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									                       Consejo de Ministros


                          ALADI/CM.XI/Sesión Plenaria
                          11 de agosto de 2000
                          Horas: 9.00 a 17.30




           SESION PLENARIA




              Orden del día


1. Instalación del Consejo de Ministros.

2. Elección de autoridades.

3. Aprobación de la agenda.

4. Orden de votación nominal.

5. Análisis del proceso de integración regional
   con miras a su profundización y
   consolidación.

6. Adopción de los documentos finales.

7. Otros asuntos.


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                                      Preside:

                                  DIDIER OPERTTI


Asisten: Adalberto Rodríguez Giavarini, Carlos Onis Vigil, Norberto Iannelli, Jorge
         Alberto Ruiz, Ricardo Harstein, Elizabeth Wimpfheimer, Alejandro Verdier,
         Gustavo Vivacqua, Ruben Javier Ruffi, Fabián Lucco, Guillermo García
         (Argentina); Ana María Solares Gaite, Willy Vargas Vacaflor, María Elena
         García de Baccino (Bolivia); Luiz Felipe de Seixas Correa, José Artur Denot
         Medeiros, Afonso José de Sena Cardoso, José Antonio Marcondes de
         Carvalho, Bruno de Risios Bath, Eduardo Paes Saboia, Paulo Roberto Ribeiro
         Guimarães, João Mendes Pereira (Brasil); Soledad Alvear Valenzuela, Héctor
         Casanueva Ojeda, Osvaldo Rosales, Patricio Pozo, Augusto Bermúdez, Juan
         Pablo Lira, Gabriela Ruitort, Alfonso Silva, Flabio Tarsetti, María Antonieta
         Jara, Axel Cabrera, Ximena Olmos (Chile); Arturo Sarabia Better, María Clara
         Isaza Merchan, Fabio Emel Pedraza P. (Colombia); Ricardo Cabrisas Ruiz,
         Miguel Martínez Ramil, Fidel Ortega, Inés Fors, José Felipe Chaple
         Hernández (Cuba); Manuel Romero Cevallos, José Rafael Serrano Herrera,
         Julio Prado Espinosa, Carlos Santos Repetto (Ecuador); Herminio Blanco,
         Gustavo Iruegas Evaristo, Eduardo Solis Sánchez, José Luis Solís González,
         Julio Lampell Adler, Arturo Juárez Juárez, Juan Antonio Nevarez, Liliana
         Hernández Jiménez (México); Juan Alfredo Buffa, Efraín Darío Centurión,
         Gloria Amarilla Acosta, Luis Copari (Paraguay); José Antonio Arróspide Del
         Busto, Carlos Higueras Ramos, Carlos Vallejo Martell, Agustín de
         Madalengoitia Gutiérrez, Elizabeth González de Fabrega, Ricardo Romero
         Magni (Perú); Didier Opertti, Jorge Talice, Elbio Rosselli, María Inés
         Giambruno, Roberto Muinelo, Luis Plouvier, Ricardo Nario, Daniel Castillos,
         Ana Teresa Ayala, Gabriel Ortigosa (Uruguay); Juan de Jesús Montilla,
         Norman Pino de Lion, Rodrigo Arcaya, Nancy Unda de González,
         Magadalena Simone (Venezuela); María Eugenia Quesada Fonseca (Costa
         Rica); Ernesto Ferreiro Rusconi (El Salvador); Joaquín María De Aristegui y
         Petit (España); Guillermo Estrada Strecker (Guatemala); Luis Ramón Ortíz
         (Honduras); Andrea Bertozzi (Italia); Luis Mario Cuestas Gómez (Panamá);
         Yang Yuebin (República Popular China); Emilian Popescu Moscu (Rumania);
         Andrey Kudelin (Rusia); Martin F. Stábile (BID); Carlos Zannier (CAF);
         Pascual Gerstenfeld (CEPAL); Tomas E. Mulleady, Arnaldo Chibbaro (IICA);
         Roberto Casañas (OEA); Martín Santiago (PNUD), Otto Boye Soto (SELA);
         Jurgen Schaefer (Unión Europea).

        Invitados especiales:

        Víctor Rico Frontaura (CAN); Mario Felmer Klenner (UPAEP).

        Secretario General: Juan Francisco Rojas Penso.

        Secretarios Generales Adjuntos: Leonardo F. Mejía, Gustavo A. Moreno.

                                     _________




       PRESIDENTE. Se abre la sesión.



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1. Instalación del Consejo de Ministros.

       … Sean ustedes bienvenidos, señores Ministros, señores Delegados, señores
  Representantes, señores Observadores, Instituciones aquí presentes, integrantes
  de la Misiones Diplomáticas acreditadas en nuestro país, amigas y amigos:

      Abrimos, en este instante, la Decimoprimera Reunión del Consejo de Ministros
  de ALADI con vuestra presencia y participación.

      Al hacerlo, naturalmente palabras sólo iniciales para referir brevemente el
  especial momento de esta convocatoria que al amparo de los veinte años de
  ALADI, el Tratado de Montevideo 1980 nos determina a examinarnos en
  perspectiva y a vernos en proyección.

      Es pues, con este espíritu y con esta intención, que en la mañana de hoy
  buscaremos entre todos trabajar sobre los temas que componen nuestra agenda.

2. Elección de autoridades.

       Siguiendo el orden que nos indica nuestra guía de trabajo debemos proceder a
  la elección de autoridades, dado que estas primeras e iniciales palabras nuestras
  han sido sólo la consecuencia de haber presidido en ocasión anterior la Décima
  Reunión de este Consejo de Ministros.

       Ofrezco, la palabra a los efectos de la elección de autoridades.

       Tiene la palabra el Señor Representante de Brasil.

       Delegación del BRASIL (Luiz Felipe de Seixas Correa). Muchas gracias, señor
  Presidente; pues sencillamente, y creo interpretar el sentimiento de los países del
  MERCOSUR, al proponer que usted se disponga a aceptar la indicación para
  presidir a esta Decimoprimera Reunión del Consejo de Ministros. Porque usted
  representa tan dignamente el país anfitrión, Uruguay, país que tiene un compromiso
  histórico con la ALADI, con todo el proceso de integración latinoamericano, creo
  que nos permitiría pedirle que acepte reincidir en la Presidencia y continuar como
  tan brillantemente ha hecho en la ocasión anterior al frente de nuestros trabajos.

      Es una propuesta que hago, Señor Presidente, y espero que usted pueda
  aceptarla.

       PRESIDENTE. Muchas gracias.

       Tiene la palabra el señor Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina.

       Delegación de la ARGENTINA (Adalberto Rodríguez Giavarini). Deseaba,
  Señor Presidente, apoyar vehementemente la propuesta del señor Vice-Canciller de
  la República Federativa de Brasil, marcando especialmente que coincido con todo
  lo que él ha dicho y agregaría, en particular, un tema absolutamente personal sobre
  su persona, señor: no sólo como ha desarrollado toda esta gestión, sino que
  sabemos que tenemos en usted un ferviente defensor desde la Cátedra, desde los
  medios de prensa y de la acción concreta, de la integración de los pueblos; y,
  realmente, quería ponerlo de manifiesto junto con rogarle que acepte la propuesta
  de tomar nuevamente la Presidencia que tanto merece.

       PRESIDENTE. Muchas gracias, señor Canciller.


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    A consideración de ustedes, señores, la propuesta realizada. A ustedes
corresponde la toma de decisión.

    - Aplausos.

    … Agradezco, especialmente, tanto a la delegación proponente como a quién
la ha respaldado y a todos ustedes por el voto de confianza. Espero poder llevar a
cabo los trabajos del modo que nos ordenan las normas.

    Tiene la palabra el señor Representante de Perú.

     Delegación del PERU (José Antonio Arróspide del Busto). Señor Presidente,
mil gracias. En primer lugar, quisiera aunarme a lo que ha sido la expresión general
de la Sala y expresarle nuestra más sincera felicitación. Tenemos la absoluta
certeza que su conducción de los trabajos será óptima.

     Creo que me he adelantado unos minutos porque mi intervención estaba,
además de reiterarle las felicitaciones, dirigida a presentar algunas propuestas para
la elección de los Vicepresidentes.

   PRESIDENTE. Le agradezco su palabra. Puede usted hacerlo en este
momento.

   Delegación del PERU (José Antonio Arróspide del Busto). Muy gentil, señor
Canciller.

     Señor Canciller: a nombre de mi delegación, y estoy seguro que cuento con el
respaldo de la Sala, me gustaría proponer para las Vicepresidencias en primer lugar
a la señora Canciller de Chile, la señora Soledad Alvear Valenzuela y al Ministro de
la Producción y el Comercio de Venezuela, el señor Juan de Jesús Montilla. Tengo
la seguridad que la presencia de estos dos Representantes contribuirá a la labor de
nuestra reunión y será un sustantivo apoyo a sus labores, Señor Presidente, .

    Gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias a usted, señor Delegado.

    Ofrezco la palabra.

    -Aplausos.

    … De esta manera, pues, quedan integradas las autoridades.

    Ofrezco la palabra a la señora Canciller de Chile, Soledad Alvear.

    Delegación de CHILE (Soledad Alvear Valenzuela). Muchas gracias, Señor
Presidente.

    Deseo agradecer el voto de confianza a la delegación que ha hecho la
presentación de esta postulación a la Vicepresidencia y a todos los que han
apoyado; esperando, desde luego, poder realizar una fructífera labor en el día de
hoy en un momento tan especial en el cual estamos celebrando veinte años en un
primer año de un nuevo Siglo, en el cual no me cabe la menor la duda que el signo



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  de la integración entre nuestros países será el sello que motivará el trabajo de
  todos nosotros.

      Muchas gracias.

      PRESIDENTE. Muchas gracias a usted.

      Ofrezco la palabra.

      Señor Ministro de Comercio de Venezuela, señor Montilla. Tiene usted la
  palabra.

      Delegación de VENEZUELA (Juan de Jesús Montilla). Agradecemos, muy de
  veras, esta designación a nombre de nuestro Canciller, el doctor Vicente Rangel.
  Tengan la seguridad de que vamos a poner todo nuestro empeño para que hoy y
  siempre tengamos el mejor de nuestros aportes para que ALADI cumpla a plenitud
  sus propósitos.

      PRESIDENTE. Muchas gracias.

       La Presidencia advierte que de esta manera hemos ya cumplido el capítulo
  relativo a elección de autoridades, por lo cual pasaríamos de inmediato al tema
  siguiente.

3. Aprobación de la agenda.

      … Entiende la Presidencia que obra en poder de los señores Ministros,
  Representantes, el texto del programa correspondiente a nuestra agenda de
  trabajo. De manera pues que si no hay observaciones la daríamos por aprobado
  con vuestro asentimiento.

      Queda aprobada, entonces, la agenda.

4. Orden de votación nominal.

      … De conformidad con el artículo 11 del Reglamento debe de procederse en la
  forma de estilo.

      Ruego pues que se dé cumplimiento a este requisito.

      - Se procede al sorteo.

      SECRETARIO GENERAL. Del resultado del sorteo surge el siguiente orden de
  votación nominal, Señor Presidente: Argentina, Bolivia, Uruguay, Cuba, Paraguay,
  Brasil, Perú, Venezuela, Ecuador, Chile, México y Colombia.

      PRESIDENTE. Queda de esta manera, entonces, aprobado, dado a conocer
  por consiguiente el orden de la votación nominal al que ceñiremos nuestros
  trabajos, efectuado, como se acaba de hacer el sorteo correspondiente.

      De inmediato concedo la palabra al señor Secretario General, Embajador
  Rojas, a los efectos de que pueda dirigirse a este Consejo.




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5. Análisis del proceso de integración regional con miras a su profundización y
consolidación.

      SECRETARIO GENERAL. Muchísimas gracias, Señor Presidente.

      Señor Presidente; Señores Ministros y Jefes de Delegación; Señores
  Delegados; Señores Representantes de Países y Organismos Observadores;
  Señores Secretarios Generales Adjuntos y demás funcionarios de la Secretaría
  General; Señoras y Señores:

      Señor Presidente: Permítaseme, en nombre de la Secretaría General, y en el
  mío propio, felicitarlo por su designación, así como también a los Señores
  Vicepresidentes, y comprometer nuestro apoyo para el mejor desempeño de las
  funciones que les han sido encomendadas.

      Constituye, para nosotros, un alto honor la suerte que nos ha deparado el
  destino que a poco de cumplir diecisiete meses en ejercicio de la Secretaría
  General, se reúna por decimaprimera vez el Consejo de Ministros, Órgano Supremo
  de la Asociación, y precisamente en momentos de conmemorar el vigésimo
  aniversario de la suscripción del Tratado de Montevideo 1980. Asimismo, esta
  conmemoración se engalana con la próxima presencia del Señor Presidente del
  país sede y la participación por primera vez de la República de Cuba, la cual se
  incorporó a la ALADI el 26 de agosto del año pasado.

       No pretendemos, por cierto, hacer un balance de estos primeros veinte años
  de vigencia del Tratado, ni mucho menos de los primeros cuarenta años de
  esfuerzos integracionistas desplegados por los países que comparten la mesa que
  ahora nos congrega. Procuraremos, sí, presentarles un balance de la evolución
  reciente del proceso de integración en la región y de cuáles son, a juicio de la
  Secretaría General, las perspectivas del mismo en el futuro inmediato.

       Como es de todos conocido, el año 99 estuvo signado por los efectos de la
  crisis financiera itinerante que comenzara su travesía en 1994 y que luego de un
  amplio recorrido por varios continentes arribara, nuevamente, al nuestro. Como
  consecuencia de su reaparición, la mayoría de los países miembros debieron
  enfrentar un proceso recesivo que si bien persiste en alguno de ellos, en términos
  generales, ha sido superado, lo cual ha permitido pronosticar que las economías de
  los países de la Asociación podrían crecer en promedio un 4% durante el presente
  año.

      Ese comportamiento de la economía regional incidió negativamente sobre la
  evolución del proceso de integración. En efecto, el comercio intrarregional que en
  1997 había alcanzado la cifra récord de 46 millardos de dólares, equivalentes al
  20% del comercio exterior total de los países miembros, disminuyó a 37 millardos
  en el año 99, lo cual se tradujo en que la disminución del intercambio en el bienio
  98-99 fuese semejante al de la caída del comercio experimentada en el bienio 82-
  83, en el cual se ponen más que de manifiesto los efectos de la crisis de la deuda
  externa. Esta evolución del comercio intrarregional contrastó abiertamente con la
  del comercio global de los países miembros, cuyas exportaciones, luego de la
  disminución ocurrida en 1998, registraron un gran aumento en 1999, al tiempo que
  en ese año se reducían sus importaciones. De esa manera, la región ha tenido, por
  quinta vez en la década, un saldo favorable en su comercio global de 10 millardos
  de dólares.




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    La recesión enfrentada por la mayoría de los países incidió, también, en la
dinámica de las negociaciones que habían emprendido desde comienzos de los
años 90 en procura de la integración de la región. Ello explica que durante el año 99
apenas si se pudo registrar la culminación de las negociaciones y posterior
suscripción del acuerdo entre Brasil y cuatro de los países andinos; la ampliación
del acuerdo entre Chile y México; y, hacia fines de año, la ampliación también del
acuerdo entre México y Uruguay.

     No obstante esa pérdida de dinamismo del proceso negociador durante 1999,
cabe destacar que los compromisos adquiridos en los diferentes acuerdos vigentes
no fueron alterados. Por el contrario, no sólo se ha continuado con la aplicación de
los cronogramas de liberación pactados, sino que se avanzó en las negociaciones
de temas relativas a la integración energética, el sector automotor y la solución de
controversias. En ese sentido, y a pesar de reconocer que la evolución del comercio
debió de enfrentar una serie de dificultades que requirieron de la activación de los
mecanismos de solución de controversias previstos en varios de los acuerdos, hay
que destacar que los resultados fueron cabalmente aceptados por los países
involucrados y restituidas las condiciones de acceso a los mercados pactadas en
los mismos. Ello ha contribuido a brindar seguridad jurídica y transparencia a los
procesos dando, paralelamente, creciente confianza a los operadores económicos
de los países. Estos hechos ponen de manifiesto la voluntad política de los
Gobiernos de consolidar y profundizar el proceso de integración en la región.

     Igualmente, durante 1999 se acentuó la tendencia que privilegia los avances en
la integración regional a través de acuerdos entre pares o grupos de países antes
que mediante acuerdos multilaterales o de carácter regional. En efecto, en el ámbito
de la normativa común, apenas se alcanzó a consolidar las diversas disposiciones
existentes sobre el Régimen de Origen. Adicionalmente, debe señalarse que se
profundizó la tendencia a una menor utilización del Convenio de Pagos y Créditos
Recíprocos. En los hechos, debido a los cambios en el entorno financiero y de la
operatividad bancaria, un creciente volumen de transacciones se canaliza por
mecanismos ajenos a los previstos en el Sistema. Sin perjuicio de lo señalado, aún
subsisten las ventajas que, en especial, brinda el Convenio a la actividad comercial
de las pequeñas y medianas empresas.

     Más allá del ámbito comercial, en el contexto de la ALADI se han establecido
acuerdos orientados a promover, entre otros, la integración cultural, educacional,
científica y tecnológica, la superación de los obstáculos técnicos al comercio y el
intercambio de semillas. Los avances registrados en estos acuerdos han sido de
poca relevancia; ejemplo de ello es que en el “Acuerdo Marco para la Promoción
del Comercio mediante la superación de obstáculos técnicos al comercio” ni
siquiera ha sido posible conformar la Comisión Administradora del mismo. Por la
importancia que revisten esos acuerdos, es necesario resaltar la necesidad de
acometer las acciones requeridas para su instrumentación.

     Por otra parte, en el ámbito de la integración física, cabe destacar los esfuerzos
que están siendo realizados con el objetivo de potenciar las ventajas de los
mercados integrados a través de un mejoramiento de la calidad de los servicios de
transporte en la región y de la infraestructura de apoyo. En ese sentido, y en
cumplimiento del mandato de la Conferencia de Ministros de Transportes, Obras
Públicas y Comunicaciones de América del Sur, la Secretaría General, con el apoyo
financiero de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y del Fondo Pérez
Guerrero, y contando con la participación, entre otros organismos, de la Secretaría
General de la Comunidad Andina (CAN) y del Instituto para la Integración de
América Latina y el Caribe (INTAL), está coordinando el desarrollo del Proyecto


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“Diagnóstico del Transporte Internacional y su Infraestructura en América del Sur”
(DITIAS). Los resultados serán presentados en la VI Reunión de la Conferencia,
prevista para el mes de noviembre próximo. De igual manera, y sobre esta
temática, este proyecto se constituye en un elemento relevante para las
deliberaciones de la Cumbre de Presidentes de América del Sur convocada por el
Señor Presidente Fernando Henrique Cardoso, a la cual la Secretaría General ha
sido invitada.

     Es importante señalar que ya en 1999, pese a las repercusiones de la recesión
sobre la dinámica de las negociaciones antes mencionada, se iniciaron algunas que
culminaron el presente año. En ese sentido, Argentina y cuatro de los países
andinos (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) suscribieron un acuerdo que entró
en vigencia el 1° de este mes. Asimismo, Paraguay y Uruguay iniciaron
recientemente negociaciones con esos mismos países andinos, dentro del mismo
formato. Por su parte, Brasil y México alcanzaron un acuerdo relativo al sector
automotor, el cual entró en vigencia en mayo pasado, y continúan negociando un
acuerdo de preferencias arancelarias.

    Asimismo, continúa brindándose cooperación en favor de los Países de Menor
Desarrollo Económico Relativo (PMDER), a través de programas orientados a
mejorar la competitividad internacional de algunos de sus sectores productivos y la
promoción de sus exportaciones, así como la formación de recursos humanos. Se
ha contado para ello con la valiosa cooperación de Brasil, Colombia, Chile, México,
Perú y Uruguay.

    En lo relativo a los acuerdos subregionales, en el marco de la consolidación del
proceso de integración de la Comunidad Andina (CAN) se debe resaltar el
establecimiento de plazos para la puesta en funcionamiento del Mercado Común.
Asimismo, en el ámbito político, los Cancilleres suscribieron en junio del presente
año, el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cartagena relativo al “Compromiso de la
Comunidad Andina por la Democracia”. En el contexto del MERCOSUR, entre los
logros se debe subrayar la creación de un Grupo de Trabajo para el “Seguimiento
de la Coyuntura Económica y Comercial”, como un importante paso con miras a
avanzar hacia la coordinación de políticas macroeconómicas.

     En la agenda externa de los países de la región, en las negociaciones con
Centroamérica, se destacan la reciente suscripción del Tratado de Libre Comercio
entre México y los países del Triángulo del Norte (Honduras, Guatemala y El
Salvador), el cual debería entrar en vigor a partir del 1° de enero de 2001, así como
el Acuerdo de Libre Comercio alcanzado en 1999 entre Chile y Costa Rica, y el
inicio de las negociaciones entre la Comunidad Andina y los países del Triángulo
del Norte.

    En el contexto del relativo dinamismo de las relaciones entre América Latina y
el Caribe, por una parte, y la Unión Europea, por la otra, cuyo punto culminante fue
la celebración de la Primera Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de ambas
regiones, el logro más importante lo constituyó la suscripción del Tratado de Libre
Comercio entre México y la Unión Europea, el cual entró en vigencia el 1° de julio
pasado. Igualmente, Chile y el MERCOSUR han iniciado y continuado
negociaciones orientadas en ese sentido.

