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RESPONSABILIDAD SOCIAL Y COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL by pptfiles

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									                 Pobreza y responsabilidad social del empresario
      Un modelo de gestión que agrega valor y crea capital social en beneficio de la
                                     comunidad

                                                                                     Por Klaus Schaeffler

                                                          Consultor internacional de estudios económicos,
                                         estrategias empresariales y evaluación de proyectos de desarrollo.



                                                    Publicado en Revista Futuros No 13. 2006 Vol. IV
                                                                        http://www.revistafuturos.info


Este trabajo es un fragmento del libro “Pobreza y responsabilidad social del empresariado” publicado por la
Fundación Honrad Adenauer en Caracas, Venezuela


Responsabilidad social y competitividad empresarial

Se entiende por competitividad la capacidad de una organización pública o privada,
lucrativa o no, de mantener sistemáticamente ventajas comparativas que le permitan
alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico.

El término competitividad es muy utilizado en los medios empresariales políticos y
socioeconómicos en general, y la ventaja comparativa de una empresa estaría en su
habilidad, recursos, conocimientos y atributos, etc., de los que dispone dicha empresa, los
mismos de los que carecen sus competidores o que estos tienen en menor medida que
hace posible la obtención de unos rendimientos superiores a los de aquellos.

La competitividad tiene incidencia en la forma de plantear y desarrollar cualquier
iniciativa de negocios, lo que está provocando obviamente una evolución en el modelo de
empresa y empresario.

¿Pueden empresas ser competitivas sin que actúen éticamente y de manera socialmente
responsables? Difícilmente, ser solamente competitivo sin valores, significa que una
empresa puede ser competitiva en el corto plazo sin ser ética. Para ser competitiva en el
largo plazo la empresa tiene que ser primero ética y en base a esto buscar su
competitividad.

Cuando se hace referencia al concepto de competitividad, se refieren de una manera
global y duradera de la empresa y no sólo la competitividad de uno de sus productos o
servicios en particular, ya que una empresa puede tener un producto muy competitivo y
ser globalmente ineficiente.

Al referirse a una competitividad duradera se hace con la mira hacia el futuro, es decir
basándose en el hecho de que si la empresa quiere ser competitiva se tiene que ir a la
vanguardia en todos los sentidos, y al decir en todos los sentidos también incluye el plano
ético y la responsabilidad social.
El uso de estos conceptos supone una continua orientación hacia el entorno y una actitud
estratégica por parte de las empresas grandes como en las pequeñas, en las de reciente
creación o en las maduras y en general en cualquier clase de organización.

La responsabilidad social empresarial es hoy un factor de competitividad no sólo entre las
propias empresas, sino entre países que buscan posicionarse en nuevos bloques
comerciales. Si las empresas practican la responsabilidad social por razones estrictamente
de competitividad, como herramienta que puede ayudarlos a ser percibidos positivamente
por mercados nicho, y, por tanto, mejorar su imagen y aumentar su participación de
mercado, sería opción legítima. Por ello, la racionalidad detrás del uso de la
responsabilidad social empresarial, ya sea infundida de moralidad o de pragmatismo es
irrelevante. Lo que es relevante es que debe ser un elemento inherente a la practica
empresarial.
Un gran número de empresas ha reconocido los beneficios básicos de incorporar prácticas
y políticas de responsabilidad social empresarial. Sus experiencias han sido respaldadas
por una serie de estudios empíricos que demuestran que la responsabilidad social a nivel
de las empresas tiene impactos positivos sobre su competitividad y los valores
empresariales, medidos en varias formas.

En una amplia investigación realizada en los Estados Unidos se pudo evidenciar que la
respuesta por parte de los consumidores a la publicidad ligada a asuntos sociales ha sido
abrumadora. Casi un 80% de los consumidores al decidir entre dos productos similares,
comprarían el producto relacionado con la causa que les interese. Dos terceras partes
dijeron que cambiarían de marca si era por una buena causa.

