UNA NUEVA ENCICLICA SOCIAL

Document Sample
UNA NUEVA ENCICLICA SOCIAL Powered By Docstoc
					                                     BENEDICTO XVI
     CARTA ENCÍCLICA SOBRE EL DESARROLLO HUMANO
        INTEGRAL EN LA CARIDAD Y EN LA VERDAD
                       «CARITAS IN VERITATE»
                                       29 de Junio de 2009


INDICE
   INTRODUCCIÓN (nn. 1-9)
   CAPÍTULO PRIMERO: EL MENSAJE DE LA POPULORUM PROGRESSIO (nn. 10-20)
   CAPÍTULO SEGUNDO: EL DESARROLLO HUMANO EN NUESTRO TIEMPO (nn.
    21-33)
   CAPÍTULO TERCERO: FRATERNIDAD, DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIE-
    DAD CIVIL (nn. 34-42)
   CAPÍTULO CUARTO: DESARROLLO DE LOS PUEBLOS, DERECHOS Y DEBERES,
    AMBIENTE (nn. 43-52)
   CAPÍTULO QUINTO: LA COLABORACIÓN DE LA FAMILIA HUMANA (nn. 53-67)
   CAPÍTULO SEXTO: EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS Y LA TÉCNICA (nn. 68-
    77)
   CONCLUSIÓN (nn. 78-79)
________________________

                                                   auténtico desarrollo de cada persona y de toda
A LOS OBISPOS
                                                   la humanidad. El amor —«caritas»— es una
A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS                       fuerza extraordinaria, que mueve a las perso-
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS                         nas a comprometerse con valentía y generosi-
                                                   dad en el campo de la justicia y de la paz. Es
A TODOS LOS FIELES LAICOS                          una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor
Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA                     eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra
VOLUNTAD                                           su propio bien asumiendo el proyecto que
                                                   Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamen-
                                                   te: en efecto, encuentra en dicho proyecto su
     INTRODUCCIÓN                                  verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre
                                                   (cf. Jn 8,22). Por tanto, defender la verdad,
      1. La caridad en la verdad, de la que Je-
                                                   proponerla con humildad y convicción y tes-
sucristo se ha hecho testigo con su vida terre-
                                                   timoniarla en la vida son formas exigentes e
nal y, sobre todo, con su muerte y resurrec-
                                                   insustituibles de caridad. Ésta «goza con la
ción, es la principal fuerza impulsora del
                                                   verdad» (1 Co 13,6). Todos los hombres per-
                                             Benedicto XVI

ciben el impulso interior de amar de manera             con la verdad, en el sentido señalado por San
auténtica; amor y verdad nunca los abandonan            Pablo de la «veritas in caritate» (Ef 4,15), sino
completamente, porque son la vocación que               también en el sentido, inverso y complementa-
Dios ha puesto en el corazón y en la mente de           rio, de «caritas in veritate». Se ha de buscar,
cada ser humano. Jesucristo purifica y libera           encontrar y expresar la verdad en la «econom-
de nuestras limitaciones humanas la búsqueda            ía» de la caridad, pero, a su vez, se ha de en-
del amor y la verdad, y nos desvela plenamen-           tender, valorar y practicar la caridad a la luz de
te la iniciativa de amor y el proyecto de vida          la verdad. De este modo, no sólo prestaremos
verdadera que Dios ha preparado para noso-              un servicio a la caridad, iluminada por la ver-
tros. En Cristo, la caridad en la verdad se             dad, sino que contribuiremos a dar fuerza a la
convierte en el Rostro de su Persona, en una            verdad, mostrando su capacidad de autentificar
vocación a amar a nuestros hermanos en la               y persuadir en la concreción de la vida social.
verdad de su proyecto. En efecto, Él mismo es           Y esto no es algo de poca importancia hoy, en
la Verdad (cf. Jn 14,6).                                un contexto social y cultural, que con frecuen-
                                                        cia relativiza la verdad, bien desentendiéndose
      2. La caridad es la vía maestra de la doc-
                                                        de ella, bien rechazándola.
trina social de la Iglesia. Todas las responsabi-
lidades y compromisos trazados por esta doc-                  3. Por esta estrecha relación con la ver-
trina provienen de la caridad que, según la             dad, se puede reconocer a la caridad como
enseñanza de Jesús, es la síntesis de toda la           expresión auténtica de humanidad y como
Ley (cf. Mt 22,36-40). Ella da verdadera sus-           elemento de importancia fundamental en las
tancia a la relación personal con Dios y con el         relaciones humanas, también las de carácter
prójimo; no es sólo el principio de las micro-          público. Sólo en la verdad resplandece la ca-
relaciones, como en las amistades, la familia,          ridad y puede ser vivida auténticamente. La
el pequeño grupo, sino también de las macro-            verdad es luz que da sentido y valor a la cari-
relaciones, como las relaciones sociales,               dad. Esta luz es simultáneamente la de la
económicas y políticas. Para la Iglesia —               razón y la de la fe, por medio de la cual la in-
aleccionada por el Evangelio—, la caridad es            teligencia llega a la verdad natural y sobrena-
todo porque, como enseña San Juan (cf. 1 Jn             tural de la caridad, percibiendo su significado
4,8.16) y como he recordado en mi primera               de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la
Carta encíclica «Dios es caridad» (Deus cari-           caridad cae en mero sentimentalismo. El amor
tas est): todo proviene de la caridad de Dios,          se convierte en un envoltorio vacío que se re-
todo adquiere forma por ella, y a ella tiende           llena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del
todo. La caridad es el don más grande que               amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil
Dios ha dado a los hombres, es su promesa y             de las emociones y las opiniones contingentes
nuestra esperanza.                                      de los sujetos, una palabra de la que se abusa y
                                                        que se distorsiona, terminando por significar
      Soy consciente de las desviaciones y la
                                                        lo contrario. La verdad libera a la caridad de la
pérdida de sentido que ha sufrido y sufre la
                                                        estrechez de una emotividad que la priva de
caridad, con el consiguiente riesgo de ser mal
                                                        contenidos relacionales y sociales, así como de
entendida, o excluida de la ética vivida y, en
                                                        un fideísmo que mutila su horizonte humano y
cualquier caso, de impedir su correcta valora-
                                                        universal. En la verdad, la caridad refleja la
ción. En el ámbito social, jurídico, cultural,
                                                        dimensión personal y al mismo tiempo pública
político y económico, es decir, en los contex-
                                                        de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez
tos más expuestos a dicho peligro, se afirma
                                                        «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor
fácilmente su irrelevancia para interpretar y
                                                        y Palabra.
orientar las responsabilidades morales. De
aquí la necesidad de unir no sólo la caridad


                                                    2
                                            Caritas in veritate


      4. Puesto que está llena de verdad, la ca-               La doctrina social de la Iglesia responde
ridad puede ser comprendida por el hombre en             a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida.
toda su riqueza de valores, compartida y co-             Es «caritas in veritate in re sociali», anuncio
municada. En efecto, la verdad es «lógos» que            de la verdad del amor de Cristo en la sociedad.
crea «diá-logos» y, por tanto, comunicación y            Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero
comunión. La verdad, rescatando a los hom-               en la verdad. La verdad preserva y expresa la
bres de las opiniones y de las sensaciones sub-          fuerza liberadora de la caridad en los aconte-
jetivas, les permite llegar más allá de las de-          cimientos siempre nuevos de la historia. Es al
terminaciones culturales e históricas y apreciar         mismo tiempo verdad de la fe y de la razón, en
el valor y la sustancia de las cosas. La verdad          la distinción y la sinergia a la vez de los dos
abre y une el intelecto de los seres humanos en          ámbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar
el lógos del amor: éste es el anuncio y el tes-          social, una solución adecuada de los graves
timonio cristiano de la caridad. En el contexto          problemas socioeconómicos que afligen a la
social y cultural actual, en el que está difundi-        humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan
da la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir        aún más que se estime y dé testimonio de esta
la caridad en la verdad lleva a comprender que           verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por
la adhesión a los valores del cristianismo no es         lo verdadero, no hay conciencia y responsabi-
sólo un elemento útil, sino indispensable para           lidad social, y la actuación social se deja a
la construcción de una buena sociedad y un               merced de intereses privados y de lógicas de
verdadero desarrollo humano integral. Un cris-           poder, con efectos disgregadores sobre la so-
tianismo de caridad sin verdad se puede con-             ciedad, tanto más en una sociedad en vías de
fundir fácilmente con una reserva de buenos              globalización, en momentos difíciles como los
sentimientos, provechosos para la convivencia            actuales.
social, pero marginales. De este modo, en el                   6. «Caritas in veritate» es el principio
mundo no habría un verdadero y propio lugar              sobre el que gira la doctrina social de la Igle-
para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada         sia, un principio que adquiere forma operativa
a un ámbito de relaciones reducido y privado.            en criterios orientadores de la acción moral.
Queda excluida de los proyectos y procesos               Deseo volver a recordar particularmente dos
para construir un desarrollo humano de alcan-            de ellos, requeridos de manera especial por el
ce universal, en el diálogo entre saberes y ope-         compromiso para el desarrollo en una sociedad
ratividad.                                               en vías de globalización: la justicia y el bien
      5. La caridad es amor recibido y ofreci-           común.
do. Es «gracia» (cháris). Su origen es el amor                 Ante todo, la justicia. Ubi societas, ibi
que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu          ius: toda sociedad elabora un sistema propio
Santo. Es amor que desde el Hijo desciende               de justicia. La caridad va más allá de la justi-
sobre nosotros. Es amor creador, por el que              cia, porque amar es dar, ofrecer de lo «mío» al
nosotros somos; es amor redentor, por el cual
                                                         otro; pero nunca carece de justicia, la cual lle-
somos recreados. Es el Amor revelado, puesto             va a dar al otro lo que es «suyo», lo que le
en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y «derra-           corresponde en virtud de su ser y de su obrar.
mado en nuestros corazones por el Espíritu               No puedo «dar» al otro de lo mío sin haberle
Santo» (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios              dado en primer lugar lo que en justicia le co-
del amor de Dios, se convierten en sujetos de            rresponde. Quien ama con caridad a los de-
caridad, llamados a hacerse ellos mismos ins-            más, es ante todo justo con ellos. No basta
trumentos de la gracia para difundir la caridad          decir que la justicia no es extraña a la caridad,
de Dios y para tejer redes de caridad.                   que no es una vía alternativa o paralela a la
                                                         caridad: la justicia es «inseparable de la cari-


                                                    3
                                              Benedicto XVI

dad»[1], intrínseca a ella. La justicia es la pri-       que encuentra directamente al prójimo fuera
mera vía de la caridad o, como dijo Pablo VI,            de las mediaciones institucionales de la pólis.
su «medida mínima»[2], parte integrante de               El compromiso por el bien común, cuando está
ese amor «con obras y según la verdad» (1 Jn             inspirado por la caridad, tiene una valencia
3,18), al que nos exhorta el apóstol Juan. Por           superior al compromiso meramente secular y
un lado, la caridad exige la justicia, el recono-        político. Como todo compromiso en favor de
cimiento y el respeto de los legítimos derechos          la justicia, forma parte de ese testimonio de la
de las personas y los pueblos. Se ocupa de la            caridad divina que, actuando en el tiempo,
construcción de la «ciudad del hombre» según             prepara lo eterno. La acción del hombre sobre
el derecho y la justicia. Por otro, la caridad           la tierra, cuando está inspirada y sustentada
supera la justicia y la completa siguiendo la            por la caridad, contribuye a la edificación de
lógica de la entrega y el perdón[3]. La «ciudad          esa ciudad de Dios universal hacia la cual
del hombre» no se promueve sólo con relacio-             avanza la historia de la familia humana. En
nes de derechos y deberes sino, antes y más              una sociedad en vías de globalización, el bien
aún, con relaciones de gratuidad, de miseri-             común y el esfuerzo por él, han de abarcar
cordia y de comunión. La caridad manifiesta              necesariamente a toda la familia humana, es
siempre el amor de Dios también en las rela-             decir, a la comunidad de los pueblos y nacio-
ciones humanas, otorgando valor teologal y               nes[5], dando así forma de unidad y de paz a
salvífico a todo compromiso por la justicia en           la ciudad del hombre, y haciéndola en cierta
el mundo.                                                medida una anticipación que prefigura la ciu-
                                                         dad de Dios sin barreras.
      7. Hay que tener también en gran consi-
deración el bien común. Amar a alguien es                      8. Al publicar en 1967 la Encíclica Po-
querer su bien y trabajar eficazmente por él.            pulorum progressio, mi venerado predecesor
Junto al bien individual, hay un bien relacio-           Pablo VI ha iluminado el gran tema del desa-
nado con el vivir social de las personas: el             rrollo de los pueblos con el esplendor de la
bien común. Es el bien de ese «todos noso-               verdad y la luz suave de la caridad de Cristo.
tros», formado por individuos, familias y gru-           Ha afirmado que el anuncio de Cristo es el
pos intermedios que se unen en comunidad                 primero y principal factor de desarrollo[6] y
social[4]. No es un bien que se busca por sí             nos ha dejado la consigna de caminar por la
mismo, sino para las personas que forman par-            vía del desarrollo con todo nuestro corazón y
te de la comunidad social, y que sólo en ella            con toda nuestra inteligencia[7], es decir, con
pueden conseguir su bien realmente y de modo             el ardor de la caridad y la sabiduría de la ver-
más eficaz. Desear el bien común y esforzarse            dad. La verdad originaria del amor de Dios,
por él es exigencia de justicia y caridad. Tra-          que se nos ha dado gratuitamente, es lo que
bajar por el bien común es cuidar, por un lado,          abre nuestra vida al don y hace posible esperar
y utilizar, por otro, ese conjunto de institucio-        en un «desarrollo de todo el hombre y de todos
nes que estructuran jurídica, civil, política y          los hombres»[8], en el tránsito «de condicio-
culturalmente la vida social, que se configura           nes menos humanas a condiciones más huma-
así como pólis, como ciudad. Se ama al próji-            nas»[9], que se obtiene venciendo las dificul-
mo tanto más eficazmente, cuanto más se tra-             tades que inevitablemente se encuentran a lo
baja por un bien común que responda también              largo del camino.
a sus necesidades reales. Todo cristiano está                  A más de cuarenta años de la publicación
llamado a esta caridad, según su vocación y              de la Encíclica, deseo rendir homenaje y hon-
sus posibilidades de incidir en la pólis. Ésta es        rar la memoria del gran Pontífice Pablo VI,
la vía institucional —también política, podr-            retomando sus enseñanzas sobre el desarrollo
íamos decir— de la caridad, no menos cualifi-            humano integral y siguiendo la ruta que han
cada e incisiva de lo que pueda ser la caridad

                                                     4
                                            Caritas in veritate


trazado, para actualizarlas en nuestros días.            de libertad (cf. Jn 8,32) y de la posibilidad de
Este proceso de actualización comenzó con la             un desarrollo humano integral. Por eso la
Encíclica Sollicitudo rei socialis, con la que el        Iglesia la busca, la anuncia incansablemente y
Siervo de Dios Juan Pablo II quiso conmemo-              la reconoce allí donde se manifieste. Para la
rar la publicación de la Populorum progressio            Iglesia, esta misión de verdad es irrenunciable.
con ocasión de su vigésimo aniversario. Hasta            Su doctrina social es una dimensión singular
entonces, una conmemoración similar fue de-              de este anuncio: está al servicio de la verdad
dicada sólo a la Rerum novarum. Pasados                  que libera. Abierta a la verdad, de cualquier
otros veinte años más, manifiesto mi convic-             saber que provenga, la doctrina social de la
ción de que la Populorum progressio merece               Iglesia la acoge, recompone en unidad los
ser considerada como «la Rerum novarum de                fragmentos en que a menudo la encuentra, y se
la época contemporánea», que ilumina el ca-              hace su portadora en la vida concreta siempre
mino de la humanidad en vías de unificación.             nueva de la sociedad de los hombres y los
                                                         pueblos[12].
      9. El amor en la verdad —caritas in veri-
tate— es un gran desafío para la Iglesia en un
mundo en progresiva y expansiva globaliza-
                                                                  CAPÍTULO PRIMERO
ción. El riesgo de nuestro tiempo es que la
interdependencia de hecho entre los hombres y               EL MENSAJE DE LA POPULORUM
los pueblos no se corresponda con la interac-            PROGRESSIO
ción ética de la conciencia y el intelecto, de la              10. A más de cuarenta años de su publi-
que pueda resultar un desarrollo realmente               cación, la relectura de la Populorum progres-
humano. Sólo con la caridad, iluminada por la            sio insta a permanecer fieles a su mensaje de
luz de la razón y de la fe, es posible conseguir         caridad y de verdad, considerándolo en el
objetivos de desarrollo con un carácter más              ámbito del magisterio específico de Pablo VI
humano y humanizador. El compartir los bie-              y, más en general, dentro de la tradición de la
nes y recursos, de lo que proviene el auténtico          doctrina social de la Iglesia. Se han de valorar
desarrollo, no se asegura sólo con el progreso           después los diversos términos en que hoy, a
técnico y con meras relaciones de convenien-             diferencia de entonces, se plantea el problema
cia, sino con la fuerza del amor que vence al            del desarrollo. El punto de vista correcto, por
mal con el bien (cf. Rm 12,21) y abre la con-            tanto, es el de la Tradición de la fe apostóli-
ciencia del ser humano a relaciones recíprocas           ca[13], patrimonio antiguo y nuevo, fuera del
de libertad y de responsabilidad.                        cual la Populorum progressio sería un docu-
      La Iglesia no tiene soluciones técnicas            mento sin raíces y las cuestiones sobre el desa-
que ofrecer[10] y no pretende «de ninguna                rrollo se reducirían únicamente a datos so-
manera mezclarse en la política de los Esta-             ciológicos.
dos»[11]. No obstante, tiene una misión de                     11. La publicación de la Populorum pro-
verdad que cumplir en todo tiempo y circuns-             gressio tuvo lugar poco después de la conclu-
tancia en favor de una sociedad a medida del             sión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La
hombre, de su dignidad y de su vocación. Sin             misma Encíclica señala en los primeros párra-
verdad se cae en una visión empirista y escép-           fos su íntima relación con el Concilio.[14]
tica de la vida, incapaz de elevarse sobre la            Veinte años después, Juan Pablo II subrayó en
praxis, porque no está interesada en tomar en            la Sollicitudo rei socialis la fecunda relación
consideración los valores —a veces ni siquiera           de aquella Encíclica con el Concilio y, en par-
el significado— con los cuales juzgarla y                ticular, con la Constitución pastoral Gaudium
orientarla. La fidelidad al hombre exige la              et spes[15]. También yo deseo recordar aquí la
fidelidad a la verdad, que es la única garantía          importancia del Concilio Vaticano II para la


                                                    5
                                            Benedicto XVI

Encíclica de Pablo VI y para todo el Magiste-          parte de todos. Este desarrollo exige, además,
rio social de los Sumos Pontífices que le han          una visión trascendente de la persona, necesita
sucedido. El Concilio profundizó en lo que             a Dios: sin Él, o se niega el desarrollo, o se le
pertenece desde siempre a la verdad de la fe,          deja únicamente en manos del hombre, que
es decir, que la Iglesia, estando al servicio de       cede a la presunción de la auto-salvación y
Dios, está al servicio del mundo en términos           termina por promover un desarrollo deshuma-
de amor y verdad. Pablo VI partía precisamen-          nizado. Por lo demás, sólo el encuentro con
te de esta visión para decirnos dos grandes            Dios permite no «ver siempre en el prójimo
verdades. La primera es que toda la Iglesia, en        solamente al otro»[17], sino reconocer en él la
todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y         imagen divina, llegando así a descubrir verda-
actúa en la caridad, tiende a promover el de-          deramente al otro y a madurar un amor que
sarrollo integral del hombre. Tiene un papel           «es ocuparse del otro y preocuparse por el
público que no se agota en sus actividades de          otro»[18].
asistencia o educación, sino que manifiesta                  12. La relación entre la Populorum pro-
toda su propia capacidad de servicio a la pro-         gressio y el Concilio Vaticano II no representa
moción del hombre y la fraternidad universal           un fisura entre el Magisterio social de Pablo
cuando puede contar con un régimen de liber-           VI y el de los Pontífices que lo precedieron,
tad. Dicha libertad se ve impedida en muchos           puesto que el Concilio profundiza dicho ma-
casos por prohibiciones y persecuciones, o             gisterio en la continuidad de la vida de la Igle-
también limitada cuando se reduce la presen-           sia[19]. En este sentido, algunas subdivisiones
cia pública de la Iglesia solamente a sus acti-        abstractas de la doctrina social de la Iglesia,
vidades caritativas. La segunda verdad es que          que aplican a las enseñanzas sociales pontifi-
el auténtico desarrollo del hombre concierne           cias categorías extrañas a ella, no contribuyen
de manera unitaria a la totalidad de la perso-         a clarificarla. No hay dos tipos de doctrina
na en todas sus dimensiones[16]. Sin la pers-          social, una preconciliar y otra postconciliar,
pectiva de una vida eterna, el progreso huma-          diferentes entre sí, sino una única enseñanza,
no en este mundo se queda sin aliento. Ence-           coherente y al mismo tiempo siempre nue-
rrado dentro de la historia, queda expuesto al         va[20]. Es justo señalar las peculiaridades de
riesgo de reducirse sólo al incremento del te-         una u otra Encíclica, de la enseñanza de uno u
ner; así, la humanidad pierde la valentía de           otro Pontífice, pero sin perder nunca de vista
estar disponible para los bienes más altos, para       la coherencia de todo el corpus doctrinal en su
las iniciativas grandes y desinteresadas que la        conjunto[21]. Coherencia no significa un sis-
caridad universal exige. El hombre no se desa-         tema cerrado, sino más bien la fidelidad diná-
rrolla únicamente con sus propias fuerzas, así         mica a una luz recibida. La doctrina social de
como no se le puede dar sin más el desarrollo          la Iglesia ilumina con una luz que no cambia
desde fuera. A lo largo de la historia, se ha          los problemas siempre nuevos que van sur-
creído con frecuencia que la creación de insti-        giendo[22]. Eso salvaguarda tanto el carácter
tuciones bastaba para garantizar a la humani-          permanente como histórico de este «patrimo-
dad el ejercicio del derecho al desarrollo. Des-       nio» doctrinal[23] que, con sus características
afortunadamente, se ha depositado una con-             específicas, forma parte de la Tradición siem-
fianza excesiva en dichas instituciones, casi          pre viva de la Iglesia[24]. La doctrina social
como si ellas pudieran conseguir el objetivo           está construida sobre el fundamento transmiti-
deseado de manera automática. En realidad,             do por los Apóstoles a los Padres de la Iglesia
las instituciones por sí solas no bastan, porque       y acogido y profundizado después por los
el desarrollo humano integral es ante todo vo-         grandes Doctores cristianos. Esta doctrina se
cación y, por tanto, comporta que se asuman            remite en definitiva al hombre nuevo, al
libre y solidariamente responsabilidades por           «último Adán, Espíritu que da vida» (1 Co

                                                   6
                                            Caritas in veritate


15,45), y que es principio de la caridad que             tecnocrática[26], hoy particularmente arraiga-
«no pasa nunca» (1 Co 13,8). Ha sido atesti-             da, consciente del gran riesgo de confiar todo
guada por los Santos y por cuantos han dado la           el proceso del desarrollo sólo a la técnica, por-
vida por Cristo Salvador en el campo de la               que de este modo quedaría sin orientación. En
justicia y la paz. En ella se expresa la tarea           sí misma considerada, la técnica es ambivalen-
profética de los Sumos Pontífices de guiar               te. Si de un lado hay actualmente quien es
apostólicamente la Iglesia de Cristo y de dis-           propenso a confiar completamente a ella el
cernir las nuevas exigencias de la evangeliza-           proceso de desarrollo, de otro, se advierte el
ción. Por estas razones, la Populorum pro-               surgir de ideologías que niegan in toto la utili-
gressio, insertada en la gran corriente de la            dad misma del desarrollo, considerándolo ra-
Tradición, puede hablarnos todavía hoy a no-             dicalmente antihumano y que sólo comporta
sotros.                                                  degradación. Así, se acaba a veces por conde-
                                                         nar, no sólo el modo erróneo e injusto en que
       13. Además de su íntima unión con toda
                                                         los hombres orientan el progreso, sino también
la doctrina social de la Iglesia, la Populorum
                                                         los descubrimientos científicos mismos que,
progressio enlaza estrechamente con el con-
                                                         por el contrario, son una oportunidad de cre-
junto de todo el magisterio de Pablo VI y, en
                                                         cimiento para todos si se usan bien. La idea de
particular, con su magisterio social. Sus ense-
                                                         un mundo sin desarrollo expresa desconfianza
ñanzas sociales fueron de gran relevancia:
                                                         en el hombre y en Dios. Por tanto, es un grave
reafirmó la importancia imprescindible del
                                                         error despreciar las capacidades humanas de
Evangelio para la construcción de la sociedad
                                                         controlar las desviaciones del desarrollo o ig-
según libertad y justicia, en la perspectiva ide-
                                                         norar incluso que el hombre tiende constituti-
al e histórica de una civilización animada por
                                                         vamente a «ser más». Considerar ideológica-
el amor. Pablo VI entendió claramente que la
                                                         mente como absoluto el progreso técnico y
cuestión social se había hecho mundial [25] y
                                                         soñar con la utopía de una humanidad que
captó la relación recíproca entre el impulso
                                                         retorna a su estado de naturaleza originario,
hacia la unificación de la humanidad y el ideal
                                                         son dos modos opuestos para eximir al progre-
cristiano de una única familia de los pueblos,
                                                         so de su valoración moral y, por tanto, de
solidaria en la común hermandad. Indicó en el
                                                         nuestra responsabilidad.
desarrollo, humana y cristianamente entendi-
do, el corazón del mensaje social cristiano y                  15. Otros dos documentos de Pablo VI,
propuso la caridad cristiana como principal              aunque no tan estrechamente relacionados con
fuerza al servicio del desarrollo. Movido por el         la doctrina social —la Encíclica Humanae
deseo de hacer plenamente visible al hombre              vitae, del 25 de julio de 1968, y la Exhortación
contemporáneo el amor de Cristo, Pablo VI                apostólica Evangelii nuntiandi, del 8 de di-
afrontó con firmeza cuestiones éticas impor-             ciembre de 1975— son muy importantes para
tantes, sin ceder a las debilidades culturales de        delinear el sentido plenamente humano del
su tiempo.                                               desarrollo propuesto por la Iglesia. Por tanto,
                                                         es oportuno leer también estos textos en rela-
      14. Con la Carta apostólica Octogesima
                                                         ción con la Populorum progressio.
adveniens, de 1971, Pablo VI trató luego el
tema del sentido de la política y el peligro que               La Encíclica Humanae vitae subraya el
representaban las visiones utópicas e ideoló-            sentido unitivo y procreador a la vez de la
gicas que comprometían su cualidad ética y               sexualidad, poniendo así como fundamento de
humana. Son argumentos estrechamente uni-                la sociedad la pareja de los esposos, hombre y
dos con el desarrollo. Lamentablemente, las              mujer, que se acogen recíprocamente en la
ideologías negativas surgen continuamente.               distinción y en la complementariedad; una
Pablo VI ya puso en guardia sobre la ideología           pareja, pues, abierta a la vida[27]. No se trata