     Respecto a las negociaciones para la conformación del Area de Libre Comercio
de las Américas (ALCA), durante 1999 se avanzó conforme a lo programado, en
particular, en aquellos aspectos vinculados con la preparación de las
negociaciones. En la etapa actual, que se extiende hasta abril de 2001, se


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preparará la estructura general del acuerdo y serán elaborados, por parte de los
Grupos de Negociación, los borradores de sus respectivos capítulos.
Probablemente, en el futuro próximo, la dinámica del proceso negociador se
incrementará y, a partir de entonces, el mismo implicará un mayor grado de
compromiso para los países participantes.

    Por último, a fines de 1999 se produjo en el ámbito de la Organización Mundial
del Comercio (OMC), la suspensión de los trabajos de la III Conferencia Ministerial
de Seattle, al no lograrse consenso para el lanzamiento de una nueva Ronda
Multilateral. La Secretaría General seguirá el curso de los acontecimientos con el
propósito de apoyar a los países miembros ante un eventual lanzamiento de una
nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales.

     Teniendo en cuenta la evolución reciente de la economía mundial, del comercio
intrarregional y de la dinámica del proceso de integración se vislumbran con cierto
optimismo las perspectivas inmediatas del proceso de integración.

     En el ámbito internacional, se estima un crecimiento de la economía mundial
del 4,75% para este año, acompañado por una reducida inflación y tasas de interés
algo más altas pero aún moderadas. Asimismo, se espera una mejoría del sector
externo en varios países de la región, a raíz del alza de los tipos de cambios reales
y de la recuperación de los precios de algunos productos básicos. Este escenario
supondría, además, el inicio de una tendencia hacia la normalización de los
mercados internacionales de capitales, permitiendo prever una mayor estabilidad de
los mismos.

    En el ámbito regional, las perspectivas de evolución del comercio intrarregional,
en caso de mantenerse las actuales tendencias, parecerían también prometedoras.
En efecto, con base en la información disponible para siete países miembros, el
comercio intrarregional creció en un 25% durante el primer trimestre del presente
año con respecto al mismo período del año anterior. En ese sentido, cabe destacar
que los participantes de los acuerdos de tercera generación y de los países
signatarios de la Comunidad Andina, representan una parte muy sustancial de ese
comercio; y, que los compromisos asumidos entre los mismos permitirán, hacia el
año 2005, estructurar amplias áreas de coincidencia derivadas de una liberación del
85% del universo arancelario, equivalente al 80% del comercio intrarregional, lo
cual contribuirá a la convergencia hacia el libre comercio en la región.

     El desarrollo del proceso de integración hasta el momento, que ha contribuido a
generar una gran dinámica del comercio y la inversión, ha creado una sólida
estructura de relaciones, que constituye un invalorable activo de gran sustento para
el propio proceso. No obstante, esta estructura resulta todavía vulnerable a los
avatares económicos externos, aunque haya sentado algunas bases para un círculo
virtuoso de integración y crecimiento. En efecto, la integración comercial y
productiva ha extendido su influencia a otros ámbitos como el social, el tecnológico,
el de la energía, la infraestructura física, el transporte y la logística. La
profundización de la integración en estos ámbitos revierte, a su vez, en los campos
comercial y productivo, con lo cual se realimenta el proceso.

     Más allá de la vulnerabilidad financiera, la cual se materializa a través del peso
de la deuda externa y los movimientos de capitales, se trata de una de índole
estructural caracterizada por la debilidad manifiesta de los sectores productivos.
Esta situación se traduce en recurrentes ciclos de crecimiento y de crisis externa,
los cuales conducen a repetidos ajustes que han acumulado una significativa deuda
social. De esa manera, la vulnerabilidad estructural impide una mejor inserción


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internacional de los países de la región, al tiempo que determina un límite en la
participación del comercio intrarregional en el global, la cual no ha podido superar
20% de ese comercio. En ese sentido, resulta ilustrativo, en principio, el hecho que
las preferencias mutuamente concedidas entre los países de la ALADI no están
influyendo, todavía, sobre una porción mayoritaria del intercambio entre los mismos,
lo cual resulta aún más grave si se considera, por un lado, que el universo
arancelario a negociar se está agotando y que, por el otro, se encaran
negociaciones comerciales de gran importancia tanto en el ámbito hemisférico
como en el mundial.

     La integración regional debe y puede ser un elemento gravitante para la
superación de esta vulnerabilidad, para lo cual deberá tornarse en un proceso
sustentable. Esto requiere un esfuerzo de articulación de intereses en torno a lo
productivo y lo comercial, en los ámbitos científico y tecnológico, de infraestructura
y transporte, de energía, pero adoptando, a su vez, un enfoque de largo plazo hacia
una revolución educativa que apoye la identidad cultural de nuestros pueblos. Sólo
un gran esfuerzo de cooperación política podrá ser garantía de éxito en esta tarea,
revalorizando, así, el principio de la solidaridad, esencial a todo proceso de
integración.

     Este desarrollo del proceso en amplitud y profundidad, necesariamente
involucra, de forma creciente, el conjunto de la sociedad, con lo cual el mismo
adquiere un carácter cada vez más participativo a través de la vinculación activa de
los grupos que son relevantes para el mantenimiento y ampliación de la base social
en que se apoya el movimiento de integración. Se trata de establecer un nuevo
relacionamiento entre el Estado y los grupos empresariales, laborales, académicos
y políticos en las instancias de concepción y ejecución de las acciones y programas
de integración.

    De esa manera, se abriría así, el camino hacia un proceso de integración
sustentable, el cual trascendería ampliamente los ámbitos comerciales,
potenciando la articulación de intereses en torno a lo productivo, el equilibrio
ambiental, considerando la biodiversidad y haciendo a la sociedad beneficiaria en
su conjunto del proceso.

     La misión de la ALADI en la definición y desarrollo de ese proyecto sustentable
es fundamental. Ello implica la adecuación de sus acciones a las nuevas realidades
del siglo XXI. Más allá de la necesidad de profundizar algunos de los temas del
actual Programa de Actividades, la Secretaría General considera esencial la
inclusión de otros como la promoción de comercio y de las inversiones hacia
sectores productivos e intensivos en conocimiento así como la facilitación del
comercio y el acceso a las nuevas tecnologías de información, acordes con los
desafíos que enfrentan los países de la región.

    Señor Presidente, Señores miembros del Consejo:

    En consonancia con los esfuerzos que están siendo realizados por los
Gobiernos de la región en materia de responsabilidad fiscal, la Secretaría General
está modernizando su sistema de gestión y efectuando una racionalización de su
estructura administrativa que se traducirá para el próximo año en una reducción
cercana al 10% del presupuesto de la Asociación. Ello redundará en una reducción
de los aportes de los países miembros al financiamiento de ese presupuesto.
Asimismo, en un esfuerzo conjunto con los funcionarios de la Secretaría General,
se están alcanzando mayores niveles de eficiencia y se ha optimizado el uso de sus
recursos.


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     En ese sentido, nuestras acciones conducirán al perfeccionamiento del apoyo
técnico brindado a los países de forma de contribuir a garantizar los avances en los
diferentes ámbitos del proceso de integración, hasta alcanzar el objetivo final del
establecimiento de un mercado común latinoamericano.

    Muchas gracias, Presidente.

    PRESIDENTE. Agradezco al señor Secretario General su intervención y
ofrezco la palabra, creo que la ha solicitado el señor Canciller de la República
Argentina, señor Rodríguez Giavarini; tiene usted la palabra.

    Delegación de la ARGENTINA (Adalberto Rodríguez Giavarini). Muchas
gracias, Señor Presidente.

   Señor Presidente del Consejo, señores Cancilleres y Ministros, Señores
Representantes Permanentes, señor Secretario General, Señores Secretarios
Generales Adjuntos, señoras, señores, amigos todos:

    Quisiera felicitarlo a usted, Señor Presidente, y a los demás integrantes de la
Mesa por haber sido electos para conducir nuestras deliberaciones en el día de la
fecha.

     Quiero especialmente saludar el ingreso de la República de Cuba y quisiera
también aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos los que hicieron
posible la concreción de esta reunión, en particular a los Jefes de Representación y
a la Secretaría General por la preparación de los valiosos documentos distribuidos y
la excelente noticia administrativa que nos acaba de brindar el señor Secretario
General. Todos los Ministros de Economía y Presidentes la valorarán igual que
todos nosotros.

    Nuestro beneplácito por la conmemoración de los veinte años de la suscripción
del Tratado de Montevideo 1980, que ha dado lugar a la creación de esta
Asociación y que tiene fundamentos sustanciales: la labor llevada a cabo por la
ALADI a lo largo de estas dos décadas, nos ha permitido contar hoy con uno de los
más importantes acervos jurídicos de la región, facilitando así las transacciones
comerciales entre nuestros países al perfeccionar y enriquecer las normativas
generales y particulares en cumplimiento de los objetivos del Tratado de
Montevideo. Consecuentemente, estamos convencidos de que la continuidad del
trabajo en esta dirección nos permitirá consolidar el desarrollo en paz y la
democracia en nuestra región.

     Señor Presidente: coincidimos, en términos generales, con el diagnóstico
efectuado por la Secretaría General con relación a la evolución del proceso de
integración regional. No obstante, quisiera hacer especial hicapíe en que para
nuestro país el balance de este proceso, a pesar de las crisis que nos afectaron, ha
sido claramente positivo y, desde nuestra perspectiva, exitoso.

    Para la Argentina la integración regional es un objetivo prioritario de su política
exterior, de carácter permamente y como tal desvinculado de los altibajos
coyunturales y como política de estado aprobado por todo el espectro político de la
República en el lugar que corresponde en el Congreso de la Nación.

    La dinámica del proceso de integración hizo que los países de la región se
plantearan como meta una inserción más competitiva en el mercado internacional,


                                        11
suscribiendo acuerdos de alcance parcial con estadios superiores de integración, a
fin de revalorizar sus espacios económicos y permitir a sus empresarios alcanzar un
mayor grado de competitividad.

     La flexibilidad del Tratado de Montevideo demostró ser suficiente para permitir
y acompañar el desarrollo de los distintos esquemas subregionales y también los
bilaterales que adoptaron sus países miembros, posibilitando a la Asociación
asumir un importante papel en apoyo de nuestras negociaciones.

    En este contexto, quisiera destacar que el MERCOSUR, uno de los objetivos
estratégicos de mayor envergadura para mi país, se insertó en sus aspectos
comerciales en la normativa de la ALADI, que brindó su “paraguas jurídico” ante la
OMC.

     Actualmente, mi Gobierno no sólo ha reiterado la voluntad de continuar
priorizando esta visión estratégica sino que ha redoblado sus esfuerzos y está
comprometido en su relanzamiento, para dotar al MERCOSUR de instrumentos y
políticas que hagan de nuestro esquema de integración un eficiente espacio
económico ampliado en el que permanezcan inalterables los valores de la
democracia y del regionalismo abierto, como se pudo apreciar en las coincidencias
de la última Cumbre de Presidentes en Buenos Aires.

     Cuando me refiero al regionalismo abierto quiero decir que el MERCOSUR no
es excluyente; por el contrario, ha generado acuerdos con muchos de los países de
la región, que esperamos muy pronto se amplíen a todos. Esta aspiración ha sido
puesta de manifiesto en la Decisión 32 aprobada recientemente en la Cumbre de
Buenos Aires, por la cual el MERCOSUR espera reiniciar las negociaciones con la
Comunidad Andina y con México, con vistas a suscribir sendos acuerdos,
tendientes a regular las relaciones comerciales preferenciales entre el MERCOSUR
y el CAN, y el MERCOSUR y México, a más tardar el 31 de diciembre de 2001.

    Para este fin, nuevamente es la ALADI quién brinda los mecanismos jurídicos
para que en su ámbito el MERCOSUR pueda relacionarse con el resto de los
países miembros y profundizar la integración regional prevista en su instrumento
constitutivo.

     Por otra parte, la importancia que mi país le asigna al Tratado de Montevideo
deriva también –y muy especialmente- de que, en su artículo primero, establece
que la integración debe encaminarse a promover el desarrollo económico-social
armónico y equilibrado de la región. Así, el Tratado trasciende los aspectos
comerciales y accede a la búsqueda de un desarrollo con equidad, contribuyendo al
bienestar de nuestros ciudadanos que son, en definitiva, los destinatarios de los
beneficios que podamos alcanzar.

     Señor Presidente, hoy estamos recogiendo los resultados de la fuerte
convicción política que alentó a nuestros países cuando establecieron el Tratado de
Montevideo, resultados que se tradujeron en la conformación de un entramado
jurídico que regula las relaciones económicas y comerciales de los países
miembros y que será la base de una futura normativa regional.

    Desde el punto de vista de la evolución del proceso de integración es
fundamental remarcar algunos hechos que generaron un cambio cualitativo en la
orientación del programa de integración regional.




                                       12
      En primer lugar, debe destacarse el año 1983 como un punto de inflexión en
este proceso, ya que entonces concluyeron las negociaciones del denominado
patrimonio histórico de la ALALC. A partir de ese momento, y amparados en las
negociaciones de acuerdos de alcance parcial, los países miembros avanzaron en
la liberalización de los mercados y en la complementación de sectores básicos de
sus economías.

     En segundo lugar, el proceso de reformas iniciado en la década de los 90 en
toda América Latina, sustentado en la apertura económica, la reconsideración del
papel del Estado, la mayor participación del sector privado como dinamizador del
crecimiento, y la aplicación de criterios de eficiencia y competitividad, actuó a favor
de la redefinición de los alcances de la integración, superando el concepto
tradicional de áreas de libre comercio y sus esquemas de negociación de
preferencias, por el acuerdo o acuerdos de nuevas generación, en los que la
complementación económica abarca temas nuevos como servicios, inversiones,
integración física y complementación energética, entre otros muy significativos.

     Por ello, la evolución tradicional del proceso de integración en la ALADI, que
buscaba la coincidencia en una normativa común a través de los acuerdos
regionales se orientó, como decíamos, hacia una convergencia entre los diferentes
esquemas parciales, sean bilaterales o subregionales. Estas iniciativas de tipo
subregional o parcial no sólo tienen un origen y un objetivo político que se basa en
el propio Tratado de Montevideo 1980, sino que también responden a motivaciones
compartidas de carácter histórico, cultural y social, apuntalando el éxito del actual
proceso de integración regional.

    Por ello, a nuestros entender, la ALADI ha sido y es un factor dinamizador del
proceso de integración mediante la posibilidad de suscribir acuerdos parciales, cuyo
entrecruzamiento ha conformado una trama con vitalidad suficiente como para
constituir un pilar importante de la integración regional.

    Señor Presidente: en la actualidad, frente al fenómeno de la globalización, los
procesos de integración subregionales, regionales y hemisféricos deberán ofrecer
respuestas concretas y oportunas a las necesidades de nuestros pueblos.

    Por lo tanto, nuestro apoyo al regionalismo abierto incluye la promoción del
desarrollo económico con equidad social, el fortalecimiento de las relaciones
económico-comercial, el ordenamiento financiero y un papel destacado para el
empresariado como dinamizador y protagonista de este proceso.

     En este contexto, consideramos que si bien en las negociaciones para la
construcción del ALCA está presente la posibilidad de absorción de algunas
iniciativas parciales originadas en la Asociación, los procesos de integración entre
los países de la ALADI tienen su propia autonomía, responden a las necesidades
específicas de nuestros países, disponen de cronogramas de liberalización de
comercio, y de normativas que alcanzarán un extraordinario avance antes del 2005,
constituyendo un patrimonio para la toda la región.

    Señor Presidente: debemos estar preparados para encarar adecuadamente los
desafíos que surgen como consecuencia de la globalización . Por ese motivo,
quisiera destacar lo expresado por nuestros primeros mandatarios en la Cumbre de
Cartagena en el sentido de que debemos promover el lanzamiento de una nueva
ronda de negociaciones comerciales en la OMC, de carácter global e integral, sin
exclusión de sector alguno, a fin de contribuir a la reducción efectiva de las barreras
arancelarias y no arancelarias tanto en bienes como en servicios. Esta nueva ronda


                                        13
deberá contemplar los temas agrícolas, tan sensibles para nuestras economías en
desarrollo y, en general, crear condiciones de acceso libre y transparente a los
mercados, en especial a los de los países desarrollados.

    Resulta, entonces, indispensable reforzar nuestro compromiso con el sistema
multilateral de comercio, el regionalismo abierto y la intensificación de las relaciones
económicas entre las distintas regiones del mundo en condiciones de equidad.

     Señor Presidente, considero que para participamos hoy en un encuentro de
suma trascendencia. Por esa razón es oportuno reflexionar sobre el papel de la
Asociación mediante comentarios sobre cómo en nuestro caso visualizamos su
futuro inmediato.

     Desde el punto de vista jurídico, la Asociación es el foro rector por excelencia
de la integración regional. Debemos trabajar para actualizar su agenda de manera
que se puedan impulsar en su ámbito acciones que tiendan a consolidar y superar
los avances que en materia de integración hemos logrado. Así, ALADI, estimamos
que deberá apoyar a los países miembros en sus negociaciones sí en el marco de
la Asociación o en el ALCA, o en otra negociación con otros bloques regionales.

    Trabajar en la articulación y convergencia de los acuerdos, a fin de conformar
una zona de libre comercio latinoamericana.

     Propender al desarrollo de la complementación en las áreas de transporte e
integración física que son de vital importancia.

    Analizar el papel de la ALADI, en sí misma en el esquema ALCA, a partir del
2005. Y acá, si me permite, todos en forma formal o informal estamos haciendo
comentarios muy concretos sobre el ALCA plus. Esto debe ser reflexionado
profundamente, mirado hacia delante e integrado dentro de la normativa y del
esquema que correspondiere.

     Facilitar la participación del sector privado en los esquemas previstos en el
marco de la ALADI, estimulando su interés en el desarrollo de los procesos de
integración.

      Consideramos que la ALADI posee una destacada capacidad para hacer frente
a las nuevas modalidades y tendencias que se desarrollan en materia comercial en
el actual milenio. Me refiero, concretamente, como usted ya lo hizo, señor
Secretario General, al comercio electrónico. Debemos crear ahora normas que
faciliten su desarrollo y proveer medios de cooperación para que esta valiosa
herramienta esté al alcance de todos nuestros ciudadanos y lo digo con particular
énfasis habida cuenta de las asimetrías observadas en esta materia, especialmente
en el mundo y en la necesidad de que de ninguna manera Latinoamérica pierda en
esto ni un minuto más ni espacio singular.

     Señor Presidente: la Argentina considera que el Tratado de Montevideo 1980, a
través de sus instituciones, ha proporcionado los mecanismos adecuados para
avanzar desde la creación de áreas de preferencias hasta estadios más profundos
de integración, como la Comunidad Andina, el MERCOSUR, el Grupo de los Tres, y
los acuerdos bilaterales para la constitución de zonas de libre comercio.

    Por ese motivo, estoy convencido de que este decimoprimer Consejo de
Ministros de la Asociación constituye una magnífica oportunidad para reafirmar



                                         14
  nuestro convencimiento de que este camino se ha forjado a partir de la ALADI, a la
  que hemos dado en llamar la Casa de la Integración.

      Sin duda la ALADI ha vigorizados nuestras raíces culturales e históricas
  comunes y, al mismo tiempo, se ha constituido en el paradigma de nuestra
  vocación integradora.

       Es por eso que hoy podemos afirmar que gracias a la visión de los legisladores
  que idearon el Tratado de Montevideo 1980 y a la voluntad renovada de nuestros
  países para continuar y perfeccionar su mandato hemos podido plasmar en realidad
  los interese y valores compartidos por nosotros que componen nuestra pertenencia
  indeclinable a Latinoamérica.

       Muchísimas gracias.

- Aplausos.

      PRESIDENTE. Agradezco al señor Ministro de Relaciones Exteriores de
  Argentina su intervención.

      Ofrezco la palabra a la delegación de México, en la persona del señor Herminio
  Blanco, Secretario de Comercio y Fomento Industrial.

       Tiene usted la palabra, señor representante.

       Delegación de MEXICO (Herminio Blanco). Muchas gracias, Señor Presidente.

      Señor Presidente, señora Canciller; estimados Ministros; estimados colegas;
  señor Secretario General de nuestra Asociación;

      Inicio expresando mi beneplácito por la presencia de nuestro nuevo socio:
  nuestros amigos de Cuba.

      Esta celebración de los primeros 20 años de la ALADI, considero que es una
  buena oportunidad para reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de
  nuestra Asociación.

      En esta oportunidad de diálogo veo, quiero expresarles un poco preocupado, la
  ausencia de algunos colegas en esta que yo considero una oportunidad muy
  importante para la Asociación.

       Llegamos, en México, satisfechos de nuestros avances hacia la integración en
  América Latina. Hemos negociado tratados de libre comercio con diez países de
  nuestra América Latina. Y el día de hoy en nuestra América Latina Continental o
  estamos negociando un tratado de libre comercio o hemos ofrecido, yo diría
  insistido en negociar, tratados de libre comercio con todos los países de la América
  Latina Continental.

      En lo que se refiere a ALADI, considero que estos 20 años han sido años de
  logros, y logros profundos hacia la integración de nuestro Continente.

      El día de hoy me gustaría simplemente referirme a lo que yo considero son los
  dos más grandes desafíos que enfrenta nuestra Asociación.




                                         15
     El primero de ellos, como muy bien decía nuestro amigo el Canciller de
Argentina, casi todos nosotros aquí en ALADI estamos envueltos en acuerdos ya
sea bilaterales o subregionales que van más allá de la ALADI. Y en ese sentido
nuestra Asociación, aún cuando tiene esta flexibilidad, se ha quedado rezagada con
respecto a la realidad de integración de nuestro Continente. Esta es una tarea que
yo considero que debe ser de corto plazo para lograr que la disciplina y la apertura
en nuestra Asociación alcancen a lo que ya tenemos como la realidad de
integración en nuestro Continente.