Responsabilidad social empresarial ayudar a ser más competitivo y obtener resultados
positivos, no sólo en la faceta económica, sino también en aspectos fundamentales para la
supervivencia, la permanencia de la empresa en el mercado y el ‘éxito a largo plazo como
son: la confianza del mercado, la reputación, la fidelidad y una imagen positiva frente a la
sociedad. Expertos en la materia coinciden que estos son los ingredientes claves para el
éxito de las corporaciones a largo plazo. Algunos analistas de los mercados de acciones
incluso han sugerido que hasta un 30% del valor de una compañía está en su reputación.
Entre otros muchos efectos de un comportamiento socialmente responsable, demostrados
por el estudio mencionado y otros trabajos llevados a cabo en los últimos tiempos, se
encuentran:

   -   La participación en beneficios de los empleados que reduce la rotación de
       personas en puestos claves;
   -   Una gestión ética con los empleados que influye positivamente en las relaciones
       con los clientes, con los inversionistas y en los resultados, además de atraer el
       talento y reducir el ausentismo y las posibles intervenciones sancionadoras
       legales;
   -   El comportamiento medioambiental correcto que es innovador por naturaleza,
       otorgando reputación, competitividad y rentabilidad;
   -   La cooperación con los proveedores que reduce costos y estimula la innovación,
       la buena relación con la comunidad que mejora la imagen de la compañía y la
       satisfacción de los clientes y empleados.

En suma, la responsabilidad social corporativa representa un modelo de gestión
económicamente eficiente y esencialmente humano que fomenta la competitividad y que
establece una relación sólida y sostenible con el entorno social y medioambiental. Se trata
de un modelo con argumentos suficientes para que las empresas lo adopten en su propio
beneficio y en el de los demás, de forma voluntaria, por convencimiento, sin necesidad
del imperativo legal o mediático; en definitiva, un modelo que va más allá de la mera
optimización del beneficio y que corrige las carencias de un mercado imperfecto.

Áreas específicas de los programas de responsabilidad social de las empresas

Los programas de RSE fundamentalmente, se concentran en cuatro esferas de la
actuación empresarial: la ética empresarial, la preservación del medio ambiente, la
calidad de vida al interior de la empresa, y la vinculación de la empresa con la
comunidad.

Los aspectos a cubrir en materia de responsabilidad social empresarial pueden ser
clasificados como económico-funcional, relacionados con la calidad de vida y como
inversión social.

El área económico funcional comprende la producción de bienes y servicios que la
comunidad necesita, la creación de empleos, capacitación, seguridad e higiene en el
trabajo.

Calidad de vida se refiere a las relaciones con los trabajadores, clientes o proveedores, la
preservación del medioambiente o nivel general de vida.

El área de inversión social abarca la solución de problemas de la comunidad con recursos
de la empresa en materia de educación, cultura, deporte, arte etc., y como áreas
específicas de responsabilidad social de las empresas se definen comúnmente las
siguientes:

   -   Desarrollo económico de la comunidad.
   -   Compromiso con la comunidad
   -   Medio ambiente
   -   Derechos humanos
   -   Mercadeo responsable
   -   Misión, visión y valores éticos
   -   Ambiente laboral.

Desarrollo económico de la comunidad.
En esta área la responsabilidad social en una empresa se refleja en el compromiso con el
desarrollo económico de la comunidad a la cual pertenece así como en la contribución
con negocios en comunidades desfavorecidas o de bajos ingresos, para el beneficio
económico mutuo de la empresa y la comunidad.
Los objetivos centrales de estos negocios pueden incluir la contratación, compra y oferta
de servicios profesionales, decisiones de emplazamiento, inversiones financieras,
mercadeo y distribución de productos y servicios. Las compañías que operan en
comunidades de bajos ingresos pueden reforzar su imagen de marca, incrementar el
mercado de acciones, alcanzar nuevos consumidores, acceder a nuevos nichos de
mercado y contribuir a la creación de una economía más saludable, en la cual tener
actividades comerciales.
Las empresas que se involucran de manera exitosa en prácticas de desarrollo de la
comunidad contribuyen a sus sustentabilidad económica a través de la creación de
empleo, la promoción de negocios con empresas o contratistas locales y la atracción de
nuevas inversiones.

Muchas empresas exitosas están implementando una diversa gama de enfoques de
desarrollo económico de la comunidad, incluyendo el diseño de programas para emplear
y capacitar a trabajadores subutilizados, para asociarse con negocios locales procedentes
de minorías –como p.e. mujeres empresarias, por ejemplo—para establecer centros de
abastecimiento, sedes sociales o fábricas en comunidades desfavorecidas, para promover
y apoyar vehículos e instituciones financieras que invierten en las comunidades en las
que la empresa opera, etc.