                                                    7
                                            Benedicto XVI

de una moral meramente individual: la Huma-            tima la intervención de la Iglesia en la pro-
nae vitae señala los fuertes vínculos entre éti-       blemática del desarrollo. Si éste afectase sólo a
ca de la vida y ética social, inaugurando una          los aspectos técnicos de la vida del hombre, y
temática del magisterio que ha ido tomando             no al sentido de su caminar en la historia junto
cuerpo poco a poco en varios documentos y,             con sus otros hermanos, ni al descubrimiento
por último, en la Encíclica Evangelium vitae           de la meta de este camino, la Iglesia no tendría
de Juan Pablo II[28]. La Iglesia propone con           por qué hablar de él. Pablo VI, como ya León
fuerza esta relación entre ética de la vida y          XIII en la Rerum novarum[35], era consciente
ética social, consciente de que «no puede tener        de cumplir un deber propio de su ministerio al
bases sólidas, una sociedad que —mientras              proyectar la luz del Evangelio sobre las cues-
afirma valores como la dignidad de la persona,         tiones sociales de su tiempo[36].
la justicia y la paz— se contradice radicalmen-              Decir que el desarrollo es vocación
te aceptando y tolerando las más variadas for-         equivale a reconocer, por un lado, que éste
mas de menosprecio y violación de la vida              nace de una llamada trascendente y, por otro,
humana, sobre todo si es débil y margina-              que es incapaz de darse su significado último
da»[29].                                               por sí mismo. Con buenos motivos, la palabra
      La Exhortación apostólica Evangelii              «vocación» aparece de nuevo en otro pasaje de
nuntiandi guarda una relación muy estrecha             la Encíclica, donde se afirma: «No hay, pues,
con el desarrollo, en cuanto «la evangelización        más que un humanismo verdadero que se abre
—escribe Pablo VI— no sería completa si no             al Absoluto en el reconocimiento de una voca-
tuviera en cuenta la interpelación recíproca           ción que da la idea verdadera de la vida huma-
que en el curso de los tiempos se establece            na»[37]. Esta visión del progreso es el corazón
entre el Evangelio y la vida concreta, personal        de la Populorum progressio y motiva todas las
y social del hombre»[30]. «Entre evangeliza-           reflexiones de Pablo VI sobre la libertad, la
ción y promoción humana (desarrollo, libera-           verdad y la caridad en el desarrollo. Es tam-
ción) existen efectivamente lazos muy fuer-            bién la razón principal por lo que aquella En-
tes»[31]: partiendo de esta convicción, Pablo          cíclica todavía es actual en nuestros días.
VI aclaró la relación entre el anuncio de Cristo             17. La vocación es una llamada que re-
y la promoción de la persona en la sociedad.           quiere una respuesta libre y responsable. El
El testimonio de la caridad de Cristo mediante         desarrollo humano integral supone la libertad
obras de justicia, paz y desarrollo forma parte        responsable de la persona y los pueblos: nin-
de la evangelización, porque a Jesucristo, que         guna estructura puede garantizar dicho desa-
nos ama, le interesa todo el hombre. Sobre             rrollo desde fuera y por encima de la respon-
estas importantes enseñanzas se funda el as-           sabilidad humana. Los «mesianismos prome-
pecto misionero [32] de la doctrina social de la       tedores, pero forjados de ilusiones»[38] basan
Iglesia, como un elemento esencial de evange-          siempre sus propias propuestas en la negación
lización[33]. Es anuncio y testimonio de la fe.
                                                       de la dimensión trascendente del desarrollo,
Es instrumento y fuente imprescindible para            seguros de tenerlo todo a su disposición. Esta
educarse en ella.                                      falsa seguridad se convierte en debilidad, por-
      16. En la Populorum progressio, Pablo            que comporta el sometimiento del hombre,
VI nos ha querido decir, ante todo, que el pro-        reducido a un medio para el desarrollo, mien-
greso, en su fuente y en su esencia, es una vo-        tras que la humildad de quien acoge una voca-
cación: «En los designios de Dios, cada hom-           ción se transforma en verdadera autonomía,
bre está llamado a promover su propio progre-          porque hace libre a la persona. Pablo VI no
so, porque la vida de todo hombre es una vo-           tiene duda de que hay obstáculos y condicio-
cación»[34]. Esto es precisamente lo que legi-         namientos que frenan el desarrollo, pero tiene


                                                   8
                                            Caritas in veritate


también la certeza de que «cada uno permane-             bién hoy se dan, junto con sus naturales limi-
ce siempre, sean los que sean los influjos que           taciones[44], sino sólo en Cristo, al cual debe
sobre él se ejercen, el artífice principal de su         remitirse toda vocación auténtica al desarrollo
éxito o de su fracaso»[39]. Esta libertad se             humano integral. El Evangelio es un elemento
refiere al desarrollo que tenemos ante nosotros          fundamental del desarrollo porque, en él,
pero, al mismo tiempo, también a las situacio-           Cristo, «en la misma revelación del misterio
nes de subdesarrollo, que no son fruto de la             del Padre y de su amor, manifiesta plenamente
casualidad o de una necesidad histórica, sino            el hombre al propio hombre»[45]. Con las
que dependen de la responsabilidad humana.               enseñanzas de su Señor, la Iglesia escruta los
Por eso, «los pueblos hambrientos interpelan             signos de los tiempos, los interpreta y ofrece al
hoy, con acento dramático, a los pueblos opu-            mundo «lo que ella posee como propio: una
lentos»[40]. También esto es vocación, en                visión global del hombre y de la humani-
cuanto llamada de hombres libres a hombres               dad»[46]. Precisamente porque Dios pronun-
libres para asumir una responsabilidad común.            cia el «sí» más grande al hombre[47], el hom-
Pablo VI percibía netamente la importancia de            bre no puede dejar de abrirse a la vocación
las estructuras económicas y de las institucio-          divina para realizar el propio desarrollo. La
nes, pero se daba cuenta con igual claridad de           verdad del desarrollo consiste en su totalidad:
que la naturaleza de éstas era ser instrumentos          si no es de todo el hombre y de todos los hom-
de la libertad humana. Sólo si es libre, el desa-        bres, no es el verdadero desarrollo. Éste es el
rrollo puede ser integralmente humano; sólo              mensaje central de la Populorum progressio,
en un régimen de libertad responsable puede              válido hoy y siempre. El desarrollo humano
crecer de manera adecuada.                               integral en el plano natural, al ser respuesta a
                                                         una vocación de Dios creador[48], requiere su
       18. Además de la libertad, el desarrollo
                                                         autentificación en «un humanismo trascenden-
humano integral como vocación exige también
                                                         tal, que da [al hombre] su mayor plenitud; ésta
que se respete la verdad. La vocación al pro-
                                                         es la finalidad suprema del desarrollo perso-
greso impulsa a los hombres a «hacer, conocer
                                                         nal»[49]. Por tanto, la vocación cristiana a
y tener más para ser más»[41]. Pero la cues-
                                                         dicho desarrollo abarca tanto el plano natural
tión es: ¿qué significa «ser más»? A esta pre-
                                                         como el sobrenatural; éste es el motivo por el
gunta, Pablo VI responde indicando lo que
                                                         que, «cuando Dios queda eclipsado, nuestra
comporta esencialmente el «auténtico desarro-
                                                         capacidad de reconocer el orden natural, la
llo»: «debe ser integral, es decir, promover a
                                                         finalidad y el “bien”, empieza a disipar-
todos los hombres y a todo el hombre»[42]. En
                                                         se»[50].
la concurrencia entre las diferentes visiones
del hombre que, más aún que en la sociedad de                  19. Finalmente, la visión del desarrollo
Pablo VI, se proponen también en la de hoy, la           como vocación comporta que su centro sea la
visión cristiana tiene la peculiaridad de afirmar        caridad. En la Encíclica Populorum progres-
y justificar el valor incondicional de la persona        sio, Pablo VI señaló que las causas del sub-
humana y el sentido de su crecimiento. La                desarrollo no son principalmente de orden
vocación cristiana al desarrollo ayuda a buscar          material. Nos invitó a buscarlas en otras di-
la promoción de todos los hombres y de todo              mensiones del hombre. Ante todo, en la volun-
el hombre. Pablo VI escribe: «Lo que cuenta              tad, que con frecuencia se desentiende de los
para nosotros es el hombre, cada hombre, cada            deberes de la solidaridad. Después, en el pen-
agrupación de hombres, hasta la humanidad                samiento, que no siempre sabe orientar ade-
entera»[43]. La fe cristiana se ocupa del desa-          cuadamente el deseo. Por eso, para alcanzar el
rrollo, no apoyándose en privilegios o posicio-          desarrollo hacen falta «pensadores de re-
nes de poder, ni tampoco en los méritos de los           flexión profunda que busquen un humanismo
cristianos, que ciertamente se han dado y tam-           nuevo, el cual permita al hombre moderno

                                                    9
                                             Benedicto XVI

hallarse a sí mismo»[51]. Pero eso no es todo.                CAPÍTULO SEGUNDO
El subdesarrollo tiene una causa más impor-
                                                            EL DESARROLLO HUMANO EN
tante aún que la falta de pensamiento: es «la
                                                         NUESTRO TIEMPO
falta de fraternidad entre los hombres y entre
los pueblos»[52]. Esta fraternidad, ¿podrán                    21. Pablo VI tenía una visión articulada
lograrla alguna vez los hombres por sí solos?            del desarrollo. Con el término «desarrollo»
La sociedad cada vez más globalizada nos                 quiso indicar ante todo el objetivo de que los
hace más cercanos, pero no más hermanos. La              pueblos salieran del hambre, la miseria, las
razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igual-        enfermedades endémicas y el analfabetismo.
dad entre los hombres y de establecer una                Desde el punto de vista económico, eso signi-
convivencia cívica entre ellos, pero no consi-           ficaba su participación activa y en condiciones
gue fundar la hermandad. Ésta nace de una                de igualdad en el proceso económico interna-
vocación transcendente de Dios Padre, el pri-            cional; desde el punto de vista social, su evo-
mero que nos ha amado, y que nos ha enseña-              lución hacia sociedades solidarias y con buen
do mediante el Hijo lo que es la caridad frater-         nivel de formación; desde el punto de vista
na. Pablo VI, presentando los diversos niveles           político, la consolidación de regímenes de-
del proceso de desarrollo del hombre, puso en            mocráticos capaces de asegurar libertad y paz.
lo más alto, después de haber mencionado la              Después de tantos años, al ver con preocupa-
fe, «la unidad de la caridad de Cristo, que nos          ción el desarrollo y la perspectiva de las crisis
llama a todos a participar, como hijos, en la            que se suceden en estos tiempos, nos pregun-
vida del Dios vivo, Padre de todos los hom-              tamos hasta qué punto se han cumplido las
bres»[53].                                               expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo
                                                         de desarrollo que se ha adoptado en las últimas
      20. Estas perspectivas abiertas por la Po-         décadas. Por tanto, reconocemos que estaba
pulorum progressio siguen siendo fundamen-               fundada la preocupación de la Iglesia por la
tales para dar vida y orientación a nuestro
                                                         capacidad del hombre meramente tecnológico
compromiso por el desarrollo de los pueblos.             para fijar objetivos realistas y poder gestionar
Además, la Populorum progressio subraya                  constante y adecuadamente los instrumentos
reiteradamente la urgencia de las refor-                 disponibles. La ganancia es útil si, como me-
mas[54] y pide que, ante los grandes proble-             dio, se orienta a un fin que le dé un sentido,
mas de la injusticia en el desarrollo de los             tanto en el modo de adquirirla como de utili-
pueblos, se actúe con valor y sin demora. Esta           zarla. El objetivo exclusivo del beneficio,
urgencia viene impuesta también por la cari-             cuando es obtenido mal y sin el bien común
dad en la verdad. Es la caridad de Cristo la             como fin último, corre el riesgo de destruir
que nos impulsa: «caritas Christi urget nos»             riqueza y crear pobreza. El desarrollo econó-
(2 Co 5,14). Esta urgencia no se debe sólo al            mico que Pablo VI deseaba era el que produje-
estado de cosas, no se deriva solamente de la            ra un crecimiento real, extensible a todos y
avalancha de los acontecimientos y problemas,
                                                         concretamente sostenible. Es verdad que el
sino de lo que está en juego: la necesidad de            desarrollo ha sido y sigue siendo un factor
alcanzar una auténtica fraternidad. Lograr esta          positivo que ha sacado de la miseria a miles de
meta es tan importante que exige tomarla en              millones de personas y que, últimamente, ha
consideración para comprenderla a fondo y                dado a muchos países la posibilidad de parti-
movilizarse concretamente con el «corazón»,              cipar efectivamente en la política internacio-
con el fin de hacer cambiar los procesos                 nal. Sin embargo, se ha de reconocer que el
económicos y sociales actuales hacia metas               desarrollo económico mismo ha estado, y lo
plenamente humanas.                                      está aún, aquejado por desviaciones y proble-
                                                         mas dramáticos, que la crisis actual ha puesto


                                                    10
                                            Caritas in veritate


todavía más de manifiesto. Ésta nos pone im-              a examinar con objetividad la dimensión
prorrogablemente ante decisiones que afectan              humana de los problemas. Como ya señaló
cada vez más al destino mismo del hombre, el              Juan Pablo II[55], la línea de demarcación
cual, por lo demás, no puede prescindir de su             entre países ricos y pobres ahora no es tan neta
naturaleza. Las fuerzas técnicas que se mue-              como en tiempos de la Populorum progressio.
ven, las interrelaciones planetarias, los efectos         La riqueza mundial crece en términos absolu-
perniciosos sobre la economía real de una ac-             tos, pero aumentan también las desigualdades.
tividad financiera mal utilizada y en buena               En los países ricos, nuevas categorías sociales
parte especulativa, los imponentes flujos mi-             se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En
gratorios, frecuentemente provocados y des-               las zonas más pobres, algunos grupos gozan de
pués no gestionados adecuadamente, o la ex-               un tipo de superdesarrollo derrochador y con-
plotación sin reglas de los recursos de la tierra,        sumista, que contrasta de modo inaceptable
nos induce hoy a reflexionar sobre las medidas            con situaciones persistentes de miseria des-
necesarias para solucionar problemas que no               humanizadora. Se sigue produciendo «el
sólo son nuevos respecto a los afrontados por             escándalo de las disparidades hirientes»[56].
el Papa Pablo VI, sino también, y sobre todo,             Lamentablemente, hay corrupción e ilegalidad
que tienen un efecto decisivo para el bien pre-           tanto en el comportamiento de sujetos econó-
sente y futuro de la humanidad. Los aspectos              micos y políticos de los países ricos, nuevos y
de la crisis y sus soluciones, así como la posi-          antiguos, como en los países pobres. La falta
bilidad de un futuro nuevo desarrollo, están              de respeto de los derechos humanos de los
cada vez más interrelacionados, se implican               trabajadores es provocada a veces por grandes
recíprocamente, requieren nuevos esfuerzos de             empresas multinacionales y también por gru-
comprensión unitaria y una nueva síntesis                 pos de producción local. Las ayudas interna-
humanista. Nos preocupa justamente la com-                cionales se han desviado con frecuencia de su
plejidad y gravedad de la situación económica             finalidad por irresponsabilidades tanto en los
actual, pero hemos de asumir con realismo,                donantes como en los beneficiarios. Podemos
confianza y esperanza las nuevas responsabili-            encontrar la misma articulación de responsabi-
dades que nos reclama la situación de un mun-             lidades también en el ámbito de las causas
do que necesita una profunda renovación cul-              inmateriales o culturales del desarrollo y el
tural y el redescubrimiento de valores de fon-            subdesarrollo. Hay formas excesivas de pro-
do sobre los cuales construir un futuro mejor.            tección de los conocimientos por parte de los
La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a          países ricos, a través de un empleo demasiado
darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas                 rígido del derecho a la propiedad intelectual,
formas de compromiso, a apoyarnos en las                  especialmente en el campo sanitario. Al mis-
experiencias positivas y a rechazar las negati-           mo tiempo, en algunos países pobres perduran
vas. De este modo, la crisis se convierte en              modelos culturales y normas sociales de com-
ocasión de discernir y proyectar de un modo               portamiento que frenan el proceso de desarro-
nuevo. Conviene afrontar las dificultades del             llo.
presente en esta clave, de manera confiada                      23. Hoy, muchas áreas del planeta se han
más que resignada.                                        desarrollado, aunque de modo problemático y
      22. Hoy, el cuadro del desarrollo se des-           desigual, entrando a formar parte del grupo de
pliega en múltiples ámbitos. Los actores y las            las grandes potencias destinado a jugar un pa-
causas, tanto del subdesarrollo como del desa-            pel importante en el futuro. Pero se ha de sub-
rrollo, son múltiples, las culpas y los méritos           rayar que no basta progresar sólo desde el
son muchos y diferentes. Esto debería llevar a            punto de vista económico y tecnológico. El
liberarse de las ideologías, que con frecuencia           desarrollo necesita ser ante todo auténtico e
simplifican de manera artificiosa la realidad, y          integral. El salir del atraso económico, algo en

                                                     11
                                              Benedicto XVI

sí mismo positivo, no soluciona la problemáti-            motivo, la Populorum progressio asignó un
ca compleja de la promoción del hombre, ni en             papel central, aunque no exclusivo, a los «po-
los países protagonistas de estos adelantos, ni           deres públicos»[59].
en los países económicamente ya desarrolla-                     En nuestra época, el Estado se encuentra
dos, ni en los que todavía son pobres, los cua-           con el deber de afrontar las limitaciones que
les pueden sufrir, además de antiguas formas              pone a su soberanía el nuevo contexto econó-
de explotación, las consecuencias negativas               mico-comercial y financiero internacional,
que se derivan de un crecimiento marcado por              caracterizado también por una creciente movi-
desviaciones y desequilibrios.                            lidad de los capitales financieros y los medios
      Tras el derrumbe de los sistemas econó-             de producción materiales e inmateriales. Este
micos y políticos de los países comunistas de             nuevo contexto ha modificado el poder políti-
Europa Oriental y el fin de los llamados «blo-            co de los estados.
ques contrapuestos», hubiera sido necesario un
                                                                Hoy, aprendiendo también la lección que
replanteamiento total del desarrollo. Lo pidió            proviene de la crisis económica actual, en la
Juan Pablo II, quien en 1987 indicó que la                que los poderes públicos del Estado se ven
existencia de estos «bloques» era una de las              llamados directamente a corregir errores y
principales causas del subdesarrollo[57], pues            disfunciones, parece más realista una renovada
la política sustraía recursos a la economía y a           valoración de su papel y de su poder, que han
la cultura, y la ideología inhibía la libertad. En        de ser sabiamente reexaminados y revaloriza-
1991, después de los acontecimientos de 1989,             dos, de modo que sean capaces de afrontar los
pidió también que el fin de los bloques se co-            desafíos del mundo actual, incluso con nuevas
rrespondiera con un nuevo modo de proyectar               modalidades de ejercerlos. Con un papel mejor
globalmente el desarrollo, no sólo en aquellos            ponderado de los poderes públicos, es previsi-
países, sino también en Occidente y en las                ble que se fortalezcan las nuevas formas de
partes del mundo que se estaban desarrollan-
                                                          participación en la política nacional e interna-
do[58]. Esto ha ocurrido sólo en parte, y sigue           cional que tienen lugar a través de la actuación
siendo un deber llevarlo a cabo, tal vez apro-            de las organizaciones de la sociedad civil; en
vechando precisamente las medidas necesarias              este sentido, es de desear que haya mayor
para superar los problemas económicos actua-              atención y participación en la res publica por
les.                                                      parte de los ciudadanos.
      24. El mundo que Pablo VI tenía ante sí,                  25. Desde el punto de vista social, a los
aunque el proceso de socialización estuviera              sistemas de protección y previsión, ya existen-
ya avanzado y pudo hablar de una cuestión                 tes en tiempos de Pablo VI en muchos países,
social que se había hecho mundial, estaba aún             les cuesta trabajo, y les costará todavía más en
mucho menos integrado que el actual. La acti-             el futuro, lograr sus objetivos de verdadera
vidad económica y la función política se mov-             justicia social dentro de un cuadro de fuerzas
ían en gran parte dentro de los mismos confi-             profundamente transformado. El mercado, al
nes y podían contar, por tanto, la una con la             hacerse global, ha estimulado, sobre todo en
otra. La actividad productiva tenía lugar pre-            países ricos, la búsqueda de áreas en las que
dominantemente en los ámbitos nacionales y                emplazar la producción a bajo coste con el fin
las inversiones financieras circulaban de forma           de reducir los precios de muchos bienes, au-
bastante limitada con el extranjero, de manera            mentar el poder de adquisición y acelerar por
que la política de muchos estados podía fijar             tanto el índice de crecimiento, centrado en un
todavía las prioridades de la economía y, de              mayor consumo en el propio mercado interior.
algún modo, gobernar su curso con los instru-             Consecuentemente, el mercado ha estimulado
mentos que tenía a su disposición. Por este               nuevas formas de competencia entre los esta-

                                                     12
                                           Caritas in veritate


dos con el fin de atraer centros productivos de         las condiciones de trabajo a causa de la movi-
empresas extranjeras, adoptando diversas me-            lidad y la desregulación se hace endémica,
didas, como una fiscalidad favorable y la falta         surgen formas de inestabilidad psicológica, de
de reglamentación del mundo del trabajo. Es-            dificultad para crear caminos propios coheren-
tos procesos han llevado a la reducción de la           tes en la vida, incluido el del matrimonio.
red de seguridad social a cambio de la                  Como consecuencia, se producen situaciones
búsqueda de mayores ventajas competitivas en            de deterioro humano y de desperdicio social.
el mercado global, con grave peligro para los           Respecto a lo que sucedía en la sociedad in-
derechos de los trabajadores, para los derechos         dustrial del pasado, el paro provoca hoy nue-
fundamentales del hombre y para la solidari-            vas formas de irrelevancia económica, y la
dad en las tradicionales formas del Estado so-          actual crisis sólo puede empeorar dicha situa-
cial. Los sistemas de seguridad social pueden           ción. El estar sin trabajo durante mucho tiem-
perder la capacidad de cumplir su tarea, tanto          po, o la dependencia prolongada de la asisten-
en los países pobres, como en los emergentes,           cia pública o privada, mina la libertad y la
e incluso en los ya desarrollados desde hace            creatividad de la persona y sus relaciones fa-
tiempo. En este punto, las políticas de balance,        miliares y sociales, con graves daños en el
con los recortes al gasto social, con frecuencia        plano psicológico y espiritual. Quisiera recor-
promovidos también por las instituciones fi-            dar a todos, en especial a los gobernantes que
nancieras internacionales, pueden dejar a los           se ocupan en dar un aspecto renovado al orden
ciudadanos impotentes ante riesgos antiguos y           económico y social del mundo, que el primer
nuevos; dicha impotencia aumenta por la falta           capital que se ha de salvaguardar y valorar es
de protección eficaz por parte de las asocia-           el hombre, la persona en su integridad: «Pues
ciones de los trabajadores. El conjunto de los          el hombre es el autor, el centro y el fin de toda
cambios sociales y económicos hace que las              la vida económico-social»[61].
organizaciones sindicales tengan mayores                      26. En el plano cultural, las diferencias
dificultades para desarrollar su tarea de repre-        son aún más acusadas que en la época de Pa-
sentación de los intereses de los trabajadores,         blo VI. Entonces, las culturas estaban gene-
también porque los gobiernos, por razones de            ralmente bien definidas y tenían más posibili-
utilidad económica, limitan a menudo las li-            dades de defenderse ante los intentos de hacer-
bertades sindicales o la capacidad de negocia-          las homogéneas. Hoy, las posibilidades de
ción de los sindicatos mismos. Las redes de             interacción entre las culturas han aumentado
solidaridad tradicionales se ven obligadas a            notablemente, dando lugar a nuevas perspecti-
superar mayores obstáculos. Por tanto, la invi-         vas de diálogo intercultural, un diálogo que,
tación de la doctrina social de la Iglesia, em-         para ser eficaz, ha de tener como punto de
pezando por la Rerum novarum[60], a dar vida            partida una toma de conciencia de la identidad
a asociaciones de trabajadores para defender            específica de los diversos interlocutores. Pero
sus propios derechos ha de ser respetada, hoy           no se ha de olvidar que la progresiva mercanti-
más que ayer, dando ante todo una respuesta             lización de los intercambios culturales aumen-
pronta y de altas miras a la urgencia de esta-          ta hoy un doble riesgo. Se nota, en primer lu-
blecer nuevas sinergias en el ámbito interna-           gar, un eclecticismo cultural asumido con fre-
cional y local.                                         cuencia de manera acrítica: se piensa en las
     La movilidad laboral, asociada a la des-           culturas como superpuestas unas a otras, sus-
regulación generalizada, ha sido un fenómeno            tancialmente equivalentes e intercambiables.
importante, no exento de aspectos positivos             Eso induce a caer en un relativismo que en
porque estimula la producción de nueva rique-           nada ayuda al verdadero diálogo intercultural;
za y el intercambio entre culturas diferentes.          en el plano social, el relativismo cultural pro-
Sin embargo, cuando la incertidumbre sobre              voca que los grupos culturales estén juntos o

