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Agricultura

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					Agricultura.


        El viajero que se alejaba perpendicularmente del río ascendía hasta el páramo
por caminos que atravesaban las terrazas de cascajo del Pisuerga, múltiples y suaves en
la margen izquierda y escasas y abruptas en la derecha. Era el dominio de las gravas y
de las viñas. El vino de Valladolid era muy malo comparado con el de Cigales y la
tierra de Medina, pero los "herederos del vino", que celebraban sus juntas en el hospital
de San Lázaro - barrio de la Victoria - vivían de él y tenían concedida una especie de
monopolio que obligaba a los vallisoletanos a beber el que producían en fuente del Sol,
cuesta de la Maruquesa, cuestas del actual barrio de Girón, las contiendas, las raposas,
etc., con preferencia a los restantes. Todas las cuestas que hoy rodean a Valladolid
estaban plantadas de viñas, almendros y, en menor proporción, de higueras y nogales. El
último gran resto de los viñedos vallisoletanos ha sobrevivido hasta hace unos
veinticinco años en los terrenos y laderas que ocupa Parquesol.
        Si el viajero se alejaba más de la ciudad se topaba con los cereales y con el
secano más absoluto, que se extendía hasta los montes de encina llenos de piedras, que
el arado no podía trabajar, y hasta las dunas y areneros ocupados por los pinares. Quien
quiera aproximarse al cultivo de secano de entonces no tiene mejor obra que la
Agricultura de Gabriel Alonso de Herrera, editada por cuatro veces en Medina del
Campo. Herrera era toledano y se ha dicho que el libro recoge la experiencia del autor
en su lugar de nacimiento, Talavera de la Reina1, pero cualquiera que haya tenido
contacto con la agricultura de la cuenca del Duero, aunque sea de oídas, no deja de
encontrar expresiones familiares: "Dicen que es bueno arar quando hace viento
gallego". La expresión es típica de la Tierra de Campos2, porque se dice que el aire de
Galicia es el que trae el agua, y dudamos que se le hubiese ocurrido a un agricultor de
La Mancha. Por otra parte la Tierra de Campos era tan famosa cerealista como para
poder decirse "que no se considere señor quien en tierra de Campos no tenga un terrón".
        La técnicas agrícolas castellanas del siglo de oro eran muy primitivas. Las
características del terreno - arcillas apelmazadas por falta de agua en unas ocasiones y
abundancia de piedras en otras - obligaron al uso prolongado del arado romano y a las
labores superficiales de la tierra. Era imposible el uso del arado pesado característico de
las húmedas y profundas tierras negras del Centro y Norte de Europa.
        El clima irregular y la imposibilidad de profundizar impuso, por experiencia, el
sistema de hojas: un año se plantaba cereal, al año siguiente se dejaba la tierra en
barbecho y era recorrida por las ovejas que mal que bien la abonaban con sus
excrementos, al tercero se plantaban legumbres y al cuarto recomenzaba el ciclo.
        El agricultor castellano del XVI no contaba con tecnología suficiente como para
romper los terrenos pedregosos y a ello se debía la todavía abundante presencia de
encinas y robles en los páramos próximos3, sin embargo ya se había declarado la

   1
   . López Piñero, Diccionario, I, 43, "En resumen, parece que la
experiencia práctica de Herrera en Talavera pesó más fuertemente sobre
sus lectores que sus años en Granada".
   2
   . HERRERA, A., Agricultura general que trata de la labranza del
campo, Madrid 1777, 7.
   3
   . Buenos ejemplares de robles quedaban no hace muchos años en
Zaratán, siguiendo la antigua vía del tren en dirección de Medina de
Rioseco. Ignoramos si aun siguen allí.
definitiva guerra contra el árbol4. Aparte de las labores de carboneo y de la gran
cantidad de leña consumida para cocina y calefacción, la mayor culpa de la
deforestación regional la tuvo la mula.
        El motor animal de las labores agrícolas de la Edad Media fue al buey. Dotado
de gran potencia, proporcionaba una arada profunda pero lenta. La introducción
progresiva de la mula, más ágil, en el XVI, significó para el agricultor castellano poder
arar mayor extensión de tierra por unidad de tiempo, aunque con una arada mucho más
superficial que la acostumbrada.
        Inmediatamente surgió una infinita literatura de detractores de la mula, como por
ejemplo Esta es la declaración que Ginés González Lumbreras de Tejada hizo ... que
trata cerca de la mala y cara agricultura que los labradores hacen en España5 y en la que
se contiene una consideración acerca de "los males y daños que las mulas causan en
nuestra España", o el diálogo "En que se trata de la causa de la carestía"6, que trata de la
falta de buena labor por dejar los bueyes y haber tomado los labradores "la mala
invención de las mulas"; que como elucubraciones de teóricos nunca fueron escuchadas
por los hombres ligados a la tierra.
        El labrador siempre ha adecuado la extensión de las tierras cultivadas a sus
fuerzas y con la mula sus fuerzas crecieron. Si con dos bueyes podía arar dos tierras,
con dos mulas podía arar tres. El que cambiaba los bueyes por mulas se veía,
sorprendentemente, con tiempo libre y como aquella no era una sociedad de ocio,
inmediatamente lo utilizó en roturar tierras nuevas, ya que pensaba que una mayor
cantidad de tierra le haría más rico. En consecuencia invadió las zonas de pasto en que
antaño pastaban los bueyes - el buey necesitaba hierba verde pero la mula se
conformaba con cereal seco - y las roturó , rozó los montes con el fuego y convirtió los
bosques en tierras yermas. Los lugares donde antes se criaban bueyes y vacas no podían
ya mantener otra cosa que ovejas y cabras, animales estos últimos que colaboraron al
retroceso de los árboles.
        El dominio definitivo de la oveja en la ganadería castellana es consecuencia del
triunfo de la mula como motor animal en la agricultura y ambos, dominio y triunfo, los
modeladores del paisaje actual. Todavía a finales del XVIII el Diario Pinciano, el
primer periódico vallisoletano, recogía en sus páginas los razonamientos de la Real
Sociedad de Amigos del País acerca de un folleto aparecido en Madrid con el título La
preferencia que en agricultura debe darse al buey sobre la mula7. Como se ve la
polémica coleaba hace apenas doscientos años.
        A pesar de la conquista de nuevas tierras y del incremento de la extensión de los
cultivos, el campesinado llevaba una vida cada vez más miserable. El viajero Antonio
Ponz - en el XVIII - no entendía la razón de la pobreza. El agua era abundante y corría
al pie mismo de las tierras de labor, sin embargo no veía a nadie aprovecharla para el
riego. Preferían hacer rogativas a Nuestra Señora de San LLorente pidiendo lluvias que