     Y el segundo desafío es también que casi todos los aquí presentes, con la
excepción de nuestros amigos de Cuba, estamos envueltos en esta iniciativa para
crear una gran área de libre comercio en todo nuestro Continente. Y la pregunta es,
si esto llega a suceder, que todos así lo deseamos, creo yo, y si tenemos un área
de libre comercio para el año 2005, la pregunta fundamental es: ¿qué será de
ALADI en ese momento? dejará ALADI de tener vigencia?. Yo espero, como estoy
convencido, como todos nosotros esperamos, que no sea así. Pero para ello
debemos de tener visión, liderazgo y decisión para que ALADI vaya más allá que
ALCA en lo político, en lo económico y en lo comercial.

     Señor Presidente, estimados colegas, yo creo que es fundamental tomar estas
dos tareas: eliminar el rezago de la ALADI frente a la realidad de América Latina. Y,
el segundo, diseñar el camino para que ALADI vaya mucho más allá que el ALCA.
Necesitamos trabajar entre nosotros con los expertos que tenemos aquí, los
Representantes de los diferentes países, pero yo propongo, y propongo muy
seriamente, que es fundamental traer también expertos de fuera de la ALADI; un
grupo de expertos que nos ayuden a trazar este camino hacia los nuevos veinte
años de ALADI; que nos permita que ALADI siga siendo un elemento fundamental
en el siempre creciente proceso de integración de nuestros países, de nuestra
América Latina.

    Muchas gracias.

    - Aplausos.

    PRESIDENTE. Agradezco al señor Representante de México su intervención.

    Ofrezco la palabra al señor Ministro de Estado, ad interim, de Relaciones
Exteriores de Brasil, Embajador Seixas Correa, tiene usted la palabra.

    Delegación del BRASIL (Luiz Felipe de Seixas Correa). Gracias, señor
Presidente.

    Señores Ministros, queridos colegas: antes que nada yo quería manifestar
nuestra satisfacción por verlo a usted en la Presidencia de nuestros trabajos. La
coordinación de Uruguay, más que una tradición que se afirma, es también un
reconocimiento de todos nosotros a vuestra generosidad como país sede de esta
Asociación.

    Al conmemorar los veinte años de la ALADI, Brasil desea reafirmar
solemnemente su compromiso con el proceso de integración regional que, con
autonomía y fuerzas propias, se desarrolla en el marco del Tratado de Montevideo
1980.




                                       16
    Es un proceso particularmente exitoso para todos nuestros países. Así lo
demuestran los flujos de comercio, la intensidad de los vínculos económicos y las
excelentes relaciones que prevalecen en la región.

    Hoy, en América Latina, la integración dejó de ser una figura de retórica. Es
una realidad irreversible que está respaldada por la sociedad civil y se ha
convertido en el tema central de las políticas de gobierno y elemento catalizador del
desarrollo económico y social de nuestra región.

     El intercambio con los países miembros de la Asociación ocupa espacios cada
vez más significativos en el contexto de nuestras relaciones comerciales. Brasil es
el principal mercado regional de destino para la mayoría de nuestros socios de la
ALADI. Absorbemos casi un tercio de las ventas intrarregionales. Somos el principal
destino de las exportaciones regionales de alimentos, de materias primas de origen
agrícola, de combustibles y de productos minerales y metálicos.

    La importancia de este comercio intrarregional para mi país da sustancia y
refuerza nuestra vocación integracionista que está respaldada constitucionalmente
por el precepto que identifica la integración latinoamericana como un objetivo
fundamental del país. y es de esa perspectiva que reitero el compromiso
permanente del Gobierno brasileño con la creación de un espacio económico
ampliado en la región.

     Con nuestros socios de MERCOSUR, estamos construyendo una unión
aduanera. Nos integramos y bajo el principio del regionalismo abierto, buscamos
relacionarnos cada vez más con otros países y bloques de la región. Las decisiones
de la última Cumbre en Buenos Aires apuntalan el relanzamiento del MERCOSUR y
sientan las bases para una agenda intensa de negociaciones con los países de la
ALADI.

      Con Chile y Bolivia mantenemos ya una relación privilegiada, encauzada hacia
la liberalización total del comercio y su incorporación plena en el MERCOSUR. En
el caso de Chile, en seguimiento a las conversaciones mantenidas en ocasión de la
visita del Presidente Lagos a Brasil, ya están en curso los procedimientos
preliminares según la sistemática establecida en el ámbito del MERCOSUR.

     Con los países de la Comunidad Andina, Brasil firmó el año pasado un acuerdo
de preferencias fijas. Con nuestros socios de MERCOSUR, trabajaremos a favor
del lanzamiento de negociaciones con el bloque andino de un acuerdo de libre
comercio que entre en vigencia antes de fines del 2001.

    Con México estamos negociando un acuerdo bilateral de preferencias fijas que
consideramos como etapa previa a la negociación de un acuerdo de libre comercio
entre MERCOSUR y México, que deseamos también concluir en el 2001.

    Con Cuba, miembro más nuevo de la Asociación, a quién doy la más cordial
bienvenida también en esta reunión del Consejo, MERCOSUR espera poder
también en el momento oportuno, actualizar su relacionamiento institucional en el
marco de la ALADI.

    Según entendemos, la integración regional debe orientarse, hoy, hacia la
construcción de una extensa red de acuerdos bilaterales y subregionales de libre
comercio cada vez más profundos y concretos.




                                       17
     Más allá de la intensificación del comercio, Brasil persigue paralelamente
nuevas iniciativas de cooperación en los campos de la infraestructura de
transportes y comunicaciones y de la interconexión energética con nuestros vecinos
contiguos. Juntos esperamos adoptar, en la reunión de Presidentes de América del
Sur en Brasilia, en fines de este mes, decisiones que aceleren nuestra integración
física, que es una dimensión fundamental de relacionamiento entre vecinos.

    Señor Presidente, todas estas acciones de integración son posible gracias a la
sabiduría del Tratado de Montevideo 1980.

     Para Brasil, el Tratado de Montevideo 1980, y por ende la ALADI, están
adaptados y tienen suficiente flexibilidad como para adaptarse a la realidad de la
integración en nuestra región. Están pues cumpliendo plenamente sus funciones.

     Además de servir de “paraguas jurídico” de la integración regional ante la OMC,
el Tratado de Montevideo 1980 garantiza la continuidad del proceso de negociación
y de profundización de la red de acuerdos entre los países miembros y debe servir
como marco orientador del relacionamiento con otros países o agrupamientos
regionales de extravena.

     La preservación del patrimonio institucional vigente es así, creemos nosotros,
la mejor garantía de que la ALADI pueda continuar desempeñando un papel
relevante en el futuro de la integración. Me parecieron especialmente pertinentes,
en ese sentido, las propuestas formuladas por el Canciller Rodríguez Giavarini para
lo que sería la agenda del futuro de la ALADI.

     Señor Presidente, nosotros tenemos bajo nuestra consideración dos textos que
reflejan los consensos alcanzados en el Comité de Representantes: el proyecto de
declaración destaca el balance muy positivo de estos veinte años. Reafirma el valor
de los instrumentos de trabajo bajo el Tratado de Montevideo 1980 y subraya la
voluntad política de avanzar en nuestras múltiples iniciativas que convergen hacia
la conformación de un espacio económico ampliado en la región. La Declaración
reconoce que los esquemas subregionales y los acuerdos de nueva generación
constituyen hoy la vertiente más dinámica de la integración y la base para alcanzar
los objetivos del Tratado de Montevideo 1980.

     El proyecto de resolución, al reafirmar la vigencia y actualidad de los mandatos
aprobados en el Décimo Consejo de Ministros, establece prioridades de acción en
temas en que la Asociación tiene ventajas comparativas o puede apoyar
actividades de interés de los países miembros.

     Son dos textos densos de muy buena calidad, que reflejan visiones precisas y
oportunas de nuestro proceso de integración. Mi delegación apoya sin restricciones
los dos proyectos.

     Señor Presidente; luego de veinte años de avances concretos hemos
constituido un patrimonio de realización que nos permite encarar el futuro de la
ALADI con confianza, sin voluntarismos de cualquier especie. La ALADI cumple hoy
una función reconocida como relevante por los Gobiernos. Justamente, porque se
mantiene en sintonía con la realidad cambiante y multifacética de la integración. En
el horizonte cercano, eso significa que la Secretaría de ALADI -bajo la segura y
competente dirección del Embajador Juan Francisco Rojas, cuyo informe hemos
escuchado con gran interés- debe seguir promoviendo su modernización y
adecuación institucional, para respaldar, con creciente eficiencia, los esfuerzos de
los países miembros.


                                       18
    Afortunadamente, con el repunte del crecimiento económico sustentable en
nuestra región y la gradual superación de la crisis financiera mundial, ya se abren
mejores perspectivas.

    Sabemos hoy que hay todavía mucho que hacer para concretar los objetivos
ambiciosos que nos propusimos hace veinte años. Me alegra ver en esta
celebración que no nos falta disposición y que seguimos compartiendo la
determinación de llevar a cabo esta tarea.

    Muchas gracias.

- Aplausos.

    PRESIDENTE. Agradezco al señor delegado del Brasil su intervención.

    Según me informan el señor Presidente de la República, el doctor Jorge Batlle
Ibáñez, está llegando a la sede de ALADI. Por ello sugeriría que abriéramos un
pequeño paréntesis a efectos de recibirle y en ese sentido solicito a los Jefes de
Delegación y al Representante Permanente respectivo que integren la línea de
recepción mientras que, de ser posible, rogaríamos a los demás delegados
permanecieran en Sala.

     Se hace pues un cuarto intermedio a ese solo efecto e inmediatamente con su
llegada reiniciaremos la sesión.



                                       __________

                                 CUARTO INTERMEDIO
                                     __________


    PRESIDENTE. Se reinicia la sesión para darle la bienvenida y recibir en esta
sala del Consejo al señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor
Jorge Batlle Ibáñez, a quién le ofrezco la palabra.

    PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY (Jorge Batlle
Ibáñez). Señoras y señores; Ministros y Representantes Permanentes ante la
ALADI.

    Se podrán ustedes imaginar que para el Presidente de la República del
Uruguay ser recibido, estar acá, es sin ninguna duda un gran honor; el honor de
que nuestro país haya podido en su momento ser elegido como sede en donde se
ha establecido esta sí que importante Institución.

    En este momento me toca a mí participar de una sesión en la que no
solamente los señores Representantes, las distintas naciones que integran la
ALADI van a celebrar una reunión de las que establecen los estatutos que rigen
esta Institución; si no que, además, es una oportunidad propicia para recordar y
para reflexionar sobre el porvenir, para recordar que estamos celebrando los veinte
años del Tratado de Montevideo 1980 y para también reflexionar sobre el porvenir;
sobre el porvenir del Tratado; sobre el porvenir de la Institución; y sobre el porvenir
de las cosas que el Tratado y la Institución albergan y manejan y sobre los


                                        19
escenarios en los cuales hoy América se encuentra: toda América. No solamente la
que está representada aquí, sino también la que no está representada aquí.

    Naturalmente cuando uno tiene que venir a una reunión como esta, en donde
sus integrantes son todos expertos en diplomacia y en derecho internacional y uno
es, a todo esto, un Juan de afuera, uno dice: “bueno, yo que voy a decir allí, voy a
tener terribles dificultades”. Y, por tanto, a final, uno dice: “bueno, voy a decir lo que
siento”, que me parece que es lo mejor y que, por otra parte, es lo que ha sido
siempre, ya en mi larga vida, mi manera de ser y mi manera de sentir.

     Que nosotros tenemos como destino la unidad de todas estas Naciones, no me
cabe ninguna duda; que no tenemos ninguna otra alternativa mejor, tampoco me
cabe ninguna duda; que nos cuesta hacerlo, tampoco me cabe ninguna duda; que
estamos atados por circunstancias históricas que aunque somos hermanos iguales,
son todas diferentes, es una realidad; que hemos hecho en los años que lleva este
Tratado de vigencia y esta Institución de existencia enormes esfuerzos para ir
mejorando e ir acercando los extremos para conciliar nuestros intereses nacionales,
nuestros intereses internacionales en el área de comercio, en el área de la cultura,
en el área de la política, esto es una realidad; y que hemos recorrido, pese a las
dificultades políticas y económicas que hemos vivido en este continente, un camino
importante y provechoso, también es una realidad. Pero que estamos en un turning
point de la vida de este continente como quizás no lo hemos estado en los últimos
cincuenta años, me parece que o por lo menos lo sentimos nosotros como una
realidad que se impone por encima de todas de las demás, por encima de todas las
demás.

   Yo no voy a repetir lugares comunes que son los que todos manejamos,
además porque es el reflejo de una realidad en la cual vivimos, pero a la que no
puede darle la espalda.

     Europa ha tomado un camino claro que uno lo ve como un camino necesario, y
que si nosotros estuviéramos viviendo allí estoy seguro que todos lo
emprenderíamos también con el mismo esfuerzo y con el mismo entusiasmo.
Después de años y años y años, siglos enteros, de enfrentarse con las armas, hoy
están decididos y lo han logrado, y cada día consolidan más, una unión entre ellos
que les permitirá pronto llegar hasta las fronteras con Ucrania. Y eso determina,
naturalmente, la conformación de una formidable unidad política, económica,
cultural que le va a asegurar a toda esa región la paz y que va a contribuir, por
cierto, a mejorar la estabilidad en el mundo.

    Por tanto, para nosotros en América no hay tiempo más para perder.

     Todos los esfuerzos que se han hecho en el marco del Tratado de Montevideo
1980 al amparo de esta Institución, de acuerdos que al principio fueron acuerdos de
preferencias bilaterales, que luego fueron armándose acuerdos subregionales, que
hoy estamos ya en condiciones de plantearnos y llevar adelante y hemos tomado,
por lo menos todos los que estamos aquí, decisiones ya para arma acuerdos que
puedan, bajo la forma de zonas que mañana sean uniones aduaneras o zonas de
libre comercio, extender las áreas con las cuales podamos encontrarnos para
trabajar en común, sin ninguna duda han nacido en buena medida de las prácticas
que al amparo de este Tratado hacia adentro del continente y hacia fuera nos han
ido permitiendo dar los pasos necesarios y darles a ellos fortaleza jurídica.

    Pero es tanto, tanto, lo que tenemos por delante para hacer, es tan urgente la
necesidad de hacerlo, que yo diría que uno de los cometidos principales que todos


                                          20
nosotros desde nuestros países y en Instituciones como ésta tenemos que
decidirnos a tomar, es fijarnos un plazo; fijarnos un plazo. Decir: “bueno, cuál es
nuestro dead line” para llegar rápidamente a la conformación de algo que nos
sume, que nos una y que pase por encima de las dificultades que al principio
aparecen como sólidas y fuertes; sobre todo porque aparecemos muchas veces
lesionando intereses locales de organizaciones comerciales, industriales y de
distinta naturaleza que nacieron y se crearon al amparo de las realidad económica
que vivía el mundo en la década que empezó en 1930 y que terminó en 1965 y que
entonces son esos cambios que generan, digamos, modernizaciones destructivas,
porque anulan muchas veces formas del quehacer, del trabajo, y eso hace que
lesionen intereses de grupos, de organizaciones; pero que, al mismo tiempo,
generan tanto más y tanto mejor que esto que es una realidad que pasamos de diez
mil millones de comercio interno entre nosotros, a cuarenta mil, se va a poder
multiplicar por dos y por tres, que es lo que necesitamos para combatir la pobreza.
Porque todos hablamos de combatir la pobreza, todos decimos que esa es nuestra
preocupación primera, pero combatir la pobreza sin éxito económico, es
simplemente distribuir ilusiones que luego rebotan como bumerán sobre nosotros
porque no damos cumplimiento a los propósitos que todos tenemos como el
principal objetivo de nuestra existencia desde el gobierno, desde la oposición,
desde el trabajo, desde la reflexión cultural o desde el ámbito que ocupemos en
cualquier sociedad.

     Y eso pasa hoy por no otro camino que por la unión entre todos nosotros. Y por
la unión que vaya desde Ushuaia hasta Alaska; no hay otro camino mejor para
llevar adelante hoy: no hay otro. Y creo que acá tenemos un instrumento y un grupo
humano que ha conformado en veinte años una capacidad de encuentro, una
capacidad de decirnos cosas, de entendimiento, una capacidad de hacer, una
capacidad de acción profesional en donde seguramente en América Latina, por
distintas circunstancias, hemos pasado por un bache, por un agujero, quizás, que
no nos permitió tener esa capacidad profesional que debe y de dar nuestras
discusiones, nuestros razonamientos, nuestras reflexiones y nuestras decisiones. Y
acá hay un ámbito para ello, una larga experiencia de ello. Y eso, sin ninguna duda,
es un reclamo que no podemos tardar más de seis o siete años para resolver:
juntarnos el MERCOSUR con la CAN, con todos los países hasta Alaska es, sin
ninguna duda, un objetivo de este Continente, de estas Naciones.

     Muchas veces hemos hablado todos del sueño bolivariano y creo que nunca
como hoy estamos tan cercanos de él. Hoy está allí, está a la vista de todos; no es
una cosa exótica, no es una cosas extraña, no es una cosa de la cual nadie va a
salir lesionado, es al revés: todos vamos a salir mejor, absolutamente todos.

    Y si hay, en algunos casos, problemas a resolver en países grandes o chicos,
bueno tenemos que imaginar las cosas, las conductas, los mecanismos, las
metodologías que nos habiliten a resolverlo. Lo que no podemos hacer es demorar.
Un territorio, decía Napoléon, se puede perder: tiempo no; tiempo no se puede
perder, porque el tiempo no se recupera más.

     Y estas Naciones que no tienen, además, entre sí ni guardan entre sí las
dificultades que las naciones europeas han tenido por tantas y tan distintas causas
a lo largo de siglos, no es posible que no nos pongamos rápidamente en el camino
para resolver cosas que otras con muchas más dificultades que nosotros lo han
podido hacer.

   Yo como Presidente de la República del Uruguay creo que esta es la misión
más importante que tiene el Gobierno que me toca presidir: no hay misión más


                                       21
importante que integrar al Uruguay con todos los países de América; no la hay.
Porque es el camino más seguro y más cierto para asegurar la libertad de los
ciudadanos de este país. Y lo que creo que es bueno para el Uruguay, lo creo
bueno también para todas las demás naciones de este continente.

    Y esa es la poca cosa que les quería expresar: nada técnico, nada como
sabedor de las cosas que ustedes manejan; si no simplemente como un ciudadano
que ha llegado a la Presidencia de la República después de largos y largos años de
trabajar y andar en la vida política y que tiene como norte fundamental para cumplir
con la función superior que el pueblo le da a un persona: sentir y expresar que la
cosa más importante que tiene esta Nación es integrarse sólidamente con todas las
demás de este Continente.

    ¡Qué así sea, y que así ustedes lo puedan conducir!

    Les deseo lo mejor, el mayor de los éxitos, el porcentaje mayor de creatividad y
de imaginación, de audacia; no hay que tener temor a eso, al contrario, eso nos va
a dar el camino que nos falta recorrer, que no es largo, que es corto, y que tenemos
ya, y ustedes tienen fundamentalmente conocimiento y experiencia para hacerlo
con acierto, con eficacia y, sobre todo, con rapidez.

    ¡Que así sea!.

    Muchas gracias.

    -Aplausos.

-   El señor Secretario General hace entrega al Señor Presidente de la República
Oriental del Uruguay, de la moneda conmemorativa de los veinte años de la
suscripción del Tratado de Montevideo 1980.

-  A continuación se procede al lanzamiento de los sellos postales alusivos a la
conmemoración del vigésimo aniversario de la suscripción del Tratado de
Montevideo 1980, por parte de los Gobiernos de México y Uruguay.

-    El Presidente de El Correo, conjuntamente con el Presidente de la República
Oriental del Uruguay y el Secretario General de la ALADI, proceden a matasellar el
sobre del primer día de emisión donde oficialmente queda autorizada su puesta en
circulación.

-    Se invita a matasellar al señor Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay,
al Vicepresidente y al Director de Correos del Uruguay.

-   El Presidente de El Correo hace entrega al Presidente de la República de una
colección filatélica y a la Secretaría General de la ALADI de una plaqueta alusiva a
la emisión del sello.

-   El Vicepresidente de El Correo hace entrega al señor Ministro de Relaciones
Exteriores del Uruguay de una colección filatélica.

-   La señora Gerente de Filatelia del Servicio Postal Mexicano, licenciada Aída
Arámburu Laffitte invita a matasellar al señor Presidente de la República Oriental
del Uruguay, al señor Secretario de Comercio, doctor Herminio Blanco y al señor
Embajador Gustavo Iruegas Evaristo.



                                       22
- Aplausos.

     PRESIDENTE. Declaro un cuarto intermedio para despedir al señor Presidente
de la República Oriental del Uruguay.

                                   ___________

                               CUARTO INTERMEDIO
                                   __________


    - Se reinicia la sesión.

    PRESIDENTE. Vamos a continuar con la sesión de la mañana de hoy, tras
agradecer la presencia de nuestro primer mandatario y agradecer también los
lanzamientos de sellos de correo alusivos a los veinte años del Tratado de
Montevideo 1980.

     Voy a dar la palabra en el orden en que han sido solicitado para ordenar
nuestro trabajo. Voy a dar lectura a dicha lista a los efectos de habilitar cualquier
otra inscripción que se quiera efectuar en este momento. La lista está encabezada
por Chile, sigue Cuba, Perú, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Bolivia.