                                                   13
                                            Benedicto XVI

convivan, pero separados, sin diálogo auténti-          nando las causas estructurales que lo provocan
co y, por lo tanto, sin verdadera integración.          y promoviendo el desarrollo agrícola de los
Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de         países más pobres mediante inversiones en
rebajar la cultura y homologar los comporta-            infraestructuras rurales, sistemas de riego,
mientos y estilos de vida. De este modo, se             transportes, organización de los mercados,
pierde el sentido profundo de la cultura de las         formación y difusión de técnicas agrícolas
diferentes naciones, de las tradiciones de los          apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo
diversos pueblos, en cuyo marco la persona se           los recursos humanos, naturales y socio-
enfrenta a las cuestiones fundamentales de la           económicos, que se puedan obtener preferi-
existencia[62]. El eclecticismo y el bajo nivel         blemente en el propio lugar, para asegurar así
cultural coinciden en separar la cultura de la          también su sostenibilidad a largo plazo. Todo
naturaleza humana. Así, las culturas ya no              eso ha de llevarse a cabo implicando a las co-
saben encontrar su lugar en una naturaleza que          munidades locales en las opciones y decisio-
las transciende[63], terminando por reducir al          nes referentes a la tierra de cultivo. En esta
hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocu-           perspectiva, podría ser útil tener en cuenta las
rre, la humanidad corre nuevos riesgos de so-           nuevas fronteras que se han abierto en el em-
metimiento y manipulación.                              pleo correcto de las técnicas de producción
                                                        agrícola tradicional, así como las más innova-
      27. En muchos países pobres persiste, y
                                                        doras, en el caso de que éstas hayan sido reco-
amenaza con acentuarse, la extrema inseguri-
                                                        nocidas, tras una adecuada verificación, con-
dad de vida a causa de la falta de alimenta-
                                                        venientes, respetuosas del ambiente y atentas a
ción: el hambre causa todavía muchas vícti-
                                                        las poblaciones más desfavorecidas. Al mismo
mas entre tantos Lázaros a los que no se les
                                                        tiempo, no se debería descuidar la cuestión de
consiente sentarse a la mesa del rico epulón,
                                                        una reforma agraria ecuánime en los países en
como en cambio Pablo VI deseaba[64]. Dar de
                                                        desarrollo. El derecho a la alimentación y al
comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42)
                                                        agua tiene un papel importante para conseguir
es un imperativo ético para la Iglesia univer-
                                                        otros derechos, comenzando ante todo por el
sal, que responde a las enseñanzas de su Fun-
                                                        derecho primario a la vida. Por tanto, es nece-
dador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el
                                                        sario que madure una conciencia solidaria que
compartir. Además, en la era de la globaliza-
                                                        considere la alimentación y el acceso al agua
ción, eliminar el hambre en el mundo se ha
                                                        como derechos universales de todos los seres
convertido también en una meta que se ha de
                                                        humanos, sin distinciones ni discriminacio-
lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad
                                                        nes[65]. Es importante destacar, además, que
del planeta. El hambre no depende tanto de la
                                                        la vía solidaria hacia el desarrollo de los países
escasez material, cuanto de la insuficiencia de
                                                        pobres puede ser un proyecto de solución de la
recursos sociales, el más importante de los
                                                        crisis global actual, como lo han intuido en los
cuales es de tipo institucional. Es decir, falta
                                                        últimos tiempos hombres políticos y responsa-
un sistema de instituciones económicas capa-
                                                        bles de instituciones internacionales. Apoyan-
ces, tanto de asegurar que se tenga acceso al
                                                        do a los países económicamente pobres me-
agua y a la comida de manera regular y ade-
                                                        diante planes de financiación inspirados en la
cuada desde el punto de vista nutricional, co-
                                                        solidaridad, con el fin de que ellos mismos
mo de afrontar las exigencias relacionadas con
                                                        puedan satisfacer las necesidades de bienes de
las necesidades primarias y con las emergen-
                                                        consumo y desarrollo de los propios ciudada-
cias de crisis alimentarias reales, provocadas
                                                        nos, no sólo se puede producir un verdadero
por causas naturales o por la irresponsabilidad
política nacional e internacional. El problema          crecimiento económico, sino que se puede
                                                        contribuir también a sostener la capacidad
de la inseguridad alimentaria debe ser plantea-
do en una perspectiva de largo plazo, elimi-

                                                   14
                                           Caritas in veritate


productiva de los países ricos, que corre peli-         tivación y la energía necesaria para esforzarse
gro de quedar comprometida por la crisis.               en el servicio del verdadero bien del hombre.
                                                        Si se pierde la sensibilidad personal y social
      28. Uno de los aspectos más destacados
                                                        para acoger una nueva vida, también se mar-
del desarrollo actual es la importancia del te-
                                                        chitan otras formas de acogida provechosas
ma del respeto a la vida, que en modo alguno
                                                        para la vida social[67]. La acogida de la vida
puede separarse de las cuestiones relacionadas
                                                        forja las energías morales y capacita para la
con el desarrollo de los pueblos. Es un aspecto
                                                        ayuda recíproca. Fomentando la apertura a la
que últimamente está asumiendo cada vez ma-
                                                        vida, los pueblos ricos pueden comprender
yor relieve, obligándonos a ampliar el concep-
                                                        mejor las necesidades de los que son pobres,
to de pobreza [66] y de subdesarrollo a los
                                                        evitar el empleo de ingentes recursos econó-
problemas vinculados con la acogida de la
                                                        micos e intelectuales para satisfacer deseos
vida, sobre todo donde ésta se ve impedida de
                                                        egoístas entre los propios ciudadanos y pro-
diversas formas.
                                                        mover, por el contrario, buenas actuaciones en
      La situación de pobreza no sólo provoca           la perspectiva de una producción moralmente
todavía en muchas zonas un alto índice de               sana y solidaria, en el respeto del derecho fun-
mortalidad infantil, sino que en varias partes          damental de cada pueblo y cada persona a la
del mundo persisten prácticas de control de-            vida.
mográfico por parte de los gobiernos, que con
                                                              29. Hay otro aspecto de la vida de hoy,
frecuencia difunden la contracepción y llegan
                                                        muy estrechamente unido con el desarrollo: la
incluso a imponer también el aborto. En los
                                                        negación del derecho a la libertad religiosa.
países económicamente más desarrollados, las
                                                        No me refiero sólo a las luchas y conflictos
legislaciones contrarias a la vida están muy
                                                        que todavía se producen en el mundo por mo-
extendidas y han condicionado ya las costum-
                                                        tivos religiosos, aunque a veces la religión sea
bres y la praxis, contribuyendo a difundir una
                                                        solamente una cobertura para razones de otro
mentalidad antinatalista, que muchas veces se
                                                        tipo, como el afán de poder y riqueza. En efec-
trata de transmitir también a otros estados co-
                                                        to, hoy se mata frecuentemente en el nombre
mo si fuera un progreso cultural.
                                                        sagrado de Dios, como muchas veces ha mani-
      Algunas organizaciones no gubernamen-             festado y deplorado públicamente mi predece-
tales, además, difunden el aborto, promovien-           sor Juan Pablo II y yo mismo[68]. La violen-
do a veces en los países pobres la adopción de          cia frena el desarrollo auténtico e impide la
la práctica de la esterilización, incluso en mu-        evolución de los pueblos hacia un mayor bien-
jeres a quienes no se pide su consentimiento.           estar socioeconómico y espiritual. Esto ocurre
Por añadidura, existe la sospecha fundada de            especialmente con el terrorismo de inspiración
que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se          fundamentalista[69], que causa dolor, devasta-
condicionan a determinadas políticas sanitarias         ción y muerte, bloquea el diálogo entre las
que implican de hecho la imposición de un               naciones y desvía grandes recursos de su em-
fuerte control de la natalidad. Preocupan tam-          pleo pacífico y civil. No obstante, se ha de
bién tanto las legislaciones que aceptan la eu-         añadir que, además del fanatismo religioso que
tanasia como las presiones de grupos naciona-           impide el ejercicio del derecho a la libertad de
les e internacionales que reivindican su reco-          religión en algunos ambientes, también la
nocimiento jurídico.                                    promoción programada de la indiferencia reli-
      La apertura a la vida está en el centro           giosa o del ateísmo práctico por parte de mu-
del verdadero desarrollo. Cuando una socie-             chos países contrasta con las necesidades del
dad se encamina hacia la negación y la supre-           desarrollo de los pueblos, sustrayéndoles bie-
sión de la vida, acaba por no encontrar la mo-          nes espirituales y humanos. Dios es el garante
                                                        del verdadero desarrollo del hombre en cuan-

                                                   15
                                            Benedicto XVI

to, habiéndolo creado a su imagen, funda tam-           anima desde dentro. El saber nunca es sólo
bién su dignidad trascendente y alimenta su             obra de la inteligencia. Ciertamente, puede
anhelo constitutivo de «ser más». El ser                reducirse a cálculo y experimentación, pero si
humano no es un átomo perdido en un univer-             quiere ser sabiduría capaz de orientar al hom-
so casual[70], sino una criatura de Dios, a             bre a la luz de los primeros principios y de su
quien Él ha querido dar un alma inmortal y al           fin último, ha de ser «sazonado» con la «sal»
que ha amado desde siempre. Si el hombre                de la caridad. Sin el saber, el hacer es ciego, y
fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si          el saber es estéril sin el amor. En efecto, «el
tuviera que reducir sus aspiraciones al hori-           que está animado de una verdadera caridad es
zonte angosto de las situaciones en que vive, si        ingenioso para descubrir las causas de la mise-
todo fuera únicamente historia y cultura, y el          ria, para encontrar los medios de combatirla,
hombre no tuviera una naturaleza destinada a            para vencerla con intrepidez»[75]. Al afrontar
transcenderse en una vida sobrenatural, podría          los fenómenos que tenemos delante, la caridad
hablarse de incremento o de evolución, pero             en la verdad exige ante todo conocer y enten-
no de desarrollo. Cuando el Estado promueve,            der, conscientes y respetuosos de la competen-
enseña, o incluso impone formas de ateísmo              cia específica de cada ámbito del saber. La
práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza           caridad no es una añadidura posterior, casi
moral y espiritual indispensable para compro-           como un apéndice al trabajo ya concluido de
meterse en el desarrollo humano integral y les          las diferentes disciplinas, sino que dialoga con
impide avanzar con renovado dinamismo en su             ellas desde el principio. Las exigencias del
compromiso en favor de una respuesta humana             amor no contradicen las de la razón. El saber
más generosa al amor divino[71]. Y también              humano es insuficiente y las conclusiones de
se da el caso de que países económicamente              las ciencias no podrán indicar por sí solas la
desarrollados o emergentes exporten a los paí-          vía hacia el desarrollo integral del hombre.
ses pobres, en el contexto de sus relaciones            Siempre hay que lanzarse más allá: lo exige la
culturales, comerciales y políticas, esta visión        caridad en la verdad[76]. Pero ir más allá nun-
restringida de la persona y su destino. Éste es         ca significa prescindir de las conclusiones de
el daño que el «superdesarrollo»[72] produce            la razón, ni contradecir sus resultados. No
al desarrollo auténtico, cuando va acompañado           existe la inteligencia y después el amor: existe
por el «subdesarrollo moral»[73].                       el amor rico en inteligencia y la inteligencia
                                                        llena de amor.
      30. En esta línea, el tema del desarrollo
humano integral adquiere un alcance aún más                   31. Esto significa que la valoración mo-
complejo: la correlación entre sus múltiples            ral y la investigación científica deben crecer
elementos exige un esfuerzo para que los dife-          juntas, y que la caridad ha de animarlas en un
rentes ámbitos del saber humano sean interac-           conjunto interdisciplinar armónico, hecho de
tivos, con vistas a la promoción de un verdade-         unidad y distinción. La doctrina social de la
ro desarrollo de los pueblos. Con frecuencia,           Iglesia, que tiene «una importante dimensión
se cree que basta aplicar el desarrollo o las           interdisciplinar»[77], puede desempeñar en
medidas socioeconómicas correspondientes                esta perspectiva una función de eficacia extra-
mediante una actuación común. Sin embargo,              ordinaria. Permite a la fe, a la teología, a la
este actuar común necesita ser orientado, por-          metafísica y a las ciencias encontrar su lugar
que «toda acción social implica una doctri-             dentro de una colaboración al servicio del
na»[74]. Teniendo en cuenta la complejidad de           hombre. La doctrina social de la Iglesia ejerce
los problemas, es obvio que las diferentes dis-         especialmente en esto su dimensión sapiencial.
ciplinas deben colaborar en una interdiscipli-          Pablo VI vio con claridad que una de las cau-
nariedad ordenada. La caridad no excluye el             sas del subdesarrollo es una falta de sabiduría,
saber, más bien lo exige, lo promueve y lo              de reflexión, de pensamiento capaz de elaborar

                                                   16
                                           Caritas in veritate


una síntesis orientadora[78], y que requiere            relaciones de confianza, fiabilidad y respeto de
«una clara visión de todos los aspectos                 las normas, que son indispensables en toda
económicos, sociales, culturales y espiritua-           convivencia civil.
les»[79]. La excesiva sectorización del sa-                   La ciencia económica nos dice también
ber[80], el cerrarse de las ciencias humanas a          que una situación de inseguridad estructural da
la metafísica[81], las dificultades del diálogo         origen a actitudes antiproductivas y al derro-
entre las ciencias y la teología, no sólo dañan         che de recursos humanos, en cuanto que el
el desarrollo del saber, sino también el desa-          trabajador tiende a adaptarse pasivamente a los
rrollo de los pueblos, pues, cuando eso ocurre,         mecanismos automáticos, en vez de dar espa-
se obstaculiza la visión de todo el bien del            cio a la creatividad. También sobre este punto
hombre en las diferentes dimensiones que lo             hay una convergencia entre ciencia económica
caracterizan. Es indispensable «ampliar nues-           y valoración moral. Los costes humanos son
tro concepto de razón y de su uso»[82] para             siempre también costes económicos y las dis-
conseguir ponderar adecuadamente todos los              funciones económicas comportan igualmente
términos de la cuestión del desarrollo y de la          costes humanos.
solución de los problemas socioeconómicos.
                                                              Además, se ha de recordar que rebajar
      32. Las grandes novedades que presenta            las culturas a la dimensión tecnológica, aun-
hoy el cuadro del desarrollo de los pueblos             que puede favorecer la obtención de beneficios
plantean en muchos casos la exigencia de nue-           a corto plazo, a la larga obstaculiza el enrique-
vas soluciones. Éstas han de buscarse, a la vez,        cimiento mutuo y las dinámicas de colabora-
en el respeto de las leyes propias de cada cosa         ción. Es importante distinguir entre considera-
y a la luz de una visión integral del hombre            ciones económicas o sociológicas a corto y
que refleje los diversos aspectos de la persona         largo plazo. Reducir el nivel de tutela de los
humana, considerada con la mirada purificada            derechos de los trabajadores y renunciar a me-
por la caridad. Así se descubrirán singulares
                                                        canismos de redistribución del rédito con el fin
convergencias y posibilidades concretas de              de que el país adquiera mayor competitividad
solución, sin renunciar a ningún componente             internacional, impiden consolidar un desarro-
fundamental de la vida humana.                          llo duradero. Por tanto, se han de valorar cui-
      La dignidad de la persona y las exigen-           dadosamente las consecuencias que tienen
cias de la justicia requieren, sobre todo hoy,          sobre las personas las tendencias actuales
que las opciones económicas no hagan aumen-             hacia una economía de corto, a veces brevísi-
tar de manera excesiva y moralmente inacep-             mo plazo. Esto exige «una nueva y más pro-
table las desigualdades [83] y que se siga bus-         funda reflexión sobre el sentido de la econom-
cando como prioridad el objetivo del acceso             ía y de sus fines»[84], además de una honda
al trabajo por parte de todos, o lo mantengan.          revisión con amplitud de miras del modelo de
Pensándolo bien, esto es también una exigen-            desarrollo, para corregir sus disfunciones y
cia de la «razón económica». El aumento                 desviaciones. Lo exige, en realidad, el estado
sistémico de las desigualdades entre grupos             de salud ecológica del planeta; lo requiere so-
sociales dentro de un mismo país y entre las            bre todo la crisis cultural y moral del hombre,
poblaciones de los diferentes países, es decir,         cuyos síntomas son evidentes en todas las par-
el aumento masivo de la pobreza relativa, no            tes del mundo desde hace tiempo.
sólo tiende a erosionar la cohesión social y, de              33. Más de cuarenta años después de la
este modo, poner en peligro la democracia,              Populorum progressio, su argumento de fon-
sino que tiene también un impacto negativo en           do, el progreso, sigue siendo aún un problema
el plano económico por el progresivo desgaste           abierto, que se ha hecho más agudo y perento-
del «capital social», es decir, del conjunto de         rio por la crisis económico-financiera que se

                                                   17
                                            Benedicto XVI

está produciendo. Aunque algunas zonas del              esa «civilización del amor», de la cual Dios ha
planeta que sufrían la pobreza han experimen-           puesto la semilla en cada pueblo y en cada
tado cambios notables en términos de creci-             cultura.
miento económico y participación en la pro-
ducción mundial, otras viven todavía en una
situación de miseria comparable a la que había               CAPÍTULO TERCERO
en tiempos de Pablo VI y, en algún caso, pue-              FRATERNIDAD,   DESARROLLO
de decirse que peor. Es significativo que algu-         ECONÓMICO Y SOCIEDAD CIVIL
nas causas de esta situación fueran ya señala-
das en la Populorum progressio, como por                      34. La caridad en la verdad pone al
ejemplo, los altos aranceles aduaneros impues-          hombre ante la sorprendente experiencia del
tos por los países económicamente desarrolla-           don. La gratuidad está en su vida de muchas
dos, que todavía impiden a los productos pro-           maneras, aunque frecuentemente pasa des-
cedentes de los países pobres llegar a los mer-         apercibida debido a una visión de la existencia
cados de los países ricos. En cambio, otras             que antepone a todo la productividad y la uti-
causas que la Encíclica sólo esbozó, han ad-            lidad. El ser humano está hecho para el don, el
quirido después mayor relieve. Este es el caso          cual manifiesta y desarrolla su dimensión tras-
de la valoración del proceso de descoloniza-            cendente. A veces, el hombre moderno tiene la
ción, por entonces en pleno auge. Pablo VI              errónea convicción de ser el único autor de sí
deseaba un itinerario autónomo que se reco-             mismo, de su vida y de la sociedad. Es una
rriera en paz y libertad. Después de más de             presunción fruto de la cerrazón egoísta en sí
cuarenta años, hemos de reconocer lo difícil            mismo, que procede —por decirlo con una
que ha sido este recorrido, tanto por nuevas            expresión creyente— del pecado de los oríge-
formas de colonialismo y dependencia de anti-           nes. La sabiduría de la Iglesia ha invitado
guos y nuevos países hegemónicos, como por              siempre a no olvidar la realidad del pecado
graves irresponsabilidades internas en los pro-         original, ni siquiera en la interpretación de los
pios países que se han independizado.                   fenómenos sociales y en la construcción de la
                                                        sociedad: «Ignorar que el hombre posee una
      La novedad principal ha sido el estallido         naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a
de la interdependencia planetaria, ya común-            graves errores en el dominio de la educación,
mente llamada globalización. Pablo VI lo hab-           de la política, de la acción social y de las cos-
ía previsto parcialmente, pero es sorprendente          tumbres»[85]. Hace tiempo que la economía
el alcance y la impetuosidad de su auge. Sur-           forma parte del conjunto de los ámbitos en que
gido en los países económicamente desarrolla-           se manifiestan los efectos perniciosos del pe-
dos, este proceso ha implicado por su natura-           cado. Nuestros días nos ofrecen una prueba
leza a todas las economías. Ha sido el motor            evidente. Creerse autosuficiente y capaz de
principal para que regiones enteras superaran           eliminar por sí mismo el mal de la historia ha
el subdesarrollo y es, de por sí, una gran opor-        inducido al hombre a confundir la felicidad y
tunidad. Sin embargo, sin la guía de la caridad         la salvación con formas inmanentes de bienes-
en la verdad, este impulso planetario puede             tar material y de actuación social. Además, la
contribuir a crear riesgo de daños hasta ahora          exigencia de la economía de ser autónoma, de
desconocidos y nuevas divisiones en la familia          no estar sujeta a «injerencias» de carácter mo-
humana. Por eso, la caridad y la verdad nos             ral, ha llevado al hombre a abusar de los ins-
plantean un compromiso inédito y creativo,              trumentos económicos incluso de manera des-
ciertamente muy vasto y complejo. Se trata de           tructiva. Con el pasar del tiempo, estas postu-
ensanchar la razón y hacerla capaz de cono-             ras han desembocado en sistemas económicos,
cer y orientar estas nuevas e imponentes                sociales y políticos que han tiranizado la liber-
dinámicas, animándolas en la perspectiva de

                                                   18
                                             Caritas in veritate


tad de la persona y de los organismos sociales             humano, dar espacio al principio de gratuidad
y que, precisamente por eso, no han sido capa-             como expresión de fraternidad.
ces de asegurar la justicia que prometían. Co-                   35. Si hay confianza recíproca y genera-
mo he afirmado en la Encíclica Spe salvi, se               lizada, el mercado es la institución económica
elimina así de la historia la esperanza cristia-           que permite el encuentro entre las personas,
na[86], que no obstante es un poderoso recur-              como agentes económicos que utilizan el con-
so social al servicio del desarrollo humano                trato como norma de sus relaciones y que in-
integral, en la libertad y en la justicia. La espe-        tercambian bienes y servicios de consumo para
ranza sostiene a la razón y le da fuerza para              satisfacer sus necesidades y deseos. El merca-
orientar la voluntad[87]. Está ya presente en la           do está sujeto a los principios de la llamada
fe, que la suscita. La caridad en la verdad se             justicia conmutativa, que regula precisamente
nutre de ella y, al mismo tiempo, la manifiesta.           la relación entre dar y recibir entre iguales.
Al ser un don absolutamente gratuito de Dios,              Pero la doctrina social de la Iglesia no ha de-
irrumpe en nuestra vida como algo que no es                jado nunca de subrayar la importancia de la
debido, que trasciende toda ley de justicia. Por           justicia distributiva y de la justicia social para
su naturaleza, el don supera el mérito, su nor-            la economía de mercado, no sólo porque está
ma es sobreabundar. Nos precede en nuestra                 dentro de un contexto social y político más
propia alma como signo de la presencia de                  amplio, sino también por la trama de relacio-
Dios en nosotros y de sus expectativas para                nes en que se desenvuelve. En efecto, si el
con nosotros. La verdad que, como la caridad               mercado se rige únicamente por el principio de
es don, nos supera, como enseña San                        la equivalencia del valor de los bienes que se
Agustín[88]. Incluso nuestra propia verdad, la             intercambian, no llega a producir la cohesión
de nuestra conciencia personal, ante todo, nos             social que necesita para su buen funciona-
ha sido «dada». En efecto, en todo proceso                 miento. Sin formas internas de solidaridad y
cognitivo la verdad no es producida por noso-              de confianza recíproca, el mercado no puede
tros, sino que se encuentra o, mejor aún, se               cumplir plenamente su propia función econó-
recibe. Como el amor, «no nace del pensa-                  mica. Hoy, precisamente esta confianza ha
miento o la voluntad, sino que en cierto senti-            fallado, y esta pérdida de confianza es algo
do se impone al ser humano»[89].                           realmente grave.
      Al ser un don recibido por todos, la cari-                  Pablo VI subraya oportunamente en la
dad en la verdad es una fuerza que funda la                Populorum progressio que el sistema econó-
comunidad, unifica a los hombres de manera                 mico mismo se habría aventajado con la
que no haya barreras o confines. La comuni-                práctica generalizada de la justicia, pues los
dad humana puede ser organizada por nosotros               primeros beneficiarios del desarrollo de los
mismos, pero nunca podrá ser sólo con sus                  países pobres hubieran sido los países ri-
propias fuerzas una comunidad plenamente                   cos[90]. No se trata sólo de remediar el mal
fraterna ni aspirar a superar las fronteras, o
                                                           funcionamiento con las ayudas. No se debe
convertirse en una comunidad universal. La                 considerar a los pobres como un «fardo»[91],
unidad del género humano, la comunión fra-                 sino como una riqueza incluso desde el punto
terna más allá de toda división, nace de la pa-            de vista estrictamente económico. No obstan-
labra de Dios-Amor que nos convoca. Al                     te, se ha de considerar equivocada la visión de
afrontar esta cuestión decisiva, hemos de pre-             quienes piensan que la economía de mercado
cisar, por un lado, que la lógica del don no               tiene necesidad estructural de una cuota de
excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como            pobreza y de subdesarrollo para funcionar me-
un añadido externo en un segundo momento y,                jor. Al mercado le interesa promover la eman-
por otro, que el desarrollo económico, social y            cipación, pero no puede lograrlo por sí mismo,
político necesita, si quiere ser auténticamente