   4
   . La Corona intentaba seguir la dirección contraria, como consta de
las Diligencias hechas por los corregidores de Asturias, Medina del
Campo, Plasencia y Toro, en cumplimiento de la cédula de S.M. sobre
repoblación de árboles y plantación de arbolado (1567), A.G.S., Diversos
de Castilla, leg. 6, n 118.
   5
    . A.G.S., Diversos de Castilla, leg. 46, n             97.
   6
    . Herrera, o.c., 339.
   7
    . 1 de Agosto de 1787.
trabajar en cavar acequias. Las tareas de plantación y cava eran muy malas, a jucio del
mismo Ponz, y para mayor desastre apenas se abonaba con estiércol. Consecuencia
lógica: malas cosechas que eran achacadas a los elementos: "Lo que es falta de
inteligencia en la plantación, cava, poda, beneficio de las especies de estiércol con que
se prepara, y mejora del terreno, lo atribuyen al frio, y otras intemperies"8 y no a la
propia ignorancia y al primitivismo de los usos tradicionales. Eran los comienzos del
extensivismo. Había mucha tierra para cultivar y poca ganadería, mucha superficie que
abonar y poco estiércol, mucha agua y pocas lluvias; así no podía haber riqueza.
        La situación de la provincia en el XVIII, desde el punto de vista agrario, era más
o menos la que sigue9:

                               Hectáreas            %
------------------------------------------------------------
Tierras de labor y cultivo           784.805            49.9
Montes                         291.673            18.5
Viñas                         266.677           16.9
Prados                        210.188            13.3
Sotos y alamedas                    16.391            1.04
------------------------------------------------------------

        No puede decirse que a Valladolid llegase propiamente la Ilustración, pero sí
llegaron algunos ecos que los "ilustrados" locales cazaron de oidas. La Real Sociedad de
Amigos del País quería ser como las de Guipúzcoa y Asturias y trató de multiplicar la
mayor riqueza local, que no era otra que la debida a la agricultura.
        La más importante novedad de la época fue, sin duda, la introducción del cultivo
de la rubia, granza o amor de hortelano - Rubia tinctorea, L. -, cuya raiz se mostró
excelente para teñir la lana de color rojo10. Surgieron grandes plantaciones que la
enviaron a los telares catalanes y entre 1742 y 1743, gracias a la Real Junta de
Comercio y Moneda, la provincia de Valladolid se convirtió en la primera productora
nacional de rubia y la localidad de Mojados en el centro de dicho cultivo.
        Veinte años después las plantaciones pasaban por problemas. Fue nuevamente
la Junta de Comercio, gracias a don Pedro Canals, barón de Val-Roxa, la que impulsó la
rubia, hasta el punto de ser producida con abundancia tal que permitió ser exportada al
extranjero. Los anilinas acabaron finalemente con la incipiente industria.
        El Diario Pinciano es cronista de los últimos años del XVIII y órgano de
expresión de las ideas de la Real Sociedad de Amigos del País. De él podemos obtener
noticias acerca de los intentos de modificación de la agricultura local11.
        El zumaque - Rhus coriaria, L. - planta usada por los curtidores y cultivada
   8
    . Viage de España, repr. 1972, vol. XI, 138.
   9
   . Tomado de La Economía del Antiguo Régimen, La "Renta Nacional" de
la Corona de Castilla, Madrid 1977, 95.
   10
     . De hecho si se alimenta a un animal con ella sus huesos se vuelven
rojos, tal es su potencia. Sigue siendo abundantísima en Valladolid y
conocida popularmente bajo el nombre de "amor de hortelano". Datos en el
conocido manuscrito de Larruga sobre la historia de la Junta de Comercio
y en Ponz, o.c., 9.
   11
    . Ver Valladolid en el siglo XVIII, Historia de la Valladolid, V,
Valladolid, Ateneo 1984.
desde tiempo inmemorial en tierras de Geria y San Miguel del Pino, se extendió hasta
Torrelobatón por iniciativa de don Nicolás de Miera12, quien instaló en dicha localidad
un molino inspirado en los que existían en las localidades citadas13. Torrelobatón ya no
tenía las huertas y frutas que la habían hecho famosa: "antiguamente casi todo era de
huertas y frutales, hoy no sirve sino para prados de guadaña para los ganados, trigo, y
cebada: y algunas cebollas y coles que suelen cultivar los pobres"14.
        También quisieron nuestros ilustrados antecesores crear una industria de la seda
y para ello promovieron plantaciones de moreras, cuyo recuerdo subsiste en el paseo
que a lo largo del Pisuerga lleva su nombre. La intención no era nueva, ya los moriscos
llegados a la villa a finales del XVI15 quisieron reproducir en Valladolid el gusano de
seda: en 1586 el tendero morisco Pedro de Mendoza compró a fray Martín Pérez,
hortelano de la huerta del convento de San Pablo, toda la hoja de los morales de la
huerta en siete ducados "y más la semilla y paneras para el servicio y sustento de los
gusanos en que se cría la seda"16.
        Los próceres del XVIII plantaron árboles y vieron asombrados que no
prosperaban. En 1787 ofrecieron un premio a quien pudiese explicar la causa de la
decadencia de los plantíos, tanto del de Las Moreras como del Campo Grande. Es
bastante posible que la causa naciese de la falta de riegos suficientes por parte de una
población poco dada a gastar el tiempo con el uso del agua.
        Las fuerzas vivas de la ciudad estaban desconectadas totalmente de la ciencia de
su tiempo y hablaban "de oido" como hemos señalado. Así en una de sus reuniones no
se les ocurrió otra cosa que convocar un premio al cultivo de la patata, viéndose
desbordados por los resultados. La patata era en aquellos tiempos comida de pobres y
posiblemente por ello su presencia en Valladolid les había pasado desapercibida. De
modo que los miembros de la Real Sociedad asistieron atónitos al envío de grandes
cantidades del tubérculo desde la huerta de los Ingleses y otras explotaciones, viéndose
obligados a reconocer - siempre en el Diario Pinciano - "las patatas van tomando en
Valladolid mucho aprecio, y su uso en las comidas es ya bastante". Hasta una vecina
llamada María Rafaela de San Cristóbal había inventado la forma de extraer almidón de
ellas17. Al siguiente año el premio a la patata fue ofrecido a la explotación que
presentase más cantidad, con un mínimo de 1.750 kilogramos.
        Otros cultivos considerados dignos de premio fueron los de lino y cáñamo, por
el ramo textil, y los de coliflores y alcachofas18 por el hortícola. Se consideraron en
mucho los espárragos obtenidos fuera de temporada por el hortelano Luís de Lara y las
plantaciones de maiz19. Miguel Rodríguez, en la huerta que tenía junto a los Trinitarios
   12
    . 28 Noviembre 1787.
   13
    . Diario Pinciano 2 Enero 1788.
   14
    . Diario Pinciano, 22 Agosto 1787.
   15
    . Luís Fernández Martín S.I., Comediantes, esclavos y moriscos en
Valladolid. Siglos XVI y XVII, Estudios y documentos, XLIV, Valladolid
1989.
   16
    . A.H.P.V., protocolos, leg. 608, fo. 68.
   17
    . Diario Pinciano, 23 Mayo 1787.
   18
    . 23 Mayo 1787.
   19
    . 24 Mayo 1788.
calzados, recogió abundante azafrán en 1786, que ofrecía en anuncio para teñir badanas
y sedas y para aplicación médica20. En materia de maquinaria Lorenzo Picado
desarrolló una máquina de exprimir uva, que mejoró en 178821.
        Las disertaciones agrícolas de la Real Sociedad y sus pensamientos nunca
salieron de los salones. Ni los ilustrados ni los párrocos, a quien Godoy, el Príncipe de
la Paz, ordenó en 1793 instruir al campesinado "en la agricultura, industria, invenciones
y progresos de las artes útiles"22, consiguieron influir en las costumbres ancestrales.
Jovellanos en su famoso Informe sobre la ley agraria distribuyó los problemas de la
agricultura española, que eran los de la castellana, en los siguientes apartados:

        Estorbos políticos: baldíos protegidos por la legislación, propiedades
       concejiles, abertura de heredades, prelación dada a ciertos cultivos,    mesta,
amortización civil y eclesiástica, anarquía y mala distribución de los mpuestos
       Estorbos morales: falta de conocimientos económicos por parte del gobierno
       Estorbos físicos: falta de caminos, carreteras, canales de         navegación,
de riego y de buenos puertos comerciales

        Los intentos por parte del poder central de mejorar la agricultura, desde finales
del XVIII, no cesaron. En 1813 se creó en Valladolid, como en el resto de las
Universidades hispanas, una cátedra de Economía Civil "para la ilustración de los que
se dedican a la agricultura y a la industria", primer paso para la constitución dos años
más tarde - 31 de Enero de 1815 - de la cátedra de Agricultura Teórica y Técnica. Las
aulas vallisoletanas se destinaron a los alumnos procedentes de lo que entonces era
Castilla la Vieja, existiendo escuelas semejantes en León, Castilla la Nueva,
Extremadura y Andalucía. Otra Real Orden de 25 de Enero de 1835 facultó a la
Academia de la Concepción de Valladolid para examinar a "geómetras agrimensores",
precedente de los ingenieros agrónomos.
        El estado quería mejores labradores y mejores cosechas, más producción en
suma. En este sentido favoreció el asalto a las últimas tierras incultas y desde 1819 la
roturación de los ya reducidos montes revasó todas las previsiones imaginables23.
        Un Real Decreto de 30 de Abril de 1835 creó el Cuerpo de Ingenieros de Montes
tratando de controlar las nuevas explotaciones, pero el daño estaba hecho. El fuego
arrasó tanto monte como para asustar al gobierno central, haciéndole pedir el 12 de
Octubre de 1837 un estadillo de cada pueblo en el que se indicase el arbolado
superviviente. No sabemos las respuestas, pero no debieron ser muy confortadoras,
puesto que el 24 de Febrero de 1838 se dictaron normas rígidas "sobre la conservación y
fomento de los montes nacionales". El segundo gran asalto a los montes - tras la
introducción de la mula - fue propiciado por el alto precio del trigo en los mercados
internacionales en las décadas inicales del siglo XIX.
        Sin embargo tras la subida de precios llegó una súbita caída de los mismos que