Las empresas envueltas en actividades de desarrollo económico de la comunidad están
expandiendo su involucramiento con la comunidad más allá de las tradicionales prácticas
de voluntariado, donaciones o filantropía y aquellas que incrementan el crecimiento
económico de comunidades o vecindarios particulares. Las empresas líderes en el campo,
están usando equipos multifuncionales creando alianzas con organizaciones de base y
documentando los beneficios y el impacto de sus actividades en la comunidad.

Las empresas que desean apoyar al desarrollo comunitario muchas veces se encuentran
en un medio de actuación conjunta con otras organizaciones donantes nacionales e
internacionales, y juntas pueden tratar de lograr el desarrollo desde diversos ángulos. En
este caso hay que tener un especial cuidado que los objetivos y la coordinación de los
proyectos estén bien administrados.

Compromiso con la comunidad

El compromiso con la comunidad se refiere a las diferentes acciones tomadas por la
empresa para maximizar el impacto de sus contribuciones en dinero, tiempo, productos,
servicios, influencias, administración del conocimiento y otros recursos que dirige hacia
las comunidades en las cuales opera. Cuando estas iniciativas se diseñan y ejecutan en
forma programada y estratégicamente, no sólo se entrega un valor agregado a los
receptores, sino que además estas iniciativas refuerzan la reputación de las empresas, sus
marcas y productos en las comunidades locales donde ellas tienen intereses comerciales,
así como más allá de ellas.

Un número creciente de empresas hace muchos años que se vienen involucrando en sus
comunidades locales, frecuentemente están jugando un rol importante en el área de la
filantropía, con el ánimo de ser un ejemplo a seguir. Hoy en día, las empresas se
involucran con la comunidad por diferentes razones también y en diferentes formas. Estas
incluyen, entre otras, las donaciones de productos o servicios, creación de proyectos
voluntarios, préstamo de ejecutivos y administradores, y realización de proyectos de
apoyo a causas sociales. Una de las principales razones es que los interesados, los
inversionistas, clientes, empleados y grupos de interés público dirigen a las empresas
hacia mayores niveles de conciencia ciudadana presionando para que su impacto en la
sociedad sea positivo. Adicionalmente, los esfuerzos de las empresas están siendo
motivados por los beneficios económicos que conllevan un mayor involucramiento con la
sociedad. Estos incluyen el incremento en las ventas, mejora en la moral de los
empleados, refuerza la habilidad de competir en el mercado regional, como consecuencia
de empleados calificados y el ser un “vecino predilecto” de la comunidad. Muchas
empresas también reconocen la oportunidad y necesidad de destinar recursos privados
hacia problemas sociales particulares, supliendo temporalmente o por más largo plazo el
rol de las autoridades públicas en distintas áreas.

Las empresas privadas tienen intereses privados, por lo tanto se puede aceptar que
acciones de responsabilidad social bien emprendidas y que han cambiado algo la realidad
de una comunidad, le agreguen valor a la imagen de la empresa, pero como un resultado
de la inversión, no como un objeto de ella. O sea que el foco de la acción social o de la
inversión social no es el donante, sino la transformación.

Los programas de responsabilidad social empresarial que se ocupan del desarrollo
comunitario deben estar dispuestos a contraer un compromiso a largo plazo. Contar con
instituciones y personal dedicados al programa es un elemento clave para la estabilidad,
tanto desde el punto de vista compañía como del de la comunidad.
Comunidades son sistemas complejos. Por tal motivo, los programas de responsabilidad
social empresarial deben presentarse claramente a las comunidades locales y cabe
establecer un mecanismo para recoger las opiniones de todos los participantes en el
programa.

Medio ambiente

En los últimos años, la responsabilidad sobre el medio ambiente se refleja en el
cumplimiento estricto de las regulaciones gubernamentales existentes o llevando a cabo
sólo algunas iniciativas de reciclaje y manejo eficiente de la energía. Muchos ciudadanos,
organizaciones y compañías líderes, se encuentran hoy definiendo sus responsabilidades
sobre el medio ambiente en una participación más cercana a las operaciones de la
compañía, productos y facilidades, lo cual incluye la valoración de los productos,
procesos y servicios; la eliminación responsable de los desechos tóxicos y emisiones;
mayor eficiencia y productividad de todas sus tareas y recursos; y las prácticas para
minimizar el desgaste de los recursos naturales que pudiesen afectar a futuras
generaciones.