   Concedo la palabra a la señora Ministro de Relaciones Exteriores de Chile,
doña Soledad Alvear, tiene usted la palabra.

    Delegación de CHILE (Soledad Alvear Valenzuela). Gracias, Señor Presidente.

   Señor Presidente; señores Ministros; señores Jefes de Delegación; señores
Embajadores Representantes Permanentes; señor Secretario General,
Observadores que esta mañana nos acompañan; señoras y señores:

     Para el Gobierno de Chile es un motivo de especial satisfacción connmemorar
junto a los países miembros de la Asociación este vigésimo aniversario de la firma
del Tratado de Montevideo 1980 y poder expresar en este Consejo nuestro punto
de vista sobre el proceso de integración en marcha y sobre el proceso y papel
actual y futuro que debe tener la ALADI.

     Conmemorar estos veinte años no constituye a nuestro juicio un acto
protocolar: implica el reconocimiento y la valoración de un instrumento jurídico
internacional versátil, que respeta las diferencias y particularidades, pero que a la
vez permite conducirlas hacia una convergencia en un marco común. Por eso
hemos logrado avanzar en la red de acuerdos y ya somos doce países.

    Hay un rumbo de apertura, inherente al Tratado, para la integración a este foro
de los países centroamericanos muchos de los cuales hoy nos acompañan como
observadores y que desearíamos tener próximamente como miembros.

     Las dos últimas décadas constituyen probablemente el período de mayor
actividad e innovación a escala mundial y regional. Se llevó a cabo la ronda de
negociaciones comerciales más ambiciosa de la historia en el marco del GATT y
que, para nuestro orgullo, llevó el nombre de su país, Señor Presidente, la Ronda
de Uruguay.




                                       23
    El resultado no sólo fue la creación de la Organización Mundial de Comercio, la
OMC, sino que estableció el diseño de la nueva arquitectura del sistema de
comercio internacional. Allí aparecieron los llamados temas nuevos: servicios,
inversiones y propiedad intelectual. Hoy, surgen otros temas nuevos: las reglas de
la competencia, el antidumping o reglas de origen y otros de gran impacto y
significado social, como los temas laborales y medio ambientales.

     En el mismo período se puso fin a la guerra fría y cayó el muro de Berlín,
dando paso a un creciente consenso internacional en torno a los valores de libertad
política y libertad económica, ejes hoy día de concepciones básicas comunes y de
claras percepciones sobre el desarrollo sustentable y la equidad social como
elemento valórico fundamental de nuestro quehacer político.

     En estos veinte años, además, se reforzaron formas tradicionales de
integración, como las uniones aduaneras y los mercados comunes.

    La Unión Europea tuvo su Maastrich. El MERCOSUR su Tratado de Asunción y
de Ouro Preto. La Comunidad Andina de Naciones fue reforzada y el CARICOM y
el Mercado Común de Centroamérica renovados, por nombrar sólo algunos de los
más importantes.

     Renacieron también con fuerza otras formas de integración tan prácticas u
operativas como las primeras. Me refiero a los tratados de libre comercio que
además de eliminar la protección arancelaria a los bienes, regula los servicios,
liberaliza la inversión y refuerza las disciplinas comerciales. Por ejemplo, podemos
citar el NAFTA, el Acuerdo Chile-Canadá, Unión Europea-México, Unión Europea-
Sudáfrica, CER entre Australia y Nueva Zelandia, AFTA en el sudeste asiático, por
sólo mencionar algunos. En nuestra propia región tenemos una sólida red de
acuerdos comerciales, todos negociados bajo el amparo de la Asociación que hoy
valoramos, apreciamos y que queremos mirar en su futuro.

     Chile, mi país, nunca ha estado ajeno al proceso de integración. Tenemos una
larga tradición que se ha manifestado a través de la historia mediante diversos
emprendimientos. La concepción básica del BID, con su Presidente Fundador
Felipe Herrera; la tesis subregional de Frei Montalva y Lleras Restrepo, por
mencionar dos hitos a lo largo del tiempo, son demostrativas de esta perspectiva
latinoamericana que nos caracteriza.

     En la década de los noventa, una vez recuperada la democracia en mi país,
iniciamos un amplio esfuerzo de reinserción internacional, una de cuyas
manifestaciones en el ámbito económico comercial, ha sido la suscripción de
múltiples acuerdos comerciales, como una forma de reforzar una presencia
renovada que acompañara la inserción política y profundizara nuestra apertura
económica.

    A la fecha, hemos firmado más de quince acuerdos comerciales, la mayoría de
los cuales se han llevado a cabo conforme a la modalidad de Complementación
Económica, el ACE de ALADI.

   En el ámbito regional tenemos acuerdos comerciales con todos los países de
América Latina. En el corto plazo aspiramos a concretar la profundización de los
mismos en el ámbito bilateral y muy especial a materializar nuestra incorporación al
Mercado Común del Sur, tal como lo señalara el presidente Lagos en la reciente
Cumbre de Presidente en Buenos Aires.



                                       24
     Al observar las relaciones intralatinoamericanas a inicios del siglo XXI,
apreciamos una compleja y rica red de cooperación en el ámbito económico y
político. No ha sido tarea fácil para nuestros países lograr nuevas formas de
relacionamiento recíproco. El entendimiento, el diálogo y la cooperación, tal como
hoy la conocemos, es un fenómeno bastante reciente entre los países
latinoamericanos, que alcanza su actual desarrollo durante los últimos quince años.

     En el campo de la concertación política nos remontamos al Grupo Contadora, y
el Grupo de Río, y se consolida la posguerra fría en el proceso de renovación de la
Organización de los Estados Americanos. Este nuevo esquema se nutrió de las
transiciones a la democracia en la región, valor que quedó consagrado como
principio en las relaciones interamericanas en el Compromiso de Santiago,
aprobado por la OEA, en 1991. Este fue un aporte latinoamericano al fin de la
guerra fría, que a la vez sentó el principio de la democracia como criterio de
legitimidad internacional. Todo ello antecedió al desarrollo de la integración en el
campo económico y se constituyó en requisito indispensable de tal proceso en la
medida en que ayudó a establecer las necesarias relaciones de confianza y de
credibilidad.

     América Latina está lejos aún del sueño de la integración bolivariana –aquí se
ha recordado- y también de los mecanismos supranacionales que ha ido
perfeccionando la Unión Europea. Sin embargo, cualquiera sean los indicadores de
integración que se examinen, los niveles alcanzados son muy superiores a los del
pasado y tienen un futuro prometedor. Los consensos existentes en materia
macroeconómica y en los procesos de liberalización de la economía han facilitado
ese camino.

     La ALADI ha sido el marco en el cual se ha llevado a cabo la mayoría de las
iniciativas en materia comercial. Simultáneamente, se han renovado y vigorizado el
Pacto Andino, el CARICOM y el Mercado Común Centroamericano y han surgido
también nuevos y dinámicos procesos como el MERCOSUR, el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte y el Grupo de los Tres. En 1998 iniciamos la
negociación del Area de Libre Comercio de las Américas que representa para todos
nuestros países un ambicioso proyecto.

     Los intensos flujos de bienes y servicios en América Latina, cuyas cifras
detalladas están disponibles en los informes que nos ha entregado la Secretaría
General, han sido acompañados por significativos flujos de capital, creciendo la
interdependencia de las economías. En el caso de Chile, nuestras inversiones en el
exterior ascendieron a 23.333 millones de dólares entre 1990 y 1999 y, de éstas, un
95 por ciento se dirigió a países de América Latina. Asimismo, del total de la
inversión extranjera directa en Latinoamérica, alrededor de un 15 por ciento
proviene de los países de la región, y son especialmente intensos entre los países
donde existen acuerdos de integración económica.

     La intensificación de los intercambios económicos en América Latina se ha
desarrollado junto con una participación plena en el sistema de comercio
internacional, mediante la aplicación del principio y la práctica del regionalismo
abierto y buscando el apego a las normativas multilaterales de comercio e
inversión, tal como han sido definidas en la OMC.

    Debemos, entonces, preguntarnos, al celebrar hoy estos veinte años, qué tipo
de integración queremos. Ha habido, y ya lo hemos señalado, cambios muy
importantes en cuanto a integración económica en América. En la última década en
el contexto de los cambios en el sistema internacional y de los procesos de


                                       25
reestructuración y liberalización de las economías de América Latina, tanto el
concepto como la realidad de la integración se han modificado drásticamente.
Tenemos hoy en día una integración “hacia fuera”, abierta a la inversión extranjera
como fuente de capital, de tecnología y de instancias de colocación de productos
exportables.

     En esta nueva modalidad la asignación de recursos depende básicamente de
las señales del mercado y de la competitividad, más que de las políticas
intervencionistas, aunque el Estado y las instancias multilaterales fijen los marcos
regulatorios. Los actores principales de la integración del siglo XXI pertenecen al
sector privado; son los empresarios, por un lado, pero también los trabajadores y
otros sectores, ya que en democracia estos acuerdos deben ser legitimados
políticamente y beneficiar a la sociedad en su conjunto.

     Las nuevas modalidades que incluye, claro está, la reducción o eliminación de
las barreras arancelarias y no arancelarias, pero abordan también, en muchos
casos, la integración energética, la integración física, los movimientos de capitales,
los servicios, las inversiones, las compras de gobierno, la propiedad intelectual y,
crecientemente, temas vinculados al medio ambiente y a los derechos laborales.

     La tendencia dominante es la rebaja arancelaria. Sin embargo, en paralelo, han
surgido nuevas formas de proteccionismo que a veces se ocultan en
procedimientos aduaneros, estándares y normas técnicas, y en la implementación
de mecanismos antidumping. Estas modalidades de neoproteccionismo requieren
atención especial en nuestras iniciativas de integración y es por ello que hemos
propuesto en el ALCA que las negociaciones examinen a fondo el uso de las
legislaciones sobre medidas antidumping y compensatorias, con el propósito de
mejorar la actual operación y aplicación de estas normas, ojalá eliminando las
medias antidumping en el marco futuro de un área de libre comercio plenamente
consolidada.

      En el contexto de las nuevas iniciativas que se han desarrollado y de las
exigencias de la globalización, la infraestructura jurídico-institucional de la región
necesita ser fortalecida. Si queremos lograr una mayor transparencia de los
procedimientos, asegurar el cumplimiento de las disciplinas y, en general, evitar el
resurgimiento del proteccionismo necesitamos transformar a la ALADI en una
respuesta a los vacíos existentes en el ámbito de la infraestructura jurídico-
institucional comercial hemisférica.

     Altos niveles de obligaciones y disciplinas, jurídicamente protegidas, que vayan
más allá de las normativas de la OMC, nos aseguran procesos transparentes y no
discriminatorios, con mecanismos eficaces y expeditos de solución de
controversias. ALADI, preservando su importante función de marco jurídico de los
acuerdos debería, por ejemplo, reforzar su acción como un centro que ayude a
administrar la solución de controversias, reuniendo la jurisprudencia, teniendo un
listado de panelistas y entregando información sobre los costos de la solución de
controversias. Ello colaboraría en la armonización de los actuales sistemas. Esta
función podría ser complementada con un sistema de arbitraje entre privados,
eficaz en la prevención de conflictos y en la gestión de los mismos.

     El mundo del comercio internacional ha cambiado y la ALADI ha tenido la
flexibilidad para acomodarse a la historia. Hoy es el momento de vigorizar la ALADI
de acuerdo a las nuevas exigencias y complejidades del comercio internacional.
Debemos sacarle más partido a nuestra Asociación, haciéndola más productiva,
reforzando sus instrumentos, recibiendo con satisfacción el ingreso de nuevos


                                        26
miembros, profundizando y mejorando la adopción de políticas comunes en áreas
que vayan más lejos del mero intercambio y facilitación del comercio.

     El Tratado de Montevideo contiene, a nuestro juicio, todos los elementos para
seguir avanzado al ritmo y profundidad que en cada momento de nuestra evolución
estimemos necesario, y abordar en conjunto con los países de la región los temas
emergentes de la agenda económica internacional. Es importante que el Comité de
Representantes inicie un trabajo permanente con el fin de estudiar y proponer
mecanismo para apoyar a los países miembros y al conjunto enla ampliación y
profundización de los acuerdos existentes, así como en el abordaje de los nuevos
temas. La economía digital, el comercio electrónico, la promoción de exportaciones,
la forma en que las PYMES participan y se beneficia de la integración, la
vinculación estrecha de este proceso con la sociedad civil, la incorporación activa
de los empresarios, el desarrollo de la infraestructura física y de las
telecomunicaciones, los servicios en el contexto de la nueva economía, son todas
materias de hoy que una asociación como la nuestra no puede dejar de estudiar e
impulsar activamente, motivando a los países a adoptar políticas comunes desde
un comienzo, y no vernos en diez años más en la obligación de empezar laboriosos
procesos de armonización. Es una tarea para hoy, que nos ahorrará muchos
problemas y esfuerzos futuros. Asimismo, no puedo dejar de mencionar como una
preocupación para nuestro país, que puede ser asumida por el conjunto en el seno
de la ALADI, como es la formación de recursos humanos en integración. La
escasez de profesionales especializados en este tema, en negociaciones
económicas, en facilitación del comercio, en normativas comunitarias, es cada vez
más acuciante y debe ser resuelto por nosotros en común. Todos estas cuestiones
tienen que ver, en definitiva, con la “brecha de competitividad” de nuestra región en
el mundo global.

     Para seguir avanzando, pensamos que el Comité de Representantes debe
jugar un papel muy activo junto con la Secretaría General. Tal vez deberíamos
pensar en formas de activación, como que la Presidencia semestral del Comité se
ejerciera en el marco de un programa propuesto por cada una que refleje lo que
cada país al asumir esa responsabilidad pretende impulsar durante su período con
el concurso de todos y que posteriormente este pueda ser evaluado.

    Señor Presidente, señores Ministros, Embajadores, junto con congratularnos
con lo avanzado, especialmente en la última década, los insto a comprometer
nuestros mejores esfuerzos para fortalecer nuestra Asociación y consolidar nuestro
proceso de integración. Esta tercera década que iniciamos debiera ser la de la
convergencia, para configurar un espacio económico ampliado e integrado que nos
permita asumir en conjunto los exigentes desafíos que tenemos.

    Al concluir, Señor Presidente, permítame saludar muy afectuosamente al señor
Secretario General, a los Secretarios Adjuntos y a todo el personal de esta
organización que tradicionalmente han manifestado su evidente vocación por el
proceso de integración regional. En particular, en el último tiempo, ellos se han
concentrado en estimulante proceso de modernización y de adaptación a las
dinámicas circunstancias que imperan en la sociedad contemporánea. Y es por ello
que al iniciar esta tercera década, debemos fijarnos un nuevo horizonte de
responsabilides.

    Muchas gracias.

    - Aplausos.



                                       27
    PRESIDENTE. Agradecemos a la señora Ministro de Relaciones Exteriores de
Chile su intervención.

    Ofrecemos la palabra en este momento al señor Ministro de Gobierno de Cuba
don Ricardo Cabrisas Ruiz.

    Tiene la palabra.

    Delegación de CUBA (Ricardo Cabrisas Ruiz). Gracias señor Presidente.

     Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay y
Presidente del XI Consejo de Ministros de la ALADI, Dr. Didier Opertti, Señores
Vicepresidentes del Consejo de Ministros, Señores Ministros y Representantes de
los países miembros, Señores Embajador Efraín Darío Centurión, Presidente del
Comité de Representantes, Señores Representantes Permanentes de los países
miembros, Señor Embajador Juan Francisco Rojas, Secretario General;
Distinguidos Observadores e Invitados.

     Hace casi un año tuve el alto honor de pronunciarme en esta Sala, en ocasión
de la incorporación de Cuba como miembro pleno de la ALADI, hecho realmente
histórico para Cuba y para el proceso de integración regional impulsado por el
Tratado de Montevideo de 1980.

    Hoy, además de expresar el privilegio y la satisfacción por encontrarme
nuevamente junto a ustedes, esta vez para participar en el XI Consejo de Ministros,
deseo dejar constancia del reconocimiento de mi país a todos los que han hecho
posible el camino transitado durante estos veinte años, en la noble y necesaria
tarea de crear una Patria latinoamericana y caribeña.

     Venimos a este Consejo de Ministros a ratificar la vigencia del Tratado de
Montevideo de 1980, cuya estructura jurídica e institucional, enriquecida en estas
dos décadas, ha posibilitado lograr los avances que hoy confirmamos en materia de
integración regional.

    Consideramos oportuno también, reafirmar la actualidad y el papel de la ALADI
como el principal foro permanente de la integración latinoamericana, que facilita el
análisis sistemático de la marcha de este proceso; la adopción de acciones para su
profundización y la búsqueda de consensos para superar los niveles alcanzados.

    El hecho de que la ALADI haya sido el principal impulsor de la integración
durante todos estos años, nos obliga a tomar como referencia este XX Aniversario
para exponer nuestra firme convicción de la necesidad de fortalecer la Asociación
de cara al futuro.

     El MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones, que interactúan en el
ámbito de la ALADI, avanzan en la conformación de sus uniones aduaneras y en la
creación de mercados comunes. Ambos proyectos se interrelacionan en bloques o
bilateralmente con la mayoría de los miembros, en una red de acuerdos que podría
dar como resultado el establecimiento de una zona de libre comercio, si se
mantiene la reactivación actual del ritmo negociador en la región.

    En este contexto, Cuba valora positivamente todo esfuerzo que promuevan los
países miembros para impulsar la articulación y convergencia de los acuerdos
suscritos en el marco de la ALADI.



                                       28
    Pero ello no sería suficiente si no nos proponemos avanzar decididamente
hacia un fortalecimiento interno, que busque solucionar las asimetrías existentes;
armonizar las políticas comerciales y los instrumentos normativos que nos permitan
presentarnos con una estrategia común, para enfrentar los diferentes escenarios de
negociación e integración tanto a escala hemisférica, como extracontinental y
multilateral.

     En este sentido, Cuba considera factible incorporar a la normativa común el
proyecto de mecanismo de solución de controversias, así como examinar la
inclusión de otras disciplinas negociadas en los esquemas subregionales y en los
acuerdos de nueva generación suscritos entre los países miembros.

     Cuba concibe la integración como elemento clave para lograr el crecimiento
económico y el desarrollo, objetivos aún por alcanzar para todos nosotros. Defender
el camino de la integración, en el actual contexto de globalización de la economía
mundial es algo a lo que debemos consagrar nuestra acción.

     Con preocupación observamos que a pesar de          los esfuerzos de nuestros
países, la economía latinoamericana ha atravesado        períodos recesivos en los
últimos años, bajo el impacto, entre otras causas,       de turbulencias financieras
internacionales y los efectos negativos, no esperados,   de las políticas económicas
asumidas.

     América Latina y el Caribe clasifican como la región del mundo de mayor
desigualdad en los niveles de distribución del ingreso. Según estimados del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) una cuarta parte del total del ingreso es
percibida por el 5 % de la población, y un 40 %, sólo por el 10 % más rico.

     Los efectos de la política económica sobre el empleo, los salarios y la propia
distribución del ingreso han provocado un aumento de la pobreza y tiene su
expresión en los más de 200 millones de latinoamericanos que se registran como
pobres, de los cuales algo más de 90 millones clasifican como indigentes; o en los
más de 150 millones que disponen de ingresos por debajo de dos dólares diarios, lo
cual no es suficiente para cubrir los gastos elementales de alimentación. Los países
de nuestra región, de manera general, presentan niveles en el Indice de Desarrollo
Humano muy inferiores a los que muestran los países desarrollados y están muy
lejos de satisfacer las necesidades y deseos de nuestras poblaciones.

    Avanzar hacia el desarrollo, concepto más amplio que crecimiento económico,
requiere solucionar problemas como la desigualdad, la pobreza, los requerimientos
de salud, educación, cultura y bienestar social, derechos primeros que deben ser
respetados, pues son la base misma del respeto al individuo y a su dignidad.

    Transitar el camino para lograr los objetivos de nuestro Tratado, requiere
trabajar sobre bases sólidas.

    Impulsar la cooperación y la colaboración conjunta en la investigación
científico-técnica, el turismo, el transporte, la formación de los recursos humanos, la
preservación del medio ambiente siempre encontraran el apoyo de Cuba.

    Trabajar para promover las inversiones en la región y facilitar el comercio de
manera que beneficie a todos, emprender acciones para entrar en el dominio del
comercio electrónico y cooperar en todas las esferas posibles, más allá de las
vinculadas directamente con el comercio pero que de manera decisiva inciden en el
bienestar de los pueblos, cuenta también con el respaldo de mi país.


                                        29
    Estimados Ministros, Representantes y demás asistentes:

     Cuba, este primer año como miembro pleno de la ALADI ha cumplido el
compromiso de perfeccionar su incorporación, mediante la puesta en vigencia y
aplicación efectiva de la Preferencia Arancelaria Regional y las Nóminas de
Apertura de Mercados, así como de los Acuerdos de Complementación Económica
adecuados y suscritos con Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Uruguay y
Venezuela.

   Esperamos que en breve tiempo podamos concluir este proceso con Colombia,
México y Perú.

     En lo que respecta al Acuerdo de Alcance Parcial con Chile, firmado en
diciembre del pasado año, aspiramos a que se ratifique por ese país en un plazo
breve.

     Con la próxima suscripción de un Acuerdo de Complementación Económica
con el Paraguay, ya inicialado, completaremos la firma de este tipo de instrumentos
bilaterales con todos los miembros de la Asociación.

