BREVES NOTAS SOBRE AYABACA Por Juan G. Paz Velasquez

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BREVES NOTAS SOBRE AYABACA Por Juan G. Paz Velasquez Powered By Docstoc
					BREVES NOTAS SOBRE AYABACA


   JUAN G. PAZ VELÁSQUEZ




A FRANCISCO JAVIER AVILA PAUCAR, MI PADRE ESPIRITUAL,
NATIVO DE SUYUPAMPA, COMUNIDAD ANCESTRAL VECINA AL
PUEBLO DE AYABACA, A LA QUE GUIADO POR ÉL LLEGUÉ EN MI
NIÑEZ, CONOCÍ Y ADMIRÉ CON SENTIMIENTO ANDINO.
A FRANCISCO JAVIER, QUIEN CON FRANQUEZA PATERNAL ME
ENTREGÓ SU SANO CONSEJO, DEBIDA ORIENTACIÓN Y ME
CONTAGIÓ CON SU AMOROSO ESPÍRITU SERRANO LLENO DE
NOBLEZA Y BELLEZA DEL QUE JAMÁS ME APARTÉ.
CONSEJO Y ORIENTACIÓN QUE TODA MI VIDA HE PRACTICADO Y
PRACTICARÉ DISCIPLINADAMENTE CON MI PERENNE
AGRADECIMIENTO.
FRANCISCO JAVIER Y YO, DESDE HACE          BUEN TIEMPO
CAMINAMOS JUNTOS CON          INQUIETO ÁNIMO POR EL
HORIZONTE AYABAQUINO, SU TIERRA QUE HAGO MÍA.
ESAS CAMINATAS QUE PERVIVEN EN EL ECO DE MI RECUERDO
INFANTIL, AHORA DAN ORIGEN A ESTE TÍTULO QUE
ENTREGO GRATAMENTE A LA COLECTIVIDAD AYABAQUINA
QUE HACE SIGLOS BUSCA EL PROGRESO MATERIAL Y
ESPIRITUAL PARTIENDO DE SUS PROPIAS RAICES.

                  EL AUTOR
                             “AYABACA ESTA HECHA PARA DAR
                              UNA IDEA VENTAJOSA DEL PERÚ”.
                                    Alejandro de Humboldt




                                                Í N D I C E
                                                              Pág.
Prólogo
         CAPÍTULO I
Los Andes en nuestra Historia
Ayabaca y Calvas: Provincias Prehispánicas
La Toponimia del Suelo Ayabaquino
Ayabaca en la Crónica de Cieza
         CAPÍTULO II
Documentos Inéditos de Ayabaca
Estancias y Sitios Ayabaquinos en la Colonia
Haciendas Ayabaquinas en la Colonia
Ayabaca: Modelo de Hacienda
         CAPÍTULO III
Nuestra Sociedad Colonial Piurana (S. XVIII)
La Condamine pasó por sierra Piurana
Referencias sobre Ayabaca en 1767
Ayabaca: El Diezmo en 1780
         CAPÍTULO IV
El Rastro de Humboldt en Ayabaca
La Sierra Ayabaquina en la Independencia
Ayabaca en la Obra de Miguel Saturnino Zavala
1861: Ayabaca Provincia
Ayabaca en la visión de Raimondi
         CAPÍTULO V
El Abayaquino Lizardo Montero
Vegas funda la primera Escuela Fiscal
Perfil Biográfico de Castro Pozo
Cevallos Gálvez: Abogado y Parlamentario
Vegas Castillo: Una Vida Singular
Rescatemos la obra de Merino Vigil
Flores Medina: Honorable Ayabaquino
Gálvez Saavedra: Intelectual Ayabaquino
Otoniel Alcedo: Su Carrera Salesiana
Juan Luis Velázquez: Poeta y Plástico
Castillo García Presidió Corte Superior
Cevallos Timoteo: Abogado y Periodista
Rentería Gil: Poeta Ayabaquino
Saavedra Cedano: Alta expresión de Ayabaca
CAPÍTULO VI
Ayabaca a Inicios del Siglo XX
Presencia de Ayabaca en Manuel Vegas
Sucesos de Ayabaca durante 1907
Peo Marina en Ayabaca
Automóvil Ford en Ayabaca
Patrimonio Artístico de Ayabaca
El Artista y Dos Emblemas de Ayabaca
Legislación Sobre Ayabaca
Documentos Administrativos de Ayabaca

       ANEXOS:
Temas ayabaquinos
                                           P R Ó L O G O

         BREVES NOTAS SOBRE AYABACA, es el título que nos encarga su autor Juan G. Paz
Velásquez le otorguemos nuestra palabra prologal. Encargo que agranda nuestra sencillez y compromete
nuestra mejor disposición para cumplirlo de la mejor manera en su fondo y forma. Accedemos con el
mayor beneplácito emitiendo nuestra modesta apreciación personal.
         BREVES NOTAS SOBRE AYABACA, forman un conjunto armónico portador de selecto contenido
de carácter histórico. Ha sido escrito con lenguaje sencillo y ameno. La obra ostenta relevancia que le
confiere la calidad investigativa de su autor quien respalda sus puntos de vista en las fuentes históricas
que con tal propósito ha consultado, muchas de ellas extraídas de repositorios de la región.
         Además Ayabaca constituye en la sierra piurana un gran potencial turístico por sus abundantes
atractivos físicos y culturales. Es razón suficiente para que sus autoridades promuevan, con visión
empresarial, esta muy interesante actividad económica.
         La ciudad andina está situada “a 211 kilómetros de Piura y a 2715 metros de altitud. Se trata de
un pueblo típicamente serrano, con casas de adobe y tejas rojas, erigido entre verdes campiñas y un
paisaje de cerros majestuoso y bello. El lugar es famoso por sus fiestas y tradiciones como la que
congrega en el mes de octubre a miles de fieles, muchos de los cuales llegan inclusive desde lejanos
lugares, para venerar al Señor Cautivo, un Cristo tallado de aspecto conmovedor”.
                                                   II
         Paz Velásquez en nuestro medio regional goza del prestigio propio de su dilatada actividad en la
investigación de la historia, la misma que tesoneramente realiza con criterio y método encuadrados en la
ciencia histórica social. A propósito sus fuentes generalmente son de primera mano. En esta ocasión se
propone la difusión e interpretación de documentación inédita, particularmente existente en los Archivos
Regional de Piura y la Catedral de San Miguel de Piura. En su averiguación también ha revisado crónicas
y hemerotecas que le han posibilitado significativos hallazgos como también ha observado las obras
pictóricas que preserva la Iglesia de Ayabaca para completar su proyecto editorial.
         Cronológicamente se enfoca en la obra tópicos históricos de la provincia de Ayabaca que están
comprendidos dentro de las épocas prehispánica, colonial y republicana, llegando hasta las primeras
décadas del siglo XX. Se desarrolla en seis capítulos y una sección anexos, que pasamos a examinar y
producto de ese examen puntualizamos en este prefacio breves referencias sobre sus alcances y
proyección para amar al pueblo de Ayabaca, pero conociéndolo cada vez mejor.
                                           III
         Dentro del primer capítulo hay tres rubros. Ayabaca y Calvas: Provincias Prehispánicas, trabajo
que se sustenta basilarmente en las crónicas quinientistas de Pedro Cieza de León titulada CRÓNICA
DEL PERÚ, que es uno de los testimonios escritos estrechamente vinculado a la serranía ayabaquina por
las que estuvo de paso el autor en 1548; y, Pedro Sarmiento de Gamboa que escribió su crónica en el
Cusco en 1572, entre otros estudiosos de la época. También en las originales y sustentadas
apreciaciones del Inca Garcilaso de la Vega que plasmó en sus Comentarios Reales.
         El dominio hermenéutico de Paz Velásquez permite que nos presente el tema con claras y
transparentes conclusiones de la presencia prehispánica de los pueblos de Ayabaca y Calvas en la
Historia del Perú Antiguo, actualmente ubicados en territorio peruano y ecuatoriano, respectivamente y
sirve para demostrar la vecindad cultural e histórica de ambos países desde tiempos inmemoriales.
         Ayabaca en la Crónica de Cieza, es otra reafirmación del estudio exhaustivo plasmado en el libro
escrito por el Príncipe de los Cronistas y ahora a la luz del análisis histórico se reconstruyen las vías de
comunicación terrestre que en ese tiempo permitieron a Ayabaca vincularse con los pueblos vecinos de la
Región a fin de emprender importantes intercambios de carácter material y espiritual en beneficio del
mutuo desarrollo. Los Caminos del Inca que entre Cusco y Quito atraviesan por la cordillera ayabaquina
es una muestra loable sobre la importancia histórica del tema de los senderos que para la posterioridad
describió el cronógrafo Cieza de León.
           La toponimia del suelo ayabaquino recoge singular bagaje lingüístico que nos trae una serie de
nombres nativos existentes desde el incanato en el dilatado suelo serrano y nos plantea una particular
investigación semántica y filológica en los predios de la lengua vernacular para conocer mejor su
significado y determinar su sentido histórico.
                                               IV
         Viene el segundo capítulo compuesto por cuatro temas vinculados a la propiedad agraria, su
producción a través de la andina hacienda que ocupó mano de obra procedente de mitayos y esclavos
para ocuparse en el cultivo de la caña de azúcar producto que en la colonia tuvo demanda local, regional,
nacional e internacional y que dio origen a otras empresas como las del transporte de mercadería por
medio de recuas.
         A la vista de calificada prueba documental se ratifica que Ayabaca esencialmente ha sido, es y
debe ser un pueblo eminentemente con extensa agricultura, perenne tecnificación y crédito agropecuario.
Pero ahora en el siglo XXI, ya es conveniente ingresar a los ámbitos de la modernidad mediante la
tecnología propia de la empresa agrícola a fin de propender su crecimiento, establecer la agroindustria y
finalmente formalizar, en el marco económico, la comercialización de sus productos, que emanan de la
madre tierra, debidamente procesados para promover organizadamente la inversión privada y dar mayor
ocupación al trabajador rural de nuestra serranía con miras a desarrollar su estabilidad con bienestar
social y de esta manera evitar el éxodo de sus habitantes.
                                              V
         Temas relacionados con la sociedad colonial, se tratan en el capítulo tercero, dejando referencias
excepcionales sobre Ayabaca, sus haciendas y el diezmo durante el siglo XVIII. Observamos
planteamientos que objetivamente nos llevan a la evidencia que Ayabaca tuvo prestancia económica y dio
su significativo aporte pecuniario al virreinato a través de una sociedad de clase alta que detentó el
dominio agrícola.
         La Condamine, matemático y viajero de origen francés, en 1743, pasó por el pueblo de Ayabaca
sin registrarlo en su itinerario en circunstancias que viajaba al Marañón por la ruta Loja – Jaén, con fines
inherentes a su trabajo de investigación. De otro lado el sabio alemán Alejandro de Humboldt, destacando
la bonanza económica, en fina prosa ha registrado su frase ahora célebre: “Ayabaca está hecha para dar
una idea ventajosa del Perú”; y, Mario Cicala religioso de la Orden Jesuita en 1767, con fervor católico,
expresó: “La región de Ayabaca es muy feraz en toda clase de granos, legumbres, maíz, carne y frutas de
toda variedad. Todas la llaman la tierra de las bendiciones” por la abundancia en que vive.
                                               VI
         En el cuarto capítulo el autor con habilidad en la composición del tema histórico reúne y nos
presenta ordenadamente las actividades de tres personajes que tienen honda gravitación dentro del
contexto ayabaquino del siglo XIX. Ellos con sus propios ojos inspeccionaron el territorio andino para
darnos datos únicos que alimentan el estudio de la geografía, topografía, hidrografía, minería, etc. de
Ayabaca. Fueron dos extranjeros y un peruano que de paso llegaron a la ciudad del Señor Cautivo, se
quedaron impresionados con su belleza natural y la riqueza proveniente de su quehacer agrícola no sin
antes registrar sus singulares impresiones.
         Los testimonios que presenta Paz Velásquez, determinan que el alemán Humboldt en 1802, el
peruano Zavala en 1847 y el italiano Raimondi en 1868, han dejado originales argumentos que
enriquecen la personalidad histórica de Ayabaca. Su labor científica de este trío de estudiosos ha sido
recogida en el teatro de los hechos y publicada para conocimiento de la posterioridad. También hace una
especial entrega sobre el tema ayabaquino en el proceso de la emancipación peruana que cuenta con el
debido sustento documental que hizo posible materializar el grito libertario en Ayabaca. Este aporte
contribuye a extender el horizonte histórico de la provincia andina que nos ocupa.
                                              VII
         Aquí está el capítulo quinto relacionado con preclaros hombres nacidos en suelo ayabaquino que
han dado honra y prestigio a la patria chica, a Piura y el Perú. Es loable afirmar que Ayabaca tiene
muchos hijos ilustres y en esta ocasión no pueden hacer falta doce de ellos que tienen relevancia
nacional.
         Se registran Lizardo Montero Flores que llegó a ser Senador por Piura, Presidente de la
República, héroe de la guerra con Chile, amigo inseparable de Grau que con García y Ferreyros formaron
los Cuatro Ases de la Marina Peruana. Grata presencia tiene la nota “Vegas funda primera Escuela
Fiscal”, que ratificar la preocupación del ciudadano Manuel Trinidad Vegas Romero que, en su condición
de Alcalde, hace más de doce décadas, fundó en Ayabaca el primer centro de estudios primarios, por
cuya obra siempre se le debe recordar.
         Después tenemos a Hildebrando Castro Pozo, connotado político, sociólogo de lustre, talentoso
escritor que desde la segunda década del siglo XX, hasta 1945, no desmayó en su afán de poner en
práctica sus postulados socialistas al lado de Luciano Castillo, fundadores del Partido Socialista del Perú.
Viene Manuel I. Cevallos Gálvez conspicuo abogado y preclaro parlamentario que tuvo mucha fama en su
tiempo habiendo registrado objetivo rastro en los predios de la docencia, pues fue destacado Profesor del
centenario Colegio Nacional de San Miguel, periodista, entre otros quehaceres del espíritu.
         Manuel Vegas Castillo amante de la cultura regional y nacional ha dejado honda huella de su
ardua labor para desarrollar un conjunto de actividades propias del espíritu. Merino Vigil es un poeta
ayabaquino con ejecutoria que desarrolló una excelente labor intelectual a lo que suma sus inquietudes
estudiantiles y actividad política. Luis A. Flores Medina es otro hijo ilustre de Ayabaca que brilla en el
firmamento de los hombres ilustres de la centenaria provincia, sobre todo por sus cualidades de político
que estuvo frente a la Unión Revolucionaria después de la muerte de Luis M. Sánchez Cerro.
          No menos importante es la vida y obra del bardo Florentino Gálvez Saavedra, que su pueblo lo
recuerda con especial distinción y a él le dejó a fin de que lo recuerde su inmortal obra poética que debe
difundirse para que se mantenga fresca y lozana. Juan Luis Velásquez Guerrero, el artista que como
Felipe Cossío del Pomar, por fortuna, amigos y paisanos, tiene una labor con ejecutoria en las bellas artes
y las bellas letras pues no sólo deslumbró con su actividad intelectual en el Perú sino que también se
destacó en Europa y en México, donde murió. Destacó como periodista de quilates, pintor con obra
expuesta en el Perú y el exterior; y, además escritor con mucha habilidad en los temas político y social
cuya producción se debe unificar y publicar.
          En diferentes épocas del fenecido siglo XX, están los jurisconsultos Diego Antonio Castillo García
y Augusto Segundo Cevallos Timoteo, ilustres ayabaquinos que hicieron de la carrera del Derecho su
mejor título para promover el amparo a la justicia a través de la judicatura que ejercieron en los Juzgados
del Departamento de Piura, llegando a ocupar por su talento la presidencia de la Corte Superior de
Justicia, que desempeñaron con eficiencia y paralelamente presidieron la Junta de Obras Públicas.
Tienen reconocida ejecutoria en los predios sociales, culturales e intelectuales que se evocan en las
páginas de este volumen en claro homenaje a su vida y su obra.
           Manuel Carlos Ismael Rentería Gil, ama a su tierra Ayabaca y a los ayabaquinos como así
mismo. Ese amor lo plasma en las decenas de páginas que emanan de su ánima a fin de expresar su
perenne agradecimiento a la ciudad donde nació y a Dios que lo protege y lo guía. Abogado de quilates,
afincado en Piura donde tiene su acreditado Estudio Jurídico al servicio de la Justicia y el Derecho dentro
del marco de la Ley y la Ética profesional. Acucioso hombre de letras que por su fecunda obra tanto en
prosa cuanto en verso ha dado motivo para que se incorpore en el parnaso de las letras piuranas. En el
año 2007 su obra escrita sigue difundiéndose y comentándose periodísticamente hablando en nuestro
Departamento y en Lima.
                                                VIII
          Finalmente nos vamos al siglo XX, en sus momentos aurorales. Aquí está el capítulo sexto.
Dentro de su cuerpo, hay puntuales comentarios reunidos en excelente manojo literario sobre ocho
tópicos históricos que cronológicamente comprenden las primeras décadas del fenecido siglo XX. La
información ha sido obtenida en archivos, documentos bibliográficos y el teatro de los hechos que Paz
Velásquez inspeccionó de visu en la ciudad de Ayabaca.
          Comienza con Ayabaca a inicios del siglo XX, su deleitosa presencia ayabaquina en Manuel
Vegas Castillo un eminente culturólogo que ha dejado en los anales culturales del país su presencia en la
difusión del tema peruano. Viene el título “Sucesos de Ayabaca en 1907”, destaca la presencia del
“Automóvil Ford en Ayabaca”, en su afán de unir con prontitud la costa con la sierra.
          A la vista de la obra pictórica, se ocupa del tema “Patrimonio Artístico de Ayabaca” que se apoya
en tres joyas propias del arte espacial, dos óleos y una escultura, con antigüedad que supera los cien
años y que como testimonios culturales se exhiben perennemente en la Iglesia donde está el Señor
Cautivo de Ayabaca. También se ocupa de “El Artista y dos emblemas de Ayabaca”, referido a la obra de
Práxedes Neira Camizán, autor de dos símbolos de la provincia, escudo y bandera, que ahora mantiene
como parte de su nutrido patrimonio espiritual.
          Hace un recuento de la “Legislación sobre Ayabaca”, expedida los primeros lustros del siglo XX,
por los Poderes Legislativo y Ejecutivo, que permitieron el desarrollo provincial. Complementando su
capítulo nos entrega “Documentos administrativos de Ayabaca”, que posibilitan conocer puntualmente
diferentes aspectos que propendieron el progreso de la sierra ayabaquina.
          Nótese que en este capítulo se realzan las vivencias de la provincia de Ayabaca no sólo en su
estructura política y económica, mediante sus autoridades y sector productivo sino también a través de su
acontecer social y valoración de su exquisito patrimonio cultural que sirve para esculpir el espíritu del
pueblo ayabaquino.
          La recopilación de documentos administrativos y legislación sobre Ayabaca producidos durante
las primeras décadas del siglo XX reflejan con claridad meridiana la afanosa búsqueda de Paz Velásquez
a fin de plasmar, con su inagotable imaginación y la plasticidad de su lenguaje, aspectos significativos que
rodearon el desenvolvimiento de la administración pública en la provincia centenaria y la decana andina
de nuestro Departamento, que nació hace 150 años por Ley de la República de 30 de Marzo de 1861, que
firmó el Presidente de la República, Mariscal Ramón Castilla.
                                                   IX
          La Sección Anexos es un cuerpo que lo forman veinte entregan interesantes que agrandan la
presencia del tema ayabaquino en nuestra región. Dígase de paso resulta muy útil su presencia para
reafirmar la significación histórica de la ciudad de Ayabaca, en su digno pretérito que le obliga a construir
un presente sólido a fin de tener por mérito propio un mañana lleno de esperanzas que otorguen el
bienestar social y espiritual a sus pobladores de toda la provincia andina.
          Brindan su colaboración en los anexos, abonadas entregas que brotan de las cultas plumas de
José Albán Ramos, Manuel Vegas Castillo, Enrique López Albújar, Dagoberto Torres Agurto, Guillermo
Morales Cevallos, plenamente identificados con la prestancia histórica de Ayabaca a las que se
mantienen ligados indisolublemente.
         Aypate y su significado, viene a ser un lema que debe mover la actividad turística organizada, la
misma que permitirá y contribuirá al desarrollo económico y social de Ayabaca por cuya razón es
imprescindible no dejar de exaltar en la medida de la realidad su creciente atractivo turístico. Pues a los
cuatro vientos se debe hacer conocer su valor histórico y promover su visita mediante la promoción que
nos enseñan los principios básicos de la moderna industria sin chimeneas.
         La Figurina de Frías declarado símbolo cultural prehispánico de Piura, es un legado que surge de
las entrañas de la sesquicentenaria Provincia de Ayabaca, que ahora se preserva en el Museo de la
ciudad donde nació Miguel Grau, que debe ser apreciado por los habitantes de esta tierra generosa a fin
de conocer las grandes habilidades artísticas de nuestros antepasados.
         Se hacen breves remembranzas sobre los distritos ayabaquinos de Jililí, Frías y Montero,
registrando un perfil social, geográfico, histórico y cultural que extiende por doquier las bondades de la
centenaria provincia de Ayabaca.
         También se muestran reseñas de las Montañas de Ayabaca, el Señor Cautivo de Ayabaca y el
Lazareto de Santo Domingo, que motivan la lectura de la obra en su totalidad a fin de quedar convencido
de la grandeza material e inmaterial de nuestro Ayabaca.
         Los lectores en las páginas siguientes hallarán con fiel sentido literal, al decir de Enrique López
Albújar, a la tierra fuerte con el fuerte mas no fuerte con el débil, a fin de que Ayabaca la tierra pérdida y
encontrada como un aurífero venero, nos permita ubicar las huellas indelebles de su espíritu andino.
         La sección poética contribuye a darle personalidad histórica y cultural a la provincia de Ayabaca al
cumplir el sesquicentenario de su creación política dentro del Departamento de Piura.
         A través de su canción epónima con letra y música de Enrique del Carmen Ramos y Rubén
Quevedo tenemos que repetir solemnemente: “Ayabaca, del sueño despierta, que te impide al progreso
mirar, abre el sol del trabajo tu puerta, y alza, en noble combate a luchar”.
         Poéticamente se cierra la obra de Paz Velásquez para reafirmar su constante preocupación por la
investigación, composición, y publicación y difusión del tema histórico departamental que tiene su
fundamento en nuestra cresta andina por ser la región en la que el Imperio Socialista de los Incas llegó a
su mayor esplendor en la época prehispánica.

                                           Piura, Enero de 2012.


                                   LIC. CAROLINA G. PAZ CORDOVA
                                           CAPÍTULO I


                                  LOS ANDES EN NUESTRA HISTORIA

         Hay prueba evidente que antes de 1532, los conquistadores desconocieron los andes incaicos,
teatro de la historia de los Hijos del Sol. Recién en 1527, la empresa de Pizarro, Almagro y Luque, se
ocupó de “la costa del Levante”, para referirse a las nuevas tierras del Mar del Sur.
         Entre otros documentos, como la Capitulación de Toledo, encontramos las denominaciones: “la
provincia de Tumbes”, o “la provincia del Perú”; y, en 1534, por breve tiempo, en instrumentos oficiales, a
estas tierras se les llamó “la Nueva Castilla”.

         LOS ANDES.-
         En nuestra historia, geográficamente hablando, inicialmente se dio el nombre de LOS ANDES a
toda la cadena de montañas ubicadas al Este de la ciudad del Cuzco, la capital arqueológica de América
del Sur.
         Se sostiene la significación etimológica del vocablo ANDES, desde dos puntos de vista. El
primero señala que “la corrupción de la voz quechua ANTA que significa metal y explica que uno de los
ayllus más populosos entre los que habitaban las regiones orientales del Cuzco, en tiempo de los Incas,
se llamaban Antas por la naturaleza del terreno metalífero en que vivía, y a todo ese territorio se le
denominaba Anta o Antisuyo, es decir, distrito metalífero, y Antis o Antas a la elevada cadena que la
recorría”.
         El segundo, sin discrepar en el fondo con el anterior, es muy coincidente, variando en la forma, al
puntualizar que “el nombre es derivado de la antigua palabra Anti (Este)”, y según algunos de Antasuya
que en el lenguaje de los quechuas significa “distrito de metal”, que fue utilizada por nuestros ancestros
para designar todo el sistema de cordilleras occidentales de la América del Sur y del Norte, pero
actualmente sólo se emplea para los del Sur”.
         Con la llegada de los españoles, que al pronunciar las palabras de nuestra lengua nativa,
fonéticamente las degeneraban variando la letra T en D, y en vez de decir antes decían andes.
         Conforme a la apreciación etimológica invocada, sólo debía darse el nombre de Andes a la
cadena de cerros que recorre el Perú por su parte oriental; pero el nombre se ha extendido a la
continuación de la cadena hacia el Norte y Sur y también a la cordillera más próxima a la costa que
algunos llaman Andes Occidentales.

        PIURA EN LOS ANDES.-
        La historia de Piura con sentimiento regional y territorial está enlazada a la historia andina por
lazos de vecindad, geográficos, históricos y culturales. Nuestra Piura, en su condición política de
Departamento del Perú, a través de su geografía llega a la cordillera peruana.
        Piura es parte material y espiritual del ande histórico piurano, que analizamos en este trabajo.
Una visita a los accidentados riscos nos entrega generosamente su suelo cordillerano a veces nevado,
cuyo habitante enclaustrado por cumbres y abismos, dominado por los verdes campos de sus valles
profundos y los azules intensos de su cielo esplendoroso, nos muestra un atractivo paisaje natural que
refresca nuestro espíritu y los nutre en la inspiración artística y literaria.
        Sus actuales provincias de Ayabaca, Huancabamba y Morropón, vinculan al Departamento de
Piura a la meseta andina, heredera de la cultura que nos legaron nuestros antepasados y que se
encuentra petrificada en los restos arqueológicos de Aypate, Chulucanas, Cajas, entre otros.
        En los riscos de la Piura serrana, que con expresión genuina de la peruanidad profunda que se
pierde en la oscuridad del tiempo, ahora, iniciado el siglo XXI, reclama su desarrollo sostenido a fin de
ponerse a tono con las exigencias propias del proceso histórico peruano que debe ahondar en su
proyecto de integración y practicar un eficiente intercambio material y espiritual.
        Hablar del ande piurano significar encontrarse con los valles poblados de vegetación, pueblos que
se organizan en la búsqueda del progreso que la Patria les debe asignar por ser hombres ejemplares que
se desenvuelven en lugares muy difíciles para la vida, en medio de poéticos ríos, cerros que guardan en
sus entrañas diversidad de minerales como señaló, en 1802, el sabio Alejandro Humboldt a su paso por
Ayabaca, lagunas encantadas, yacimientos arqueológicos con nombres que pertenecen al mapa de la
toponimia Quechua, Mochica, Aymará, Vicús, Tallán, que es necesario y perentorio reivindicar para
conocimiento de todos nosotros mediante una clasificación rigurosa y su consiguiente publicación que
puede beneficiar a la actividad turística muy en boga por estos momentos.
          Sólo así estaremos dando vida al pensamiento de Luis E. Valcárcel, quien escribió: “De los Andes
irradiará otra vez la cultura. El andinismo es una doctrina plena de mística unción y surgirá para encerrar
en su órbita todo lo que los Andes dominan desde su altitud majestuosa. El andinismo es el amor a la
tierra, al sol, al río, a la montaña. Es el puro sentimiento de la naturaleza. Es la gloria del trabajo que todo
vence” (1).
          Partiendo de este enunciado, que nos ha dado mucho aliento para escribir este tema andino
piurano, en esta oportunidad anotamos algunas breves referencias sobre el particular.

          LA SIERRA PIURANA.-
          Un somero estudio sobre la sierra piurana tiene como punto de partida el continente de América,
dentro de ella está el Perú y dentro de él hallamos al Departamento de Piura que comprende las
provincias andinas de Ayabaca, Huancabamba y Morropón con su capital Chulucanas, dentro de cuyos
territorios hay vínculos geográficos, políticos, económicos, culturales y eclesiásticos.
          Es incuestionable, que desde tiempos inmemoriales estuvo habitado el territorio piurano por una
raza aborigen que es tan antigua como la de Egipto, China, España, etc. Los arqueólogos sostienen que
el hombre existió aquí al mismo tiempo que en Europa, en la Edad de Piedra. Al respecto se ha
expresado que “ciertos hechos han inducido a los arqueólogos a considerar al Perú como morada de
varios grandes imperios, que se habían sucedido antes del advenimiento de la dinastía de los Incas” (2).
          La sierra peruana como toda la del Perú, se levanta en un medio hostil, de no fácil acceso, “en un
territorio situado lejos del mar, sin río navegable, de clima rudo, de suelo ingrato, entre cortado por
montañas y torrentes, cercado por desiertos y selvas vírgenes” (3).
          La cronología de la historia señala que la cultura Vicús, levantada en suelo piurano, hace más de
5,000 años antes de Cristo, se divide en parte costera y parte serrana. La primera abarcó los límites de
Pabur en la provincia de Morropón; y, la segunda en el distrito andino de Frías, provincia de Ayabaca, la
que indudablemente se proyectó a lugares cercanos como Chalaco, Santo Domingo (Sancos),
Pacaipampa, entre otros asentamientos prehispánicos.
          Consecuentemente debemos admitir que en el período Preinca el territorio de la sierra piurana
estuvo poblado por los antiguos piuranos, como se debe confirmar mediante estudios posteriores que
hagan profesionales de la Arqueología y Antropología.
          En la época incaica se ha demostrado que en Piura existieron los tallanes, que procedieron,
conforme a calificados estudios, de la sierra. Según la genealogía de los monarcas cuzqueños Tupac
Yupanqui fue hijo de Inca Yupanqui, y personalmente, procedente de Cajamarca, al mando de cuarenta
mil soldados dirigió la expedición que conquistó nuestras provincias andinas.

         FUENTES CONSULTADAS.-
         Sobre la serranía, hemos escudriñado en las fuentes bibliográficas. De las consultas efectuadas
hay información sobre su pretérito. Se tiene escrito que conquistada la provincia de Huancapampa, hoy
Huancabamba, el Rey Yupanqui “los hizo recoger con gran diligencia, y mandó darles maestros que les
enseñasen a poblar pueblos, labrar las tierras y cubrir sus carnes, haciéndoles vestir de lana y algodón;
sacaron muchas y grandes acequias para regar los campos; cultivaron la provincia de manera que fue
una de las mejores que hubo en el Perú” (4).
         De otro lado se asevera que Tupac Yupanqui después de avanzar hacia el norte sometió a “los
huancapampas y cajas, pero los habitantes de Ayabaca levantaron el grito de resistencia y constituyeron
una de las federaciones enunciadas, con los cajas, huarcas y cailluas o carhuas” (5).
         Hay más al respecto, pues se tiene expresado que “la integración al Tahuantinsuyo de
Huancabamba y Cajamarca, que vivían agrupadas en Ayllus, bajo el mando de un curaca, se produjo bajo
el reinado de Tupac Yupanqui” (6).
         Se ha puntualizado en original versión, basada en un planteamiento propio del análisis histórico,
que enjuicia metodológicamente una realidad del pasado incaico en nuestra región, en cuanto a que “el
Inca Tupac Yupanqui y la incorporación de Huancabamba y Ayabaca al Imperio del Tahuantinsuyo es un
hecho histórico incuestionable”. Se destaca también en la versión que “entre nosotros los piuranos no se
ha estudiado el origen y desenvolvimiento de nuestras culturas prehispánicas”.
         La verdad es que las ruinas existentes en Chulucanitas, Huarmaca, Cerro El Buitre, vestigios de
los templos o palacios en Jicate, de Huancabamba; y, Aypate en Ayabaca, son testimonios tangibles de
nuestro pasado serrano que reclaman un amplio estudio por parte de arqueólogos y antropólogos”. Y
sigue el ensayista rindiendo homenaje a Tupac Yupanqui, cuya memoria debemos y tenemos que
venerar. Cierra su trabajo con la nota siguiente:
         “Deslumbrado por la gloria de sus hazañas, no cesaré en mi empeño de que en Piura, muy
especialmente, en Huancabamba y Ayabaca, dos provincias andinas de un común destino, se honre la
memoria del sabio Inca, figura prócer de la unificación de nuestros pueblos, en la medida que lo reclama
su gloriosa estirpe” (7).
         Cieza de León, procedente de Loja, ingresó a territorio piurano por nuestra serranía, el año 1548.
A su paso por los andes estuvo en las provincias de Calvas y Ayabaca, “de las cuales quedan los
bracamoros y montañas de los andes al oriente, y al poniente la ciudad de San Miguel. En la provincia de
Cajas habían grandes aposentos y depósitos mandados hacer por los incas y gobernador, con número de
mitimaes, que tenían cuidado de cobrar los tributos. Saliendo de Cajas, se va hasta llegar a la provincia
de Huancabamba, a donde estaban mayores edificaciones que en Calvas, por que los incas tenían allí a
sus fuerzas, entre las cuales estaba una agraciada fortaleza, la cual yo vi” (8).
         Otra fuente comenta que “hecha la conquista de la gran provincia de Huancapampa, no saben
decir cuántos años después pasaron los Incas adelante a conquistar otras tres provincias, que también
contienen en sí muchas diversas naciones. Llámanse esas tres provincias, que eran las principales,
Cassa, Ayahuaca y Callua” (9).
         Respecto a la provincia de Ayabaca se ha expuesto que tiene una existencia Pre-Inca, añadiendo
que la presencia de varias culturas “sin duda tienen que haber repercutido sus elementos culturales a la
región de los Pre-Ayahuacas. El descubrimiento de los petroglifos de Samanga son una prueba elocuente
de vida Preincaica”. Anota, que en el período Inca la presencia de Ayabaca está comprobada con “Aypate
y sus ruinas, Yantuma y su laguna, el puente de Tondopa y otros yacimientos, coincidiendo en los
términos y aciertos del complejo arqueológico” (10).
         Los historiadores, con voz unánime, expresan que en la época del Incanato, los Incas en su
carrera expansionista, durante el gobierno de Tupac Yupanqui, que insurgió como mandatario después de
1439, las provincias de Ayabaca y Huancabamba se incorporaron a los dominios del Imperio del Sol.

         REFLEXIONES.-
         Los comentarios expuestos a la luz de la fuente escrita nos motivan para proponer por ahora, las
siguientes reflexiones:
1.-      De lo contenido en la presente nota se infiere, con claridad meridiana y espíritu diáfano, que
culturas Pre-Incas e Incas poblaron la serranía piurana durante cientos de años antes de la llegada de los
españoles, teniendo notoriedad en nuestro territorio andino Aypate, Ayabaca, Calvas, Cajas, Chulucanas
y Huancabamba.
2.-      La serranía piurana alcanzó el desarrollo integral que desde el Cuzco le impregnaron los
gobernantes del Tahuantinsuyo que determinó la construcción abundante de edificios, fortalezas, templos,
palacios, bases militares, acequias o canales de regadío, caminos, cerámica, etc.
3.-      Durante casi tres siglos (1532-1821) el Perú y, dentro de él, nuestra Piura, fue sometido a la
dominación española hasta conseguir su libertad política y formar la República. Es un proceso penoso
que afectó la organización social, económica, política, cultural del peruano antiguo.
4.-      La deprimente situación del nativo del ande piurano y del peruano en el ciclo que lleva la
República, de casi dos siglos (1821-2007), ha empeorado su calidad de vida que lo ha puesto al margen
de la civilización afectando sensiblemente el desarrollo integral de la región y el país.
5.-      Ahora hay que reivindicar a los pueblos andinos, largos siglos olvidados y postergados a su
suerte por la negligencia de la Conquista que se prolongó y agravó en la Colonia y sigue creciendo en la
República, desde hace 478 años (1532-2010).
6.-      Se debe elaborar un proyecto nacional que apueste por devolverle al serrano del Perú la
prestancia que tuvo en el incanato, para cuyo fin hay que empezar escribiendo su historia y con
conocimiento de causa amar a nuestros pueblos andinos conociendo su glorioso pretérito y enseñarlo en
las aulas a los alumnos de todos los niveles educativos.
         NOTAS.-
(1)Luis E. Valcárcel; Tempestad en los Andes, Págs. 103/104.
(2)H. Bauchat, Manual de Arqueología, Pág. 88.
(3)Louis Baudin; El Imperio Socialista de los Incas, Pág. 65.
(4)Gracilaso de la Vega; Comentarios Reales de los Incas, tomo III, Pág. 83.
(5)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico de Piura, Pág. 9.
(6)Miguel Justino Ramírez; Huancabamba: su Historia, su Geografía, su Folklore.
(7)Alfonso Vásquez Arrieta; ensayo El Inca Tupac Yupanqui en Huancabamba y Ayabaca, Volumen 7,
Primer Festival del Libro Piurano.
(8)Pedro Cieza de León; La Crónica del Perú, Pág. 54.
(9)Gracilaso de la Vega; Obra Citada, Pág. 84.
(10)José Ignacio Paúcar Pozo; Ensayo Monográfico de Ayabaca.
                          AYABACA Y CALVAS: PROVINCIAS PREHISPÁNICAS
          La Sociedad Amigos de la Genealogía, de la hermana República del Ecuador, ha tenido la feliz
iniciativa de promover un certamen histórico - social que permite estrechar los lazos de amistad con Perú
y conocer algunos aspectos del pensamiento histórico en estos dos países vecinos unidos por lazos
indisolubles de carácter histórico, geográfico, social.
          Tal estrechamiento que significa un fraterno abrazo de paz y un inocultable signo de amistad, se
refleja meridianamente en el temario del evento que ha considerado una investigación que a la luz del
análisis documental evidencia "la vinculación entre el Norte del Perú y el Sur del Ecuador".
          Ciñéndonos al requerimiento de esta jornada científica, hemos elaborado esta ponencia que trata
de reconstruir aspectos bilaterales que orientaron el desarrollo político, social, económico, religioso y
cultural entre Piura y Loja durante la época incaica y su continuidad en la conquista española. Por eso
basados en pruebas fehacientes e incontrovertibles como son las crónicas quinientistas y los restos
arqueológicos existentes en esta parte de la cordillera andina, vamos a rescatar hechos que
históricamente unifican a estas dos Repúblicas vecinas y afianzan el acercamiento espiritual que las ha
unido y las une desde épocas inmemoriales.
          Tenemos dos cronistas fundamentales que amparan el presente estudio, ellos son: Pedro Cieza
de León y el Inca Garcilaso de la Vega, de quien América conmemora el trisesquicentenario de su
natalicio. Sin embargo hay suficiente motivación en la obra de Humboldt, quien por el año 1802, estuvo de
paso por Loja y luego por Ayabaca, con la misma que se viene a ratificar las apreciaciones valiosas de
estos dos preclaros historiadores quinientistas.

         VECINDAD DE AYABACA Y CALVAS.-
         Ayabaca del Perú y Calvas de Ecuador, fueron pueblos ancestrales que se incorporaron al
imperio incaico en el reinado de Túpac Inca Yupanqui. No cabe la menor duda que Ayabaca y Calvas
(Ayahuaca y Callua, como los escribió el comentarista Garcilaso de la Vega), son vocablos que están
comprendidos en el mapa lingüístico del quechua, que fue la lengua oficial de la época.
         Nótese que la voz Calvas es la resultante de una ostensible deformación fonética de la palabra
quechua Callua que es la forma correcta de escribirla en su lengua matriz, como lo hizo Garcilaso de la
Vega, acreditado quechuista del S. XVI.
         Bien sabemos que los escribientes de los primeros años de la conquista española a gran parte
del idioma vernacular, sensiblemente, lo adulteraron. En cambio el término Ayabaca (Ayahuaca) en el
código del lenguaje nativo se explica etimológicamente su acepción así: Aya, que significa muerto; y,
Huaca, equivalente a sepultura, es decir, cementerio de muertos.
         Históricamente la composición etimológica de Ayabaca se sustenta en que cerca a la antigua o
vieja ciudad hay osamentas de nativos ayabaquinos caídos en la jornada que junto con los Cajas y Calvas
sostuvieron en defensa de su libertad frente al ejército incaico de Túpac Inca Yupanqui (1).
         La vecindad de ambas provincias incaicas es incuestionable, pues la geografía así lo demuestra.
El primero en hacer conocer la existencia de ellas, fue el cronista Pedro Cieza de León (2), abonado
cronógrafo, en quien se ha reconocido extraordinaria habilidad para marcar con precisión "la demarcación
y división de las provincias del Perú" prehispánico; Cieza realizó sin lugar a equívocos una actividad
eminentemente de índole geográfica y ha legado para la posterioridad una fuente de inagotable consulta,
como es La Crónica del Perú, evidentemente convertida por los siglos en importante testimonio
historiográfico.
         En efecto Cieza con sus propios ojos observó estos predios el año 1548, cuando la ciudad de
Loja ya había sido edificada por Alonso Mercadillo, oportunidad en la que por vez primera visitó e
inspeccionó Calvas y luego Ayabaca, como aparece en la cita siguiente: "... lo cual hecho, volveré a mi
camino de la serranía y proseguiré por él, hasta dar fin a esta parte primera; pero antes de que se baje a
los llanos, digo que yendo por el propio camino real de la sierra se llega a las provincias de Calva y
Ayabaca, de las cuales quedan los bracamoros y montañas de los Andes al oriente, y al poniente la
ciudad de San Miguel (que es Piura), de quien luego escribiré" (3).
         En el orden que Cieza anota las provincias, se entiende claramente que como él bajaba de Quito,
por el camino real de la sierra, primero estuvo en Calvas y luego en Ayabaca. Advierte explícitamente el
cronógrafo que las provincias vecinas están unidas y comunicadas por el camino real serrano que
empezaba en el Cuzco y llegaba hasta Quito.
         En verdad este camino fue una obra de alta ingeniería civil que facilitó las comunicaciones de los
pueblos andinos y por su majestuosidad le arrancó la frase siguiente: "¿Cómo un pueblo que no conoció
el hierro, pudo abrir entre peñas y a tales alturas, caminos tan grandes y tan soberbios que en dos
opuestas direcciones, van de Cuzco a Quito y a las costas de Chile?" (4).
         A este largo camino se le calculó una distancia de 500 leguas, conforme consta en la cita que
pasamos a insertar. "Según testimonio digno de fe, del licenciado Polo de Ondegardo, esta distancia no
impidió que Huayna Cápac trajera ciertos materiales del Cuzco para construir la morada de los incas en
Quito, conquistada por su padre" (5).
         Cieza, con veracidad inobjetable, destaca la importancia de Guancabamba (Garcilaso la llamó
Huancapampa), residencia de las fuerzas militares del monarca cusqueño y por ello consideró a ésta "con
mayores edificios que en Calva".
         Otro dato importante que corrobora la vecindad entre Loja y San Miguel de Piura, lo recogemos
de la crónica de Cieza, quien dice: "Adelante de Guancabamba hay otros aposentos y pueblos; algunos
de ellos sirven a la ciudad de Loja; los demás están encomendados a la ciudad de San Miguel" (6).

          CONQUISTA DE TRES PROVINCIAS.-
          El Inca Garcilaso de la Vega que, a la inversa de Pedro Cieza, hizo un estudio del Perú antiguo
partiendo del Cusco hacia Quito, nos comenta la conquista de tres grandes provincias belicosas y muy
pertinaces.
          Señala objetivamente Garcilaso que: "Hecha la conquista de la gran provincia de Huancapampa,
no saben decir cuántos años después pasaron los Incas adelante a conquistar otras tres provincias...
Llámanse estas tres provincias, que eran principales, Cassa (Caxas la escribió Cieza), Ayahuaca y
Callua" (7).
          La carrera expansionista del rey cusqueño, después de Huancapampa, la extendió hacia el norte
piurano y el sur lojano, avanzando siempre por la cordillera de los andes hasta llegar a la actual provincia
de Loja, República del Ecuador. No hay fecha exacta de esta conquista, pero nos atrevemos a señalar
que fue después de mediados del S. XV, muy distante del descubrimiento de América por Cristóbal Colón.
Datos históricos para configurar las relaciones culturales entre las tres provincias señaladas, Caxas y
Ayabaca (Perú y Calvas (Ecuador) ya se han bosquejado, pero ahora es conveniente remarcarlos.
          En las tres provincias que nos ocupa, sus habitantes "vivían como gente política, tenían sus
pueblos y fortalezas y manera de gobierno, juntábanse a sus tiempos para tratar del provecho de todos.
Hubo un inconfundible sentido histórico de unidad que ha debido y consideramos debe ser rector en la
futura convivencia de estos pueblos hermanos”.
          “En lo político si bien es cierto que no tuvieron un claro y definido sistema gubernativo también es
cierto que "elegían gobernadores para la paz y capitanes para la guerra". Fueron hombres que estuvieron
aptos para la guerra con sus vecinos y preservaron la paz interna. El conquistador incaico una vez que
decidió materializar la conquista de las provincias nombradas, con sus soldados mandó "a requerir a los
naturales le recibiesen por señor o se apercibiesen para la guerra".
          Los provincianos se negaron a obedecer la orden de sometimiento al dominio del Inca cusqueño y
en actitud rebelde y valiente, que el comentarista destaca con su estilo singular, puntualiza que éstos
"respondieron que estaban apercibidos para morir en defensa de su libertad, que ellos nunca habían
tenido señor ni lo deseaban".
          Frente a esta respuesta contundente y categórica no pudo suceder otra cosa que la declaración
del estado de guerra, que una vez declarada fue sangrienta, "cruelísima de ambas partes". El ofrecimiento
del inca sobre paz y clemencia fue rechazado por los futuros sometidos, "que no querían recibirla de
quien pretendía hacerlos súbditos, quitándoles su antigua libertad".
          Garcilaso destacó el espíritu regionalista de nuestros serranos, demostrado con hidalguía, que les
permitió mantenerse firmemente en contra de la dominación cusqueña. Nos informa así mismo que "las
provincias unas a otras, se acudían con gran prontitud en todas sus necesidades; pelearon varonilmente,
mataron mucha gente de los incas, que pasaron de ocho mil".
          La jornada entre conquistadores y conquistados no cabe duda fue heroica a toda prueba, al estilo
espartano. El comentarista Garcilaso con mucha emoción patriótica heredada de su sangre materna,
relata el episodio histórico siguiente:
          "Mas los contrarios - refiriéndose a los serranos de este trozo de la cordillera de los andes - las
sufrían con grande ánimo por sustentar su libertad, y cuando los ganaban algunas plazas fuertes, los que
escapaban se recogían a otras, y de allí a otras y otras, desamparando sus propias tierras y casta, sin
atender a mujer ni hijos, que más querían morir peleando que verse súbditos de otro".
          Dada la fortaleza y superioridad del ejército inca, preparado exhaustivamente para extender los
dominios del imperio, al final doblegó, con gran sacrificio, a nuestros aguerridos serranos que
sucumbieron para pasar de la historia a la gloria con valor y patriotismo a toda prueba, pese a la notoria
inferioridad militar habida frente a su fuerte adversario.
          Estas tres provincias "Cassa, Ayahuaca y Callua", fueron incorporadas al mapa del
Tahuantinsuyo, después de que, ante las continuas derrotas y derramamiento de sangre, "acordaron
todos los capitanes rendirse al Inca y entregar la gente, lo cual se hizo, aunque no sin alboroto de los
soldados, que algunos se amotinaron, mas viendo el ejemplo de los capitanes y los requerimientos que
les hacían por la obediencia debida se rindieron todos".
         A través de los Comentarios de Garcilaso nos apoyamos para demostrar que Túpac Inca
Yupanqui, muy distante de la llegada de los osados españoles, agregó al Tahuantinsuyo todo el territorio
de la sierra piurana y con la conquista de Calvas, pueblo comprendido actualmente en la provincia de
Loja, empezó la incorporación al imperio incaico de parte territorial de la hoy República del Ecuador.

          CENSO ARQUEOLÓGICO.-
          El gobierno peruano bajo Nº 24047, promulgó la Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de
la Nación, con fecha 21 de Diciembre de 1984, por la misma que en su Art. 4º, apartado 1-a), se define
como bienes culturales, dentro del rubro inmuebles, los sitios arqueológicos, como los levantados a lo
largo de los riscos andinos, especialmente entre Ayabaca y Loja. La Ley declara así mismo que "la
protección de los yacimientos arqueológicos se extiende al suelo y subsuelo en que se asientan los aires
y el marco circundante en la extensión técnicamente necesaria para cada caso" (8).
          La UNESCO ha recomendado que los bienes culturales son elementos esenciales de la
civilización y de la cultura de los pueblos, y que en conocimiento favorece la comprensión mutua entre las
naciones" (9).
          Partiendo de esta premisa y acorde con las normas legales ecuatorianas, en materia de bienes
culturales, creemos de importancia vital que mediante un acuerdo consensuado por ambas naciones, se
debe realizar en este sector andino un censo arqueológico con fines históricos, culturales y turísticos entre
Perú y Ecuador. Tenemos ya registradas apreciaciones sobre lo que podemos llamar un ensayo censal
que sobre edificaciones prehispánicas hizo Alejandro Humboldt.
          Refiriéndonos al aplaudido investigador alemán hemos expresado: "Censó los restos de grandes
edificios incaicos entre el páramo de Chulucanas y la aldea de Huancabamba, cuyo número se elevó a
nueve que sirvieron de "hospedería construidas para facilitar las comunicaciones militares entre el Perú y
el Reino de Quito".
          En realidad estas edificaciones se destinaron a tambos incaicos, por nuestros antepasados y de
acuerdo a un estudio reciente ejecutado por el ayabaquino Segundo Celso Acuña Calle, ha determinado
que su número llega a 16 y se levantaron entre el camino que une Huancabamba con Ayabaca" (10).
          Ahora hacemos referencia sobre estas edificaciones incaicas. Tienen más de 500 años, pues las
"noticias Cronológicas del Cusco dan la fecha de 1449 para la conquista de las provincias de "Cassa",
"Ayahuaca" y "Callua" por parte del Inca Túpac Yupanqui" (11).
          NOTAS.-
(1)José Ignacio Paúcar Pozo; Ensayo Monográfico de Ayabaca.
(2)Sobre este personaje nos hemos ocupado ampliamente en nuestro trabajo: Piura en la Crónica de
Cieza, publicado en separata de 12 Págs. de la Revista Época Nº 202-Piura.
(3)Pedro Cieza de León; La Crónica del Perú, pág. 154.
(4)Pedro Sarmiento de Gamboa, Historia Indica.
(5)Pedro Cieza de León; Ob. y Págs. citadas.
(6)Inca Garcilaso de la Vega; Comentarios Reales de los Incas, t. III, Pág. 84.
(7)Juan G. Paz Velásquez; artículo Piura en la Obra de Garcilaso, publicado en Revista Época - Piura.
(8)Diario El Peruano del 05 de Enero de 1985, Pág. 31583, donde corre inserto el texto de la Ley Nº
24047.
(9)La UNESCO: Acuerdos sobre Bienes Culturales, tomados en la 13º reunión, celebrada en París del
20.10 al 20.11.1964.
(10)Juan G. Paz Velásquez; Art. Baños del Inca, Cajas y Chulucanas: Lugares Incaicos, Diario Correo, de
Piura, edición del 09.06.1988, Págs. 10/11.
(11)Mario Polía; Las Ruinas de Aypate, pág. 28.

                                   LA TOPONIMIA DEL SUELO AYABAQUINO
         La toponimia del suelo ayabaquino quiere encontrar en este documento los nombres de las
localidades antiguas de la provincia andina y a partir de él preparar por parte de los especialistas al
respectivo estudio lingüístico. Sólo así comprobaremos si la designación de cada lugar guarda relación
objetiva con la descripción territorial que le corresponde o hallaremos novedosos descubrimientos que
benefician el estudio del tema ayabaquino en las finales del imperio incaico e inicios del Perú español.
         No cabe la menor duda y estamos plenamente convencidos, que dentro del renglón toponímico
hay interesantes aspectos que estudian lo "relacionado con la toponimia que participa en la naturaleza o
encuentra en ella su origen" (1).
         Un ejemplo se hace necesario para mejor ilustración. Al respecto AYABACA, etimológicamente
hablando, está su origen en el código quechua que se descompone en AYA que significa muerto; y,
HUACA, cuya acepción es sepultura. Luego, desde el punto de vista de la lengua nativa la voz AYABACA
equivale a: "Adoratorio o lugar de cadáveres" (2). La sustentación es bastante amplia pero no es
compatible con este esbozo por cuya razón la omitimos.
         La toponimia en el terreno filológico también abarca el estudio terminológico de las regiones así
como de los accidentes del terreno, teniendo aplicación en la paleontología, mineralogía y especialmente
se admite en los estudios geográficos aplicándose para tal efecto "las normas taxonómicas establecidas
para cada una de las distintas ramas de la historia" (3).
         Dentro del aspecto geográfico, para el caso en examen nos auxiliamos con el vocablo AYPATE,
cuya "etimología más cierta debería hallarse en dos palabras kechwas: AYA y PATA, que a través de una
forma originaria de Ayapata significa cima o cumbre de los muertos" (4).
         Sin el ánimo de abundar en el tema investigado registramos otro ejemplo. Se trata de
PACAIPAMPA. Un análisis etimológico demuestra que esta voz deriva de los términos quechuas PACAY
cuyo significado es guabo y PAMPA que quiere decir llanura, es decir pampa de guabas. Pero como en la
lengua de los incas Pacay es sinónimo de oculto, escondido, Pacaipampa es igual a pampa escondida
(5).
         Ya existen estudios efectuados exclusivamente sobre la provincia de Ayabaca en cuanto al
apellido HUAMÁN. Pues se ha dicho, "la presencia del nominativo Huamán en la Sierra de Piura la
tenemos gracias a las Relaciones de los Repartimientos de 1536, donde se informa de la existencia del
curaca Guamán de la provincia de Huancabamba. Este patronímico se ubica con un fecundo radio de
acción en Ayabaca el S. XIX, que se demuestra con su respectivo árbol genealógico" (6).
         Hay más al respecto. Se ha demostrado que "el nominativo Huamán es un vocablo quechua
originario de la Región Huánuco" y que en nuestro medio se afincó a través de "un clan social
aristocrático, y como tal ha permanecido en nuestro espacio andino piurano, ocupando distintos cargos
dirigenciales en los órganos de poder aborigen e hispano" (7).
         Sobre Ayabaca y Huancabamba se elaboraron los primeros cuadros correspondientes a la
onomástica, flora, fauna, toponimia, utensilios, es decir, cinco renglones que permiten apreciar la riqueza
de la lengua oficial del Tahuantinsuyo en la serranía de Piura (8). Estos cuadros se elaboraron después
de estudiar las organizaciones que predominaron en los pequeños reinados de Ayabaca, Calvas, Caxas,
Cascayuncas, Huancapampa (9).
         Para comprender o clarificar esta apreciación señalamos que ya se han elaborado trabajos sobre
las toponimias y los sitios serranos de esta región. Se tiene expresado que "la mayoría de las toponimias
de la sierra piurana que no son castellanas, son quechuas pero no cusqueño, sino cajamarquino o
chachapoyano" (10).
         El manuscrito que nos llamó a conocer y luego difundir hace algunos años los nombres de
estancias, haciendas y sitios ayabaquinos en artículos publicados en el Diario Correo y Revista Época, de
Piura, ahora nos permite confeccionar una relación toponímica de todo el territorio de Ayabaca que en
pleno S. XVIII, se dedicó a faenas agrícolas y pecuarias (11).
         Es probable que con apoyo documental se afirmara que Ayabaca terminó el S. XVIII con 32
haciendas que abarcaron gran parte de la frontera agropecuaria de la región piurana, designada a igual
número de hacendados que trabajaron la tierra para que produzca el bienestar de su gente.
         Así mismo, en papeles oficiales observamos que los hacendados aprovecharon las aguas de "los
ríos de Quiroz, Suypirá y Macará" para regar las tierras de las haciendas "Quiroz, Chipillico y Tina -
conocida por el mismo nombre de Macará -, Tambur y Saconday, Pampagrande, Jaguainegro; y otra de
despoblado sin río Saltante" (12). Total ocho haciendas que forman parte de las citadas 32.
         También existe un manuscrito en el Archivo Arzobispal de Lima, producido paralelamente con el
anterior y trabajado en la investigación histórico - social, por cuya razón sabemos que hay otros nombres
de fincas rurales ayabaquinas. Para mejor muestra las citamos. Ellas son: Samanga, Calvas, Aragoto,
Rinconada, Ayabaca el Viejo, Sauzal y Culucán; Olleros, Anchalay, Culcapampa y Simbaca; Tacalpo,
Yerbasbuenas, Gigante, Socalla, la Cría y Matalacas (13). Aquí aparecen diecisiete predios agrícolas
comprendidos en el Ayabaca colonial.
         En el Itinerario que señala los caminos y pueblos de la antigüedad piurana, del año 1847, en lo
referente a la villa de Ayabaca encontramos los asientos de Jagüey de Pabas, Portachuelos de Sajinos,
pueblo de Suyo, el Puente, aldea o caserío de Arreipite, Valerio de Pingola. Se anotan así mismo las
haciendas de Palo Blanco, Quiroz, Culqui, Samba y Saconday (14).
         Prolijo en información toponímica es el Itinerario de Raimondi que en algunos casos confirma los
nombres de lugares ayabaquinos ya citados por documentos anteriores o nos da luces sobre sitios que
habiendo existido desde la época prehispánica o colonial y que pertenecen a los códigos vernacular o
castellano, recién aparecen en este documento datado hace 32 lustros. Desde el punto de vista de la
fuente esta información es riquísima para el tema que nos ocupa (15).
         Otra relación de haciendas ayabaquinas con vigencia hasta fines del S. XIX, nos permite
aumentar este aporte. Por esa relación sabemos que Ayabaca entró a la presente centuria contando
dentro de su territorio con las haciendas que siguen:
         "Gigante, Calvas, Samanga, Guamba, Simbaca, Tapal, Ania, Yanta, San Pablo, Andurso,
Culucán, Samba, Jambur, Suyo, La Tina, Anchalay, Huara, Samanguilla, Molina, Asiayaco, Andurco,
Cujaca, Olleros, Ambasal, Aragote, Hualcuy, Saconday, Culcapampa, Santa Rosa de Chonta (aquí se
unió el santoral de la Iglesia católica, para honrar a la santa peruana, con la lengua aborigen), y Hualambí
(16).
         A continuación aparecen unos cuadros que insertan toponimias ayabaquinas, en quechua o
castellano, que ponemos a consideración de los especialistas en el tema lingüístico regional a fin de
multiplicar las investigaciones en el marco de las ciencias sociales sobre Ayabaca.


                    CUADROS TOPONÍMICOS DE AYABACA Y HUANCABAMBA.-
                                      CUADRO Nº 1
        Recopilación que corresponde a voces preincaicas y quechuas existentes en la geografía de
Ayabaca, desde la llegada de los conquistadores españoles y que se mantienen hasta nuestros días
como fiel testimonio ancestral.
        La fuente de donde se han extraído los vocablos está en la obra Tallán I, perteneciente a la
afamada arqueóloga cataquense, doña Josefina Ramos Cabredo de Cox.

        APELLIDOS         DE      AYABACA

Amaningo                  Lisazo                   Rimaicuna               Cagallasa
Carhuahal                 Llacasaguache            Serquén                 Saguma
Carhuajulca               Llacsaguanga             Siancas                 Paúcar
Carhuachinchay            Lloclla                  Tocto                   Chinchay
Carhuarendoy              Manchay                  Tocti
Carhuapoma                Maschay                  Tomapasca
Cungarache                Mika                     Yapapasca
Cunya                     Paucar                   Yangua
Chinday                   Quispe                   Yaguana
Huamán                    Remayema

FLORA            AYABACA

Achumecaguán                          Lanche
Aylampo          Churumbo             Ispingo
Ashango          Chucha               Masaguache
Achupalla        Chunchalay           Misma
Cachuto          Guayo                Tuyungero
Coñac            Guachapurga          Lloque
Chachacom        Guarmi
Cheche           Guaminga
Chiquir          Guachuma
Chirininga       Ismaquinua
                 Ispingo

FAUNA:           AYABACA:

Huacabó          Pinche               Quinquen




                                      TOPONIMIA             AYABACA-
                                                            HUANCABAMBA
Ayabaca          Cucho                Chuncayo              Iscunla                  Pingola          Tapal
Arreipite        Cujaca               Chungayo              Jacaya                   Pichandul        Tacalpo
Asiayaco         Cuyas                Chupicapirca          Jililí                   Poclús           Talal
Andando          Cuchayo              Chuco                 Jamanga                  Porculla         Tacarpa
Aña              Cunalá               Guayaquil             Jacamar                  Putaga           Tamboya
Anjos        Curi           Guancabamba    Joras             Pochoquis    Tupucará
Añalque      Cuchubam       Guaringas      Jambur            Piscana      Tuñalí
Aragote      Culcabam       Guajambi       Japey             Pite         Tullurán
Aguapampa    Culcabamba     Guirguir       Jebón             Pillo        Tundun
Ayupampa     Culuviro       Guitiligun     Julcahuanga       Quinchayo    Tucumo
Anchalay     Culucán        Guanviche      Lalaquís          Quispampa    Ungulo
Acañica      Culcapamba     Guancacarpa    Lachan            Reipite      Vilcas
Aypate       Curircas       Hualcas        Lacmache          Rumitana     Yaguang
                                                                          at
Andayo       Curinga        Huancarume     Lisca             Saconday     Yapango
Barbacoas    Culqui         Hualapampa     Lucarqui          Samaco       Yanta
Cachiyaco    Curilque       Huara          Lanche            Sancos       Yanchalá
Cancha       Cuchahual      Huarimba       Lanchepam-pa      Shacmballa   Yamango
Culcapampa   Cuchuguagoma   Hualambi       Macará            Sicches      Yojas
Canque       Cuchaguguaná   Hualcuy        Macay             Siguas       Yucupam
                                                                          pa
Cango        Culucmache     Huasipe        Macurur           Sitansi
Casapite     Culcahuanca    Huabos         Mamacoyo          Suyupampa
Cascamache   Culcas         Huaclla        Marmas            Sulpamar
Cashacoto    Cumaná         Huaicas        Maray             Suivaca
Caslacoti    Cunyago        Huala          Marircas          Surpite
Catrun       Cunli          Hualampi       Manchará          Sacaya
Catuyal      Curiata        Hualacayor     Molulo            Sapacilla
Catumay      Cunyas         Huarmaca       Namuyo            Sapillica
Canchaque    Chalaco        Huachari       Ñoma              Sapalache
Cajas        Chancra        Huaynaro       Ñumo              Saconday
Cataluco     Chantaco       Hualcay        Pasayabamba       Sahuatirca
Canli        Chancaya       Huachipe       Paratón           Shimbe
Catumay      Changra        Hualcanuni     Pacmilan          Saairo
Causal       Chalpa         Huamba         Pariacaca         Sipiones
Cachacito    Chantaco       Huamarate      Pacaipampa        Sicacate
Calalache    Chucuate       Huara          Pariamarca        Sichulqui
Calangia     Chimbe         Huaricancha    Paltama           Simbaca
Calqui       Chinguelas     Huariuma       Pariguanás        Silagua
Collana      Chite          Huarmaqurque   Paimas            Sichulain
Cochaza      Chimnia        Huáscar        Palala            Sipse
Cochoasana   Chinama        Huasimal       Pacay             Sóndor
Colinga      Chocán         Huasipi        Pambarumbe        Sondorillo
Colpa        Choco          Huataquillo
Collonayuc   Chonta         Huaycacarpa
Concorhuac   Chontapampa
Cochabamba
Cotaco
Cumbicus

                            UTENSILIOS     AYABACA           HUANCABAM
                                                             BA
Chungada     Chaguana       Llanque        Calue             Chucana   Racuana


                            CUADRO         N° 2


             RECOPILACIÓN DE NOMBRES       PREHISPÁNICOS E   HISPÁNICOS
                                                                          AYABAC
                                                                          A
                            EN HACIENDAS
Algodonal       Guala              Pariguanás         Quiroz                    Yerbasbuenas
Arreipite       Jambur             Pillo              Samba
Culucán         Los Altos          Pingola            San             Antonio
                                                      Guasanche
Chungallo       Matalacas          Poclús             Olleros
Calvas          Pacaicampa         Poclús             Suyo

ESTANCIAS Y LUGARES

Acriyayaco      Gualcarrumi        Lansipampa         Samanguilla               Tambur       Guangla
Amul            Guara              Lúcumo             Sandocay                  Leío         Sausal
Anchalay        Gutiyaco           Lucarque           Ruchavamba                Tulaple      Cocha
Aragoto         Guancajanca        Gualangi           Santa Rosa                Uluncha      Curaya
Aransa          Cocuya             Macará             Sapillica                 Villalta     Sinbinoma
Ayavaca         Chalguanaya        Marmas             Taputoga                  Cuñala       Tamos
Cachiyaco       Camboyaco          Mostasas           Tres Cruces               Chulucana    Tapal
                                                                                s
Colóncolón      Cabuyas       de   Montañas        de Quisquispampa             Castillaco   Tungues
                Méjico             Chonta
Concha          Cunyairca          Pampa Larga        Sicche                    Puñura       Mostasar
Culucán         Jililí             Pichandul          Sichulque                 Liguanio     Chocán
Cuyas           Adonachoca         Potrero Guara      San Juan de Libin         Pajonal      Molinos
Chinchachara    Joras              Quiroz             Sicacate                  Picte        Querinama
Chonta          La Capellanía      Samba              San Juan de Cachyaco      Chuchugán    Titicapa
Frías           La Concepción      Salocum            San Juan de Rastrojo      Sicacate     Coletas
Cochayu         La Tina            Samanga            Singoya                   Pingola      Lucun


                                   APELLIDOS          AUTÓCTONOS

Carvajulca    Gualcarrumi          Landacay           Paúcar                    Yllactauda
Caruactocto   Llapapasca           Mija               Yachapa
Carvachinchay Manchay              Mijahuanga         Yacsahuanga



                                   CUADRO             N°    3

RELACIÓN DE        VOCES           PREHISPÁNICAS      E HISPÁNICAS
                                   HACIENDAS

Anchalay           Chipillico      Olleros            Samanga
Aña                Gigante         Palo Blanco        Solana
Arrendamiento      Guava           Pampa Larga        San Sebastián
Calvas             La Tina         Potrero            Suyo
Cerro Negro        Lagunas         Pillo              Tapal
Cujaca             Matalacas       Quiroz             Tondopa
Culucán            Molino          Romero             Santa Rosa

COMUNIDADES

Chocán             Chonta          Mangas             Marmas            Mostazas

OTROS NOMBRES GEOGRÁFICOS

Anchalay           Chocán          Lamor              Putapur           Sipse
Arreipite          Chonta          La Tina            Río Calbas        Singoya
Aromo              Espíndula       Mangas             Río Coral         Simirís
Ayabaca            El Pacae        Marmas             Suyo              Tabla
Cauli               El Puente        Milagro             Río Macará          Tacalpo
Cerro Negro         Frías            Naranjo             Río Quiroz          Talanco
Culcas              Gigante          Olleros             Río Tacalpo         Tambillo
Culcapampa          Guamba           Pacasna             Río Tondopa         Taspa
Cumbicus            Hualambi         Pacaipampa          Río Suipirá         Yambar
Cuyas               Hualcuy          Pampa Larga         Río Suyo            Yapango
Chalaco             Huañalpe         Papsa               Sacaya              Yerbasbuenas
Chipillico          Lagunas          Pingola             Samanga             Santo Domingo
Camino          del Chinchin         Portachuelo      de Río Cumbicus        San Sebastián
Gigante             Pampa            Limón

NOTAS Y CITAS.-


(1)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual; t. VI, pág. 442.
(2)Armando Arteaga; Los Orígenes Formativos de Ayabaca, (Breve interpretación sobre la palabra
Ayavaca), por Florencio de la Sierra, pág. 74.
(3)Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa.
(4)Mario Polía Meconi; Las Ruinas de Aypate, Págs. 17/18.
(5)Juan G. Paz Velásquez; Art. Pacaipampa en el Escenario Histórico, Editorial del Diario Correo, pág. 6
del 5 de Diciembre de 1989.
(6)Rudy A. Mendoza Palacios; Los Incas y el Quechua en Piura, editada por la Universidad Nacional de
Piura.
(7)Rudy A. Mendoza Palacios; Ob. Cit.
(8)Josefina Ramos C. de Cox; Tallán I, pág. 18; Mercurio Peruano, Año XXXIII, Vol. XXXIX, Enero de
1958, Nº 369.
(9)Josefina Ramos C. de Cox; Ob. Cit. Pág. 19.
(10)Anne Marie Hocquenghem; Los Guayacundos de Caxas y la Sierra Piurana S. XV y XVI, Págs. 23 y
49.
(11)Jacop Schlupmann; Annexe I: La Compostión des terres du Corregimiento de Piura en 1714. Hizo la
trascripción paleográfica del manuscrito existente en el Archivo Regional de Piura, Compulsas, Causas
Civiles, Legajo 15, expediente 300, año 1787.
         Generosamente nos obsequió una fotocopia de dicha trascripción y lo hizo en muestra de la
amistad que cultivamos en los caminos de la investigación histórico - social. Ahora, públicamente, otra
vez, le expresamos nuestro imperecedero agradecimiento.
(12)Joaquín de Helguero; Informe Económico de Piura 1802, Pág. 16.
(13)Luis Alberto Chapman Orbegozo; Servidumbre y Resistencia del Campesinado de Ayabaca en el S.
XVIII (1782-1803), Págs. 31/32, Revista Época Nº 185.
(14)Miguel Saturnino Zavala; Caminos y Pueblos de la Antigüedad, 1847; Págs. 30/31, presentación de
Miguel Arturo Seminario Ojeda.
(15)Antonio Raimondi; Itinerario de los Viajes de Raimondi; Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima,
Tomo XI, Lima 31 de Diciembre de 1901.
(16)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, Vol. I, Pág. 81.

                                 AYABACA EN LA CRÓNICA DE CIEZA
        La crónica quinientista es un sustentado y por ende valedero documento que en nuestro caso
utilizamos como fuente bibliográfica para fundamentar y elaborar algunos tópicos de la historia de los
pueblos de la región Piura, que han vivido, viven y vivirán hermanados a través de los caminos de la
geografía regional, que se han levantado desde épocas inmemoriales, según exámenes realizados en el
campo arqueológico por profesionales en la materia.
        Particularmente, en este propósito, la crónica nos sirve para enlazar los vínculos vecinales entre
las ciudades de Ayabaca con Piura y viceversa, mediante los senderos que se han construido desde la
época prehispánica hasta la fecha. También con otros caminos que indirectamente han servido y sirven
de conexión para el intercambio integral de nuestra región con asentamientos vecinales.
        Concretamente nos apoya en este buen deseo la Crónica del Perú, de Pedro Cieza de León,
quien pasó por estos predios andinos y yunganos, en 1548, y escribió para la posterioridad sus
observaciones dos años después, en 1550.
        Al decir de Raúl Porras Barrenechea, el cronista “venía del norte colombiano, donde había
actuado como simple soldado al lado de Robledo y otros capitanes en Antioquia y en Cali. Los
conquistadores del Perú bregaban soberbiamente por mantener sus privilegios – las encomiendas –
contra el enviado del Rey y del Pacificador”.
         Volvemos ahora a los caminos en comento usando los apuntes de Cieza. Vamos a reconstruir
literalmente los caminos de la región Piura comprendiendo, como ya se dijo, los de la costa, sierra y otros
lugares vecinos.

         DÍA DEL CAMINO EN EL PERÚ.-
         Con fecha 27 de Setiembre de 1927, bajo la presidencia de Augusto B. Leguía, a nombre del
Poder Ejecutivo, se expidió un Decreto por el que se instituye el Día del Camino, que toda la República
debe celebrar el 5 de Octubre de cada año (1).
         Se partió del criterio social que un pueblo sin caminos deja de ser pueblo, por que
automáticamente está muerto por aislamiento. Los caminos son los puentes espirituales que agilizan el
desarrollo que exige la civilización de este flamante siglo XXI.
         Por esta razón elemental en el Primer Congreso Americano de Carreteras, reunido en Buenos
Aires, durante Octubre de 1925, al que se dio cita el Perú, se resolvió por unanimidad de los países
asistentes instituir el 5 del citado mes como el Día del Camino en América.
         Volvamos los ojos a nuestros caminos para evaluar su importancia en el desarrollo de la sociedad
contemporánea. Debemos reivindicar la norma legal de Leguía, a fin de que nuestra gente tome
conciencia de lo positivo que son los caminos y a mayor construcción de ellos crece el progreso material y
espiritual de nuestras ciudades.
         Ahora, más que nunca, la construcción de carreteras es un imperativo deber del gobierno central
así como del regional, para acelerar el intercambio comercial de bienes y servicios entre los pueblos de
todas las regiones del Perú. Nuestras autoridades, obedeciendo el mandato perentorio del artículo 2° de
la norma jurídica glosada, el día 5 de Octubre “respetarán el libre tráfico en todos los caminos de la
República y en consecuencia no se cobrará peaje, ni ningún otro derecho de tráfico en las carreteras o
puentes”.
         Si lo expuesto fuera poco, el 3 de Octubre, el mismo presidente Leguía, considerando que “los
caminos por su misión civilizadora, constituyen el medio más eficaz para el progreso nacional”, en uso de
sus facultades inherentes al Poder Ejecutivo y mediante Decreto, declaró feriado en toda la república el 5
de Octubre de 1927.
         Ayer, hoy y mañana existió, existe y existirá la preocupación por los caminos que son la base y el
sustento de la unión de nuestros pueblos hermanados por vínculos geográficos e históricos. Por
intermedio de los caminos se hace realidad el intercambio social, cultural, económico. Por lo expuesto
vale la pena insistir que en cumplimiento de la ley, celebremos el Día del Camino en el Perú, como fiel
expresión de nuestra identificación con las grandes causas de nuestra patria.
         NOTA.-
(1)Normas Legales del Perú, Año 1927.

         PROCLAMA EN EL DÍA DEL CAMINO.-
         Documento vital para sustentar la historia de los caminos en el Perú es el que nos ocupa.
         En efecto el Presidente de la República, Don Augusto B. Leguía, el 5 de Octubre de 1928, en el
Día del Camino, lanzó la histórica proclama, cuyo cuerpo literal insertamos a renglón seguido.
         “CONCIUDADANOS: Los Incas llevaron la civilización desde el Cusco a todos los ámbitos de su
dilatado imperio a través de esos estupendos caminos, cuyos vestigios admiramos hoy como se admiran
las grandes rutas que hizo el genio práctico más poderoso de todos los tiempos: el genio romano.
         Con la Conquista, los indios perdieron el rumbo de su propio destino. Los caminos fueron
devorados por los siglos.
         Nosotros comprendimos que era urgente reanudar la política vial de los Incas, pero con métodos
y fines diferentes. Y no nos equivocamos al pensar que el vigor de la raza despertaría en toda su pujanza
al sentirse de nuevo luchando contra la misma naturaleza que parecía haber olvidado la garra poderosa
de los “Hijos del Sol”.
         En todo el Perú mi llamamiento al trabajo: “caminos, caminos”, ha encontrado eco semejante al
de Pedro “El Ermitaño” predicando las cruzadas. Sí, conciudadanos; la campaña vial es la cruzada por el
gran Perú de mañana. Quien no la secunda traiciona el esplendoroso porvenir de la Patria. Prestar el
contingente de sangre es una obligación ineludible; pero prestar el contingente vial equivale a evitar que
nuestra sangre corra en los campos de batalla.
         En “El Día del Camino”, uno de los más hermosos en el calendario de la Patria Nueva, rindo mi
paternal homenaje al ejército vial del Perú y lo exhorto, con la energía que enardece el santo amor de la
Patria y la clara visión de sus destinos, a perseverar en la tarea de paz y de progreso que estamos
realizando y que la historia recogerá como una de las más embellecedoras y útiles de nuestra dinámica
generación presente” (2).
        NOTA.-
(2)Boletín Municipal de Piura; Edición de Octubre de 1928.

         POR LOS CAMINOS DE PIURA.-
         Los caminos desde los tiempos más remotos han sido los puntos medulares del intercambio
material y espiritual de todos los pueblos del orbe. El camino es auténtico símbolo de unión y fuerza; es
una promesa permanente y un acariciado símbolo del territorio patrio, en sus tres regiones geográficas.
         El camino en todo tiempo nos trae un mensaje mudo, pero mensaje lleno de esperanza, orientado
al progreso real y efectivo de nuestro futuro, lleno de inquietudes que lentamente nos conduce al objetivo
deseado.
         En nuestra tierra, el camino nos habla y nos dice que con él ha nacido el Perú Antiguo que
pervive hoy en el mundo contemporáneo, envejecido por la acción del tiempo y que por ese camino nos
comunicamos y nos conocemos mejor los peruanos. Por la existencia del camino el país es grande y sin
su presencia hubiéramos sufrido un ostensible atraso en el desarrollo de las relaciones humanas de
nuestros pueblos. Estuviéramos paralizados esperando sin esperanzas lo que ahora esperamos con toda
posibilidad.
         Por el camino los pueblos y las personas estamos juntos y fuertes. Por el camino dejamos de
estar aislados para llegar a una íntima comunión de ideas, de materia y espíritu. Con nuestros vecinos
intercambiamos experiencias y bienes que nos permite crecer racionalmente. El camino como vía de
comunicación es la expresión del esfuerzo tesonero de la gente que trabajó y trabaja en su construcción
con el deseo de unir y hermanar a las ciudades y a las instituciones, forjar a los hombres y acercar a las
familias para conocer recíprocamente sus costumbres, su cultura, sus aportes.
         No cabe la menor duda que el camino es una obra de ingeniería civil muy útil a la sociedad
organizada. Por él logramos sabias enseñanzas que nos reflexionan. El camino nos sirve como guía en el
proyecto de nuestra vida. Sin camino la vida está limitada, truncada, nula. El camino lo hace la ciencia de
la ingeniería vial y la mano ruda del hombre para servir a la humanidad en sus justas causas de crecer
con tecnología. Miles de hombres en todas las épocas de la historia han trabajado haciendo los caminos
del Perú que hoy sirven para unirnos en nuestros deseos de paz y desarrollo material y espiritual.

         LOS CAMINOS QUE VIÓ Y CAMINÓ CIEZA
         Documento de estudio obligado para reconstruir la historia de Piura, en los momentos aurorales
del Perú hispano, es LA CRÓNICA DEL PERÚ, cuya autoría corresponde a Pedro Cieza de León,
soldado, cronista, historiador de la Conquista del Tahuantinsuyo. Con toda certeza LA CRÓNICA DEL
PERÚ enriquece la literatura de viajes que su autor compuso a través del relato original de las
impresiones que le causaron la sucesiva presencia de los pueblos ancestrales de la hoy región Piura que
él conoció y precisó en su itinerario costeño y serrano.
         Por eso con palabras de Louis Baudin aseveramos que "Pedro Cieza de León es, a no dudarlo,
uno de los más ilustres cronistas de la América Latina. Aun cuando haya visitado el imperio poco después
de la conquista, no podemos dejar de hacerle figurar entre los que han tenido una visión directa. En
efecto, describe ya las ruinas acumuladas por los españoles, y hace notar que, en el espacio de algunos
años, el país había cambiado de aspecto" (3).
         NOTA.-
(3)Louis Baudin; El Imperio Socialista de los Incas.

         CIEZA EN PIURA.-
         Siempre le acompañó la suerte a Cieza. A mediados de 1547, se notició del bando evacuado por
el Pacificador La Gasca, por el mismo que se convidaba a los españoles de Indias a que viniesen al Perú,
no por premio sino en señal de manifiesta lealtad al Rey, y entonces decide venir a estos riscos andinos.
Estuvo presente en la jornada de Xaquixahuana, en el castigo de Gonzalo Pizarro y luego vivió en Lima
donde empezó a escribir una crónica relativa a la historia peruana.
         Viajero acucioso fue Cieza y transitó a caballo por todos los caminos del Perú que la conquista
española heredó del incanato. A partir de 1548, llegó al segundo asiento de la primogénita ciudad de
ascendencia hispánica levantada en el área andina, cuando se llamaba Piura La Vieja, y en ella por algún
tiempo se afincó como su huésped ilustre.
         Además Cieza que, como Jerez, estuvo de tránsito por estos predios, por derecho propio está
ligado a los personajes quinientistas que por los caminos de la costa y sierra forjaron la historia piurana,
en la época de la conquista española.
         Su estancia en Piura, después de conocer sus alrededores, le permitió redondear sus datos sobre
el puerto de Paita; comentar la fundación de la ciudad de San Miguel "primera población hecha de
cristianos españoles en el Perú"; extraer informaciones de los indígenas Tallanes y de los españoles
residentes en estos predios iluminados por el astro Sol. Con la visita que Cieza hizo a estas tierras
confirmamos con que "el camino es la más auténtica tradición peruana, es una herencia que acrece de
generación en generación el patrimonio vivo de la nación, es el mensaje que los primeros moradores de
esta tierra transmitieron a las épocas venideras" (4).
         NOTA.-
(4)Antonello Gerbi; Caminos del Perú, Página 12.

         FUNDACIÓN DE SAN MIGUEL Y LOS CAMINOS.-
         Nutrido es el aporte de Cieza para reconstruir los primeros momentos del Perú español y de la
fundación de la primogénita ciudad peruana de ascendencia hispánica. También nos ha dejado un valioso
retrato de los caminos que existieron tanto en la costa cuanto en la sierra piurana cuyos pueblos se
unieron en permanente intercambio material y espiritual con San Miguel. Fueron los que él, Pedro Cieza,
físicamente anduvo y conoció con sus propios ojos para escribir su nutrida crónica histórica.
         Al ocuparse de la ciudad de San Miguel el cronista caminante nos precisa objetivamente: "Por lo
cual trataré en este lugar, sin proseguir el camino de la serranía, la fundación de San Miguel, primera
población echa de cristianos españoles en el Perú, y la que también lo es de los llanos y arenales que en
este gran reino hay; y de ella relataré las cosas de estos llanos, y las provincias y valles por donde va de
largo OTRO CAMINO..., como el de la sierra".
         Después de dar su punto de vista Cieza sobre el camino costeño emite el correspondiente al
sendero serrano, como lo pasamos a puntualizar más adelante. No hay duda que en la Piura prehispánica
dos caminos existieron, uno en la costa que nos comunicó con todos los pueblos de esta región de Norte
a Sur y viceversa y el otro serrano que unió Cusco con Quito.

         PIURA-AYABACA-QUITO.-
         Inicialmente nos ocupamos del itinerario terrestre que ahora tiene calidad internacional. Partió de
la costa piurana para llegar a la sierra quiteña, teniendo como intermedio la ciudad de Ayabaca hasta
donde llegaron algunos conquistadores hispanos, que fueron los más audaces. El tráfico integral se reflejó
en el constante intercambio de bienes y servicios.
         Señala el cronista la permanente comunicación vial que tenían los españoles de los primeros
momentos de la conquista entre Piura y Quito, que oficializó la lengua cusqueña en todo el Imperio.
Veamos: "Los repartimientos de indios que tienen los vecinos de ella los tenían primero por encomienda
los que lo eran de Quito y San Miguel: y porque los españoles que caminaban por el camino real para irse
a Quito y a otras partes corrían el riesgo de los indios de Carrochamba y de Chaparra...".
         No olvidemos que de San Miguel de Tangarará, en 1534, el Mariscal Diego de Almagro, por orden
del Gobernador Francisco Pizarro, partió de estos arenales al encuentro del rubio Pedro de Alvarado
ubicándolo en suelo ecuatoriano. Seguidamente funda la ciudad de Quito con la participación de vecinos
de nuestro San Miguel. Para llenar el cometido expuesto Almagro y su gente usaron los caminos
prehispánicos que unieron Piura con Quito.
         También resulta oportuno repetir con Germán Leguía que en “1545 pasó por Ayabaca el Virrey
Blasco Nuñes, de fuga hacia Quito, y perseguido por Gonzalo Pizarro, que al fin le venció y le hizo dar
muerte en la batalla de Iñaquito. Antes que Pizarro pasara por allí, lo había hecho Carvajal, el famoso
“Demonio de los Andes”, que comandaba la vanguardia del joven y desventurado Gonzalo. Fue en
Ayabaca donde Carvajal apresó, lo mismo que a otros, al célebre Antonio Carrillo. Que más tarde habría
de ser el segundo del rebelde Francisco Hernández Girón (1553)” (5).
         Hay evidencia que el camino incaico que unió Cusco con Quito por la cordillera de los Andes, por
que aún quedan vestigios, sirvió primero a los incas y después a los españoles y mestizos. Cieza en su
Crónica tratada, Capítulo LX, se refiere: Del camino que los incas mandaron hacer por estos llanos, en el
cual hubo aposentos y depósitos como en el de la sierra, y por qué estos indios se llaman yungas (6).
         Nos toca precisar que los Incas unieron el Tahuantinsuyo mediante una compleja red de caminos
conocida como la Ruta del Cápac Ñan. El objetivo: la integración imperial de los diferentes pueblos
mediante el intercambio comercial y cultural. Ahora, casi cinco siglos después, por los mismos senderos,
millares de pobladores repiten la travesía.
         Para concluir nuestra apreciación a través de la escritura de Cieza, con él afirmamos que “había
en el tiempo de los incas un camino real hecho a manos y fuerza de hombres, que salía de esta ciudad
(Quito) y llegaba hasta la del Cusco, de donde salía otro tan grande y soberbio como él, que iba hasta la
provincia de Chile, que está del Quito más de mil y doscientas leguas; en los cuales caminos había a tres
y cuatro leguas muy galanos y hermosos aposentos o palacios de los señores y muy ricamente
aderezados” (7).
         I a propósito para el caso en estudio, Aypate resulta un ejemplo ideal que corrobora la existencia
del camino que nos cuenta Cieza de León. Pero esto no es todo. Los largos caminos permitieron que en
el Imperio Incaico se mantenga una ágil comunicación idiomática, mediante el quechua, con sus pueblos.
Al respecto repitamos las palabras del mismo Pedro Cieza:
         “Todos los de este reino, en más de mil y doscientas leguas, hablaban la lengua general de los
incas, que era la que se usaba en el Cusco. Y hablaban esta lengua generalmente por que los señores
incas lo mandaban y era ley en todo su reino, y castigaban a los padres si la dejaban de mostrar a sus
hijos en la niñez” (8).
         La mejor muestra de esta realidad incontrovertible se ubica en suelo ayabaquino, pues su
toponimia y patronímica se ubica dentro del código quechua.
         NOTAS.-
(5)Germán Leguía y Martínez: Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc., del Departamento de
Piura, Volumen I, Edición de 1914, Páginas 93/94.
(6)Pedro Cieza de León; Crónica del Perú, Página 159.
(7)Pedro Cieza de León; Páginas 111.
(8)Pedro Cieza de León; Ob. y Página citadas.

         PIURA-TUMBES.-
         A la llegada de los españoles a esta región hallaron el extenso camino costero que por estos
llanos hicieron "los reyes incas, de tanta grandeza como el de la sierra".
         Al respecto consideramos interesante el relato que registra Cieza en su Crónica sobre la vía de
comunicación terrestre entre los pueblos ancestrales de Piura y Tumbes. Leamos el párrafo siguiente:
"Desde este valle de Tumbes se va en dos jornadas al valle de Solana, que antiguamente fue muy
poblado, y que había en él edificios y depósitos. El CAMINO REAL de los incas pasa por estos valles
entre arboledas y otras frescuras muy alegres; saliendo de Solana se llega a Poechos, que está también
sobre el río Poechos, aunque algunos le llaman Maicabilca, porque por bajo del valle estaba un principal o
señor llamado de este nombre... Dos jornadas más adelante de Poechos está el ancho y gran valle de
Piura, adonde se juntan dos o tres ríos, que es causa que el valle sea tan ancho, en el cual está fundada
y edificada la ciudad de San Miguel".
         La vía de comunicación terrestre de Tumbes avanzó a la provincia de los Paltas hasta llegar "a
dar a la mar del Sur". El cronista anota que "la provincia, pueblos y comarcas de estos valles de Tumbes
por naturaleza es sequísima y estéril, puesto que en este valle algunas veces llueve".
         Piura y Tumbes, desde tiempos inmemoriales se encuentran unidos dentro del mapa cultural,
social, económico, político, geográfico e histórico de la nación Tallán. Por esta fundada razón siempre
estuvieron y están juntos.

         PIURA Y LOS CAMINOS DE LA SIERRA.-
         Fue otro el sendero que cruzó los andes para unir a Piura con los poblados serranos de nuestra
región generalmente con fines de intercambio comercial. Los pueblos más importantes fueron Ayabaca y
Huancabamba. Transparente enjuiciamiento nos ha dejado Pedro Cieza al respecto. Describe con
conocimiento de causa los caminos que pisó y captó nítidamente con sus pupilas. Son los que
hermanaban el ande piurano con la flamante ciudad de San Miguel, establecida en su segundo
emplazamiento, situado en el alto Piura.
         Una vez que con calificada objetividad sentó su nota sobre los caminos de la costa piurana, hizo
lo mismo con los de nuestra cresta andina. Su comentario a la letra dice: "... lo cual hecho, volveré a mi
camino de la serranía, y proseguiré por él hasta dar fin a esta parte primera; pero antes que baje a los
llanos, digo que yendo por el propio camino real de la sierra se llega a las provincias de Calva y Ayabaca,
de las cuales quedan los bracamoros y montañas de los Andes al oriente, y al poniente de la ciudad de
San Miguel".
         Sigue el relato del cronógrafo Cieza de León, agregando: "En la provincia de Caxas había
grandes aposentos y depósitos mandados hacer por el inca y gobernador... Saliendo de Caxas se va
hasta llegar a la provincia de Guancabamba, adonde estaban mayores edificios que en Calva... Adelante
de Guancabamba hay otros aposentos y pueblos; algunos de ellos sirven a la ciudad de Loja; los demás
están encomendados a los moradores de la ciudad de San Miguel".
         Tenemos a la vista el Mapa Nº 6, que bajo el título El Camino Real de la Sierra nos presenta la
historiadora Hocquenghem en el que considera caminos serranos que unen 14 pueblos de nuestra
geografía regional que parten de Caxas pasando por Pueblo, Fortaleza, Cumbicus, Vilcas, Molle hasta
Paredones. La ruta avanza luego por Tambo Gentilero, Ayapate, Huaca, Pircas, Jicate, Huancabamba y
Lagunas (9).
         En el mapa aparecen además los pueblos de Ayabaca, Tabaconas, Cajamarca, Chulucanas, el
río Piura y el pueblo ecuatoriano de Cariamanga. El camino serrano incaico que pasó por las provincias
de Ayabaca y Huancabamba forma parte del más extenso que unió Cusco con Quito. Hasta hoy existen
vestigios de esta antigua vía terrestre de comunicación masiva, conocida por la historia como CAMINOS
DEL INCA.
          Novedoso es comentar que los Caminos del Inca se convertirán pronto en atractivo turístico del
país. El anuncio se hizo en crónica aparecida en el Diario Oficial de nuestra patria, que a la letra dice: “El
Gobierno iniciará una gran campaña nacional e internacional para que los históricos Caminos del Inca
sean declarados Patrimonio de la Humanidad y puedan convertirse en un gran atractivo turístico,
económico y cultural para el mundo. Al respecto, el ministro de Educación informó que el Jefe de Estado
tomó la decisión de hacer un gran esfuerzo nacional e iniciar coordinaciones con los países vecinos por
los cuales pasaba la red de Caminos del Inca, con el fin de organizar una posición colectiva. El ministro
Rubio Correa recordó que los Caminos del Inca constituyen una de las redes de circulación más
importante del mundo, debido a las dificultades que tuvo que vencer, por la forma como se construyó y su
extensión que llegaría, según historiadores, a los 23 mil kilómetros” (10).
          El tema que nos ocupa, sobre los caminos, es una valiosa fuente para escribir la literatura de
viajes de la región Piura, desde tiempos inmemoriales hasta inicios del siglo XXI, recogiendo documentos
oficiales coloniales y republicanos, expedientes judiciales y administrativos, informes, cartas, crónicas,
relatos que nos han dejado importantes personajes que han sido recogidos para escribir perennes y
gratas páginas de nuestra historia.
          Dentro de este renglón brillan con luz propia, Cieza de León, el Obispo Baltasar Jaime Martínez
de Compañón, el alemán Humboldt, el sabio Antonio Raimondi, entre otros notables europeos que a
propósito estuvieron por Ayabaca y han dejado para la posterioridad vivo testimonio de lo que vieron con
sus propios ojos, especialmente de los caminos.
          La literatura de viajes es un género que nos da cercanas muestras de carácter histórico. Se ha
reseñado que dicha literatura “ha seguido un itinerario sinuoso. Ahora podemos decir con certeza que su
valor documental es mucho mayor de lo que se suponía. Los libros de viajes en realidad fueron producto
del mejoramiento de las técnicas de navegación” (11).
          No podemos dejar de señalar que los cronistas viajeros en el concepto de Luis Alberto Sánchez
“pertenecen a la literatura americana, por la misma razón que no podría decirse que forman parte de la
literatura española”. El mismo autor puntualiza que “los primeros viajeros que transitan más libremente
por América Española son, a partir del siglo XVIII, los franceses” (12).
          Queremos preparar con este aporte un proyecto para propender el estudio regional de la literatura
de viajes y los caminos, dentro del cual tendrán singular gravitación los pueblos serranos de Ayabaca.
          NOTAS.-
(9)Anne Marie Hocquenghem; Los Guayacundos de Caxas y la Sierra Piura siglos XV y XVI, Pág. 67.
(10)Diario El Peruano, Edición del 11 de Mayo del 2001, Pág. 3.
(11)Gabriel Icochea Rodríguez; artículo Occidente y la Literatura de Viajes, diario El Peruano, edición del
22 de Agosto de 2000, Pág. 13.
(12) Luis Alberto Sánchez; Nueva Historia de la Literatura Americana, Págs. 43 y 92.

         PIURA-TRUJILLO-LOS REYES.-
         Además de los caminos existentes en el marco geográfico de nuestra región, Cieza efectuó un
relato sobre el sendero costero desde la ciudad de San Miguel a Trujillo, cuya distancia la estimó en "60
leguas poco más o menos" y de aquí a Los Reyes la calculó en 80. Luego, la distancia entre Piura y Lima,
el cronista la consideró en 140 leguas que a 4,225 metros por legua equivalen a 591.500 kilómetros.
         Los lugares que existen a partir de San Miguel hasta la ciudad de Los Reyes, según registró el
cronógrafo, fueron Motupe, Xayanza, Tuqueme, Cinto, Collique, Zana, el valle de Pacasmayo al que
Cieza arribó procedente de los valles piuranos "el mes de setiembre de 1548".
         De ahí viene el valle del Chimo, la ciudad de Trujillo, Guanape, el valle del Santa a donde Pizarro
llegó en 1528, Guanbacho, Guarmey, Paramonga, río de Guamán que comúnmente le llaman La
Barranca, Guara y Lima.
         Nos estamos refiriendo al camino costero del norte peruano, pero afirma el cronista la existencia
de otro camino "hecho por los reyes incas de tanta grandeza" refiriéndose al de la sierra, que él conoció
por que de Quito pasó a Loja y luego a la "provincia de Guancabamba, donde paré por tratar la fundación
de San Miguel y lo demás que desuso he dicho", Cap. LXXVII de la Crónica.

        CAMINOS DE PIURA EL SIGLO XVI.-
        Pedro Cieza nos entrega inéditas "noticias del gran camino que los incas mandaron hacer". Como
también "los caciques y principales, por su mandado, hicieron un camino tan ancho como quince pies, por
una parte, y por otra de él iba una pared mayor que un estado bien fuerte y todo el espacio de este
camino iba limpio y echado por debajo de arboledas...".
          Pedro Cieza es el cronista más acucioso en materia de caminos que nos permite esbozar el
itinerario que marcó la ruta habitual de la comunicación terrestre entre los pueblos prehispánicos tanto
yungas cuanto andinos de nuestra región.
          Pedro Cieza objetivamente nos permite ubicar aspectos relacionados con los senderos que
existieron el Siglo XVI, en Piura que fueron punto de partida para unirnos con Loja y Quito (Ecuador);
Trujillo y Los Reyes en el Perú e internamente con todos los pueblos de la hoy región Piura.
          Cuando la ciudad de Piura estuvo en su segundo asiento, situado en el cerro de Pilán, por
traslado que hizo el Mariscal Diego de Almagro, se confeccionó la Relación de la Ciudad de Sant Miguel
de Piura, publicada en 1885, por Marcos Jiménez de la Espada, que en las respuestas números 86 y 92,
dicen:
          “Los caminos son muy seguros y no hay riesgo en el caminar los de enemigos, ni salteadores ni
fieras” y “La dicha ciudad es del distrito del Audiencia que reside en la ciudad de Los Reyes, hasta la cual
hay ciento cincuenta leguas, poco más o menos, caminadas Norte Sur. La distancia de los demás pueblos
con quien parte términos está ya dicho”.
          La referencia glosada no se relaciona con la ciudad de San Miguel que fundó Francisco Pizarro
en los predios de Tangarará. Dicha referencia debió haberse producido después de 1534, en que se
ejecutara el traslado de la ciudad Piura a territorio comprendido dentro de la actual provincia de Morropón,
donde permaneció más de cuatro décadas y luego ésta se mudó, por tercera vez, al puerto de Paita,
donde estuvo hasta antes del 15 de Agosto de 1588, fecha en que se reedificó en su cuarto y definitivo
asiento que hasta hoy ocupa.

         LOS CAMINOS EN LAS ORDENANZAS DE 1588.-
         Nuestra ciudad cumplió el 2010, 15 de Agosto, 422 años de su instalación en estos predios de El
Chilcal. En su homenaje, nos propusimos realzar esa fecha comentando un documento fundamental,
Ordenanzas de 1588, producido por su Cabildo los primeros momentos de su fundación, relacionado con
el renglón correspondiente a caminos, base y sustento espiritual del intercambio y desarrollo de los
pueblos en todos los tiempos.
         Sabemos que el cuerpo de Ordenanzas que obligatoriamente cumplieron los vecinos y
moradores, estantes y habitantes de la ciudad de San Miguel del Villar, "que de presente se ha fundado y
poblado por orden y mandado del excelentísimo señor D. Fernando Torres y Portugal, conde del Villar,
Virrey Gobernador y Capitán General en estos reinos y provincia del Perú", fue aprobado el 13 de Octubre
de 1588. En su articulado presta especial consideración a los caminos de la región existentes desde antes
de la llegada de los aventureros españoles, en 1532.

        PAITA-PIURA.-
        La mudanza de la Piura trashumante y peregrina, del Puerto de Paita a su actual emplazamiento,
a través de las Ordenanzas del cabildo piurano, deja retrato imperecedero de los caminos de la región
que ya existían en 1588, y que es bueno visualizar para tener una idea de la comunicación terrestre con
los pueblos vecinos ocurrida hace más de cuatro centurias.
        Observamos en el numeral once una disposición terminante, para que los habitantes porteños "no
tengan casa ni asiento en el Puerto de Paita, ni vivan en él más de las personas que quedan señaladas
para que den recaudo y avivamiento a los navíos que llegaren a dicho Puerto...".
        Este mandato legal de perentorio cumplimiento determinó que en salvaguardia de sus vidas los
paiteños, amenazadas por los piratas, se vengan a vivir a suelo piurano donde, desde antes de 1588, ya
había agrupaciones de familias procedentes del valle del Chira que se trasladaron por el camino que unía
Paita con Piura, de origen prehispánico.

        PAITA-AYABACA-LOJA-JAÉN.-
        A fin de proteger el crecimiento urbano, de la industria incipiente, del turismo sin viso empresarial
y fomento comercial de Piura con la costa y la sierra, el cuerpo de leyes en comento, Art. 12, sabiamente
puntualiza:
        "... Para que la dicha ciudad vaya en aumento y en ella halla tanto comercio que es lo que se ha
de pretender, y la ropa y mercaderías que lleguen al Puerto de Paita para Loja, Jaén y otras partes,...
vengan a esta ciudad de San Miguel del Villar, y desde ella vayan su viaje para la parte y lugar donde les
pareciere...".
        La ciudad de Loja actualmente está comprendida dentro de la república del Ecuador y hasta hoy
se mantiene el comercio de importación por el Puerto de Paita, usando la vía terrestre por Suyo, Puente
Internacional y Loja. El comercio de importación y exportación que se hacia por el Puerto necesariamente
tenía que hacerse previo paso por este cercado piurano de la mercadería que entraba o salía,
prohibiéndose que "por ninguna vía ni manera vayan por otro camino, no lo usen ni continúen más que
por lo que viene a esta dicha ciudad y de los que de ella salen". El incumplimiento de esta norma
municipal determinaba se aplique al infractor la pena de doscientos pesos de plata ensayada para la
Cámara de su Majestad, el Juez y denunciador por tercias partes.
         Finalmente el siglo XVI, segunda mitad, hubo un constante intercambio de productos entre los
pueblos de Piura y Ayabaca como está demostrado en reiterados testimonios de la época. Pero también
existió y existe hasta hoy un permanente y efectivo tráfico comercial de bienes y servicios entre Ayabaca
y Loja.

                                    AYABACA EN LA CRÓNICA DE CIEZA
         Ayabaca está presente en La Crónica del Perú que elaboró Cieza a su pasó por suelo incaico.
         Ayabaca estuvo impregnada en el pensamiento y acción del cronista hispano. Por eso, en
homenaje a lo que ocularmente inspeccionó, evocó a este pueblo en su obra inmortal que ahora nos
sirve de fuente para esbozar la presente nota.
         Sería, a no dudarlo, Cieza de León el primer cronista que lleva a la imprenta y difunde en el Viejo
Mundo y América, por el año 1550, el nombre de Ayabaca, dando para siempre singulares referencias
sobre su ubicación geográfica y las mejores señales sobre sus caminos que él conoció con sus propios
ojos.
         Tenemos a la vista un relato realizado por Pedro Cieza de León que se ubica con el título
siguiente: DE LAS PROVINCIAS QUE HAY DE TAMBOBLANCO A LA CIUDAD DE SAN MIGUEL,
PRIMERA POBLACION HECHA DE CRISTIANOS ESPAÑOLES EN EL PERÚ, Y DE LO QUE HAY QUE
DECIR DE LOS NATURALES DE ELLAS.
         Después del título precedente existe el asiento que pasamos a transcribir, el mismo que aparece
en LA CRÓNICA DEL PERÚ, capítulo LVII, páginas 153 á 155. Se publicó en 1973, con el Nº 1, de la
Serie Biblioteca Peruana, que apareció bajo la dirección de Ediciones Peisa. El tenor literal del asiento
reseñado es el siguiente:
         “Como convenga en esta escritura satisfacer a los lectores de las cosas notables del Perú,
aunque para mí sea gran trabajo parar con ella en una parte y volver a otra, no lo dejaré de hacer. Por lo
cual trataré en este lugar, sin proseguir el camino de la serranía, la fundación de San Miguel, primera
población hecha de cristianos españoles en el Perú, y la que también lo es de los llanos y arenales que en
este gran reino hay; y de ella relataré las cosas de estos llanos, y las provincias y valles por donde va de
largo otro camino hecho por los reyes incas, de tanta grandeza como el de la sierra. Y daré noticia de los
yungas y de sus grandes edificios, y también contaré lo que yo entendí del secreto de no llover en todo el
discurso del año en estos valles y llanos de arenales, y la gran fertilidad y abundancia de las cosas
necesarias para la humana sustentación de los hombres lo cual hecho, volveré a mi camino de la
serranía, y proseguiré por él hasta dar fin a esta parte primera; pero antes que baje a los llanos, digo que
yendo por el propio camino; pero antes que baje a los llanos, digo que yendo por el propio camino real de
la sierra se llega a las provincias de Calva y Ayabaca, de las cuales quedan los bracamoros y montañas
de los Andes al oriente, y al poniente la ciudad de San Miguel, de quien luego escribiré.
         En la provincia de Caxas había grandes aposentos y depósitos mandados hacer por los incas y
gobernador, con número de mitimaes, que tenían cuidado de cobrar los TRIBUTOS. Saliendo de Caxas,
se va hasta llegar a la provincia de Guancabamba, adonde estaban mayores edificios que en Calva,
porque los incas tenían allí sus fuerzas, entre las cuales estaba una agraciada fortaleza, la cual yo vi, y
estaba desbaratada y deshecha como todo lo demás; había en esta Guancabamba templo del sol con
número de mujeres.
         De la comarca de estas regiones venían a adorar a este templo y a ofrecer sus dones; las
mujeres vírgenes y ministros que en él estaban eran reverenciados y muy estimados, y los tributos de los
señores de todas las provincias se traían; sin lo cual, iban al Cuzco cuando les era mandado. Adelante de
Guancabamba hay otros aposentos y pueblos; algunos de ellos sirven a la ciudad de Loja; los demás
están encomendados a los moradores de la ciudad de San Miguel. En los tiempos pasados, unos indios
de estos tenían con otros sus guerras y contiendas, según ellos dicen, y por cosas livianas se mataban,
tomándose las mujeres, y aún afirman que andaban desnudos y que algunos de ellos comían carne
humana, pareciendo en estos y en otras cosas a los naturales de la provincia de Popayán. Como los
reyes incas los enseñorearon, conquistaron y mandaron, perdieron mucha parte de estas costumbres y
usaron de la policía y razón que ahora tienen, que es más de lo que algunos de nosotros dicen.
         Y así, hicieron sus pueblos ordenados de otra manera que antes los tenían. Usan de ropas de la
lana de sus ganados, que es fina y buena para ello, y no comen carne humana, antes lo tienen por gran
pecado y aborrecen al que lo hace; y no embargante que son todos los naturales de estas provincias tan
conjuntos a los de Puerto Viejo y Guayaquil, no cometían el pecado nefando, porque yo entendí de ellos
que tenían por sucio y apocado a quien lo usaba, si engañado del demonio había alguno que tal
cometiese. Afirman que antes que fuesen los naturales de estas comarcas sujetados por Inca Yupangue y
por Topainga, su hijo, padre que fue de Guaynacapa, abuelo de Atabaliba, se defendieron tan bien y con
tan gran denuedo, que murieron por no perder su libertad muchos millares de ellos y hartos de los
orejones del Cuzco; mas tanto los apretaron, que por no acabarse de perder, ciertos capitanes, en
nombre de todos, dieron la obediencia a estos señores.
         Los hombres de estas comarcas son de buen parecer, morenos; ellos y sus mujeres andan
vestidos como aprendieron de los incas, sus antiguos señores. En unas partes de estas traen los cabellos
demasiadamente largos y en otras cortos, y en algunos trenzados, muy menudamente, Barbas, si les
nacen algunas, se las pelan y por maravilla vi en todas las tierras que anduve indio que las tuviese. Todos
entienden la lengua general del Cuzco, sin la cual, usan las lenguas particulares, como ya he contado.
Salía haber gran cantidad de ganado que llaman ovejas del Perú; en esta época hay muy pocas, por la
priesa que los españoles les han dado sus ropas son de lana de estas ovejas y de vicuñas, que es mejor
y mas fina, y de algunos guanacos que andan por los altos y despoblados; y los que no pueden tener de
lana, lo hacen de algodón.
         Por los valles y vegas de lo poblado hay muchos ríos y arroyos pequeños y algunas fuentes: el
agua de ellas, muy buena y sabrosa. Hay en todas partes grandes criaderos para ganados y de
mantenimiento y raíces ya dichas, y en los más de estos aposentos y provincias hay clérigos y frailes, los
cuales, si quisieren vivir bien y obtener como requiere su religión, harán gran fruto, como ya por la
voluntad de Dios en las más partes de este gran reino se hace; por que muchos indios y muchachos se
vuelven cristianos, y con su gracia cada día irá en crecimiento.
         Los templos antiguos que generalmente llaman guacas, todos están ya derribados y profanados,
y los ídolos quebrados, el demonio, como malo, lanzado de aquellos lugares, a donde por los pecados de
los hombres era tan estimado y reverenciado; y está puesta la cruz. En verdad, los españoles habíamos
de dar siempre un millón de gracias a nuestro Señor Dios por ello”.

         CONCLUSIONES.-
         Desde nuestro particular punto de vista consideramos que el aporte de esta investigación debe
contribuir en forma objetiva y real, a rescatar hechos pretéritos para la posterioridad que evidentemente
agrandan el tema histórico ayabaquino, correspondiente al siglo XVI, sin dejar de considerar que los
caminos incaicos que hallaron los españoles tienen singular significación histórica.
         Se trata de hechos que tienen su origen en los caminos de herradura levantados con vocación
vial dentro de nuestra geografía que desde tiempos remotos hermanan a los ancestrales y modernos
pueblos serranos y costeños.
         Hacemos esta investigación para llegar a establecer objetivamente, con claridad meridiana, la
importancia material y espiritual de los caminos a través del tiempo y el espacio de nuestra geografía
regional: costeña y serrana.
         Hoy también, a inicios del siglo XXI, cuando se trata de reconstruir el Camino de los Incas,
genuino patrimonio de la humanidad, consideramos que esta investigación enriquece las páginas de la
historia social de la provincia de Ayabaca y de nuestra región.
         Bueno es advertir que los datos aquí registrados, incuestionablemente, sirven de punto de partida
para emprender nuevas investigaciones alrededor de los caminos que unieron y unen, por diferentes
horizontes, a Piura con Ayabaca y viceversa.
         Finalmente, ahora en pleno siglo XXI, pedimos a las autoridades de la Región Piura que pongan
todo su empeño vital, con sentimiento de servicio, y en ejercicio de sus funciones públicas brinden lo
mejor de su energía a fin de materializar sustanciales proyectos sobre la construcción de nuevos caminos
y reconstrucción de los existentes para lograr el anhelado desarrollo de nuestros pueblos.
                                          C A P Í T U L O II


                             DOCUMENTOS INÉDITOS DE AYABACA COLONIAL
         A propósito conviene registrar que desde los albores de la colonia, Ayabaca se consideró por los
colonizadores “la zona más rica en minerales y tesoros arqueológicos”, que desde luego los españoles
exploraron y después explotaron en baja escala para beneficio de la corona.
         Lo expuesto con el devenir del tiempo quedó demostrado con los estudios de Humboldt, las
ruinas de Aypate, los Caminos del Inca que unieron las ciudades del Cusco con Quito, los
descubrimientos recientes de Polía; como también abundantes testimonios en lo que concierne a la
existencia de metales que aún están inexplotados por carencia de medios económicos. Pero sin lugar a
duda la minería y el turismo a través de sus asentamientos prehispánicos constituyen una promesa para
la provincia de Ayabaca que tiene fuentes para desarrollar a corto plazo.
         Bueno es remarcar que Ayabaca, durante 1700, tuvo como primera autoridad al corregidor con el
grado de capitán, don Agustín Cortés y Zorrilla de la Gándara. Es el año que llega a Piura don Cipriano
Seminario y Calderón, para ejercer el cargo de Contralor General de los bienes reales.
         También es conveniente exponer que Ayabaca antes de estar supeditada al régimen de la
administración pública colonial, bajo el contexto del corregimiento, el pueblo fue rebelde al sometimiento
de los españoles. Para muestra citamos a Gonzalo Pizarro y a Francisco Carbajal quienes tuvieron
algunas confrontaciones en los riscos ayabaquinos, lo que perentoriamente los obligó a tratar con los
nativos de Ayabaca.

          SERIE DE DOCUMENTOS.-
          Durante el lato período colonial hispano se ha producido en nuestro medio geográfico una
importante serie de documentos que mantienen su calidad de inéditos, poseyendo directos relatos y
originales descripciones sobre el territorio ayabaquino y sus personajes. Han sido producidos por las
instituciones del Corregimiento y Cabildo en ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, estipulados en la
legislación indiana.
          Teniendo en la documentación que exponemos datos con los primeros encomenderos de
Ayabaca, no podemos dejar de señalar que un acucioso investigador del tema histórico colonial piurano,
nos ilustra así:
          “Los indios Guayacundos de Ayabaca fueron reducidos en el pueblo de Nuestra Señora del Pilar,
actual pueblo de Ayabaca. Diego de Vaca Sotomayor fue encomendero de Ayabaca y Chocán. Se casó
con Mariana del Águila. En 1599, declaraba su esposa ser viuda, por lo que la encomienda pasó a poder
de su hijo mayor Diego Vaca de Sotomayor en segunda vida, correspondiente al repartimiento de
Ayabaca, éste, en Abril de1612, otorga poder a Pedro Pacheco de Ledesma que se encontraba a punto
de viajar a España. El pueblo de Ayabaca, en 1622, estaba a cargo del cacique don Álvaro
Caruachinchay (segunda persona) quien diez años después ejercía el cargo de gobernador. En otros
documentos para el mismo año aparece como cacique principal” (1).
          A la vista de tres catálogos editados por el Archivo Departamental de Piura, hoy Archivo Regional
de Piura, encargado por imperio legislativo de la defensa, conservación, incremento y puesta en servicio
del patrimonio documental de la región, memoria y fundamento de la historia escrita, nos es grato difundir
someramente los alcances y contenido de 23 unidades documentales que abarcan en el tiempo desde
1611 hasta 1818. Ellos puntualmente sirven para reconstruir la actuación histórica del pueblo de Ayabaca
frente al dominante español (2).
          NOTA.-
(1)Raúl Alcalá Sandoval; La Encomienda y Encomenderos, páginas33/34.
(2)Archivo Regional de Piura; Catálogos de la Colonia.