   20
    . Diario Pinciano, 7 Marzo 1787.
   21
    . 4 Mayo 1788.
   22
    . Circular de San Lorenzo, 23 Noviembre 1796.
   23
    . Real Decreto de 31 Agosto 1819, "gracias que concede [S.M.] a las
Provincias, Corporaciones o particulares, que emprendan rompimientos de
terrenos incultos y la construcción de nuevos canales de riego".
Pastor y López fecha en 185424. El derrumbe de los precios permitió a algunos
visionarios, como el Marqués de Bogaraya, proponer en las Cortes - sesión de 9 de
Mayo de 1868 -la obligación a los agricultores con más de treinta areas cultivadas de
plantar árboles en las lindes cada quince o veinte metros, "cuidarlos y reponerlos si
pereciesen". Nadie le hizo caso.
        En realidad la reforma de la agricultura quedó reducida a la obligatoriedad del
estudio de determinados libros y a la mera teoría. Fue creada la Escuela General de
Agricultura de la Florida en Madrid y se declaró obligatoria en los Institutos la
asignatura de Agricultura y el estudio de la llamada Cartilla agraria en torno a 1876.
Hubo un ofrecimiento a todas las provincias para establecer una Granja Modelo
Experimental o Estación Agrícola, que debía ser un establecimiento al que todos los
agricultores pudieran acudir y solicitar gratuitamente experimentos, ensayos y análisis;
usando para ello el instrumental de los Gabinetes de Física y Química de Universidades,
Institutos y Corporaciones. Los catedráticos debían difundir el progreso agrícola en
conferencias dominicales obligatorias en la ciudad y dando instrucciones a los maestros
de los pueblos para leer a sus convecinos un capítulo señalado de un manual de
agricultura. Desde luego así era difícil cambiar las costumbres.
        La Granja Modelo de Valladolid fue fundada en 188125, al mismo tiempo que
las de Sevilla, Granada y Zaragoza. Se esperaba de ella la preparación científica de los
hijos de los labradores y la formación de mayorales, hortelanos, jardineros y arbolistas.
Por ley debía contar con casa de labor con habitaciones para estudiantes y empleados,
tierras de secano y regadio, huerta y vivero de árboles frutales, forestales y de adorno;
animales de labor y "de renta", departamento-exposición de industrias locales, aperos y
herramientas; museo agronómico "donde los agricultores puedan examinar las máquinas
e instrumentos agrícolas"; gabinete de Historia Natural con un servicio entomológico
para el estudio de las plagas, gabinete de Física y Química, colección de semillas,
herbario, observatorio meteorológico, biblioteca y un campo de ensayo reservado a la
investigación pura.
        El proyecto era bueno, pero sobre él planeaba la sombra de la ruina económica
del Estado, que, como siempre, impidió llevar a la práctica una inmejorable idea.
        La elección de Valladolid para la instalación de la Granja Modelo era lógica.
Centro geográfico de la cuenca del Duero, era además uno de los más potentes centros
cerealistas de la península, con una oligarquía de propietarios y harineros enriquecidos
gracias a los altos precios del trigo en los mercados internacionales de comienzos del
XIX. Eran tan potentes como para llevar a uno de los suyos, don Mariano Miguel de
Reinoso, propietario de fincas en Arroyo de la Encomienda y Berrueces, al Ministerio
de Fomento en 1851. La provincia vallisoletana fue con la sevillana la pionera de la
mecanización de la agricultura española. Las primeras novedades en este sentido
pudieron llegar de la Exposición Internacional de Londres de 185126.
        Mariano Miguel de Reinoso es un personaje altamente interesante en el proceso
de modernización de la agricultura castellana. Alejandro Oliván en su Manual de