                                                      19
                                             Benedicto XVI

porque no puede producir lo que está fuera de            ni éticamente neutro ni inhumano o antisocial
su alcance. Ha de sacar fuerzas morales de               por naturaleza. Es una actividad del hombre y,
otras instancias que sean capaces de generar-            precisamente porque es humana, debe ser arti-
las.                                                     culada e institucionalizada éticamente.
      36. La actividad económica no puede re-                  El gran desafío que tenemos, planteado
solver todos los problemas sociales ampliando            por las dificultades del desarrollo en este
sin más la lógica mercantil. Debe estar orde-            tiempo de globalización y agravado por la cri-
nada a la consecución del bien común, que es             sis económico-financiera actual, es mostrar,
responsabilidad sobre todo de la comunidad               tanto en el orden de las ideas como de los
política. Por tanto, se debe tener presente que          comportamientos, que no sólo no se pueden
separar la gestión económica, a la que corres-           olvidar o debilitar los principios tradicionales
pondería únicamente producir riqueza, de la              de la ética social, como la trasparencia, la
acción política, que tendría el papel de conse-          honestidad y la responsabilidad, sino que en
guir la justicia mediante la redistribución, es          las relaciones mercantiles el principio de gra-
causa de graves desequilibrios.                          tuidad y la lógica del don, como expresiones
                                                         de fraternidad, pueden y deben tener espacio
       La Iglesia sostiene siempre que la activi-
                                                         en la actividad económica ordinaria. Esto es
dad económica no debe considerarse antiso-
                                                         una exigencia del hombre en el momento ac-
cial. Por eso, el mercado no es ni debe conver-
                                                         tual, pero también de la razón económica
tirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle
                                                         misma. Una exigencia de la caridad y de la
al más débil. La sociedad no debe protegerse
                                                         verdad al mismo tiempo.
del mercado, pensando que su desarrollo com-
porta ipso facto la muerte de las relaciones                   37. La doctrina social de la Iglesia ha
auténticamente humanas. Es verdad que el                 sostenido siempre que la justicia afecta a to-
mercado puede orientarse en sentido negativo,            das las fases de la actividad económica, por-
pero no por su propia naturaleza, sino por una           que en todo momento tiene que ver con el
cierta ideología que lo guía en este sentido. No         hombre y con sus derechos. La obtención de
se debe olvidar que el mercado no existe en su           recursos, la financiación, la producción, el
estado puro, se adapta a las configuraciones             consumo y todas las fases del proceso econó-
culturales que lo concretan y condicionan. En            mico tienen ineludiblemente implicaciones
efecto, la economía y las finanzas, al ser ins-          morales. Así, toda decisión económica tiene
trumentos, pueden ser mal utilizados cuando              consecuencias de carácter moral. Lo confir-
quien los gestiona tiene sólo referencias egoís-         man las ciencias sociales y las tendencias de la
tas. De esta forma, se puede llegar a transfor-          economía contemporánea. Hace algún tiempo,
mar medios de por sí buenos en perniciosos.              tal vez se podía confiar primero a la economía
Lo que produce estas consecuencias es la                 la producción de riqueza y asignar después a la
razón oscurecida del hombre, no el medio en              política la tarea de su distribución. Hoy resulta
cuanto tal. Por eso, no se deben hacer repro-            más difícil, dado que las actividades económi-
ches al medio o instrumento sino al hombre, a            cas no se limitan a territorios definidos, mien-
su conciencia moral y a su responsabilidad               tras que las autoridades gubernativas siguen
personal y social.                                       siendo sobre todo locales. Además, las normas
                                                         de justicia deben ser respetadas desde el prin-
      La doctrina social de la Iglesia sostiene
                                                         cipio y durante el proceso económico, y no
que se pueden vivir relaciones auténticamente
                                                         sólo después o colateralmente. Para eso es
humanas, de amistad y de sociabilidad, de so-
                                                         necesario que en el mercado se dé cabida a
lidaridad y de reciprocidad, también dentro de
                                                         actividades económicas de sujetos que optan
la actividad económica y no solamente fuera o
                                                         libremente por ejercer su gestión movidos por
«después» de ella. El sector económico no es

                                                    20
                                            Caritas in veritate


principios distintos al del mero beneficio, sin           la justicia y que la gratuidad venía después
renunciar por ello a producir valor económico.            como un complemento, hoy es necesario decir
Muchos planteamientos económicos prove-                   que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera
nientes de iniciativas religiosas y laicas de-            la justicia. Se requiere, por tanto, un mercado
muestran que esto es realmente posible.                   en el cual puedan operar libremente, con
                                                          igualdad de oportunidades, empresas que per-
       En la época de la globalización, la eco-
                                                          siguen fines institucionales diversos. Junto a la
nomía refleja modelos competitivos vincula-
                                                          empresa privada, orientada al beneficio, y los
dos a culturas muy diversas entre sí. El com-
                                                          diferentes tipos de empresa pública, deben
portamiento económico y empresarial que se
                                                          poderse establecer y desenvolver aquellas or-
desprende tiene en común principalmente el
                                                          ganizaciones productivas que persiguen fines
respeto de la justicia conmutativa. Indudable-
                                                          mutualistas y sociales. De su recíproca inter-
mente, la vida económica tiene necesidad del
                                                          acción en el mercado se puede esperar una
contrato para regular las relaciones de inter-
                                                          especie de combinación entre los comporta-
cambio entre valores equivalentes. Pero nece-
                                                          mientos de empresa y, con ella, una atención
sita igualmente leyes justas y formas de redis-
                                                          más sensible a una civilización de la econom-
tribución guiadas por la política, además de
                                                          ía. En este caso, caridad en la verdad significa
obras caracterizadas por el espíritu del don. La
                                                          la necesidad de dar forma y organización a las
economía globalizada parece privilegiar la
                                                          iniciativas económicas que, sin renunciar al
primera lógica, la del intercambio contractual,
                                                          beneficio, quieren ir más allá de la lógica del
pero directa o indirectamente demuestra que
                                                          intercambio de cosas equivalentes y del lucro
necesita a las otras dos, la lógica de la política
                                                          como fin en sí mismo.
y la lógica del don sin contrapartida.
                                                                39. Pablo VI pedía en la Populorum pro-
      38. En la Centesimus annus, mi predece-
                                                          gressio que se llegase a un modelo de econom-
sor Juan Pablo II señaló esta problemática al
                                                          ía de mercado capaz de incluir, al menos ten-
advertir la necesidad de un sistema basado en
                                                          dencialmente, a todos los pueblos, y no sola-
tres instancias: el mercado, el Estado y la so-
                                                          mente a los particularmente dotados. Pedía un
ciedad civil[92]. Consideró que la sociedad
                                                          compromiso para promover un mundo más
civil era el ámbito más apropiado para una
                                                          humano para todos, un mundo «en donde to-
economía de la gratuidad y de la fraternidad,
                                                          dos tengan que dar y recibir, sin que el progre-
sin negarla en los otros dos ámbitos. Hoy po-
                                                          so de los unos sea un obstáculo para el desa-
demos decir que la vida económica debe ser
                                                          rrollo de los otros»[94]. Así, extendía al plano
comprendida como una realidad de múltiples
                                                          universal las mismas exigencias y aspiraciones
dimensiones: en todas ellas, aunque en medida
                                                          de la Rerum novarum, escrita como conse-
diferente y con modalidades específicas, debe
                                                          cuencia de la revolución industrial, cuando se
haber respeto a la reciprocidad fraterna. En la
                                                          afirmó por primera vez la idea —seguramente
época de la globalización, la actividad econó-
                                                          avanzada para aquel tiempo— de que el orden
mica no puede prescindir de la gratuidad, que
                                                          civil, para sostenerse, necesitaba la interven-
fomenta y extiende la solidaridad y la respon-
                                                          ción redistributiva del Estado. Hoy, esta visión
sabilidad por la justicia y el bien común en sus
                                                          de la Rerum novarum, además de puesta en
diversas instancias y agentes. Se trata, en defi-
                                                          crisis por los procesos de apertura de los mer-
nitiva, de una forma concreta y profunda de
                                                          cados y de las sociedades, se muestra incom-
democracia económica. La solidaridad es en
                                                          pleta para satisfacer las exigencias de una eco-
primer lugar que todos se sientan responsables
                                                          nomía plenamente humana. Lo que la doctrina
de todos[93]; por tanto no se la puede dejar
                                                          de la Iglesia ha sostenido siempre, partiendo
solamente en manos del Estado. Mientras an-
                                                          de su visión del hombre y de la sociedad, es
tes se podía pensar que lo primero era alcanzar


                                                     21
                                             Benedicto XVI

necesario también hoy para las dinámicas ca-             empresas que dependen de un único territorio.
racterísticas de la globalización.                       Además, la llamada deslocalización de la acti-
                                                         vidad productiva puede atenuar en el empresa-
      Cuando la lógica del mercado y la lógica
                                                         rio el sentido de responsabilidad respecto a los
del Estado se ponen de acuerdo para mantener
                                                         interesados, como los trabajadores, los pro-
el monopolio de sus respectivos ámbitos de
                                                         veedores, los consumidores, así como al medio
influencia, se debilita a la larga la solidaridad
                                                         ambiente y a la sociedad más amplia que lo
en las relaciones entre los ciudadanos, la parti-
                                                         rodea, en favor de los accionistas, que no están
cipación y el sentido de pertenencia, que no se
                                                         sujetos a un espacio concreto y gozan por tan-
identifican con el «dar para tener», propio de
                                                         to de una extraordinaria movilidad. El merca-
la lógica de la compraventa, ni con el «dar por
                                                         do internacional de los capitales, en efecto,
deber», propio de la lógica de las intervencio-
                                                         ofrece hoy una gran libertad de acción. Sin
nes públicas, que el Estado impone por ley. La
                                                         embargo, también es verdad que se está exten-
victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar
                                                         diendo la conciencia de la necesidad de una
no sólo en la mejora de las transacciones basa-
                                                         «responsabilidad social» más amplia de la
das en la compraventa, o en las transferencias
                                                         empresa. Aunque no todos los planteamientos
de las estructuras asistenciales de carácter
                                                         éticos que guían hoy el debate sobre la respon-
público, sino sobre todo en la apertura pro-
                                                         sabilidad social de la empresa son aceptables
gresiva en el contexto mundial a formas de
                                                         según la perspectiva de la doctrina social de la
actividad económica caracterizada por ciertos
                                                         Iglesia, es cierto que se va difundiendo cada
márgenes de gratuidad y comunión. El bino-
                                                         vez más la convicción según la cual la gestión
mio exclusivo mercado-Estado corroe la so-
                                                         de la empresa no puede tener en cuenta úni-
ciabilidad, mientras que las formas de eco-
                                                         camente el interés de sus propietarios, sino
nomía solidaria, que encuentran su mejor te-
                                                         también el de todos los otros sujetos que con-
rreno en la sociedad civil aunque no se redu-
                                                         tribuyen a la vida de la empresa: trabajadores,
cen a ella, crean sociabilidad. El mercado de la
                                                         clientes, proveedores de los diversos elemen-
gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no
                                                         tos de producción, la comunidad de referencia.
se pueden prescribir por ley. Sin embargo,
                                                         En los últimos años se ha notado el crecimien-
tanto el mercado como la política tienen nece-
                                                         to de una clase cosmopolita de manager, que a
sidad de personas abiertas al don recíproco.
                                                         menudo responde sólo a las pretensiones de
      40. Las actuales dinámicas económicas              los nuevos accionistas de referencia compues-
internacionales, caracterizadas por graves dis-          tos generalmente por fondos anónimos que
torsiones y disfunciones, requieren también              establecen su retribución. Pero también hay
cambios profundos en el modo de entender la              muchos managers hoy que, con un análisis
empresa. Antiguas modalidades de la vida                 más previsor, se percatan cada vez más de los
empresarial van desapareciendo, mientras                 profundos lazos de su empresa con el territorio
otras más prometedoras se perfilan en el hori-           o territorios en que desarrolla su actividad.
zonte. Uno de los mayores riesgos es sin duda            Pablo VI invitaba a valorar seriamente el daño
que la empresa responda casi exclusivamente a            que la trasferencia de capitales al extranjero,
las expectativas de los inversores en detrimen-          por puro provecho personal, puede ocasionar a
to de su dimensión social. Debido a su conti-            la propia nación[95]. Juan Pablo II advertía
nuo crecimiento y a la necesidad de mayores              que invertir tiene siempre un significado mo-
capitales, cada vez son menos las empresas               ral, además de económico[96]. Se ha de reite-
que dependen de un único empresario estable              rar que todo esto mantiene su validez en nues-
que se sienta responsable a largo plazo, y no            tros días a pesar de que el mercado de capita-
sólo por poco tiempo, de la vida y los resulta-          les haya sido fuertemente liberalizado y la
dos de su empresa, y cada vez son menos las              moderna mentalidad tecnológica pueda inducir


                                                    22
                                            Caritas in veritate


a pensar que invertir es sólo un hecho técnico           ñaba que «todo trabajador es un crea-
y no humano ni ético. No se puede negar que              dor»[101]. Precisamente para responder a las
un cierto capital puede hacer el bien cuando se          exigencias y a la dignidad de quien trabaja, y a
invierte en el extranjero en vez de en la propia         las necesidades de la sociedad, existen varios
patria. Pero deben quedar a salvo los vínculos           tipos de empresas, más allá de la pura distin-
de justicia, teniendo en cuenta también cómo             ción entre «privado» y «público». Cada una
se ha formado ese capital y los perjuicios que           requiere y manifiesta una capacidad de inicia-
comporta para las personas el que no se em-              tiva empresarial específica. Para realizar una
plee en los lugares donde se ha generado[97].            economía que en el futuro próximo sepa po-
Se ha de evitar que el empleo de recursos fi-            nerse al servicio del bien común nacional y
nancieros esté motivado por la especulación y            mundial, es oportuno tener en cuenta este sig-
ceda a la tentación de buscar únicamente un              nificado amplio de iniciativa empresarial. Esta
beneficio inmediato, en vez de la sostenibili-           concepción más amplia favorece el intercam-
dad de la empresa a largo plazo, su propio               bio y la mutua configuración entre los diversos
servicio a la economía real y la promoción, en           tipos de iniciativa empresarial, con transvase
modo adecuado y oportuno, de iniciativas                 de competencias del mundo non profit al profit
económicas también en los países necesitados             y viceversa, del público al propio de la socie-
de desarrollo. Tampoco hay motivos para ne-              dad civil, del de las economías avanzadas al de
gar que la deslocalización, que lleva consigo            países en vía de desarrollo.
inversiones y formación, puede hacer bien a la                 También la «autoridad política» tiene un
población del país que la recibe. El trabajo y           significado polivalente, que no se puede olvi-
los conocimientos técnicos son una necesidad             dar mientras se camina hacia la consecución
universal. Sin embargo, no es lícito deslocali-          de un nuevo orden económico-productivo,
zar únicamente para aprovechar particulares              socialmente responsable y a medida del hom-
condiciones favorables, o peor aún, para ex-             bre. Al igual que se pretende cultivar una ini-
plotar sin aportar a la sociedad local una ver-          ciativa empresarial diferenciada en el ámbito
dadera contribución para el nacimiento de un             mundial, también se debe promover una auto-
sólido sistema productivo y social, factor im-           ridad política repartida y que ha de actuar en
prescindible para un desarrollo estable.                 diversos planos. El mercado único de nuestros
       41. A este respecto, es útil observar que         días no elimina el papel de los estados, más
la iniciativa empresarial tiene, y debe asumir           bien obliga a los gobiernos a una colaboración
cada vez más, un significado polivalente. El             recíproca más estrecha. La sabiduría y la pru-
predominio persistente del binomio mercado-              dencia aconsejan no proclamar apresurada-
Estado nos ha acostumbrado a pensar exclusi-             mente la desaparición del Estado. Con relación
vamente en el empresario privado de tipo capi-           a la solución de la crisis actual, su papel pare-
talista por un lado y en el directivo estatal por        ce destinado a crecer, recuperando muchas
otro. En realidad, la iniciativa empresarial se          competencias. Hay naciones donde la cons-
ha de entender de modo articulado. Así lo re-            trucción o reconstrucción del Estado sigue
velan diversas motivaciones metaeconómicas.              siendo un elemento clave para su desarrollo.
El ser empresario, antes de tener un significa-          La ayuda internacional, precisamente dentro
do profesional, tiene un significado huma-               de un proyecto inspirado en la solidaridad para
no[98]. Es propio de todo trabajo visto como             solucionar los actuales problemas económicos,
«actus personae»[99] y por eso es bueno que              debería apoyar en primer lugar la consolida-
todo trabajador tenga la posibilidad de dar la           ción de los sistemas constitucionales, jurídicos
propia aportación a su labor, de modo que él             y administrativos en los países que todavía no
mismo «sea consciente de que está trabajando             gozan plenamente de estos bienes. Las ayudas
en algo propio»[100]. Por eso, Pablo VI ense-            económicas deberían ir acompañadas de aque-

                                                    23
                                              Benedicto XVI

llas medidas destinadas a reforzar las garantías                A pesar de algunos aspectos estructurales
propias de un Estado de derecho, un sistema               innegables, pero que no se deben absolutizar,
de orden público y de prisiones respetuoso de             «la globalización no es, a priori, ni buena ni
los derechos humanos y a consolidar institu-              mala. Será lo que la gente haga de ella»[104].
ciones verdaderamente democráticas. No es                 Debemos ser sus protagonistas, no las vícti-
necesario que el Estado tenga las mismas ca-              mas, procediendo razonablemente, guiados por
racterísticas en todos los sitios: el fortaleci-          la caridad y la verdad. Oponerse ciegamente a
miento de los sistemas constitucionales débiles           la globalización sería una actitud errónea, pre-
puede ir acompañado perfectamente por el                  concebida, que acabaría por ignorar un proce-
desarrollo de otras instancias políticas no esta-         so que tiene también aspectos positivos, con el
tales, de carácter cultural, social, territorial o        riesgo de perder una gran ocasión para apro-
religioso. Además, la articulación de la autori-          vechar las múltiples oportunidades de desarro-
dad política en el ámbito local, nacional o in-           llo que ofrece. El proceso de globalización,
ternacional, es uno de los cauces privilegiados           adecuadamente entendido y gestionado, ofrece
para poder orientar la globalización económi-             la posibilidad de una gran redistribución de la
ca. Y también el modo de evitar que ésta mine             riqueza a escala planetaria como nunca se ha
de hecho los fundamentos de la democracia.                visto antes; pero, si se gestiona mal, puede
                                                          incrementar la pobreza y la desigualdad, con-
      42. A veces se perciben actitudes fatalis-
                                                          tagiando además con una crisis a todo el mun-
tas ante la globalización, como si las dinámi-
                                                          do. Es necesario corregir las disfunciones, a
cas que la producen procedieran de fuerzas
                                                          veces graves, que causan nuevas divisiones
anónimas e impersonales o de estructuras in-
                                                          entre los pueblos y en su interior, de modo que
dependientes de la voluntad humana[102]. A
                                                          la redistribución de la riqueza no comporte
este respecto, es bueno recordar que la globa-
                                                          una redistribución de la pobreza, e incluso la
lización ha de entenderse ciertamente como un
                                                          acentúe, como podría hacernos temer también
proceso socioeconómico, pero no es ésta su
                                                          una mala gestión de la situación actual. Duran-
única dimensión. Tras este proceso más visible
                                                          te mucho tiempo se ha pensado que los pue-
hay realmente una humanidad cada vez más
                                                          blos pobres deberían permanecer anclados en
interrelacionada; hay personas y pueblos para
                                                          un estadio de desarrollo preestablecido o con-
los que el proceso debe ser de utilidad y desa-
                                                          tentarse con la filantropía de los pueblos des-
rrollo[103], gracias a que tanto los individuos
                                                          arrollados. Pablo VI se pronunció contra esta
como la colectividad asumen sus respectivas
                                                          mentalidad en la Populorum progressio. Los
responsabilidades. La superación de las fronte-
                                                          recursos materiales disponibles para sacar a
ras no es sólo un hecho material, sino también
                                                          estos pueblos de la miseria son hoy potencial-
cultural, en sus causas y en sus efectos. Cuan-
                                                          mente mayores que antes, pero se han servido
do se entiende la globalización de manera de-
                                                          de ellos principalmente los países desarrolla-
terminista, se pierden los criterios para valo-
                                                          dos, que han podido aprovechar mejor la libe-
rarla y orientarla. Es una realidad humana y
                                                          ralización de los movimientos de capitales y
puede ser fruto de diversas corrientes cultura-
                                                          de trabajo. Por tanto, la difusión de ámbitos de
les que han de ser sometidas a un discerni-
                                                          bienestar en el mundo no debería ser obstacu-
miento. La verdad de la globalización como
                                                          lizada con proyectos egoístas, proteccionistas
proceso y su criterio ético fundamental vienen
                                                          o dictados por intereses particulares. En efec-
dados por la unidad de la familia humana y su
                                                          to, la participación de países emergentes o en
crecimiento en el bien. Por tanto, hay que es-
                                                          vías de desarrollo permite hoy gestionar mejor
forzarse incesantemente para favorecer una
orientación cultural personalista y comunita-             la crisis. La transición que el proceso de glo-
                                                          balización comporta, conlleva grandes dificul-
ria, abierta a la trascendencia, del proceso de
                                                          tades y peligros, que sólo se podrán superar si
integración planetaria.