Un gran número de compañías, de varios sectores y áreas geográficas, han encontrado el
valor y ventaja competitiva provenientes de las iniciativas medioambientales. Tales
iniciativas se derivan en varias categorías, incluidas la prevención de la polución, uso
eficiente de la energía, diseño medioambientalmente amigable, administración de la
cadena de suministro, la ecología industrial y el desarrollo sustentable. Las empresas
líderes han acogido algunas de estas iniciativas, al mismo tiempo que están integrando la
responsabilidad sobre el medio ambiente como un valor central del negocio en todos los
niveles de su operación.

Derechos humanos

Los derechos humanos se dividen en las categorías: económica, social, cultural, política y
civil. Son estándares básicos con los cuales todos los seres humanos deben ser tratados
sin discriminación de género, raza, edad, nacionalidad, religión o estatus
socioeconómico. Muchas de las declaraciones hechas en el Decreto Universal de
Derechos Humanos concierne a los gobiernos, pero muchas otras son también relevantes
para las empresas. Estas incluyen: mano de obra infantil, trabajo forzado o efectuado por
prisioneros, libertad de asociación, seguridad y salud.

Contrariamente a las aseveraciones de algunos, los derechos humanos no son un concepto
occidental u oriental. Más bien, diversos países de todas las regiones del mundo incluyen
estándares internacionales de derechos humanos en sus constituciones nacionales. Los
principios universales de derechos humanos fueron adoptados por casi todas las naciones
del mundo al terminar la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, las Naciones
Unidas adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, el más grande
compendio sobre Derechos Humanos.

Entre otras razones, con el final de la guerra fría y el rápido crecimiento de la economía
global, se ha incrementado significativamente la relación entre los negocios y los
derechos humanos en los últimos años. Esta relación se puede observar en varias
tendencias:

   -   La proliferación de códigos de conducta en empresas que protegen los derechos
       humanos y laborales de los trabajadores y asociados;
   -   La inclusión de los derechos humanos en los principios generales de la empresa;
   -   La creciente atención que se otorga a las organizaciones de derechos humanos,
       consumidores y medios de comunicación con respecto al impacto de las empresas
       sobre los derechos humanos;
   -   Las sanciones comerciales impuestas en las naciones que no respetan los
       estándares internacionales; y
   -   Las resoluciones de los accionistas llamando a las corporaciones a que aseguren
       acciones conducidas con los estándares establecidos internacionalmente.
Mercadeo responsable

Según Phillip Kotler, el mercadeo con causa social es un proceso en el cual una empresa
adopta sus decisiones de mercadeo con un triple objetivo: su interés empresarial, la
satisfacción del consumidor y el bienestar a largo plazo de este y de la sociedad en su
conjunto. Es una actividad de carácter proactivo considerado como una consecuencia de
la responsabilidad social de las organizaciones empresariales.

Se define además como un conjunto de acciones que desarrolla la empresa para lograr el
compromiso de los consumidores con un determinado comportamiento de interés social y
que favorece al mismo tiempo la posición o la imagen de la empresa en los mercados.
También se puede definir como la promoción por parte de las organizaciones
empresariales, de ideas o causas sociales cuyo objetivo es orientar, informar, y o cambiar
conductas, actitudes, creencias, e incluso valores con fines socialmente benéficos y cuya
acción es coherente con la estrategia y visión de la empresa que lo promueva.
El mercado responsable comprende un amplio rango de actividades empresariales que
definen las relaciones de la compañía con sus clientes y con el público en general. Estas
actividades pueden ser agrupadas en diferentes categorías:

   -   Manufactura e integridad del producto
   -   Distribución, precio, embalaje y etiquetado
   -   Mercadeo y publicidad
   -   Metodología de venta;

En cada una de éstas áreas, las empresas en muchos países están reorganizando sus
estrategias de negocios para dirigirlas hacia nuevos horizontes, tales como la privacidad y
la tecnología, el mercadeo dirigido a niños, las altas expectativas en el tema de productos
seguros e impacto en el medio ambiente, clientes y organizaciones no gubernamentales
más exigentes, y un movimiento más global de consumidores.