        CORREGIMIENTO.-
        El Corregimiento en Piura estuvo a cargo de corregidores que fueron reemplazados
sucesivamente en su tarea de administrar justicia en la jurisdicción civil y penal, en primera instancia, y
estaban facultados para ejercer la inspección gubernativa en todo lo económico y político de las
poblaciones en las que ejercía su potestad.
        Sus funciones del corregidor tuvieron carácter judicial, político, administrativo. Como justicia
mayor éste funcionario colonial fue superior al alcalde y como gobernador estuvo encumbrado en
funciones de grandes prerrogativas. Como testimonio de su actuación judicial nos han dejado trece
expedientes que pasamos a describir.
1.-ARCHIVO DEPARTAMENTAL DE PIURA. CATÁLOGO Nº 3. CORREGIMIENTO CAUSAS CIVILES
1592 1683.
          Expediente seguido por Doña Mencia Hurtado sobre el derecho de posesión de las haciendas de
Yapatera, Chapica, Coleta, PARIGUANÁS, HUALA, SAN PEDRO Y SAN PABLO, con todos sus
ganados, ubicadas en los términos de Ayabaca. Esta causa se abrió pasó en el campo judicial el 27 de
Noviembre de 1611.
2.-Sigue Doña Mencia Hurtado promoviendo demanda contra Doña Gerónima Ramírez de Arellano, sobre
el derecho a las haciendas nombradas GUALA y CULCAS, en la estancia de Ayabaca. Se inició el
proceso el 4 de Enero de 1618.
3.-Ahora viene la pretensión que ante el Corregimiento de Piura, con fecha 27 de Julio de 1622, instauró
Don Lorenzo Chuquiguanga contra don Lucas de Quiroga, sobre el derecho a unas tierras llamadas
ASIAYACO.
          Germán Leguía y Martínez en su Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del
Departamento de Piura, editado en 1914, sobre Asiayaco, en su página 80, nos dice: “Hacienda
comprendida en la jurisdicción del distrito de Ayavaca. Es propiedad de don Manuel Francisco Vegas. Su
renta anual está calculada en 280 soles y paga por eso catorce de contribución predial. Caserío existente
en la misma hacienda. Tiene unos 350 habitantes”.
4.-Aquí está el expediente que se forma con la pretensión fechada el 11 de Agosto de 1644. Figura como
demandante Don Álvaro Carguachinchay, corre testamento e inventario de bienes ubicados en
AYABACA.
5.-Causa sobre medida cautelar instaurada el 28 de Julio de 1657. Se trata del petitorio que hizo el
Alférez Juan de Lara, albacea y tenedor de bienes de Don Antonio Pérez Morgada que murió en
CALVAS, comprensión de Loja, sobre embargo de fardos de paños.
6.-Tiene fecha 7 de Enero de 1659, el expediente judicial que abre instancia ante la pretensión de los
mitayos del pueblo de CUMBICUS (FRÍAS), contra Don Miguel Flores, albacea y tenedor de bienes de
Don Bartolomé López, pidiendo se respete la provisión del Virrey y no sean trasladados a San Miguel de
Piura para el cuidado de ganado de Don Diego Saavedra.
7.-Ahora a la vista está el expediente sobre capítulos seguido por Don Juan Acaro y Gerónimo de
Sarango, indios tributarios del pueblo de CHOCÁN, de esta jurisdicción, puestos a disposición de Don
Francisco Carhuajulca, indio y cacique principal de dicho pueblo. La fecha que se interpuso la acción
judicial fue el 24 de Abril de 1664.
8.-El Corregimiento de Piura, el 24 de Marzo de 1665, recibe la pretensión formulada por Don Gaspar
Gutiérrez de Rosas contra Don Pedro de Saavedra y herederos de Don Gabriel Pérez de Saavedra, sobre
el reconocimiento de los linderos de las haciendas POCHEZ Y CHINCHACHORA, ubicadas en San
Andrés de FRÍAS.
          Hay certeza por la investigación de Raúl de Alcalá que “Pedro de Saavedra fue encomendero del
repartimiento de Frías. En Frías se redujeron siete u ocho pueblos donde estaban comprendido los indios
serranos de Chinchachara, los indios yungas se quedaban en Yapatera reunidos con los de Serrán y
asimismo se incluyó a los indios de Sóndor. Parece que en el común de San Andrés de Frías también se
redujeron los indios yungas del valle de Piura que quedaban. Pedro de Saavedra fue procurador y alférez
real de San Miguel del Villar, casado con Gerónima Ramírez de Arellano”; Ob. Cit. Páginas 35/36.
9.-Aquí registramos el expediente judicial relacionado con los inventarios de los bienes que quedaron por
fin y muerte del Licenciado Lorenzo Velásquez, cura y vicario del pueblo de AYABACA. La causa empezó
el 29 de Junio de 1668.
10.-Viene una original causa de carácter laboral que se abre en el Corregimiento de Piura el 17 de Enero
de 1670. La inició Don Antonio Velásquez y Tineo en nombre de Don Lorenzo Manchay (natural de
AYABACA) contra Don Francisco Vásquez sobre el pago de su trabajo.
          Se trata de un caso que sirve a los estudiosos del derecho social en la colonia, que fue
contemplado en la legislación indiana, Libro Sexto, Título Quinto, por el se facultó a los indios para pagar
a su arbitrio los tributos productos de su trabajo en plata o géneros.
11.-La sociedad indiana se hace presente en un litigio sobre herencia. Con fecha 11 de Setiembre de
1675, se registra la demanda que promovió Don Martín Chuquihuanca y demás herederos de Don
Gerónimo Chuquihuanca contra Don Francisco Carguajulca, sobre el derecho a las tierras de
GUALCARRUMI, JORAS y CACHIACO, ubicadas en el pueblo de Ayabaca.
12.- Pasamos a registrar el expediente judicial que contiene la pretensión seguida por Don Francisco
Carguajulca, cacique del pueblo de CHOCÁN, en nombre de los naturales de este Partido por el Común
de Indios de Chocán, contra Don Martín Chuquihuanca y Dominga Carguatocto, sobre apropiación ilícita
por medio de cercos de los sitios CHOCÁN y CACHIACO. La demanda ingresó al Corregimiento de Piura
el 25 de Octubre de 1676.
13.-Nos toca anotar los datos relacionados con una acción judicial por tributos que se instaló el 7 de
Agosto de 1682. Don Martín Chuquiguanca hace emplazamiento judicial pidiendo se cumpla con una
provisión despachada por el Superior Gobierno para que los indios tributarios de AYABACA no paguen en
forma elevada sus tributos.
14.-ARCHIVO DEPARTAMENTAL DE PIURA. CATÁLOGO 1 CABILDO COLONIAL CAUSAS CIVILES
1587 – 1800.
          Dentro de este auxiliar descriptivo, tenemos la causa civil cuya demanda de fecha 25 de Agosto
de 1763. La interpone Don Luis Quevedo Zeballos, Presbítero, en su condición de Apoderado de Doña
Juana Ignacia de Herquicia y Quevedo, contra Don José Gomes Moreno sobre el reconocimiento de
albaceazgo del fallecido Don Nicolás Antonio de Rivera dueño de las haciendas CHIPILLICO Y CURBÁN.
15.-Tema del Derecho Agrario son los problemas de la tierra. El 7 de Noviembre de 1798, Don Miguel de
Adrianzén, e nombre del Licenciado Don José Ambrosio de Puertas, Cura y Vicario de la doctrina de
CHIRINOS, interpone demanda contra María de las Nieves Sarco, sobre el derecho a unas varas de
terreno que son del Convento San Francisco.
16.- ARCHIVO DEPARTAMENTAL DE PIURA. CATÁLOGO 2 CABILDO COLONIAL CAUSAS CIVILES
ADMINISTRATIVAS CRIMINALES 1622 – 1820.
          Expediente Civil seguido por don Antonio Flores solicitando se reconozca su derecho a la
Capellanía Lega de 1000 de principal impuestos en la hacienda TAPAL fundada por disposición de Don
Ramón Flores. La causa se abrió el 25 de Febrero de 1817.
17.-Otra acción civil promovida el 10 de Junio de 1817, por Doña María Flores, solicitando el derecho de
la Capellanía Lega de Don Tadeo Flores, en calidad de hija primera. Dicha Capellanía es de 535 pesos de
principal impuestos en la hacienda SACALLA, de Ayabaca.
18.-Viene el Expediente que se instala el 21 de Julio de 1818. Lo instaura la demandante Florencia
Castillo viuda de Dávila, vecina de GUALAMBI (Ayabaca) solicitando se de cumplimiento a la
testamentaría otorgada por su marido Don Lorenzo Dávila, que contiene compulsa de aprobación de
testamento y aprobación de cuentas, respectivamente.
19.-Un caso singular conoce la justicia colonial piurana. Se trata del expediente civil administrativo
seguido por la Real Administración de Justicia de esta ciudad, sobre delito de anulación de elecciones de
oficios de concejales en la Doctrina de San Fernando de Chalaco. El proceso se abre con fecha 2 de
Febrero de 1797.
20.-Aquí está el expediente civil con fecha de inicio: 8 de Julio de 1803. Se trata de la acción judicial
seguida por el Venerable Cura Don José Yanuario Cortés contra Doña María Antonia Merino sobre la falta
de entrega de capitales de la hacienda SACONDAY, ubicada en la jurisdicción de Ayabaca.
21.-Prosiguiendo con el registro de causas tenemos la de carácter civil abierta el 7 de Noviembre de
1797, a solicitud de Don Hilario Llaguana indio principal de la reducción del Pueblo de Frías, solicitando al
archivo público de esta ciudad los respectivos documentos de amparo y posesión de las tierras
nombradas SAN JUAN, HUACAS Y SAPILLICA, propiedad de Juan Llaguana.
22.-Expediente criminal seguido por el señor Administrador de la Real Justicia Don Antonio Arriaga,
Alcalde Provincial del Partido de Santa Ana, pueblos de CHALACO, FRÍAS, CUMBICUS Y
PACAYPAMPA contra Francisco Córdova sobre el delito de homicidio que cometió en agravio de Pascual
Jiménez. La denuncia penal se interpuso el 27 de Julio de 1797.
23.-La siguiente causa penal pone fin a esta relación. La denuncia criminal la presentó con fecha 1° de
Agosto de 1806, el agraviado Silverio García, vecino de FRÍAS contra Floro García, vecino del mismo
lugar su hermano, por el delito de azotes que le ocasionó.
          La administración de justicia también fue competencia del cabildo, institución jurídica
hispanoamericana que se instaló por primera vez en el Perú en 1532 y su primer alcalde fue Blas de
Atienza. La Ley 19, del Título Tercero, del Libro Quinto de las Leyes de Indias señaló “que a los alcaldes
ordinarios se les guarde la jurisdicción conforme a la costumbre”.
          Por lo expuesto el Cabildo piurano también tuvo facultades de administrar justicia en primera
instancia por intermedio de su alcalde ordinario que conoció tanto en la vía civil cuanto en la penal.
Producto de esta actividad propia de la judicatura existe diez expedientes judiciales relacionados con la
geografía ayabaquina que mediante las partes demandantes y demandadas se sometieron a la
jurisdicción del Cabildo de Piura. Estas Corporaciones, conforme a la legislación y el derecho indianos,
conocieron la administración judicial en diferentes años de la colonia por intermedio de sus alcaldes.
Llegada la república continuaron las funciones del cabildo pero cesaron las correspondientes al ámbito
judicial.
          En términos generales los 23 expedientes descritos, que forman parte del patrimonio documental
de Ayabaca, los ponemos a consideración de los estudiosos de la época colonial ayabaquina.
Consideramos que esos papeles sirven y son de utilidad a los investigadores del tema social andino y
precisamente para su conocimiento y consulta hacemos la presente divulgación.

                       ESTANCIAS Y SITIOS AYABAQUINOS EN LA COLONIA
        Ayabaca es una importante área de la región andina que desde antes de 1532, estuvo ligada por
lazos geográficos, históricos y culturales a Piura. Así lo confirman crónicas quinientistas y papeles
archivísticos producidos por la administración española durante la colonia que preserva el Archivo
Regional de Piura.
         De otro lado por el año 1914, tenemos evidencias que el distrito del cercado de Ayabaca contaba
con los pueblos, caseríos y comunidades, de nacimiento prehispánico y colonial, que pasamos a registrar:
"Ayabaca (ciudad), Ichugas, Mostazas, Collana, Joras, Forasteros, Lucarqui, Jacaya, Huara, Huarimba,
Samaco, Aragote, Pacay, Las Vegas, Tacalpo, Ambazal, Anjas, Ollería, Santo Domingo, Canli, Pite,
Chocán, Sicches, Sicchespampa, Huamarate, Jililí, Yanta, Marmas, San Antonio, Hualambí, Yanchalá,
Cuchayo, Cunala, Suyupampa, Sacaya, Arreipite, Sicacate, Pingola, Socchabamba, Talal, Sichulqui y
Tapal" (1).

          AYABACA EN LA COMPOSICIÓN DE 1714.-
          Conforme a la legislación indiana puntualmente en el Libro Cuarto, Título Doce, en diversos
apartados se estableció ”que las tierras se repartan a descubridores y pobladores, y no las puedan vender
a eclesiásticos” para cuyo efecto “a los nuevos pobladores se les den tierras y solares, que no se den
tierras en perjuicio de los indios y las dadas se vuelvan a sus dueños; finalmente que no se admita a
composición de tierras que hubieren sido de los indios o con título vicioso y los fiscales y protectores
sigan su justicia” (2).
          Con toda evidencia, desde el punto de vista legal, por lo menos teóricamente, el virreinato
peruano protegió el derecho de la tierra que poseían los nativos ayabaquinos a título de dueño. I si esto
fuera poco en la composición que nos ocupa se ratifica la propiedad de algunos aborígenes de Ayabaca,
como lo pasamos a demostrar. Verbigracia en la composición de 1714, se registra el nativo Aziencio
Carhuatocto, quien poseía el sitio de CHONTA.
          El año 1714, se levantó un documento colonial sobre composición de tierras (3) que ahora nos
permite difundir muchos toponímicos de los actuales pueblos que conforman la espaciosa y accidentada
geografía ayabaquina, los mismos que enriquecen la toponimia quechua en claro reflejo de haber sido
conquistado este suelo por los orejones del Cusco a mediados del S. XV. Tal difusión la materializamos
en vista de que a partir de tal documento oficial obtenemos una referencia inobjetable o un dato histórico
de vital importancia para elaborar la monografía de los pueblos serranos del Departamento de Piura.
          Pero, además no sólo difundimos datos históricos de primera mano sino que también, a la luz del
documento indiano, corroboramos la ancestral ocupación de los riscos piuranos por nuestros habitantes
andinos dedicados principalmente a la agricultura y con la colonia se añadió la ganadería.
          Ahora, por desgracia, ambas actividades económicas están en decadencia debido a una serie de
factores de origen republicano, ahondados especialmente en décadas muy recientes debido a la
inapropiada y descuidada política centralista.

          DESCRIPCIÓN DE ESTANCIAS Y SITIOS.-
          Mediante documentos de 1714, empezamos nuestra descripción con la estancia La Concepción
poseía por el Alférez Juan Aziencio de Eredia, la misma que linda por un lado con el río de Quiroz y por el
otro el de Macará desde la cordillera que divide el sitio de Macará hasta el encuentro de ambos ríos.
          Otro lugar es el valle de Macará, que lo poseía el Capitán Diego Fernández de Noriega, en virtud
de título de composición. Don Antonio Aguirre, en mérito de título legal, declaró poseer el sitio de
Anchalay. Ahora tenemos el predio de Pichandul en poder del Teniente Sebastián de Campos y según
escritura de venta lindó por la parte de abajo con la quebrada de Leío, río arriba hasta la quebrada de
Saconday, que se proyectó hasta Tulaple.
          La estancia de Uluncha y Saconday estaba en posesión de don Vicente Gomes Zorrilla de La
Gándara, en virtud de título de composición que expuso al compositor. Sigue el suelo de Marmas que
declaró como suyo Sebastián Palacios y hermanos, confinando con la quebrada de Cuñala, bajada de
Marmas, avanza hacia el potrero de Chulucanas, dando la vuelta por la quebrada de Castillaco, continúa
por el río de Jililí, la quebrada de Puñura hasta encontrarse con la quebrada de Chonta.
          Según información presentada por Diego y Tomás Domador, éstos fueron posesionarios en 1714,
del sitio Jililí, siendo sus linderos con Chonta, Portachuelo nombrado Liguanio, hasta el cerro Pajonal y de
ahí se proyectó a las faldas de Picte.
          Don Francisco Betancur poseyó un pedazo de tierra en las Montañas de Chonta, confinando por
la parte de arriba con "Quebrada de Agua o Chuchugán...".
          Sobre las montañas de Chonta se levantó la hacienda del mismo nombre ubicada en la "provincia
y distrito de Ayabaca, de cuya capital sólo distan tres leguas. Hay en ella un pequeño caserío con unos
doscientos habitantes" (4) registrados en 1914.
          El paraje Santa Rosa, cercano a Chonta, con amparo de la real justicia, lo poseyó Jacinto Benites
Grande. Continuamos con el sitio Chonta, que lo conducía en posesión Don Aziencio Carhuatocto.
También encontramos a Sicacate y Amul que por real provisión lo poseyeron los nativos ayabaquinos
Francisco Yachapa y Mija.
         Culucán, fue una estancia que tuvo por suya el Capitán José Velásquez Tineo de acuerdo a título
de composición, provisiones de amparo y escrituras de venta que puso a la vista; sus linderos fueron con
la quebrada de Pingola hasta el río grande de Guangla y por el otro lado con la quebrada de Colón Colón.
         Se tiene publicado que Culucán "figura ya en el expediente de visita y composición de tierras del
corregidor de Piura general don Jerónimo Bosmediano y Escalera (1714). Era entonces propiedad del
capitán don José Velásquez y Tineo. Está a orillas del río Santa Rosa (más abajo, Quiroz) en el distrito y
provincia de Ayabaca" (5). Se trata del documento indiano que sustenta el presente ensayo.
         Objeto de la composición de tierras fue un predio en La Vega del río Sauzal que halló en posesión
a Pedro Montalbán. En cambio, en las tierras de Colón Colón se encontró como posesionario a
Bernardino de Bergara.
         Doña Jacinta Ponce de Castro se presentó como dueña del sitio llamado Aransa, según escritura
pública de compraventa que mostró al compositor. De otro lado, Don Gaspar Guerrero presentó papeles
de información y amparo del real gobierno que respaldaban su posesión sobre la estancia de San Juan de
Libin y Cocha.
         Los asientos estancieros llamados San Juan de Rastrojo y Cachiyaco estaban poseídos por Juan
de Sal, según títulos de composición y confirmación que éste presentó a la autoridad compositora.
Actualmente está comprendido el territorio de Cachiyaco en el distrito de Pacaipampa.
         El sitio de Singoya, poseído por Felipe de Neira acreditaba su derecho de posesión dentro de los
títulos de la hacienda de San Bartolomé de Olleros, asiento que en sus entrañas atesora valiosas piezas
arqueológicas de reciente descubrimiento que han enriquecido la historia antigua de la región.
         La estancia de Tapal tenía como dueño al Capitán José de Villegas y Quevedo, según título de
composición que enseñó al juez. Este oficial español que casó con Catalina Vélez de Saavedra, ambos
fueron progenitores de Diego de Villegas y Quevedo, calificado por Guillermo Lohmann Villena como el
piurano más conspicuo de la época virreinal al haberse convertido en el primer americano que fue
miembro de Número de la Real Academia Española (6).
         La estancia de Samanga y Samanguilla tuvo como poseedora a doña Josefa Vélez viuda del
Capitán Pedro de Saavedra, mediante el respectivo título compuesto a la luz del derecho indiano que fue
administrado por el compositor de tierras.
         Ahora viene la estancia y sitios de Lansipampa, Acriyayaco, potrero de Anchalay y cerro de
Lucum en posesión de Manuel I. Gregorio Muñoz de Urdiales.
         El sitio de Ayabaca, por título compuesto acreditaba como sus poseedores a Francisco
Carvaychinchay y otros. El sitio de Cochayu poseído por "diferentes indios sin más instrumentos que su
posesión por ser inmediato al común del pueblo".
         El juez compositor encontró poseído el potrero de Aragote, por Nicolás de Caso, José del Castillo,
Miguel de Villalta y otros por título de composición y confirmación del real gobierno.
         A propósito de Aragote insertamos una interesante referencia registrada en 1914, que dice así:
"Caserío - comunidad del distrito y provincia de Ayabaca, al norte de la capital de este nombre. Queda
entre las comunidades de Socchabamba y Siminuma, camino al río Calvas, que es el límite con el
Ecuador, y a cuatro leguas de Ayabaca. Figura, en el expediente de Bosmediano, con el nombre de
ARAGOTO, como hacienda destinada por sus abundantes pastos, a la cría de ganados mayores y como
propiedad de Nicolás de Casso, Miguel de Villalta, Roque del Castillo y Gonzalo Chuquihuanca" (7).
         Doña María Muros de Urdiales presentó título de composición que la calificaba como dueña del
sitio Guara. A su vez había el potrero Guara en posesión de los herederos de Lorenzo Manchay; dicho
potrero lindaba con la quebrada Chalguanaya, camino real de Loja, tierras de Lucarque y el cerro Curaya.
         Están después las fincas rurales de Ruchavamva y Lucarque, en poder de los herederos de
Melchor Tomaparea y probaron su derecho posesorio con título de composición. Fueron sus linderos con
Las Tres Cruces, Camboyaco, potrero de los Villalta, Lúcumo, Adonachoca, camino real, cerro Cunyairca,
Simbionoma, Gualcarrumi, Salocum, Cabuyas de Méjico, Quisquispampa, Taputoga, hasta la cordillera.
         Las fincas de Gualcarrumi y Joras y el potrero de Tamos, según títulos de composición,
pertenecieron a doña María Gualcarrumi y herederos. Los autóctonos Juan, Salvador, Pascuala y
Agustina Paúcar, acudieron ante el juez para la venta y composición de tierras manifestando tener
empeñado el título de composición y confirmación de la estancia de Mostasar.
         Tungues, es otra finca serrana cuya posesión correspondió a los indios de Chocán quienes dieron
información de tiempo inmemorial. Sobre Chocán estamos informados se trata de un "caserío y
comunidad pertenecientes a la jurisdicción del distrito y provincia de Ayabaca" (8).
         Los naturales siccheños Felipe Landacay, Lucrecia Yllactanda y Juan Guamán poseyeron las
tierras de Sicche, confinando con el cerro Querinama Langi, quebrada de Cutiyaco.
         El lugarejo de Cuyas, fue poseído en 1714, desde tiempos prehispánicos, por diferentes indios
ayabaquinos y cuya posesión la acreditaron con fehaciente título de composición. Bajamos ahora a
Sapillica cuyos dominios ejerció Diego Yaguana según posesión de amparo. Sus linderos fueron con la
hacienda Pillo, río Coletas, Río Molinos y de ahí para arriba hasta el nacimiento del río Titicapa.
         Don Rafael Cavacjulca, de raíz autóctona, se declaró en posesión del sitio llamado Sichulque, el
mismo que lo pidió "para el común de su parcialidad presentando para ello amparo de la real justicia".
Este asiento andino llegó hasta el común del pueblo de Ayabaca.
         Finalmente está el sitio de La Capellanía que poseyeron los Curas de Ayabaca. Sus linderos
fueron con unas quebradas y unos sauces, el camino real que va a Frías, por abajo está Colón Colón y
por el otro lado con Culucán. Sobre La Capellanía tenemos noticia cierta que fue un "pequeño fundo, que,
con el de Sichulque, y como dedicado a sembríos de pan llevar y a la cría de ganados mayores y
menores, aparece en el expediente de Bosmediano (1714) como propiedad de los indígenas Juan
Conchucos y Sebastián el Ronco" (9).
         Interesante resulta insertar parte del tenor literal de la escritura pública que corre en la parte final,
fojas 199-201 del Protocolo correspondiente al Escribano Público Sebastián Ximenez Sarco, otorgada a
favor del Licenciado don Faustino de Roxas y de Francisco de Roxas, sobre la venta del sitio de San
Cristóbal de Guamba (10).
         Veamos su texto: “En el pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza Aiavaca, a los doce días
del mes de Setiembre de 1724 años, ante mí el Sargento Mayor Don Francisco de Orozco y Lumbreras,
Theniente General de Corregidor y Justicia Mayor de este dicho pueblo y su partido por su Majestad y de
los testigos de yuso escriptos, pareció presente Doña Rafaela de Arévalo viuda del Capitán Andrés
Fernández de Rojas, vecino que fue de la ciudad de Piura, a quien certifico conozco y por la presente
carta otorga que vende y da en venta real por juro de heredad, para siempre jamás. Es a saber el sitio de
San Cristóbal de Guamba que hubo por herencia de sus padres difuntos con más otro pedazo que lo
hubo por compra, el dicho su difunto marido de Doña Isabel de Casso, como se verá de la escritura
otorgada ante el Sargento Mayor Don Joseph de Zespedes, como Escribano Real que fue de 300 pesos
de a ocho reales, en el que dicho pedazo, repartió la acción por lo diminuto que quedó el caudal de dote,
pues es notorio que tuvo al tiempo de contraer dicho matrimonio 150 reses, antes más que menos…”.
         I sigue “hace venta al licenciado don Faustino de Roxas, presbítero y a Francisco de Roxas, sus
hijos legítimos en cantidad de 300 pesos de a ocho reales, que han de dar y pagar de la fecha de esta
escritura en dos años cumplidos con más intereses”. Firman como testigos: Eugenio Sánchez Maldonado
y Miguel de la Cuba Campoverde.
         Ayabaca no cabe la menor duda, por el contrario está plenamente reconocido, "es patria de
algunos históricos personajes entre ellos: el General don Manuel G. de la Cotera, bravo entre los bravos;
y el popular contralmirante de la marina nacional, don Lizardo Montero. No debemos dejar pasar por alto
al notable doctor don Pedro de Figueroa y Dávila, que algunos sostienen ser natural de la provincia, y que
fue regente de varias cátedras en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima; asesor del Tribunal del
Consulado, del arzobispado y de los virreyes duque de la Palata, conde de la Monclova y príncipe de
Santo Buono; y fiscal de la Real Audiencia, hombre de letras y bajo todos conceptos insigne..." (11).
         También se destacan otros hijos ilustres pudiendo citar a Hildebrando Castro Pozo, Manuel
Vegas Castillo, Florencio de la Sierra, Juan Luis Velázquez, entre otros. Incuestionablemente, mediante
documentos coloniales de primera mano, hemos podido reconstruir gran parte de las estancias y sitios
comprendidos dentro de la hoy provincia de Ayabaca cuna de ilustres gentes que han dado honra y
prestigio a la tierra que los vio nacer.
         NOTAS.-
(1)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, Págs. 82/83, editado en 1914.
(2)Concepción García Gallo; Las Notas a la Recopilación de Leyes de Indias, De Salas, Martínez de
Rozas y Boix, Págs. 247/48. Ediciones de Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación.
Madrid, España.
(3)Archivo Regional de Piura; Papeles Coloniales para la Historia de Ayabaca.
(4)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 305.
(5)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 255.
(6)Guillermo Lohmann Villena; Personajes y Estampas de Piura Virreinal, Pág. 16.
(7)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 61.
(8)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 304.
(9)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 160.
(10)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de Sebastián Ximenez Sarco.
(11)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 98.

                           HACIENDAS AYABAQUINAS EN LA COLONIA
        No cabe la menor duda que la propiedad privada que se instala en el Perú a partir de 1532, con
los repartos que hizo Francisco Pizarro a favor de sus más cercanos colaboradores, ha seguido un
proceso evolutivo en el marco de la legislación indiana hasta legalizarla para luego establecer extensas
haciendas a lo largo y ancho del territorio peruano.
        A propósito de haciendas ayabaquinas, tratamos de presentar un cuadro de los latifundios de esta
área serrana que se forman materialmente y toman carácter legal con las composiciones de tierras
realizadas durante la colonia. Estas haciendas fueron detentadas por los coterráneos y sucesores del
Capitán Extremeño y fundador de la ciudad de San Miguel, la primera de cristianos levantada en los
predios del Imperio del Sol.

         VISIÓN HISTÓRICA SOBRE AYABACA.-
         Con esta somera visión histórica presentamos el territorio de Ayabaca incaico, ocupado por
comunidades ancestrales. Con la llegada de los españoles conquistadores, en un inicio su suelo fue
objeto de repartimientos y después se transformó en grandes haciendas que fueron administradas en
calidad de propietarios por los aventureros chapetones, debidamente calificados, dando origen a la gran
propiedad agraria o latifundio.
         Ayabaca, que se registra con el nombre de CAYABACO como repartimiento de Piura,
primeramente fue encomendado por el marqués Francisco Pizarro al conquistador Bartolomé de Aguilar,
respetándose la unidad territorial y étnica de los ayllus incaicos. Insertamos un interesante apartado que
nos entrega un eximio estudio del siglo XVI, relacionado con el tópico que nos ocupa. Dice así:
         “El cacique de Ibaco que es en la sierra terná depositados en la hija i mujer de Aguilar que agora
es mujer del Capitán Don Fernando de Cárdenas, ternán seiscientos indios” (1).
         A propósito Aguilar “era de Trujillo de Extremadura. Fue soldado de Pizarro en el Tercer Viaje.
Volvió a lo que parece, con Hernando de Soto, hallándose en las guazábaras de Tumbes y fundación de
San Miguel”, en 1532, “quedando en esta ciudad como Alguacil Mayor” (2).
         Sobre el perulero extremeño y paisano del Capitán Pizarro, don Bartolomé ya hemos dicho: “El
cargo de Alguacil Mayor que por ser de primera categoría consideró a Aguilar como miembro nato del
cabildo sanmeguilino, gobernó dentro del ayuntamiento ejerciendo los cargos inherentes a sus funciones
cabildantes. Aguilar se afincó buen tiempo en San Miguel de Piura y acumuló mucha riqueza,
destacándose la que le brindó el reparto por su condición de fundador. Fue encomendero de Ayabaca”,
quien inicia la institución de la encomienda ayabaquina. Cabe destacar que la familia de Aguilar luego de
ser desposeída de su riqueza “quedó en la orfandad y solo se mantenía del tributo que le rendían sus
indios de CAYABACO, otorgados por la gobernación de Pizarro y que representaban 2,000 pesos anuales
de renta” (3).
         La encomienda que los conquistadores importaron al Perú estaba regulada por disposiciones
legales de origen españolas que permitían a los encomenderos el acceso a la tierra en calidad de
propiedad privada. De otro lado “los encomenderos tuvieron bajo su tutela a los indígenas confiados en el
reparto y por el cual recibieron tributo” que benefició al Rey, caso específico el de CABAYACO, que los
generó desde un primer momento.
         Para 1583, Ayabaca fue encomienda del encomendero Diego de Vaca de Sotomayor y registró
237 indios tributarios y 698 reducidos en el pueblo Nuestra Señora del Pilar.
         Hay comentarios relacionados con el excelente viajero Simón Pérez de Torres, quien salió de
Sevilla con destino al continente americano en 1586, “y entró al Perú viniendo de Loja, que pertenece a la
actual república del Ecuador”. Dejemos la palabra al mismo viajero, quien registra lo siguiente:
         “De Loja me fui a Aiabaca, Ciudad de Indios, i dejo otros muchos Pueblos, que no cuento, los que
nombro son a donde hacia alto para descansar; al de Loja a Ayabaca, treinta y seis Leguas, dejé el
camino de la mano izquierda, i me bajé a los llanos de Trujillo; de Frías, (actual distrito de la provincia de
Ayabaca del departamento de Piura), se empieza a bajar hasta Moscalá (ahora dentro de la geografía de
Morropón), que es el principio de los Llanos; ai ocho Leguas: es Ciudad de Indios; es toda esta Tierra de
aquí adelante caliente: de Moscalá me fui a Olmos…” (4).
         El capitán Juan Lozada Quiroga, fundador de la Piura de El Chilcal, que se anotó como español
a cargo del vecindario de indios al lado de Gaspar de Valladolid, Diego de Escalante, Diego Muñoz de
Sotomayor, Nicolás de Villacosta, el año 1595, cumpliendo con el encargo virreinal, hizo la primera
composición de tierras en este medio piurano y tomando como punto de partida este documento indiano
de valor jurídico pleno en el Derecho Moderno, se engendró el nacimiento de las haciendas de la costa y
sierra nuestras que con el devenir de los años coloniales se fueron incrementando; creciendo aún más
hasta que el 24 de Junio1969, el General Juan Velasco Alvarado dictó la Reforma de la Reforma Agraria
contenida en el Decreto Ley Nº 17716, que abolió para siempre de nuestro ordenamiento jurídico la gran
propiedad agraria, cuyos principios básicos se registran en su artículo primero, que dice así:
         “La Reforma Agraria es un proceso integral y un instrumento de transformación de la estructura
agraria del país; destinado a sustituir los regímenes del latifundio y minifundio por un sistema justo de
propiedad, tenencia y explotación de la tierra, que contribuya al desarrollo social y económico de la
Nación, mediante la creación de un ordenamiento agrario que garantice la justicia social en el campo y
aumente la producción y productividad del sector agropecuario, elevando y asegurando los ingresos de
los campesinos para que la tierra constituya, para el hombre que la trabaja, base de su estabilidad
económica, fundamento de su bienestar y garantía de su dignidad y libertad” (5).
         Para 1683, en suelo ayabaquino se multiplicó la encomienda y hallamos la correspondiente a
Melchor de Arévalo quien manifestó “poseer la estancia de ganado nombrada “San Juan” en Ayabaca,
“vidos y compradas y compuesto con su majestad con sus propios dineros de más de veintitrés de
posesión y composición” (6).
         Siempre empeñados en la difusión de documentos inéditos para un mejor estudio de la historia
económica de Ayabaca, ahora tratamos otro manuscrito que preserva el Archivo General de la Nación
(Lima), cuya carátula reza: “Thesorería”: Común General de Hacienda Real de esta Caxa de la ciudad de
San Miguel de Piura del thesorero Diego de Mata que corre desde Enero hasta fin de 1690”.
         Al respecto tenemos anotado: “Con fecha 24 de Julio de 1690, se hizo presente en la Caja Real,
Antonio Zevallos, vecino y regidor de esta ciudad, a nombre del Cap. Don Juan Sanz de Vidaurre y de
Doña Ana María de Mendoza y Toledo, su mujer, encomendera de Ayabaca, y pagó 575 pesos y real y
medio que importaron la mitad de tributos del pueblo de AYABACA” (7)

          COMPOSICIÓN DE TIERRAS DE 1714.-
          Durante 1714, se levantó la composición de tierras del Corregimiento de Piura que incluye todos
los pueblos, obrajes, pastos, tierras, aguas, abrevaderos, estancias, sitios y haciendas existentes en todo
su suelo geográfico en el que aparece el correspondiente a Ayabaca. Esta composición se aprueba en
Lima el 10 de Julio, por el Caballero de la Orden de Santiago, Señor Gonzalo Ramírez de Baquedano y
para el Corregidor de Piura se le envió testimonio el 25 de Agosto del citado año (8).
          Sobre este documento colonial hemos realizado comentarios que han sido publicados en Revista
Época de Piura. En el documento sobre composición de tierras de 1714, que ya hemos aludido, en la
parte que se ocupa del partido de Ayabaca, se nombran las haciendas existentes en ese momento así
como a sus poseedores a título de arrendatarios o dueños.
          La hacienda de PILLO, con los sitios de Samba y Tambur (Jambur), que poseía por suya don
Bernardino Saavedra, cura del pueblo de Catacaos, en virtud de títulos de composición y confirmación
del año 1645, extendidos por el compositor don Juan Dávalos Cuba Maldonado.
          Tambur o JAMBUR, por el año 1770, era hacienda con un aporte de 500 pesos de principal en
beneficio de la cofradía de la Iglesia Matriz de Piura. Pero desde 1734, su propietario reconoció el
principal de 1,000 pesos para la capellanía fundada por el Almirante Pedro Ruiz de la Vega.
          La hacienda de PARIGUANÁS fue objeto de composición en 1714, por los posesionarios y
herederos del maestre de campo don Luis de Saavedra. Esta finca rural subsistió hasta la Reforma
Agraria del General Juan Velasco que se declaró 1969.
          Posteriormente encontramos la hacienda LOS ALTOS que según hemos averiguado fue
"considerada como anexa al fundo de Pariguanás, pero ahora se conoce más, comúnmente, con el
nombre de Altos de Pariguanás" (9).
          Siguen las haciendas GUALA y PACAIPAMPA. Esta última estaba bajo la posesión del maestre
de campo ya nombrado, don Luis de Saavedra, otro gran terrateniente de la época.
          La de QUIROZ que era poseída por el capitán Francisco Mauricio Díaz de Acuña, alcalde
provincial, compuesta por su majestad, según acreditan los títulos y una provisión otorgados por el Virrey
Conde Santisteban. Su poseedor Díaz de Acuña dejó gravada la hacienda con 4,000 pesos. La hacienda
MATALACAS en posesión del capitán Nicolás Antonio de Rivera, en virtud de título de composición y
confirmación.
          Ahora viene la hacienda POCLÚS, cuyo poseedor fue el padre lector Fray José de Soxo, del
Orden de Nuestra Señora de la Merced. También registra Capellanías que anteriormente hemos citado.
Después encontramos la hacienda YERBASBUENAS en posesión de los herederos de Juan Calderón del
Castillo sin respaldar su derecho posesorio con instrumento público alguno.
          La hacienda SAN ANTONIO GUASANCHE, que poseyó por suya don Francisco de Orozco y
Lumbreras, con título de composición; cuyos linderos son con Matalacas, siguiendo la quebrada honda
que va a espaldas de la mina de plomo a salir al Alto de Chinchachara y por el otro lado con el camino
que va de Ayabaca a Frías. Doña Magdalena de Ojeda, por el año 1714, ante el juez compositor presentó
título de composición y confirmación de la hacienda SUYO. En 1787, este inmueble estaba gravado con el
principal de 800 pesos.
          En posesión de la hacienda PINGOLA y ARREIPITE hallamos a don Rafael Carvayjulca, doña
Clara Llapapasca, doña Juana de Velasco, doña Ana y doña Francisca Llapapasca, quienes presentaron
título de composición extendido por don Juan Dávalos Cuba.
         SAN BARTOLOMÉ DE LOS OLLEROS, es otra hacienda que compuso Gonsalo Ramires
Baquedano y que tuvo como posesionarios a don Francisco de Neyra y Sayas quien para probar su
derecho de tal exhibió título de composición y confirmación.
         Otra hacienda es la de CALVAS que registró en posesión a don Nicolás Sereso de la Calle,
mediante títulos de composición que enseñó a la autoridad compositora. Se comenta que la hacienda
Calvas, correspondiente a la provincia de Ayabaca, a inicios de este siglo fue "propiedad de don Eduardo
Merino y se dice que había en ella desde entonces, un buen trapiche para la molienda de la cañamiel, que
hasta hoy produce en abundancia" (10).
         También en 1714, existió la hacienda CULUCÁN, dentro de la geografía económica ayabaquina.
Por ese entonces estaba en posesión del predio el capitán José Velásquez y Tineo, miembro de una
acaudalada familia colonial piurana.
         Tenemos noticia cierta que la citada hacienda Culucán antes de 1914, era propiedad de los
herederos de quien fue don José Seminario y Rivas (11).
         Durante 1749, ubicamos la hacienda CHUNGALLO sobre la cual su propietario don Vicente de
Uribe fundó una capellanía de mil pesos de principal. Tengamos en consideración la existencia de la
hacienda Algodonal, sobre la que tenemos el informe siguiente:
         "Hacienda comprendida en la jurisdicción del distrito de Chalaco, provincia de Ayabaca. En 1914,
era propiedad de don Heliodoro Pedemonte. Su renta anual ha sido valuada en doscientos soles, y por
eso pagaba diez soles de contribución predial. Produce, como todos los fundos de la sierra, maíz, papas,
trigo, cebada, habas, arvejas, etc. Linda por uno de sus extremos con tierras de la hacienda y del distrito
de Morropón" (12).

          CAPELLANÍAS SOBRE HACIENDAS DE AYABACA.-
          La capellanía es una institución jurídica enmarcada dentro del Derecho Canónico que surge en la
Edad Media y durante la Edad Moderna fue trasladada a nuestra América por los españoles que
conquistaron estas tierras y particularmente al Perú, abundando en Piura dada su gran extensión agrícola.
          Hubo capellanías colativas o eclesiásticas y laicales o legas, cada una con sus propias
condiciones libremente impuestas por cada fundador. Las capellanías fueron de libre nominación y de
familia. En las primeras se nombró para su goce a cualquier persona que tenga los requisitos exigidos
para instalar una fundación. I las segundas también llamadas gentilicias o de sangre, por que se
confirieron a cierta gente o personas por vínculos de sangre que mantuvieron con los fundadores.
          Al referirnos a la capellanía tomamos una expresión arraigada a los legados piadosos. Se formó a
manera de fundación por iniciativa de alguna persona, y fue erigida por el ordinario eclesiástico en su
beneficio. El eclesiástico respondiendo al beneficio obtenido asumía la carga de una obligación perentoria
de celebrar anualmente cierto número de misas o levantar otras cargas espirituales en determinadas
iglesias, capillas o altares y con la condición de celebrar otras obras pías que le daban derecho a percibir
los emolumentos o gozar de los bienes que constituyeron la fundación.
          Españoles distinguidos que se afincaron en la Piura colonial registraron la numerosa presencia
de esta institución con los fines expuestos. Dentro de los catálogos publicados por el Archivo Regional de
Piura se describen numerosos expedientes relacionados con litigios sobre capellanías, cuyos contenidos
son muy interesantes investigar para su estudio y difusión con el propósito de agrandar el horizonte de
nuestra historial social.
          A propósito de lo expuesto ahora tratamos de enriquecer el tema ayabaquino puntualizando
algunas capellanías, que fueron instituciones ligadas a la Iglesia, existentes en la Piura colonial y
republicana que estuvieron gravando a ciertas haciendas en la provincia de Ayabaca y que gracias a la
consulta documental (13) que hemos realizado pasamos a brindar los datos siguientes:
          Para el año 1735 sobre la hacienda POCLÚS existe el gravamen de 225 pesos anuales cuyo
beneficiario fue el Hospital de Belén. La misma hacienda durante 1755, aparece con otro gravamen de
600 pesos que en 1837, se trasladó a la heredad de Salitral. Durante 1789, el religioso Genaro Freire
Montenegro funda sobre la finca Poclús una capellanía con el principal de 3550 pesos y otra de 500
pesos de principal.
          La hacienda SAMBA en 1773, reconoce 364 pesos de principal a favor de la magistralía de
Trujillo y otra de 2000 pesos para una capellanía. En el distrito de Frías, provincia de Ayabaca, se
encuentra en 1783, gravamen sobre la hacienda PARIGUANÁS, por un principal de 1500 pesos para
fundar una capellanía. Ahora tenemos la hacienda SAMANGA que en 1784, reconoce un principal de
5,000 pesos a favor de los Franciscanos de Loja y en 1790, sobre la misma propiedad se anota gravamen
por 4,000 pesos de principal que llegó hasta 1813.
          Nos toca consignar la hacienda SUYO que durante el año 1787, registra un gravamen de 800
pesos de principal. Llegamos al año 1791, y verificamos que la hacienda QUIROZ reconoce un principal
de 4000 pesos para la fundación de una capellanía. Los moradores de esta hacienda demostrando su
espíritu religioso durante 1803, presentan solicitud al Obispado de Trujillo a fin de construir su Capilla que
les pudiera cumplir sin mayor esfuerzo con sus deberes eclesiásticos.
         También tenemos información que existe el proceso judicial seguido por “don José Antonio
Valdivieso, dueño de la hacienda Quiroz, con Pedro Vargas Machuca, apoderado general de Francisco
Saavedra, albacea testamentario de Manuel Veintimilla, sobre el derecho de posesión de dicha hacienda
y sus deslindes, con otras haciendas vecinas”. Esta causa se inició el 23 de Octubre de 1827 y terminó el
29 de Julio de 1828” (14).
         Pero hay más respecto a la finca Quiroz. Se trata de los autos judiciales que se abren el 24 de
Julio de 1827, por iniciativa de don “Don José Yanuario Cortés, cura de la Doctrina de Huarmaca sobre
los réditos y del principal de 2000 pesos, impuestos en la hacienda Quiroz que fue del fallecido Presbítero
Don Santiago Saavedra” (15). Esta causa se prolongó hasta el 16 de Agosto de 1845.
         Los datos expuestos, a la luz de la prueba escrita, sirven para demostrar palmariamente la
religiosidad mostrada por la población ayabaquina en tiempos de la colonia.

          AYABACA EN EL INFORME DE HELGUERO.-
          Joaquín de Helguero, conocedor de la región andina, refiriéndose al parido de Ayabaca, en 1802,
señala que: "... está situado en la falda de un cerro, el más elevado que se ve en estas cordilleras. Su
distrito es sesenta leguas de circunferencia, y en ellas hay 32 haciendas propias de españoles, vertida de
ganados, vacuno, yegüerizo, ovejuno y cabrío, de trapiches y cañaverales, y el comercio que se hace de
sus productos excede el valor de sesenta mil pesos anualmente".
          “Además de las tierras de comunidad propias de los indios, hay muchos mixtos, en otras que por
composición con el Rey adquirieron dominio, en las cuales por una y otra costa se forman chacras de
trigo, maíz, alverjas, cañaverales y platanales. También se siembran papas, yucas, camotes, zapallos,
cebollas, ajos y otras legumbres de que se mantienen los poblanos, y como estos, se agregan igualmente
algunos ganados de la misma especie que el que se ha referido y mucha cría de puercos, se regula por
entrada al año y por producto de estas especies…” (16).
          También hay noticias en el Informe de Helguero que Ayabaca tuvo un comercio activo con Loxa
debido a que el servicio del transporte era barato, pues “deducidos los costos de fletes que por lo regular
ahorran indios y mixtos a causa de ser ellos los arrieros y conductores y haber para la conducción cierto
número de bestias mulares propias y mantenidas en las citadas tierras”.
          Posteriormente el sabio Raimondi el año 1868, recorrió los predios de Ayabaca y en sus apuntes
históricos registró las haciendas de SAN SEBASTIÁN, ubicada en la banda derecha del río Quiroz;
PAMPA – LARGA, con producción de ganado vacuno y cabrío; LA TINA, situada en la orilla del río
Macará, fue ocupada por sus dueños en el sembrío de caña que se utilizó en la elaboración de Chancaca
y cría de ganado vacuno; ANCHALAY, perteneciente al distrito de Suyo, distante siete leguas de la
población de Ayabaca, que con sus sembríos de caña desarrollaba la industria del dulce así como
fomentaba la producción del ganado mayor (17).
          Sobre la hacienda Anchalay se ha puntualizado "que pasa el río Macará, que le sirve, en
consecuencia, de límite con el Ecuador. Es fundo de cría. Produce la caña miel. Abunda además en
algarrobos, acacias y ceibos" (18).

         GRANDES PROPIEDADES TERRATENIENTES.-
         Ahora leemos un novedoso trabajo de investigación social sustentado en inédito documento
colonial. Dice así: “Las grandes propiedades terratenientes estaban representadas por las haciendas de
Samanga, Calvas, Aragoto, Rinconada, Ayabaca el Viejo, Sausal y Culucán; Olleros, Anchalay,
Culcapampa y Simbaca; Tacalpo, Yerbasbuenas, Gigante, Socalla, la Cría, Matalacas. Los dueños de
estos latifundios formaban grandes familia.
         La producción campesina era propia de una economía natural. El tipo de producción era agrícola
y ganadera en pequeña escala. Sus productos eran carne, leche, quesos, trigo. La vinculación de la
agricultura con la ganadería se traducía claramente cuando el campesino producía quesos y raspaduras.
Existen evidencias acerca del importante comercio entre Ayabaca con Loja y Piura, dado el enorme
número de arrieros existentes en la Doctrina, muchos de los cuales prestaban sus animales en las
haciendas de la región” (19).
         Durante la colonia la serranía de Ayabaca fue próspera en su economía eminentemente agrícola
que fue irrigada con las lluvias temporales.

         REFERENCIAS DOCUMENTALES.-
         Hay en el Archivo Regional de Piura abundante documentación colonial relacionada con litigios
sobre tierras existentes en la geografía ayabaquina. Tenemos en el Legajo Nº 3, expediente Nº 31, el
proceso judicial “seguido por Don Lorenzo Chuquiguanga contra Don Lucas de Quiroga, sobre el derecho
a unas tierras llamadas ASIAYACO, promovido en el Corregimiento de San Miguel, es decir, en la justicia
ordinaria el 27 de Julio de 1622” (20).
         A inicios del siglo XX, ASIAYACO era “hacienda comprendida en la jurisdicción del distrito de
Ayabaca. Es propiedad de don Manuel Francisco Vegas. Su renta anual está calculada en 280 soles, y
paga por eso catorce de contribución predial. Caserío existente en la misma hacienda. Tiene unos 350
habitantes” (21).
         La existencia de mitayos que trabajaban arduamente en las tareas agropecuarias de Ayabaca
queda retratada en el proceso seguido por “los mitayos de CUMBICUS (Frías) contra Don Miguel Flores
albacea y tenedor de bienes de Don Bartolomé López, pidiendo se respete la provisión del Virrey y no
sean trasladados a San Miguel, para el cuidado de ganado de don Diego de Saavedra, tramitada en San
Miguel de Piura el 7 de Enero de 1659” (22).
         Actualmente Cumbicus es “pueblo y comunidad del distrito de Pacaipampa, provincia de
Ayabaca. Se halla a tres leguas del río Quiroz. Figura ya con el nombre de Cumbicus, que es, hasta hoy,
la forma usada para su homónimo, el Cumbicus de Cajamarca, en la relación de tributos presentada
(1762) por el corregidor de Piura don Cristóbal Guerreros. El distrito de Pacaipampa llevó al principio el
nombre de Cumbicus. El 1876, tenía 403 habitantes” (23).
         Aquí está a la vista, el proceso judicial sobre “capítulos seguido por Don Juan Acaro y Gerónimo
de Sarango, indios tributarios del pueblo de CHOCÁN de esta jurisdicción, puestos a Don Francisco
Carhuajulca, indio y cacique principal de dicho pueblo, iniciado en Ayabaca el 24 de Abril de 1664” (24).
La geografía ayabaquina registra a Chocán en calidad de “Caserío y comunidad pertenecientes a la
jurisdicción del distrito y provincia de Ayavaca. Hay en ellos una escuela fiscal. Tienen algo más de 500
habitantes” (24).5
         Ahora viene la causa que siguió “Don Martín Chuquihuanca y demás herederos de Don Gerónimo
Chuquihuanca contra Don Francisco Carguajulca, sobre el derecho a las tierras de GUALCARRUMI,
Joras y Cachiaco, la que se tramitó en Ayabaca el 11 de Setiembre de 1675” (26).
         Los litigios en materia de tierras durante la colonia en nuestra serranía tuvo connotaciones
singulares, conforme consta de la acción judicial “seguida por Don Francisco Carguajulca, cacique del
pueblo de CHOCÁN en nombre de los naturales de este Partido por el Común de indios de Chocán contra
Don Martín Chuquihuanca y Dominga Carhuatocto, sobre apropiación ilícita por medio de cercos de los de
Chocán y Caichaco, promovido en Ayabaca el 25 de Octubre de 1676” (27).
         El siglo XIX, ubicamos la hacienda Cachiaco que al parecer es el mismo CAICHACO, antes
citado, situada en el “Distrito de Pacaipampa. Provincia de Ayabaca. Propiedad de don Samuel B. García.
Renta Anual 600 soles. Contribución 30. Tiene caserío: 200 habitantes” (28).
         Hay otro proceso judicial iniciado “en Piura el 3 de Octubre de 1682, por Don Martín
Chuquiguanca pidiendo que se cumpla con una provisión despachada por el Superior Gobierno para que
los indios tributarios de AYABACA no paguen en forma elevada sus tributos” (29).
         A fines de la colonia se registra el proceso civil promovido en Ayabaca, el 25 de Febrero de 1817,
por don Antonio Flores solicitando tener derecho a la Capellanía Lega de 1000 pesos de principal
impuestos en la hacienda TAPAL fundada por disposición de Don Ramón Flores (30).
         Tenemos a la vista los actuados judiciales que se inician en Ayabaca por Doña María Flores
sobre su derecho en la Capellanía Lega de Don Tadeo Flores en calidad de primogénita, con un monto de
535 pesos de principal impuestos en la hacienda SACALLA (31).
         NOTAS.-
(1)Rafael Loredo; Bocetos para la Nueva Historia del Perú, Pág. 275.
(2)José Antonio del Busto Duthurburu; Diccionario Histórico Biográfico de los Conquistadores del Perú,
Tomo I, Pág. 26.
(3)Juan G. Paz Velásquez; Piura en la Conquista, Segundo Volumen, Págs. 42/43.
(4)Antonio Raimondi; Historia de la Geografía del Perú, Págs. 167/68.
(5)Diario El Peruano; Compendio de Legislación Peruana del año 1969.
(6)Leonor López Murillo; trabajo inédito La Hacienda en Piura, Siglo XVI-XVIII, Pág. 18.Universidad
Nacional de Piura.
(7)Juan G. Paz Velásquez; artículo Encomienda y Encomenderos, diario Correo de Piura, del 20 de
Octubre de 1989.
(8)Archivo Regional de Piura; Expediente sobre Corregimiento, año 1714.
(9)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, Pág. 30.
(10)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 150.
(11)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 255.
(12)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 20.
(13)Concejo Provincial de Piura; Documentos Históricos, editada 1973, Págs. 51, 57, 58, 59 y 60.
(14)Archivo Regional de Piura; Catálogo del Juzgado de Primera Instancia Causas Civiles 1827 – 1835,
Legajo 2, Expediente 0038, Pág. 9.
(15)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Legajo 2, Expediente 0026, Pág. 7.
(16)Joaquín de Helguero; Informe Económico de Piura 1802, Pág. 19.
(17)Antonio Raimondi; Itinerario de los Viajes de Raimondi en el Perú, t. XI, año 1901, Boletín de la
Sociedad Geográfica de Lima, Págs. 266-300.
(18)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Págs. 48/49.
(19)Luis Alberto Chapman Orbegozo; Art. Servidumbre y Resistencia del Campesinado de Ayabaca en el
S. XVIII, Revista Época Nº 185, Págs. 31/32.
(20)Archivo Departamental de Piura; CORREGIMIENTO Causas Civiles 1592 – 1683 Catalogo Nº 3, Año
1991, Pág. 5.
(21)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, Volumen I, Pág. 80.
(22)Archivo Departamental de Piura: Ob. Cit. Página 22, Legajo Nº 9, Expediente Nº 136.
(23)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Págs. 256/57.
(24)Archivo Departamental de Piura; Ob. Cit. Pág. 25, Legajo Nº 10, Expediente Nº 154.
(25)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 304.
(26)Archivo Departamental de Piura; Ob. Cit. Legajo Nº 13, Expediente Nº 235, Pág. 38.
(27)Archivo Departamental de Piura; Ob. Cit. Legajo Nº 14, Expediente Nº 241, Pág. 39.
(28)Germán Leguía y Martínez; Ob. Cit. Pág. 147.
(29)Archivo Departamental de Piura; Cabildo Colonial Justicia, Catálogo Nº 2, Legajo Nº 10, Expediente
Nº 222, Pág. 6.
(30)Archivo Departamental de Piura; Ob. Cit. Legajo Nº 15, Expediente Nº 268, Pág. 44.
(31) Archivo Departamental de Piura (ADP); Ob. Cit. Legajo Nº 15, Expediente Nº 223, Pág. 6.

                                    AYABACA MODELO DE HACIENDA
         Por el mismo período colonial a través de excelente investigación histórica, conocemos que en
Ayabaca las haciendas constituían la unidad económica y social básica del medio rural, destacándose
que "su producción era tanto de ganado como de trapiches y cañaverales".
         Además, de la propiedad latifundista, hubo otras formas de explotación de la tierra mediante la
comunidad ancestral, dirigida por los nativos ayabaquinos y la pequeña propiedad llamada mixta
adquirida "por composición -a costa de las realengas y mostrencas o de las tierras "libres" de
comunidades- dedicadas a los cultivos alimenticios y la cría de puercos. Su producto representaba el 50%
de aquél de las haciendas. Estos "mixtos alimentaban un activo comercio que comprendía Piura y Loja".
         De otro lado se ha confirmado que Ayabaca fue "un modelo en el que participaban activamente
tres elementos o economías: españoles, indios y mestizos".
         Todo lo dicho nos otorga "evidencias sobre la organización social, la dinámica y el conflicto entre
las clases y estamentos" (1) en suelo ayabaquino.
         El floreciente comercio entre Ayabaca - Piura y viceversa, producto de la fecunda actividad
agrícola andina, se hacía en cuatro jornadas para cubrir 32 y 1/2 leguas de distancia. La primera entre
Piura y Las Lomas de Suipirá (16 L.); la segunda de Suipirá a la hacienda Quiroz (5 y 1/2 L.); la tercera
del Quiroz a la aldea de Arreipite (8 L.); y, la cuarta de Arreipite a la villa de Ayabaca (3 L.).

         LA GRAN PROPIEDAD AGRARIA.-
         Volvemos a nuestro tema central. La gran propiedad agraria en Ayabaca colonial. Antes de seguir
adelante, para mejor entendimiento, es conveniente que anotemos un somero concepto sobre hacienda.
Se tiene definido desde el punto de vista económico y órgano social, que "cumplió una función
integradora y se ajustaba perfectamente a las reglas de la asimilación y diferenciación”.
         En su interior convivían en perfecta jerarquía miembros del estamento superior, representado por
los propietarios en persona o por sus representantes - mayordomos. Un sector de plebeyos emergentes,
integrado por oficiales artesanos vigilantes, empleados y no pocas veces también por arrendatarios
blancos o mestizos. Por debajo quedaba el estrato que llenaban los yanaconas adscritos y/o esclavos,
sin considerar los operarios temporeros, alquilos, voluntarios o forzados..." (2).
         Enseguida entramos al fondo de nuestro trabajo. Se trata del rol que desarrolló el prominente
empresario colonial Manuel Gomes Zorrilla. Nos da una cabal idea e inequívoca prueba que Ayabaca
durante el S. XVIII, fue un territorio apto para la agricultura ejercida organizadamente por hacendados que
alcanzaron una óptima producción que derivó la floreciente agroindustria hasta la comercialización, último
renglón económico de la actividad agraria, para cuyo efecto ocupó el transporte terrestre formado por
recuas, sistema de movilización regional de mercaderías, cuya propiedad correspondía a los
terratenientes de nuestra región.
         El éxito del cultivo cañero se logró por el excelente aprovechamiento pluvial y de las aguas del río
Quiroz. Se tiene advertido que la hacienda de caña llamada Saconday - cercana a la de Samba - usaba el
líquido elemento del citado río para irrigar su suelo. Es más Saconday fue una heredad modelo en nuestra
serranía que contó con mano de obra esclava, pues tuvo 16 negros a su servicio. Se desarrolló un trabajo
organizado que alcanzó buenos resultados en cuanto a producción. Saconday al momento de fallecer
Manuel Gomes Zorrilla, según diligencia de inventarios realizada el 11 de Abril de 1774, se encontró en el
cargo de mayordomo a Joseph Solano y en el cuerpo del acta se destacó: "... se inventariaron todos los
bienes muebles, esclavos y ganados..." (3).
         La mano de obra no fue menos importante en las faenas agrícolas desarrolladas en nuestra
serranía en la época colonial. Mediante expresas disposiciones reales se estableció el sistema de trabajo
obligatorio y por turnos para los indígenas que frisaban entre 18 a 50 años de edad, quedando a salvo los
caciques.
         En la provincia de Piura se formaban grupos de a seis jornaleros que pagaban el sexto por
concepto de tributo. El hacendado, al beneficiarse con el trabajo compulsivo conforme a la legislación
indiana de carácter laboral retribuía con un salario la fuerza de trabajo que le brindaban los laborantes en
su heredad. Dentro de los asalariados que tuvo en su hacienda Saconday, don Manuel Gomes Zorrilla
verificamos que ellos fueron nativos del sector andino o vecinos de la hacienda o sus alrededores que
periódicamente trabajaban en la plantación de caña miel. Según el testamento de Gomes Zorrilla
observamos que sus trabajadores fueron indígenas que apellidaban Llacsahuanca, Tomapasca, Chacho,
Julca, Huacchillo, Gonza.

         DESCRIPCIÓN DE AYABACA EN 1847.-
         Para mejor ilustración de lo expresado insertamos una antigua descripción de la ciudad de
Ayabaca, que fue elaborada en 1847 y dice así:
         "A la entrada de Ayabaca. Camino ancho por laderas montuosas. 55º al E. de Piura, sobre una
pequeña meseta de una de las ramificaciones de la cordillera de los Andes. Está rodeada de profundas
quebradas montuosas casi siempre cubierta de espesas nieblas en el verano. A excepción del área de la
plaza, el terreno es bastante quebrado, y una posición considerable de las casas están construidas sobre
andenes o graderías; las calles medianamente arregladas cuando lo permite el terreno.
         Los edificios con algunas excepciones, tienen muy poco valor, comodidad y decadencia. Su
vecindario puede llegar al número 1000 habitantes, la mayor parte mestizos; y el distrito todo, según la
estadística del año 1837, cuenta 6,408, de los cuales sólo más de la mitad son indígenas. El
temperamento de la población y en los demás puntos elevados, es frío y sano, húmedo y cálido y
mortífero en las quebradas donde son endémicas las fiebres. Residen en dicha villa, el gobernador, 2
jueces de paz y un síndico, igualmente que el cura y dos ayudantes" (4).

         ESCRITURAS PÚBLICAS.-
         En el Archivo Regional de Piura hemos ubicado un índice cronológico producido en el siglo XIX,
que registra diversas escrituras públicas sobre bienes inmuebles. Algunas de ellas se relacionan con
haciendas de Ayabaca de existencia colonial que continuaron vigentes en la república.
         En esta oportunidad pasamos a insertar una breve descripción de esos contratos que incluyen los
nombres de los predios rurales afectados con su ubicación y linderos, los propietarios, los beneficiarios,
las fechas de los documentos escriturarios, gravámenes, el capital mutuado, plazo de devolución e interés
pactado y cuyos instrumentos fueron confeccionados por el Escribano Público y de Cabildo, don Manuel
Rebolledo (5). Tales instrumentos públicos son las siguientes:
         Según escritura pública de 14 de Julio de 1865, consta el reconocimiento de deuda, que Don
Juan Godos otorgó a favor del Colegio de Ciencias de Piura (San Miguel), por la cantidad de 4,000 pesos
pagando el interés del 2% anual, conforme a lo dispuesto en el Decreto Supremo de 22 de Abril de 1825.
Deuda que reconoció dicho Señor Godos en la Escritura que se hizo cuando compró la Hacienda
JAMBUR, ubicada en la provincia de Ayabaca con legua y media de latitud y tres leguas de longitud, que
linda por la parte de arriba con la Cuchilla de la Peña y de allí en Cuchilla abajo que da al Portachuelo de
Cabuyal y desde este punto para abajo tomando la pampa llamada Tomapampa por una quebradita que
comienza de dicho punto para tocar al Río Grande frente a las tierras de Vigor, y de allí aguas arriba
hasta tocar así mismo con la quebrada de la expresada puerta de León, habiéndose vendido en once mil
pesos, por los herederos de Don Pedro Pablo Ruesta.
         Al siguiente día 15, el mismo Don Juan Godos extendió escritura a favor de Don Ignacio
Escudero por la cantidad de 2,000 pesos y a favor de don Juan José Escudero por igual cantidad que
ambos le han dado prestados con el interés del 1% mensual, pagaderos semestralmente y obligándose a
devolver el capital de Don Ignacio Escudero en el término de un año y dos años. Para el capital que
corresponde a Don Juan José Escudero, también se fija el mismo interés y forma de cancelación;
hipotecando para el pago de ambos capitales e intereses las haciendas de JAMBUR y SACONDAY.
Situadas en la provincia de Ayabaca y cuyos linderos de la primera son: Por la parte de arriba con la
Comunidad de Marmas, por abajo con la Hacienda Quiroz, por uno de los lados con la Hacienda de Suyo,
por el otro lado con la hacienda de CULQUI, río de por en medio; y, la segunda son: Por el lado de arriba
con la Comunidad de Arreipita, por el de abajo con la hacienda de Chonta, por un costado el Río Quiroz y
por el otro con la Comunidad de Marmas. La hacienda de JAMBUR no tiene más gravamen que los 4,000
pesos de principal que corresponden a la Capellanía que goza el Colegio de Ciencias de Piura (San
Miguel) de esta ciudad de Piura y SACONDAY reconoce 10,000 pesos de principal a favor del Colegio de
Ciencias de esta ciudad, de Don Diego de Lama y del Cura Don Ramón Cortés.
         También el citado día, Don Juan Godos extendió escritura a favor de Don Joaquín Helguero por la
cantidad de 3,000 pesos que recibió en dinero corriente, pagadero en el plazo de dos años, con el interés
del 10% anual, cancelándose cada seis meses, hipotecando para seguridad de su acreedor las haciendas
de JAMBUR Y SACONDAY, antes ya descritas.
         Con fecha 25 de Julio de igual año, Don Enrique Castro otorgó documento hipotecario a favor de
don Vicente Eguiguren y don Juan José Escudero, por 3,000 pesos, recibidos en dinero a su entera
satisfacción, con el interés del 1% mensual, pagaderos por semestres. La hipoteca recayó sobre la
hacienda POCLÚS, ubicada en el Distrito de Frías, Provincia de Ayabaca. Tiene gravamen por 4,000
pesos a favor de doña Enriqueta Carrasco.
         Antonio Ayala y Salvador, el 23 de Febrero de 1866, celebró escritura de compraventa a favor de
José María Salvador y Lima, sobre una acción en la hacienda de SAN LÁZARO DE VILCAS, sita en el
Distrito de Cumbicus y Pacaipampa, que linda por su frente con la hacienda de Santa Rosa, por un lado
con la hacienda Corral de Piedras, por el otro con la de Curilca y San Pablo y por detrás con la comunidad
de Cumbicus y Pacaipampa, en la cantidad de 600 pesos, de la cual ha recibido 400 pesos y los 200
pesos restantes pagadero dentro de ocho meses, generando un interés del 10% anual, quedando
hipotecada la acción por los 200 pesos.
         Con fecha 26 del indicado Febrero, se extendió escritura pública sobre hipoteca de su acción que
tiene en la hacienda POCLÚS, ubicada en el Distrito de Frías, por parte de don Enrique Castro a favor de
don Juan José Escudero por el término de un año, con el interés al medio por ciento mensual pagadero
por trimestres. Fueron sus linderos por el Sur con la hacienda Yapatera y Santa Ana, por el Este con la de
Guala y Comunidad de Santo Domingo; y por el Oeste con el pueblo de Frías. La hacienda reconoce
4,000 pesos a favor de la capellanía de don Yanuario Freire Montenegro; y, 5,000 pesos a favor del
mismo Escudero y de don Vicente Eguiguren.
         Don Antonio Francisco y José Fausto Acha, por escritura de 23 del Junio del año consignado,
vendieron a don Miguel Valdivieso sus acciones y derechos en la tercera parte de la hacienda
CULCAPAMPA, ubicada en el Distrito de Ayabaca. Linda con las haciendas Sacaya, Tapal, Yanta,
Andurco y Singoya, por la suma de 3,200 pesos, dando a cuenta 1,200 pesos y el saldo de 2,000
reconocido a favor de los menores Manuel Asunción, Gertrudes y Pedro Acha con el interés del 5% anual,
quedando el comprador obligado a pagar capital e intereses.
         El 19 de Agosto de 1867, don Lizardo Correa otorgó hipoteca a favor de los Sres. Vegas y
Helguero, por la suma de 2,400 pesos, pactando interés al 1% mensual, por el término de un año, sobre
la hacienda CALVAS, sita en el Distrito de Ayabaca. Sus linderos son por un costado con la hacienda de
Samanga, por el otro con la de Samanguilla, y por cuya hacienda reconoce una capellanía de mil pesos a
favor de la Cofradía de Nuestro Amo de Ayabaca y la Cofradía de San Francisco de pueblo de Chocán.
         En la misma fecha con la diestra del Escribano Rebolledo el citado Lizardo Correa extendió
hipoteca sobre la hacienda CALVAS, a doña Juliana Ortega por la cantidad de 250 pesos, con el interés
del 5% anual y por el término de dos años. Ante el citado Escribano Rebolledo, se hizo presente el 24 de
Julio de 1868, Don Toribio Seminario y Báscones otorgando escritura de fianza a favor del Doctor Don
Pedro José Valdivieso por ser éste depositario de un baúl con prendas de oro y plata y garantiza con
hipoteca de su hacienda MATALACAS en el Distrito de Cumbicus; linda con Pariguanás camino real
hasta Tulman que toca con Corral de Piedras y de allí sigue hasta la Loma del Cardó que linda con Santa
Rosa la punta hasta Huanla que linda con Andanio y Colon Colon y Candulaquianas hasta el cerro
Guarguar y que linda con Yerbas Buenas y yendo por Espuntial cerro de Jesús hasta Corral Flazo, cuya
hacienda reconoce a favor de doña Josefa Juana y Carmen Cortés la suma de 4,914 pesos y 9,024,
pesos, respectivamente, a favor de doña Ricarda Cortés.
         Con fecha 8 de Abril de 1869, don Eduardo Merino otorgó escritura de fianza por la suma de dos
mil soles de plata a favor de don José Natividad Paz Rivas, para que éste pueda ejecutar el cargo de
Escribano de Estado de la Provincia de Ayabaca y se hipoteca por Eduardo Merino, la mitad de su
hacienda CHONTA, cuyos límites son al Norte, una quebrada que la separa de la Comunidad de Chonta,
al Sur la quebrada de Marmas que la separa de la hacienda de este nombre, al Oriente el sitio nombrado
Las Tres Zanjas y Occidente donde se juntan las quebradas de Chonta y Marmas con la quebrada que
baja de Sicacate.

         PROCESOS JUDICIALES.-
         Con el propósito de completar nuestro aporte, en relación con las fuentes de consulta, vamos a
precisar puntualmente procesos judiciales producidos en la época republicana promovidos en la justicia
ordinaria, Juez de Primera Instancia, entre 1827 y 1835, que se vinculan a propietarios y tierras agrícolas
de Ayabaca.
         Durante la república, en primer término glosamos extensos predios que abarcaron las hoy
provincias de Ayabaca y Huancabamba. Se trata de la causa iniciada el 29 de Junio de 1829, en el
Juzgado Civil de Piura por “Don Nazario García, de esta vecindad, contra Doña Tadea Echeverri,
poseedora actual de la hacienda CHULUCANAS y don Manuel Gil, como propietario, sobre el deslinde de
la hacienda CACHIACO, ubicada en Cumbicus y la de Chulucanas” (6).
         Bueno es agregar que respecto a la heredad de Chulucanas en el Diccionario de Leguía y
Martínez, página 313, editado en 1914, nos informa: “Hacienda perteneciente al distrito de Huancabamba.
Es propiedad de los señores Pablo Camizán y Modesto Jibaja. Su renta anual está calculada en mil soles,
y paga por eso cincuenta de contribución rústica”.
         Respecto a Cachiaco, hay esta información: “Hacienda. Distrito de Pacaipampa. Provincia de
Ayabaca. Propiedad de don Samuel B. García. Renta Anual, 600 soles. Contribución, 30. Tiene caserío:
200 habitantes. Hacienda. Distrito y provincia de Ayabaca. Tiene caserío: 400 habitantes. Riachuelo.
Afluente del Quiroz” (7).
         Sobre la misma hacienda, a inicios del siglo XX, se tiene expuesto: “Las gentes que trabajaban
para la hacienda eran la que se llamaban peones. Había digamos la “obligación”, pero entre comillas, de
que un grupo de gentes, que tenía chacra, tenían su vida propia y además tenían campos libres para criar
lo que ellos quisieran, de bajar una semana al mes a trabajar para la hacienda, se iban turnando. Los
colonos, los peones también tenían ganado, a nadie se le impedía. Tenían sus vacas, sus chanchos,
gallinas. De la leche de la vaca hacían sus quesos, los vendían. Todos los peones tenían sus trapiches, o
de madera o de bronce. Siempre han tenido, toda la vida, nunca han tenido problemas. Sacaban ellos
más bien aguardiente de contrabando, en un cilindro por una quebrada, sacaban poco” (8).
         Otro proceso judicial que empezó el 22 de Agosto de 1829, nos da noticia “sobre la oblación
hecha por Don Francisco Escudero de 2,000 pesos, que reconocía en su hacienda PARIHUANÁS en el
sitio de San Pedro y San Pablo, a favor del Convento Supreso de San Francisco y sus réditos” (9).
         También aparece otro documento cuya fecha de partida es la misma del anterior “sobre oblación
hecha por Don José Garrido de 2,000 pesos que reconoce sobre la hacienda PILLO a favor del Convento
Supreso”, precisando que esta hacienda y la de Parihuanás se levantan en los predios geográficos del
hoy distrito de Frías (10).
         Sigue el proceso judicial promovido a partir del 12 de Diciembre de 1929, por el Marqués de
Salinas “Don Francisco Javier Fernández de Paredes contra José de Lama, albacea y heredero de Diego
Godos y Josefa Ramos, su mujer para que le pague 1,000 pesos y sus réditos del 3%, por cuya deuda se
hipotecó las haciendas La Capilla y LA TINA”, ésta última ubicada en el actual distrito de Suyo (11).
         Igualmente hacen noticia de carácter histórico los actuados judiciales instaurados el 10 de
Setiembre de 1830, por “Don Gregorio Merino y Robredo, sobre la extracción de la mitad del principal de
3,500 pesos de la Capellanía Lega que mandó fundar Doña Antonia Velasco y Salazar, impuestos en la
Hacienda de TAPAL” (12).
         En el Legajo 12, Expediente 0225 del Catálogo del Juzgado de Primera Instancia Causas Civiles
1827 - 1835, Página 56, que preserva el Archivo Regional de Piura, se describe la acción judicial
propuesta por “Don Narciso Merino y Robredo, contra Don Pedro Calle, sobre el pago de costas
procesales y personales de 3,500 pesos, de la Capellanía Lega impuestos en la Hacienda Tapal”; se abrió
instancia judicial el 19 de Enero de 1831.
         Posteriormente el 4 de Julio de 1831, Legajo 13, Expediente 0251, observamos la acción judicial
interpuesta por “Don Antonio Flores, vecino de la villa de Ayabaca, sobre el derecho de goce de la
Capellanía Lega de 1,000 pesos de principal, fundada por disposición de Don Ramón Flores, en la
Hacienda de TAPAL”.
         Finalmente está a la vista en el Legajo 13, Expediente 0260, instaurado el 31 de Agosto de 1831,
por “Don Antonio Flores, Don José Manuel Flores, padre e hijo, sobre la extracción del principal de 3,415
pesos impuestos en la Capellanía Lega que mandó fundar Don Juan Flores, en la Hacienda TAPAL,
SANTA CRUZ DE CALVAS Y PAJONALILLO”.
         Pasamos a registrar la descripción de la causa seguida a partir del 21 de Octubre de 1830, por
“Don Francisco Javier Fernández de Paredes, sobre el derecho a una Capellanía fundada por su quinto
abuelo, Don Francisco de Sojo por la suma de 1,000 pesos, impuestos en la Hacienda SUBCHIL y
PACAYPAMPA” (13).
          Siempre el gran propietario de fincas rurales, Señor Coronel “Don Francisco Javier Fernández de
Paredes, a nombre de su hijo Don Teodoro de los Santos, sobre el derecho al goce de la Capellanía de
600 pesos, fundada por disposición de Gabriel de Aguirre y que se reconoce en la Hacienda POCLÚS,
por Don Juan José Gonzáles Carrasco” Se abrió instancia en este proceso el 9 de Marzo de 1831 (14).
          Siguen haciendo noticia haciendas ayabaquinas. El 9 de Febrero de 1832, se inauguró la acción
judicial por parte de “Don Simón García de este vecindario, sobre denuncio y adjudicación a favor de su
hermano el Presbítero Don Pedro García, de la Capellanía fundada por Don Vicente Biana Alemán, por
750 pesos de principal impuestos en el lugar de Concepción de la Hacienda PACAYPAMPA” (15).
          A continuación, el 2 de Marzo del mismo año, “Don Simón García, de esta vecindad, como
apoderado del Presbítero Don Pedro García, su hermano solicitando la adjudicación de la Capellanía de
500 pesos, que mandó fundar el Bachiller Pedro de Santa Cruz, impuestos sobre la Hacienda de
Pacaypampa”; ver Legajo 15, Expediente 0288.
          Hay otro expediente registrado el 22 de Junio de 1835, que se relaciona con la acción judicial
promovida por “Don Higinio Gómez, de esta vecindad, albacea testamentario del fallecido Don Luis
Flores, con el Presbítero Don Pedro García, sobre subrogación del principal de 500 pesos de la
Capellanía del Bachiller Don Pedro Santa Cruz, grabada a la Hacienda de PACAYPAMPA.
          Se abre instancia judicial 14 de Abril de 1834, a solicitud de “Don José Manuel López, de esta
vecindad, sobre la recuperación de una olla de hierro del embargo de los bienes del finado Eugenio
Merino en la Hacienda CHONTA” (16).
          A propósito registramos puntuales referencias, del año 1914: “Chonta. Hacienda. Provincia y
distrito de Ayavaca, de cuya capital dista sólo tres leguas. Es propiedad de don Eduardo Merino. Su renta
anual está calculada en 500 soles (con Calvas), y paga por eso 25 soles de contribución predial. Hay en
ella un pequeño caserío con unos doscientos habitantes” (17).
          Viene la causa que comenzó el 25 de Agosto de 1834 a instancia de “Don Miguel Samaniego,
residente en esta ciudad, sobre denuncio a la Capellanía Lega que mandó fundar, Don Juan Antonio de
Neira, sobre el principal de 335 pesos que graban en la Hacienda de PACAY, ubicada en Ayabaca” (18).
          Creemos categóricamente que este aporte sustantivo, nos permite entregar un efectivo y real
modelo de hacienda ayabaquina en el S. XVIII, debidamente organizada, extendiéndose en el tiempo a
los S. XIX y XX, con luenga presencia empresarial hasta la Reforma Agraria que estableció el General
Juan Velasco Alvarado mediante Decreto Ley 17716.
          NOTAS.-
(1)Nadia Carnero; Trascripción y Presentación del Informe Económico de Piura 1802, de Joaquín de
Helguero, Págs. VII, VIII, IX Y XVII.
(2)Javier Tord y Carlos Lazo; Una Reseña Crítica de la Dominación en Perú Virreinal (Segunda Parte),
Histórica Vol. VIII Nº 2 Diciembre 1984.
(3)Archivo Regional de Piura; Documentos Coloniales para la Historia de Ayabaca.
(4)Miguel Saturnino Zavala; Caminos y Pueblos de la Antigüedad Piura, 1847, Pág. 31. Esta obra es
presentada por Miguel A. Seminario Ojeda y corresponde a la Colección “Comercio y Producción”, Nº 3.
(5)Archivo Regional de Piura: Índice de Escrituras Públicas del Escribano Público y de Cabildo don
Manuel Rebolledo, correspondiente al siglo XIX.
(6)Archivo Regional de Piura, Catálogo Juzgado de Primera Instancia Causas Civiles 1827 – 1835, Pág.
26, Legajo 6, Expediente 0106.
(7)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, volumen I, Págs. 147/48.
(8)Anne Marie Hocquenghem; Para vencer la muerte, Pág. 343.
(9)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 30, Legajo 7, Expediente 0124.
(10)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 31, Legajo 7, Expediente 0125.
(11)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 34, Legajo 7, Expediente 0139.
(12)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 51, Legajo 11, Expediente 0205.
(13)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 52, Legajo 11, Expediente 0210.
(14)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 70, Legajo 15, Expediente 0281.
(15)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 72, Legajo 15, Expediente 0288.
(16)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 100, Legajo 21, Expediente 0403.
(17)Germán Leguía y Martínez; Diccionario citado, volumen I, Pág. 305.
(18)Archivo Regional de Piura; Ob. Cit. Pág. 104, Legajo 22, Expediente 0416.
                                  CAP ÍTULO III


                          NUESTRA SOCIEDAD COLONIAL PIURANA (S. XVIII)
        Una apreciación objetiva y veraz, cimentada en fuentes manuscritas y bibliográficas, sobre el
tema con el precedente título, nos permite plasmar desde nuestra particular perspectiva una visión
documentada del aparato productivo dentro de la colonia que marcó las clases sociales de la Piura sujeta
al dominio español, durante el siglo XVIII.

          INTROITO.-
          Ahora bien, bajo el titular citado, a la luz de manuscritos inéditos de la centuria dieciochesca y
apoyados en el método histórico que nos lleva a ubicar el proceso seguido por instituciones que
gobernaron esta región, nos proponemos a sentar una hipótesis basada en un conjunto de aceptables
proposiciones que, bajo nuestro leal saber, conocer, entender e interpretar, hemos ordenado
sistemáticamente.
          Con tales proposiciones, pensamos que no sólo hacemos evidencia en el área investigada sino
que difundimos documentos primarios que pueden y deben servir para respaldar futuros exámenes
científico - sociales inherentes a nuestro terruño, específicamente, en este casi, de Ayabaca.
          Se trata de mostrar la presencia de dos haciendas, Saconday en la sierra de Ayabaca y Ocoto en
la costa, hoy Distrito de Tambogrande, dentro del actual marco geográfico del Departamento de Piura; y,
la intervención de la justicia eclesiástica para hacer respetar sus fueros en cumplimiento de la última
decisión del testador Manuel Gomes Zorrilla.
          Nuestro propósito es exponer, con un sentido de divulgación, sobre el pasado regional, hechos e
instituciones coloniales que tuvieron honda gravitación en el proceso histórico de esta esquina del Perú.
Así mismo presentar, para conocer mejor, a personajes y empresarios ya tratados por otros autores
mediante estudios genealógicos, sociales, económicos, religiosos, culturales.
          Pero además de los documentos archivísticos, considerados el primer escalón del conocimiento
histórico, que usamos en este análisis, nos valemos a manera de auxilio de las fuentes bibliográficas, a fin
de labrar una cara inédita del pretérito de la región Piura. El diseño de la investigación que presentamos
se sustenta, como ya dijimos, en documentación inédita y está orientado a descubrir nuevos
conocimientos de la historia colonial piurana en el aspecto socio - económico.
          El hallazgo de información de primera mano es producto de afanosa búsqueda y procedemos a la
utilización de "manuscritos históricos por que constituyen una valiosa fuente de datos que el investigador
social, en modo alguno, puede rechazar".
          La esfera del estudio que nos ocupa, permítenos registrar someramente aspectos de la sociedad
colonial piurana en pleno S. XVIII, que a través de las fincas rurales y el comercio urbano hizo notar la
presencia de hacendados y comerciantes mayoristas que hicieron su poder económico con el apoyo de
las autoridades de ese momento.
          Básicamente nos servimos de un proceso judicial que contiene el inventario de bienes del
terrateniente Manuel Gomes Zorrilla, que incluye la intervención sucesiva del Obispo de Trujillo en sus
Santas Visitas Pastorales que hizo a Piura en 1777 y 1783, respectivamente, esta última efectuada por
Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda, como también de la carta testamentaria que dispone la
última voluntad del testador que se cumple con una celeridad procesal digna del mejor elogio.
          Después de un exhaustivo ordenamiento de los datos encontrados, metódicamente hacemos su
análisis e interpretación obteniendo respuestas a nuestras interrogantes que tratamos de resumir en las
conclusiones que forman la parte final del tema que se abre con este introito.
          NOTA.-
(1)Francisco J. Rodríguez, Irina Barrios y María Teresa Fuentes; Introducción a la Metodología de las
Investigaciones Sociales, Pág. 124.

          LA SOCIEDAD COLONIAL PIURANA.-
          Papeles de primera mano nos dan vivo testimonio sobre la sociedad colonial piurana, pudiendo
observar aspectos de la producción agropecuaria a fines del S. XVIII, su comportamiento socio –
económico, así como su distribución.
          Tal como ocurrió en el territorio del virreinato peruano, nuestra región estuvo marcada por un
estatus social que en primera fila se notó al señorío económico que sustentó su clara posición dominante
en la gran propiedad agropecuaria y urbana.
          Esta posición por añadidura le permitió al empresario colonial el acceso al comercio interno con
Lima principalmente por ser la capital del virreinato; y, externo con Ecuador, Colombia, México, Panamá,
entre otros. Finalmente, para este caso, demostramos que Manuel Gomes Zorrilla era dueño del imperio
del transporte formado por grandes recuas o piaras integradas por mulas y burros aptas para el traslado a
bajo costo de productos agrícolas, pecuarios y manufacturados hacia lugares distantes.
          Repetimos con acreditados investigadores sociales que las mulas "fueron consideradas el único
efecto útil, ingresaba al Perú desde Salta (con excepción de las criadas y repartidas en Piura)" (1), verdad
inconcusa que ratifica que nuestro ganado mular en el virreinato fue considerado de calidad y por ende
estaba bien cotizado en el mercado del transporte.
          El señorío económico por su poderío obligadamente ejerció alguna función colonial de mando
civil, castrense o eclesiástico. En el caso que mostramos la hacienda Saconday fue propiedad de Vicente
Gomes Zorrilla de la Gándara, Tesorero de la Cruzada, después Teniente de Corregidor y Justicia Mayor
de Piura; finalmente Maestre de Campo.
          Según el Libro Quinto, Título Segundo, de la legislación indiana leemos: "Ley 49 (Que los
Gobernadores, Corregidores y Alcaldes Mayores sirvan hasta que les lleguen sucesores)" (2); un corpus
legal regulaba sus funciones administrativas. El subsiguiente dueño de Saconday, Manuel Gomes Zorrilla,
en Ayabaca desempeñó el cargo militar de capitán general. De otro lado el sobrino de éste Thomas
Fuentes Gomes Zorrilla, dueño de la hacienda Matalacas, fue presbítero de Piura.
          Para disfrutar de estos cargos, el señorío económico aprovechaba su alta e inmediata vinculación
con el poder virreinal, centralizado en Lima, que legítima o ilegítimamente garantizaba ampliamente sus
actividades económicas.
          Podemos verificar en el documento que nos brinda la original información sobre el predio
Saconday que en este suelo andino, durante la plantación de caña miel, laboró una mano de obra barata
que a mayor perjuicio y explotación para el trabajador asalariado su ínfima renta fue gravada con un
"amplio espectro tributario".
          Saconday, al momento de fallecer Manuel Gomes Zorrilla, según diligencia de inventarios
realizada el 11 de Abril de 1774, se encontró en el cargo de mayordomo a Joseph Solano y en el cuerpo
del acta se destacó "se inventariaron todos los bienes muebles, esclavos y ganados..." (3).
          La fuerza de trabajo la prestaban nativos alquilos, vecinos de la hacienda o sus alrededores que
temporalmente laboraban en la plantación de caña. La vida miserable de éstos, los endeudó con el
hacendado y en su testamento Gomes Zorrilla señala que le deben Dionicio Llacsaguanca, Ignacio
Tomapasca, Francisco Chacho, de oficio carpintero que desempeñó su oficio en "una prensa de
carpintería", existente en el interior de Saconday; Jacinto Julca, de Pingola; Pablo Carnero, Antonio
Cortés, de la hacienda Yanchalá, Ambrosio Huacchillo, Mariana Gonza... y dijo el testador: "Declárolo
para que conste", es decir, para que cobren deudas impagables por la pobreza extrema en que vivían
estos jornaleros.
         Impresionante, por cierto, es la presencia de negros -hace más de dos centurias- trabajando en
pleno corazón de la sierra piurana, Saconday, en quehaceres propios del cultivo de la caña. Se tiene
advertido que en la región andina "los esclavos fueron introducidos en la primera mitad del siglo XVIII,
por los jesuitas, debido a las dificultades que había para conseguir mano de obra indígena. Pertenecen a
la hacienda como parte integrante de ella y tienen un valor significativo dentro de la tasación" (4).
         Al respecto ya hemos precisado que la mano de obra esclava fue parte inherente a la hacienda y
a propósito es oportuno comentarse un documento archivístico, titulado "Venta de Quarenta y una pieza
de esclavos, el Presbítero don Gaspar José de Adrianzén a don Roque Raygada". Se expresa así:
         "Se trata, pues, de la compraventa que hace el cura piurano don Gaspar José Adrianzén y
Velasco, gran fomentador de la procreación de esclavos entre los puertos de Paita y Callao. La
procreación muy onerosa y la escasez de la fuerza de trabajo, se constituyeron en los factores de la
valorización del esclavo negro como mercancía, lo cual explica tan elevado capital que el cura recibe por
la venta de las 41 piezas de esclavos, nada menos que la suma de 9,500 pesos.
         Si comparamos esta cantidad con la que se obtiene de la venta de las haciendas Saconday y
Uluncha, (agregamos ambas fueron de Manuel Gomes Zorrilla) en la jurisdicción del mismo Piura, resulta
que sumando su valor llegó a 12,159 pesos tres reales, evidenciándose de este modo que en estas
condiciones estructurales la fuerza de trabajo estaba prácticamente más valorada que la misma tierra" (5).
         Volvemos a los actuados judiciales sobre inventarios para señalar que en las diligencias se
registraron 16 negros que, incuestionablemente, incrementaron el valor de la finca rural. Veamos la cita
manuscrita:
         "Un negro nombrado Juan, de edad al parecer de 40 años; otro nombrado Lorenzo bozal, de edad
al parecer de 70 años y está quebrado; otro llamado Esteban criollo, de edad al parecer de 5 a 6 años;
una negra llamada María Antonia bozal, de edad al parecer de 36 años y está preñada de 7 a 8 meses; el
negro Thomás y su mujer; Isidora, Miguel, la Golla con sus tres hijos zambos... “ (6).
         I al realizarse la respectiva tasación para precisar su precio fue económicamente hablando muy
significativo, pues alcanzó los 300 pesos que se fijó por cada pieza y que superó los 200 pesos que en
promedio se pagaba por cada negro dedicado a labores domésticas en la costa.
         Nótese que dentro de los esclavos inventariados hubo hombres y mujeres; ancianos, adultos,
niños y uno por nacer. En la actualidad, hasta donde sabemos, en Ayabaca no existe afincado un solo
negro; es probable que entrada la época republicana que dictó leyes de protección para los hombres de
color, éstos regresaron a la costa para reanudar labores dependientes e independientes.
         Sigue un caso singular. Se trata de mi tocayo Gabriel a quien el testador le otorgó manumisión.
Leamos la cláusula pertinente: "Ytem. Declaro es mi voluntad dejar a mi negro Gabriel, carta libre por
haberme servido con mucha fidelidad, él que tampoco entra en el número de los que dejo por mis bienes
nominados; Declárolo para que conste".
         Es bueno destacar que la sierra piurana, según se evidencia en Saconday, siguiendo la meta del
terrateniente, ocupó su gran espacio en el cultivo de caña miel, empresa productiva que a través del
aguardiente y azúcar generó una rentable actividad lucrativa que se distingue en tres niveles:
a) plantación de la caña en el renglón agrícola, que en la época fue una rentable actividad económica;
b) procesamiento de la gramínea en los trapiches, quehacer propio de la agroindustria; y,
c)comercialización de los productos agroindustriales en mercados del Perú y del exterior, utilizando sus
propias unidades de transporte formado por recuas o piaras y la vía marítima por Paita que mediante
embarcaciones alquiladas unió comercialmente al Perú con Panamá.
         Sandocay constituye un ejemplo de empresa agrícola como lo demostramos posteriormente al
ahondar el estudio del documento que analizamos. Hubo trapiches equipados, molinos, corrales para el
ganado, talleres de carpintería y de mantenimiento de su maquinaria, etc.
         En este breve ensayo a través de una finca rural andina presentamos una estampa de la
sociedad virreinal piurana, que nos permite demostrar con claridad meridiana que en el colonial norte
peruano, tanto en la costa cuanto en la sierra, fue imperante la presencia del latifundista.
         NOTAS.-
(1)Javier Tord y Carlos Lazo; Hacienda, Comercio, Fiscalidad y Luchas Sociales (Perú Colonial, Pág.
139).
(2)Concepción García Gallo; Las Notas a la Recopilación de Leyes de Indias, de Salas, Martínez de
Rozas y Boix, Pág. 147. Ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación.
(3)Archivo Regional de Piura; Papeles para la Historia Colonial de Piura.
(4)Javier Tord y Carlos Lazo, Ob. Cit. Pág. 32.
(5)Leonidas Castillo Román; ESTUDIOS, Revista de Investigación Social, UNMSM Nº 2, Enero 1977,
Págs. 102/03.
(6)Archivo Regional de Piura; Papeles para la Historia Colonial de Piura.
         EL NEGRO ESCLAVO ANTE LA IGLESIA.-
         La esclavitud negra es una institución jurídica hispanoamericana que a partir de 1528, echa raíces
en el Perú y particularmente en Piura, puerta de entrada del conquistador español. Esas raíces y sus
frutos buenos y malos son observables a través de un arsenal de manuscritos notariales y judiciales que
expresan el panorama de su evolución progresiva que por cierto debemos saber, aprovechando las
valederas fuentes de información. No podemos olvidar que dicha institución forma parte vital de nuestra
real historia.
         Con acierto se tiene expresado que "el fenómeno de la esclavitud, prolongado por más de tres
siglos con todo su contenido institucional, económico y social, es sin duda alguna uno de sus elementos
determinantes, que fuera de su valor histórico intrínseco, nos suministra una de las herramientas más
valiosas con que podemos contar para entender nuestro continente y cultura" (1).
         Los negros en la estructura económica colonial, específicamente en Piura, formaron ejércitos de
hombres que masivamente se trasladaron a la cordillera para trabajar en el cultivo de la caña miel, típica
actividad de exportación; pero también se quedaron en la ciudad desempeñando labores domésticas así
como faenas agrícolas de subsistencia en haciendas costeras.
         Su presencia en este territorio es significativa dentro del contexto de la economía agraria en el
virreinato por que suple la mano de obra indígena que desertó de las tareas del agro en clara muestra de
rebeldía contra el colonizador.
         Hay certeza que la Iglesia Católica para fortalecer su rol evangelizador formaba las cofradías de
negros en las parroquias importantes como la nuestra. De la revisión que hemos realizado en el Archivo
de la Catedral de San Miguel de Piura, comprobamos que los esclavos negros es la única institución que
no tuvo ninguna dificultad para el acceso a la Iglesia, pues fue sin distinción alguna, como a cualquier
español, mestizo o indio, los bautizaba en presencia de sus padres y padrinos; los matrimoniaba y
registraba sus defunciones, precisándose literalmente estos hechos en los libros correspondientes.
         Apoyándonos en el expediente judicial sobre inventarios de bienes dejados por quien fue Manuel
Gomes Zorrilla vamos a demostrar objetivamente que todo negro al bautizarse tenía legítimo derecho a
un nombre propio y adoptaba el apellido de su dueño y que mantenían de por vida para su filiación,
identificación y descendencia.
         En la hacienda Jambur fueron tasados "el negro Toribio criollo al parecer de 30 años de edad... y
una mulata nombrada Brígida de edad de 34 años", por el valor de 300 pesos cada uno.
         Esta pareja había contraído matrimonio canónico el 30 de Diciembre de 1765, en la parroquia de
San Miguel de Piura, según hemos verificado en la fuente y que transcribimos:
         "Yo Don Joseph Gavino Niño, Theniente de Cura, Rector de esta ciudad de San Miguel de Piura,
desposé por palabras de presente que hacen verdadero matrimonio según orden de Nuestra Santa Madre
Iglesia a Thoribio Sorilla, negro criollo esclavo de Don Manuel Sorrilla, hijo natural de Athanacio Sorrilla y
de Rosa Rosilla, así mismo esclavos oriundos de dicha ciudad; con Brígida Sorrilla, zamba, hija natural de
Rosa Aguirre, esclava del Alférez Jacinto Aguirre, y de padre no conocido, habiendo procedido así las tres
proclamas dispuestas por el Santo Concilio de Trento y todas las demás diligencias prevenidas en
Derecho de que no resultó impedimento dirimente de este matrimonio en que fueron testigos don Pedro
Conde y Joseph Grados y para que conste en dicho día" (2).
         Con prueba indubitable y categórica se confirma que los esclavos negros vivieron en la gracia de
Dios. Gozaron de los derechos espirituales administrados por la Iglesia Católica, entre ellos la misa, la
recepción de los sagrados sacramentos, entre otros. Sólo en el mundo cristiano los negros disfrutaron de
los atributos que consagra la igualdad, lo que no sucedió en lo social y económico en que fueron tratados
como cualquier mercancía vendible, bajo el signo monetario de la época atendiendo a la ley mercantil de
oferta y demanda.
         Finalmente las cofradías de negros perpetuaban el culto a través de agrupaciones negreras que
en estricto sentido de hermandad ejercían obras piadosas a favor de ellos mismos y el prójimo.
         NOTAS.-
(1)Rolando Mellafe; La Esclavitud en Hispanoamérica, Pág. 7.
(2)Archivo de la Parroquia de San Miguel de Piura; Libro de Matrimonios Nº 3, folio 65.

        LOS DOCUMENTOS.-
        Una labor paciente, pero agradable, nos ha permitido ubicar en el Archivo Regional de Piura el
expediente que contiene los inventarios de bienes de Manuel Gomes Zorrilla Velásquez Tineo, capitán
general de Ayabaca, quien dentro de su patrimonio inmobiliario señaló las haciendas Jambur, Matalacas,
Ocoto, Pichandur, Saconday e Yluncha, además de los inmuebles urbanos en las calles Playón y Real, de
esta ciudad de Piura.
        Sus caudales económicos y bienes raíces demuestran que se trata de un empresario próspero de
esta región en la época colonial, que destacó en la agricultura, ganadería y comercio. Este hacendado fue
hijo del Maestre de Campo Vicente Gomes Zorrilla de la Gándara, que llegó a esta ciudad procedente de
su suelo nativo Almiñe (Castilla la Vieja) de los reinos de España; y, de María Velásquez y Tineo. Sus
hermanos se llamaron Teodora, nacida en Ayabaca, que casó con Juan López de la Peña; Francisca
matrimoniada con el Maestre de Campo Francisco Jorge Sedamanos, regidor de Piura en 1740; Juana
consorte de Salvador de Fuentes; y, Lázaro que al parecer no tuvo descendencia (1).
         Fue casado y velado con doña Michela de Saavedra, no habiendo procreado hijo alguno. Su carta
testamentaria la otorgó el 7 de Julio de 1772. La amplió mediante codicilo que extendió el 11 de Mayo de
1773, en el registro notarial a cargo de Luis de Mesones y la Portilla, "regidor perpetuo y Alcalde Ordinario
de primer voto por su majestad de esta dicha ciudad y su jurisdicción y justicia mayor en ella" (2).
         Designó por sus albaceas, a su sobrino el Licenciado Thomás de Fuentes y Zorrilla; al alguacil del
Santo Tribunal Esteban Martín de Blas y Fernández, casado con Luisa Farfán de los Godos, a quien en
su testamento le dejó de su haber 500 pesos debido a vínculos familiares y al hermano de ésta, Diego
Farfán de los Godos también lo menciona en el documento que contiene su última voluntad para
consignar a sus doncellas hijas Manuela, Balthazara y Francisca Farfán de los Godos, con beneficios
económicos; la tercera albacea fue su cónyuge Michela de Saavedra.
         En su larga relación de bienes registra que con su esposa partió de cero, empezando a formar su
fortuna en Ayabaca, mediante la venta de 200 "sombreros de vicuña" al precio de 5 pesos cada uno,
acumulando mil pesos. La hacienda Pichandur le costó 1,200 pesos y el abundante ganado caprino,
mular, caballar, piaras compuestas cada una por "9 animales aparejados con todos sus aperos" que se
utilizaron en el transporte de mercancías generalmente de origen agropecuario.
         Según expresión de su última voluntad, vendió la hacienda Matalacas a su sobrino y albacea
Thomas Fuentes en 21,000 pesos, de los cuales dedicó tres mil a la cofradía de Nuestra Señora del
Rosario de Ayabaca, el Santísimo, Nuestra Señora del Pilar, las benditas almas de este pueblo serrano;
también a las benditas ánimas del pueblo de Chalaco a razón de 500 pesos para cada una; y, finalmente
500 pesos, para que se le compren bulas a los pobres del dicho pueblo de Ayabaca.
         El testador, en armonía con su vocación cristiana, expresó: "dejo 4 mil pesos para beneficio de mi
alma, la de mis padres, parientes y demás ánimas del purgatorio". Con su peculio mandó a fundar
capellanía para "el convento de Nuestro Padre San Francisco, otra al convento de Nuestra Señora de las
Mercedes, la otra a Nuestra Señora del Carmen, en esta ciudad, para que sirvan de beneficio y utilidad en
dichos lugares y disfruten con la bendición de Dios y la mía...".
         Su fondo humano, cristiano y social, a favor de los desposeídos, de los que carecen de recursos
económicos, queda demostrado en la expresión de su postrimera voluntad al indicar "ordeno que el saldo
de mis réditos se distribuyan entre los pobres de esta ciudad".
         En su codicilo ratifica su invariable decisión de beneficiar a quienes nada tienen, expresando
categóricamente: "Es mi voluntad que después de satisfechas todas las mandas que hago y fundadas las
capellanías que anteceden señalo a cuatro mil pesos cada una... lo que sobrase de bienes los repartirán
mis albaceas entre los pobres de esta ciudad y los del pueblo de Ayabaca; declárolo para que conste".
         NOTAS.-
(1)Ricardo Vegas García; Libro del Cabildo de San Miguel de Piura (Años 1737 a 1748), Notas
Biográficas, Pág. 115.
(2)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la Colonia.

         LA HACIENDA PIURANA.-
         Se entiende por hacienda la finca agrícola o rústica como también el conjunto de bienes que
corresponden a una persona o una familia de su libre disposición (3).
         Sin embargo, conviene dejar constancia que en nuestra región la evolución de la propiedad sobre
el suelo tuvo un largo proceso que se abrió durante el siglo XVI, hasta formarse grandes haciendas. Por
ahora, en el desarrollo de este ensayo vamos a reseñar todo el caudal de bienes y riqueza que acumuló
el S. XVIII, la familia Gomes Zorrilla producto de su múltiple hacer en el campo y la ciudad, en la costa y
sierra piuranas, en la agricultura, la ganadería, el transporte, el comercio a través de cuatro tiendas
establecidas en San Miguel de Piura.
         Conviene registrar que en Piura el citado Gomes Zorrilla destacó como dueño en materia de
haciendas. A la vista tenemos el expediente sobre remesura de tierras de esta región y dentro de él está
el poder que el 2 de Mayo de 1787, autorizó el Escribano Francisco Montero, otorgado por los
hacendados Ramón Freyre de Montenegro, Manuel Ruiz de la Vega y Cosio, José Domingo Bargas, José
de Adrianzén, Pedro Martiniano de Arismendi, Juan de Ubillús y Barco, José Merino de Heredia, Vicente
María de Fernández de Otero, Ignacio de León y Velásquez, Juan González Carrasco y Cruzat, José
Antonio de Mezones, José Carrasco, José Agapito de Saavedra, Pedro Sereso de la Calle, "a excepción
de don Juan Ignacio León y Gastelú, por haberse sentado su ausencia en el día antecedente al territorio
de su hacienda"; a favor de Don Juan Miguel Larraondo, Síndico Procurador General "para que a nuestro
nombre interponga en todos y cualesquiera tribunales que con derecho deba y pueda la presentación
conveniente a efectos de que seamos amparados en el privilegio que por el último título General de
composición de tierras ha gozado y posee esta dicha ciudad y su provincia desde el año pasado de 1714,
hasta el presente..." (4). Para muestra es ejemplar la cita que acabamos de exponer.
         Ser hacendado fue un símbolo expresivo del poder económico de algunas personas que durante
la colonia y la república fueron propietarios de grandes fincas rurales. Ser hacendado significaba además
ser un hombre con capital, buena posición social, casi siempre ligado a las autoridades de la ciudad, bien
sean políticas, judiciales, religiosas, militares, etc.
         Ahora nos detenemos para ilustrarnos sobre la forma que describieron sus dueños las haciendas
en pleno S. XVIII. I lo hacemos con la expresión del testador Gomes Zorrilla que insertamos a renglón
seguido: "Ytem. Dejo por mis bienes, la Hacienda de Saconday, que me costó por Escriptura Pública,
ocho a nueve mil pesos, con sus cañaverales y un molino corriente, con su herramienta, que hubiere en
dicha Hacienda, y todos los demás que constare por un apunte, que queda entre mis papeles, y en dicha
Hacienda quedan dos trapiches de Bronce, que el uno me costó mil pesos y el otro quinientos, con más
cuatro fondos sentados en los hornos de Saconday, y otro fondo de batir raspaduras, con otro martillo
grande de coser y dar punto a la miel, así mismo otro perol de dos arrobas de colar caldo, con otro
pequeño de sacar aguardiente con otro chiquito que sirve de lo mismo con 150 hornos y dos fondos más
que están en San Antonio, bastante grandes, con todos los demás aperos que hubiere en dicha
Hacienda; como así mismo todo el ganado vacuno que se encontrase con el fierro de treinta y seis, y el
de la Zeta, así bueyes como vacas, y 8 mulas grandes de cargar caña y leña, del mismo fierro, que una y
otra especie de ganado; Declárolo para que conste" (5).
         En otro apartado de su carta postrimera dice el testador: "Dejo por mis bienes en las haciendas
Saconday y Jambur 38 esclavos". Al realizarse la diligencia sobre inventario de bienes por el comisionado
Manuel Antonio Lozano, el 11 de Abril de 1774, respecto a la hacienda Saconday, leemos la descripción
siguiente:
         "Linda por la parte de arriba con las tierras nombradas Arreipita pertenecientes a los indios, por la
parte de abajo con la hacienda Jambur y con la de Samba, río de por medio, de suerte que tendrá a lo
largo 3 leguas y de ancho 2 leguas, como consta de su respectivo título. Existe una casa de adobe
cubierta de paja, puertas de madera, que sirve de vivienda; se compone de sala, dos cuartos, otro que
sirve de oratorio sin puertas en el se hallaron 3 estampas o imágenes de papel pegadas sobre lienzo y 9
imágenes pintadas sobre tabla, una mesa que sirve de altar hecha de adobe que se adorna con los
candeleros de madera plateados sin cañones, teniendo dicha casa además un corredor".
         Bueno es recordar que don Vicente, progenitor de Manuel Gomes Zorrilla, a su fallecimiento en
1740, se anotó como dueño de Saconday y de acuerdo con su testamento la heredaron sus nietos
Feliciano y Cipriano López de la Peña y Gomes Zorrilla, quienes a su vez se la vendieron a su tío el
testador y cuyo testamento hoy analizamos (6).
         Don Vicente tuvo una profunda vocación cristiana y como propietario de la hacienda mandaría
construir tan bien presentado oratorio para rendir culto a Dios y cumplir con sus deberes cristianos. Sus
sucesores se encargaron de seguirlo manteniendo en conveniente conservación. Luego, hay elocuentes
razones para encontrar un oratorio excelente como el descrito.
         En el detalle de bienes está la casa trapiche bien techada con su melera de adobe y 4 hornos de
cocinar miel, 3 canoas de echar miel que son de madera. Hay 3 noques de cuero para depositar cachaza,
que bien sabemos es el aguardiente de caña que una vez terminado de procesar se comercializaba en la
región. Para el transporte de esta mercadería, el testador tenía sus propias recuas que la traían a Piura
para el consumo local y el saldo lo mercaban a otros lugares.
         Los trapiches eran de bronce, uno de ellos pesaba 54 arrobas y dos libras y el otro 29 arrobas
con 19 libras. Se comprobó en el inventario de bienes la existencia de 19 cuarteles, cada uno con largo de
una cuadra y "poco menos de ancho" cubiertos con "caña dulce", materia prima para el aguardiente o
azúcar. El comisionado registró árboles frutales, paltos, naranjos; plantaciones de maíz".
         Aparece una casa de molino, indispensable en toda hacienda de la época, "con dos piedras
moledoras y solera con sus aperos..." que se utilizaba en la molienda de trigo y maíz, principalmente, a fin
de obtener harinas para la alimentación popular, lo que innegablemente era otro rubro mercantil.
         Anexo a Saconday está San Antonio que en el inventario se consigna como asiento cañero.
Hallamos en el documento, breve reseña sobre herramientas de trabajo:
          "Lampas, hachas, barretas, corvillos, porcones; peroles de bronce, machetes, calabozos; se
registraron armas "escopetas, sables"; también lugar de vaquería que concentraba el ganado vacuno,
mular, caballar y "burros de ejercicio de cargar leña y agua". Viene un dato excepcional "yunta de bueyes
moledores"; una barrena grande de barrenar azúcar y otra pequeña; un raspador de miel. Esto lo
entendemos mejor leyendo el documento colonial que pasamos a referir”.
          "No faltan otras haciendas en los ríos de Quiroz, Suypirá, y Macará, como son Quiroz y Chipillico,
y Tina conocida por el mismo nombre de Macará, Jambur y Saconday ", estas dos últimas propiedad de
Manuel Gomes Zorrilla (7).
          Lo expuesto literalmente nos demuestra objetivamente que dichas haciendas tenían permanente
agua para el ejercicio de sus labores habituales, que garantizaba un año agrícola con suficiente agua para
irrigar la tierra y mantener el ganado.
          I seguimos apoyándonos en la cita precedente, en cuanto a producción: "Los azúcares y
raspaduras de miel, renglones, y los únicos que en la mayor parte hacen valiosas las haciendas de
trapiches en las sierras de esta provincia, son efectivos en su venta... Ambos efectos giran el primero para
Panamá, y el segundo a Guayaquil..., donde se estima con el mayor precio" (8).
          Finalmente encontramos dos connotaciones en las actas que contienen los inventarios. La
primera fue el cepo de madera que el hacendado usó para castigar a quienes delinquían o a su juicio
habían cometido una falta castigable; este instrumento tiene unos agujeros en los cuales se aseguraba la
garganta o las piernas del reo que quedaba inmovilizado hasta cumplir su pena; su uso que avanzó hasta
las primeras décadas de este siglo fue terminantemente prohibido, pero están vigentes los relatos de
mucha gente que los conoció.
          La segunda, se refiere a la existencia en Saconday de "una jeringa de enfermos" que sirvió de
instrumento sanatorio para atender a los naturales o lugareños que laboraban en la hacienda o sus
alrededores que padecían de algún malestar corporal. La presencia de esta jeringa en las finales del S.
XVIII, nos permite aseverar categóricamente que los piuranos del ande innovaron sus ancestrales
costumbres curativas, cuyos estudios en esta región avanzan progresivamente, por la aplicación de
técnicas foráneas de acuerdo a las reglas médicas de ese tiempo.
          El Informe de Helguero señala, al referirse al partido de Ayabaca, específicamente a sus
haciendas, por carecer de peones sirvientes, que los hacendados llevaban para el trabajo de la caña a
negros o esclavos. I Saconday y Jambur tenían una larga relación consignada en los inventarios
respectivos ya comentados.
          La descripción de la hacienda serrana Saconday la cerramos con un dato inédito extraído de un
manuscrito (9) redactado en 1866, en el que se consigna por dueño a don Juan Godos, lindando por
arriba con la comunidad de Arreipite, por abajo con la hacienda Chonta; por un costado con el río Quiroz y
por el otro con la comunidad de Marmas y hacienda Jambur.
          Pasamos a describir una hacienda costeña, situada en el actual distrito de Tambogrande.
Veamos la cita testamentaria de Manuel Gomes Zorrilla:
          "Ítem. Dejo por mis bienes la Hacienda de Ocoto, que hube y compré a Don Francisco Garcés en
cuatro mil pesos el casco, con 107 cabezas entre yeguas, mulas, caballos y burros de carga al precio de
10 pesos cabeza con más 500 cabezas de ganado cabrío, mil pesos que me llevó de mejoras, por casa y
un potrero, y 200 y más pesos que le pagué por los peones, que todo me tuvo de costo 7,275 pesos; y
tiene de mejoras más de 1,000 cabezas de ganado cabrío, y más de 300 pesos que gasté en hacer un
potrero y reformar el que tenía dicha Hacienda; así mismo más 80 mulas mansas y entre ellas 4 piaras de
a nueve mulas aparejadas con todos sus aperos..." (10).
          En otro apartado se hace relación de semovientes en Ocoto: "... un caballo manso, una yegua
con su potranca, un macho tierno y una mula mansa y 29 bestias caballares, entre las que están un burro
y un macho tierno las que compré a mi sobrino Don Manuel Godos, como así mismo dos burros capones
y una burra que sirven para cargar leña y agua...; declárolo para que conste.
          Es cierto que la actividad ganadera sobre todo en la colonia fue un negocio redondo, pues el
ganado cabrío brindaba leche y derivados, carne para el consumo regional, cebo para la industria del
jabón, pieles que eran exportadas y en algunos casos aprovechadas internamente para elaborar artículos
domésticos. Las bestias formaban las piaras o recuas utilizadas para el transporte de abastos y otros
productos, ejemplo la quina que traían desde Loja y que en muchos casos llevaban hasta Lima.
          Nos volvemos auxiliar con el informe de Helguero a fin de corroborar la cita precedente. El
informante al ocuparse de las haciendas bañadas por el río Chira puntualiza: "El ganado cabrío de estas
haciendas aún en sólo la carne, y el cebo que rinde" obtiene ganancias toda vez que no necesita de "Tina
para la matanza y para la curtiembre de pellejos en Cordobanes y beneficio de cebos en jabones porque
la tiene propia en su misma hacienda" (11).
          El informante Helguero, está convencido que los hacendados no sólo lucran con el ganado cabrío
sino que tienen "otros renglones que les producen conocida ventaja, y son las recuas corrientes para
conducir cargas a todas las distancias de la carretera hasta la capital de Lima...".
          Respecto al tópico comercial de los productos glosados el mismo Helguero nos da la original
apreciación que vio con sus propios ojos. Aquí está: "Las pieles de ganado cabrío curtidas en
cordobanes, y el cebo beneficiado en jabón son dos renglones de conocida utilidad, y se remiten a Lima y
alguna parte del primero a Quito, provincias de Cuenca y Loxa y también a Panamá sin que la parte de
ellos, que aquí se consume deje de rendir utilidad, a la primera mano que lo vende, cuando no quiera
aventurar su remisión" (12).
         No podemos dejar de hacer una mención a la gran utilidad que tuvo la leña y aún la tiene
actualmente en algunos pueblos serranos y rurales de nuestra costa. Fue un artículo de primera
necesidad que se usó como combustible y se continúa usando para cocinar los alimentos de consumo
humano y el procesamiento del aguardiente de caña miel.
         NOTAS.-
(3)Earl R. Kohler; Diccionario de Términos Contables y Comerciales, Pág. 174.
(4)(AGN) Archivo General de la Nación, Lima; Legajo Nº 7, Cuaderno Nº 58, Tierras de Comunidades.
(5)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la Colonia.
(6)Ricardo Vegas García; Libro del Cabildo de San Miguel de Piura (Años 1737 a 1748) Notas
Biográficas, Pág. 115.
(7)Joaquín de Helguero; Informe Económico de 1802, Pág. 16.
(8)Joaquín de Helguero; Ob. Cit. Pág. 70.
(9)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la República de 1866.
(10)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la Colonia.
(11)Joaquín de Helguero; Ob. Cit. Pág. 17.
(12)Joaquín de Helguero; Ob. Cit. Pág. 69.

         VINCULACIONES COMERCIALES.-
         Manuel Gomes Zorrilla fue un excelente comerciante de esta plaza lo que se explica y demuestra
con la propiedad de sus cuatro tiendas dedicadas al expendio de mercaderías y objetos domésticos, los
mismos que fueron inventariados después de su muerte. Ejerció el comercio interno o como ahora se
llama interregional y externo.
         Tuvo un extenso radio de acción marcado en la época colonial por la industria del transporte
representado mediante las recuas de su propiedad que siendo piuranas tuvieron fama en el territorio
virreinal y gran demanda para prestar sus servicios.
         Calificado ganadero en las haciendas Ocoto y Matalacas; eximio agricultor de caña dulce en
Saconday y Jambur, artículo que con sentido industrial Gomes Zorrilla lo transformó en aguardiente y
raspaduras de azúcar. No se puede negar que con su trabajo iniciado en Ayabaca en el renglón comercial
a través de la venta de sombreros anota un ejemplo de empresario, cuya actividad se vio favorecida por
sus buenas relaciones familiares, sociales, económicas, políticas y religiosas de esta región Nor Peruana.
         Tuvo negocios con gente notable de este suelo norteño así como también con pequeños
comerciantes. Su testamento y codicilo nos permiten reconstruir parte de su numerosa clientela con la
que mantuvo intercambio comercial. Sólo nos detenemos a nominar algunos de sus clientes, muchos de
ellos familiares y amigos, entre ellos el maestro de campo Francisco de Montenegro, los licenciados
Benicio Pereyra, Manuel Cosio y Carlos Bermejo, estos dos últimos favorecidos con dos capellanías de
dos mil pesos gravados en la hacienda Ocoto. Siguen Santiago de la Sota, Juan de la Peña, Francisco
Garza, a quien el testador dejó "una memoria extrajudicial de algunas dependencias mando se recaude y
le tomen cuenta de ella".
         Gomes Zorrilla estuvo atado a los religiosos de esta región por haber sido hermano de las
cofradías de Jerusalén y de la Santísima de esta ciudad de Piura. Con sus sobrinos Manuel Godos y
Thomás Fuentes tuvo negocios de tierras, lo mismo que con su compañero de armas el capitán Francisco
Garcés.
         También tuvo trato comercial con Michaela Palacios, esposa de su difunto hermano Lázaro
Gomes Zorrilla. Los Sedamanos, Farfán de los Godos, Hidalgo, Cortés, Velázquez, Gallego, Morey,
Rivera y otras personas forman la dilatada lista de sus clientes. Diego Manuel Farfán de los Godos,
coronel de caballería y regidor fiel ejecutor; Juan Taboada, alférez real; Juan Joseph de Quevedo,
maestre de campo (los tres fueron alcaldes ordinarios de Piura), realizaron transacciones comerciales con
el testador Comes Zorrilla.
         Así queda demostrada la influencia comercial que en esta plaza tuvo Gomes Zorrilla con trabajo
arduo hasta convertirse en un modelo de empresario para el S. XVIII. Creció en estatura como los
empresarios contemporáneos, tal como lo expresa Frederick C. Crawford "... llegó a ser tan alto y
orgulloso... había alcanzado el éxito por el mismo camino, y de acuerdo con los mismos valores y
principios: Visión, perseverancia, determinación control de sí, optimismo, respeto de sí y, sobre todo,
integridad" (13).
         NOTA.-
(13)Chocolate Caliente para el Alma de quien Trabaja; Jack Canfield y otros, Pág. 202.