    24
     . o. c., p. 4.
    25
     . M. Martínez Alcubilla, Diccionario de la administración española,
5   ed., I, Madrid 1892, 209-210.
    26
    . R. Serrano García, "El lento proceso de mecanización de la
agricultura en Castilla y León: algunas noticias sobre Valladolid, 1860-
1930", Estudios de historia de la ciencia y de la técnica, II, 1988,
811-27.
Agricultura27, texto obligatorio para todas las escuelas públicas del reino, indica "el
arado escocés [pesado], de los más antiguamente ensayados en España, sirvió de guía a
nuestro Regás para arreglar el suyo, de gran sencillez. El de Hallié acaba de recibir del
ilustrado celo del señor Reinoso, modificaciones que le hacen aplicable a buena parte de
las tierras de la península: su uso se extiende rapidamente desde Valladolid por las
provincias del Norte"28. Entre sus muchos proyectos estuvo el de aclimatar en la finca
de Arroyo la morera filipina para, nuevamente, intentar el cultivo rentable de la seda29.
        Las ventajas de los arados pesados ingleses y centroeuropeos frente a los ligeros
arados romanos eran demasiado evidentes - en los terrenos adecuados - y probablemente
gracias al "ilustrado celo" de Reinoso y otros propietarios, la fundición surgida junto al
canal de Castilla pronto se tomó la tarea de producir imitaciones de aquellos y de
fabricar el ya citado arado Reinoso30. Todo lo relacionado con la mejora de los arados
estaba protegido desde que el 23 de Febrero de 1837 se tomó una resolución en las
Cortes eximiendo del pago de derechos de puertas a las rejas de arar de las ferrerías
nacionales.
        Son los primeros balbuceos de la industria mecánica vallisoletana. Si en la
exposición de Madrid de 1857 la ciudad había presentado bombas de madera,
cortadoras de paja, leña y maiz, muestras de guano y sal de las salinas de Medina del
Campo31, en 1871 podía presentar seis fabricantes de arados de hierro y vertedera,
destacando la que sería famosa fábrica de Jorge Martín, en Alaejos, con su aventadora
calcada de modelos ingleses.
        Volviendo a los Reinoso, podemos decir que la familia luchó por la renovación
de la agricultura hasta las últimas consecuencias. La finca denominada "monte y moral
de Berrueces" fue convertida por ellos en una verdadera Granja Escuela particular.
Según Serrano García la comarca de Medina de Rioseco fue la más mecanizada de su
tiempo, probablemente puede decir ésto porque en ella estaba la explotación de los
Reinoso.
        Tenemos en nuestro poder un manuscrito titulado Libro copiador de cartas.
Administración del monte y moral de los Excelentísimos Señores Marqueses del Pico
de Velasco, por el que podemos seguir paso a paso las peripecias de la finca en las
décadas finales del XIX. En realidad no es otra cosa que la copia de las cartas que el
administrador enviaba a los Reinoso, instalados en Madrid, dando cuenta de la marcha
de la explotación.
        Cronologicamente hablando, en 1883 contaba con una aventadora y les llegó una
abañadora, o máquina cribadora de semillas. En 1884 en carta a Francisco de Reinoso se
decía "se han experimentado los nuevos arados Howard dando resultado magnífico ... es
muy conveniente para la mejor labor y mayor adelanto proveernos de arados de hierro
para los cinco pares, y al efecto necesito autorización para comprar en Rioseco otros
tres Howares, o si no del tipo Vitis, que son de precio más ínfimo (sobre 50 pesetas),
   27
    . Editado en Madrid en 1849.
   28
    . Ibidem, p. 42.
   29
    . Que sepamos publicó un artículo titulado "Ensayo de una variedad
de trigo procedente de Chile y su comparación con el que se cultiva en
Cantillana", Bol. Of. Min. y Com., VIII (1849) 100.
   30
    . Serrano García, o.c., p. 815.
   31
    . Catálogo de los productos presentados en la exposición de
agricultura presentada en Madrid el año de 1857, Madrid 1857, p. 614.
aunque no de tan buen resultado". En el mismo año se recibieron, enviadas por la casa
Casiano Laví, una nueva sembradora, cribas y ruedas para la abañadora, una bomba ... y
dos toneladas de carbón piedra para la trilladora a vapor; casi con seguridad la primera
de la región. La primera a nivel nacional parece haber sido la llevada a Sevilla en 1865
por Ignacio Vázquez32, conociendo a los Reinoso no nos extrañaría que la suya hubiera
sido la segunda.
        En 1885 se hicieron algunos gastos en la reparación de una trituradora,
comprada para hacer pienso con que alimentar a una yeguada de raza inglesa que se
quería convertir en base de un centro de remonta de gran calidad, y asímismo por el
ferrocarril llegó, desmontada, una segadora. Se cita, además, la presencia en la finca de
una locomovil, especie de tractor a vapor.
        Aparte del hecho de que la finca fuera o no una de las pioneras a nivel regional y
nacional en la mecanización agrícola, debe subrayarse su papel propagandístico en pro
de la propagación de la agricultura de corte Norte-europeo en Castilla. No es casualidad
que en 1886 se acercase a visitarla Mc Kinlay, que junto con Parsons era uno de los más
importantes importadores de maquinaria agrícola inglesa en España. Desde su sede
madrileña ambos habían iniciado un viaje por las más modernas fincas de la cuenca del
Duero, pero hasta Berrueces solo pudo llegar Mc Kinlay, porque el señor Parsons
"quedó enfermo en una finca próxima a Toro".
        Son varios los momentos en que se hace palpable la tarea de apostolado agrario
llevado a cabo desde la finca. En una ocasión se prestan cribas de las marcas Perronet y
Marot, sin cobrar nada por el favor, a un propietario que quería ver sus resultados y ante
la posibilidad de que "hará pedidos a la casa del Sr. Parsons de Madrid" si éstos fueran
favorables.
        En otro momento narra el administrador: "de paso para Ceinos hace dos días
estuve en Aguilar y me parece que las cuestiones no darán los resultados que
apetecemos por ser cosa de muchos y opinar en su mayor parte en el arriendo de una
máquina para ver el resultado, excuso decir a V.E. cuál eran mis deseos, pues si me
hubiera oído hablar de los adelantos de las máquinas creo no me conocería".
        En otra carta del administrador, de 5 de Diciembre de 1891: "Mi sobrino Paco el
de Villaesper está contentísimo con el resultado que le ha dado la sembradora, pues
unicamente a ella cree debe la cosecha tan buena que ha hecho este año, ha hecho la
siega con la segadora atadora y también está contentísimo con ella, me creo que el chico
ha de ser un reformista de verdad". Probablemente además de apostolado había de por
medio comisiones por la venta de maquinaria, pero de cualquier forma es indudable el
esfuerzo hecho por los Reinoso en pro de la mecanización de la agricultura del Norte de
España.
        Los Reinoso no fueron los únicos en abogar por el mecanicismo. Sisinio Nevares
en una serie de conferencias promovió la fundación del Sindicato Agrícola Católico de
Valladolid, que entre sus objetivos incluía la adquisición de "máquinas, aperos,
semillas, abonos y sementales"33, tras la constitución de las Cámaras Agrarias en 1890.
En la historia de la organización de la agricultura castellana deben ser tenidas en cuenta,
además, las fechas de 20 de Septiembre de 189634, en que se creó el Centro de
   32
    . Así lo sugiere Hidalgo Tablada en "La trilladora introducida en
España por el Excmo. Sr. D. Ignacio Vázquez", La España Agrícola, V, 1,
1866, 7.
   33
    . FERNANDEZ GORRINDO, F., "La Federación de Sindicatos Agrícolas
Católicos de Valladolid", Investigaciones históricas, 1 (1979) 239-9.
   34
    .   Datos   obtenidos     de   F.   Martín,   Almanaque     Agenda   del   labrador,
Labradores, promovido por Leovigildo Fernández de Velasco; de 16-30 Septiembre de
1897, primera exposición agrícola castellana con diplomas a las fábricas de maquinaria
agrícola de Adrián Eyries (Valladolid), Martín e hijos (Alaejos) y Menager (Casasola de
Arión). También fue premiado el taller mecánico de Baltasar Chanu, en las Delicias, por
un "arado de su invención, ensayado y aprobado por el Centro de Labradores". La
Revista Agrícola Castellana, quincenal, fue la voz del Centro.
         Bajo la maquinización o mecanización del campo subyacían graves discusiones
y polémicas. Un Real Decreto de 10 de Febrero de 1882 destinó cantidades para la
celebración de certámenes agrícolas, dividiendo el territorio nacional en cinco zonas:
Centro (que incluía a Valladolid), Norte, Levante, Mediodía y Poniente; gracias a ello
comenzaron a celebrarse congresos en los que afloraron tales polémicas. El Congreso
Regional de Agricultores celebrado en Valladolid en 1883 significó un primer y duro
enfrentamiento entre las dos grandes posturas existentes acerca de la explotación de la
tierra: intensivismo contra extensivismo.
         Los temas del Congreso eran atractivos. Proponía discusiones sobre los cultivos
más convenientes para Castilla, sistemas de explotación más rentables, maquinaria,
regadíos, ganadería, mejora de los viñedos y fabricación de vinos "de pasto",
habitualmente destinados para el consumo de los habitantes de la cornisa cantábrica.
         En lo relativo a abonos todos estuvieron de acuerdo en la conveniencia de
mezclar estiércol animal con un 5 por 100 de abonos minerales, por ejemplo fosfatos.
         Tampoco hubo discordias a la hora de reconocer las grandes ventajas aportadas
por la maquinaria, afirmando uno de los congresistas "el arado moderno se va
generalizando en esta provincia; y yo mismo podría citar en comprobación de ésto un
hecho ocurrido en un pueblo de esta provincia, al que llevaron cincuenta y tantos arados
de dicha clase; lo cual es una prueba irrecusable del buen resultado que en ellos iban
observando"35. Desterronadoras, rastras, rulos y segadoras eran así mismo frecuentes
en la provincia. Más raras eran las trilladoras a vapor, al estilo de la de Reinoso.
Algunos calcularon que para ser rentables exigían cosechas mínimas de 2.000
hectólitros de cereal. Su precio, por otra parte, era elevado: 15.000 pesetas de la época,
aunque otro congresista aseguró que "el costo total de algunas trilladoras de vapor,
puestas en esta población [Valladolid] no llega a la cifra indicada".
         El desacuerdo llegó a la hora de diseñar el estilo a seguir por la agricultura local.
Una Memoria36 de 1869 había establecido: "todos comprenden que más vale poca
tierra buena reunida cerca del hogar doméstico y bien trabajada que mucha mala
dispersa distante de la vivienda y más de la que puedan abarcar; sin embargo cada vez
se roturan más pastos, más praderas, laderas y bosques, y cada uno mide su importancia
por el número de fanegas que cultiva". La puesta en cultivo de malas tierras había
dispersado las fuerzas del agricultor y disminuido la concentración de abono, en
consecuencia la producción por hectárea bajó, dando como resultado el encarecimiento
del trigo. El agricultor podía considerarse más rico por tener más tierras, pero los
rendimientos no se correspondían con su orgullo.
         La Memoria continu

