competitividad by Y8v30ga

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									                   El tema no es libre comercio, sino la competitividad
                                                                  Andrés Oppenheimer1

Tal como me la habían recordado los funcionarios chinos, el motor que hace avanzar
a los países que progresan en la economía global del siglo XXI no es simplemente
firmar acuerdos de libre comercio, sino ser más competitivos. Y en esto no hay
ideología que valga. Hay países de izquierda “captacapitales” y países de izquierda
“espantacapitales”, como los hay de derecha en ambos campos. En China una
dictadura comunista de 1.300 millones de habitantes, el porcentaje de la población que
vive con menos de 1 dólar diario se redujo del 61 al 17 por ciento de la población en las
últimas dos décadas. En Vietnam, otra dictadura comunista, está ocurriendo lo
mismo: desde que el país empezó a atraer capitales extranjeros – la fábrica de calzado
deportivo Nike ya es el empleador más grande del país, con 130 mil trabajadores- y a
permitir la apertura de 140 mil empresas privadas en la última década, está creciendo
a niveles del 7 por ciento anual, y casi a triplicado su ingreso per cápita.

Por el otro lado, otro país comunista situado en América Latina que se ha negado a
abrir su economía, Cuba, vive en una pobreza deprimente. Hoy día, Cuaba tiene uno
de los ingresos per cápita más bajos de América Latina, lo que explica por qué el
régimen cubano se niega a medir su economía con estándares internacionales, y
prefiere dar a conocer sus propias cifras alegres. Pero algunas estadísticas oficiales de
Cuba, fácilmente verificables por cualquier visitante de la isla, hablan por sí solas.
Gramma, el órgano oficial del Partido Comunista Cubano reconoció recientemente
que el salario promedio en la isla es de aproximadamente 10 dólares por mes. Un
maestro en Cuba gana 9 dólares y 60 centavos por mes; un ingeniero 14 dólares con
40 centavos y un médico, 27 dólares por mes2.

Y Venezuela, otro país espantacapitales, se está pauperizando rápidamente a pesar de
sus fabulosos ingresos petroleros de los últimos años. Según sus propias cifras del
gobierno venezolano, la pobreza aumentó del 43 al 53 por ciento de la población entre
1999 y 2004, los primeros cinco años del gobiernos de Chávez. Contrariamente a lo
que estaban haciendo los chinos, el discurso anticapitalista de Chávez había desatado
una fuga de capitales de 36 mil millones de dólares provocando el cierre de 7 mil
empresas privadas en los primeros años de su gobierno. Increíblemente, aunque los
precios del petróleo – el motor de la economía venezolana- había subido de 9 a 50
dólares por barril durante los primeros cinco años de Chávez en el poder, el
desempleo en el mismo lapso había aumentado del 13 al 19 por ciento de la población.

Como lo habían hecho antes tantos otros militares populistas, a medida que
aumentaba la pobreza en Venezuela, Chávez subía el tono de su retórica contra
supuestos enemigos externos, y cerraba cada vez más los espacios a la oposición. Por

1
  OPPENHEIMER, Andrés. CUENTOS CHINOS. El engaño de Washington, la mentira populista
y la esperanza de América Latina. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. 2010, pp 28-30.
2
  En teoría, el régimen cubano provee a la población de alimentos subsidiados y cuidados médicos
gratuitos que no existen en otros países, y que deben ser tomados en cuenta en cualquier comparación
salarial. Pero cualquiera que haya visitado Cuba sabe que la tarjeta alimentaria no cubre más que las
necesidades mínimas para una semana por mes, y que los servicios médicos a menudo sólo funcionan
en los hospitales para turistas. Paradójicamente, hoy día Cuba vive de los casi 1.000 millones de
dólares anuales en remesas de familiares enviados por los cubano-norteamericanos que viven en
Miami, que se han convertido en la mayor fuente de ingresos de la isla.
supuesto, culpaba a la oligarquía por los cierres de empresas, regalaba petrodólares a
muchos de los desempleados, y ganaba votos cautivos, pero el país se empobrecía a
diario. Mientras tanto, otros presidentes de izquierda insertados en la economía
global, como los de Chile y Brasil, estaban haciendo crecer sus economías, generando
más empleo y más oportunidades. Los resultados económicos tan disímiles de
gobiernos de izquierda como los de China, Vietnam, Brasil, Chile, Venezuela y
Cuba no hacen más que corroborar que las viejas definiciones políticas de
“izquierda” y “derecha” han dejado de tener sentido. Los países que avanzan son los
“captacapitales”, de cualquier signo. Los que retroceden son los “espantacapitales”

								
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