        EL PROCESO JUDICIAL.-
         El 7 de Enero de 1774, doña Michela de Saavedra, expresó "mi marido se halla velándose
actualmente su cadáver en la casa que fue de su morada, dejando dispuesta su última voluntad y
testamento cerrado que presento..." (14).
         Funcionario judicial de ese entonces, fue el Corregidor Balthazar de Quevedo, reemplazado en su
ausencia por el Alcalde Ordinario Luis de Mesones y la Portilla; y, el Escribano Juan Francisco de la
Torre, conocieron del asunto.
         Lo expresado por la viuda lo comprobó el mismo día la autoridad mentada, diciendo: "... que a
muerto y que se vela en la sala principal de su casa un cadáver amortajado con el hábito de nuestro
Señor Padre San Francisco, tendido sobre una mesa velándose con 14 luces...".
         Abierta la instancia judicial los interesados se presentaron al Juzgado a la espera del veredicto de
éste que debía ordenar la partición de los bienes testamentarios entre sus legítimos herederos.
Principalmente se notó la presencia de los albaceas: la viuda Michela, el presbítero Fuentes; y, Blas y
Fernández. Intervino así mismo Manuel Caballero Quiroz, defensor de los naturales del corregimiento
para que se agilice la causa y beneficiarios, denominados "los pobres de Piura y Ayabaca para que logren
íntegramente el beneficio que les fue hecho por última voluntad del capitán Don Manuel Gomes Zorrilla,
es justicia, gracia y merced que pido y espero de la justificación de vuestra merced".
         Sabido es que el Protector de los Naturales (15) estaba obligado a defender a los autóctonos en
toda causa que les asistía algún derecho que reclamar y que en este caso nació del testamento otorgado
por Manuel Gomes Zorrilla, que en vida los declaró partícipes de sus haberes que dejaba por fin y muerte.
         Por lo tanto la intervención de Caballero Quiroz, a nombre de los nativos en estos inventarios era
totalmente legal. Es bueno recordar que conforme al derecho indiano y la jurisprudencia de la época
colonial era prohibido a la justicia ordinaria conocer asuntos de inventarios en los que existían legados
piadosos; pues, su conocimiento exclusivo competía a la justicia eclesiástica. Al abocarse al conocimiento
de la causa, sobre inventarios, el corregidor Quevedo advirtió que su actuación no se ajustaba a las
normas legales vigentes por cuya razón debió inhibirse para que en el llamado por Real Cédula - juez
eclesiástico - resuelva lo conveniente.
         Tal inhibición no sucedió lo que nos hace pensar con toda lógica que los albaceas testamentarios
haciendo uso y abuso de sus buenas relaciones sociales y económicas en el medio piurano intentaban
hacer caso omiso a las disposiciones testamentarias de Gomes Zorrilla, valiéndose de un juez renuente y
mientras pasaban los años se iban consumiendo el patrimonio testamentario que administraban.
         Efectivamente año tras año presenciaban el lento y tedioso diligenciamiento de los diferentes
actos judiciales, difícil situación que hacía inacabable el proceso. Advertimos que los inventarios seguían
siendo de conocimiento del juez recusado por la ley, que a propósito dejaba pasar el tiempo para
favorecer a los tres albaceas que cómodamente disfrutaban de la cuantiosa fortuna.


          TASACIÓN JUDICIAL.-
          La cuantiosa fortuna de Gomes Zorrilla, expresada en fincas rurales y urbanas, bienes muebles,
enseres, semovientes, esclavos e infraestructura para la agroindustria de la caña de azúcar, por decisión
judicial se hizo tasar por los peritos el capitán Francisco Garcés y el Maestre de Campo Juan Joseph de
Quevedo.
          En primer término está la hacienda Saconday valorizada el 17 de Julio de 1774, después de
exhaustivo detalle, así: "Por el cuerpo de tierras de la hacienda Saconday y todos sus sitios que
corresponden entrando el sitio que nomina Yluncha, Pichandul i todas lomas que correspondiese tasamos
y apreciamos en 8,000 pesos".
          Enseguida se relata: "... por 16 esclavos de todas edades en que se incluyen 7 mujeres los
tasamos a 300 pesos cada uno que montan 4,800 pesos", quantum monetario que agregado a los demás
parciales dio el total siguiente: "Por manera que según parece de las partidas que se llevan escritas
suman la cantidad de 17,041 pesos y medio real".
          Comparativamente los 16 esclavos importaban el 60% de los 8,000, en que se valuaron las tierras
de Saconday y el 28.5% del precio total de 17,041, en que se valorizó la finca que comprendió toda su
área, edificaciones, plantaciones, maquinarias y equipos, herramientas, esclavos, semovientes, etc. Sin
los esclavos la tasación real de Saconday se reducía a 12,241 pesos y medio real.
          Lo que han comprobado investigadores sociales en otras zonas del Perú virreinal, sobre la
elevada valorización de la mano de obra negrera, con el dato expuesto, emanado de un documento que
goza de absoluta autenticidad, a la vista de la prueba escrita, nos permite llegar a la certeza de que en
Piura el comportamiento de la compraventa de negros por su ascendente demanda tuvo un creciente
precio, jugando la ley económica de que a mayor escasez de mano de obra esclava el precio por cada
negro se fijó, en algunos casos, entre 300 pesos o más. Luego, en la época colonial, dedicarse a este
negocio determinó para el empresario una actividad notoriamente rentable.
          Garcés y Quevedo, en cumplimiento de su deber, continuaron tasando la heredad Jambur,
encontrándose "una campana con el peso de cinco arrobas, comprendiéndose en dicho peso la lengua, la
tasa más a cuatro reales la libra que importa 62 pesos con cuatro reales" (16), instrumento que
probablemente se utilizó en fines religiosos.
          En otro apartado señalan los peritos tasadores: "Ytem. Las tierras se valorizan en 1,600 pesos";
en cambio sólo a 17 esclavos se les fijó un valor de 5,100 pesos. Al término del acta agregan la siguiente
cláusula: "Por manera que según parece de las partidas arriba mencionadas suma la cantidad de 10,512
pesos 7 reales, salvo yerro de pluma o suma".
          Aritmética y económicamente, los esclavos tuvieron un valor que en exceso triplicó el precio de
las tierras de Jambur estimado en 1,600 pesos, pero considerando a éstas con toda su infraestructura
inventariada y tasada apenas superó económicamente a los 17 esclavos con 312 pesos 7 reales; toda vez
que rebajados los 5,100 pesos quedan 5,412 pesos y 7 reales.
          Viene un tercer bien tasado. Se trata del latifundio Ocoto y los peritos empiezan valorizando "las
tierras de la expresada hacienda, de lindero a lindero la tasamos en 4,000 pesos". La existencia de
abundante ganado mular se aprecia en la tasación al señalarse "31 mulas aparejadas con todos sus
aperos, cada una por el valor de 25 pesos, que importa 775 pesos". Terminada la relación de las tierras
de Ocoto y sus bienes sujetos a valorización judicial "... suman la cantidad de 6,900 pesos y medio real".
          Es necesario consignar que en el predio Ocoto no fue objeto de tasación pieza alguna de negro,
lo que demuestra que los asientos ganaderos situados en la costa por lo fácil de su acceso mayormente
no requirió de trabajos forzados, utilizándose a más del mayordomo algunos alquilos para labores de
mantenimiento del ganado.
          En cuarto lugar se avaluó "la casa inventariada que está en la traza de esta ciudad junto a la
plazuela del Carmen con 19 varas de frontera y 36 de fondo, por el precio de 570 pesos el terreno"; y, con
la construcción de adobe, ladrillo, madera, tierra, cal, vigas, varas, que constó de dos niveles, incluyendo
sala, cuartos, cocina, corral, patio en el primer piso y dos tiendas, ambas con cajón, mostrador y tablas.
Fue una casa con portada y arco.
          La tasación alcanzó el monto total de 3,546 pesos y 6 reales; "fecho en esta ciudad de Piura a 17
del mes de Julio de 1774 y para que conste lo firmamos". El documento que contiene la diligencia
comentada nos da asidero real para demostrar que el testador Gomes Zorrilla se dedicó al quehacer
comercial en Piura para cuyo efecto levantó dos tiendas en el inmueble de su propiedad.
          Viene el quinto y último avalúo presentado por Garcés y Quevedo. No registra fecha y corre a
fojas 118 del expediente en examen y se relaciona con el resto de bienes de la casa morada del difunto
que faltaban ser tasados. Leámoslo: "... bienes que quedaron por tasar de la testamentaria del capitán
Manuel Gomes Zorrilla".
          Lo avaluado sumó la cantidad de 1,775 pesos; dentro de los bienes aparecen "una escopeta, un
fierro chiquito de hacer hostias, dos aros consagrados, un misal nuevo, dos manteles de cambrai usados,
una negra nombrada Gregoria de 25 a 26 años con 5 hijos zambos, dos mujeres la una de 10 años, la
otra de 7; tres varones el uno de 3 años, el otro de 2 años y el otro de dos meses y todas estas seis
piezas las apreciamos en 1,325 pesos". En labores domésticas propias de la ciudad también se ocuparon
las piezas inventariadas con un precio promedio de 221 pesos cada una, suma apreciable por cierto en
esa época.
          Sexto bien valorizado fue otra casa levantada en la calle el Playón en la que existió "la primera
tienda de la calle principal, con tablas, mostrador; viene la tienda de la esquina así mismo con mostrador y
tablas". Esta prueba contundente califica al testador en el renglón de comerciante mayorista. En este
inmueble urbano existió oratorio con puerta de madera para ingreso, un cuarto en el traspatio y
habitaciones. En esta oportunidad los tasadores fueron el maestro carpintero Juan Farfán y el maestro
alarife Juan de Lima "nombrados judicialmente para el justiprecio de la casa", quienes al final del acto
señalan su avalúo en 3,136 pesos 5 y medio reales, y firman la diligencia en Piura a 27 de Octubre de
1774. Aparece en la liquidación de fojas 135, que los gastos de tasación de bienes, realizada conforme a
Real Arancel y estilo de los Juzgados de esta ciudad, fue de 446 pesos, "salvo yerro de pluma o suma y lo
firmó Juan Antonio Pedemonte".
          Teniendo en cuenta que las seis tasaciones fueron por 17,041 pesos y medio real; teniendo en
cuenta las tasas de cada uno de ellos que es así: 10, 512 pesos y 7 reales; 6,900 pesos y medio real;
3,546 pesos y 6 reales; 1,775 pesos y 3,136 pesos y 5 y medio reales.
          Para llegar al gran total aplicamos la regla monetaria que cada peso fue de a 8 reales, totalizan
42,912 pesos y 4 reales. Según el testamento y codicilo otorgados por Manuel Gomes Zorrilla están
anotados numerosos deudores, siendo el principal su sobrino y albacea el presbítero Thomás Zorrilla, a
quien le vendió la heredad Matalacas y le debía pagar el saldo de su precio, entre otros conceptos.
          Se trató de una cantidad muy respetable si tenemos en consideración que la Caja Real de Piura
entre 1770-79, por concepto de tributos recaudó 223,330 pesos, o sea un promedio de 22,330 pesos
anuales, cuyo cuadro ha sido publicado (17).
        Finalmente, estímese que sumadas las deudas a los bienes avaluados en 42,912 pesos,
superaban los 50 mil pesos, equivalente a dos años de tributos recibidos por la Caja de Piura.
        NOTAS.-
(14)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la Colonia.
(15)Leyes de Indias; Título Sexto del Libro Sexto.
(16)Archivo Regional de Piura; Protocolos Notariales de la Colonia.
(17)Javier Tord y Carlos Lazo; Hacienda, Comercio, Fiscalidad y Luchas Sociales (Perú Colonial), Pág.
79.

         PIEZAS DEL PROCESO JUDICIAL.-
         A la vista de los actuados judiciales hemos glosado algunas piezas que consideramos ilustran
este ensayo. Las citadas piezas contienen los textos insertos a fojas 138, 139 y 140 y que a continuación
transcribimos.
         Dichos actuados judiciales corresponden al expediente que contiene los inventarios de bienes
dejados por don Manuel Gomes Zorrilla (Haciendas Saconday, Olunche y Jambur, provincia de Ayabaca),
que los preserva el Archivo Regional de Piura.
         AUTO.- Vosotros Don Baltasar Jayme Martínez Compañón, por la gracia de Dios y de la Santa
Sede Apostólica, Obispo de esta Diócesis de Trujillo del Perú, del Consejo de su Majestad, etcétera.
         El Señor Don Joachín de Adriansen y Palacio, Alcalde Ordinario de primer voto de esta ciudad de
San Miguel de Piura y su Jurisdicción por Su Majestad. Hacemos saber como en vista de la relación que a
instancia de nuestro Promotor Fiscal de Visita Defensor General de Testamentos Legados, y obras pías
nos hizo el Escribano Público y de Cabildo de esta dicha ciudad en la causa del testamento e inventarios
y cumplimiento de la última voluntad de D. Manuel Gomes Zorrilla, que en el Juzgado de Vuestra Merced
pendía, proveímos un auto del tenor siguiente:
         En la ciudad de San Miguel de Piura, a los catorce días del mes de Junio de mil setecientos
ochenta y tres años. El Ilustrísimo Señor Doctor Baltasar Jayme Martínez Compañón, mi Señor Obispo de
esta Diócesis de Trujillo del Perú, del Consejo de su Majestad, etcétera.
         Habiendo visto los autos de testamento e inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte
de Don Manuel Gomes Zorrilla, que se han tenido en relación y lo demás deducido, dijo: Que respecto e
aparecer como probado en toda forma de derecho el dicho testamento y constan del haber dispuesto por
el finado, que cubiertas todas las mandas y órdenes que comprende de todo lo que quedare de su caudal
se funden tres capellanías de a cuatro mil pesos de principal cada una, en sufragio de su alma, la de su
mujer, padres, parientes y demás del purgatorio y que después de hecha la fundación de dichas tres
capellanías lo que sobrase de bienes se reparta entre los pobres de esta ciudad y los del pueblo de
Ayabaca: Resultando de dicha disposición en cuanto a uno y otro extremo igualmente piadosa y que
única y privativamente se erige al beneficio y provecho espiritual del testador de las demás personas
expresadas en dicho testamento y por consecuencia estar comprendida bajo de las novísimas Reales
Cédulas de mi Majestad expedidas en razón de que siempre de que las disposiciones de los testadores
se otorguen en sufragio de sus almas sea la Jurisdicción Eclesiástica la que privativamente conozca de
ellas y de todas sus incidencias.
         En esta atención se debía pronunciar, pronunciarse y pronunció su Señoría Ilustrísima, por Juez
Privativo de la causa; y en su conformidad mando se libre exhorto en la forma ordinaria al Señor Alcalde
de primer voto, ante quien pendía para que se abstenga y sobresea por su parte de conocer y proceder
en ella y que remita los dichos autos originales a este Juzgado y lo firmó de que doy fe. Baltasar Jayme
Obispo de Trujillo. Ante mí Antonio del Solar, Escribano de su Majestad y Notario de Visita.
         DECISIÓN.- En cuya conformidad de parte de Vuestra Santa Madre Iglesia y de Justicia a
quienes somos obligados exhortamos y requerimos a Vuestra Merced, dicho Señor Alcalde y caso
necesario le mandamos, y de la nuestra le rogamos y encargamos que inteligenciado de nuestro auto
inserto se sirva de abstenerse y sobreseer en el conocimiento de esta causa de que va fecha mención por
tocar éste a nosotros privativamente; y a su consecuencia remita a este nuestro Tribunal los autos de la
materia: Que en todo así lo demandan hacer Vuestra Merced, cumplirá con lo que debe y es obligado por
razón de su cargo y nosotros al tanto en recíproca correspondencia ejecutamos sus cartas cada cuando
que las recibamos Justicia mediante: Que es fecha en la Santa Visita de esta dicha ciudad de San Miguel
de Piura a los diecisiete días del mes de Junio de mil setecientos ochenta y tres años. Firmado Baltasar
Jaime, Obispo de Trujillo. Firmado Antonio del Solar, Escribano.
         PROVEÍDO.- Póngase con los autos de la materia y tráigase. Firmado Adriansen. Proveyó y firmó
lo decretado por el Señor Regidor Don Joachín de Adriansen y Palacio, por su Majestad de esta ciudad
de Piura y su Jurisdicción, a los veinticinco días del mes de Junio de mil setecientos ochenta y tres años;
doy fe. Ante mí Francisco Montero, Escribano.
          AUTO.- Vistos: Respecto de constar de la disposición de Don Manuel Gomes Zorrilla haber
dejado el remanente de todos sus bienes a beneficio de su alma, la de su mujer, padres, parientes y
demás del purgatorio y estar prevenido por su Majestad en las Reales Cédulas que se citan en el exhorto
de fojas… que en semejantes casos conozcas privativamente el Sr. Juez Eclesiástico.
          En cumplimiento de las tales últimas disposiciones y haberse declarado en esta virtud el
Ilustrísimo Sr. Obispo de esta Diócesis, Dr. Don Balthazar Jayme Martínez Compañón, del Consejo de su
Majestad por Juez de esta causa: Hágase la remisión que por dicho exhorto se pide y en su consecuencia
pásesenle estos autos y los de todas sus incidencias, sacándose para ello del poder de quien los tenga, a
dicho Ilustrísimo Sr. Obispo, por el presente Escribano con el correspondiente oficio en contestación de
dicho su exhorto. Firmado Joachín Adriansen y Palacio. Proveyó y firmó a los veintisiete días del mes de
Junio de mil setecientos ochenta y tres años, por ante mí el Escribano Francisco Montero.

          VISITA DEL AÑO 1777.-
          Hemos referido que entre el 17 de Enero al 7 de Febrero de 1777, el Señor Ministro Don Pedro
Joseph Buque (18), por expreso encargo que le sustituyó el Ilustrísimo Sr. Dr. Don Francisco Xavier de
Luna Victoria, Obispo de Trujillo, realizó su visita pastoral a estos partidos eclesiásticos. Con esta ocasión
conoció de los actuados sobre inventarios que nos ocupa y dictó la resolución que a renglón seguido
insertamos:
          "Piura y Enero 31 de 1777.- Por visitado este testamento y en atención a haber hecho constar los
albaceas que los legados piadosos que están por cumplirse y las tres capellanías que dispone el testador
se funden del total remanente de los bienes no han tenido efecto para que aún sacados al pregón los
bienes muebles y raíces, no se han proporcionado compradores: Los Albaceas correspondiendo a la
confianza que de su conducta hizo el testador solicitarán eficazmente la enajenación de los bienes para
que purificadas las mandas o legados que comprende el testamento tengan su cumplido efecto las
referidas tres fundaciones de capellanías con arreglo a la disposición del testador.- Firmado: Pedro
Joseph Buque.- Ante mí Manuel Vásquez Meléndez, Escribano de su Majestad y Notario de Visita".
          Tan original decisión eclesiástica motiva por nuestra parte las apreciaciones que exponemos a
renglón seguido:
a) Al momento de emitirse el señalado mandato eclesiástico habían transcurrido más de 3 años del inicio
de los inventarios sin que se hubiese podido en tan largo tiempo ejecutar la voluntad del testador Gomes
Zorrilla.
b) El mandato eclesiástico era una diligencia intrascendente, similar a las evacuadas por el juez ordinario
que lejos de hacer justicia con la celeridad procesal del caso, como obligaban las leyes de indias, más
bien alentaban la posición dilatoria de los tres albaceas en exclusivo beneficio de éstos.
c) Dicho mandato sólo llenó un cumplido trámite procesal del religioso visitante pero en nada contribuyó a
la agilización del expediente judicial en detrimento de una seria y rápida solución de todos y cada uno de
los interesados que estaban involucrados en la disposición testamentaria en comento.
          NOTA.-
(18)Juan G. Paz Velásquez; Vida y Obra del Obispo Martínez Compañón, Pág. 39, Universidad de Piura,
1991.

         AUTO DEL OBISPO BALTASAR JAIME.-
         Tuvo que llegar la Santa Visita a estos predios del Obispo de Trujillo del Perú, para poner punto
final a un proceso judicial no contencioso que durante más de 9 años estuvo rezagado en los anaqueles
del Juzgado para complacer intereses particulares rechazados por la recta administración de justicia, los
principios de moral cristiana y el bien común.
         El auto que emitió Martínez Compañón, el 13 de Junio de 1783, en la causa sobre inventarios
iniciada el 7 de Enero de 1774, corre a fojas 138. I es un documento elocuente y suficiente para calificarlo
de magistrado probo.
         Al dictar el fallo el Obispo procedió con inmediatez, conforme corresponde, en el cabal ejercicio
de sus funciones en la judicatura eclesiástica, demostrando habilidad como conductor de procesos y
conocimiento de sus deberes eclesiásticos. Sólo su efectiva y definitiva intervención pudieron acabar con
este dilatado asunto judicial, símbolo de la tardanza y rémora que por desgracia fue en la colonia y no
debe seguir siendo un mal crónico en el Poder Judicial del Perú, que data desde la flamante instalación
de la república que nació hace 190 años.
         A la vista de tan preciado códice, cuya trascripción literal anexamos al final de esta exposición,
que nos permite conocer a los piuranos otra esfera de la exquisita inteligencia del Obispo Andariego, nos
respaldamos para ampliar una área de estudios en la que dejó esplendorosa huella que hoy rescatamos y
cumplimos con difundir.
         Su vocación por las causas justas y su experiencia como juez eclesiástico las había cultivado con
afán constructivo hasta obtener un don de autoridad y praxis de imparcialidad que nadie se puede atrever
a poner en tela de juicio.
          Gracias a la tenacidad del Maestro y Sacerdote José Navarro Pascual, otrora Rector de la
Universidad de Piura, fallecido recientemente, tenemos a la mano un valioso estudio sobre la Vida y Obra
del Obispo Baltasar Jaime, que nos da sustentación para afirmar a la luz de la investigación científica la
vocación y experiencia enunciadas en el precedente párrafo.
          El Obispo estudió Leyes y se doctoró en Cánones y Teología que le permitieron una sólida
formación en el Derecho Canónico, que aplicó en su vida sacerdotal con estricta justeza. En Lima por el
año 69, desempeñó los "cargos de Juez de Diezmos y otros que le encomienda su cabildo catedralicio"
en los que reflejó su capacidad de "genio vivo y recio".
          A propósito de su vocación por las causas justas que impregnó en la decisión impuesta en el auto
eclesiástico, ya citado, nos apoya el mentado Maestro para comprender su sentido de lo justo, cuando
afirma categóricamente:
          "Se ve, pues, que Martínez Compañón supo templar su temperamento, cultivando cualidades y
limando defectos en busca del justo medio de una personalidad equilibrada. Con toda razón podemos
pensar que este afán por lo justo, cuajó en él, a través de su formación y su labor académica en uno y
otro Derechos, el Canónico y el Civil" (19).
          Con este somero introito que agranda otra faceta del Obispo de Trujillo del Perú, escasamente
investigada en este medio, entramos a comentar su decisiva e histórica intervención en el cargo de Juez
Eclesiástico que ejerció en Piura. Como responsable que fue Baltasar Jaime que "no perdonaba trabajo ni
fatiga", dentro de su visita pastoral, revisó la relación de causas sobre testamentos, legados y obras pías,
encontrando que la correspondiente a la última voluntad de Manuel Gomes Zorrilla, indebidamente venía
siendo conocida por el Alcalde Ordinario de Primer Voto, Don Joachín de Adrianzén y Palacio, quien
actuaba en la justicia ordinaria.
          En las Leyes de Indias, Libro Primero, Título Diez, se legislaba sobre las funciones de los Jueces
Eclesiásticos y les facultaba para conocer sobre las acciones de los testamentos, inventarios y demás
diligencias de finado de clérigos. De otro lado las novísimas Reales Cédulas, incorporadas a la legislación
indiana, también les autorizaba conocer en las causas donde la Iglesia tenía interés por mediar actos
piadosos. El testador invocó causales en sufragio de su alma; y, los hechos de piedad están acreditados
con su mandato testamentario para "la fundación de tres capellanías y protección económica y espiritual a
los pobres".
          La piedad cristiana que fue otra virtud del Obispo Martínez aflora en el auto que comentamos,
pues su extremado celo en el fiel cumplimiento de la postrimera voluntad de Gomes Zorrilla, comprometió
el inmediato ejercicio de su máxima autoridad, en los términos que reproducimos literalmente:
          "Resultando ser dicha disposición en cuanto a uno y otro extremo muy piadosa y que única y
privativamente se dirige al beneficio y provecho espiritual del testador... sea la Jurisdicción Eclesiástica la
que privativamente conozca de ellas y de todas sus incidencias..." (20).
          Para el estricto e inmediato cumplimiento de su auto, el mismo Obispo, tres días después, el 17,
emite la irreversible decisión siguiente:
          "En cuya conformidad de Vuestra Santa Madre Iglesia y de Justicia a quienes somos obligados
exhortamos y requerimos a Vuestra Merced, dicho Señor Alcalde, y caso necesario le mandamos, y de la
nuestra le rogamos y encargamos que inteligenciado de nuestro auto inserto se sirva de abstenerse y
sobreseer en el conocimiento de esta causa de que va fecha mención por tocar éste a nosotros
privativamente; y a su consecuencia remita a este nuestro Tribunal los autos de la materia" (21).
          Notificado el Alcalde Ordinario Adrianzén y Palacio, con la rapidez del caso, el día 27, entregaba
los actuados al Obispo, con el auto siguiente:
          "En cumplimiento de las tales últimas disposiciones y haberse declarado en esta virtud el
Ilustrísimo Sr. Obispo de esta Diócesis, Dr. Don Baltasar Jaime Martínez Compañón, del Consejo de su
Majestad por Juez de esta causa: hágase la remisión que por dicho exhorto se pide y en su consecuencia
pásensele estos autos a los de todas sus incidencias, sacándose para ello del poder de quien los tenga..."
(22).
          El Obispo Martínez en poder de los actuados judiciales les pone punto final. En estricto respeto a
la voluntad testamentaria de Gomes Zorrilla, manda a fundar tres capellanías, según está demostrado con
el documento que citamos a renglón seguido.
          "Noticias de Algunas Capellanías.- Año 1783: Funda el Sr. Manuel Gomes Zorrilla tres
capellanías gravadas sobre la hacienda Saconday y unas casas, con el principal de 11,096 pesos" (23).
          Nótese que Gomes Zorrilla falleció el año 1774, y la Santa Visita la hizo el Obispo de Trujillo en
1783, en cuya oportunidad éste mandó a fundar tres capellanías por haberlo dispuesto aquél en su
documento testamentario que contiene la expresión de su postrimera e incontrovertible voluntad.
          Finalmente sobre el punto tratado existe el proceso civil seguido por los albaceas del fallecido
Don Manuel Gomes Zorrilla, sobre fundación de una Capellanía a favor de Don Manuel Hidalgo por la
cantidad de 3,365 pesos 2 reales. La causa se inició en la justicia cabildante el 9 de Julio de 1772 (24).
        NOTAS.-
(19)José Navarro Pascual; Vida y Obra del Obispo Martínez Compañón, Universidad de Piura, año 1991.
(20)Archivo Regional de Piura; Papeles Judiciales de la Colonia.
(21)Archivo Regional de Piura; Papeles Judiciales de la Colonia.
(22)Archivo de la Catedral de Piura; Papeles Eclesiásticos del S. XVIII.
(23)Concejo Provincial de Piura; Documentos Históricos-1973, Pág. 59.
(24)Archivo Departamental de Piura; Cabildo Colonial Causas Civiles Administrativas Criminales 1622 –
1820, Catálogo 2, Legajo Nº 14, Expediente Nº 295, Pág. 15.

         LA JUSTICIA ECLESIÁSTICA.-
         En manuscritos piuranos están desperdigados los rastros indelebles que indican el camino
imperecedero que por estos arenales hizo al andar el Obispo de Trujillo del Perú, Baltasar Jaime Martínez
Compañón y Bujanda, con ocasión de su Santa Visita Pastoral el año 1783.
         Especialmente, en los predios de la justicia eclesiástica que nos permitimos destacar al amparo
de las pruebas documentales correspondientes. A través de su santa visita nos ha dejado una pieza
erudita dentro de la literatura jurídica que forma parte de la jurisprudencia colonial piurana producida por
el fuero eclesiástico que indispensablemente debe figurar en los anales de la historia de esta región, por
que aquí la elaboró con su espíritu justo Baltasar Jaime y con alma de Juez la perpetuó mediante su
autógrafa.
         En verdad se trata de un documento singular que nutre la producción en las áreas de los
Derechos Civil y Canónico y agranda la obra que engendró en los hechos y en los espíritus el Obispo
Martínez a su paso por esta cálida tierra.
         De otro lado el documento generado hace más de 220 años, nos sirve para observar con claridad
meridiana la base moral del Obispo juzgador a fin de obrar con justedad en un asunto eclesiástico que
mediaban actos piadosos para ayudar a los necesitados y que otros jueces, sin espíritu justiciero, no
quisieron resolver.
         Con certeza afirmamos que Martínez Compañón en su visita excepcional actuó con toda
transparencia en defensa del bien común y la verdad legal, haciendo de la rectitud una prédica y de la
honradez un himno, virtudes que acrecientan su calidad de hombre justo. Su presencia física en Piura
enriquece la relación de personajes que la visitaron y han forjado su historia.

         CONCLUSIONES.-
1.-      LAS FUENTES.-
         El pasado colonial de esta región se encuentra inédito en los fondos archivísticos que preserva el
Archivo Regional de Piura y otros repositorios locales y de la capital del Perú, así como de España, cuya
divulgación es tarea de todos a fin de conocer las instituciones que nos gobernaron y los acaecimientos
significativos que se destacaron y se destacan en nuestra historia.
         Las fuentes consultadas para este trabajo están formadas por un conjunto de elementos
manuscritos y bibliográficos que nos documentan eficazmente a fin de presentar este ensayo con el
debido sustento.

2.-       LA SOCIEDAD COLONIAL PIURANA.-
          Obedeció a patrones establecidos por el imperio de la administración virreinal que se asentó en el
territorio andino en representación del rey de España. Esos patrones se advierten en los renglones social,
económico, político, militar, religioso y cultural.
          En orden de prelación estuvo el señorío que ejerció el poder dominante de la sociedad colonial
piurana a través de los medios de producción que detentó por intermedio de organizados agroindustriales,
ganaderos, comerciantes y transportistas que contaron con el respaldo de las autoridades de turno.
          Socialmente tenemos un ejemplo excepcional del señorío económico que está demostrado en la
persona del capitán general de Ayabaca, Don Manuel Gomes Zorrilla Velásquez y Tineo, descendiente
del maestre de campo, Don Vicente Gomes Zorrilla de la Gándara, oriundo de Almiñe (Castilla la Vieja) de
los reinos de España y la piurana María Velásquez y Tineo; quien tuvo en propiedad las haciendas
Jambur, Matalacas, Ocoto, Pichandur, Saconday e Yluncha. Este ejemplo de trabajo técnicamente
organizado y ejercido en el campo y la ciudad, en la costa y la sierra, por un empresario calificado de la
colonia, nos ha servido de base en la exposición que concluimos.

3.-     MODELO DE HACIENDA.-
        Está demostrado que en el territorio de las haciendas Jambur y Saconday se montaron empresas
organizadas con implementos y equipos modernos para la elaboración con calidad de aguardientes y
raspaduras de azúcar, artículos dedicados al comercio interno y externo; y, en la heredad de Ocoto se
ejerció la ganadería y se usó para la concentración de recuas utilizadas en el transporte de mercaderías y
objetos comerciables.
         Dicho transporte se hizo por caminos terrestres entre los pueblos de la costa y la sierra; también
con Paita mediante el puerto que se convirtió en la puerta principal de entrada al Perú y que unió la ruta
marítima entre nuestro país y Panamá, que fue inaugurada por Pizarro en 1528.
         Está demostrado, con veracidad documental, que Gomes Zorrilla desarrolló la actividad mercantil
en cuatro tiendas ubicadas en Piura dedicadas al expendio de productos nativos e importados, que
anualmente le dejaron ingentes utilidades.
         El testamento y codicilo de Manuel Gomes Zorrilla así como el inventario judicial de sus bienes
constituyen prueba elocuente para demostrar palmariamente su capacidad empresarial y sus amplias
relaciones sociales y comerciales en la región.

4.-      PERSONAL QUE OCUPÓ EL HACENDADO.-
         Está demostrado que los alquilos que trabajaron en las tierras de Jambur y Saconday vivieron en
ellas o sus alrededores, dando su fuerza laboral a cambio del ínfimo salario que les pagó el gamonal y
que no les alcanzó para subsistir digna y decorosamente ni menos para afrontar la pesada carga del pago
de tributos a favor del Rey.
         Está probado que los alquilos por su estado miserable de subsistencia tuvieron que hacer
préstamos a dicho gamonal que jamás pudieron cancelar. Esto significa que se perpetuó la relación
laboral en medios geográficos tan accidentados, como Ayabaca, con evidente beneficio para el
empresario mediante una barata mano de obra que fue hipotecada de por vida con adelantos salariales
impagables por que los alquilos nunca podían cubrir las necesidades elementales de su familia.
         Está acreditado que, en el S. XVIII, llegaron a las fincas rurales Jambur y Saconday esclavos para
ocuparse en labores cañeras, cotizados cada uno en el precio de 300 pesos, mientras que aquellos que
trabajaban en la costa en labores agrícolas de subsistencia o quehaceres domésticos en la ciudad, se
valuaban en 200 pesos por pieza.

5.-      LA IGLESIA EN EL ESTUDIO REALIZADO.-
         Está demostrado que la Iglesia Católica fue la única institución que respetó los derechos
espirituales de los negros a quienes sin distingo alguno con el mismo trato igualitario que dio a los
españoles, mixtos o indios, les administraba los sacramentos del bautismo y matrimonio; y, cuando
fallecían registraba sus defunciones. Está demostrado que la parroquia San Miguel de Piura organizó
cofradías de negros en estricto sentido de hermandad para realizar obras piadosas en favor de ellos
mismos y el prójimo.
         Está demostrado que los negros cuando tenían dueños automáticamente adquirían por adopción
de hecho el apellido de éstos y lo registraban en sus partidas bautismales, matrimoniales y de muertos.

6.-     JUSTICIA ORDINARIA.-
        Está demostrado en el proceso judicial sobre inventario de bienes que la muy lenta y enredada
administración de justicia ordinaria durante nueve años obstaculizó el cumplimiento de la última voluntad
de Gomes Zorrilla en claro beneficio de sus tres albaceas vinculados al señorío económico de la región.
        Está verificado con la tasación judicial de los bienes de Gomes Zorrilla, que su fortuna fue
superior a 50,000 pesos equivalentes en la década de 1770-79, a dos años de tributos cobrados por la
Caja Real de Piura, hecho significativo que por si solo habla en voz alta de la elevada posición socio-
económica del testador.

7.-      JUSTICIA ECLESIÁSTICA.-
         Está demostrado que los inventarios de bienes, por existir cláusula testamentaria con expresa
mención del testador de ocupar parte del valor de sus bienes en obras piadosas, desde su inicio el asunto
debió ser conocido por la justicia eclesiástica en cumplimiento de las leyes canónicas vigentes.
         Está demostrado que la Santa Visita que a esta ciudad el año 1777, hizo el Sr. Ministro Don
Pedro Joseph Buque, al conocer las causas sobre inventarios, no tomó una firme decisión jurídica sino
que simplemente se limitó a emitir un intrascendente proveído que en el fondo protegió a los tres albaceas
testamentarios para que sigan consumiendo la masa hereditaria en desobediencia al cumplimiento de la
última voluntad del testador y de los favorecidos con las obras piadosas. Está plenamente acreditado que
la Santa Visita de 1783, a cargo del Obispo de Trujillo, Dr. Baltasar Jaime Martínez Compañón, marcó un
hito en la Historia Social de Piura y en el caso del inventario de bienes en ejercicio de la majestad de la
justicia eclesiástica emitió un auto que es ejemplo de capacidad e idoneidad de un Juez entregado de
lleno a su noble causa.
         El expediente en comento nos otorga una página inédita que ilumina aún más la vida y obra del
Obispo Andariego que nos permite reconstruir, en mérito a las fuentes archivísticas consultadas, sus
cualidades de magistrado probo y labor tesonera dentro de la judicatura eclesiástica desarrollada en
Piura.

                                    LA CONDAMINE PASÓ POR SIERRA PIURANA
         Carlos María de La Condamine, fue miembro activo de la Real Academia de las Ciencias de
París. A no dudarlo es calificado científico francés del siglo XVIII, que benefició gratamente con su espíritu
académico los estudios geográficos del Perú colonial.
         Nació el 28 de Enero de 1701, en París y finó en su misma cuna el año 1774, el 17 de Enero, a
once días de cumplir 73 años de edad. En América y particularmente en el Perú su presencia tiene honda
gravitación cuando tratamos el tema de la historia geográfica de nuestro territorio.
         La historia de Piura lo recuerda debido a que pasó por la sierra piurana, alcanzando los pueblos
de Ayabaca y Huancabamba, en misión científica. Su periplo fue de Loja a Jaén en 1743, siguiendo el
camino incaico que unió Cusco con Quito.
         Matemático y viajero impenitente que labró para sí notables méritos. Después de abandonar la
carrera de las armas “entró como químico – ayudante de la Academia de Ciencias. Su asiduidad y sus
conocimientos le granjearon muy pronto una alta estimación, a la que debió el que se le designará para
formar parte de la Comisión que con Bouguer debía ir al Ecuador en 1736, para determinar la magnitud y
la figura de la tierra. En este viaje, que duró diez años, no mostró menos sagacidad que valor” (1).

         PRESENCIA DE LA CONDAMINE EN PERÚ.-
         Interesante es ocuparse de la presencia de La Condamine en el Perú, en su condición de
Diputado de la Real Academia de las Ciencias de Francia. En efecto al estudiarse la ciencia de la
geografía durante el período colonial se destaca “en el siglo XVIII el viaje de La Condamine – que habla
ya para Europa de la coca y de la quina -“ (2) cuyos experimentos, observaciones, estudios se registran
en su obra cumbre “Relación Abreviada de un viaje hecho por el interior de la América Meridional”, que
nos sirve de fuente basilar para efectuar esta referencia.
         Se tiene expresado que en 1731, hizo un viaje a Oriente, y a su regreso, arrastrado siempre por el
deseo de conocer nuevos países y de ampliar sus conocimientos, consiguió hacerse admitir en la
importante expedición que marchó al Perú para medir la longitud en el ecuador del arco de un grado del
meridiano” (3).
         La Condamine, hombre con mucha audacia y espíritu aventurero, en su condición de Diputado de
la Real Academia de las Ciencias de Francia, se embarca en el proyecto elaborado por la Academia de
Ciencias de Francia. Lo hizo “para averiguar definitivamente el tamaño y figura de la Tierra, y en 1736
partió, en unión de los académicos Bouguer y Godin, para el Perú. Duró diez años la expedición, llena de
peligros, sobresaltos y contrariedades, La Condamine, con su sangre fría y profundo conocimiento de la
psicología de los indios, supo vencer, no siendo el menor de ellos el motín popular de Cuenca, del Perú”
(4).
         Los académicos La Condamine, M. Boguer y M. Godin fueron acompañados en su misión
científica de medir los grados terrestres del Ecuador por los adjuntos M. José de Jussieu, M. Seniergues,
M. Verguin, M. de Morainville, M. Couplet.
         Conviene registrar que el científico parisino que nos ocupa, en su obra reseñada destaca que,
después de su partida de Tarqui, ocurrida el 11 de Mayo de 1743, hallándose distante a cinco leguas de
Cuenca, observó la primera referencia sobre actual territorio del Perú, afirmando:
         “Desde una montaña por la que pasé siguiendo el camino de Zaruma se ve Tumbes, puerto del
mar del Sur, donde los españoles hicieron su primer descenso, más debajo de la Línea, cuando la
conquista del Perú. Desde aquí comencé a alejarme propiamente del mar del Sur para atravesar de
Occidente a Oriente todo el continente de la América Meridional” (5).

        CAMINO DE LOXA A JAÉN.-
        “De Loxa a Jaén se atraviesan las últimas laderas de la cordillera. Todo el camino se hace a
través de bosques donde llueve todos los días durante once y algunas veces los doce meses del año; no
es posible conservar nada seco. Los cestos recubiertos de piel de todo, que son los cofres del país, se
pudren y exhalan un olor insoportable. Pasé por dos pueblos de los que no queda más que los nombres:
Loyola y Valladolid; uno y otro opulentos y poblados por españoles hace menos de un siglo, reducidos
hoy a dos aldehuelas de indios o de mestizos y cambiados de su primitivo emplazamiento.
        Hasta Jaén, que conserva el título de villa y que debiera ser la residencia del gobernador, no es
hoy otra cosa que un pueblo mediano. Lo mismo ha sucedido a la mayor parte de los pueblos del Perú
alejados del mar o muy desviados del gran camino de Cartagena a Lima. En esta ruta encontré muchos
ríos, que tuve que atravesar unos a nado, otros por puentes de la misma clase del que ya he descrito,
otros sobre almadías o balsas que se hacen de la misma orilla, con árboles de los que ha provisto la
Naturaleza a estos bosques. Estos ríos, reunidos, forman el Chinchipe, más ancho que el Sena en París.
Descendí por él en balsa cinco leguas, hasta Tomependa, ciudad india a la vista de Jaén, en sitio
agradable, en donde se encuentran tres grandes ríos. El Marañón es el de en medio”.
         Al respecto, es prudente puntualizar las noticias que ahora tenemos sobre los pueblos de Loyola
y Valladolid. Particularmente ubicamos una relacionada con este último que se menciona en la famosa
Descripción – Topográfica de la Provincia de Quito de la Compañía de Jesús, del sacerdote Mario Cicala,
S. I. producida en 1767.
         Por los documentos consultados sabemos hoy que dichos pueblos se ubican en territorio
ecuatoriano. En cuanto a Loyola existe pleno conocimiento que dentro de la geografía del Ecuador es un
río que está comprendido en el mapa de la provincia de Loja. Este río nace en el nudo de Sabanilla y es
afluente del Numbala que lo es a su vez del Chinchipe.
         Ahora viene Valladolid. Geográficamente hablando, también es un río de origen ecuatoriano, cuyo
“nombre lleva en su curso superior el río Chinchipe”. Así mismo es una parroquia ubicada en la provincia
de Loja, cantón de Calvas. A inicios del siglo XX, tuvo una población de 4 mil habitantes. El pueblo está
situado a 30 kilómetros de Loja y se levanta en la margen del río de Malacatos. Produce caña de azúcar,
plátanos, yucas, guinea y café. Tiene telégrafo y escuelas.
         Seguimos con Valladolid para insertar un interesante dato producido en 1767, apenas 24 años
posteriores del que nos otorga La Condamine, en 1743, para demostrar que éste en su tránsito andino
desde Loja para llegar a Jaén, por el célebre Camino de los Incas, conoció y pasó primero por Ayabaca y
después por Huancabamba. El dato en mención aparece en el capítulo “De la ciudad y región de
Ayabaca” que a la letra dice:
         “A poca distancia de seis a siete leguas, hacia abajo, desemboca otro grueso y caudaloso río, que
tiene su fuente en las montañas vecinas que circundan a la ciudad de Valladolid, descrita ya en otro lugar.
Desde esta nueva confluencia, el río de la Achira se vuelve formidable, ya que tanto el río Valladolid,
como el de Ayabaca son caudalosos y no muy fáciles de pasar por vados, por lo cual también en los
meses secos son casi invadeables y ofrecen grandes peligros para los viajes a caballo” (6).
         Bueno es concluir que Loyola y Valladolid, situados en la provincia de Loja, son ríos tributarios del
Chinchipe que desemboca en el Marañón. También apreciamos que en la cita analizada de La
Condamine, textualmente, está el río Chinchipe, sobre el cual existe la antigua descripción que sigue:
         “Río del Perú, que nace en la Cordillera del Cóndor (Ecuador, provincia de Loja), corre al Sur
Este, pasa por varios pueblos de la provincia de Jaén, recibe muchos afluentes y termina en la orilla
izquierda del Marañón, una milla debajo de la confluencia del Utcubamba. Curso 160 km. Sus afluentes
se llaman Molina, Palanda, Cotoyacu, Yambanuna, Palanuma, Numbala, Punchis, Isimanchi, Canchis,
Chitoyacu, San Francisco, Tabaconas, etc. desde este último es navegable” (7).
         Finalmente, La Condamine se refiere a la ciudad india denominada Tomependa, cuya población
se ubica en el Departamento de Cajamarca, provincia de Jaén, Distrito de Bellavista, “a los 5° 3’ 28” de
latitud Sur y 80° 56’ 34” de longitud Oeste del Meridiano de Greenvich, a 430 m. de altura, a la orilla
derecha del Amazonas y cerca de la confluencia de los ríos Chinchipe, que baja del Norte y de Chota, que
baja del Sur. Está situado en una hermosa llanura y tiene todas las ventajas e inconvenientes de los
pueblos de las montañas. El Marañón tiene en este punto una cascada que se llama el salto de Topenda;
es uno de los puertos del Marañón” (8).

         PUNTOS DE VISTA SOBRE LA DESCRIPCIÓN.-
         La Condamine titula su crónica “Relación Abreviada de un viaje hecho por el interior de la
América Meridional”, de apenas 132 páginas que, en la número 25, relata su apreciación personal del
“Camino de Loxa a Jaén”. El vocablo “Abreviada”, según el Diccionario de la Real Academia Española,
deriva de abreviar que significa hacer breve, acortar, reducir a menos tiempo o espacio. Acelerar,
apresurar. La citada Relación Abreviada en cuanto a su contenido nos hace comprender fácilmente que el
autor se excusa de hacer un relato minucioso y completo de sus impresiones oculares y sicológicas,
pueblos, ríos, caminos, hechos, etc. que halló mientras anduvo, desde su partida de Loja hasta llegar a
Jaén. En realidad se trata de un escrito lacónico y simplificado de lo que vio y escuchó en su largo
peregrinaje realizado al interior de América Meridional.
         El sentido abreviado de su aplaudida Relación explica el por qué no consideró dentro de ella
detalles someros de los ancestrales pueblos de Ayabaca y Huancabamba que conoció de visu y en 1802,
fueron exhaustivamente observados y descritos por Alejandro Von de Humboldt. Pero, lo que no se puede
negar es que estando dentro del camino Loja-Jaén, los pueblos de ubicación intermedia llamados
Ayabaca y Huancabamba fueron vistos y conocidos con sus propios ojos por La Condamine que para
abreviar su Relación los omitió por no tener vínculo directo y objetivo especial con su tópico investigado.
La omisión advertida de ninguna manera resta mérito que el sabio francés no haya dejado de admirar y
solazarse con el bello y atractivo paisaje de la sierra piurana que indudablemente deben figurar en las
poesías y escritos puramente literarios que dejó a la posterioridad el matemático francés.
         Cuando La Condamine se refiere a que “De Loxa a Jaén se atraviesan las últimas laderas de la
cordillera. Todo el camino se hace a través de bosques donde llueve todos los días durante los once y
algunas veces los doce meses del año”, es incuestionable se refiere a los andes piuranos, lo que nos
releva de mayores comentarios.
         El científico parisino relata su paso por los pueblos de Loyola y Valladolid, colindantes con
Ayabaca y de permanente intercambio material y cultural durante el siglo XVIII, lo que se confirma
mediante la descripción del religioso Cicala, que, igualmente, nos releva de mayores comentarios.
         Resulta evidente que los pueblos de Ayabaca y Huancabamba no estuvieron presentes en los
planes de estudio ni menos fueron materia de las inquietudes del sabio La Condamine. Por esta
circunstancia singular no hay razón atendible para que no hubieran sido consignados en Relación
Abreviada. La omisión reseñada de alguna manera afecta la investigación de la sierra piurana en cuanto a
la presencia y paso por los riscos ayabaquinos y huancabambinos del sabio francés.
         Por esta valedera razón, el científico francés obedeciendo al espíritu abreviado de resumir y
plasmar su viaje por América Meridional, que además fue específico para verificar las descripciones y
mapa sobre el Marañón, que ya habían realizado y elaborado los religiosos Acuña y Fritz, ni siquiera
consignó en su relato a los serranos asentamientos de Ayabaca y Huancabamba, lo que no quita se
considere, como en efecto consideramos, fueron conocidos por La Condamine en 1743.
         A mayor abundamiento, con hechos demostrados categóricamente advertimos que ni Ayabaca ni
Huancabamba aparecen consignados en la Carta del Curso del río Marañón que elaboró el científico
parisino y que corre en su mentada Relación Abreviada, de la que también se pasa a efectuar el
respectivo comentario.

         CARTA DEL CURSO DEL MARAÑÓN.-
         Para sustentar su trabajo científico La Condamine elaboró una carta del curso del Marañón o del
gran río de las Amazonas en su parte navegable desde Jaén de Bracamoros hasta su desembocadura y
que comprende la provincia de Quito y la costa de Guyana, desde Cabo Norte a Essequeré, que en la
parte inferior tiene la descripción siguiente:
         “Levantada en 1743 y 1744, con arreglo a las observaciones astronómicas de La Condamine, de
la Real Academia de Ciencias. Aumenta con el curso del Río Negro y otros detalles extractos de diversas
memorias e itinerarios manuscritos de viajeros modernos. Nota: este trazado con puntos del curso del río,
según la carta del P. Samuel Fritz, partiendo igualmente del meridiano de Jaén de Bracamoros, lugar más
notable hacia donde ha comenzado a describir el río”.
         Dentro de la citada carta observamos en su parte Oeste, que geográficamente presenta el suelo
peruano de Norte hacia el Sur, los pueblos de Tumbes, Cabo Blanco, Payta, Río de Colán, Piura,
Sechura. En la parte de la Cordillera se ubican los pueblos de Valladolid y Loyola, levantados dentro del
actual territorio del Ecuador.
         En 1802, llegó al Marañón el sabio alemán Humboldt, procedente de Loja, por el mismo itinerario
que siguió La Condamine a fin de mejorar el trabajo cartográfico que éste ejecutó en 1743. Se trata de un
valedero antecedente para ratificar que La Condamine pasó y conoció Ayabaca y Huancabamba.

         LA CONDAMINE PASÓ POR HUANCABAMBA.-
         Nos anima el deseo de llegar a la certeza que La Condamine, en 1743, para llegar a Jaén
procedente de Loja, por el andino y ancestral Camino de los Incas, inexcusablemente, pasó y conoció los
predios de Huancabamba que debido a justificadas razones abreviadas no consignó en su Relación.
         Víctor Wolfgang Von Hagen, en su notable obra Grandes Naturalistas de América: Alejandro Von
Humboldt, según cita del P. Ramírez Adrianzén, nos ampara en nuestro buen propósito al acotar:
“Humboldt estaba también muy atareado con sus trabajos cartográficos. Fueron éstos los que le
decidieron a hacer un viaje hasta la aldea de Jaén, en el Alto Amazonas. De allí había partido Charles
María de la Condamine en su célebre viaje por el Amazonas. Humboldt, provisto de un nuevo cronómetro
y decidido a perfeccionar el mapa de La Condamine resolvió hacer el viaje descendiendo las vertientes de
los Andes, empapadas por las lluvias, festinadas por árboles anónimos, inundadas por ríos tumultuosos,
con el fin de perfeccionar el mapa”.
         “En el mes de Agosto (1802) descendieron desde Loja en dirección Sureste para penetrar en el
tórrido valle del Amazonas. Era un mundo nuevo, diferente del desnudo páramo y de los llanos y los
bosques gigantescos del Orinoco. Aquí todo era agua: el agua corría, se vertía, salpicaba. Cada pulgada
de suelo estaba cubierta por un árbol, un arbusto o una enredadera, y los árboles cargados de parásitos,
cubrían de débiles raíces las innumerables cascadas y ríos. Los exploradores se vieron obligados a
cruzar el RÍO HUANCABAMBA, veintisiete veces, tan caprichoso era el camino”.
         “Llegamos al Río Chamaya, tributario del Marañón, en cuyas orillas como hongos en el bosque,
se alzaban las casas de la pequeña aldea de Jaén. Como Charles Marie de La Condamine antes que
ellos, hallaron balsas en la orilla del río y éstas impulsadas por indios, les llevaron a la Ciudad. Por fin
Humboldt se encontraba en el AMAZONAS” (9).
         La cita textual expuesta es concluyente para demostrar con claridad meridiana que Ayabaca y
Huancabamba tuvieron la grata presencia durante los siglos XVIII y XIX, de los sabios europeos La
Condamine y Humboldt. Los trabajos de investigación realizados por éstos han enriquecido la bibliografía
del Perú colonial.
         Por eso afirmamos con veracidad cristalina, inconfundible particularidad y esencial antecedente,
que en las biografías de los científicos francés y alemán se conjugan los viajes que, en 1743 y 1802,
hicieron de Loja a Jaén, primero La Condamine y después Humboldt, cuyo itinerario les obligó,
inexorablemente, a pasar por Ayabaca y Huancabamba antes de llegar a Jaén a realizar su trabajo
cartográfico sobre el Marañón.
         NOTAS.-
(1) Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano, Vol. XI, Págs. 473/4. Editado en Barcelona en 1892.
(2) Raúl Porras Barrenechea; Fuentes Históricas Peruanas, Pág. 354.
(3) Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana – Espasa, Editores, Tomo 14, Pág. 1047.
(4) Carlos María de La Condamine; Relación Abreviada de un viaje hecho por el interior de la América
Meridional, Pág. 1.
(5) Carlos María de La Condamine; Ob. Cit. Págs. 20/21.
(6) Mario Cicala, S. I.; Descripción Histórico – Topográfica de la Provincia de Quito de la Compañía de
Jesús, Pág. 555, Biblioteca Ecuatoriana “Aurelio Espinosa Polit” Instituto Geográfico Militar, Quito 1994.
(7) Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana – Espasa, Editores, Tomo 17, Pág. 513.
(8) Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana – Espasa, Editores, Tomo 62, Pág. 631.
(9)Miguel Justino Ramírez; Huancabamba: Su historia, Su Geografía, Su Folklore, Pág. 282.

                                   REFERENCIAS SOBRE AYABACA EN 1767
          Por el año 1767, el pueblo peruano ya ponía en marcha su proyecto de independizarse del yugo
español al que estuvo ligado desde 1532. Ocurrieron sucesivas conspiraciones que originaron rebeliones
para lograr nuestra ansiada libertad que se materializa en 1821, con clara y elocuente presencia de
Ayabaca. Cronológicamente, entre 1767 y 1821, hubo una distancia de 54 años. Pero los movimientos
libertarios por nuestro separatismo político se gestan desde 1780. Sólo por citar un ejemplo, señalamos el
encabezado por el Caudillo de la Revolución, Túpac Amaru.
          A la par con los movimientos separatistas, dentro de los cuales también dio su patriótico aporte el
pueblo de Ayabaca, hay otros hechos de nuestro pretérito que interesan a la sociedad actual. No
podemos ocultar que Ayabaca, en su condición de próspera ciudad serrana del Perú colonial y
republicano, por Ley de José de La Mar, de 11 de Enero de 1828, alcanzó el título de Villa. Pero, ahora
adquiere mayor importancia cultural y espiritual al abrirse el siglo XXI, por su condición de pueblo que
sustenta nuestro pasado incaico con obra imperecedera y paralelamente fomenta el patriotismo apoyado
en su situación geográfica de provincia fronteriza con el vecino país del Ecuador.
          Bajo esta incuestionable premisa, buscamos para encontrarnos con el alma del pueblo en su
expresión propia y a través de sus huellas humanas. Tratamos de hallarla y comunicarnos a viva voz con
ella a través de esta nota.

          LA FUENTE.-
          No puede haber mejor fuente para sentar referencias históricas sobre el ancestral pueblo de
Ayabaca durante 1767, que la registrada en la Descripción Histórico –Topográfica de la Provincia de Quito
de la Compañía de Jesús (1).
          Por aquella época Piura, eclesiásticamente hablando, dependió de la Real Cancillería y Diócesis
del Obispo Apostólico de Trujillo. Sin embargo conviene tener presente que “la Provincia de Quito de la
Compañía de Jesús extiende sus límites hasta Tomapenda y la mitad de los valles de Sechura, lo que
significa que la extensión de la Provincia comprende y abraza exactamente la mitad del vasto territorio y
gobierno de Piura. Límites que fueron asignados y establecidos en el año de 1745, cuando todos los
ciudadanos de aquella ciudad expresaron espontáneamente su voluntad de que la fundación de aquel
Colegio jesuita fuera encomendada a la Provincia de Quito, y no a Lima” (2).
          A propósito de la provincia andina de Ayabaca, que nos ocupa, se tiene precisado: “Ya en 1627,
figura como curato o parroquia principal, en la relación anexa a la carta que, el 18 de Mayo de dicho año,
dirigió a Felipe III el Obispo de Trujillo, Ilustrísimo Dr. Carlos Marcelo Corni; y, en la cuenta de tributos del
corregidor de Piura, Don Cristóbal Guerreros (1762), aparece con un rendimiento de 2322 pesos, sólo
inferior al que en conjunto produjeron los pueblos de Huancabamba, Sóndor y Huarmaca” (3).

         TEXTO DE LA DESCRIPCIÓN.-
         La descripción, conceptualmente, significa describir una cosa o representarla gráficamente.
También se entiende como definición somera, narración o relato (4). No cabe la menor duda que al
referirse el concepto a narración estamos dentro de un género literario, toda vez que la narración, a
manera de crónica como la que nos ocupa, tiene uso especial dentro de la investigación histórica que
ahora aprovechamos para presentar una estampa de Ayabaca durante 1767. Teniendo en cuenta la
singular importancia que actualmente tiene tal descripción, para conocer con amplitud originales
antecedentes propios del Siglo XVIII, correspondiente a la centenaria provincia de Ayabaca, pasamos a
insertarla a continuación.
         “De la ciudad y región de Ayabaca. Siguiendo la vuelta hacia Tramontana, se encuentra la gran
tierra de los indios Ayabaca, situada entre dos ríos, en el comienzo del arenoso valle de Piura, viajando
desde la ciudad de Loxa hacia Piura y Lima, y distante veinte leguas de Piura, por hallarse no muy lejos
de la cordillera de montañas. El curato es de buenas rentas”.
         “La región de Ayabaca es muy feraz en toda clase de granos, legumbres, maíz, carne y frutas de
toda variedad. Todos la llaman la tierra de las bendiciones, por la abundancia que hay en aquella región
de todo lo que se relaciona con la comida y el vestido, ya que se recoge allí el algodón hilado, blanco,
acanalado y otros colores naturales, en tal cantidad, que si no se ve no se cree”.
         “A poca distancia de la tierra de Ayabaca, los dos ríos provenientes de las montañas se juntan en
uno y lo convierten en invadeable y navegable. Allí toma el nombre de río de la Achira (Chira,
agregamos), famoso y célebre en aquellas regiones americanas, tanto por la salutífera delicadeza y
límpida calidad de sus aguas, cuanto por el singular, ubérrimo y fecundo aprovechamiento que se hace de
ellas en ambas orillas, hasta su desembocadura en el mar”.
         “A distancia de seis a siete leguas, hacia abajo, desemboca otro grueso y caudaloso río, que tiene
su fuente en las montañas vecinas que circundan a la ciudad de Valladolid, descrita ya en otro lugar.
Desde esta nueva confluencia, el río de la Achira se vuelve formidable, ya que tanto el río de Valladolid,
como el de Ayabaca son caudalosos y no muy fáciles de pasar por vados, por lo cual también en los
meses secos son casi invadeables y ofrecen grandes peligros para los viajeros a caballo”.
         “Así mismo, recorriendo siempre por sus faldas la cordillera de las montañas, desde Ayabaca
hasta el pequeño territorio de Gonzanamá habitado sólo por indios, último límite del vasto territorio de
Piura y al mismo tiempo, principio del famoso Valle; confinando Gonzanamá con Tumbes, amplísima
región de la vastísima gobernación de Guayaquil, se ven unas dilatadísimas llanuras que van a terminar
en la costa del Mar Pacífico, hacia Occidente, y que se extienden de Levante a Poniente cuarenta leguas
y del norte austro, hasta la ciudad de Paita, treinta y seis y más leguas. En aquellas arenosas llanuras no
hay otro poblado que Cariamanga, distante veinte leguas de Piura y a similar distancia de Paita. Aquí los
padres Betlemitas del Hospital de Piura tienen una muy grande y productiva propiedad, que les da
pingues rentas. Los cabritos de aquella posesión, así como los corderos, son de delicadísimo sabor,
alabado por todos los viajeros”.

        COMENTARIOS A LA DESCRIPCIÓN.-
        Después de realizada una simple lectura de la sabrosa y documentada descripción colonial sobre
la región de Ayabaca en 1767, nos es posible con nuestra sencilla opinión elaborar el cuadro que
contiene nuestras propias y personales apreciaciones.
        A continuación presentamos ese cuadro que consta de nueve puntos debidamente resumidos.
Ellos abarcan la región de Ayabaca, el territorio andino, tributos, economía sólida, tierra de bendiciones,
producción, agua, límites, ciudad y región.

1.– LA REGIÓN DE AYABACA.
         Está ubicada al norte del Perú, comprendida geográficamente en el mapa departamental de
Piura, dentro de cuya jurisdicción se asentó “la Provincia de Quito de la Compañía de Jesús”, durante la
colonia.
         Es bueno agregar que durante la colonia y en la república, en tiempo mayor de 450 años,
Ayabaca, administrativa, económica y políticamente, ha estado y está ligada al centralismo piurano el que
a su vez estuvo y sigue ligado al limeño. Por ende el centralismo directo e indirecto ha impedido e impide
a la provincia serrana su desarrollo integral con negativas consecuencias para toda su población.
         Para sus logros, la provincia de Ayabaca necesita con urgencia y de inmediato un gobierno
regional con autonomía administrativa y económica que propicie un efectivo desarrollo material, intelectual
y moral de cara al siglo XXI.
2. – TERRITORIO ANDINO.
        Dentro el territorio andino norteño se asentó lo que el cronista denomina “los indios Ayabaca”. El
asentamiento está cercano a la cordillera de montañas. La ciudad se ubica “distante veinte leguas de
Piura”.

3. – TRIBUTOS.
Durante la colonia, Ayabaca fue un pueblo próspero que, para 1762, tuvo un rendimiento de 2322 pesos
anuales por concepto de tributos y cinco años después, en 1767, se confirma que “El curato es de
buenas rentas”.
          Necesitamos ratificar lo expuesto a inicios de la colonia, fines del Siglo XVI, afirmando que “el
repartimiento de Ayabaca que posee en encomienda Diego Vaca de Sotomayor tiene 237 indios
tributarios y 698 personas reducidos en un pueblo llamado Nuestra Señora del Pilar” (5), que de acuerdo
con el calendario del Santoral mariano y cristiano la colectividad católica celebra su fiesta religiosa el 13
de Octubre, (6) día en el cual Ayabaca recuerda a su amo el SEÑOR CAUTIVO, Patrón del Pueblo.
          Respecto al patronímico del pueblo es bueno recordar para este caso que, conforme a las normas
administrativas de la colonia, el nombre ancestral fue precedido de otro extraído del santoral, llamándose
en este caso “Nuestra Señora del Pilar de Ayabaca”. Se trata del nombre compuesto como se identificó
durante la colonia a la andina ciudad de este Departamento.

4. -ECONOMÍA SÓLIDA.
       La región de Ayabaca, durante la colonia, tuvo una economía sólida que descansó en la actividad
agropecuaria: agricultura y ganadería. Por esta razón se afirma que “Ayabaca es muy feraz en toda clase
de granos, legumbres, maíz, carne y frutas de toda variedad”.

5. -TIERRA DE BENDICIONES.
        Por sus bondades, en la crónica precedente, a la región de Ayabaca, asentamiento católico por
antonomasia, se le dio el calificativo de “la tierra de las bendiciones”. La naturaleza es prodiga con esta
nuestra tierra serrana, tal como se confirma en 1767, al señalarse “la abundancia que hay en aquella
región de todo lo que se relaciona con la comida y el vestido”.
        Así mismo, es conveniente agregar que en el cielo y tierra de Ayabaca además de las
bendiciones objetivamente observamos la belleza natural que es la sombra de Dios sobre el universo
ayabaquino.

6. -PRODUCCIÓN.
        El cultivo del algodón formó parte del renglón económico ayabaquino, pues esta actividad
agropecuaria permitió una rápida comercialización del algodonero en forma directa con los pueblos
vecinos. También se manufacturó la fibra de origen vegetal a través del “hilado, blanco, acanalado y otros
colores naturales, en tal cantidad, que si no se ve no se cree”.
        Pareciera fantasía la frase precedente registrada el Siglo XVIII, pero las narraciones que hemos
consultado, entre ellas las de los sabios europeos Humboldt y Raimondi, producidas a inicios y en la
segunda mitad del siglo XIX, confirman los comentarios objetivos sobre la riqueza que la naturaleza le ha
prodigado a la región de Ayabaca.

7. -AGUA.
        El líquido elemento es básico para los quehaceres de carácter agrícola y pecuario y además para
el desarrollo de la actividad humana. En Ayabaca se destaca, en el campo hidrológico, la presencia de
dos ríos cuyas aguas se utilizaron por los hacendados y comuneros para hacer producir la tierra con
resultados óptimos.
        El cronista dieciochesco, que nos ocupa, relata que en la tierra de Ayabaca hay “dos ríos
provenientes de las montañas que se juntan en uno y lo convierten en invadeable y navegable”. Esos ríos
se llamaron “Achira”, hoy “Chira” y “Valladolid”.
        Singular es la referencia respecto al nombre del “otro grueso y caudaloso río, que tiene su fuente
en las montañas vecinas que circundan a la ciudad de Valladolid”. La referencia es suficiente para
convencernos del agua permanente que tuvieron las tierras de Ayabaca que con su gente trabajadora
lograron formar riqueza lícita para el cotidiano sustento de la población.
        A propósito ¿Qué información tenemos sobre el río “Achira?. Afortunadamente hemos encontrado
materiales bibliográficos elaborados a fines del siglo XIX, y publicados a inicios del fenecido XX. Por eso
afirmamos que, geográficamente, Achira o Chira es un “río de las Repúblicas del Ecuador y Perú. El río
Catamayo, que nace en el centro de la llanura de su nombre, la más extensa y casi única que existe en la
provincia ecuatoriana de Loja, toma el rumbo SSO, después de haberse unido con el Guayabal, cuya
dirección conserva poco más o menos hasta la frontera del Perú; pero desde la confluencia del río Macará
cambia su nombre en el de Achira, y se dirige por Sullana a la bahía de Paita, a donde llega casi sin agua
a unos 20 kilómetros al Norte, proveyendo de agua abundante, por medio de su acueducto, a la ciudad de
Paita” (7 ).
          Cuando abordamos el estudio referente a la geografía del Perú, particularmente aspectos
hidrográficos, nos informamos que el río Chira “nace en la cordillera territorial de la República del
Ecuador, en las lagunas de Mamayoco y Huaringas, recibe en su largo curso numerosos afluentes. Limita
las provincias de Ayabaca y Payta y; desemboca en el Pacífico a los 83° 26’ 4” latitud Sur” (8).
          Seguimos abundando en información respecto al río Chira “el más caudaloso de nuestra costa,
navegable en época de creciente por embarcaciones menores. Nace en el Ecuador con el nombre de
Catamayo que conserva hasta su confluencia con el Macará, es decir, hasta la línea divisoria entre el
Ecuador y el Perú; y recibe el nombre de Chira desde la indicada confluencia, en que empieza su curso
por territorio peruano.
          Su más lejano origen está en el nudo de Loja, o sea en las alturas de Yangana; gargantas que se
extienden, entre Yangana y Amalusa, sobre laberintos de montes que, enlazando las cordilleras de Santa
Rosa y de Zamora, concurren con otros infinitos a la formación del citado nudo. Baja con escaso caudal
todavía, de las alturas mencionadas; corre de sur a norte, hasta las cercanías de Catacocha; toma allí
rumbo hacia el S. O.; sigue entre los montes del Pindo y del Huato o Santa Gertrudis; recibe por la
derecha el Casanga, que baja de Huanchanama; desciende entre las cadenas de Celica y Pandomine, al
término de las cuales engruesa, por la izquierda, con las aguas del Macará, Calvas y Espíndola;
confluencia que se realiza seis leguas (33 y 1/2 kilómetros) más abajo de la hacienda La Tina; allí
repetimos sobre la propia frontera Perú-ecuatoriana, toma el nombre de CHIRA” (9).
          Respecto a la ciudad de Valladolid que cita el cronista Mario Cicala, tenemos noticia cierta que
fue citada por el científico francés Carlos María de la Condamine en su viaje de estudio que hizo de Loja
a Jaén el año 1743. Se trata desde el punto de vista hidrológico de un río “que en su curso superior lleva
el río Chinchipe” (Ecuador). Geográficamente es una ciudad que aún existía hasta inicios del siglo XX,
dentro de la provincia de Loja (Ecuador).

8. - LÍMITES.
         De alguna manera hay que entender en la crónica los límites que establece el cronista. Hay
constancia en la crónica que en las faldas de Ayabaca se levanta “la cordillera de montañas” que llega
“hasta el pequeño territorio de Gonzanamá”; por la costa confina con Tumbes y “otro poblado de
Cariamanga”.
         Geográficamente, Cariamanga ahora es un pueblo ecuatoriano fronterizo con el Perú. Ubicado en
la “provincia de Loja, cabecera del Cantón de Calvas, al pie del cerro de Avabaca. Ha decaído de su
importancia antigua, pues fue capital de la provincia de Zarza, y era lugar poblado por la tribu de su
nombre antes de la conquista española” (10).

9. - CIUDAD Y REGIÓN DE AYABACA.
         El cronista con buen criterio ubicó dentro del Capítulo XIII, Título IV, punto 3, su descripción “de la
ciudad y región de Ayabaca”, realizada en 1767, para dejar a la posterioridad un renglón de oro que
enriquece las páginas de la geografía e historia de la provincia andina de este Departamento.
         Ayabaca, primera provincia andina del Departamento de Piura, creada por Ley de 30 de Marzo de
1861, con fundamento de su pretérito hispano y pre hispano, espera con esperanzas del gobierno central
la pronta expedición de disposiciones legales y económicas que haga posible su inmediato desarrollo
integral a fin de brindar toda su energía humana para que, con sentido patriótico, se canalice debidamente
por el conducto democrático que nos lleve a conquistar el engrandecimiento de los valores espirituales del
Perú en estos inicios del siglo XXI.
         NOTAS.-
(1)Mario Cicala, S. I. Descripción Histórico - Topográfica de la Provincia de Quito de la Compañía de
Jesús, página 555. Biblioteca Ecuatoriana “Aurelio Espinosa Polit” Instituto Geográfico Militar. Quito 1994.
(2)Mario Cicala, S. I. Obra Citada, página 531.
(3)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico. ETC. del Departamento de
Piura, página 94.
(4)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, Tomo II, Página 646.
(5)Miguel Justino Ramírez; Homenaje de Piura al VI CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL, Página 15.
(6)Gran Diccionario Enciclopédico Océano, Tomo 15, nos dice: Pilar, Nuestra Señora del Santuario
mariano en la ciudad española de Zaragoza, en el que se venera la columna de mármol (que sustenta
una pequeña imagen de María) sobre la que, según la tradición, se apareció a Santiago el Mayor.
Festividad: 12 de Octubre. Si lo expuesto fuera poco la Asociación Librería Editorial Salesiana en su
Almanaque que edita anualmente el día 12 de Octubre lo consagra a: “Nuestra Señora del Pilar”,
respetando el Santoral mariano.
(7)Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana Espasa, tomo 2, página 768.
(8)Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana Espasa, tomo 17, página 542.
(9)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, páginas 287/88.
(10)Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana Espasa, tomo 11, página 922.

                                  AYABACA: EL DIEZMO EN 1780
         Bajo el rigor del documento indiano, nos proponemos registrar una estampa de la historia colonial
de Ayabaca, a fin de contribuir a difundir parte de la grandeza de sus expresiones culturales que se
agrupan en el tema histórico de nuestra región.
         Bueno es abundar que Ayabaca tuvo una prestancia social dentro de la vida del coloniaje por sus
manifiestos signos exteriores de riqueza que tuvieron en la tierra su mejor exponente, tal como está
registrado innumerosos testimonios que preserva el Archivo Regional de Piura.

          CENTENARIA PROVINCIA.-
          La centenaria provincia de Ayabaca no cuenta con una monografía que respalde la amplitud de
su frondoso y exquisito pretérito para que de esta manera se difunda regional y nacionalmente, en todo el
sentido del vocablo, sus ayeres llenos de gloria que han proyectado la esperanza de un mañana mejor.
Sólo así se contribuirá positivamente a formar la identidad regional y conciencia histórica del poblador
ayabaquino.
          Sabiendo su pasado, el pueblo de Ayabaca abrigará con mayor esperanza un mañana mejor para
sus habitantes que conociendo la realidad de lo que fueron y son, con justa causa sueñan encontrarse
con un futuro diferente al de ayer y hoy. Los foráneos llegarán a la ciudad de Ayabaca y sus alrededores a
visitar su paisaje natural, a encontrarse con la tierra de sus antepasados, a conocer una fracción del Perú
milenario a través de Aypate, a ratificar su vocación católica en la Iglesia del Señor Cautivo.
          De alguna manera, los turistas con su visita quedarán encandilados frente a la belleza andina, las
ruinas incaicas, los Caminos Incaicos con miras a reconstruirse y ser declarados Patrimonio de la
Humanidad, la fe católica que concentra el Señor Cautivo de Ayabaca, tierra andina de las bendiciones
del Todopoderoso, en una palabra todo lo que el hombre actual necesita para renovar su espíritu. Viendo
estas maravillas los viajeros regresarán a su tierra de origen a contar lo que vieron y oyeron y recomendar
a sus paisanos que vengan a conocer lo nuestro.
          Los extranjeros que lleguen al corazón de la tierra brava de Ayabaca, en el teatro de los hechos,
comulgarán con las veraces noticias que en páginas escogidas han dejado para siempre viajeros
inmortales. Dentro de ellos están Cieza de León, Garcilaso de la Vega, Cicala, Humboldt, Zavala y
Raimondi. Estos extranjeros anónimos muy lejos llevarán sus gratos comentarios sobre los riscos de esta
región que darán honra y prestigio al suelo andino que hicieron nuestros mayores y cuya obra pionera
ahora, mañana y siempre deben continuar desarrollando sus hijos.

         LA VOZ AYABACA.-
         No es propósito nuestro registrar un estudio lingüístico sobre la voz Ayabaca o Ayavaca, como lo
ha hecho el intelectual ayabaquino Florencio de la Sierra, en su breve estudio interpretativo sobre el
vocablo que nos ocupa.
         Nosotros estamos en una dirección histórica para revalorizar el espíritu del poblador ayabaquino
que necesita de mucho aliento anímico y apoyo moral en todo sentido. Conocido es ampliamente que
“Ayabaca antes era Aypate, o al revés, y según la toponimia quechua Ayabaca es santuario de la muerte,
y Aypate pueblo de embajadores”.
         Queremos en esta oportunidad presentar a los embajadores ayabaquinos, anónimos hombres
que durante siglos con su ardua labor en bien de los suyos se han perpetuado en el alma colectiva andina
inmortalizándose en el santuario de la muerte.
         En este santuario que forma el monumento que proyecta el progreso integral de Ayabaca le
rendimos a este pueblo milenario del Perú, nuestro leal y permanente homenaje. Así mismo respeto y
admiración como lo hicieron nuestros mayores a quienes hoy secundamos en tan grata tarea.
         De esta manera, el pueblo de Ayabaca registra con tinta indeleble ricas páginas que forman su
Libro de Oro para que lea la posterioridad su pasado histórico excepcional. Ahora en esta nota tratamos
de recoger una minúscula parte de esas ricas páginas. Tal recojo lo hacemos a partir de un documento
inédito de origen administrativo generado en Ayabaca en 1780, que contiene información cierta que
ahora resulta muy interesante para el asunto que comentamos en relación con el diezmo.
          EL DIEZMO EN AYABACA.-
          Fue el diezmo una institución jurídica hispanoamericana que la conquista española instaló en el
Perú colonizado. Mucho se ha escrito alrededor del diezmo colonial para demostrar la condición social de
nuestro indio, sumiso durante tres siglos a la Corona.
          Sabemos que “el diezmo era la obligación general de entregar la décima parte de los productos
de la tierra o de cualquier otra industria y beneficio para el sostenimiento del culto católico y de los
ministros de la Iglesia. La cuestión del pago de diezmos por parte de los naturales fue materia de un largo
debate en el que se plantearon opiniones y dictámenes contradictorios y mientras no fue resuelto, los
indios siguieron pagando los diezmos”.
          “El argumento para su cobro fue la necesidad de atender a los gastos que demandaba el culto, el
pago de congrua y la edificación de iglesias. Los diezmos fueron suprimidos legalmente a raíz de la
sublevación de Túpac Amaru, aunque en la práctica continuaron vigentes hasta mediados del siglo XIX,
ya dentro de la República” (1).
          La fe católica tuvo durante la colonia una profunda raíz cristiana que desarrolló un arduo trabajo
para la catequización de los nativos y de alguna manera tiene relación con la vida administrativa colonial
en nuestro pueblo serrano de Ayabaca.
          Por eso categóricamente afirmamos que Ayabaca tiene presencia colonial en el renglón del
diezmo que ahora tratamos de reconstruir teniendo como fuente referencial un documento inédito que
preserva el Archivo Regional de Piura, datado el 13 de Junio de 1780, mientras ocurría en el Cusco la
rebelión de Túpac Amaru, que nos permite revivir interesantes datos sobre la sociedad ayabaquina tres
años antes de la visita pastoral del Obispo de Trujillo del Perú, Baltasar Jaime Martínez Compañón,
ocurrida en 1783, con paso por Ayabaca.
          Se refiere el inédito documento manuscrito al diezmo que aportó la colectividad andina a fin de
apoyar la obra evangelizadora realizada por los pastores cristianos que fueron designados para trabajar
en Ayabaca.
          A propósito de diezmo conviene ilustrarnos al respecto. “En su concepto numérico se refiere a la
décima parte de alguna cosa. En Derecho, el diez por ciento que era pagado al rey o al Erario público por
el tráfico de mercaderías llegadas a los puertos. En el aspecto eclesiástico es el décimo de los frutos que
era pagado a la Iglesias en tiempos antiguos y antes de crearse el presupuesto de culto y clero. Los
diezmos eclesiásticos fueron reales, personales y mixtos (2).
          NOTAS.-
(1)Fernando Silva Santisteban; Historia del Perú, Perú Colonial Tomo II, Págs. 28 y 29.
(2)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, Tomo II, Pág. 715.

        EL MANUSCRITO.-
        Su título del documento archivístico, que ahora analizamos, reza así: “Cuenta y Razón Jurada de
las Especies recogidas, repartidas al fiado, entregadas y demás gastos relativos al DIEZMO
correspondiente al partido de Ayabaca, desde el año pasado hasta el presente por el día de la notificación
del Remate de él celebrado en Don Juan Samaniego, representado por Esteban Ullaure, Mayordomo
Andrés Andino y los señores Mayorales” (1).
        El documento minuciosamente registra el nombre de las personas, lugar de su residencia y
aportes que se hicieron durante 1779 y 1780 por concepto de diezmo.

         PODER PARA RECAUDAR EL DIEZMO.-
         Tenemos a la vista el manuscrito que se dató en Ayabaca el 13 de Junio de 1780. Está firmado
por Salvador Herrera quien a nombre del Capitán Espinosa de los Monteros deja constancia que recauda
 los productos del Diezmo correspondientes al citado pueblo de Ayabaca.
         Consideramos de vital importancia difundir el texto del manuscrito en comento, cuyo cuerpo literal
es el siguiente: “Digo yo Don Salvador de Herrera, vecino del pueblo de Ayabaca que por el poder que me
tiene conferido el Capitán, Don Gregorio Xavier Espinosa de los Monteros, para la RECAUDACIÓN DE
LOS PRODUCTOS DEL DIEZMO del Partido de este dicho pueblo, tengo recibido de don Bartolomé de
Galbes apoderado de Don Juan Samaniego, todo lo mencionado en este a saber:
         Primeramente ochenta y nueve fanegas y ocho almudes de maíz de a doce almudes inclusive en
ellas. Veinticinco fanegas de maíz apolillado y dos fanegas y dos almudes de podrido más cuarenta y
siete fanegas once almudes de trigo de a doce almudes.
         Así mismo incluso dos fanegas con tamo, mal limpiados, más doce almudes de papas pequeñas
de semilla. Más seis almudes de Albergas. Más cuatro pesos de Raspaduras Revenidas y cinco reales y
medio de Raspaduras inservibles. Más veintiocho frascos de Agua Ardiente de a dos Botellas.
         Más quince quesos, diez de a medio y cinco de a real. Más ciento cincuenta y tres quesos. Y
cuarenta almudes de trigo que constan en el apunte de los rezagos. Más nueve fanegas y nueve almudes
de maíz. Dieciocho frascos y media Botella de Agua Ardiente.
         Tres reales de raspaduras y quince quesos. Constan estas cuatro partidas en el apunte de lo
fiado; Y finalmente Dieciséis pesos cinco reales que existen en dos Arrieros y un peón como consta en el
apunte de gastos ynpendidos y por que conste ser verdad lo contenido en este lo firmé en dicho pueblo,
13 de Junio de 1780. Firmado: Salvador Herrera”.

        OTRO DOCUMENTO.-
        Se refiere a la razón y cuenta de gastos realizados en la administración del Diezmo, perteneciente
al pueblo de Ayabaca y del Distrito. Su texto manuscrito se inserta a renglón seguido.
        “Primeramente 30 pesos 2 reales que se insumieron en los repetidos y diferentes fletes de
conducción del maíz al citado Pueblo.
        Ytem. 12 pesos que así mismo causaron los fletes del trigo.
        Ytem. 4 reales por el flete y conducción de las papas.
        Ytem. 4 reales de los fletes de albergas y trigo
        Ytem. 2 pesos 5 reales del flete y conducción de raspaduras y azúcar.
        Todo esto da un total de gastos ascendente a 45 pesos con 7 reales.

        DISTRITO DE CHALACO.-
        La razón que al respecto se emite, tiene el original texto que a continuación se inserta.
        “No dándose cuenta de lo respectivo al Pueblo de Chalaco y de Distrito comprehendido en este
Diezmo, sin embargo de tener gastados en él, la cantidad de ciento cuarenta y seis pesos cuatro reales
por mano y cuenta de aquel Mayordomo conformándose con ella el Capitán Don Gregorio Xavier
Espinosa de los Monteros, que no se me han pagado, y no tengo apercibido un grano de dicho Chalaco.
        Y esta cuenta no queda cumplida y menos finalizada en aquella parte de cargo y descargo, tanto
por no haber aclarádose la venta de los efectos remitidos a esta Ciudad ni recogido de im… pues se dice
suspendió la entrega, (con no entera facultad dicho Don Gregorio, que no fiando de mi pública honradez
como por no estar declarado lo que le debe pagar los ante dichos, y en todo lo demás va cierta y
verdadera que juro por Dios Nuestro Señor y esta señal de Cruz Salvo yerro de pluma o suma. Piura y de
Junio 23 de 1780. Firmado: Bartolomé Galbes.
        Tenemos a la vista otro manuscrito inédito que lleva por título: “Razón de los indios que viven en
mi Doctrina y en la Hacienda de Silaguá”, emitido en San Fernando de Chalaco, a 2 días del mes de
Febrero de 1797, por José Félix Navarrete y Blanco.

          REDUCCIONES Y PUEBLOS DE INDIOS.-
          De acuerdo con las leyes coloniales los indios debieron ser favorecidos y amparados por las
justicias eclesiásticas y seculares. Por razones legales, sociales y cristianas el aborigen encontró en la
institución de la Iglesia legítimo amparo a su persona.
          Aparece en el documento materia de estudio todos los pueblos cercanos a la ciudad de Ayabaca,
comprendidos hasta ahora dentro de la geografía de la provincia andina, que en la colonia formaron las
reducciones o pueblos de indios que obligatoriamente hicieron efectivos sus tributos y aportes.
          Los nativos fueron reducidos para que hicieran obras públicas y de policía, pero previamente
debieron incorporarse al cristianismo y saber ser hombres. Pero además “eligiesen entre sí alcaldes y
alguaciles, con asistencia y confirmación del corregidor, que administrasen justicia y ante quien pidiesen
sus agravios y querellas, quedando la superintendencia y apelación de todo al corregidor del partido” (2).
          Dentro de ellos podemos mencionar a Ambasal, Arreipite, Ayabaca, Ayabaca la Vieja, Chalaco,
Chinchimpampa, Chocán, Chonta, Gualambi, Gualcarrumi, Guamba, Guallos, Luncha, Marmas,
Panaguero, Pingola, Pitec, Samanga, Santa Rosa, Sicacate, Sochabamba, Tacalpo, Tibingate, Totoras,
Yanchalá, Yanta, Yantuma.
          Hubo un padrón de contribuyentes por cada reducción o pueblo de indios. Se elaboró en forma
ordenada, consignando el nombre completo de cada contribuyente, ya sea como soltero o jefe de familia,
señalando el lugar de su residencia, o lo que ahora se llama domicilio fiscal. También se registró el
número de miembros de cada familia y su aporte en dinero o especies.

         LOS CONTRIBUYENTES.-
         Cientos fueron los contribuyentes del diezmo afincados en el pueblo de Ayabaca, Ayabaca la
Vieja y los pueblos de su contorno que dieron dinero y productos agropecuarios propios de la zona
andina. Tales productos fueron aguardiente, albergas, azúcar, maíz, papa, quesos, trigo.
         Las contribuciones de Ayabaca las hicieron Juana Carguachinchay, Andrés Neira, Manuel
Chininin, Ubaldo Neira, Pedro Regalado, Punumache, Manuel Timoteo, Victoriano Llanallaco, Laureano
Umbo, Francisco Campos, Alfonso Campos, Eulalio Cango y Esteban Amanon.
         Siguen Ambrosio Aniceto, Pedro Culquicondor, Ventura Roña, Domingo Roña, Francisco Tocto,
Antonio Palacios, Anastasio Chininin, Florentino Huamán, Pedro Altuna, Manuel Tocto y Francisco
Seminario.
         En Ayabaca la Vieja, el cuadro de ayabaquinos que contribuyen a formar el Diezmo, lo integran
Pablo Pintado y Nicolás Campoberde. Nicacia Ruiz e Ignacio Pintado. Victoriano Jiménez, Manuel Vera
Matos, José Campoberde, Francisco Mayo, Miguel Abad, Margarita Castillo, Juan Jiménez, Narciso y
Miguel Gonzáles, Eusebio Herrera.
         Los contribuyentes citados mediante sus aportes individuales totalizaron “la cantidad de
quinientos cuatro almudes de trigo, de los cuales se rebajan 155, que se han entregado al ante dicho
Apoderado Don Salvador Herrera y quedando satisfecho el cargo de recogimiento ante dicho de
quinientos cuatro. Hallo el aumento de sesenta y cinco Almudes; o por lo que medido de los medios en
este efecto no hay merma alguna y con el arreglo de una y Chistiana íntegra lo hemos manifestado
llegado todo, con lo que queda cumplido el Cargo de este” (3).
         A propósito de Ayabaca la Vieja, pueblo distinto a la ciudad de Ayabaca, que antes hemos citado
con sus contribuyentes, también se le conoce como Ayabaca Viejo y al respecto se ha dicho:
         “No lejos de la ciudad actual, en la chacra denominada de Ayabaca Viejo, existen restos de la
ciudad primitiva, correspondiente a la época incaica. En esta región vivían tribus autóctonas que, sin
formar un estado político, en la estricta acepción de la palabra, se habían establecido en lugares fijos y
fundado pueblos, practicaban las artes de la paz y practicaban alianzas toda vez que eran amenazadas
por un peligro exterior, sometiéndose a jefes comunes, que eran como capitanes de esa especie de
federación” (4).
         Formaron el elenco de contribuyentes de Ambasal, los tributarios Gerónimo Tomapasca, Andrés
Andino, la viuda Paula Santiago Rimaicuna, Mariano Orrego, Francisco Culquicondor, Juan Guerrero,
Gervasio Culquicondor, Antonio Tacuri, Juan Saavedra. Juan, Mariano, Hermenegildo y Remigio Orrego,
Lorenzo Bernal, Pedro García y otros.
         Tenemos una referencia temprana sobre Ambasal considerado como “chacra y caserío del distrito
de Ayabaca. El caserío, en 1860, tenía ya 156 habitantes. La chacra poseída en arrendamiento por don
Juan P. Cunya, paga actualmente diez soles de contribución” (5).
         Sicacate, fue un asiento muy pobre, pues tiene apenas cinco nativos en el padrón del DIEZMO,
que registran su contribución. Ellos son Jacinto Chuquihuanca, Domingo Chamba, José Huamán,
Ambrosio y Jacinto Guachillo. Por su parte el pueblo de Pite apenas se anota en la contribución Manuel
Ullaure, como también Yantuma con su contribuyente Feliciano Pataseño.
         El asiento de Marmas, en su contribución, se anota con Gregorio Núñez, Mariano Ríos, Manuel
Berrú, Petrona Oviedo, José Bances y Bricio Jiménez. La pobreza en Arreipite se demuestra con la
presencia de apenas 7 nativos que contribuyen a incrementar el diezmo en Ayabaca. Ellos fueron Lorenzo
Nonajulca, Manuel con su hijo Esteban Flores, Manuel Cunya, Baltasar Flores, Juan Liviapoma y Andrés
Nonajulca.
         Larga es la lista de contribuyentes donde aparecen los moradores de Chocán. Juan Sarango y
Bernardo Poma, Rufina Julca, Felipe Chamba, Pelayo Andino, Francisco Culquicondor, Manuela
Carguahulca, Justo y Nicolás Julca, Juan Yamuca, L, Maldonado y otros tantos. Anastasio Chamba,
Eusebio Julca, Agustín Bernal, Ambrosio Umbo, Ambrosio Acaro y su entenado Rafael Guaman y Tomás
Yangua. Rafael Yangua y Francisca Brana, Gabriel Julca, Manuel Sarango, Pedro Julca y su madre,
Miguel Julca y Antonio Culquicondor, Nicolás Tocto, Juan Julca y Andrés Alambay, Santiago Nonajulca y
su suegra, Sebastián Liviapoma, Juan Julca y su entenada; Clemente Julca y Narciso Acaro, Felipe
Chuquirima y Carlos Villalba.
         Los chócanos no hicieron aportes en efectos sino pecuniario que luego fue transferido al
encargado de recaudar el diezmo. Ahora nos vamos a referir a Samanga que registra contribuyentes con
efectos que se les dio su valor en dinero. Ellos fueron Alberto Sánchez, Ignacio Guallanay y Sebastián
Salas, Laureano Ramos, Carlos Chinchay, Pedro Ramos, Andrés Sánchez, Miguel Guayanay, Justa y
José Guayanay. Sus aportes sumados totalizan 40 pesos por concepto de diezmo.
         Ponemos punto final a este tópico destacando que los diezmos referidos en el original documento
archivístico, que ha sido materia de análisis, se enlazan con el común de Nuestra Señora del Pilar de
Ayabaca que en su seno tuvo reducidos indios Guayacundos y que fueron sometidos al dominio y
administración del Rey de España.
         NOTAS.-
(1)Archivo de la Iglesia Catedral de San Miguel de Piura; Documentos Eclesiásticos del Siglo XVIII.
(2)Anne Marie Hocquenghem, Los Guayacundos de Caxas y la Sierra Piurana Siglos XV y XVI.
(3)Archivo de la Iglesia Catedral de San Miguel de Piura; Documentos Eclesiásticos del Siglo XVIII.
(4)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura, Volumen I, página 91.
(5)Germán Leguía y Martínez; Obra Citada, página 34.




                                         CAP Í TULO IV


                              EL RASTRO DE HUMBOLDT EN AYABACA
        Desde los primeros años de la colonia, nuestra Señora del Pilar de Ayabaca, es una ciudad con
patronímico vernacular antecedido del nombre virginal consagrado en el Santuario mariano por la Iglesia
Católica, Apostólica y Romana, en señal nítida que en este núcleo urbano se unió el nativo pueblo
ayabaquino con la fe cristiana y se produjo la simbiosis con los hombres venidos por mar desde Europa.

        AYABACA EN 1802. -
        La riqueza de su territorio congregó en su suelo a los colonizadores que afincados en la cresta
andina hicieron producir la tierra a la manera europea, desplazando las formas ancestrales. La producción
la perfeccionaron a través de organizaciones empresariales que en 1802, registraba un cuadro de 32
haciendas conducidas por españoles.
         Diecinueve años antes de la declaración de nuestra independencia política se registra la llegada
del célebre sabio alemán Alejandro de Humboldt, cuyas huellas dejadas hacen dos siglos ahora tratamos
de rescatar para la posterioridad y límpidamente se aprecien durante el presente milenio que hemos
empezado a vivir. Hoy pasados más de 200 años de este acontecimiento comprobamos que el rastro
dejado por el ilustre germano es indeleble y se mantiene intacto a través de su obra. Al evocarlo
reivindicamos un hecho significativo dentro del historial ayabaquino.
         El berlinés gozó ampliamente con todo lo que sus sentidos captaron en este suelo y cielo
serranos. Cómo no vamos a exaltar la genial figura del científico que le dedicó al pueblo de Ayabaca su
precioso tiempo, invalorable inteligencia y el producto de su observación y análisis. Sus denodados
esfuerzos que desplegó en estos predios los englobó en su aporte valioso para la investigación de las
ciencias naturales en nuestra región; y, especialmente nos dejó datos de primera mano que permiten
reconstruir arqueológicamente los yacimientos de Aypate (Ayabaca) y Chulucanas (Huancabamba).
         Realmente los aportes de Humboldt constituyen para el pueblo de Ayabaca una singular fuente
auxiliar de la historia. Recordamos con agrado que el 2 de Agosto de 1802 Alejandro de Humboldt,
procedente de la sierra ecuatoriana, llegó a la ciudad de Ayabaca. Días después pasó a Huancabamba.
No bajó a la costa piurana toda vez que su fontanal de estudio, principalmente, fue la cordillera peruana.

        AYPATE EN LA VISIÓN DE HUMBOLDT.-
        Antes de pisar suelo ayabaquino estuvo en Lucarque. El naturalista germano registró en su diario,
preciosa información que ahora presentamos textualmente con sus mismas palabras:
        "Dos leguas al norte de Ayabaca las ruinas de un palacio de los Incas en Socchabamba sobre un
terreno algo desigual, los fundamentos de una casa de 140 pies de largo con catorce departamentos del
mismo tamaño... Ayabaca está hecha para dar una idea ventajosa del Perú.
        Se ve ahí todos oficios, el doble de habitantes que en Loja, señoras bien puestas... El cura Don
Herrera de Arequipa (5000 pesos de rentas), su ayudante un monje de Chile, grande como un Patagón
con una barba de cuatro pulgadas, Doña Úrsula Saavedra la Diezmera con su larga hija doña Juana
donde tuvimos un baile, Doña Teresa Altuna, una vieja coqueta, enfardada con almidón, que se quejaba
por que se le dejaba con las ganas, mucha nobleza en Ruanas y pies desnudos. Alrededor de Ayabaca
muchos colibrís" (1).

          EXCEPCIONALES APRECIACIONES DE HUMBOLDT.-
          De las excepcionales apreciaciones de Humboldt que registró a su paso por nuestros riscos
andinos se infieren las premisas que siguen:
a) Situó a dos leguas de Ayabaca las ruinas de Aypate que las denominó "palacio de los Incas de
Socchabamba" e hizo esta descripción: "Al este de Aypate está situada sobre la Cordillera una planicie
llamada la plaza del Inga, con ruinas de un palacio y de todo un pueblo Peruano. Se ha encontrado
muchos ídolos tallados de una madera que se petrifica con el agua. He visto uno en Olleros, una cabeza
inmensa, un pequeño cuerpo y dos manos apoyadas sobre el vientre, el resto del cuerpo. Termina como
en las columnas termales o cariátides".
          Parecería que Humboldt estuvo en Aypate en pleno amanecer del siglo XIX, o caso contrario muy
cerca de las ruinas. In situ o cercanamente, el investigador alemán dejó para la ciencia arqueológica
apreciaciones objetivas que hoy las utilizan positivamente los investigadores sociales.
b) La evidencia que estuvo en Aypate se expresaría por las medidas que ofrece Humboldt de la casa
incaica así como el total de los departamentos existentes en el palacio y las apreciaciones personales
sobre las ruinas y los ceramios que él vio y observó a través del sentido visual.
          I para no quedarnos en la duda que dicha descripción pudiera corresponder a otro sitio
arqueológico, el mismo sabio nos aclara cuando dice: "Este palacio, al este de Aypate está ciertamente
situado en el camino que va de la Azuay a Cajamarca y quizás al Cuzco y donde se encuentran
numerosos vestigios desde Chulucanas". Se refería al camino de los incas usado en ese entonces y aún
después por los viajeros, comerciantes, turistas y estudiosos que visitaban los pueblos cordilleranos.
          A fin de acreditar la cercanía que hay entre Olleros y Aypate, lugares ayabaquinos estudiados por
el científico de Berlín, nos valemos de la descripción emitida por Mario Polía, que nos precisa: "Para llegar
al Cerro de Aypate hay que cruzar el valle, pasar por la quebrada de Mangas, cruzando el río, y escalar
un complejo de alturas que dividen el valle casi por mitad. Al otro lado queda el valle de Cujaca, de clima
templado durante todo el año... Desde la cumbre del mirador de Aypate pueden controlarse los valles de
Cujaca y Olleros y las cuestas que bajan de Ayabaca, gozándose así un ángulo visual de 180º" (2).
c) Es una sentencia poética que alienta el devenir histórico de los pueblos ayabaquinos, la que estampó
en su diario el barón alemán: "Ayabaca está hecha para dar una idea ventajosa del Perú".
          Su interpretación fácilmente expresiva nos demuestra que el genio germano al ingresar a territorio
peruano su primer impacto que recibió fue la presencia del encantador paisaje de Ayabaca que ante sus
ojos lo embriagó de alegría por toda su vida y vio en estos riscos al Perú prehispánico a través de sus
ruinas petrificadas que minuciosamente nos da a conocer; y, al Perú colonial que encontró en la andina
ciudad ocupada en parte por españoles con espíritu de trabajo que mantenían costumbres del viejo
mundo muy distintas a las del hombre autóctono que él comprobó ocularmente.
          En su diario el viajero dejó expresada la preeminencia del Perú por tener dentro de su geografía
los encantadores sitios de Ayabaca. Aquí encontró un paraíso expresado en su paisaje natural, su
excepcional flora y su exquisita fauna. Quedó deslumbrado con la belleza y canto de los colibrís. Los
cerros vestidos de verdor le fascinaron y con su fina sensibilidad percibió de ellos el eco de su música
petrificada.
          Los ríos, los valles cálidos y profundos, las montañas y toda la cordillera que guarda su riqueza
mineral, hasta hoy inexplorada, que A. V. Humboldt halló en la geografía ayabaquina fueron parte de sus
atractivos que en señal de manifiesta algarabía, hasta bailó en la casa de la Diezmera Doña Úrsula
Saavedra.
d) Impactó en el espíritu del germano la calidad humana de los moradores ayabaquinos que lo trataron
con espíritu amiguero y lo agasajaron en reconocimiento a su encomiable empresa en bien del progreso
de las ciencias naturales. Quedó encantado contemplando "señoras bien puestas", la realización de todos
los oficios en la ciudad despertaron su atención, pues era un pueblo próspero social y económicamente
dentro del virreinato peruano.
e) Para medir la prestancia de Ayabaca el visitante ilustre hizo uso de la comparación expresiva
afirmando que tenía el doble de habitantes de Loja. Había llegado a su núcleo urbano que lo impresionó
hondamente como lo tiene expuesto con toda elocuencia.
          ¿Qué pasó en el transcurso de los años? Ayabaca en la República no creció en la medida que lo
hizo en el virreinato. Por el contrario se registra un retroceso en su desarrollo social durante el siglo XIX,
que se acentuó durante toda la centuria número veinte. Hay tarea al respecto muy ardua por averiguar en
el frondoso campo de la investigación científica a fin de proponer categóricamente las mejoras a obtener
con miras a lograr un real y efectivo beneficio de nuestros pueblos serranos.

         ESTADA DE HUMBOLDT EN AYABACA.-
         Tres días estuvo en Ayabaca el berlinés Humboldt llenándose el espíritu con su medio geográfico
y percibiendo el aroma y perfume de su exquisito ambiente. El día 5, estando en la hacienda de Olleros,
en plena estación invernal, vio unas aves muy lindas. Son de Olleros que le cantan al invierno, se llaman
Trupiales y Tordo Negro; despertaron en la inquietud del germano toda su curiosidad frente a una
naturaleza tan prodigiosa que era todo un paraíso.
         Quedó cautivado con Olleros, colindante con el cerro Aypate, el eximio naturalista. Luego hizo
una breve excursión por el valle de Cutaco recreando su visión inquieta que lo fascinaba por lo
desconocido, al extremo que lleno de asombro en el corazón de estos parajes expresó: "¡Quizás el valle
más profundo del mundo con 700 toesas, por debajo de las montañas que lo rodean!".
         Advertimos que una toesa, medida longitudinal de la época, equivalía a 1 m. 949 mm, casi dos
metros, lo que significa que la profundidad que lo asombró fue de 1,400 metros. Puntualiza el germano
que con su comitiva siguió a Gualtaquillo, por los valles impresionantes del río Parcochaca, Santa Rosa y
Aranza que afectuosamente calificó de "muy cálidos, pero llenos de la Godoya".
         Relata el acucioso investigador alemán que cerca de Yanta observó en los bordes científicos del
Río Santa Rosa, las ruinas bastante conservadas de un palacio de los Incas. ¿Se trató de algún tambo
incaico cercano a Aypate?

         OBSERVACIONES DE HUMBOLDT.-
         Practicó las observaciones que su capacidad le planteaban respecto a las fuentes del Río Quiroz;
sobre la latitud y longitud en Gualtaquillo, usando para este trabajo científico una choza aislada.
         Los estudios astronómicos en este medio los multiplicó efectuando "observaciones de inclinación
para determinar bien el punto donde la inclinación magnética es = 0". Sembremos lecciones para el
futuro, fue una de sus permanentes prédicas que nosotros estamos obligados a cultivar a fin de lograr
cosechas positivas que nutran el desarrollo espiritual de nuestra región andina floreciente hasta el
incanato y luego abandonada hace 500 años, con la esperanza de una posibilidad.
         A partir del testimonio directo, objetivo y veraz emitido por Alejandro de Humboldt en el mismo
terreno de Ayabaca, hacemos una reflexión sobre nuestro pretérito y examinamos con cuidado la valía
que le confirió el científico alemán y que nosotros jamás hemos estimado en su real dimensión
constructiva, pero que ahora nos comprometemos a revalorar dentro de su actual marco histórico para
plantear su futuro con prosperidad material y espiritual.
         Meditemos serenamente y concluimos demostrando que hay mucho por hacer en los predios de
la historia ayabaquina. En verdad es poquísimo lo realizado. Por eso invocamos que se extiendan las
fronteras sobre el estudio histórico de Ayabaca para llenar un visible vacío y así a la vista de los
resultados poder demostrar que existió un rico ayer que hoy es necesario y perentorio recuperar a fin de
alimentar espiritualmente nuestro presente y vigorizar el mañana para que sea mejor con trabajo
próspero.
         Sólo una profunda reflexión sustentada en la verdad histórica nos va a permitir descubrir y
presentar asuntos inherentes a los pretéritos ayabaquinos, evaluar su origen y conocer su significado en
el contexto de la historia regional. I todo esto, incuestionablemente, para ubicar el camino de nuestro
desarrollo integral y por ende mejorar en los campos manual e intelectual.
         La singular manera de tener una óptima cosecha será sembrando una buena lección para el
futuro cuyo mensaje debemos difundir con profunda atención y devoción a fin de llegar a formar los
espíritus selectos que forjen la patria nueva que anhelamos en este suelo tomando como base el sueño y
la acción de nuestros ancestros.
         Con este motivo no sólo debemos destacar la perseverancia virtuosa y actividad intelectiva que
impregnó Humboldt, hace más de dos siglos, a su paso por Ayabaca, enriqueciendo con su talento las
páginas de la historia peruana sino también seguir su digno ejemplo mediante trabajo tesonero y
constructivo.
         NOTAS.-
(1)Manuel Vegas Vélez; Humboldt en el Perú, Pág. 17.
(2)Mario Polía Meconi; Las Ruinas de Aypate, Págs. 13 y 15.

                                     LA SIERRA AYABAQUINA EN LA INDEPENDENCIA
         Desde tiempos inmemoriales la patria de Ayabaca y Piura es única. I esa unicidad en el contexto
americano los convierte en la histórica expresión de la costa y sierra del Perú que, en los ámbitos político
y social, buscan un mañana mejor que, por los caminos de la justicia y democracia, material y
espiritualmente hablando, eleve a sus habitantes en nuestro continente.
         ¿Qué pensaron nuestros antepasados sobre el término patria? La patria para el habitante del
Perú Antiguo fue “todo su mundo mágico religioso, plagado de misterios, preguntas sin resolver, logros
sucesivos que le dejaban mucho camino a la imaginación y a la fuerza que ellos debían hacer prevalecer,
era esa patria bella, de tierras fértiles que le daba el alimento de cada día, ese conjunto de conocimientos
en astronomía que lo llevaban a contemplar las estrellas y al mismo tiempo predecir su recorrido y la
influencia en sus cosechas, era el conjunto de cánticos y rituales aprendidos de sus antepasados”. Aypate
fue la patria de los ayabaquinos por que en ese aposento mágico religioso desentrañaron los misterios de
su vida y renovaron sus fuerzas materiales y espirituales para el desarrollo de su colectividad ancestral.
         Por eso no es aventurado decir que en el tiempo Ayabaca y Piura caminan afanosamente unidos
en la infatigable búsqueda que les permita encontrar la ruta que les señala su derrotero promisor y por
esa ruta tienen que llegar al logro de objetivos superiores. Ambos pueblos están unidos por lazos
geográficos, históricos, sociales y culturales que los identifica y unifica. Con este motivo ahora vamos a
recordar que bajo el sello de nuestra patria ayabaquinos y piuranos tuvieron y tienen un común destino:
Su libertad política que da origen al nacimiento de la República.
         Afortunadamente esos lazos siempre se orientaron y se orientan armoniosamente en la
exploración para ubicar el sendero que a ambos los lleve a su pleno desarrollo material y espiritual. A ese
desarrollo que como pueblos civilizados tienen legítimo derecho dentro del ordenamiento social
establecido legalmente.
         Los primeros momentos del Perú español y durante casi tres centurias registran al ancestral
pueblo de Ayabaca profundamente ligado al de Piura, en el aspecto eminentemente político con la
presencia de importantes instituciones jurídicas hispanoamericanas, la creación de ciudades, los repartos,
instauración de cabildos, corregimientos, encomiendas, doctrinas, reducciones y pueblos de indios,
composiciones de tierras, etc. I a propósito llegado el momento emancipador ambos lucharon por su
libertad política que con esfuerzo colectivo y concierto de voluntades la lograron en 1821 y luego
establecieron su autonomía gubernamental mediante la instalación del flamante Estado Peruano que, a
partir del 28 de Julio, se desenvolvió con sus propias leyes y ordenamiento jurídico del Perú, para el Perú
y con el Perú.
         Ayabaca a través de su extenso suelo geográfico expresó fervorosamente su decisión de
pronunciarse por nuestra independencia política. Si bien es cierto no hay documentos directos que nos
den la evidencia sobre la declaración de su libertad política, también es cierto que hay testimonios
indirectos que anuncian su participación en el separatismo del yugo español que en Piura tuvo lugar el 4
de Enero de 1821, en acto público que congregó a la población en el templo de San Francisco.
         AYABACA EN EL CONTEXTO DE PIURA.-
         Usando los términos que registra el acta capitular que contiene la fundación de la actual Piura,
levantada en su emplazamiento de El Chilcal, ocurrido el 15 de Agosto de 1588, hay certeza que
mediante dicha acta se establecen las extensiones y términos de la ciudad que fueron materia de
posesión y que comprendieron el territorio de Ayabaca. Veamos la cita:
          “… tomó en todos sus terrenos y jurisdicción que son desde el pueblo y Valle de Pacora y
Jayanca, por la parte y términos de los Valles que dicen de Trujillo y de allí subiendo a la sierra de
Penachí, Salas y Huarmaca y Huancabamba, Provincia de Cajas y AYABACA, que confinan con términos
de Jaén y Loja, y a Poechos, Marcavelica y Motupe (Amotape), Máncora y Pariña, Tumbes y Solana,
hasta dar la costa de este mar del Sur…” (1).
         Las composiciones de tierras realizadas en Ayabaca durante los años 1595/96, 1645 y 1714,
trajeron consigo la organización de las encomiendas y pueblos que con profundo sentido religioso dieron
fondo y forma a la economía colonial ayabaquina mediante una próspera actividad agropecuaria.
         Para 1816, cinco años antes del grito libertario, está asentada la Parroquia de Nuestra Señora del
Pilar de Ayabaca de la que se dijo: “Tiene una Iglesia parroquial; 1 en el anexo de Chocán y 1 Capilla en
el de Suyo. 22 leguas de longitud y 18 de latitud. 6,265 almas. Sírvenla 4 Ministros sagrados, 5
sacristanes y 4 músicos de coro. 3,300 pesos de congrua. Era Cura Párroco Pedro Patiño” (2).
         NOTAS.-
(1)Maestros Primarios de la Región (1947); Monografía de la Provincia de Piura, Pág. 54, Ediciones de la
Universidad Técnica de Piura 1965.
(2)Miguel Justino Ramírez; Homenaje de Piura al VI CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL, Pág. 28.


          AYABACA APOYA INDEPENDENCIA DE PIURA Y LOJA.-
          Tenemos absoluta veracidad que Ayabaca muy atento al acontecer libertario desde antes de
Enero de 1821 empezó apoyando y secundando a Piura en tan singular actividad patriótica y luego a Loja
para materializar la anhelada libertad política. El análisis lo hacemos bajo la óptica del trabajo realizado
por el célebre historiador ayabaquino Manuel Vegas Castillo, basándose en el hallazgo de un expediente
judicial de la época separatista con valiosa y original información (1).
          Manuel Vegas, valgan verdades, sacó de lo inédito manuscritos que revelan la presencia en suelo
ayabaquino del patriota piurano José López Merino divulgando el patriótico mensaje independentista que
nos separó del yugo peninsular.
          Con espíritu acucioso, para no dejar la más mínima duda sobre sus aciertos en la averiguación de
la verdad histórica, Manuel Vegas nos entrega otra prueba respecto al patriotismo de López Merino. Se
trata nada menos que del testimonio directo y personal emitido por el Gobernador Político Militar, don
Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, perpetuado a fojas 120/121 de los actuados judiciales analizados y
cronológicamente datados en Piura el 21 de Octubre.
         Para una real difusión de las ideas libertarias en Piura, transcribimos las expresiones de
Seminario. Veámoslas: "Es verdad que en el día cuatro de Enero del ochocientos veintiuno, -López- fue
uno de los concurrentes en la Junta de este Pueblo que hizo en el Convento de San Francisco, de esta
Ciudad para abrir un Pliego de la intendencia de Trujillo que lo fue entonces, y proclamar Nuestra
Independencia que disfrutamos y también es verdad fue así mismo uno de los concurrentes al tiempo que
desarmé en aquel día cuatro al Batallón del Rey, que se hallaba sobre las Armas; ...siendo también
evidente que cuando se halló en la Ciudad de Loja, me escribió unas Cartas comunicándome los
movimientos del Ejército enemigos contra esta Ciudad que nunca se verificaron".
         El ciudadano Seminario nos respalda para afirmar en este escrito las premisas que siguen:
1º) López Merino el citado día 4 concurrió al Convento San Francisco, en calidad de cabildante a "la Junta
de este Pueblo" para presenciar la abertura del pliego remitido por el Marqués de Torre Tagle y luego
proclamar nuestra independencia política en acto solemnísimo e imperecedero.
2º)López Merino después de producido el grito libertario, obligado por circunstancias expresamente
acotadas por Diéguez, se trasladó a Loja (Ecuador), luego de pasar por Ayabaca, antes de Octubre de
1821, desde cuya ciudad epistolarmente alertó a Seminario sobre movimientos realistas que se
preparaban contra la ciudad de Piura.
3°) No cabe la menor duda que el patriota José López aprovechó su breve estada en Ayabaca para
difundir ante los notables de este pueblo los principios y alcances del credo que enarboló el movimiento
separatista peruano y por cuya razón los convenció para que den su apoyo, por que era importante
además de indispensable.
         Siguen las aportaciones al esclarecimiento de nuestra libertad política a través del hallazgo
documental de Vegas Castillo. Se trata de la declaración del ayabaquino don Manuel Acha, quien depone
en Ayabaca, el 18 de Octubre de 1821, ante el teniente gobernador don Pedro Calle. Aquí está lo
registrado literalmente:
         "Que habiéndosele ocasionado viaje a la Ciudad de Loja, se encontró con D. José López con
quien se contrajo íntimamente y en todas las conversaciones que él hubo descubrió ser un sujeto decidido
al Sistema Patriótico; y que también le consta, por haber sido el Declarante Conductor, que ha remitido
por su mano muchas cartas al Señor D. Gerónimo Seminario, en las que le ha noticiado de todos los
movimientos de los enemigos de la Patria; y que también con su llegada a esta Ciudad oyó decir de
Público y Notorio que el referido D. José López había sido uno de los que estaba insinuando a todos los
habitantes de esa Ciudad a que jurasen la Patria...".
         Sólidas e inéditas pruebas llenas de veracidad inobjetable son basilares para enunciar nuevos
hechos de las independencias de Piura y Loja a través del inquieto y diligente espíritu procero de López
Merino. Corroborando la línea de investigación trazada por el historiador Vegas Castillo, a la vista de la
testimonial de fojas 110, prestada por Acha fluyen verdades históricas insoslayables que abonan el mejor
estudio y comprensión del tema. Aquí están nuestros comentarios:
1) Desterrado López de su patria, en el vecino país del Ecuador mantuvo invariable su apego decidido al
Sistema Patriótico.
2)Está probado que López en su exilio evidenció que mantuvo latente su honda preocupación por la
vigencia de nuestro separatismo y desde su destierro escribió a Diéguez avisándole todo cuanto se
planeaba en contra del flamante pueblo libertado el 4 de Enero de 1821, a fin de que la decisión patriótica
tomada por éste se mantenga inalterable.
3)López contagiado por su vocación independentista que se había nutrido con la experiencia de Piura y
considerando que el Ecuador también era afectado por la dominación española, en clara muestra de
gratitud a la hospitalidad brindada por Loja alentó a sus habitantes para "que jurasen la Patria".
4) Plenamente está demostrado que Manuel Acha en su condición de patriota ayabaquino fue conductor
de correspondencia entre los patriotas de Ayabaca y Piura. También está acreditado que mantuvo
permanente comunicación con Gerónimo Seminario sobre los avances propios de la acción separatista
del yugo dominante que se organizaron con espíritu libertador tanto en Piura cuanto en Ayabaca.
5) Tanto el Teniente Gobernador Pedro Calle, cuanto el ciudadano Manuel Acha, vecinos de Ayabaca,
fueron convictos y confesos partidarios de nuestra independencia pues se registran con aportes
pecuniarios para incrementar los fondos económicos destinados a nuestra libertad.
         Si lo expuesto fuera poco a la luz de la prueba escrita se ha probado en forma fehaciente que “en
Ayabaca el teniente gobernador Pedro Calle y Pío Garrido colaboraron con dinero para la recluta al
mando de José María Ramos y Castillo” (2).
         Raimundo Tineo, es otro peruano, de nuestra serranía ayabaquina, que sumó su testimonio
personalísimo a fojas 111, de la causa penal de marras, coadyuvando la declaración de su coterráneo
Acha.
         Textualmente ante la autoridad judicial ayabaquina expresó lo siguiente: "Que... en la Ciudad de
Loja... encontró a todos los vecinos con el ente de Jurar la Patria, lo que se verificó a instancias y
persuasiones de D. José López; y que sabe y le consta que el dicho López para que se verificase la Jura
se comprometió con todos ellos ofreciéndoles su persona y dinero, y firmar con ellos el Acta de la
Independencia, como en efecto se verificó inmediatamente en virtud de lo que les había prometido; y que
a pocos días de haber pasado esto se asoció del Declarante y se vino a este Pueblo, en donde ha dado
las más evidentes pruebas de su Patriotismo, como lo acredita el viaje que hizo a Cariamanga en
Compañía de Don Manuel Acha y Don José María Peña, luego que supieron que Gonzáles marchaba
para apoderarse de la Ciudad de Loja".
         De otro lado es necesario dejar constancia que la participación de José López en los sucesos
emancipatorios de Piura y Loja, en su momento, fueron del dominio público. I del documento insertado a
fojas 111, del memorado expediente, nuestra opinión está en el renglón que sigue:
1º) López Merino participó activamente e influyó en la conciencia cívica del poblador lojano para "Jurar la
Patria".
2º López Merino, se ha llegado a demostrar, otorgó su apoyo ideológico a la independencia política de
Loja y además le prestó su colaboración económica.
3º)López Merino en la ciudad de Cariamanga (Ecuador) también infundió sus ideales libertarios, como así
mismo lo hizo en Ayabaca, contando en esta ciudad con la amistad y apoyo incondicional de sus amigos
ayabaquinos Manuel Acha, José María Peña, Raimundo Tineo, entre otros.
         Oficialmente está evidenciada la directa presencia de López Merino en el histórico acto de Jura de
la Independencia de Loja, según se desprende de la certificación otorgada por la Sala Capitular de la
antigua ciudad ecuatoriana, que pasamos a reproducir:
         “El suplicante - López Merino - desde que vino de Piura a esta Ciudad, se ha manejado
decorosamente según su rango (...): No se le ha notado exceso en lo moral ni en lo político (...); pero
luego que se juró la Independencia de esta ciudad, firmó la Acta que celebramos en público como consta
de ella”.
        De esta glosa categóricamente queda demostrado que López Merino con su espíritu
revolucionario contagió a los vecinos ecuatorianos para declarar su libertad.
        López Merino dejó huella imborrable de su permanente preocupación y opción por la
Emancipación de los pueblos americanos subyugados durante tres siglos por la dominación española.
López Merino con su ejemplar espíritu patriótico que no tuvo fronteras impregnó en los actos separatistas
acciones morales y lecciones cívicas que la historia de Piura jamás podrá olvidar.
        No podemos dejar de reseñar que la inquieta personalidad de Vegas Castillo, con su
perseverante constancia por recuperar y aquilatar la vigencia de nuestros personajes, nos entregó hace
47 años la imagen fresca y lozana del conspicuo líder de la Independencia Política de Piura, el Síndico
Procurador López Merino a quien siempre lo debe recordar Ayabaca y Loja.
        Expresamos gratamente que Vegas Castillo, honrando a la tierra de su nacimiento, Ayabaca,
descubrió y contribuyó con fuentes inéditas a conocer novedosos hechos vinculados a la gesta libertaria
que nos ocupa, lo que se aplaude y se reconoce públicamente.
        NOTAS.-
(1) Juan G. Paz Velásquez; Manuel Vegas Castillo: La Independencia de Piura, inédito.
(2)Miguel Arturo Seminario Ojeda; Piura y la Independencia, Pág. 135.