   Recientemente se profundizaron las preferencias del Acuerdo con Ecuador, y
con similares objetivos se han previsto reuniones de las Comisiones
Administradoras con Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay y
Venezuela.

    Al amparo del artículo 25 del Tratado, registramos un Acuerdo de
Complementación Económica con Guatemala, cuya puesta en vigencia es
inminente. También se registrará el Acuerdo de Alcance Parcial suscrito el pasado
mes de julio con la Comunidad del Caribe (CARICOM).

    En cuanto a Bolivia, Ecuador y Paraguay, queremos ratificar la necesidad y la
importancia de fortalecer los programas y las actividades comprendidas en el
Sistema de Apoyo a los Países de Menor Desarrollo Económico Relativo de la
ALADI, como una vía para contribuir al desarrollo económico y social, armónico y
equilibrado de la región.

    Estimados amigos:

    Tenemos muchas tareas actuales y temas futuros que analizar y debatir para
encontrar soluciones que nos permitan fortalecer la Asociación, y con ello allanar el
complejo camino hacia la integración. Consideramos que esta reunión, después de
20 años de esfuerzos, será un punto obligado de referencia, porque hemos tomado
plena conciencia de ese impostergable objetivo.

     En aras de contribuir a tan noble empeño, deseo expresar la disposición de mi
país a acoger, si el resto de los países miembros lo aceptan, el Decimosegundo
Consejo de Ministros en La Habana, ocasión propicia para ofrecerles la hospitalidad
y el calor humano de nuestro pueblo.

    En nombre de ese pueblo heroico me permito agradecerles por haber apoyado
la propuesta cubana de incluir en la Declaración Final un firme rechazo a las
medidas unilaterales y de efectos extraterritoriales impuestas a Cuba por la nación
más poderosa del planeta.



                                       30
     Hemos resistido por más de 40 años el más cruel y despiadado bloqueo
económico de la historia, convertido en una guerra genocida con la aplicación de
las leyes de Ajuste Cubano, Torricelli, Helms-Burton y numerosas enmiendas
introducidas de contrabando en leyes del Congreso norteamericano. Seguiremos
resistiendo, convencidos de que con la justa batalla de ideas que libra todo nuestro
pueblo, y con el apoyo de todos los hombres dignos del mundo, lograremos poner
fin a esa injusticia.

     Puedo asegurarles, que a pesar de las enormes dificultades económicas que
enfrentamos, del aislamiento al que se nos ha pretendido someter, estaremos
siempre junto a ustedes, en este colosal esfuerzo mancomunado por una
integración justa y profunda, que alcance por igual a todos nuestros pueblos y
contribuya de manera efectiva a mejorar sus niveles de desarrollo y calidad de vida.

    Estimados colegas:

     No puedo concluir mi intervención, sin también agradecer a la Secretaría
General por todo el apoyo y la colaboración que han brindado a Cuba durante este
primer año de permanencia en la Asociación, y por los esfuerzos que realiza para
racionalizar su estructura administrativa y hacer más eficiente su trabajo, a tono con
lo que demandan los tiempos actuales.

     Asimismo, quiero agradecer al Gobierno y pueblo uruguayos por la acogida
cálida y afectiva que ha dado a nuestros representantes. Muchas gracias.

     PRESIDENTE. Agradezco al señor representante de Cuba, en este Consejo su
intervención y ofrezco la palabra, al señor Viceministro, Secretario General de
Relaciones Exteriores de Perú, don José Antonio Arróspide del Busto.

    Tiene la palabra.

    Delegación del PERU (José Antonio Arróspide del Busto). Muchas gracias.

    Señor Presidente de la Decimoprimera Reunión del Consejo de Ministros de
ALADI, señora Canciller, señores Ministros, Viceministros y Jefes de Delegación,
señor Presidente del Comité de Representantes Permanentes y señores
Representantes Permanentes, señor Secretario General, señoras y señores.

    Es grato estar con ustedes hoy para compartir la celebración del vigésimo
aniversario de la Suscripción del Tratado de Montevideo 1980, que instituyó la
Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

    Este acontecimiento histórico nos obliga a realizar algunas reflexiones y
comentarios sobre este proyecto creado para favorecer las relaciones comerciales
entre los países miembros. Es necesario determinar lo que fue y es esta
Asociación, así como lo que se espera para los próximos años.

     En el periodo 1980-1990 de la Asociación, coincide con la denominada “década
perdida” de los 80. Fue un período de crisis económica, de transición política y de
transformación de los modelos de desarrollo de los países de la región. No
obstante, la situación desfavorable, la Asociación desempeñó un papel sustantivo
ya que, por una parte, permitió mantener el vínculo asociativo entre los países
miembros y, por otra, sirvió como ámbito propicio para las negociaciones entre
ellos.



                                        31
     En la última década, sin embargo, la política económica de los países de
América Latina dio un giro importante. Especialmente en estos años, ha sido
posible consolidar el proceso de integración dirigido hacia el establecimiento de la
zona de libre comercio en nuestra región, incrementar sustancialmente el
intercambio comercial entre los países miembros y participar de manera conjunta
en negociaciones con terceros países y grupos de países.

      El Perú, resalta la opción de los países miembros de la ALADI por un
regionalismo abierto latinoamericano, el cual ha dotado al proceso de integración de
la flexibilidad necesaria para desarrollar una estrategia de integración regional en la
economía mundial, en continua evolución. En este contexto me complace además
destacar que en esta etapa la incorporación de Cuba como miembro pleno de la
Asociación, acontecimiento inscrito en el pluralismo que es un principio que
sustenta el Tratado de Montevideo 1980.

    Señor Presidente:

     A pesar de la coyuntura critica que atravesó el proceso de integración en
1999, se constataron signos de recuperación económica en los países de la región
durante el primer semestre del año, lo que aunado a la voluntad política de los
estados miembros de la Asociación, podrían generar las condiciones propicias para
imprimir al más alto nivel político un nuevo impulso y dinámica a las negociaciones
entre los estados miembros. Asimismo, se ha constatado el mantenimiento y
profundización de los compromisos de integración, reafirmándose la voluntad
política para su consolidación, privilegiándose las vinculaciones bilaterales y
subregionales para la nueva etapa de la integración.

     El Perú quiere resaltar la importancia del papel que ha jugado la ALADI como
organismo que facilita el avance del proceso de integración regional, especialmente
a través de la consolidación y multiplicación de espacios económicos y una amplia
gama de acuerdos de libre comercio, los cuales constituyen una base sólida para
alcanzar niveles superiores de integración en América Latina y para profundizar las
relaciones comerciales, económicas y de cooperación entre los países miembros.

    Esta Asociación debiera ser el organismo de integración económica de la
región latinoamericana. El desafío consiste en acompañar la velocidad y
profundidad de los cambios que siguen produciéndose a escala mundial,
hemisférica y regional, en los ámbitos del comercio y la integración.

      En este inicio de siglo, el manejo económico busca consolidar los logros
alcanzados en materia de estabilidad y crecimiento. Para ello será necesario
continuar con las reformas estructurales que permitan minimizar el impacto en las
economías latinoamericanas de posibles nuevas crisis financieras internacionales.
Las economías de América Latina enfrentan hoy en día serios problemas
coyunturales como consecuencia de las crisis externas y comparten los objetivos
prioritarios de incrementar sus corrientes de intercambio y generar empleo y
bienestar. Por ello, corresponde a la ALADI encaminar todos sus esfuerzos y
acciones para apoyar a los países miembros en la consecución de tan delicados
cometidos

     En esta nueva etapa, la Asociación deberá profundizar el proceso de
integración subregional, regional y hemisférico. Se debe avanzar hacia el
reforzamiento de la ALADI para cumplir tareas pendientes como salvaguardias,
normas de origen, obstáculos técnicos, procedimientos aduaneros y nomenclatura
básica común; y, para abordar nuevos temas emergentes tales como: el comercio


                                        32
electrónico; el transporte y la integración física; la promoción de pequeñas y
medianas empresas; la promoción y captación de inversiones, evitando la
duplicidad de esfuerzos que llevan a cabo otros organismos internacionales, a fin
de asignar los recursos presupuestales de la Asociación en actividades prioritarias
para los países miembros.

    La celebración del vigésimo aniversario de la Asociación, puede ser razón más
que suficiente para el desarrollo de un examen sobre el papel que debe desplegar
la ALADI con miras a profundizar el proceso de integración regional e impulsar el
comercio intrarregional.

     Los proyectos de declaración y de resolución con las directrices para la acción
futura de la ALADI nos parecen equilibrados y coherentes, fruto de un consenso
alcanzado luego de tres meses de arduo trabajo en el que se amalgamaron los
importantes y variados intereses de los países miembros.

     Consideramos que “establecer en forma gradual y progresiva el mercado
común latinoamericano”, tal como lo estipula el Tratado de Montevideo 1980, sigue
teniendo plena vigencia y que, en consonancia con las actuales circunstancias de
negociaciones simultáneas y en distintos planos, debe renovarse la voluntad
política a fin de impulsar avances más rápidos en torno a los siguientes ejes
principales:

    La   articulación y convergencia de los distintos acuerdos comerciales,
aprovechando los avances logrados en los procesos subregionales y bilaterales;

    La construcción de una disciplina regional común sobre la base de los procesos
de integración subregional y los compromisos asumidos en el marco de la
Organización Mundial del Comercio (OMC).

    La integración física, la promoción de exportaciones y el turismo dentro de
nuestra región, así como el fomento de las pequeñas y medianas empresas
(PYMES) y el comercio electrónico.

    El Perú está convencido que la integración económica y comercial, constituye
una clara opción de desarrollo y un instrumento de política para mejorar los
términos de inserción en el proceso de globalización económica.

      Como miembro pleno de dicho Tratado, en estos años de vigencia del proceso
de integración en América Latina, el Perú, ha podido acumular logros importantes
que se expresan tanto en el incremento significativo de las vinculaciones
económicas y comerciales entre nuestros países, así como en el desarrollo
institucional y normativo, y la ejecución de importantes obras de infraestructura
física para avanzar en la interconexión vial bioceánica.

     De otra parte, consideramos que la mayor participación y articulación del sector
privado, en particular de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), será de
sumo provecho para lograr la profundización y avances sustantivos en la
integración regional.

     El Perú ha asumido este reto convencido que, en el actual contexto
internacional de la globalización, la profundización de la integración constituye una
condición básica para mejorar la inserción de nuestros países en la economía
mundial.



                                       33
     Finalmente, quiero expresarles la certeza de que en la creciente globalización
de la economía, la convergencia de políticas y la unión de mercados entre países
que comparten un espacio geográfico e intereses comunes, y un patrimonio
histórico y cultural similar, constituyen una de las opciones más viables, para
incrementar el peso relativo de nuestra región en el nuevo contexto internacional y
para mejorar la competitividad y participación de nuestras economías en las
corrientes mundiales de bienes, servicios, capitales, y tecnología. Por estas razones
invoco a la permanente voluntad de nuestros países de seguir trabajando hacia la
consecución de los objetivos trazados.

    Muchas gracias.

    Delegación del PARAGUAY (Juan Alfredo Buffa). Señor Presidente del
Consejo, señores Ministros, señores Embajadores, señor Secretario General,
señoras y señores,

     Hace cuarenta años comenzábamos el camino en pos de lo que se dio en
llamar la integración económica, buscando el desarrollo de nuestros pueblos,
cifrando nuestras mejores esperanzas en el sistema que adoptamos para ello: los
instrumentos consagrados en el Tratado de Montevideo de 1960, que instituyó la
Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC.

     Veinte años después, en 1980, por imperio de las razones derivadas de una
vasta y proficua experiencia, retomamos la posta de ese camino con el concurso de
una nueva herramienta, el Tratado de Montevideo 1980, por vía de la Asociación
Latinoamericana de Integración, ALADI, que hoy mancomuna los intereses de doce
naciones con el objetivo que nos fijáramos a inicios de la década de los 60, esto es,
la conformación del mercado común latinoamericano.

    El mundo cambia incesantemente. Las condiciones y perspectivas de 1960
fueron diferentes a las de 1980 y ésta, por cierto, a las de los tiempos que corren.

    Verdad es que determinados factores han dado satisfacciones: el comercio se
ha ampliado con relieves propios, gracias a nuevos y renovados impulsos que
mantuvieron activos los Acuerdos de distinta naturaleza suscritos en el marco de la
ALADI, muchos de los cuales ya se han citado en este Consejo.

     Por otra parte, el desarrollo -“el nuevo nombre de la Paz”, al decir de Juan
Pablo II- tiene vastas implicaciones, tales como el crecimiento económico, social,
cultural, político, campos en los cuales, pese a los mejores esfuerzos, no han sido
alcanzados niveles de desarrollo compatibles con este período finisecular.

    ¿Por qué aludo al desarrollo? Porque el de la ALADI, y el de todos los procesos
de integración del planeta tienden a dar cumplida operatividad a cuanto ello
comporta. Forma parte indisoluble de la convivencia, de la armonía de los países,
de sus pueblos, de sus sociedades e incluso de sus núcleos familiares. La esencia
siempre es la misma: el hombre, su constante destinatario.

     Es así que nos encontramos, hoy, frente a problemas ya afligentes en 1960 e
incluso agudizados. Si la ALALC primero y la ALADI, luego, se constituyeron para
propiciar el desarrollo económico los mecanismos de integración que permitieran a
nuestros pueblos buscar esa salida, salta a la vista que nuestro esfuerzo, en
determinados campos, ha sido superado por la realidad de los tiempos. El
desarrollo, por lo tanto, sigue siendo un imperativo para los gobernantes de
nuestros pueblos.


                                       34
    Las asimetrías en materia económica y social, persisten. El grado de pobreza
ha aumentado a niveles nunca vistos, frente al imponente desarrollo de la
tecnología, y de la ciencia.

     Antes de la década de los 70 ya el hombre pisó la luna, pero no pudo llegar con
eficiencia a todos los barrios marginales de nuestras grandes ciudades.

    Estudios realizados por organismos internacionales permiten constatar que las
tasas de crecimiento económico en nuestro Continente, aún con ser
representativas, en muchos casos no condicen con el grado de pobreza en auge, ni
mucho menos con una eventual reducción a niveles relativamente aceptables como
hechos sociales. La pobreza, entonces, nos trae aparejado otros dos problemas
que deben ser tomados en cuenta: el demográfico y la escasez de recursos.

     Las estadísticas nos indican que en América Latina y el Caribe, en términos
relativos, se ha pasado del 22,4% al 25,2%, lo cual quiere decir que tenemos más
pobreza que antes. Otros índices son aún más difíciles de asimilar: la diferencia
entre pobres y ricos ha aumentado del 8,7% al 10,3%.

      Parece de alguna manera un contrasentido que la ALADI ocupe el 87% del
territorio y el 88,4% de la población total de la América Latina y el Caribe y, sin
embargo, nos resulte tan dificultosa todavía la producción de bienes derivados de
los recursos naturales, tan necesarios para contrarrestar esa situación de dificultad
de ingresos.

    No somos ajenos al hecho de que, en América Latina, el progreso económico
implica necesidad de ahorro; pero acompañamos la tesis de quienes preconizan
que no sólo el ahorro debe considerarse en torno del capital o del financiamiento,
sino también el ahorro, como por ejemplo en el caso de los recursos naturales.

    La ecuación entonces es: en la medida en que generemos estos ahorros,
tendremos mejores opciones para producir nuestros bienes imprescindibles para
combatir esa situación de la cual hacía referencia.

     La ALADI, el MERCOSUR, la Comunidad Andina de Naciones y otros grupos
de integración regional, no deben darse descanso para ir superando las dificultades
propias de su crecimiento y consolidación. Hemos tenido y habremos de tener, ¿por
qué no?, crisis y obstáculos en nuestro accionar. Pero bueno es recordar que la
integración es una empresa en la cual tanto el sector público, como el privado
deben poner su cuota de aporte para fortalecerlo.

    El hecho de que, a lo largo de este tiempo hayamos vuelto a reprogramar
nuestros objetivos, plazos e incluso nuestro “modus operandi” no es en desmedro
de la seriedad de los propósitos de nuestros gobiernos. Antes bien, hemos ido
acompañando las nuevas estrategias de desarrollo en función de las crisis
económicas de nivel mundial que afectaron también a nuestras naciones.

     Por tanto, la ALADI fue rediseñada para cumplir un rol que el tiempo supo darle
la razón. Todos conocemos el papel que le cupo y le compete en todas las
iniciativas integracionistas de la región. Lo nuevo del Tratado de 1980 fue el hecho
de situarle en medio de un ámbito en el cual los grados de desarrollo y los modelos
económicos de los países han requerido de nuevos horizontes, conforme a sus
propias y particulares características.



                                       35
    No es posible, en modo alguno, dejar de mencionar que la conquista mayor de
nuestros pueblos ha sido la gratificante y saludable práctica de la democracia
representativa.

    Ella está en la base de la articulación necesaria para la activación de los
esquemas y fórmulas comunes en pos del progreso económico y social.

Señor Presidente,

     El vigésimo aniversario de la ALADI es un hito importante en la historia de la
integración latinoamericana.

     El Gobierno de mi país reitera, su explícita solidaridad y apoyo a los ingentes
esfuerzos que ha venido desplegando en estas dos décadas, así como su decidido
concurso para coadyuvar con el éxito de las futuras gestiones, cuyo objetivo será,
sin duda, proseguir en este camino de constantes superaciones en pro de nuestra
integración.

    Asimismo, el Gobierno del Paraguay agradece a la Secretaría General de la
ALADI y en particular al Departamento de Promoción Económica por el apoyo
constante que ha dispensado al sector público y en especial al privado de mi país.

     Vayan, entonces, los mejores reconocimientos por las positivas labores del
Comité de Representantes, de la Secretaría General y de todos cuanto, de una u
otra forma, vienen contribuyendo para la conformación de una América Latina y
Caribeña más fuerte, más representativa en el concierto internacional y
definitivamente más integrada que nunca.

    Muchas gracias.

    Delegación del ECUADOR (Manuel Romero Cevallos). Señor Presidente,
señores Ministros, señores Jefes de Delegación, señores Representantes
Permanentes, señor Secretario General, señores Secretarios Generales Adjuntos,
señores Miembros de las Delegaciones, señores Observadores, señoras y señores.

    En primer lugar felicito a usted señor Canciller por su designación para presidir
nuestras deliberaciones.

    América Latina inicia un nuevo siglo con fe en la vigencia de sus instituciones
democráticas y comprometida con los esfuerzos para lograr el mantenimiento de la
estabilidad macro económica y propiciar, en la línea del regionalismo abierto, la
inserción competitiva de nuestros países en el nuevo escenario internacional, a fin
de reducir la brecha cada vez mayor entre los países desarrollados y los países en
desarrollo.

     En esta línea, el Gobierno del señor Presidente Constitucional de la República,
doctor Gustavo Noboa Bejarano, a través de los procesos de dolarización de la
economía, de la renegociación y alivio de la deuda externa y de promoción de
reformas estructurales en el manejo del aparato estatal, empieza a vislumbrar
signos alentadores de recuperación y estabilización de los principales indicadores
económicos, que le permitirán al Ecuador disponer de bases sólidas para enfrentar
los desafíos y acceder a las oportunidades que imponen los procesos de
regionalización, globalización e interdependencia y atenuar los niveles de inequidad
y exclusión social imperantes en la sociedad ecuatoriana.



                                       36
     Este vigésimo aniversario de la suscripción del Tratado de Montevideo 1980,
que instituyó a la ALADI como el principal marco institucional y foro de la
integración latinoamericana, es el escenario propicio para que el Ecuador reafirme
su tradicional vocación integracionista y reconozca que los mecanismos de carácter
subregional, tales como la Comunidad Andina de Naciones, el Mercado Común del
Sur, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Mercado Común
Centroamericano, entre otros, constituyen los procesos más dinámicos de la
integración latinoamericana y hemisférica. El proceso de construcción del Area de
Libre Comercio de las Américas es un reflejo de esta nueva realidad.

    En esta dinámica y de manera realista, la ALADI tiene un rol fundamental en la
actual coyuntura como foro de debate y de confrontación de ideas entre los países
miembros, entidad de registro de los Acuerdos y centro de información y acopio de
bases de datos para los sectores productivos de la región.

     En estos veinte años el comercio intrarregional creció cuatro veces, a pesar de
los avatares de la denominada década perdida de los ochenta y las dificultades de
los noventa, en particular la de los años noventa y ocho y noventa y nueve. El
Ecuador como beneficiario menor de este proceso ha suscrito una serie de
acuerdos de índole: regional, de alcance parcial, de complementación económica,
de renegociación del patrimonio histórico, comercial, agropecuario, promoción del
comercio, promoción turística y cooperación. Esta red de acuerdos ha permitido al
país, en su condición de país de menor desarrollo económico relativo, obtener un
tratamiento especial y diferenciado en virtud del cual algunos productos de su oferta
exportable accedan a los mercados de los países miembros con importantes
rebajas arancelarias, aun cuando en algunos casos esos productos de reconocida
calidad en los mercados más exigentes del mundo son objeto de restricciones no
arancelarias por parte de algunos países miembros de esta Asociación.

     Esta situación que neutraliza en parte las facilidades conferidas por los
mecanismos del Tratado de Montevideo 1980, junto a una relativa insuficiencia
productiva del país, ha derivado un déficit comercial importante con la mayoría de
los países miembros, que en 1999 fueron del 2.1% de producto interno bruto
ecuatoriano. En tal virtud, el Ecuador asigna especial importancia al tema de
acceso a los mercados de los países miembros sin restricción alguna y al
fortalecimiento del sistema de apoyo a los países de menor desarrollo económico
relativo, contemplado en la Resolución 52 del pasado Consejo de Ministros de
Relaciones Exteriores, como el medio más idóneo para contribuir al desarrollo
armónico y equilibrado del proceso de integración regional.