Valladolid 1898.
   35
    . Memoria de los trabajos del Congreso Regional de Agricultura
celebrado en Valladolid en el mes de Setiembre de 1883, Valladolid 1884,
p. 124.
   36
    . Memoria leída por la Junta Provisional iniciadora de la Asociación
Agrícola por la Iniciativa privada, Valladolid 1869.
esplotación y altos precios de los cereales ?. Ya no existen; volvieron a su procedencia
sin haber mejorado nada y habiendo tal vez hecho más daño que provecho"37. Era un
manifiesto intensivista.
        El quid de la cuestión estaba en que mientras los intensivistas eran teóricos de la
agricultura, los extensivistas eran propietarios de las tierras. Los intensivistas querían
más producción por hectárea, los propietarios querían más hectáreas.
        Los intensivistas recomendaban el estudio geológico del terreno, su análisis
físico-químico, la investigación de las especies más adecuadas a él y la diversificación
de cultivos. Uno de ellos, Daniel Cortázar, aleccionaba acerca de las más adecuadas
prácticas agrícolas: "que piden sustituir el cultivo extensivo o exclusivo, por el intensivo
o alternativo y por el asociado, o simultánea combinación de árboles, arbustos y yerbas,
procurando al propio tiempo derivar por medio de canales las aguas de algunos ríos, lo
cual no ofrece grandes dificultades ni gastos extraordinarios : atendiendo con estas
aguas al riego de los terrenos, haciendo que las praderas y prados artificiales vengan a
dar alimentos a los ganados, a fin de que éstos proporcionen despojos para abonos [se
habían descubierto las ventajas de los fosfatos, que se producían a partir de fosforita y
huesos]; empleando además los instrumentos y aparatos perfeccionados que hoy se
conocen, y completando la fertilidad de los suelos con la adicción de aquellas sustancias
minerales que en el mismo escasean, y que sean indispensables para la vida de las
plantas"38.
        Ni Cortázar ni ningún intensivista fueron jamás escuchados por los propietarios
castellanos. Sirva de ejemplo la conclusión del mencionado Congreso de 1883: "en la
mayoría de los casos convendrá que continúe el sistema de cultivo llamado extensivo,
que hoy generalmente se sigue". La guerra al árbol, la dispersión de fuerzas y la caída
de producción por hectárea continuaron y tras ellas llegó la erosión, denunciada en 1889
muy barrocamente por García Ortega: "la esmerción de los hidro-meteoros es en esta
comarca terrible por la desaparición de la masa forestal"39.
        Los problemas de la agricultura y de la ganadería españolas de la segunda mitad
del XIX nacieron de la irrupción de grandes cantidades de trigo en el mercado
internacional procedentes de Estados Unidos, Rusia y la India; de la sustitución del
aceite de oliva por mantecas, grasas, petróleo y gas; del invento de los vinos artificiales
- aunque ésta fue moda pasajera - y de la gran producción de carne y lana en las dos
Américas, India y Marruecos. Por si ésto fuera poco aparecieron tres plagas que pueden
considerarse características de la centuria: la mariposilla que amenazó la existencia de
los pocos árboles que quedaban40; el mildew41 - "mildíu" - que llegado de América