                                                     24
                                            Caritas in veritate


se toma conciencia del espíritu antropológico            res que les dé un sentido profundo, se desqui-
y ético que en el fondo impulsa la globaliza-            cian y dan lugar a una espiral de exigencias
ción hacia metas de humanización solidaria.              prácticamente ilimitada y carente de criterios.
Desgraciadamente, este espíritu se ve con fre-           La exacerbación de los derechos conduce al
cuencia marginado y entendido desde perspec-             olvido de los deberes. Los deberes delimitan
tivas ético-culturales de carácter individualista        los derechos porque remiten a un marco antro-
y utilitarista. La globalización es un fenómeno          pológico y ético en cuya verdad se insertan
multidimensional y polivalente, que exige ser            también los derechos y así dejan de ser arbitra-
comprendido en la diversidad y en la unidad              rios. Por este motivo, los deberes refuerzan los
de todas sus dimensiones, incluida la teológi-           derechos y reclaman que se los defienda y
ca. Esto consentirá vivir y orientar la globali-         promueva como un compromiso al servicio del
zación de la humanidad en términos de rela-              bien. En cambio, si los derechos del hombre se
cionalidad, comunión y participación.                    fundamentan sólo en las deliberaciones de una
                                                         asamblea de ciudadanos, pueden ser cambia-
                                                         dos en cualquier momento y, consiguiente-
     CAPÍTULO CUARTO                                     mente, se relaja en la conciencia común el
   DESARROLLO DE LOS PUEBLOS,                            deber de respetarlos y tratar de conseguirlos.
DERECHOS Y DEBERES, AMBIENTE                             Los gobiernos y los organismos internaciona-
                                                         les pueden olvidar entonces la objetividad y la
      43. «La solidaridad universal, que es un           cualidad de «no disponibles» de los derechos.
hecho y un beneficio para todos, es también un           Cuando esto sucede, se pone en peligro el ver-
deber».[105] En la actualidad, muchos preten-            dadero desarrollo de los pueblos[108]. Com-
den pensar que no deben nada a nadie, si no es           portamientos como éstos comprometen la au-
a sí mismos. Piensan que sólo son titulares de           toridad moral de los organismos internaciona-
derechos y con frecuencia les cuesta madurar             les, sobre todo a los ojos de los países más
en su responsabilidad respecto al desarrollo             necesitados de desarrollo. En efecto, éstos
integral propio y ajeno. Por ello, es importante         exigen que la comunidad internacional asuma
urgir una nueva reflexión sobre los deberes              como un deber ayudarles a ser «artífices de su
que los derechos presuponen, y sin los cuales            destino»[109], es decir, a que asuman a su vez
éstos se convierten en algo arbitrario[106].             deberes. Compartir los deberes recíprocos
Hoy se da una profunda contradicción. Mien-              moviliza mucho más que la mera reivindica-
tras, por un lado, se reivindican presuntos de-          ción de derechos.
rechos, de carácter arbitrario y voluptuoso, con
la pretensión de que las estructuras públicas                  44. La concepción de los derechos y de
los reconozcan y promuevan, por otro, hay                los deberes respecto al desarrollo, debe tener
derechos elementales y fundamentales que se              también en cuenta los problemas relacionados
ignoran y violan en gran parte de la humani-             con el crecimiento demográfico. Es un aspecto
dad[107]. Se aprecia con frecuencia una rela-            muy importante del verdadero desarrollo, por-
ción entre la reivindicación del derecho a lo            que afecta a los valores irrenunciables de la
superfluo, e incluso a la transgresión y al vi-          vida y de la familia[110]. No es correcto con-
cio, en las sociedades opulentas, y la carencia          siderar el aumento de población como la pri-
de comida, agua potable, instrucción básica o            mera causa del subdesarrollo, incluso desde el
cuidados sanitarios elementales en ciertas re-           punto de vista económico: baste pensar, por un
giones del mundo subdesarrollado y también               lado, en la notable disminución de la mortali-
en la periferia de las grandes ciudades. Dicha           dad infantil y al aumento de la edad media que
relación consiste en que los derechos indivi-            se produce en los países económicamente des-
duales, desvinculados de un conjunto de debe-            arrollados y, por otra, en los signos de crisis
                                                         que se perciben en la sociedades en las que se

                                                    25
                                             Benedicto XVI

constata una preocupante disminución de la               siones, reduce la disponibilidad de trabajado-
natalidad. Obviamente, se ha de seguir pres-             res cualificados y disminuye la reserva de «ce-
tando la debida atención a una procreación               rebros» a los que recurrir para las necesidades
responsable que, por lo demás, es una contri-            de la nación. Además, las familias pequeñas, o
bución efectiva al desarrollo humano integral.           muy pequeñas a veces, corren el riesgo de em-
La Iglesia, que se interesa por el verdadero             pobrecer las relaciones sociales y de no asegu-
desarrollo del hombre, exhorta a éste a que              rar formas eficaces de solidaridad. Son situa-
respete los valores humanos también en el                ciones que presentan síntomas de escasa con-
ejercicio de la sexualidad: ésta no puede que-           fianza en el futuro y de fatiga moral. Por eso,
dar reducida a un mero hecho hedonista y                 se convierte en una necesidad social, e incluso
lúdico, del mismo modo que la educación                  económica, seguir proponiendo a las nuevas
sexual no se puede limitar a una instrucción             generaciones la hermosura de la familia y del
técnica, con la única preocupación de proteger           matrimonio, su sintonía con las exigencias
a los interesados de eventuales contagios o del          más profundas del corazón y de la dignidad de
«riesgo» de procrear. Esto equivaldría a em-             la persona. En esta perspectiva, los estados
pobrecer y descuidar el significado profundo             están llamados a establecer políticas que pro-
de la sexualidad, que debe ser en cambio reco-           muevan la centralidad y la integridad de la
nocido y asumido con responsabilidad por la              familia, fundada en el matrimonio entre un
persona y la comunidad. En efecto, la respon-            hombre y una mujer, célula primordial y vital
sabilidad evita tanto que se considere la sexua-         de la sociedad[112], haciéndose cargo también
lidad como una simple fuente de placer, como             de sus problemas económicos y fiscales, en el
que se regule con políticas de planificación             respeto de su naturaleza relacional.
forzada de la natalidad. En ambos casos se                      45. Responder a las exigencias morales
trata de concepciones y políticas materialistas,         más profundas de la persona tiene también
en las que las personas acaban padeciendo                importantes efectos beneficiosos en el plano
diversas formas de violencia. Frente a todo              económico. En efecto, la economía tiene nece-
esto, se debe resaltar la competencia primor-            sidad de la ética para su correcto funciona-
dial que en este campo tienen las familias[111]          miento; no de una ética cualquiera, sino de una
respecto del Estado y sus políticas restrictivas,        ética amiga de la persona. Hoy se habla mucho
así como una adecuada educación de los pa-               de ética en el campo económico, bancario y
dres.                                                    empresarial. Surgen centros de estudio y pro-
      La apertura moralmente responsable a               gramas formativos de business ethics; se di-
la vida es una riqueza social y económica.               funde en el mundo desarrollado el sistema de
Grandes naciones han podido salir de la mise-            certificaciones éticas, siguiendo la línea del
ria gracias también al gran número y a la ca-            movimiento de ideas nacido en torno a la res-
pacidad de sus habitantes. Al contrario, nacio-          ponsabilidad social de la empresa. Los bancos
nes en un tiempo florecientes pasan ahora por            proponen cuentas y fondos de inversión lla-
una fase de incertidumbre, y en algún caso de            mados «éticos». Se desarrolla una «finanza
decadencia, precisamente a causa del bajo                ética», sobre todo mediante el microcrédito y,
índice de natalidad, un problema crucial para            más en general, la microfinanciación. Dichos
las sociedades de mayor bienestar. La dismi-             procesos son apreciados y merecen un amplio
nución de los nacimientos, a veces por debajo            apoyo. Sus efectos positivos llegan incluso a
del llamado «índice de reemplazo generacio-              las áreas menos desarrolladas de la tierra.
nal», pone en crisis incluso a los sistemas de           Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de
asistencia social, aumenta los costes, merma la          discernimiento válido, pues se nota un cierto
reserva del ahorro y, consiguientemente, los             abuso del adjetivo «ético» que, usado de ma-
recursos financieros necesarios para las inver-          nera genérica, puede abarcar también conteni-

                                                    26
                                           Caritas in veritate


dos completamente distintos, hasta el punto de          por empresas tradicionales que, sin embargo,
hacer pasar por éticas decisiones y opciones            suscriben pactos de ayuda a países atrasados;
contrarias a la justicia y al verdadero bien del        por fundaciones promovidas por empresas
hombre.                                                 concretas; por grupos de empresas que tienen
                                                        objetivos de utilidad social; por el amplio
       En efecto, mucho depende del sistema
                                                        mundo de agentes de la llamada economía
moral de referencia. Sobre este aspecto, la
                                                        civil y de comunión. No se trata sólo de un
doctrina social de la Iglesia ofrece una aporta-
                                                        «tercer sector», sino de una nueva y amplia
ción específica, que se funda en la creación del
                                                        realidad compuesta, que implica al sector pri-
hombre «a imagen de Dios» (Gn 1,27), algo
                                                        vado y público y que no excluye el beneficio,
que comporta la inviolable dignidad de la per-
                                                        pero lo considera instrumento para objetivos
sona humana, así como el valor trascendente
                                                        humanos y sociales. Que estas empresas dis-
de las normas morales naturales. Una ética
                                                        tribuyan más o menos los beneficios, o que
económica que prescinda de estos dos pilares
                                                        adopten una u otra configuración jurídica pre-
correría el peligro de perder inevitablemente
                                                        vista por la ley, es secundario respecto a su
su propio significado y prestarse así a ser ins-
                                                        disponibilidad para concebir la ganancia como
trumentalizada; más concretamente, correría el
                                                        un instrumento para alcanzar objetivos de
riesgo de amoldarse a los sistemas económico-
                                                        humanización del mercado y de la sociedad.
financieros existentes, en vez de corregir sus
                                                        Es de desear que estas nuevas formas de em-
disfunciones. Además, podría acabar incluso
                                                        presa encuentren en todos los países también
justificando la financiación de proyectos no
                                                        un marco jurídico y fiscal adecuado. Así, sin
éticos. Es necesario, pues, no recurrir a la pa-
                                                        restar importancia y utilidad económica y so-
labra «ética» de una manera ideológicamente
                                                        cial a las formas tradicionales de empresa,
discriminatoria, dando a entender que no ser-
                                                        hacen evolucionar el sistema hacia una asun-
ían éticas las iniciativas no etiquetadas for-
                                                        ción más clara y plena de los deberes por parte
malmente con esa cualificación. Conviene
                                                        de los agentes económicos. Y no sólo esto. La
esforzarse —la observación aquí es esencial—
                                                        misma pluralidad de las formas institucionales
no sólo para que surjan sectores o segmentos
                                                        de empresa es lo que promueve un mercado
«éticos» de la economía o de las finanzas, sino
                                                        más cívico y al mismo tiempo más competiti-
para que toda la economía y las finanzas sean
                                                        vo.
éticas y lo sean no por una etiqueta externa,
sino por el respeto de exigencias intrínsecas de              47. La potenciación de los diversos tipos
su propia naturaleza. A este respecto, la doc-          de empresas y, en particular, de los que son
trina social de la Iglesia habla con claridad,          capaces de concebir el beneficio como un ins-
recordando que la economía, en todas sus ra-            trumento para conseguir objetivos de humani-
mas, es un sector de la actividad humana[113].          zación del mercado y de la sociedad, hay que
                                                        llevarla a cabo incluso en países excluidos o
       46. Respecto al tema de la relación entre
                                                        marginados de los circuitos de la economía
empresa y ética, así como de la evolución que
                                                        global, donde es muy importante proceder con
está teniendo el sistema productivo, parece
                                                        proyectos de subsidiaridad convenientemente
que la distinción hasta ahora más difundida
                                                        diseñados y gestionados, que tiendan a pro-
entre empresas destinadas al beneficio (profit)
                                                        mover los derechos, pero previendo siempre
y organizaciones sin ánimo de lucro (non pro-
                                                        que se asuman también las correspondientes
fit) ya no refleja plenamente la realidad, ni es
                                                        responsabilidades. En las iniciativas para el
capaz de orientar eficazmente el futuro. En
                                                        desarrollo debe quedar a salvo el principio de
estos últimos decenios, ha ido surgiendo una
                                                        la centralidad de la persona humana, que es
amplia zona intermedia entre los dos tipos de
                                                        quien debe asumirse en primer lugar el deber
empresas. Esa zona intermedia está compuesta
                                                        del desarrollo. Lo que interesa principalmente

                                                   27
                                            Benedicto XVI

es la mejora de las condiciones de vida de las          mos internacionales y las organizaciones no
personas concretas de una cierta región, para           gubernamentales se esforzaran por una trans-
que puedan satisfacer aquellos deberes que la           parencia total, informando a los donantes y a
indigencia no les permite observar actualmen-           la opinión pública sobre la proporción de los
te. La preocupación nunca puede ser una acti-           fondos recibidos que se destina a programas
tud abstracta. Los programas de desarrollo,             de cooperación, sobre el verdadero contenido
para poder adaptarse a las situaciones concre-          de dichos programas y, en fin, sobre la distri-
tas, han de ser flexibles; y las personas que se        bución de los gastos de la institución misma.
beneficien deben implicarse directamente en                   48. El tema del desarrollo está también
su planificación y convertirse en protagonistas         muy unido hoy a los deberes que nacen de la
de su realización. También es necesario apli-           relación del hombre con el ambiente natural.
car los criterios de progresión y acompaña-             Éste es un don de Dios para todos, y su uso
miento —incluido el seguimiento de los resul-           representa para nosotros una responsabilidad
tados—, porque no hay recetas universalmente            para con los pobres, las generaciones futuras y
válidas. Mucho depende de la gestión concreta           toda la humanidad. Cuando se considera la
de las intervenciones. «Constructores de su             naturaleza, y en primer lugar al ser humano,
propio desarrollo, los pueblos son los primeros         fruto del azar o del determinismo evolutivo,
responsables de él. Pero no lo realizarán en el         disminuye el sentido de la responsabilidad en
aislamiento»[114]. Hoy, con la consolidación            las conciencias. El creyente reconoce en la
del proceso de progresiva integración del pla-          naturaleza el maravilloso resultado de la inter-
neta, esta exhortación de Pablo VI es más               vención creadora de Dios, que el hombre pue-
válida todavía. Las dinámicas de inclusión no           de utilizar responsablemente para satisfacer
tienen nada de mecánico. Las soluciones se              sus legítimas necesidades —materiales e in-
han de ajustar a la vida de los pueblos y de las        materiales— respetando el equilibrio inherente
personas concretas, basándose en una valora-            a la creación misma. Si se desvanece esta vi-
ción prudencial de cada situación. Al lado de           sión, se acaba por considerar la naturaleza
los macroproyectos son necesarios los micro-            como un tabú intocable o, al contrario, por
proyectos y, sobre todo, es necesaria la movi-          abusar de ella. Ambas posturas no son con-
lización efectiva de todos los sujetos de la so-        formes con la visión cristiana de la naturaleza,
ciedad civil, tanto de las personas jurídicas           fruto de la creación de Dios.
como de las personas físicas.
                                                              La naturaleza es expresión de un proyec-
      La cooperación internacional necesita             to de amor y de verdad. Ella nos precede y nos
personas que participen en el proceso del desa-         ha sido dada por Dios como ámbito de vida.
rrollo económico y humano, mediante la soli-            Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su
daridad de la presencia, el acompañamiento, la          amor a la humanidad. Está destinada a encon-
formación y el respeto. Desde este punto de             trar la «plenitud» en Cristo al final de los
vista, los propios organismos internacionales
                                                        tiempos (cf. Ef 1,9-10; Col 1,19-20). También
deberían preguntarse sobre la eficacia real de          ella, por tanto, es una «vocación»[115]. La
sus aparatos burocráticos y administrativos,            naturaleza está a nuestra disposición no como
frecuentemente demasiado costosos. A veces,             un «montón de desechos esparcidos al
el destinatario de las ayudas resulta útil para         azar»,[116] sino como un don del Creador que
quien lo ayuda y, así, los pobres sirven para           ha diseñado sus estructuras intrínsecas para
mantener costosos organismos burocráticos,              que el hombre descubra las orientaciones que
que destinan a la propia conservación un por-           se deben seguir para «guardarla y cultivarla»
centaje demasiado elevado de esos recursos              (cf. Gn 2,15). Pero se ha de subrayar que es
que deberían ser destinados al desarrollo. A            contrario al verdadero desarrollo considerar la
este respecto, cabría desear que los organis-

                                                   28
                                            Caritas in veritate


naturaleza como más importante que la perso-             les, que en muchos casos se encuentran preci-
na humana misma. Esta postura conduce a                  samente en países pobres, causa explotación y
actitudes neopaganas o de nuevo panteísmo: la            conflictos frecuentes entre las naciones y en su
salvación del hombre no puede venir única-               interior. Dichos conflictos se producen con
mente de la naturaleza, entendida en sentido             frecuencia precisamente en el territorio de esos
puramente naturalista. Por otra parte, también           países, con graves consecuencias de muertes,
es necesario refutar la posición contraria, que          destrucción y mayor degradación aún. La co-
mira a su completa tecnificación, porque el              munidad internacional tiene el deber impres-
ambiente natural no es sólo materia disponible           cindible de encontrar los modos institucionales
a nuestro gusto, sino obra admirable del Crea-           para ordenar el aprovechamiento de los recur-
dor y que lleva en sí una «gramática» que in-            sos no renovables, con la participación tam-
dica finalidad y criterios para un uso inteligen-        bién de los países pobres, y planificar así con-
te, no instrumental y arbitrario. Hoy, muchos            juntamente el futuro.
perjuicios al desarrollo provienen en realidad                 En este sentido, hay también una urgente
de estas maneras de pensar distorsionadas.               necesidad moral de una renovada solidaridad,
Reducir completamente la naturaleza a un con-            especialmente en las relaciones entre países en
junto de simples datos fácticos acaba siendo             vías de desarrollo y países altamente industria-
fuente de violencia para con el ambiente, pro-           lizados[118]. Las sociedades tecnológicamente
vocando además conductas que no respetan la              avanzadas pueden y deben disminuir el propio
naturaleza del hombre mismo. Ésta, en cuanto             gasto energético, bien porque las actividades
se compone no sólo de materia, sino también              manufactureras evolucionan, bien porque entre
de espíritu, y por tanto rica de significados y          sus ciudadanos se difunde una mayor sensibi-
fines trascendentes, tiene un carácter normati-          lidad ecológica. Además, se debe añadir que
vo incluso para la cultura. El hombre interpre-          hoy se puede mejorar la eficacia energética y
ta y modela el ambiente natural mediante la              al mismo tiempo progresar en la búsqueda de
cultura, la cual es orientada a su vez por la            energías alternativas. Pero es también necesa-
libertad responsable, atenta a los dictámenes            ria una redistribución planetaria de los recur-
de la ley moral. Por tanto, los proyectos para           sos energéticos, de manera que también los
un desarrollo humano integral no pueden igno-            países que no los tienen puedan acceder a
rar a las generaciones sucesivas, sino que han           ellos. Su destino no puede dejarse en manos
de caracterizarse por la solidaridad y la justi-         del primero que llega o depender de la lógica
cia intergeneracional, teniendo en cuenta                del más fuerte. Se trata de problemas relevan-
múltiples aspectos, como el ecológico, el jurí-          tes que, para ser afrontados de manera adecua-
dico, el económico, el político y el cultu-              da, requieren por parte de todos una responsa-
ral[117].                                                ble toma de conciencia de las consecuencias
      49. Hoy, las cuestiones relacionadas con           que afectarán a las nuevas generaciones, y
el cuidado y salvaguardia del ambiente han de            sobre todo a los numerosos jóvenes que viven
tener debidamente en cuenta los problemas                en los pueblos pobres, los cuales «reclaman
energéticos. En efecto, el acaparamiento por             tener su parte activa en la construcción de un
parte de algunos estados, grupos de poder y              mundo mejor»[119].
empresas de recursos energéticos no renova-                    50. Esta responsabilidad es global, por-
bles, es un grave obstáculo para el desarrollo           que no concierne sólo a la energía, sino a toda
de los países pobres. Éstos no tienen medios             la creación, para no dejarla a las nuevas gene-
económicos ni para acceder a las fuentes                 raciones empobrecida en sus recursos. Es líci-
energéticas no renovables ya existentes ni para          to que el hombre gobierne responsablemente
financiar la búsqueda de fuentes nuevas y al-            la naturaleza para custodiarla, hacerla produc-
ternativas. La acumulación de recursos natura-

                                                    29
                                             Benedicto XVI

tiva y cultivarla también con métodos nuevos             van[122]. Es necesario un cambio efectivo de
y tecnologías avanzadas, de modo que pueda               mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos
acoger y alimentar dignamente a la población             estilos de vida, «a tenor de los cuales la
que la habita. En nuestra tierra hay lugar para          búsqueda de la verdad, de la belleza y del
todos: en ella toda la familia humana debe               bien, así como la comunión con los demás
encontrar los recursos necesarios para vivir             hombres para un crecimiento común sean los
dignamente, con la ayuda de la naturaleza                elementos que determinen las opciones del
misma, don de Dios a sus hijos, con el tesón             consumo, de los ahorros y de las inversio-
del propio trabajo y de la propia inventiva.             nes»[123]. Cualquier menoscabo de la solida-
Pero debemos considerar un deber muy grave               ridad y del civismo produce daños ambienta-
el dejar la tierra a las nuevas generaciones en          les, así como la degradación ambiental, a su
un estado en el que puedan habitarla digna-              vez, provoca insatisfacción en las relaciones
mente y seguir cultivándola. Eso comporta «el            sociales. La naturaleza, especialmente en
compromiso de decidir juntos después de                  nuestra época, está tan integrada en la dinámi-
haber ponderado responsablemente la vía a                ca social y culturales que prácticamente ya no
seguir, con el objetivo de fortalecer esa alian-         constituye una variable independiente. La de-
za entre ser humano y medio ambiente que ha              sertización y el empobrecimiento productivo
de ser reflejo del amor creador de Dios, del             de algunas áreas agrícolas son también fruto
cual procedemos y hacia el cual camina-                  del empobrecimiento de sus habitantes y de su
mos»[120]. Es de desear que la comunidad                 atraso. Cuando se promueve el desarrollo
internacional y cada gobierno sepan contra-              económico y cultural de estas poblaciones, se
rrestar eficazmente los modos de utilizar el             tutela también la naturaleza. Además, muchos
ambiente que le sean nocivos. Y también las              recursos naturales quedan devastados con las
autoridades competentes han de hacer los es-             guerras. La paz de los pueblos y entre los pue-
fuerzos necesarios para que los costes econó-            blos permitiría también una mayor salvaguar-
micos y sociales que se derivan del uso de los           dia de la naturaleza. El acaparamiento de los
recursos ambientales comunes se reconozcan               recursos, especialmente del agua, puede pro-
de manera transparente y sean sufragados to-             vocar graves conflictos entre las poblaciones
talmente por aquellos que se benefician, y no            afectadas. Un acuerdo pacífico sobre el uso de
por otros o por las futuras generaciones. La             los recursos puede salvaguardar la naturaleza
protección del entorno, de los recursos y del            y, al mismo tiempo, el bienestar de las socie-
clima requiere que todos los responsables in-            dades interesadas.
ternacionales actúen conjuntamente y demues-                   La Iglesia tiene una responsabilidad
tren prontitud para obrar de buena fe, en el             respecto a la creación y la debe hacer valer en
respeto de la ley y la solidaridad con las regio-        público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender
nes más débiles del planeta[121]. Una de las             la tierra, el agua y el aire como dones de la
mayores tareas de la economía es precisamen-             creación que pertenecen a todos. Debe prote-
te el uso más eficaz de los recursos, no el abu-         ger sobre todo al hombre contra la destrucción
so, teniendo siempre presente que el concepto            de sí mismo. Es necesario que exista una espe-
de eficiencia no es axiológicamente neutral.             cie de ecología del hombre bien entendida. En
      51. El modo en que el hombre trata el              efecto, la degradación de la naturaleza está
ambiente influye en la manera en que se trata            estrechamente unida a la cultura que modela la
a sí mismo, y viceversa. Esto exige que la so-           convivencia humana: cuando se respeta la
ciedad actual revise seriamente su estilo de             «ecología humana»[124] en la sociedad, tam-
vida que, en muchas partes del mundo, tiende             bién la ecología ambiental se beneficia. Así
al hedonismo y al consumismo, despre-                    como las virtudes humanas están interrelacio-
ocupándose de los daños que de ello se deri-             nadas, de modo que el debilitamiento de una

                                                    30
                                           Caritas in veritate


pone en peligro también a las otras, así tam-           precede y constituye —el Amor y la Verdad
bién el sistema ecológico se apoya en un pro-           subsistentes— nos indica qué es el bien y en
yecto que abarca tanto la sana convivencia              qué consiste nuestra felicidad. Nos señala así
social como la buena relación con la naturale-          el camino hacia el verdadero desarrollo.
za.
      Para salvaguardar la naturaleza no basta
                                                                 CAPÍTULO QUINTO
intervenir con incentivos o desincentivos
económicos, y ni siquiera basta con una ins-                LA COLABORACIÓN DE LA FA-
trucción adecuada. Éstos son instrumentos               MILIA HUMANA
importantes, pero el problema decisivo es la                  53. Una de las pobrezas más hondas que
capacidad moral global de la sociedad. Si no            el hombre puede experimentar es la soledad.
se respeta el derecho a la vida y a la muerte           Ciertamente, también las otras pobrezas, in-
natural, si se hace artificial la concepción, la        cluidas las materiales, nacen del aislamiento,
gestación y el nacimiento del hombre, si se             del no ser amados o de la dificultad de amar.
sacrifican embriones humanos a la investiga-            Con frecuencia, son provocadas por el rechazo
ción, la conciencia común acaba perdiendo el            del amor de Dios, por una tragedia original de
concepto de ecología humana y con ello de la            cerrazón del hombre en sí mismo, pensando
ecología ambiental. Es una contradicción pedir          ser autosuficiente, o bien un mero hecho in-
a las nuevas generaciones el respeto al am-             significante y pasajero, un «extranjero» en un
biente natural, cuando la educación y las leyes         universo que se ha formado por casualidad. El
no las ayudan a respetarse a sí mismas. El li-          hombre está alienado cuando vive solo o se
bro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto        aleja de la realidad, cuando renuncia a pensar
en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el        y creer en un Fundamento[125]. Toda la
matrimonio, la familia, las relaciones sociales,        humanidad está alienada cuando se entrega a
en una palabra, el desarrollo humano integral.          proyectos exclusivamente humanos, a ideolog-
Los deberes que tenemos con el ambiente                 ías y utopías falsas[126]. Hoy la humanidad
están relacionados con los que tenemos para             aparece mucho más interactiva que antes: esa
con la persona considerada en sí misma y en             mayor vecindad debe transformarse en verda-
su relación con los otros. No se pueden exigir          dera comunión. El desarrollo de los pueblos
unos y conculcar otros. Es una grave antino-            depende sobre todo de que se reconozcan co-
mia de la mentalidad y de la praxis actual, que         mo parte de una sola familia, que colabora
envilece a la persona, trastorna el ambiente y          con verdadera comunión y está integrada por
daña a la sociedad.                                     seres que no viven simplemente uno junto al
      52. La verdad, y el amor que ella desve-          otro[127].
la, no se pueden producir, sólo se pueden aco-                Pablo VI señalaba que «el mundo se en-
ger. Su última fuente no es, ni puede ser, el           cuentra en un lamentable vacío de ide-
hombre, sino Dios, o sea Aquel que es Verdad            as»[128]. La afirmación contiene una consta-
y Amor. Este principio es muy importante para           tación, pero sobre todo una aspiración: es pre-
la sociedad y para el desarrollo, en cuanto que         ciso un nuevo impulso del pensamiento para
ni la Verdad ni el Amor pueden ser sólo pro-            comprender mejor lo que implica ser una fa-
ductos humanos; la vocación misma al desa-              milia; la interacción entre los pueblos del pla-
rrollo de las personas y de los pueblos no se           neta nos urge a dar ese impulso, para que la
fundamenta en una simple deliberación huma-             integración se desarrolle bajo el signo de la
na, sino que está inscrita en un plano que nos          solidaridad[129] en vez del de la marginación.
precede y que para todos nosotros es un deber           Dicho pensamiento obliga a una profundiza-
que ha de ser acogido libremente. Lo que nos            ción crítica y valorativa de la categoría de la