     En este marco, el Ecuador ha dirigido los últimos programas de cooperación a
la zona fronteriza con la hermana República del Perú. El apoyo de la Secretaría
General para este propósito es altamente apreciado por el Gobierno ecuatoriano;
por lo que me es grato dejar constancia de este hecho en este Undécimo Consejo
de Ministros.

     Me permito señalar que la ALADI debe privilegiar en el futuro un enfoque
específico de cooperación horizontal que aborde a profundidad los temas de la
denominada nueva economía, de la cual el comercio electrónico, el conocimiento y
las tecnologías de la información son un imperativo a seguir para alcanzar una justa
y real transferencia de tecnología.

   No quiero concluir mi intervención sin consignar el saludo de la delegación del
Ecuador a la presencia de Cuba como nuevo miembro pleno de nuestra Asociación.



                                       37
    Muchas gracias.

    PRESIDENTE. Tiene la palabra la Delegación de Venezuela.

    VENEZUELA. (JUAN de JESUS MONTILLA). Señor Presidente del Consejo,
señores Cancilleres y Ministros, señores Representantes Permanentes, señor
Secretario General, señoras y señores.

     En ocasión de esta Decimoprimera reunión del Consejo de Ministros de la
ALADI, conmemorativa de los veinte años de su constitución, nos complace
expresar nuestra satisfacción porque el espacio económico creado con el Tratado
de Montevideo de 1980, ha constituido un factor importante para el desarrollo de la
integración latinoamericana y muy especialmente para la captación de flujos
crecientes de inversión y de intercambio comercial, el cual se ha cuadruplicado
desde la creación de la ALADI, implicando además una significativa diversificación
con los bienes manufacturados, que representan dos tercios del intercambio.

     Con este escenario, compartimos la visión de que la integración es la salida
más expedita para superar los niveles de atraso y pobreza de nuestros pueblos,
siempre y cuando se reconozcan las especificidades de todos los países
integrantes, lo cual pasa por el respeto a un margen de maniobra suficientemente
amplio como para aplicar políticas activas nacionales que contribuyan a su
desarrollo económico y social. El proceso de integración entre nuestros pueblos
hermanos debe basarse en principios y no en intereses como puede ocurrir en otras
instancias, trabajando para sumar. En tal sentido, estamos convencidos del papel
crucial que debe asumir la ALADI para brindar la orientación precisa a sus países
miembros en las negociaciones con terceros y en particular con la Organización
Mundial del Comercio (OMC).

     Hoy en día, el gran reto consiste en alcanzar un mayor grado de liberalización
del comercio, a través de la profundización de los acuerdos existentes y la
concertación de nuevos acuerdos de libre comercio que sustituyan a los actuales,
de preferencias estáticas y reducido alcance de productos, como paso previo a la
finalización de las negociaciones para la conformación del ALCA. Asimismo, la
profundización de los acuerdos existentes debe considerar la asimetría de las
economías en cuestión y desarrollar mecanismos correctores de los efectos
adversos asociados al proceso de integración que contribuya al desarrollo armónico
y sostenible.

     Quiero igualmente destacar la relevancia del intercambio y del desarrollo
científico y tecnológico, como un mecanismo indispensable para el logro, no sólo de
la integración regional, sino para la inserción efectiva de nuestras economías en el
ámbito global. Esto debe considerarse como uno de los objetivos fundamentales de
la integración regional, la cual no podrá ser efectiva mientras se mantenga la
brecha tecnológica.

     El Secretario General aludía que hayamos logrado avances de poca relevancia
realmente estoy convencido de que la situación es más grave aún, la América
Latina destinaba cerca del 3% de los recursos que en el ámbito mundial se invierten
en desarrollo científico y tecnológico y hoy en día apenas estamos un poco más del
1% para estar en condiciones de adaptar y adoptar la ciencia generada en otros
países y en otras latitudes tenemos que contar con una importante generación de
ciencia nacional de ciencia latinoamericana, realmente esto es una cuestión
impostergable.



                                       38
      Por otra parte nos sigue afectando una brutal fuga de cerebros, formamos un
reducido grupo de investigadores y buena parte de lo que formamos se van
generalmente a los países desarrollados. Yo quisiera referirme muy brevemente
dos frases: una del sabio Pasteur hace cerca de 200 años cuando dijo “la ciencia no
tiene patria”; sin embargo hoy sabemos que la ciencia tiene patria y que además
tienen dueños en este mundo de hoy y otra del libertador Simón Bolívar cuando dijo
“el trabajo y el saber son los dos elementos que conducen a la prosperidad”.

    Cuando planteamos la necesidad de fortalecer el desarrollo de la ciencia y la
tecnología se está hablando en alto grado de la necesidad de jerarquizar nuestras
universidades, tenemos pocas universidades de excelencia en la América Latina
realmente es el caso de Brasil que ha hecho un gran esfuerzo con varias
universidades y el caso de Cuba donde este proceso se inició hace ya más de 42
años cuando se jerarquizó en alto grado el papel de la Universidades y el desarrollo
de la Ciencia y la Tecnología. Cuba es el único país que cuenta con más de dos
investigadores por cada mil habitantes, está cerca de tres, y me produjo una gran
emoción cuando le oía al Presidente Cardoso en su reciente visita a Venezuela,
manifestó que Brasil está egresando de sus postgrados más de cuatro mil doctores
por año y lo vuelve a manifestar el Presidente Chávez, que nosotros en Venezuela
no estamos egresando más de cincuenta o sesenta y esa es la realidad en casi
toda la América Latina. Yo le hago realmente un caluroso llamado, una
convocatoria que inclusive en la resolución que se va a aprobar fortalezcamos las
acciones que debemos tomar para superar estos problemas que tenemos.

     Yo diría que podríamos tomar como resolución la creación de un verdadero
sistema de estudio de postgrado relativo americano. Yo estoy seguro que la ALADI,
puede contribuir en alto grado a esto y comenzar a utilizar las universidades aún de
manera específica, por ejemplo, la América Latina y sus recursos, una evaluación,
un diagnóstico acabado de lo que tenemos en este sentido. Yo sé que se conformó
hace algunos años, el llamado Grupo Montevideo que agrupa cuarenta
universidades del Cono Sur, de Chile, de Argentina, de Uruguay y de Brasil. Ese
puede ser el comienzo de una armonización entre todas las universidades
latinoamericanas para multiplicar sus beneficios o los beneficio de su acción.

     Es importante destacar además, que el éxito de la integración depende
grandemente del apoyo de los actores internos de cada sociedad y en tal sentido, el
gobierno venezolano ha venido adelantando consultas con los diferentes sectores
de la sociedad civil, en torno del proceso de integración regional.

     A nuestro juicio, la integración debe estimular el crecimiento económico como
fuente generadora de riqueza, pero debe también atender la urgente necesidad de
una distribución de la riqueza más justa que garantice una paz social y estabilidad
política, condiciones estas necesarias para el desarrollo pero que no constituyen el
resultado automático del crecimiento, al contrario de lo que sugiere la economía
teórica ortodoxa.

     La generación de riqueza, la agregación de valor a los productos y servicios de
la región será más fácil y sostenible si adoptamos políticas sectoriales, elevamos el
nivel de educación de nuestros pueblos, invertimos más en salud e infraestructura
tan necesaria para que nuestros empresarios productores primarios puedan
competir en mejores condiciones.

     En el área de producción, el enfoque debe estar centrado en el consumidor
final. Debemos crear condiciones tales que faciliten la competitividad entre iguales,



                                       39
evitando los monopolios y creaciones de rentas, de forma tal que estos beneficios
lleguen a nuestros consumidores finales.

     La integración es para nosotros una necesidad para sobrevivir ante un proceso
de apertura comercial que se ha llevado a cabo en términos muy desiguales, ya que
mientras los países en desarrollo han desmontado rápidamente sus sistemas de
protección comercial, no han obtenido beneficios sustanciales en cuanto a acceso a
los mercados, lo cual se debe especialmente a la protección abierta o solapada que
es otorgada a la agricultura en los países desarrollados, los cuales emergen como
los grandes ganadores de la apertura comercial multilateral.

     La integración económica representa también una alternativa para tomar los
beneficios que ofrece la Globalización. Nos motiva hacia la Globalización los
mercados ampliados, las economías de escalas, los mejores precios para el
consumidor y la mayor competencia que estimula la productividad. Sin embargo,
debemos estar atentos a que no se trata de un traslado automático de beneficios, y
es por ello que es necesario administrar nuestra apertura considerando nuestras
realidades y limitaciones.

     Una apertura ingenua sólo nos llevará a incrementar los problemas que ya
tienen nuestras economías y reducirá las posibilidades de desarrollo que en última
instancia es nuestro interés. Un ejemplo de ello lo constituye la desviación del
comercio, producto de los altos subsidios que las economías más ricas han
otorgado y continúan dando a su producción agrícola.

     Para finalizar, deseo dejar este mensaje que invita al trabajo comunitario y
reiterar nuestra satisfacción por la celebración del vigésimo aniversario del Tratado
de Montevideo, el cual ha contribuido grandemente al proceso de integración
regional y asimismo ratificamos la disposición de nuestro gobierno para continuar
impulsando este proceso.

    Finalmente no podemos dejar de expresar nuestra insatisfacción por los
avances precarios o simplemente retrocesos que han venido ocurriendo en mucho
de nuestros países especialmente, en ese índice compuesto, el índice de desarrollo
humano elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Venezuela no es la excepción en la década de los noventa hubo retrocesos muy
grandes como también en buena parte de los países latinoamericanos. Muchas
gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias Ministro Montilla. Continuando con nuestra
sesión tenemos a la señora representante de Bolivia, la Viceministro de Relaciones
Exteriores, Ana María Solares. Tiene la palabra.

    Delegación de BOLIVIA (Ana María Solares). Muchas gracias señor
Presidente. Señor Presidente, señora Ministro de Relaciones Exteriores de Chile,
señores Jefes de Delegación, señor Secretario General de la ALADI, señores
funcionarios de la Secretaría General de la ALADI, amigos todos.

   Al iniciar mi intervención deseo saludar con especial afecto la presencia de
Cuba en esta Reunión en su calidad de nuestro nuevo socio.

    Señor Presidente es particularmente satisfactorio para mí persona participar en
esta Reunión y testimoniar el reconocimiento de Bolivia por el rol desempeñado por
la Asociación Latinoamericana de Integración en estos sus veinte años de vigencia.
Satisfactorio, porque tuve la oportunidad de participar en el proceso de negociador


                                       40
que concluyó con la suscripción del Tratado de Montevideo de 1980 y también
prestar mis servicios por unos cuantos años en esta Asociación.

    Entonces, es grato comprobar cual acertada estuvo la decisión de nuestros
países hace veinte años de suscribir el Tratado de Montevideo, en un intento por
preservar ese vínculo asociativo que habíamos logrado en la ALALC y por
preservar ese mutuo reconocimiento que se hicieron los países que en años
anteriores habían estado de espaldas.

     La necesidad de capitalizar este patrimonio que daba la ALALC, es una de las
motivaciones fundamentales de la ALADI, pero la ALADI es fruto, básicamente, de
la voluntad política que siempre estuvo constante en nuestros países por
cooperarnos más por vincularnos más. Esos propósitos y esos sueños inspiraron la
realidad que hoy vivimos, en la que la integración en nuestros países ha pasado del
plano enunciativo para abordar el plano de las realizaciones concretas. Ha
trascendido el plano de las vinculaciones coyunturales para generar un proceso
asociativo cada vez más creciente y con una visión comunitaria.

     Con este comentario general, señor Presidente, estoy englobando todos los
resultados exitosos a los que tan acertadamente se han referido quienes me han
precedido. Sin embargo, sintéticamente Bolivia quiere saludar la vigorosidad, la
profundidad con la que se está haciendo integración entre ámbitos subregionales o
bilaterales que deberán generar una necesaria plataforma regional.

     Saludar también la participación de Cuba que ha ampliado y ha enriquecido
este espacio regional. Y manifestar nuestra satisfacción porque la integración en
estos ámbitos parciales ha trascendido el plano comercial y económico para
abordar otras dimensiones de la integración.

     Sin embargo, señor Presidente, mal haríamos frente a un contexto
internacional complejo de desafíos grandes y cambiantes si nos limitáramos a
propiciar una marcha como hasta ahora de la ALADI, sin tomar nuevas previsiones.

    En este sentido, Bolivia cree que la ALADI tiene que acometer acciones para
enfrentar dos desafíos que están ahí. Uno de ellos, lograr la convergencia de estos
resultados exitosos en otras palabras, volver a la conceptualización y a los
propósitos originales de la ALADI de crear un espacio regional. De lo contrario,
estaríamos poniendo en riesgo todos estos esfuerzos, todos estos logros que de
alguna manera ahora en el plano comercial se expresan en zonas de libre comercio
queden subsumidas en un proyecto hemisférico como es el ALCA.

    No podemos dejar que la ALADI siga siendo una sumatoria de zonas de libre
comercio frente a un proceso como el del ALALC que está llamado a subsumirlas,
tenemos que darle otra identidad.

     El otro gran desafío que tiene la ALADI es el de generar condiciones más
equitativas para la participación de todos los países, esto es muy importante para
Bolivia y para otros países, como mi país, que tiene evidentemente limitadas
posibilidades de aprovechar de los beneficios que genera las acciones
integradoras.

     Estas son las asignaturas pendientes de la ALADI, señor Presidente, la
convergencia, la nueva configuración de un nuevo esquema regional, el
MERCOSUR, el MERCOSUR ampliado, la Comunidad Andina, todos los proyectos
integradores parciales no constituyen ámbitos geográficos y espacios ampliados


                                      41
suficientes para que encaremos los enormes desafíos que nos conlleva la
globalización.

     En consecuencia señor Presidente, Bolivia viene decidida a sumar sus
esfuerzos para propiciar la adopción de acciones para que puedan darle un rol más
activo a la Asociación. Fijémonos horizontes más amplios, ambiciones más
concretas, objetivos más ambiciosos. No forcemos situaciones, hagámoslo
progresivamente, pero lo hagamos.

     En resumen, traigamos a la integración vigorosa, a la integración real a esta
casa de la integración, que esta casa de la integración vuelva a monitorear una
integración que se está dando vigorosamente pero por fuera de ella. Gracias, señor
Presidente.

    PRESIDENTE. Agradezco a la señora Viceministro de Bolivia su participación.
Y ofrezco la palabra al señor Representante Permanente de Colombia ante la
ALADI, Embajador Arturo Sarabia.

    Delegación de COLOMBIA. Señor Presidente, señora Canciller de Chile, señor
Vicecanciller de Venezuela, señor Secretario General y demás funcionarios de la
ALADI, señores Delegados y Representantes de los Cancilleres en esta Reunión,
señoras y señores.

     La circunstancia de ser prácticamente los últimos en intervenir, nos obliga a
pasar por alto algunas de las referencias históricas contenidas en la intervención
que traíamos escrita. Y lo hacemos para evitar redundancias innecesarias. La
realidad es que Colombia comparte íntegramente las expresiones que sobre el
importante papel histórico de la ALADI se han manifestado aquí esta mañana.

     Como bien se ha señalado en este evento, la ALADI es un instrumento
internacional versátil, que facilita la convergencia, y que ha permitido, en su
condición de paraguas jurídico, el avance de la integración en nuestro continente.

     En el mismo sentido, también asumimos como propias las expresiones que hoy
han destacado que la integración, y cito las palabras del canciller brasileño, es una
realidad irreversible, y un elemento catalizador además del desarrollo económico de
la región y de nuestros pueblos.

     Y, por supuesto, nos identificamos también con aquellas afirmaciones que
reiteran nuestro destino común, y nuestro compromiso para sacar adelante,
superando todos los escollos, la integración de América Latina.

     Esta intervención, por tanto, busca refrendar el compromiso de Colombia con la
integración, bajo la perspectiva de un regionalismo abierto, así como el apoyo de
nuestro país a esta institución y a este mecanismo de integración. No obstante, y
como bien lo señaló la Canciller de Chile, somos también partidarios de que este
encuentro no sea solo un mero acto protocolar, sino también un momento de
reflexión sobre el futuro de la ALADI. En ese sentido, mi Gobierno quiere por ende
hacer algunos aportes.

     En primer lugar, quisiéramos llamar la atención sobre la necesidad de
identificar pronto, y a partir de las reflexiones que aquí se han hecho, un horizonte
claro para la institución de cara a los retos que tiene por delante. Es evidente que
ese derrotero no ha sido aún fijado, y que hay algunas sombras que es necesario



                                       42
despejar. Y lo es también que fijar ese derrotero no será una tarea fácil. Pero en
busca de ese objetivo habrá que actuar con imaginación y algo de apremio.

    Necesitamos que las metas que se fijen tengan un sentido anticipatorio. Que
sean capaces de prever los nuevos desarrollos de la integración. Y que éstas, como
también aquí se ha señalado, se cumplan de veras y se vayan consolidando en el
camino. Creemos necesario, por ende, y así lo hemos señalado en este mismo
escenario reiteradamente, que los programas de la ALADI, ésos que a solicitud de
los países estamos permanentemente enriqueciendo y ampliando, como se ha
podido constatar hoy aquí, sean de alguna manera priorizadas.

     A Colombia le preocupa realmente que a la ALADI se le entreguen nuevas
tareas, al tiempo que paradójicamente se reduce su presupuesto. A nadie debería
escapar la inconveniencia de entregar nuevas tareas en múltiples frentes, sin
señalar prioridades. Cuando así se actúa, es muy probable que la frustración esté a
la vuelta de la esquina. Y es para evitarlo precisamente, por lo que convendría, a
través de los mecanismos que sean del caso, que se fijaran permanentemente
claras e inequívocas prioridades.

     A juicio de Colombia, la ALADI debe de fortalecerse hasta la excelencia, en
aquellos frente en donde tiene como institución, por decirlo de alguna manera,
claras ventajas comparativas frente a otras. Y señalo, claro está, aquellas áreas
que tienen que ver con su condición de paraguas jurídico, de depósito del
patrimonio histórico. Ahí, en ese frente y en el frente de la información. Es dónde la
ALADI tiene muchas cosas que hacer y muchos servicios que prestar al proceso de
la integración.

     De esta manera entonces, y con estas dos breves pero en nuestro sentir
directas contribuciones, queremos, para terminar, destacar la importancia de la
reunión, y agradecerle al gobierno del Uruguay, país anfitrión, en nombre del
nuestro sus atenciones, al tiempo que ratificamos nuestro irreductible compromiso
con la integración de América Latina. Muchas Gracias.

     PRESIDENTE. Agradecemos al señor Representante de Colombia su
intervención.

     No tenemos en este momento otros oradores anotados, por consiguiente creo
que estaríamos en condiciones de levantar esta sesión a menos que hubiere alguna
solicitud por parte de ustedes en un sentido diferente.

    En ese caso, nos prepararíamos para poder reunirnos en la Cancillería, luego
regresaríamos aquí para la aprobación de las resoluciones en la tarde y en el cierre
de esa sesión haríamos, o intentaríamos hacer una suerte de balance, al menos
provisional, de algunas de aquellas cosas que pueden marcar no solamente lo que
se expresa en las propias decisiones sino en lo que ha sido el sentimiento y el
pensamiento de quienes han participado en el debate en la mañana de hoy.

   Les agradecemos a todos, y nos vemos entonces en el Palacio Santos.
Muchas Gracias.

    Se levanta la sesión.




                                        43
                                   __________

                             CUARTO INTERMEDIO
                                 __________


      PRESIDENTE. De acuerdo al orden de nuestros trabajos hemos agotado la
lista de intervenciones de los señores Representantes, de los señores Ministros, de
los señores delegados y por consiguiente estamos ya en situación de poder pasar a
la consideración del Proyecto de Declaración del Consejo de Ministros de
Relaciones Exteriores de ALADI y el Proyecto de Resolución de Encomienda o
mandatos para la acción de la Asociación.

     Luego existe también alguna constancia específica sobre un tema también
específico que tiene que ver con CEFIR a lo que yo en su momento haré alguna
referencia.

     Antes de pasar a la consideración de estos documentos, que creo que han sido
distribuidos y que son de conocimiento de los señores Ministros y delegados,
quisiéramos hacer un cuadro, diría yo, orgánico de conclusiones que no
correspondería dado el carácter de estas reuniones, pero sí, decidir en nuestra
condición, en este caso por una parte de delegación de Uruguay en la reunión y por
otra naturalmente, desde la perspectiva de haber tenido el honor que ustedes me
dispensaron de haberme atribuido la facultad para dirigir este útil y sin duda
fermental intercambio que se ha mantenido en la mañana de hoy.

    También, naturalmente corresponde que en este momento yo agradezca a las
Vicepresidencias que han estado también disponibles para poder cumplir sus
funciones en el momento que se les ha sido requerido. Mi agradecimiento pues ha
quienes han estado en esa investidura.

    Por nuestra parte hemos escuchado con mucha atención tal cual corresponde
en cualquier circunstancia, las intervenciones de los señores delegados, miembros
del Consejo no resulta fácil traducir en palabras de reflejo, palabras de síntesis,
pensamientos o reflexiones de un grupo tan calificado de personas que traducen en
su respectiva intervención sus puntos de vista, para decir los puntos de vista de su
respectivo Gobierno y también el testimonio de su propia experiencia.