El espectro de temas relacionados con el mercadeo responsable se ha expandido en los
últimos años hacia tópicos que incluyen la responsabilidad medioambiental, la relación
de la empresa con sus competidores, y temas algo más filosóficos como el desgaste de su
propia naturaleza.

En general, se ha dado un cambio desde “el comprador precavido” hacia una ética en la
cual las empresas se encuentran a la expectativa de soportar una gran responsabilidad
derivada de la integridad, uso y consecuencia de sus productos y servicios.

Al mismo tiempo que los empresarios deben satisfacer primero los criterios claves de los
clientes –tales como precio, calidad, apariencia, sabor, disponibilidad, seguridad y
conveniencia—existen otros factores del mercado que están tomando gran importancia.
El comercio global y la competencia han dado mayor valor agregado a las empresas y las
marcas no sólo como un asunto de confianza sino también relacionado con el sentido de
lealtad y compromiso de los clientes. Este nuevo tipo de relación ha llevado a las
empresas a analizarse a si mismos de cómo pueden ser percibidos, directa o
indirectamente, por sus clientes y empleados, desde el servicio al cliente en la comunidad
hasta mercadeo con una causa social.

En conjunto, se está llevando a las empresas a reconocer que sus éxitos dependen de las
estrechas relaciones que estas puedan concretar con sus clientes, construidas más sobre su
reputación y acciones que sobre la naturaleza de sus productos y servicios.

Misión, visión y valores


Las áreas de misión, visión y valores se refieren a cómo una compañía integra un
conjunto de principios para la toma de decisiones en sus procesos y objetivos
estratégicos.

La misión se refiere al propósito de la empresa o a su razón fundamental para existir; es
la expresión orientada a acciones de qué requiere la compañía y de cómo pretende
realizarlas.

La visión está relacionada a un objetivo o ideal a largo plazo; es la concepción del último
objetivo que una organización desea.

Los valores son comportamientos que se valoran en una empresa y que van dirigidos a
que son su visión, su misión y su estrategia.

Las personas sólo llegan a desarrollar toda su capacidad cuando creen de verdad en lo
que hacen, porque sirve a la vez a su realización personal y a los objetivos de la empresa.
El impulso permanente de los valores morales, culturales y éticos, que tanto a nivel
personal como social pueden impregnar las empresas sólo cuando las personas creen en
ellos. No hay ningún conjunto “correcto” de valores básicos, sin embargo, la variable
crucial no es el contenido de su ideología sino cuán profundamente la empresa cree en
ella y cuán consecuentemente la vive, la respira y la expresa en todo lo que hace.

Muchas empresas han decidido hacer su compromiso explícito con la RSE en sus
declaraciones de misión, visión y valores. Estas declaraciones frecuentemente van más
allá de la optimización de los beneficios e incluyen el reconocimiento de las
responsabilidades de la empresa hacia diferentes personas, incluyendo a empleados,
clientes, comunidades y medio ambiente. La estrategia a través de la cual los valores de
una empresa –independientemente de sus objetivos estratégicos—orientan el
establecimiento de la misión y la visión, así como las prácticas y acciones diarias, es
frecuentemente descrita como un enfoque de negocios basado en los valores.

Ambiente laboral

El ambiente labora generalmente se refiere a las políticas de recursos humanos que
afectan directamente a los empleados, tales como compensaciones y beneficios,
proyección profesional, diversidad, balance trabajo-tiempo libre, horarios flexibles,
programas de salud y bienestar, seguridad laboral, planes y beneficios para sus familias y
dependientes.

Lo que realmente le da la capacidad diferenciadora a una empresa es su capital humano.
El manejo de los recursos humanos no sólo responde a los desafíos del entorno y el
mercado, es crucial para el ‘éxito de una organización, con o sin fines de lucro. Gestionar
ese capital humano de acuerdo a los conceptos de responsabilidad social va mucho más
allá de los procesos tradicionales y administrativos.
Diversas empresas, líderes en responsabilidad social empresarial, han venido elaborando
políticas y prácticas innovadoras en este campo, las cuales reflejan y respetan las
necesidades de todos los trabajadores de acuerdo al conjunto de objetivos de la empresa,
que incluyen la atracción y retención de los mejores talentos. Más allá de programas
específicos, el área de ambiente laboral incluye la cultura corporativa, los valores y el
diseño organizacional.

