LA ESTAFA DEL C�DIGO DA VINCI

Document Sample
LA ESTAFA DEL C�DIGO DA VINCI Powered By Docstoc
					             LA ESTAFA DEL CÓDIGO DA VINCI
                    Síntesis de varias lecturas y pesquisas
                 en relación con la novela El código Da Vinci



Por José M. González-Llorente



                              “Entonces conocerán la Verdad,
                               y la Verdad los hará libres”
                                                   Juan 8,32



Aunque en estos momentos, mes de julio de 2006, ya circulan abundantes pruebas de la
falsedad de las afirmaciones principales de El código Da Vinci de Dan Brown, he querido
hacer mi propia investigación con el fin de aportar mi grano de arena en la controversia
que se inició con el lanzamiento de esta novela hace más de un par de años.

Al principio pensé que, como todas las piezas de escándalo, los resultados nocivos y las
olas de desinformación que han resultado de la publicación de este libro se atenuarían con
el paso de los meses y quizás se extinguirían en un par de años. Sin embargo, el reciente
estreno de la película del mismo nombre ha alborotado la polvareda que comenzaba a
decantarse, y el efecto Da Vinci amenaza con convertirse en una plaga difícil de
controlar, a la que continúan sumándose nuevos libros, investigaciones, y “estudios”
cuyos autores buscan pescar fama y beneficios en este, ya no río, sino mar revuelto.

Debo confesar que mi modesta investigación no ha requerido ni mucho tiempo, ni mucho
esfuerzo. Las pruebas, documentos, fechas, datos, con las cuales puede desarmarse con
facilidad la estafa –a veces simplista y patética– con que este novelista ha pretendido
sorprender a esta generación, no son nada difíciles de hallar. Están a la mano, se las
encuentra ahí mismo, en las librerías, las revistas serias, cualquier biblioteca básica, y
especialmente al alcance de los dedos en el portentoso y libre mercado de la información
de la Internet.

Al final detallaré la bibliografía consultada, y, además, sugeriré algunas fuentes
adicionales para quienes deseen profundizar más, ya que la intención de estas páginas no
es, por supuesto, agotar el tema. Mi intención es más simple y personal: hacer un
humilde aporte a la verdad como católico, como lector que se niega a ser embaucado, y
                                              2


como hijo de este tiempo y esta cultura occidental que tiene sus bases en la civilización
cristiana. Ojalá que entre todos podamos facilitar a nuestros contemporáneos
–especialmente a los más jóvenes– el antídoto para evitar que la estafa Da Vinci logre
envenenar a otras generaciones.

Método.

Comenzaré exponiendo los objetivos de la novela, es decir, lo que ésta pretende
demostrar a través de su trama, sus personajes y todos sus recursos narrativos. Y a
continuación trataré de contraponer la verdad sencilla y clara a las principales
afirmaciones falsas del autor en los distintos terrenos que la novela abarca: históricos,
religiosos, artísticos, arquitectónicos, etc.

Objetivo de El código Da Vinci.

Quizás la mejor manera de introducir este objetivo es citar parte de un diálogo del
capítulo 55 de la novela:

“... casi todo lo que nuestros padres nos han enseñado sobre Jesús es falso”.

En resumen, el mensaje central de El código Da Vinci es que la Iglesia Católica, a través
de los siglos, ha ocultado el hecho de que Jesús se casó con María Magdalena con la
intención de establecer un culto a lo “sagrado femenino”. En su lugar, dicha Iglesia
habría mentido, promoviendo desde el principio del cristianismo un culto en el cual Jesús
es el centro, como Hijo de Dios. De acuerdo con esto, el verdadero “Santo Grial”
(tradicionalmente el cáliz que usó Jesús para consagrar el vino) sería María Magdalena,
cuyo vientre recibió la “sagrada sangre” de Jesús (su simiente) para dar nacimiento a una
línea genealógica que eventualmente se convertirá en la Dinastía Merovingia, una familia
medieval de reyes franceses. La denuncia central de la novela es que este secreto ha sido
celosamente guardado por una sociedad secreta (el Priorato de Sión) a pesar de la
persecución tenaz y siniestra de la Iglesia para ocultar a toda costa esa “verdad”.
Leonardo Da Vinci habría conocido este secreto y lo reveló a través de una serie de
claves y códigos astutamente ocultos en sus pinturas.