         AYABACA EN LA INDEPENDENCIA.-
         Las investigaciones históricas realizadas alrededor de papeles no conocidos que traen hechos
nuevos sobre el tema en comento, nos convencen para afirmar que los partidos de Ayabaca y todos sus
poblados, bajo la dirección de sus cabildos de naturales, estuvieron presentes en el grito de nuestra
emancipación. Las evidencias documentales existen en archivos piuranos, de Trujillo y Lima y además las
encontramos en serias fuentes bibliográficas que nos permiten abordar el tema con la exigencia del rigor
científico.
         Según manuscrito que tenemos a la vista aparece que el Marqués de Torre Tagle con fecha 14
de Mayo de 1821, desde Trujillo se dirige al Gobernador Político de Piura, expresándole: “Con esta fecha
me contesta el gobernador eclesiástico que oficia al vicario de Piura, para que los curas se franqueen a la
exhibición del empréstito forzoso, que se les ha asignado con arreglo a sus intereses, para sostén de
aquella tropa…”. (1).
         Leemos en la razón evacuada a continuación de la epístola glosada los nombres de los pueblos
prestatarios, en el orden siguiente: Ayabaca con 4,000 pesos, la más alta cantidad equivalente al 50% del
préstamo serrano; siguen Frías con 1,000 pesos; Huancabamba 1,000 pesos; Sóndor 500 pesos;
Cumbicus 1,000 pesos; Huarmaca 200 pesos; Chalaco 100 pesos; Congoña 200 pesos.
         Aparece, igualmente, en la razón comentada, que el monto total prestado llegó a 14,600 pesos.
De este monto los pueblos de la sierra piurana prestaron 8,000 para sostener a la tropa patriota. En
cambio la costa sólo aportó 6,600 pesos.
         Ahora tenemos a la vista el Libro Auxiliar del Donativo Voluntario y Empréstito que se hace al
Estado, de la Administración de Piura, verificamos que el Inter Cura de Ayabaca donó un negro que se
vendió en 100 pesos. Además se ingresó el aporte respectivo por concepto del Ramo de Diezmos de los
partidos de la Chira, Ayabaca y Huancabamba, por el bienio de 1821-22, rematados al Coronel Manuel
Carrasco. Así consta del asiento contable registrado en Piura el 7 de Junio de 1823, que dice así:
         “Por cien pesos de la venta de un negro Manuel que lo dio en Donativo el Inter de Cura que fue
del Pueblo de Ayabaca Don Juan de Dios Salazar, la cual se ha hecho al Capitán Don José Garrido por
hallarse prófugo desde el tiempo de la Donación y al mismo tiempo ser lisiado” (2).
         Ayabaca estuvo presente con su colaboración pecuniaria que fue de carácter forzada e hicieron
las parroquias del Partido de Piura, cuyos fondos reunió la Junta de Arbitrios para sostener un contingente
militar de 600 hombres dispuestos a libertar las provincias de Loja y Cuenca del Ejército Realista
acantonado en la provincia de Quito. El cuadro de contribuyentes está fechado el 22 de noviembre de
1821, y se registra el aporte en pesos. La de Piura contribuyó con 1,000. La de Catacaos con 300. La de
Sechura con 225. La de Payta con 200. La de Colán con 200. La de Amotape con 100. La de La Huaca
con 100. La de La Punta con 300. La de Querecotillo con 100. La de Tumbes con 100. La de
Tambogrande con 100. La de Yapatera y Morropón con 300. La de Salitral con 80. La de Chalaco con
150. La de Huancabamba con 300. La de Sóndor y Sondorillo con 50. La de Huarmaca con 200. La de
Congoña con 50. La de Frías con 150. La de Ayabaca con 400. La de Olmos con 60. La de Motupe con
120. La de Salas con 150. Total 4,790 (3).
         Una breve observación indica que después de Piura está Ayabaca como los dos mayores
contribuyentes. De otro lado en el mismo libro hay evidencia que se destinó al fondo económico de la
independencia la suma de 200 pesos por réditos vencidos en la hacienda Anchalay, de propiedad de Don
Francisco Ortega. El asiento contable a la letra dice:
         “En la ciudad de Piura en treinta y un días del mes de Octubre de 1823 años. Son Cargo
Doscientos pesos que la Junta de Arbitrios de esta dicha Ciudad, ha remitido con su Amanuense Don
Tomás Valdés, y con oficio de esta fecha en el cual se asegura pertenece a los réditos vencidos de un
principal impuesto en la Hacienda Yanchalá, de la propiedad de Don Francisco Ortega; y que disfrutaba el
finado Presbítero Dr. Don Mariano Valdivieso; y en él entre tanto haya Capellán que tome colación de
este principal, toma el Estado en Empréstito para cubrir sus atenciones, y dicho oficio sirve para
documentar la partida siguiente: 200.00 pesos. Firmado: García. Firmado: Tomás Valdés” (4).
         Existe otro documento manuscrito datado el 14 de Febrero de 1825, autorizado por Tomás
Diéguez referente a las contribuciones que se hicieron de Enero a Julio de 1824. Dentro de los
contribuyentes están Ayabaca con 480 pesos; Chalaco con 240 pesos; Huancabamba con 480 pesos;
Frías con 192 pesos; Huarmaca con 300 pesos; Congoña con 48 pesos; Cumbicus con 48 pesos.
         Al final del manuscrito se aprecia una aclaración que a la letra dice: “Nota: que aunque de la
certificación de Receptoría no consta que los demás de Frías, Huarmaca, Querecotillo, Morropón y
Cumbicus, el Presbítero Ludeña, han dado en razón de cupos las cantidades que aparecen en el
antecedente Estado, con todo se ponen, por que el primero se acredita con certificado de los SS del
Tesoro de Trujillo, el segundo, tercero, cuarto y quinto con los recibos de los comisionados …” (5).
         Haciendo honor a la verdad, destacamos que los pueblos del ande piurano, particularmente
Ayabaca, cumplieron a cabalidad con pagar los cupos que requería el movimiento libertario. Por ello
afirmamos que es muy grato reivindicar a pueblos y personas de nuestra sierra que pusieron de
manifiesto su conciencia cívica, espíritu patriótico y desprendimiento material para culminar, como en
efecto culminó, exitosamente la jornada que la corriente libertadora impuso a la región grausina para
alcanzar su acariciada Independencia Política.
         NOTAS.-
(1)Archivo Regional de Piura; Papeles para la Independencia de Piura.
(2)Archivo General de la Nación, Lima; Expediente con código C 16.1434-401.
(3)Archivo Regional de Piura; Papeles para la Independencia de Piura.
(4)Archivo General de la Nación, Lima: Expediente citado.
(5)Archivo de la Iglesia Catedral de Piura; Libro de Elecciones 1813-96.

         OTROS APORTES PECUNIARIOS DE AYABACA.-
         Durante la colonia nuestros pueblos andinos fueron largos siglos olvidados y postergados a su
suerte por la negligencia de las autoridades coloniales, por cuya razón al sacudirse de la oprobiosa
dominación hispana se hizo sentir la fuerza de la gente nativa y mestiza de esos pueblos que alentaron su
emancipación.
         Ahora que específicamente nos ocupamos del tema libertario en Ayabaca vamos a registrar
algunos datos bibliográficos que convencen sobre sus reiterados aportes pecuniarios que con amplio
sentido peruano brindaron a las arcas económicas que administraron los patriotas nacionales encargados
de conducirnos a la instalación de la república.
         Con inquieto espíritu de investigación Seminario Ojeda, apoyado en documentos archivísticos,
sobre la región andina, ha señalado que Huarmaca celebró misa después del 17 de Agosto de 1821
apoyando la proclamación de la Independencia; la parroquia de Chalaco por suscripción de Noviembre
del mismo año, entregó 102 pesos y su párroco prestó 50 pesos. La de Ayabaca por intermedio de su
párroco Juan de Dios Salazar dio 400 pesos en calidad de empréstito y 8 pesos en donativos. Leemos
una larga lista de ciudadanos ayabaquinos que se alinearon en las filas patrióticas prestando o donando
dinero para nuestra libertad.
         Ellos son: Juan y Francisco Ortega, Pedro Patiño, José Benigno Carrión, Manuel Beramatus,
Manuel Bárcenas, Antonio, Manuel y José Acha, Miguel Bruno, Santiago y Francisco Saavedra, Manuel
Veintimilla, Luis Ojeda, Pedro Calle. Finalmente dicha parroquia por suscripción alcanzó a la hueste
libertadora 490 pesos. El párroco de Cumbicus prestó 200 pesos; Luis Flores 25 y los vecinos de la
parroquia 670 pesos, lo que significó la efectiva ayuda de los pueblos andinos con su aporte real para la
causa independentista. Es probable que esta ancestral ciudad serrana proclamó su independencia por
que sus papeles oficiales los rotuló: “CUMBICUS YNDEPENDIENTE”. Finalmente están los donativos de
1822, que se hicieron por orden de Santa Cruz quien exigió llevar las cuentas de los empréstitos en
estricto control. Dentro de los pueblos serranos que se alinearon con donativos y empréstitos están Suyo,
Frías, Huarmaca, Huancabamba, Sóndor, Sondorillo, Chalaco, Cumbicus, Ayabaca, Pacaipampa (1).
         Para atender a los gastos de la Independencia, la Intendencia de Piura, con fecha 29 de Marzo de
1824, por intermedio del Intendente Don José Ignacio Checa, el Teniente D. José Antonio Cabrera, existe
un asiento demostrando que “los pueblos de Ayabaca y Huarmaca aportaron en marcos de plata 100.7
onzas por el valor de 605 pesos con 2 reales” (2).
         NOTAS.-
(1)Miguel Arturo Seminario Ojeda; Ob. Cit. Colección S.E.C.
(2)Colección Documental de la Independencia del Perú, Tomo XIV; Obra Gubernamental y Epistolario de
Bolívar Volumen 1°, Pág. 234.

          AYABACA EN LA JURA DE LA INDEPENDENCIA.-
          En fiel muestra que los pueblos de Ayabaca por decisión unánime se alinearon primero dentro de
la declaración de nuestra independencia y después en la jura, es conveniente demostrarlo. En efecto
existen evidencias que en la Iglesia, con el apoyo del clero, los feligreses juraron para reafirmar nuestra
libertad política.
          Al respecto, el 30 de Diciembre de 1820, el Marques de Torre Tagle, desde Trujillo se dirigió a
todo el clero que abarcó nuestro suelo geográfico, con histórica epístola, diciéndole: “Como nada influye
tanto para consolidar el sistema de nuestro gobierno, como el conocimiento de los verdaderos intereses,
que redundan a los pueblos de su independencia, y como estas ventajas no conocidas de mucha parte
del vulgo, cuyas ideas se limitan solo a lo presente, y que para hacer reales nuestras halagüeñas
esperanzas, es preciso que logre la capital del Perú y algunos otros puntos de la América sacudir el yugo
de la antigua gobernación, para cuyo loable objeto ha de contribuir el ejército libertador es indispensable
que a su sostén y al de las tropas que guarnecen esta provincia coadyuven todos los que quieran gozar
de las preeminencias de hombres libres, haciendo cuando esté al alcance de sus facultades. Siendo los
venerables Párrocos y las personas eclesiásticas las que tienen el mayor predominio en la voluntad de los
pueblos, se ha de servir V. S., en prueba de su patriotismo, dirigir en el correo de mañana a todas las
personas sujetas a su jurisdicción para que dediquen todas sus misas, a imbuir a los moradores de esta
provincia en tan razonables máximas, explicándoles, según su modo de entender, lo que quiere decir
libertad e independencia; que deben prestar obediencia a las autoridades y suministrar las contribuciones
voluntarias, que a proporción de sus haberes sabrá imponer el Gobierno equitativamente, para
compensar los gastos del Estado, exhausto por ahora de fondos, por hallarse paralizado el Gobierno y
descuidada la agricultura, sin fomento al trabajo de las minas y tan atrasadas todas las artes
industriosas…” (1).
          La encendida misiva fue recibida en la Vicaría de Piura después de haber sido remitida desde
Trujillo por orden del Obispo, José Carrión y Marfil, a través del Gobernador Eclesiástico, José Cleto
Gamboa, quien dispuso “este Gobierno ha resuelto que el sábado próximo, día siguiente al de la
proclamación solemne de la Independencia, se celebre por todas las corporaciones el JURAMENTO DE
FIDELIDAD A LA PATRIA”.
          Tomás Diéguez, Vicario de Piura, a la vista del documento antes reseñado, dispuso que se
obedezca lo dispuesto, ”se jure la Independencia por el clero, secular y regular, firmando todos y se
canten misa y Te Deum de gracias”.
          Respecto a la jura de fidelidad ante Dios Nuestro Señor que se hizo en las iglesias por los
Párrocos ante la feligresía fue para defender la independencia política de Ayabaca. Hay papeles que nos
llevan a afirmar que: “El 27 de Enero lo prestó el Párroco de Ayabaca en manos del Vicario, el Párroco es
Manuel Checa. El mismo día lo presta, en la misma forma el Párroco de Congoña, Manuel Palomino.
          Sigue el acta del juramento prestado en Chalaco por el Párroco Eusebio Carnero, ante el
Gobernador Manuel de Córdova y Andrés Domínguez, Notario de la misma. Se hizo el 20 del mismo mes
y año. Viene el acta de juramento prestado por el Párroco de Cumbicus, Crisanto Gabino de la Calle, ante
el Gobernador, Julián de Córdoba y el Notario Idelfonso Águila, realizada el 23 del mismo mes y año” (2).
          A continuación tenemos otro pueblo que jura su independencia. “En Suyo el coadjutor Santiago
Saavedra y Hersilla, cumpliendo el mandato de Diéguez, convocó a la feligresía de esos lugares para el 4
de Marzo en que se cantó la misa prevenida y un Te Deum Laudamus. Saavedra debía prestar según le
ordenaban, el juramento que habían hecho los otros curas por la independencia, pidió el coadjutor
enviasen un juez secular para que tome el juramento a los suyeños, y con este pedido dio la alarma de
invasión pues Gonzáles desde el Ecuador sólo esperaba la vuelta de sus comisionados en cobranza de
tributos para invadir Piura. Los piuranos de la frontera abandonaron sus haciendas y provisiones ante el
rumor de que las tropas ingresarían por Suyo, Ayabaca y Celica. Ya el cura había tenido una mala
experiencia cuando pasaron por allí los numantinos a los que tuvieron que alimentar y darles bagaje” (3).

         Para proseguir la Campaña de la Independencia, José Ignacio Checa, Intendente de Piura, con
fecha 28 de Febrero de 1824, emitió razón dando a conocer que de la Iglesia de Ayabaca se había
extraído plata labrada por 44” Marcos y que la Junta Eclesiástica piurana a partir del de Marzo gravó al
pueblo de Ayabaca con 40 pesos al mes, que al año totalizan 480 pesos y según la razón de 1° de Mayo
recibió la asignación mensual del Presbítero de esa ciudad, don Pedro Patiño la asignación mensual de 2
pesos que al año sumaron 24 pesos (4).
         En premio a su oportuna y eficiente contribución patriótica a la causa de la Independencia desde
los primeros momentos, Ayabaca recibió del Estado su ascenso de Pueblo a Villa, según consta de la ley
de 11 de Enero de 1828, que con su autógrafa la autenticó el presidente de la República, don José De La
Mar, cuyo texto literal a la letra dice:
         “El Ciudadano Presidente de la República, Encargado del Poder Ejecutivo. Por cuanto: El
Congreso ha sancionado lo siguiente: “El Congreso General Constituyente del Perú. DECRETA: Artículo
Único.- El Pueblo de Ayabaca, perteneciente a la Provincia de Piura, del Departamento de la Libertad, se
denominará villa del mismo nombre. Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a
su cumplimiento, mandándolo imprimir, publicar y circular. Dado en la Sala del Congreso, en Lima, a 9 de
Enero de 1828. Juan Manuel Nochete, Presidente. Juan B. Mejía, Diputado Secretario. Marcos Farfán,
Diputado Secretario. Por tanto: ejecútese, guárdese y cúmplase. Dado en Lima a 11 de Enero de 1828.
José De La Mar. Por orden de S. E. F. J. Mariátegui” (5).
         Tenemos que ratificar que los mismos méritos de excelente contribuyente al movimiento
separatista se tuvieron en cuenta para que Ayabaca se convierta en provincia del Departamento de Piura
por ley de 30 de Marzo de 1861, que en la parte considerativa dice:
         “Que la Provincia Litoral de Piura, por la extensión de su territorio, por el aumento de su población
y los importantes servicios que ha prestado desde la guerra de la independencia merece ser elevada a
Departamento”. El flamante Departamento fue creado hace 140 años con sus tres provincias a saber:
Ayabaca, Paita y Piura.
         Satisfacción nuestra será alcanzar con estas líneas un punto de partida que ubique a la provincia
de Ayabaca, la decana del ande piurano, como importante pueblo patriota, que definitivamente tuvo
honda gravitación en el proceso de nuestra independencia política que se consagró en 1824, con las
jornadas de Junín y Ayacucho. Seguramente posteriores investigaciones alumbraran nuevos hechos
inéditos que agrandarán el área de investigación social que nos ocupa.
         Finalmente dejamos expresa constancia, que a todas luces está reconocida, de manera
incontrovertible, la participación efectiva y real de Ayabaca en el proceso de emancipación de nuestro
querido Perú, que ratificamos en esta columna.
         NOTAS.-
(1)Concejo Provincial de Piura; Documentos Históricos, Edición de la Inspección de Cultura y Civismo de
la XXI “Semana de Piura”, Pág. 28.
(2)Concejo Provincial de Piura; Ob. Cit. Pág. 33.
(3)Miguel Arturo Seminario Ojeda, Ob. Cit. Pág. 129/30.
(4)Miguel Justino Ramírez, Ob. Cit. Págs. 32/33.
(5)Manuel Vegas Castillo; Álbum de Oro de Piura, Págs. 60/61.

                           AYABACA EN LA OBRA DE MIGUEL SATURNINO ZAVALA
         Miguel Arturo Seminario Ojeda, acucioso investigador social de nuestro pretérito, nos ha
presentado la sesquicentenaria obra titulada Caminos y Pueblos de la Antigüedad Piura, 1847; cuyo
nacimiento y existencia se debe al tesonero esfuerzo del Mayor Miguel Saturnino Zavala "que no limitó su
trabajo a lo estrictamente encomendado, sino que, al lado del informe económico, dejó un indeleble
retrato social de la Piura del tiempo de su visita" (1).
         Dentro del impreso en comento hay omisiones del texto sensiblemente irrecuperables a
consecuencia del incendio que sufrió la Biblioteca Nacional, en Lima, que afectó el manuscrito que ésta
preserva y cuya trascripción contiene dicho impreso. Por eso los lectores hallarán puntos suspensivos en
algunos apartados del Itinerario.
         En las páginas se han registrado datos singulares para la historia del pueblo ayabaquino. I el
manuscrito ha dejado para la posterioridad las evidencias sobre el Itinerario de Piura a la ciudad de
Ayabaca, incluyendo sus poblados de esa época que eran de obligado tránsito por los viajeros y
comerciantes.
         A propósito dentro del Itinerario encontramos los poblados de Las Lomas, Jagüey de Pabas,
Portachuelo de Sajinos, Suyo, Arreipite, El Puente, Pingola y Ayabaca. También hallamos dentro de la
geografía ayabaquina la descripción de las haciendas Suipirá, Quiroz, Palo Blanco, Culqui, Samba y
Saconday. Estos riscos septentrionales son bañados por los ríos Macará y Quiroz que contribuyen al
desarrollo agropecuario de nuestra región.
         Finalmente el Itinerario nos da valiosa información respecto a las actividades económicas
emprendidas con los pueblos vecinos, por los ayabaquinos de hace más de 150 años vinculados a la
agricultura, ganadería y comercio, entre otros quehaceres productivos.
         NOTA.-
(1)Miguel Saturnino Zavala; Caminos y Pueblos de la Antigüedad Piura, 1847. La cita glosada aparece en
la pág. 1 de la Presentación hecha por Miguel Arturo Seminario Ojeda.
           POBLACIÓN.-
           Las primitivas naciones no fueron sólo guerreras y conquistadoras, sino también comerciantes.
Los gobernantes tuvieron especial preocupación por atender a su población a fin de que no padezca
hambruna. Para afrontar las exigencias propias del crecimiento poblacional los estadistas realizaban
periódicos censos con el sano propósito de conocer la cantidad de habitantes de las ciudades bajo su
administración con el propósito de adoptar las soluciones pertinentes acorde con las normas estadísticas
de la época.
           Nuestras organizaciones sociales desde la etapa prehispánica no fueron ajenas a estas
exigencias propias de los pueblos civilizados. Durante la colonia hubo muchos censos y se reiteraron
sistemáticamente durante la república tanto el siglo XIX cuanto el XX. A continuación tenemos un vivo
ejemplo respecto a uno de los primeros censos realizado a sólo 16 años de producido nuestro grito
libertario.
           De acuerdo con el censo de esta región realizado en la Provincia de Piura, durante el año 1837,
sobre Ayabaca y sus actuales distritos nos da la información que pasamos a reseñar literalmente.
Distritos           Indígenas               Casta              Total
-----------------------------------------------------------------
Ayabaca               3178                2870              6048
Frías                 2613                1084              3697
Cumbicus              1267                  813            2080
Suyo                                 33                507            540
                                  ---------          -------      --------
                       7091                  5274       12365

           CONTRIBUCIONES.-
           La parte tributaria que sirve para medir la economía de Ayabaca durante el año 1846, en armonía
con la matrícula de contribuyentes y su producción económica, queda reflejada con la información que
pasamos a registrar.
Distritos           Contrib. de Industrias Predial e Indust.
-----------------------------------------------------------------
Ayabaca                37141                                655
Frías                  24241                               1534
Cumbicus               11394                                644
Suyo                    1182                                267
                       ---------                            -------
 Reales               73958                 Reales         3100
           Teniendo en consideración que el peso tuvo un equivalente monetario de ocho reales para el
caso de contribuyentes industriales en 1846, en la villa de Ayabaca, fue de 9,244 pesos con 7 reales. I el
impuesto predial e industrial llegó ese mismo año a 387 pesos con 5 reales.

        ITINERARIO DE ZAVALA.-
        Ahora ingresamos a insertar el Itinerario (44) que empieza desde la capital de la provincia de
Piura hasta la villa de Ayabaca, (lugar de sierra), capital del distrito de su nombre.
        Hace importantes y excepcionales descripciones, legua por legua, hasta completar en cuatro
jornadas 32 1/2 leguas, del largo camino que se iniciaba en Piura hasta llegar a la ciudad de Ayabaca.

         JORNADA PRIMERA.-
         16 leguas de Piura a Las Lomas o bien sean a los caseríos de la hacienda de Suipirá.
         JORNADA SEGUNDA.-
         5 y 1/2 leguas de los caseríos de Suipirá a la hacienda de Quiroz.
         1ra. Legua. Marcada en Jagüey de Pabas, camino de piso duro, algo quebrado y pedregoso por
el centro de monte de algarrobos, elevando a la derecha a muy corta distancia las vaquerías y los cerros
de la hacienda.
         2da. Legua. En las pertenencias de la hacienda de Palo Blanco, camino por entre monte de
algarrobos, piso duro de cascajo y piedra, bastante quebrado y cortado frecuentemente por quebraditas
secas que en tiempo de lluvia llevan agua.
         3ra. Legua. Marcada frente a la casa del fundo de Palo Blanco, donde no se encuentra recurso
ninguno a excepción de una pequeña vertiente de buena agua que atraviesa el camino. Este es por entre
monte, de piso duro quebrado, pedregoso y de insensible subida.
         4ta. Legua. Marcado en el lado opuesto del Portachuelo de Sajinos, camino de piso duro,
quebrado y pedregoso por entre monte. A las 10 cuadras de haber empezado esta legua, abre un camino
sobre la izquierda se dirige al pueblo de Suyo, y al río Macará límite con el Ecuador.
         5ta. Legua. Camino estrecho de piso duro por entre montecillo de malezas; a las 5 y 1/2 leguas se
llega a la casa de la hacienda Quiroz, donde hay además dos ranchitos de colonos.
         Este produce ganado vacuno, cabrío y yegüero. El precio corriente de una res en buen estado es
de 18 a 20 pesos. El de los cabros castrados 10 reales a 2 pesos. También hacen plantíos aunque (sólo)
yucas y plátanos. No hay bagaje ni de sillas ni de carga...; algunos corrales o cercos de palo. (El viajero
debe) procurarse abrigo y tener precauciones porque el temperamento es mortífero y las fiebres
constantes todo el año. Abundan los zancudos y mosquitos.
         JORNADA TERCERA.-
         Ocho leguas de la hacienda de Quiroz a los caseríos de Arreipite.
         lra. Legua. Camino estrecho, piso duro y en muchas partes quebrado y pedregoso por entre
montecillo de malezas.
         2da. Legua. Marcada frente a la casa hacienda de Culqui, camino de piso duro menos estrecho
que el anterior por entre montes llevando a la izquierda el río Quiroz distante desde ... 1/2 cuadra hasta 3.
La hacienda de Culqui produce ganado vacuno y yegüero, dista el río de la casa una cuadra, cuyo
bebedero es de orillas bajas cómodas, no hay otro pasto que el natural. Buenos corrales para asegurar
bestias.
         3ra. Legua. Camino angosto de piso duro por el centro de monte de..., ceibos, pasayos y otros
árboles; abunda el pasto natural.
         4ta. Legua. Camino estrecho y de piso duro por entre monte y en algunas partes pedregoso. A las
4 1/2 leguas se llega a la destruida hacienda de Samba donde sólo se encuentran dos miserables
ranchitos de criadores de cabras. Dista en esta parte el río, 4 cuadras del camino cuyo bebedero es
abierto y cómodo para dar agua a las bestias. En las laderas de la otra banda y a la distancia de menos
de 1/4 de legua está la hacienda de caña llamada Saconday. Desde Samba empieza el camino de fierro
por entre la quebrada del río Quiroz hasta la 6ta. legua inclusive.
         5ta. Legua. Camino de desfiladero por entre monte y la mayor parte por laderas de subida suave.
         6ta. Legua. Sigue el desfiladero, piso quebrado por laderas montuosas de suave ascensión. A las
6 leguas 10 cuadras se toca con el puente del río Quiroz. Está construido con perfección y costosamente.
Es de madera labrada con esmero cuyos armazones prometen la mayor seguridad. Tiene 20 varas de
longitud y ancho suficiente para que pasen dos bestias de frente... y sin temor de que se desboquen pues
lo impide... izquierda igualmente...; que sirve para componer las cargas y hacer los reparos convenientes
para seguir la marcha del desfiladero por entre monte; todo ello descansa sobre dos bases paralelas de
cal y piedra tan a perfecto nivel que en el transcurso de años que nadie alcanza a recordar, no han sufrido
la más ligera lesión. De este lado del puente, es decir, antes de pasarlo, sale un camino hasta la falda de
un cerro que dirige al pueblo de...
         Pasado el puente, a las 15 cuadras se entra en una quebradita de agua buena y perenne que
riega pequeñas chacritas de caña, yuca y zapallos, cultivadas por 3 familias de indígenas que viven a la
izquierda del camino a corta distancia.
         7ma. Legua. De cuesta tendida por ángulos prolongados de piso duro y llano; la anchura del
camino es de 1 1/2 varas hasta...
         8va. Legua. Marcada en Arreipite. La primera media legua por la misma cuesta algo pendiente en
esta parte, y de ángulos más cortos, de consiguiente más repetidos. Lo restante es de camino duro por
laderas tendidas hasta llegar a la aldea o caseríos de Arreipite. Estos caseríos son habitados por
indígenas y se hayan dispersos a grandes distancias sobre las cimas de un grupo de cerros cortados en
todas direcciones por innumerables y profundas y estrechas quebradas. En las faldas y en las lomas que
dan dichos cerros, no solamente pastan algunas manadas de ganado lanar, sino que cultivan en ella los
indios, crecidos sembríos de maíz, trigo y albercas. En los vallecitos montuosos que dan las
profundidades, hacen igualmente plantíos y siembras de poca consideración, análogas al temperamento
cálido. Fuera de lo relacionado, no se encuentran recursos de otro género, ni habitantes que no sean de
la raza indígena.
         JORNADA CUARTA.-
         3 leguas de la aldea o caserío de Arreipite a la villa de Ayabaca.
         lra. Legua. Marcada en el vallecito de Pingola. Camino de piso duro por laderas tendidas en
tiempo de lluvias...
         2da. Legua. Marcada en cu...; subida por declives tendidos de cerros montuosos.
         3ra. Legua. A la entrada de Ayabaca. Camino ancho por laderas montuosas 55º al E. de Piura,
sobre una pequeña meseta de una de las ramificaciones de la cordillera de los Andes. Está rodeada de
profundas quebradas montuosas casi siempre cubierta de espesas nieblas en el verano. A excepción del
área de la plaza, el terreno es bastante quebrado; las calles arregladas medianamente cuando lo permite
el terreno.
         Los edificios con algunas excepciones, tienen muy poco valor, comodidad y decencia. Su
vecindario puede llegar al número de 1000 habitantes, la mayor parte mestizos; y el distrito todo, según la
estadística del año 1837, cuenta con 6,048, de los cuales sólo más de la mitad son indígenas. El
temperamento de la población y en los demás puntos elevados, es frío y sano, húmedo y cálido y
mortífero en las quebradas donde son endémicas las fiebres. Residen en dicha villa, el gobernador, 2
jueces de paz y un síndico, igualmente que el cura y dos ayudantes.
         Como los terrenos de Ayabaca son generalmente muy quebrados, sus habitantes han
aprovechado hasta las más pequeñas localidades adaptables a la agricultura, ora en las profundidades
que ofrecieron una estrecha vega o lengua... tierra, donde cultivan cortos plantíos de caña dulce y otros
árboles frutales como son las paltas, chirimoyas y naranjas; ora en la cima de las lomas, o en las faldas
de los cerros donde se ostenta la afanosa laboriosidad del indígena que recibe en premio abundantes
cosechas de trigo, ramo principal de su comercio, sin que carezca del maíz, albergas y otras
producciones precisas para el consumo interior.
         Se esmeran también con buen suceso en la cría de ganado vacuno y lanar; y las mujeres
ocupadas en la fábrica de tejidos burdos de lana, ahorran a su fabricación de vestidos en las familias. Los
precios van de acuerdo a la abundancia o marcada escasez. Los novillos, 10 pesos hasta 12 pesos; las
vacas desde 11 hasta 13 pesos; los carneros desde 6 hasta 14 reales; las ovejas desde 4 hasta 6 reales;
1 almud de trigo con pesos de 50 libras de 4 reales a 1 peso; 1 almud de maíz con peso de 45 libras de 2
reales a 1 peso; 1 almud de albergas con peso de 60 libras de 6 reales a 1 pesos.
         Tiene el distrito 9 molinos corrientes para la molienda de sus trigos, distantes del pueblo desde
una legua hasta 4; nunca falta el pan y siempre en abundancia. Los bagajes de silla y de carga son
abundantes y baratos, aunque muy ruines y torpes. Los burros domados son escasos y mucho los
montaraces.
         No hay forraje de cultivo sino pastos naturales como la paja, grama y otras yerbas; sin embargo
algunos mestizos cultivan pequeñísimos potreritos de buena alfalfa que la venden en el pueblo para el
consumo de las bestias de las fronteras, dando por 1/2 real lo suficiente para la manutención de una al
día. Resumen de este Itinerario desde la ciudad de Piura hasta la villa de Ayabaca, capital del distrito de
su nombre.
         JORNADAS.-                                          LEGUAS
lra. de Piura a Las Lomas de Suipirá                         16
2da. de Suipirá a la hacienda de Quiroz                        5 1/2
3ra. de Quiroz a la aldea de Arreipite                         8
4ta. de Arreipite a la villa de Ayabaca                           3
                                                               ----------
TOTAL:                                                          32 1/2
         Los caminos, en todo tiempo de la historia humana, han sido importantes vías de comunicación
que han servido para que nuestros pueblos en forma conjunta y organizada intercambien bienes y
servicios que han contribuido y contribuyen al permanente desarrollo social, económico, político, religioso
y cultural.
         Quedamos convencidos que la presencia editorial de Caminos y Pueblos de la Antigüedad Piura,
1847; constituye un efectivo y real aporte a la historia regional que nos permite conocer como fueron las
vías de comunicación terrestre en la Provincia Litoral de Piura y dentro de ella el suelo serrano de
Ayabaca, a inicios de la república, a sólo cinco lustros de producida la Independencia del Perú.

                         AYABACA PROVINCIA: HACE 150 AÑOS
        Ayabaca, genuina expresión del Perú andino, el 30 de Marzo de 2011, cumple el
sesquicentenario de su fundación provincial, dentro del Departamento de Piura, que motiva
nuestra presencia en esta Casa del Pueblo, que tiene su origen en Tangarará siendo la primera
que se erigió en el área andina en 1532, por Francisco Pizarro, con su primer Alcalde don Blas de
Atienza.
        Sin lugar a duda este acto cívico constituye el expreso homenaje de la Nación a la
provincia de Ayabaca, por su luenga tradición cultural, geográfica, histórica y social que han
contribuido al desarrollo de la personalidad moral de nuestro suelo patrio.
        La fiesta sesquicentenaria que nos congrega ha despertado el particular interés de los
ayabaquinos estantes en esta ciudad, debidamente organizados en la Central de Integración de
Instituciones Ayabaquinas residentes en Piura, que agrupa a los nativos de esta centenaria
provincia, que habitan en la cuna de Grau. Los presentes y ausentes, nos sumamos con todo
nuestro esfuerzo serrano, para celebrar este 30 de Marzo, juntos, fuertes y optimistas tan grato
acto histórico, producto de la tesonera gestión de nuestros mayores. Evocamos que hace 150
años nacieron con nuestro Departamento las provincias de: Ayabaca, Paita y Piura.

         PIURA EN LOS ANDES.-
         La historia de Piura con sentimiento regional y territorial está unida a la historia andina
por lazos de vecindad, geográficos, históricos y culturales. Nuestra Piura, en su condición
política de Departamento del Perú, a través de su geografía llega a la cordillera peruana. Esta
región es parte material y espiritual del ande histórico piurano, que describimos en este
homenaje. Una visita a los accidentados riscos nos entrega generosamente su suelo cordillerano a
veces nevado, cuyo habitante enclaustrado por cumbres y abismos, dominado por los verdes
campos de sus valles profundos y los azules intensos de su cielo esplendoroso, nos muestra un
atractivo paisaje natural que refresca nuestro espíritu y los nutre en la inspiración artística y
literaria.
         Sus actuales provincias de Ayabaca, Huancabamba y Morropón, vinculan al
Departamento de Piura a la meseta andina, heredera de la cultura que nos legaron nuestros
antepasados y que se encuentra petrificada en los restos arqueológicos de Aypate, Chulucanas,
Cajas, entre otros.
         La Piura andina, expresión genuina de la peruanidad ancestral, que se pierde en la
oscuridad del tiempo, ahora, tiene decenas de pueblos abandonados que iniciado el siglo XXI,
con justo derecho, reclaman su desarrollo sostenido a fin de ponerse a tono con las exigencias
propias del proceso histórico peruano que debe ahondar en su proyecto de integración y practicar
un eficiente intercambio material y espiritual.
         Hablar del ande piurano significa encontrarse con los valles poblados de vegetación,
pueblos que se organizan en la búsqueda del progreso que la Patria les debe otorgar en forma
efectiva y real para seguir produciendo hombres ejemplares que se desenvuelven en lugares muy
difíciles para la vida, en medio de poéticos ríos; cerros que siendo música petrificada, guardan en
sus entrañas diversidad de minerales como señaló, en 1802, el sabio Alejandro Humboldt a su
paso por Ayabaca; lagunas encantadas convertidas en atractivos turísticos; yacimientos
arqueológicos con nombres que pertenecen al mapa de la toponimia Quechua, Mochica, Aymará,
Vicús, Tallán, que es necesario y perentorio reivindicar para conocimiento de todos nosotros
mediante una clasificación rigurosa y su consiguiente difusión para beneficiar la actividad
turística muy en boga por estos momentos.
         Sólo así estaremos dando vida al pensamiento de Luis E. Valcárcel, quien escribió: “De
los Andes irradiará otra vez la cultura. El andinismo es una doctrina plena de mística unción y
surgirá para encerrar en su órbita todo lo que los Andes dominan desde su altitud majestuosa. El
andinismo es el amor a la tierra, al sol, al río, a la montaña. Es el puro sentimiento de la
naturaleza. Es la gloria del trabajo que todo vence”.

        CAMINOS DEL INCA.-
        Ayabaca tiene singular presencia dentro de los Caminos del Inca, que unió las ciudades
incaicas de Cuzco y Quito, por que pasan por sus entrañas cordilleranas y fue punto de descanso
de los viajeros, que admiraron las edificaciones de Aypate.
Novedoso es comentar que esos Caminos del Inca se convertirán pronto en atractivo turístico del
país. El anuncio se hizo en crónica aparecida en el Diario Oficial de nuestra patria, que a la letra
dice: “El Gobierno iniciará una gran campaña nacional e internacional para que los históricos
Caminos del Inca sean declarados Patrimonio de la Humanidad y puedan convertirse en un gran
atractivo turístico, económico y cultural para el mundo. Al respecto, el ministro de Educación
informó que el Jefe de Estado tomó la decisión de hacer un gran esfuerzo nacional e iniciar
coordinaciones con los países vecinos por los cuales pasaba la red de Caminos del Inca, con el
fin de organizar una posición colectiva”.
        El tema que nos ocupa, sobre los caminos, es una valiosa fuente para escribir la literatura
de viajes de la región Piura, donde Ayabaca tiene singular presencia, desde tiempos
inmemoriales hasta inicios del siglo XXI.
Dentro de los literatos extranjeros que pasaron por Ayabaca, dejando valioso testimonio escrito
sobre su elevada presencia colonial, están Cieza de León, Mario Cicala, el Obispo Baltasar Jaime
Martínez de Compañón, el francés La Condamine, el alemán Humboldt, el sabio Antonio
Raimondi, entre otros notables europeos que a propósito estuvieron por Ayabaca y han dejado
para la posteridad vivo testimonio de lo que vieron con sus propios ojos, especialmente de los
caminos.
        La literatura de viajes es un género que nos da cercanas muestras de carácter histórico. Se
ha reseñado que dicha literatura “ha seguido un itinerario sinuoso. Ahora podemos decir con
certeza que su valor documental es mucho mayor de lo que se suponía. Los libros de viajes en
realidad fueron producto del mejoramiento de las técnicas de navegación”.
        No podemos dejar de señalar que los cronistas viajeros en el concepto de Luis Alberto
Sánchez “pertenecen a la literatura americana, por la misma razón que no podría decirse que
forman parte de la literatura española”. El mismo autor puntualiza que “los primeros viajeros que
transitan más libremente por América Española son, a partir del siglo XVIII, los franceses”.

        CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE PIURA
        No se puede negar que los pueblos costeños y serranos de esta región, a través de sus
abnegadas autoridades y empeñosos habitantes, gestionaron ante el gobierno central, en forma
reiterada, para conseguir, con esfuerzo provinciano, que en este rincón norteño del Perú se creara
un Departamento que tuviera como su capital la ciudad de Piura.
        Se sabe que la Provincia Litoral de Piura, después de 16 años de su independencia
política, fue creada mediante Decreto de 30 de Enero de 1837, emitido por el gran Mariscal
Andrés de Santa Cruz. I este Decreto se dictó teniendo en consideración la extensa y compleja
situación topográfica, económica, política y social de nuestro suelo costeño y serrano.
        Pues, Piura necesitaba de ser gobernada por una autoridad política con autoridad legal
suficiente que facultada por la Ley pudiera tomar las medidas necesarias que garanticen la
seguridad de su desarrollo y por ende promoviera con criterio positivo todas las mejoras
materiales de que es susceptible su industria agrícola y mercantil, debido a que se lo merece por
su antiguo y constante patriotismo.
        Definidamente la variedad de su territorio con su accidentada geografía necesitaba que en
esta región se creara un Departamento, con capacidad jurídica que, eliminando un poco las trabas
propias del centralismo limeño, promoviera su progreso social, cultural, económico y político por
impulso propio y la iniciativa de sus hijos que siempre la honran.
        Téngase en consideración que Piura reunía los requisitos legales y tenía los atributos
suficientes para obtener su ascenso departamental. Muchos años de trabajo social costó
materializar esta conquista departamental que siempre aplaudimos y celebraremos los piuranos
en fiel homenaje a quienes abordaron con civismo y desinterés esta imperecedera acción.

        LEY DE CREACIÓN.-
        La Ley de la creación del Departamento de Piura tuvo una sustantiva motivación que nos
enorgullece por cuanto somos habitantes de una región que tiene riquezas de orden material y
espiritual que se deben armonizar hasta alcanzar con la clara sabiduría de sus hijos el anhelado
desarrollo de nuestros pueblos que no está a la altura de las exigencias históricas propias de la
revolución científica y avance tecnológico que vive el mundo civilizado.
        Las autoridades regionales y los gobiernos locales históricamente están llamados a
cumplir fielmente con las demandas perentorias cuya solución inmediata exige la ciudadanía para
que el futuro Departamento no siga rezagado en su perspectiva de crecimiento económico,
educativo, cultural, político y social.
        Estas autoridades que son la fiel expresión de la voluntad popular no se pueden sustraer al
cumplimiento de sus deberes ciudadanos por que ello significaría defraudar las expectativas de
quienes los eligieron para gobernar a favor de las mayorías.
        La relevancia de la Ley de creación de nuestro Departamento, con claridad meridiana en
su exposición de motivos anota: “Considerando que la Provincia Litoral de Piura por la extensión
de su territorio, por el creciente aumento de su población y los importantes servicios que ha
prestado a la Nación desde la guerra de la independencia merece ser elevada a Departamento”.
        El Poder Legislativo con fecha 20 de Marzo de 1861, dio la Ley que consta de cuatro
artículos, la misma que el día 30 del mismo mes y año fue promulgada por Ramón Castilla en su
condición de Presidente Constitucional de la República. Se elaboró y se aprobó el Proyecto de
Ley siendo Presidente del Senado, don Miguel del Carpio y don Antonio Arenas presidió la
Cámara de Diputados.
        En el primero se constituye el Departamento de Piura con sus tres provincias: cercado de
Piura, Paita y Ayabaca. En el segundo se fijan los distritos de la primera que son: Piura, Castilla,
Sechura, Catacaos, Tambogrande, Yapatera, Morropón y Salitral.
        Viene el artículo referido a la provincia de Paita con sus distritos de Paita, Colán Tumbes,
Amotape, La Huaca, Sullana y Querecotillo. El cuarto cardinal se ocupa de la provincia de
Ayabaca con su capital Huancabamba y sus distritos: Huancabamba, Huarmaca, Sóndor,
Sondorillo, Chalaco, Cumbicus, Suyo, Frías y Ayabaca.
        Hay más referencias sobre la Ley en cuestión, veamos. El proyecto de Ley fue presentado
por los parlamentarios piuranos: José García Urrutia, Miguel Gregorio León, Leonidas
Echeandía e Ignacio Varillas. Después de la promulgación de la Ley de creación del
Departamento de Piura con sus tres provincias se crean sucesivamente las de Huancabamba,
Sullana, Morropón, Talara y Sechura.

        LAS TRES FLAMANTES PROVINCIAS.-
        Ayabaca, que “está hecha para dar una idea ventajosa del Perú”, se levanta en el ande
piurano, es orgullo de la región; Paita, con su bella bahía, acariciada por el pacífico mar es la
puerta de ingreso para los foráneos que llegaron al Perú en afán de riqueza material y espiritual;
y, Piura que conquistó el desierto y lo hizo fértil con excelente agricultura, son pueblos
ancestrales de esta región ubicados en el norte del Perú con un frondoso y exquisito pasado
histórico desde tiempos inmemoriales que exhiben gratamente a propios y extraños su extenso
bagaje cultural que forma parte fecunda de nuestra identidad moral y que sirve para configurar
nuestra personalidad histórica.
        Durante la colonia nuestro suelo geográfico fue incorporado como el 5º Partido de la
Intendencia de Trujillo y así permaneció hasta que se afianzó la independencia política del Perú
en 1821. Como Partido, Piura comprendía no sólo lo que es hoy el Departamento de Piura sino
también el espacio geográfico que forma el actual Departamento de Tumbes y aún se prolongó
hasta el Ecuador.
        Consolidada nuestra libertad política del yugo español, por Decreto Dictatorial del
Libertador Bolívar, expedido el 21 de Junio de 1825, se creó la Provincia de Piura, integrante del
Departamento de La Libertad, con los distritos de Catacaos, Chalaco, Frías, La Huaca, Paita,
Huancabamba, Piura, Querecotillo, Sechura, Tumbes. Por su parte Ayabaca por Ley de 11 de
enero de 1828, alcanzó el título de villa.
        Ayabaca, Paita y Piura son las tres provincias que fundaron, por Ley de la República de
30 de marzo de 1861, el nuevo Departamento que renovó y legalizó la demarcación territorial del
Perú, de cuyo hecho anualmente por esta fecha recordamos en actuaciones públicas y rendimos
homenaje a todos los gestores de esta gran obra que agranda el horizonte histórico de nuestra
región en los ámbitos geográfico, histórico, económico, social, cultural y político que hermana a
sus habitantes con miras a continuar logrando nuevas conquistas que demandan las exigencias
propias de estos primeros años del siglo XXI.

        AYABACA.-
        Siendo este acto eminentemente cultural organizado por la Central de Integración de
Instituciones Ayabaquinas residentes en Piura, por mi intermedio le expresa al pueblo de
Ayabaca sus mejores parabienes para que los residentes en el Departamento sigan trabajando
mejor que ayer, a fin de organizarse con el gran objetivo de propender toda su energía vital con
el firme propósito de contribuir eficientemente a brindar sus aportes efectivos y afectivos en aras
del desarrollo integral de la centenaria provincia andina de Ayabaca.
        I que mejor acordarse de la memoria y de la obra de sus hijos ilustres. Del aplaudido
marino, Lizardo Montero Flores, del eminente sociólogo Hildebrando Castro Pozo, del célebre
promotor cultural Manuel Vegas Castillo, del talentoso artista del pincel y del verso Juan Luis
Velázquez Guerrero, del folclorólogo Florencio de la Sierra, del bardo que canta a la tristeza y al
dolor andino, Juan María Merino Vigil, del combativo político Luis A. Flores Medina, entre
otros.
        De todos ellos la Central de Integración señalada está preocupada por difundir sus vidas
humanas que enriquecen el perfil histórico de Ayabaca para cuyo efecto existe una Revista que
se ha editado sucesivamente, desde algunos años, y cuya lectura consideramos obligada para
informarnos de la realidad ayabaquina y con conocimiento de causa aprender a querer a esta
tierra brava.
        Repitiendo con el bardo Ignacio Agurto: ¡Ayabaca se complace en sus querellas!/ Siendo
así que es toda grande,/ Toda noble, toda bella y generosa./ No es mi tierra la que es triste/ Ni sus
hijos espontáneos y risueños,/ Es un algo que no influye en los pesares/ Es un algo que
amedrenta porvenires/ Y no deja en las empresas/ Aspirar siempre ser grande/ De ser algo en la
mañana noctívago.
        En este día de elocuente algarabía y amorosa fiesta de la tierra santa de Manuel Santos
Pasapera, bendecida y guarnecida por el Señor Cautivo, como no recordar los versos de Enrique
López Albújar, muy amigo de Manuel Vegas Castillo, a quien le entregó su poema dedicado a
AYABACA, que en su penúltima estrofa dice así:
        “Por todo esto, Ayabaca, yo te admiro,/ no por tus romancescos derroches de bravura,/ si
por tu gallardía en derrocharlos/ y saber dar en cambio de la ajena/ la vida tuya en riña franca;/
sereno y sin alevosía ratonesca/ ni divulgados credos a la cabriñana./ Y también por ese
novelesco afán de justa/ que le dejó a tus hijos en la sangre España./ Así te he conocido desde
mozo, Ayabaca”.
        Ahora nos preguntamos: sus habitantes están dispuestos a contribuir con su cuota
ciudadana para el desarrollo integral de la provincia de Ayabaca. Pienso que si, pero es
necesario, sobre todo en las instituciones educativas programen el fomento del amor a la Patria
Chica, desarrollen tareas sociales a través de los Profesores, encomendando al alumnado para
que forjen el crecimiento de la identidad y el civismo del poblador ayabaquino que debe estar
consciente del gran compromiso que tiene con la tierra que lo vio nacer.

       MENSAJE EN EL SESQUICENTENARIO.-
       El excelso piuranista Luis Antonio Eguiguren, con motivo del centenario del
Departamento con sus tres provincias de Ayabaca, Paita y Piura, sensible y bellamente expresó:
“Un aniversario o un centenario constituyen en la existencia de los pueblos, hitos históricos
destinados a celebrar las fechas de gloria a los momentos de tribulación. Las generaciones
piuranas, que forman parte de la vida de nuestra querida Patria, miran el porvenir con serenidad,
pero también con inquietud. No podemos ser ajenos a los acontecimientos de América y el
mundo que, por su significación y trascendencia, deben hacernos meditar en el destino de nuestra
tierra y del Perú”.
         Ahora en el 2011, que se cumplen 150 años de la creación política de la Provincia de
Ayabaca, debemos otorgar nuestros buenos propósitos para que esta región andina con sus
distritos, autoridades y pueblos, instituciones públicas y privadas, trabajen en forma conjunta por
el bienestar de nuestros coterráneos a fin de conseguir que esta Provincia no siga siendo la
cenicienta de siempre, sino por el contrario apoyarla para que sea atendida en sus justas
demandas, por la Municipalidad Provincial de Ayabaca y por el Gobierno Regional, instituciones
públicas que, de una vez por todas, deben pasar de las promesas a los hechos.

                                  1861: AYABACA PROVINCIA (1)
        “Ayabaca, genuina expresión del Perú andino, el 30 de Marzo de 2011, cumple el
sesquicentenario de su fundación provincial, dentro del Departamento de Piura, lo que constituye el
expreso homenaje de la Nación por su luenga tradición geográfica, cultural, histórica y social que han
contribuido al desarrollo de la personalidad moral de nuestro territorio patrio.
        La fiesta sesquicentenaria que conmemoramos ha despertado el particular interés de
los ayabaquinos residentes en Piura, debidamente organizados en la Central de Integración de
Instituciones Ayabaquinas, que agrupa a los nativos de esta centenaria provincia que residen
en Piura, al que me sumo con todo mi esfuerzo serrano, para recordar hoy 30 de Marzo, juntos,
fuertes y optimistas, tan grato acto histórico, producto de la tesonera gestión de nuestros
mayores.
        Evocamos con elevado civismo que hace 150 años nacieron con nuestro Departamento,
las provincias de Ayabaca, Paita y Piura. La región se pone de pie para saludar reverente a
esta trinidad de provinciana que engalana la historia social del norte peruano.

         CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE PIURA
         No se puede negar que los pueblos costeños y serranos de esta región, a través de sus
abnegadas autoridades y empeñosos habitantes, gestionaron ante el gobierno central, en forma
reiterada, para conseguir, con esfuerzo provinciano, que en este rincón norteño del Perú se
creara un Departamento que tuviera como su capital la ciudad de Piura.
         Se sabe que la Provincia Litoral de Piura, después de 16 años de su independencia
política, fue creada mediante Decreto de 30 de Enero de 1837, emitido por el gran Mariscal
Andrés de Santa Cruz. I este Decreto se dictó teniendo en consideración la extensa y compleja
situación topográfica, económica, política y social de nuestro suelo costeño y serrano, siempre
ubicado en la defensa de las grandes causas del Perú.
        Pues, Piura necesitaba de ser gobernada por una autoridad política con autoridad legal
suficiente que facultada por la Ley pudiera tomar las medidas necesarias que garanticen la
seguridad de su desarrollo y por ende promoviera con criterio positivo todas las mejoras
materiales de que es susceptible su industria agrícola y mercantil, debido a que se lo merece
por su antiguo y constante patriotismo.
         Definidamente la variedad de su territorio con su accidentada geografía necesitaba que
en esta región se creara un Departamento, con capacidad jurídica que, eliminando un poco las
trabas propias del centralismo limeño, promoviera su progreso social, cultural, económico y
político por impulso propio y la iniciativa de sus hijos que siempre la honran.
        Téngase en consideración que Piura reunía los requisitos legales y tenía los atributos
suficientes para obtener su ascenso departamental. Muchos años de trabajo social costó
materializar esta conquista departamental que siempre aplaudimos y celebraremos los piuranos
en fiel homenaje a quienes abordaron con civismo y desinterés esta imperecedera acción.
         EL PROYETO.-
         Hay noticia cierta que el proyecto para la creación del Departamento de Piura tuvo un
largo trajín en las Cámaras del Poder Legislativo, que se prolongó por lo menos durante una
década. Pero las inquietudes y las exigencias del pueblo anónimo de nuestra región, llenó de
fervor cívico y espíritu regional, tanto en la costa cuanto en la sierra, se puso de pie para
conseguir tan acariciado objetivo, que se logró en premio a la tenacidad de sus hijos.
        Con fecha 8 de agosto de 1851, al conmemorar la patria amada el 27 aniversario de la
gloriosa Batalla de Junín, el Senador de la República, don Valentín Ledesma, presentó en su
Cámara el Proyecto de Ley que contiene la creación del Departamento de Bolívar con su
capital Piura, formado por el territorio de la Provincia Litoral que en ese momento tenía 22
Distritos.
         Las fuerzas vivas de nuestros pueblos, canalizaron en las páginas de los periódicos
locales sus puntos de vista sustentatorios de sus elevados propósitos, tal como aparece en el
semanario “La Concordia” Nº 4, del 3 de setiembre de 1851, que publica el siguiente mensaje:
         “El equilibrio político que, sobre la tumba del feudalismo hizo brotar las más fuertes
potencias de Europa, ha estado muy lejos de proceder a la demarcación de nuestro territorio.
Aceptamos los vicios del coloniaje y ni siquiera tenemos el valor de remediarlos ya que no los
extirpamos. Todos los pueblos sienten la malísima división del país, el nombre más obtuso de
tacto la palpa y de todas partes se levanta el grito por una nueva demarcación que esté más en
armonía con las necesidades de los pueblos. Ese grito ha resonado muchas veces en los
salones del Congreso y los ensayos que se han hecho prueban la justicia y la conveniencia de
la reforma demandada”.

        LEY DE CREACIÓN.-
        La Ley de la creación del Departamento de Piura tuvo una sustantiva motivación que
nos enorgullece por cuanto somos habitantes de una región que tiene riquezas de orden
material y espiritual que se deben armonizar hasta alcanzar con la clara sabiduría de sus hijos
el anhelado desarrollo de nuestros pueblos que no está a la altura de las exigencias históricas
propias de la revolución científica y avance tecnológico que vive el mundo civilizado.
        Las autoridades regionales y los gobiernos locales históricamente están llamados a
cumplir fielmente con las demandas perentorias cuya solución inmediata exige la ciudadanía
para que el futuro Departamento no siga rezagado en su perspectiva de crecimiento
económico, educativo, cultural, político y social.
        Estas autoridades que son la fiel expresión de la voluntad popular no se pueden
sustraer al cumplimiento de sus deberes ciudadanos por que ello significaría defraudar las
expectativas de quienes los eligieron para gobernar a favor de las mayorías.
        La relevancia de la Ley de creación de nuestro Departamento, con claridad meridiana
en su exposición de motivos anota: “Considerando que la Provincia Litoral de Piura por la
extensión de su territorio, por el creciente aumento de su población y los importantes servicios
que ha prestado a la Nación desde la guerra de la independencia merece ser elevada a
Departamento”.
        El Poder Legislativo con fecha 20 de Marzo de 1861, dio la Ley que consta de cuatro
artículos, la misma que el día 30 del mismo mes y año fue promulgada por Ramón Castilla en
su condición de Presidente Constitucional de la República. Se elaboró y se aprobó el Proyecto
de Ley siendo Presidente del Senado, don Miguel del Carpio y don Antonio Arenas presidió la
Cámara de Diputados.
        En el primero se constituye el Departamento de Piura con sus tres provincias: cercado
de Piura, Paita y Ayabaca. En el segundo se fijan los distritos de la primera que son: Piura,
Castilla, Sechura, Catacaos, Tambogrande, Yapatera, Morropón y Salitral.
        Viene el artículo referido a la provincia de Paita con sus distritos de Paita, Colán,
Tumbes, Amotape, La Huaca, Sullana y Querecotillo. El cuarto cardinal se ocupa de la
provincia de Ayabaca con su capital Huancabamba y sus distritos: Huancabamba, Huarmaca,
Sóndor, Sondorillo, Chalaco, Cumbicus, Suyo, Frías y Ayabaca.
        Hay más referencias sobre la Ley en cuestión, veamos. El proyecto de Ley fue
presentado por los parlamentarios piuranos: José García Urrutia, Miguel Gregorio León,
Leonidas Echeandía e Ignacio Varillas. Después de la promulgación de la Ley de creación del
Departamento de Piura con sus tres provincias se crean sucesivamente las de Huancabamba,
Sullana, Morropón, Talara y Sechura.

         LAS TRES FLAMANTES PROVINCIAS.-
         Ayabaca que se levanta en el ande piurano con gloriosa presencia prehispánica, Paita
acariciada por el pacífico mar convertida en puerta de entrada de los foráneos que llegaron al
Perú en afán de riqueza; y Piura que conquistó el desierto y lo hizo fértil con excelente
agricultura, son pueblos ancestrales de esta región ubicados en el norte del Perú con un
frondoso y exquisito pasado histórico desde tiempos inmemoriales que exhiben gratamente a
propios y extraños su extenso bagaje cultural que forma parte fecunda de nuestra identidad
cultural y que sirve para configurar nuestra personalidad histórica y moral.
         Durante la colonia nuestro suelo geográfico fue incorporado como el 5º Partido de la
Intendencia de Trujillo y así permaneció hasta que se afianzó la independencia política del Perú
en 1821. Como Partido, Piura comprendía no sólo lo que es hoy el Departamento de Piura sino
también el aspecto geográfico que forma el actual Departamento de Tumbes y aún se prolongó
hasta el Ecuador.
         Consolidada la libertad del yugo español, por Decreto Dictatorial del Libertador Bolívar,
expedido el 21 de Junio de 1825, se creó la Provincia de Piura, integrante del Departamento de
La Libertad, con los distritos de Catacaos, Chalaco, Frías, La Huaca, Paita, Huancabamba,
Piura, Querecotillo, Sechura, Tumbes. Por su parte Ayabaca por Ley de 11 de enero de 1828,
alcanzó el título de villa.
         Ayabaca, Paita y Piura son las tres provincias que integraron, por Ley de la República
de 30 de marzo de 1861, el nuevo Departamento que renovó y legalizó la demarcación
territorial del Perú, de cuyo hecho anualmente por esta fecha recordamos en actuaciones
públicas y rendimos homenaje a todos los gestores de esta gran obra que agranda el horizonte
histórico de nuestra región en los ámbitos geográfico, histórico, económico, social, cultural y
político que hermana a sus habitantes con miras a continuar logrando nuevas conquistas que
demandan las exigencias propias de estos primeros años del siglo XXI.

        AYABACA.-
        Siendo este acto eminentemente cultural organizado por el Centro Provincial
Ayabaquino, con sede en Piura, por mi intermedio le expresa al pueblo de Ayabaca sus
mejores parabienes para que los residentes en el Departamento sigan trabajando mejor que
ayer, a fin de organizarse con el gran objetivo de propender toda todo su energía con el firme
propósito de contribuir eficientemente a brindar sus aportes efectivos y afectivos en aras del
desarrollo integral de la centenaria provincia andina de Ayabaca.
        I que mejor acordarse de la memoria y de la obra de sus hijos ilustres. Del aplaudido
marino, Lizardo Montero Flores, del eminente sociólogo Hildebrando Castro Pozo, del célebre
promotor cultural Manuel Vegas Castillo, del talentoso artista del pincel y del verso Juan Luis
Velásquez Guerrero, del folclorólogo Florencio de la Sierra, del bardo que canta a la tristeza y
al dolor andino, Juan María Merino Vigil, del combativo político Luis A. Flores Medina, entre
otros.
        De todos ellos el Centro está preocupado por difundir sus vidas humanas que
enriquecen el perfil histórico de Ayabaca para cuyo efecto ha creado una Revista que ha
editado sucesivamente, desde algunos años, y cuya lectura consideramos obligada para
informarnos de la realidad ayabaquina y con conocimiento de causa aprender a querer a esta
tierra brava.
        Repitiendo con el bardo Ignacio Agurto: ¡Ayabaca se complace en sus querellas/ Siendo
así que es toda grande,/ Toda noble, toda bella y generosa./ No es mi tierra la que es triste/ Ni
sus hijos espontáneos y risueños,/ Es un algo que no influye en los pesares/ Es un algo que
amedrenta porvenires/ Y no deja en las empresas/ Aspirar siempre ser grande/ De ser algo en
la mañana noctívago.
        En este día de elocuente algarabía y amorosa fiesta de la tierra santa de Manuel Santos
Pasapera, bendecida y guarnecida por el Señor Cautivo, como no recordar los versos de
Enrique López Albújar, muy amigo de Manuel Vegas Castillo, a quien le entregó su poema
dedicado a AYABACA, que en su penúltima estrofa dice así:
        “Por todo esto, Ayabaca, yo te admiro,/ no por tus romancescos derroches de bravura,/
si por tu gallardía en derrocharlos/ y saber dar en cambio de la ajena/ la vida tuya en riña
franca;/ sereno y sin alevosía matonezca/ ni divulgados credos a la cabriñana./ Y también por
ese novelesco afán de justa/ que le dejó a tus hijos en la sangre España./ Así te he conocido
desde mozo, Ayabaca”.
        Ahora nos preguntamos: sus habitantes están dispuestos a contribuir con su cuota
ciudadana para el desarrollo integral de la provincia de Ayabaca. Pienso que si, pero es
necesario, sobre todo en las instituciones educativas programen el fomento del amor a la Patria
Chica, desarrollen tareas sociales a través de los Profesores, encomendando al alumnado para
que forjen el crecimiento de la identidad y el civismo del poblador ayabaquino que debe estar
consciente del gran compromiso que tiene con la tierra que lo vio nacer.

        MENSAJE EN ELSESQUICENTENARIO.-
        El excelso piuranista Luis Antonio Eguiguren, con motivo del centenario del
Departamento con sus tres provincias de Ayabaca, Paita y Piura, sensible y bellamente
expresó:
        “Un aniversario o un centenario constituyen en la existencia de los pueblos, hitos
históricos destinados a celebrar las fechas de gloria a los momentos de tribulación. Las
generaciones piuranas, que forman parte de la vida de nuestra querida Patria, miran el porvenir
con serenidad, pero también con inquietud.
        No podemos ser ajenos a los acontecimientos de América y el mundo que, por su
significación y trascendencia, deben hacernos meditar en el destino de nuestra tierra y del
Perú”.
        Ahora en el 2011, que se cumplen 150 años de la creación política del Departamento de
Piura, debemos otorgar nuestros buenos propósitos para que esta región con todas sus
provincias y distritos, autoridades y pueblos, instituciones públicas y privadas, trabajen en forma
conjunta por el bienestar de nuestros coterráneos a fin de conseguir que las Provincias no
sigan siendo las cenicientas de siempre, sino por el contrario sean atendidas en sus justas
demandas, particularmente por la Municipalidad Provincial de Ayabaca y por el Gobierno
Regional, instituciones públicas que, de una vez todas, deben pasar de las promesas a los
hechos.
        NOTA.-
(1)Juan G. Paz Velásquez: Homenaje al Centenario de la Provincia de Ayabaca.

                            AYABACA EN LA VISIÓN DE RAYMONDI
        No se ha revisado ni menos comentado bajo los cánones de la crítica histórica o literaria el trabajo
de investigación realizado con mucha prudencia y objetividad por el sabio Antonio Raimondi a su paso por
el Departamento de Piura en 1868. Sus relatos son muy valiosos para reconstruir la historia social de
algunos pueblos de esta región peruana.

         RAIMONDI EN EL PERÚ.-
         Sabemos por la historia que a inicios de la segunda mitad del S. XIX, lanzado desde Europa por
un vendaval absolutista, contra el que luchó infructuosamente, llegó a predios nuestros un italiano brillante
que sirvió a esta tierra como pocos de los extranjeros a los que el Perú ha brindado y brinda
generosamente su hospitalidad. Leamos un singular comentario:
         "Ni creyó que éramos inferiores a los habitantes de Europa ni que merecíamos ser esclavizados
por pretendidos pueblos elegidos. Ese hombre, un sabio y un hombre de bien, se llamó Antonio Raimondi,
muerto en San Pedro de Lloc, pero está vivo en el recuerdo de los peruanos hasta que se extinga el
sentimiento de peruanidad.
         Raimondi viajó por el Perú. Estuvo en todos sus meridianos. Estuvo en todos sus paralelos. En
1868, visitó el Departamento de Piura, incluyendo tanto la costa cuanto la sierra. En su libro El Perú
consigna los datos sobre este Departamento".
         Bueno es recordar que Raimondi sentó el punto de partida de los estudios de las ciencias
naturales en el Perú y estuvo ligado, con este motivo, íntima y profesionalmente al científico cataquense
Dr. Cayetano Heredia. El sabio europeo sobre éste sentenció:
        "...Padre de la juventud peruana. El estado actual de las ciencias naturales en el Perú, se debe
casi todo a su beneficio protector, al Dr. Cayetano Heredia. Para recordar a la memoria de todos los que
se consagran al estudio de las ciencias naturales, el nombre de uno de sus más decididos protectores he
dedicado al Dr. Heredia, la más bella especie de genciana que he encontrado en todas mis
peregrinaciones en el interior del Perú, la que lleva el nombre de Gentiane Herediana".
        No podemos dejar de registrar la inteligente opinión del Maestro Basadre sobre la presencia en el
Perú y el trabajo de investigación que realizó el italiano Antonio Raimondi. "Quiso, sobre todo, ser el
constructor de un nuevo Perú. Trabajó por dar a este país conciencia de su propia fuerza. Conciencia
material haciéndole ver la multiplicidad y excelencia de sus riquezas potenciales. Conciencia espacial,
despertándolo para tener lucidez sobre sus derechos y raíces en regiones entonces remotas o
inaccesibles incluyendo la Amazonía. Conciencia moral porque predicó la urgencia del trabajo. Por eso
aconsejó a los jóvenes: dar tregua a la política y consagrarse a hacer conocer el Perú y los inmensos
recursos que tiene".

         LAS FUENTES.-
         Para realizar el estudio de la sierra de Ayabaca, en todo su contexto geográfico, que vio con sus
propios ojos Antonio Raimondi, hace más de 140 años, exactamente en Octubre de 1868, nos servimos
de dos fuentes singulares poco consultadas y escasamente difundidas en nuestro medio cultural cuya
autoría corresponde a la genialidad del personaje que nos ocupa. Ellas son: El Perú Parte Preliminar,
Capítulo XX, Págs. 261-267; e, Itinerario de los Viajes de Raimondi en el Perú, t. XI, año 1901, Boletín de
la Sociedad Geográfica de Lima, Págs. 266-300.
         En estos documentos el ilustre viajero cronografió minuciosamente aspectos geográficos,
históricos, sociológicos, agropecuarios, comerciales, folclóricos, legándonos a los peruanos información
veraz de primera mano y por ende insustituible. A nuestro juicio son testimonios excepcionales producidos
para la posterioridad de esta región, pues se han convertido en valioso patrimonio espiritual.
         La utilización de tales documentos respalda esta investigación social y por medio de los datos
fidedignos obtenidos reconstruimos "pasajes de la historia", reflejamos las peculiaridades de la sierra
piurana con sus connotaciones propias de la época, conocemos su producción agropecuaria,
descubrimos hechos reales de la vida social ayabaquina, etc. (1).
         Siendo nuestro propósito la difusión del tema socio - histórico, en esta ocasión, a través de la
experiencia del científico italiano, mediante esta somera apreciación nos proponemos a inquietar el ánimo
de los interesados en los pretéritos ayabaquinos para lograr proyectar el sentido de la identidad cultural
conociendo lo que es nuestro y amándolo a fin de poder llegar a ensanchar el horizonte de la conciencia
histórica del poblador de esta decana provincia serrana que es orgullo de la patria por sus valores
excepcionales, por su tradición, por sus hijos ilustres que han dado honra y prestigio al Perú, por su
grandeza moral y por su compromiso en el desarrollo de este andino pueblo ancestral.

          EL AUTOR Y SU APRECIACIÓN.-
          El sabio europeo, de cuya vida y obra ya nos hemos ocupado en anterior trabajo (2), es sin lugar
a equívocos, si no el único uno de los primeros en haber visitado e inspeccionado durante el S. XIX,
pueblo por pueblo, toda la geografía de la sierra piurana en afán de conocimiento e investigación de
nuestro territorio departamental y además ha publicado todo lo que sus sentidos pudieron aprehender;
vale decir captaron con sus ojos a manera de lente fotográfico ríos, lagunas, arroyos, quebradas, puentes,
flora, fauna, minerales, cumbres, paisajes, poblados existentes en las alturas de Piura.
          El estudio y apreciación de la obra producida por Raimondi sobre nuestra serranía, son obligados
tópicos de consulta en todo trabajo que gire alrededor de este tópico. Por eso lo hemos incluido dentro de
este aporte brevísimo.
          Don Antonio, que en su monumental obra El Perú, parte preliminar, se basó en los estudios
realizados por los cronistas e historiadores Cieza, Gomara, Zárate, Calancha, Garcilaso y Antonio de
León y Pinelo, nos invitó por lo menos a referirnos, en uno de nuestros estudios, al primero de los
nombrados, el autor de la Crónica del Perú, que en sus Capítulos LCII y LX, se ocupa con claridad
meridiana de los riscos piuranos.
          La hazaña de Raimondi con categoría de gesta al caminar de palmo a palmo nuestro extenso
territorio en misión de conocimiento solo es comparable con la realizada por los conquistadores del
Imperio Incaico en la época prehispánica que desde el Cuzco llegaron hasta Colombia y por los peruleros
en pleno amanecer del Perú español que vinieron en plan de saqueo y obtención de fortuna; también por
los libertadores San Martín, Bolívar y seguidores que transitaron los andes para independizar nuestra
América.
          I a propósito de conocimiento, la obra del inmortal italiano sólo tiene parangón en la historia
nacional con la efectuada por el cronista Pedro Cieza de León que a caballo con su séquito inspeccionó
ocularmente todo el territorio patrio incluyendo Ayabaca. Entre ambas visitas realizadas a este pueblo
serrano por Cieza y Raimondi hay una distancia de 320 años (1548-1868).
          Tenemos la firme convicción que si en estos momentos necesitáramos repetir las proezas de
Cieza y Raimondi, ambos europeos, difícilmente se encontrarían voluntarios para tan positiva empresa,
primero por que se necesita una excelente preparación humanística; y, segundo por que la modernidad
ha desplazado estas formas de investigar por estimarlas obsoletas. Pues, hoy el hombre se moviliza en
avión o vehículos motorizados y para sus experimentos ya está en la era de la informática. Las facilidades
huelgan y en las jornadas de investigación in situ no hay mayor sacrificio.
          Siguiendo con nuestra exposición conviene precisar no para hacer un paralelo sino para
diferenciar que mientras Cieza entró a Ayabaca, después de pasar la sierra de Loja, Raimondi lo hizo
subiendo por los caminos de la costa a la sierra, partiendo desde Sullana y el penúltimo poblado que
describió fue Anchalay para luego entrar y estar brevemente en la cuna de Castro Pozo.
          Ahora veamos la anotación registrada en su famosa Crónica del Perú el año 1548, por el príncipe
de los cronistas, dice así: "...pero antes de viajar a los llanos digo que yendo por el propio camino real de
la sierra se llega a las provincias de Calvas y Ayabaca, en las cuales quedan los bracamoros y montañas
de los Andes al oriente, y al poniente la ciudad de San Miguel, de quien luego escribiré" (3).
          Al respecto nosotros tenemos precisado que: Cieza hizo una completa y directa inspección ocular
en todos los poblados del suelo Tallán y en materia de las edificaciones comprobó que gran parte de
ellas, sea de la costa o sea de la sierra - refiriéndonos a Ayabaca y Huancabamba -, estaban
desbaratadas y deshechas" (4).

         LA PROVINCIA DE AYABACA.-
         Ayabaca, entrada la república, por Ley del 11 de Enero de 1828, se declaró Ciudad, en
merecimiento a sus aportes a la independencia política de Piura, hasta alcanzar la categoría de Distrito
por mandato legal de 2 de Enero de 1857.
         Cabe señalar que al crearse el Departamento de Piura, por Ley del 30 de Marzo de 1861, la
región serrana, geográficamente hablando, comprendió parte del entonces Distrito piurano de Morropón, y
la otra de la Provincia de Ayabaca con su capital Huancabamba, y sus distritos de Huarmaca, Sóndor,
Chalaco, Cumbicus, suyo y Frías.
         La región de la sierra, cuatro años después, geopolíticamente se dividió en tres sectores
mediante Ley de fecha 14 de Enero de 1865, al crearse la provincia de Huancabamba (1), subsistiendo la
de Ayabaca (2); y, Morropón (3) que desde el 61 se mantenía como Distrito de Piura.
         Cuando Raimondi llegó a nuestra serranía, el año 1868, Ayabaca y Huancabamba ya habían
reivindicado el derecho de ciudades importantes que en el contexto histórico tuvieron en el Incanato. En
cambio Morropón ubicado en la ceja de sierra, alcanzó el rango de provincia por Ley 8174, promulgada el
31 de Enero de 1936, con su capital Chulucanas y sus distritos serranos de Santo Domingo y Chalaco.
         En la práctica estas tres provincias han vivido y viven aisladas, a espaldas del desarrollo que
exige el país. Si bien es cierto en algo han avanzado aún queda mucho por hacer. En su elevado
propósito deben trabajar por una auténtica y efectiva integración andina que dentro del actual marco
histórico materialice la solución que reclaman sus agudos problemas para conseguir alcanzar el anhelado
futuro con esperanza ahora en los albores del siglo XXI.
         La grata visita de Raimondi fue 47 años después de producida la declaración separatista del
Perú. Sin embargo, la sierra piurana, desde la colonia estaba como hasta ahora está, oprimida y postrada
debido a la falta de interés y preocupación de sus propios habitantes y autoridades que con toda
indolencia han dormido el sueño que le ha marcado el ritmo del centralismo limeño. Centralismo que
siempre ha tenido y tiene en injusto olvido a nuestras provincias y distritos serranos, hoy muy numerosos.
Por eso la micro regionalización (caso del distrito de Chalaco) de estas zonas paupérrimas surgió como
un instrumento de solución a la problemática andina, pero luego se extinguió.
         No se formarán preocupados ciudadanos que propendan el despegue del ande piurano, sino se
moderniza la educación; no habrá desarrollo sino se tecnifica la agricultura y ganadería, ocupaciones
genuinas y básicas de estos riscos; no existirá progreso per cápita del serrano sino se instalan en la
región andina fuentes financieras que generen actividades productivas; no avanzaremos en el desarrollo
material, intelectual y moral si adolecemos de vías de comunicación que incluyen la energía eléctrica; no
aumentará la emigración a la costa si en la serranía se crea trabajo para los desocupados; no se
emprenderá la auténtica integración sin cultura democratizada para forjar la conciencia serrana y la
identidad andina de sus habitantes.

       ITINERARIO DE RAIMONDI.-
       En el Itinerario de los Viajes de Raimondi (5) en lo que concierne a la provincia de Ayabaca, nos
informamos de su tránsito que el connotado visitante inició en Chipillico, siguiendo la cuenca del río Chira
hacia arriba, el 13 de Octubre de 1868. Refiere que por fin llega a la repartición del camino que va a
Ayabaca del que conduce a Quiroz, lugar ocupado por una hacienda bañada por un río del mismo
nombre. Al respecto añadimos que el año 1714, la hacienda Quiroz era poseída por el capitán Francisco
Mauricio Díaz de Acuña, alcalde provincial, compuesta por su majestad, según acreditan los títulos y una
provisión otorgados por el Virrey Conde Santisteban. Su poseedor Díaz de Acuña dejó gravada la finca
con 4,000 pesos (6).
          El inquieto europeo llegó hasta la casa de la finca rural nombrada, afirmando "no ofrece nada
particular, no parece de una hacienda sino casa común". Acota que después de renovar las fuerzas en
esta morada partió a Suyo, distante según afirma 30 km. después de cubrir los 22.5 km. que separan a
Chipillico y Quiroz. Camino a Suyo admiró el cultivo de caña miel y gramalote. Al llegar al pueblo señala
que está ubicado "en la orilla izquierda del río". Nos ofrece la descripción de lo que vio: "es hacienda de
ganado, pero mala". Sigue una apreciación excepcional. Veamos: "La casa de donde se salió se halla
situada sobre un morrito, de manera que presentan hermosa vista el río y los terrenos cultivados en sus
orillas; el lugar es bonito pero malsano, siendo muy comunes las fiebres".
          Impresionado continúa relatando: "En este punto se cultiva arroz, yucas, camotes, zapallos, maíz,
plátanos y además hay inversas para las bestias". Después de reseñar Raimondi su ameno viaje
observamos que se siente deslumbrado a medida que va ascendiendo al ande, pues la belleza del paisaje
natural no es para menos. Ahora ya está en Pampa Larga en cuyo trayecto se encontró un camino que
viene de Ayabaca.
          Tras cansada caminata, al mismo tiempo que reposa, describe detalladamente que Pampa Larga
es una hacienda de ganado vacuno y cabrío, ubicada en la banca derecha a orillas del río Quiroz distante
más o menos 5 Km. del punto donde se une con el río principal para formar el de la Chira.
          Amenamente destacó el caminante que el latifundio está fuera de todo camino, encontrándose
solitario pero que tiene la ventaja de estar inmediato a la población ecuatoriana de Zapotillo. Precisa que
sus cultivos son plátanos, yucas, camotes, grama para las bestias, maíz, naranjas, limones, papayas,
mangos, etc. Sobre la hacienda San Sebastián nos da vivo testimonio de lo que observaron sus sentidos
y su vivacidad de viejo aventurero. Señala que en esta finca rural
          "Se cría ganado vacuno, el que se mantiene con montes de algarrobo y con los pastos naturales;
además tiene cultivo en la orilla del río". Abundando en datos puntualiza que la hacienda se sitúa en
terreno seco en la banda izquierda a 200 ó 300 metros del río Quiroz, que pasa por un cauce profundo
respecto a la meseta del terreno en donde se halla San Sebastián.
          Entrando en el aspecto social pudo observar el viajero y dejar constancia que Zapotillo siendo un
pueblo más grande que Suyo, estaba compuesto por gente pérdida, cuya única ocupación es la "diversión
y el exceso en la bebida". El viajero impenitente abundando en datos y por menores de lo que iba
encontrando y descubriendo, deja constancia que ubicó otro pequeño río llamado de la Lamor, que pasa
por el pueblo ecuatoriano de Dominguillo. Nos hace conocer la existencia del riachuelo Las Pavas que
señala el límite del Perú con el Ecuador; en la banda izquierda de la hacienda de Romero y en la banda
derecha con las de Solana, Lancones, Poechos y Chocán, esta última frente a Somate.
          Deja establecido en su Itinerario que entre Pampa Larga y Tina, media una distancia de 55 Km.
cubiertos por quebradas, entre el Milagro que tiene un arroyito y precede a un lugar del mismo nombre
con castizas. Enseguida pasa a una quebradita seca y llega al sitio el Aromo, ubicado al norte de San
Sebastián. El incansable botánico menciona la existencia de la quebrada de Suyo.
          Siguiendo con su relato el acucioso investigador nos dice que se encontró con el camino grande
que viene de Quiroz y pasa al Ecuador. Mención a parte le hace al insignificante pueblito de Huañalpe
que anticipa su arribo a Tina.
          Describe la hacienda de Tina, a 200 ó 300 metros del río Macará, que señala el límite entre Perú
y el Ecuador. Interesante dato nos brinda al referir que este suelo es cultivado con caña que se beneficia
para sacar chancaca. Apreció que ademán del renglón ganadero era próspero el negocio del dulce.
          Detenidamente nos ilustra sobre el proceso que siguió la pequeña industrialización de la
chancaca. Leamos el comentario muy elocuente: "El trapiche tiene cilindros de bronce y se ponen en
movimiento por medio de bueyes. La casa de pailas es pequeña y tiene solamente dos fondos; en una
palabra esta industria se hace en muy pequeña escala. La chancaca no tiene la misma forma que la que
se fabrica en las otras partes del Perú; es menos espesa, de más diámetro y su superficie inferior es
redonda, como se usa en el Ecuador".

         OTROS ASPECTOS DEL ITINERARIO.-
         El cronista italiano continua informándonos sobre geografía ecuatoriana, pues refiere que: "En la
otra banda del río, hacia el N. 15 O. á poca distancia se halla el pueblo de Macará que da el nombre al
río. Este pueblo pertenece al Ecuador y es tan miserable como el de Suyo. A 30 Km. de distancia el río
Macará se une con el de Catamayo, en el Ecuador".
         Señaló que Tina dista de Anchalay 35 Km. A propósito de Anchalay como Aypate se registran en
las toponimias, que son abundantes, existentes en el pequeño reino de Ayabaca, en el tiempo de los
incas; pero además hay una luenga relación de apellidos y utensilios ayabaquinos que debe ser tratada
por especialistas en lenguas vernaculares (7).
         Volvemos con Raimondi que en su tránsito hacia Ayabaca se cruza con numerosos caminos,
pasando luego por Solpampa; siguiendo para arriba está a un costado la hacienda de Samiango
(Ecuador), el rancho Surunama; más adelante está el lugar Portachuelo de Limón y tras penoso camino
se llega a la hacienda Anchalay distante a 300 ó 400 metros del río Macara.
         En esta hacienda se cultiva caña, hay ganado; existe abundante agua por el río que baja de la
cordillera de Ayabaca y debido a su declive se obtiene con facilidad el líquido elemento para el regadío
del terreno. Caminando de Anchalay a Ayabaca, situó los pueblos circundantes de Chocán, Tabla,
Marmas y Cuyas.
         Vamos a reproducir la singular exposición que retrata el camino que lo llevó de Anchalay a
Ayabaca, con mediación de 7 leguas a través de un sendero escabroso: "Que ya no es llano, sino que
sube continuamente y aunque no hay pasos peligrosos ni subidas muy inclinadas, si se exceptúa algunos
pequeños trechos, tiene el defecto de ser angosto y muy fácil de confundirlo con las sendas y otros
caminos que conducen a las chacras o a los pajonales de la Cordillera; de modo que es de absoluta
necesidad, marchar con una guía so pena de desviarse y dar muchos rodeos durante el viaje".
         Antonio Raimondi, antes de partir de Anchalay, sentenció categóricamente: "En Anchalá,
terminaba mi viaje por la parte baja del departamento de Piura, y para completar mis estudios..., me
faltaba visitar la región elevada o de la Sierra. Salí pues de Anchalay con dirección a la población de
Ayabaca, que es la capital de la provincia del mismo nombre" (8).

          RAIMONDI EN AYABACA.-
          A inicios del S. XIX, había pasado por este suelo andino el sabio alemán Humboldt dejando huella
imperecedera de su tránsito por estos riscos. Sesenta y seis años después hacia noticia el italiano
Raimondi.
          El mes de Octubre de 1868, que Antonio Raimondi llega a la ciudad serrana de Ayabaca la
encontró de fiesta y fue mayúscula la impresión que de ella y su gente se llevó. Su agotamiento por el
viaje iniciado en Sullana: "continuó a Huangalá, Somate, Las Lomas, Chipillico, Suyo, La Tina, Anchalay y
Sipse. Estuvo en Ayabaca en plena celebración de la festividad del Señor Cautivo y salió de allí rumbo a
Frías" (9), según se ha establecido por la cronología de su Itinerario.
          El mismo Raimondi declara que encontró al pueblo de fiesta y si tenemos en consideración que
en su diario registró el día 13 de Octubre, su estancia en Chipillico pasando luego a Quiroz (22.5 Km.), de
ahí a Suyo (30 Km.); después a Anchalay (35 Km.) y finalmente a Ayabaca (35 Km.), sin considerar que
se desvió para conocer por lo menos una hacienda, podemos afirmar que el botánico andariego ingresó a
la capital provincial el día 17 aproximadamente. Esto significa que la festividad religiosa, teniendo en
cuenta que comienza el 12, tenía una duración de por lo menos una semana.
          Veamos in situ las expresiones que plasmó el sabio italiano: "Ayabaca tiene gran número de
familias decentes y habiendo llegado en día de fiesta quedé sorprendido al ver tanta concurrencia de
señoritas y caballeros en un pueblo en que no esperaba ver sino indios. Todas estas familias viven
solamente en la población".
          Ahora damos una mirada retrospectiva a la ciudad de Ayabaca a través de los ojos de Raimondi y
de su pluma buida y culta que hace más de 26 lustros escribió la descripción urbana siguiente: "Es
población que no tiene plano regular; sus casas se hallan a distintos niveles por la inclinación del terreno y
las calles no son rectas, encontrándose muchas diseminadas, sin orden alguno. En la parte central de la
población se ven algunas que por tener sus paredes blanqueadas presentan regular vista. Casi todas las
casas tienen pequeño corredor por delante sostenido por pies de madera y parecen vaciadas en el mismo
molde; y, como en todas las poblaciones de la sierra, las ventanas son muy escasas o muy pequeñas. La
mayor parte de los techos son de paja o de corteza de Chachacomo; muy pocas son las cubiertas con
techo de teja. Hay muchas tiendas de comercio que sin ser lujosas están regularmente surtidas. La iglesia
es de mezquina apariencia, principalmente la torre, que habiéndose caído se ha refaccionado muy
económicamente".
          Son las apreciaciones arquitectónicas de la ciudad de Ayabaca a través del lente veraz del
peregrino italiano que muestran la estampa que tuvo en la sétima década del siglo XIX, que fue creada
como provincia del Departamento de Piura.
          I continúa abundando en datos el cronista peregrino, pues con habilidad en el tema descriptivo
globalmente nos da una clara idea del aparato productivo ayabaquino, expresando su punto de vista así:
"La industria de Ayabaca consiste en el comercio de ganado vacuno, y en las quebradas en el cultivo de
la caña con la que preparan chancaca y aguardiente. Hay escasez de pastos, y de consiguiente
dificultades para mantener las bestias. Es verdad que en la población el agua es muy escasa y no se
puede cultivar alfalfa; pero en los bajíos inmediatos se podría tener magníficos alfalfares, que sólo el
carácter rutinario y emprendedor de los habitantes hace que nos los haya".
         Si comparamos las apreciaciones de Raimondi sobre Ayabaca con su actualidad estamos
seguros que es muy poco el avance que ha dado la provincia andina. Aquí tenemos una medida
probatoria que demuestra la importancia de la fuente consultada y materia de esta apreciación. Pero esto
no es todo Raimondi estando en Ayabaca lo primero que se acordó es que por aquí pasó Alejandro Von
Humboldt quien fijó su altura en "2742 metros sobre el nivel del mar - y agrega - pero según mis
observaciones está a 2721", es decir 21 metros menos.
         A propósito está vigente el dato estampado por el sabio alemán, pues se ratifica en varias obras
que hemos consultado (10).
         Seguimos con referencias climatéricas expresadas por Raimondi, acertadas y coincidentes con la
realidad del medio ayabaquino. Sus palabras aquí las transcribimos: "El clima es algo frío, y
proporcionalmente a su altura sobre el nivel del mar lo es más que otros lugares. La población por su
situación topográfica, goza de libre ventilación, que mantiene el aire puro y sano, conociéndose muy
pocas enfermedades en Ayabaca. La atmósfera en tiempo de lluvias es bastante húmeda, reinando
continuamente densas neblinas, pero en la estación que no llueve es por lo general muy seco. En
Ayabaca llueve mucho y esto se comprende fácilmente por ser uno de los puntos más elevados del
Departamento, y de consiguiente donde se condensa con más facilidad el vapor de agua".

         RAIMONDI SALE DE AYABACA.-
         Llenado su cometido de auscultación de nuestra provincia serrana, el sabio itálico sale de
Ayabaca para continuar con su itinerario imperecedero que hoy es tiempo de reivindicar a fin de medir con
la ley de la imparcialidad la trascendencia que para tan inteligente hombre tuvieron los pueblos de esta
región, particularmente los andinos.
         Salió muy contento de su recreación espiritual, sano esparcimiento turístico, de muy grata
recordación, según está expresado en sus escritos. Continuó su viaje de retorno y según sus cálculos a
unos 20 kilómetros ubicó la hacienda Olleros. Fue la primera de toda la jurisdicción que le señala buena
casa y capilla. En esta finca rural, de paso y en misión de estudio, hallamos al barón de Humboldt, el 5 de
Agosto de 1802, después de haber visitado Ayabaca durante tres días. Comparando los documentos del
alemán con los del italiano, confirmamos que éste, durante el trayecto que nos ocupa, siguió la misma
ruta de aquel (11).
         Raimondi antes de ir a Olleros bajó la quebrada de Mangas, que nace en la cordillera, para luego
desembocar en el río Quiroz a la altura de Tondopa. Obrando con admirable minuciosidad detalla "la
hacienda Cujaca, que es de comunidad" refiriéndose a que era tierra de los comuneros cujaqueños con
"ranchos diseminados" en grave perjuicio para su organización social y comunicación.
         Pecando de abundante y claro en su crónica viajera nos ilustra con originales pasajes de la
comunidad de Tacalpo, la hacienda Aña, la heredad Tapal y sus similares Sacaya, Guamba, Caulí,
Lagunas, Culcapampa, Singoya, el Pacae, Hualcuy hasta Yanta que inspeccionó en su afán andariego.
Algunos de estos lugares, especialmente Yanta, fueron alcanzados por el botánico berlinés conforme
aparece de su diario.
         Hay otra quebrada paralela a la de Mangas que objetivamente describe el andariego. Se trata de
Samanga "que desciende en sentido opuesto al río de Calvas, que es el mismo Macará". Llegó a la
dilatada hacienda Samanga sita a la margen derecha del señalado río Calvas y la presenta con los
potreros de riego aptos para la crianza de ganado, que dispone de sembríos de trigo con su molino y de
cuarteles cargados de caña miel. Puntualiza que la hacienda Samanga limitaba con el pueblo ecuatoriano
de Amalaga, es decir, que se trataba de un inmueble fronterizo en el que se destaca el lugar Espíndula. Si
de resaltar valores históricos ayabaquinos se trata no podemos dejar de poner en alto la prestancia que al
respecto tiene Samanga. Aquí existen interesantes residuos arqueológicos que demuestran la presencia
del yacimiento de los petroglifos de Samanga estudiados por el arqueólogo Mario Polía Meconi,
coterráneo de Raimondi (12).
         Refiere el botánico andariego que existen a los alrededores cercanamente a la ciudad de
Ayabaca las haciendas Potrero, Calvas, Guara y Molino; Gigante, productora de caña y cría de ganado;
las comunidades de Mostazas, Chocán, cuyo pueblo se halla a la izquierda del camino que conduce a
Gigante; Chonta, que cultiva caña y plátanos; Marmas con tierras de regadío cultivadas de Caña.
         A propósito de Chocán tenemos entendido que por aquí estuvo en 1783 el Obispo de Trujillo
Baltasar Jaime cumpliendo con su visita pastoral. Por eso se ha dicho "los nuevos curatos en el
corregimiento de Piura fueron inicialmente: Congoña, Sóndor, Pacaipampa, Chalaco, Chocán (de
Ayabaca), Quiroz, La Punta, Querecotillo, Amotape, La Huaca y Salitral..." (13).
         Siguiendo con Raimondi, son muchas las haciendas y poblados que éste señala en su Itinerario.
En noviembre de 1804, Joaquín de Helguero, diputado en Piura del Tribunal de Consulado del Perú,
elaboró un Informe en el que consta: "Ayabaca Partido de este nombre está situado en la falda de un
cerro el más elevado que se ve en estas cordilleras, es de temperamento frío, pero a la distancia de una
legua participa por cualesquiera partes, de unos barrios templados y aún demasiado ardientes. Su distrito
es sesenta leguas de circunferencia, y en ellas treinta y dos haciendas propias de españoles, vestida de
ganados, vacuno, yegüerizo, ovejuno y cabrío, de trapiches y cañaverales, y el comercio que se hace de
sus productos excede al valor de sesenta mil pesos anualmente. Además de las tierras de comunidad
propias de los indios, hay muchos mixtos, en otras que por composición con el Rey; adquirieron dominio,
en las cuales por una, y otra costa; se forman chacras de trigo, maíz, alverjas, cañaverales y platanales.
También se siembran papas, yucas, camotes, zapallos, cebollas, ajos y otras legumbres, de que se
mantienen, y socorren los poblanos..." (14).
         En otro apartado el italiano menciona la existencia de la hacienda Santa Rosa, el poblado
Hualambi y la quebradita de las Vegas. Ilusionado con las maravillas de la sierra piurana que vio con sus
propios ojos y alimentaron las variadas inquietudes de Raimondi, satisfecho de su viaje, desciende a El
Puente (lugar que hace poco hemos visitado) no sin antes pasar por Chonta. Siguió el "camino de la
izquierda que baja por un callejón profundo cortado entre las arcillas coloradas y rocas porfíricas,
enteramente descompuestas; este callejón está flanqueado por vegetación de montaña".
         Proyectándose hacia una hollada para continuar por el camino descrito se aprecia Chinchipampa.
Su trayecto es sinuoso y estamos frente a Pingola; luego se pasa un arroyito y se faldea hasta arribar a la
lomada de Arreipite. Sigue el descenso por un terreno bastante seco y escasa vegetación, divisándose
próximamente la quebrada que baja de Lagunas y la lomada que mira hacía el río Quiroz. El Puente,
Raimondi lo encontró con tres chacras e igual número de casas, sembríos de caña, notándose además
árboles frutales. Este lugar rural lo ocupaban familias dedicadas a la agricultura base de su sustento y
bienestar; esta actividad la mantienen hasta hoy, aprovechando las aguas del Quiroz.
         Valiosa es la descripción que el científico itálico hace del Puente que encontró y por el que
caminó viniendo de Ayabaca por el lado derecho para cruzar al opuesto izquierdo. Dice así: "El Puente
tiene un largo de 10 m. 80 cm.; el río corre de SE á NO, las casas cerca del puente son ranchos hechos
de ramas y algunas con un poco de barro, en todos los que se encuentran posadas y venta de pastos
para las bestias".
         Para nuestro recuerdo y evocación nos relata que "el puente llamado de Arreipite que es de
madera y se halla construido en una parte donde la quebrada es muy angosta y el río Quiroz pasa como
en canal en medio de roca (diorítica muy compacta). El puente se apoya sobre dos buenos estribos de cal
y canto construidos atrevidamente sobre la peña diorítica cortada casi a pico. La abertura entre uno y otro
estribo es de 10 m. 80 cm.; pero se ha disminuido muchísimo por medio de tres palos salientes unos más
que otros, amarrados con cinchos de fierro para darles mayor salida. El puente tiene barandas de madera
y presenta hermosa vista por su elevación que será de 12 ó 13 metros sobre el nivel más bajo del agua.
En tiempo de creciente el río sube 10 metros y ha habido año que ha cubierto la base de los estribos".
         En el Puente descansó el caminante italiano y sus acompañantes; las acémilas fueron
abastecidas de forraje. Al día siguiente continuaron el viaje. Conviene dejar constancia que este Puente,
(con una antigüedad superior a 140 años, reemplazado últimamente con nueva estructura) facilitó el
intercambio comercial entre la costa y la sierra; en toda época sirvió y sirve de acceso para la
comunicación y transporte. El turismo y los peregrinos católicos también lo utilizaron y siguen utilizando
diariamente. Los vecinos de esas zonas apartadas usan el servicio del puente a fin de comunicarse con
inmediatez. La existencia de esta vía reduce el tiempo para ir de un lugar a otro.
         El Puente queda atrás y el peregrino italiano continúa su viaje avanzando por un caminito que
baja hacia la chácara llamada Tondopa y de ahí faldeó siguiendo un riachuelo que desciende al lugar
nombrado: Lagunas, en donde el sabio italiano encontró casas esparcidas en diferentes direcciones que
eran ocupadas por los chacareros.
         Registró en su Itinerario, después del Puente de Arreipite, a 2.5 kilómetros más arriba, a la banda
izquierda, una chacra de caña cuya zona llamase Yapango. Posteriormente deja constancia que estuvo
en la hacienda de este nombre. Después encontramos en su crónica un detalle relacionado con la
hacienda Vieja, ubicada al lado derecho subiendo por terreno accidentado, en forma de caracol, para
luego verla dentro de "una bonita meseta de terreno cultivado, con casas...".
         En el mes de Octubre de 1868, sin señalar día, Raimondi puntualiza en su Itinerario que estuvo
en la casa de la hacienda Lagunas, cuyos terrenos el sabio los encontró desnudos y ausentes de pastos,
pero afirmó que habiendo agua debía aprovecharse el cauce que crece en la orilla de la acequia cerca a
la casa y "cultivar distintas plantas que darían mayor vista panorámica y proporcionarían combustible".
         Ha expresado el caminante inmortal que la hacienda Lagunas tenía ganado vacuno, lanar,
yegüerizo, cultivando poco terreno por falta de agua. Expresó así mismo que 2.5 kilómetros al Este de
Lagunas, detrás de una lomada, se ubica el pueblo de Yerbasbuenas, en una quebradita que baja al río
Quiroz, cerca de Arreipite.

          PUEBLO HISTÓRICO DE FRÍAS.-
          El pueblo andino de Frías comprendido dentro de la geografía de la provincia de Ayabaca,
registra su partida de nacimiento como Distrito de la República del Perú, en la Ley del 21 de Junio de
1825, autografiada por el Libertador Simón Bolívar. Al conmemorar el 185 Aniversario de la creación
política del distrito bolivariano que nos ocupa, con presencia histórica en el Departamento de Piura, hoy
bajo la dirección de su burgomaestre y el pleno, gratamente evocamos su exquisito historial prehispánico,
colonial y republicano. Asiento de culturas ancestrales reflejada a través de su Idolillo de Frías que
enaltece y fortalece nuestra identidad y patrimonio regionales. También Frías es glorioso asiento de los
Guayacundos incaicos. Pueblo precolombino inscrito con méritos propios en las páginas históricas del
Imperio Socialista de los Incas.
          Durante la vida colonial, el año 1783, Frías fue visitado pastoralmente por Baltasar Martínez
Compañón, Obispo de Trujillo del Perú, recogiendo su bagaje espiritual, como lo hizo en todos los
pueblos de nuestra región. No se puede negar por el contrario se recuerda y se destaca la asistencia de
los pueblos andinos de este norte peruano que se alinearon en el grito libertario para conseguir una patria
libre y soberana. Efectivamente los habitantes fríanos se ubican en el proceso de independencia del yugo
español y en premio a su decidida participación nacionalista, el naciente Gobierno Peruano le otorgó la
categoría de Distrito, en pleno amanecer de la República.
          En consecuencia Frías registra su creación distrital dentro de los primeros del Perú. Fue el
reconocimiento del Estado Peruano al tesonero trabajo realizado con amor a la patria chica por los fríanos
mestizos de 1821, que hoy a los cuatro vientos, en la primera década del Siglo XXI, debemos reivindicar
mediante efectiva y tangible labor fecunda para honrar la memoria de nuestros mayores y alcanzar el
desarrollo integral que la vida republicana siempre le negó.
          Durante el mes de Octubre de 1868, encontramos al pueblo de Frías en el Itinerario del sabio
Raimondi, registrando su visión que enaltece las páginas de su historia. Los chilenos también estuvieron
por estos predios andinos realizando actos bárbaros y de rapiña, siendo rechazados en sus despropósitos
por la población friana que organizadamente puso de manifiesto, una vez más, su espíritu patriótico, su
dignidad acrisolada y su civismo hondo y vigoroso.
          El movimiento de los chalacos también se reforzó con la fuerza moral y material de este
asentamiento septentrional que contribuyó reiteradamente a la realización de su protesta frente a la
marginación y postergación de los pueblos andinos que proyectaron y demandaron su justa aspiración a
un desarrollo equilibrado. Pues, lamentablemente la colonia engendró el olvido de esta región y la
república lo legítimo mediante el centralismo limeño con un insensible accionar político que se puso y está
puesto de espaldas a la realidad serrana y provinciana.

          ESCENARIO FRIANO VISTO POR RAIMONDI.-
          Bajo la pluma buida, culta y autorizada del sabio italiano presentamos el escenario friano,
auténtica expresión andina, que vio con sus propios ojos hace 142 años y escribió para la posterioridad,
adornándola con aspectos geográficos, históricos, sociales y económicos vinculados a la tierra ancestral
del Idolillo de Frías. Veamos el original comentario en poético relato:
          Terminada la inspección ocular en la cuenca del Quiroz, el científico de Milán, de acuerdo con su
rol de investigación, encontrándose en Lagunas decide subir a Frías emprendiendo larga caminata por
una cuesta de 10 kilómetros para llegar a los altos de la cordillera y tras agotadores tramos "pasa el río
Chipillico y sigue sobre punas desnudas por terrenos ondulados, hasta el punto en donde empieza la
bajada que tiene 10 kilómetros, formada en su mayor parte por callejones cortados en medio de roca
granítica en descomposición y flanqueada por vegetación de montaña".
          En el territorio friano encontró la hacienda Pillo, "detrás de una lomada que la divide de la
quebrada de Yapango, y sus aguas van parte al río Quiroz". Antes de entrar a Frías ingresó por el
Portachuelo, registrando las direcciones siguientes: "Ayabaca a 34º; Arreipite a 26º; Chonta a 5º 30'; la
hacienda Culucán a 45º y Cerro Negro, en el camino para Frías, a 231º. Frías está poco más o menos a
202º".
          Después de pasar varias quebraditas apreció las casas que pertenecen a la pequeña hacienda
Arrendamiento. Hay varios acueductos de agua, que baja de la cordillera; los altos de Yerbasbuenas, la
quebrada Huaca que confina con la hacienda Arrendamientos y Matalacas, estuvieron dentro de su
observación.
          Narra el viajero milanés que antes de ingresar al pueblo de Frías, después de pasar un
caracoleado callejón, tomó un camino pintoresco cubierto en parte de vegetación. Caminó por un arroyito
y siguiendo hacia la derecha llegó a las principales parcelas agrícolas frianas. De inmediato siguió por
otro arroyito y un camino grande y bajando a la izquierda, Raimondi, muy contento y en señal de triunfo
llenó de alegría exclamó: "estamos en Frías". I nosotros agregamos, el peregrino italiano arribó a la cuna
de los Guayacundos que a la posterioridad legó su cultura milenaria.
         La diestra del sabio europeo no descansaba manuscribiendo, su registro de importantes datos
relacionados con las inquietudes, ocurrencias, paisajes, impresiones, observaciones y hechos singulares
captados ocularmente por el inquieto visitante.

          DESCRIPCIÓN SOBRE FRÍAS.-
          Ahora anotamos la descripción que don Antonio hizo respecto a la localidad de Frías que el
conoció visualmente el año 1868. Lo hacemos con sus propios términos, que dicen así:
          "La población de Frías es la capital del más pequeño de los distrito de la provincia de Ayabaca, y
está en una hoyada en la cabecera del río que baja a Yapatera entre dos brazos que lo forman. El terreno
inmediato a la población es bastante escampado y forma plano inclinado. Así como el pueblo, es
abundante en agua, notándose varios trechos de terreno cultivado que podrían serlo mucho más si los
habitantes fueran más activos. El ramo principal al que se dedican los habitantes de Frías, es el cultivo de
frijoles, viéndose en las laderas verdes cuadros cultivados con esta legumbre; también se ocupan de la
cría de ganado vacuno.
          El pueblo no tiene plano regular: así las casas están en distintos niveles y direcciones, la mayor
parte de ellas cubiertas de paja y algunas de tejas, pero parece que estos techos van entrando de moda
es de esperarse que en poco tiempo no existirán los miserables y sucios de paja y que todas las casas
tendrán los de tejas, por haberse descubierto un depósito de buena arcilla en las inmediaciones del
pueblo. La mayor parte de las paredes de las casas son de adobes".
          Sigue relatando Raimondi su exposición sobre la Frías que él vio con sus propios ojos en 1868,
hace 142 años. Veamos: "La iglesia no tiene torre por haberse caído y las campanas se hallan sostenidas
por cuatro palos derechos cubiertos con un pequeño techo de paja. En Frías casi todos los cercos son de
rosales, los que crecen con tanta lozanía que han formado barrera impenetrable. En la época que abren
sus flores presenta hermosa vista, esmaltándose estas verdes paredes de innumerables rosas pequeñas.
El café da muy bien y de buena calidad; en este lugar sería más lucrativo que los frijoles. Los terrenos de
Frías son buenos para las plantas de raíces poco largas".
          A don Antonio le impresionó la belleza del cerro Huaminga, que lo calificó de célebre por su
extraña forma y por que su parte desnuda que se mantiene mojada por el agua que viene resbalando de
lo alto, a la luz del sol, con mayor atractivo por las mañanas, "se reflejan sus rayos con mucha fuerza y
brilla como si fuera de plata".
          De su estancia en suelo friano el visitante europeo quedó encandilado, según se aprecia en sus
relatos; lo atrajeron las flores, las edificaciones de la ciudad, la riqueza de sus tierras, el paisaje serrano y
su radiante sol que le hizo ver en el Huaminga todo un paraíso envuelto en poesía con alfombra plateada.

         RUMBO A SANTO DOMINGO.-
         Santo Domingo de Guzmán es el pueblo cristiano que fundó en 1783, el Obispo peregrino
Martínez Compañón sobre la base del anterior asentamiento incaico llamado SANCOS que ya hemos
difundido (16). Su participación en la independencia de Piura, al igual que todos los pueblos serranos de
la región Piura, nadie la puede negar por que fue real y efectiva.
         Andrés Avelino Cáceres por Ley de la República, de 4 de Noviembre de 1887, le dio la categoría
de Distrito de la Provincia de Ayabaca hasta que mediante Ley 8174, del 31 de Enero de 1936, siempre
con su jerarquía distrital se incorporó a la naciente Provincia de Morropón con su capital Chulucanas.
Santo Domingo, estuvo 49 años ininterrumpidos dentro de la geografía provincial ayabaquina, con el
rango de Distrito, pero su dependencia oficial viene desde el 30 de Marzo de 1861, que se creó la
Provincia de Ayabaca.
         Diecinueve años antes de crearse el Distrito de Santo Domingo, su núcleo urbano que contó con
Iglesia desde 1783, tuvo la grata, histórica e imperecedera asistencia del eximio botánico Antonio
Raimondi. Santo Domingo estuvo en la lista de pueblos por conocer y estudiar que confeccionó en su
imaginación el ilustre naturalista.
         Éste –Antonio Raimondi- calculó la distancia de 25 kilómetros entre Frías y Santo Domingo, que
los recorrió por un camino quebrado y accidentado. Anotó en su Itinerario la estancia de Culcas y la
primera casa que encontró en este tramo. Así mismo observó la trayectoria del río Yapatera hasta una
lomada que lo separa del río Morropón.
         Nos informa que para llegar al pueblo de Santo Domingo, previamente, "se sale de la cumbre
bajando y faldeando al SO; luego llega al plan de la quebrada y continuando hacia la banda derecha de la
hollada se accesa al lugar santeño". El sabio conoció hasta el hoy existente sitio de Tiñarume
(Tiñarumbe), cuya existencia data de la época incaica.
         Vamos a reproducir literalmente las impresiones que in situ plasmó Antonio Raimondi: "Este
pueblo es anexo al de Chalaco que es cabeza de Distrito. Santo Domingo se halla situado en un pequeño
llano, en el ángulo formado por la reunión de dos quebradas: una, la que sigue en el camino y que tiene el
río, la otra, más pequeña, entra al río por la banda izquierda, poco más abajo del pueblo; hay una
pequeña iglesia y algunas casas de adobe, pocas con techos de tejas y las demás cubiertas de paja
constituyen Santo Domingo. Lo que merece especial mención en su campiña y temperamento".
         Hombre de espíritu cultivado, que en su Italia nativa había admirado las mejores obras plásticas
producidas hasta mediados del S. XIX, por los artistas de su patria, en Santo Domingo de Guzmán tuvo la
oportunidad de observar y destacar su paisaje natural; sus cumbres y abismos, dominado por los verdes
campos de sus valles profundos y los azules intensos de su cielo espléndido que nunca nos cansamos de
mirar para solazarnos anímicamente. Lo describió con alma poética y pincel de artista.
         Leamos su elocuente y ameno relato: "La campiña ofrece uno de los paisajes más pintorescos
con variadas escenas según el punto de donde se la mire. Si se dirige la vista hacia arriba, se presenta un
anfiteatro de verdura, formado por sembríos de frijoles y arvejas interrumpidos por platanales y uno que
otro sembrío de caña que cubren toda la falda de los cerritos inmediatos a la población.
         Si se mira hacia abajo, a más de los sembríos de caña más extendidos, se ve el encadenamiento
de los cerros que bajan a la costa, distinguiéndose desde lejos el llano de Morropón, que dista más de 25
kilómetros. Por todas partes se ve rebosar la vida vegetal y presentarse a los ojos el verdadero cuadro de
la abundancia".
         Creemos firmemente que, Antonio Raimondi, con sentido estético literario, al describir el paisaje
dominicano fue generoso en el comentario y obró con justeza para dar al César lo que es del César. La
apreciación singular del italiano, confirma lo dicho, pues sentenció:
         "El temperamento de Santo Domingo es inmejorable gozándose de primavera perpetua". Más
acertado no pudo ser el científico de Milán por que en el suelo andino de Sancos se perfumó su espíritu
primaveral expresando bellas frases producto de su entretenida observación visual. Tan hermosa versión
que hace honor a la verdad ocular ha inspirado la vena artística de los bardos del pueblo que le cantan:
         "Es Santo Domingo la Suiza peruana
         La de hermoso cielo y esplendente sol,
         Que al pisar cuajado de flores
         Se siente en el alma profunda emoción.
                  Sus cerros de cumbres soberbias y altivas,
         Nos dicen que antaño fue Santo Domingo
         El jardín ameno de un emperador" (17).

         I el himno a Santo Domingo, símbolo que constituye la expresión sublime de un pueblo que solo
se levanta y la raíz profunda del cantar de sus cantares, confirma su presencia en el concurso de los
pueblos andinos que buscan por méritos propios su efectivo y real desarrollo. Ahora citamos la segunda
estrofa de su oración epónima:
         "Enclavado a los pies de los Andes
         Donde el mar no lo pueda hollar;
         Pues sus cerros, cual guardianes grandes
         Forma fieles dorados collar" (18).

        Si lo expuesto fuera poco, la belleza natural del pueblo dominicano ha sido destacada en el genial
soneto que se publicó en el semanario paiteño LA VOZ, octubre 19 de 1907, que compuso el poeta
piurano Alejandro García Cortés, con el seudónimo Jorge Landa C., dedicado al vate Enrique del Carmen
Ramos Briceño, bajo el titular LA NIEBLA y a través de sus catorce versos destaca el paisaje de Santo
Domingo. Este soneto se hizo por el autor después de haber leído la Montañesa que días antes publicó el
mentado vate. Leámoslo:
                 “De las cumbres de la sierra se descubre de repente,
        Como océano tempestuoso, sobre el llano de su bruma,
        Y remedan a sus contornos gigantescos blanca espuma
        Del oleaje que en las rocas va estrellándose impotente.
                 Cual titán que del océano se burlase prepotente,
        Mientras éste por vencerle se debate en ansia suma,
        Impasible, desde el fondo del paisaje que se esfuma,
        Un peñol allí soberbio, solitario alza su frente.
                 Luego breve, cual si huyese de enemigo misterioso
        Que la acosa, que la empuja, que la asalta y la derrota,
        Ya la niebla, hecha fragmentos se deshace y desparrama,
        Mientras corre abajo el río cristalino y rumoroso,
        Mientras lanza un pajarillo vibradora alegre nota,
        Y a mis ojos asombrados surge un nuevo panorama” (19).

          Atraído por un deber moral que mi voluntad respeta fielmente y en cumplimiento a los dictados de
mi conciencia me alegro reencontrarme con mi pueblo, en el que se encarna la ascendencia de mis
ancestros cuya prolongación genealógica y espiritual se expresa en mí a fin de rescatar su vigencia
milenaria. I metido en el alma expresiva de Santo Domingo, auténtico mensajero de la tradición popular
que nos legaron, como depositarios, nuestros mayores, me abrazo con Luis Amaro García Berrú y con
afecto a través de este abrazo llego a quienes alcanza mi entera, íntegra y estremecida gratitud. También
del más allá me llega el cordial afecto de Adriano López López, entrañable amigo a quien entrego mi
afecto con toda mi reverencia del caso.
          Pero también llegó a la tumba de Miguel Efigenio Saavedra Calle, para avisarle de la protesta del
Guaicas por su prematura partida y hermanarnos cada día más en el recuerdo dominicano que juntos en
vida departimos filialmente. I me despido diciéndole que nuestros pueblos serranos siguen esperando el
desarrollo que hace cinco siglos se truncó con la llegada de los españoles, cuya política virreinal de
carácter centralista tuvo negativa repercusión para el Perú provinciano, malestar que continuó y continúa
con la república desde 1821. I que ahora esos pueblos olvidados sólo con nuestro esfuerzo se levantarán
como se levantó Aypate en el corazón andino piurano durante la dominación incaica.
          Reynaldo Castillo Román, desde su amado terruño El Bronce, con la memoria de su hermano
Ismael y la presencia de mi ahijada Lindaura, se adhiere incondicionalmente a nuestro buen deseo; es un
presagio marcado por el sentido de la historia y por el buen deseo de quienes fraternalmente nos
identificamos por vínculos de sangre con Santo Domingo de Guzmán, la tierra de mi madre Clotilde, de
mis tíos Santos y Braulio, que nos adelantaron en la partida, y Sergio; de mis abuelos Velásquez Monge y
mis ascendientes que fueron sepultados en las entrañas de su tierra petrificada y con sus huesos han
rendido el más sublime homenaje a su patria chica, que hacemos nuestra.
          Pedro Pablo Velásquez Pintado, desde Piura, con mi ahijado Diego, añorando la cuna de su
nacimiento, une su voz a la mía para juntos dar un estruendoso viva por la tierra amada que lleva el eco
de nuestra voz a la tumba de nuestros mayores quienes en vida hicieron producir la tierra con el sudor de
su infatigable actividad. Al unísono expresamos: VIVA SANTO DOMINGO, la patria amada que autentifica
y hace evidencia de nuestra identidad serrana.

