navegando por Internet, enviando correos electrónicos,
negociando acciones, chateando o jugando, puede considerarse como un “ciberadicto” y,
por tanto, necesita ayuda.

¿Adicción?
En el estudio elaborado en 2008 por el Instituto de Adicciones de Madrid, denominado
“Uso problemático de las tecnologías de la información, la comunicación y el juego entre
los adolescentes y jóvenes de la ciudad de Madrid”, se señala que entre los investigadores
del fenómeno de la adicción a las tecnologías hay dos corrientes diferenciadas, unos que
hablan directamente de adicción a Internet y otros más cautos que si bien consideran que
Internet es una herramienta susceptible de crear adicción, prefieren esperar a que se
defina científicamente como tal.
Para el doctor español Francisco Babin, director del Instituto de Adicciones de Madrid, se
debe ser “muy cauto” a la hora de aplicar el término “adicción” al uso de estas
tecnologías, pues los estudios realizados demuestran que, incluso los centros dedicados
específicamente al tratamiento de estas adicciones, son tratados en casos con un número
muy reducido.
“El problema es probablemente semántico, ya que para nosotros hablar de adicción
supone demostrar la existencia de abstinencia y de tolerancia y no debe confundirse con
un uso excesivo, o incluso abusivo de estas tecnologías sin desarrollo de dependencia (es
decir, sin que se pueda demostrar abstinencia y tolerancia)”.
En este sentido, Babin considera que este hecho es precisamente el que está
condicionando la no incorporación de estas “adicciones” a las clasificaciones
internacionales de enfermedades, que sí reconocen hoy como adicción la ludopatía (el
llamado juego patológico), pero no mencionan como adicciones a las nuevas tecnologías,
por la falta de acuerdo en la comunidad científica sobre si realmente se llega a desarrollar
una dependencia o no.
Explica el director del Instituto de Adicciones de Madrid que el desarrollo de una adicción
a las nuevas tecnologías no diferiría de cualquier otro proceso adictivo, pasando por una
primera fase de sensación de disfrute (recompensa), que motiva a perseverar en esa
conducta, a dedicarle cada vez más tiempo progresivamente (tolerancia) e
inadvertidamente a que dicha situación vaya poco a poco convirtiéndose en una situación
de “necesidad”, en la que si no se desarrolla la conducta, se produce un verdadero
malestar que puede llegar a ser intolerable para la persona, de modo que se persevera en
la actitud no ya por la satisfacción que producía al principio, sino para no sufrir el malestar
del abandono de esa práctica (abstinencia).
“En general, deberíamos hablar más de una personalidad adictiva que de una adicción
distinta a otra, es decir, hay quienes por determinadas circunstancias innatas o adquiridas,
serían más propensos a desarrollar una adicción y ésta podría manifestarse
indistintamente como una dependencia a sustancias, o de tipo social como a las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC), e incluso simultáneamente”, agrega
Babin.
Así que el término adicción para este especialista, debe quedar reservado para los pocos
casos que cumplan con su definición, en la mayoría de las situaciones estaremos ante usos
inadecuados, abusivos o excesivos que además pueden generar problemas por sí mismos,
pero no son auténticas adicciones. Sólo si la conducta se mantiene en el tiempo en una
persona con personalidad adictiva, podrían acabar algunos de estos casos manifestándose
como verdaderas adicciones.
¿Cuándo se hace problema?
A juicio de Vivian Farfán, psicóloga clínica miembro de la Unidad de Psicotrauma Valencia,
todo individuo está en la búsqueda de un goce que le hace disfrutar de las actividades que
le agradan, pero posteriormente se pueden crear dependencias, entre ésas, a las
tecnologías como una manera de evadir algún conflicto.
¿Pero qué puede llevar a un niño, niña o adolescente a refugiarse en las TIC? Farfán
expone que esta situación puede deberse a la presencia de conflictos en el hogar, que
para el niño o niña pueden ser insoportables, miedo a no saber comunicarse, problemas
de socialización entre pares o problemas en el colegio.
“Sus niveles de angustia e inseguridad los lleva a comunicarse a través de mensajes para
encubrir sus necesidades de tener, aparentemente, interrelación con los demás”, dice la
especialista.