De El Código Da Vinci se han vendido más de 35 millones de copias, antes de que fuera
llevado al cine. Aunque es una novela, en la página de “Agradecimientos” el autor habla
de “la investigación necesaria” que precedió a su ejecución y da a entender que fue una
pesquisa seria, académica y científica. En la página de “Los hechos”, habla con
desenvoltura y seguridad de ciertos documentos del Priorato de Sión que, como se verá
más adelante, se ha demostrado que son falsos. Y cierra así esta declaración de “hechos”
que también desmentiremos más adelante:

          “Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y
          rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces”
                                             3


VERDADES VS. FICCIÓN, MITOS Y DISPARATES

1) Los personajes de la novela.

Todos los personajes son ficticios, por más hábilmente que se les presente. Así como lo
son sus afirmaciones, especialmente cuando son emitidas por, o se refieren a,
académicos, catedráticos, científicos, eruditos, investigadores, historiadores, expertos,
peritos en arte, etc.

Por poner sólo un par de ejemplos, el personaje central de la novela, Robert Langdom, es
presentado como profesor de “simbología religiosa” de la Universidad de Harvard.
Comencemos, pues, aclarando que no existe una cátedra de Simbología en ésa ni en
ninguna otra universidad. El otro ejemplo es Silas, el siniestro monje albino del Opus
Dei, quien pasa toda la novela vistiendo su hábito monjil. En este caso la aclaración es
que no existen monjes en la organización del Opus Dei.


2) El Opus Dei.

El Opus Dei (del latín “Obra de Dios”) no es una sociedad secreta, sino una institución de
la Iglesia Católica fundada en 1928 por José María Escrivá, un sacerdote español. El
principal objetivo del Opus es ayudar a sus miembros a buscar la santidad a través de sus
actividades diarias, es decir, su trabajo, ya que la mayoría son laicos.

En total, el Opus Dei cuenta con unos 85,000 miembros en el mundo (sólo 3.000 en los
Estados Unidos). Si se la compara con otras organizaciones, religiosas o no, se trata de
una membresía pequeña. De ese total, un 20% llamados “numerarios”, hacen voto de
castidad y viven juntos en unos 1,700 “centros” distribuidos en varios países. Sólo una
pequeña porción de ellos son sacerdotes, ya que la mayoría trabajan y están incorporados
al mundo: la política, la academia, las profesiones liberales. El grueso de los miembros,
un 70% conocido como “supernumerarios”, son gente común que vive con su familia, y
cuyos deberes con la institución consisten en un par de horas diarias dedicadas a la
oración u otras actividades religiosas.

La novela insiste desproporcionadamente en las prácticas de mortificación con cilicios y
disciplinas por parte de los miembros del Opus Dei. Sólo algunos de ellos, sin embargo,
practican este tipo de “sacrificios”, nunca en la forma exagerada que lo hace el monje
Silas. Por otra parte, éstas y otras auto mortificaciones como el ayuno, no son exclusivas
de esta institución, sino frecuentes entre los miembros de otros cultos, como los budistas,
los musulmanes, los indios americanos, etc.

En conclusión, el Opus Dei no goza en absoluto de los desmesurados atributos de
secretividad, riqueza, influencia y poder que la novela le atribuye dentro del mundo
católico y su capital, el Vaticano. Mucho menos se ha visto involucrado durante toda su
existencia en una conspiración como la que se dramatiza en la novela, a través de un
obispo fanático y un “monje” delirante y asesino múltiple.
                                            4



3) El Priorato de Sión.

Esta supuesta sociedad secreta, conocida originalmente como “Prieure du Notre Dame de
Sion” fue una comunidad religiosa fundada en Jerusalén en el año 1099, inmediatamente
después de la primera Cruzada. El templo donde operaban fue destruido por un ataque
musulmán en 1219 y los miembros del Priorato se escaparon a Sicilia, donde en 1617 se
fusionaron con la Compañía de Jesús y desaparecieron como institución.