Los grandes cambios que caracterizan a la actualidad empresarial están remodelando el
ambiente laboral. La competencia tanto a nivel nacional como internacional, requiere de
empresas innovadoras, diversificadas y flexibles. Adicionalmente, los clientes e
inversionistas no pocas veces ejercen un fuerte presión para que las empresas generen
ambientes de trabajo justo, productivos y potenciadotes. La cobertura que realizan los
medios de comunicación de los asuntos relacionados con la calidad de vida en las
empresas se ha incrementado y realizan un seguimiento al desafío que significa realizar
cambios continuos, así como el general oportunidades equitativas y no discriminatorias
en el lugar de trabajo.


Planes y programas de acción social

Empresas socialmente responsables son aquellas que fundamentan su actuación social en
políticas, planes y programas concretos, con compromisos tanto internos como externos
que beneficien a su empresa e impacten de manera positiva a las comunidades en las que
operan.

Buscando un modelo de lineamiento sobre planes de acción social de empresas, es
importante considerar y evaluar como punto de partida los aspectos que definen la
capacidad estratégica de una compañía y sus prioridades. Esto es oportuno en función de
marcar de manera global la situación y las necesidades de la empresa. Como una etapa
posterior se determinan los planes y programas que se ajustan con mayor precisión a sus
objetivos.

Un plan de acción social contempla generalmente tres opciones de programas, los mas
utilizados en este tipo de requerimientos. Estas son:

   -   Programas de acción social corporativos
   -   Programas de acción social en colaboración con los recursos humanos de la
       empresa,
   -   Programas de acción social a través de productos y servicios de la empresa.

A programas de acción social corporativos pertenecen, por ejemplo:

   -   La donación de fondos para proyectos y organizaciones no gubernamentales ya
       definidas
   -   La selección y tratamiento de una temática social a considerar que identificará a la
       empresa
   -   Proyectos de reinserción laboral
   -   El apoyo sistemático en el área de los recursos humanos enfocados a la capacidad
       de empleo
   -   La donación de equipos informáticos o mobiliario de segunda mano.

Los programas de acción social en colaboración con los recursos humanos de la empresa
abarcan principalmente:

   -   La participación conjunta del recurso humano de la empresa en emprendimientos
       de proyectos
   -   El apoyo sistemático al voluntariado del plantel de la empresa
   -   Los emprendimientos sociales de fácil producción y costo.

Forman parte de los programas de acción social través de los productos y servicios de la
empresa, entre otros:

   -   Los programas de mercadeo con causa
   -   La donación de productos de la empresa, entre productos nuevos, usados o
       excedentes
   -   La concesión de servicios o productos de cortesía, sin cargo.

Para que los planes y programas de acción social sean realmente exitosos, antes que nada,
una empresa debe definir un claro interés propio en el programa de RSE para asegurar la
dedicación al programa y la sustentabilidad del mismo.

Las alianzas con comunidades u ONG’s son duraderas cuando se forman relaciones
institucionales y particulares por medio de esa misma alianza. No vale la pena establecer
una alianza sólo por hacerla. Las comunidades deben participar desde el principio en la
definición del programa para que se logre con ‘éxito; las empresas no pueden presumir de
saber cuáles son las necesidades de una comunidad sin antes considerar las necesidades
dentro del contexto local y la cultura. Todos los proyectos deben tener una estrategia de
salida bien planificada. Los recursos financieros son sólo una parte de la fórmula, pero el
financiamiento limitado que proporciona una empresa puede tener un efecto enorme, si
los programas están bien definidos y bien acompañados.

Reflexiones finales
La superación de la pobreza necesariamente pasa por la generación de empleo
productivo. El primer reto es generar empleo, pues la situación más angustiante en
muchas partes de América Latina es que ni siquiera hay empleo, pero la meta debe ser
que el empleo sea decente y para todos.

Pero hay más: ante el panorama de pobreza, extrema pobreza, exclusión social y
subdesarrollo de América Latina todos los actores sociales son responsables de intentar
encontrar soluciones viables. La magnitud de los problemas económicos y sociales que
sufren los países del subcontinente muestra la urgente necesidad de que las empresas se
sumen en un esfuerzo conjunto con sociedad civil y gobierno para coadyuvar a la
solución de los mismos. Frente a esa realidad nadie puede estar en contra de que se
requieren acciones adicionales tendentes a producir bienestar social.