    Trataremos, sin embargo, de sortear esa dificultad y esa limitación para
formular algunos comentarios generales. En primer lugar parece claro que todos
aquí coinciden en señalar, en reconocer que tenemos un instrumento que la región
cuenta con un instrumento que el Tratado del ochenta y cuenta con una
organización.

    El contar con un Tratado significa mucho, porque significa contar con reglas,
contar con disciplinas, contar con una estructura orgánica y contar obviamente con
unas competencias atribuidas a esos órganos.

     No es poca cosa contar en cualquier trabajo que se realice con una suerte de
carta orgánica y me parece que este es un activo que ha sido reconocido por todos
los que en la mañana de hoy han intervenido. Incluso algunos señalando de un
modo muy subrayado, la nota o dosis de flexibilidad que aparece en ese
instrumento del ochenta y que ha permitido en muchos casos precisamente
adecuar los comportamientos orgánicos a las situaciones concretas planteadas.


                                       44
     Primera idea pues, contamos con un instrumento y ese instrumento tiene la
flexibilidad necesaria para su útil empleo en las circunstancias en que ello sea
necesario.

     En segundo lugar se ha reconocido que en este año dos mil, este Consejo
tiene lugar circunstancias en las cuáles múltiples son los hechos sobrevivientes o
circunstancias emergentes del escenario internacional. Siempre ha sido así
naturalmente, pero en este caso particular lo es con especial énfasis en el terreno,
en el territorio de la economía, en el territorio del intercambio, en el territorio del
comercio.

     Entonces, ante esa circunstancia se ha planteado en la Sala la necesidad de
observar si este instrumento del que estamos dotados puede servir útilmente a los
fines de una suerte de inserción en unas corrientes que a veces suceden al interior
de la región y otras veces suceden fuera de la región pero en definitiva en cualquier
caso nos envuelven.

     Esta idea de aproximación del fenómeno de la integración hacia zonas en las
cuales los valores de la integración han de permanecer incólumes y profundizables
sin desmedro de los demás escenarios que el mundo internacional nos demanda en
época de globalismo, no nos puede alejar de la idea y creo que ello ha sido
reconocido que este esfuerzo a favor de la integración no debe de ser abandonado.
Segunda idea pues, tenemos la primera, un Tratado flexible y útil.

     La segunda es una reafirmación con el concepto de integración y con la idea de
integración.

     En tercer lugar, se ha planteado también en esta Sala algunos objetivos
visibles o más visibles que otros, por ejemplo, se han dicho que la convergencia de
los subsistemas de integración constituye sin duda un objetivo y que ese objetivo
puede y algunos han dicho debe de ser visto y encarado desde ALADI.

    Este es un gran tema, no es nuevo, tampoco es nuevo, pero quizá lo nuevo no
está en instruir novedosamente algo, sino que quizá lo original esté en darle un
nuevo aliento a ese emprendimiento, es decir, quizá la diferencia esté en una suerte
de cambio, de actitud frente a ese fenómeno. Desde una actitud de pura
observancia pasiva del fenómeno hasta la actitud de una participación efectiva, que
puede ser técnica, que puede ser técnico-diplomática, técnico-política y de definitiva
puede ser funcional, operativa en el ámbito orgánico.

     La cuarta idea que también se refleja en el debate o en el intercambio, es que
muchos de los fenómenos de la integración que hoy aparecen vivos, actuantes,
dinámicos, fuertes, vigorosos, como es el caso del CAN y del MERCOSUR, no
están vinculados con respecto al Tratado del ochenta y ya, nuestro sistema
orgánico ALADI en relación de competencia, en relación de una suerte comparativa,
de eficacia o de velocidad o de resultados, sino que su relación es una relación de
complementariedad y en su caso, en cualquier caso de comunicación y no de
aislamiento y esto creo que también encierra otro concepto, que de cuyas
derivaciones, naturalmente puede hacerse un capítulo específico por cuanto del
grado de profundidad que se advierta en esa derivación dependerá el mayor o
menor grado de inserción del sistema de integración en esos fenómenos
subregionales, pero en todo caso, de la Sala ha emergido la idea de que no son
fenómenos aislados, que no son fenómenos desprendidos totalmente, diría yo,



                                        45
autosuficientes y no lo estoy planteando en términos estrictamente institucionales,
sino en términos de apreciación global;

    Entiendo, por autosuficiencia aquello, que constituye una suerte de
nucleamiento hermético, que se abastece de sus propias soluciones y no tiene
necesidad de recurrir a ninguna fuente ajena a él. Aquí aparentemente hay un
hontanar común y a ese hontanar común habrá de recurrirse toda vez que sea
necesario.

     La quinta idea ya también en orden a un desarrollo de cierto modo a lo anterior
y ha sido lanzada de un modo claro, de un modo, yo diría, directo; es que este
sistema en el cual hoy estamos, que requiere una agenda que busca juiciosamente
una agenda que no sólo lo legitime históricamente, sino que lo legitime en términos
contemporáneos, pueda atender el área de la solución de los conflictos ofreciendo
fórmulas alternativas de mesas de diálogo o de encuentro o de solución arbitral o
de otras que puedan ser objeto de negociación.

    Lo que está claro es que tenemos algunos esquemas en el horizonte. Al diez
de diciembre de este año los países que integramos el MERCOSUR tendremos que
presentar al Grupo Mercado Común una alternativa al Protocolo de Brasilia en
materia de solución de controversias, eso lo hemos resuelto por consenso en
ocasión del relanzamiento del MERCOSUR en Buenos Aires, hace poco más de un
mes.

     Por consiguiente, este tema que nos llevará a revisar el Protocolo de Brasilia
para ver en que medida ha de introducirse en él ajustes propios del crecimiento en
calidad y cantidad de las controversias y propio de la complejidad de los
contenciosos que ya se han planteado y que seguramente en un cuerpo vivo como
es el MERCOSUR habrá de seguirse planteando, nos obliga a inventariar
alternativas de solución, nos obliga al menos a no desconsiderar ninguna
posibilidad y nos obliga a tomar las experiencias de los paneles del NAFTA, de la
Corte de la Comunidad Andina y ciertamente, nos obliga también a vernos a
nosotros mismos en términos de satisfacción o insatisfacción respecto de nuestro
propio mecanismo. Y allí otra vez aparece esa posibilidad de oferta técnica, de
oferta de trabajo, de cooperación, de asistencia para una organización que en este
caso tiene ya una suerte de plazo, sino fatal, al menos, de plazo indicativo de un
propósito y que naturalmente requiere de colaboración de sociedades matrices a
las que pertenecemos y de los que estos emprendimientos no son sino hijos
desarrollados. Por lo tanto, me parece que por aquí también hay otro tema.

     En sexto lugar, yo quisiera decir algo que lo digo exclusivamente a título de
representante de mi país y con ello naturalmente no describo sino que simplemente
trato de reflejar un pensamiento más allá de su pertinencia.

     Difícilmente habría hoy MERCOSUR o habría hoy CAN sino hubiera habido
primero ALALC y luego ALADI, tratados y particularmente el Tratado del ochenta. Y
en la vida de las instituciones como en la vida de las personas hay que ser bien
agradecido. Hay que agradecer aquello que se ha recibido y aquí la verdad es que
recibimos tempranamente un modelo de integración, ese modelo nos guió, nos
provocó, nos llevó a pensar e instaló en el pensamiento público y en las
expectativas privadas nuevas formas de relacionamiento.

    Un relacionamiento institucional en que las fuerzas del comercio y las fuerzas
de la economía no quedaban exclusivamente libradas a sus propias iniciativas



                                       46
siempre válidas, sino también quedaban de alguna manera encapsuladas en
acciones de los estados y de los gobiernos.

     Por lo tanto, me parece que en esta hora de reconocimiento que no pretende
ser ni introducir un carácter nostálgico ni una evocación puramente histórica o de
homenaje, sí es bueno recordar que ese compromiso con la integración debe
trascender a toda nuestra acción en el campo de nuestra región. Nuestra región
tiene un factor aglutinante que es la integración.

    La integración es un elemento para hacer de nuestra región, una región con
identidad, una región unida por compromisos no sólo de su tradición y de su origen,
sino también actualizada, aggiornada con su compromiso con el mundo exterior.

     Dicho esto y concluyo, sólo cabría añadir que para nosotros ha sido muy
importante él haber tenido la posibilidad de conducir los trabajos, no les oculto que
habríamos deseado tener más Ministros de Relaciones Exteriores sentados en esta
mesa y como uno de mis defectos capitales es la sinceridad, no lo oculto y lo digo
con mucha franqueza sin retrimento de las Representaciones, pero naturalmente
sin olvidar que también el texto del Tratado del ochenta dice: “ Que el Consejo es el
órgano supremo de la Asociación y que éste se integrará por Ministros de
Relaciones Exteriores salvo que se produzca alguna sustitución” pero el principio es
ese.

    Por eso, yo saludo a cada uno de ustedes, la presencia de representantes
auténticos de su gobierno pero también con esto no quisiera interpretar que la
ausencia de Ministros de las áreas concernidas pudiera ser un índice de desinterés
o de vaciamiento de las atribuciones del Consejo.

      En tal sentido pues, y con la finalidad de convocarlos a un trabajo futuro, yo
diría que de esta reunión saldrán o emergerán temas para alguna agenda. No me
animaría a decir que todos los temas están en la agenda. Quizá lo que hemos
hecho es identificar la posibilidad, pero esa posibilidad quizá también tengamos que
irla llenando de contenido.

      Sin más trámite entonces, yo sometería a ustedes los proyectos que están
sobre la mesa no sin antes decirles que hay un pequeño documento que figuraría
en nuestra acta y que tiene que ver con un tema puntual que casi se ha convertido
en un tema recurrente para nosotros como Uruguay que es tema vinculado a
CEFIR que tiene que ver con la posibilidad de utilizar el mecanismo de ALADI para
tener un centro de imputación de los recursos del CEFIR, que si bien es una
institución vinculada al Grupo de Río, responde esto a la necesidad de tener en la
etapa de transición hasta que se cree el mecanismo definitivo, una entidad
responsable capaz de recibir los fondos correspondientes y desarrollar o asignar los
recursos de cuyo manejo habría entonces un ente responsable.

     Esto nos fue pedido en la Reunión en Cartagena, yo me permito recordarles a
los estimados colegas, sé que los representantes han trabajado acuciosamente en
este tema y han logrado un consenso y esto quedaría en el Acta, o sea, no sería
una constancia, no sería un documento separado sino una simple constancia en el
Acta.

    Dicho esto, es todo cuanto quería decir. Agradezco mucho la presencia, les
encarezco la necesidad de que sigamos pensando cuáles son los caminos que
debemos de recorrer y en definitiva creo que con este espíritu integracionista que
no debemos abandonarlo, seguramente habremos de cumplir otros objetivos


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  mayores que los que hoy hemos podido alcanzar. Les agradezco mucho y le
  concedo la palabra con mucho al señor Ministro de Comercio de México, nuestro
  amigo Herminio Blanco.

6. Adopción de los documentos finales


      Delegación de MEXICO. (Herminio Blanco). Muchísimas gracias señor
  Presidente, estimados amigos, el día de hoy hemos escuchado intervenciones muy
  significativas de todos los miembros de nuestra Asociación, intervenciones que van
  desde el extremo de decir que en nuestra Asociación las cosas marchan muy bien.
  Yo creo que hemos, en esta Asociación, realmente contribuido a la integración de
  nuestra América Latina y, en ese sentido las cosas marchan bien, pero también
  hemos visto intervenciones donde se sienta alguna preocupación sobre el futuro de
  la Asociación, la mía, la de la señora Canciller de Chile, el señor Canciller de
  Argentina, algunos otros amigos marcando un tipo de preocupación y rumbo.

      El segundo comentario es algo pues muy cercano a lo que usted dice señor
  Presidente, la preocupación sobre el hecho que solamente hay cinco Ministros en
  esta Mesa.

        Cinco Ministros en el vigésimo aniversario de nuestra Asociación, puede
  significar como usted dijo, que algo está sucediendo sobre el interés que tenemos
  en América Latina sobre la Asociación.

      Yo me imaginaría que en una ocasión tan significativa como la que tenemos el
  día de hoy, hubiera habido por lo menos, dos Ministros por cada país, los
  Cancilleres y el Ministro de Industria y Comercio.

      Yo creo, que sí debemos de reflexionar sobre la presencia de los Ministros el
  día de hoy, puede ser un elemento significativo, un elemento que indica lo que está
  sucediendo sobre el interés de nuestra Asociación en los diferentes países.

       El tercer punto, es que cuando uno lee esta resolución, es una resolución con
  buenas ideas, pero sinceramente entre todos nosotros, una resolución por lo menos
  tibia, una resolución que no marca tiempos, una resolución que deja abierto cada
  uno de los temas sin marcar una fecha y creo que fechas, en este momento son
  muy importantes para ALADI.

      El mundo no nos espera, todos estamos avanzando, el mundo está avanzando
  en la integración y si no marcamos por lo menos alguna fecha, algo que muestre
  algún signo de urgencia en nuestra Asociación creo que habremos desperdiciado
  esta gran oportunidad de reunirnos.

       Igualmente, algunos de nosotros hemos hecho un viaje largo y de alguna
  manera hay que justificar los costos del erario por un viaje de esta naturaleza. Y en
  ese sentido me veo obligado a proponer un par de cosas que creo que son
  menores, pero de alguna manera significan algo, significaría que estaríamos
  decidiendo algo en esta reunión, algo que muestre lo ponía aquí así entre comillas
  “la visión y el poder de los Ministros que estamos aquí”, una de ellas es la que se
  refiere al apartado a) del artículo segundo, donde se dice que tenemos que mirar,
  hacer un estudio, una evaluación sobre lo que hemos realizado y después una
  propuesta hacia futuro; y en este sentido creo que si bien en esta organización
  tenemos gran experiencia, sería muy importante pedir el consejo y la opinión de
  algún grupo, por llamarlo de alguna manera, de un grupo de notables de afuera de


                                         48
la organización que nos diga precisamente ¿cómo podemos llevar esta
organización a un avance? Un avance como yo les decía esta mañana, un avance
que, uno, nos lleve a que tengamos en la organización por lo menos el grado de
integración, las disciplinas y el grado de avance que ya tenemos entre nosotros en
el ámbito bilateral y a nivel subregional.

    Y el otro, muy importante, que se haga esta reflexión por gente de afuera de la
organización que nos pueda dar una idea más clara que no esté llena de
complacencia dentro de la organización, sino de afuera de la organización que nos
diga en el futuro de los próximos diez años sobre que tenemos que pensar para que
esta organización siga siendo lo que fue al principio. Una organización centro y
clave de la fuerza e integración de América Latina, una organización que en este
momento con las cosas que están pasando con el proyecto del ALCA, ciertamente
puede verse reducida en su importancia en la integración.

    Y por eso, mi propuesta ya muy específica sería, ya fijar una fecha para esta
evaluación: estudio y propuesta del futuro de nuestra Asociación, y pedirle a un
grupo de notables escogidos por nuestros Representantes que hagan ese estudio y
que nos tengan un estudio para el invierno del año 2001.

     Esa es mi propuesta muy específica señor Presidente, estimados amigos, para
que podamos avanzar, para que la reflexión que iniciamos el día de hoy, sea una
reflexión continua que nos lleve a resultados que los Ministros que estén aquí
presentes, el próximo año, los dos próximos años, puedan tener una idea más clara
de cómo avanzar, de cuales son los proyectos que requerimos hacer para que
nuestra ALADI siga siendo el orgullo de la integración en nuestra América Latina.
Muchas Gracias.

     PRESIDENTE. Agradezco al señor Representante de México su presentación.
La presentación de una propuesta muy concreta que se traduciría en que en el
resolutivo segundo, literal a) Encomendar al Comité de Representantes la
realización de un estudio de la evolución del proceso de integración, esto se le
agregaría, si interpreto bien el pensamiento del señor Representante de México, la
realización de un estudio, el cual se llevará a cabo o deberá estar presentado antes
de tal fecha, un año.

    Pudiéndose requerir servicios de terceros, creo que esa era la idea ¿verdad? Si
hemos interpretado bien. Quería ya de paso señalar una omisión o corregir una
omisión que padecí también en mi intento de identificar ideas fuerzas que aquí
habían sido presentadas, una de las cuales tienen que ver con los programas de
trabajo.

    Nos ha parecido sumamente interesante una mención que hizo la señora
Canciller de Chile, doña Soledad Alvear, respecto de imprimirle al trabajo de la
organización, una suerte de compromiso al interno de la misma, a través de la
presentación de un programa por cada presidencia, y me parece, que este es un
dato que puede alentar precisamente esa comunicación más viva de la
organización con los demás emprendimientos y creo que va en la misma línea, creo
que el mismo pensamiento que acaba de poner el señor representante de México o
en una línea al menos complementaria.

    No sé si la señora Canciller de Chile, quiere decir algo. Le ofrezco la palabra.

    Delegación de CHILE (María Soledad Alvear). Gracias señor Presidente. Yo
creo que la propuesta que ha formulado la Delegación de México, es perfectamente


                                        49
concordante también con lo expresado en el artículo tercero de la resolución y
resulta complementario, dado que, dice el artículo tercero: ... “y el Comité de
Representantes, informará al Consejo de Ministros”, y a lo mejor ahí podemos
poner el plazo en su Decimasegunda Reunión sobre las actividades alcanzadas en
el cumplimiento de esta resolución. Y de esa manera queda comprendido y fijado
un plazo que es lo que interesa y concuerdo con la propuesta realizada por México.

     PRESIDENTE. En todo caso le cedería la paternidad o le reconocería la
paternidad de esta iniciativa al señor Secretario Herminio Blanco y desearía que el
mismo dijera exactamente donde quiere colocar esta propuesta, creo que él había
mencionado el literal a), allí se fijaría el plazo y en la lectura entonces, si usted
tuviera a bien, por favor...

     Delegación de MEXICO (Herminio Blanco). Yo creo que el tema de hacer un
reporte sobre todo el programa de trabajo para la Decimosegunda Reunión es
conveniente. Creo que el tema de fijarnos rumbos en la Secretaría General y en la
ALADI debería ser un poco más urgente y es ahí donde yo proponía que
específicamente para el segundo a) pudiésemos fijar un reporte por lo menos
preliminar sobre lo que estaríamos absorbiendo de notables, de expertos y de lo
que platiquemos dentro de la Organización, para dentro de un año, o sea un año de
trabajo, en el que por lo menos digamos que estamos pensando y que eso nos
permita continuar trabajando.

     PRESIDENTE. Yo me permito observar que si nosotros pusiéramos la
realización en un plazo de seis meses, por ejemplo, en un plazo de seis meses de
un estudio, esto nos daría la posibilidad de examinarlo en ocasión de la
Decimosegunda reunión con el tiempo suficiente para su consideración, si en
cambio lo hacemos coincidir con la fecha misma de la reunión sería un insumo que
llegaría algo tardíamente, eso es apenas una referencia que pongo a la
consideración de ustedes.

     Se escuchan opiniones, pero tampoco se trata aquí de una discusión de
principios sino una discusión de tipo práctico, no estamos discutiendo una cuestión
tanto de fondo como de procedimiento. Yo pienso que quizás pudiéramos acometer
a la Secretaría, la realización en un plazo que la Secretaría fijará o establecerá
conforme a sus posibilidades, también aquí hay un problema de recursos etc., de
modo que podríamos darle esa atribución a la Secretaría, teniendo en cuenta que el
Comité de Representantes mantiene un diálogo permanente con la Secretaría, de
modo que quedaría de esa manera absuelto.

     Delegación de BOLIVIA (Ana María Solares). Con la misma preocupación e
interés de generar condiciones que nos permitan ojalá en el corto plazo adoptar
decisiones de mayor alcance para la ALADI quisiéramos hacer unas observaciones
sobre esta resolución de manera de tratar de dejar mandatos mucho más definidos.

     En primer término nos parece que el artículo primero sería innecesario,
estamos ratificando la vigencia de la Resolución 50 y la 52, pero yo llamo a ustedes
la atención que las demás decisiones o resoluciones del Consejo de Ministros de la
ALADI no han sido derogadas, de manera que no tendría sentido solamente ratificar
la vigencia de éstas, porque hay elementos en otras resoluciones que también
pueden enriquecer la acción de la ALADI en el futuro. Así que propondríamos que
directamente esta resolución abordara los mandatos concretos que en esta
oportunidad se están concertando y cuando se refiere e literal a), aceptando la
propuesta que nos ha hecho el señor Ministro de Comercio de México creemos
también que debe suprimirse la frase que esta prácticamente adelantando una


                                       50
conclusión para el estudio, que es la que está consignada en el texto que se nos ha
propuesto. Dice: “...y proponga medidas para fortalecer el papel que podrá
desempeñar la Asociación en la próxima década como principal marco institucional
de la integración regional”. Ahí está condicionando un resultado del estudio.
Quisiéramos dejar abierto ese estudio a las propuestas que evidentemente se
puedan derivar de él con la mayor amplitud y objetividad.

    De manera que para resumir, proponemos que el primer artículo se elimine,
que ingrese esta resolución a los mandatos concretos que en esta oportunidad
estaríamos acordando, que se suprima ese sentido ya conclusivo que se le está
dando al estudio y apoyamos que este sea elaborado y presentado en un lapso
máximo de seis meses para hacer ser considerado en la próxima reunión del
Consejo de Ministros de la ALADI. Gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias, señora Viceministra.

    Simplemente con el ánimo de ver si podemos ir adelantando algunos
consensos sobre esta resolución. Creo que la observación respecto del ordinal
primero tiene que ver con el hecho de que otras resoluciones también están en
vigencia.