Según el libro Holy Blood, Holy Grail (1982), de Biagent, Leigh & Lincoln, el cual es la
fuente principal de las ideas de Dan Brown, el Priorato pudo haber existido hasta
nuestros días y su misión principal habría sido esconder y preservar la descendencia de
Jesucristo y María Magdalena y la restauración de la dinastía merovingia, no sólo al trono
de Francia, sino tal vez también al de otros países europeos.

Posteriormente se supo que la revelación de que el Priorato ha existido hasta nuestros
días fue un invento de un estafador francés llamado Pierre Plantard. Se descubrió
entonces que el único “priorato” actual era un club registrado por Plantard en 1956. Éste
y sus cómplices fabricaron falsa documentación bajo el nombre de “Les Dossiers
Secrets”, en la cual aparecían gente famosa como Isaac Newton, Leonardo Da Vinci,
Víctor Hugo, Claude Debussy, Jean Cocteau, y muchos otros, figurando como “grandes
maestres” del Priorato desde el año 1,188. La táctica consistió en fabricar textos
falsificados y plantarlos entre las páginas de antiguos documentos en archivos y
bibliotecas, entre ellos la Biblioteca Nacional de París.

Esta historia concluye en 1993 cuando Pierre Plantard, hoy difunto, reconoce el fraude
bajo juramento ante una corte francesa. A pesar de esto, Dan Brown se refiere como
reales a estos documentos en el capítulo 79 de la novela y los presenta como los muy
serios Les Dossiers Secrets, catalogados bajo el código Número 40. lm(1)249.

En resumen, desmintiendo las aseveraciones de El Código Da Vinci, no existe ninguna
evidencia de que el Priorato de Sión original, fundado en 1099:

      Haya tenido algo que ver con los Caballeros Templarios.
      Estuviera envuelto en alguna excavación bajo el Templo de Salomón.
      Tuviera alguna conexión con documentos en relación con el supuesto matrimonio
       de Jesús y María Magdalena.
      Haya estado conectado con el “Priorato” fabricado por Pierre Plantard en 1956.
      Estuviera relacionado en alguna forma con Leonardo Da Vinci.


4) Leonardo Da Vinci

El gran italiano arquitecto, músico, inventor, ingeniero, escultor y pintor conocido como
“Leonardo”, nació en 1452 en el pueblo de Da Vinci, del que tomó su apellido según la
costumbre de los historiadores. También se le conoce como “The Renaissance man” por
                                             5


su prodigioso talento, genialidad e interés en todo lo divino y lo humano en aquellos
tiempos del Renacimiento. Pero en lo que se refiere a la novela que secuestra sin permiso
su “apellido”, no hay en sus escritos ni en lo que se escribió sobre él ninguna evidencia
de lo que pensaba sobre Jesús y mucho menos sobre María Magdalena.

El legado pictórico de Leonardo no fue abundante: 17 pinturas, cuatro de las cuales
quedaron inconclusas. Su obra más famosa fue la Mona Lisa, que, por cierto, no es una
obra de arte religioso. Esta pintura fue titulada por Leonardo “La Gioconda” y así se le
conoció hasta que treintiún años después de su muerte, su biógrafo Giorgio Vassari
introduce el nombre de “Mona Lisa”, aludiendo a la esposa de un rico negociante
florentino, llamada Lisa, quien fue la inspiración del enigmático retrato. (“Mona” es una
contracción de la palabra “madonna”, que en castellano significa “mi señora”). Esta
simple referencia histórica echa por el suelo la pretensión de Brown de que a través de la
Mona Lisa, Leonardo nos deslizó una “clave” escondida en la combinación de los
nombres “Amon” e “Isis” (AMON L’ISA, Capítulo 26), los dioses de la masculinidad y la
feminidad. Aparte de la obsesión con los simbolismos y códigos ocultos de los personajes
de la novela, no hay evidencias de que Leonardo fuera homosexual, como allí se afirma,
ni de que el pintor nos insinuara que La Gioconda era en verdad su autorretrato, o bien
una glorificación codificada de la condición andrógina, tesis que ha sido descartada por
los más reputados expertos en arte.