El desarrollo de nuevas tecnologías como las computadoras, Internet, videojuegos y
celulares llegan y se quedan, lo que implica desde el punto de vista cerebral una
reorganización funcional importante que nos afecta a todos, sostiene el neurólogo infantil
chileno, Rodrigo Chamorro Oschilewsky.
Sin embargo, dice que se transforman en un problema cuando el tiempo de exposición a
estas tecnologías supera lo deseable y se empieza a reemplazar el contacto humano
directo por el mundo de los espacios virtuales. A esto se le suma, dice el neurólogo
infantil, que estas tecnologías no están disponibles en todos los ámbitos y, por ejemplo,
en el colegio la educación se imparte por la vía visual clásica, mientras que los y las
estudiantes trabajan desde su casa con estos otros métodos.
Efectos
Para el doctor Chamorro, uno de los aspectos problemáticos en esto es preguntarse: ¿A
qué se hacen adictos los adictos a Internet? ¿Es al contenido al que acceden o es al
Internet en sí?
Respecto a esto hay autores que utilizan el término de adicción al ordenador/Internet y la
definen como un fenómeno o desorden que depende tanto del medio como del mensaje,
sin inclinarse a favor de ninguno.
Vale aquí destacar los aspectos que diferencian una adicción psicológica a una adicción
química, y es que la primera no tiene las terribles consecuencias físicas negativas que
puede presentar esta última.
Aun así, en el caso de la adicción a Internet también se han señalado algunas
consecuencias, sobre todo las derivadas de la privación de sueño y su efecto posterior
sobre el rendimiento escolar o laboral.
La privación del sueño se produce por la inhabilidad del adicto a cortar la conexión,
permaneciendo despierto hasta altas horas de la madrugada, lo cual da lugar a fatiga,
debilitación del sistema inmunitario y deterioro de la salud.
Por otro lado, en las investigaciones realizadas por Babin se han detectado variables como
incapacidad para generar amistades, el desapego con la familia, el deterioro del
rendimiento escolar y muchas otras, que están significativamente más presentes en la
población adicta a las TIC.
Señales de alarma
¿Cómo saber cuántas horas se debe estar en el computador? es una de las interrogantes
que comúnmente tienen los padres y docentes. Al respecto, la psicóloga, Vivian Farfán,
considera que es necesario conocer para qué va a utilizar por ejemplo Internet su hijo, si
es con el fin de realizar una tarea de colegio o por entretenimiento y en esa medida
establecer los tiempos de conexión.
No obstante, según Babin no existe un límite de tiempo, de llamadas o mensajes de texto.
Por ello, todo uso que suponga alguna de las siguientes características debe ser
considerado como un alerta, sobre todo si procede de un adolescente con dificultades
para relacionarse con su familia o entorno y muestra otros signos como:
- Número total de horas que pasa conectado. Se considera más de cinco
horas como excesivo.
- Otras personas piensan que tiene un problema con Internet.
- Experimenta serias consecuencias relacionadas con el uso de Internet.
- Tiene una intensa intimidad en la red.
- Oculta el tiempo real que dedica al uso de estas tecnologías.
- No puede esperar para llegar al computador y conectarse.
- Baja del rendimiento escolar.
- Disminución del tiempo que dedica a comunicarse con la familia o amigos.
- Imposibilidad de fijar y respetar límites (se propone usarlo en cierta medida, pero es
incapaz de parar).
    - Desarrolla comportamientos de riesgo en función de la personalidad que adopta (falsa) o
    de los contactos que realiza (por ejemplo con adultos).
    - Muestra agresividad o rechazo a la posibilidad de que se le limite el acceso a estas
    tecnologías o al tiempo de utilización.
    - Muestra ansiedad ante la misma limitación.
    - Ausencia de amistades “reales”, personalidad solitaria y baja autoestima.
    - Están ansiosos y se comen las uñas (onicofagia).
    - Los niños o niñas pueden dejar de hacer otras actividades para dedicarse sólo a manejar
    la computadora, por ejemplo (El Carabobeño, 23/03/2009, Edny Sánchez Petit).-

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