                                                   31
                                             Benedicto XVI

relación. Es un compromiso que no puede                  rencia recíproca entre las Personas divinas es
llevarse a cabo sólo con las ciencias sociales,          plena y el vínculo de una con otra total, porque
dado que requiere la aportación de saberes               constituyen una absoluta unidad y unicidad.
como la metafísica y la teología, para captar            Dios nos quiere también asociar a esa realidad
con claridad la dignidad trascendente del                de comunión: «para que sean uno, como noso-
hombre.                                                  tros somos uno» (Jn 17,22). La Iglesia es sig-
                                                         no e instrumento de esta unidad[131]. Tam-
       La criatura humana, en cuanto de natura-
                                                         bién las relaciones entre los hombres a lo largo
leza espiritual, se realiza en las relaciones in-
                                                         de la historia se han beneficiado de la referen-
terpersonales. Cuanto más las vive de manera
                                                         cia a este Modelo divino. En particular, a la
auténtica, tanto más madura también en la
                                                         luz del misterio revelado de la Trinidad, se
propia identidad personal. El hombre se valo-
                                                         comprende que la verdadera apertura no signi-
riza no aislándose sino poniéndose en relación
                                                         fica dispersión centrífuga, sino compenetra-
con los otros y con Dios. Por tanto, la impor-
                                                         ción profunda. Esto se manifiesta también en
tancia de dichas relaciones es fundamental.
                                                         las experiencias humanas comunes del amor y
Esto vale también para los pueblos. Consi-
                                                         de la verdad. Como el amor sacramental une a
guientemente, resulta muy útil para su desarro-
                                                         los esposos espiritualmente en «una sola car-
llo una visión metafísica de la relación entre
                                                         ne» (Gn 2,24; Mt 19,5; Ef 5,31), y de dos que
las personas. A este respecto, la razón encuen-
                                                         eran hace de ellos una unidad relacional y real,
tra inspiración y orientación en la revelación
                                                         de manera análoga la verdad une los espíritus
cristiana, según la cual la comunidad de los
                                                         entre sí y los hace pensar al unísono, atrayén-
hombres no absorbe en sí a la persona anulan-
                                                         dolos y uniéndolos en ella.
do su autonomía, como ocurre en las diversas
formas del totalitarismo, sino que la valoriza                  55. La revelación cristiana sobre la uni-
más aún porque la relación entre persona y               dad del género humano presupone una inter-
comunidad es la de un todo hacia otro to-                pretación metafísica del humanum, en la que
do[130]. De la misma manera que la comuni-               la relacionalidad es elemento esencial. Tam-
dad familiar no anula en su seno a las personas          bién otras culturas y otras religiones enseñan
que la componen, y la Iglesia misma valora               la fraternidad y la paz y, por tanto, son de gran
plenamente la «criatura nueva» (Ga 6,15; 2 Co            importancia para el desarrollo humano inte-
5,17), que por el bautismo se inserta en su              gral. Sin embargo, no faltan actitudes religio-
Cuerpo vivo, así también la unidad de la fami-           sas y culturales en las que no se asume plena-
lia humana no anula de por sí a las personas,            mente el principio del amor y de la verdad,
los pueblos o las culturas, sino que los hace            terminando así por frenar el verdadero desa-
más transparentes los unos con los otros, más            rrollo humano e incluso por impedirlo. El
unidos en su legítima diversidad.                        mundo de hoy está siendo atravesado por al-
                                                         gunas culturas de trasfondo religioso, que no
      54. El tema del desarrollo coincide con
                                                         llevan al hombre a la comunión, sino que lo
el de la inclusión relacional de todas las perso-
                                                         aíslan en la búsqueda del bienestar individual,
nas y de todos los pueblos en la única comuni-
                                                         limitándose a gratificar las expectativas psi-
dad de la familia humana, que se construye en
                                                         cológicas. También una cierta proliferación de
la solidaridad sobre la base de los valores fun-
                                                         itinerarios religiosos de pequeños grupos, e
damentales de la justicia y la paz. Esta pers-
                                                         incluso de personas individuales, así como el
pectiva se ve iluminada de manera decisiva
                                                         sincretismo religioso, pueden ser factores de
por la relación entre las Personas de la Trini-
                                                         dispersión y de falta de compromiso. Un posi-
dad en la única Sustancia divina. La Trinidad
                                                         ble efecto negativo del proceso de globaliza-
es absoluta unidad, en cuanto las tres Personas
                                                         ción es la tendencia a favorecer dicho sincre-
divinas son relacionalidad pura. La transpa-
                                                         tismo[132], alimentando formas de «religión»

                                                    32
                                            Caritas in veritate


que alejan a las personas unas de otras, en vez           desarrollo. La exclusión de la religión del
de hacer que se encuentren, y las apartan de la           ámbito público, así como, el fundamentalismo
realidad. Al mismo tiempo, persisten a veces              religioso por otro lado, impiden el encuentro
parcelas culturales y religiosas que encasillan           entre las personas y su colaboración para el
la sociedad en castas sociales estáticas, en cre-         progreso de la humanidad. La vida pública se
encias mágicas que no respetan la dignidad de             empobrece de motivaciones y la política ad-
la persona, en actitudes de sumisión a fuerzas            quiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre
ocultas. En esos contextos, el amor y la verdad           el riesgo de que no se respeten los derechos
encuentran dificultad para afianzarse, perjudi-           humanos, bien porque se les priva de su fun-
cando el auténtico desarrollo.                            damento trascendente, bien porque no se reco-
                                                          noce la libertad personal. En el laicismo y en
      Por este motivo, aunque es verdad que,
                                                          el fundamentalismo se pierde la posibilidad de
por un lado, el desarrollo necesita de las reli-
                                                          un diálogo fecundo y de una provechosa cola-
giones y de las culturas de los diversos pue-
                                                          boración entre la razón y la fe religiosa. La
blos, por otro lado, sigue siendo verdad tam-
                                                          razón necesita siempre ser purificada por la
bién que es necesario un adecuado discerni-
                                                          fe, y esto vale también para la razón política,
miento. La libertad religiosa no significa indi-
                                                          que no debe creerse omnipotente. A su vez, la
ferentismo religioso y no comporta que todas
                                                          religión tiene siempre necesidad de ser purifi-
las religiones sean iguales[133]. El discerni-
                                                          cada por la razón para mostrar su auténtico
miento sobre la contribución de las culturas y
                                                          rostro humano. La ruptura de este diálogo
de las religiones es necesario para la construc-
                                                          comporta un coste muy gravoso para el desa-
ción de la comunidad social en el respeto del
                                                          rrollo de la humanidad.
bien común, sobre todo para quien ejerce el
poder político. Dicho discernimiento deberá                     57. El diálogo fecundo entre fe y razón
basarse en el criterio de la caridad y de la ver-         hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el
dad. Puesto que está en juego el desarrollo de            ámbito social y es el marco más apropiado
las personas y de los pueblos, tendrá en cuenta           para promover la colaboración fraterna entre
la posibilidad de emancipación y de inclusión             creyentes y no creyentes, en la perspectiva
en la óptica de una comunidad humana verda-               compartida de trabajar por la justicia y la paz
deramente universal. El criterio para evaluar             de la humanidad. Los Padres conciliares afir-
las culturas y las religiones es también «todo            maban en la Constitución pastoral Gaudium et
el hombre y todos los hombres». El cristia-               spes: «Según la opinión casi unánime de cre-
nismo, religión del «Dios que tiene un rostro             yentes y no creyentes, todo lo que existe en la
humano»[134], lleva en sí mismo un criterio               tierra debe ordenarse al hombre como su cen-
similar.                                                  tro y su culminación»[136]. Para los creyentes,
                                                          el mundo no es fruto de la casualidad ni de la
      56. La religión cristiana y las otras reli-
                                                          necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ahí
giones pueden contribuir al desarrollo sola-
                                                          nace el deber de los creyentes de aunar sus
mente si Dios tiene un lugar en la esfera
                                                          esfuerzos con todos los hombres y mujeres de
pública, con específica referencia a la dimen-
                                                          buena voluntad de otras religiones, o no cre-
sión cultural, social, económica y, en particu-
                                                          yentes, para que nuestro mundo responda efec-
lar, política. La doctrina social de la Iglesia ha
                                                          tivamente al proyecto divino: vivir como una
nacido para reivindicar esa «carta de ciudadan-
                                                          familia, bajo la mirada del Creador. Sin duda,
ía»[135] de la religión cristiana. La negación
                                                          el principio de subsidiaridad[137], expresión
del derecho a profesar públicamente la propia
                                                          de la inalienable libertad humana. La subsidia-
religión y a trabajar para que las verdades de
                                                          ridad es ante todo una ayuda a la persona, a
la fe inspiren también la vida pública, tiene
                                                          través de la autonomía de los cuerpos interme-
consecuencias negativas sobre el verdadero
                                                          dios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona

                                                     33
                                             Benedicto XVI

y los sujetos sociales no son capaces de valer-          de los países interesados, sino también a los
se por sí mismos, implicando siempre una fi-             agentes económicos locales y a los agentes
nalidad emancipadora, porque favorece la li-             culturales de la sociedad civil, incluidas las
bertad y la participación a la hora de asumir            Iglesias locales. Los programas de ayuda han
responsabilidades. La subsidiaridad respeta la           de adaptarse cada vez más a la forma de los
dignidad de la persona, en la que ve un sujeto           programas integrados y compartidos desde la
siempre capaz de dar algo a los otros. La sub-           base. En efecto, sigue siendo verdad que el
sidiaridad, al reconocer que la reciprocidad             recurso humano es más valioso de los países
forma parte de la constitución íntima del ser            en vías de desarrollo: éste es el auténtico capi-
humano, es el antídoto más eficaz contra cual-           tal que se ha de potenciar para asegurar a los
quier forma de asistencialismo paternalista.             países más pobres un futuro verdaderamente
Ella puede dar razón tanto de la múltiple arti-          autónomo. Conviene recordar también que, en
culación de los niveles y, por ello, de la plura-        el campo económico, la ayuda principal que
lidad de los sujetos, como de su coordinación.           necesitan los países en vías de desarrollo es
Por tanto, es un principio particularmente ade-          permitir y favorecer cada vez más el ingreso
cuado para gobernar la globalización y orien-            de sus productos en los mercados internacio-
tarla hacia un verdadero desarrollo humano.              nales, posibilitando así su plena participación
Para no abrir la puerta a un peligroso poder             en la vida económica internacional. En el pa-
universal de tipo monocrático, el gobierno de            sado, las ayudas han servido con demasiada
la globalización debe ser de tipo subsidiario,           frecuencia sólo para crear mercados margina-
articulado en múltiples niveles y planos diver-          les de los productos de esos países. Esto se
sos, que colaboren recíprocamente. La globa-             debe muchas veces a una falta de verdadera
lización necesita ciertamente una autoridad, en          demanda de estos productos: por tanto, es ne-
cuanto plantea el problema de la consecución             cesario ayudar a esos países a mejorar sus pro-
de un bien común global; sin embargo, dicha              ductos y a adaptarlos mejor a la demanda.
autoridad deberá estar organizada de modo                Además, algunos han temido con frecuencia la
subsidiario y con división de poderes[138],              competencia de las importaciones de produc-
tanto para no herir la libertad como para resul-         tos, normalmente agrícolas, provenientes de
tar concretamente eficaz.                                los países económicamente pobres. Sin em-
                                                         bargo, se ha de recordar que la posibilidad de
      58. El principio de subsidiaridad debe
                                                         comercializar dichos productos significa a
mantenerse íntimamente unido al principio de
                                                         menudo garantizar su supervivencia a corto o
la solidaridad y viceversa, porque así como la
                                                         largo plazo. Un comercio internacional justo y
subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en
                                                         equilibrado en el campo agrícola puede repor-
el particularismo social, también es cierto que
                                                         tar beneficios a todos, tanto en la oferta como
la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en
                                                         en la demanda. Por este motivo, no sólo es
el asistencialismo que humilla al necesitado.
                                                         necesario orientar comercialmente esos pro-
Esta regla de carácter general se ha de tener
                                                         ductos, sino establecer reglas comerciales in-
muy en cuenta incluso cuando se afrontan los
                                                         ternacionales que los sostengan, y reforzar la
temas sobre las ayudas internacionales al de-
                                                         financiación del desarrollo para hacer más
sarrollo. Éstas, por encima de las intenciones
                                                         productivas esas economías.
de los donantes, pueden mantener a veces a un
pueblo en un estado de dependencia, e incluso                 59. La cooperación para el desarrollo no
favorecer situaciones de dominio local y de              debe contemplar solamente la dimensión
explotación en el país que las recibe. Las ayu-          económica; ha de ser una gran ocasión para el
das económicas, para que lo sean de verdad,              encuentro cultural y humano. Si los sujetos de
no deben perseguir otros fines. Han de ser               la cooperación de los países económicamente
concedidas implicando no sólo a los gobiernos            desarrollados, como a veces sucede, no tienen

                                                    34
                                            Caritas in veritate


en cuenta la identidad cultural propia y ajena,          más desarrollados harán lo posible por destinar
con sus valores humanos, no podrán entablar              mayores porcentajes de su producto interior
diálogo alguno con los ciudadanos de los paí-            bruto para ayudas al desarrollo, respetando los
ses pobres. Si éstos, a su vez, se abren con             compromisos que se han tomado sobre este
indiferencia y sin discernimiento a cualquier            punto en el ámbito de la comunidad interna-
propuesta cultural, no estarán en condiciones            cional. Lo podrán hacer también revisando sus
de asumir la responsabilidad de su auténtico             políticas internas de asistencia y de solidaridad
desarrollo[139]. Las sociedades tecnológica-             social, aplicando a ellas el principio de subsi-
mente avanzadas no deben confundir el propio             diaridad y creando sistemas de seguridad so-
desarrollo tecnológico con una presunta supe-            cial más integrados, con la participación activa
rioridad cultural, sino que deben redescubrir            de las personas y de la sociedad civil. De esta
en sí mismas virtudes a veces olvidadas, que             manera, es posible también mejorar los servi-
las han hecho florecer a lo largo de su historia.        cios sociales y asistenciales y, al mismo tiem-
Las sociedades en crecimiento deben perma-               po, ahorrar recursos, eliminando derroches y
necer fieles a lo que hay de verdaderamente              rentas abusivas, para destinarlos a la solidari-
humano en sus tradiciones, evitando que su-              dad internacional. Un sistema de solidaridad
perpongan automáticamente a ellas las formas             social más participativo y orgánico, menos
de la civilización tecnológica globalizada. En           burocratizado pero no por ello menos coordi-
todas las culturas se dan singulares y múltiples         nado, podría revitalizar muchas energías hoy
convergencias éticas, expresiones de una mis-            adormecidas en favor también de la solidari-
ma naturaleza humana, querida por el Creador,            dad entre los pueblos.
y que la sabiduría ética de la humanidad llama                 Una posibilidad de ayuda para el desa-
ley natural[140]. Dicha ley moral universal es           rrollo podría venir de la aplicación eficaz de la
fundamento sólido de todo diálogo cultural,              llamada subsidiaridad fiscal, que permitiría a
religioso y político, ayudando al pluralismo             los ciudadanos decidir sobre el destino de los
multiforme de las diversas culturas a que no se          porcentajes de los impuestos que pagan al Es-
alejen de la búsqueda común de la verdad, del            tado. Esto puede ayudar, evitando degenera-
bien y de Dios. Por tanto, la adhesión a esa ley         ciones particularistas, a fomentar formas de
escrita en los corazones es la base de toda co-          solidaridad social desde la base, con obvios
laboración social constructiva. En todas las             beneficios también desde el punto de vista de
culturas hay costras que limpiar y sombras que           la solidaridad para el desarrollo.
despejar. La fe cristiana, que se encarna en las
culturas trascendiéndolas, puede ayudarlas a                   61. Una solidaridad más amplia a nivel
crecer en la convivencia y en la solidaridad             internacional se manifiesta ante todo en seguir
universal, en beneficio del desarrollo comuni-           promoviendo, también en condiciones de crisis
tario y planetario.                                      económica, un mayor acceso a la educación
                                                         que, por otro lado, es una condición esencial
       60. En la búsqueda de soluciones para la
                                                         para la eficacia de la cooperación internacional
crisis económica actual, la ayuda al desarrollo          misma. Con el término «educación» no nos
de los países pobres debe considerarse un                referimos sólo a la instrucción o a la forma-
verdadero instrumento de creación de riqueza             ción para el trabajo, que son dos causas impor-
para todos. ¿Qué proyecto de ayuda puede                 tantes para el desarrollo, sino a la formación
prometer un crecimiento de tan significativo             completa de la persona. A este respecto, se ha
valor —incluso para la economía mundial—                 de subrayar un aspecto problemático: para
como la ayuda a poblaciones que se encuen-               educar es preciso saber quién es la persona
tran todavía en una fase inicial o poco avanza-          humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse
da de su proceso de desarrollo económico? En             una visión relativista de dicha naturaleza plan-
esta perspectiva, los estados económicamente

                                                    35
                                            Benedicto XVI

tea serios problemas a la educación, sobre todo         experiencias de cooperación internacional y de
a la educación moral, comprometiendo su di-             iniciativas empresariales para el desarrollo.
fusión universal. Cediendo a este relativismo,                 62. Otro aspecto digno de atención,
todos se empobrecen más, con consecuencias              hablando del desarrollo humano integral, es el
negativas también para la eficacia de la ayuda          fenómeno de las migraciones. Es un fenómeno
a las poblaciones más necesitadas, a las que no         que impresiona por sus grandes dimensiones,
faltan sólo recursos económicos o técnicos,             por los problemas sociales, económicos, polí-
sino también modos y medios pedagógicos                 ticos, culturales y religiosos que suscita, y por
que ayuden a las personas a lograr su plena             los dramáticos desafíos que plantea a las co-
realización humana.                                     munidades nacionales y a la comunidad inter-
      Un ejemplo de la importancia de este              nacional. Podemos decir que estamos ante un
problema lo tenemos en el fenómeno del tu-              fenómeno social de que marca época, que re-
rismo internacional[141], que puede ser un              quiere una fuerte y clarividente política de
notable factor de desarrollo económico y cre-           cooperación internacional para afrontarlo de-
cimiento cultural, pero que en ocasiones puede          bidamente. Esta política hay que desarrollarla
transformarse en una forma de explotación y             partiendo de una estrecha colaboración entre
degradación moral. La situación actual ofrece           los países de procedencia y de destino de los
oportunidades singulares para que los aspectos          emigrantes; ha de ir acompañada de adecuadas
económicos del desarrollo, es decir, los flujos         normativas internacionales capaces de armoni-
de dinero y la aparición de experiencias em-            zar los diversos ordenamientos legislativos,
presariales locales significativas, se combinen         con vistas a salvaguardar las exigencias y los
con los culturales, y en primer lugar el educa-         derechos de las personas y de las familias
tivo. En muchos casos es así, pero en muchos            emigrantes, así como las de las sociedades de
otros el turismo internacional es una experien-         destino. Ningún país por sí solo puede ser ca-
cia deseducativa, tanto para el turista como            paz de hacer frente a los problemas migrato-
para las poblaciones locales. Con frecuencia,           rios actuales. Todos podemos ver el sufrimien-
éstas se encuentran con conductas inmorales, y          to, el disgusto y las aspiraciones que conllevan
hasta perversas, como en el caso del llamado            los flujos migratorios. Como es sabido, es un
turismo sexual, al que se sacrifican tantos se-         fenómeno complejo de gestionar; sin embargo,
res humanos, incluso de tierna edad. Es dolo-           está comprobado que los trabajadores extran-
roso constatar que esto ocurre muchas veces             jeros, no obstante las dificultades inherentes a
con el respaldo de gobiernos locales, con el            su integración, contribuyen de manera signifi-
silencio de aquellos otros de donde proceden            cativa con su trabajo al desarrollo económico
los turistas y con la complicidad de tantos ope-        del país que los acoge, así como a su país de
radores del sector. Aún sin llegar a ese extre-         origen a través de las remesas de dinero. Ob-
mo, el turismo internacional se plantea con             viamente, estos trabajadores no pueden ser
frecuencia de manera consumista y hedonista,            considerados como una mercancía o una mera
como una evasión y con modos de organiza-               fuerza laboral. Por tanto no deben ser tratados
ción típicos de los países de origen, de forma          como cualquier otro factor de producción. To-
que no se favorece un verdadero encuentro               do emigrante es una persona humana que, en
entre personas y culturas. Hay que pensar,              cuanto tal, posee derechos fundamentales in-
pues, en un turismo distinto, capaz de promo-           alienables que han de ser respetados por todos
ver un verdadero conocimiento recíproco, que            y en cualquier situación[142].
nada quite al descanso y a la sana diversión:                 63. Al considerar los problemas del desa-
hay que fomentar un turismo así, también a              rrollo, se ha de resaltar relación entre pobreza
través de una relación más estrecha con las             y desocupación. Los pobres son en muchos


                                                   36
                                           Caritas in veritate


casos el resultado de la violación de la digni-         sociales señalan en el conflicto entre persona-
dad del trabajo humano, bien porque se limi-            trabajadora y persona-consumidora. Sin que
tan sus posibilidades (desocupación, subocu-            sea necesario adoptar la tesis de que se ha
pación), bien porque se devalúan «los dere-             efectuado un desplazamiento de la centralidad
chos que fluyen del mismo, especialmente el             del trabajador a la centralidad del consumidor,
derecho al justo salario, a la seguridad de la          parece en cualquier caso que éste es también
persona del trabajador y de su familia»[143].           un terreno para experiencias sindicales inno-
Por esto, ya el 1 de mayo de 2000, mi predece-          vadoras. El contexto global en el que se desa-
sor Juan Pablo II, de venerada memoria, con             rrolla el trabajo requiere igualmente que las
ocasión del Jubileo de los Trabajadores, lanzó          organizaciones sindicales nacionales, ceñidas
un llamamiento para «una coalición mundial a            sobre todo a la defensa de los intereses de sus
favor del trabajo decente»[144], alentando la           afiliados, vuelvan su mirada también hacia los
estrategia de la Organización Internacional del         no afiliados y, en particular, hacia los trabaja-
Trabajo. De esta manera, daba un fuerte apoyo           dores de los países en vía de desarrollo, donde
moral a este objetivo, como aspiración de las           tantas veces se violan los derechos sociales. La
familias en todos los países del mundo. Pero            defensa de estos trabajadores, promovida tam-
¿qué significa la palabra «decencia» aplicada           bién mediante iniciativas apropiadas en favor
al trabajo? Significa un trabajo que, en cual-          de los países de origen, permitirá a las organi-
quier sociedad, sea expresión de la dignidad            zaciones sindicales poner de relieve las autén-
esencial de todo hombre o mujer: un trabajo             ticas razones éticas y culturales que las han
libremente elegido, que asocie efectivamente a          consentido ser, en contextos sociales y labora-
los trabajadores, hombres y mujeres, al desa-           les diversos, un factor decisivo para el desarro-
rrollo de su comunidad; un trabajo que, de este         llo. Sigue siendo válida la tradicional enseñan-
modo, haga que los trabajadores sean respeta-           za de la Iglesia, que propone la distinción de
dos, evitando toda discriminación; un trabajo           papeles y funciones entre sindicato y política.
que permita satisfacer las necesidades de las           Esta distinción permitirá a las organizaciones
familias y escolarizar a los hijos sin que se           sindicales encontrar en la sociedad civil el
vean obligados a trabajar; un trabajo que con-          ámbito más adecuado para su necesaria actua-
sienta a los trabajadores organizarse libremen-         ción en defensa y promoción del mundo del
te y hacer oír su voz; un trabajo que deje espa-        trabajo, sobre todo en favor de los trabajadores
cio para reencontrarse adecuadamente con las            explotados y no representados, cuya amarga
propias raíces en el ámbito personal, familiar y        condición pasa desapercibida tantas veces ante
espiritual; un trabajo que asegure una condi-           los ojos distraídos de la sociedad.
ción digna a los trabajadores que llegan a la                 65. Además, se requiere que las finanzas
jubilación.                                             mismas, que han de renovar necesariamente
      64. En la reflexión sobre el tema del tra-        sus estructuras y modos de funcionamiento
bajo, es oportuno hacer un llamamiento a las            tras su mala utilización, que ha dañado la eco-
organizaciones sindicales de los trabajadores,          nomía real, vuelvan a ser un instrumento en-
desde siempre alentadas y sostenidas por la             caminado a producir mejor riqueza y desarro-
Iglesia, ante la urgente exigencia de abrirse a         llo. Toda la economía y todas las finanzas, y
las nuevas perspectivas que surgen en el ámbi-          no sólo algunos de sus sectores, en cuanto
to laboral. Las organizaciones sindicales están         instrumentos, deben ser utilizados de manera
llamadas a hacerse cargo de los nuevos pro-             ética para crear las condiciones adecuadas para
blemas de nuestra sociedad, superando las               el desarrollo del hombre y de los pueblos. Es
limitaciones propias de los sindicatos de clase.        ciertamente útil, y en algunas circunstancias
Me refiero, por ejemplo, a ese conjunto de              indispensable, promover iniciativas financieras
cuestiones que los estudiosos de las ciencias           en las que predomine la dimensión humanita-