La otra pintura famosa en la que se aplica el juego de las claves escondidas es “La última
cena”. En el capítulo 58 de la novela, el personaje Leigh Teabing se regodea con las
adivinanzas en torno a este cuadro, y la más escandalosa de ellas, la “revelación” de que
la persona que está sentada a la derecha de Jesús no es Juan, el más joven de los
discípulos, sino María Magdalena. Juega aquí Dan Brown con la inocencia del lector
poco informado, o nada formado en el terreno de la historia del arte. “La clave para
entender La última cena de Leonardo” –nos dice Mark Shea en su esclarecedor libro The
Da Vinci Deception– “no es a través de la búsqueda de ambiguos ‘códigos’, sino
comparándola con el resto de la obra pictórica de Leonardo y con las normas generales
del la pintura del Renacimiento”. Y continúa explicando como los hombres jóvenes eran
frecuentemente retratados con caras femeninas y cuerpos masculinos. Esta norma
iconográfica se conocía como el manierismo, un estilo usado durante el Renacimiento y
luego por la escuela barroca para representar con rasgos y maneras afectadas y
feminoides a los jóvenes del sexo masculino. La persona que está sentada junto a Jesús
en ésta, y en muchas otras versiones de la “Última cena” de otros pintores, es el apóstol
Juan, descrito en los evangelios como “el discípulo amado” y tradicionalmente sentado
en ese sitio de honor.

Valga aclarar que las expresiones y talantes dramáticos de los discípulos en esta obra,
además de ser típicos de aquella escuela, se explican porque el cuadro refleja el momento
en que Jesús les anuncia que uno de ellos lo va a traicionar. Interpretando el evangelio de
San Juan, Leonardo representa en la pintura a Simón Pedro llamando la atención del
joven discípulo a su izquierda, y le hace señas “para que preguntara a Jesús de quien
hablaba”.(13.24) Nada más disparatado que, como afirma la novela, en este cuadro se
                                             6


reproduzca una discusión entre los apóstoles por la presencia de María Magdalena entre
ellos y junto a Jesús.

5) El Santo Grial (The Holy Grail)

La leyenda del Grial ha formado parte de nuestra cultura desde fines del siglo XII cuando
el monje cisterciense Helinandus cuenta una visión que tuvo un ermitaño 500 años antes.
(año 717) En dicha revelación, Jesucristo en persona le habría mostrado a dicho anacoreta
la vasija usada por Él para consagrar el vino durante la última cena con sus discípulos.
Helinandus escribe entonces un libro titulado “Gradale”, que significa en latín vasija
amplia con cierta profundidad. Este vocablo evolucionó hacia “grial” (“Grail” en inglés).

Durante la Edad Media esta leyenda sirve de inspiración para toda una tradición literaria
que incluye el poema de Percival y las historias del Rey Arturo y sus caballeros de la
tabla redonda, cuya misión sería guardar y proteger el Grial, o el cáliz en el que Jesús
convirtió el vino en su sangre, Versiones de estas leyendas en inglés, alemán, francés,
noruego, portugués, etc., proliferaron en aquellos tiempos. De hecho, en una capilla de la
catedral de Valencia, España, existe un antiquísimo cáliz enjoyado que supuestamente es
el Santo Grial.

En El código Da Vinci se le da un significado diferente al Santo Grial. Según una
decodificación muy a lo Brown, la etimología real de este vocablo sería “San Greal”, o
“Sang Real”. En otras palabras, sangre real: la simiente de Jesús en el vientre de María
Magdalena. Sobre este tópico, no sin humor, el ya mencionado autor Mark Shea nos
advierte en The Da Vinci Deception: “La traducción francesa de “royal blood” sería sang
royal, de manera que el juego de palabras no tiene base”.

Nuevamente la novela trata de distorsionar de una manera irresponsable y simplona, una
leyenda que, si bien no tiene un soporte histórico, tiene raíces profundamente cristianas.


6) Disparates históricos.

A continuación comentaré los errores abismales de El código Da Vinci en sus referencias
al emperador Constantino, la creencia en la divinidad de Jesús, el Concilio de Nicea, etc.

6.1) Constantino es quien le da forma al cristianismo convirtiéndolo en lo que es hoy
(Afirmación en el capítulo 55 de El Código Da Vinci).