          CHALACO VISTO POR RAIMONDI.-
          Documentación oficial emitida por la Municipalidad Distrital que data del pasado siglo XIX nos
demuestra con claridad meridiana que el nombre compuesto del distrito fue: SAN JUAN FERNANDO DE
CHALACO, en cuyo suelo se forjaron los chalacos en busca de la reivindicación de sus derechos
sociales. Desde hace un buen tiempo quedó reducido a solamente CHALACO, a secas, primando su
nombre ancestral.
          El legado espiritual que tesoneramente dejaron nuestros antepasados, sus hijos, lo recibimos
gratamente por tratase de una valiosa visión espiritual que engrandece la historia de este ancestral
pueblo andino de Piura. Ahora en el 2000 en pleno jubileo cristiano la actual Municipalidad de Chalaco, a
cargo de su dinámico alcalde, se propone cumplir una misión sagrada de divulgación del tema histórico.
          Tema histórico que pone en evidencia la valentía de sus hijos entregados a grandes quehaceres
del espíritu para alcanzar por los caminos de la democracia y de la justicia social su propio desarrollo; y,
con genuino esfuerzo construir el indesmayable edificio de su identidad cultural. Son sus hijos que la
historia registra con tinta indeleble. Ahí están los Berrú, los Córdova, los Cruz, los Flores, los Garcés, los
García, los Morales, los Pintado, los Ramírez, los Romero, los Ruiz, los Saavedra, entre otros hombres y
nombres identificados con la gran causa de su pueblo.

        RECORDANDO A JUAN AMARU.-
        Juan Amaro Ruiz Cruz nos ha obsequiado un impreso que contiene su sentimiento artístico que
ahora hemos releído al haberse ido por los caminos del Señor. Son los poemas y canciones dedicadas a
Chalaco urbano y su campiña multicolor.
        Aquí evocamos el paisaje andino producto de la maravilla natural, pero también nos encontramos
con la estampa de Vicente García, líder social, valiente guía de la hueste serrana que históricamente
conocemos con el nombre de las Montoneras Chalacas que clamando la justicia que jamás llegó por la
cresta cordillerana, entregó su vida que heroicamente acabó en la hoguera - igual como cayó el cacique
Tallán Amotaxe, por sentencia del tribunal de Pizarro dictada en 1532- el infausto 28 de Enero de 1883,
exactamente, en la Casa Quemada situada en la esquina que forma actualmente los jirones Libertad y
Apurímac, de la ciudad de Piura.
         EL CORAJE DE LOS CHALACOS.-
         Los chalacos que heredaron el coraje de sus antepasados los Cajas, con su levantamiento en
Piura, cierran otro episodio de su exquisito historial, que han sustentado los escritos de investigadores
sociales y poetas, entre ellos Enrique López Albújar, Rómulo León Zaldívar, José Vicente Rázuri, Miguel
Maticorena Estrada, César Espinoza Claudio.
         La Violencia del Tiempo, obra cumbre de nuestro paisano Miguel Gutiérrez, en sus páginas deja
expresa constancia de su singular apreciación histórico-social sobre el movimiento Chalaco. A través de
su Capítulo V, bajo el titular: La Guerra de la Otra Violencia, alude el hecho que presentamos literalmente
a renglón seguido.
         "Porque, de frente, como si ocurriera un brusco cambio de escena, vio irrumpir por las
polvorientas calles de Piura una cabalgata de indios de piel clara - los "serranos", como los llamaban
despectivamente en la ciudad - con ponchos color de vino oscuro, blandiendo machetes y disparando al
aire y a cuya cabeza galopaba un jinete que portaba una bandera ondeante cuyo color y simbolismo por
el momento no alcanzó a distinguir ni a comprender" (20).

        EL POEMARIO.-
        Volviendo al poemario nos deleita la ternura del autor que a nuestra sierra le canta así:
        "Yamango, tierra querida,
        Camino del Inca y del conquistador,
        Yamango, tierra Chalaca,
        Que en la loma de Visueta
        Venciste heroicamente
        Al chileno invasor" (21).
        A través de la visión histórica, este verso recoge el itinerario incaico que unió el Cusco con Quito
y al que llegó en 1532, el capitán Hernando de Soto, descubridor del ande piurano; además enciende
nuestra conciencia patriótica recordando nuestra victoria ante los chilenos invasores (22).

         RAYMONDI EN CHALACO.-
         Ahora pasamos a tratar algunos aspectos del pueblo de Chalaco que Antonio Raimondi captó con
su penetrante pupila y su fino talento, para luego esculpir con la magia de su talento y gran cultura.
Poéticamente describió su amplio suelo accidentado y policromado.
         Procedente de Santo Domingo, llega a Chalaco el andante italiano, tras cubrir una jornada de 15
kilómetros. Calculamos que su arribo fue en Noviembre de 1868, pero antes desde el Portachuelo,
situado detrás de la hacienda Simirís, hizo el registro siguiente:
         "Santo Domingo en la dirección de 274º 45'
         Chalaco            "      "                        72º
         Portachuelo de Frías "         "         296º
         Portachuelo de Simirís “         "        271º 30'".
         ¿Qué hallamos sobre Chalaco en la descripción del peregrino de Milán? Leamos: "Es la capital
del Distrito del mismo nombre cuyo anexo es Santo Domingo. Construido sobre terreno desigual y
arcilloso, en la falda de unos cerros, no tiene plano regular y las casas están diseminadas o dispuestas en
calles curvas. Su iglesia fue destruida por el temblor de 1857, que causó tantos estragos en el
Departamento de Piura; actualmente se edifica poco a poco, merced a los cuidados del párroco y al
trabajo de sus habitantes. Han construido también la casa cural o convento y el cabildo con la cárcel".
         Seguimos con el objetivo y ameno relato del ilustre viajero italiano: "Que para preparar los adobes
para la construcción de la iglesia se cargaba el agua desde lejos; pero en el día la conducen hasta el
pueblo por pequeños canales de madera. Chalaco se halla sobre el nivel del mar a 2,244.8 metros. Sus
habitantes son mestizos".
         El poblado de Chalaco está rodeado por los cerros Naranjo, Taspa y Putapur, elevaciones que se
observan por el viajero a simple vista. Antonio Raimondi, in situ, calificó a los chalacos de "mal carácter".
También se ha dicho posteriormente que Chalaco es "famoso por el carácter rebelde y bravío de sus
habitantes" (23). Este temperamento influyó en el movimiento social que desde hace casi 130 años la
historia calificó "La Comuna de Chalaco".

        ORGANISMOS PARA EL DESARROLLO DE CHALACO.-
        La administración pública a través de sus organismos de desarrollo descentralizado debe llegar a
Chalaco a fin de que promueva su crecimiento sosteniendo tanto material cuanto espiritualmente
hablando. En más de una vez hemos planteado que en la micro región andino central de inmediato debe
crearse la provincia de Santo Domingo con su capital Chalaco a fin de proyectar y lograr el progreso que
el momento actual exige especialmente a los pueblos olvidados y por ende marginados que deben
adecuarse a los lineamientos de la modernidad.
        Se trata nada menos de dos sitios con origen incaico que durante la república estuvieron
comprendidos en el marco provincial de Ayabaca, destacándose Chalaco con rango distrital desde 1826.
El tiempo no muy lejano, que es el mejor juez, dará su veredicto irreversible. Creemos por lo tanto que el
despertador del reloj de la historia ha tocado su timbre nítido en la conciencia de estos pueblos para que
despierten de tan largo sueño y cuanto antes se incorporen al mapa del desarrollo para crecer como
crecieron hasta 1532, al ritmo del desarrollo programado por el Imperio Socialista de los Incas.

          CIENTÍFICO ITALIANO EN PACAIPAMPA.-
          Abierta la colonia los manuscritos archivísticos demuestran la existencia de Nuestra Señora de la
Limpia Concepción de Pacaipampa, poblado fundado por españoles probablemente un 15 de Agosto,
fecha en que, al igual que la Piura de El Chilcal, se recordaba "la fundación y población de dicha ciudad
que se hizo en el día del santísimo nacimiento de la Benditísima y Gloriosísima Reyna de los Ángeles,
Virgen Santísima, Madre de Dios y Señora Nuestra" (24).
          El pueblo fue fundado por Luis Saavedra y Méndez Sotomayor en pleno amanecer colonial, como
ya lo tenemos demostrado (25).
          Pacaipampa está vigente en la obra del Obispo Baltasar Jaime que estuvo entre nosotros el año
1783, organizando y fundando pueblos, de acuerdo con su vocación cristiana. El itálico Raimondi, tras
difícil travesía, desde Chalaco avanzó y llegó a Pacaipampa, expresando sobre estos riscos
cordilleranos, originales e importantes pareceres. Veámoslo:
          "Es anexo de la población de Cumbicus, que es la capital del distrito. Pacaipampa queda en la
banda izquierda de un arroyo, al pie del cerro cónico de Yambar, que está en la banda derecha. Hace
poco que este pueblo no tenía más que la iglesia, el convento y algunas casuchas de indios; pero poco a
poco se han ido estableciendo algunos mestizos y han fabricado sus casas, de modo que al presente se
notan algunas de tejas. Su clima es templado y muy agradable, hallándose casi a la misma altura de
Huánuco. Como tiene agua, es lugar de más recursos que Cumbicus por estar inmediatas sus chacritas.
En éstas, se encuentran pastos para las bestias, cultivándose gramalote y grama chilena. Es lugar de
mucha concurrencia dos veces al año, el 15 de Agosto y el 8 de Diciembre; en estos días festejan una
virgen y vienen en romería desde muy lejos".
          Luego, rápidamente, el botánico milanés, siguió caminando hacia los predios de Cumbicus en
donde escribió sus puntos de vista que se preservan dentro de los testimonios históricos del S. XIX.

         LEGISLACIÓN SOBRE PACAIPAMPA.-
         Se ha establecido que el Distrito de PACAIPAMPA fue “creado en la época de la Independencia
con el nombre de “Cumbicus”, la costumbre hizo que se llamara a este Distrito “PACAIPAMPA”, por ser el
pueblo de éste, capital del Distrito de Cumbicus”.
         Hay noticia cierta que en el Censo, de 1837, realizado en la Provincia Litoral de Piura, el Distrito
de Cumbicus registra una población de 1267 indígenas y de casta 813 que totalizan 2080 habitantes. I en
materia de Contribuciones el año 1846, CUMBICUS en el renglón de Industrias aparece con 11,394
reales y en materia predial e industrial 644 reales que suman 12,038 reales.
         Existe la Resolución Suprema, de 8 de Noviembre de 1840, dictada por el Ministro Ramón
Castilla con la rúbrica del Presidente del Perú, Agustín Gamarra, por la misma que quedan exceptuados
del pago de la contribución del próximo semestre de Navidad los Distritos de Huarmaca, Huancabamba,
Frías, Salitral, Chalaco, Yapatera, Cumbicus, Tabogrande y Piura, quedando todos los demás Distritos
obligados al pago de la contribución”.
         Con fecha 20 de Febrero de 1859, faltando dos años para crearse el Departamento de Piura,
circuló el Nº 1 del periódico EL IRIS DE PIURA, en el que hay constancia que la Provincia Litoral de Piura
tenía 23 Distritos y uno de ellos era CUMBICUS que tuvo en calidad de Presidente de la Comisión
Central de Estadística a don Alejandro Cortés.
         Pacaipampa, como Distrito fue precedido por CUMBICUS. Se trata de un antiguo Distrito de la
Provincia de Ayabaca, que conforme al Art. 4 de la Ley de 30 de Marzo de 1861, sobre creación del
Departamento de Piura, dice: “La provincia de Ayabaca, tiene por capital la ciudad de Huancabamba y
consta de los Distritos: Huancabamba, Huarmaca, Sóndor, Sondorillo, Chalaco, CUMBICUS, Suyo, Frías
y Ayabaca”.
         Mediante Ley de la República Nº 362, promulgada el 23 de Noviembre de 1906, por el Presidente
Constitucional, Dr. José Pardo y Barreda, la capital del Distrito de CUMBICUS se trasladó al cercado de
Pacaipampa que en su cardinal único a la letra dice: “Trasládase al pueblo de Pacaipampa la capital del
Distrito de su nombre en la Provincia de Ayabaca, del Departamento de Piura”.
         Desde aquel entonces, 23 de Noviembre de 1906, el Distrito de Cumbicus fue sustituido por el
Distrito de PACAIPAMPA.
         SAN FRANCISCO DE CUMBICUS.-
         Documentalmente está probado, que San Francisco de Cumbicus, bautizado así por los
españoles con el nombre nativo precedido por el patronímico señalado que fue extraído del santoral
cristiano, ha sido pueblo y comunidad ancestral, ligado perpetuamente a Pacaipampa, otro lugar
prehispánico de dilatada existencia andina. Se tiene registrado que dista tres leguas del río Quiroz y "se
ubica en las estribaciones septentrionales de la cordillera del Huamaní al sur de la actual provincia de
Ayabaca,..." (26).
         De otro lado conviene establecer que la relación entre los indios y los hacendados fueron tensas
como está demostrado en códices de 1615. Los nativos recibieron protección legal del Marqués de
Monteclaros; la legislación permitió "no remover a los indios de Cumbicus de las tierras que poseían y que
los dejasen vivir y sembrar en ellas" artículos de subsistencia (27).
         Cumbicus, territorialmente después de la conquista española, se distribuyó entre haciendas y
comunidades, según hemos verificado en los catálogos que describen la papelería colonial, que preserva
el Archivo Regional de Piura y que está a disposición de los investigadores sociales que buscan fuentes
primarias para respaldar sus hipótesis de trabajo científico social. A su turno Antonio Raimondi, a fines del
año 1868, antes de entrar a Cumbicus, desde un punto del Portachuelo anotó los lugares aledaños: el
cerro Yambar, el pueblo de Pacaipampa y el alto de Chalaco.
         El ilustre caminante napolitano, de rastro imperecedero en los riscos del Departamento de Piura,
ha presentado la aldea que nos ocupa de esta manera:
         "Cumbicus es población muy pequeña situada en una meseta sobre la banda derecha de un
arroyo y a 15 kilómetros del río grande. Está completamente desamparada por vivir casi todos sus
habitantes en sus chacras, de modo que a veces no se encuentra un solo individuo con quien hablar.
Aunque es cabeza de Distrito no vive en él ni el cura ni el gobernador, los que prefieren el pueblo de
Pacaipampa por ser de clima templado y de más recursos. En Cumbicus no se encuentra forraje para las
bestias".
         Es importante destacar que Cumbicus debe ser incorporado al turismo receptivo cuya industria
sin chimeneas debe promoverse de inmediato. Las cercanías a lagunas medicinales es un atractivo para
captar visitantes nacionales y de la vecina república del Ecuador. Los lagos no sólo encierran belleza
natural sino que sus encantadoras aguas tienen efectos medicinales.
         Raimondi describió las quebradas de Talanco y Tambillo, esta última que sale de una lagunita,
además de la de Huaringa. I puntualizó: "...hallándome en Cumbicus, sólo a tres leguas del río principal,
que más abajo se llama Quiroz, quise aprovechar la ocasión para ver su origen, me dirigí para esto a la
laguna de Huaringa, situada en la cordillera y de la cual sale el riachuelo que forma el brazo principal de
este río. Pero para hacer este viaje yo había contado tan sólo mi deseo, pues no había pensado en las
innumerables preocupaciones de los indígenas, ni en todos los obstáculos que éstos pondrían para
ocultarme el lugar donde se hallaba esta misteriosa laguna" (28).
         El caminante continuó su dilatado y tedioso viaje por la cordillera que geográficamente
comprendía el territorio huancabambino.

         ENSEÑANZA DE RAIMONDI.-
         El itinerario que hemos examinado nos da una elocuente enseñanza de amor terrígena expresado
a través del pensamiento vivo del sabio europeo y que tratamos de resumirla con positivo criterio
pedagógico desde nuestro particular punto de vista de observación.
         Pues de nada valdría leer y releer su mensaje histórico si de lo leído y releído no sacamos una
lección cívica; si de lo leído y releído no realizamos una real enseñanza a nuestro prójimo; si no
aplicamos ese mensaje a la vida cotidiana de nuestro vecino y poblador de esta región; al final de cuentas
si hacemos todo lo contrario somos indolentes e inconsecuentes con nuestros deberes y la historia nos
calificará como hombres culpables del atraso de un pueblo que por nuestra culpa está postergado.
         Dentro de la inquietud expuesta, planteamos la propuesta que viene enseguida.
         Se nos tiene señalado que dentro de los pueblos precolombinos los incas levantados sobre el mar
Pacífico y en todo el Perú "han observado en gran parte sus características, con cierto tinte de docilidad e
indolencia que los ha relegado en algún modo, frente a los pobladores europeos y su descendencia, e
incluso a la de los mestizos, luego de las independencias nacionales desde los albores del S. XIX" (29).
         Ante esta categórica aseveración que teóricamente define nuestra idiosincrasia y que comprende
por igual a todos los pueblos peruanos queremos destacar que Manuel Vegas Castillo la recusó al
fundamentar su orgullo de ser piurano: "Porque en la región andina de Piura, se escribió con sangre la
epopeya más trascendente de la época precolombina, cuando los valerosos ayahuacas... tuvieron la
osadía de enfrentarse a los incontrastables ejércitos incaicos del gran Túpac Yupanqui.
         Tengo el orgullo de ser piurano, porque Piura es tierra de López Albújar que enalteció en prosa y
en verso y a la que condecoró justicieramente con el título de "La Tierra Brava" (30).
         Vegas Castillo con elegante prosa rememoró la apreciación de Garcilaso de la Vega. Este,
refiriéndonos al hecho heroico que comentamos, tiene dicho: "Llámanse estas tres provincias, que eran
las principales, Cassa, Ayahuaca y Callua. El inca luego que llegó a los términos de ellas, envió a requerir
a los naturales le recibiesen por señor o se apercibiesen para la guerra. Respondieron que estaban
apercibidos para morir en defensa de su libertad, que ellos nunca habían tenido señor ni lo deseaban.
Con esto se encendió la guerra, cruelsísima... mataron mucha gente de los incas, que pasaron de ocho
mil hombres, lo cual visto por ellos, los aprestaron malamente a fuego y sangre con todas las
persecuciones de la guerra..., que más querían morir peleando que verse súbditos de otros" (31).
         De otro lado, Antonio Raimondi sobre los pueblos ayabaquinos hizo puntuales apreciaciones y
calificaciones. Del ancestral pueblo de Suyo dijo: "...es pueblo y hacienda, pero muy miserable”. En Frías
expresó "es abundante en agua notándose varios trechos de terreno cultivado que podrían ser mucho
más si los habitantes fueran más activos. Sobre Santo Domingo escribió con tinta indeleble "el pueblo no
tiene nada que merezca citarse". En Chalaco, a través de su relato, manifestó "que sus habitantes eran
nombrados por su mal carácter". Observó que en Pacaipampa los indígenas o naturales "viven en las
inmediaciones del pueblo y se oponen a que los blancos se establezcan en él". En Cumbicus aseveró con
claridad meridiana que siendo gente trabajadora "está completamente desamparada por vivir casi todos
sus habitantes en sus chacras, de modo que a veces no se encuentra un solo individuo con quien hablar".
         Lo cierto es que el científico de Italia halló pueblos desorganizados que heredaron el desorden de
la colonia que los marginó y los explotó antisocialmente. I que en plena república continuaban sufriendo
estos malestares debido al imperante sistema político que estuvo y está centralizado en Lima.
Centralismo que en gran parte es culpable de la desgracia del Perú Andino.
         Queremos añadir que los orígenes del movimiento de los chalacos se hallan en el pueblo de
Chalaco, luego en Santo Domingo, Frías y Ayabaca. Fue una expresa lección de protesta y con ella
quisieron arrancar al centralismo limeño, su tradicional y abusivo modo de gobernar a los pueblos
serranos. Estos paisanos nuestros anhelaron su regionalización como único medio viable de alcanzar
con dignidad la solución inmediata a su dramático vivir, pero fracasaron.
         Hasta hoy sus habitantes con valentía que los dignifica siguen reclamando y esperando la
descentralización andina, pero que sea mediante la acción dinámica administrativa y económica, que se
inicie con criterio social desde sus entrañas serranas, es decir que desde acá se aborden sus problemas
y soluciones sin la intervención del centralismo limeño que ha causado el desastroso atraso al que ha
llegado el actual Perú provinciano.
         El veredicto de la historia ha demostrado que nuestro ande fue floreciente hasta el incanato tal
como lo expresan las edificaciones arqueológicas. Florecimiento que se rezagó con la llegada del
conquistador europeo que canceló las instituciones incaicas sustentadas en el trabajo efectivo, la
honradez a toda prueba y moral acrisolada.
         La visión de Raimondi sobre Ayabaca nos plantea una transparente alternativa. La sierra piurana
con actividad fecunda debe recuperar su pretérito ancestral para obtener dignamente el bienestar social y
cultural de su gente a fin de engrandecer al Perú y de esta manera insertarlo en la línea de los países
que buscan su prosperidad con justicia y libertad orientada por los caminos de la auténtica democracia.

         HOMENAJE A RAIMONDI.-
         Debemos destacar que por la sétima década del S. XIX, se encontraban convulsionadas las
relaciones vecinales entre Perú y Ecuador, situación que hemos verificado en periódicos de la época
editados en Piura.
         Raimondi, que sobre esta realidad estaba informado, muy de cerca, por sus vinculaciones con las
altas esferas políticas de nuestro país, encontrándose en los parajes fronterizos no sólo comprobó las
fricciones entre ambas repúblicas limítrofes sino que además tuvo la magnifica oportunidad de registrar en
las páginas de su Itinerario en comento el gran amor que tuvo al Perú. Se consideró peruano como que lo
fue por naturalización de hecho y con profundo amor, como pocos extranjeros, entregó a la posterioridad
su obra inmortal.
         Bueno es recordar que Raimondi fue casado con peruana y el Perú le brindó incondicionalmente
todo su apoyo material y espiritual. Así mismo el Perú le abrió las puertas de la fama que lo transportó al
reducto de la historia para que con méritos propios escale las alturas de la gloria. No exageramos al
indicar que a Raimondi se le conoce por el Perú, pues aquí perpetuó su obra en los hechos y en los
espíritus. Su reconocida calidad de peruanista es íntegra. Nosotros admiramos a ÉL y su obra por que
nos enseñó como se debe amar al Perú.
         Al morir sus restos se quedaron para siempre en la tierra a la que dedicó lo mejor de su
inteligencia y lo más significativo de su vocación científica. I aquí siguen entre nosotros sus despojos
mortales y su nombre, que con su esfuerzo singular se universalizó, ha crecido hasta el infinito.
         Es uno de los personajes europeos que durante la república entregó desinteresadamente su
aporte científico a la cultura del país. Nos dignifica y nos honra su permanente presencia que nos empuja
a seguir su digno ejemplo.
         Volviendo al viaje fronterizo de Octubre de 1868, tenemos la evidencia que Raimondi avanzó
hacia los pueblos vecinos del Ecuador. Pues es muy objetivo en la descripción de minuciosos detalles de
su gente y pueblos con la que deja muestra no sólo de su categoría especial de investigador eminente
sino que expresa con claridad meridiana su enraizada peruanidad.
         Creemos no equivocarnos al afirmar que lo más trascendente y que seguramente recordó y evocó
Antonio Raimondi fue la travesía que es materia de esta exposición por que en ella se encontró con el
Perú ancestral y profundo a través de Aypate y sus tambos incaicos. También se estrechó
afectuosamente con el Perú andino, se abrazó con su hermosa cordillera que emana música petrificada y
por ende es majestuosa y poética.
         Raimondi al describir la geografía de Ayabaca cuyas imágenes y recuerdos se incorporaron en lo
más profundo de su ánima para engendrar en ÉL un cariño imperecedero por el suelo peruano y de
preferencia serrano. Pues, reiteramos que el Perú fue su segundo hogar y su segunda patria, que lo
hicieron soñar hechos que de por vida lo ligaron a esta tierra que lo inmortalizó.
         Analizando los hemos concluimos expresando que Raimondi hace 142 años dejó a perpetuidad
para la historia de Ayabaca el valioso y excepcional testimonio documental que nos permite reconstruir su
pasado en la segunda mitad del siglo XIX. Ahora, es un deber aquilatarlo con espíritu regionalista y tener
en cuenta que el progreso de un pueblo se hace realidad cuando se sabe recuperar su pretérito para
mejorar el presente y engendrar su futuro diferente.
         Consideramos que estamos en lo correcto. Por ello humildemente nos permitimos solicitar a la
Municipalidad Provincial que, en gesto de gratitud con un extranjero que a través de exhaustiva
observación por estos riscos ha nutrido el espíritu de la posterioridad perennizando hechos y acciones
que de otra forma hubieran resultado irrecuperable, inmortalice su obra dándole el nombre de ANTONIO
RAIMONDI a un establecimiento público de la provincia de Ayabaca. Ojalá que, con sentido justo, sea lo
antes posible.
         NOTAS.-
(1)Francisco J. Rodríguez, Irina Barrios y María Teresa Fuentes; Introducción a la Metodología de las
Investigaciones Sociales, Pág. 125.
(2)Juan G. Paz Velásquez; Raimondi en la Historia de Piura, Revista Época Nº 211, Págs. 32/35.
(3)Pedro Cieza de León; La Crónica del Perú, Pág. 154.
(4)Juan G. Paz Velásquez; Piura en la Conquista, t.1, Pág. 83.
(5)Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, Tomo XI, martes 31 de diciembre de 1901; Itinerario de los
Viajes de Raimondi en el Perú.
(6)Juan G. Paz Velásquez; Haciendas Ayabaquinas en la Colonia, Revista Época Nº 235, Pág. 31.
(7)Josefina Ramos de Cox; Tallán I, Págs. 18/33, Mercurio Peruano Nº 369, Enero 1958.
(8)Antonio Raimondi; El Perú, Parte Preliminar, Pág. 263.
(9)Miguel A. Seminario Ojeda; Raimondi en Piura, Págs. 1.4/15, Revista Época Nº 241.
(10)Germán Leguía y Martínez; Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, Etc. del Departamento de
Piura; Volumen I-1914.
(11)Manuel Vegas Vélez; Humboldt en el Perú, Págs. 17/18.
(12)Luis Alberto Chaparro Frías; Petroglifos del Valle de Samanga, Revista Época Nº 235, Pág. 30.
(13)Miguel Arturo Seminario Ojeda; Martínez Compañón y la Fundación de Pueblos en Piura, Pág. 85 -
Vida y Obra del Obispo Martínez Compañón; Universidad de Piura, 1991.
(14)Joaquín de Helguero; Informe Económico de Piura 1802, Págs.19/20.
(15)Juan G. Paz Velásquez; Art. Estampas Históricas de Frías, Pág. 6, Editorial del Diario Correo de Piura
del 30.11.89.
(16)Juan G. Paz Velásquez; Art. Sancos en la Obra del Obispo Andariego; Pág. 6, Editorial del Diario
Correo de 29.12.90.
(17)Alfonso y Germán López; Apuntes para una Monografía de Santo Domingo (Morropón) Piura-1987;
página 35, Poema a Santo Domingo de Arturo Briceño Carrasco.
(18)Alfonso y Germán López; Ob. Cit. Pág. 36, Himno a Santo Domingo, letra de Jorge Benites Sánchez y
música de César López Rojas.
(19)Archivo Regional de Piura; Sección Hemeroteca.
(20)Miguel Gutiérrez; La Violencia del Tiempo, Tomo I, Pág. 341.
(21)Juan G. Paz Velásquez; Art. Poemario Dedicado a Chalaco; Editorial del Diario Correo de 11.11.87.
(22)Juan G. Paz Velásquez; artículo citado.
(23)Germán Leguía y Martínez; Diccionario citado, Pág. 267.
(24)Luis Clark; Actas y Provisiones sobre Fundación de la Ciudad de Piura, Pág. 19.
(25)Juan G. Paz Velásquez; art. Pacaipampa en el Escenario Histórico, Editorial del Diario Correo de
5.12.89.
(26)Milagros Martínez; Comunidad Indígena y Haciendas Españolas en Piura: El caso de San Francisco
de Cumbicus (1645-1720); Histórica Vol. XIV Nº 1, Julio de 1990. PUCP, Pág. 93.
(27)Milagros Martínez; Ob. Cit. Pág. 97.
(28)Anne Marie Hocquenghem; Los Guayacundos de Cajas y la Sierra Piura Siglos XV y XVI, Pág. 106.
(29)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, t. V, Pág. 513.
(30)Jorge Eduardo Moscol Urbina; Piura: el Arte y su Mensaje.
(31)Garcilaso de la Vega; Comentarios Reales de los Incas.
                                           CAPÍTULO V


                                   EL AYABAQUINO LIZARDO MONTERO
          Con relevancia documental es elocuente señalar que “la investigación del pasado histórico tiene
que ser la característica de la imparcialidad y de la verosimilitud, pero también tiene que hacerse con un
sentido de afirmación y no de negación. En el pasado histórico del Perú hay situaciones de evidente
injusticia social y de sometimiento político y económico a los poderosos” (1).
          La guerra con Chile, a propósito, forjó en el Perú hombres ilustres que pusieron todo su talento,
heroísmo y su vida en defensa de nuestra soberanía nacional. Piuranos fueron muchos los que
intervinieron en esta actividad de nefastos recuerdos.
          Por eso destacamos que resultados positivos de esa investigación histórica nos permiten
estampar referencias sustanciales dentro de la sacrificada vida de un distinguido patriota LIZARDO
MONTERO FLORES, cuya talla moral tenemos que medirla con sentido justo y espíritu patriótico.
          Hoy más que nunca urge celebrar públicamente fechas memorables que encienden el espíritu
patriótico y difunden los valores cívicos de aquellos hombres que con aliento propio han forjado la historia
del Perú. I hablamos de urgencia en esta frontera de la patria en momentos que atraviesa graves
dificultades derivadas de la guerra promovida por el vecino país del norte en su infortunado y demencial
afán de alcanzar el territorio amazónico que conforme al derecho consagrado en el Protocolo de Río de
Janeiro ha sido, es y será peruano (2).
          Hombre multifacético. De él se ha dicho que fue “marino, político, parlamentario y diplomático,
este insigne varón, honra y prestigio del pueblo ayabaquino. Tuvo destacada participación en la Guerra
del Pacífico dejando la curul que ocupaba como Senador por Piura para asumir los cargos militares y
políticos que las circunstancias le imponían. A tanto llegó su fama que el pueblo boliviano le solicitó se
hiciera cargo del Ejército de ese país” (3).
          Necesario es insertar un apretado comentario biográfico que nos da una clara idea que Lizardo
Montero fue un hombre público con fructífera trayectoria. Sobre este personaje se ha dicho que fue
“ayabaquino, sobreviviente de dos naufragios (“Mercedes” – “Rimac”) y destacados actos en el
salvamento de la gente. Comandante General de la Escuadra y de la Marina. Peleó el 2 de Mayo de
1866, izando su insignia en el “Tumbes” (calificado por el poeta Teobaldo Elías Corpancho como el
“paladín del valor y la hidalguía en esa gesta inmortal”). Jefe del Ejército del Sur en la Guerra con Chile.
Presente en la Defensa de Lima (San Juan y Miraflores).
          El Congreso de Bolivia, a propuesta del Presidente de esa República, le otorgó el grado de
General de División del Ejército Boliviano en Noviembre de 1882; en la ley se cita que “el distinguido Jefe
de la Armada y del Ejército del Perú se hizo digno de la consideración nacional por su valerosa conducta
en la batalla de Tacna a la que concurrió como General en Jefe del Ejército del Perú”. Fue 1er.
Vicepresidente de la República. Ejerció también la Presidencia. Tres veces Senador por Piura” (4).
          NOTAS.-
(1)Gustavo Pons Muzzo; El Coronel Francisco Bolognesi y el Expansionismo Chileno, Pág. 11.
(2)Juan G. Paz Velásquez; Discurso pronunciado el 27.05.95 en el Monumento a Montero al recordarse el
Aniversario de su nacimiento, acto cultural organizado por el INC Piura.
(3)José Albán Ramos; Recuento Histórico Cultural del Departamento de Piura, Pág. 433.
(4)Suplemento Marina de Guerra del Perú, Región Grau, Viernes 08 de Octubre de 1993, Pág. 07.

        NACIMIENTO DE MONTERO.-
        Predestinado por los hados de la patria, Lizardo Montero nace, un día como hoy, el 27 de Mayo
de 1832, en el asentamiento andino de Tacalpo, comprendido dentro de la provincia de Ayabaca, once
años después que el Perú declaró su independencia política del yugo español y en momentos que el
gobierno peruano estaba con muchas dificultades en la formación del flamante Estado democrático que
iba haciendo camino al andar a fin de consolidar los macizos lineamientos de la naciente República.
        Al llegar el censo de Piura en 1840, sus padres los esposos José Casimiro Montero del Águila y
Urbina, agente de negocios y Gregoria Flores Izaga, nativa de Ayabaca, de 46 y 30 años de edad, vivían
en Piura con sus hijos Victorino, Lizardo y Adolfo Montero del Águila y Flores, de 9, 8 y 1 año de edad,
respectivamente. Este hogar para la atención familiar tuvo 5 sirvientes. También fueron censados en esta
oportunidad dos ases de la Marina de Guerra, Miguel Grau y Seminario y Aurelio García y García, ambos
de 6 años de edad (1).
        La consorte de Lizardo se llamó Rosa Elías, unigénita de Domingo Elías quien registra notoria
trayectoria en el ámbito de la política nacional. Montero falleció en Lima a los 73 años de edad, el 5 de
Setiembre de 1905, lleno de gloria y dejando a la Nación una impecable foja de servicios.
          Montero hizo sus estudios iniciales en su ciudad natal y los terminó en Quito. Regresó del
Ecuador a bordo del Rimac, fue entonces que hallándose reunido con los distinguidos oficiales de la
marina peruana, cuando se reveló su decidida vocación a esa noble carrera.
          En 1851, ingresó al Colegio Naval Militar de Lima y permaneció en él, hasta 1853, en cuyo año se
embarcó en el “Mercedes” en aguas de Casma. Embarcado después en el Rimac se halló también en el
naufragio de este buque ocurrido en 1855. Nombrado profesor de la Escuela Naval, permaneció en ella
hasta embarcarse en el Apurimac, ya con la clase de Teniente. Se encontraba a bordo de esta fragata
cuando estalló la revolución de Vivanco.
          Don Lizardo Montero, secundó ese movimiento, pronunciándose a favor de él con el buque, cuyo
mando le encomendó Vivanco, confiriéndole a la vez la clase de Capitán de Corbeta. Como sabemos, la
revolución aquella fracasó y don Lizardo fue desterrado a Chile por el entonces Presidente de la
República General Don Ramón Castilla.
          Vuelto de su destierro en 1859, se dirigió a Europa donde permaneció hasta 1863, en cuyo año el
Gobierno utilizó sus servicios, siendo desde entonces su vida activísima. Comandante del “Lezundi”
primero, luego Prefecto de Tacna y Jefe Marítimo de Arica, Montero Flores promovido al cargo de Capitán
de Fragata fue llamado al Callao a donde se dirigió mandando en Jije la flota nacional. Ya en este puesto
fue nombrado Comandante General de Marina y ascendido a Capitán de Navío.
          En esta época tuvo lugar el desacuerdo con España. Designado por el Gobierno de Pardo para
adquirir en Estados Unidos de Norte América los elementos bélicos que necesitaba el país, desempeñó
con éxito tan delicada misión, teniendo la suerte de llegar al Callao precisamente el 2 de mayo de 1866,
encargándose en el acto del mando de la Escuadra y enarbolando su insignia en el “Tumbes”.
          Antes de la caída del General Prado, el señor Montero Flores llenó en Colombia una importante
misión diplomática. Durante la administración de Balta además de otros cargos fue Diputado por Piura y
Senador por el mismo Departamento.
          Sus numerosos amigos exhibieron su candidatura para Presidente de la República en el período
de 1872 al 76, pero después se unió a Manuel Pardo y secundó sus miras. Durante la administración de
este ilustre ciudadano de quien fue muy estimado el Sr. Montero Flores, éste presentó útiles servicios al
país, sobre todo en la pacificación de la República, cuando la revolución de Piérola. Estos servicios fueron
recompensados por el Congreso, que, a propuesta de Pardo, confirió a Lizardo Montero la alta clase de
Contralmirante de la Armada Nacional.
          En 1879, estalló la guerra entre el Perú y Chile. Montero asistió a casi todos los desgraciados
pero gloriosos combates librados hasta la consumación de nuestra derrota en los campos de San Juan y
Miraflores. La heroica batalla de Tacna consignada en la foja de servicios del Contralmirante Montero será
una de sus más bellos títulos para la estimación de sus conciudadanos. Después del choque de
Miraflores se dirigió al Norte del país y luego al interior. Los esfuerzos de los caudillos de la época para
organizar ejércitos y emprender nuevas operaciones contra el enemigo, no tuvieron el éxito que hubiera
sido de esperar.
          Montero bajo el cargo de Jefe Político y Militar del Norte, fue nombrado por el Congreso de
Chorrillos Vicepresidente de la República. El fracaso de las negociaciones iniciadas por García Calderón,
lo llevó a la silla presidencial hasta que firmada la Paz por Iglesias y desalentado el ejército de Arequipa,
estalló en esta ciudad una revolución que puso en peligro la vida de don Lizardo, quien se vio obligado a
abandonar el país dirigiéndose a Europa. Ahí permaneció hasta 1885, recorriendo diversos países y
recibiendo en todas partes honrosas manifestaciones de aprecio.
          Conviene señalar que en la Plaza de Armas de la ciudad de Ayabaca hay un monumento que
destaca la figura egregia de Montero Flores, su hijo predilecto. Se trata de un significativo acto netamente
patriótico además de cívico que sirve para reflejar con claridad meridiana el recuerdo que su tierra le ha
perpetuado en su corazón urbano a fin de que diariamente propios y extraños con fervor peruano lo
admiren y de esta manera en forma directa rindan merecida veneración a nuestra patria.
          Por eso, en esta mañana otoñal, nos congregamos alrededor de este aposento público para
recordar con amor peruano el 163 aniversario del nacimiento de LIZARDO MONTERO FLORES, ilustre
peruano del S. XIX, que nos ha dado muestras evidentes de su lealtad con las grandes causas de nuestro
Perú. Al Perú que todos los días de la vida rendimos culto con nuestro trabajo tesonero para contribuir
real y efectivamente a su grandeza material y espiritual.
          Con amor regionalista celebramos esta fecha, pues Montero nació en el ande piurano, para ser
más precisos en el espacio andino, en una comunidad de indígenas llamada, como ya dije, Tacalpo, que
nos atrae con su paisaje vistoso por la frondosa vegetación que a propósito de artista plástico está
maravillada por bellas pinceladas que cubre de verdor poético nuestros ojos.
          En estos predios armoniosamente se une la madre naturaleza y el trabajador para hacer producir
la tierra y alimentar a sus hijos. Desde este suelo serrano, Montero Flores saltó a la inmortalidad. Su vida
multifacética le consagró el triunfo de vivir a perpetuidad entre nosotros. Por eso, con sentido nacionalista,
lo evocamos al recordarse un año más de su natalicio y renovamos la esperanza de que la juventud
pujante siga su sin par ejemplo.
        NOTA.-
(1)Isabel Ramos Seminario; artículo Censo de Piura (1840), Revista Época Nº 345, Pág.30.

         MONTERO EN LA MARINA DE GUERRA.-
         La Marina de Guerra del Perú es la institución que abrió las puertas del éxito al joven Montero, a
partir de 1851, cuando tenía 19 años de edad. Su carrera militar que lo conduce por el camino heroico se
inicia en la Escuela Naval. Su excelencia profesional queda impregnada en su valerosa acción frente al
naufragio de la fragata de guerra "Mercedes", que sucumbió con 800 marinos frente a Casma.
         En somero comentario vamos a registrar su actividad marina que refleja el valor militar y
arrogante de Lizardo Montero tanto en el combate cuanto en el naufragio así como en todas las
circunstancias navales que amenazaron su existencia física.
         Su tesonero empeño lo ubicó entre los cuatro ases de la marina peruana, al lado de García, Grau
y Ferreyros, que legaron a la posterioridad su nombre mediante el sacrificio de su vida y su entrañable
cariño a la patria. A propósito el 12 de Abril de 1867, se casa Miguel Grau con Dolores Cabero, figurando
entre los testigos y padrino de la boda el General huancabambino José Miguel Medina Elera, prócer de
Pichincha, político de fuste y Presidente de la República; Lizardo Montero Flores, también político,
marino y Presidente de la República, Aurelio García y Manuel Ferreyros, los ases de la Marina.
         Seguimos con Montero quien, en 1854, en el Rimac que naufraga, exhibe su excepcional coraje
salvando a la tripulación en gran parte. En 1862, después del gobierno del Mariscal Ramón Castilla, el
marino tacalpeño retorna del Viejo Mundo y establecido en Lima de inmediato reingresa a la Armada con
el grado de capitán trabajando arduamente en labores propias de su profesión marina. No menos grato es
recordar su intervención heroica en el combate naval del 2 de Mayo de 1866, que liquidó por siempre las
absurdas pretensiones del pueblo español.
         Su carrera militar se aquilata con el grado de Contralmirante que por méritos propios alcanza en
1876, mediante Ley de la República; grado que le permite ser nombrado Jefe Supremo de la Armada del
Perú. La guerra con Chile ratifica sus dotes en el campo de las armas. En efecto Montero fue designado,
por el presidente Mariano Prado, Jefe del mando político militar de las provincias del Sur. En esta guerra
el héroe ayabaquino tuvo indoblegable y valerosa presencia.
         El notable historiador del pasado siglo XIX, Tomás Caivano, célebre historiador italiano, en su
obra Historia de la Guerra de América entre Chile, Perú y Bolivia, describió a nuestro coterráneo así:
         "Hombre franco y sincero, que fue siempre incapaz de toda doblez, Montero procedía con la
mayor buena fe, de la cual dio luego repetidas pruebas".
         Montero Flores tuvo una brillante carrera marina e hizo honor a los numerosos marinos que
durante el siglo XIX, pusieron muy en alto los nombres de Piura y el Perú.

          CARRERA POLÍTICA DE MONTERO.-
          Sabiendo que el tratado Vivanco - Pareja era lesivo a la dignidad nacional es activo partícipe de la
revolución que encabezó Mariano Ignacio Prado. Montero en este acto tuvo una participación que abonó
en favor de su carrera política.
          El gran ausente y conductor de la república retorna al Perú. En efecto se tiene señalado que “el
28 de Noviembre (de 1879) llegó a Lima el Presidente Prado después de nombrar al contralmirante
Lizardo Montero jefe superior, político y militar de los departamentos del sur” (1).
          Existen tres cartas que desde Lima envió Prado a Lizardo Montero que el padre Rubén Vargas
Ugarte ha publicado en el libro titulado Guerra con Chile. Campaña del Sur (Lima, 1967), fechadas en
Lima en Diciembre de 1879. “En la primera (sin día precisado) cuenta primero, los ajetreos en relación
con el ministerio y señala luego la escasez de elementos bélicos que ha encontrado. “Nuestros
almacenes militares están completamente agotados”, dice: “No tenemos armamentos; pero ya se ha
pedido”, agrega. La segunda misiva, de 10 de Diciembre, se ocupa de cosas administrativas. La tercera
presenta mucha importancia. Es de 18 de Diciembre, día del viaje. “Desde mi arribo a esta capital
(expresa) me he contraído a estudiar detenidamente nuestra verdadera situación, desnudo de toda
ilusión; y este estudio me ha dado el convencimiento de que en el estado en que hoy nos encontramos, la
guerra con Chile tiene que ser muy larga a la vez que llena de dificultades y muy dispendiosa para
nosotros…” (2).
          De público conocimiento es que Manuel Prado en plena guerra con Chile nos abandonó. Por este
acto desleal y contrario a los principios de auténtico patriotismo, ha sido seriamente censurado. Con
criterio histórico se ha establecido que “si existieron la competencia y las rivalidades de los comisionados
peruanos a las que él aludió en su carta de Guayaquil y en la de Montero, podían haber sido eliminadas
destruyendo a los culpables y nombrando a una persona prestigiosa y con plenos poderes” (3). Esta real
apreciación histórica sirve para calificar la cercanía que tuvo Prado con Montero.
          Resulta oportuno consignar que “Piérola nombró ministro de guerra al contralmirante Manuel
Villar, pero éste rechaza y entra, entonces, Manuel de Mendiburu (23 de Diciembre de 1879). Luego, pidió
su reconocimiento por las fuerzas armadas, lo cual realizó el jefe del ejército del sur, Lizardo Montero,
quien adoptó esta actitud por las razones antedichas, pues no estaba de acuerdo con el dictador. Piérola
decidió desdoblar los cargos políticos y militares, no obstante que él concentró en sí ambos. A Montero le
encargo, en Enero de 1880, sólo el mando militar, con lo cual se creaba una situación delicada en
momentos apremiantes y Montero hizo saber esto a Piérola, quien mantuvo su decisión” (4).
          En la campaña del Sur se registra la Batalla de Tacna en la que “Lizardo Montero continuó al
frente del primer ejército del sur y su jefe de estado mayor fue el coronel Manuel Velarde. Contaban con
seis divisiones, jefaturadas por Dávila, Cáceres, Suárez, Mendoza, Herrera y Canevaro. Sumaban 5,800
hombres. La artillería la tuvo el coronel Panizo, compuesta de diez cañones y dos ametralladoras” (5).
          Bueno es recordar que Montero Flores reemplaza en el gobierno a García Calderón, así está
reflejado con la cita que sigue: “El 15 de Noviembre de 1881, el contralmirante Montero asumía el mando
supremo que le había encomendado García Calderón, al quedar él reducido a prisión y obligado a salir
del país. Montero no debía conservar buenos recuerdos de Iglesias, el cual, mientras desempeñaba la
cartera de guerra, a órdenes de Piérola, molestó en toda forma a Montero, hasta el punto de verse
obligado este jefe a suspender sus comunicaciones con él, como hubo de decírselo al mismo dictador.
Después de la batalla de Tacna, Montero por órdenes del mismo Piérola pasó a Lima y sólo más tarde
recibió la orden de asumir el mando político y militar del norte” (6).
          La sublimación patriótica de nuestro paisano Lizardo Montero, la alcanzó gracias a su bien
formada integridad cívica. Al ocupar la más alta magistratura del Perú, en 1881, reemplazando al
expatriado mandatario de la república, Dr. Francisco García Calderón, el marino ayabaquino demuestra
sus altas cualidades morales en la carta que le escribe a éste, expresándole:
          "Comprometo solemnemente mi palabra para cumplir con fidelidad lo que Ud. acuerde con el
gobierno de Chile sobre el asunto que motiva esta carta. Ya que hay algunos peruanos que sacrifican el
presente y el porvenir de la patria en aras de su culpable egoísmo, identifiquémonos en el propósito de
salvar al Perú, que los hombres de corazón nos harán justicia".
          Montero fue leal a su palabra y lo que decía u ofrecía lo cumplía cabalmente en muestra de su
entereza moral. Sus virtudes intelectuales se destacan en la actividad política, de la que hizo un credo de
auténtico servicio a la comunidad peruana y entrega total a los grandes intereses de la nación. Por eso
Caivano ha sentenciado: "Un pueblo que tiene mandatarios de la talla de Montero, es digno de suerte muy
venturosa".
          I la posterioridad, en nombre del Perú, ahora y siempre, hace y hará justicia a la vida y obra de
Lizardo Montero Flores, el genial ayabaquino del siglo XIX. Señalamos que la mejor manera de
perennizar la memoria de nuestro héroe de la guerra con Chile, Lizardo Montero, es difundiendo su
mensaje de servicio cívico y patriótico al Perú con total desinterés y de la auténtica defensa de su
soberanía nacional.
          NOTAS.-
(1)Jorge Basadre; Historia de la República del Perú, Tomo 7, Pág. 1782.
(2)Jorge Basadre; Ob. Cit. Pág. 1787.
(3)Jorge Basadre; Ob. Cit. Pág. 1788.
(4)Margarita Guerra Martiniere; Historia General del Perú, La República, Tomo VII, Pág. 537.
(5)Margarita Guerra Martiniere; Ob. Cit. Pág. 538.
(6)Rubén Vargas Ugarte; Historia General del Perú, Tomo X, Pág. 235.

         MONTERO SENADOR POR PIURA.-
         Montero Flores fue tres veces Senador por el Departamento de Piura. Hizo obra a su favor que
obliga a los piuranos evocar su memoria. Tuvo objetiva presencia en los campos económico y político de
nuestra región a la que sirvió con esmerada entrega.
         Fiel testimonio de haber estado ligado el personaje que nos ocupa a la fundación del Banco de
Piura se ubica en el acta de 8 de Abril de 1872, que registra a los accionistas “Lizardo Montero, Ricardo
M. Espinoza, Francisco Guidino, Rosa Ruidías, Félix Manzanares, Joaquín Guerra, Andrés Bertira,
Joaquina Seminario, Miguel Agurto Arellano, Andrés y Daniel Franco, María de Navarro, Juan B. Cueva,
Fernando Seminario, Pedro José Valdivieso, Amalia Checa, Ignacia Espinoza de Luza, Rosa Cárdenas
de Espinoza y Nicanor E. Arrunátegui”.
         La vocación política de Lizardo Montero formó en él clara conciencia de las necesidades urgentes
del Departamento donde nació. Por esta razón se convirtió en Senador de la República por Piura a partir
de 1872, conjuntamente con Juan Camino.
         En 1876, vuelve a ejercer el cargo senatorial también por este su suelo nativo hasta producirse la
guerra con Chile en 1879. En 1890 y hasta 1894, por tercera vez, desempeña tan elevado cargo político
en el Poder Legislativo, al lado de sus paisanos Fernando Seminario, con amplio compendio en la
actividad política; y Francisco J. Eguiguren, éste último de grata y fructífera labor en el Poder Judicial,
además de Presidente de la Corte Suprema y Ministro de Estado.

         UNA CARTA DE OCTUBRE DEL 79.-
         Siempre se ha sostenido que Grau y Montero tuvieron una estrecha amistad por varias razones,
para muestra un botón. En emotiva carta que envía Rosa Elías a su cónyuge Lizardo Montero Flores se
refiere a Miguel Grau. En esa misiva se ha hecho referencia a lo siguiente: “En una carta inédita de doña
Rosa Elías a su esposo el Contralmirante Lizardo Montero, se habla de “los deseos de tu amigo Grau”.
         Rosa Elías, hija única de Domingo Elías, político que fue muy estimado en Piura pos sus
elevados ideales eminentemente sociales, entre los años l850 y 1865, y Lizardo Montero, gran amigo y
paisano de Grau. Recoge el eco de lo que se discutía días después del funeral de Grau en la Catedral de
Lima, del 19 de Octubre de 1879. Se queja de los rumores que aumenta la angustia de los que tienen
familiares en la zona de guerra. Incluso se llegó a decir que había muerto el Presidente Prado.
         Interesa este párrafo: “A todos los que les digo que tú no te opusiste a la salida del Huáscar no lo
creen, dicen que lo haces para defender a Prado porque ves el odio que todos le tienen, empezando por
Sagastaveitia; aquí estuvo Josefita y me dijo que le dijese; yo le dije que tu decías que los deseos de tu
amigo Grau era (sic) el de salir, es todo lo que me dice Montero y que Prado no tiene culpa…” (1).
         NOTA.-
(1)Miguel Maticorena; Art. “Un texto sobre el último viaje del Huáscar”, Revista Época Nº 183, Pág. 26.

         PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.-
         Las fuentes históricas han señalado que Lizardo Montero “a partir del 6 de Diciembre de 1881,
actuaron los mismos ciudadanos como “Delegación” del gobierno que Montero encabezó primero en
Cajamarca, luego en Huaraz y por último en Arequipa. La Delegación recibió un pequeño saldo de dinero
que había reunido la Junta. Además, percibió los derechos de las aduanas de Huacho, Supe, Cerro Azul,
Lomas y Chala. En Agosto de 1882, Elías y Candamo fueron reducidos a prisión por las autoridades
chilenas y enviados a Chile. El Obispo del Cusco Pedro José Tordoya actuó en Lima como delegado del
régimen de Montero” (1).
         Hay más al respecto, pues “Montero, primer Vice – Presidente de la República, encargado del
Poder Ejecutivo, viajó de Huaraz a Arequipa. Entró a esta ciudad solemnemente el 31 de Agosto de 1882
y fue recibido con todos los honores correspondientes al jefe del Estado” (2).
         De otro lado, téngase en consideración que “Montero y su gobierno instalado en el sur de la
Patria entraban en solapada crisis. Al llegar a la ciudad de Arequipa recibió el ayabaquino el apoyo
incondicional de los arequipeños que consideraban a su ciudad inexpugnable baluarte que sostiene
todavía la guerra tremenda y sin tregua, y allí encontraréis 10,000 hombres con el arma al brazo, que
esperan vuestra voz de mando para volar en pos del enemigo o para recibirlo con ese denuedo y valor
que tanto y por tantas veces ha levantado la fama de la ciudad del Misti…” (3).
         Tenemos a la vista un documento inédito que registra el siguiente texto: “Lizardo Montero, Contra
Almirante de la Armada Nacional, Vicepresidente de la República Encargado del Poder Ejecutivo.
Atendiendo a las aptitudes del Ciudadano Don Tomás Patiño he venido en nombrarlo Coronel de la
Guardia Nacional del Departamento de Huancavelica. Por tanto: ordeno y mando, le hagan y reconozcan
por tal, guardándole y haciéndole guardar todas las distinciones y preeminencias que por este título le
corresponden. Para lo cual le expido el presente firmado de mi mano, signado con el sello de la República
y refrendado por el Ministro de Estado en el despacho de Guerra y Marina, de que tomará razón donde
corresponda. Dado en Arequipa a 18 de Setiembre de 1882. Firmado L. Montero. Manuel Velarde” (4).
         El general Miguel Iglesias fue condenado públicamente por el Gobierno de Montero. El
ayabaquino “con fecha 9 de Noviembre de 1882, el Consejo de Ministros de Montero emitió un decreto
por el cual quedó borrado del escalafón militar y privado de sus goces el general Iglesias, quien tan pronto
como sea habido será juzgado en Consejo de Guerra por el delito de traición a la patria con arreglo a las
ordenanzas militares vigentes” (5).
         Con habilidad propia del político experimentado Lizardo Montero en 1883, “formó en Arequipa un
nuevo gabinete con el coronel Manuel Velarde como presidente (Gobierno), Mariano Nicolás Valcárcel
(Relaciones Exteriores), José Manuel Vélez (Justicia e Instrucción), Juan Francisco Oviedo (Hacienda) y
el coronel Belisario Suárez (Guerra). El general César Canevaro asumió el mando de Jefe del ejército del
Sur, a la vez, que mantuvo el de la guardia nacional.
         El Congreso de Arequipa se instaló el 22 de Abril de 1883. Montero leyó su mensaje que fue
contestado por el presidente de la Asamblea, Manuel Costas. Presidente de la Cámara de Diputados fue
Alejandro Arenas, vicepresidente de la Cámara de Senadores, Tomás Gadea. El Congreso ratificó la
elección de García Calderón como Presidente y la de Montero como primer Vice Presidente de la
República; a Cáceres, cuyo grado de general reconoció, lo eligió segundo Vicepresidente” (6).
         Como todo ser humano Lizardo Montero Flores demostró manifiesta debilidad política que de
alguna manera impidió el normal desarrollo de su programa de gobierno frente a la presidencia de la
república. Marcadas diferencias surgieron en el Congreso que afectaron al Poder Ejecutivo que en
lenguaje político eran expresivos para denotar desacuerdo con el ayabaquino. “Se le acusó por no tener
una actitud activa frente a la guerra con Chile por tratar de minar a García Calderón y por otras cosas
hubo inclusive planes para derrocarlo. La Asamblea se clausuró el 20 de Junio de 1883”.
         De otro lado, “Montero manifestó que estaba dispuesto a constituirse prisionero en Chile si es que
este medio servía para obtener la libertad de García Calderón con el fin de que se trasladara al Perú y
aceptase o no las proposiciones de paz chilenas. (12 de Febrero de 1883). Al contestarle agradeciéndole
su actitud, García Calderón hizo mención al hecho de que ésta era la única carta que había recibido de
Montero, sin contar una salutación que le envió por medio de su señora cuando él (García Calderón) fue
aprehendido en Lima (7 de Marzo de 1883)” (7).
         NOTAS.-
(1)Jorge Basadre; Historia de la República del Perú, Tomo 8, Pág. 1894.
(2)Jorge Basadre; Ob. Cit. Pág. 1929.
(3)José Albán Ramos; Art. Lizardo Montero y Andrés Avelino Cáceres, Revista Época Nº 337, Pág. 26.
(4)Archivo Manuel Vegas Castillo, Documentos Inéditos para la historia de Montero.
(5)Jorge Basadre, Ob. Cit. Pág. 1932/1933.
(6)Jorge Basadre, Ob. Cit. Pág. 1933.
(7)Jorge Basadre, Ob. Cit. Págs.1933/1936.

         LA MUERTE DE MONTERO.-
         Montero tuvo mucha amistad con su paisano Miguel Grau y alguna vez, con posterioridad al
Combate 2 de Mayo, el ayabaquino retó al piurano a un asalto de esgrima que gracias a Dios no se
realizó. Son cosas que sucedieron y la historia recuerda. Con motivo de celebrarse el sesquicentenario de
la fecha natal del Piurano del Milenio, se publicó el trabajo Grau y Montero: dos piuranos de la tierra
brava, a fin de recordar episodios de la vida de estos insignes marinos de nuestra región.
         Particularmente, en ese homenaje al sesquicentenario del nacimiento de Grau, se evocó la
muerte de Montero que fue amigo en Lima de gente de toda condición social. El texto literal de la nota
pertinente a la letra dice:
         “Recorría las calles de Lima el Contralmirante Lizardo Montero, envuelto en su levita negra, sobre
sus labios sobrios no faltaban los finos mostachos escarchados de brillantina, su voz retumbaba en las
calles para responder a los saludos de tantos amigos y admiradores, era alto, delgado recto como una
espada toledana, el sombrero de copa coronaba su testa, memorable, nunca andaba de mal humor y
respondía con sátira a las constantes llamadas del populacho que veía en él al héroe.
         Al viejo combatiente del 2 de Mayo, de Tacna, de San Juan de Miraflores, con justicia había
ostentado los cargos de General del Ejército Peruano, General del Ejército Boliviano, Senador de la
República y su Jefe Supremo. ¡Presidente! Lo llamaban los vendedores de diarios y los fogoneros de la
locomotora, entonces con su voz de hombrón, repetía “No de Palacio sino de los Mercados”.
         Montero nació en Ayabaca (Comunidad de Tacalpo) el 27 de Mayo de 1832. Perteneció a una de
las más distinguidas familias de la provincia. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, trasladándose
posteriormente a Quito, República del Ecuador, como ya se dijo, que por aquel entonces era lugar de
convergencia del comercio de arrieraje de la manufactura serrana de Piura, donde los continuó hasta
concluirlos. Por entonces era arraigada costumbre entre la gente acomodada del lugar, enviar a sus hijos
a educarse al vecino país; ya por que contaran con más facilidades, ya por que aquellos Centros de
Educación tuvieron gran fama de ser uno de los mejores.
         Muerto el 5 de Febrero de 1905, antes de cumplir los 73 años, sus exequias constituyeron toda
una demostración de gratitud de los limeños que acompañaron el féretro hasta su última morada con
verdadera emoción patriótica.
         El COMERCIO publicó el lunes 6 de Febrero la nota necrológica sobre el viejo combatiente, los
avisos de defunción correspondieron al Club de la Unión en el que intimó con Grau y el Consejo Supremo
de Guerra y Marina además de la acongojada familia. El cadáver embalsamado por el cirujano del Ejército
doctor Wenceslao Salazar fue llevado desde la casa mortuoria ubicada en el Paseo Colón hasta el local
del Estado Mayor del Ejército, el cortejo –según refieren las crónicas periodísticas- fue conducido a las
nueve de la noche colocado el féretro sobre una carreta adornada de crespones de la Compañía de
Bomberos Roma.
         Asistieron para acompañar al valeroso soldado extinto, el Coronel Somocurcio Edecán del
Presidente de la República, el Coronel Muñiz Ministro de Guerra y Marina, el Coronel Ugarte Jefe del
Estado Mayor del Ejército, el Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina General César
Canevaro, el Director de la Beneficencia Pública Carlos M. Elías y el Contralmirante Melitón Carvajal. Una
multitud marchó tras los estandartes y la banda de músicos que taladraba el corazón con aires fúnebres.
         El féretro que guardaba los restos de Montero era de “acero de novísimo estilo” detalle que
despertó la curiosidad de las gentes que se aglomeraban en el local del Estado Mayor del Ejército para
dar su último adiós al héroe popular, las exequias tuvieron lugar en Santo Domingo el día siguiente, la
comunidad de religiosos presidida por el prior Padre Yépez entonó un responso sentido mientras se
consumían los sirios y algunas lágrimas incontenibles corrían por los rastros de los vendedores, de los
aguateros, de los amigos de Montero, como repetían en corrillo los uniformados asistentes. El recorrido
hasta la última morada fue largo y una demostración unánime de reconocimiento. En el Callao las naves
surtas en la rada izaron la bandera nacional a media asta, el miércoles 8 de Febrero la calma oceánica
fue rota por el estampido de cañonazos de la nave CAPITANA y del crucero germano FAULKE que se
encontraba en la rada como última despedida al viejo marino, el féretro fue guardado en un nicho del
Cuartel San Antero del Cementerio General. El Capitán de Navío Toribio Raygada y Oyazábal,
lugarteniente de Montero en el Combate 2 de Mayo, en sus palabras de despedida destacó que: “La
Marina peruana pierde, pues a uno de sus proficuos representantes y guardando en tal memoria sus
hechos, no olvidará jamás que sobre la cubierta de sus buques se alzó uno de los más valerosos
compañeros que glorificaron su bandera. ¡Jefe, compañero y amigo, adiós!” (1).
         Lizardo Montero Flores, héroe de nuestra Patria e ilustre hijo de la provincia de Ayabaca, se fue
para siempre al más allá para llegar por los caminos del Señor a la gloria eterna que hasta hoy lo
preserva en el corazón del Perú.
         I se fue con el homenaje de su pueblo que le prodigó su más sentida identificación por sus
méritos indiscutibles como hombre público, político ilustre, soldado a carta cabal y ciudadano honorable,
abnegado esposo y padre ejemplar. Ayabaca y Piura lo recuerdan siempre por su ejemplar vida patriótica.
         NOTA.-
(1)Suplemento Especial de Correo, Edición del 27 de Julio de 1984, Artículo: Grau y Montero: dos
piuranos de la tierra brava, Págs. 7/8.

         MONUMENTO A MONTERO EN AYABACA.-
         Alta expresión del patriotismo de Ayabaca es el Monumento que erigió en su Plaza de Armas al
más grande de sus Héroes, don Lizardo Montero Flores, quien con su ejemplar vida ha dado a su tierra
nativa significativa prestancia nacional.
         Tenemos referencias que el Monumento en Ayabaca al Contralmirante, don Lizardo Montero,
mereció este patriótico comentario periodístico que difundió el piurano diario La Voz del Norte, en su
edición Nº 1023, su fecha mayo 5 de 1930, que dice así:
         “Todo el pueblo de Ayabaca sin distinción de clases, se dio cita en la “Plaza Montero”, para la
inauguración del monumento a uno de sus más esclarecidos hijos, el Contralmirante don Lizardo Montero,
marino sobresaliente y descollante e inmaculado político, cuya vida se desenvolvió en medio de todos los
graves trastornos de que ha sido presa la nacionalidad, durante una centuria.
         Ni el lodo de las revoluciones, ni la imposición de las bayonetas invasoras consiguieron manchar
ni hacer cambiar el rumbo, la conciencia de este puritano. Su vida pública será siempre un ejemplo para
las nuevas generaciones”
         Dejamos constancia literal que en nuestra última visita realizada a la ciudad de Ayabaca, el 9 de
Noviembre del 2002, nos permitió recoger el texto de la placa de bronce que en la parte inferior del
monumento a Lizardo Montero Flores se levantó en la Plaza de Armas el año 1926. Dicho texto es el
siguiente: “Contralmirante Lizardo Montero Hijo de Ayabaca Inaugurose este Monumento siendo
Presidente de la República Augusto B. Leguía. Ministro de Fomento Pedro José Rada y Gamio. Diputado
Nacional Eloy Castro. Agosto de 1926”.
         A continuación nos constituimos al inmueble urbano donde funciona el Colegio Secundario de
Menores “Lizardo Montero”, que desde hace muchos años atiende a la educación de la juventud
ayabaquina bajo el lema que descansa en tres palabras de hondo significado en el lenguaje educativo:
CULTURA – DISCIPLINA – SUPERACIÓN.
         De esta manera la provincia de Ayabaca cuna del Héroe ha honrado y honra la memoria de su
ilustre hijo Lizardo Montero Flores, ejemplo de amor al Perú, que exhibe su valentía en las páginas de
nuestra historia; y lo convierten en paradigma de la juventud ayabaquina.

        MONUMENTO A MONTERO EN PIURA.-
        De su mensaje hondamente peruano debemos pergeñar una lección cívica que se ponga a
consideración de los educadores peruanos y especialmente de esta región, de la que es nativo Montero,
para que diariamente la transmitan a los educandos de nuestra región. De esta manera lograremos
cosechar agradables frutos de los fértiles jóvenes que forman el Perú del S. XXI.
          “En esta plaza pública de la ciudad de Piura que lleva el nombre de Lizardo Montero, al cumplirse
los 167 años de su natalicio ratificamos solemnemente en singular acto cívico - patriótico, que su vida es
nuestro ejemplo, su obra una constante admiración para propios y foráneos y su heroísmo sin par un
motivo sustancial para su revaloración por nuestro pueblo. Interesante es destacar que en la geografía
ayabaquina se destaca perennemente el nombre de Montero que lo lleva uno de sus distritos, como
también existe un Colegio Nacional que honra la vida y obra del héroe ayabaquino.
          De otro lado, nos cabe repetir que “en 1982, la Armada Nacional, en justo homenaje a la memoria
de Montero, dio su nombre a la primera “misilera”, barco de guerra porta misiles, totalmente construido en
los talleres del Servicio Industrial de la Marina (SIMA), del Callao. Ahora el BAP “Contralmirante Montero”
destaca su silueta en el Mar de Grau, constituyéndose en garantía que nuestra Patria no será en lo
sucesivo hollada por el chileno ni por ninguna otra nación extranjera” (1).
          NOTA.-
(1)José Albán Ramos; Ob. Cit. pág. 434.

                                VEGAS FUNDA PRIMERA ESCUELA FISCAL
         Don Manuel Trinidad, nos dejó una vida ejemplar digna de imitarse que se debe tener en
consideración para la acción perentoria y confortante de las generaciones del siglo XXI, que se inician en
los ambientes sofocantes de los tiempos actuales tras la búsqueda del desarrollo y bienestar integral de
sus habitantes.
         Notable hombre de trabajo en el sector agrícola, infatigable colaborador en el crecimiento material
y espiritual de su tierra nativa, tiene el mérito suficiente para que su provincia a la que gobernó con
civismo y desinterés lo recuerde a perpetuidad por haber fundado la primera Escuela Fiscal de Ayabaca,
estando frente al cargo de burgomaestre de la provincia andina el año 1886.
         La gratitud de su pueblo tiene que registrarse con tinta indeleble en las páginas de su historia
social para que propios y extraños conozcan la piedra angular sobre la cual se levanta el edificio de la
educación ayabaquina que a partir de 1886, ahora que ya cumplió 124 años de vida ininterrumpida, se
mantiene vigorosa al servicio de la causa educativa provincial.
         Si lo expuesto fuera poco es progenitor del Amauta Ayabaquino, don Manuel Vegas Castillo,
quien ha dejado a la posteridad una exquisita obra espiritual que enriquece las bellas letras de la región y
que todos sus coterráneos están obligados no sólo a leer sino también a difundir desde la Escuela para
conocer a los hijos ilustres de Ayabaca y elevar su desarrollo intelectual.

          HOMBRE DE VIRTUDES.-
          Vegas Romero fue un hombre dotado de capacidades innegables, de un carácter perseverante y
de honradez a toda prueba. Por ello sería injusto que deje de sentir el homenaje póstumo que la sociedad
le debe e inexorablemente está en la obligación de tributarle.
          A nadie cedió su lugar en el cumplimiento de sus deberes. Residiendo en Ayabaca, en un
ambiente estrecho, pero genuinamente suyo se rebeló a sus conocidos con todos los caracteres de su
naturaleza. Bueno, sencillo, franco. Con esa franqueza que seduce conquistó amigos por doquier y
trabajó por su pueblo.
          Cultivó muchas virtudes que desarrolló gracias a su espíritu responsable. Trabajador y honrado,
hábil dirigente de las masas y servicial con los suyos. En muchas ocasiones desempeñó puestos
importantes como Alcalde y Concejal de la Municipalidad de Ayabaca, y Presidente del Partido Civil de
esta provincia serrana.
          Siempre modesto, no fue a donde no le correspondió ir, pues tenía el convencimiento de ser más
útil a su patria en los azares del trabajo rudo que en los vaivenes de la política a que querían conducirlo
sus amigos sacrificando precisamente una libertad de acción que era para él tan apreciable como su vida
misma.

         FUNDACIÓN DE LA ESCUELA.-
         En primer término don Manuel Trinidad Vegas Romero tiene el mérito de haber fundado la
primera Escuela Fiscal de la ciudad de Ayabaca el año 1886, en legítimo ejercicio del cargo de Alcalde de
la provincia y sus facultades legales dentro del ámbito educativo. Al respecto hemos ubicado el
documento oficial siguiente:
         “Manuel T. Vegas: Alcalde Municipal del H. Concejo Provincial;
         CONSIDERANDO:
         1º) Que, a consecuencia del estado anormal en que se ha encontrado la Provincia en estos
últimos tiempos por causas que son del conocimiento público, la instrucción ha estado subordinada, sin
haber un solo plantel para la educación de la juventud.
        2º) Que, es deber de la autoridad Municipal velar por el adelanto y fomento de la instrucción que
constituye la base fundamental del progreso de los pueblos.
        En cumplimiento del acuerdo celebrado en la fecha y de la orden prefectural de ayer que ordena
la inmediata instalación de una Escuela Municipal.
        DECRETA:
        Art. 1º.- Desde el martes 2 de Noviembre entrante se abrirá en esta ciudad una escuela de
varones.
        Art. 2º.- Todos los padres de familia están obligados a matricular a sus hijos, so pena de aplicarse
a los contraventores, una multa de cuatro soles por la primera vez y del cuádruplo en caso de
reincidencia.
        Art. 3º.- La matrícula queda abierta desde mañana a las 10 a.m. en el local de este Despacho.
        Dado en el Cabildo de la ciudad de Ayabaca, a los 31 días del mes de octubre de 1886. Firmado:
Manuel Trinidad Vegas, Alcalde”.

         ESCUELAS DE AYABACA EN 1897.-
         Sobre las dos Escuelas de la ciudad de Ayabaca que existieron a fines del siglo XIX, tenemos un
testimonio singular que sirve para tener una cabal idea de la educación por este tiempo en la centenaria
provincia serrana. Se trata del documento periodístico aparecido en “La Nueva Era”, edición Nº 759, que
circuló en “Piura, sábado 18 de agosto de 1897”, cuyo contenido aparece a renglón seguido.
         “Ayabaca. Alcalde: José Ríos Garrido. Teniente Alcalde: Carlos Chumacero.
         ESCUELAS.- Dos funcionaban en la localidad; una para varones de 1º, 2º y 3º grado que dirige el
Dr. Balvino Ludeña con el goce de cincuenta soles mensuales que abona la Junta Departamental, y aún
cuando tiene sesenta alumnos matriculados la asistencia diaria no llega a veinte y causa sorpresa Señor
Director, ver que el Señor Inspector de Instrucción pase desapercibida tan notable falta. Ya se ve como
los cincuenta tordillos no salen de la bolsa del Señor Inspector, nada se sabe.
         Doña Margarita Flores viuda de Merino, dirige la Escuela de Mujeres para 1º y 2º grado, con
bastante provecho y goza de veinte soles mensuales, pagados no con regularidad por el Señor Alcalde y
de esta suma la Preceptora paga a su Auxiliar.
         Hacen cuatro días rindió sus pruebas escolares a presencia de un jurado competente, quedando
demasiado complacidos los padres de familia y autoridades locales.
         FIESTAS PATRIAS.- Llegado el día 28 de Julio, se vio a la Directora del Colegio de Niñas en
corporación con sus alumnas en el corredor de la Casa Consistorial, porque el principal servía de tienda
de comercio en donde despachaba don Augusto Patiño; al fin de cualquier modo saludaron las niñas la
aurora de tan memorable día entonando el himno patrio; asistió el Señor Subprefecto don Alfredo
Gandolfo y otros ciudadanos, así como también vimos ya para concluir la ceremonia, al auxiliar de la
Escuela de Varones don Vidal Cevallos, con unos catorce párvulos, notándose la falta de Director”.

          SU FALLECIMIENTO.-
          Tenemos a la vista la partida de defunción de don Manuel Trinidad, que acredita falleció en Piura
a horas 12 m. del día 20 de marzo de 1915. Corre inscrita en el folio 108 de los Registros Civiles de la
Municipalidad Provincial piurana, que acredita “falleció en el jirón Cuzco Nº 270, a la edad de 80 años, de
profesión agricultor. Estado civil, viudo tres veces. Enfermedad: Carcinduna generalizada. Médico: L.
Vega. Registró la defunción don Policarpo Acha, de Ayabaca. Viudo de Rosa Adela Castillo. Hijo de
Carlos Vegas y Augustina Romero y Colonge. Alcalde: Florencio Velasco”.
          Bueno es dejar constancia que en la piurana casa donde vivió y murió don Manuel Trinidad, la
institución social más importante de Piura, por intermedio de sus directivos, llevó a cabo sus primeras
reuniones. Así nos informa Edmundo Cornejo Ubillús, al referir:
          “El 8 de noviembre de 1885, se realiza la primera sesión de la Sociedad de Artesano Grau de
Auxilios Mutuos (ahora Club Grau, agregamos) llevada a cabo en la casa ubicada en la calle Cuzco, que
poseía Manuel Trinidad Vegas en Piura. La sesión fue presidida por Parcemón Fuentes Saavedra y
estuvieron Manuel Cornejo Carrasco, vicepresidente y Manuel Encarnación Guzmán, secretario”;
Calendario Cívico de Piura, Pág. 197.
          La edición Nº 2859 del piurano diario “EL SOL”, de miércoles 24 de marzo de 1915, publicó esta
nota: “Manuel Trinidad Vegas. Ha bajado al sepulcro después de dolorosa y prolongada enfermedad el Sr.
Manuel Trinidad Vegas, caballero sin tacha y uno de los más sanos elementos con que contaba la
provincia de Ayabaca”.
          “Y es por esto que nosotros, tardíamente sorprendidos por la noticia de su muerte; pero afectados
íntimamente por la desaparición del que fue nuestro amigo –amigo como él únicamente supo serlo-
sentíamos la necesidad de deshojar en su tumba la corona de siempre vivas que merecen esos hombres
buenos, esos obreros del trabajo, esos inspiradores del cariño amable y de la tierna simpatía, entre los
que el extinto tuvo sitio preferente e indisputable”.
        “Sin ruidos ni algaradas, cumpliendo un deber que ha rendido a sus restos la sociedad de Piura,
nosotros nos acercamos a su tumba y apenados sinceramente sin saber que decir a esas cenizas
respetables, opresa la garganta por un dolor de amigos sólo acertamos a pronunciar el ¡Réquiem Catain
Pace! De los muertos con todo el sentimiento que nos causa una pérdida injusta y nunca reparable.
Nuestro pésame a sus deudos. Unos Amigos”.

         AYABACA EN DEUDA.-
         Don Manuel Trinidad fue un conspicuo hijo de Ayabaca, por la que trabajó con denuedo, amor
terrígena y tesón ciudadano, tanto en su actividad privada, como hombre emprendedor, cuanto en la
pública desempeñando cargos en la Municipalidad Provincial en diferentes oportunidades.
         Por ende consideramos, la ciudad de Ayabaca está en deuda con su otrora Alcalde Provincial,
don Manuel Trinidad Vegas Romero, a quien tiene que reivindicarlo dándole su nombre a una de sus
calles o a un edificio público a fin de que su nombradía se mantenga siempre viva en claro ejemplo para
la juventud del siglo XXI, que busca valores morales y paradigmas sociales para emular y servir con amor
cristiano a su abnegado pueblo de existencia milenaria, tal como la sirvieron su hijos de ayer.

                                     PERFIL BIOGRÁFICO DE CASTRO POZO
          Aquí no puede faltar el perfil biográfico de Hildebrando Castro Pozo. Incurriríamos en grave falta
de orden cívico y moral sino lo hacemos para reafirmar la grata presencia de uno de los hijos afamados
de Ayabaca nacido a fines del siglo XIX, que en el firmamento nacional entre 1920 a 1945 brilló con el
genuino esfuerzo de su accionar material e intelectual. Excelente sociólogo, político, educador, literato de
varios géneros.
          Brillantez que, con la luz propia de su espíritu, se impregnó en diferentes campos del ámbito
nacional alumbrando la conciencia de nuestro porvenir por el que Castro Pozo apostó con indesmayable
esfuerzo durante los 54 años de su vida terrena.
          En lo social fue preclaro pionero y auténtico gonfalonero del pensamiento sociológico peruano, en
lo político fue calificado fundador del Partido Socialista del Perú, Constituyente en 1931 y Senador por
Piura en 1945, Concejal de la Municipalidad Provincial de Piura. Fundador del Colegio de Abogados de
Piura.
          En la docencia fue eximio Profesor del Colegio San Miguel, de esta misma ciudad, del Instituto
Lima, Colegio Nacional San José, de Jauja, del Colegio Nacional Guadalupe, de Lima. En la ciencia del
Derecho fue abnegado hombre de leyes al servicio de la causa de los desheredados, de los pobres, de
los campesinos, trabajadores manuales y desposeídos.
          Como literato nos ha dejado obras con nítida y armoniosa prosa que enriquecen el tema piurano.
Es un acreditado forjador de las bellas letras en nuestra región. En lo humano, entregó la fuerza de su
concurso profesional y se convirtió por mérito propio en consumado defensor de la sociedad indígena que
le permitió a nombre del Perú, en 1940, asistir con puntuales ponencias al Primer Congreso Indigenista
realizado en Patzcuarto, México.
          Ocuparnos de él, no cabe la menor duda, significa sacudir los años en vía retrospectiva para
llegar a 1890, muy trágico para Piura por las fuertes lluvias que inundó muchos pueblos del Departamento
y afectó el sector agrícola generando perjuicio económico de gran magnitud. De otro lado el año 1891
también fue tiempo convulsionado debido a las montoneras que con sentido político perfilaban sus
aspiraciones al Poder Legislativo, bajo promesas de mejorar nuestras condiciones de vida social y
económica.
          Castro Pozo proviene de un hogar ayabaquino constituido por sus progenitores Santiago Castro
Niño y Flora Pozo Timoteo, quien con gran cariño maternal tuvo decidida participación en la conducción,
orientación y formación del niño Hildebrando. Hay certeza que por el 900, Santiago Castro Niño estuvo
afincado en Piura, trabajando parte de “los terrenos que formaban la hacienda Los Olivares de Parales
que a su vez fue propiedad de su progenitor don Manuel Castro Zapata”, pues en datos personales se le
consideró “natural de Ayabaca y vecino de esta ciudad, casado, agricultor” (1).
          El autor del Ayllu al Cooperativismo Socialista nace en Ayabaca con fecha 9 de Setiembre del
citado año 1891. Falleció en Lima el 1° de Setiembre de 1945, cuando no había cumplido 54 años de
edad, mientras desempeñaba en el Poder Legislativo el cargo de Senador de la República por el
Departamento de Piura conjuntamente con sus paisanos Jaime Andrés Benites Temoche y Leoncio Elías
Arboleda. Se conoce que su deceso ocurre “horas después de haber sustentado en el Senado su
proyecto de irrigación de San Lorenzo”.
          Según la tradición familiar su advenimiento al mundo ayabaquino ocurre en una finca ubicada en
la Plaza de Armas, jirón Cáceres Nº 340-344, en pleno corazón del pueblo que se siente orgulloso de ser
la patria chica del Amauta Andino.
         La grandeza espiritual que ha servido para perpetuar la vida y la obra de Castro Pozo se cimienta
en su gran vocación de servicio por forjar los valores del genuino nacionalismo de los peruanos a fin de
alimentar el espíritu de cada peruano para que éste desarrolle con claras y elementales obligaciones y
condiciones sociales y humanas que permita, como es el común deseo, querer más y con veracidad a
nuestro país, conforme corresponde, como queremos los buenos hijos a nuestros padres y viceversa.
         Con impecable acierto literalmente se ha señalado: “Tengo el convencimiento que el “Amauta de
Ayavaca”, hijo de Santiago y Flora, reunió en su espíritu virtudes paralelas de la raza indígena peruana y
del auténtico proletario que ve en los obreros del mundo entero a hermanos explotados que hay que
redimir. Inmoló su vida en el altar cívico de la Patria para que el campesino dejara de ser yanacona que
no puede disponer de su cosecha ni de ninguno de los animales que ha criado sin el consentimiento del
patrón” (2).
         Hildebrando Castro Pozo quiso a Piura con afecto, como si fuera su propia tierra andina y ésta le
respondió gratamente, no sólo por que aquí estudió sino por que aquí desarrolló su talento como Profesor
del centenario Colegio Nacional de San Miguel, Regidor de la Municipalidad Provincial de Piura, Fundador
del Colegio de Abogados de Piura. Aquí también se encumbró en el aspecto político al ser elegido
Constituyente de 1931 y Senador de República en 1945. Esta tierra fue escenario y fuente de inspiración
de su elegante prosa. Aquí escribió gran parte de su obra literaria. A esta tierra del perenne calor le cantó
así: “Señor San Miguel de Piura,/ Secretario de mis penas:/ sabe Dios si volveré/ a pisar vuestras arenas/.
San Miguel, ¡San Miguel!,/ ¡San Miguel! Al amanecer/, ¡Acujá! ¡acujá! al anochecer;/ ¡Acujá! ¡acujá! Al
amanecer…/ (3).
         Si lo expuesto fuera poco, Piura fue la cuna infantil donde el Ilustre Ayabaquino formó sus
grandes ilusiones que le trazaron sagrados deberes para con su pueblo. Fueron hondas preocupaciones
de orden político, social, literario por las que transitó Castro Pozo. Afortunadamente por ser un hombre
empeñoso, soñador y con ganas de éxito consiguió llegar a la meta propuesta. Piura no se ha olvidado de
él, lo recuerda a su paso por la ciudad y en la muerte lo ha perennizado. La principal avenida de la
Urbanización Piura, de este cercado, por la que camino todos los días, lleva su nombre en clara muestra
de reconocimiento a su vida y su obra.
         NOTAS.-
(1)Registros Públicos Grau; Registro de la Propiedad Inmueble de Piura, Ficha Nº 116436.
(2)José Albán Ramos; Art. El Nacionalismo de Hildebrando Castro Pozo, Revista Época Nº 246, Pág. 30.
(3)Hildebrando Castro Pozo; Sol, algarrobos y amor, Pág. 173.

         GENEALOGÍA DE CASTRO POZO.-
         Inicialmente presentamos el testamento correspondiente a MANUEL CASTRO ZAPATA, que
judicialmente se mandó protocolizar ante el Notario de Piura, Isidro Bustamante, con fecha 17 de Julio de
1900. En este instrumento declaró por sus herederos a sus hijos “Don Victorino, ya finado, Don Roberto,
Don SANTIAGO, Don Eduardo, Doña Carmen, Doña Gumercinda, Don Ezequiel, Don Manuel Antonio,
Doña Juana Mercedes, Doña María Luisa y Don Ramón Castro”; en total dejó once hijos.
         Oportuno es acotar que Don Ezequiel, tío carnal de Hildebrando por la línea paterna, fue el primer
bibliotecario de la Biblioteca Pública de Piura, según nombramiento de 9 de Julio de 1928, extendido por
el Alcalde Provincial, Don Nicolás Gonzáles.
         Don Manuel tuvo una fructífera actividad comercial que la extendió a la agricultura con notable
éxito económico. En su testamento declaró un negocio que fue abastecido con productos por la Casa
Duncan Fox y Compañía. Además declaró por sus bienes el terreno de la antigua hacienda “Parales”
denominado “Las Lágrimas”, dice el testador “que heredé de mi finada madre doña Carmen Zapata viuda
de Castro, según la escritura de división y partición por ante el Notario Público Señor Isidoro Bustamante
en 2 de Setiembre de 1893” (1).
         De lo expuesto se infiere que Don Manuel fue padre de Santiago y como pasamos a señalar
abuelo de Hildebrando Castro Pozo.
         Santiago Castro Niño, progenitor de Hildebrando, observamos en algunos contratos públicos
declaró ser natural de Piura. Transitoriamente se afincó en Ayabaca formando sociedad conyugal con
Mercedes Flores Riofrío de Castro en quien tuvo tres hijas: Zenobia, Angélica y Concepción (2). Luego,
vuelve a Piura y se radica en Tambogrande por razones de su trabajo. Por el año 1903, dicho don
Santiago se registra en este distrito piurano como propietario de la hacienda algodonera llamada Los
Lagrericos (3).
         Oportuno es consignar que en el contrato hipotecario sobre el fundo Las Olivares, sito en el río
Piura, que celebró el “propietario” don Santiago Castro Niño, en Paita el 14 de Diciembre de 1910, ante el
Notario de la plaza de Paita, Emiliano M. Otero, con Carlos M. Blume, Intendente del ferrocarril de Paita a
Piura, se confirma que fue para abastecer a esta empresa “con 3,500 toneladas métricas de tucos de
algarrobos de buena calidad, maduro, sin horquetas, para el camino de locomotoras. Compromiso con
adelanto de dos mil soles plata “ (4). Así se demuestra que dicho don Santiago se dedicó igualmente a la
actividad empresarial que no cabe duda le resultó muy rentable.
         Ahora bien HILDEBRANDO formó parte de un frondoso y fructífero árbol genealógico que ha
prolongado y multiplicado su vistoso ramaje por todo el Perú y el exterior, que sigue en auge al abrirse
este siglo XXI. Su progenitor, don Santiago, fue muy fecundo y su progenie ocupa un extenso universo en
el mundo de la genealogía, del que solo vamos a citar su primera línea descendiente.
         Aquí viene el cuadro familiar de don SANTIAGO quien reúne en su haber 17 hijos, lo que no
llamaba mucho la atención por esa época. Vamos a registrarlos.
1.-      Están las hermanas CASTRO FLORES, que son 3, Zenobia, Concepción y Angélica, esta última
que dígase de paso es la única que dejó un descendiente producto de sus relaciones matrimoniales
habidas con el ayabaquino Ernesto Merino, personaje de la historia de Ayabaca. Se trata de Hermelinda
que a su vez procreó a su hijo único Augusto Garcés Merino.
         Las hermanas Castro Flores, según declaración expresa de su progenitor Santiago, fueron hijas
legítimas (5), habidas en su consorte doña Mercedes Flores Riofrío. A mayor abundamiento por escritura
de división y partición de bienes celebrada por Santiago Castro Niño con sus mentadas tres hijas Castro
Flores, el 8 de Mayo de 1923, se confirma la legitimidad glosada (6).
2.-      Siguen los 3 hermanos CASTRO POZO. Ellos son, HILDEBRANDO, Cesáreo y Mercedes
Clodomira, quienes por genuina decisión paternal convierten y adoptan los apellidos de sus padres don
Santiago y doña Flora, en calidad de compuesto, es decir CASTRO POZO. Por ello consideramos que
don Santiago y doña Flora son los fundadores del apellido compuesto Castro Pozo de incuestionable
origen ayabaquino.
         La progenitora de los Castro Pozo fue la distinguida dama ayabaquina doña Flora Pozo Timoteo,
patronímicos de rancio abolengo que están hondamente vinculados a notables familias y singulares
hechos de la provincia andina de Ayabaca.
2.1.-    HILDEBRANDO Castro Pozo fue casado con Carmen Castro Torrejón. Fueron sus hijos la
primogénita de origen jaujeño, Carmen Flora de Urteaga fundadora de los colegios Gertrude Hanks, de
Lima y de Villa; Hildebrando Álvaro, Xennia María de Forno, profesora de idiomas; y, José Santiago
Castro Pozo Castro. Este último lleva el nombre de su abuelo por la línea paterna. De otro lado
Hildebrando Castro Pozo Castro ratifica la decisión paterna de preservar el apellido compuesto de Castro
Pozo que legalizado existe hasta nuestros días con más de un siglo de vigencia.
         En primer término necesario es destacar que Hildebrando con acendrado e incondicional cariño
por sus progenitores los perpetuó en sus hijos: Carmen Flora, su primogénita, que vio la primera luz en
Jauja el 17 de Marzo de 1917, y José Santiago, cuartogénito.
         Por la lectura de la novela SOL, ALGARROBOS Y AMOR tenemos convencimiento pleno que
Castro Pozo en su adolescencia mientras estudiaba en Piura, en algún momento de sus vacaciones
escolares vivió y conoció en amplitud la hacienda Parales, propiedad de su padre Santiago quien le
brindaría las mejores atenciones que corresponde a todo buen padre, pues el afamado ayabaquino a lo
largo de su excelente narrativa, reiteradamente, cita el nombre de ÁLVARO que seguramente le traía
algún grato recuerdo familiar. Por eso, lo perpetuó en su segundogénito Hildebrando Álvaro. Para mejor
constancia leamos la cita siguiente:
         “Fueron a amanecer en Chapairá; sestearon en San Vicente; i como a las cinco de la tarde, ya se
encontraban escondidos en las grandes mangas de la Hacienda “Parales”. No conviene - les había dicho
don Álvaro - que se dejen ver por los peones del fundo” (7).
2.2.-    Conocemos a HILDEBRANDO ÁLVARO, nacido en Lima el 18 de Junio de 1921, quien en su
condición de Abogado de los Tribunales de Justicia continuó la línea social que estampó con tinta
indeleble su progenitor por los años 1925-45, defendiendo en Piura problemas del campesinado regional
y organizándolos en el Partido Socialista del Perú que fundó con el hijo ilustre de La Huaca, don Luciano
Castillo Colona. Con la Revolución del piurano Juan Velasco Alvarado, administró justicia en el Tribunal
Agrario. Ahora jubilado de la vida laboral y profesional está afincado en Lima descansando en sus
cuarteles de invierno.
         Hildebrando Álvaro que estuvo afincado en Piura, fue Redactor y Responsable del Diario EL
PUEBLO, informativo crítico y doctrinario del Partido Socialista del Perú. Tenemos a la mano la edición
correspondiente al Sábado 3 de Junio de 1950, Nº 1010, año IV.
         En la primera página aparece el aviso que dice así: El Partido Socialista del Perú eligió en
democrática Asamblea Departamental sus candidatos a representaciones para los próximos comicios del
2 de Julio. He aquí la lista que defenderá tus intereses ciudadanos: LUCIANO CASTILLO, Víctor S.
Zavala, Augusto Cevallos, Hernán Pasapera, Ricardo Cáceres, Francisco Viale, Dagoberto Torres, José
Castro Silva, Teodoro Garrido Lecca.
         Hildebrando Álvaro casó con Carmela Díaz y fueron sus únicos y universales hijos Carmela,
Hildebrando, Santiago (nombre de su bisabuelo), Milagros, César y Patricia Castro Pozo Díaz. La
sociedad conyugal y su prole vivieron en la Unidad Vecinal de Piura, donde los conocí, y posteriormente
se fueron a radicar a Lima, lugar en el que moran actualmente. Los Castro Pozo Díaz son profesionales y
avanzan en el tiempo en sus quehaceres tratando de que perviva la figura del Amauta de Ayabaca. Ellos
siguen residiendo en la capital de la república.
2.3.-    Ahora tenemos al último genito JOSÉ SANTIAGO. Nació en Lima el 25 de Junio de 1932. A su
vez sus hijos son: José Luis, autor de textos de ciencias biológicas; Sergio juicioso economista y
pedagogo, Xavier calificado médico veterinario, Tristán David destacado comunicador social con post
grado en Sao Paulo, Brasil, y Talía, Ballerina en Compañía de New York, USA.
         José Santiago es creador del Teatro de Rehabilitación de Invidentes y de enfermos mentales.
Fundó y dirigió el Teatro de la Federación Universitaria de San Marcos, Universidad Nacional de
Ingeniería y Universidad Particular San Martín de Porras. Jefe de Actividades Culturales y Profesor de
Teatro del Colegio Militar Leoncio Prado y CEP Gertrude Hanks. Organizador del Primer Festival
Folclórico de la Caña de Lambayeque, como Jefe de Capacitación Informal en el Proceso de
Cooperativización de las Haciendas Azucareras.
3.-     Hay tres hermanos CASTRO LEÓN, nos referimos a Félix, Teobaldo y Rosa.
4.-     Dos hermanos CASTRO NUÑEZ, Jorge y Mercedes.
4.1.- En cuanto a JORGE podemos decir que fue casado con Rosa Amalia De Lellis Alarcón formando
una distinguida familia que ha echado buenas ramas dentro de la genealogía de los Castro De Lellis.
Podemos registrar a Gerardo, Guillermo.
5.-     Finalmente tenemos seis hermanos CASTRO PRIETO, llamados Santiago, que dígase de paso
es el único hermano que lleva el nombre de su progenitor, Sofía, María Luisa, Graciela, Blanca y Julio.
         Seguramente el hallazgo de futuros documentos inéditos permitirá continuar incrementando los
copiosos ramajes del árbol genealógico de los Castro que en el Departamento de Piura ha sido bastante
fecundo durante el siglo XX.
         NOTAS.-
(1)Archivo Regional de Piura, Protocolo Notarial de Isidoro Bustamante.
(2)Archivo Regional de Piura, Protocolo Notarial de Emiliano M. Otero.
(3)Miguel Arturo Seminario Ojeda; Historia de Tambogrande, Pág. 219.
(4)Archivo Regional de Piura: Protocolo Notarial de Isidoro Bustamante.
(5)Archivo Regional de Piura; Protocolo Notarial de Isidoro Bustamante.
(6)Archivo Regional de Piura; Protocolo Notarial Manuel Mendoza Morales.
(7)Hildebrando Castro Pozo; Sol, algarrobos y amor, Pág. 243.

          LOS PRIMEROS AÑOS.-
          Los últimos años del siglo XIX, en Ayabaca, el sociólogo Castro Pozo, al igual que su paisano y
contemporáneo Vegas Castillo, inicia y concluye sus estudios primarios con marcado éxito dada su
inocultable contracción al estudio. Decide continuarlos con el apoyo de sus padres quienes lo respaldan
atendiendo a las inquietas virtudes de su vástago por conocer de cerca y mejor los problemas sociales del
Perú, desde el punto de vista de la historia crítica.
          Circunstancias especiales de la época, carencia de Centros de Estudios, traen a Piura al
adolescente Hildebrando en 1904, donde vivía su padre Santiago, con el propósito de dar como en efecto
dio inicio a la instrucción secundaria en el Instituto de Piura, hasta llegar el tercer año en 1906.
          Al año siguiente Hildebrando empapado por las ilusiones de la pubertad decide apartarse de su
hogar para buscar con su propio tesón el porvenir que le aguardaba un tiempo no lejano. El puerto de
Paita se convierte en su trampolín y de ahí parte rumbo para Centro América donde tuvo que trabajar en
actividades modestas, incluyendo su labor en la construcción del Canal de Panamá hasta llegar a ser
obrero del asiento minero El Darién. Pudo conocer en carne propia la explotación que sufría el asalariado
y con el dolor humano, que cantó por el mundo César Vallejo, fue formando sus claras convicciones con
el propósito de mejorar las condiciones de vida del proletario Indoamericano.
          Dos años después, en 1909, vuelve a su querida patria desempeñando el cargo de ayudante en
el vapor llamado Ecuador. Ni corto ni perezoso hizo conciencia que la única manera de ayudar a sus
congéneres era estudiando. En 1910, afincado en Lima, retoma sus estudios en el Instituto de Lima cuyo
costo lo abona directamente con el producto de su actividad laboral realizada en jornadas nocturnas como
obrero panadero, que dígase de paso fue otro foco donde comprobó la necesidad de organizar en
sindicatos a los trabajadores manuales y campesinos.
          Su capacidad humanística cultivada con el ánimo de conocer la realidad peruana le permite a
Castro Pozo dictar las asignaturas de Geografía e Historia del Perú, Constitución y Psicología en el
Instituto de Lima. Lo hizo a solicitud del Director de esta Casa de Estudios, Santiago Wagner, que por lo
menos en el nombre recordaba a su progenitor residente en Piura, pero fundamentalmente el sueldo que
obtenía engrosaba su pálido presupuesto para atender sus estudios universitarios que nunca descuidó.
         ESTUDIOS UNIVERSITARIOS.-
         Transcurría el año 1911, que es fructífero para Castro Pozo por que a los 20 años de edad llega
como alumno a la Facultad de Letras de la centenaria Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Diversos motivos entre ellos de trabajo y salud retardan la culminación de su carrera profesional que llega
a su final en 1919, al obtener el grado de Bachiller en la Facultad de Jurisprudencia y en 1925, opta el
título de abogado.
         Hábilmente combinó sus estudios con la creación y dirección de sindicatos obreros alcanzando
relevancia en la Federación de Obreros Panaderos Estrella del Perú. No es ajeno a todo movimiento
social y lo ubicamos en el Centro de Estudios Primero de Mayo; en el grupo Juventud; y, en la Liga de
Estudiantes iniciando a partir de 1912, una jornada histórica de lucha social para conseguir que el
gobierno peruano legisle sobre las ocho horas de trabajo, que fue un hecho que marca el punto de partida
de una serie de conquistas laborales para los trabajadores manuales del Perú.
         Motivos de salud lo trasladan a la ciudad de Jauja y no pierde el tiempo que lo ocupa en el
Colegio Nacional de San José, donde ejerce con éxito la docencia a partir de 1916, y ya casado con
Carmen Sabina Castro Torrejón, en este pueblo andino de maravilloso clima, el año 1917 nace su
primogénita Carmen Flora.
         Recuperado de su salud con entusiasmo y deseo de triunfo en 1918, regresa de Jauja a Lima
ocupando de inmediato el cargo de Secretario del Ministerio de Fomento, donde permaneció hasta 1920.
Durante 1919, alcanza el grado de Bachiller en la Facultad de Jurisprudencia de UNMSM.
         Castro Pozo continuó, el año 20, en el cargo de auxiliar de la Sección Estadística de la Dirección
de Agricultura. Su trabajo lo desempeñó con esmero y dedicación en el área de Estadística de la
Producción de Trigo. Pasó luego a la Sección del Trabajo. Al crearse la Dirección de Asuntos Indígenas
del Ministerio de Trabajo el Amauta de Ayabaca, por su reconocida capacidad en el tema de nuestros
ancestros, se hace cargo de esa Jefatura.
         Contrario a la política del Oncenio de Leguía, en Agosto de 1923, víspera del centenario de la
Independencia de América, se le desterró a Hamburgo en el vapor holandés Ansgir, pero desembarcó en
Panamá en cuyo país ejerció la docencia en el Collage y el gobierno panameño lo contrató para el dictado
del Curso de Educación Cívica y Moral a los miembros del Cuerpo de Seguridad. Estuvo ausente del Perú
durante ocho meses y a su retorno fue detenido y confinado en la Isla San Lorenzo.
         Con fecha 10 de Octubre llega desterrado a Panamá el joven líder Víctor Raúl Haya de la Torre,
en ese momento Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú, y tiene un feliz encuentro con sus
coterráneos deportados por la dictadura de Leguía, entre ellos Castro Pozo que lo desterraron por ser
partidario de Germán Leguía y Martínez. Veamos la cita:
         “¿Cómo supieron los estudiantes del Istmo, que el Presidente de la FEP llegaba a Panamá?
Seguramente a través de los germancistas. El hecho es que en el andén de la estación de Panamá, le
aguardaba Alberto Luis Rodríguez, Presidente de la Federación de Estudiantes panameños… También
estaban allí los exilados “germancistas” peruanos: Ugarte, J. M. Pizarro, CASTRO POZO, Roca,
Dancourt. Un apreciable gentío acompañó a Víctor Raúl por la Avenida Central, taraceada de negocios
indostanos y chinescos…” (1).
         El año 1925, 21 de Marzo, de ingratos recuerdos para Piura por las lluvias que malograron el
campo y la ciudad, Castro Pozo opta el título de Abogado y enseguida se traslada a Piura donde
permaneció algunos años.
         Obligadas interrupciones por motivos de salud, trabajo y política, sus estudios se dilataron más
del tiempo necesario, pero al fin alcanzó el título anhelado que le sirvió para orientar las causas justas de
nuestro Perú.
         Más que el título profesional Castro Pozo alcanzó una sólida formación humanista y social que le
permitió diseñar una clara posición que ha quedado plasmada en su elocuente pensamiento político que
debe servir de nítido ejemplo a las generaciones de todo el Perú que surgen este siglo XXI, a fin de
gobernar con éxito para los más pobres.
         NOTA.-
(1)Luis Alberto Sánchez, Haya de la Torre y el APRA, Pág. 118.

        PENSAMIENTO HILDEBRANDISTA.-
        Resulta necesario y vital analizar a la luz de la prueba escrita el pensamiento hildebrandista que
su fundador Castro Pozo dejó a la posterioridad a fin de emitir un veredicto que siendo concienzudo haga
honor a tan preciada actividad espiritual que el pueblo debe recordar por siempre a fin de seguir su digno
ejemplo.
        En efecto, que sepamos, no se ha realizado un estudio específico de manera conjunta e integral
sobre el pensamiento político, social, literario que iluminó y mantiene lozana y vigente la obra de
Hildebrando Castro Pozo. Trataremos de dar algunas pinceladas secundando apreciaciones muy
personales que en diferentes momentos y lugares han registrado ilustres peruanistas.
         De ahí que el constructivo propósito nuestro es mediante la evidencia, que emana del documento
escrito, presentar un breve comentario alrededor de la producción intelectual del ayabaquino Hildebrando
Castro Pozo, sustentado en el examen efectuado por entendidos en la crítica de su obra política, social,
humana y literaria. Pues, se tiene señalado que en su accionar demostró estar “interesado en la
reivindicación de los sectores sociales menos favorecidos, sobre todo la población indígena, opta por el
socialismo y el cambio estructural. Su pensamiento es importante para entender los intentos de una
generación por nacionalizar el socialismo” (1).
         Al respecto vamos a destacar que un genio de la cultura peruana ha sentenciado: “Castro Pozo,
como José Antonio Encinas, José Frisancho y otros muchos, pertenece a la pléyade de hombres de alma
grande, que luchan en el Perú por el triunfo de los elevados ideales de redención social, y cuya vida es
ejemplo de altas virtudes: lealtad al ideal, servicio público, y sacerdocio de la penosa misión de mejorar
las condiciones de muchos semejantes, y de impedir que la fuerza bruta anule el derecho de vivir, de
labrar el suelo, de respirar el aire puro” (2).
         Ahondando en el análisis del tema en comento es conveniente registrar que “en el seno del
Congreso Constituyente de 1931, al que Castro Pozo integró, fue por su formación política y cultural
insigne abanderado de la problemática agraria peruana, es especial de la Comunidad Indígena. Alberto
Arca Parró, en la 41° Sesión de la Constitución, efectuada el día miércoles 31 de Agosto de 1932,
sostuvo: Para el Partido Socialista, la Comunidad Indígena antes que un rezago arcaico de instituciones
sociales constituye el más adecuado núcleo social para el ensayo de una nueva entidad económica capaz
de contrarrestar la explotación del trabajador campesino dentro de la agricultura industrial” (3).
         A mayor abundamiento, sobre los estudios histórico sociales de Castro Pozo resulta atinado
puntualizar que “Castro Pozo al mirar la comunidad indígena la estudia como algo dinámico, como algo
que se traduce en expresiones fenoménicas que otros no han querido estudiarla. Él lo hace; y es así
como tenemos que su obra presenta capítulos interesantes como aquellos que se refieren al sentimiento
estético del indio, que pegado a la naturaleza, contemplativo por su misma calidad de vida que lleva,
copia fielmente las imágenes que más llaman la atención y expresa en sus canciones, en sus cuentos, los
sentimientos de su alma verdaderamente enferma, melancólica, solitaria en medio de los azarosos
dolores que ha tenido que soportar y del porvenir triste que vislumbra ya en el fondo de las minas o en la
cima de los cerros de pastal” (4).
         Cualquier examen alrededor del pensamiento de Castro Pozo no puede dejar de valorar el
mensaje político y social que sienta en su libro “Del Ayllu al Cooperativismo Socialista”, pues no cabe la
menor duda que se trata de “un valioso trabajo que comprende todos los aspectos de la vida agrícola
peruana desde el estudio de los productos de la tierra, las técnicas de los cultivos, hasta el riguroso
análisis del ayllu prehistórico, el clan a los grupos nórdicos constituidos y organizados por vínculos de
consanguinidad, en una sola unidad económica, al principio de calidad sólo consumativa y defensiva, y
con posterioridad esencialmente productora” (5).
         A propósito es relevante destacar a los sociólogos peruanos que examinaron “las formas sociales
primitivas, particularmente sobre el ayllu. Dentro de ellos están Carlos Valdez de la Torre e Hildebrando
Castro Pozo”. Por eso se ha destacado que “el tema del ayllu o sea la comunidad agraria peruana
subsistente en el Perú contemporáneo fue objeto de intensiva investigación y exégesis en los primeros
lustros de este siglo; “Nuestra comunidad indígena“ (Lima, 1924), Del Ayllu al cooperativismo socialista
(Lima, 1936) de Hildebrando Castro Pozo”. De otro lado es importante acotar los aportes sustanciales en
los que Castro Pozo tuvo notoria presencia en el tema indígena a través de “sus penetrantes estudios
sobre Nuestra comunidad de indígena”. Se confirma la trascendencia social de la obra comentada con el
volumen de circulación nacional titulado “El yanaconaje en las haciendas piuranas”, Lima - 1947” (6).
         Conviene insistir que a la luz del estudio histórico se ha expresado que “en 1924 apareció el libro
de Hildebrando Castro Pozo Nuestras comunidad indígena. Castro Pozo perteneció a la generación
universitaria que se agrupó alrededor de Leguía en 1919, en el periódico Germinal. Nombrado Jefe de la
sección Asuntos Indígenas en el Ministerio de Fomento, pudo adquirir, acerca de las comunidades
indígenas, datos que completaron, de un lado, los que había estado reuniendo desde 1917 y, por otra
parte, las experiencias de su infancia en pueblos de la sierra y de la costa norte de la República.
Partidario de Germán Leguía y Martínez, fue apresado y desterrado en 1923” (7).
         Oportuno es poner de manifiesto que no cabe la menor duda que el intelectual que con más
actitud crítica y mayor coherencia doctrinal sobre la comunidad indígena, surgido en la primera mitad del
siglo XX, fue Castro Pozo, cuyo pensamiento se constituye en baluarte socialista que espera el veredicto
de la posterioridad. Por eso se afirma categóricamente que:
         “Mas la defensa orgánica y documentada de la “comunidad” indígena tenía que inspirarse en el
pensamiento socialista y reposar en un estudio concreto de su naturaleza, efectuado conforme a los
métodos de investigación de la sociología y economía modernas. El libro de Hildebrando Castro Pozo
titulado “Nuestra Comunidad Indígena”, así lo comprueba” (8).
         Su clara posición de defensa de nuestro indigenismo quedó impresa con tinta indeleble en su
volumen “Del ayllu al cooperativismo socialista”, Lima 1936. Su ponencia “El ayllu ante una posible
legislación tutelar” con la que ratifica su credo indigenista fue presentada al Congreso de Americanistas
realizado en Lima el año 1939. Concluyó afirmando que “el ayllu peruano debe transformarse en
cooperativa de producción agropecuaria” (9).
         No puede faltar una referencia muy personal que hace un amigo del Amauta Ayabaquino, para
dar relevancia a su actuación provinciana en la capital de la república, sobre todo evocar el tema histórico
prehispánico para recordar la presencia de su tierra natal, Ayabaca.
         Tal referencia se inicia señalando: “… a quien quiero referirme es al abogado y sociólogo,
Hildebrando Castro Pozo, fundador, con Luciano Castillo, del Partido Socialista del Perú. En Lima
añoraba su tierra. Nos hablaba de Ayabaca viejo, cuyos restos de primitiva ciudad, que aún existen, había
recorrido y estudiado. Nos contaba la historia: “El Inca conquistó a los huacrachucos, huanucuyos,
Chachapoyas, chutas, huambos, moyobambas y avanzaron al norte. Túpac Yupanqui pasó el Marañón
por el puerto de Balsas en Cajamarca y sometió a los huancapampas y Caxas. Entonces los
ayabaquinos, que eran los ayahuacas, levantaron el grito al cielo y resistieron desde su cerro. Se unieron
a los ayabaquinos, las tribus de Caxas, huarcas y carhuas. Pero por la falta de los capitanes, vino la
flaqueza y el Inca triunfó. Escaparon a la conquista los bracamoros, escudados por las espesas montañas
de Jaén, que jamás llegaron a ser humillados. Y el Inca marchó hacia la conquista del Reino de Quito”
(10).
         Otro aporte ratifica la calidad intelectual y filiación política de Castro Pozo a la que no renunció y
por el contrario en Piura fue conocida, secundada por propios y extraños, así mismo apoyada. Pues, al
acercarse el centenario de su nacimiento expresó la nota siguiente:
         “En Setiembre de 1990 se cumplirá el centenario del nacimiento de Hildebrando Castro Pozo a
quien con toda justicia se denomina el AMAUTA DE AYAVACA por su sabiduría de escritor, sociólogo,
maestro y político. La vida del probo y distinguido maestro sanmiguelino está unida a la acción de la vieja
guardia socialista piurana integrada entre otros por: Don Augusto Moscol Carrera (recientemente
fallecido), Luis Montero, Juan M. Merino Vigil, Américo Garcés Grillo, Carlos López Albújar, Juan Luis
Velázquez, Florencio Gálvez Saavedra, Luciano Castillo, Teodoro Burneo, Jaime Benites, Andrés
Pintado, Domingo Peña, Liberato Córdova, Domingo Coloma y el inolvidable Sinforoso Benites. Eran
intelectuales, obreros y campesinos empeñados en sembrar en la juventud la semilla del estudio científico
de la sociedad e infundirle la mística necesaria para conseguir la estructuración de cuadros de acción y de
lucha para forjar un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo fraterno y libre en el marco de la justicia social
que se lograría con la destrucción del capitalismo imperialista y la adopción de nuevas formas de
producción económica” (11).          Su accionar político tuvo inocultable afán de servir al pueblo necesitado y
por eso ha tenido notoriedad en la elaboración del Estatuto que elaboró, producto de su experiencia sobre
la realidad peruana a fin de normar la actividad administrativa del Estado para los asuntos indígenas del
Perú, a su paso por el Ministerio del Ramo entre 1941-44. Con espíritu docente participó en calidad de
ponente durante la III Asamblea del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) realizado en
Lima.
         A su paso por la Cámara de Senadores, que fue efímero, se destaca en su condición de autor de
los necesarios proyectos sociales, entre ellos los siguientes: de creación del Ministerio de Asuntos
Indígenas; de irrigación de las tierras del Valle de Piura; de construcción de la ciudad guadalupana; de
construcción de un puente sobre el río Piura en Chulucanas; de ejecución de obras de irrigación en Piura,
departamento netamente agrícola.
         La parcela literaria también fue esmeradamente cultivada con la incuestionable semilla del éxito
por Castro Pozo, pues tiene en las bellas letras peruanas un espacio de honor y significativo. Su
producción es vasta, de estilo elegante y contenido muy fino.
         En suma el pensamiento social de Castro Pozo tiene un hondo mensaje socialista y humano que
abona el caudal de las vertientes cristalinas de la Piuranidad y la Peruanidad. Ese pensamiento con
inocultable visión humana y misión pionera para rescatar al indígena y proteger a los humildes está
orientado y comprendido dentro de las grandes causas del sufrido pueblo que para vivir digna y
decorosamente necesita un mejor nivel socio económico partiendo de una organización política con visión
humana y solidaria que le permita formar sólidamente a su familia, con educación para alcanzar su
bienestar, estabilidad laboral y salud que haga posible su ubicación y presencia positiva dentro de una
auténtica democracia que tenga como línea de mira la felicidad del hombre piurano, peruano.
         NOTAS.-
(1)Bruno Revesz y otros; Piura: Región y Sociedad Derrotero bibliográfico para el desarrollo. Pág. 663.
(2)Hildebrando Castro Pozo; Del Ayllu al Cooperativismo Socialista, prólogo de Julio C. Tello, Pág. 10.
(3)Hildebrando Castro Pozo; Nuestra Comunidad Indígena, Nota del Editor Primera Edición, Pág. V.
(4)Hildebrando Castro Pozo; Nuestra Comunidad Indígena, prólogo de Ladislao F. Meza, Pág. 10.
(5)Hildebrando Castro Pozo; Sol, algarrobos y amor, prólogo de César Miro, Pág. 10.
(6)Raúl Porras Barrenechea; Fuentes Históricas Peruanas, Págs. 170, 197, 198, 373 y 560.
(7)Jorge Basadre; Historia de la República del Perú, Tomo 14, Págs. 3569/3570.
(8)José Carlos Mariátegui; 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Pág. 80.
(9)Louis Baudin; El Imperio Socialista de los Incas, Pág. 432.
(10)Manuel Vegas Castillo; ÁLBUM DE ORO DE PIURA, art. Ayabaquinos en Lima, de Jorge E. Moscol
Urbina, Págs. 206/207.
(11)José Albán Ramos; Revista Época Nº 218, art. El Amauta de Ayavaca, Pág. 33.

          HILDEBRANDO FUNDADOR DEL COLEGIO DE ABOGADOS.-
          Guillermo Garrido Lecca Montoya antes de trasladarse a Lima fue organizador, fundador y Primer
Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Piura, en acto histórico registrado el 25 de Mayo de 1928,
realizado en el Salón de la Presidencia de la Corte Superior a cargo del Dr. Armando Hernández.
          Previamente el día 4, convocados por el Dr. Garrido Lecca Montoya, se congregaron los
abogados piuranos proponiendo sus pareceres orientados a la formación del citado Colegio, de este
Distrito Judicial, en cumplimiento de las exigencias legales de la época. Por unanimidad se nombró una
comisión para que elabore los Estatutos, la misma que fue formada por los doctores Víctor M. Zapata e
Hildebrando Castro Pozo. También dentro de la reunión se designó la Junta Directiva Provisional en los
cargos de Decano, Diputado, Síndico, Secretario y Tesorero que fue conformada por los Abogados
Guillermo Garrido Lecca Montoya, Víctor M. Zapata, Luis Carranza, Diego Antonio Castillo García y Juan
M. Pizarro Mori.
          Como ya dijimos, el día 25, se hizo la elección e inmediata juramentación del Consejo Directivo
que contó con la asistencia de los fundadores de la Orden, que siguen: Luis Carranza, Hildebrando Castro
Pozo, Diego Antonio Castillo García, Horacio Celi, Miguel F. Cerro, Manuel I. Cevallos, Ángel L. Aguilar,
Guillermo Garrido Lecca, Guillermo Gulman, Aurelio Román, Edmundo Seminario y Víctor M. Zapata, y se
tomó en cuenta la excusa por su inasistencia de Otoniel Carnero y Carlos Camino, debido a motivos
profesionales.
          A través del acto cívico y democrático expuesto, se rubricó el nacimiento de la Orden, con el
siguiente cuadro directriz: Decano, Guillermo Garrido Lecca; Diputado, Víctor M. Zapata; Síndico, Manuel
I. Cevallos; Secretario, Guillermo Gulman y Tesorero Hildebrando Castro Pozo, respectivamente.