   37
    . Ibidem, p. 29.
   38
    . D. Cortázar, Descripción física, geológica y agrológica de la
provincia de Valladolid, Madrid 1877, 181-4.
   39
    . R. García Ortega, Boceto geológico-agrícola de la provincia de
Valladolid, Valladolid 1889, 182.
   40
     . La primera noticia que sobre esta plaga tenemos es una solicitud
al gobierno por parte de las Sociedades Económicas de Andalucía, de 24
de Septiembre de 1804, sobre si eran suficientes las medidas tomadas
para la conservación de los olivos y "para la extinción del insecto
llamado palomilla".
   41
    . Real Orden de 1 de Julio de 1888 en que se mandaba que en todas
las provincias donde se declarase su existencia el ingeniero agrónomo
infestó las viñas; y por encima de todas las anteriores la filoxera, asímismo
característica de las viñas e importada de América. El campesinado castellano estaba
acostumbrado a luchar contra enemigos tangibles como la langosta, pero nunca había
conocido enfermedades invisibles capaces de derrotar sus cultivos, como las nuevas
llegadas42.
        La historia de la filoxera en Valladolid comienza en 1878, el mismo año en que
era reconocida su presencia en Perpiñán (Francia). Dicho año alguien donó al gabinete
de historia natural de la Universidad dos frascos con raíces de vid filoxeradas. Era la
primera vez que se veía al futuro enemigo en la ciudad. Nadie sabía a ciencia cierta de
qué se trataba, sólo que causaba la muerte de los viñedos.
        El gobierno creó una Comisión central de defensa contra la filoxera cuya misión
principal era evitar la penetración de la plaga en España, pero todo fue inútil. En 1883
se disolvió la Comisión, pues ya no había lugar para la defensa del exterior, y en 1885 la
plaga era declarada "calamidad pública nacional", ordenándose la creación de
comisiones provinciales.
        Por lo que parece, el primer foco hispano se localizó en la quinta malagueña
llamada "La Indiana", a la que se habían llevado secretamente sarmientos procedentes
de Montpellier en 1878. Casi al mismo tiempo fue señalada la plaga en el Ampurdán
(Gerona) y en el valle de Monterrey (Orense). Valladolid, por encontrarse en el interior,
se mantuvo indemne hasta el 23 de Abril de 1897, en que se descubrió que estaba
afectado el término de Roales43. Desde allí se extendió de N.O. a S.E., calculándose
que en 1909 la mitad de los viñedos vallisoletanos - 44.097 hectáreas - habían sido
atacados.
        Así pues la cuenca del Duero gozó de unos treinta años sin la presencia de la
plaga que mataba los viñedos de la periferia peninsular. Este hecho fue altamente
beneficioso para los agricultores castellanos, que vivieron un pequeño siglo de oro, al
poder vender vino sin posible competencia.
        Tardó tanto la filoxera en llegar a Valladolid, que al tiempo que los labradores
locales no pensaban en otra cosa que en enriquecerse con el vino ya en las comarcas
periféricas se sabía el sistema de burlar la plaga: injertos de especies autóctonas sobre
celebrara   conferencias   acerca   de   los   medios    de   combatirle,
fundamentalmente el sulfato de cobre y el pulverizador modelo Broquet.
   42
     . En la comarca las plagas de langosta eran habituales. Sabemos que
la langosta arrasó las tierras de Zaratán en 1657 (A.H.P.V., protocolos,
leg. 2.150, fo. 540), que seguía atacando los cultivos en 1670
(A.H.P.V., protocolos, leg. 2.175, fo. 230), y que, siguiendo la ruta de
los Reales Decretos, fue problema nacional en 1723, 1755, 1772? - Pérez
en su Diario de Valladolid escribió el 16 de Julio: "recogieron todos
los muchachos que pudieron para ir a coger la langosta que decían había,
y los daban dos reales de jornal, y solo fueron un día y la langosta se
convirtió en saltamontes" - 1780, 1781, 1782, 1783, 1804, 1825, 1826,
1830, en que se recomienda a las Justicias de los pueblos la obra de
Isidoro Benito Aguado, Vida histórica de la langosta. Manual de Jueces y
Ayuntamientos para su extinción -. En 1841 también se trató sobre
imprimir unos folletos dando reglas a los cultivadores para la extinción
de la oruga y el pulgón". Siguieron ataques del ortóptero en 1846, 1851,
1875, 1876, en que se recurrió a la ayuda del ejército, 1879, 1886,
1887, 1888, 1889 y 1890 (M. Martínez Alcubilla, Diccionario de la
administración española, 5 ed., VII, Madrid 1894, 789-814.
   43
    . Almanaque del viticultor por la Redacción de la Revista Vinícola y
de Agricultura, Zaragoza 1898, 40.
pies de vid americana. El estado había creado dos Escuelas de ampelografía americana
en Valencia y Zaragoza para la adaptación de las vides americanas, en 1888, y los
folletos explicativos de la técnica, autóctonos y traducidos, estaban en manos de todos.
        Pero nuevamente chocó la ciencia de los teóricos contra la cabezonería de los
propietarios. Los unos querían que se comenzase la transformación de los viñedos
mientras había tiempo, los otros no querían más que ganar pesetas vendiendo vino a los
que habían perdido sus viñedos. Los labradores castellanos se encandilaron con la
peseta, se arroparon con la incredulidad y no pensaron en su posible futura desgracia.
        El más incrédulo entre los incrédulos fue el palentino A. Rodríguez, vecino de
Fuentes de Valdepero. No solamente no se quedó quieto, sino que inició una cruzada
contra la vid americana. Ni siquiera aceptaba la existencia de la filoxera y se refería a
ella como un proceso de destrucción de las viñas "a que se ha dado en llamar
filoxera"44. Su teoría era que las viñas morían de "anemia" causada por siete años
consecutivos de sequía. El Almanaque del Viticultor, editado en Zaragoza en 189845,
nos deja el consuelo de ver que la ceguera no era patrimonio exclusivo de los
castellanos. Refiere cómo "algunos propietarios de Rivero (Orense) viendo ya algunos
[viñedos] perdidos y otros a punto de perderse, decidieron replantar con vides
americanas resistentes, pero al saberlo algunos vecinos, ya no paisanos, sino personas
que debían tener cierta cultura [sospechamos que se refiere a los curas de los pueblos],
se opusieron tan tenázmente con el pretexto que les infestaban sus viñas, que les
amenazaron con quemarles las nuevas plantas que allí llegasen".
        La resistencia contra la vid americana en Valladolid fue tan prolongada como
inexplicable. Todavía en 1911 el médico de Peñafiel y director del periódico La Voz de
Peñafiel, Angel Barroso Mínguez, escribía: "nosotros hemos presenciado una Asamblea
agrícola en la que unos pocos amantes de la región, con espíritu altruista, fueron a
enseñarles los modernos procedimientos de cultivo y señalarles el peligro que
amenazaba con la invasión filoxérica, que tuvieron que ser protegidos por la Guardia
Civil y autoridades para no ser agredidos". Hasta la iglesia entró en la polémica. El
mencionado A. Rodríguez nos comenta "y ha de ser cierto que la americana ha sido
portadora de plagas y enfermedades contra la europea-asiática, según manifestaron dos
Rdos. PP. Jesuítas en su hermosa conferencia dada en el teatro de dicha capital"46. Los
Jesuítas citados estaban en contra de la vid americana, sin embargo en un congreso
monográfico celebrado en Peñafiel el 16 de Noviembre de 1907 bajo la denominación
de Asamblea de Agricultores, don J. Alvarez Olmedo, párroco de Autilla del Pino, se
manifestaba ferviente defensor de ella, exponiendo: "es demasiado pueril creer que no
hay más filoxera ni más mal que la sequía: en Galicia, a pesar de que llueve más que en
Castilla, el viñedo se ha secado"47. En la Iglesia como en la calle había quien estaba a
favor y quien estaba en contra.
        Al final fue la inevitable realidad la que dió razón a los defensores de la vid
americana y comenzó la repoblación del viñedo provincial. Los labradores
vallisoletanos se surtieron de pies en dos centros "ampelográficos": Centro Vitícola