Constantino fue el emperador romano que legalizó el cristianismo en el año 313 después
de Cristo. Él era un emperador, no un teólogo, y su única preocupación era que reinara la
paz en el imperio a raíz de la afirmación de un sacerdote llamado Arrio que aseguraba
que Jesús era Hijo del Padre, pero no había existido siempre, sino que era una creación
posterior de Éste. En otras palabras, Jesús sería divino “a medias”. Para enfrentar y
resolver esta polémica que amenazaba la paz, Constantino pide a los obispos y clérigos
                                             7


de la incipiente Iglesia que se pongan de acuerdo. Respondiendo a esta demanda, dichos
obispos organizan y celebran en 325 el Concilio de Nicea.

6.2) Constantino “sube de categoría” a Jesús, quien no era considerado el Hijo de Dios,
sino un profeta mortal. (Aseveración en el Capítulo 55)

En el Concilio de Nicea simplemente se ratifica la divinidad de Jesús. Ésta era sostenida
por los cristianos desde la segunda mitad del siglo I, es decir, 250 años antes del
Concilio. Entre los años 70 – 80 y el 200, ya se conocían El Nuevo Testamento, las
Cartas de Pedro, las Cartas de Pablo, los escritos de Ignacio de Antioquia, y las cartas de
Irenaeus y Tertulliano. En todos estos escritos se afirma la divinidad de Jesús y se le
presenta como Hijo de Dios, de su misma naturaleza. Sólo en el Nuevo Testamento se
menciona más de 100 veces el concepto de que Él es el Hijo de Dios.

6.3) La doctrina de que Jesús es el Hijo de Dios se propuso en el Concilio de Nicea y se
decidió en una votación muy ajustada. (Afirmación en el Capítulo 55)

En el Concilio de Nicea se lanza el Credo, una declaración que resume las creencias
originales y primigenias del catolicismo, y confirma que Jesús es “Dios de Dios, Luz de
Luz, Dios verdadero de Dios Verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza
que el Padre”. La proposición de Arrio, pues, es desechada en una votación de 218 a 2 a
favor de este Credo, lo cual dista mucho de ser una “votación muy ajustada”.

6.4) La Biblia, tal como se conoce hoy en día, fue “supervisada” por Constantino. (Lo
asegura el personaje Leigh Teabing en el Capítulo 55)

Aproximadamente en el año 320 después de Cristo Constantino comisionó la impresión
de 50 copias de la Biblia con el fin de distribuirlas entre las iglesias de Roma y promover
el culto cristiano. Pero es incorrecto decir que comisionó una “nueva Biblia”. No fue él
quien escogió los libros y textos que deberían incluirse en el Nuevo Testamento. Eso se
había decidido durante los doscientos años anteriores a su reinado. Las cincuenta Biblias
no omitieron ni alteraron ninguno de los evangelios aceptados.

6.5) Los rollos del Mar Muerto y de Nag Hammadi fueron los primeros documentos del
cristianismo. (Lo afirma Leigh Teabing en el capítulo 58)

Los “rollos” del Mar Muerto no son documentos cristianos, sino judíos. Son una
colección de 850 manuscritos de un grupo de judíos conocido como los esenios. Esta
secta ascética vivía en Qumran, cerca del Mar Muerto entre el siglo II antes de Cristo y el
siglo I después de Cristo. Fueron encontrados en unas cuevas en 1975 y en ellos no se
hace mención de Jesús ni del cristianismo. Son, sencillamente, textos judíos.

Los rollos de Nag Hammadi fueron hallados en Egipto, en 1945. Son algo más de 50
textos y representa la más importante colección de escritos gnósticos. En su mayoría,
estos textos son copias de manuscritos que se escribieron a partir del año 150 después de
Cristo cuando ya habían sido escritos todos los textos del Nuevo Testamento.
                                             8


Virtualmente todos los expertos –cristianos y no cristianos– coinciden en que el Nuevo
Testamento fue escrito a partir de la segunda mitad del siglo I después de Cristo. Es decir,
entre 50 y 100 años antes que los rollos de Nag Hammadi.

Decir que estos textos fueron los “primeros documentos del cristianismo” revela un
desconocimiento de historia elemental, o acaso una afirmación de mala fe.

6.6) El matrimonio de Jesús y María Magdalena “está demostrado históricamente”
(Capítulo 58)

No existe una sola evidencia de ese supuesto matrimonio ni siquiera en los evangelios
apócrifos, como el de Felipe, citado en dicho capítulo 58 de la novela. No hay una sola
mención en las miles de páginas escritas por los primeros cristianos. Ni en los cuatro
Evangelios del Nuevo Testamento, ni en las Cartas de Pablo. Ni siquiera en los
evangelios gnósticos.