En América Latina más del 85% de las empresas son pequeñas o medianas.
Parece evidente que no se puede pedir a cierto nivel de pequeñas empresas y
microempresas que cumplan con una función que no es típicamente empresarial.
También parece generalmente aceptado que no debe esperarse que la empresa sustituya al
estado, en actividades como educación, seguridad y otras políticas públicas, aunque con
la reducción del tamaño del estado surge la expectativa que las empresas asuman algunas
de esas actividades. Las iniciativas en materia de RSE no sirven para reemplazar la
legislación social, y cualquier debate sobre responsabilidad social tiene que incluir
además un examen de las responsabilidades de los demás actores sociales. Es preciso que
el cometido correspondiente a cada uno de los actores se entienda y se respete, al igual
que los límites de sus campos de actuación respectivos.

Por otro lado, también es obvio, que esas empresas, al igual que las grandes o las
multinacionales, tienen y tendrán la responsabilidad ineludible de cumplir,
satisfactoriamente, las normas laborales y de esa manera estarán cumpliendo con su
responsabilidad social. Pero ser socialmente responsable no significa solamente cumplir
plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más hacia el capital humano, el
entorno y las relaciones con los otros actores de la sociedad. Es evidente que hoy no basta
que las empresas cumplan su finalidad económica. La gente esperan de ellas que tomen
parte también en otras áreas de la sociedad y aporten soluciones.

Aceptado esto, debe permitirse que las empresas, libremente, definan el alcance y
contenido de las iniciativas sociales voluntarias que pueden desarrollar. En última
instancia lo más importante es el comportamiento de la empresa, así como la
responsabilidad y el realismo con el cual ésta opere, para asegurar que se mantendrá en el
mercado, generando producción, riqueza y trabajo decente.

La gestión social de las empresas no se debe medir exclusivamente en términos de
cuantas personas se beneficiaron, cuanto dinero se invirtió, ni por cuanto tiempo. Se debe
medir, más bien, por las transformaciones sociales que propicia. Un ser humano
cambiado: un paciente curado, un niño que estudio, un joven o una joven transformado en
adulto que se respeta a si mismo, una vida humana enteramente cambiada y con ella, una
familia, una sociedad. A ello le debe apostar la empresa privada con sus programas de
acción social.

Debe considerarse la RSE como un elemento de valor e inversión y no como una acción
externa de beneficencia, una gestión filantrópica o una donación aislada, cuyos beneficios
son puntuales, como algo más que un conjunto de prácticas puntuales, iniciativas
ocasionales o motivadas por el mercadeo, las relaciones públicas u otros beneficios
empresariales, aunque aporta a estos beneficios. Siendo la primera responsabilidad de la
empresa ser eficiente y rentable para ejercer su función natural y contribuir al crecimiento
del país, RSE debe ser vista como un amplio set de políticas, prácticas y programas
integrados en la operación empresarial, que soportan el proceso de toma de decisiones
dentro de un marco de valores éticos.

La RSE no es algo estático; se trata de un concepto dinámico y multidimensional que no
deja de evolucionar para adaptarse a los cambios de las circunstancias económicas,
políticas, sociales y medioambientales. Durante los últimos años, las empresas han
venido cambiando sus patrones de relación con la sociedad, y la filantropía entendida
como el regalo de dinero o de bienes está cediendo ante un modelo en el que la empresa
está consciente que hay necesidades, e indaga cuáles son las más apremiantes para
apoyar a un grupo organizado, de manera de encontrar proyectos que puedan convertirse
en modelos autogestionables. La innovación es un elemento fundamental de cualquier
iniciativa moderna en esta materia. Es preciso apoyar la pluralidad de estas respuestas
innovadoras. Permite a las empresas responder a los rápidos cambios del mercado,
proporcionando verdaderos beneficios a sus sociedades.

Finalmente, la responsabilidad social de la empresa que no promueve el crecimiento y el
desarrollo de la democracia es incompleta y parcial. Si no hay democracia, es imposible
que exista un compromiso sólido y permanente con los derechos humanos, los derechos
laborales, con la protección del medioambiente, con la responsabilidad tributaria y
financiera, con la justicia social; y por lo tanto es imposible que exista un ambiente que
fomente la competitividad para todos.

								
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