         EL CONCEJAL CASTRO POZO.-
         Hildebrando Castro Pozo se anota en los anales de la Historia de Piura en el cargo de Concejal
de la Municipalidad Provincial durante los años 1926, 27 y 28 con obra social que es necesario evaluar
minuciosamente a la vista de los documentos que guarda el cabildo piurano.
         Aparece en la Sesión Ordinaria del Concejo Provincial de Piura, su fecha 12 de Enero de 1926,
presidida por el alcalde César Cortés, en la sesión Orden del Día, punto 5, que: “A pedido del Vocal Dr.
Armando Hernández, Delegado del Tribunal Correccional de Piura y Presidente del Consejo Local de
Patronato, se designó para integrar dicho Concejo como Delegado de esta municipalidad, al Dr.
Hildebrando Castro Pozo”.
         Dentro del cuadro de Comisiones para los cargos Municipales durante la gestión del año 1926
ubicamos a Castro Pozo desempeñándose en el puesto de Síndico de Rentas al lado del Dr. Víctor M.
Zapata y Sr. Arturo García W. Para Síndico de Gastos están Víctor M. Zapata, Hildebrando Castro Pozo y
Víctor Lema. Existieron otras Comisiones: de Policía que estuvo bajo la dirección del Inspector José
Vicente Rázuri. De Higiene presidida por Luis Cabrera. De Obras atendida por Emilio Vignolo. De
Contribuciones por Arturo García W.
         Siguen las Comisiones de Casas de Préstamo, Concejos de Distrito, de Camal, Estado Civil, que
estuvieron bajo la dirección de los Inspectores Diego Antonio Castillo, José Hope, Benjamín Chunga
Aguirre y Elías Rodríguez. Vienen las de Pavimentación y Veredas, Servicio de Agua Potable,
Espectáculos, Mercado, que fueron eficientemente conducidas por los Inspectores Emilio Vignolo, Ernesto
Trelles, José Vicente Rázuri Cortés y Alejandro León T.
         Continúan las Comisiones de Paseos y Jardines, Alumbrado, Cárcel, Subsistencia, hábilmente
manejadas por Carlos Vegas, las dos primeras, Germán Salazar, la tercera y Miguel M. Temple, la cuarta.
Ahora vemos las Comisiones de Aguas, Puentes y Caminos, Ejidos y Bienes Municipales, Asuntos
Contenciosos, Arbitrios bajo la inspección de Eduardo Elejalde Chopitea, Víctor Lema, Otoniel Carnero,
José Hope.
         También se inserta las cuatro últimas Comisiones de Rodaje, Pesas y Medidas, Teléfonos,
Trabajo de Mujeres y Niños, presididas por los concejales Humberto Artadi, Alejandro León Torres, Miguel
M. Temple y Alejandro León Torres.
         A la vista está el texto de la Sesión Ordinaria de la Municipalidad Provincial de Piura, del 20 de
Enero de 1927, bajo la presidencia de su alcalde, don Nicolás Gonzáles. En la Sección Orden del Día,
punto 1), consta que: “Se dio cuenta y se leyeron los oficios de los Concejos de Distrito que enseguida se
indican, comunicando el nombramiento de sus respectivos diputados ante este Provincial y, calificada
favorablemente la idoneidad personal de cada uno de los nombrados, por reunir los requisitos de ley y no
tener ningún impedimento, se acordó declarar expedita la incorporación de ellos como sigue”:
         Dr. Otoniel Carnero, por Capilla.
         Dr. Diego Antonio Castillo García, por Bernal.
         Dr. Hildebrando Castro Pozo, por Sechura.
         Dr. Víctor M. Zapata, por Catacaos.
         Sr. Federico Otoya, por Castilla.
         Sr. Francisco Vegas Seminario, por Tambogrande”.
         La Comisión de Ejidos y Bienes, fue conformada por Eduardo Elejalde Chopitea, Hildebrando
Castro Pozo y José Hope.
         Para 1928, según la Sesión Extraordinaria de 3 de Enero, con la presencia del Alcalde del
Concejo Provincial de Piura, Nicolás Gonzáles, se procedió a la elección de cargos en dos partes: para
Teniente de Alcalde Víctor M. Zapata y Alberto Temple con 9 y 7 votos, respectivamente. I para Síndicos
Dr. Castro Pozo con 15 votos, Otoniel Carnero con 12 votos, Víctor M. Zapata y H. Artadi con 2 votos
cada uno. El cuadro de Inspectores fue el siguiente: De Alumbrado, Emilio Vignolo; Asuntos
Contenciosos, Víctor M. Zapata; Aguas, Puentes y Caminos, Ignacio Burneo; Arbitrios, Humberto Artadi;
Camal, Arturo Miller; Cárcel, Alberto Templo; Casas de Préstamos, Alejandro León Torres;
Contribuciones, Fernando García Seminario; Concejos de Distrito, Fernando Vegas Seminario; Ejidos y
Bienes, Carlos Lessel; Estado Civil, José Hope; Espectáculos, Mitridates Plata; Higiene Pública, Marcos
L. Vega; Higiene Social, Diego Antonio Castillo García; Mercado, José Vicente Rázuri; Obras, Eduardo
Elejalde Chopitea; Policía, Daniel García Lemus; Pesos y Medidas Luis Cabrera; Pavimentación y
Veredas, Ernesto Arens; Paseos y Jardines, Arturo García W.; Rodaje, Elías Rodríguez Pimentel;
Subsistencias, Federico Otoya; Servicio de Agua Potable, Manuel E. Checa; Trabajo de Mujeres y Niños,
Diego Antonio García; Teléfonos Edmundo Seminario y S.; Inspección General del Barrio San Miguel de
Buenos Aires, Luis Cabrera.
         Por este tiempo hay un ostensible acercamiento ideológico entre Castro Pozo, Luciano Castillo
Colonna, Alberto Arca Parró, Saturnino Vara Carrillo, entre otros, que guiados por el ideal político
construyen la plataforma del Partido Socialista del Perú que fundan el 18 de Octubre de 1930 y permite
que estos cuatro líderes con el voto del pueblo integren la Constituyente de 1931, que sancionó la
Constitución Política de la República el 9 de Abril de 1933, bajo la autógrafa del General piurano don Luis
M. Sánchez Cerro.

         CASTRO POZO Y VEGAS SEMINARIO.-
         Hildebrando Castro Pozo y Francisco Vegas Seminario forman obligatoriamente la lista de
intelectuales que con profundidad han diseñado los lineamientos del pensamiento piurano durante el siglo
XX. Ellos con méritos propios son interesantes exponentes culturales en Piura durante el año 1927. Al
respecto algo hemos adelantado en un artículo periodístico que publicamos hace algún tiempo (1). Sobre
ambos hemos dicho lo siguiente:
         Los movimientos culturales en Piura tienen una larga historia que contarnos; sus causas, sus
efectos, sus pioneros, sus líderes, las instituciones que han enarbolado los emblemas del espíritu regional
están impregnados en los anales de nuestro pretérito. Por ahora esa historia inédita descansa en añejos
papeles que esperan ser consultados pacientemente por acuciosos investigadores sociales para luego
con criterio metodológico difundir su contenido.
         Egregios ciudadanos de este suelo en el ejercicio de sus cargos públicos buscando el bienestar
de Piura han dejado huella honda de excepcionales inquietudes al servicio de las grandes mayorías
muchas veces marginadas por cuestiones propias del sistema imperante.
         Los regidores de la Municipalidad local, Hildebrando Castro Pozo, autor Del Ayllu Cooperativismo
Socialista; y, José Francisco Aurelio Vagas Seminario, escritor fecundo y genuino representante de la
narrativa local con abundante obra publicada en el Perú y el exterior, formularon una petición histórica a
su alcalde Nicolás Gonzáles mediante escrito del 5 de abril de 1927.
         Tan destacados concejales, muy hábiles en los temas culturales de interés general a esta región
consideraron de perentoria necesidad la creación del archivo para que en él se custodien, preserven,
incrementen y entren en servicio del fomento histórico cultural “todos los documentos relacionados con la
vida departamental y que se encuentran esparcidos en los archivos oficiales y en manos de particulares
que ignoran su importancia, lo cual engendra el peligro de que puedan desaparecer con dichos
documentos preciosas fuentes de información“ de vital importancia para la historiografía regional y
nacional.
          Castro Pozo y Vegas Seminario, dos figuras insignes ligadas al cuadro de ilustres piuranos que
han trabajado por su tierra con amor al lar nativo, en momentos que Piura carecía de Biblioteca Municipal
y ésta se debía instalar por imperio de la Ley 4506, estimaron que este repositorio “es el mejor medio para
coadyuvar a la educación de las masas sociales, pues así no sólo se facilita la oportunidad de poner al
alcance de los estudiosos los instrumentos con que han de efectuar la investigación que se proponen,
sino que además se despierta la afición al estudio y a las buenas y sanas lecturas”.
          El proyecto Castro Pozo – Vegas Seminario sobre la creación del Archivo y Biblioteca
municipales se sustentó en los existentes fondos documentales que forman el patrimonio espiritual de
este pueblo milenario, expresión de nuestro pasado y reducto de nuestra identidad.
          Con enorme conocimiento de causa ambos intelectuales avizoraron que dentro de los fondos que
incrementan el bagaje cultural piurano están “los expedientes y papeles” que en ese tiempo se
encontraban en “poder de los notarios y personas particulares”. También citaron como parte de esos
fondos “Los rudimentos de la antigua Biblioteca Escudero, en manos de la Confederación Obrera”.
          Esta elocuente propuesta que la historia recoge y exhibe a la luz de la prueba escrita, que
aquilata el piuranismo de los autores de Nuestras Comunidades de Indígenas y Cuando los Mariscales
combatían, nos permite traer al recuero acaecimientos registrados hace más de 80 años que hoy
recordamos como parte de nuestro legado espiritual.
          Los proponentes plantearon acorde con la realidad de la época que en una sola unidad
institucional funcione el Archivo y la Biblioteca Municipal, compuesta de secciones: a) Archivo; y b)
Biblioteca. Recordemos que así nació la Biblioteca Nacional creada por el general San Martín, en 1821,
de la que años después se desprendió el Archivo Nacional hoy Archivo General de la Nación.
          Para la cristalización del proyecto se sugirió al señor alcalde la creación de una Comisión
Organizadora encargada de presentar en el término de 30 días la propuesta que canalice la marcha de
tan flamante institución para que se ponga al servicio colectivo del desarrollo cultural.
          Solicitaron los proponentes que se faculte al burgomaestre de la comuna piurana para que
gestione a la Confederación Obrera Unión y Confraternidad “la entrega de los libros pertenecientes a la
extinguida Biblioteca Escudero”, que el Concejo le dio en depósito el 29 de marzo de 1915 y que la
depositaria puso al servicio de los usuarios el 1° de mayo.
          Así mismo pidieron a la Municipalidad que para la instalación del Archivo y Biblioteca se compren
materiales archivísticos y bibliográficos, con el producto de un crédito de 50 libras peruanas igual a 500
soles, sin perjuicio de efectuar una publicación durante 20 días en el diario oficial ofreciendo “una
remuneración moderada para los que entreguen a la comisión los documentos que tengan en su poder
relacionados con las instituciones y actos públicos de la localidad”.
          El planteamiento de los visionarios culturales se hizo realidad mediante la inauguración en 1928,
de la Biblioteca Pública Escudero y del Archivo Departamental de Piura que bajo la dirección de Carlos
Robles Rázuri abrió sus puertas a los estudiosos e investigadores el 1° de junio de 1976.
          Ahora conviene unir otro personaje piurano a tan significativos hechos culturales. Se trata nada
menos que del piurano de corazón, Enrique López Albújar, a quien la Municipalidad de Piura bajo la
alcaldía de Nicolás Gonzáles con fecha 25 de Agosto de 1928, le dirige el Of. Nº 940, a su residencia en
Chiclayo, cuyo texto dice así:
          “Tengo el agrado de poner en conocimiento de Ud. que el 28 de Julio ppdo. quedó instalada y en
funciones la Biblioteca Popular en uno de los salones del local de esta Municipalidad, conforme prescribe
la Ley Nº 4506, del 24 de Marzo de 1922. Abierta, pues, al servicio público esta Biblioteca propónese el
Concejo incrementarla de manera que en ella encuentren los lectores todo el bagaje de ilustración que se
busque y a este efecto hemos hecho un llamamiento especial a los vecinos de reconocido civismo y
cultura para que cooperen con el Concejo en esta labor y de manera especial diríjole a Ud. invocando su
acendrado afecto a esta tierra, pidiéndole su muy valiosa cooperación en bien de la referida Biblioteca”.
          Con fecha 15 de Octubre, López Albújar da contestación al Oficio antes glosado, en los siguientes
términos: “En repuesta a su oficio Nº 940, del 31 de Agosto último, por el cual se digna Ud. participarme la
instalación de la Biblioteca Popular en el local de ese Concejo, al mismo tiempo que solicitar de mi
civismo y afecto por la tierra en que naciera mi cooperación al incremento de esa obra de cultura, me es
grato manifestarle que próximamente cumpliré con enviarle un buen lote de libros” (2).
          Completando esta columna puntualizamos que el primer bibliotecario que oficialmente registra la
Municipalidad Provincial de Piura se ubica en la Sesión Ordinaria del 28 de Junio de 1928, que en su
sección Orden del Día, punto 4), dice:
          “Relaciónase con el anterior el nombramiento de empleado para el servicio de la Biblioteca hecho
por la Alcaldía en decreto del día 2 de este mes favor de D. Ezequiel Castro Niño, con el haber que fijará
el Concejo, y en mérito de la necesidad de este empleado…”. Con fecha 9 de Julio la Municipalidad dictó
la Resolución cuyo tenor literal es el siguiente:
         “De conformidad con lo acordado por el Concejo en sesión del día 6 de este mes. Se resuelve:
Aprobar el nombramiento provisional que ha hecho la Alcaldía a favor de D. Ezequiel Castro Niño como
empleado al servicio de la Biblioteca de Pública, cuyo sostenimiento, fomento, etc., corresponde al
Concejo y que se instalará en uno de los salones, el que se ha designado, del local en que funciona la
Corporación, nombramiento que se tendrá por definitivo, asignándose el haber mensual de Lp. 10.0.00
que se pagarán con cargo a la partida Nº 91 del presupuesto en vigencia y a que tendrá derecho desde el
1° de este mes. Regístrese, comuníquese. Firmado Nicolás Gonzáles, Alcalde” (3).
        Castro Pozo, Vegas Seminario y López Albújar forman parte de una generación que en Piura han
dejado significativa huella en el campo de las letras.
        NOTAS.-
(1)Juan G. Paz Velásquez; Art. Pioneros Culturales: Castro Pozo y Vegas Seminario, Diario Correo
Edición del lunes 1º de agosto de 1994.
(2)Municipalidad Provincial de Piura; BOLETÍN MUNICIPAL Año XXII, Perú, Nº 527, Piura, Noviembre 15
de 1928, Pág. 3.
(3)Municipalidad Provincial de Piura; BOLETÍN MUNICIPAL Año XXII, Perú, Nº 520, Piura, Julio 31 de
1928, Pág. 3.

          OBRAS DE CASTRO POZO.-
          Su extenso bagaje cultural está retratado con tinta inextinguible en abundante obra bibliográfica
que con calificado éxito dejó al veredicto de la posterioridad. Ahora con mucho esmero y dedicación lo
sigue estudiando gente interesada en el tema social peruano a fin de ubicar en forma real y concreta el
fondo de nuestra realidad social así como también a sus máximos exponentes. Espíritus hermenéuticos
con sentido interpretativo tratan de fijar con criterio literario y social la singular posición de Castro Pozo.
          Consideramos que su trabajo de orden literario todavía no ha merecido en su conjunto un estudio
concienzudo por especialistas en la materia que pueda otorgarnos un calificado documento que permita
conocer de manera sencilla y concreta su espíritu creador así como sus ideas políticas y sociales, sus
líneas culturales y peruanistas. A continuación nos proponemos registrar los títulos con sus ediciones,
editoriales y los años que se publicaron.
1.-       Publicó varios libros la mayoría en editoriales limeñas a fin de exponer con marcado triunfo su
pensamiento social y literario, entre los cuales están “CELAJES DE SIERRA”, el primigenio, que vio la luz
editorial en 1923, en la Imprenta Euforiox y consta de 97 páginas. En este inicial impreso de Castro Pozo,
que le abre el camino de la perennidad en su carrera editorial, pone de manifiesto sus virtudes de
excelente escritor con futuro, por cuya razón su obra escrita ha quedado grabada con categórica firmeza
en los círculos culturales del Perú y que revive en el siglo XXI.
          César Miró que estudió y examinó la obra literaria de Castro Pozo sobre su primer libro citado nos
entrega un interesante alcance. Dice así: “Se diría que el minucioso análisis del problema agrícola, su
devoción por el campo, su familiaridad con los términos y los signos de la vida rural, animaron a Castro
Pozo a escribir los capítulos de esta novela en la que encontramos acentos que nos recuerdan Celajes de
Sierra o Renuevo de Peruanidad”.
          Hemos ubicado un comentario a la obra. Su texto a la letra dice: “Hildebrando, publicaba en aquel
tiempo, su primer libro titulado “Celajes de Sierra”, con unas palabras de introducción de Abelardo M.
Gamarra. Después vino su vida política y su libro “Del Ayllu al Cooperativismo Socialista”. Pero en todo
momento resaltaba su amor al terruño. Un personaje notable, piurano nunca igualado” (1).
          Celajes de Sierra a través de su lectura nos hace entrega de nueve leyendas recogidas por el
autor en su lar nativo, levantado bajo hermoso paisaje andino, que le sirvieron no sólo para mostrar sus
dotes de fino escritor sino además para que la sierra de la provincia de Ayabaca, tierra del Amauta, sea
conocida por doquier.
2.-       Sigue su obra fundamental “NUESTRA COMUNIDAD DE INDIGENAS” que, con proemio de
Ladislao F. Meza, circuló en primera edición el año 1924. Fue impresa en Tipografía El Lucero y consta
de 498 páginas. Tenemos a la mano la segunda edición que se giró en 1979, con prólogo de Rodrigo
Montoya.
          El prologuista de la segunda edición se ha referido puntualmente en su prefacio al estudio de los
aspectos biográficos del autor de la obra, señalando literalmente: “Hildebrando Castro Pozo (Ayabaca
1891 – Lima 1945), fue hijo de un terrateniente, uno de los muchos hijos. Era el mayor. La primera gran
opción de su vida fue dejar el hogar, renunciar a ser el brazo derecho de su padre en la conducción de la
hacienda” (2).
          Fue de conocimiento público y lo sabemos por las escrituras públicas que hemos visto, que don
Santiago Castro Niño, padre de Hildebrando, fue propietario de tierras agrícolas ubicadas en Piura y se
dedicó con éxito a esta empresa, lo que significa que los precedentes calificativos de terrateniente y
hacienda están dentro de la realidad familiar de Castro Pozo.
          Respecto al volumen en comentario debemos añadir que “el futuro diputado y senador por Piura
publicó este libro al regreso de su destierro, justo antes de ejercer la docencia en el Colegio San Miguel y
pocos años antes de fundar el Partido Socialista del Perú. De este amplio fresco en que son examinadas
las diferentes dimensiones y facetas de la sociedad y de la vida comunal, José Carlos Mariátegui escribirá
“nos descubre que la comunidad indígena es todavía un organismo viviente, (…) que a pesar del medio
hostil dentro del cual vegeta sofocada y deformada, manifiesta espontáneamente, evidentes posibilidades
de evolución y desarrollo” (3).
          Nos permitimos insertar un extraordinario apéndice que nos hace posible conocer el lustre que
tiene la obra en análisis. Dice así:
          “El libro de Hildebrando Castro Pozo no fue un estudio histórico. Examinó con cariño y
conocimiento la comunidad indígena en su estado actual y analizó sus caracteres y funciones, la
condición de la mujer, las prácticas y supervivencias matrimoniales, el régimen de los bienes conyugales,
la religión, las actividades de brujos y curanderos, las expresiones estéticas y la producción industrial.
Documentado, minucioso, incluyó en el texto la versión de creencias, tradiciones, cuentos, versos y
cantares indígenas. Tiene en cierto sentido, un valor similar al de Adolfo Vienrich. Influyó sobre el
indigenismo de José Carlos Mariátegui” (4).
          No puede faltar la apreciación singular que se ha hecho sobre la obra: Nuestra Comunidad
Indígena. Al respecto se afirma: “Castro Pozo en este interesante estudio, se presenta exento de
preconceptos liberales. Esto le permite abordar el problema de la “comunidad” con una mente apta para
valorarla y entenderla. Castro Pozo no sólo nos descubre que la “comunidad” indígena, no agrada los
ataques del formalismo liberal puesto al servicio de un régimen de feudalidad, es todavía un organismo
viviente, sino que, a pesar del medio hostil dentro del cual vegeta sofocada y deformada, manifiesta
espontáneamente evidentes posibilidades de evolución y desarrollo” (5)
          No cabe la menor duda que el voluminoso escrito elaborado por Castro Pozo contiene la sólida
defensa que en forma orgánica, sistemática, ordenada y sustentada se ha hecho sobre la ancestral
Comunidad de Indígenas que por añadidura edifica la estructura del pensamiento social del Partido que
fundara con Luciano Castillo, movimiento ideológico que encuentra sus cimientos en los métodos de
investigación de las ciencias sociales: Economía, Derecho, Política, Sociología.
3.-       Continuamos con “RENUEVO DE PERUANIDAD” alumbrada en 1934. Consta de 115 páginas.
Esta obra literaria corresponde al género narrativo, en el área de la novela. Está orientada a fomentar el
desarrollo armónico y crecimiento ordenado del espíritu por lo nuestro, el amor al Perú; forjar la identidad
nacional. Avanzar con el proyecto regional en sus más caros anhelos de inculcar a sus habitantes el
compromiso con nuestra tierra prometida para rescatarla y fraguarla espiritualmente hablando.
          En suma concebir y elaborar un proyecto que renueve el espíritu de la peruanidad a fin de
prolongar su existencia física y anímica en el devenir del tiempo con claros postulados de justicia social y
cultura general para todos los peruanos sin distinción.
          Tiene un sustancioso prólogo, polémico por cierto, orientado a señalar el legítimo rol del indio y
del mestizo en la revolución peruana a fin de llegar por los caminos de la justicia a conquistar los
derechos consagrados por claros principios sociales que deben ponerse en práctica mediante una
legislación imbuida de sentido humano y social con clara visión de apoyo a los desposeídos para que
éstos renovando sus fuerzas consoliden la peruanidad con su respectivo bienestar personal, familiar y
social.
4.-       Enseguida viene su aplaudida obra “DEL AYLLU AL COOPERATIVISMO SOCIALISTA” que ve
la luz editorial en 1936, en atractivo volumen de 341 páginas que lleva el sello de la editorial de Juan
Mejía Baca. Posteriormente, en 1969, sale una segunda edición bajo la dirección Editorial Jurídica S.A. y
la tercera de la que poseemos un ejemplar se emite en 1973, por Biblioteca Peruana, Ediciones PEISA.
          Excelentes conceptos hallamos en el prólogo que firma el famoso arqueólogo Julio C. Tello, quien
acota: “No soy yo, por cierto, el llamado a presentar al público un libro de Castro Pozo. La sólida
reputación de hombre de estudio de que goza el autor y la excelencia de su labor sociológica son por sí
mismas sus mejores credenciales. Castro Pozo estudia a la sociedad peruana desde un punto de vista
integral, preferentemente en lo que respecta a la evolución de la propiedad territorial a través de Historia
Patria” (6).
          Mensaje social elocuente hallamos en este volumen que a través de una interpretación de la
historia crítica formula con claridad meridiana para nuestro país “una propuesta socialista de desarrollo
económico y organización cooperativa de la sociedad peruana”.
          Castro Pozo se anota entre los personajes que fomenta los temas andinos que en su momento
fueron de interés para algunos intelectuales. Con fundada razón se ha dicho que el trabajo científico
social de “Hildebrando Castro Pozo (Piura, 1890), Del Ayllu al Cooperativismo Socialista (1936), es un
buen ejemplo de ello. Estudió a la sociedad peruana desde un punto de vista integral, especialmente la
evolución de la propiedad territorial a través de la historia, ilustrando las condiciones del proletariado
indígena” (7).
          La obra en examen es un tratado de historia social del Perú Antiguo y su prolongación durante la
conquista española, virreinato, emancipación, independencia y república que nos sirve de sustancial
punto de partida a los peruanos de hoy y mañana para tener una idea aproximada de nuestra patria en su
tiempo pasado que nos convoca para la búsqueda del futuro diferente que con suprema urgencia requiere
nuestro país.
5.-        “EL YANACONAJE EN LAS HACIENDAS PIURANAS”, presentada en 112 páginas e impresa
en Compañía de Impresiones, empezó a circular en 1947. Es una denuncia de los abusos y atropellos
que cometieron los hacendados en perjuicio de la clase proletaria que trabajó la tierra por un mísero
salario a fin de incrementar la riqueza y los poderes económico y político del latifundista.
          Oportuno es registrar que siguen: Yanacón “en el Perú y en Bolivia de tiempos ante hispánicos,
es el indio afectado al yanaconazgo”. Yanacona, “en América del Sur, indio que estaba al servicio de los
españoles” y después del Descubrimiento, el Yanaconazgo evolucionó hacia una variedad de la
encomienda, en la que los siervos –cualquiera fuera su sexo y edad- debían trabajar para sus dueños,
que tenían la obligación de protegerlos y que no podían enajenarlos ni abandonarlos por causa de
enfermedad o vejez” (8).
          El título reseñado reúne temáticamente artículos periodísticos de Castro Pozo que fueron
publicados a partir de 1931, hasta 1934, en periódicos limeños y piuranos, en los que organizadamente
recoge problemas, conflictos y soluciones de carácter social derivados de la tenencia de la tierra y de los
contratos relativos a la mano de obra agrícola en las haciendas de Piura. A través de su lectura
conocemos un importante aspecto de la historia regional a través del tema social hábilmente manejado
por el ilustre peruanista.
6.-La novela en la obra literaria de Castro Pozo, cuyo género cultivó con éxito, también está presente con
elegante estilo, en el título que pasamos a tratar. Escogió el escenario rural, la hacienda Parales
propiedad de su padre Santiago, para estampar las costumbres de los hacendados y campesinos que
trabajaron la tierra en interminables jornadas agrícolas.
          Al examinarla comprobamos que preserva las reglas técnicas propias de la novela y su
argumento social es prístino y encantador. Sirve para mostrar algunas facetas de la realidad del
campesino piurano de inicios del siglo XX y la tenencia de la tierra como instrumento de explotación.
          Tenemos en la mano un ejemplar que corresponde a la primera, única y primorosa edición de la
novela “SOL, ALGARROBOS Y AMOR”. Se imprimió en los Talleres de LLUVIA EDITORES (Lima) con
272 páginas, por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, de Piura (CIPCA), bajo la
Serie Novela Regional 1, el año 1991, con motivo de celebrarse el centenario natal del Amauta
Ayabaquino.
          Esta publicación, como toda la obra de Castro Pozo, a la fecha se encuentra totalmente agotada
por lo que se hace necesaria una inmediata segunda edición, ahora que la literatura piurana ya tiene un
espacio bien ganado en el ámbito de las letras peruanas y es estudiada en nuestro medio dentro de los
centros de educación secundaria y nivel superior incluyendo Universidades, teniendo como resultado la
formación de un positivo desarrollo cultural, particularmente en el examen y difusión del pensamiento
hildebrandista y su influencia en las ideas políticas y sociales de esta época tanto en la región cuanto en
el país.
          La técnica literaria que usa Castro Pozo en la composición de “SOL, ALGARROBOS Y AMOR”,
concebida con un argumento propio de nuestro cálido territorio, con agradable sabor campestre, se
encaja dentro de la normativa establecida por la narrativa para la novela, en cuyo género se alinean con
singulares lauros los distinguidos piuranos y piuranistas Enrique López Albújar, Francisco Vegas
Seminario, Miguel Justino Ramírez, Miguel Gutiérrez, Juan Félix Cortés, entre otros.
          La obra está orientada a la elevación del personaje rural piurano, el campesino, que con su
presencia en el campo, mediante su trabajo arduo con sudor y lágrimas, desde tiempos inmemoriales,
contribuye al progreso de nuestra región.
          A propósito la carátula del libro que nos ocupa ha sido admirablemente ilustrado con una artística
y expresiva acuarela que corresponde a Fernando Medina A. En ella se aprecia al fondo el sol en su
amanecer que trae a nuestros congéneres rurales la esperanza de un día mejor. Astro que se observa
alumbrando con sus potentes rayos solares una casa de campo levantada alrededor de un arenoso
camino en pleno despoblado, que se adorna con un verde algarrobo piurano, símbolo de nuestra región.
Por ese camino transita taciturna una campesina que seguramente va pensando en el inicio de sus
faenas cotidianas propias del hogar. El cuadro con excelente expresión artística en sí es muy elocuente
para darle vida espiritual al texto y al título de la obra, pues su ardiente sol contribuye al desarrollo del
algarrobo, arraigado a la historia de nuestro Departamento en la que el amor sublime permite que la tierra
madre alimente a sus hijos con el producto que emana de sus entrañas.
          La lectura del libro es muy entretenida y nos produce un regocijo por que al mismo tiempo que
leemos en nuestra imaginación, vemos retratado nítidamente el paisaje campestre que inspiró a don
Hildebrando para plasmar su obra cumbre. Por su atractivo literario da motivo espontáneo a leerlo con
avidez y no abandonarlo sino hasta concluirlo. Para comprenderlo en su mensaje social y contenido
literario es bueno releerlo. Su relato es muy objetivo con hechos propios de la vida agropecuaria,
realizados en lugares conocidos, geográficamente ubicados dentro del distrito de Tambogrande, por
personajes tangibles llamados por su nombre, particularmente familiares de don Álvaro y trabajadores de
su entorno en la hacienda Parales. Conviene ilustrarnos con la cita que aparece en la página 243: “Fueron
a amanecer en Chapairá; sestearon en San Vicente; y como a las cinco de la tarde, ya se encontraban
escondidos en las grandes mangas de la Hacienda Parales”.
          El lenguaje que se utiliza es auténticamente costumbrista y corresponde a esta región, es
abundante en modismos o idiotismos piuranos que enriquecen nuestra literatura. Muchos vocablos y
formas del habla de nuestra gente del sector rural hasta hoy perviven y con sentido regionalista deben
preservarse para el real y efectivo desarrollo de nuestra identidad. Pues, se trata del lenguaje del pueblo,
que se viene trasmitiendo desde nuestros antepasados, de generación en generación y que muchas
veces hemos oído hablar a nuestros mayores y actualmente seguimos oyendo a nuestros
contemporáneos.
          Para tener una idea de ese lenguaje que mejor citar el inicio de la novela que dice así: “-¿De
modo que el cholo Llovera sólo ha trabajado tres días en la semana? –interroga don Álvaro a Manuel
José, limpiando las lunas de sus lentes de oro, cuidadosamente. – Velay patrón; el cholo es flojo y ha
guelto a las diabluras. Su mama me ha dicho ayer, que anda en enriedos con la china Márgara".
          La obra se inspira en el rural escenario piurano y bajo la belleza de nuestro suelo agrícola recusa
sistemas antisociales que agravia la modesta economía del asalariado que trabaja en el campo al no
verse retribuido de una manera justa, humana y legal. Lleva prólogo de César Miró. Éste con ágil escrito
ha destacado:
          “Don Hildebrando describe con prolijidad las noches piuranas, oscuras en el caluroso verano sin
luna, turbias a veces, pero siempre propicias a la animada tertulia. La vida del campo vibra en el diálogo
de la noche retinta mientras, a lo lejos, alguien se acerca silbando una canción yungana y don Álvaro se
pasea por el gran corredor de la casona. Es minucioso al señalar que “los vichayos y zapotes se han
situado en las lomadas para aguaitar al tren” o al advertir que “entre el claro de unos algarrobos, cerca del
barranco del río, hay hileras de sauces defendiendo el derrumbe”. Pero también con elegante estilo
señala que “Sol, algarrobos y amor tiene el perfume de la tierra, el rumor del río, el vaho del largo
interludio estival. Y ahí está el hombre, unas veces dominador y otras veces dominado por la naturaleza
agresiva que predispone a un vivir lánguido y sensual” (9).
          Su personaje principal es Álvaro, al parecer su progenitor don Santiago, sobre quien relata una
serie de hechos familiares, laborales y sociales alrededor de sus tres hijas, con los campesinos que viven
y trabajan en la finca denominada Parales. En un apartado dice: “Afuera, en el amplio corredor de la casa
Hacienda, reclinadas con abandono y laxitud en sendas poltronas, las niñas Meche, Conchita y Angelina
conversaban hermanablemente” (10). Sin duda se trataría de sus tres hermanas paternas Castro Flores.
          La novela en cuestión consta de 34 capítulos y en cada uno de ellos aparece un epígrafe o
sumilla que trata de explicar resumidamente su contenido, pues en el número XII, leemos: “Algarrobo,
algarrobal:/ los dos que estamos sedientos,/ roguémosle a taita Dios/ que nos mande el aguacero. Esos
capítulos están distribuidos en tres partes que son tratadas, como ya se dijo, en 272 páginas, a saber:1)
En tus arenales San Miguel, que consta de 14 capítulos debidamente numerados; 2) Si Piura tuviera
riego, que se inicia con el capítulo 15 y llega hasta el número 25; y, 3) La cosecha, que del capítulo 26
avanza hasta el número 34. Finalmente deja constancia el autor que manuscribió la obra en “Magdalena
del Mar, Agosto a Octubre de 1940”.
          En su parte final hay una respetable relación de modismos y vocablos regionales que abarca seis
páginas. Los lingüistas y especialistas en el tema literario piurano encuentran en este apartado de la obra
un interesante acervo que de seguro su lectura les permitirá conocer una serie de términos, con su
significado, usados en este suelo desde hace más de cien años, que hoy enriquecen el habla de esta
nuestra tierra.
          Al respecto se lee en la página 267, de la señalada obra, el texto siguiente: “Los más saltantes
modismos y vocablos de uso regional que emplean los personajes y autor de esta novela, por orden
alfabético…”.
          En efecto el modismo o idiotismo es un modo particular de hablar propio y privativo de una lengua
que se suele apartar en algo de las reglas generales de la gramática. Tenemos que convenir que
comúnmente sólo es capaz de inventar modismos acertados el escritor de gran talento y muy conocedor
de los tesoros lexicográficos del idioma en que escribe. Pero, más que a los escritores cultos y eruditos se
deben los modismos a la masa anónima del pueblo, que produce, adopta y divulga, en su lenguaje usual
y corriente, viniendo después los eruditos a hacerlos suyos, como sucede en SOL, ALGARROBOS Y
AMOR. Sin embargo en la mayoría de casos esos modismos por la acción del tiempo caen en desuso y
desaparecen por siempre. Para evitar la desaparición y enriquecer la bibliografía lingüística de nuestro
suelo Castro Pozo ha rescatado para la posterioridad gran parte de modismos de origen rural que
esperamos mantengan su vigencia por que forman parte del habla piurana.
          Sólo citaremos algunas de las palabras que forman los modismos citados por Castro Pozo. Ellos
son: algarrobina, angapila, bailetierra, boquezoña, cambrayes, citiguay, colambo, chope, chucaque,
estremar, faina, guanya o huanya, guayabero, huacaca, indina, jaguay, jañape, lambido, macanche,
macuco, naparo, nicula, piajeno, picau, puño, seco de chavelo, shanga, simora, tondero, tuco, tutiro,
yupicín, yucún, zoña.
          La vena literaria de don Hildebrando que al parecer no ha sido estudiada debidamente por sus
coterráneos con el interés que corresponde, ahora compromete a la juventud de esta tierra grausina, que
inicia el siglo XXI, a fin de prepararse para revalorar con sentido justo la obra espiritual de Castro Pozo,
vale decir, analizar su espíritu estético en los predios de las bellas letras que enaltecen y dan lustre a la
escuela de la piuranidad.
7.-       El universo de su producción literaria se extiende a ESCRITOS INÉDITOS que ha producido
Castro Pozo en diversos géneros, tales como poesía, novela, cuento, leyenda, estudios de investigación,
temas jurídicos, conferencias, artículos publicados en periódicos y revistas, discursos, proyectos, cartas,
crónicas, que consideramos es útil reunir y publicar para tener un sentido completo de su producción
intelectual a fin de realizar una crítica global sobre la fecundidad de su trabajo espiritual que no cabe la
menor duda enriquece la vena piuranista.
          Consideramos que con espíritu regionalista se deben reunir esos escritos inéditos y publicarlos
para conocer de manera total a fin de enjuiciar de manera conjunta la calidad y variedad de la obra
intelectual hildebranista.
          De esta manera se satisfacerá un deber de ineludible cumplimiento para mostrar a las
generaciones venideras la valía de tan singular personaje que nos ocupa. No cabe duda dio prestancia al
tema piurano y se alinea con justo mérito en la relación de afamados piuranistas y hombre de letras.
          NOTAS.-
(1)Manuel Vegas Castillo; ÁLBUM DE ORO DE PIURA, art. Ayabaquinos en Lima, de Jorge E. Moscol
Urbina, Pág.207.
(2)Hildebrando Castro Pozo; Nuestra Comunidad de Indígenas, prólogo de Rodrigo Montoya, Pág. XI.
(3)Bruno Revesz y otros; PIURA: REGIÓN Y SOCIEDAD Derrotero bibliográfico para el desarrollo, Pág.
          680.
(4)Jorge Basadre; Historia de la República del Perú, tomo 14, Pág. 3570.
(5)José Carlos Mariátegui; 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Págs. 80/81.
(6)Hildebrando Castro Pozo; Del Ayllu al Cooperativismo Socialista, prólogo de Julio C. Tello, Pág. 7.
(7)El Siglo XX de El Comercio, tomo IV 1930-1939, Pág. 113.
(8)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, tomo VI, Pág. 785.
(9)Hildebrando Castro Pozo; Sol, Algarrobos y Amor, prólogo de César Miró, Págs. 11 y 12.
(10)Hildebrando Castro Pozo; Sol, Algarrobos y Amor, Pág. 18.

         CASTRO POZO EN EL TEMA INDIGENISTA.-
         Castro Pozo vivió en plena vigencia del movimiento indigenista y se anota como uno de sus
principales protagonistas mediante una propuesta que emana de un pensamiento plenamente identificado
con la causa de nuestros ancestros.
         Conviene acotar que fue fiel resultado de la emergencia de un nacionalismo regional y étnico en
el Perú provinciano, en el cual el indigenismo buscaba rescatar los valores andinos y subrayar los males
traídos por España a América.
         Nos ubicamos a inicios del siglo XX, mirando a Lima y algunas ciudades andinas (Cusco y Puno
principalmente) experimentaron un intenso proceso de renovación cultural, manifestado en el surgimiento
de corrientes que quisieron modificar la percepción negativa del indio en la sociedad.
         El indigenismo emergió primero como un movimiento literario que idealizaba al Imperio Inca.
Posteriormente, se consolidó como un movimiento académico, universitario, orientado hacia la historia y
la reflexión sociológica, con expresión también en el arte. Estos intelectuales rechazaban la tendencia
positivista que consideraba a los indígenas como una raza inferior que obstaculizaba el desarrollo, que
solo servía como mano de obra.
         Por los años 1926 al 30, se produce el período de mayor auge del indigenismo con una profusión
de publicaciones de revistas y libros no sin dejar de tener significativo resultado cultural y social la
presencia en 1924 de la obra monumental de Castro Pozo titulada “Nuestra Comunidad Indígena” que
determinó trascendentes comentarios. Veámoslo:
         “Los periodistas en Lima y en provincias acogieron las denuncias hechas por los campesinos. Los
intelectuales las recibieron y aportaron. Dora Mayer y Pedro Zulen ofrecieron su ayuda para intermediar
entre los indios y el poder público y en ese contacto descubrieron que el indio no era lo que los criollos se
empeñaron en hacer creer. (En ese contacto, José Carlos Mariátegui, ya en los años veinte conoció a
Ezequiel Urviola y luego de hablar mucho con él, afirmó que ese indio era un ejemplo de lo que sería
después el indio socialista. Hildebrando Castro Pozo hizo lo mismo). Surgió entonces el indigenismo
como una actitud, un espíritu, un estado de ánimo definido esencialmente por dos rasgos: la
revalorización del indio y la defensa frente al gamonalismo.
         Lo que acabó de decir describe el contexto en el cual es posible situar el libro “NUESTRA
COMUNIDAD INDÍGENA” de Hildebrando Castro Pozo. Indigenista, primero; socialista después, Castro
Pozo representa el encuentro de una actitud indigenista con la etnografía y el combate político por el
socialismo” (1).
         El movimiento indigenista fue entendido como la edificación de una flamante identidad nacional,
cuyo centro sería la cultura autóctona de origen precolombino que había vivido siglos de adversidad a la
que Castro Pozo estudió con sentido crítico según lo expresa en su interesante volumen Del Ayllu al
Cooperativismo Socialista, publicado el año 1936.
         El pensamiento indigenista del ayabaquino Castro Pozo se mira desde una óptica socialista. Al
respecto puntualmente se ha dicho:
         “Desde una interpretación marxista, analizó la historia del Perú dando una propuesta socialista de
desarrollo económico y organización cooperativa de la sociedad peruana. Para el autor, el Perú
prehispánico fue un país económicamente próspero, compuesto por pueblos que habían “usufructuado”
este territorio durante muchos siglos, alcanzando una alta civilización, basada en la agricultura y la
ganadería. El ayllu fue la célula social agropecuaria, el grupo de parientes vinculado entre sí por
sentimientos religiosos y económicos ligados con la posesión de la tierra, usufructuada colectivamente, a
base de una organización social cooperativa y democrática. Los conquistadores alteraron este orden de
cosas.
         Su obra, que quedó en el silencio por mucho tiempo, demostró que las preguntas por la condición
de los indios continuaban vigentes” (2).
         En el movimiento indigenista hay tres generaciones que ponen de manifiesto sus ideas que le dan
sustancioso fondo y forma según se constata de abundante publicación al respecto. En primer término
está la Generación del Centenario con Haya de La Torre, Luis Alberto Sánchez, Jorge Basadre, Jorge
Guillermo Leguía, Hildebrando Castro Pozo, Julio C. Tello.
         La Generación Cuzqueña de la revista Sierra con Luis E. Valcárcel, José Uriel García, Luis Felipe
Aguilar, José Ángel Escalante, entre otros. La Tercera Generación Puneña, de Orkopata con Gamaliel
Churata, Alejandro Peralta, Emilio Armaza, Emilio Vásquez.
         Pero enseguida viene otra Generación en la que se alinean Ciro Alegría, Raúl Porras
Barrenechea, Julio Garrido, Mario Florián, Francisco Izquierdo, José Alfredo Hernández, María Wiesse,
Magda Portal, Rosa Arciniega, José María Arguedas, Enrique López Albújar, talentosos investigadores
sociales preocupados por la temática andina que dieron nacimiento a numerosa publicación.
         Queda retratada con elocuencia meridiana que Hildebrando Castro Pozo, con acucioso estudio y
profunda investigación social, sobre el tema indigenista, se inscribe con letras de oro en la relación de los
más importantes protagonistas del movimiento social que nos ocupa.
         NOTAS.-
(1)Hildebrando Castro Pozo; Nuestra Comunidad Indígena, prólogo de Rodrigo Montoya, Pág. XI,
(2)El Siglo XX de El Comercio, Volumen IV 1930-1939, Pág. 113.

        LA MUERTE DE CASTRO POZO.-
        Su prematuro deceso ocurrió en Lima el sábado 1º de setiembre de 1945, cuando ejercía el cargo
de Senador por el Departamento de Piura. La noticia que brindó el diario La Industria, de Piura, en su
edición del lunes 3, bajo el titular: “Falleció el Senador Castro Pozo. El sábado último, súbitamente falleció
en la Capital de la República el doctor Hildebrando Castro Pozo. El Departamento ha perdido a uno de
sus senadores y el Partido Socialista del Perú a uno de sus más destacados líderes.
        El doctor Castro Pozo que había representado a este Departamento como Diputado en la
Asamblea Constituyente de 1931, había sido elegido Senador en las elecciones del 10 de junio, y venía
actuando con altura y decisión en la legislatura inaugurada el 28 de Julio último.
        El día anterior a su fallecimiento, menos de doce horas antes de finar, pronunció su último
discurso en el Senado, para fundamentar un proyecto que llevaba su firma destinado a financiar la obra
de desviación del río Quiroz, para regularizar el riego de las tierras del valle de Piura. El proyecto de
desviación había sido planteado por los Senadores por Piura que terminaron su mandato en Julio del
presente año (1945). Ya era un proyecto convertido en ley.
          Ya están hechos los estudios técnicos respectivos. Pero el Gobierno anterior no encontró manera
de ejecutar el proyecto, porque no llegó a plasmar su financiación y fue eludiendo año tras año su
ejecución, mientras los presupuestos, de año en año, también iban subiendo hasta llegar a 25 millones de
soles. El último proyecto presentado por el doctor Castro Pozo está destinado precisamente a financiar la
obra y al parecer las tierras que se ganen para la agricultura con su ejecución. Dicho proyecto, después
de haber sido fundamentado elocuentemente por el extinto Senador, fue admitido a debate y pasó a
Comisión.
          En la misma sesión del viernes, el Dr. Castro Pozo formuló un pedido para la creación de una
escuela en el caserío de Guayaquil, en la provincia de Morropón. Y luego, la muerte, inesperadamente,
segó la vida de este legislador socialista que tuvo el mérito, entre otros, de mantenerse en la línea de ser
fiel a sus ideales y de defenderlos con ardor e inteligencia. Fue un “self made man”, que luchó a brazo
partido con la adversidad y cuya situación final, al servicio de su partido y de sus codepartamentanos, fue
la lógica consecuencia y el galardón merecedor por su fervor doctrinario, por su dedicación al estudio de
los problemas sociales y por su fe en el porvenir del Perú.
          En el terreno de la política, la disimilitud de ideas, pero no de objetivos, nos distanciaba del doctor
Castro Pozo. Pero eso no nos veda reconocer que con su fallecimiento ha desaparecido un hombre de
valer, de cuya actuación parlamentaria Piura y el Perú, todos tenían derecho de esperar proficuos frutos.
          He aquí algunos datos biográficos del extinto. Consagró su vida el doctor Castro Pozo, desde
muy joven, a la acción social. Orientó así su vigorosa mentalidad, que supo cultivarla con esmero. A
propugnar el mejoramiento de las condiciones de vida de los indígenas y de las clases trabajadoras. En la
tribuna, en el periodismo y en el libro, el doctor Castro Pozo expuso con vigor dialéctico, con sincera
convicción y con brillante frase, sus ideas y sus opiniones en torno a los problemas básicos de la
nacionalidad, enfocándolos dentro de los lineamientos socialistas, doctrina que abrazó con indeclinable
fervor.
          Su libro sobre “Comunidades de Indígenas” le dio justificado prestigio y lo consagró una autoridad
indiscutible en el conocimiento de la estructura social de nuestras masas aborígenes. Elegido por el voto
de sus conciudadanos en 1931, se incorporó al Congreso Constituyente como Representante por Piura.
Durante su mandato legislativo, el doctor Castro Pozo libró decididas batallas parlamentarias en defensa
de los principios democráticos y de las libertades públicas que acrecentaron su prestigio político.
          Clausurado el Congreso Constituyente en 1936, el doctor Castro Pozo se dedicó a la enseñanza.
Ejerció el profesorado en el Colegio Nacional de Guadalupe y en varios planteles particulares. Requerido
por los pueblos de Piura, en las elecciones del 10 de Junio último postuló su candidatura a una senaduría
por este Departamento, habiendo obtenido la más alta votación.
          Treinta días escasos ha durado la acción senatorial del doctor Castro Pozo y en tan corto tiempo
tuve oportunidad de evidenciar el brillo de su talento, su capacidad como legislador y la hondura de sus
convicciones socialistas.
          Sufre el país una lamentable pérdida con el inesperado fallecimiento del Senador Hildebrando
Castro Pozo, cuya ejemplar austeridad le había conquistado el respeto y la consideración de la
ciudadanía”.
          A continuación leemos esta nota: “Sepelio del Senador por Piura, Hildebrando Castro Pozo. Ayer
(domingo 2) a las 4 de la tarde se realizó el sepelio de los restos del que fue Senador por el
Departamento de Piura, Dr. Hildebrando Castro Pozo, fallecido en forma inesperada el sábado en la
noche. Después de cerrar el ataúd, en la casa mortuoria, en donde fueron velados los restos en severa
capilla ardiente, tomaron las cintas el Edecán del Presidente de la República, en representación de éste;
el Presidente de la Cámara de Diputados, el Presidente de la Corte Suprema de la República, el
Presidente del Consejo de Ministros, el Arzobispo de Lima y el Dr. Erasmo Roca designado por la familia.
          El desfile hacia el Cementerio, se realizó de acuerdo con el ceremonial previamente trazado. Al
hacer el ingreso al cementerio tomaron las cintas el Edecán del señor Presidente de la República, el
Presidente de la Comisión de Duelo de la Cámara de Diputados, el Ministro de Relaciones Exteriores y
culto, el Presidente del Consejo de Oficiales Generales, el Presidente del Jurado Nacional de Elecciones
y el Dr. Ricardo Labó, designado por la familia.
          El doctore Jaime Benites Temoche, Senador por el Departamento de Piura pronunció el discurso
de estilo a nombre de la Cámara de Senadores y el doctor Ricardo Temoche Benites lo hizo a nombre de
la Cámara de Diputados.
          Presidió el duelo el Presidente de la Cámara de Senadores acompañado de los miembros de la
Comisión Directiva, por la Comisión de Duelo de la Cámara de Diputados y los deudos más cercanos del
extinto. El fallecimiento del doctor Castro Pozo ha sido lamentado en todas las esferas oficiales y políticas
de la Nación”.
          Por su parte en el semanario “El Obrero Piurano”, edición Nº 726, de 8 de setiembre de 1945,
página 3, leemos esta crónica: “Hildebrando Castro Pozo ha muerto. El hijo fiel del pueblo, el ponderado
revolucionario socialista, Hildebrando Castro Pozo, el amigo de los humildes, el ardiente y sensato
conductor de los oprimidos indígenas acaba de rendir su vida ante la historia.
          Hildebrando Castro Pozo deja una huella imborrable en los corazones sedientos de amor y de
justicia. Como obrero de la inteligencia conoce desde su juventud la miseria y las privaciones. La miseria
le obliga desde niño a enfrentar la dura lección del trabajo llevando su vida en medio de las más duras
faenas que no conocen el cansancio ni la fatiga. Castro Pozo es la síntesis del socialismo que surge en
un momento en que la humanidad se enfrenta a la etapa más dura de su historia.
          Apasionado y vehemente enarbola en alto el pendón de sus convicciones para excitar la
conciencia de las capas sociales que no han logrado aún la bendición de la justicia humana. Con la
muerte de Castro Pozo, pierde la clase obrera, el campesinado y el indígena peruanos a uno de sus
mejores hijos. La causa de su partido a uno de sus más fieles militantes. Paz en su tumba”.

          EL OBRERO PIURANO.-
          Sobre la muerte de Hildebrando Castro Pozo, el semanario “El Obrero Piurano”, Órgano de la
Confederación Obrera “Unión y Confraternidad”, Año XXI, edición Nº 726, Piura, sábado 8 de setiembre
de 1945, presenta el editorial siguiente:
          “Hildebrando Castro Pozo deja una huella imborrable en los corazones sedientos de amor, de
justicia. Como obrero de la inteligencia conoce desde su juventud la miseria y las privaciones. La miseria
lo obliga desde niño a enfrentar la dura lección del trabajo llevando su vida en medio de las más duras
faenas que no conocen el cansancio ni la fatiga.
          Castro Pozo es la síntesis del socialismo que surge en un momento en que la humanidad se
enfrenta a la etapa más dura de su historia. Apasionado y vehemente enarbola en alto el pendón de sus
convicciones para excitar la conciencia de las cavilaciones que no han logrado aún la bendición de la
justicia humana.
          La vida de Castro Pozo es una sucesión continua de lucha abnegada contra los opresores del
pueblo. Una cadena interrumpida de privaciones, de agitación sin tregua, de trabajo incansable, hacen de
él, el prototipo representativo de la nueva emoción social que se está creando en el Perú.
          El período decisivo de su ascenso al plano superior de la política coincide con el momento
decisivo en que el destino del pueblo asume el papel de sucesión inevitable en su ascenso político y
social.
          Su capacidad como dirigente político, sus condiciones, como parlamentario, su indiscutible
posición intelectual, marcan una trayectoria luminosa de la vida de Castro Pozo cuyo espíritu tenía una
claridad excepcional y una capacidad de penetración en el porvenir, lo que muestra hasta que punto
estaba maduro en él las fuerzas interiores de la creación socialista. No se decepcionó nunca a la vista de
los fracasos transitorios.
          Optimista como pocos, supo colocarse a tono con la época sin perder de vista la marcha del
mundo, convirtiéndose por momentos en el agitador intransigente, en el organizador incansable. Se abren
a su vista las nuevas corrientes que agitan a la humanidad, las nuevas concepciones, los nuevos métodos
ideológicos y de lucha diferentes, y convencido de su justeza elige el camino escabroso de la idea
revolucionaria.
          Castro Pozo tomó una participación activa en el movimiento social del Perú. Como organizador
de la lucha de los trabajadores participa en ella con ardor poco común. Esta vida de lucha y sacrificio ha
quebrantado fuertemente el organismo de Castro Pozo.
          Los últimos tiempos de su vida de trabajo y de estudio le afectan sensiblemente. Pero Castro
Pozo no se rinde. Sigue desarrollando su tarea cada vez con mayor actividad, con la abnegación del
abanderado que se ha trazado una línea de conducta que no se doblega jamás. En todos los puestos que
como hombre de principios ha desempeñado destaca por su entusiasmo, su firmeza y su fidelidad. Era un
verdadero convencido de sus ideas revolucionarias.

        PENSIÓN DE GRACIA.-
        Consta en el piurano diario La Industria, edición de 18 de marzo de 1946, que por Ley de la
República se concedió a la viuda e hijos menores del Senador Hildebrando Castro Pozo, una pensión de
gracia que les permitiera vivir cómodamente, como lo pasamos a demostrar, sustentándose en el artículo
120 de la Constitución Política del Perú.
        La exposición de motivos de la norma legal invocada, señala que “teniendo en consideración los
importantes servicios prestados a la Nación por el doctor don Hildebrando Castro Pozo, ha resuelto
conceder una pensión de gracia de ochocientos soles oro (S/.800.00), a su viuda doña Carmen Castro de
Castro Pozo y a sus menores hijos Carmen Flora, Xenia María y José Santiago Castro Pozo”.
        El documento dice además: “Le comunicamos a usted para su conocimiento y demás fines. Dios
guarde a usted. José Gálvez, Presidente del Senado. Fernando León de Vivero, Presidente de la Cámara
de Diputados. Alcides Spelucín, Senador Secretario. C. M. Cox, Diputado Secretario. Al Señor Presidente
Constitucional de la República. Lima 8 de marzo de 1946. Cúmplase, comuníquese, regístrese,
publíquese y archívese. José L. Bustamante y Rivero, Presidente de la República”.

          REVISTA ÉPOCA EN EL CENTENARIO DE CASTRO POZO.-
          La Revista Época, Actualidad Gráfica del Norte, siempre atenta y presente en los grandes
acontecimientos que elevan a su máxima expresión el sentimiento de piuranidad, en sus páginas evocó el
centenario natal del ayabaquino Hildebrando Castro Pozo, como lo pasamos a demostrar.
          La columna Cultura Piurana firmada por Miguel Antonio Varillas Velásquez, en el Nº 247, página
34, cuando la Revista conmemoró sus bodas de plata, dejó imperecedero el mensaje siguiente:
          “Centenario de Castro Pozo. José Estrada Morales y José Albán Ramos fueron los principales
sostenedores de los actos conmemorativos del centenario del escritor, sociólogo, político y educador
ayabaquino, Hildebrando Castro Pozo. El homenaje especial se efectuó en el Club Grau, auspiciado por
el Instituto Nacional de Cultura, filial Piura, donde Albán Ramos destacó su vida, su obra y su ideología.
          El 9 de Setiembre de 1991, se cumplió el centenario de su nacimiento en Ayabaca. Su vida fue
intensa y agitada, vivió el fervor de los años veinte i treinta, sufrió persecuciones y fue desterrado, con
encierros en las cárceles peruanas, por sus ideas políticas de avanzada.
          Sus libros más importantes son: 1.- Nuestra Comunidad Indígena (1924). 2.-Del Ayllu al
Cooperativismo Socialista (1936). 3.-El Yanaconaje en las Haciendas Piuranas (1947). 4.-Celaje de Sierra
(poemario) (1923). 5.-Renuevo de Peruanidad (1934). 6.-Sol, Algarrobos y amor (novela, inédita).
          Castro Pozo fue un ideólogo. Su libro Nuestra Comunidad Indígena, es para Jorge Basadre,
original e imperecedero, como dice Estrada Morales, quien también manifiesta que la historia de las ideas
en el Perú, tiene en él una fuente inagotable, ya que sus libros están nutridos de modernos conceptos
sobre la comunidad indígena, el problema de la tierra – al que José Carlos Mariátegui hace mención en
sus 7 Ensayos -, la idea socialista del Estado y la Nación, tiende una nueva mirada a la realidad socio
histórica del Perú como lo hicieron Alberto Arca Parró, Raúl Porras Barrenechea, Mariátegui y Haya de la
Torre. Efectivamente, deber nuestro es rescatarlo del olvido, por su contribución ideológica. Bien hacen
Estrada Morales y Albán Ramos, en recordarlo, para presentarlo a las nuevas generaciones como un
pensador”.
          De otro lado José Albán Ramos en los números 246 y 247, páginas 30 y 24, respectivamente,
publicó los artículos “El Nacionalismo de Hildebrando Castro Pozo” y “Castro Pozo o la Verdad Humana
del Perú” y, que nos permitimos insertar la parte más importante de cada uno de ellos en relación con el
centenario Natal. Veámoslo:
          1.-“Pedimos también a los ayabaquinos residentes en Piura y al Concejo Provincial de Ayabaca
que trabajaran unidos para publicar y difundir las obras del eminente jurisconsulto, político y sociólogo,
“por que a través de su destacada trayectoria política y por su calidad de hombre; por el ejemplo de
permanente vocación al servicio de la juventud y del pueblo, Piura y el Perú deben rendirle el tributo de su
reconocimiento y las actuales generaciones inspirarse en su obra que como ninguna constituye el
trasunto de una vigorosa nacionalidad y conciencia histórica.
          La conciencia histórica de un pueblo está ligada al de su identidad nacional y regional; es
definitoria para galvanizar las fuerzas sociales y orientarlas a la consecución de sus metas. “El tema de la
nacionalidad está íntimamente relacionado con el pasado, presente y futuro de la nación peruana, con la
solidaridad e intereses comunes de los que pertenecen a ésta, con los grupos étnicos y su identidad y
reivindicación cultural”.
          2.-“Julio C. Tello dice que “Los indios fueron los verdaderos conquistadores del territorio del Perú;
ellos lo convirtieron de hostil y agreste, en arca generosa para la vida humana”. Y Castro Pozo afirma: “No
hay un solo trozo de tierra que no haya sido regado y fecundado con el sudor y sangre del indio. Al indio
se debe la domesticación de todos los animales domesticables existentes en América; a él se debe la
transformación de plantas silvestres oriundas de la costa, de la sierra y a veces de la montaña, de escaso
valor nutritivo y a veces nociva a la salud, en plantas alimenticias de los pueblos civilizados”.
          “Bastarían estas pequeñas citas y los juicios emitidos sobre la obra de Hildebrando Castro Pozo
para consagrarlo como uno de los “visionarios del retorno a los grandes lineamientos del Tahuantinsuyo”
en lo tocante al trabajo y a la moral social”.
          La Revista Época una vez más dice presente en los anales de la piuranidad para recordar los 100
del nacimiento del extraordinario socialista que nació en Ayabaca, se formó y triunfó en Piura y Lima.

         DIARIO ELPUEBLO.-
         Se trata del diario que en Piura circuló a partir del 10 de marzo de 1947 y dentro de los
fundadores, a nombre del Partido Socialista, están Luciano Castillo Colonna, Hildebrando Castro Pozo
(hijo), Augusto Cevallos Timoteo, Ricardo Vargas Machuca, José A. Bejarano, Dagoberto Torres Agurto,
entre otros.
         En su edición Nº 802, de 1º de setiembre de 1949, publicó la crónica bajo el titular DOLOROSO
ANIVERSARIO SOCIALISTA: Hoy se cumple el cuarto año de la repentina muerte de Hildebrando Castro
Pozo.
         Fue uno de los más estudiosos sociólogos del Continente y se forjó sólido prestigio como escritor,
como parlamentario y como político. Sus méritos han sido reconocidos y elogiados hasta por sus
adversarios políticos. Genuino defensor de la clase trabajadora, fue batallador incansable y ardoroso por
el resurgimiento del indio peruano.
         “Nuestra Comunidad Indígena”,”Del Ayllu al Cooperativismo Socialista”, y sus demás obras
trasuntan su inmenso amor al humilde, al indio, y manifiestan su enorme inquietud por la solución de los
más importantes problemas de nuestros aborígenes, trazando acertadas pautas.
         Porque fueron estas sus ideas. Castro Pozo fue fervoroso y sincero socialista e incansable
auspiciador de la Reforma Agraria, que es uno de los principales postulados del Socialismo. Su obra
alienta a quienes se cobijan bajo la bandera que él enarbolara y el mejor homenaje a su memoria en este
día es la decisión de inspirarse siempre en ella”.

         EXALTACIONES A CASTRO POZO.-
         La vida y obra del sociólogo talentoso y socialista de quilates ha sido exaltada por instituciones
públicas y particulares del Perú a fin de perennizar su trabajo a favor de las clases necesitadas.
         No puede ser mejor el momento para saber porqué a su muerte Castro Pozo fue motivo de
numerosas exaltaciones. Fue precisamente para reconocer y homenajear su labor social y cultural. En
efecto hay demostraciones que al respecto hablan por sí solas. Veámoslas:
         “Por sus ideas socialistas fue perseguido, preso y deportado. Nada, ninguna de estas penurias, lo
apartó del ideal de su vida que lo identificó con el proletariado. Fue Diputado y Senador por el
Departamento de Piura. Durante su gestión parlamentaria abogó por la creación del Ministerio de Asuntos
Indígenas y por irrigación de las tierras eriazas del campo piurano mediante la desviación de las aguas
del río Quiroz a la cuenca del Piura; con Luis Antonio Eguiguren es coautor de la Ley de Obras Públicas
de Piura instrumento del desarrollo de las ciudades del departamento” (1).
         Con fecha 5 de Setiembre de 1985, en ocasión de celebrarse 94 años del nacimiento de
Hildebrando Castro Pozo, quien fue Gustavo Mohme Llona, en su calidad de Senador de la República por
el Departamento de Piura, solicitó al Senado presidido por Luis Alberto Sánchez, se le rindiera homenaje
al recordarse 40 años de su fallecimiento en el ejercicio de sus funciones senatoriales. A consecuencia de
este pedido la Mesa Directiva invitó a los senadores para que se pusieran de pie por breves instantes en
señal de tributar merecido homenaje al ilustre ayabaquino.
         Llegado el 10 de Setiembre de 1991, el senado de la República elaboró una moción de orden del
día con el fin de rendir apoteósica exaltación al ex constituyente y ex senador, Hildebrando Castro Pozo,
al recordarse en el Perú el centenario de su natalicio.
         La moción referida es incuestionable documento que enriquece las páginas sobre la vida de
Castro Pozo. Fue suscrita por los senadores de la república, Jorge del Prado Chávez, Javier Diez
Canseco Cisneros, Jorge Hurtado Pozo, Tomás Gonzáles Reátegui y Jorge Torres Vallejos.
         Tal moción fue comunicada a los familiares del extinto político en la persona de su hijo Dr.
Hildebrando Castro Pozo Castro.
         Ocho días después, el 18, se registra el cálido homenaje al centenario natal de Castro Pozo
realizado por la Cámara de Diputados atendiendo a la gestión de los diputados Constantino Colona
Valdez, Daniel Quispe Machaca, Luis Chu Rubio, Geno Ruiz Reátegui, Hildebrando Salgado Cervera,
Ernesto Gamarra Olivares, Miguel Ángel Dumett Echevarría, Mario Camacho Perla, Martha Peralta de
Ruiz, Bladimiro Begazo, Pedro Cáceres Velásquez, Oscar Urviola Hani y Alberto Quintanilla.
         Tal homenaje se hizo saber al Concejo Provincial de Ayabaca, de la Región Grau con asiento en
Piura, del Club Departamental Piura, en Lima; y, del Centro Provincial de Ayabaca con sede en Lima.
         De otro lado es bueno registrar que en la ciudad de Piura existe la Avenida Castro Pozo ubicada
en la Urbanización Piura por la que camino todos los días y me trae a la memoria el acierto que tuvo la
Municipalidad de Piura al honrar y perennizar el nombre de su célebre concejal de los años 1926 al 28,
que con su inteligente participación dejó huella honda de su amor a la tierra del eterno calor debidamente
demostrado al compás del sol y algarrobos, símbolos de la piuranidad.
         Al evocar la vida y la gloria de Hildebrando Castro Pozo sólo queremos cumplir con difundir la
estampa de un preclaro hijo de Ayabaca que dejó infinita huella de su obra en Piura y la Capital de la
República, a fin de tener una sólida idea de su pensamiento y acción expresados en arduo quehacer a
favor de los desheredados del Perú.
         NOTA.-
(1)José Albán Ramos; Recuento Histórico Cultural del Departamento de Piura, Pág. 407.
                       CEVALLOS GÁLVEZ: ABOGADO Y PARLAMENTARIO
         Ayabaquino de estirpe fue Manuel Ignacio Cevallos Gálvez, quien perteneció a una generación
ejemplar en el trabajo intelectual, fomento moral con expresiones éticas. Dejó su obra para enjuiciarla el
siglo XXI. Tiene huella profunda en los anales de la cultura regional.
         Estudió en el Colegio Nacional de San Miguel de Piura. Alcanzó el título de abogado en la
bolivariana Universidad Nacional de Trujillo, llegando a presidir el Comité de la reforma universitaria. Tuvo
marcado éxito con largo camino de fructífera edificación profesional en el terreno de la defensa libre en
los Tribunales de la Nación y asesoría jurídica que brindó en diversas instituciones públicas de la región,
particularmente prestó sus servicios de abogado a la Municipalidad Provincial de Piura.
         Distinguido docente del centenario Colegio Nacional de San Miguel, cuya enseñanza quedó
impregnada en el espíritu de millares de sus alumnos en el claustro de la Plazuela Merino y está retratada
en diversas obras literarias de la región. Ejerció en Piura el periodismo con mucha entrega, dejando
registrado su nombre en las páginas de la historia social piurana.
         Calificado fundador del Colegio de Abogados de Piura es el Dr. Cevallos Gálvez, de cuya Orden
llegó a ser su decano, contribuyendo al desarrollo del Derecho, la administración de justicia. Con
capacidad académica fomentó las ideas sociales y políticas en nuestra región.

         DATOS FAMILIARES.-
         Don Manuel Ignacio nació en la ciudad de Ayabaca el 2 de noviembre 1895, y finó en Piura el 4
de noviembre de 1965, dos días después de haber cumplido 70 años de edad. Fueron sus padres don
Aparicio Cevallos y doña Teresa Gálvez. En este hogar nacieron los hermanos Augusto, Mercedes, Rosa,
Manuel Ignacio, Francisco, Vidal y Margarita Cevallos Gálvez.
         Don Aparicio Cevallos Medina, a su vez fue hijo de Antonio y Mercedes. Falleció en la ciudad de
Ayabaca, calle Arica Nº 3, a la edad de 88 años de edad, el 12 de diciembre de 1939, de profesión
agricultor, casado con doña Teresa Gálvez. Pero, cuatro meses antes, en su domicilio sito en Jirón
Cáceres Nº 90, de Ayabaca, el 7 de agosto, otorgó su testamento ante el Notario Público don Alberto
Cedano Villalta, declarando quienes fueron sus padres, esposa e hijos antes nombrados.
         Manuel Ignacio estudió en su andina tierra, luego en Piura en el centenario Colegio Nacional de
San Miguel y después en la Universidad Nacional de Trujillo, en la que optó el título de abogado, según
nota que publicó el diario La Industria, el 6 de noviembre de 1920. Leamos:
        “El martes 7 de octubre se realizó en el Salón de Actos de la Universidad de Trujillo, una
actuación pública en la que el bachiller señor Manuel I. Cevallos optó el título de doctor en la
Facultad de Jurisprudencia. El Sr. Cevallos leyó un interesante trabajo titulado: “La función
represiva y criminalidad indígena ante la influencia de los factores metodológicos”. El nuevo
profesional mereció un alto calificativo por lo que recibió la felicitación de los señores
catedráticos y de sus compañeros de claustro, a quienes agasajó con una copa de champaña.
El Dr. Cevallos es un nuevo profesional piurano que se encuentra en nuestra ciudad para
ejercer un cargo público en el ramo judicial”.
         Se estableció en nuestra ciudad desde 1921, donde ejerció la profesión tanto en la defensa libre
cuanto en la judicatura; y, además de la enseñanza en el nivel secundario en el Colegio de San Miguel, se
dedicó con muchos brillos a la actividad política.
         Se casó por la vía civil en la Municipalidad Provincial de Piura el 15 de marzo de 1930. Declaró el
contrayente Manuel Ignacio “tener 35 años de edad, de profesión abogado, natural de Ayabaca; la
contrayente Victoria Zapata Agurto, natural de Querecotillo, de 19 años de edad, hija de Telésforo Zapata
y Micaela Agurto. Fueron testigos, los señores José Vicente Rázuri Cortés, de 52 años de edad y
Benjamín Urbina, de 33 años de edad. Alcalde era don Nicolás Gonzáles.
         El matrimonio canónico entre los flamantes esposos Manuel Ignacio y Victoria se llevó a cabo en
la Capilla Salesiana, a las 11 de la noche del mismo día de la boda civil, para cuyo efecto los contrayentes
obtuvieron autorización del Párroco de Piura y Vicario Cooperador de la Iglesia Matriz, Padre Severiano
Encarnación.
         Fueron sus hijos matrimoniales Víctor Manuel, Carlos Alberto y Nélida Victoria Cevallos Zapata de
Reátegui. Don Manuel Ignacio tuvo hijos extramatrimoniales: Manuel Aparicio y Violeta Yolanda Cevallos
Saavedra

        SUS TESTAMENTOS.-
        Siendo profesor del Colegio San Miguel, el 15 de noviembre de 1934, extendió su testamento,
acto 610 de fojas 872, ante el notario público de Piura don Félix S. García Carrasco. El testador Manuel
Ignacio dijo tener 40 años de edad, hijo legítimo de Aparicio Cevallos y Teresa Gálvez, natural de
Ayabaca, presentó en calidad de testigos testamentarios al Dr. Francisco Pérez Rosas, Ing. Alberto
Loayza Celi y Ricardo L. Espinosa.
       Declaró el testador que ”hasta la fecha de mi memoria testamentaria, llevó 20 años de servicios
prestados al Estado, sin interrupción, como Preceptor en el Colegio Nacional San Juan de Trujillo y como
Profesor de Historia del Perú, en el Colegio Nacional San Miguel“. Extendió su testamento para obtener
los beneficios de la ley Nº 7451. También declaró por su heredera a su consorte Victoria Zapata de
Cevallos y a sus hijos legítimos: Víctor Manuel y Nélida Victoria Cevallos Zapata; y designó por su
albacea a su esposa nombrada”.
       Hallándose delicado de salud en Lima, el 29 de agosto de 1958, ante el Notario Público, Dr.
Gastón García Rada, extendió su segundo testamento. Falleció en Piura el 4 de noviembre de 1958 a
horas 10.10 p.m., en su residencia ubicada en jirón Lima Nº 351, de carcinoma bronco genito izquierdo.

         DOCENTE.-
         Fue calificado docente en 1914, del Colegio Nacional de San Juan, de Trujillo, en cuyo claustro
trabajó al lado del Poeta Universal, César Vallejo Mendoza. Afincado en Piura laboró en el centenario
colegio de San Miguel, de esta ciudad. En ambas casas de estudios dejó constancia de su amor a la
enseñanza entregando lo mejor de su energía vital a la juventud estudiosa.
         Ubicamos en La Industria de 29 de abril de 1927, esta nota: “Los sanmiguelinos formaron un Club
deportivo. El día de ayer por la mañana tuvo lugar en el local del Colegio de San Miguel, la instalación de
un Club Deportivo que contó con la concurrencia de personal docente y alumnos del referido plantel. Su
Junta Directiva es: Presidente Honorario: Dr. Francisco Pérez Rosas, Consejero: Dr. Manuel I. Cevallos.
Presidente Activo: Enrique López V. Vicepresidente: Andrés León M. Tesorero: Manuel Espinosa Vassi.
Secretario: Telésforo León Vilela. Pro Secretario: Arturo Arellano U. Vocales: Francisco Celi M., Víctor
Zapata M., Mario Castro, Américo Tello, Ruperto Villarreal. Capitán General: Manuel Nolte Garcés.
Después de la ceremonia, hubo en el campo de juego una fiesta deportiva. Enrique Temoche Benites hizo
uso de la palabra”.
         Fue un club que tuvo por objetivo el desarrollo físico de la juventud estudiosa a través de las
disciplinas deportivas, dirigidas por sus profesores, para mantener un alumnado con cuerpo y mente
sanos.
         Hay evidencia que siendo director del centenario claustro San Miguel, Ricardo Espinosa, en
marzo de 1931, el Dr. Cevallos Gálvez presidió el jurado que examinó a los postulantes a becas para el
Colegio Nacional de San Miguel. Dicho jurado estuvo compuesto por Manuel I. Cevallos, Matías Prieto
Delgado, Ing. Roberto Nolte Garcés.
         Otra información aparecida en el diario La Industria de 22 de diciembre de 1931, nos permite
conocer la relación de profesores y empleados del Colegio Nacional de San Miguel, de ese entonces.
Ellos fueron: Guillermo Gulman, Juan Pizarro Mori, Francisco Escudero Franco, Manuel I. Cevallos
Gálvez, Neptalí Plaza Espino, Enrique del Carmen Ramos, Ricardo Espinosa, Roberto Nolte, Víctor
Lema, Ernesto Drouard, Severiano de la Encarnación, Alberto Loayza Celi, Luis Ricardo Montero Monzón,
Sixto Ramírez, Pedro Alama, César Valladolid, Ludovico Álamo, Manuel O. Hidalgo, Teodoro E. Palacios”.
         Con motivo del centenario del Colegio Nacional de San Miguel, en el banquete de los ex alumnos
se registra este hecho: “Conforme estaba anunciado a la 1 p.m. del día 31 de agosto de 1935, se verificó
en el local del Club Grau el banquete que los ex alumnos habían organizado en conmemoración del
centenario del Colegio. Fueron presentes el Prefecto señor Celje, el Alcalde Sr. Checa, el Director del
Colegio Sr. Lizarzaburu y cerca de 150 ex alumnos. Ofreció el agasajo el Ing. Sr. Juan F. Navarro e
hicieron uso de la palabra el Director, el Prefecto y el Sr. Pedro Miguel Calderón. Después se procedió a
la elección de la Junta Directiva del Centro de ex alumnos habiendo recaído la presidencia en el Dr.
Manuel I. Cevallos, la vice presidencia en el Ing. Juan F. Navarro y el cargo de tesorero en el Sr. A.
Temple”.

         FUNDADOR DEL COLEGIO DE ABOGADOS.-
          Don Manuel Ignacio fue colega y amigo personal de Guillermo Garrido Lecca Montoya, quien
antes de trasladarse a Lima organizó, fundó y se le eligió Decano del Colegio de Abogados de Piura, en
acto histórico registrado el 25 de Mayo de 1928, en el Salón de la Presidencia de la Corte Superior a
cargo del Dr. Armando Hernández.
          Previamente el día 4, convocados por el Dr. Garrido Lecca Montoya, se congregaron los
abogados piuranos proponiendo sus pareceres orientados a la formación del citado Colegio, de este
Distrito Judicial, en cumplimiento de las exigencias legales de la época. Por unanimidad se nombró una
comisión para que elabore los Estatutos, la misma que fue formada por los doctores Víctor M. Zapata e
Hildebrando Castro Pozo. También dentro de la reunión se designó la Junta Directiva Provisional en los
cargos de Decano, Diputado, Síndico, Secretario y Tesorero que fue conformada por los doctores
Guillermo Garrido Lecca Montoya, Víctor M. Zapata Acha, Luis Carranza Valdés, Diego Antonio Castillo
García y Juan M. Pizarro Mori.
         Como ya dijimos el día 25 se hizo la elección e inmediata juramentación del Consejo Directivo
que contó con la asistencia de los fundadores de la Orden, que siguen: Luis Carranza, Hildebrando Castro
Pozo, Diego Antonio Castillo García, Horacio Celi, Miguel F. Cerro, Manuel I. Cevallos Gálvez, Ángel L.
Aguilar, Guillermo Garrido Lecca, Guillermo Gulman, Aurelio Román, Edmundo Seminario y Víctor M.
Zapata, y se tomó en cuenta la excusa por su inasistencia de Otoniel Carnero y Carlos Camino, debido a
motivos profesionales.
         La elección e inmediata juramentación del Consejo Directivo rubricaron el nacimiento de la Orden,
con el siguiente cuadro directriz: Decano, Guillermo Garrido Lecca; Diputado, Víctor M. Zapata; Síndico,
Manuel I. Cevallos; Secretario, Guillermo Gulman y Tesorero Hildebrando Castro Pozo, respectivamente.

          POLÍTICO.-
          Tuvo conocimiento de causa para dedicarse con éxito a la política partidarista a fin de buscar el
desarrollo integral del Departamento de Piura del que llegó a ser su representante en el Parlamento
Nacional. Practicó regularmente el bien común a fin de servir a los necesitados de nuestra región.
          Fue elegido en Piura, el año 1925, para el cargo de Diputado ante el Congreso Regional del
Norte, el mismo que lo presidió por aclamación unánime de sus colegas. A continuación fue Diputado por
Piura desempeñando con eficiencia su misión en la Cámara de Diputados, con asiento en Lima.
          En 1936, don Manuel Ignacio fue candidato por el Frente Nacional para una diputación por Piura.
Ese año fue diputado electo por nuestra provincia. Como político era muy considerada y aceptable su
visión sobre las necesidades del Departamento de las que tuvo amplio conocimiento.
          Por su talento en materia política se le consideró “uno de los valores intelectuales del
Departamento, por sus ideas elevadas, sus puntos de vista, la energía y severidad de su carácter
independiente”. Leemos en el diario Ecos y Noticias, edición del 8 de octubre de 1936, columna CAMPO
ELECTORAL, esta nota:
          “Concentración Electoral del Departamento de Piura. El Comité Provincial de la Concentración
Departamental de Candidatos a las Representaciones por el Departamento de Piura apoyan
decididamente y recomiendan a la ciudadanía libre y consciente del Departamento la siguiente lista: Para
Senadores, doctores Federico Augusto Arrese y Vegas, Miguel Checa Eguiguren. Para Diputados,
doctores Manuel I. Cevallos, Luciano Castillo Colonna, José Ignacio Portocarrero, Capitán Ernesto Merino
Rivera, Sres. Augusto Moscol Carrera y Leoncio Elías Arboleda. Ciudadano: Si eres piurano de verdad y
amante del progreso de tu región y del bienestar de los tuyos, vota por los ciudadanos de esta lista”.
          Cevallos Gálvez en 1939, presentó un programa político de relieve y acción. Enfatizó que en el
Departamento de Piura “hay gravísimos problemas que resolver: irrigación, construcción de carreteras,
problema indígena, a que es preciso galvanizar sus energías, combatiendo el alcoholismo, la idolatría, la
superstición y fundar escuelas en las que se formen los agricultores, obreros capacitados.
          Piura es un departamento rico, pero es también el escenario en el que se pueden estudiar
muchos desaciertos, muchas incomprensiones y una grave miopía en la mayor parte de sus personeros.
En realidad en Piura todo está por hacerse; lo poco que se ha hecho es débil, flexible, convencional y
frágil; los programas políticos se encuentran desmonetizados; un confusionismo engañoso ha ejercido
supremacía. Luchar contra el pauperismo de las masas, contra un estado anémico y escrofuloso de los
pueblos, víctima de errores políticos y de groseros métodos retrógrados”.
          Por su trabajo parlamentario a favor del Departamento la Junta de Obras Públicas de Piura, en su
sesión de noviembre 21 de 1966, “acordó otorgar pergaminos para los parlamentarios piuranos, doctores
Miguel F. Cerro, Manuel Ignacio Cevallos y Guillermo Gulman, ya fallecidos, así como al Dr. Ramón
Abásolo Rázuri, quienes contribuyeron, en diferentes épocas y legislaturas, a la ampliación y mejoras de
la Ley de Obras Públicas”; diario La Industria de 22.11.1966.
          Cabe agregar que don Manuel Ignacio fue cumplido abogado de la Municipalidad de Piura, de la
que fue su regidor; y, además asesor legal de la Junta Departamental de Piura. En ambas instituciones
públicas dejó honda huella de su calificado trabajo profesional.
          Cevallos Gálvez en el desarrollo de su actividad política nos dejó una transparente huella de su
dedicación constante a favor de los más necesitados, de su preocupación por el progreso espiritual y
material de nuestros habitantes, de su amor al pueblo de Piura.

        PERIODISTA.-
        La primera referencia sobre su actividad periodística la ubicamos en el semanario “La Prensa” Nº
11, del domingo Marzo 9 de 1921, pues escribió con las iniciales “M. Y. C.”, el editorial bajo el titular
“Optimismo”, que con rico lenguaje, sentimiento poético registrado en fina prosa, en su primera parte dice
así: “¿No sientes brisa de renovación, diletantes auroras de incógnitos jardines, palpitaciones de
misteriosa vitalidad, tenues, pero musicales vibraciones de alas, en la calma augusta de tres horas?: es la
primavera que se acerca, que llegó en su carro de fulgidos vislumbres, trayendo en el pliegue inconsútil
de su cauda, cánticos de juventud, destellos de lumbre divina, perfumes de nuevas fonaciones y
fruiciones infinitas de alegría. Desde el tórrido erial, donde ensaya sinfonías melodiosas la palmera
solitaria en su penacho gallardo y rumoroso; hasta el gélido páramo, donde llora y gime el viento, con los
tristes lamentos del salterio; desde el dulce amodorramiento de los valles, donde germina la vida potente
y fecunda”. Después tuvo similares colaboraciones de inspiración poética.
          Ubicamos al Dr. Cevallos Gálvez en el cuadro de los fundadores del Círculo de la Prensa de
Piura, según documento histórico de 11 de marzo de 1926 y que se fundó por brillante iniciativa del
inquieto espíritu organizativo del Dr. Luis Carranza Valdés, a su vez fundador del diario El Tiempo, el
decano de la región.
          Manuel I. Cevallos también registra su labor periodística en el impreso Actualidad piurana, Piura,
Año 1, Nov. 1926. pp. 1-20, que escribió con sus colegas Castro Pozo y Guillermo Gulman. Al respecto en
“Piura: Región y Sociedad, Derrotero bibliográfico para el desarrollo”, hay este comentario: “Aunque se
trata de una publicación seriada, tomando en cuenta su antigüedad y la escasa difusión de este
semanario, se le ha considerado como una referencia monográfica. Castro Pozo quien animó esta revista
es muestra de la vigorosa vida intelectual regional en los años 20-30. Son muchos y muy variados los
temas que se tocan: desde la política local y su relación con la nacional, las industrias, las diferentes
posiciones sobre problemas sociales, hasta el interés por las tradiciones y las leyendas locales”, Págs.
680/81.
          Hemos leído algunas crónicas en el diario La Industria con la firma del Dr. Cevallos y que se
refieren a temas sociales inherentes a los piuranos y ayabaquinos, sobre todo orientados al desarrollo
económico y cultural de nuestros pueblos.

         CEVALLOS EN LA LITERATURA PIURANA.-
         Muy agradable resulta saber, ahora a inicios del siglo XXI, que el abogado Cevallos Gálvez tuvo
mucha gravitación en el medio social piurano y por su don de gentes se ha convertido en miembro de la
literatura piurana.
         Mario Vargas Llosa se refiere a él, denominándolo Dr. Zevallos. Veamos: “Un churre se planta
frente a ellos sin mirarlos, los ojos vivaces y atolondrados, se murió el arpista, jala la manga al doctor
Zevallos, ahí lo traían en el taxi, con su arpa y todo lo traían, y sale disparado, accionando. Por fin,
termina de pasar el gentío. El Padre García y el doctor Zevallos llegan a la Avenida Sánchez Cerro, dando
pasitos muy cortos, exhaustos”, La Casa Verde, Pág. 293.
         Lo cierto es que Cevallos y el Padre García eran muy amigos y vecinos, mientras éste residía en
la Iglesia del Carmen aquel vivía en el jirón Lima 351, a la espalda del Colegio Salesiano. Además el
novelista se refiere al doctor Zevallos en constantes momentos de su novela.

         EVOCACIÓN.-
         Recordar a los hombres que han contribuido a modelar el perfil social e histórico de Piura durante
el siglo XX, es un deber nuestro para conocerlos mejor. De ahí que es prudente esta evocación sobre
Manuel Ignacio Cevallos Gálvez, expositor fluido y exquisito, talentoso profesional de las leyes, conocedor
de la realidad piurana con soluciones a sus problemas que aportó siendo nuestro Diputado.
         Con acierto el Dr. Luis V. Altuna Sandoval se ha preguntado: ¿Quién no recuerda a Manuel I.
Cevallos, el señor de la bonhomía? Abogado de nota, cuidador de la norma jurídica, del imperio del
principio legal y del triunfo irrestricto de la justicia. En la tribuna de la defensa penal, cientos de veces con
maestría y elocuencia, con conocimiento profundo de la psicología del imputado y desvalido y de la
amplitud de los postulados de la ciencia del Derecho Penal y de la criminología, lo oímos debatir con
elegancia e inteligencia, rebatiendo escuelas, planteando hipótesis y sosteniendo tesis propias”.
         Cevallos Gálvez se llevó a Piura en su alma y se convirtió en uno de sus más ilustres defensores
en el espectro social. Tuvo el don de la averiguación, especialmente de nuestro Departamento y lo hacía
con apacible sutileza. Por méritos propios su nombre quedó inscrito en el libro de oro piurano que registra
a los personajes que han contribuido al desarrollo material y espiritual de nuestro Departamento.

                        VEGAS CASTILLO: UNA VIDA SINGULAR
        Se trata de un documento preparado con motivo de celebrarse el centenario del nacimiento de
Manuel Vegas, con admirable intervención de la Municipalidad Provincial de Ayabaca que hace honor al
glorioso pueblo andino que el 2011, celebra el sesquicentenario de su creación provincial dentro del
Departamento de Piura, creado por Ley de la República, promulgada por el Mariscal Ramón Castilla, con
fecha 30 de marzo de 1861.
        A propósito se viene preparando el ambiente cultural para realzar como se merece el siglo del
natalicio de Manuel Vegas Castillo, personaje ligado a este suelo que con entrega y pasión por lo nuestro
demostró, como pocos, su amor terrígena, su firme voluntad por que este pueblo inicie su real despegue
espiritual partiendo de una efectiva infraestructura que oriente las grandes manifestaciones del alma
colectiva.
         Muy justo es destacar que Vegas Castillo fue un predestinado ayabaquino que en el ámbito
nacional alcanzó sobresaliente mérito en los campos de la historia, la literatura, forjándose en el fomento
de los géneros literarios como el periodismo, la poesía, la oratoria a través de las ondas de Radio
Nacional del Perú propagando sus aplaudidos Bronces Históricos.

         AFÁN DE REIVINDICAR EL PASADO.-
         Su innata vocación por reivindicar el pasado regional está a la vista con sus creaciones para
culturizar a la gente de estas tierras que tanto necesita de este pan espiritual. Fue un ciudadano que con
afán pionero se entregó totalmente con la firme convicción de lograr la transformación sistemática del
poblador grausino. Su mérito está en haber echado la primera semilla que ahora nos permite cosechar los
frutos de carácter espiritual.
         Recordamos a don Manuel por su gran amor que le tuvo a Piura. Con elegante prosa le expresó
el orgullo que sintió de ser piurano. Es un bello canto lírico que poéticamente con fina literatura relata la
historia de un pueblo ancestral que lo siente profundamente en los latidos de su corazón. Por eso ha
dicho:
         "... Por que en la tierra piurana de tres mil
         Años antes de Cristo, se asentó una de las más
         Avanzadas culturas del Perú pre - pizarrino y fue
         nativo lar de los artífices del oro y la cerámica...".
         La obra excepcional que perennizó el nombre de Vegas Castillo, está en el campo histórico-
cultural. Se llamó Bronces Históricos que nació sólidamente. Mantuvo su difusión durante cinco lustros a
través de las ondas de Radio Nacional del Perú con asiento en Lima. Mediante este programa radial su
presencia se notó en todo el país como también se conoció su inquietud por cultivar la historia patria único
medio valedero para construir con alma de arquitecto el edificio espiritual de nuestra identidad. Fue un
ciudadano muy capaz, intelectualmente hablando.
         Original fue su forma de llegar en todo el sentido de la palabra a sus oyentes que con toda
atención escuchaban sus temas de interés general bien sea histórico, social, económico, político,
religioso, cultural, desarrollados con criterio pedagógico por dos personajes que él creó: el abuelo Simón y
su nieto Martín, quienes a través de su bien estructurado diálogo de preguntas y respuestas nos ilustraba
sobre el pretérito del Perú, a fin de ver mejor el presente y proyectar con amplia causa nuestro futuro.

         SU VISIÓN DESCENTRALISTA.-
         Tuvo visión descentralista en el renglón cultural. Replanteó un creciente culteranismo regional
mediante el incremento de nuevos valores del espíritu que con su aporte ensanchen el horizonte espiritual
de cada región. En su pensamiento vivo siempre estuvo primero su querida Piura.
         Desde la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación canalizó la expedición de dos
importantes normas legales a favor de este suelo provinciano. Fueron la Resolución Ministerial del 3 de
Febrero de 1958, por la que se constituyó la Casa de la Cultura de Piura "suministrándole los fondos
necesarios para llevar a la práctica esta iniciativa de singular trascendencia en el desarrollo de la cultura
nacional" y además para que "sirva de modelo a las que en lo sucesivo se constituyan en las capitales
departamentales"; y, el Decreto Supremo Nº 17, su fecha 9 de Abril de 1962, que creó los organismos
básicos integrantes de ella.
         En este último texto legal se propuso que dentro de los organizadores del instituto cultural exista
el Museo Arqueológico Regional, Museo Histórico Departamental, Biblioteca Pública, Archivo Histórico
Regional, Galería Iconográfica de las Figuras Representativas de la Cultura Nacional, Galería
Iconográfica de Hombres Ilustres del Departamento, Pinacoteca, Archivo Musical y Discoteca y
Exposición de Arte Popular. En total, nueve instituciones para promover la cultura a lo largo y ancho de
este suelo grausino.
         Es justo reconocer que la obra de Manuel Vegas Castillo permanece en pie. Se sigue avanzando
por los difíciles caminos culturales mediante la continuación del trabajo de sus seguidores que mantiene
vigente su espíritu inquieto.

        NEGATIVOS FOTOGRÁFICOS.-
        Ahora resumimos brevemente los negativos biográficos de Vegas Castillo que son abundantes en
calidad y cantidad, los mismos que sin la menor duda nos facilitan el acceso para tener una clara idea de
su vida singular, de sus finas cualidades con especial don de gentes, de su personalidad al servicio del
arte, la ciencia y la cultura regional y nacional.
         La hacienda San José de Quiroz, tiene su rastro colonial en la composición de tierras del partido
de Piura que se hizo el año 1714. En esta finca rural geográficamente comprendida dentro del actual
distrito ayabaquino, Suyo, lugar en el que a las finales del siglo XIX, vivieron conyugalmente Manuel
Trinidad y Rosa Adela y en este asiento serrano trajeron al mundo un 2 de Abril de 1894, a nuestro
personaje centenario: MANUEL VEGAS CASTILLO. Falleció en Lima el 15 de Julio de 1977, y sus restos
mortales descansan eternamente en el Cementerio El Ángel, Cuartel San Ábaco Nº 9, letra E,
confeccionado de mármol.
         Bueno es destacar que dentro de la línea paterna de los Seminario, familia vinculada a
significativos momentos de la vida colonial piurana y de la independencia de Piura, existe parentesco con
la estirpe Vegas Castillo. Pues, recientemente el tronco Vegas Seminario que en algún momento fue
dueño de la Casa donde nació el Caballero de los Mares, Miguel María Grau Seminario, está enmarcado
dentro del árbol genealógico de Don Manuel; éste expresó su feliz contento por esa connotada parentela
según lo manifiesta textualmente en su canto Tengo el Orgullo de Ser Piurano.
          Su ascendencia formó una linajuda familia piurana, pues los troncos Vegas Castillo, en los siglos
precedentes, tienen dilatada presencia en el concierto del hacer regional. Luego, Vegas Castillo es la
expresión genuina de un linaje piurano con obra ejecutoriada.
         Su posibilidad económica le permitió una esmerada educación que se inició en Ayabaca, continuó
en el Seminario Conciliar de San Carlos y San Marcelo de Trujillo y se consolidó en el Colegio San Miguel
de Piura. Las aulas sanmarquinas, en la capital del Perú, modelaron definitivamente su accionar que en
vida le dio nombradía y lo vinculó a las altas esferas de la cultura nacional.
         Merece un estudio in extenso el tema histórico que difundió en forma oral y escrita. Estudió con
pasión a Humboldt y supo que éste dijo "AYABACA ESTA HECHA PARA DAR UNA IDEA VENTAJOSA
DEL PERÚ". Interpretó el pensamiento y acción del alemán y la amistad entre éste y Simón Bolívar. Tiene
un trabajo excepcional sobre la Independencia de Piura sustentado en manuscritos de la época. Además
estuvo familiarizado con Archivos Históricos dejando constancia de su calidad paleógrafa, disciplina afín
a la archivística que todo investigador social debe dominar para leer la escritura antigua, entender el
mensaje del pasado y difundir los testimonios de nuestros mayores que anhelaron tener la gran patria
para los peruanos que esté rodeada de una sociedad justa, con alma llena de libertad y democracia a fin
de que se construyan sólidamente los caminos del bienestar para todos sin excepción.
         Con habilidad propia de los inteligentes Don Manuel en su Oración epónima: Tengo el Orgullo de
Ser Piurano, que debe consagrarse en el glorioso manifiesto de la piuranidad, resumió tres milenios de la
Historia de Piura.
         Respaldan su calidad de eximio historiador sus trabajos El Reverso de la Medalla y el Álbum del
Centenario de Ayacucho. I a propósito no se hace esperar su laboriosa contribución a esta su tierra con
motivo de su recordado Centenario de la Creación Política del Departamento de Piura, 30 de Marzo de
1861.
         Esa contribución infatigable e imperecedera se plasma en EL ÁLBUM DE ORO DE PIURA, en el
que desfilan las voces intelectuales más altas y nítidas del Perú de este siglo XX que se acaba. Los
escritos que forman el Álbum han permanecido guardados bajo la cuidadosa vigilancia del Dr. Luis V.
Altuna Sandoval, a quien se los confió con la esperanza que en forma de libro vea la luz editorial. I el
destino que es justo con las nobles causas del alma, ahora permite que Vegas Castillo desde el más allá
de la vida terrena, celebre la cristalización de su acariciado anhelo.
         En los predios de la literatura existe notoria contribución de Vegas Castillo. Sólo citamos su
conocido poema andino: Indianas; la novela costumbrista que habla de los hábitos ayabaquinos y
especialmente de su añorado Suyo, donde su niñez se desarrolló bajo la dirección de su padre. Es
incuestionable que en su terruño empapó las ilusiones de su soñado futuro que colmó su cabeza de
maravillosos pensamientos que el tiempo a través de un trabajo sin tregua los hizo realidad y lo que más
importa lo dejó con letras doradas a la posterioridad.
         En el periodismo hablado y escrito encontró la tribuna ideal para fomentar sus inquietudes por el
desarrollo espiritual, por las creaciones humanas que las presentó con un nuevo rostro humano
impregnado con la fuerza de su dulzura y personalidad. En el diario El Tiempo de Piura aparecieron
algunos artículos bajo la firma de Manuel Vegas Castillo; la gran revista Fanal también lo acogió
publicando sus investigaciones sobre el tema piurano.
         Mucho mérito le ha dado su dedicación peruanista expresada cabalmente en las exposiciones del
Arte Peruano que organizó siendo Director de Cultura del Ministerio de Educación. Hizo conocer lo
nuestro en afamados salones de las capitales de Alemania, Francia, Japón; y, dentro de América está
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México, Paraguay y Uruguay. Esta cruzada internacional con fines
superiores le redituó grandes dividendos en el quehacer cultural.
         Por todo esto y mucho más las condecoraciones que en vida recibió, expresan el justo premio al
hombre sencillo y eficaz que puso toda su energía al servicio de la Nación. Tiene en su haber la Orden del
Sol del Perú; las Palmas Magisteriales de Primera Clase; Medalla de Primera Clase de la Corporación
Nacional de Turismo, por el desarrollo del Guión Cívico en la Feria realizada en Lima el año 1949; Las
Palmas Sanmartinianas; la Flor de Oro de Amancay; Insignia de Catedrático Honorario de la Universidad
de Tokio; Medalla de Oro del Primer Sector Primario Ayabaquino por su actividad cultural y actuación
pública en 1961, durante el primer centenario de la Creación de la Provincia de Ayabaca; Medalla de oro
de la Canonización de San Martín de Porras, que le confirió el gobierno peruano; Orden del 2 de Mayo en
el Centenario del Combate del Callao en 1866, por citar las más notorias.
        Mención a parte merece la Medalla de Oro que en ceremonia pública le otorgó la Municipalidad
de Piura en 1956, con motivo de la IV Semana realizada por la Asociación Cultural de Piura; y, pergamino
declarándolo hijo ilustre de esta tierra brava.

         PIURA RECUERDA A DON MANUEL.-
         Con sentido grato Piura recuerda y públicamente muestra a foráneos y coterráneos la página que
contiene la vida y obra de don Manuel. Creemos firmemente que es un ineludible deber moral evocar la
ilustre memoria de quien marca un hito grandioso en la ardua tarea cultural que Piura inició la quinta
década de esta centuria y que lentamente va creciendo con la participación de sus Universidades:
Nacional de Piura, de Piura, César Vallejo, Alas Peruanas, Universidad Católica Los Ángeles de
Chimbote, San Pedro de Chimbote.
         Piura, reconociendo su meritoria obra cultural en bien de esta región y del Perú, ya tiene
perennizado con tinta indeleble el nombre de Manuel Vegas Castillo en el Teatro de la Avenida Bolognesi,
convertido hoy en santuario del arte, la ciencia y la tecnología. En este aposento del espíritu la generación
actual rinde diario homenaje a tan digno e ilustre hijo de Piura; y las que vienen evocarán su memoria con
toda reverencia al conocer que en el nombre de ese edificio está el hombre que con ambiciones
superiores entregó su vida a los grandes propósitos del espíritu peruano.
         En Suyo, en Ayabaca y en Piura, lugares que tienen y atesoran las raíces de Manuel Vegas
Castillo, al año 1994, con motivo de celebrarse el Centenario de su natalicio, le dedicaron varias
actuaciones para esculpir su nombre en las páginas de la cultura regional. Fue un imperecedero
homenaje que siempre evocará el pueblo agradecido. Las autoridades en señal de lealtad deben cumplir
con sus hijos que mediante su obra engrandecieron el horizonte de la patria chica.

                           RESCATEMOS LA OBRA DE MERINO VIGIL
          Juan María Merino Vigil tiene un acreditado sitial en las letras regionales, con prominente
sensibilidad artística que lo hizo famoso en los predios del arte. Vio la primera luz en Ayabaca el año
1895, 2 de enero, y pertenece a una generación de intelectuales ayabaquinos que han contribuido al
desarrollo de la cultura nacional.
          Hay que rescatar del injusto olvido su nombre y su obra. Tiene un hermoso bagaje en prosa y en
verso que definitivamente engalana el vistoso cuadro de literatos piuranos del siglo XX. No en vano sobre
dos poetas ayabaquinos, se acota: “Juan María Merino Vigil acusa en sus versos y en su prosa un
temperamento lírico y panteísta de insólitos matices. Juan Luis Velázquez, niño-poeta o poeta-niño, tiene
la divina incoherencia de los inspirados” (1).
          Merino Vigil está presente en el verso a través de fecundos poemas. Uno de ellos es
PANTEONERO, afirmando: “Se me va la vida/ escarba y escarba. / Panteonero soy/ en mi propia vida. /
Azul diluido/ En tercas tinieblas. / Llené mis sepulcros/ De luz y tinieblas” (2). El bardo se aparta de las
tinieblas para estar con la luz de su espíritu, evitando que se le vaya la vida como al panteonero.
          Excelente es la apreciación literaria sobre las Bellas Letras que cultivó Merino Vigil, al afirmarse:
“Se puede aventurar que una tragedia íntima abate sin misericordia y sin tregua al bardo ayabaquino.
Prisionero de la soledad, náufrago sin salvación. Remotas están para él las playas, las orillas para
escapar de la zozobra. Gran obsesionado de la muerte, su corazón nos deja entrever recodos ásperos,
sus predios están cercados de amargura, donde se sume en la pena y viene a agobiarlo la congoja, la
tristeza, a roerlo la melancolía, el temor a lo sepulcral lo estremece, se ahoga en sollozos. Juan María fue
un simbolista, oleaje al que en la América indo latina y España se le da como nombre de pila al
modernismo. Chone, Lugones, Julio Herrera y Reissig, José Asunción Silva, Nervo, Guillermo Valencia,
Julio Florez y otras egregias figuras fueron faros, precursores, de este movimiento, a cuya influencia no
escapó Merino” (3).
          Merino incursionó en Lima durante la tercera década del siglo XX, en la organización del
campesino para que reivindique sus derechos sociales. Pues, se ha dicho: “Su actividad fue entonces
predominantemente política y en defensa del campesinado. Era un agrarista. Sin embargo, se dio tiempo
para incursionar en el campo de la poesía. Se regresó a Piura en 1956, con Jorge Moscol Urbina, escribió
en PIURANIDAD, revista de Arte, Ciencias y Letras. En ella aparece una leyenda ayabaquina “La
Lámpara de Oro” y el largo poema “El Niño Cristalino”, de Merino Vigil; poema que destina a todos los
niños del Perú” (4).
        Afincado en su hacienda de San Pablo (Pacaipampa) llevó una vida solitaria. Su sobrino Alfonso
Merino García nos comenta: “Juan María, él quiso adentrarse en el folklore indígena. Una de las cosas,
por ejemplo, son las famosas tendidas de los brujos, donde singan tabaco con alcohol. Él vivía con los
cholos en San Pablo, en Livín. Se había dejado absorber tanto que no se daba cuenta de la realidad del
mundo” (5).
        Ayabaca su tierra, a no dudarlo, está en deuda con su ejemplar hijo Juan María a quien ha
llegado el momento de reivindicarlo por intermedio de la Municipalidad Provincial, dando su nombre a una
obra pública, calle o avenida.
        NOTAS.-
(1)José Carlos Mariátegui Lachira; Peruanicemos al Perú, Págs. 15/16.
(2)Poetas Piuranos Contemporáneos; Volumen V, Pág. 35.
(3)Antonio Vásquez Arrieta; Valoración de la poesía de Juan María Merino Vigil, Págs. 49/57, Revista Nº
1, ANEA FILIAL PIURA, Setiembre de 1975.
(4)Reynaldo Moya Espinosa; Diccionario Biográfico Regional Siglo XX, Pág. 174.
(5) Anne Marie Hocguenghem; Para Vencer la Muerte, Pág. 345.

          FAMILIARES DE MERINO.-
          Respecto a la línea paterna del poeta, hemos ubicado el instrumento notarial, que tiene la calidad
de público, extendido en la ciudad de Piura a 15 de enero de 1845, ante el Escribano Manuel de la Vega,
que dice así:
          “Pareció don José Miguel Merino Granadino, natural y vecino de la villa de Ayabaca, hijo legítimo
de don José Ventura Merino y de doña Ignacia Granadino y dijo que a honra y gloria de Dios, tiene
contraído de casarse infacie eclesie con doña Dominga Ríos, de estado soltera, vecina del Distrito de
Suyo, hija legítima de don Bartolomé Ríos y de doña Rosa Urrola, ya finados, a cuyo acto no puedo
concurrir personalmente por mis graves ocupaciones en la villa de mi residencia, otorgo poder cumplido,
especial y bastante para lo necesario, a don Antonio García de esta vecindad” (1).
          Queda claro que los esposos José Miguel y Dominga fueron padres de Eduardo Merino Ríos,
progenitor del poeta Juan María y por ende aquellos son abuelos de éste por la línea paterna.
          Por la línea materna ubicamos el testamento que en diciembre 19 de 1857, extendió el Cura
Vicario de la Doctrina de Ayabaca, don José Ignacio Vigil Villus, ante el Escribano Público de Piura, don
Manuel Rebolledo, que corre en el Protocolo 94, folio 797, sabemos que fue abuelo de Juan María Merino
Vigil. El testador dice así:
          “Yo el Presbítero José Ignacio Vigil, natural de Lambayeque, Cura y Vicario de esta doctrina de
Ayabaca, hijo legítimo de Juan Ignacio Vigil y de Gregoria Villus, ya finados. Nombro por mis albaceas a
mi hijo natural don José Vigil y a don Domingo Torres para que de común acuerdo den fin a este mi
testamento para cumplir las cláusulas puestas en él; y por mis hijos naturales a Micaela Vigil, Rosa Vigil y
a mi hijo ya nombrado. Declaro que a mi compadre espiritual Juan María Merino, (abuelo paterno del
poeta que nos ocupa) le tengo 100 pesos en mi poder (2).
          Con fecha 20 de abril de 1866, acto 36 de fojas 718, del protocolo llevado por el Escribano
nombrado, don José Vigil Celi, de 52 años de edad, natural de Lambayeque, vecino de la villa de
Ayabaca, de ejercicio hacendado, de tránsito en Piura, hijo natural de José Ignacio Vigil Villus y de
Petrona Celi, declaró “ser casado y velado según orden de Nuestra Santísima Iglesia, con doña Mercedes
de los Ríos, natural de la ciudad de Ayabaca y que durante nuestro matrimonio hemos procreado a
nuestros hijos legítimos: Carolina, Manuel Ignacio, José Deodato, Rosa, Alejandro, Enriqueta, Roberto,
Francisco Javier y Enrique Octavio. Declaro así mismo ser dueño de la hacienda Gigante. Declaro por mis
herederos a todos mis hijos, excepto Carolina a quien desheredo por haber abandonado la casa paterna
siendo menor de edad, llevando consigo una parte de mis bienes. Nombró por mis albaceas en primer
lugar a mi citada esposa doña Mercedes de los Ríos, en segundo lugar a mi hijo Manuel Ignacio y en
tercer lugar a mi hijo José Deodato” (3).
          El poeta Juan María, nació el 3 y se bautizó el 25 de enero de 1895. Creció, vivió, murió el 29 de
junio de 1959 (de 64 años de edad) y se sepultó en Ayabaca. Fueron sus padres Rosa Vigil Ríos, hija de
José y de Mercedes; y, Eduardo Merino Ríos, hijo de Juan María y Agustina, quienes contrajeron
matrimonio canónico en la Iglesia de Ayabaca el 18 de febrero de 1874, según consta en la partida Nº 541
del respectivo Libro de Matrimonios. Fueron padrinos Manuel Ignacio Vigil y Alegría Ríos, familiares de los
contrayentes. Fallecieron también en Ayabaca el 27 de abril de 1918, de diabetes; y, el 27 de setiembre
de 1925, de Uremia, respectivamente, los consortes Rosa y Eduardo (4).
          Veamos el tenor literal de la partida bautismal que obra en el Libro Parroquial de la Provincia
Eclesiástica de Ayabaca, bajo Nº 849 de 25 de enero de 1895, que dice así: “Yo el Presbítero Ramón
Rivera, bauticé solemnemente a un niño, de 22 días de nacido, de raza blanca, hijo legítimo de don
Eduardo Merino y de doña Rosa Vigil, a quien puse por nombre JUAN MARÍA. Fueron sus padrinos, el
Cura Elías Espejo y doña Hermelinda Ruiz, todos de esta ciudad, a quienes advertí sus obligaciones y
parentesco espiritual” (5).
         La partida de defunción que corre en la página 2, bajo Nº 6, del libro de muertos de la Parroquia
de Ayabaca, dice así: “En esta Santa Iglesia Parroquial de Ayabaca, a los 27 días de abril de 1918, se
presentaron ante mí participando el fallecimiento de doña ROSA VIGIL, hija legítima de don José Vigil y
de doña Mercedes Ríos, natural y residente en Ayabaca, de 64 años de edad, de estado casada. Murió
de Diabetes; recibió los auxilios espirituales y se le dio sepultura eclesiástica. En fe de lo cual firmó
Tomás E. Velásquez” (6).
         En la misma Parroquia está la partida de fallecimiento de 28 de setiembre de 1925, que dice así:
“Se sepultó en el cementerio de esta ciudad el cadáver de don Eduardo Merino, de 79 años de edad,
viudo, hijo legítimo de don Juan María Merino y de doña Agustina Ríos. Muerto de Uremia. Lo certifico,
Tomás E. Velásquez” (7).
         Según consta en la declaratoria de herederos de los esposos Merino-Vigil que terminó mediante
Resolución dictada por el Juez Civil de la ciudad andina, Dr. Manuel López Lavalle, Escribano de Estado
don Juan Torres Agurto, su fecha 12 de diciembre de 1930, se declaró el fallecimiento intestado de ambos
y en calidad de herederos a sus hijos: Eduardo Segundo, Juan María, José Ignacio, Aurelio, Rosa
Manuela, Manuel Francisco, Reynaldo, Carmen María y Mercedes Merino Vigil (8).
         Juan María Merino Vigil finó en la hacienda San Pablo, de su propiedad, situada en el distrito de
Pacaipampa, provincia de Ayabaca, el 21 de junio de 1959, a las 3 de la mañana. Sus restos fueron
sepultados en el cementerio ayabaquino, dos días después. Su partida funeral corre en el folio Nº 38 de la
Municipalidad Provincial de Ayabaca. Consta que “falleció de insuficiencia cardiaca, sin asistencia
médica, de 64 años de edad, de profesión abogado, casado con Irene Quinde eclesiásticamente, hijo de
Eduardo Merino y Rosa Vigil” (9). Según esta referencia documental el poeta en mención nació el año
1898, como ya se dijo.
         Su declaratoria de herederos se tramitó en el Juzgado de Primera Instancia de Ayabaca, a cargo
del Dr. Guillermo Cabrero, Escribano de Estado César Elí Bardales Aguilera, recayendo la Resolución de
12 de mayo de 1960, que declaró su fallecimiento intestado y como sus únicos y universales herederos a
sus hijos Héctor Merino Vigil Abad, Doriam Merino Vigil García, Miguel Gerardo Manuel, Carmen María,
Jorge Eduardo, Rosa de Santa María, Mercedes María y Juan María Merino Vigil Quinde, habidos en
doña Irene Quinde Morales con quien se casó vía canónica el año 1951 (10).
         Los esposos Merino-Vigil tuvieron parentesco espiritual con Manuel Trinidad Vegas, padre del
afamado intelectual ayabaquino Manuel Vegas Castillo, quien fue padrino bautismal de Aurelio Merino
Vigil, según consta en la Partida Nº 79, página 27 del Libro Parroquial de Bautismos de 1890, de la
Provincia Eclesiástica de Ayabaca, que dice así:”Año de 1890, en 11 de abril, yo el infrascrito Cura propio
y Vicario bauticé solemnemente a una criatura de cinco meses de nacida, a quien puse por nombre
AURELIO, hijo legítimo de don Eduardo Merino y de doña Rosa Vigil: fueron sus padrinos don Manuel
Trinidad Vegas con doña Rafaela Acha, a quienes advertí sus obligaciones y parentesco espiritual. Para
que conste lo firmo: José Francisco Rivas” (11).
         NOTAS.-
(1)Archivo Regional de Piura, Sección notarial.
(2)Archivo Regional de Piura, Sección Notarial.
(3)Archivo Regional de Piura, Sección Notarial.
(4)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(5)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(6)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(7)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(8)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(9)Archivo Regional de Piura, Sección Registros Civiles.
(10)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.
(11)Archivo Regional de Piura, Sección Judicial.

        REFERENCIAS BIOGRÁFICAS.-
        Merino Vigil, nació en la próspera ciudad de Ayabaca y ahí descansan sus despojos mortales,
esperando el veredicto de la posterioridad. Fueron sus progenitores Eduardo Merino Ríos y Rosa Vigil,
quienes el 10 de setiembre de 1903, se anotan en calidad de padrinos del bautizo del niño Juan Luis
Velázquez Guerrero, otro de los eximios poetas de Ayabaca (1).
        Juan María, al igual que Vegas Castillo, estudió la primaria en su tierra natal a inicios del siglo XX,
y la secundaria en el Colegio San Miguel de Piura. Luego, es alumno de la Universidad Nacional de
Trujillo en cuyo aposento se contacta con Antenor Orrego y plasma sus iniciales inquietudes literarias en
el periódico El Norte. Tuvo apego y se distinguió por sus cualidades de dirigente. Pasa a Lima en plena
efervescencia de las ideas políticas y apoyó al movimiento sindical peruano, matriculándose en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue notable adalid de los trabajadores y estudiantes y bajo
su dirección tuvo los informativos El Obrero Textil y Solidaridad.
          Por encima de todo Juan María fue un amoroso hijo de Piura y, en 1920, organiza en Lima a los
piuranos para viajar a Piura a fin de estar presente una delegación en los festejos del Centenario de
nuestro grito libertario que se conmemoró el 4 de Enero de 1921. Con el apoyo de la Federación de
Estudiantes del Perú viene el grupo presidido por Guillermo Gulman Lapouble, Francisco Vegas
Seminario, Matías Prieto, Juan María Merino Vigil, Félix Lazo, Tomás Lazo, Juan Ubillús, Carlos Chávez
Sánchez, entre otros, que dieron realce a la fiesta centenaria (2).
          Merino Vigil integró el órgano periodístico del Círculo Literario de Estudiantes Piuranos en Lima
que en 1920, mes de Octubre, editó el primer número del periódico EL HERALDO DE PIURA. El Círculo
lo presidió Ricardo Vegas García, vicepresidente fue Guillermo Gulman, secretario Jaime Andrés Benites
Temoche, tesorero Matías E. Prieto; vocales Manuel Farías y Simón Seminario; delegados ante la
Federación Nacional de Centros Regionales, Enrique Arnaez Morla, Juan María Merino, Félix Mendoza y
Félix Lazo (3).
          Sus convicciones de estudiante revolucionario con transparente espíritu poético lo acercan, en
1923, a Haya de la Torre con quien colabora en el periódico “Claridad”, pero al ser deportado a Panamá
Víctor Raúl, siguió en la dirección de dicho periódico José Carlos Mariátegui. Dos años después por grave
enfermedad de éste toma a cargo “Claridad” el ayabaquino Juan María. Con el devenir del tiempo se
convierte en fundador del Partido Socialista. En Lima tuvo permanente contacto con sus coterráneos
Hildebrando Castro Pozo, Juan Luis Velázquez Guerrero, Manuel Vegas Castillo. También con Luciano
Castillo, Javier Abril, César Vallejo, entre otros.
          La vena literaria del egregio hijo de Ayabaca, Juan María Merino Vigil, tuvo expresión superior y
en voz alta dentro de los predios de la poesía, a partir de 1920, hasta que fallece en su solariega casa
hacienda de San Pablo (Pacaipampa) rodeado del aroma de sus andinos jardines y los cerros donde
acampó el cóndor al que siempre le cantó.
          Sus restos reposan en la ciudad de Ayabaca. Se ha recogido un original testimonio de Alfonso
Merino García, quien afirma “Desde los años 30, hubo un movimiento socialista en Piura. Se organizó con
los líderes que eran Luciano Castillo y Castro Pozo. Castro Pozo era ayabaquino y Luciano Castillo era
piurano. Por los años de 1946, entonces tenían unas ideas socialistas y en la hacienda San Pablo un tío
mío, hermano menor de mi padre, Juan María Merino Vigil, era socialista, era muy amigo de Castillo y de
un hombre fanático que explotó mucho el fanatismo de la gente, era Sinforoso Benites” I sigue relatando
don Alfonso:
          “Yo he hablado con Javier Abril, es hermano de mi cuñado, que fue Ernesto Abril. Javier me dijo:
¿cómo puede ser así de Juan María, como pudo llegar a ser así? En la Universidad era el más inteligente,
el que más llamaba la atención. Bueno yo veía que primero tenía un problema psíquico, Hablaba a sus
amigos, sobre Vallejo, porque se le pedía que cuente, que muestre las cartas que tenía, que escriba
sobre Vallejo y siempre terminaba hablando de él, Yo lo he estudiado un poco a mi tío, porque era un
hombre muy inteligente. Él estudió en Lima, ha sido compañero de Haya de la Torre, de Mariátegui, de
Javier Abril. Juan María era abogado y poeta, yo soy uno de sus críticos” (4),
          NOTAS.-
(1)Juan Luis Velázquez; El Perfil de Frente, Pág. 12.
(2)Archivo Regional de Piura; Papeles para la biografía de Merino.
(3)Archivo Regional de Piura; Papeles para la biografía de Merino.
(4)Anni Marie Hocquenghem; Obra Citada, Págs. 344/45.