Por cierto, respecto a la cita del “Evangelio de Felipe” que se menciona en el capítulo en
cuestión, debe decirse que ha sido completado falsamente por Dan Brown. Dicho
“evangelio” apócrifo, el verdadero, no está completo, sino fragmentado como un
rompecabezas al que le faltaran la mitad de las piezas.


6.7) La Iglesia Católica suprime lo “sagrado femenino” en la religión moderna y
“demoniza” y considera impura la divinidad femenina. (Estas afirmaciones pueden
hallarse en los Capítulos 8 y 56)

Es falso. En el comienzo de la Biblia el libro del Génesis establece que

          “Y creó Dios a los seres humanos a su imagen; a imagen de Dios
          los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios diciéndoles:
          – crezcan y multiplíquense...” (Gen. 1. 27,28)

Y Pablo, en su carta a los Gálatas afirma: “Ya no hay diferencia entre quién es judío y
quién griego, entre quién es esclavo y quién hombre libre, no se hace diferencia entre
hombre y mujer. Pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús” (Gal. 3.28) Esta fusión
de lo masculino y lo femenino constituye, además, uno de los sacramentos centrales de la
Iglesia Católica: el matrimonio –o “sacramento del sexo”, como también podría llamarse.

En ningún momento de la historia la Iglesia ha negado la dignidad de la mujer, sino que
la ha igualado a la del hombre. La primera y más grande discípula de Jesús es la Virgen
María, la madre de Dios, figura venerada desde el comienzo de la era cristiana a través
del culto mariano. Y también María Magdalena, proclamada por la Iglesia “apóstol de los
apóstoles” por ser la primera persona a la que Jesús se le apareció tras su resurrección.
(Juan 20: 11–18)
                                            9


7) Escenarios de la Novela

El código Da Vinci concede una gran importancia a las innumerables claves que estarían
ocultas en varios escenarios, especialmente museos, templos de los tiempos bíblicos y de
la Edad Media, y criptas que esperan por excavaciones que liberen sus enigmas. Uno de
ellos es el Museo del Louvre de París, el amplio edificio que sirve de escenario al
comienzo y al final de la novela. Según las pesquisas del personaje protagónico Robert
Langdom, bajo la pirámide invertida de la gran sala del Museo se encuentra una pirámide
en miniatura que “sobresale del suelo como si fuera la punta de un iceberg”. Esta punta
sería el vértice de una enorme sala piramidal subterránea, es decir, una inmensa cámara
oculta. Dentro de ella descansarían los restos de María Magdalena en el interior de un
cofre, flanqueado por cuatro enormes arcones que guardarían los documentos ultra
secretos del Sangreal, custodiados celosamente durante siglos por los Caballeros
Templarios y el Priorato de Sión.

Mientras Dan Brown consigue un permiso del gobierno francés para excavar bajo esta
sala del Louvre, analicemos dos templos minuciosamente descritos en la novela como
nidos de claves y códigos misteriosos: Saint Sulpice en París y la capilla de Rosslyn en
Escocia.

7.1) La iglesia de Saint Sulpice.

En la novela se describe una tira de bronce que atraviesa el templo en un eje perfecto de
norte a sur. Es una especie de gnomon, antiguo instrumento de astronomía que sería un
vestigio del templo pagano que antes había existido en aquel lugar. Esta franja metálica
“se conocía con el nombre de Línea Rosa”. (Capítulo 22. El monje Silas anda buscando
el Sangreal en el templo de Saint Sulpice)

La verdad es que el gnomon fue construido en el siglo XVIII y nunca fue llamado la
“Linea Rosa”. Y no hay indicios de que un templo pagano hubiera sido erigido antes en
aquel lugar. Después de la publicación de la novela el párroco que atiende esta iglesia
colocó un letrero a la entrada de la misma aclarando el engaño a los turistas que acuden
en masa a escudriñar el templo y golpear con los nudillos en varios rincones en búsqueda
de alguna cámara secreta. Añade que las letras “P” y “S” en los dos pequeños vitrales
circulares tras el altar no son las iniciales del Priorato de Sión, sino las de Peter y
Sulpice, los santos patronos de la iglesia de Saint Sulpice.