                                                   37
                                            Benedicto XVI

ria. Sin embargo, esto no debe hacernos olvi-                 66. La interrelación mundial ha hecho
dar que todo el sistema financiero ha de tener          surgir un nuevo poder político, el de los con-
como meta el sostenimiento de un verdadero              sumidores y sus asociaciones. Es un fenómeno
desarrollo. Sobre todo, es preciso que el inten-        en el que se debe profundizar, pues contiene
to de hacer el bien no se contraponga al de la          elementos positivos que hay que fomentar,
capacidad efectiva de producir bienes. Los              como también excesos que se han de evitar. Es
agentes financieros han de redescubrir el fun-          bueno que las personas se den cuenta de que
damento ético de su actividad para no abusar            comprar es siempre un acto moral, y no sólo
de aquellos instrumentos sofisticados con los           económico. El consumidor tiene una respon-
que se podría traicionar a los ahorradores. Re-         sabilidad social específica, que se añade a la
cta intención, transparencia y búsqueda de los          responsabilidad social de la empresa. Los con-
buenos resultados son compatibles y nunca se            sumidores deben ser constantemente educa-
deben separar. Si el amor es inteligente, sabe          dos[145] para el papel que ejercen diariamente
encontrar también los modos de actuar según             y que pueden desempeñar respetando los prin-
una conveniencia previsible y justa, como               cipios morales, sin que disminuya la racionali-
muestran de manera significativa muchas ex-             dad económica intrínseca en el acto de com-
periencias en el campo del crédito cooperati-           prar. También en el campo de las compras,
vo.                                                     precisamente en momentos como los que se
                                                        están viviendo, en los que el poder adquisitivo
      Tanto una regulación del sector capaz de
                                                        puede verse reducido y se deberá consumir
salvaguardar a los sujetos más débiles e impe-
                                                        con mayor sobriedad, es necesario abrir otras
dir escandalosas especulaciones, cuanto la
                                                        vías como, por ejemplo, formas de coopera-
experimentación de nuevas formas de finanzas
                                                        ción para las adquisiciones, como ocurre con
destinadas a favorecer proyectos de desarrollo,
                                                        las cooperativas de consumo, que existen des-
son experiencias positivas que se han de pro-
                                                        de el s. XIX, gracias también a la iniciativa de
fundizar y alentar, reclamando la propia res-
                                                        los católicos. Además, es conveniente favore-
ponsabilidad del ahorrador. También la expe-
                                                        cer formas nuevas de comercialización de pro-
riencia de la microfinanciación, que hunde sus
                                                        ductos provenientes de áreas deprimidas del
raíces en la reflexión y en la actuación de los
                                                        planeta para garantizar una retribución decente
humanistas civiles —pienso sobre todo en el
                                                        a los productores, a condición de que se trate
origen de los Montes de Piedad—, ha de ser
                                                        de un mercado transparente, que los producto-
reforzada y actualizada, sobre todo en los
                                                        res reciban no sólo mayores márgenes de ga-
momentos en que los problemas financieros
                                                        nancia sino también mayor formación, profe-
pueden resultar dramáticos para los sectores
                                                        sionalidad y tecnología y, finalmente, que di-
más vulnerables de la población, que deben ser
                                                        chas experiencias de economía para el desarro-
protegidos de la amenaza de la usura y la de-
                                                        llo no estén condicionadas por visiones ide-
sesperación. Los más débiles deben ser educa-
                                                        ológicas partidistas. Es de desear un papel más
dos para defenderse de la usura, así como los
                                                        incisivo de los consumidores como factor de
pueblos pobres han de ser educados para bene-
                                                        democracia económica, siempre que ellos
ficiarse realmente del microcrédito, frenando
                                                        mismos no estén manipulados por asociacio-
de este modo posibles formas de explotación
                                                        nes escasamente representativas.
en estos dos campos. Puesto que también en
los países ricos se dan nuevas formas de po-                  67. Ente el imparable aumento de la in-
breza, la microfinanciación puede ofrecer ayu-          terdependencia mundial, y también en presen-
das concretas para crear iniciativas y sectores         cia de una recesión de alcance global, se siente
nuevos que favorezcan a las capas más débiles           mucho la urgencia de la reforma tanto de la
de la sociedad, también ante una posible fase           Organización de las Naciones Unidas como
de empobrecimiento de la sociedad.                      de la arquitectura económica y financiera in-

                                                   38
                                           Caritas in veritate


ternacional, para que se dé una concreción              orden moral, así como esa relación entre esfera
real al concepto de familia de naciones. Y se           moral y social, entre política y mundo econó-
siente la urgencia de encontrar formas innova-          mico y civil, ya previsto en el Estatuto de las
doras para poner en práctica el principio de la         Naciones Unidas.
responsabilidad de proteger[146] y dar tam-
bién una voz eficaz en las decisiones comunes
a las naciones más pobres. Esto aparece nece-                    CAPÍTULO SEXTO
sario precisamente con vistas a un ordena-                 EL DESARROLLO DE LOS PUE-
miento político, jurídico y económico que in-           BLOS Y LA TÉCNICA
cremente y oriente la colaboración internacio-
nal hacia el desarrollo solidario de todos los                 68. El tema del desarrollo de los pueblos
pueblos. Para gobernar la economía mundial,             está íntimamente unido al del desarrollo de
para sanear las economías afectadas por la              cada hombre. La persona humana tiende por
crisis, para prevenir su empeoramiento y ma-            naturaleza a su propio desarrollo. Éste no está
yores desequilibrios consiguientes, para lograr         garantizado por una serie de mecanismos natu-
un oportuno desarme integral, la seguridad              rales, sino que cada uno de nosotros es cons-
alimenticia y la paz, para garantizar la salva-         ciente de su capacidad de decidir libre y res-
guardia del ambiente y regular los flujos mi-           ponsablemente. Tampoco se trata de un desa-
gratorios, urge la presencia de una verdadera           rrollo a merced de nuestro capricho, ya que
Autoridad política mundial, como fue ya es-             todos sabemos que somos un don y no el re-
bozada por mi Predecesor, el Beato Juan                 sultado de una autogeneración. Nuestra liber-
XXIII. Esta Autoridad deberá estar regulada             tad está originariamente caracterizada por
por el derecho, atenerse de manera concreta a           nuestro ser, con sus propias limitaciones. Nin-
los principios de subsidiaridad y de solidari-          guno da forma a la propia conciencia de mane-
dad, estar ordenada a la realización del bien           ra arbitraria, sino que todos construyen su pro-
común[147], comprometerse en la realización             pio «yo» sobre la base de un «sí mismo» que
de un auténtico desarrollo humano integral              nos ha sido dado. No sólo las demás personas
inspirado en los valores de la caridad en la            se nos presentan como no disponibles, sino
verdad. Dicha Autoridad, además, deberá estar           también nosotros para nosotros mismos. El
reconocida por todos, gozar de poder efectivo           desarrollo de la persona se degrada cuando
para garantizar a cada uno la seguridad, el             ésta pretende ser la única creadora de sí mis-
cumplimiento de la justicia y el respeto de los         ma. De modo análogo, también el desarrollo
derechos[148]. Obviamente, debe tener la fa-            de los pueblos se degrada cuando la humani-
cultad de hacer respetar sus propias decisiones         dad piensa que puede recrearse utilizando los
a las diversas partes, así como las medidas de          «prodigios» de la tecnología. Lo mismo ocurre
coordinación adoptadas en los diferentes foros          con el desarrollo económico, que se manifiesta
internacionales. En efecto, cuando esto falta,          ficticio y dañino cuando se apoya en los «pro-
el derecho internacional, no obstante los gran-         digios» de las finanzas para sostener un creci-
des progresos alcanzados en los diversos cam-           miento antinatural y consumista. Ante esta
pos, correría el riesgo de estar condicionado           pretensión prometeica, hemos de fortalecer el
por los equilibrios de poder entre los más fuer-        aprecio por una libertad no arbitraria, sino
tes. El desarrollo integral de los pueblos y la         verdaderamente humanizada por el reconoci-
colaboración internacional exigen el estable-           miento del bien que la precede. Para alcanzar
cimiento de un grado superior de ordenamien-            este objetivo, es necesario que el hombre entre
to internacional de tipo subsidiario para el go-        en sí mismo para descubrir las normas funda-
bierno de la globalización[149], que se lleve a         mentales de la ley moral natural que Dios ha
cabo finalmente un orden social conforme al             inscrito en su corazón.


                                                   39
                                            Benedicto XVI

       69. El problema del desarrollo en la ac-         caso, cada uno de nosotros conocería, evaluar-
tualidad está estrechamente unido al progreso           ía y decidiría los aspectos de su vida desde un
tecnológico y a sus aplicaciones deslumbran-            horizonte cultural tecnocrático, al que pertene-
tes en campo biológico. La técnica — convie-            ceríamos estructuralmente, sin poder encontrar
ne subrayarlo — es un hecho profundamente               jamás un sentido que no sea producido por
humano, vinculado a la autonomía y libertad             nosotros mismos. Esta visión refuerza mucho
del hombre. En la técnica se manifiesta y con-          hoy la mentalidad tecnicista, que hace coinci-
firma el dominio del espíritu sobre la materia.         dir la verdad con lo factible. Pero cuando el
«Siendo éste [el espíritu] “menos esclavo de            único criterio de verdad es la eficiencia y la
las cosas, puede más fácilmente elevarse a la           utilidad, se niega automáticamente el desarro-
adoración y a la contemplación del Crea-                llo. En efecto, el verdadero desarrollo no con-
dor”»[150]. La técnica permite dominar la               siste principalmente en hacer. La clave del
materia, reducir los riesgos, ahorrar esfuerzos,        desarrollo está en una inteligencia capaz de
mejorar las condiciones de vida. Responde a la          entender la técnica y de captar el significado
misma vocación del trabajo humano: en la                plenamente humano del quehacer del hombre,
técnica, vista como una obra del propio talen-          según el horizonte de sentido de la persona
to, el hombre se reconoce a sí mismo y realiza          considerada en la globalidad de su ser. Incluso
su propia humanidad. La técnica es el aspecto           cuando el hombre opera a través de un satélite
objetivo del actuar humano[151], cuyo origen            o de un impulso electrónico a distancia, su
y razón de ser está en el elemento subjetivo: el        actuar permanece siempre humano, expresión
hombre que trabaja. Por eso, la técnica nunca           de una libertad responsable. La técnica atrae
es sólo técnica. Manifiesta quién es el hombre          fuertemente al hombre, porque lo rescata de
y cuáles son sus aspiraciones de desarrollo,            las limitaciones físicas y le amplía el horizon-
expresa la tensión del ánimo humano hacia la            te. Pero la libertad humana es ella misma sólo
superación gradual de ciertos condicionamien-           cuando responde a esta atracción de la técni-
tos materiales. La técnica, por lo tanto, se in-        ca con decisiones que son fruto de la respon-
serta en el mandato de cultivar y custodiar la          sabilidad moral. De ahí la necesidad apre-
tierra (cf. Gn 2,15), que Dios ha confiado al           miante de una formación para un uso ético y
hombre, y se orienta a reforzar esa alianza             responsable de la técnica. Conscientes de esta
entre ser humano y medio ambiente que debe              atracción de la técnica sobre el ser humano, se
reflejar el amor creador de Dios.                       debe recuperar el verdadero sentido de la li-
                                                        bertad, que no consiste en la seducción de una
      70. El desarrollo tecnológico puede alen-
                                                        autonomía total, sino en la respuesta a la lla-
tar la idea de la autosuficiencia de la técnica,
                                                        mada del ser, comenzando por nuestro propio
cuando el hombre se pregunta sólo por el
                                                        ser.
cómo, en vez de considerar los porqués que lo
impulsan a actuar. Por eso, la técnica tiene un               71. Esta posible desviación de la menta-
rostro ambiguo. Nacida de la creatividad                lidad técnica de su originario cauce humanista
humana como instrumento de la libertad de la            se muestra hoy de manera evidente en la tecni-
persona, puede entenderse como elemento de              ficación del desarrollo y de la paz. El desarro-
una libertad absoluta, que desea prescindir de          llo de los pueblos es considerado con frecuen-
los límites inherentes a las cosas. El proceso          cia como un problema de ingeniería financie-
de globalización podría sustituir las ideologías        ra, de apertura de mercados, de bajadas de
por la técnica[152], transformándose ella               impuestos, de inversiones productivas, de re-
misma en un poder ideológico, que expondría             formas institucionales, en definitiva como una
a la humanidad al riesgo de encontrarse ence-           cuestión exclusivamente técnica. Sin duda,
rrada dentro de un a priori del cual no podría          todos estos ámbitos tienen un papel muy im-
salir para encontrar el ser y la verdad. En ese         portante, pero deberíamos preguntarnos por

                                                   40
                                            Caritas in veritate


qué las decisiones de tipo técnico han funcio-           vas. Todo esto debe estar unido al esfuerzo
nado hasta ahora sólo en parte. La causa es              anónimo de tantas personas que trabajan deci-
mucho más profunda. El desarrollo nunca es-              didamente para fomentar el encuentro entre los
tará plenamente garantizado plenamente por               pueblos y favorecer la promoción del desarro-
fuerzas que en gran medida son automáticas e             llo partiendo del amor y de la comprensión
impersonales, ya provengan de las leyes de               recíproca. Entre estas personas encontramos
mercado o de políticas de carácter internacio-           también fieles cristianos, implicados en la gran
nal. El desarrollo es imposible sin hombres              tarea de dar un sentido plenamente humano al
rectos, sin operadores económicos y agentes              desarrollo y la paz.
políticos que sientan fuertemente en su con-                   73. El desarrollo tecnológico está rela-
ciencia la llamada al bien común. Se necesita            cionado con la influencia cada vez mayor de
tanto la preparación profesional como la co-             los medios de comunicación social. Es casi
herencia moral. Cuando predomina la absolu-              imposible imaginar ya la existencia de la fami-
tización de la técnica se produce una confu-             lia humana sin su presencia. Para bien o para
sión entre los fines y los medios, el empresario         mal, se han introducido de tal manera en la
considera como único criterio de acción el               vida del mundo, que parece realmente absurda
máximo beneficio en la producción; el políti-            la postura de quienes defienden su neutralidad
co, la consolidación del poder; el científico, el        y, consiguientemente, reivindican su autonom-
resultado de sus descubrimientos. Así, bajo              ía con respecto a la moral de las personas.
esa red de relaciones económicas, financieras            Muchas veces, tendencias de este tipo, que
y políticas persisten frecuentemente incom-              enfatizan la naturaleza estrictamente técnica
prensiones, malestar e injusticia; los flujos de         de estos medios, favorecen de hecho su subor-
conocimientos técnicos aumentan, pero en                 dinación a los intereses económicos, al domi-
beneficio de sus propietarios, mientras que la           nio de los mercados, sin olvidar el deseo de
situación real de las poblaciones que viven              imponer parámetros culturales en función de
bajo y casi siempre al margen de estos flujos,           proyectos de carácter ideológico y político.
permanece inalterada, sin posibilidades reales           Dada la importancia fundamental de los me-
de emancipación.                                         dios de comunicación en determinar los cam-
      72. También la paz corre a veces el ries-          bios en el modo de percibir y de conocer la
go de ser considerada como un producto de la             realidad y la persona humana misma, se hace
técnica, fruto exclusivamente de los acuerdos            necesaria una seria reflexión sobre su influjo,
entre los gobiernos o de iniciativas tendentes a         especialmente sobre la dimensión ético-
asegurar ayudas económicas eficaces. Es cier-            cultural de la globalización y el desarrollo so-
to que la construcción de la paz necesita una            lidario de los pueblos. Al igual que ocurre con
red constante de contactos diplomáticos, inter-          la correcta gestión de la globalización y el
cambios económicos y tecnológicos, encuen-               desarrollo, el sentido y la finalidad de los me-
tros culturales, acuerdos en proyectos comu-             dios de comunicación debe buscarse en su
nes, como también que se adopten compromi-               fundamento antropológico. Esto quiere decir
sos compartidos para alejar las amenazas de              que pueden ser ocasión de humanización no
tipo bélico o cortar de raíz las continuas tenta-        sólo cuando, gracias al desarrollo tecnológico,
ciones terroristas. No obstante, para que esos           ofrecen mayores posibilidades para la comuni-
esfuerzos produzcan efectos duraderos, es ne-            cación y la información, sino sobre todo cuan-
cesario que se sustenten en valores fundamen-            do se organizan y se orientan bajo la luz de
tados en la verdad de la vida. Es decir, es pre-         una imagen de la persona y el bien común que
ciso escuchar la voz de las poblaciones intere-          refleje sus valores universales. El mero hecho
sadas y tener en cuenta su situación para poder          de que los medios de comunicación social
interpretar de manera adecuada sus expectati-            multipliquen las posibilidades de interco-

                                                    41
                                             Benedicto XVI

nexión y de circulación de ideas, no favorece                  75. Pablo VI había percibido y señalado
la libertad ni globaliza el desarrollo y la demo-        ya el alcance mundial de la cuestión so-
cracia para todos. Para alcanzar estos objetivos         cial[155]. Siguiendo esta línea, hoy es preciso
se necesita que los medios de comunicación               afirmar que la cuestión social se ha convertido
estén centrados en la promoción de la dignidad           radicalmente en una cuestión antropológica,
de las personas y de los pueblos, que estén              en el sentido de que implica no sólo el modo
expresamente animados por la caridad y se                mismo de concebir, sino también de manipular
pongan al servicio de la verdad, del bien y de           la vida, cada día más expuesta por la biotecno-
la fraternidad natural y sobrenatural. En efec-          logía a la intervención del hombre. La fecun-
to, la libertad humana está intrínsecamente              dación in vitro, la investigación con embrio-
ligada a estos valores superiores. Los medios            nes, la posibilidad de la clonación y de la
pueden ofrecer una valiosa ayuda al aumento              hibridación humana nacen y se promueven en
de la comunión en la familia humana y al et-             la cultura actual del desencanto total, que cree
hos de la sociedad, cuando se convierten en              haber desvelado cualquier misterio, puesto que
instrumentos que promueven la participación              se ha llegado ya a la raíz de la vida. Es aquí
universal en la búsqueda común de lo que es              donde el absolutismo de la técnica encuentra
justo.                                                   su máxima expresión. En este tipo de cultura,
                                                         la conciencia está llamada únicamente a tomar
      74. En la actualidad, la bioética es un
                                                         nota de una mera posibilidad técnica. Pero no
campo prioritario y crucial en la lucha cultural
                                                         han de minimizarse los escenarios inquietantes
entre el absolutismo de la técnica y la respon-
                                                         para el futuro del hombre, ni los nuevos y po-
sabilidad moral, y en el que está en juego la
                                                         tentes instrumentos que la «cultura de la muer-
posibilidad de un desarrollo humano e inte-
                                                         te» tiene a su disposición. A la plaga difusa,
gral. Éste es un ámbito muy delicado y decisi-
                                                         trágica, del aborto, podría añadirse en el futu-
vo, donde se plantea con toda su fuerza dramá-
                                                         ro, aunque ya subrepticiamente in nuce, una
tica la cuestión fundamental: si el hombre es
                                                         sistemática planificación eugenésica de los
un producto de sí mismo o si depende de Dios.
                                                         nacimientos. Por otro lado, se va abriendo pa-
Los descubrimientos científicos en este campo
                                                         so una mens eutanasica, manifestación no
y las posibilidades de una intervención técnica
                                                         menos abusiva del dominio sobre la vida, que
han crecido tanto que parecen imponer la elec-
                                                         en ciertas condiciones ya no se considera dig-
ción entre estos dos tipos de razón: una razón
                                                         na de ser vivida. Detrás de estos escenarios
abierta a la trascendencia o una razón encerra-
                                                         hay planteamientos culturales que niegan la
da en la inmanencia. Estamos ante un aut aut
                                                         dignidad humana. A su vez, estas prácticas
decisivo. Pero la racionalidad del quehacer
                                                         fomentan una concepción materialista y meca-
técnico centrada sólo en sí misma se revela
                                                         nicista de la vida humana. ¿Quién puede cal-
como irracional, porque comporta un rechazo
                                                         cular los efectos negativos sobre el desarrollo
firme del sentido y del valor. Por ello, la ce-
                                                         de esta mentalidad? ¿Cómo podemos extra-
rrazón a la trascendencia tropieza con la difi-
                                                         ñarnos de la indiferencia ante tantas situacio-
cultad de pensar cómo es posible que de la
                                                         nes humanas degradantes, si la indiferencia
nada haya surgido el ser y de la casualidad la
                                                         caracteriza nuestra actitud ante lo que es
inteligencia[153]. Ante estos problemas tan
                                                         humano y lo que no lo es? Sorprende la selec-
dramáticos, razón y fe se ayudan mutuamente.
                                                         ción arbitraria de aquello que hoy se propone
Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el
                                                         como digno de respeto. Muchos, dispuestos a
puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve
                                                         escandalizarse por cosas secundarias, parecen
avocada a perderse en la ilusión de su propia
omnipotencia. La fe sin la razón corre el ries-          tolerar injusticias inauditas. Mientras los po-
                                                         bres del mundo siguen llamando a la puerta de
go de alejarse de la vida concreta de las per-
                                                         la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de
sonas[154].

                                                    42
                                           Caritas in veritate


no escuchar ya estos golpes a su puerta, debi-          esclavitud, como la droga, y la desesperación
do a una conciencia incapaz de reconocer lo             en la que caen tantas personas, tienen una ex-
humano. Dios revela el hombre al hombre; la             plicación no sólo sociológica o psicológica,
razón y la fe colaboran a la hora de mostrarle          sino esencialmente espiritual. El vacío en que
el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natu-        el alma se siente abandonada, contando inclu-
ral, en la que brilla la Razón creadora, indica         so con numerosas terapias para el cuerpo y
la grandeza del hombre, pero también su mise-           para la psique, hace sufrir. No hay desarrollo
ria, cuando desconoce el reclamo de la verdad           pleno ni un bien común universal sin el bien
moral.                                                  espiritual y moral de las personas, considera-
                                                        das en su totalidad de alma y cuerpo.
      76. Uno de los aspectos del actual espíri-
tu tecnicista se puede apreciar en la propen-                 77. El absolutismo de la técnica tiende a
sión a considerar los problemas y los fenóme-           producir una incapacidad de percibir todo
nos que tienen que ver con la vida interior sólo        aquello que no se explica con la pura materia.
desde un punto de vista psicológico, e incluso          Sin embargo, todos los hombres tienen expe-
meramente neurológico. De esta manera, la               riencia de tantos aspectos inmateriales y espi-
interioridad del hombre se vacía y el ser cons-         rituales de su vida. Conocer no es sólo un acto
cientes de la consistencia ontológica del alma          material, porque lo conocido esconde siempre
humana, con las profundidades que los Santos            algo que va más allá del dato empírico. Todo
han sabido sondear, se pierde progresivamen-            conocimiento, hasta el más simple, es siempre
te. El problema del desarrollo está estrecha-           un pequeño prodigio, porque nunca se explica
mente relacionado con el concepto que ten-              completamente con los elementos materiales
gamos del alma del hombre, ya que nuestro yo            que empleamos. En toda verdad hay siempre
se ve reducido muchas veces a la psique, y la           algo más de lo que cabía esperar, en el amor
salud del alma se confunde con el bienestar             que recibimos hay siempre algo que nos sor-
emotivo. Estas reducciones tienen su origen en          prende. Jamás deberíamos dejar de sorpren-
una profunda incomprensión de lo que es la              dernos ante estos prodigios. En todo conoci-
vida espiritual y llevan a ignorar que el desa-         miento y acto de amor, el alma del hombre
rrollo del hombre y de los pueblos depende              experimenta un «más» que se asemeja mucho
también de las soluciones que se dan a los              a un don recibido, a una altura a la que se nos
problemas de carácter espiritual. El desarrollo         lleva. También el desarrollo del hombre y de
debe abarcar, además de un progreso mate-               los pueblos alcanza un nivel parecido, si con-
rial, uno espiritual, porque el hombre es «uno          sideramos la dimensión espiritual que debe
en cuerpo y alma»[156], nacido del amor                 incluir necesariamente el desarrollo para ser
creador de Dios y destinado a vivir eternamen-          auténtico. Para ello se necesitan unos ojos
te. El ser humano se desarrolla cuando crece            nuevos y un corazón nuevo, que superen la
espiritualmente, cuando su alma se conoce a sí          visión materialista de los acontecimientos
misma y la verdad que Dios ha impreso ger-              humanos y que vislumbren en el desarrollo ese
minalmente en ella, cuando dialoga consigo              «algo más» que la técnica no puede ofrecer.
mismo y con su Creador. Lejos de Dios, el               Por este camino se podrá conseguir aquel de-
hombre está inquieto y se hace frágil. La alie-         sarrollo humano e integral, cuyo criterio orien-
nación social y psicológica, y las numerosas            tador se halla en la fuerza impulsora de la ca-
neurosis que caracterizan las sociedades opu-           ridad en la verdad.
lentas, remiten también a este tipo de causas
espirituales. Una sociedad del bienestar, mate-
rialmente desarrollada, pero que oprime el                       CONCLUSIÓN
alma, no está en sí misma bien orientada hacia
un auténtico desarrollo. Las nuevas formas de