        MERINO FUE POLÍTICO.-
        Durante su juventud estudiantil se forjó en las luchas políticas propias de su época que le permitió
aquilatar una concepción completa de la tragedia del pueblo peruano que requería de dirigentes e
ideólogos que busquen el camino del desarrolló material y espiritual del Perú.
        Militó en las filas del Partido Socialista y fue candidato a una diputación. Al respecto tenemos la
misiva que publicó el diario piurano Ecos y Noticias, edición del 6 de octubre de 1936, que a la letra dice:
        “Campo electoral. Sobre la candidatura del señor Juan María Merino Vigil. Piura, 5 de octubre de
1936. Sr. Director de El Tiempo. Muy señor mío: Habiendo el Partido Socialista del Perú formulado y
hecho inscribir la lista de candidatos socialistas a las representaciones por el Departamento de Piura, es
extemporánea ya la publicación de mi Manifiesto a las células socialistas, postulando mi candidatura, que
hace un mes envié a los periódicos locales, por cuanto tal postulación la podía hacer antes y no ahora,
que sólo me cabe la disciplinaria actitud de aceptar la lista que mi partido ha tenido a bien lanzar.
        Ruego a Ud. suspender la publicación de dicho Manifiesto y hacer publicar esta carta en la misma
sección que ha sido publicado aquel. Quiera Ud. aceptar la expresión de mi agradecimiento y alta
consideración. Muy atentamente. Juan María Merino Vigil”.

         SUS POEMAS Y CUENTOS.-
         En primer término Merino Vigil utilizó el seudónimo “Solitario de San Pablo” levantándose un
gigante pedestal con su obra múltiple ya sea en los renglones periodísticos, políticos, ensayísticos,
poéticos, en este último “con inspiración saturada de la mística por su tierra. Dirigió los periódicos “El
obrero textil” y “Solidaridad”.
         En el Primer Festival del Libro Piurano, editado en 1958, volumen V, Poetas Piuranos
Contemporáneos, se insertan 9 poemas bajo la exquisita factura de Merino Vigil, páginas 35 a 44, cuyos
títulos son: Panteonero, Como tú, Árbol, La Posada, La Golondrina, Te quiero tanto, El Bebedor de
Crepúsculos, Los Puertos, Nocturno y Los Bajeles Blancos.
         A mi leal saber y entender el verso de Juan María, legítimo hijo de los andes piuranos, tiene
vigencia. Por los temas sociales tratados siempre hay que recordarlo. Su alma, que se refleja en sus
versos titulados: Cóndor y Sonata, constituyen prueba elocuente de su calidad poética. Su versificación
está cargada de la tristeza andina, pero su espíritu siempre permanece atento y alegre para cantarle a la
belleza. El poeta hace de su arte la herramienta que le permite estar en permanente y positivo
acercamiento con el hombre, la naturaleza, el paisaje, destacando al calor del verso los valores estéticos
que él promueve. Ahora debemos perennemente difundir esas bellas poesías para que no se pierdan.
Culturalmente es una obligación cívica e intelectual, y hay que hacerlo.
         Creo, así mismo, es un deber honrar la memoria de nuestros poetas rescatando su obra que está
desperdigada sobre todo en periódicos de la región. Nos hemos abocado en afanosa búsqueda a ubicar y
reunir tan calificada producción a fin de ponerla a consideración de nuestro pueblo para conocer la calidad
poética que se cultivó en pasados tiempos, que de verdad han dado y dan honra a las letras regionales.
         Sullana se hace presente en la vida periodística de la región a través de su primer diario LA VOZ
DEL CHIRA, informativo de la tarde, que llegó hasta Piura dada la cercanía y a la permanente
comunicación a través del ferrocarril que venía desde Paita. En la edición Nº 73, Año I, del jueves 28 de
octubre de 1920, en la página 1, se publicó un poema rimado de Juan María Merino Vigil, bajo el título:
                   EL CÓNDOR
         El cóndor está triste y oculta la tristeza
En una impenetrable y augusta majestad;
El cóndor está triste, más alta la cabeza,
Es un ejemplo magno de gran serenidad.
         Tiene en el alma lágrimas y altivez en las grandes
Pupilas pensativas, tiene ímpetu en el ala
Añora la alta cumbre, mas ninguna queja exhala;
El cóndor no desmiente ser hijo de los andes.
         ¡Qué amargura en el alma del cóndor ha de haber!
Tener patentes alas, ansias de azul tener,
Ser cóndor de la cumbre y no poder volar
Y el azul y la cumbre prisionero añorar.
         El cóndor está triste y oculta su tristeza
En una impenetrable y augusta majestad;
El cóndor está triste y quiere su grandeza
Por único consuelo silencio y soledad.
         De noche cuando viene la luna a su morada
A hacerle compañía como una dulce amada,
Cuando está su verdugo con su maldad distante,
Cuando no le escudriña su cínica mirada
Y se ha dormido todo, sólo el viento muy lento
Así como un suspiro, así como un lamento
Pasa arrastrando muertas despedazadas hojas
A ella tan sólo a ella como a una bien amada
Con altivez de cóndor le muestra sus congojas
Que ruedan de sus ojos en gotas de diamante.
         Llora por el picacho de inaccesible altura
En donde está su nido y a donde ya no irá,
Por el polluelo implume que amparaban sus alas,
A otras negras alas que ya no les verá;
Llora... llora por la alba inmaculada altura
Por su cumbre vecina del azul, pura sin
Corazones humanos que engendran desventura,
Y es pura su alma inmensa la más grande amargura
Vivir entre los hijos del trágico Caín.
          A lo largo de las páginas del diario La Industria existen una serie de cuentos bajo la autógrafa de
Juan María Merino Vigil que se hace necesario recopilarlos para publicarlos en un libro. También hay
poesías, como la que pasamos a insertar publicada en la edición del 28 de Julio de 1943, página 7.
          MEMENTO
          Una vez estaba tarde.
Tan tarde en el mundo,
Tan tarde en mi campo
Marchito y dorado,
Tan tarde en mi vida
De cosas que no llegaron jamás.
Y mis ojos se hicieron la noche
Y yo me puse a llorar.
          Una vez una mujer
Me miró como nadie así sabe mirar.
En sus ojos cantó la mañana
Y la luna, el campo y el sol,
Irradié en mi cándido pecho
La luz de todo el universo.
          Y esos ojos se hicieron la noche.
Y esos ojos mintieron su luz.
Y mi pecho se hizo la noche.
Como un niño me puse a llorar.
          Una vez estaba tan triste
De cosas que habían caído en mi vida
Todo yo me hice la noche
Y mi corazón no me quiso acompañar
Huyó como ave nocturna
Graznando de pena y terror.
          Ahora tenemos a la vista el periódico La Nueva Castilla Nº 154, editado en Piura el 30 de Abril de
1941, que inserta en la página número 3, una bien lograda poesía amorosa en que el romántico bardo
Juan María Merino Vigil registra sus tristezas que percibe en la orilla nocturna de su agitada vida.
                      SONATA
          En la orilla me he puesto, meditativamente,
En la funesta orilla del nocturno universo
A contemplar las aguas negras
En que se abisma
                   De irreveladas sendas
Todo esto que es mi vida.
          Y ha cantado la noche
La canción de la espera
Turbias lenguas de voces
                   Que el alma no descifra.
Me he tomado del brazo
                   A guiarme en un sendero
Y nos hemos perdido mi intento y mi fracaso.
Sentémonos aquí, ¡OH, soledad de mi vida!
A escuchar la sonata
                   En las nocturnas lágrimas
¡OH! ¡Palidez de llanto que se cuajó en pesares!
          La muerte de mis horas
Sin hallar concreción
          El triunfo de la mano
                   Que sin cesar me empuja
Y la fosca tristeza de ser como soy yo.
Así de noche fueron muriendo los luceros,
Crujieron los cordajes de barcos al partir;
En mi carne llevo aún
                    Amarradas las tristezas
Ciegos barcos que vienen
                    De los rumbos, sin fin
A ampararse en la dársena
                    Dada a todos los tráficos.
          Para conocer mejor a nuestros bardos se hace necesario tener a la vista su producción poética y
a la luz de la crítica literaria poner a consideración las notables composiciones que como Merino Vigil han
engalanado y engalanan el bello cuadro de las musas de la región y del Perú.

                             FLORES MEDINA: HONORABLE AYABAQUINO
         Ayabaca se precia de tener entre sus hijos al honorable político don Luis Alberto Flores quien
lleno de ilusiones que afloran en su andino pueblo llega a Lima y con su inteligencia se gana un merecido
espacio dentro de la historia de las ideas políticas en el Perú del siglo XX.
         Para Piura es agradable insertarlo dentro del cuadro de hijos ilustres del Departamento, con
mayor razón para su nativa tierra, la provincia de Ayabaca que está presente desde su nacimiento y
durante los primeros años de su vida.
         Político con formación humanística que trató de poner y puso toda su energía mental para llevar
adelante el desarrollo integral del Perú, al que amó con toda su alma. Ocupó varios cargos públicos y su
perseverancia en trascender con su propio esfuerzo en los predios del quehacer político lo llevó al
destierro para vivir lejos de la patria amada.
         Nos dejó su vida y su obra llenas de ideales nacionalistas y democráticos que han perpetuado su
existencia en el marco de los personajes que hicieron la historia política del Perú en momentos cruciales
para derrumbar al leguíismo y fomentar la ideología política que más notabilidad tuvo en el siglo XX.

         SUS FAMILIARES.-
         Sobre los progenitores de Luis Alberto y su familia hay documentación en el Archivo Regional de
Piura. Los consortes Fernando Flores Palacios y Lía Medina Angeldones de Flores, según vemos en su
declaratoria de herederos fallecieron en Ayabaca el 3 de abril de 1941 y 5 de junio de 1911,
respectivamente. La resolución judicial expedida el 5 de febrero de 1942, por el Juez de Primera
Instancia, Dr. Adolfo Minaya, Escribano de Estado, don César García S., declaró el fallecimiento intestado
de ambos cónyuges y que son sus únicos y universales herederos sus hijos Aurelio Ismael, Luis Alberto,
Natividad Celinda, Enrique Bartolomé, Amanda, Teodoro Alfredo, Fernando Segundo y Ricardo Flores
Medina.
         La partida de defunción de don Fernando, dice que falleció a las 2 de la madrugada de la fecha
indicada en la calle Montero Nº 24, de ataque de uremia y derrame cerebral, a los 64 años de edad, de
profesión agricultor, de estado civil viudo, hijo legítimo de Daniel Flores y Alegría Palacios. La
correspondiente a doña Lía, señala que su deceso ocurrió en Olleros, a los 40 años de edad, sepultada
en el panteón de Olleros, fue hija legítima de José Isabel Medina y María Angeldones.
         Dentro del patrimonio social Flores-Medina se registran numerosos bienes inmuebles urbanos y
rústicos, entre los que figuran las haciendas de Olleros y Singoya, que dieron a la familia una vida
holgada y presencia social en Ayabaca.
         Se sabe que nuestro personaje nació en la comunidad ancestral de Olleros, situada en la
provincia de Ayabaca, el 11 de octubre de 1899, y falleció el 29 de mayo de 1969, antes de cumplir los 70
años de edad, cuyos progenitores y abuelos paternos y maternos ya hemos citado.
         Flores Medina hizo sus estudios primarios en la ciudad de Ayabaca, pasando luego al Colegio
Nacional de San Miguel de Piura, para continuar los secundarios y finalmente viaja a Lima y estudia
Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, de la que fue su dirigente estudiantil, donde
alcanza el título de abogado de los Tribunales del Perú.
         Vivió en Lima después de 1921, participando del ambiente estudiantil en estado de efervescencia
y de integrar el revolucionario grupo de líderes que es uno de los mejores del fenecido siglo XX, que nació
durante el oncenio de Leguía y creció en las décadas siguientes con los partidos políticos: APRA, Partido
Socialista, Partido Comunista, Unión Revolucionaria.

        FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES.-
        Luis Alberto Flores con su coterráneo Juan Luis Velázquez pertenecieron a la Federación de los
Estudiantes del Perú, Comité Federal de 1924 a 1925, que presidió Luis F. Bustamante. Primer y segundo
Vicepresidente fueron Luciano Castillo y Edgardo Seoane. Dentro del cuerpo de Secretarios están: Carlos
M. Cox, de Relaciones Iberoamericanas; Enrique Cornejo Koster, del Exterior; Jacobo Hurwitz, del
Interior; Francisco Guerra, de Actas. Tesorero, Eudocio Ravines; Pro Tesorero, M. Emilio Valladares.
Bibliotecarios: José Santos Herrera y Eliseo Bernal Laserna.
          Sigue el Instituto de Odontología con Pablo Mori y José Santos Herrera. Escuela de Agricultura
con Edgardo Seoane, Luis Heysen, Guillermo Wicland. Instituto de Farmacia con Darío Rosas, M. Emilio
Valladares. Escuela Normal con Eloy Acosta Portugal, Eliseo Bernal Laserna. Centro Federado de La
Libertad con Oscar Herrera, Luciano Castillo, Juan Félix Mendoza, Manuel Vásquez Días, Jacobo
Hurwitz, Carlos M. Cox. Facultad de Ciencias, por la Sección Matemáticas: Arturo Barrón, Carlos
Márquez; por la Sección Naturales: Pedro Quijandría y Enrique Cornejo Koster.
          Viene el Centro Federado de Letras de la Universidad Católica: Francisco Guerra, José Antonio
Ríos, Esteban Pobletich, Cristóbal Meza. Facultad de Ciencias Políticas: Carlos Sayán Álvarez, José A.
Álvaro, Aurelio Sotomayor. Facultad de Jurisprudencia: Luis A. Flores, Carlos Alberto Izaguirre, César
Augusto Lengua.
          Centro Federado de Arequipa: Julio Lecaros, Gustavo Liendo, Gerardo Alania, Manuel Pérez
Cartier, Modesto Villavicencio, Lisandro Justo Mares, E. Lizárraga Fischer, Jorge Basadre.
          Escuela de Ingenieros: Pedro E. Muñiz, Jorge Sarmiento, Ernesto Elmore, Ernesto Katz, Max
Peña, Alejandro Freire. Facultad de Letras: Melchor G. Lozano, Eudocio Ravines, Juan Luis Velázquez.
Facultad de Medicina: Luis F. Málaga, Enrique Encinas, Félix A. Lazo; ver libro “Luciano Castillo: Vida y
Obra al servicio del Perú (1899-1999)”, Pág. 118.
          Luis Alberto Flores es un hijo distinguido del Departamento de Piura, provincia de Ayabaca. En
1931, fue Representante por Lima en el Congreso Constituyente, después Ministro de Gobierno y de
Marina, Jefe del Partido Unión Revolucionaria del Perú, que fundó Luis M. Sánchez Cerro. A la muerte de
éste, lo reemplazó Flores Medina.

        FLORES MEDINA FUE CONSTITUYENTE.-
        Dentro de las filas de la Unión Revolucionaria que alumbró la inolvidable memoria del piurano
Luis Miguel Sánchez Cerro, el año 1931, se alineó Flores Medina en su calidad de Representante por el
Departamento de Lima, en el Congreso Constituyente, al lado de Carlos Guerra, Alfredo Herrera, Víctor
Mendívil, Julio Padilla Abril, Carlos Sayán Álvarez, P. A. del Solar.
        La Constitución de 1933, 9 de abril, lleva la autógrafa de los constituyentes Flores Medina, siendo
Presidente Luis M. Sánchez Cerro, entre otros.
        Su estancia en el Congreso le permitió a Luis A. Flores alimentar su espíritu político con las ideas
revolucionarias de la época, que después puso en práctica durante su vida política que desarrolló a
nombre del partido Unión Revolucionaria.

         LA ACTIVIDAD POLÍTICA DE LUIS A. FLORES.-
         Fue múltiple la actividad política que cumplió Flores Medina dentro de las filas de la Unión
Revolucionaria. Se anota en la lista “urrista” en las elecciones de 1931, en la que alcanzó un encaño en el
Congreso Constituyente por Lima, como ya se dijo, lo que significó su debut en el quehacer político
partidarista. Al año siguiente es nombrado Ministro de Gobierno y Presidente del Consejo de Ministros.
Pasamos al año 33, Flores Medina está dirigiendo la cartera de Marina y Aviación.
         Políticamente hablando creció rápidamente a la luz del partido Unión Revolucionaria que lideró el
piurano Luis Miguel Sánchez Cerro, pero a la muerte de éste, Flores Medina tomó la dirección del partido
que le hizo posible presentarse, el año 36, en su calidad de candidato a la presidencia de la República,
sin éxito.
         Al ocurrir en 1945, la muerte de su paisano Hildebrando Castro Pozo, Senador de la República
por el Departamento de Piura, Flores Medina en calidad de accesitario ocupó la vacante que continuó
hasta julio de 1947, en que se cerró el Poder Legislativo por el golpe militar de Manuel A. Odría. Los otros
dos senadores por Piura fueron Jaime Andrés Benites Temoche y Leoncio Elías Arboleda.
         Flores Medina alcanzó proyección internacional, pues tuvo notoriedad en el ámbito de Relaciones
Exteriores, toda vez que su fama de abogado le dio acceso a esta actividad que lo llevan a ocupar a
nombre del Perú las embajadas de Roma, Paraguay y Nicaragua, desempeñándolas con eficiencia y
profesionalismo.
         Exhibió una actividad fecunda en los predios de la política nacional, llevado por la ilusión de
mejorar la vida integral del Perú. Fue soñador como muchos intelectuales de su época a quienes se
recuerda y reconoce su cuota cívica y patriótica que nos han otorgado con su franco deseo de lograr una
patria grande entre las grandes.

        DISCURSO HISTÓRICO.-
         Con motivo de los funerales de Luis M. Sánchez Cerro, su paisano y mentor, Luis Alberto Flores
Medina, Ministro de Marina y Aviación, a nombre de la Unión Revolucionaria, pronunció el siguiente
discurso histórico:
         “Señores. Hablo en nombre de las huestes sanchecerristas. La muerte, espejismo e ilusión, esta
tarde en que una inmensa muchedumbre ante la tumba del héroe caído, en amargura y en dolor, vierte la
última lágrima que la vida le dejó.
         Ha caído el Jefe, pero deja a su Partido precisa herencia: honradez proverbial; 180 soles
constituyen al morir todo su patrimonio. Ejemplo que enternece. ¡En esta tierra de tantas y tantas
imperfecciones! Patriota indiscutible desde sus años de mocedad. Once heridas gloriosas con sus
impulsos de dignidad, de hombría de bien, de amor entrañable al país.
         En el Cuzco y Arequipa, en las puertas mismas del Palacio de Pizarro, que fuera la mansión de
sus anhelos generosos, desvelos y trabajos, la metralla y el plomo homicida lo respetaron. Siempre
venció el coraje, la audacia temeraria, el impulso desbordante e incontenible que hace las cosas
inexplicables, que hace los prodigios y los milagros.
         Hombre bueno y sencillo, con ingenuidades a veces de niño, con un don extraordinario de
simpatía colectiva, dominio y persuasión, pocos hombres públicos en la Historia de nuestra República
llegaron más hondo en el alma de la multitud. A ningún Jefe de Gobierno le ha llorado tanto el pueblo.
Aventaja a Piérola en popularidad y rivaliza en valor con Salaverry. Como hombre de gobierno está al
lado de Ramón Castilla.
         Sánchez Cerro es seguramente el último de nuestros caudillos. En las oraciones de todas las
mañanas las humildes madres del pueblo recuerdan su nombre y le bendicen. Son ellas la que mejor le
conocieron”. Así consta en la edición del diario La Industria de 9 de mayo de 1933.

         CENTENARIO DE GRAU.-
         Con motivo de celebrarse el centenario natal del PIURANO DEL MILENIO, don Miguel Grau, la
Jefatura Suprema del Partido Unión Revolucionaria a cargo de Flores Medina, mediante documento de
fecha 5 de julio de 1934, expresó a la colectividad nacional su ardiente patriotismo y solicitó a las huestes
populares de su Partido la organización de actuaciones patrióticas en cálido homenaje a los cien años del
nacimiento del valiente marino piurano: el Héroe de Angamos.
         El documento en mención dice así: “De conformidad con los principios sustantivos del Partido,
esencialmente nacionalistas se debe conmemorar las fechas gloriosas de nuestro pasado y exaltar la
figura de nuestros héroes; y cumpliendo el 27 de Julio de este año, el primer centenario natal del Héroe
de Angamos, Contralmirante Miguel Grau; el Jefe del Partido doctor Luis A. Flores y el Comité Ejecutivo
Nacional, ha dispuesto que la Unión Revolucionaria celebre solemnemente en toda la República tan
magna fecha; para lo cual deberán las Secretarías Departamentales y Provinciales, organizar actuaciones
conmemorativas y patrióticas el 27 de Julio; así como también efectuar desfiles las fuerzas militarizadas
del Partido en sus respectivas jurisdicciones”.
         La singular decisión fue cumplida en todo el país en muestra de acendrado patriotismo y de
admiración al Director del Huáscar.

          LA UNIÓN REVOLUCIONARIA.-
          La Unión Revolucionaria en 1936, seguía trabajando y promoviendo su accionar partidarista en
todo el Perú. Con este motivo se producen las declaraciones políticas del Jefe del Partido Unión
Revolucionaria. Estas se escuchan en el Cementerio de Lima, junto a la tumba del General Sánchez
Cerro, el 30 de abril, el Dr. Luis A. Flores, Jefe de la Unión Revolucionaria, pronunció el siguiente
discurso:
          “Señores: Silencioso pudiera ser este homenaje, que todos los años en este mismo día rinden a
su Jefe, tempranamente sacrificado, las inmensas mayorías que militan en las filas de la Unión
Revolucionaria. Plegarias que elevan a lo Alto millares de voces humildes, pudieran ser la única ofrenda
de este día consagrado al recuerdo del patriota mártir, que hace tres años, un día como hoy, se marchó
dejando truncada una esperanza; mas requerimientos impostergables del momento, nos obligan a decir
breves palabras.
          Otra vez debemos consignar nuestra vibrante protesta ante el crimen consumado y por que a
pesar del tiempo transcurrido, continúa todavía el odio implacable que se sigue cebando sobre el nombre
de la víctima. Hoy que la ciudadanía se apresta para emitir en el sufragio su juicio vindicatorio sobre un
régimen tan calumniado por la pasión desembozada, hoy, más que nunca, debemos hablar en nombre del
derecho que tienen hombres y partidos para apelar al pueblo en demanda de una justificación histórica.
          Hoy nos sentimos más cerca de Sánchez Cerro y más limpios; libres de los compromisos que
dificultaron nuestra marcha e hicieron lenta nuestra ascensión hacia el plano superior en que se
encuentran nuevas normas de convivencia social, que son las únicas compatibles con las soluciones que
reclaman urgentes y complejos problemas.
          No dicen la verdad cuando hablan de derechas unificadas. La derecha reformadora que detiene
los excesos de los poderosos, señalando al capital el rol social que le corresponde, y pone atajo a las
violencias del que trabaja, estableciendo el permanente equilibrio de la vida nacional, tiene en nosotros
sus legítimos personeros. Lejos de la utopía marxista y de la derecha tradicional auspiciamos la
concurrencia entre los factores que crean la riqueza. Mal nos han interpretado quienes nos han creído
defensores incondicionales de los intereses económicos de una clase, cuando en verdad aspiramos a ser
los jueces inflexibles de una justicia mayor.
          Ojalá que no padezcan error quienes se proclaman a si mismo los directores intelectuales del
país, pero la Historia nos está diciendo que fuera del pueblo no hay fórmula salvadora, sin maniobras
transitorias y efímeras. Ahora bien, el pueblo se agrupa en dos sectores bien definidos. Sólo el nuestro
posee esa fórmula salvadora. El otro está envenenado por la maldad de unos pocos. Tenemos que
desintoxicarlo e incorporarlo a la evolución justa y fecunda, resuelta y disciplinada de la Nación.
          Pueden idearse todos los pactos y combinaciones posibles; pero en la contienda que se aproxima
no se puede encontrar solución al margen de la totalidad del electorado porque estructurar un gobierno
sin contenido popular es edificar para un día, y mucho tememos que los tiempos que vienen no sean de
calma sino de tempestad.
          Ni siquiera cabe hablar de masas nuestras al margen de la beligerancia política porque nuevos
grupos con el nombre de partidos se han organizado de dos años a esta parte y solo han logrado reclutar
un millar de adeptos, contándose entre ellos a disidentes de partidos ya formados.
          La Unión Revolucionaria va a la lucha confiada en su propia fuerza y sólo exige amplias
garantías; garantías para todos los partidos, por que sólo el resultado de sufragio libre será prenda segura
de paz. Pedimos garantías para todos porque ya es tiempo de concluir con la leyenda infame que nos
supone asesinos y masacradores. Es necesario que se sepa que respetamos el derecho de todos, pero
exigimos que el nuestro sea respetado también. Sólo los tímidos transigen ante bravatas del primer
litigante que desconoce un título saneado, y la transacción en este caso es miedo.
          Señores: El día de hoy es día de recuerdo, pero es también un día de reafirmación. Abatido el
gran soldado del nacionalismo, sus huestes victoriosas han vencido los embates de la vida política
nacional siempre ajena a la solución de los problemas sociales que reclaman las grandes mayorías
          Hacen labor disociadora quienes se obstinan en obstruir el paso de las fuerzas que nacieron en
Arequipa con la revolución libertadora, y de ser cierto que los grandes movimientos populares siguen su
trayectoria sin importarles nada las barreras arbitrarias, el nuestro, que es anhelo hondo de mejora y de
reforma, -avasalladora y viril- alcanzará su meta gloriosamente.
          Sánchez Cerro: Seguiremos tenazmente en la lucha por ti, por rehabilitar tu crédito y tu honor,
que también mancillaron algunos que se decían tus amigos”.
          Continuó el accionar político de la UR en las elecciones generales de 1936. Fueron sus
candidatos en Piura para senador, don Augusto Garcés; para diputados: Alejandro Zapata, J. C. Guedes y
el Comandante Víctor Abad.

          ÍDOLO DEL PUEBLO SANCHECERRISTA.-
          Flores Medina, excelente político por su contracción ideológica de servicio al Perú y lealtad al
credo de Sánchez Cerro, fue calificado en justa apreciación por el pueblo con el nombre de “Ídolo del
pueblo Sanchecerrista”. Así lo confirma el piurano diario La Industria del sábado 22 de agosto de 1936,
que comenta lo siguiente:
          “Jefe Supremo de la Unión Revolucionaria y candidato popular del pueblo peruano honrado y
trabajador, para el período 1936-1941. HACIA LA LIBERTAD. Sólo dos hombres han cambiado la verdad
en su país sin vacilaciones. El esclarecido General Sánchez Cerro en el manifiesto de Arequipa, y el
seguro sucesor y digno continuador de la reconstrucción nacional, Dr. Luis A. Flores, hombre sin
dobleces, sin manchas en su pasado y sin miedo al peligro que a diario lo amenaza, ha sabido honrar la
memoria del valeroso jefe del Partido Unión Revolucionaria, sellando con su verbo la página más brillante
que se ha escrito en el Congreso Constituyente, en la gestión de un memorable lunes.
          Y es que el Dr. Luis A. Flores no es un político de antaño que lleva en si el germen de la
hipocresía o el engaño. ¡No, el Dr. Flores es un hombre todo corazón, todo sincero, dice lo que siente y
procede con rectitud!
          En sesión del Congreso Constituyente se receló tal cual es, atacó a sus enemigos en sus propias
posiciones haciendo enmudecer a unos y haciendo arrancar aplausos a otros. La barra maniada para
silbarlo, olvidó su consigna y aplaudió frenéticamente por que lo encontró muy grande, muy digno de
medirse contra todos.
          El Dr. Flores, el Mariscal como cariñosamente le llaman sus amigos personales, es hoy el ídolo
del pueblo Sanchecerrista, que ve en él, el reflejo del jefe desaparecido trágicamente.
         La honradez de este nuevo caudillo lo hace ocupar lugar preferente entre los hombres que
pasaron por innumerables gabinetes, que se han sucedido hasta la fecha, y es por esto también que los
pueblos lo aclaman hoy como el digno continuador de la reconstrucción nacional.
         Para juzgar al doctor Flores, hay que investigar su pasado, pasado limpio y sin manchas de que
avergonzarse. Es lo único que se encuentra en la vida de este joven caudillo que ya arrastra multitudes y
causa pesadilla a sus enemigos.
         “Yo me quedo con los muertos por que los muertos no dan nada, me hacen favores”, fueron las
palabras con que apostrofó a quienes abandonando las filas del partido del cual nacieron las investiduras
políticas, lo dejaron solo, completamente solo, por temor a perder sus posesiones.
         Pero el Dr. Flores no está solo. Lo rodea, lo aclama y lo llevará al poder un numeroso pueblo, el
pueblo peruano. El pueblo honrado y trabajador que tampoco nada pide y que también se queda con los
muertos que nada dan”. “Sublime verdad, sin vacilaciones”.

         HAY QUE PERENNIZAR SU MEMORIA.-
         Flores Medina, después de cumplir con los deberes cívicos que le impuso la vida terrena, falleció
el 29 de mayo de 1969, en cuyo acto doloroso fue reconocido por las instituciones en todo lo que hizo por
el desarrollo material y espiritual de nuestro adolorido Perú.
         Los hombres y los pueblos han producido los mejores testimonios que dan legítimo perfil histórico
y social al país. Por eso formulamos nuestra invocación en base a las referencias expuestas, en el marco
de las fuentes históricas consultadas, para que nuestras autoridades ahora iniciado el siglo XXI, se sirvan
 recordar por siempre a Luis Alberto Flores Medina talentoso hombre de leyes y político de quilates,
natural de la Provincia de Ayabaca, que tuvo resonancia nacional al ser candidato a la Primera
Magistratura del Perú, después de haber cumplido una brillante foja de servicios a favor de la Nación.
         Pero también es grato formular a nuestra gran comunidad que ya es tiempo que las autoridades
del Departamento de Piura perennicen el nombre de Luis A. Flores, dándole su nombre a una obra
pública por que sólo de esta manera se estará cumpliendo con perennizar la memoria de quienes
apostaron por el desarrollo material y espiritual de nuestro querido Perú, con transparente obra cívica y
patriótica.

                            GÁLVEZ SAAVEDRA: INTELECTUAL AYABAQUINO
         Su mérito radica en haberse convertido en un distinguido intelectual ayabaquino a base de
esfuerzo personalísimo, con permanente e inagotable aprendizaje. Siguiendo el positivo desarrollo de las
costumbres de la época se forjó en la ciudad de Lima una excelente hoja de vida que se nutrió con su
calidad de abnegado autodidacta.
         Gálvez Saavedra tuvo una muy destacada labor cultural agrupando a la intelectualidad del país y
de América Latina en la prestigiosa revista FOLKLORE con calificadas secciones de: poesía, historia,
sociología y folklore que en la ciudad de Lima dirigió con singular brillo y llegó a las más importantes
ciudades del Perú y del exterior. Se destacó en la búsqueda de los elementos constitutivos de la cultura
viva en las tres regiones del país.
         Sabido es en nuestro medio, que el 5 de febrero de 1963, Gálvez Saavedra, poseedor de
conocimientos en la ciencia arqueológica, conjuntamente con Ramiro Matos Mendieta, presentaron el
informe que el Estado les encomendó respecto a la evaluación técnica sobre objetos procedentes de la
Cultura Vicús, que fueron hallados dentro del territorio de Chulucanas y el distrito de Frías. En base a este
informe el Patronato Nacional de Arqueología da a la luz pública el descubrimiento de una gran cultura en
el Departamento de Piura.
         Se tiene expresado dentro de su amplia vida intelectual, que don Florentino fue “destacado
escritor, poeta y periodista. Director fundador de la revista Folklore, Tribuna del Pensamiento Peruano.
Autor de excelentes poemarios que han circulado en el país y el exterior.
         Por su fértil obra en vida, recibió el reconocimiento de las Municipalidades de Ayabaca y Piura en
públicas ceremonias. Lo declararon hijo predilecto y le extendieron mención honrosa. Así mismo
recordamos que el año 1963, por última vez Florentino Gálvez estuvo en Piura. Llegó para despedirse en
su calidad de miembro de la Comisión designada por el Patronato Nacional de Arqueología presidida por
el Dr. Ramiro Matos Mendieta, a fin de estudiar las zonas arqueológicas del departamento de Piura.

         SUS PRIMEROS AÑOS.-
         Don Florentino nació en Ayabaca el 14 de marzo de 1903. Fueron sus progenitores Bernardo
Gálvez Torres y Esther Saavedra Guerrero. Murió en Lima el 17 de noviembre de 1964, después de haber
cumplido 61 años de edad. La educación primaria la cursó en su tierra natal, Centro Escolar Nº 31.
         Uno de los biógrafos de Florentino Gálvez Saavedra, más conocido con el seudónimo “Florencio
de la Sierra”, ha expuesto que fue “destacado escritor, poeta y periodista. Director fundador de la Revista
Folklore, Tribuna del Pensamiento Peruano. Autor de los poemarios “Canto a mi tierra Ayabaca”, “Capullo
de Rocío”, “Canto a Piura”, “Aúllan los perros”, “La danza de las serpientes”, entre otros” (1).
         También, tiene acuñada esta cláusula: “Sin ningún otro horizonte, principió a trabajar de aprendiz
de talabartero, y después de algunos años fue a trabajar como obrero a la zona petrolera; pero a causa
de la agitación obrero-estudiantil se vio precisado a retornar a su suelo natal, en donde se desempeñó
como carpintero. Vio, sin embargo, que no iba a lograr ningún progreso, por lo cual sufriendo mil
penalidades y sin disponer de recursos económicos viajó a Lima. En la capital se empleó de vendedor de
revistas y periódicos lo que despertó en él una sed grande por leer y conocer más. Se matriculó entonces
en un Colegio Nocturno para cursar la Secundaria y tras muchos esfuerzos culminó” (2).
         Gálvez Saavedra es alto exponente del inquieto provinciano que las locas ilusiones lo sacan de
su pueblo para conocer la capital, donde con esfuerzo inigualado logra triunfar y dejar sólida obra para
que la juzgue el veredicto de la posterioridad.
         NOTAS.-
(1)Edmundo Cornejo Ubillús; Calendario Cívico de Piura, Pág. 57.
(2)Reynaldo Moya Espinosa; Diccionario Bibliográfico Regional Siglo XX, Pág. 108.

         SEUDÓNIMO.-
         Según el Diccionario entendemos por seudónimo “nombre empleado en lugar del auténtico,
especialmente por literatos, periodistas, actores y demás gente de contacto frecuente con el público; a fin
de singularizarse, evitar apellidos comunes o poco eufónicos o como propaganda por lo llamativo o
atrayente. Los investigadores señalan que no eran usuales antes de la invención de la imprenta” (1).
         Conforme a nuestro ordenamiento jurídico “toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre. Este incluye los apellidos” y “el seudónimo cuando adquiere la importancia del nombre, goza de
la misma protección jurídica dispensada a éste” (2), artículos 19 y 32.
         Nuestro personaje se llamó Florentino Gálvez Saavedra, pero en el mundo de las letras se
identificó con el seudónimo Florencio de la Sierra, muy conocido en el departamento de Piura por su fina
producción en el renglón de las bellas letras.
         A propósito de seudónimo, La Industria, diario piurano, en su edición del 23 de noviembre de
1966, decía, bajo el titular “Premio póstumo”, le fue concedido al poeta piurano Florentino Gálvez
Saavedra, quien en vida firmaba su producción literaria con el seudónimo que se hizo tan popular:
Florencio de la Sierra”.
         NOTA.-
(1)Guillermo Cabanellas; Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, Tomo IV. Pág. 152.
(2)Código Civil Peruano vigente.

          FOLKLORE.-
          Fue la disciplina que más nutrió su espíritu y es en la que más se sumergió para conocer nuevos
ámbitos de estudio en el área de las Ciencias Sociales. Su mejor herramienta para promover el tema
folklórico fue la “Revista Folklore” que fundó en 1942, prolongando su existencia hasta 1953. Este impreso
contó con una óptima plana de colaboradores que le dieron notoriedad a la publicación en el renglón
académico nacional e internacional.
          En 1946, en las ondas de Radio Nacional, estableció la Hora Vernacular que tuvo por objetivo
difundir nuestra riqueza cultural muy diversificada en las tres regiones del Perú. De lo que no cabe duda
es que Gálvez Saavedra, durante la mitad del siglo XX, es uno de los escasos cultores piuranos de la
narrativa folklórica en la que se desempeñó con fama que rebasó las fronteras del país.
          Con marcado conocimiento de causa, el ayabaquino Gálvez entendió y difundió la trascendencia
social del folklore a través de un exitoso proyecto. Para buscar un derrotero académico con visión
peruanista organizó el Primer Congreso de Folklore Internacional, al que asistieron delegaciones de
México, Bolivia, Chile, Ecuador, entre otras. Con esta actividad cultural se dio prestigio al Perú en materia
folklórica.
          Trabajó siempre con denuedo al lado de sus coterráneos Manuel Vegas Castillo e Hildebrando
Castro Pozo, indiscutidos cultores del folklore nacional, a quienes conoce en Lima y estrecha lazos de
cercana amistad en homenaje a la tierra natal: Ayabaca. A base de estudio permanente e investigación
constante se convirtió en excelente difusor del folklore particularmente ayabaquino, su venerado terruño.
Vivió siempre identificado con esta actividad y dedicó esfuerzos para presentar su mejor obra.
          A través de la investigación sobre el folklore nacional iniciada por un grupo de peruanos, entre
ellos Gálvez Saavedra y Vegas Castillo, la cuarta década del fenecido siglo se inició un proyecto nacional
orientado a revalorar nuestra identidad cultural que permitió demostrar al mundo la diversificación cultural
peruana. Luego, don Florentino es pionero de los estudios folklóricos en el Perú.
          Los exámenes realizados por Florentino Gálvez en materia de folklore ahora son inagotables
fuentes de consulta para los estudiosos que siguen las huellas de este distinguido folklorista peruano en
claro afán de conocer mejor esta disciplina del espíritu.

         PERIODISTA.-
         La lectura le dio una formación humanística extraordinaria, la misma que lo declara apto para
incursionar en el género periodístico. Incrementa su bagaje al incorporarse a trabajar en la Revista
Económica y Financiera, que lo llevan a salir al exterior y tener un nutrido concepto de la actividad cultural
fuera del país. Empieza por difundir sus pensamientos y sus versos a través de las páginas periodísticas.
         Como buen periodista ha realizado frondosa actividad en el diario piurano El Tiempo donde se
inicia en calidad de corresponsal, a partir de 1936, publicando algunos de sus poemas y columnas de
interés cultural. Por varios años fue colaborador de los limeños diarios El Comercio y La Crónica.
         Su obra, que se hace necesario y perentorio reunir para darle forma de libro, ha quedado
esparcida en periódicos del Departamento de Piura, la capital de la República y en las revistas de su
dirección, entre ellas Folklore y Aypate.

         POETA.-
         Aquilatado hombre de verso fue don Florentino. La crítica especializada, en la palabra de Miguel
Antonio Varillas, tiene expuesto: “Florencio de la Sierra, es un poeta que tiene un vocabulario con sabor a
naturaleza permanente. Nos habla de estrellas que titilan alegrías; de vientos que madrugan a deshojar el
árbol gigantesco del cielo; la sombra del follaje del medio día; de los rayos de sol que se visten de duelo;
de las entrañas mulatas de la tierra que están huérfanas de amor. Es decir, que no sólo canta a la
naturaleza, principalmente serrana –como él- sino que humaniza a esta naturaleza y la hace sufrir, gozar,
rebelarse, entristecerse y enmudecer como él, también” (1).
         Creador del poema “Imagen de Piura“, ganador, en noviembre de 1966, del Concurso promovido
por el Comité Departamental de Fomento a la Cultura. Lo compuso cuando ya se encontraba postrado por
su penosa enfermedad e hizo las últimas correcciones en su lecho de muerte.
         Antes de su sensible fallecimiento entregó el poema a su entrañable amigo el periodista JEMU
para que lo presentara al concurso que sobre canto y homenaje a Piura convocó la Municipalidad de
Piura. Pero como el Concurso no se hizo fue guardado por el encargado quien en gesto muy noble, a
nombre de los deudos del poeta, lo presentó al certamen convocado por el indicado Comité
Departamental, con el seudónimo que le consignó su autor: Facundo Fiestas.
         “Imagen de Piura” es un extenso canto a la historia que cronológicamente comprenden tres
épocas de nuestros pueblos. Está contenido en 17 páginas. Su contenido es elegante y mereció ser el
ganador por que efectivamente a través de su detenida lectura hallamos la imagen que impregna la
personalidad histórica de nuestra región. Leerlo es una obligación de todo piurano para aprender a través
del verso a querer a esta tierra generosa con poético espíritu.
         NOTA.-
(1)Miguel Antonio Varillas Velásquez; Ensayo: Florentino de la Sierra; Revista Época Nº 73.

         SUS OBRAS.-
         Extensa y agradable fue su producción en diversos géneros literarios. Cultivó el verso que lo
ubica en el ramo de la poesía con bellas composiciones. La narrativa con original prosa fue otro jardín
perfumado con el aroma del inigualado estilo que lo caracterizó e hizo famoso.
         Destacó en el renglón arqueológico y junto a Ramiro Matos Mendieta, el 5 de febrero de 1963,
fueron nombrados por el “Patronato Nacional de Arqueología para investigar sobre el contrabando de
especies arqueológicas de la cultura Vicús, en el distrito serrano de Frías” (1).
         Fue autor de las siguientes obras: “Aúllan los perros”, su obra primigenia que le abre ancho
camino para desfilar exhibiendo su bagaje cultural aprehendido en su terruño, en pleno ande piurano; se
trata de un libro de poemas de 93 páginas aparecido el año 1953. También es autor del exquisito
poemario “La Danza de las Serpientes”, sigue “Canto a mi Tierra Ayavaca” y “Capullos de Rocío”, “Shula”,
“Socchabamba”.
         En su vida productiva se alinea además con otras obras: Ráfagas de Otoño, Lampazo, Amanecer
Silvestre, las tres con fondo y forma relacionadas con la naturaleza, la agricultura, la tierra andina donde
nació y empapó con optimismo los sueños de un mañana mejor que lo consiguió con sacrificio.
         La revista “Folklore” que fundó el año 1942, y dirigió hasta su fallecimiento es una clara muestra
de su enraizado talento para rescatar el saber del pueblo andino a través de numerosas y a veces
olvidadas manifestaciones culturales que sirven para reconstruir el alma colectiva y la personalidad social
y humana de nuestros pueblos.
         Su feraz producción literaria fue la mejor carta de presentación para ser incorporado en la
Asociación Nacional de Escritores y Artistas y por añadidura a las instituciones similares de Bolivia, Chile,
Estados Unidos de Norte América y México.
          “Piura: Región y Sociedad, Derrotero bibliográfico para el desarrollo”, tiene varios asientos sobre
la obra de don Florentino. El Nº 658, Art. Homenaje al Departamento de Piura, el Folklore. Tribunal del
Pensamiento Piurano. Lima, Vol. 3 (27,28): Feb. 1952. Págs. 774-855. Fundada en 1942 y dirigida por el
autor Florentino Gálvez Saavedra –cuyo seudónimo oculta Florencio de la Sierra-, un número
monográfico de esta conocida revista estuvo dedicada a su tierra natal Piura” (1).
          Viene el Nº 2112, describe el Homenaje Póstumo a Castro Pozo que hizo Gálvez Saavedra a su
paisano, en el Vol. 22 (16): Abr. 1946. Págs. 395-460, que comenta: “Número monográfico de la revista
dedicado a Hildebrando Castro Pozo que reúne el sentido homenaje de conocidas figuras de la política y
el arte piurano y nacional: entre ellos, J. Wagner, E. Roca, M. Vegas Castillo, G. de Arteaga. J. M. Merino
Vigil, D. Mayer de Zulem, A. Vega, Nicanor de la Fuente, Florencio de la Sierra, P. Uceda, J. Varallanos,
J. Delgado, A. Manco” (2).
          NOTAS.-
(1)Bruno Revesz y otros; Piura: Región y Sociedad, Pág. 260.
(2)Bruno Revesz y otros; Obra citada, Pág. 2112.

          PREMIO PÓSTUMO.-
          Hay testimonio que el Comité Departamental de Fomento a la Cultura en noviembre de 1966, por
decisión unánime del Jurado Calificador, le otorgó el premio de S/.10,000.00, correspondientes al
Concurso “Juan María Merino Vigil”, por su poema titulado “Imagen de Piura”.
          Tal premio obtenido por iniciativa parlamentaria para incrementar los fondos de estímulo a la
producción literaria del Departamento fue gestionado y donado al señalado Comité por el Dr. Carlos
Cedano Villalta, diputado por Piura, en su Cámara.
          Por unanimidad el Jurado Calificador decidió conceder el premio al poema “Imagen de Piura”,
cuyo autor resultó ser Florentino Gálvez. Sustentó su decisión por “su alta calidad estética, pues a través
de todo el poema se advierte que resplandecen elementos estéticos de piuranísimo sabor, inspirados en
un acendrado amor a nuestro terruño”.
          De esta manera el Comité Departamental de Fomento a la Cultura, a nombre del intelecto
regional, recompensó y homenajeó la vida y obra de Gálvez Saavedra, fallecido el 17 de noviembre de
1964, atacado por el cáncer en el Instituto de Neoplásicas, de Lima.
          Las cosas raras de la vida se dan en este premio póstumo, pues tanto el gestor del premio, Dr.
Carlos B. Cedano Villalta, como el poeta que lleva el nombre del Concurso, Sr. Merino Vigil y el ganador
Sr. Florentino Gálvez fueron nativos de la provincia de Ayabaca.
          Bueno es reseñar que el Jurado encargado de discernir tan alta distinción literaria estuvo formado
por el Dr. Alfonso Vásquez Arrieta, que lo presidió, jurisconsulto, poeta, político y escritor de obras
literarias; por la Profesora Estela Echeandía Altuna, poetisa, educadora de prestigio, respetada y
admirada por su obra poética y educativa.
          Fue entregado el premio a la esposa e hija del poeta Gálvez Saavedra, en ceremonia pública que
se llevó a cabo en el local de la Municipalidad Provincial de Piura. Pocas veces en nuestro medio ha
ocurrido este simpático acto que un hombre después de fallecido interviene en un concurso y alcanza el
premio.

          CENTENARIO NATAL.-
          Nació don Florentino en Ayabaca el 14 de marzo de 1903. En igual día y mes del año 2003, los
ayabaquinos residentes en Piura evocaron tan grato acaecimiento a través de su Asociación que realizó
una impresionante actuación en el Salón de Actos Grau del Concejo Provincial de Piura.
          José H. Estrada Morales, acreditado piuranista, fue el encargado de efectuar el homenaje,
empezando su peroración así: “Debo expresar, primero, mi gratitud a los organizadores de este acto de
homenaje a Florencio de la Sierra con ocasión de celebrarse hoy el Centenario de su Nacimiento.
Segundo por que la ceremonia en sí es una demostración de reconocimiento al ilustre poeta-escritor-
folclorista y amante de su tierra. Y tercero: porque hablar de Florencio es exaltar en el más alto nivel del
espíritu el destino privilegiado del hombre que se propone alentar el desarrollo y progreso de su pueblo
desde los cimientos de la educación, el arte y la cultura.
          Vivía orgulloso de su raíz andina: de los siglos que enmarcan a Ayabaca, de lo que fue en la
historia y en el folclore, las nobles cualidades de sus hijos donde sobresalen un ilustre marino, heroicos
miembros de las fuerza armadas, ilustres poetas y escritores, hombres que desempeñando o no cargos
oficiales se han perpetuado en la memoria de la colectividad gracias a su talento y conducta que los
enorgullece” (1).
          A su turno un estudioso piurano, acota: “La literatura regional tiene la obligación de poner en el
lugar que le corresponde a nuestro poeta ayavaquino, en la literatura nacional, editando sus obras y
difundiéndolas; en ellas encontraremos una esforzada y ejemplar bibliografía para que la juventud tenga
un ejemplo actual, cuando escasea el trabajo, aumentan los desengaños y se producen cobardes e
improcedentes suicidios” (2).
         Bajo el pensamiento del mismo piuranista, repetimos “que la vida intelectual de Gálvez Saavedra
se vistió pomposamente con galardones otorgados en el exterior que alimentaron su espíritu, pues fue
“miembro correspondiente de la Sociedad de Arqueología de Bolivia, miembro de honor de la Sociedad de
Escritores y Artistas de Cochabamba (Bolivia), miembro de honor de la Sociedad Peruana de Nueva York
y miembro corresponsal de la Sociedad Folklórica de México” (3).
         En Ayabaca y en Lima también los ayabaquinos rindieron homenaje al ilustre intelectual
ayabaquino, Florentino Gálvez, alta expresión andina del siglo XX, y máximo exponente de la cultura viva
nacional.
         NOTAS.-
(1)José Estrada Morales; Discurso: Centenario de Florencio de la Sierra, Revista Época Nº 345, Pág. 18.
(2)José O. Albán Ramos; Art. Florentino Gálvez; Revista Época Nº 344, Pág. 26
(3)José O. Albán Ramos; Recuento Histórico Cultural del Departamento de Piura, Pág. 454.

                                 OTONIEL ALCEDO: SU CARRERA SALESIANA
          Destacado alumno salesiano fue Otoniel Alcedo Culquicondor. Se mostró perennemente fiel al espíritu de
Don Bosco. Talentoso educador que alcanzó las Palmas Magisteriales en el grado de Comendador. Por sus
ostensibles cualidades de buen orador sagrado tuvo éxito en la prédica cristiana y salesiana. En el púlpito y en el
aula, hizo de la oratoria una ejemplar lección religiosa y educativa, lo que constituye una expresiva muestra que fue
singular y calificado seguidor del creador de la Congregación Salesiana, San Juan Bosco.
          Tiene el mérito de ser fundador, profesor y directivo de la primera Escuela Normal que funcionó en Piura
bajo la dirección de la Congregación Salesiana. En Ayacucho se anota dentro de los fundadores de la Universidad
Católica. Fue además organizador de Centros Superiores de estudios y predicó con el ejemplo la pedagogía del amor
que difundió el Santo de Turín.

           SU CARRERA SALESIANA.-
           Alcedo fue aprovechado seguidor de la doctrina de Juan Bosco. La tierra andina que el 3 de Julio de 1913,
lo vio nacer es Sícchez, Distrito de la Provincia de Ayabaca. De su serrana tierra llegó a Piura en plena etapa infantil
y siguió instrucción primaria en la Escuela Salesiana. Se sabe que “a muy temprana edad ingresó a la Congregación
de Don Bosco, en la que, debido a sus relevantes méritos, tanto por su celo sacerdotal cuanto por su dedicación a la
educación de la juventud, escaló un alto sitial” (1).
           Otoniel Alcedo en la Escuela Salesiana en su condición de alumno, el año 1925, registra una foja positiva
pues fue un destacado alumno, para muestra basta insertar el siguiente dato: “Ayer rindieron examen los alumnos de
la cuarta clase elemental con el siguiente resultado: Presentes 30, Aprobados 30. Tuvieron el calificativo de
sobresaliente los alumnos: Miseno Otoya, Juan Chero, Miguel Rodríguez, Jorge E. Vegas, Pablo Seminario Sinclair,
Germán Delgado, Lupo O. Adrianzén, Baltasar Arámbulo y Pedro M. Murguía. Tuvieron calificativos muy buenos los
alumnos: Gabriel Carrasco, Hostilio Herrera, Andrés Bustíos, Marco Tulio Garcés, Oscar León, Hortensio Flores,
Manuel Celi, OTONIEL ALCEDO, Carlos de la Piedra y Víctor Manuel Rodríguez” (2).                En el Claustro piurano el
Religioso Salesiano que nos ocupa se descubre su vocación religiosa y se abre paso en las filas de la Congregación
Salesiana. Hizo sus estudios teológicos en Santiago de Chile, ordenándose de sacerdote el 26 de Noviembre de
1939, a los 26 años de edad.
           Trabajó en el Colegio Salesiano de Piura y en 1943 fue Director de Estudios. Calificado poeta con fina
sensibilidad en los predios de las letras. Su poesía y los textos escolares de su autoría tuvieron mucha demanda por
los Colegios Salesianos del Perú. Por eso se ha dicho: “Incursionó en la Poesía, cantando a la naturaleza con un
tono tierno y melancólico al estilo de García Lorca. Fue Director del Colegio Salesiano de Huancayo y el Callao. Es
considerado como un gran hablista, habiendo editado “Mi Lengua” y varios textos para Educación Primaria y
Secundaria” (3). Conviene agregar su obra que fue texto oficial sobre Lenguaje y Literatura “Destellos del Lenguaje,
colección S.D.B.

         ARZOBISPO DE AYACUCHO.-
         El Padre Alcedo fue gran pastor de almas. Nominado por la Santa Sede primero Obispo Auxiliar de
Chachapoyas. Preconizado el 17 de Febrero de 1953 y consagrado Arzobispo de Ayacucho el 26 de Abril de 1953,
como lo fueron los Directores de su Plantel, P. Octavio Ortiz Arrieta y P. Fortunato Chirichigno, en Chachapoyas y
Piura.
         Un dato que engalana la fructífera vida de Monseñor Otoniel Alcedo, dice así: “Su excelencia, Salesiano,
Arzobispo de Ayacucho cumple su cargo a cabalidad. El Santo Padre con el fin de proveer mejor al gobierno pastoral
de la Arquidiócesis de Ayacucho, ha nombrado al Excelentísimo Monseñor Federico Richter Prada, Coadjutor con
derecho de sucesión, Administrador Apostólico Sede Plena de la misma Arquidiócesis, con las facultades de Obispo
Residencial. Esta disposición de la Santa Sede contribuye a un mejor desenvolvimiento del trabajo del Monseñor de
Ayacucho” (4).

         COMENTARIOS A SU VIDA FRUCTÍFERA.-
         Utilizó el Padre Alcedo las tribunas del espíritu para difundir las bellas letras y la doctrina cristiana. Además
del púlpito los medios de comunicación le sirvieron para expresar con voz alta y calidad de periodista su pensamiento
educativo y religioso. Pues, reiteradamente lo ubicamos en la radio y en la prensa escrita registrando sus bien
concebidos conceptos, a manera de artículos o charlas.
          Aquí tenemos uno de sus comentarios respecto al tema de la Resurrección, dice así: La Resurrección es
una fuente de energías y esperanzas para la humanidad doliente y fatigada. Por eso las campanas, echadas a vuelo,
repican festivas acompañando el himno grandioso de la Resurrección. I se visten de nuevo los templos con el
esplendor de sus galas. Las luces brillan sobre los altares y reaparecen las flores. El órgano mudo durante las horas
de dolor del viernes hace vibrar con cánticos de alegría las naves y las vidrierías de colores. Los sacerdotes llevan
ornamentos blancos, símbolo de la planificación y de la nueva vida. El día de la Resurrección no conocerá los
arreboles del ocaso. Piura Semana Santa de 1942” (5).
          Fue hábil Director de Estudios en Piura. Con motivo de la inauguración del año escolar se llevó a cabo la
ceremonia inaugural respectiva en el patio de honor del Colegio Salesiano de Piura el 1° de Abril de 1943, a horas 8
de la mañana. El programa se inició con la solemne misa tradicional con alocución religiosa. La misa y la alocución
estuvieron a cargo del M. R. P. José Sáfarik, Director del Colegio.
          Terminado el acto religioso y antes de iniciarse las labores escolares, el alumnado cantó el himno nacional y
a continuación el Consejero Escolar M. R. P. Otoniel Alcedo, dirigió al alumnado el siguiente saludo de bienvenida:
Queridos jóvenes y queridos niños: ¡Qué rápido se fueron las vacaciones! Pero que habéis gozado de la brisa
salobre del mar, de la sedente altura de las montañas. Habéis corridos gozosos en generoso corcel o en rápido
automóvil las llanuras dilatadas, os confundisteis con el peonaje de la chacra en las alegres horas de la siega
recogiendo en gavilla, doradas las esperanzas placenteras de vuestros padres. Al correr por entre los trajes, habéis
contemplado la vasta extensión de las sementeras y habéis visto la fatigosa faena a pleno sol y sin desayuno.
          Habéis visto la mirada angustiada del pobre labriego cuando la abundancia de la lluvia ha querido destruir el
fruto. En medio de la gloria del verano habéis visto luchar. Hoy llegáis también vosotros a luchar, bajo el sol ardiente
del afecto o bajo la lluvia de la indiferencia. Se acabó el descanso y volvió la hora de reintegrarse a la labor. Por
tanto: Debéis sentiros más hombres que ayer, más experimentados que ayer. Debe alertarnos más que nunca la
satisfacción del triunfo.
          El joven que sabe luchar y sabe perseverar sabe vencer. Contamos con niños que tienen temple de hoja
toledana. Contamos con jóvenes poseedores de fuerzas atléticas. Contamos con hijos dignos de esta tierra tan
valientes y tan gloriosos. Mis buenos amigos: Dichosos de vosotros que llegáis al Hogar Salesiano. Don Bosco desde
el cielo os sonríe y María Auxiliadora os bendice. Y todos vosotros Profesores os dan el cariñoso saludo de
bienvenida y desde hoy levantan ya su mano para derramar por doquiera la buena semilla del saber y de la belleza y
de la moral” (6).
          Otoniel Alcedo era exquisito poeta cristiano, le cantaba con admirable elegancia a Dios y a la Patria a través
de su fino verso. De su verbo brotaba poesía amorosa y de su consejo emanaba la inyección sagrada para que los
alumnos sean fieles al cumplimiento del deber. A través de su docta palabra Monseñor Alcedo con sus nobles
sentimientos de educación y religión llegaba con facilidad al corazón de los alumnos, quienes mucho lo querían. Por
este motivo siempre intervenía con su mensaje docente de ejemplar Maestro en actuaciones públicas como la
registrada el año 1944 al inicio de las clases de los alumnos de la Escuela Normal Urbana, que funcionaba en el
Colegio Salesianos de Piura, ocurrida exactamente el lunes 10 de Abril. Dentro de su famosa peroración expresó:
          “Mis buenos jóvenes: ¡Bienvenidos seáis! Ya estáis con nosotros en la Casa de Don Bosco, por eso os
saludamos y os damos el saludo más cordial y el abrazo más estrecho. Llegáis después de la Pascua de
Resurrección y es por eso que se os ve con la sonrisa a flor de labios y se os siente el “Allelnia” jubiloso que repican
vuestros corazones.
          Debemos procurar que el Perú de mañana sea mejor que el de hoy. Pero para ello debemos saber cumplir
con nuestros deberes, todos sin excepción. Tenemos el deber moral ineludible de ser rectos, de ser honorables y de
ser sinceros. El deber de amar a nuestra Patria, con desinterés y ternura, y vosotros jóvenes normalistas, de un
modo particular, debéis sentir auténtica afición por los estudios, porque solo vosotros son los que debéis llevar de
aquí a los diferentes rincones del territorio nacional las luces de la instrucción, de la educación y de la cultura.
          Bella es vuestra juventud por los brillos que os infundes, por los altos ideales y generosos entusiasmos que
subliman nuestra alma por la gallardía que brinda a vuestros músculos; por el corazón que nos late fuertemente en el
pecho, por aquel misterio y delicado sentimiento que es de un encanto de dulce poesía, que os hace ver todo lo lleno
de hermosura, que os hace tocar la felicidad en toda la pupila que os mira con admiración, en toda voz que os
susurre palabra de aprobación. Qué os guíe la estrella de Dios.
          Y Tú Dios soberanamente/ que todo lo creaste y gobiernas/; única augusta mano/ que sabe modelar cosas
eternas” (7).
          Pero hay más “si damos una mirada al alumnado que ha tenido este Colegio, allí vemos una pléyade de
distinguidos ciudadanos, honrados trabajadores y empleados, insignes intelectuales, sacerdotes, religiosos,
autoridades, alcaldes, diputados, senadores. Entre todos ellos se destaca, con brillo singular, el Excelentísimo
Obispo Auxiliar de Chachapoyas Monseñor Otoniel Alcedo, antiguo alumno de este plantel, hoy prelado laborioso,
que une el pensamiento a la acción y la claridad de inteligencia a la energía de la voluntad” (8).
          Bueno es recordar que el Padre Salesiano Otoniel Alcedo fue autor de los libros, entre ellos, “Ensayos del
Idioma” y “Mi Lengua Natal”. Ambos textos fueron oficializados para la enseñanza del 1° y 2° de Instrucción
Secundaria y considerados la quinta década del siglo XX textos escolares de Educación Salesiana (9).
          Después de 1950 el Padre Otoniel pasó al “Directorado del plantel de Huancayo que fue breve por cuanto a
los pocos meses es preconizado Obispo” (10).
           Al celebrar el Colegio Salesiano de Piura sus Bodas de Oro, en 1956, el P. Alcedo, quien escribía bajo el
seudónimo LEINOTO, que es al revés su nombre OTONIEL, le dedicó un poema titulado MI SALUDO que en su
primera estrofa dice así: “Dulce nido salesiano/ de esperanzas, el querido/ rinconcito de mi Tierra, do se forjan el
escudo/ de la fe para el mañana/ siempre incierto, tantas almas rumorosas: ¡TE SALUDO!” (11).
          Lo expuesto nos ayuda a simplificar la extensa obra del personaje que nos ocupa para tener una clara idea
de la infatigable labor pastoral que realiza un ilustre salesiano y piurano, el P. Otoniel Alcedo quien ha cumplido una
jornada gratificante y gigante.
          NOTAS.-
(1)José Ignacio Páucar Pozo; Ensayo Monográfico de Ayabaca; Págs.211/12.
(2)Diario La Industria, edición de 23 de diciembre de 1925.
(3)Reynaldo Moya Espinoza; Diccionario Biográfico Regional Siglo XX, Págs. 20/21.
(4)Boletín Salesiano N° 73, Noviembre/Diciembre de 1977, Pág. 17.
(5)Diario La Industria, edición del 4 de Abril de 1942.
(6)Diario La Industria, edición del 2 de Abril de 1943.
(7)Diario La Industria, edición del 11 de Abril de 1944.
(8)Revista Cincuentenario de la Familia Salesiana de Piura 1906 – 1958.
(9)Diario La Industria, edición del 2 de Abril de 1949.
(10)Boletín Salesiano N° 51, Enero/Febrero de 1974, Pág. 9.
(11)Revista Cincuentenario de la Familia Salesiana de Piura 1906 – 1958.

                             JUAN LUIS VELÁZQUEZ: POETA Y PLÁSTICO
         La región Piura y el Perú celebraron, el año 2003, el Centenario del Nacimiento de Juan Luis
Velásquez Guerrero. Este preclaro intelectual con luz propia ha brillado en los predios de la poesía, la
pintura, la política, es decir, en el arte, en la ciencia y la cultura. Es un artista y un pensador de talla
internacional que con su obra multifacética ha dado honra y prestigio a la patria grande que es nuestra. A
su tierra natal, Ayabaca, le ha dado gloria.
         Es auténtico símbolo de laboriosidad que con genuina actividad superó sus propios sueños y
traspasó las metas que con entera responsabilidad se propuso. Por ende cabe afirmar que con propios
merecimientos, gracias a su voluntad de éxito, ha puesto su nombre en un sitial preferente que le permite
no sólo figurar en la eternidad de su pueblo sino de estar unido a los ayabaquinos mas distinguidos del
siglo XX. Debemos recordarlo gratamente al inicio del siglo XXI. Es un deber de la colectividad grausina
con ocasión de conmemorase el centenario de su nacimiento.
         Su nombre y su obra se han incorporado en primer plano dentro de la dilatada relación de
biografías correspondientes a los hijos ilustres de la centenaria provincia de Ayabaca, así como del Perú,
pues su producción espiritual ha sido estudiada por Luis Alberto Sánchez y registrada en su obra sobre
Literatura Peruana. Por eso él, Velázquez Guerrero, no puede dejar de estar presente en esta
oportunidad. Menos faltar aquí en este apretado comentario con mayor razón por tratarse de una figura
política y artística (poesía y pintura) que con méritos propios rebasó los linderos nacionales para llegar
hasta las esferas internacionales dando mucho que decir a la crítica especializada, cuyas huellas aún se
mantienen frescas a la espera de un estudio y valoración integral de su propuesta estética.
         Velázquez perteneció a la generación de consagrados piuranos que en Lima a partir de la
segunda década (1920) pusieron de manifiesto su avance en el crecimiento de las ciencias sociales y el
arte nacional, destacándose entre ellos Hildebrando Castro Pozo, Juan María Merino Vigil, Manuel Vegas
Castillo, Florencio Gálvez Saavedra, Felipe Cossío del Pomar, Luciano Castillo Colona, Luis Antonio
Eguiguren, Francisco Vegas Seminario, Luis F. Agurto, Luis M. Sánchez Cerro, Carlos Chávez Sánchez,
entre otros hombres nacidos en esta región.
         Ha propósito se ha registrado que “los istmos que trajo la primera guerra mundial han influenciado
en nuestra poesía desde 1920. Sin embargo, no se puede ubicar a los poetas contemporáneos,
definitivamente en ninguno de ellos. Con todo podemos establecer que es JUAN LUIS VELÁZQUEZ, en
quien más se advierte la influencia modernista especialmente en su poema “Los pasos del hombre”, que
es uno de los más profundos y humanos que conozco” (1).
         Juan Luis, inicia su hermoso poema “Los Pasos del Hombre”, así: Cada paso que doy entra a mi
vida porque de ella sale,/ Ni se esconden mis pasos, ni se pierde mi vida en ellos./ Sólo para regresar a
mi intimidad de hombre salen mis pasos./ Con mis propios pasos he entrado donde se me prohibía ir./
Con mis propios pasos he salido de donde se me quería retener./ Con mis propios pasos he unido la
angustia dispersa humana/.
         Velázquez Guerrero es uno de los bardos más significativos de la literatura piurana durante el
siglo XX. Su trayectoria intelectual y su producción poética así lo ratifican con creces.

         BREVE RESEÑA FAMILIAR.-
         Sus biógrafos coinciden en señalar que “este poeta recién valorado por Ricardo Gonzáles Vigil y
Mirko Lauer, nació en Ayabaca, Piura, en 1903 y, después de una vida rica y plena en experiencias
políticas y culturales, falleció en México, D. F., en 1970, 9 de mayo” (2), indicándose que fueron sus
progenitores Adriano Velázquez Zapata y Eva Guerrero Ríos de Velázquez (3).
         Don Adriano fue abogado de profesión y desempeñó la judicatura en esta cercado de Piura, en el
que falleció el 10 de marzo de 1907, según consta en el nicho donde está sepultado, dentro del
centenario Cementerio San Teodoro. Dejó su testamento que extendió el 4, seis días antes de morir:
“estando enfermo en casa de mi morada, ubicada en esta ciudad, calle de Arequipa Nº 148-154”. Declaró
haber nacido el 31 de mayo de 1838, siendo mis progenitores Juan Romualdo Velázquez y doña
Mercedes Zapata”. En otro apartado textualmente leemos: “En 1894, contraje matrimonio con doña Eva
Guerrero y de este matrimonio hemos tenido dos hijos llamados Héctor José Adriano y Juan Luis. Durante
mi soltería he tenido algunos hijos de los que viven actualmente Leticia habida con doña Mercedes
Michilot ya finada; y, Carlos, Gilberto y Mercedes, habidos en doña Felicia Petit también finada”.
         En la cláusula doce dice el testador “hago también constar que la Junta Departamental me
adeuda una suma por saldo de mis sueldos devengados como Juez de Primera Instancia de Ayavaca”.
En la cláusula veinticuatro el testador señala: “Para el cumplimiento y ejecución de este testamento
nombro albacea ejecutora y mandataria testamentaria a mi esposa doña Eva Guerrero de Velázquez,
dándole todos los poderes necesarios para este mandato”.
         Por su parte doña Eva actúa en el cargo de albacea según consta del escrito de 9 de julio de
1907, asesorada por su abogado don Víctor Eguiguren, pidiendo al Juez Civil piurano, Dr. Carrión, le de
posesión de los bienes dejados por su consorte a favor de sus dos menores hijos (4).
         La juventud, belleza y buena posición social de la atractiva doña Eva, a los cuatro años de haber
quedado viuda, contrae matrimonio canónico y civil con Juan Luis Hague Ponce. El primero se realizó el
31 de diciembre de 1911, a las diez de la noche, en el domicilio de la contrayente, calle Arequipa,
celebrado por el Inter Cura de la Parroquia, Dr. Víctor Castro, con la respectiva autorización del Párroco.
El segundo, conforme reza en la Partida Nº 1, del Concejo Provincial de Piura, se llevó a cabo el 15 de
enero de 1912, siendo Alcalde don Augusto Gonzáles. En efecto “Juan Luis Hague, de 26 años de edad,
doctor en ciencias, hijo de Juan Pedro Hague y María Luisa Ponce, natural de Lima; y Eva Guerrero viuda
de Velázquez, hija de Juan Guerrero y Beatriz Ríos, natural de Ayavaca. Testigos fueron los abogados
Maximiliano León y Pedro Miguel Velasco” (5).
         Hague Ponce, Director del Colegio San Miguel, después de 1913, e Inspector de Higiene de la
Municipalidad Provincial, directa e indirectamente, orientó la formación del niño Juan Luis, que contaba
con solo 8 años de edad al momento de casarse su madre con aquel en segundas nupcias. Por el año
1915, el citado Hague “director de este Plantel de segunda enseñanza ha adquirido mediante sus
continuas gestiones el instrumental de la banda de música que hace poco tiempo trató de organizar en
Paita el Sr. Manuel Pérez” (6).
         Juan Luis desde niño se afincó en Piura haciendo sus estudios primarios en el Colegio Salesiano
y parte de los secundarios en el Colegio San Miguel.
         Perteneció en la Escuela Salesiana a la Promoción de Primaria de 1916, y en 1928, fue Jurado
Examinador de su Casa de Estudios. Velázquez Guerrero fue un alumno excelente. Veamos unas
referencias del año 1914, cuando Juan Luis estudiaba 3º Año de Primaria:
         “Premios de Excelencia.- Augusto Landa, Ignacio Vega, Atilano Salazar, Luis y Alberto Vega.
Premios de Conducta.- Luis Córdova, José Facundo, Ricardo Flores, Antonio Fossa, Enrique León,
Rodrigo Ramos, Félix Burneo, José D. Castro, Manuel Lavalle, Rafael Ramos, Luis Raygada, José
Sandoval, Carlos Taiman, Gustavo Trelles, Manuel Castro, Leovigildo Carhuachinchay, Manuel Rosales,
Juan Luis Velázquez, Pedro Agurto, Manuel Taboada, Leonidas Gutiérrez, Rodolfo Higginson, Roberto
Nolte, Wilfredo Sánchez, Enrique O. Tonsmann y Luis Vignolo.
         Premios de Religión.-Valerio Arica, Ignacio Vega, Luis Raygada, Alberto Vega. Menciones.- Raúl
Adrianzén, Julio Agurto, Augusto Landa, Luis Vega, Gustavo Trelles, Emilio Pentzke y Luis Vignolo.
         Premios de Aprovechamiento.- Clase Preparatoria.- Tercera Sección: 1) Raúl Adrianzén, 2)
Antonio Fossa. Segunda Sección: Juan Cardoza. Primera Sección: José Facundo. Clase Primera.- 1)
Enrique León y Augusto Landa, 2) Ignacio Vega y David Saavedra, 3) Rodrigo Ramos, Julio Agurto y
Santiago Lozada. Menciones.-Vicente León y Antonio Gómez. Clase segunda.- 1) Luis Vega, Gustavo
Trelles y Atilano Salazar. 2) Luis Raygada, Carlos Taimán y Enrique Bolognesi. 3) Donato Suárez, Carlos
Morante y José Sandoval. Menciones.- José D. Castro, Leovigildo Carhuachinchay, Francisco Farfán,
Rafael Ramos, Félix Burneo y Manuel Castro.
         Clase tercera.- 1) Alberto Vega, Juan Luis Velázquez, Emilio Pentzke. 2) Julio Carrasco, Gabriel
Suárez, Ignacio Burneo. 3) Manuel Taboada, Julio Moscol y Pedro Agurto. Menciones.- Vicente Garcés,
Pedro Ramos y Manuel Rosales. Clase cuarta.- 1) Luis Vignolo, Roberto Nolte y Enrique Tonsmann.
Mención.- Wilfredo Sánchez, Clase quinta.- Diego Madrid.
         Italiano.- Primera sección.- Diego Madrid. Mención.- Luis Vignolo. Segunda sección.- Julio
Carrasco. Menciones.- Alberto Vega, Gabriel Suárez y Juan Luis Velázquez. Dibujo.- Clase tercera:
Premiados.- Juan Luis Velázquez, Emilio Pentzke y Serafín Temoche. Mención.- Francisco Celi. Clase
cuarta: Premiados.- Leonidas Gutiérrez. Mención.- Roberto Nolte.
         Premios de Caligrafía.- Clase Preparatoria. Primera Sección: Valerio Arica y Antonio Fossa.
Segunda Sección.- Francisco Cardoza. Clase primera: Premiados.- Enrique León. Mención: Augusto
Landa. Clase segunda.-Francisco Farfán y Enrique Bolognesi. Menciones.- Luis Vegas y Carlos Morante.
Clase tercera.- Francisco Celi y Juan Luis Velázquez. Menciones.- Alberto Vega y Pedro Agurto.
         Música Instrumental.- Leovigildo Carhuachinchay. Mención.- Leonidas Gutiérrez. Música Vocal.-
Rodolfo Higginson, Diego Madrid. Talleres: Imprenta.- Julio Moscol y Manuel Castro. Carpintería.- Enrique
León, Augusto Gómez. Sastrería.- Leovigildo Carhuachinchay, Atilano Salazar. Menciones.- Wilfredo
Sánchez y Vicente Garcés. Asistencia.- Valerio Arica, Julio Agurto, Carlos Morante, Leovigildo
Carhuachinchay, Francisco Celi, Alberto Vega y Pedro Agurto (7).
         Luego, viaja a Lima y termina los estudios en el Colegio La Inmaculada. Realiza los superiores en
la centenaria Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la decana de América, obteniendo sucesivos
grados y títulos académicos siendo el máximo de doctor en letras después de materializar brillantes
trabajos de investigación literaria que le dieron prestancia en la creación espiritual. Afortunadamente
Velázquez Guerrero vivió en Lima “la década del veinte que fue muy agitada por la actividad obrero –
estudiantil profundamente politizada, que el Presidente Leguía trató con mano dura disponiendo prisiones
y deportaciones. Juan Luis se adhirió al socialismo en la misma forma que lo hizo su comprovinciano y
también poeta, Juan María Merino Vigil”.
         Fue en su época de estudiante sanmarquino que terminó su poema “Perfil de Frente”, que según
Luis Alberto Sánchez, en la Literatura Peruana fue compuesto en 1924 y es el que logró la mejor
significación de toda la producción literaria de Velázquez, porque apareció a tiempo y fue absolutamente
tempestivo” (8).
         Además el eximio crítico, Luis Alberto Sánchez, ha destacado que “de todos los libros que ha
publicado Juan Luis Velázquez ninguno ha alcanzado la significación del primero. En esa época se
debatían las nuevas corrientes literarias como el dadaísmo, con su ingenuo tesoro de contradicciones
expresas, sus antitesis compuestas. No se tardará en preludiar el surrealismo. La actitud de Velázquez
recoge esa inquietud. Es la época en que verdean Salvador Novo, Jacobo Villaurrutia y Torres Bidet” (9).
         Mientras Juan Luis estudiaba en Lima, aún siendo menor de edad, su progenitora ante el Notario
Félix Santiago García Carrasco, el 3 de marzo de 1922, acto 279 de fojas 422, a nombre de él, como su
representante legal, celebró contrato de arrendamiento de derechos y acciones a favor de su hijo don
Héctor Adriano Velázquez Guerrero, de las haciendas San Juan y Curumuy por el plazo de siete años por
una renta anual de S/.3,000.00 (10).
         Desde 1925, Velázquez Guerrero se afinca en Piura desarrollando amplia labor intelectual y
colaborando en el Diario La Industria. Tuvo mucha amistad con Enrique López Albújar. Se alinea el 11 de
marzo de 1926, entre los fundadores del Círculo de Prensa de Piura que presidió el Dr. Luis Carranza,
fundador del diario El Tiempo, e integraron 23 periodistas, ubicando a sus coterráneos Hildebrando Castro
Pozo y Manuel I. Cevallos; también los notables piuranos Francisco Vegas Seminario, Federico Helguero,
Guillermo y Teodoro Garrido Lecca, Enrique del Carmen Ramos.
         De otro lado Juan Luis, fue periodista con publicaciones realizadas en los piuranos diarios. Aquí
una muestra, que dice así: “El Poema de las Costas (De “El Libro Primero de los Poemas”). Para mi
amigo Santiago Váscones. El sol deslíe el oro de sus entrañas engendradoras. La Tierra lo recibe en sus
selvas, en sus montañas, en sus ciudades, en sus nidos, en sus hombres y en su mar.
         Y todo en ella rinde culto de amor al sol. Las plantas de las selvas, inmóviles, rezan su honda
plegaria de ascensión florida. Las montañas predican desde lo alto en sus caudales elásticos y
purificadores, la voz dulce de óptima fe que llega a todos los lugares y amanece en las flores y alimenta a
las raíces. Las ciudades, alborozadas en gritería de recreo de colegio, galopan su alegría hasta perderse
por los campos.
         Los pájaros desde sus nidos, iniciando vuelos, despiertan en la aurora con sus trinos al sol, y en
el crepúsculo le arrullan para su sueño estrellado. Los hombres le consagran su trabajo cotidiano y el mar
que solo es uno, llevando hasta sus entrañas el beso del sol lo filigraniza, retornándolo en la espuma que
se levanta pura, pero en frenética desesperación de no llegar al sol, su prometido, en rocío de amargura
se expande por las costas áridas. Escrito en Piura, el 29 de enero de 1925. Juan Luis Velázquez” (11).
         Dentro de la Sección Sociales del diario decano de Piura, de fines del mes de mayo de 1927, se
anuncia: “A Europa. El Dr. Juan Luis Velázquez, el poeta autor de Perfil de Frente se embarcó anteayer
en el “Urubamba” con destino a Guayaquil, en donde tomará un trasatlántico para dirigirse a España y
otros pueblos de Europa en un viaje de recreo” (12). Otro aviso se publicó en el diario de la calle Lima que
dice así: “Despedida. Juan Luis Velázquez, ruega a sus amigos excusar su despedida personal por la
premura de su viaje y les pide órdenes para Madrid” (13). Después de algunos meses volvió a Piura para
continuar con su labor literaria y periodística, hasta que el año 1930, se fue a radicar a España.
         Consta en otro diario piurano de abril 4 de 1930, el programa relacionado con el recital que
ofrecieron ese día, por la noche, en el teatro Edén, los señores poetas: Juan J. Lora, Emilio Armaza y
Juan Luis Velázquez. La actuación se desarrolló a partir de las 9.30 p.m., en tres partes bien organizadas.
          La primera tuvo seis números siendo el inicial la actuación de la Orquesta del maestro Ramos,
quien dirigía un conjunto artísticamente bien constituido. A continuación el vate Juan José Lora expresó
su lírica salutación a Piura, procediendo luego a recitar las siguientes composiciones: La Suerte, Soledad,
Despedida, Canta la Guitarra Criolla. Fue premiada su profesional actuación con un estruendoso aplauso
de la audiencia, que lo aclamó reiteradamente.
         Viene la segunda parte que se abre con la interpretación de dos piezas musicales a cargo del
Maestro Ramos, director de la orquesta. Seguidamente, se escucha la voz del poeta andino Juan Luis
Velázquez, quien disertó un interesante ensayo sobre la realidad del problema americano, que le dio
notabilidad en el mundo de las letras. La orquesta continuo deleitando al público asistente con su arte
musical. Siguiendo el desarrollo del programa se hizo presente el bardo Emilio Armaza, quien sostuvo una
conferencia sobre el panorama artístico del Perú meridional.
         Llegamos a la tercera y última parte que se inicia con un número musical interpretado por la
orquesta del Maestro Ramos, muy de moda en ese tiempo. Viene la continuación del recital de Juan José
Lora, quien declama hermosas composiciones de su autoría, tituladas: Referencia del canto de Roselvet,
Arena, Eucaliptos, Fábrica, Canción del Hospital.
        La actuación cultural reseñada tuvo una concurrida asistencia que quedó en el recuerdo de los
piuranos y sirve para revivir la fecunda labor literaria de los señores artistas de las bellas letras, que
actuaron en el programa (14).
          Para fines de 1930, el poeta Velázquez Guerrero ya no estaba en Piura. Con fecha 29 de
noviembre de 1930, el Concejo Provincial de Piura, por intermedio de su alcalde don Arturo García, dictó
esta resolución: “Habiéndose ausentado de la localidad el Sr. Dr. Juan Luis Velázquez, que en unión de
los señores Enrique del Carmen Ramos, Presidente, Dr. Arturo Rivera León, Francisco Vegas Seminario y
Daniel García Lemus, forman el Comité Pro Centenario de Salaverry, que se encargará de la celebración
de dicho acontecimiento, de conformidad con la autorización que esta alcaldía tiene conferida, se dispone:
Designar al Sr. Leoncio Elías Arboleda para que integre dicho Comité” (15).
          Juan Luis, con motivo de sus reiteradas visitas a Piura, vino desde Europa para casarse con una
dama española. El documento que nos da fe sobre el particular, dice así: “Partida de matrimonio civil Nº 9,
del 7 de diciembre de 1934, del Concejo Provincial de Piura. Siendo alcalde el Dr. Manuel José Checa, se
presentó don Juan Luis Velázquez Guerrero, de 31 años de edad, natural de Ayabaca, domiciliado en
calle Arequipa Nº 202, hijo de don Adriano Velázquez y de doña Eva Guerrero; y, doña Dolores Rodríguez
Zubillaga, de 20 años de edad, natural de Madrid, España, domiciliada en la calle Arequipa Nº 202, hija de
Blas Rodríguez y Pía Zubillaga. Fueron testigos: Ignacio Burneo y Manuel Ignacio Cevallos Gálvez” (16).
Nótese que Juan Luis atraído por la tierra amada viene a Piura para unirse matrimonialmente a doña
Dolores y buscó nada menos por testigos a don Ignacio, su apoderado con motivo de la herencia que le
dejó su progenitor; y, a don Manuel Ignacio, su entrañable paisano con quien compartió en Piura
hermosas jornadas de carácter cultural.
          Al parecer no se sabía sobre este matrimonio en Piura sin embargo se comenta: “Se vincula
afectivamente con la joven Dolores Rodríguez, natural de Madrid, con quien va a tener una larga relación
y dos hijos: Igor y Sonia” (17).
          Por el año 1936, el Poeta Niño estaba de paso en Lima y envió a Piura a la Dirección del diario
Ecos y Noticias, un bien estudiado artículo titulado “Aspectos Económico, Social y Políticos del
Departamento de Piura”, que se publicó en la edición extraordinaria, página 66, de 28 de julio.
          Conviene remarcar que Velázquez Guerrero “fue político, escritor y poeta. Desterrado por sus
ideas políticas, se vinculó en Francia al movimiento “Vanguardia”. Militó en el partido Comunista y fue
secretario general de la Unión de Escritores Revolucionarios en España. Actuó en la organización
trotskista. Redactor del seminario “Impacto”. Publicó “Perfil de frente”, “Soledad de soledades”,
“Fraternidad por venir”, “Hombres, mujeres y niños del mundo, uníos”, “Dónde comienza y donde acaba la
vida humana” (18).
          La mayor parte de su vida la vivió en Europa, entre París, España, Rusia y otros países del viejo
mundo, culminando su vida en México. Por donde anduvo cultivó el arte en su doble faz, pintura y poesía.
Velázquez Guerrero es un artista popular cuya producción artística llegó y deleitó al pueblo.
          NOTAS.-
(1)Carlos Robles Rázuri; Panorama de la Literatura Piurana; Primer Festival del Libro Piurano, Volumen 7,
Pág.197.
(2)Manuel Velázquez Rojas; Art. Einstein y un poeta, Diario El Peruano, edición del miércoles 20 de Junio
del 2001, página 13.
(3)Pedro Gonzáles Alarcón; Plásticos Piuranos, Pág. 148.
(4)Archivo Regional de Piura; Testamento Protocolizado por el Notario Isidoro Bustamante.
(5)Archivo Regional de Piura; Registros Civiles de Piura.
(6)Diario El Sol, edición 2910, de 26 de mayo de 1915.
(7)Juan G. Paz Velásquez: Piura: Centenario de la Congregación Salesiana, inédito.
(8)Reynaldo Moya Espinoza, Diccionario Biográfico Regional Siglo XX, Págs. 306/07.
(9)Maurilio Arriola Grande; Diccionario Literario del Perú, Tomo II, Págs. 479/80.
(10)Archivo Regional de Piura; Sección Notarial de 1922.
(11)Diario La Industria, edición del 7 de agosto de 1926.
(12)Diario El Tiempo, edición 3427, de 27 de mayo de 1927.
(13)Diario La Industria, del 1º de junio de 1927.
(14)La Voz del Norte, edición del 4 de abril de 1930.
(15)Boletín Municipal de Piura, Diciembre de 1930
(16)Archivo Regional de Piura; Registros Civiles de Piura.
(17)Juan Luis Velázquez; El Perfil de Frente; Prólogo de Manuel Velázquez Rojas, Pág. 37.
(18)Edmundo Cornejo Ubillús, Calendario Cívico de Piura, Pág. 130.

          VELÁZQUEZ GUERRERO EL POETA NIÑO.-
          Velázquez Guerrero tiene excelente producción artística expresada en originales temas poéticos
de carácter eminentemente social. Rindió “Culto a la Muerte” con fino verso: Os diré, niños, cómo
piensan los grandes:/ Afirman que la vida es dolor de vivir,/ sienten que la vida es la misma muerte,/ y
rinden culto a la muerte para vivir”. Hizo de la poesía su mejor herramienta artística para cantarle a la
belleza por medio de la palabra. Dominó el arte de hacer versos. A través del lenguaje poético versificó:
“Siento una cruz/ clavada en mi corazón/ que me aleja del mundo/ sin acercarme a Dios”.
          Mediante su delicado talento, en este suelo geográfico que lo vio nacer, se alinea en las filas de
consagrados autores de la poesía revolucionaria propia de su época, lo que definitivamente agranda su
radio de acción creativo en los predios de la literatura de esta región Piura. En “Los Pasos del Hombre”
nos trasmite su pensamiento bello, afirmando: “Conozco lo que el hombre oculta, la mujer niega, el niño
llora./ Como tiene pulso mi sangre roja, así tiene pasos mi vida fuerte./ En mi cuerpo circula la sangre,
como circula la vida en mi destino./ ¿Por qué voy a decir que la sangre se detendrá muerta en mi cuerpo/
cuando la sangre en mi vida es circulación de órbita humana?”.
          Abrazó los fecundos campos de las letras y el pincel que dominó con estilos que le permitieron
alcanzar la fama. Su obra estética actualmente está desperdigada en diarios y revistas del Perú y el
exterior. Ahora, después de haberse celebrado el centenario de su nacimiento, las instituciones culturales
de la región deben reunirla y publicarla en fiel homenaje a su gran capacidad creadora.
          Hallamos formando parte de la colección del Primer Festival del Libro Piurano, el volumen Nº 5
bajo el título POETAS PIURANOS CONTEMPORÁNEOS que, en 1958, editó la Asociación Cultural de
Piura presidida por Luis V. Altuna Sandoval. Figuran juntos en ese volumen los nombres de dos
ayabaquinos que le han cantado al valor de la belleza, ellos son Juan María Merino Vigil y Juan Luis
Velázquez. De éste se insertan 21 poemas entre las páginas 45 a 52, siete sin título y 14 bajo los titulares:
Meridiana Ecuatorial, Piura, Nocturno, Mujer, Botánica, Arrepentimiento, Charlie Chaplin, Culto a la
Muerte, Diálogo, Conciencia, Relatividad Generalizada, Poesía, La Palabra y la Sangre, Los Pasos del
Hombre.
          La sensibilidad del bardo ayabaquino se extiende a Piura con el poema que lleva el nombre de
esta ciudad y cuyo contenido versificado dice así: Qué soledad sin soledad siquiera./ Qué trincheras tan
altas sin altura./ Contra quien jamás le hiere el plomo./ Qué gente tan llena de recodos./ Enlodados en
este desierto sin lluvias/ Ni rastrojos./ Qué vida tan al cielo raso/ Ante este cielo alto franco y claro/ De
primavera (1).
          Su obra poética es fecunda y está distribuida por los países que caminó sin dejar de mencionar la
producida en su patria. Se ha registrado que “en 1963 estuvo en Piura y aquí, en el Club Grau, conocimos
de él directamente sus prosas y sus versos. OBRAS POÉTICAS: “Perfil de Frente”, “Incomunicado”,
“Abecedario de mi conciencia” (2).
          Velázquez Guerrero a no dudarlo viene a ser uno de los más destacados artistas que
enorgullecen a nuestra región, sobre todo a su terruño, Ayabaca. Hay referencia digna del mejor crédito
que “en el Colegio Nacional San Miguel, Juan Luis ya escribía sus poemas, por lo que se le conoció como
“El Poeta Niño”, llamado así en vista de su edad, por cierto muy corta” (3). Siendo así sus
manifestaciones artísticas se reflejan con precocidad. De lo que no cabe duda es que tuvo mucho éxito y
contó con la admiración del célebre poeta peruano, nuestro César Vallejo, el cholo universal.
          En el renglón de la crítica a la obra poética de Velázquez Guerrero hay una valiosa apreciación.
Veámosla: “El artista Juan Luis, magnífico literato ha expuesto en la prestigiosa “Sala José Sabogal” y
“Radio Mundial”, en la ciudad de Lima, República del Perú. Procedente del país azteca en 1963, llegó a
Piura en el mes de Diciembre de dicho año para exponer sus versos y prosas, cargadas de melancolía,
dolor y lirismo; ceremonia que tuvo lugar en el local del Club Grau a las 7.30 p.m. Velázquez se preocupa
mucho por la suerte de sus hermanos, que sufren mucho las injusticias tan conocidas de la sociedad
corrupta e hipócrita. Así lo reafirma en sus poemas y pinturas volcando en ellas trágica expresión de la
indiferencia ante el hombre… “LIMOSNA” y “HUMILLACIÓN”…” (4).
          Su poesía de protesta por cierto correspondiente a Juan Luis Velázquez tuvo la mejor fuente de
inspiración en la vida cotidiana del pueblo que sufre las injusticias de un abusivo ordenamiento social y
jurídico que favorece a los que más tienen y lo humillan con limosnas al oprimido, al que nada tiene.
          Abundando en el comentario afirmamos que Velázquez Guerrero en nuestro medio por la
fecundidad de su poesía tiene un lugar preferente en el contexto del tema poético social. En efecto su
poesía más que social es humana. No hay poeta de poesía social sin contenido humano. La crítica
literaria en este medio piuranísimo señala que: “Poesía de asunto social, es por ejemplo, “El Bebedor de
Crepúsculos” de Juan María Merino Vigil; “Los pasos del hombre” de Juan Luis Velázquez; “El hombre de
los brazos caídos”, “El hombre que predica la paz” y “El poeta revolucionario” de Arturo Briceño Carrasco;
“Soga” de Alfonso Vásquez Arrieta; “Navidad en la cárcel” de Luis Carnero Checa; “Del padre proletario”
de Federico Varillas Castro; solo para mencionar a algunos cuantos, que aparecen en la antología de
“Poetas Piuranos Contemporáneos” (5).
          También dentro de la misma obra editorial (6), que contó con la acertada colaboración del vate
Federico E. Varillas Castro, hay tres poetas sociales que han surgido y triunfado poéticamente hablando
en este suelo regional. Están en el Capítulo VI, páginas 99 al 130, juntos muy juntos, Alfonso Vásquez
Arrieta, Luis Carnero Checa y Carlos Manrique León que por esas cosas excepcionales de la vida
humana los unió el ideario político correspondiente al Partido Aprista de Víctor Raúl Haya de la Torre. Los
tres pertenecen a la promoción Centenario que egresó en 1935, del Colegio Nacional de San Miguel, de
Piura, el año que el Claustro celebró cien años de su fundación.
          Vásquez Arrieta se alinea con nueve poemas a saber: Ocasión Para el Silencio, Evocación;
Hallazgo, Curacana, Blasón Para los Ausentes, Exiliados de Dios, Soga, El Paisaje de tus Ojos,
Deletreando tu nombre Gabriela. Viene Luis Carnero Checa con seis finas poesías bajo los títulos
siguientes: El Secuestro, Navidad en la Cárcel, Pasión de Calcuchimac, Conocimiento de Grau, La
Congoja, Los Condenados. Sigue Carlos Manrique León con diez poemas que se titulan: Canto a la
Lluvia, Sólo un Oficio, Condenación, Imagen del Algarrobo, Recuerdo entre los Muros, Tierra, El Puerto
de la Pena, Despedida del Hombre, Su muerte y su Retorno; y, Enemiga del Viento.
          El ánimo del poeta Velázquez siempre avivado por algún sentimiento estético encendió su
fantasía que fue inagotable y empeñó su corazón para comunicar su calificado estilo. Su poesía fue
elevada. Para comunicarnos la obra de Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) escribe: “Dirige la estrella de Lenin/
La fuerza taurina de la espada/. Y al matar venenosa alimaña/ La vida del obrero liberamos./ Juan de la
Cruz ¡Hermano!/ Mirad en la batalla nuestra/ Vencer la ignorancia y el espacio…/ Con la mente de un
pueblo sacrificado”.
          Abundando en el comentario que centra la crítica estética sobre la obra poética de Velázquez
Guerrero señalamos que éste “es otro de los brillantes líricos que canta el tema social. Ya en 1950, Carlos
Robles decía de él que era uno de los bardos más notables que había alcanzado prestigio continental. La
característica humana de su poesía lo hace preferido para el tema. Con Juan Luis Velázquez, el tema
social en la poesía piurana, el poeta comienza a cargarlo a cuestas. Ya no sólo es contemplativo, sino
que ya marca el pulso en la sangre, por que “La sangre es circulación de órbita humana” (7).
          Si lo expuesto no bastara, nos ayuda a completar la crítica, el concepto que dice así: “Juan Luis
Velázquez aparece vanguardista al cantar al hombre. Su libro Perfil de Frente lo denuncia dadaísta. Es
magistral su poema que empieza con los versos: “Qué soledad sin soledad siquiera/ Qué trincheras tan
altas sin alturas”,/ conque empieza describiendo a Piura” (8).
          Tenemos a la vista la mejor muestra de la poesía social de Velázquez Guerrero que desde su
óptica poética consideró que la estrella de Lenin nos guiará para extinguir la venenosa alimaña que
perturba la liberación del obrero que está oprimido por el explotador.

        EL PLÁSTICO JUAN LUIS.-
        Velázquez Guerrero cultivó con éxito el arte pictórico. Fue un exitoso plástico con temas
expuestos en Europa y América. Su calificada producción se expuso también en Piura, Lima y México.
Mereció el juicio crítico de los especialistas que se publicó en diferentes medios de comunicación social.
        Pedro Gonzáles Alarcón, excelente biógrafo de Juan Luis Velázquez, ha recogido las
apreciaciones artísticas que sobre éste han dado excelentes críticos del arte contemporáneo. Aquí viene
una nota periodística de Mario Puga, difundida en el diario EXCELSIOR, de México. Su texto pasamos a
leerlo:
        “La Pintura de Juan Luis Velázquez tiene un porvenir dilatado. En la fuerza de sus imágenes hay
la misma naturaleza que en la de su pensamiento. Su vida se ha desarrollado agónicamente ante los
avatares de la civilización y la libertad humana. Su pintura libre y directa tiene certeramente un camino de
expresión superadora. El futuro dirá hasta donde este creador de mirada alerta se expresará con la limpia
destreza de sus crayones o con las más elaboradas técnicas del óleo que ya se dispone a dominar”.
         Destacado hombre del pincel que exhibió por el mundo su creación plástica de protesta queda
puesta de manifiesto su fama, una vez más, en los anales de la historia plástica regional, con “sus obras
pictóricas: “Perra Vida”, “Protesta contra la limosna”, “Víctima sin culpa”, etc., cuadros que con el azul,
gris, verde-rojo, amarillo y negro, armonizado magníficamente hacen destacar los estilizados
expresionismos figurativos del artista. En conjunto las pinturas son sombrías con una misteriosa
luminosidad que logra aplicando los rojos y amarillos. Pues todos sus cuadros son casi de 22 cm. con un
recuadro de papel blanco. Sus ademanes, la vivacidad y juego de sus ojos azules y manos revelan la
inquieta emoción de lo que siente y expresa…” (9).
         Dentro del renglón pictórico se registran sus obras famosas: Einstein, Paisaje Humano, Hombre,
Libertad de Expresión, Geología de los Celos, Caras de la Noche, El Futuro mira al Presente, Perra Vida,
Protesta contra la Limosna, Piedra Tallada, Víctima sin Culpa, Tragedia Cósmica, Mascarilla Viva, Mujer,
Soledad en la Calle, Octubre en Lima, Negocio de Cinco Centavos, entre otras. Estas obras
definitivamente han dado prestigio a la personalidad artística de Velázquez Guerrero.
         Las averiguaciones realizadas confirman que en Piura existen obras de la autoría de Juan Luis
que se preservan en el seno familiar y sirven para corroborar su alta calidad plástica. Tenemos los
volúmenes “Hombre del Futuro” y “Perra Vida”, trabajados en 1955 en México, actualmente en poder de la
señora Altemira Velázquez, hermana del artista. Otro par de lienzos los atesora Eduardo Velázquez León,
sobrino de Juan Luis, bajo los títulos “Beso Indefinido” y “Hambre”, que son palpables muestras de su
pintura social con la que denuncia la injusticia que se incrementa en los países en vía de desarrollo.

          LABOR POLÍTICA DE VELÁZQUEZ.-
          Para conocer las importantes facetas de la vida política de Velázquez Guerrero, lo hacemos a
través de la interesante apreciación registrada a renglón seguido. Su labor partidaria toma fuerza a raíz
del Oncenio de Leguía. En efecto Juan Luis perteneció al movimiento de opinión que entonces se conoció
con el nombre de “germancismo” liderado por el chiclayano Germán Leguía y Martínez quien entre 1905/7
estuvo radicado en Piura ejerciendo el cargo de Prefecto del Departamento. Sobrino de Augusto B.
Leguía y al parecer por discrepancias políticas postula a la presidencia de la república sin éxito. Dentro de
ese movimiento, del año 1922, ubicamos a insignes intelectuales, pudiendo citar a Manuel G. Abastos,
Carlos Barandiarán, Clodomiro Chávez, Carlos Doig y Lora, Jorge Basadre, Alfredo Elmore, Enrique
Encinas, Luis Alberto Sánchez, Francisco Sánchez Ríos, Abelardo Solís, José Varallanos, Eloy Vega y
Luque, Flavio Antonio Villacorta (10) quienes cumplieron destacada actividad en la vida nacional.
          También hay constancia que: “Intervino activamente en política, por lo que Leguía lo deportó. En
1925, llegó exiliado a París donde conoció a Vallejo; con el que trabó estrecha amistad. En la Ciudad Luz,
Juan Luis derrochó su caudal espiritual. En 1927, estaba con Vallejo en España y allí se casó, teniendo a
sus primogénitos Igor y Sonia. En Octubre de 1928, también con Vallejo, visita Rusia, y al retornar a
Francia sufrió arrestos, tanto a su paso por Alemania como en París. Luego tuvo que llevar una vida casi
clandestina en Francia. Al fin, al lograr un documento que lo acreditaba como delegado del Gobierno
Revolucionario de México ante la OIT, pudo actuar con cierta desenvoltura.
          En Rusia, a la muerte de Lenin, se había entablado la lucha por el poder entre Stalin y Trostky.
Perdió éste y fue exiliado a México. Dice el Dr. Luis Alberto Sánchez: “Velázquez se adhirió a su causa y
fue trotskista sentimental”. Fue esa también la época en que publicó una gran cantidad de poemas en
diarios y revistas.
          Casi en las postrimerías del Gobierno de Leguía retorna al Perú y pasa una breve temporada en
Piura. Empieza la conmovida década del treinta y parte nuevamente a Europa radicándose en España.
Allí permanece varios años, hasta que en 1936, estalla la Guerra Civil y se pone decididamente al lado de
los republicanos. Al ser derrotados éstos el año 1939, por el General Francisco Franco, parte a México y
allí colabora con el Gobierno Español en el Exilio, romántica organización que trataba de mantener viva la
oposición a la Dictadura que implantó Franco en España.
          Así mismo en México se encontró con el hombre que tanto admiraba: León Trostky, asesinado
luego en 1940. En México contrajo un nuevo matrimonio; y, en 1946, se había operado un profundo
cambio en su vida. Dejó toda militancia política y se entregó de llenó a la Literatura, pero igualmente deja
de publicar poesías y se dedica a la labor de ensayista, sobre todo en el campo de las biografías: en
especial en torno a la obra de grandes personalidades como Einstein, Chaplín, Gandhi, Trostky, Vallejo,
etc. Fatalmente esos ensayos no se plasmaron en un solo volumen, estando desperdigados en periódicos
y revistas” (11).

        PENSAMIENTO DE VELÁZQUEZ.-
        Manuel, hijo de Juan Luis, sobre su padre publicó un excelente artículo que muestra con
capacidad de síntesis el pensamiento del artista que nos ocupa. Al respecto ha dicho: “Ya en su madurez
cuando radicó en los Estados Unidos, escogió a cuatro figuras para orientarse en el caos contemporáneo.
Una de ellas fue Albert Einstein”.
         Con su libertad firme, logró acercarse y comprender lo esencial de la teoría de la relatividad.
Después de todo, dijo, algunos principios básicos de la teoría la acercan a la poesía. Leamos la frase:
”Algo se mueve” es casi un verso y encierra el conocimiento del hombre, en el siglo XX, sobre el mundo
físico. Vale decir, existe materia, luego hay espacio, y si ésta se mueve, transcurre el tiempo; además, la
predicación del fenómeno equivale a la “información”, hoy categoría indispensable para comprendernos.
Pero, el principio que más le gustaba a Juan Luis es el siguiente: “La dualidad me ofende” o lo que es lo
mismo: “Existe la unidad de las cosas, aunque no la veamos”.
         Es clarísimo que la poesía, a través de las metáforas, es la que se encarga de unir a todos los
seres que vemos y sentimos. La fórmula deslumbrante que Einstein –dijo Juan Luis- dio a conocer en
1905, fue la siguiente: E= m c². Las letras simbolizan a: E, energía; M, masa; y C, velocidad de la luz.
Fatalmente, su justeza matemática posibilitó la fisión nuclear y más tarde la bomba atómica, que inició
una nueva era en el planeta. La naturaleza esta unida siempre, pero el hombre –desunido hasta ahora- la
quiebra, la destroza e intenta matarla. ¿Hasta cuándo –afirma Juan Luis el hombre pasará de su contra
conciencia a la conciencia de ser uno y todos?
         Juan Luis publica su libro Einstein, héroe contemporáneo, en 1956 en México, D. F. Un libro
valioso que, con el correr del tiempo, nos sirvió y sirve para entender no sólo el proceso de la historia sino
de la conciencia humana. Un libro, por cierto, casi desconocido en nuestro país.
         Vinieron siete ejemplares y se vendieron en la librería de Juan Mejía Baca. Estimo que por la
claridad de la exposición, pero a la vez por la profundidad de los conceptos analizados, es un libro
excepcional. Los comentarios provocados por su lectura, en los círculos culturales mexicanos, marcaron
el cenit de la trayectoria intelectual de Juan Luis. Escogemos para glosarlos sólo dos temas: La relación
individuo y colectividad. Y la religiosidad cósmica. Juan Luis dice: “Einstein explica, con insistencia, en
qué medida el ser humano individual es producto de la colectividad, en su libro Cómo veo el mundo.
         Así se comprueba que nuestros alimentos, vestidos, casa, información son producidos por otros.
Y en especial: el conocimiento humano lo recibimos en una lengua que ya fue creada siglos atrás.
         Es cierto que sin el lenguaje la facultad de pensar sería casi nula. Hasta ahora, la vida misma la
recibimos de nuestros padres, y no por decisión propia. En suma, el individuo es el más bello producto de
la colectividad. Pero, y he aquí lo importante, ¿qué le toca hacer como único ser? La respuesta, para
estos pensadores, es que la creación individual debe ser entregada a la colectividad sin egoísmos ni
avaricia. Son los individuos los creadores, la colectividad atesora, guarda y transmite sus hallazgos.
         Einstein dice: “Una sociedad sana está ligada tanto a la independencia de los individuos como a
su unión social íntima”. Sin duda, la libertad del individuo es tan indispensable como la solidaridad
humana. La expresión “religiosidad cósmica” fue creada por Einstein, pero para entenderla mejor Juan
Luis estableció la diferencia entre los vocablos “persona” e “individuo”. El término “individuo” tiene su raíz
biológica y llega a la individualidad cuando alcanza la realización, consciente, de su ideal humano, que no
es metafísico sino real. La nominación “persona” deriva de personaje, y por lo mismo es máscara para
los demás, en lo que llamamos “personalidad”.
         La religiosidad cósmica la siente el “individuo” y no la “persona”. Es el religare (unión) del “yo” con
el cosmos. Es sentir la unidad del universo, y conquistar la alegría de vivir. Pitágoras, Aristóteles, Galileo y
Newton expresaron en maravillosos textos su religiosidad cósmica.
         Juan Luis agrega a Buda y a Cristo. La sabiduría oriental, con Buda, afirma que “La verdad es
inmutable en el cambio”, lo que equivale al principio de Einstein: “No hay teoría eterna en la ciencia”. El
Galileo, al recomendar el precepto moral de no sólo amar al prójimo sino también a los enemigos, crea
una nueva forma de convivencia humana. Juan Luis resalta el amor por los niños de Buda, Jesús y
Einstein. Y es que el niño es la pregunta que nunca se acaba, Juan Luis, el poeta-niño, afirma: “En mí
creció el hombre para defender al niño que llevo dentro”.
         Y es que la religiosidad cósmica siempre es creadora y distinta en cada ser que la alcanza y
disfruta. Así se unen el físico Albert Einstein y el poeta peruano Juan Luis Velásquez” (12).

        HOMENAJE AL CENTENARIO.-
        Por todo lo expuesto consideramos sin lugar a equívocos que la provincia de Ayabaca y el
Departamento de Piura están en deuda con el insigne artista Velázquez Guerrero. Estimamos que ambos
–Ayabaca, su tierra natal y Piura, lugar donde vivió los primeros años de su infancia con sus padres por
motivos de estudio- en forma conjunta y simultánea tienen ineludibles deberes que cumplir con éste.
Exaltar su cultura poética, sus elegantes piezas literarias y todo su bagaje espiritual incluyendo una
retrospectiva de su obra pictórica que debe mostrarse en Lima, Piura y Ayabaca.
        Evaluar a la luz de su obra vigente el mensaje estético que registró en los predios de la pintura y
la poesía en la que tiene algún parentesco con la poética vellejiana por cuya razón ambos se inscriben en
el vanguardismo. Hay que honrarlo con energía vital propia del suelo que lo vio venir al mundo. Así se
elevará la obra estética de quien afirmó: “¿Por qué voy a decir que mi vida morirá una vez en el mundo/ si
el mundo no muere alegrando días y noches en fiestas de vida?…”.
          Siendo así en homenaje a la memoria de su hijo ilustre Ayabaca y Piura, al haberse
conmemorado cien años de su natalicio, tienen el inaplazable deber moral y la perentoria obligación
institucional de perpetuar su nombre dándoselo a una plaza, avenida o establecimiento público para que
se siga difundiendo y perpetuando su obra espiritual que al mismo tiempo servirá de singular ejemplo a
nuestra juventud del inicio de este siglo XXI, que debe forjarse a la vista de singulares ejemplos.
          NOTAS.-
(1)Primer Festival del Libro Piurano, Poetas Piuranos Contemporáneos, POESIA, Volumen 5, Pág. 48.
(2)José Albán Ramos; Recuento Histórico Cultural del Departamento de Piura, Pág. 456.
(3)Pedro Gonzáles Alarcón: Ob. Cit. Pág. 148.
(4)Pedro Gonzáles Alarcón, Ob. Cit. Pág. 149/50.
(5)Miguel Antonio Varillas Castro; ensayo: Carlos Manrique León: o la resurrección de un poeta
insurrecto”, Revista Época Nº 340, Pág. 13.
(6)Primer Festival del Libro Piurano; Poetas Piuranos Contemporáneos, POESIA, Volumen 5, Págs.
99/130.
(7)Miguel A. Varillas Velásquez; La Justicia Social en la Poesía Piurana; Ediciones Tallán, INC – Piura,
Año III, Nº 3 1981, Pág. 14.
(8)Juan Antón y Galán; Los Valores de la Poesía Piurana; Ediciones Tallán, INC – Piura, Año III, Nº 3
1981, Pág. 29.
(9)Pedro Gonzáles Alarcón, Ob. Cit. Pág. 150/51.
(10)Germán Leguía y Martínez, Historia de la Emancipación del Perú: El Protectorado, tomo I, Prólogo de
Alberto Tauro, Pág. XL.
(11)Reynaldo Espinoza Moya; Diccionario Biográfico Regional Siglo XX. Pág. 307.
(12)Manuel Velázquez Rojas, Artículo citado.

                        CASTILLO GARCÍA: PRESIDIÓ CORTE SUPERIOR
        Don Diego Antonio es un inquieto ayabaquino que con mérito propio triunfó en Piura. De
origen andino, se sintió orgulloso de su estirpe y su lar nativo, promoviendo en esta tierra
grausina una serie de actividades del espíritu para reivindicar la historia social de la provincia
de Ayabaca, a la que siempre retornó aún siendo Vocal de la Corte Superior de Justicia.
        Desde la tercera década de la fenecida centuria XX, vivió en Piura ejerciendo su
profesión primero en la defensa libre y después en calidad de Magistrado de la Corte Superior
de Justicia de Piura y Tumbes, de la que se jubiló con la certeza de haber cumplido a cabalidad
con el deber de administrar justicia.
        Castillo García está dentro de los fundadores del Colegio de Abogados de Piura, que es
la primera institución que se funda en Piura, en materia de Colegios Profesionales. Consta en el
acta levantada el 4 de mayo de 1928, que se eligió la Junta Directiva Provisional, formada así:
Decano: Dr. Guillermo Garrido Lecca. Diputado: Dr. Víctor M. Zapata. Síndico: Dr. Luis
Carranza. Secretario: Dr. Diego Antonio Castillo García. Tesorero: Dr. Juan M. Pizarro Mori. I
en el acta de la fundación del Colegio, su fecha 25 de mayo, también figura dentro de los
asistentes fundadores de la Orden.

        REFERENCIAS PERSONALES.-
        El Dr. Castillo García nació en la ciudad de Ayabaca el año 1895. Siendo jubilado del
cargo de Vocal Superior de la Corte Superior de Justicia de Piura y Tumbes, después de
registrar una fructífera carrera judicial al servicio de la Nación.
        Se afincó con su familia en calle Tacna Nº 248 y los últimos años de su vida los pasó en
su casa sita en calle Libertad Nº 987, de este cercado, al lado de su consorte doña María
Concepción Frías de Castillo. Falleció en Piura el 7 de abril de 1984. Sus restos descansan en
el centenario Cementerio San Teodoro, de esta ciudad, Cuartel Divino Maestro C-27.
        Su partida de defunción bajo Nº 164, se inscribe el indicado 7 de abril de 1984, en la
Municipalidad Provincial de Piura, siendo Alcalde don Luis Antonio Paredes Maceda. El
fallecido registra 89 años de edad, de profesión abogado, casado con María Concepción Frías
de Castillo. Fueron sus progenitores Cornelio Castillo Carnero y Santos García Peña.
         Durante su vida estudiantil dejó una huella trascendente que lo convierte en un hombre
que vivió en permanente búsqueda para entender mejor a sus semejantes. Hizo sus estudios
primarios en su tierra natal, los continuó en San Miguel de Piura. Luego, se trasladó a Trujillo y
siguió la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de La Libertad, en la que alcanzó
primero el grado de Bachiller y el 28 de setiembre de 1920, el título de Abogado.
         Satisfecho don Diego Antonio por haber conseguido el título profesional que se propuso
y haber trabajado en el Poder Judicial de Trujillo, decide regresar a la Piura de su infancia, a fin
de empezar el ejercicio profesional y materializar sus grandes proyectos.
         A inicios de la tercera década del fenecido siglo XX, año 1922, se inscribe en la Corte
Superior de Justicia, según la relación de abogados que sigue: “Manuel I. Cevallos Gálvez,
Miguel Ángel Cornejo, Amadeo E. Rivera, Diego Antonio Castillo García, José María Godoy,
Guillermo Gulman, los hermanos Juan M. y Arístides Pizarro Mori, Edmundo Seminario,
Hildebrando Castro Pozo, Enrique Zegarra de la Flor”.
         Castillo García estrena su título de abogado en la defensa libre, pues en el piurano
diario La Industria, edición del 9 de agosto de 1923, publicaba el aviso profesional con el
siguiente texto: “ANTONIO CASTILLO G. ABOGADO. Estudio del Dr. José F. Velasco. Libertad
Nº…, frente al Colegio Salesiano”. Este aviso se publicitó en el citado periódico en reiteradas
oportunidades
         Don Diego Antonio una vez que alcanzó su jubilación del Poder Judicial se reinscribió en
el Ilustre Colegio de Abogados de Piura y Tumbes del que fue fundador, correspondiéndole el
Registro Nº 88 que lo declaró hábil para el ejercicio de la defensa libre en nuestro Distrito
Judicial.