7.2) La capilla de Rosslyn

7.2 a) En el capítulo 104 se asegura que los templarios construyeron la capilla de Rosslyn
como una réplica del Templo de Salomón en Jerusalén, con su muro oeste, su santuario
rectangular y su sala subterránea.

La verdad es que este templo fue construido en 1446 por William St Clair, tercero y
último príncipe de Orkey. Tras unas excavaciones, se ha descubierto que lo que existe
hoy es solamente una parte del coro de lo que intentaba ser un edificio mucho más
                                             10


grande, en forma de cruz, con una torre en el centro, y que no fue concluido porque St
Clair falleció. La capilla es hoy sede de una iglesia episcopal activa, parte de una red de
templos que operan dentro del sistema “Scottish Collegiate Churches”. Su conservación
está en manos de una asociación que administra un trust y acepta donaciones.

7.2 b) En el mismo capítulo 104 se explica que un radar de detección subterránea había
revelado que bajo la capilla existe una enorme cámara enterrada. Pero el Patronato para
la Preservación de Rosslyn le había negado a los arqueólogos el permiso para excavar en
el recinto del templo en busca de la misteriosa cripta.

La verdad es que no hay evidencia alguna de que exista una cámara subterránea debajo
de la capilla.

7.2 c) Otros inventos y algunas omisiones en relación con este templo.

      No es cierto que para observar ciertas reliquias dentro del templo los visitantes
       tracen con sus pisadas una virtual estrella de David en el piso.

      El “Pilar del Aprendiz”, ricamente esculpido cerca del altar, no es una réplica de
       una columna del Templo de Salomón. En torno a este pilar circula una leyenda
       que nada tiene que ver con Salomón ni su templo, a la que se puede acceder
       fácilmente en el web site www.rosslynchapel.org

      Además de desconcertantes símbolos de ciertas tradiciones egipcias, hebreas,
       masónicas y paganas, en las paredes y vitrales de la capilla, pueden verse también
       tallas de flores de lis y lilas que representan a la Virgen María, así como escenas
       del Antiguo Testamento, el nacimiento de Jesús, la estrella de Belén, los reyes
       magos, y la crucifixión.

      Sin embargo, existen dudas de la legitimidad de todos estos símbolos y claves
       porque, según declaró uno de los antiguos guías de la capilla, Oliver Cromwell y
       sus tropas destrozaron su interior y todas sus inscripciones y tallas en 1651.
       Después de esto la Capilla de Rosslyn estuvo abandonada por cien años y terminó
       usándose para guardar comida de animales. Finalmente fue restaurada y abierta de
       nuevo en 1860.

8) Otros temas, personas, leyendas y referencias que en la novela son motivo de
engaño, distorsión y burla.

El código Da Vinci es un entramado de leyendas, pequeñas mentiras y medias verdades, y
todo eso resulta en grandes mentiras y una gran estafa. Hasta aquí he intentado
desentrañar algunas, pero, como expresé al principio, este modesto ejercicio de
investigación no pretende agotar todos los temas que abarca la novela. Además de la
religión, la leyenda, la historia, y el arte, con los cuales se arma el corazón de la trama,
Dan Brown, con el fin de apuntalar sus extravagantes tesis, se ha valido de ciencia,
subciencia, matemáticas, numerología, y tópicos que van desde la Astrología y la
                                            11


Simbología, hasta Indiana Jones y el ratón Mickey. Por esa razón detallo al final los
libros, artículos, y páginas en la Red que he consultado. A través de ellos y de otros
inacabables links que van surgiendo, cualquier persona interesada en estas materias puede
encontrar profusa información sobre algunos temas que no he tocado en estas páginas.
Por ejemplo: los Caballeros Templarios, el Gnosticismo, el Tarot, la figura de María
Magdalena, el celibato a través de la historia, los Merovingios, los Esenios, y muchos
otros.

9) Mi conclusión final.

Algunos analistas creen que la intención de Dan Brown con esta novela podría ser un
intento de crear unos nuevos mitos religiosos capaces de remplazar la fe cristiana con una
forma de paganismo basado en lo “sagrado femenino”.