     Si la observación fuere esa, creo que podríamos superar esa observación
diciendo: “Ratificar la vigencia de los mandatos y prioridades oportunamente
adoptados y en particular los contenidos en …”, porque “…los contenidos en…”
tienen que ver con lo que hoy estamos reeditando en este proyecto de
encomiendas para la acción de la Asociación. Yo creo que la licenciada Ana María
Solares no tendría inconveniente en reconocer conmigo que no estamos de esta
manera disminuyendo el valor de los demás mandatos sino subrayando el de
aquellos que específicamente tienen que ver con lo que hoy nos ocupa.

    Me gustaría contar con su asentimiento.

     Si fuere así, entonces, con respecto a la segunda observación que tiene que
ver con la línea final del literal a) estimamos que efectivamente aquí ya habría un
pronunciamiento que el Consejo de Ministros hace. En realidad el pronunciamiento
lo hace el Consejo de Ministros. Yo no sé si el Consejo de Ministros está en
condiciones de, en este momento, por consenso, resolver que la Asociación es el
principal marco institucional de la integración regional para la próxima década. Creo
que este es un debate que quizás hubiera que hacerlo de un modo más exhaustivo,
probablemente.

     Pero sí me parece que podemos rescatar aquí el fortalecer el papel que podrá
desempeñar la Asociación en la próxima década como un marco institucional de la
integración regional. Al decir, “como un marco regional”, es uno de los marcos, no
es el único marco, y es un marco regional.

    Entonces, no quiero sobreactuar en lo que pueda ser la iniciativa de la
Presidencia. Pero simplemente me parece que lo que nos convoca aquí es porque
tenemos un marco institucional de la integración regional.

    Lo dejo planteado en estos términos. No abriríamos juicio; no estaríamos
prejuzgando respecto de la condición de principal o secundario, sino que
estaríamos reconociendo la condición que indudablemente todos le reconocemos
de ser un marco de la integración regional.



                                       51
    No quiero hacer de abogado de la resolución oficiosamente sino tratar de
avanzar.

    Señora Licenciada Ana María Solares.

    Delegación de BOLIVIA (Ana María Solares). Gracias, Presidente.

    Creemos que no se desvirtúa el alcance de este mandato si nosotros
simplemente dejamos la frase que concluya en “… desempeñar la Asociación en la
próxima década…”, sin calificar ningún tipo de principal marco o marco institucional.

     PRESIDENTE. Está a consideración de ustedes. Yo creo que lo que se nos
propone va en camino de una solución de acuerdo y la Presidencia ve con simpatía
esa idea y, por lo tanto, creo que si no hay inconvenientes se suprimirían entonces
lo de “…como principal marco institucional de la integración regional”, saldría.

     Sigue a consideración el tema, en el cual incluyo, obviamente, también las
modificaciones de lenguaje del párrafo primero, del dispositivo primero al cual
hicimos referencia.

    Ofrezco la palabra. ¿No hay ninguna otra observación?.

    Señor Representante de Brasil.

     Delegación de BRASIL (Luiz Felipe de Seixa Correa). Perdón, Presidente; pero
insistiría en tener un texto de la propuesta de creación de este grupo y de plazos
etc., porque no tengo presente exactamente.

     PRESIDENTE. Yo la leería por que me paree que no estamos en condiciones,
en fin por lo menos no lo estoy yo físicamente de distribuirla en este instante como
comprenderá mi amigo el Embajador Seixa Correa. Pero sería en la letra a), del
segundo, diría: “La realización en un plazo que la Secretaría establecería de
acuerdo con sus posibilidades o en las posibilidades de la organización, de un
estudio …” y el resto seguiría igual; y terminaría la frase en la palabra “…década…”,
conforme a la observación hecha por la Delegación de Bolivia.

    Señor Delegado de Brasil, ¿ha quedado claro, digamos, cual sería el tenor de
la modificación, de la enmienda?.

    Sólo para ir ordenando nuestro intercambio.

    Delegación de BRASIL (Luiz Felipe de Seixa Correa). Sí, entiendo que es un
encargo que se pasa al Comité de Representantes, no a la Secretaría.

    PRESIDENTE. Ahí está; la Secretaría en consulta con el Comité.

   Delegación de BRASIL (Luiz Felipe de Seixa Correa). Se encarga al Comité de
Representantes de elaborar un estudio en un plazo que dictará la Secretaría.

    PRESIDENTE. Al Comité de Representantes se le encomienda la realización
de un estudio; en un plazo que convendrá con la Secretaría.

   Delegación de BRASIL (Luiz Felipe de Seixa Correa). Es que acá tenemos el
enunciado de la Resolución, dice: “El Consejo de Ministros, Resuelve: Primero, …;
Segundo. Encomendar al Comité de Representantes la elaboración, en un plazo


                                       52
que la Secretaría …. de un estudio … .”. Para mí eso es muy importante preservar,
que quede bastante claro, que ese estudio se está encomendando al Comité de
Representantes.

    PRESIDENTE. Está fuera de duda eso, por lo menos en mi lectura estaba eso
fuera de duda.

    Bien, aclarado este punto.

    Tiene la palabra el señor Representante de México.

    Delegación de MEXICO (Herminio Blanco). Entendemos, Señor Presidente y
estimados amigos, sobre la importancia que tiene la limitación de recursos. Yo creo
que también es importante establecer por lo menos alguna indicación de que los
países que estamos presentes al día de hoy, expresamos al menos algún sentido
de urgencia. Por eso yo proponía algún plazo que sirviese para que en la próxima
reunión ya tuviésemos el estudio. Recomendé también, y esto no ha recibido
mucho eco, creo que es importante llamar a ciertos amigos, por decir alguien:
Enrique Iglesias; alguien notables que nos digan: “yo desde afuera de ALADI la veo
así y veo en el futuro de ALADI, esto”. Claramente no como un poder decisorio,
pero simplemente con una reflexión que nos lleve hacia el futuro y que sobre eso
puedan platicar los Representantes y los Ministros.

    Entonces, son dos temas: uno, en sentido de urgencia, establecer una fecha; y
dos, el sentido de hacer una reflexión que salga un poco de la ALADI, que nos
enriquezca y después de eso venga a la ALADI.

    PRESIDENTE. Señores Delegados, el señor Secretario General, Embajador
Rojas me acota lo siguiente: podría reflejarse en el texto esa idea de establecer un
plazo, un plazo digamos razonable, si se agregara, y es la propuesta que nos hace
el Secretario General, los resultados preliminares de este estudio. Es decir, en el
mismo párrafo, literal a) del párrafo dispositivo Segundo, en la palabra “…década…”
habría un punto y a renglón seguido diría: “Los resultados preliminares de estudio
deberán ser hechos del conocimiento de los países miembros en un plazo de seis
meses”.

    Está a consideración esta idea y se oyen comentarios sobre la misma.

    Tiene la palabra el señor Representante de Perú.

   Delegación de PERU (José Antonio Arróspide del Busto). Muchas gracias,
Señor Presidente.

     Señor Presidente, sin ánimo de iniciar una polémica, pero permítame hacer una
reflexión y expresar alguna preocupación sobre lo que planteó usted hace unos
minutos que era eliminar del párrafo este, no estoy hablando ahora del estudio ni
del plazo, sino primero quisiera conversar sobre esto: que es eliminar la frase:
“…como principal marco institucional de la integración regional” o la modificación
que usted propuso como “…uno de los marcos institucionales de la integración
regional”. Mi preocupación es la eliminación. Y digo: “me preocupa” porque estamos
encargando un estudio al cual le estamos eliminando toda direccionalidad. Es decir,
para qué queremos este estudio. No podemos vaciar de contenido. Tenemos que
dar alguna indicación hacia donde queremos que se dé este estudio. Tenemos que
darle un contexto. El contexto de este estudio será mantener la ALADI como uno,
no sé sí como el principal, pero por lo menos como uno de los marcos


                                       53
institucionales de la integración en nuestra región. Por ello, permítanme insistir en la
posibilidad de mantener en el texto del artículo segundo algún tipo de mención
como la que formuló usted, Señor Presidente.

    Muchas gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias, Señor Representante de Perú.

      A ver si es posible acordar y me dirijo en particular a la señora delegado de
Bolivia. Acogiendo un poco la inquietud que creo que tiene fundamento que expresa
el señor Delegado del Perú, “…para fortalecer el papel que podrá desempeñar la
Asociación en la próxima década en su calidad o en su condición de marco
institucional de la integración regional”.

     Delegación de BOLVIA (Ana María Solares). Señor Presidente, la preocupación
que nosotros tenemos es que justamente encontramos en esta frase una limitación
al rol de la ALADI a un marco institucional que es el que tiene ahora. Y dicho en un
sentido un poco más peyorativo, a una notaría.

      Lo que nosotros queremos es que ese estudio nos muestre también las
posibilidades de que la ALADI pueda ser un marco operativo también de la
integración, porque es sólo institucional. Entonces, nosotros interpretamos desde
ese punto de vista: ¿por qué condicionamos el resultado del estudio? Para nosotros
es claro cuando el sentido del estudio tendrá que mostrar el papel que podrá
desempeñar la Asociación en la próxima década; no solamente como marco
institucional puede derivarnos el estudio o propuestas que nos muestren que la
ALADI puede ser un marco también operativo para nuestra acción integradora.
Entonces, esa es la aproximación que tenemos sobre esta frase.

    PRESIDENTE. A ver si esa inquietud, muchas gracias señora Representante,
podría ser de alguna manera atendida con un texto que dijera: “Para fortalecer el
papel que podrá desempeñar la Asociación en la próxima década en el ámbito de
sus competencias … . No quiere poner eso, tampoco. Porque esta es una
Asociación que está reglada.

    Argentina tiene la palabra.

      Delegación de ARGENTINA (Adalberto Rodríguez Giavarini). Señor Presidente,
me alegro mucho de escuchar que el tema era que se iba por más no por menos.
Esto es muy importante. Yo creo que por lo menos debemos guardar coherencia
entre el proyecto de resolución y el proyecto de declaración del Consejo de
Ministro, donde en su primer párrafo “Expresa su beneplácito al conmemorarse el
vigésimo aniversario de la suscripción del Tratado de Montevideo 1980 que
instituyó la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), como el principal
marco institucional y foro de la integración latinoamericana.”. Por eso creo que se
repite acá.

     Y realmente, haciendo una reflexión sobre su llamado de atención sobre las
presencias es muy probable que cada vez que se tenga que hacer convocatorias, si
decimos que este no es un marco principal ni el principal foro de integración
latinoamericana, me parece que va a haber otras ausencias, Señor Presidente; se
lo digo honestamente, aunque estemos cerca.

    PRESIDENTE. Yo saludo su presencia.



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    Delegación de ARGENTINA (Adalberto Rodríguez Giavarini). Gracias.

     PRESIDENTE. Quiero decir, entonces, que me parece que la observación que
ha hecho el señor Canciller de Argentina es una observación diría seria –serias son
todas, naturalmente-; pero digo “seria” en el sentido de llamarnos la atención sobre
la coherencia o la consistencia que deben tener la declaración y la resolución

    Yo entiendo la preocupación de la señora Representante que es la de no
prejuzgar en el contenido del informe pero entiendo también que al decirse
“…fortalecer el papel que podrá desempeñar la Asociación en la próxima década
…” en su condición de “…marco institucional de la integración …” latinoamericana,
al menos reconocerle esa condición de marco institucional, aunque no repitiéramos
como principal. Yo estoy buscando, como ustedes verán, encontrar un texto.

    Ustedes dirán. Yo creo que no estamos discutiendo cosas que nos puedan… .
Yo sé que ustedes aquí en el Comité discuten todos los días y yo me siento acá
como jugando a la ley de out side y ustedes sin la ley del out side, todavía me
acuerdo.

    Entonces, estamos en una … . Usted insistiría, señor representante de Bolivia.

      Delegación de BOLIVIA (Ana María Solares). Mire, Presidente, yo quisiera
ratificar el hecho de que nuestra aproximación es para justamente dar una amplitud
que no limite el rol de la ALADI, y justamente encontrábamos incoherente y lo
íbamos a plantear cuando viéramos la declaración, el definir en el primer párrafo el
“… beneplácito al conmemorarse … la suscripción del Tratado de Montevideo 1980
que instituyó la … (ALADI), como principal marco institucional … . El Tratado en
ninguno de sus postulados le da a la ALADI esa calidad solamente de ser un marco
institucional. El Tratado es mucho más amplio en cuanto a los objetivos y
postulados de la ALADI.

     Esa es nuestra aproximación pero no vamos a hacer cuestión si los países se
inclinan por mantener esa frase, nosotros la interpretamos como una limitación que
se le estaría dando al estudio que quisiéramos ver desarrollado a la brevedad.

     PRESIDENTE. Muchas gracias, por su comprensión y quisiera simplemente
decir que a juicio de la Presidencia si aprobáramos un texto como el que venía
originalmente no estaríamos recortando esas posibilidades sino que creo que en
todo caso estaríamos abriendo esa posibilidad. Pero esta es una interpretación de
una lectura, digamos, que pretende extraer el contenido de este asunto.

    ¿Hay alguna otra intervención, sobre el proyecto de resolución?. ¿Podríamos
considerar que el silencio de ustedes equivale a complacencia con el proyecto?.

    Yo simplemente para elevar un poco el nivel de compromiso.

    Tiene la palabra el señor Representante de México.

    Delegación de MEXICO (Herminio Blanco). Señor Presidente, si por favor nos
podría usted leer como quedaría la resolución y si los notables se notaron o no se
notaron.

   PRESIDENTE. Bueno, vamos a ver. Vamos a leer el artículo primero, ese tuvo
“…y en particular las resoluciones…”. O sea, ese es un cambio puramente yo diría
cosmético.


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     El segundo: “Encomendar al Comité de Representantes: a) La realización de
un estudio de la evolución del proceso de integración en el ámbito de la ALADI, en
sus dimensiones bilateral, subregional y regional, que evalúe su funcionamiento y
proponga medidas para fortalecer el papel que podrá desempeñar la Asociación en
la próxima década como principal marco institucional de la integración regional”; . A
renglón seguido: “Los resultados preliminares de este estudio deberán ser hechos
del conocimiento de los países miembros en un plazo de seis meses”.

    Tiene la palabra el señor representante de México.

    Delegación de MEXICO (Herminio Blanco). Una simple pregunta a nuestros
amigos Jefes de Delegación. Si la idea de incluir, además de la Secretaría y el
Comité de Representantes, a unos dos o tres notables del calibre de nuestro amigo
Enrique Iglesias, no creen que sería de alguna utilidad para enriquecer las
propuestas.

    PRESIDENTE. Está a consideración de los señores delegados la propuesta.

    Señora Canciller de Chile, Soledad Alvear.

    Delegación de CHILE (Soledad Alvear Valenzuela). Gracias, Presidente.

     Yo entiendo la sugerencia que hace el Ministro de México. Yo creo que desde
el momento en que se encomienda al Comité de Representantes, se le otorga un
plazo para entregar este informe; que entre paréntesis quiero agregar, a propósito
de la observación de la Viceministra de Bolivia, que cuando se dice: “…como
principal marco institucional de la integración regional”, yo no estoy entendiendo
que se excluya la posibilidad de otros temas, sino que al menos debe incluir el
marco institucional.

     Yo creo que debiésemos consignar que el Comité de Representantes pueda
ver a quiénes personas consulta. Porque entrar a definir ahora quién pudiese o no
ser consultado, me parece que no es el momento adecuado. El Comité de
Representantes va a tener que hacer un trabajo extraordinariamente serio en un
plazo bastante breve. Y ciertamente va a querer que este esté avalado
suficientemente para la aprobación en la reunión posterior del Consejo de Ministros.
Yo creo que ese es un buen resguardo para que consideren la sugerencia que se
ha hecho a esta reunión en torno a consultar a personas que podrán efectuar un
interesante aporte en este proceso de reflexión.

    Gracias, Presidente.

    PRESIDENTE. Muchas gracias, señora Canciller.

   Tiene la palabra el señor Representante de Paraguay que preside, además, el
Comité en este momento.

    Delegación del PARAGUAY (Efraín Darío Centurión). Muchas gracias, Señor
Presidente.

    En mi carácter de Presidente del Comité me es grato recordar que durante el
mes de octubre dentro del cronograma de actividades que tenemos, conjuntamente
con la Secretaría General, está una reunión, financiada por la OEA, en la cual
vamos a tener un panorama bastante preciso, en el cual estarán precisamente los


                                       56
notables, como está pidiendo el distinguido Delegado de México, y creo que vamos
a tener una radiografía de la integración y, sobre todo, la situación actualizada de la
ALADI en ese momento.

     Pero lo que debo también decir, la preocupación que tengo como Presidente es
el exiguo plazo de los seis meses, Señor Presidente. Porque los seis meses nos
están llevando al mes de febrero. Entonces, si en octubre nosotros tenemos esos
insumos, esa evaluación, el Comité tendría el mes de noviembre y algo de
diciembre y no creo yo, no creo por la experiencia que tenemos que en un mes y
medio podamos tener un primer borrador en limpio. A donde quiero llegar con esto,
me inclino más hacia la propuesta del distinguido Delegado de México de dejarlo, él
habló de invierno, supongo que se habrá referido a algo así como antes del 30 de
junio porque entonces tendríamos marzo, abril, mayo... esa fecha me parece más
adecuada, quizás un poco antes verdad, pero no seis meses corridos desde aquí.
Nueve meses. Nueva meses más atinado señor Presidente.

    PRESIDENTE. Es un plazo de la naturaleza.

     Delegada de CHILE (María Soledad Alvear). La naturaleza ha indicado,
Presidente que los nueve meses es un plazo prudente para que salgan buenos
frutos.

   PRESIDENTE. Muy bien, yo creo que con la validez del testimonio de la señora
Canciller podemos adoptar el temperamento de los nueve meses y con esto
también satisfacer la inquietud veraniega de nuestro amigo Centurión.

    Muy bien algún otro comentario, entonces si no hay otras observaciones podría
entender que el resto del articulado cuenta con la aprobación de los señores
Delegados aquí presentes miembros del Consejo.

     Delegado de Venezuela (Juan de Jesús Montilla). Hoy en la mañana
proponíamos que se hiciera notar el interés de la ALADI por el fortalecimiento de los
estudios de postrados y de la ciencia y la tecnología en los países
latinoamericanos. Yo me atrevería a proponer que se pudiera a los rectores de las
Universidades de San Pablo y La Habana que se juntaran en un lapso, yo diría de
tres meses, para realizar una primera versión de lo que pudiera ser una acción en
ese sentido, como un agregado a lo que sería el punto d) de la resolución.

      PRESIDENTE. Gracias señor Ministro. La propuesta que se ha anunciado por
parte del señor Ministro de Venezuela, dice relación con el apartado d) que ustedes
tienen delante: “dar un mayor impulso a las actividades vinculadas al turismo, al
intercambio científico y tecnológico y al intercambio cultural en el marco de los
acuerdos... etc., la propuesta sería consultando o recabando informaciones de
instituciones de estudios superiores, porque me parece que hacer un señalamiento
de algunas por más que sean válidas, eso está fuera de discusión sería creo un
señalamiento que podría no ser bien inteligido por las demás.

     Entonces me parece que sería aquí señor Ministro, recogiendo su inquietud:
“dar un mayor impulso a las actividades vinculadas al turismo, al intercambio
científico y tecnológico y al intercambio cultural, pudiendo recabar, o efectuar o
llevar adelante consultas con instituciones de altos estudios o de alta
especialización en esa materia, con lo cual cubriríamos esa inquietud.

    Estaría usted de acuerdo??



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      Delegado de VENEZUELA (Juan de Jesús Montilla). He mencionado dos
instituciones, porque las considero como las más clasificadas en este momento en
América Latina.

    PRESIDENTE. Descuento que su apreciación es una apreciación importante
pero creo que a los efectos de articular un pronunciamiento de cuerpo, podríamos
optar por esa solución.

    “Pudiendo realizar consultas con institutos de reconocida especialización”.

    Estaríamos de acuerdo señores Delegados, alguna otra observación, si no hay
ninguna otra daríamos por aprobada la Resolución.

    Aprobada.

     Tenemos luego, si ustedes me permiten y para tomar el orden de nuestros
trabajos y poder liberar algunos de nuestros Delegados que están urgidos por
alejarse, por necesidades de vuelos el proyecto de declaración.

     Yo le ofrecería la palabra por su orden a los que ya se tienen que alejar de la
Mesa, habiendo trabajado durante todo el día y en primer lugar por razones obvias
se la ofrezco a la señora Canciller de Chile.

     Delegada de CHILE (María Soledad Alvear). La verdad es que quiero expresar
que no tengo observaciones que formular al proyecto de declaración del Consejo de
Ministros de Relaciones Exteriores creo que quedó coherente con el proyecto de
resolución de manera tal que no existen observaciones y aprovecho por para
despedirme de los Colegas, los Embajadores y agradecer una vez más a nuestro
anfitrión que ha permitido tener una estadía muy grata. Muchas gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias a usted y buen viaje.

    Delegado de MÉXICO (Herminio Blanco). Señor Presidente, simplemente para
expresar nuestra aceptación y además despedirnos, agradecerle muchísimo como
siempre todas sus atenciones y la gran organización de la Presidencia uruguaya y
de nuestros amigos de la Secretaría General. Muchas gracias.

    PRESIDENTE. Muchas gracias a usted, buen retorno. Nos estaremos viendo.

    Señores estamos considerando el proyecto de declaración, no hay
observaciones, por favor el Acta si la pueden suscribir los señores Ministros antes
de retirarse.

    Se procede a la suscripción del Acta final.

    Se levanta la sesión.


                                  __________




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