                                                   43
                                            Benedicto XVI

      78. Sin Dios el hombre no sabe donde ir           ordenamiento a las realidades humanas. El
ni tampoco logra entender quién es. Ante los            amor de Dios nos invita a salir de lo que es
grandes problemas del desarrollo de los pue-            limitado y no definitivo, nos da valor para
blos, que nos impulsan casi al desasosiego y al         trabajar y seguir en busca del bien de todos,
abatimiento, viene en nuestro auxilio la pala-          aun cuando no se realice inmediatamente, aun
bra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí          cuando lo que consigamos nosotros, las auto-
no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Y nos anima:           ridades políticas y los agentes económicos, sea
«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el         siempre menos de lo que anhelamos[158].
final del mundo» (Mt 28,20). Ante el ingente            Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por
trabajo que queda por hacer, la fe en la presen-        amor al bien común, porque Él es nuestro To-
cia de Dios nos sostiene, junto con los que se          do, nuestra esperanza más grande.
unen en su nombre y trabajan por la justicia.                  79. El desarrollo necesita cristianos con
Pablo VI nos ha recordado en la Populorum               los brazos levantados hacia Dios en oración,
progressio que el hombre no es capaz de go-             cristianos conscientes de que el amor lleno de
bernar por sí mismo su propio progreso, por-            verdad, caritas in veritate, del que procede el
que él solo no puede fundar un verdadero                auténtico desarrollo, no es el resultado de
humanismo. Sólo si pensamos que se nos ha               nuestro esfuerzo sino un don. Por ello, tam-
llamado individualmente y como comunidad a              bién en los momentos más difíciles y comple-
formar parte de la familia de Dios como hijos           jos, además de actuar con sensatez, hemos de
suyos, seremos capaces de forjar un pensa-              volvernos ante todo a su amor. El desarrollo
miento nuevo y sacar nuevas energías al servi-          conlleva atención a la vida espiritual, tener en
cio de un humanismo íntegro y verdadero. Por            cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios,
tanto, la fuerza más poderosa al servicio del           de fraternidad espiritual en Cristo, de confian-
desarrollo es un humanismo cristiano,[157]              za en la Providencia y en la Misericordia divi-
que vivifique la caridad y que se deje guiar por        na, de amor y perdón, de renuncia a uno mis-
la verdad, acogiendo una y otra como un don             mo, de acogida del prójimo, de justicia y de
permanente de Dios. La disponibilidad para              paz. Todo esto es indispensable para transfor-
con Dios provoca la disponibilidad para con             mar los «corazones de piedra» en «corazones
los hermanos y una vida entendida como una              de carne» (Ez 36,26), y hacer así la vida terre-
tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la ce-          na más «divina» y por tanto más digna del
rrazón ideológica a Dios y el indiferentismo            hombre. Todo esto es del hombre, porque el
ateo, que olvida al Creador y corre el peligro          hombre es sujeto de su existencia; y a la vez es
de olvidar también los valores humanos, se              de Dios, porque Dios es el principio y el fin de
presentan hoy como uno de los mayores                   todo lo que tiene valor y nos redime: «el mun-
obstáculos para el desarrollo. El humanismo             do, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro.
que excluye a Dios es un humanismo inhuma-              Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo
no. Solamente un humanismo abierto al Abso-             de Dios» (1 Co 3,22-23). El anhelo del cristia-
luto nos puede guiar en la promoción y reali-           no es que toda la familia humana pueda invo-
zación de formas de vida social y civil —en el          car a Dios como «Padre nuestro». Que junto al
ámbito de las estructuras, las instituciones, la        Hijo unigénito, todos los hombres puedan
cultura y el ethos—, protegiéndonos del riesgo          aprender a rezar al Padre y a suplicarle con las
de quedar apresados por las modas del mo-               palabras que el mismo Jesús nos ha enseñado,
mento. La conciencia del amor indestructible            que sepamos santificarlo viviendo según su
de Dios es la que nos sostiene en el duro y             voluntad, y tengamos también el pan necesario
apasionante compromiso por la justicia, por el          de cada día, comprensión y generosidad con
desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fraca-        los que nos ofenden, que no se nos someta
sos, y en la tarea constante de dar un recto


                                                   44
                                            Caritas in veritate


excesivamente a las pruebas y se nos libre del            [7] Cf. ibíd., 82: l.c., 297.
mal (cf. Mt 6,9-13).                                      [8] Ibíd., 42: l.c., 278.
      Al concluir el Año Paulino, me complace             [9] Ibíd., 20: l.c., 267.
expresar este deseo con las mismas palabras
del Apóstol en su carta a los Romanos: «Que               [10] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.
vuestra caridad no sea una farsa: aborreced               Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo
lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos                 actual, 36; Pablo VI, Carta ap. Octogesima
hermanos, sed cariñosos unos con otros, esti-             adveniens (14 mayo 1971), 4: AAS 63 (1971),
mando a los demás más que a uno mismo»                    403-404; Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus
(12,9-10). Que la Virgen María, proclamada                annus (1 mayo 1991), 43: AAS 83 (1991), 847.
por Pablo VI Mater Ecclesiae y honrada por el             [11] Pablo VI, Carta enc.           Populorum
pueblo cristiano como Speculum iustitiae y                progressio, 13: l.c., 263-264.
Regina pacis, nos proteja y nos obtenga por su
intercesión celestial la fuerza, la esperanza y la        [12] Cf. Consejo Pontificio de Justicia y Paz,
alegría necesaria para continuar generosamen-             Compendio de la doctrina social de la Iglesia,
te la tarea en favor del «desarrollo de todo el           n. 76.
hombre y de todos los hombres»[159].                      [13] Cf. Discurso en la inauguración de la V
      Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29              Conferencia General del Episcopado Lati-
de junio, solemnidad de San Pedro y San Pa-               noamericano y del Caribe (13 mayo 2007):
blo, del año 2009, quinto de mi Pontificado.              L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-
                                                          la (25 mayo 2007), pp. 9-11.
                                                          [14] Cf. nn. 3-5: l.c., 258-260.
                            BENEDICTO XVI
                                                          [15] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
                                                          rei socialis (30 diciembre 1987) 6-7: AAS 80
NOTAS:                                                    (1988), 517-519.
[1] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum pro-               [16] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum pro-
gressio (26 marzo 1967), 22: AAS 59 (1967),               gressio, 14: l.c., 264.
268; Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gau-               [17] Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre
dium et spes, sobre la Iglesia en el mundo ac-            2005), 18: AAS 98 (2006), 232.
tual, 69.
                                                          [18] Ibíd., 6: l.c., 222.
[2] Homilía para la «Jornada del desarro-
llo» ( 23 agosto 1968): AAS 60 (1968), 626-               [19] Cf. Discurso a la Curia Romana con mo-
627.                                                      tivo de las felicitaciones navideñas (22 di-
                                                          ciembre 2005): L’Osservatore Romano, ed. en
[3] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jorna-             lengua española (30 diciembre 2005), pp. 9-
da Mundial de la Paz 2002: AAS 94 (2002),                 12.
132-140.
                                                          [20] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
[4] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gau-            rei socialis, 3: l.c., 515.
dium et spes, sobre la Iglesia en el mundo ac-
tual, 26.                                                 [21] Cf. ibíd., 1: l.c., 513-514.
[5] Cf. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris            [22] Cf. ibíd., 3: l.c., 515.
(11 abril 1963): AAS 55 (1963), 268-270.                  [23] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem
[6] Cf. n. 16: l.c., 265.                                 exercens (14 septiembre 1981), 3: AAS 73
                                                          (1981), 583-584.


                                                     45
                                             Benedicto XVI

[24] Cf. Id., Carta enc. Centesimus annus, 3:            [43] Ibíd.; cf. Juan Pablo II, Carta enc. Cente-
l.c., 794-796.                                           simus annus, 53-62: l.c., 859-867; Id., Carta
                                                         enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 13-
[25] Cf. Carta enc. Populorum progressio, 3:
                                                         14: AAS 71 (1979), 282-286.
l.c., 258.
                                                         [44] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum
[26]Cf. ibíd., 34: l.c., 274.
                                                         progressio, 12: l.c., 262-263.
[27] Cf. nn. 8-9: AAS 60 (1968), 485-487; Be-
                                                         [45] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gau-
nedicto XVI, Discurso a los participantes en
                                                         dium et spes, sobre la Iglesia en el mundo ac-
el Congreso Internacional con ocasión del 40
                                                         tual, 22.
aniversario de la encíclica «Humanae vitae»
(10 mayo 2008): L’Osservatore Romano, ed.                [46] Pablo VI, Carta enc.               Populorum
en lengua española (16 mayo 2008), p. 8.                 progressio, 13: l.c., 263-264.
[28] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium            [47] Cf. Discurso a los participantes en la IV
vitae (25 marzo 1995), 93: AAS 87 (1995),                Asamblea Eclesial Nacional Italiana (19 octu-
507-508.                                                 bre 2006): L’Osservatore Romano, ed. en len-
                                                         gua española (27 octubre 2006), pp. 8-10.
[29] Ibíd., 101: l.c., 516-518.
                                                         [48] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum
[30] N. 29: AAS 68 (1976), 25.
                                                         progressio, 16: l.c., 265.
[31] Ibíd., 31: l.c., 26.
                                                         [49] Ibíd.
[32] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
                                                         [50] Discurso en la ceremonia de acogida de
rei socialis, 41: l.c., 570-572.
                                                         los jóvenes (17 julio 2008): L’Osservatore
[33] Ibíd.; Id., Carta enc. Centesimus annus, 5.         Romano, ed. en lengua española (25 julio
54: l.c., 799. 859-860.                                  2008), pp. 4-5.
[34] N. 15: l.c., 265.                                   [51] Pablo VI, Carta             enc.   Populorum
[35] Cf. ibíd., 2: l.c., 258; León XIII, Carta           progressio, 20: l.c., 267.
enc. Rerum novarum (15 mayo 1891): Leonis                [52] Ibíd., 66: l.c., 289-290.
XIII P.M. Acta, XI, Romae 1892, 97-144; Juan
                                                         [53] Ibíd., 21: l.c., 267-268.
Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 8:
l.c., 519-520; Id., Carta enc. Centesimus an-            [54] Cf. nn. 3. 29. 32: l.c., 258. 272. 273.
nus, 5: l.c., 799.                                       [55] Cf. Carta enc.Sollicitudo rei socialis, 28:
[36] Cf. Carta enc. Populorum progressio, 2.             l.c., 548-550.
13: l.c., 258. 263-264.                                  [56] Pablo VI, Carta enc.               Populorum
[37] Ibíd., 42: l.c., 278.                               progressio, 9: l.c., 261-262.
[38] Ibíd., 11: l.c., 262; Juan Pablo II, Carta          [57] Cf. Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 20:
enc. Centesimus annus, 25: l.c., 822-824.                l.c., 536-537.
[39] Carta enc. Populorum progressio, 15: l.c.,          [58] Cf. Carta enc.Centesimus annus, 22-29:
265.                                                     l.c., 819-830.
[40] Ibíd., 3: l.c., 258.                                [59] Cf. nn. 23. 33: l.c., 268-269. 273-274.
[41] Ibíd., 6: l.c., 260.                                [60] Cf. l.c., 135.
[42] Ibíd., 14: l.c., 264.



                                                    46
                                            Caritas in veritate


[61] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gau-              lengua española (22 septiembre 2006), pp. 9-
dium et spes, sobre la Iglesia en el mundo ac-           10.
tual, 63.                                                [71] Cf. Carta enc. Deus caritas est, 1: l.c.,
[62] Cf. Juan Pablo II, Carta enc.Centesimus             217-218.
annus, 24: l.c., 821-822.                                [72] Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei
[63] Cf. Id., Carta enc. Veritatis splendor (6           socialis, 28: l.c., 548-550.
agosto 1993), 33. 46. 51: AAS 85 (1993),                 [73] Pablo VI, Carta enc.              Populorum
1160. 1169-1171. 1174-1175; Id., Discurso a              progressio, 19: l.c., 266-267.
la Asamblea General de la Organización de
las Naciones Unidas (5 octubre 1995), 3:                 [74] Ibíd., 39: l.c., 276-277.
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-              [75] Ibíd., 75: l.c., 293-294.
la
                                                         [76] Cf. Carta enc. Deus caritas est, 28: l.c.,
(13 octubre 1995), p. 7.                                 238-240.
[64] Cf. Carta enc. Populorum progressio, 47:            [77] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus an-
l.c., 280-281; Juan Pablo II, Carta enc. Sollici-        nus, 59: l.c., 864.
tudo rei socialis, 42: l.c., 572-574.
                                                         [78] Cf. Carta enc. Populorum progressio, 40.
[65] Cf. Mensaje con ocasión de la Jornada               85: l.c., 277. 298-299.
Mundial de la Alimentación 2007: AAS 99
(2007), 933-935.                                         [79] Ibíd., 13: l.c., 263-264.
[66] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium            [80] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Fides et ra-
vitae, 18. 59. 63-64: l.c., 419-421. 467-468.            tio (14 septiembre 1998), 85: AAS 91 (1999),
472-475.                                                 72-73.
[67] Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de              [81] Cf. ibíd., 83: l.c., 70-71.
la Paz 2007, 5: L’Osservatore Romano, ed. en             [82] Discurso en la Universidad de Ratisbo-
lengua española (15 diciembre 2006), p. 5.               na (12 septiembre 2006): L’Osservatore Ro-
[68] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-             mano, ed. en lengua española (22 septiembre
nada Mundial de la Paz 2002, 4-7. 12-15: AAS             2006), pp. 11-13.
94 (2002), 134-136. 138-140; Id., Mensaje                [83] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum
para la Jornada Mundial de la Paz 2004, 8:               progressio, 33: l.c., 273-274.
AAS 96 (2004), 119; Id., Mensaje para la Jor-
nada Mundial de la Paz 2005, 4: AAS 97                   [84] Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada
(2005), 177-178; Benedicto XVI, Mensaje                  Mundial de la Paz 2000, 15: AAS 92 (2000),
para la Jornada Mundial de la Paz 2006, 9-               366.
10: AAS 98 (2006), 60-61; Id., Mensaje para              [85] Catecismo de la Iglesia Católica, 407; cf.
la Jornada Mundial de la Paz 2007, 5. 14: l.c.,          Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus,
5-6.                                                     25: l.c., 822-824.
[69] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-             [86] Cf. Carta enc. Spe salvi (30 noviembre
nada Mundial de la Paz 2002, 6: l.c.,                    2007), 17: AAS 99 (2007), 1000.
135; Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada
                                                         [87] Cf. ibíd., 23: l.c., 1004-1005.
Mundial de la Paz 2006, 9-10: l.c., 60-61.
                                                         [88] San Agustín explica detalladamente esta
[70] Cf. Homilía durante la Santa Misa en la
                                                         enseñanza en el diálogo sobre el libre albedrío
explanada de «Isling» de Ratisbona (12 sep-
                                                         (De libero arbitrio II 3, 8 ss.). Señala la exis-
tiembre 2006): L’Osservatore Romano, ed. en

                                                    47
                                              Benedicto XVI

tencia en el alma humana de un «sentido inter-            [103] Cf. Juan Pablo II, Entrevista al periódico
ior». Este sentido consiste en una acción que             «La Croix», 20 de agosto de 1997.
se realiza al margen de las funciones normales            [104] Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia
de la razón, una acción previa a la reflexión y           Academia de las Ciencias Sociales (27 abril
casi instintiva, por la que la razón, dándose             2001): AAS 93 (2001), 598-601.
cuenta de su condición transitoria y falible,
admite por encima de ella la existencia de algo           [105] Pablo VI, Carta enc. Populorum
externo, absolutamente verdadero y cierto. El             progressio, 17: l.c., 265-266.
nombre que San Agustín asigna a veces a esta              [106]Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-
verdad interior es el de Dios (Confesiones X,             nada Mundial de la Paz 2003, 5: AAS 95
24, 35; XII, 25, 35; De libero arbitrio II 3, 8),         (2003), 343.
pero más a menudo el de Cristo (De Magistro
11, 38; Confesiones VII, 18, 24; XI, 2, 4).               [107] Cf. ibíd.
[89] Carta enc. Deus caritas est, 3: l.c., 219.           [108] Cf. Mensaje para la Jornada Mundial
                                                          de la Paz 2007, 13: l.c., 6.
[90] Cf. n. 49: l.c., 281.
                                                          [109] Pablo VI, Carta enc. Populorum
[91] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus an-             progressio, 65: l.c., 289.
nus, 28: l.c., 827-828.
                                                          [110] Cf., ibíd., 36-37: l.c., 275-276.
[92] Cf. n. 35: l.c., 836-838.
                                                          [111] Cf. ibíd., 37: l.c., 275-276.
[93] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
rei socialis, 38: l.c., 565-566.                          [112] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Apostoli-
                                                          cam actuositatem, sobre el apostolado de los
[94] N. 44: l.c., 279.                                    laicos, 11.
[95] Cf. ibíd., 24: l.c., 269.                            [113] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum
[96] Cf. Carta enc. Centesimus annus, 36: l.c.,           progressio, 14: l.c., 264; Juan Pablo II, Carta
838-840.                                                  enc. Centesimus annus, 32: l.c.,
[97] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum                   832-833.
progressio, 24: l.c., 269.                                [114] Pablo VI, Carta enc. Populorum pro-
[98] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus             gressio, 77: l.c., 295.
annus, 32: l.c., 832-833; Pablo VI, Carta enc.            [115] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-
Populorum progressio, 25: l.c.,                           nada Mundial de la Paz 1990, 6: AAS 82
269-270.                                                  (1990), 150.
[99] Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exer-              [116] Heráclito de Éfeso (Éfeso 535 a.C. ca.
cens, 24: l.c., 637-638.                                  — 475 a.C. ca.), Fragmento 22B124, en: H.
                                                          Diels — w. kranz, Die Fragmente der Vorso-
[100] Ibíd., 15: l.c., 616-618.                           kratiker, Weidmann, Berlín 1952.
[101] Carta enc. Populorum progressio, 27:                [117] Cf. Consejo Pontificio de Justicia y Paz,
l.c., 271.                                                Compendio de la doctrina social de la Iglesia,
[102] Cf. Congregación para la doctrina de la             nn. 451-487.
fe, Instr. Libertatis conscientia, sobre la liber-        [118] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-
tad cristiana y la liberación (22 marzo 1987),            nada Mundial de la Paz 1990, 10: l.c., 152-
74: AAS 79 (1987), 587.                                   153.



                                                     48
                                           Caritas in veritate


[119] Pablo VI, Carta enc. Populorum                    tem politicam secundum se totum et secundum
progressio, 65: l.c., 289.                              omnia sua» en Summa Theologiae, I-II, q. 21,
                                                        a. 4., ad 3um.
[120] Mensaje para la Jornada Mundial de la
Paz 2008, 7: AAS 100 (2008), 41.                        [131] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.
                                                        Lumen gentium, sobre la Iglesia, 1.
[121] Cf. Discurso a los miembros de la
Asamblea General de la Organización de las              [132] Cf. Juan Pablo II, Discurso a la VI se-
Naciones      Unidas      (18  abril 2008):             sión pública de las Academias Pontificias (8
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-             noviembre 2001), 3: L’Osservatore Romano,
la (25 abril 2008), pp. 10-11.                          ed. en lengua española (16 noviembre 2001),
                                                        p. 7.
[122] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-
nada Mundial de la Paz 1990, 13: l.c., 154-             [133] Cf. Congregación para la Doctrina de la
155.                                                    Fe, Declaración Dominus Iesus, sobre la uni-
                                                        cidad y la universalidad salvífica de Jesucristo
[123] Id., Carta enc. Centesimus annus, 36:
                                                        y de la Iglesia (6 agosto 2000), 22: AAS 92
l.c., 838-840.
                                                        (2000), 763-764; Id., Nota doctrinal sobre
[124] Ibíd., 38: l.c., 840-841;cf. Benedicto            algunas cuestiones relativas al compromiso y
XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la              la conducta de los católicos en la vida política
Paz 2007, 8: l.c., 6.                                   (24 noviembre 2002), 8: AAS 96 (2004), 369-
[125] Cf. Juan Pablo II, Carta Enc. Centesimus          370.
annus, 41: l.c., 843-845.                               [134] Carta Enc. Spe salvi, 31: l.c., 1010; cf.
[126] Ibíd.                                             Discurso a los participantes en la IV Asam-
                                                        blea Eclesial Nacional Italiana (19 octubre
[127] Cf. Id., Carta Enc. Evangelium vitae, 20:         2006): l.c., 8-10.
l.c., 422-424.
                                                        [135] Juan Pablo II, Carta Enc. Centesimus
[128] Carta Enc. Populorum progressio, 85:              annus, 5: l.c., 798-800; cf. Benedicto XVI,
l.c., 298-299.                                          Discurso a los participantes en la IV Asam-
[129] Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jor-           blea Eclesial Nacional Italiana (19 octubre
nada Mundial de la Paz 1998, 3: AAS 90                  2006): l.c., 8-10.
(1998), 150; Id., Discurso a los Miembros de            [136] N. 12.
la Fundación «Centesimus Annus» pro Pontí-
fice (9 mayo 1998), 2: L’Osservatore Romano,            [137] Cf. Pío XI, Carta enc. Quadragesimo
ed. en lengua española (22 mayo 1998), p. 6;            anno (15 mayo 1931): AAS 23 (1931), 203;
Id., Discurso a las autoridades y al Cuerpo             Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus,
diplomático durante el encuentro en el «Wie-            48: l.c., 852-854; Catecismo de la Iglesia
ner Hofburg» (20 junio 1998), 8:                        Católica, 1883.
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-             [138] Cf. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in
la (26 junio 1998), p. 10; Id., Mensaje al Rec-         terris: l.c., 274.
tor Magnífico de la Universidad Católica del
                                                        [139] Cf. Pablo VI, Carta Enc. Populorum
Sagrado Corazón (5 mayo 2000), 6:
                                                        progressio, 10. 41: l.c., 262. 277-278.
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-
la (26 mayo 2000), p. 3.                                [140] Cf. Discurso a los participantes en la
                                                        sesión plenaria de la Comisión Teológica In-
[130] Según Santo Tomás «ratio partis contra-
riatur rationi personae» en III Sent d. 5, 3, 2;        ternacional (5 octubre 2007): L’Osservatore
                                                        Romano, ed. en lengua española (12 octubre
también: «Homo non ordinatur ad communita-
                                                        2007), p. 3; Discurso a los participantes en el

                                                   49
                                            Benedicto XVI

Congreso Internacional sobre «La ley moral              [153] Cf. Discurso a los participantes en el IV
natural» organizado por la Pontificia Univer-           Asamblea Eclesial Nacional Italiana, (19 oc-
sidad Lateranense (12 febrero 2007):                    tubre 2006): l.c., 8-10; Homilía durante la
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-             Santa Misa en la explanada de «Isling» de
la (16 febrero 2007), p. 3.                             Ratisbona (12 septiembre 2006): l.c., 9-10.
[141] Cf. Discurso a los Obispos de Tailandia           [154] Cf. Congregación para la Doctrina de la
en visita «ad limina apostolorum» (16 mayo              Fe, Instr. Dignitas personae sobre algunas
2008): L’Osservatore Romano, ed. en lengua              cuestiones de bioética (8 septiembre 2008):
española (30 mayo 2008), p. 14.                         AAS 100 (2008), 858-887.
[142] Cf. Pontificio Consejo para la Pastoral           [155] Cf. Carta enc. Populorum progressio, 3:
de los Emigrantes e Itinerantes, Instr. Erga            l.c., 258.
migrantes caritas Christi (3 mayo 2004): AAS            [156]Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gau-
96 (2004), 762-822.                                     dium et spes, sobre la Iglesia en el mundo ac-
[143] Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exer-           tual, 14.
cens, 8: l.c., 594-598.                                 [157] Cf. n. 42: l.c., 278.
[144] Jubileo de los Trabajadores. Saludos              [158] Cf. Carta enc. Spe salvi, 35: l.c., 1013-
después de la Misa (1 mayo 2000):                       1014.
L’Osservatore Romano, ed. en lengua españo-
la (5 mayo 2000), p. 6.                                 [159] Pablo VI, Carta         enc.   Populorum
                                                        progressio, 42: l.c., 278.
[145] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus
annus, 36: l.c., 838-840.
[146] Cf. Discurso a los Miembros de la
Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas (18 abril 2008): l.c., 10-11.
[147] Cf. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in
terris: l.c., 293; Consejo Pontificio Justicia y
Paz, Compendio de la doctrina social de la
Iglesia, n. 441.
[148] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.
Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo
actual, 82.
[149] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo
rei socialis, 43: l.c., 574-575.
[150] Pablo VI, Carta enc. Populorum
progressio, 41: l.c., 277-278; cf. Conc. Ecum.
Vat. II, Const. past, Gaudium et spes, sobre la
Iglesia en el mundo actual, 57.
[151] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem
exercens, 5: l.c., 586-589.
[152] Cf. Pablo IV, Carta apost. Octogesima
adveniens, 29: l.c., 420.



                                                   50

				
DOCUMENT INFO
Shared By:
Categories:
Tags:
Stats:
views:7
posted:10/11/2012
language:Unknown
pages:50
pptfiles pptfiles
About