Personalmente, dudo que esas sean las intenciones del autor de una novela tan poco seria,
superficial, desatinada y deliberadamente desinformada. Creo más bien que el verdadero
objetivo de la obra fue engendrar un best seller internacional usando una fórmula
infalible: mezclar con habilidad y hasta mala fe una serie de ingredientes concupiscentes
y oportunistas latentes en esta hora del occidente cristiano. A saber:

      El aprovechamiento del terreno abonado por libros como Holy Grail, Holy Blood,
       Rule by Secrecy, The Templar Revelation, y varios otros.
      La atracción por lo oculto y lo misterioso sagrado, la instintiva curiosidad, y el
       gusto por lo escandaloso, componentes todos de la condición humana.
      La indignación colectiva ante ciertos errores humanos de la Iglesia Católica, como
       el escándalo del abuso sexual de menores por parte de sacerdotes
      La falta por parte de algunas autoridades eclesiásticas de una respuesta firme a la
       anterior situación, así como la diatriba inconclusa sobre el celibato sacerdotal y el
       papel de la mujer en la Iglesia.
      Todo lo anterior explotado a través de una trama ingeniosa, llena de secretividad e
       intriga, dentro de la tradición del thriller de masas.
      Y aprovechando la muy frágil educación en religión e historia de las mayorías.

La edición en castellano de El código Da Vinci que yo leí muestra en la solapa
correspondiente a la cubierta una fotografía de Dan Brown riéndose muy divertido. Como
un resumen de estas conclusiones personales, pienso que esa foto refleja con toda
elocuencia la reacción del autor ante los resultados exitosos de su verdadero objetivo al
escribir esta novela: fama y dinero. Por eso, plagiando el afiche que se usó para promover
la película, en el cual se muestra a la Gioconda con la pregunta, “¿Por qué se ríe la Mona
Lisa?”, quiero concluir estas líneas preguntando ¿Sabe usted de quién se está riendo Dan
Brown? Yo creo tener la respuesta, no sé usted.


VERSIÓN LEÍDA
El código Da Vinci, por Dan Brown
Traducción de Juanjo Estrella
Ediciones Urano, S.A., 2003. Impreso en España.
                                                12



OBRA CONSULTADA PARA ESCRIBIR ESTAS PÁGINAS

The Da Vinci Deception.
100 Questions About the Facts and Fiction of The Da Vinci Code
By Mark Shea, Edward Sri, S.T.D., and the Editors of Catholic Exchange.
Ascension Press, 2006. Printed in USA
(Las 130 páginas de este libro bastan para desmontar la estafa fabricada a través
de las 557 páginas de El código Da Vinci. Recomiendo su adquisición a través de
www.davincioutreach.com )

Las sociedades secretas. Por Jim Marrs
Traducción de Marta Rebón de Rule by Secrecy.
Editorial Planeta S.A. 2006. Impreso en España.

El enigma sagrado (Holy Blood, Holy Grail)
Por Michael Baigent, Richard Leigh & Henry Lincoln
Editorial Martínez Roca, Madrid, 2004.

The Opus Dei Code, Time Magazine, edición del 24 de abril de 2006

Da Vinci Outreach. (www.davincioutreach.com)

The Rosslyn Templars (www.rosslyntemplars.org.uk/index.htm)

Answers.com. Wikipedia (www.answers.com/topic/saint-sulpice-paris)

El Código Da Vinci y las cosas de otro mundo
William Navarrete
El Nuevo Herald, Miami, 2005

Marketing The Da Vinci Code to Christians
By Peter J. Boyer.
The New Yorker, May 15, 2006

What´s Missing from the Da Vince Code
By Monsignor Francis J. Maniscalco
Diocese of Rockville Centre, New York. 2006

What's Wrong with The Da Vinci Code?
By Father John Wauck, American priest of Opus Dei.
He studied Renaissance history and literature at Harvard University

Los Evangelios ¿actas tardías?
P. Manuel Maza SJ
Historiador, Compañía de Jesús, República Dominicana. 2006



                                        ---------------------

				
DOCUMENT INFO
Shared By:
Categories:
Tags:
Stats:
views:3
posted:10/4/2012
language:Unknown
pages:12