         SU CARRERA JUDICIAL.-
         Inició su carrera judicial en el cargo de Secretario accidental de la Corte Superior de
Trujillo y después en propiedad de la Fiscalía de la misma Corte. Viene a Piura y trabaja con el
Dr. Francisco Quiroz Vega, Suplente de Primera Instancia, en repetidas ocasiones. Durante
varios meses desempeñó primero en calidad de Suplente el puesto de Agente Fiscal y después
Fiscal de La Corte de Piura. El año 1926, durante dos meses, fue Juez de Primera Instancia
Accidental de Paita. Continuó en la Judicatura Penal de Piura en calidad de accidental entre
mayo de 1928 a octubre de 1930.
         Da cuenta el diario La Industria, edición de enero 5 de 1931: “Hoy se juramentó el Dr.
Castillo García como Juez de Instrucción. Hoy a las 11.30 a.m. prestó el juramento de ley el Dr.
Diego Antonio Castillo, nombrado Juez Instructor de Piura en reemplazo del Dr. Pablo T.
Palacios quien fue promovido a ocupar el puesto de Vocal en la Corte Superior de este Distrito
Judicial. La ceremonia de juramento del nuevo magistrado se efectuó en presencia de
numerosas personas y con asistencia de todo el Tribunal que se reunió en pleno. Después de
la ceremonia el Dr. Castillo recibió las felicitaciones de los señores magistrados y de sus
amigos asistentes a dicho acto”.

         PRESIDENTE DE LA CORTE SUPERIOR.-
         Después de cumplir con una impecable carrera dentro del Poder Judicial, en la
judicatura de Primera Instancia, don Diego Antonio García, debido a su capacidad jurídica,
contracción al estudio de las leyes, la doctrina legal y la jurisprudencia, respaldado por el
ejemplar cuadro moral que exhibió, es nombrado y jura el cargo de Vocal para la Corte Superior
de Justicia de Piura el 7 de julio de 1943, en cumplimiento de la Ley 9697 de 18 de diciembre
de 1942, que dispuso dicha Corte se conformara de dos Salas.
         Con entereza respondió al encargo que le hizo la Nación como Vocal Superior,
demostrando eficiencia y honradez en su trabajo de magistrado que lo hace acreedor a la
confianza de sus colegas. Castillo García fue tres veces Presidente de la Corte Superior de
Justicia de Piura y Tumbes durante los años 1948, 1955 y 1961.
        Siendo inherente a la presidencia de la Corte Superior de Justicia el cargo de Presidente
de la Junta Departamental de Obras Públicas, don Diego Antonio también presidió esta
institución pública en los años indicados haciendo numerosos trabajos de infraestructura para
promover el desarrollo material y espiritual del Departamento de Piura.
        El año 1960, ejerciendo la presidencia de la Corte Superior de Justicia el Dr. Guillermo
Seminario, la Sala Civil fue conformada por los Vocales, Señores: Luis Alfredo Arbulú Cornejo,
Diego Antonio Castillo García y Leoncio Guerra Lévano.
        Con fecha 18 de marzo de 1961, el Dr. Castillo García al asumir, por tercera vez, la
presidencia de la Corte Superior, dentro de su discurso de asunción del cargo, tiene dos
versiones judiciales muy interesantes que pasamos a insertarlas:
        “Estoy absolutamente cierto y seguro que he de contar siempre, como hasta ahora, con
vuestro atinado consejo y ayuda oportuna, para mantener muy alto el prestigio de nuestra
querida Corte Superior a la que hemos dedicado todos nuestros desvelos, actividades y celo,
con el fin de no amenguar el prestigio que le dieron tantas y tantas figuras históricas, tantos
varones ilustres que ocuparon este sitial de honor”.
        “La necesidad de reformar la L. O. del P. J. es ya un axioma. No se discute. Todos están
de acuerdo en la urgencia de dicha reforma; y, ella debe realizarse en forma tal, que sea
posible la INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL. Mas, esta decantada independencia del
Poder Judicial, necesariamente ha de traducirse en el libre ejercicio de la propia función, sin
trabas externas al magistrado y considerando tan solo su libre albedrío, su convicción psíquica,
la fuerza intrínseca de su propio yo: la conciencia y la ley”.
        No cabe duda que el Dr. Castillo García, a su paso por el Tribunal de Justicia, dejó una
aureola que no podemos menos que evocarla para demostrar con singular claridad las virtudes
que adornaron su inquieto espíritu justiciero que lo convierte en digno ejemplo de magistrado
probo. Siempre estuvo convencido que la justicia es el equilibrio entre la moral y el derecho y
por ende tiene un valor superior al de la ley.

        LOCAL PARA LA CORTE.-
        Desde su cargo presidencial, el Dr. Castillo García fue uno de los primeros ciudadanos
que promovió una cruzada institucional ante los Poderes Públicos de Lima a fin de conseguir la
edificación del local propio para la Corte Superior de Justicia de Piura, acariciado proyecto que
se materializó años después por su paisano y colega Dr. Augusto Cevallos Timoteo.
        Don Diego Antonio, a propósito de esta brillante e histórica idea y tarea que se propuso,
escribió una nota titulada “Necesidad de la Casa para la Corte de Justicia”, publicada en la
página 44, Álbum de Oro de Piura, por Manuel Vegas Castillo, que en su parte final dice así:
        “A pesar de haberlo previsto patrióticamente quien elucubró dicha Ley de Obras
Públicas, repito por que en su articulado precisó que después del agua y desagüe, la
pavimentación local y el mejoramiento del entonces Colegio Nacional de San Miguel, debía
levantarse el edificio municipal y la CORTE de JUSTICIA”.
        “Ojalá que Dios con su excelso poder, desaparezca aquellos intereses tan hondamente
enraizados, que hasta hoy han constituido barrera infranqueable, para colocar la Corte de
Justicia en un local que no desmerezca el avance y el brillante futuro de esta bella capital del
departamento de Piura. Piura, 28 de Diciembre de 1960”.

       CONCEJAL DE PIURA.-
       Don Diego Antonio sirvió a la colectividad piurana en su condición de jurisconsulto y lo
hizo con espontánea entrega y por que además la decisión municipal confirma su calidad de
hombre notable de esta ciudad.
       Observamos en la sesión extraordinaria de 31 de diciembre de 1922, inserta en el
Boletín Municipal Nº 387, de 15 de enero de 1923, que el burgomaestre, señor Eduardo
Reusche, “proclamó elegido para el gobierno local durante este año al siguiente personal:
Teniente Alcalde: José F. Velasco; Síndicos de Rentas y de Gastos: Manuel I. Cevallos y Jesús
Santos García (sacerdote).
       Inspectores: Félix Vassi R., Néstor Lituma, Ing. Carlos López Albújar, Juan B. Meléndez,
Gaspar Augusto, Víctor Lituma, Enrique del Carmen Ramos Briceño, Aparicio Moscol, Dr. Diego
Antonio Castillo, Inspector de Casa de Préstamos; Juan M. Balcázar, Carlos Lessel, Artidoro
Balarezo, Francisco Arboleda”.
       Dada la importante gestión concejil que realizó el Dr. Castillo García, nuevamente en la
sesión ordinaria del Concejo Provincial, enero 2 de 1924, siendo el Alcalde don Eduardo
Reusche, figuran en los cargos de Teniente Alcalde don José Florencio Velasco, de profesión
abogado, y advertimos en esta nómina al citado Dr. Castillo García en el Cargo de Inspector de
Aguas, Puentes y Caminos y como Síndico de Rentas al Dr. Manuel I. Cevallos.
        Consta, así mismo, en la sesión extraordinaria de enero 3 de 1926, que presidió el
Alcalde Provincial de Piura, don César Cortés, que el Dr. Castillo García fue Inspector de las
Casas de Préstamo, desempeñando su cargo en armonía con las exigencias propias de la Ley
de Municipalidades; Boletín Municipal Nº 459, enero 15 de 1926.
        En 1928, volvió a desempeñar el cargo de Concejal de Piura. Según sesión
extraordinaria de enero 3, dentro del cuadro de Inspectores y siendo burgomaestre de la
Municipalidad piurana don Nicolás Gonzáles, el Dr. Diego Antonio Castillo dirigió dos
inspecciones: la de Higiene Social y la de Trabajo de Mujeres y Niños, en los que puso de
manifiesto su conocimiento de orden legal; así aparece en el Boletín Municipal Nº 509, de
febrero 15 de 1928.
        De otro lado, el Concejo Provincial de Piura, en su sesión ordinaria de junio 1º de 1928,
presidida por el Alcalde Sr. Nicolás Gonzáles, Sección Orden del Día, punto 4) dispone:
“Accediendo a la solicitud de licencia del concejal, Dr. Antonio Castillo, se acordó concederle
hasta sesenta días, que vencen el 21 de julio, mientras desempeña accidentalmente la
Judicatura del Crimen de esta Provincia”; Boletín Municipal Nº 518 de junio 30 de 1928.
        En la sesión ordinaria del Concejo Provincial de Piura, agosto 27, sección Orden del
Día, punto 1), bajo la dirección del burgomaestre don Nicolás González, se acepta la renuncia
formulada al cargo de Concejal por el Dr. Castillo García, cuyo asiento a la letra dice:
        “a) Del Dr. Antonio Castillo como miembro de esta Municipalidad, por ser incompatible
el cargo de Concejal con el de Juez de Primera Instancia de esta Provincia, que se le ha
conferido”; Boletín Municipal Nº 523, de Setiembre 15 de 1928.

         CLUB GRAU.-
         En el Club Grau de Piura don Diego Antonio tuvo una presencia de larga data, pues
perteneció a esta institución desde que llega a Piura para ejercer su profesión, dejando rastro
indeleble de su cordial amistad con los socios que ahí se reunían con el ánimo de gozar de
gratos momentos de esparcimiento.
         Las páginas del piurano diario La Industria, edición del 14 de enero de 1943, bajo el
titular “Junta Directiva del Club Grau”, nos entrega esta nota: Presidente: Alberto Temple.
Vicepresidente: Carlos Lama. Tesorero: Miguel Calderón. Secretario Luis R. Montero. Vocal de
Deportes: Roberto Atkins.
         Vocales: Señores Jorge A. Talledo, Ricardo L. Espinosa, Fermín N. Chunga, Pablo
Semanario, Jorge Manrique, Dr. Carlos Cedano. Comisión de Tiro: Señores Santiago Nevado,
Carlos Pallete, Tomás Arellano. Junta Calificadora: Señores Carlos Almonte, José María Cerro,
Dr. Diego Antonio Castillo García, Leoncio Elías Arboleda, Juan Francisco Lama y Ricardo
Delgado”.

       DEPORTISTA.-
       Don Diego Antonio practicó con éxito el deporte del golf, “juego de origen escocés, que
consiste en impeler con un palo especial una pelota pequeña para introducirla en una serie de
hoyos abiertos en un terreno extenso cubierto ordinariamente de césped. Gana el jugador que
hace el recorrido con el menor número de golpes”, Diccionario de la Real Academia Española.
       El piurano diario La Industria del lunes 18 de diciembre de 1939, en su sección
deportiva, presenta esta crónica: “El Dr. Castillo, campeón de Golf. Ayer terminó el Torneo Golf
que anualmente se juega en la hacienda “Chapairá”, entre caballeros de la localidad.
       Este campeonato muy concurrido, por jugadores y espectadores, que se ha venido
desarrollando con gran entusiasmo, ha culminado con el triunfo del Dr. Diego Antonio Castillo,
quien está recibiendo numerosas felicitaciones con este motivo”.

       CASA DE LA CULTURA DE PIURA.-
       Las inquietudes culturales siempre estuvieron presentes en el ánimo de don Diego
Antonio quien con amorosa entrega brindó lo mejor de sus atributos para lograr que se forme
en Piura el Comité Casa de la Cultura de Piura. Este gesto superior hay que destacarlo para
comprender la sensibilidad social de Castillo García.
        Conocí al Dr. Castillo García el año 1962, siendo directivo de la Casa de la Cultura de
Piura cuya institución presidió el Dr. Luis V. Altuna Sandoval. Esta directiva sesionaba en el
Estudio Jurídico del citado Dr. Altuna, sito en calle Tacna 256. Por mi parte trabajaba en el
Estudio de este Letrado y fue aquí donde entable amistad con el Dr. Castillo.
        Largas horas conversé con él sobre el tema piurano y con su docto conocimiento
histórico-social me trasladó sus grandes inquietudes que considero supe asimilar y después de
analizarlas, a la vista de las fuentes escritas, procedí a difundirlas sin cesar, durante más de
treinta años, para nutrir el alma de nuestro gran soberano.
        Don Diego Antonio, cuajado en la actividad social, mostró erudición en el renglón de la
cultura regional que se vio fortalecido mediante una proficua actividad profesional y
paralelamente venciendo dificultades se siguió abriendo camino con un efectivo proyecto
cultural.
        El nombramiento del Dr. Castillo García se registra en la Resolución Ministerial #8879,
de 10 de Mayo de 1962, firmada por el Ministro de Educación Pública, don Darío Acevedo
Criado, a propuesta del ciudadano ayabaquino y funcionario de ese Portafolio, don Manuel
Vegas Castillo, gran amigo y paisano de don Diego Antonio, que a la letra dice,
CONSIDERANDO: que es necesario terminar los trabajos relacionados con esta institución
para procurar su inauguración en el próximo mes de Julio, utilizando los fondos remitidos y el
terreno donado por la Municipalidad de Piura; Que reviste carácter de urgencia la constitución
de un nuevo Comité para cumplir estas finalidades; De acuerdo con lo opinado por la Dirección
de Cultura; así como el de todos los que se establezcan en las capitales departamentales de
acuerdo con el Decreto Supremo #17, del 7 de Abril del presente año; se resuelve: “1.-
Constituir el Comité encargado de completar el planeamiento y realización de la Casa de la
Cultura de Piura; así como de administrar los fondos destinados al efecto con el siguiente
personal: Doctor Don Luis Vicente Altuna Sandoval, que lo presidirá; don Edmundo Arámbulo
Palacios y don Néstor Samuel Martos Garrido que actuarán como Secretario y Tesorero,
respectivamente; y los vocales, Ingeniero don Manuel Moncloa y Ferreyra, Doctor Diego
Antonio Castillo García, Doctor Jaime Andrés Benites Temoche, Padre Miguel Justino Ramírez
Adrianzén y Doctor Luis Ginocchio Feijó, con la asesoría y control del Director de Cultura del
Ministerio de Educación Pública, don Manuel Vegas Castillo; 2.-Agradecer al Doctor don Aníbal
Santiváñez Morales los servicios prestados durante su gestión presidencial”.

        HAY QUE RECORDARLO.-
        Lo mínimo que podemos hacer, como ciudadanos de esta histórica tierra, es recordar
siempre y mejor ahora, en los inicios del siglo XXI, a los hombres que se preocuparon por el
crecimiento material, intelectual y moral de nuestra región.
        En consecuencia, hay ineludible obligación cívica que nos motiva a recordar la vida y
obra del Dr. Diego Antonio Castillo García que en tres oportunidades presidió la Junta de Obras
Públicas de Piura, que hizo trabajo efectivo en todo el Departamento.
        Preclaro letrado que con tinta indeleble registra su nombre y su acción en los primeros
momentos de la gestación y alumbramiento del Ilustre Colegio de Abogados de Piura, obra de
piuranos para los piuranos, en el que se mantuvo incólume hasta que llegó el momento de
integrarse al Poder Judicial donde también dejó saltantes expresiones de su talento jurídico.
        Por ello considero que es infaltable y merecida esta evocación que justicieramente trata
de rescatar la figura del Dr. Castillo García quien desde el año 1920 y hasta su muerte se
entregó a la causa de la Justicia convirtiéndose, por su rectitud, en el mejor aliado de los
justiciables. Por este hecho le debemos gratitud y veneración.

                        CEVALLOS TIMOTEO: ABOGADO Y PERIODISTA
        Augusto Cevallos Timoteo, en el sinuoso camino de la vida profesional, derrochando vigorosa
energía, que poseen los hombres que nacen para triunfar, en nuestra Piura, se convierte en ciudadano
conspicuo con mención honrosa en los predios del Derecho y el Periodismo, que con cuidadosa siembra
le han permitido cosechar frutos deliciosos que engalanan sus calificadas actividades que entregó a
nuestro departamento en fiel evidencia de su singular trabajo intelectual y amor al terruño.
         Piura registra el único caso en que un jurista, como el Dr. Augusto Cevallos Timoteo, fue primero
Decano del Colegio de Abogados de Piura el año 1966 y luego Presidente de la Corte Superior de Justicia
de Piura los años 1973/74, presidiendo en este último la Comisión del Primer Centenario de la Corte
Superior, según lo acredita la Resolución Suprema, expedida el 3 de Julio de 1973, por el piurano General
Juan Velasco Alvarado, Presidente de la República.
         Tuvo una fecunda actividad periodística en Trujillo y en Piura, en los diarios La Nación, del que
fue su Director; y, El Pueblo, respetado Redactor, respectivamente, sólo por poner un ejemplo que sirve
para demostrarnos su capacidad literaria que se extendió al género del periodismo. Fue asiduo
colaborador de la Revista Jurídica, Órgano Oficial del Colegio de Abogados de Piura y Tumbes.
         Conviene registrar que el ilustre ayabaquino, Dr. Cevallos Timoteo, fundó en Piura con sus
coterráneos, el 1º de diciembre de 1945, en el inmueble sito en calle Lima Nº 596, la Asociación
denominada “Centro Ayabaquino de Residentes en Piura”, del que fue su primer Presidente. Tuvo un gran
afecto por sus comprovincianos y desarrolló una gestión significativa que se desprende en el amor a la
tierra de su nacimiento.
         Su laboriosidad quedo impregnada en todos sus actos públicos y privados, como expresión de su
sólida disciplina. Puso toda su atención, cuidado y empeño en el desarrollo de sus tareas habituales y
esmero en el cumplimiento de sus deberes profesionales que agrandan su personalidad intelectual.

         SU FAMILIA.-
         Padres de don Augusto fueron Augusto Cevallos Gálvez y Manuela Timoteo Pozo, quienes se
casaron eclesiástico el 26 de setiembre de 1902, ante el Párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar de
Ayabaca. Sus abuelos paternos se llamaron Aparicio Cevallos Medina y Teresa Gálvez y sus abuelos
maternos son Manuel Timoteo y Mercedes Pozo. Son sus bisabuelos paternos don Antonio Cevallos y
Mercedes Medina.
         Don Augusto nace en Ayabaca el 21 de enero de 1911. Falleció en Piura el 26 de febrero de
1982, a los 71 años de edad. Su progenitor Augusto falleció en Piura, calle Libertad Nº 239, el 26 de
agosto de 1958, de 76 años de edad, natural de Ayabaca, casado con Manuela Timoteo Pozo, otorgó su
testamento el 12 de abril de 1958 ante el Notario de esta ciudad don Cristóbal Calderón Otiniano,
declarando siete hijos: Angélica Edelmira, Teresa, Rosa Peregrina, Augusto Segundo, Félix Gonzalo,
Víctor Enrique y Manuela Orosia Cevallos Timoteo.
         Don Augusto fue casado con la dama trujillana doña Aída Flores Calderón y son sus hijos:
Augusta, nacida en Trujillo, y Manuel Eduardo, ambos abogados, domiciliados en esta ciudad, habiendo
sido el segundo decano del Colegio de Abogados de Piura y Tumbes. Siguen Carlos Augusto de
profesión Ingeniero Agrónomo; Hernando, notable médico de esta plaza que se desempeña con
ostensible proyección a la comunidad; María Teresa y Manuela Angélica, que constituyen la familia
Cevallos Flores, ejemplar por cierto en nuestra región debido a su espíritu de superación que se seguirá
multiplicando y convirtiendo en frondoso árbol genealógico de Piura.
         El hombre de prensa don Elmer Núñez Reaño, al día siguiente de fallecido don Augusto, en el
diario La Prensa, de Lima, editorializó: “Periodista, Diputado y Magistrado: “Dejó de existir el ex
Presidente de la Corte Superior de Justicia Dr. Augusto Cevallos Timoteo, diputado electo en 1950, por el
departamento de Piura, ex Decano del Colegio de Abogados de Piura-Tumbes y también Presidente de la
Sociedad de Beneficencia Pública de Piura. Cevallos, en efecto, fue también un excelente periodista
cuyos primeros pasos los dio mientras estudiaba Derecho en Trujillo, con el ejemplar periodista Santiago
Vallejo, por entonces Director del Diario La Nación”.

        SUS ESTUDIOS.-
        Después de haber realizado sus estudios primarios en su natal Ayabaca viene a Piura para
continuar su secundaria en el Colegio Nacional de San Miguel, que los concluye con calificativos óptimos
como fiel muestra de su dedicación al cumplimiento de sus deberes estudiantiles.
        Se traslada a Trujillo guiado por su tío Manuel Ignacio Cevallos Gálvez, para continuar su carrera
profesional. Con mejores resultados que en Piura avanza en su formación académica y paralelamente,
como era costumbre en la época, inicia su actividad periodística en el trujillano diario La Nación que le
permite obtener una acariciada experiencia que le sirvió en su vida profesional.
        Después de haber cumplido con la aprobación de los cursos correspondientes en la Universidad
Nacional de La Libertad, don Augusto Cevallos alcanza su grado de Bachiller en Jurisprudencia que se lo
extiende la Facultad de Derecho, el 26 de diciembre de 1940, y por imperio de las normas legales
pertinentes se registra en el folio 34 del Libro de Diplomas bajo el número 672, su fecha 30 de abril de
1941.
        Continuando con los trámites de rigor universitario, en la misma Universidad el 30 de mayo de
1941, obtiene el título de Abogado de los Tribunales de la Nación, empezando su dilatado camino en el
campo de la defensa libre.

         DON AUGUSTO, PERIODISTA.-
         Su labor de periodista iniciada en Trujillo, don Augusto la continuó en Piura, pues, al decir de
Elmer Núñez, “luego de ser reportero, fue un periodista especializado, editorialista titular del diario La
Industria de Piura, durante muchos años. Escribió con mesura y elegancia, orientó con certeza y le dio
calidad a la columna cotidiana de opinión. Fue así mismo militante de la Federación de Periodistas del
Perú”.
         En mi obra inédita Los Diarios de Piura, página 180, EL PUEBLO: DIARIO SOCIALISTA, expreso:
“Con la aparición de EL PUEBLO, creció la historia del diarismo piurano. Su partida de nacimiento se
ubica el día lunes 10 de Marzo de 1947, en que se voceó en las calles de la ciudad. Sabemos que el
diario El Pueblo instaló sus oficinas y talleres en esquina de las calles Cuzco y Huánuco Nº 502, teléfono
Nº 342. Constó de cuatro páginas y su formato fue de 29 cm. x 39 cm. Al 3 de junio de 1950, registraba su
adición Nº 1010, Año IV.
         De comienzo a fin, EL PUEBLO se convierte en un diario de información eminentemente crítica y
doctrinaria del pensamiento social que abrazó el Partido Socialista Peruano. Se difundieron puntuales
aspectos de la filosofía que practicó esta tienda política sustentada en idearios del socialismo de otros
países y nuestra realidad nacional.
         En su cuerpo de redactores están Augusto Moscol Carrera, Augusto Cevallos Timoteo, Jaime
Andrés Benites Temoche, Teodoro Garrido Lecca, Hildebrando A. Castro Pozo, Ricardo Vargas Machuca,
Dagoberto Torres Agurto, José Andrés Bejarano, entre otros.

         DON AUGUSTO, ABOGADO.-
         Con su título de Abogado, don Augusto, bajo el precepto que todos vuelven a la tierra en que
nacieron, viene a Piura con su familia que había formado en la ciudad de Trujillo y se establece
definitivamente en esta ciudad, inscribiendo su título profesional primero en la Corte Superior de Justicia y
luego en el Colegio de Abogados, sin pensar que años más tarde iba a presidir ambas.
         Según documentos que tenemos a la vista el Dr. Cevallos Timoteo ejerce su profesión en Piura,
siendo contemporáneos sus colegas Juan Roberto Velasco Espinosa, Carlos León Monzón, Manuel
Salomón Quiroz, Ramón Abásolo Rázuri, Teodoro Garrido Lecca Morales, Octavio Tapia Vega, Jorge y
Rodolfo León Seminario, Luis V. Altuna Sandoval, Benjamín Flores Burneo, entre otros.
         Tuvo un Estudio Jurídico acreditado, sito en calle Lima Nº 596, de esta ciudad. Se rodeó de
numerosa clientela y fue consecuente en la defensa que se le encomendó. Con calidad profesional
defendió la causa penal promovida por el Juzgado Instructor de Ayabaca, el año 1946, contra el socialista
Sinforoso Benites Algalobos por los delitos de resistencia a la autoridad y la tranquilidad pública en
agravio del Estado, habiendo informado a la vista de la causa en el Tribunal Correccional de Piura para
conseguir la libertad de su patrocinado.

        DON AUGUSTO, DOCENTE.-
        Las inquietudes intelectuales de don Augusto se afincan con gratos recuerdos en el difícil campo
de la docencia y sobre todo en el centenario Colegio Nacional de San Miguel, de Piura, donde
desempeñó la cátedra de Literatura a partir del año 1942, dejando a su paso por las aulas sanmiguelinas
gratos recuerdos de su capacidad docente.
        Fueron los tiempos del Colegio San Miguel cuando tuvo en sus filas una calificada plana de
Profesores, pudiendo señalar a los Abogados: Guillermo Gulman Lapouble, Julio Gálvez Garrido, Ramón
Abásolo Rázuri, Luis V. Altuna. Los Profesores Néstor S. Martos Garrido, Carlos Robles Rázuri, Francisco
Xándoval Bustamante, Víctor Lema Pérez, Juan Guillermo Zela Koort. El Sacerdote Jesús Santos García.
El Médico Francisco Escudero Franco. Los Ingenieros Manuel Cortés Coronel Zegarra, Roberto Nolte
Garcés, Ernesto Drouard Hansen. El Químico Farmacéutico Ricardo Espinosa.
        Don Augusto tuvo mucho acercamiento a su alumnado como fiel muestra de su dominio del tema
que dictaba. Su alma de Maestro y sobre todo su alta calidad de hombre y amigo le permitió llegar a sus
alumnos y estar con ellos en el aprendizaje del curso, es decir, estudiando para la vida.

        FUNDADOR DE LA UNIVERSIDAD DE PIURA.-
        ¿Cómo olvidar los afanes constructivos de don Augusto para conseguir que Piura logre tener su
primera Universidad? Gracias a su generosa colaboración se hace realidad la creación de la Casa
Superior de Estudios, mediante Ley 13531, promulgada el 3 de marzo de 1961.
        Bueno y justísimo es recordar que don Augusto junto con sus colegas Ramón Abásolo Rázuri,
Luis V. Altuna Sandoval, Aníbal Santibáñez y otros destacados intelectuales piuranos desplegaron
efectiva y positiva actividad pública para conseguir la creación de la Universidad Técnica de Piura, ahora
Universidad Nacional de Piura, que abre sus puertas a los estudiantes de la región que inician sus
estudios profesionales un histórico 3 de marzo de 1961.
         En honor al mérito de su obra pionera e inigualada para la creación del Centro Superior de
Estudios, don Augusto es designado Vicepresidente del Primer Patronato fundado el año 1962, que
presidió su colega Aníbal Santibáñez Morales.

         CORTE DE PIURA.-
         Ha dejado rastro imperecedero en la Corte Superior de Justicia en la que por su capacidad
jurídica, su vocación al fomento del estudio del Derecho y la aplicación de la Ley sin privilegios, ocupó
hasta el más alto cargo, pues fue su Presidente.
         El 14 de enero de 1958, fue nombrado Fiscal Suplente que previó juramento prestado el día 18 le
permite ejercer con conocimiento de causa y constante aprendizaje el cargo que le vuelve a ser ratificado
el siguiente año, dejando gratos recuerdos entre el personal de la Corte.
         Tras meritoria labor judicial, llega a ser elegido Presidente de la Corte Superior de Justicia de
Piura y Tumbes, en 1973, siendo reelegido para el siguiente año 1974, que dicha Corte celebró el primer
centenario de su creación.
         Durante su mandato presidencial se elabora el proyecto de construcción del Edificio del actual
Palacio de Justicia de Piura, que consta de cinco pisos, ubicado entre las calles Lima, Ayacucho, Malecón
Eguiguren y Apurimac dentro de un área de 4,617 m2, con su frente principal al Parque Pizarro que es de
75 ml. Para su edificación el Estado aportó S/.13´600.000, según Decreto Ley 20578 y D. S. 266-74-EF.
         Se editó el libro de 120 páginas: Corte Superior de Justicia de Piura 1874-1974, documental
conmemorativo del primer centenario de su creación, cuyo autor, don Carlos Chávez Sánchez, ha
señalado: “De un diálogo entre el autor y el Presidente de la Corte Superior de Justicia de Piura, Dr.
Augusto Cevallos Timoteo, nació la idea de este libro, que es, a la par, un homenaje y un aporte. Un
tributo al Poder Judicial de Piura y Tumbes, en ocasión del primer centenario de la creación de la Corte
Superior que lo representa y una contribución a la historia regional, aún con muchos capítulos vacíos”.

          BENEFICENCIA.-
          Por sus cualidades personales y probada honradez, don Augusto fue nombrado Director de la
Beneficencia Pública de Piura, cargo que desempeñó con acierto, quedándole la satisfacción del deber
cumplido.
          Su gran obra, imperecedera por cierto, es la gestión, inicio, culminación y puesta en servicio del
Cementerio Metropolitano San Miguel Arcángel de Piura donde hasta hoy siguen sepultándose nuestros
semejantes que pasan a mejor vida. Al ingreso está una placa de bronce, en la que leemos:
          “Beneficencia Pública de Piura. Este Cementerio construido con la ayuda de la Junta de Obras
Públicas, se inauguró el 15 de octubre de 1966, siendo el Consejo Directivo de la Beneficencia el
siguiente: Director: Dr. Augusto Cevallos Timoteo. Primer Vice Director: Dr. Alfonso Arroyo A. Segundo
Vice Director: Sr. Néstor Zapata S. Vocales: Dr. José Gabriel La Torre P. Dr. Víctor Castro Valdivia, Dr.
Alfredo Heinselmann. Ing. Enrique Joo Ch. Dr. Guillermo Ayala Noriega. Sr. Gabino Vilela Guzmán. Sr.
Carlos Zapata Coveñas. Sr. Hipólito Zurita Peña. Presidente de la Junta de Obras Públicas, Dr. Gustavo
Vásquez Zúñiga”.
          Lo expuesto nos permite aseverar que la obra material y espiritual del Dr. Augusto Cevallos
Timoteo que, con mucha benevolencia realizó en nuestro Departamento, durante cuatro décadas
consecutivas, lo hacen acreedor al justo premio que le debe su tierra nativa Ayabaca, nuestra Piura e
instituciones en particular.
          Con espíritu justo hay que perpetuar el nombre del Dr. Augusto Segundo Cevallos Timoteo para
que se perpetúe su obra. Sólo de esta manera y no de otra reconoceremos el amor que tuvo a su pueblo
por el que trabajó sin cesar, con dignidad y desinterés, que le dan la satisfacción del deber cumplido.

                                   RENTERÍA GIL: POETA AYABAQUINO
         Nos place comentar la obra literaria de Carlos Ismael Rentería Gil, hombre de leyes desde hace
nueve lustros, con bien ganado prestigio en el foro piurano. Debido a su capacidad profesional, formación
espiritual, quehacer multifacético, don de gentes y sobre todo su sencillez es muy conocido en nuestro
medio.
         Por extensión, se inscribe en los predios de la literatura piurana con fecunda obra que dice mucho
de su gran sensibilidad humana. Nos vamos a permitir presentar en forma brevísima los escritos que
enriquecen la bibliografía regional.
         El vate ayabaquino, merecidamente filiado en los predios poéticos, sigue los pasos de sus
coterráneos Merino Vigil, Velázquez Guerrero, Florencio Gálvez, Vegas Castillo, entre otros. Otorga su
mensaje lírico a la posterioridad como exquisito fruto de su incesante búsqueda para enriquecer la poesía
regional. Ha publicado tres poemarios que es bastante suficiente para estar incorporado, por méritos
propios, en el parnaso de las letras piuranas.

        REFERENCIAS PERSONALES.-
        El autor es nativo de Ayabaca, registrando su natalicio en 1936. Unigénito del hogar formado por
Juan Ismael Rentería Mauricio y Vicenta Gil Gálvez, quienes se unieron matrimonialmente el 5 de octubre
de 1934 y fijaron su domicilio en calle Los Pozos sin número de la ciudad de Ayabaca. Los abuelos
paternos de Carlos Ismael son Julio Rentería y Josefa Mauricio; y, los maternos, Carlos Gil y Cristina
Gálvez.
        Realizó su instrucción secundaria en el glorioso Colegio San Miguel y pertenece a la promoción
de 1955. Abogado de profesión, con Estudio abierto en esta ciudad que le ha permitido alcanzar un bien
ganado espacio. Ha desempeñado la judicatura y la docencia. Por su excelente formación académica en
la Universidad Nacional de Trujillo, de la que egresó en 1963, a lo que se suma su espíritu de creatividad,
accede a las parcelas de las letras para expresar finamente, con sentimiento terrígena, su manifestación
sobre la belleza y el conocimiento estético por medio de la palabra escrita, tanto en prosa cuanto en
verso.
        Rentería Gíl, en su tierra natal, ha sido profesor de los colegios Agropecuario y Lizardo Montero y
Juez de Primea Instancia. Es cultor de variados géneros literarios que nutre con su sabroso ingenio y
singular talento.

         SUS OBRAS.-
         Ha incursionado en los predios de la prosa con sus bien concebidas obras “Yo y mis recuerdos”,
narrativa que se convierte en su creación más temprana que vio la luz en 1956, evocando en sus páginas
las memorias de sus ilusiones y realizaciones que aspira en plena juventud, tratando de proyectar un
elevado futuro, tal como corresponde a un hombre con visión desarrollada. Es una reflexión en voz alta,
una confesión personal de lo que siente el autor frente a los embates de la vida y lo dice con sentido
dramático o algo parecido. Hay en sus escritos un soliloquiar que brota del alma del joven andino que
aspira a ser grande y ahora lo es con la satisfacción que le da el éxito profesional logrado con el sudor de
su frente.
         “Ayabaca: Testimonio y Grandeza”, que consta de 106 páginas, dedicada a la memoria de su
progenitor Ismael y su hijo Ismael Jacob. Es un sabroso escrito sustentado en una presentable prosa que
se inserta en el género de la novela andina, a manera de recuento que se adorna con su fecunda
imaginación. En sus páginas se trasmite el testimonio del autor sobre su Ayabaca que conoce, que ve con
sus propios ojos y que constituye para la posterioridad, según su propia expresión: “mi testimonio quizá
no sea imparcial y me deje llevar por el amor al terruño, pero sin lugar a dudas dentro de sus gentes y de
sus vivencias está la real grandeza de este pueblo”.
         Posteriormente, publicó “Ayabaca Testimonio II” – Memorias tras un balón de Fútbol, impresa en
RAISAPP E.I.R.L., de Piura, en setiembre de 2008. El texto está vinculado con las vivencias ayabaquinas
de su niñez dentro del área deportiva. Consta de 80 páginas, que en su parte final lleva fotografías a
colores de los equipos futbolísticos que el conoció en Ayabaca. Tiene tres partes. La primera contiene los
Capítulos siguientes: Los alumnos del Colegio 31; El Chorro Moquillo; La rivalidad deportiva, San
Marquitos y Alianza Infantil; Huamarata y San Marcos; El primer triunfo de San Marcos, Pampa del Lobo;
Nuevamente a lo nuestro patear pelota; El final de la niñez de puertas a la adolescencia.
         Viene la segunda parte, titulada: ”La Generación del Peñarol”, que consta de los Capítulos: El
Club Juventud Melgar; El Peñarol; El campeón de 1955; El Peñarol Campeón; Fin de Vacaciones 1955; El
viaje a la frontera con Ecuador; Reencuentro Uno; Segundo Reencuentro.
         Aquí está la tercera parte, bajo el titular “La institucionalización de los reencuentros”, que registra
los capítulos que siguen: Amor a la tierra nativa; El reencuentro de 1981, 1982 y 1984; Múltiples
reencuentros y la idea de celebrar, el centenario de nuestro Colegio 31; El centenario del Colegio 31;
Hechos inolvidables; Las Bodas de oro del Peñarol.
         Dice el autor en su epílogo, página 71: “No es posible narrar cada uno de los reencuentros dado
el tiempo y la falta de precaución para haberlos contenido en la memoria, pero debo agradecer la
presencia de tantos no ayabaquinos, como a Juan Otero y su esposa Mica que nos acompañaron alguna
vez en ir a Ayabaca, como a José Meza Ojeda, Luis Seminario Ordinola y muchos.
         La emoción es de tal magnitud mostrar este testimonio por ser parte de mi vida y la de todos y
cada uno de los peñaroles y me disculpo por las omisiones concluyendo con la frase ¡PEÑAROL EXISTE!
         Sigue “Barros Viejos”, 116 páginas, que hace honor a su nombre por que se trata de un relato
debidamente sustentado en argumentos de carácter histórico, que se inscribe dentro de este género. Fue
escrito el junio de 1956, refiriéndose puntualmente a la Comunidad Campesina de La Legua, comprensión
del distrito de Catacaos, reseñando “el modo y forma como cultivaban las riberas del Río Piura, así como
que cada familia era propietaria de una franja de terreno, desde el mismo lecho del río hasta una
imaginaria distancia de siete leguas”.
          Se trata de un pueblo de indígenas que se pobló a la margen derecha del río Piura, el mismo que
dentro de la colonia fue organizado por la administración española habiendo logrado concebir un núcleo
urbano ahora muy visitado por los piuranos, especialmente los domingos y feriados que acuden en busca
de esparcimiento.
          La narrativa de Rentería Gil es amplia, con estilo original, que nos invita a leer sus escritos y a
comentarlos. Aquí tenemos su obra “El tío José, la calle y el hambre, yo y mis recuerdos”, 100 páginas,
editorial RAISAPP E.I.R.L., Piura, marzo de 2008.
          Se compone de tres partes. En la presentación nos dice Rentería Gil: “Sin pretender decir que he
encendido una luz y que por lo tanto debo dejarla alumbrar, porque ello sería una vanidad imperdonable,
sin embargo al escribir un cuento o dos y un soliloquio, mi intención como modesto pergeñador, ni por
satisfacer mi ego, sino porque amando tanto a mi tierra natal, no sería justo o explicable, que no me
hubiera propuesto hacer una narración, describiendo con todo corazón, lugares y parajes que conozco y
he disfrutado, como lo hago con la mayor devoción en el cuento “EL TÍO JOSÉ”, que precisamente es el
título de la primera, que va de la página 9 a la 42. Es un canto de recuerdos de su familia, paisanos y su
pueblo”.           La segunda denominada “La calle y el hambre”, abarca las páginas 43 a 72, que registra
un bien estructurado pensamiento, que dice así: “Es preferible decírselo a si mismo, que no decirlo a
nadie. Más todavía, es necesario sentir soledad para no hablar de ella sin antes no haber vivido una
noche de angustia. Feliz el hombre que se comprende y se soporta”.
          Y la tercera “Yo y mis recuerdos”, que comprende las páginas 73 a 100. El autor pone de
manifiesto toda su imaginación para adornar los acaecimientos propios de su juventud ayabaquina,
destacando con fina prosa su espíritu cristiano: “hablando en plural, cuando estamos tristes, se puede
comprender la tristeza de los otros y nos mueve a la caridad”.
           Su libro reciente titulado “Heredero de un Jardín”, octubre de 2008, Impresiones “Carlos”, Piura,
Octubre de 2008, de 94 páginas, expuesto con estilo original es la ratificación de su habilidad para
componer atractivos relatos de su tierra. Se plasman gratos recuerdos de su lar nativo que están
impregnados en la patria del corazón.
          Leemos en su apreciación: “La vida de un hombre, es como un río, que puede correr
tormentosamente entre peñasco, o torrentosamente por placidas praderas, no llegando todos los torrentes
al mar, pero dejan a su paso verdor y esplendor de vida. ¡Si sucede así! ¿Por qué no hacerlo poesía?
          Otro género cultivado por Rentería Gil es el ensayo: “La Restauración del Reino”, compuesto por
tres capítulos: La promesa, La traición y Aceldama, producto de sus extensas lecturas bíblicas, afirmando
con conocimiento de causa que “los libros más bellos de la Biblia, sin duda son entre otros el Génesis y el
Evangelio según San Juan. El primero sin ser históricamente verdadero, es totalmente cierto. Por ello al
leerlo y tratar de interpretarlo ad piden literae, y luego repetirlo como si tal fuera una verdad indiscutible,
resultaría: fanatismo, ignorancia, poca o ninguna tolerancia. Siendo el Génesis históricamente falso, es
por la revelación que contiene, totalmente verdadero. Adán y Eva nunca existieron. La verdad es que
existen. El jardín del Edén no existió. Existe”.
          Por extensión, Rentería Gil está filiado con éxito en la producción poética, contenida en tres
poemarios: “Versos de Juventud”, “El Amor, la Vida y la Esperanza”. La última obra poética que
comentamos “Música Abrupta de la Existencia”, ha sido escrita entre 2004 a 2006, compuesta por 32
poemas que tienen inocultable espíritu bíblico y rastro existencialista. El autor nos dice que algunos de
esos poemas “se refieren a la razón de la existencia, como prácticamente la entiendo o la siento y otros a
los placeres gratos de la vida o a recuerdos de juventud que nunca vuelven, a la descripción de lugares y
de un hermoso animal y otros con mucha devoción al recuerdo de mi madre, como a un hombre santo y al
CREADOR”.
          Nos atrae su poema “Desde la eternidad”, que consta de 19 versos a través de los cuales retrata
su espíritu cristiano, su concepción de la vida eterna, su entrañable amor a mamá Vicenta. En su primera
parte dice así:
          “Hoy la dicha ha llenado mi alma./ Hoy me he visto de mi madre pleno,/ su amor inmenso en mi se
desbordaba,/ con maternal y sutil acento me mostraba/ el camino, que recorrer me queda./ Hacialo, con
cálida ternura./ Venía desde la eternidad./ Porque una madre es eso: ¡Amor! ¡Piedad! Y ¡Delicado
esmero!./ Para que no me angustie/ y que el futuro vea, nada tiene de incierto,/ ni es misterio, si su
bondad omito”.
          Le canta a la vida considerándola una broma que nos juega el destino, según sus versos que
registra en la página 17. Otro con el título “Somos nuestro camino”, expresa: ¡El destino ni como broma
existe!/ Nada está escrito a suceder mañana,/ imagen somos de quien nos fabricara./ Nos hizo libres
como viento,/ o más aún que las estrellas/ o al relámpago fugaz de una tormenta”.
          Con espíritu existencialista Rentería Gil, a través de su fina lira, nos alcanza bajo el titular “Música
abrupta de la Existencia”. Esta bien lograda composición sirve para demostrar que el conocimiento de
toda realidad prima sobre la experiencia inmediata del propio existir. Leamos los versos: “Toda la
existencia es armonía./ no desborda, sino a justa medida,/ majestuosa, sin ninguna ironía,/ radiante la
belleza que la adorna/. El rugir estruendoso/ de la peor tormenta,/ entona un canto fiero,/ que hay que
saber oírlo,/ que hay que saber temerlo,/ sino fuera posible,/ hasta saber amarlo”.
          “Salmo o Proverbio”, página 50, viene a confirmar en el autor su desarrollada lectura y avanzada
interpretación bíblica. El acto de leerlo nos produce una honda compenetración con los sentimientos
cristianos plasmados por el poeta. Dice así:
          “Desde allá del confín del inverso grita,/ una voz estentórea:/ Habitantes del planeta azul llamado
tierra,/ no destruyan su hogar./ No prenda una fogata de basura en el desierto,/ No haga eso ¡Por piedad!/
No vierta como deshecho sobre el suelo fértil,/ lo que no es degrabable./ No ponga venenos en la tierra
que cultiva,/ porque usted lo absorbe./ No permita emisiones de gas tóxico en las calles,/ porque
envenena a todos”.
          En “Amor razón de la existencia” se ratifica el autor en el primer mandamiento de la Ley de Dios,
que es el amor en su más alta expresión. Reconociendo la obra del ser Supremo, en un cuarteto dice:
“Solamente la etnia, de un grupo errabundo,/ no el más grande entre todos ni el más poderoso,/ fue quien
tuvo la Gracia del saber Revelado:/ Se trata de un ser Invisible, quien creó la existencia”.
          Nos ha sido placentero registrar estas líneas que tienen por objeto difundir las estampas literarias
de nuestra tierra, formuladas con exquisita prosa y excelente verso por Carlos Ismael Rentería Gil, para
tener una idea de la percepción de los hombres de las bellas letras que esculpen la belleza literaria de la
región Piura.

                SAAVEDRA CEDANO: ALTA EXPRESIÓN DE AYABACA
        Aurelio Saavedra Cedano, a no dudarlo, en Piura se ha convertido en alta expresión de
la provincia de Ayabaca. Es un ciudadano que practica con relevancia la ciencia del Derecho,
habiéndose desempeñado hasta hace poco en el cargo de Fiscal Superior Decano del Distrito
Judicial de Piura, en el que alcanzó un bien ganado prestigio que respalda su trayectoria
profesional. Ahora, consagrado a la defensa libre, atiende en su bufete a los clientes que
requieren de sus servicios.
        Este conspicuo ayabaquino, en su calidad de abogado, ha desarrollado en nuestro
medio una amplia labor social que lo convierte en el período 2003/04 en Decano del Colegio de
Abogados de Piura, que fundamentan su frondosa carrera en los predios del Derecho.
        Tiene un frondoso haber intelectual. En su juventud estudiantil fue un dinámico dirigente
que con conocimiento de causa y capacidad moral ocupó el cargo de Vicepresidente de la
Federación de Estudiantes del Perú y representante de ella ante la Unión Internacional de
Estudiantes. Con mucho brillo intervino en Congresos internacionales, pudiendo citar los de
Praga (Checoslovaquia) y Florencia (Italia).

         RASGOS BIOGRÁFICOS.-
       Nuestro biografiado nació en la andina ciudad de Ayabaca el 1º de Mayo de
1939, siendo sus padres don Segundo Saavedra Luzón (Agricultor–Ganadero) y doña
Luz Cedano Villalta (Normalista Rural), ambos fallecidos.
       En su tierra natal hizo sus estudios primarios: Del 1º al 3º en la Escuela Mixta de
Sichulqui, comprensión de la Comunidad Campesina de Suyupampa, teniendo como
profesora, a su mamá, antes nombrada; el 4º y 5º de primaria, los realizó en la Escuela
de Varones Nº 31 de Ayabaca, denominada “Hildebrando Castro Pozo”; cuando
cursaba el 5º de primaria, el Ministerio de Educación Pública, autorizó a los alumnos
con nota superior a 15, pasaran directamente a partir del mes de Agosto, al 6º año de
primaria, habida cuenta que dicho año, iba a quedar sin efecto; en consecuencia,
realizó dos años en uno, pero en virtud de su creciente aprovechamiento.
       Al crearse la Gran Unidad Escolar “San Miguel” de Piura, la primera promoción
en ingresar fue la perteneciente al año 1953, previo examen de madurez mental y
percentil ortográfico, siendo merecedores los estudiantes con nota promedio de 15,
para gozar de media beca de estudios, pero a mediados del año 1953, el Ministerio de
Educación Pública emitió una Resolución Suprema, concediendo media beca a los
alumnos de las Grandes Unidades Escolares, cuyos padres ejercían la Docencia, ya
sea en Primaria o en Secundaria, logrando de esa manera el Dr. Saavedra Cedano,
realizar sus estudios secundarios durante los cinco años, disfrutando del beneficio de
una beca completa.
       Cursando 3º, 4º y 5º de media, en virtud a su buen comportamiento y calidad de
estudio, Aurelio fue designado en el cargo de Brigadier de Aula, que ejerció con
eficiencia durante los 3 años antes mencionados, controlando la disciplina dentro del
salón, durante las ceremonias cívicas dentro del Claustro y en especial, en los desfiles
escolares de Fiestas Patrias, habiendo tenido el Colegio “San Miguel” la oportunidad de
ganar el Gallardete durante 3 años consecutivos y por consiguiente el Plantel se hizo
merecedor a perpetuidad, del Sol Radiante.

        HOMBRE DE LEYES.-
        Concluida su secundaria, Aurelio Saavedra, de Piura pasó a Lima, ingresando en 1958,
a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras, en el local del viejo
claustro sanmarquino del Parque Universitario; en el mismo local se desarrollaron los estudios
de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, que culminaron en 1964, optando el título de
Bachiller en Derecho con la tesis “Latifundio y Liberación de los Campesinos” y luego, el 22 de
junio de 1966, el título de Abogado, con la exposición de un expediente penal y un expediente
civil.
       En 1995, inició estudios de Doctoral en la especialidad de Derechos Público y
Constitucional, en la misma Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que concluyó
durante dos años, aprobando satisfactoriamente.
       Paralelamente se matriculó en la Facultad de Letras de San Marcos, que ya
funcionaba en la Ciudad Universitaria, estudiando la especialidad de Sociología, cuyo
ciclo de 3 años, lamentablemente no pudo concluir, por motivos de salud, radicándose
de inmediato en la ciudad de Piura, donde reside desde hace más de 40 años.
         Ha formado su hogar conyugal con su consorte doña Luz Victoria Elera de Saavedra,
residiendo en la Urbanización Miraflores, jirón Las Begonias Nº 159, del vecino distrito de
Castilla.
         Después de registrar su título en la Corte Superior de Justicia de Piura se incorpora en
el Ilustre Colegio de Abogados de Piura y Tumbes, con Registro Nº 162, pasando a ejercer su
profesión liberal. En su vida profesional, en Piura es asesor legal de diferentes instituciones y
personas naturales. Actualmente es miembro vitalicio del Ilustre Colegio de Abogados de
Piura, con Estudio abierto en la calle Moquegua No. 382-3er. Piso-Of.4, de esta ciudad.

       CARGOS DESEMPEÑADOS.-
       El Dr. Saavedra Cedano es poseedor de una exquisita hoja de vida que se
engalana con diferentes cargos desempeñados exitosamente. Ha sido Juez de Paz No
Letrado del A. H. "San Pedro" de Lima. Fue Jefe de la Sección de Estudios Básicos de
la Escuela de Relaciones Industriales de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, hoy Facultad de Ingeniería Industrial.
       Se desempeñó en el cargo de Delegado del Centro Federado de Derecho de la
UNMSM y ante la Federación Universitaria de San Marcos. Ha sido eficiente Delegado
de los Consejos de las Facultades de Derecho y de Letras de la UNMSM. También fue
Secretario General del Centro Federado de Derecho y concluido los estudios en dicha
Facultad y matriculado en la Facultad de Letras, en la especialidad de Sociología,
también fue elegido Secretario General del Centro Federado de la UNMSM.
       Vicepresidente de la Federación de Estudiantes del Perú-FEP- y representante
de la FEP ante la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), con sede en Praga,
habiendo participado como representante del estudiantado peruano en los Congresos
de Praga-Checoslovaquia y Florencia-Italia, en los temas sobre la Paz Mundial y la
Libre Determinación de los Pueblos.
       Ha desempeñado la presidencia de la Federación Departamental de Fútbol de
Piura y ha sido delegado ante la Federación Peruana de Fútbol. Fue Presidente del
Centro Provincial Ayabaca, con sede en Lima y del Centro Provincial Ayabaquino, con
sede en Piura.
       Juez de Tierras de Piura y luego del Juzgado de Tierras de Huancabamba. Jefe
de Asesoría Jurídica de la que fue Zona de Alimentación Nº I de Piura-Tumbes.

        OTRAS ACTIVIDADES.-
        Asesor Legal de las Revistas “Yantuma”-Piura, “Pulso Norteño”-Chiclayo y
“Cabildo”-Piura. Especializado en Derecho Municipal, fue Asesor Legal de las
Municipalidades Distritales de: Suyo, Tambogrande, Castilla, Pacaypampa y Paimas y
de las Provinciales de: Talara y Ayabaca; igualmente prestó sus servicios a
Corporación Financiera de Desarrollo-Piura, CORPAC – Piura; Cooperativa de Vivienda
“El Bosque”-Castilla. Asesor Legal del Colegio de Contadores de Piura y de la
Asociación de Desarrollo y Defensa de los Intereses de Huancabamba.
        Ocupó la Vicepresidencia de la ASOCIACIÓN NACIONAL DE MAGISTRADOS
DEL PERÚ, actual miembro de la Junta Directiva de la Asociación Distrital de
Magistrados de Piura y Delegado ante la Asociación Nacional, en calidad de cesante.
        FISCAL SUPERIOR DECANO.-
        Por esta Institución el Dr. Saavedra Cedano ha dejado grato precedente
profesional que habla en voz alta de su sapiencia jurídica. Fue Fiscal Superior de la
Corte de Justicia de Piura-Tumbes, previo concurso público de méritos y oposición,
ante el Consejo Nacional de Justicia. Posteriormente al crearse el Ministerio Público,
según su Ley Orgánica, cuyas funciones principales son: la defensa de la legalidad, los
derechos ciudadanos y los intereses públicos, la representación de la sociedad en
juicio, entre otras, se inquieta el espíritu del Dr. Aurelio Saavedra, dada su capacidad
profesional y académica, alcanza a ocupar el cargo de Fiscal Superior Decano del
Distrito Judicial de Piura-Tumbes, hasta el mes de Enero de 1992, fecha en la que
ilegalmente fue separado por el gobierno, bajo el pretexto de la “Reorganización y
Reestructuración del Ministerio Público”, habiéndose reincorporado a su plaza de origen
el 1º de Junio del 2006, reasumiendo nuevamente el cargo de Fiscal Superior Decano,
pero esta vez sólo del Distrito Judicial de Piura, por cuanto ya se había creado el
Distrito Judicial de Tumbes, cesando en el cargo el 1º de Mayo del 2009, luego de
haber sido elegido por los Fiscales Superiores titulares como el Primer Presidente de la
Junta de Fiscales, que es la nueva denominación orgánica del cargo.

       DECANO DEL COLEGIO.-
       El Consejo Directivo que dirigió al Ilustre Colegio de Abogados de Piura, en los años
2003/04, estuvo formado por los profesionales del Derecho, que siguen: Aurelio Saavedra
Cedano, Decano. Guillermo Cevallos Vegas, Vice Decano. Rodolfo Ruiz Reyes, Director de
Imagen Institucional. Leopoldo Albañil Ordinola, Director de Extensión Cultural. Javier Albán
Niño, Director de Economía. Ofael Delgado Castillo, Secretaría General. Guillermo Monzón
García, Director de Ética Profesional. José Cevasco Pereyra, Director de Defensa Gremial. Luis
Núñez Frías, Director de Bienestar Social. Susana Albán Miranda, Directora Suplente.
       Este Consejo Directivo es autor del Estatuto del Colegio que actualmente viene
regulando el desarrollo institucional de sus agremiados.

       ESTATUTO DE LA ORDEN.-
       Bajo el decanato de don Aurelio Saavedra se aprobó el Estatuto vigente que regula el
desenvolvimiento institucional del Ilustre Colegio de Abogados de Piura. Dicho Estatuto por
expreso mandato legal, que está contenido en la Tercera Disposición Final, entró en vigencia el
19 de octubre de 2004.
        Consta el Estatuto de 109 artículos, cuatro disposiciones finales y una disposición
transitoria, que fue aprobado en la Asamblea General Extraordinaria de 19 de agosto del año
2004. Tiene nueve títulos y 19 Títulos.

        HOMBRE NOTABLE DE PIURA.-
        Aurelio Saavedra es un hombre notable de nuestro Departamento. Ha servido a su
comunidad con vocación piuranista, desempeñado diversos cargos públicos relacionados con
su profesión y otras actividades del espíritu.
        También ha pasado dejando profunda huella en las parcelas del deporte. Ha sido
presidente de la Federación Departamental de Fútbol de Piura, contribuyendo al desarrollo de
esta disciplina de las multitudes.
        Ha sido dos veces Presidente del Centro Provincial Ayabaquino, con sede en Piura,
habiendo promovido la unión y camaradería de sus coterráneos residentes en esta ciudad. Su
sencillez y don de gentes que da acceso a todos sin distingo alguno hacen de él un hombre
afectuoso que se gana el respeto de sus semejantes.




                                           CAPíTULO VI


                          AYABACA A INICIOS DEL SIGLO XX
         Ayabaca es la primera ciudad andina de nuestra región que por derecho propio alcanzó el título
de Provincia de la República mediante la Ley de creación del Departamento de Piura, dictada por Ramón
Castilla, el 30 de Marzo de 1861, es decir, 40 años después de producida la Independencia del Perú.
         Su larga vida ancestral, colonial y republicana le da personalidad histórica y elegante perfil socio
económico. Próximamente, el 2011 cumplirá 150 años de vida provincial y por sus innegables méritos se
convierte en la primera de la sierra piurana. Premiada por el prodigio de la naturaleza expone el paisaje
andino que Dios le obsequió, lo muestra con humildad a propios y extraños. Todos lo admiran y lo llevan
en su retina y en su corazón. Su imagen está perenne en nuestra ánima.
         De verdad su belleza multicolor es admirable y cautivadora. Cuando la observamos entre
vegetación y cerros percibimos música petrificada. Nos parece un sueño que nos trae el eco de su
grandeza espiritual, mientras la vida nos haga soñar. Ilustres viajeros que estuvieron por su suelo durante
los siglos XVIII y XIX han calificado a Ayabaca como la tierra de las bendiciones y que está hecho para
darnos una idea ventajosa de lo que es el Perú, hecho que con acierto ratifica la humildad de nuestra
apreciación, muy personal por cierto y que seguramente muchos la comparten.
         Actualmente ambas sentencias tienen la más exacta aplicación, siguen con asombrosa vigencia
por que realmente en Ayabaca hubo y hay abundante producción agropecuaria y su panorama exhibe el
escenario del Perú pretérito con bonanza que ahora reclama su mejoría para contribuir sólidamente con
decoro y dignidad al crecimiento de nuestro país.

         AYABACA ANTES Y EN EL 900.-
         Nos ayuda a ilustrar esta singular apreciación que hacemos sobre Ayabaca del 900 un docto
comentario que fue producido en 1887 y publicado en el Diccionario Enciclopédico Hispano Americano,
Tomo II, Página 1060, cuyo texto es el siguiente:
         “Geografía. Ayabaca, Provincia del Piura, Perú, creada por Ley de 30 de Marzo de 1861, y
dividida después por la de 14 de Enero de 1865, para formar la de Huancabamba. Confina por el Norte
con la quebrada de Espíndola, en cuyo fondo corre el río Macará del Ecuador, por el Este con la Provincia
de Jaén del Departamento de Cajamarca; por el Sur con la Provincias de Huancabamba, y por el Oeste
con las de Payta y Piura. Su superficie es de 13,000 kilómetros cuadrados y su población de 35,000
habitantes. La capital es Ayabaca. Se divide en cinco Distritos: Ayabaca, Chalaco, Cumbicus, Frías y
Suyo. Distrito de la Provincia de Ayabaca, Departamento de Piura, Perú, tiene 15,000 habitantes. La
capital del Distrito y Provincia de su mismo nombre 1,200 habitantes.
         Altos de Ayabaca. Geografía. Ramal de la Cordillera Peruana, entre la confusión del río Macará
con el Chira y el nudo de Huancabamba, en la Provincia de Ayabaca. De sus cumbres nacen muchos
riachuelos”.
         Pero hay más información sobre el tópico estudiado que nos permite afirmar que aquí está
presente Ayabaca de 1900, siempre con la ilusión de su gente que busca el desarrollo de su colectividad.
En efecto entre fines del siglo XIX e inicios del XX, la Enciclopedia Universal Ilustrada Europea
Americana, Espasa, Tomo VI, Página 1328, recogió, ordenó y publicó la información que a la letra dice:
         “Ayabaca. Geografía. Provincia del Departamento de Piura. Confina con las provincias de Payta,
Piura y Huancabamba, con el Departamento de Cajamarca y la república del Ecuador. Extensión 7,082
kilómetros cuadrados; población 42,000 habitantes. Consta de seis distritos: Ayabaca, Cumbicus,
Chalaco, Frías, Santo Domingo y Suyo. Está atravesada por la Cordillera de Ayabaca, ramal de la
Cordillera de los Andes.
         Sus principales ríos son el Quiroz y Macará. Su capital es la ciudad del mismo nombre. Minas de
carbón y oro; producción de trigo, maíz, cacao, azúcar y café. Fábrica de aguardientes. Cría de ganado
vacuno, lanar y mular. Ayabaca es una ciudad del Perú. Capital de la Provincia de su nombre, situada a
2,742 metros de altura; 1,200 habitantes. Es capital de un Distrito de 20,000 habitantes. Fábricas de
Chancaca y aguardiente.
         Montes del Perú. Arrancan de la cordillera principal fronteriza con el Ecuador, en el nudo de
Sabanilla y se extiende entre el río Quiroz y el Macará hasta muy cerca de la desembocadura de estos
dos ríos en el Achira, rebajándose mucho en su último tercio, desde el pueblo de Suyo”.
         A la medida de las fuentes bibliográficas consultadas queremos retratar los principales hechos
que ocurrieron en la Provincia andina durante 1900 y 1901 y que de alguna manera han marcado su lento
desarrollo, pero desarrollo al fin, que ahora sus autoridades tienen el imperativo deber de impulsar
valiéndose de las herramientas propias de nuestra legislación vigente y la tecnología propia de este
moderno tiempo que abre el siglo XXI. Creemos que las principales organizaciones públicas de esa fecha
que nos dan objetivo testimonio sobre la provincia de Ayabaca fueron las siguientes:

         JUNTA DEPARTAMENTAL.-
         Ayabaca, por intermedio de sus dignos representantes que legalmente eligió por imperio de sus
autoridades, tuvo directa participación en las decisiones tomadas por la Junta Departamental de Piura. Es
por eso que en la sesión de 14 de Octubre de 1900, sección Orden del Día, puntos 4 y 12, aparecen los
acuerdos que transcribimos.
         “Se aprobó, igualmente, el presupuesto de todos los trabajos de refacción de la Iglesia de
Ayabaca, presentado por la respectiva Junta Económica, y se mandó pagar el primer dividendo de la
suma presupuestada con tal objeto”.
         “Se aprobó la liquidación practicada por Tesorería, de los premios de actuación de la matrícula
general de contribuciones de la Provincia de Ayabaca, actuada para el quinquenio de 1898 a 1902, por
Don Rafael del Corral, fijándose dichos premios en S/.609.13 y mandándose cancelar el saldo de
S/.155.00 pendientes”.
         Interesante es resaltar que Ayabaca como provincia durante 1901 estuvo representada en la H.
Junta Departamental por sus Delegados propietario César Cortés y suplente Miguel Zorobabel Rojas
Leiva. Fue esta Corporación la que administró los presupuestos y el numerario para realizar obras civiles,
prestar servicios públicos y pagar al personal que laboraba en las entidades públicas de la provincia
andina.
         Respecto a estos nombramientos de Cortés y Rojas, la Junta Departamental en su sesión de 21
de Febrero, sección Orden del Día, punto 7, produce el acuerdo siguiente:
         “En discusión el dictamen del mismo señor Frías en los documentos relativos a la elección de
Delegados por el Concejo Provincial de Ayabaca a favor de don César Cortés propietario y don Miguel Z.
Rojas suplente, por renuncia de los Delegados de la Junta de Notables señores Enrique C. Zegarra y
doctor Felizandro Montenegro, y, además, por haberse constituido dicho Concejo por elección popular y
haber caducado la anterior Delegación”.
         Se dio lectura enseguida al dictamen del mismo señor Frías en la sustitución del Delegado
suplente señor Miguel Z. Rojas practicada por el mismo Concejo a favor de don Leonidas Echeandía, por
haber perdido aquel la confianza del Concejo.
         En dicho dictamen se manifiesta la nulidad y arbitrariedad de esa sustitución, en virtud de no ser
facultativo de los Concejos remover a sus Delegados sino por causas legales y por decisión del poder
calificador, que es la Junta Departamental, llamada a conocer aun las renuncias de aquellos.
         Puesto el voto fue aprobado por unanimidad, acordándose transcribirlo al suplente sustituto”.
         Otro acuerdo produce la Junta sobre el particular en su sesión del 14 de Agosto, sección Orden
del Día, punto 2, que transcribimos:
         “Se leyó el dictamen del señor Cortés, respecto de la reconsideración del acuerdo relativo a la
calificación del señor L. Echeandía, como delegado suplente por el Concejo de Ayabaca. Opina dicho
señor, por que siendo necesario enmendar irregularidades y resolver previamente acerca de la legalidad
de la elección última, se oiga la opinión autorizada del Ministerio Fiscal.
         Después de las explicaciones dadas por el señor Cortés a las observaciones del señor García
León, hizo notar al señor Frías que el dictamen no tenía conclusiones y no se podía discutir.
         El señor Presidente consultó su decreto pidiendo la vista Fiscal, insinuada por el señor Cortés y
fue aprobado, tramitándose inmediatamente el expediente”.
         Sobre el caso en cuestión la Dirección General del Ministerio de Hacienda, el 13 de Setiembre
dictó Resolución Suprema que consideramos de interés histórico su difusión. El texto del documento
administrativo dice así:
         “Lima, 7 de Setiembre de 1901. Visto el expediente Nº 222, relativo a la Junta Departamental de
Piura;- De acuerdo con lo informado por la Oficialía del Personal y estando a lo prescrito en la Suprema
Resolución de 3 de Mayo de 1888 y 29 de Diciembre último; y, CONSIDERANDO:- Que no está en las
facultades de los Concejos de Provincias, variar por si los delegados a las Juntas Departamentales;- SE
RESUELVE:-
         1°.-Desapruebase la remoción que el Concejo Provincial de Ayabaca hizo en Enero último del
Delegado suplente a la Junta Departamental de Piura y su reemplazo con don Leonidas Echeandía,
extrañándose el procedimiento; APRUÉBASE el acuerdo en que la Junta Departamental de Piura declara
impedido a don Juan I. Seminario, Delegado electo de Huancabamba, para ejercer el cargo, por ser
hermano político de don Antenor García León, Delegado por Piura. Regístrese.- Rúbrica de S. E. –
Almenara”.
         Nuevamente la Junta Departamental en su sesión de 16 de Setiembre, bajo la presidencia de
Edmundo Seminario, en la Sección Oficios, punto 4, da cuenta del documento que pasamos a insertar.
         “De la Prefectura del Departamento, transcribiendo un cablegrama de la Dirección de
Administración de fecha 13 del presente, en que comunica haberse desaprobado la remoción del
Delegado de Ayabaca señor Rojas, aprobándose la tacha opuesta al de Huancabamba señor Juan I.
Seminario.
         El señor Presidente declaró, en consecuencia, expedito para incorporarse en su oportunidad al
Delegado Suplente por Ayabaca don Miguel Z. Rojas”.
         Ahora tenemos la presencia de Manuel Castro Cardoza, profesor de Manuel Vegas Castillo en las
aulas primarias de Ayabaca, reclamando a la Junta Departamental el pago de sus haberes. La sección
Solicitudes, punto 3, de la sesión del 7 de Octubre, siempre bajo la presidencia de Edmundo Seminario,
se emitió el proveído que a renglón seguido insertamos.
         “Del Preceptor de la Escuela de Ayabaca, don Manuel Castro Cardoza, pidiendo se le abonen sus
haberes que ha devengado de Enero a Agosto del corriente año. Se pasó a informe de la Tesorería”.
         Han pasado 109 años desde 1901 y consideramos de vital importancia reseñar las instituciones
y hombres que a la Provincia de Ayabaca, la guiaron y forjaron por los caminos del desarrollo material y
espiritual. Tratamos de contribuir con someras pinceladas en la descripción del centenario rostro
ayabaquino que presentó hace un siglo, que por la acción del tiempo ha crecido.

         CONCEJO PROVINCIAL.-
         El marco legal de las elecciones municipales se estableció por Ley de Municipalidades de 1892,
que recién se cumplió a partir de 1897. El Art. 15, comenta Jorge Basadre, disponía que esa renovación
se efectuara por mitad cada dos años; y el Art. 69 de la misma, ordenaba que dicho cambio tuviese lugar
el 1° de Enero de cada año"; Historia de la República del Perú, tomo 9, página 2321.
         Cumpliendo el mandato imperativo de la Ley invocada el 1º de Enero de 1901 se instaló en la
Casa Consistorial de Ayabaca la Junta Directiva del Honorable Concejo Provincial. El cuerpo cabildante
ayabaquino lo formaron el Alcalde, Elías Espejo que trabajó con el Teniente de Alcalde, Víctor Calle.
Síndicos de Rentas y Gastos fueron Manuel Orejuela y Adolfo Flores.
         Ocho Inspecciones tuvo la Municipalidad y los regidores las desempeñaron bajo el cargo de
Inspector. Tenemos en primer término la Inspección de Policía ejercida por Salomé Merino; Instrucción y
Estado Civil encomendada a Manuel T. Vegas, progenitor de Manuel Vegas Castillo, ayabaquino con
amplia trayectoria en el desarrollo espiritual de los pueblos del Perú y gestor de la creación en el país de
las Casas de la Cultura. En Mercados estuvo Pedro Zavala, en Aguas Tobías Villavicencio; Espectáculos
y Obras Públicas registró como su Inspector a Juan Ricardo Torres.
         La Inspección denominada “Lugares de Detención” se delegó a José del Carmen Niño; “Higiene y
Vacuna” al médico Amador Loaiza. La “de Beneficencia” quedó a cargo del Síndico Adolfo Flores "por
haber dejado de ser Concejal propietario don Antenor M. Paz, que salió en el sorteo por ligarle con el
Concejal, don Juan Ricardo Torres el impedimento puntualizado en el Art. 12 de la Ley Municipal".
        Con fecha 13 de Febrero la Municipalidad de Ayabaca presidida por su alcalde Elías Espejo envía
al Prefecto de Piura el oficio que a la letra dice: “Tengo el honor de comunicar a US., que el Concejo de
mi presidencia en sesión extraordinaria de ayer, ha nombrado para amanuenses de los seis Juzgados de
Paz de este Cercado, conforme á la ley de 1º de Diciembre de 1900, á los señores Juan C. Ceballos,
Filemon Timoteo, Vidal Cevallos, Gregorio Paz y Ezequiel Carnero, los que desempeñarán las funciones
de Alguacil y con el haber de S/. 5 mensual cada uno. Dejo así cumplido el mandato de US., en su
respetable circular de 27 de Diciembre de 1900”.

        GOBIERNO POLÍTICO.-
        Chalaco hace noticia con la Resolución de 30 de Octubre de 1900, emitida por el Prefecto de
Piura, donde consta que frente a la renuncia del Gobernador del Distrito de Chalaco, ”se resuelve:
acéptase ésta y nómbrase para reemplazarle a don Jacinto Paz Ramírez, que figura en primer lugar de la
terna que se acompaña”.
        La Provincia serrana para 1901, registra en la Subprefectura a Eduardo Merino en el cargo de
Subprefecto con su Amanuense Archivero Manuel Castro Cardoza quien fuera maestro de aula de su
tocayo Vegas Castillo, genuino representante de la cultura nacional.
        Gobernador local fue Adriano Alcedo. Muy temprano formuló renuncia al cargo y aceptada lo
reemplazo el ciudadano Vidolino Zavala. Así mismo se nombraron los gobernadores de Frías, Chalaco,
Santo Domingo, Suyo y Cumbicus, quienes se llamaron Serapio Castillo, Jacinto Paz Ramírez, Román
Rojas, Adriano Valdiviezo y José León Farfán, respectivamente. Francisco Berrú a partir del 17 de Abril
ocupó la gobernación de Frías por renuncia del que la servía.

         PODER JUDICIAL.-
         La presencia del Poder Judicial en la provincia de Ayabaca tuvo plena vigencia en 1901. Fue Juez
de Primera Instancia el abogado don Pedro Acuña, quien fue nombrado en el cargo mediante
nombramiento de 12 de Agosto de 1899.
         Consta en la Memoria leída por el Señor Presidente de la Ilustre Corte Superior de Piura, Dr.
Francisco José Eguiguren Escudero, en la apertura del año judicial de 1900, que el "Juez de Primera
Instancia de Ayabaca manifestó al Tribunal las dificultades con que tropezaba para el pronto despacho de
las causas criminales, pues por la absoluta falta de garantías, no contaba con testigos actuarios para
algunos procesos. El señor Prefecto del Departamento, a quien di cuenta de la grave situación, tuvo a
bien contestarme que había impartido al Subprefecto de esa provincia las órdenes del caso para remediar
el mal; y, como ya ha sido nombrado un Escribano de Estado para Ayabaca, es de esperar que en lo
sucesivo, se regularice el movimiento de ese Juzgado...".
         El Juez Acuña, en Ayabaca contó con la colaboración de seis Juzgados de Paz que iban de
Primera a Sexta Nominación. Ellos fueron desempeñados por los jueces Ezequiel Calle, Pablo Luzón,
José Manuel Rodríguez, Juan F. Guerrero, José María Calle y Leonidas Guerrero.
         La sede distrital de Frías contó con cuatro Juzgados de Paz, de Primera a Cuarta Nominación.
Ejercieron los cargos Claudio Chumacero, Anselmo Córdova, Jacinto Pasapera y Antonio Lizano. En
Cumbicus hubo tres jueces de primera a tercera que ejercieron Samuel García (hijo), Manuel Chumacero
y José R. García.
         Santo Domingo tuvo dos jueces. Asumieron la judicatura dominicana Manuel Aguilar Carnero y
José B. Barreto. En Suyo también existieron dos juzgados; los titulares fueron Roberto Ojeda y Teodoro
Burneo. Chalaco no registra los nombres de sus jueces por que se aplazó el nombramiento.

         JUNTA DE NOTABLES.-
         La Resolución dictada por el Ministerio de Gobierno y Policía el 18 de Setiembre de 1900, declaró
nulos e insubsistentes los actos practicados por la Junta de Notables de Ayabaca que venía ejerciendo
sus funciones desde el 16 de Abril de 1895. El histórico documento tiene el tenor literal siguiente:
         “Visto el expediente adjunto; y Considerando; Que la Junta de Notables de Ayabaca
reorganizada por suprema resolución de 18 de Julio de 1898, ha debido entrar en ejercicio de sus
funciones y cumplir los mandatos que se le hicieron al constituirla. Que la anterior junta nombrada en 16
de Abril de 1895, había cesado de hecho en mérito de aquella resolución, y que por lo mismo al renovar la
mitad de su personal, ha infringido no sólo dicha disposición suprema, sino también las prescripciones
contenidas en el capítulo 2° de la Ley Municipal.
         SE RESUELVE: Aprobar en todas sus partes el acuerdo de la Junta Departamental de Piura, de
10 de Mayo último, declarando nulos e insubsistentes los actos practicados por la Junta de Notables de
Ayabaca, nombrada el 16 de Abril de 1895, en orden a la renovación de la mitad de su personal y al
funcionamiento de la otra mitad; y restableciendo en el ejercicio de sus funciones a la Junta que se
nombró el 18 de Julio de 1898, la que deberá abrir el Registro Electoral y proceder a realizar las
Elecciones Municipales. Regístrese y pase a la Junta Departamental de Piura”.
        Este documento centenario sirve para demostrar reiteradamente la vinculación administrativa que
tuvo Ayabaca con la Junta Departamental de Piura.

         JUNTA ELECTORAL PROVINCIAL.-
         De conformidad con el Art. 3º de la Ley de Elecciones, la Junta Electoral Nacional, con sede en
Lima, según oficio firmado por Carlos de Piérola, remitido al Prefecto de Piura, con fecha 19 de Enero de
1901, le hizo saber que se había "procedido a sortear los mayores contribuyentes que deben constituir las
Juntas de Registro de ese Departamento", refiriéndose a Piura.
         Realizado ese sorteo salieron designados para formar la Junta Provincial de Ayabaca los
ciudadanos Manuel T. Vegas, José Manuel Rivera, Vicente Pasapera, Baltasar Vera y Juan Manuel Abad.
         La Junta Electoral Nacional, el 12 de Marzo, avisa al Prefecto de Piura que por acuerdo del día
anterior “ha reemplazado a los señores Vicente Pasapera y José Manuel Abad, miembros de la Junta de
Registro de Ayabaca, con los señores Elías Espejo y Pedro Camino”. Firmado Carlos de Piérola.
         La misma Junta, el 22 de Marzo, envía otro oficio al Prefecto departamental diciéndole que: “El
Presidente de la Junta Electoral Nacional ha renovado parcialmente la Junta de Registro de Ayabaca con
el siguiente personal: don Manuel T. Vegas, don Manuel Rivera, don Baltasar Vera, don Elías Espejo y
don Pedro Camino”.

         FLAGELOS DE LA SALUD EN 1900.-
         La salud colectiva del pueblo de Ayabaca se vio seriamente afectada por el mal de la viruela que
causó estragos por el 900 y obligó a las autoridades andinas a pedir la colaboración y atención inmediata
a sus similares de Piura.
         Según en el Oficio Nº 560, que, el 17 de Setiembre de 1900, envió el Alcalde de Ayabaca al
Prefecto de Piura, hay constancia de la solicitud y atención urgente de “fluido vacuno para combatir la
epidemia de viruela que allí ha aparecido, con caracteres alarmantes, según se afirma; y autorización que
permita gratificar al único Médico que en el interior está en condiciones de prestar sus servicios
profesionales”.
         Así mismo se emplazó a la Junta Departamental para que aporte S/.50.00, a fin de atender esta
clase de pedidos y a la Municipalidad de Piura apoyo material por que ella expendía “el fluido de que se
trata y hay partida expedita en el Presupuesto vigente”, toda vez que era una obligación y un deber
humano “auxiliar desde luego a la Provincia epidemiada”.
         Fue escuchado el pueblo y atendido el pedido de la Municipalidad Provincial de Ayabaca, pues el
ciudadano Santiago Sánchez, con fecha 17 de Octubre, avisa al Prefecto de Piura, en los términos
siguientes: “Refiriéndome a la nota de US. Nº 610, de 1° del que cursa, me es grato darle aviso de
haberse enviado, en la fecha, al Concejo Provincial de Ayabaca, diez frascos de emulsión glicérica
vacinal, con más S/.50.00, votados por la H. Junta, en acuerdo de 19 del próximo pasado, a fin de que se
practique la vacunación en dicha Provincia y se combata así su estado epidémico”.

        COMPAÑÍA NACIONAL DE RECAUDACIÓN.-
        Para los trámites relacionados con la recaudación fiscal, Ayabaca contó con una Oficina
dependiente de la Departamental de Piura. Esa Oficina fue la Compañía Nacional de Recaudación.
        Comisionado en Ayabaca de la Compañía Nacional de Recaudación fue Ramón Rentería, quien
administraba la Oficina provincial y las distritales en la recaudación tributaria y expendio de especies
valoradas, principalmente el papel sellado de obligado uso en las controversias judiciales.
        En Santo Domingo, Chalaco y Frías las reparticiones de la Compañía fueron atendidas por Miguel
Hidalgo y José Barreto.

        CAMINO AYABACA-JAÉN.-
        Viejo es el anhelo de unir los departamentos de Piura y Cajamarca por la cresta andina. Desde el
incanato hubo una permanente comunicación e intercambio comercial y cultural utilizando el camino
ancestral que fue abandonado durante la colonia y después por la república.
        Con fecha 10 de Noviembre de 1899, se promulgó la Ley con la autógrafa del Ing. Eduardo López
de Romaña, Presidente de la República, relacionada con la obra que nos ocupa. Consta de dos artículos
que a la letra dicen:
        "Artículo 1º.-El Poder Ejecutivo mandará practicar por Ingenieros del Estado los estudios y trazos
de un camino de herradura entre las ciudades de Jaén y Ayabaca, por la ruta de Chinchipe.
        Artículo 2º.-Vótase en cada uno de los presupuestos departamentales de Cajamarca y Piura la
suma de veinticinco libras para los gastos precisos que dichos estudios requieran".
        Retomar este proyecto es ideal pero para construir una moderna carretera asfaltada que se
convertirá en herramienta auténtica del desarrollo de Piura y Cajamarca para un permanente intercambio
material y espiritual.

         AUTORIDADES POLÍTICAS.-
         Para el año 1902, la provincia de Ayabaca con sus seis distritos tuvo en el cargo de Subprefecto a
don Eduardo Merino quien contó con la colaboración del Amanuense Archivero don Manuel Castro
Cardoza quien, como se ha dicho reiteradamente, fue el Maestro de Manuel Vegas Castillo.
         Los gobernadores distritales que se registran son don Vidolino Zavala, del Cercado. Siguen don
Jacinto Pasapera, don Jacinto Ramírez, don Pío Castillo, don Adriano Valdivieso y don José León Farfán
por los distritos de Frías, Chalaco, Santo Domingo, Suyo y Cumbicus, respectivamente.

        CABILDO DE AYABACA EN 1904.-
        Papeles oficiales nos permiten registrar el personal que tuvo en su gobierno local la provincia de
Ayabaca en 1904. Fue elegido democráticamente por el pueblo y juramentado el 1° de Enero en la Casa
Consistorial y conforme al Art. 74 de la Ley Municipal los cargos se distribuyeron en el orden que sigue:
Alcalde: Juan Ricardo Torres; Teniente de Alcalde: Adolfo Flores; Síndico de Rentas y Gastos: Manuel
Orejuela y José Manuel Rivera.
        Siguen los Inspectores de Estado Civil: Juan C. Cevallos; Mercado: Justo Rentería; Aguas:
Benjamín Ríos; Peso y Medidas: Justo Rentería; Obras Públicas: Octavio Medina; Puentes y Caminos:
José Paz Villalta; Espectáculos Públicos: José R. Gonzáles; Cárceles: José R. Gonzáles; Higiene y
Vacuna: José del C. Niño; Beneficencia ISAÍAS MONGE. Actuó como Secretario del Cabildo don Antenor
M. Paz.

        NOMBRAMIENTO DE NOTARIO.-
        Tenemos a la vista el documento oficial que acredita que el gobierno central mediante oficio Nº
548, de 16 de Enero de 1906, dirigido al Prefecto del Departamento, nombró en el cargo de Notario al
ciudadano JOSÉ RIOS GARRIDO. El texto tiene el contenido que sigue:
        “En acuerdo supremo de la fecha se ha expedido por este Despacho la siguiente resolución:
Nómbrase Notario Público de la provincia de Ayabaca a don José Ríos Garrido, propuesto por la Corte
Superior del Distrito Judicial de Piura, para proveer el empleo. Expídase el título respectivo”.

          EXAMINEMOS NUESTRO PRETÉRITO.-
          Examinemos nuestro pretérito, amable lector, para saber que pasó ayer con nuestros
ascendientes o antepasados, que decisiones tomaron, las que ejecutaron fueron las más convenientes al
interés general de sus habitantes. Lo que no hicieron o dejaron de hacer fue para bien o mal de la
provincia.
          El pueblo y el historiador deben aunar esfuerzos para realizar en conjunto, armónicamente y con
criterio social y racional un examen del pretérito a fin de evaluarlo seriamente con todo rigor científico.
Clasificar lo que es útil con el propósito de mejorarlo para servir con calidad al prójimo, eliminando lo inútil
por ser nocivo a nuestra sociedad.
          El investigador social con visión metodológica analiza el pasado para entender y enseñar el
panorama actual. Con buen sentido común y encargo cirujano el investigador ausculta el presente, del
que pacientemente obtiene una fórmula que le permite interrogar el pretérito con conocimiento de causa y
dar las mejores lecciones terapéuticas para mejorar el futuro de nuestros hijos, el mañana de los
ciudadanos de la patria chica, Ayabaca.
          La filosofía de la historia nos hace entender que toda acción humana pasada y presente es el fiel
comportamiento que debe responder positivamente a las inquietudes del hoy, dibujando la ideología de
quienes la hacen y la plasman como también de quienes la desarrollan.
          Con conocimiento de causa e imbuidos del pretérito y el momento que vivimos, elaboremos
nuestro mañana para que nuestros hijos encuentren los medios adecuados para que desarrollen el
proyecto de vida que les corresponde esculpir en el firmamento de la historia social de Ayabaca.
         Las actuales autoridades de Ayabaca, después de examinar el glorioso pasado de la Provincia,
deben recoger el nítido mensaje que hace cien años dejaron sus predecesores a la posterioridad. Pero si
destacando y tomando como ejemplo que éstos sin haber percibido un sueldo o dieta, sin beneficios
económicos, menos prebendas, por el contrario dando aportes económicos de su bolsillo para urgentes
obras de su comunidad dejaron los cargos con la satisfacción del deber cumplido y para que la
posterioridad los juzgue.
          Finalmente dichas autoridades deben honrar la memoria de nuestros antepasados que se dieron
íntegros por engrandecer la imagen del ande piurano. I sobre todo ahora con urgencia y con claras
señales de amor terrígena les corresponde inexcusablemente mejorar las soluciones que ellos soñaron.

                          PRESENCIA DE AYABACA EN MANUEL VEGAS
         Ayabaca en su condición de propietario y a título de dueño siempre exhibió y exhibe con orgullo
señorial su rancia tradición histórica, que está llena de evidencias positivas que datan desde los
tempranos momentos prehispánicos y agrandan su presencia en los contextos geográfico e histórico de
nuestra región.
         Los asentamientos prehispánicos de Samanga, Olleros, Aypate, entre otras expresiones
culturales forman parte vistosa de sus ayeres como pueblo aborigen del Perú Antiguo. Su topografía esta
rodeada de nombres que pertenecen en su mayor parte al vocabulario quechua.
         Manuel Vegas Castillo, orgulloso de ser ayabaquino, tiene escrito que su suelo nativo está
ubicado en la región andina que escribió con sangre la epopeya más trascendente de la época
precolombina, cuando los valerosos ayahuacas tuvieron la osadía de enfrentarse a los incontrastables
ejércitos incaicos del gran Túpac Yupanqui.
         Su pasado incaico está expresado en Aypate, perla arqueológica del ande peruano, y se revive
con su bello paisaje natural llamado a convertirse en fuente de inspiración de nuestros artistas y de
recreo para el turismo nacional e internacional que en estos tiempos debe fomentarse por los entes
estatales para difundir lo nuestro y crear necesarias fuentes de trabajo.
         Desde los iniciales episodios del Perú español el territorio de Ayabaca ha sido escenario de
acontecimientos que han quedado impregnados en su exquisito historial que ya es tiempo de difundir en
este medio geográfico.
         Alejandro Humboldt, que en 1802 visitó la ciudad y asombrando por la belleza de su geografía, de
su paisaje, gratamente acuñó la expresiva frase que sigue: “Ayabaca está hecha para dar una idea
ventajosa del Perú”. Esta frase se mantiene inconcusa e indeleble, y por ende vigente en todo su
esplendor poético. I es que Ayabaca en su dilatada geografía andina, ubicada al norte peruano, durante la
colonia sirvió para el desarrollo de empresas agroindustriales y pecuarias mediante el sistema de
hacienda que sustentaron el aparato económico en su más clara expresión dominante.
         Durante la guerra separatista el pueblo de Ayabaca brindó todo su apoyo material y espiritual
para lograr su independencia política del yugo español en 1821. Su contribución económica hasta 1824,
para consagrar la Libertad de América, también está debidamente acreditada en documentos oficiales
que hemos consultado.
         No se puede negar, por el contrario se reconoce expresamente que durante cuarenta largos años,
a partir de 1821, los herederos de ese pueblo, hombres anónimos, lucharon ante los Poderes Públicos
para conseguir que Ayabaca obtenga la categoría política de Provincia. Alcanza este legítimo derecho por
Ley de la República de 30 de Marzo de 1861.
         Antonio Raimondi, siete años después, llegó en 1868 y lleno de algarabía se paseó en todo el
casco urbano de Ayabaca, describiéndolo así:
         “Plano irregular, casas en distintos niveles, tienen pequeño corredor por delante sostenido por
pies de madera y parecen vaciados en el mismo molde, ventanas escasas o muy pequeñas. Las calles no
son rectas, paredes blanqueadas, la iglesia es de mezquina apariencia”.
         En las últimas décadas del S. XIX, Ayabaca con el rango de provincia del Departamento de Piura
enriqueció las páginas de su historia social. Por sus calles después de 1881, desfilaron los chalacos
montoneros acusados de alterar el orden público y aquí fueron encarcelados para que rindan sus
declaraciones instructivas ante el Juez de la causa que los procesó y de cuyas acciones penales en
luengas crónicas dieron cuenta los periódicos piuranos de la época.
         En medio de los hechos sociales expuestos de incuestionable rebeldía serrana amén de las
montoneras que han dado fama a la tierra de Castro Pozo, hace un siglo en tierra suyeña abrió los ojos a
la inmortalidad el amauta ayabaquino MANUEL VEGAS CASTILLO, de quien poco o nada conocemos
sobre la primera etapa de su vida que precisamente se desarrolla en los predios de Ayabaca y la tonifica
en esta ciudad con sus gratas e imperecederas vivencias correspondientes a su niñez.

        AYABACA EN 1901.-
        Rodeado de escasos testimonios impresos en 1901, entrada del S. XX, extraemos de ellos
algunos datos de carácter histórico para presentar breves aspectos sociales ayabaquinos directamente
vinculados a Manuel Vegas.
        Conviene destacar que el citado 1901, el niño Manuel contaba con 7 años de edad. Según su
testimonio personal inició su educación primaria en la escuela particular del Maestro Manuel Castro
Cardoza de quien afirma:
        “En la escuelita, que fundó afectando apenas la economía familiar de la colectividad por el cobre
de un sol mensual bebió las aguas del saber muchas generaciones de ayabaquinos entre los cuales se
encontró ¡y Dios sea loado por ello! el autor de estos apuntes en el curso de la primera década de este
siglo”.
        Las escuelas de Ayabaca y sus poblados eran subvencionadas por la Junta Departamental de
Piura, con fondos económicos de origen estatal, cuyo presupuesto anual aprobaba y administraba el
Poder Legislativo con sede en Lima, para su funcionamiento con armadas mensuales mediante partidas
específicas. Estas partidas se contabilizaban en el Manifiesto de Ingresos y Egresos de la Tesorería de
dicha Junta Departamental de Piura, durante el año 1901.
        Hay partidas que corresponden al pago de profesores del cercado de Ayabaca. Los preceptores
fueron Ramón J. Celi, Carolina Vigil y Vidal Cevallos, quien además de Profesor fue Juez de Paz,
Escribano de Estado y Notario Público de su provincia serrana. De otro lado existe un reclamo que a la
Junta Departamental hizo el ilustre Maestro de Vegas Castillo, que literalmente dice así: “Del preceptor de
la Escuela de Ayabaca don Manuel Castro Cardoza, pidiendo se le abonen sus haberes que ha
devengado de Enero a Agosto del corriente año. Se pasó informe de la Tesorería”. Así consta en la
sesión del 7 de Octubre.

          CUADRO DE AUTORIDADES.-
          En el cuadro de autoridades para la provincia de Ayabaca durante 1901, encontramos en el cargo
de Subprefecto a don Eduardo Merino y a su lado en el puesto de amanuense archivero al educador
Manuel Castro Cardoza, quien formó desde el punto de vista escolar la infancia de su tocayo Vegas
Castillo.
          En el plano judicial la judicatura de Primera Instancia la desempeñó elaborado, don Pedro Acuña
y el Escribano de Estado fue don Vidal Cevallos. Jerárquicamente dependió de la Corte Superior de
Justicia de Piura.
          Los Jueces de Paz del cercado de Ayabaca, de primera a sexta nominación fueron Ezequiel
Calle, Pablo Luzón, José Manuel Rodríguez, Juan F. Guerrero, José María Calle y Leonidas Guerrero. Así
mismo hubo un amanuense por Juzgado en el orden que pasamos a registrar: Juan C. Cevallos, Filimón
Timoteo, Vidal Cevallos, Gregorio Paz, Rubén Paz y Ezequiel Carnero. Estos últimos percibieron un haber
mensual de cinco soles cada uno.
          Ante la Honorable Junta Departamental de Piura, la provincia de Ayabaca estuvo representada
por sus delegados César Cortés, con calidad de propietario y Miguel Zorobabel Rojas Leiva, en condición
de suplente. A éste lo reemplazó, posteriormente, Leonidas Echeandía.
          La Junta Directiva que alineó la Municipalidad de Ayabaca fue formada así: Alcalde, Elías Espejo;
teniente de alcalde, Víctor Calle; Síndico de Rentas, Manuel Orejuela; de Gastos; Adolfo Flores. En el
área de Inspectores encontramos a Salomé Merino, de Policía; Manuel T. Vegas de Instrucción y Estado
Civil; Pedro Zavala, Mercados; Tobías Villavicencio, Aguas; Juan Ricardo Torres, Espectáculos y Obras
Públicas; José del Carmen Núñez, Lugares de Detención, Amador Loaiza, Higiene y Vacuna; Antenor M.
Paz, de Beneficencia.
          Advertimos que Manuel T. Vegas, progenitor de Vegas Castillo, por razones de su estabilidad
económica, conjuntamente con su familia estaba afincado en la ciudad de Ayabaca en 1901 y debido a
sus cualidades intelectuales le cupo el honor de ceder su cuota cívica al cabildo ayabaquino en el cargo
de instrucción ejerciendo una actividad intelectual que se hace perentorio rescatar.
          Además organizó los servicios del Registro de Estado Civil, cuya función es la de los Registros
Civiles que hoy por hoy tienen vital significación en el renglón estadístico y en la investigación del tema
histórico – social y genealógico. Pues, a través de las partidas de bautismo, nacimiento, matrimonio civil,
eclesiástico y defunción se conocen el número de nacimientos registrados en determinado año, los
matrimonios que inauguran nuevas familias y las enfermedades que determinan el fallecimiento de sus
habitantes.

         ARBITRIOS MUNICIPALES:
         Histórico es el documento que contiene la Resolución Suprema expedida en Lima el 7 de Agosto
de 1901, referente a la aprobación de arbitrios municipales a favor del Concejo Provincial de Ayabaca.
         Dentro del cuadro de arbitrios encontramos el correspondiente a mojonazgo que fue un impuesto
aplicado al consumo de alcohol y tabacos que se extendió al vinagre, gaseosas, a la chicha de toda clase
y al guarapo en el orden de 10 centavos por cada doce litros. Se estableció el peaje con tarifa para mulas
y burros cargados de efectos extranjeros, ganados del país y extranjero, ganado menor.
         Después está el arbitrio de sisa aplicable al ganado sacrificado para el consumo del pueblo en su
alimentación cotidiana. Se pagó según tarifa, impuesto por usos de pesas y medidas, a cargo de los
contribuyentes ayabaquinos que ejercían el comercio mayorista y minorista en la provincia andina.
         Todo lo recaudado por concepto de arbitrios municipales en las áreas de mojonazgo, peaje, sisa,
pontazgo y pesas y medidas incrementó las arcas municipales. Con estos fondos económicos atendió las
obligaciones y gastos propios de la administración edil ayabaquina.
          La matrícula general de contribuciones de la provincia de Ayabaca para 1901 le fue
encomendada por la H. Junta Departamental de Piura a Manuel T. Vegas. Este en su condición de
concejal presentó recibos por una suma de soles 1,300.21. Así consta a fojas 218 del Libro de Actas de la
citada Junta que tomó este acuerdo el 14 de Agosto.
          Conviene resaltar que dentro del aspecto tributario, en el ámbito central, existió la Compañía
Nacional de Recaudación, la misma que en Ayabaca tuvo su oficina a cargo de Ramón Rentería. Esta
institución pública tuvo por finalidad la recepción de los tributos e ingresos que pagaban las personas
sujetas a impuestos y obligaciones a favor del Estado.

          SERVICIO DE CORREOS. –
          El servicio de correos entre Piura y el interior de nuestra sierra y el Ecuador andino marcaba su
itinerario por los pueblos de Frías, Santo Domingo, Chalaco, Huancabamba, Ayabaca, Suyo, Macará,
Loja, Cariamanga y Sosoranga. El transporte se hacía en acémilas guiadas por personas conocedoras de
nuestras alturas que con habilidad transitaban por los caminos de herradura.
          La recepción de la correspondencia se iniciaba el día lunes a hrs. 6 a.m., y se despachaba el
miércoles a horas 4 p.m., en que partía el correo a Piura.
          En la cláusula quinta del Reglamento de Correos encontramos la disposición siguiente: “El correo
semanal que se ha establecido para Suyo por la vía de Quiroz funciona con regularidad, y lleva
correspondencia para Macará, para cuyo caso se ha creado una Receptoría en Suyo, y en Quiroz se ha
encargado a una persona en calidad de contratista, para que mande y reciba las valijas de los puntos
indicados”.
          Hacemos esta breve reseña en consideración a que se trata del territorio donde nació Manuel
Vegas Castillo y vivió con sus padres según lo tiene relatado en testimonios personales y sobretodo al
inscribir su partida de nacimiento, afirmó haber nacido en la hacienda Quiroz, Distrito de Suyo, Provincia
de Ayabaca, hijo de don Manuel Trinidad Vegas y de doña Rosa Adela Castillo de Vegas.
          Don Manuel sintiéndose amorosamente ligado a la tierra nativa que, desde 1916, abandonó para
afincarse en Lima, regresa a Piura en 1953, a los 37 años de ausencia, y va hasta el propio escenario en
que se inauguran las Obras de Desviación de las Aguas del Quiroz al de Piura atendiendo a la gentil
invitación del Presiente de la República, Gral. Manuel A. Odría. En esta oportunidad don Manuel se
contactó después de largo tiempo que se fue del territorio en el que nació y de cuyos primeros momentos
jamás dejó de acordarse afectuosamente.

         EL CONCEJAL VEGAS Y EL MAESTRO CASTRO. –
         Manuel Trinidad Vegas y Manuel Castro Cardoza, tienen profunda gravitación en la niñez de
Vegas Castillo. El Concejal y el Maestro también presentaron su concurso cívico a la comunidad
ayabaquina en 1901, en otros cargos públicos según se advera en añejos papeles impresos y
manuscritos.
         La Junta Electoral Nacional, con asiento en Lima, de conformidad con la Ley de Elecciones avisó
al Prefecto del Departamento de Piura, capitán de corbeta Ramón Valle Riestra, que en la provincia de
Ayabaca la respectiva Junta de Registro quedaba formada por los mayores contribuyentes de ese suelo
en la forma siguiente: Manuel T. Vegas, José Manuel Rivera, Vicente Pasapera, Baltasar Vera, José
Manuel Abad. En calidad de reemplazantes figuran Elías Espejo, Pedro Camino.
         En el orden reseñado advertimos que Manuel Trinidad estaba en primer lugar. Este hecho nos
indica el potencial económico que alcanzó en la serrana provincia de este Departamento el progenitor del
Amauta Ayabaquino.
         En la ciudad de Ayabaca los miembros de la Junta Conscriptora Provincial, presidida por
Eduardo Merino, con Ezequiel Calle, Juez de Paz; Adolfo Flores, Síndico Municipal; Antenor M. Paz,
adjunto; y, Manuel Castro Cardoza en su calidad de Secretario, se reunieron el 30 de Setiembre a fin de
practicar el sorteo de los trece conscriptos que correspondían a la provincia tres, a los distritos de Frías,
Chalaco, Santo Domingo dos a cada uno, a Cumbicus tres y a Suyo tres.
         Los sorteados bajo la diestra del niño Juan María Merino, quien sacó las balotas del ánfora,
fueron los ciudadanos Félix Merino, Sixto Ordinola, Augusto Saguma, José Aguilar, Nicasio Aguilar
Rondoy, Bernardino Arretey, Cayetano Calle, Emilio Córdova, Juan Castillo, Floro Peña, Floro Salvador,
Fulgencio Llacsahuanga y Doroteo Cruz.
         No podemos dejar de consignar en este escrito a la autoridad política del cercado de Ayabaca.
Vidolino Zavala, quien ejerció el cargo de gobernador registrando notable acción cívica dentro de su
colectividad. Loable es su apego a sus coterráneos Vegas Castillo y Castro Cardoza en jornadas
expresivas de su amor y entrega al suelo natal. Sus afanes institucionales beneficiaron en forma colectiva
a la sociedad ayabaquina en el año inicial del S. XX, que habiendo culminado preparó a la comunidad
serrana para recibir con entusiasmo y fe católica el tercer milenio cristiano.

         PUEBLO – HOMBRE. –
         Son vocablos con profundo significado universal en cualquier idioma. En este binomio se
encuadra el expresivo contexto de la vida humana a través del tiempo y del espacio que permite plasmar
gratas vivencias alrededor de la provincia de Ayabaca.
         Conjugando el binomio pueblo - hombre para el caso que nos ocupa emerge el vínculo afectivo
que inyectó Ayabaca al espíritu de su ilustre hijo Manuel Vegas Castillo y captamos nítidamente de que
manera los predios andinos, posteriormente, repercuten en su fecundo pensamiento histórico – social y
en su vocación por alentar el desarrollo de la cultura nacional.
         También captamos la gratitud de Manuel Vegas con la tierra de su nacimiento en sus variadas
manifestaciones al extremo de pedir con su libre y espontánea voluntad que sus restos sean sepultados
en el cerro Yantuma en fiel testimonio del arraigo a su patria chica a la que en vida defendió y alabó con
sentimiento ayabaquino, inexcusablemente, en todos los momentos que debió hacerlo. I ahora desde el
más allá aboga para que sus autoridades le dediquen lo mejor de su vida a la Provincia de Ayabaca con
la que él nació, vivió y murió identificado.
         Así mismo agregamos que la naturaleza serrana y las enseñanzas del profesor Castro Cardoza
tienen honda gravitación en la personalidad de Vegas Castillo tal como él mismo expresa en sus gratas
reminiscencias. Su formación humanística que pule su vivificante espíritu de peruanidad tiene su partida
de nacimiento en la milenaria tierra de Ayabaca.
         No cabe la menor duda que Ayabaca es el origen de Manuel Vegas en su concepción genial de
hombre entregado a las grandes causas del cultivo espiritual de todos los peruanos. Sus primeros
trabajos que tienen como escenario la presencia del ande piurano, verbigracia, Don Manuel Trinidad,
novela que recoge costumbres ayabaquinas de inicios de la vigésima centuria, así lo corroboran.
         Ayabaca es la cuna donde Manuel Vegas mece las primeras ilusiones de su vida y labra
mentalmente sus grandes inquietudes de hombre pensante para alcanzar como en efecto alcanzó el
desarrollo de la inteligencia, el arte y la cultura peruanos. Fue un adelantado de su época en la más justa
calificación que estimamos hacerle.
         Escudriñando los escritos producidos el primer lustro del siglo XX que son paralelos a la estancia
de Vegas Castillo en Ayabaca, entre los siete y once años de edad, entendemos el medio social que
rodeó a nuestro personaje centenario y la influencia decisiva en su formación espiritual. La esencia andina
definitivamente reverberó en el amplio ánimo del Amauta Ayabaquino.
         La reciprocidad entre el pueblo y el hombre se expresa en un vivo testimonio de dar y recibir y
viceversa, que demostramos con originalidad en el tema comentado. Ayabaca espontánea y libremente le
entregó todo lo que tuvo y lo que pudo a su hijo Manuel y esté agradeció con entera gratitud esa
espontánea entrega mediante su esfuerzo espiritual que se mide por la grandeza de su obra cultural.
         Ayabaca y Manuel Vegas mutuamente pagaron sus débitos y quedaron no como deudores sino
esclarecidos y recíprocos acreedores ante la comunidad regional. Ayabaca y Manuel Vegas cumplieron
como corresponde con sus deberes y ejercitaron sus derechos. Manuel pagó con creces el precio
espiritual que tiene el suelo donde se instaló la cuna de su nacimiento y el pueblo en recompensa afectiva
recibió los triunfos de su hijo predilecto.
         Ayabaca formó la infancia del niño Manuel y el amor que éste le prodigó a la ciudad de Ayabaca
está a la vista en el tema aquí expuesto con la más absoluta imparcialidad.
         Ayabaca por intermedio de su Municipalidad, expresión democrática de la voluntad popular, al
cumplirse el centenario del nacimiento de su agradecido hijo Don Manuel, durante todo un año (1993- 4
de Abril- 1994) vivió una fiesta jubilar festejando la fecha, lo que sirvió para rescatar la vida y obra de tan
extraordinario Amauta Andino. Las celebraciones se hicieron en Suyo, Ayabaca, Piura y Lima.
         El infante Manuel aquilató por sobre todo a su Maestro al perennizar sus gratos e imperecederos
recuerdos ayabaquinos en los términos siguientes: “… Atendiendo a la cronología de mi proceso
educativo y teniendo en consideración, además, el sabio sistema de enseñanza que empleaba para
conseguir unánimes resultados aprobatorios de la gran masa de alumnos, ocupa un lugar privilegiado en
mis recuerdos, el Maestro Don Manuel Castro Cardoza, un hijo de Piura, que era la promesa más firme de
consagración desde sus años infantiles por su inteligencia y seriedad…”; Revista Época Nº 215,
Reportaje a Manuel Vegas Castillo, hecho por José H. Estrada Morales.
         Manuel Vegas en Ayabaca no sólo halló el ambiente social que impregnó en su ser el sello
indeleble de su calidad humana así como las lecciones de sus preceptores Ramón J. Celi, Vidal Cevallos,
Carolina Vigil y Manuel Castro, sino además, como lo tiene expresado Enrique López Albújar, “la tierra
pérdida y encontrada como un venero que la humana codicia descubriera en la piurana tierra brava; tierra
fuerte con el fuerte mas no fuerte con el débil”.
         Al celebrar cien años del nacimiento de Manuel Vegas Castillo y recordar que hace 93 años en
Ayabaca se formaba toda una promesa para el progreso cultural del país, manifestamos nuestro
compromiso de difundir por doquier la vida y obra de este prominente intelectual.

                                   SUCESOS DE AYABACA DURANTE 1907
         Soñando de por vida con Ayabaca, a propósito de los gratos recuerdos que la estación de la
infancia dejó impregnado con tinta indeleble en nuestro espíritu, nos despertamos en la madurez de
nuestra existencia y llenos de optimismo nos sacudimos con el hallazgo documental que nos permite, a la
luz del documento administrativo republicano, poner de manifiesto su perfil en un determinado momento
de la primera década del fenecido siglo XX.
         Vamos a reproducir algunos sucesos acaecidos en Ayabaca durante 1907 y 1908 cuando el Perú
era gobernado por José Pardo, sucedido en el mandato presidencial por Augusto B. Leguía. Este asumió
el Poder Ejecutivo el 24 de Setiembre de 1908, dentro del período de la república aristocrática que se
inició en 1895 y llegó hasta 1919.
         Prefecto del Departamento en 1907, fue Germán Leguía y Martínez quien lustros después fue
Ministro de su tío Augusto B. Leguía, Presidente de la República. Ese año en Piura era presidida la Junta
Departamental por el ciudadano Leonidas Echeandía quien, en 1919, fue Subprefecto de Paita.
         Alcalde de Piura fue John Atkins y durante 1907, día 28 de Junio, la ciudad donde nació Miguel
Grau fue visitada por el mandatario de la República, Dr. José Pardo. El burgomaestre piurano en esa
fecha se expresó así: “La presencia del primer mandatario de la República en esta sección tiene también
que ser benéfica a sus localidades. Viaja V. E. con el patriótico objeto de enterarse por sí de las
necesidades de los pueblos que gobierna y para hacer más fácil, para ayudar a V. E. en el conocimiento
de ellas, el H. Concejo Provincial que me honro en presidir, me encomienda presentarle este Memorial”.
         La Corte Superior de Justicia en 1908, presidida por el Dr. José Gil de Echave, en su Memoria de
18 de Marzo, inaugurando el año judicial de este Distrito, dijo: “El día 28 de Junio del año próximo pasado
este Superior Tribunal tuvo la grata satisfacción de recibir la visita del esclarecido jefe del Estado, doctor
don José Pardo, cuyo discurso con tal motivo, de autorizado criterio, abundante en generosos conceptos
de interés general por la buena administración de justicia y de encomio y aliento para este Tribunal, aún
repercute gratuitamente en nuestros oídos, como poderoso estímulo a nuestra perseverancia en el
cumplimiento de nuestros deberes”.
         La autoridad política provincial en Ayabaca, por delegación del Poder Ejecutivo, inherente al
gobierno central, durante 1907, recayó en la persona del ciudadano don Eduardo Merino, con el cargo de
Subprefecto, de grato recuerdo por su trabajo tesonero en bien de la comunidad serrana.
         Alcalde de Ayabaca y en ejercicio del gobierno local, durante el año que nos ocupa, fue José
Matías Ríos, reelecto para 1908. Ocupando el Juzgado de Primera Instancia de Ayabaca encontramos
primero al Dr. Pedro Acuña quien al ser destituido por la Corte Suprema fue reemplazado por el Juez
Interino (Conjuez) Dr. Carlos A. Cedano y luego por el Dr. Manuel Maticorena.
         Don Enrique del Carmen Ramos, prestigiado historiador piurano y de nutrida trayectoria socio –
cultural en el Departamento, estuvo como Delegado por Ayabaca en la Junta Departamental de Piura,
cumpliendo una eficiente gestión a favor de la provincia andina.
         Dentro del Sector Salud hallamos en la provincia de Ayabaca, bajo el cargo de Médico Titular, al
Dr. Amador Loayza, nombrado por el Ministerio de Fomento, Dirección de Salubridad.

         AYABACA NOS CUENTA SU HISTORIA EN 1907.-
         Ayabaca tiene una luenga historia que contar, mientras de su largo sueño despierta para
encontrarse con las bondades que le ha otorgado la naturaleza. Sus hijos, tesoneramente, tratan de
rescatar para exhibir ante propios y extraños las virtudes que heredaron de sus mayores, quienes con
lealtad amaron a la tierra en que nacieron.
         No podemos dejar de mirar aspectos negativos que aquejan el bienestar de nuestros pueblos
tanto de la costa cuanto de la sierra peruana que perturban el normal desarrollo integral que exige el
momento de revolución científica que vive el mundo. Si así lo hacemos estamos viviendo con la
esperanza que mejore el progreso social de nuestro querido Perú.
         Sin embargo hay problemas coyunturales que afectan el crecimiento sostenido de nuestros
pueblos andinos, particularmente de Ayabaca, que el gobierno central abandonó a su suerte, sin que casi
nada se haya podido hacer en 180 años de vida republicana.
         Tampoco se puede negar que existe crisis nacional, sobre todo de carácter moral, que impide
afrontar positivamente con visos de solución los añejos problemas nacionales que aquejan al país en los
ámbitos de salud, educación y trabajo, tópicos definitivos para el crecimiento sostenido y ordenado de los
pueblos civilizados.
         Salud, Educación y Trabajo, otrora fue lema de un candidato a la presidencia de la república que
llegó a gobernar el país, don Manuel A. Odría. Ese lema ahora lo debemos enarbolar a fin de tomar
conciencia del sentido nacionalista que tenemos perentoriamente que proyectar y sembrar sobre todo en
la niñez, futuro de nuestra patria. Insistimos que el asunto peruano a no dudarlo es de salud, educación, y
trabajo fundamentalmente.
         Cultivando las parcelas de este asunto, que en sus tres predios denuncian una honda y vieja
crisis de política nacional, nos ubicaremos en la dirección que señala el objetivo del progreso que
permitirá una cosecha auténtica con beneficios para todos peruanos, sin excepción.
         Si por negligencia del aparato político nacional no se hacen planteamientos claros y objetivos
para lograr los sabios propósitos que derivan salud, educación y trabajo, bien administrados,
continuaremos afrontando un grave problema nacional. Si conseguimos apoyo de nuestras autoridades
locales, regionales y nacionales, Ayabaca y todos los pueblos del Perú, con legítimo derecho, llegarán por
los caminos de la justicia social a un genuino desarrollo en todas sus esferas. Se trata del desarrollo
largamente acariciado que todos los peruanos hemos esperado, esperamos y seguiremos esperado con
esperanzas.

          CUERPO CABILDANTE DE 1907.-
          Tenemos la evidencia que el cuerpo cabildante de la provincia de Ayabaca durante 1907 estuvo
dirigido por su burgomaestre José Matías Ríos. Tal evidencia emana del documento que contiene el
resultado de la elección practicada en sesión del 1° de Enero de 1907, por el Honorable Concejo
Provincial de Ayabaca para los cargos que determina el artículo 74 de la Ley de Municipalidades, que
lleva la firma del citado Sr. Ríos y del Secretario Emilio B. Luzón.
          El cuerpo edil fue presidido por José Matías Ríos. El cargo de Teniente de Alcalde recayó en
Juan Torres Guerrero. Síndico de Rentas y de Gastos fueron Manuel Orejuela y Justo Rentería.
          El cuadro de Inspectores registra a Medardo Pozo, en el área de Policía; Octavio Medina en el
ámbito de Estado Civil; Manuel Calle en el cargo de Inspector de Mercado; Moisés Rivera estuvo en la
Inspección de Pesas y Medidas.
          Siguen los Inspectores de Agua, José del Carmen Niño; Obras Públicas recayó en la persona de
Carlos M. Vegas; Puentes y Caminos también aparece a cargo del citado Niño.
          Higiene y Vacuna fue una Inspección que la dirigió Medardo Pozo que al mismo tiempo se le
encargó la de Concejos Distritales. José Manuel Rivera se ubica en la cartera de Beneficencia; y, en
Espectáculos Públicos, a Justo Rentería.
          Las Inspecciones de Espectáculo Públicos, Alumbrado, Cárceles, Arbitrios Municipales y Asuntos
Contenciosos fueron desempeñadas por los concejales Justo Rentería, Moisés Rivera, Benjamín Ríos,
Juan Torres Guerrero y José Matías Ríos.

        CUERPO CABILDANTE DE 1908.-
        Para 1908 fue reelecto el alcalde de la provincia de Ayabaca, don José Matías Ríos, quien
además tuvo el especial encargo del cuerpo cabildante de desempeñar la cartera de Asuntos
Contenciosos del Concejo Provincial. El cargo de Teniente de Alcalde registra al ciudadano Octavio
Medina, quien además desempeñó la Inspección de Municipalidades.
        Fueron sus colaboradores los concejales Juan Torres y Medardo Pozo, quienes ocuparon las
Sindicaturas de Rentas y de Gastos.
        Las inspecciones de Policía, Estado Civil, Instrucción y Mercado estuvieron ocupadas por los
señores Moisés Rivera, José Manuel Rivera, Carlos M. Vegas y José del Carmen Niño.
        Obras Públicas, Espectáculos, Cárcel y Pesas y Medidas, fueron inspecciones ejercidas por los
ediles Juan J. Guerrero, Benjamín Ríos, Justo Rentería y Juan Jaramillo.
        Finalmente tenemos las Inspecciones de Alumbrado, Higiene y Vacuna y Beneficencia, servidas
por los ciudadanos Moisés Rivera, Eleazar Alcedo y Juan Torres, que desempeñaron el cargo con
vocación de servicio y civismo en la tierra natal de Castro Pozo.

         JUNTA DEPARTAMENTAL DE PIURA.-
         La Junta en mención fue un organismo público centralizado en la capital departamental que tuvo
directa intervención administrativa y económica para la solución de los diferentes problemas sociales de la
provincia de Ayabaca. A la vista de algunas actas de la citada Junta pasamos a registrar algunos casos
que tienen relación directa con Ayabaca y sus respectivos distritos.
         Con fecha 9 de Enero de 1907, la citada Junta se refirió a la Resolución Suprema de 31 de
Diciembre de 1906, relacionada con la ampliación del arbitrio de peaje del Concejo de Ayabaca. Se
mandó devolver los expedientes de la materia al Concejo de su procedencia, excepto el que se vincula
con la última disposición de dicha Resolución, que dispuso pasara a comisión del Delegado señor Enrique
del Carmen Ramos.
         En el desarrollo de la misma sesión, en la sección Dictámenes, punto 4, se dio cuenta del
dictamen emitido por el Ministerio Fiscal y de la Inspección de Asuntos Contenciosos, en el expediente
sobre medidas coactivas que ha ejercitado el Alcalde del Concejo de Ayabaca contra el ex Alcalde del
mismo, don Nicanor L. Gallo, sobre empoce de dinero.
         Durante la estación de Orden del Día, en la sesión de la fecha citada, aparece el siguiente texto:
“Aprobáronse las conclusiones del dictamen del Inspector de Asuntos Contenciosos, señor Miguel Checa,
respecto al expediente iniciado contra don Nicanor E. Gallo, cuyos términos son los siguientes”:
         “Que se desapruebe y se declare nulos los procedimientos del Alcalde de Ayabaca que ha estado
ejerciendo facultades coactivas que no le corresponden”.
         “Que se diga al Concejo de Ayabaca, que, dando cumplimiento a lo que dispone el artículo 116 de
la Ley de Municipalidades y a lo