   44
    . A. Rodríguez, Cartilla-manual de viticultura, Santander 1913, 4-6.
   45
    . Almanaque del Viticultor por la Redacción de la Revista Vinícola y
de Agricultura. Año primero, Zaragoza 1898.
   46
    . Ibidem, p. 7.
   47
    . J. Alvarez Olmedo, Instrucciones sobre la plantación de vides
americanas, Valladolid 1908, 4.
Castellano, instalado en Santovenia de Pisuerga y dirigido por Marcial Ombás, y
viveros de Narciso Rodríguez Lagunilla, en Villamuriel de Cerrato. La Diputación
contribuyó a la reconstrucción vinícola con folletos48, celebrando cursillos de
viticultura y enología, elaborando el proyecto de una Escuela Nacional de capataces de
viticultura y enología en 1917, a cargo del ingeniero García de los Salmones, que había
sido el repoblador de los viñedos navarros, etc.
        La consecuencia económica más grave fue que la zona se quedó sin vino y tuvo
que ir a comprarlo a las regiones periféricas, que habían vuelto a recuperar sus viñedos.
El dinero que se había ganado antes volvió a marcharse a consecuencia de la
imprevisión. Fue el cuento de la gallina de los huevos de oro.
        La crisis regional motivada por la mala técnica agrícola, por las plagas de los
viñedos y por el brutal exclusivismo de los cultivos de secano puso en quiebra al campo
castellano e hizo de Valladolid, centro de ceralistas y harineros, un bastión de la
resistencia contra lo que se consideraban agresiones externas. El trigo castellano era
más caro que el de los mercados internacionales, por lo que los labradores castellanos se
opusieron con todas sus fuerzas a dejar entrar trigo barato foráneo en España. Cataluña,
que solicitaba el libre comercio del mismo, se convirtió en el enemigo público número
uno de una corriente política conservadora-agrarista.
        El movimiento agrarista comenzó a formarse a finales del XIX coincidiendo con
la caída del precio del trigo en los mercados internacionales. Su mejor manifiesto
vallisoletano es La crisis agrícola y pecuaria en España y sus verdaderos remedios,
editado en Valladolid en el año de 1896. Tras un recorrido por las causas determinantes
de la crisis y de los males regionales, su autor, Martínez Maroto, propone la creación de
un partido llamado Partido Nacional Agrícola49, tradicionalista, católico, castellano y
anticatalán. Maroto es el fiel reflejo de la manera de pensar de la población castellana -
al menos de la de propietarios y harineros - y aboga por una "salvación nacional" basada
en las antiguas esencias españolas: "y si en España no han arraigado las teorías de Kant,
Fichte y Hegel, y aún otras más exaltadas, se debe principalmente a la educación
cristiana que por fortuna impera en nuestro país"50.
        Se acababa de encender la mecha que produciría el estallido de la Guerra Civil
de 1936. Surgió potente un castellanismo que no era propiamente nacionalismo
castellano, sino nacionalismo anticatalán. Se pensaba que Cataluña abusaba de Castilla,
porque solicitaba protección para sus tejidos y en cambio no quería comprar el trigo
peninsular. El Norte de Castilla fue la voz más sonora de los "trigueros" (véase la
lámina adjunta).
        En definitiva una forma inadecuada de agricultura - el extensivismo - iniciada en
el XVI con las mulas, acabó provocando una de las peores guerras del país cuatro siglos
más tarde, como una bomba de espoleta retardada.

Estado de la agricultura de la Provincia de Valladolid en 193051
   48
    . Medios que pudiera emplear el Estado, la Provincia o el Municipio,
para dar facilidades teóricas y económicas a la replantación del viñedo,
en la región castellana, Valladolid 1911; y Antecedentes y acuerdos
adoptados por la Excelentísima Diputación de Valladolid para la
reconstitución del viñedo de la provincia, Valladolid 1917.
   49
    . o.c., pp. 197-207.
   50
    . Ibidem, pp. 39-40.
   51
    . Anuario Estadístico de España, año XVI, Madrid 1930.
----------------------------------------------------------------
Agricultura cultivos.

Trigo                  1.538.970 quintales métricos52
Cebada                    916.640
Uva para vino               511.991
Remolacha                   442.000
Avena                    285.802
Patatas                 134.940
Guisantes                  31.702
Centeno                    22.790
Uvas de mesa                 22.497
Garbanzos                   15.102
Habas                     9.021
Ajos                     7.440
Cebolla                    5.020
Maiz                      4.576
Judías                    2.790
Judías

Agricultura frutales.

Almendros        92.429 árboles 5.546 quintales
Guindos y cerezos 23.266           1.163
Ciruelos       13.373          802
Perales       12.420         1.242
Manzanos         8.007           641
Higueras        4.609          922
Albaricoques      3.556          142
Nogales         3.062          459
Melocotoneros      1.941          136
Avellanos         993           20

Montes.

Pinos                    23.760 hectáreas
Matorral y pastos            13.985
Monte bajo                   459

Ganadería.

Ovejas                   360.711 cabezas
Gallinas                 257.280
Mulas                    27.070
Cerdos                    17.059
Asnos                    15.120
Vacas                    14.616

   52
    . Calculada una producción media de 6,5 quintales métricos - 650
kilogramos - por hectárea.
Cabras                     8.464
---------------------------------------------------------------

IMPRESOS VALLISOLETANOS53 SOBRE AGRICULTURA Y SIMILARES.

AGAPITO Y REVILLA, J., "Ordenanza sobre árboles en Valladolid en el siglo XV",
Ceres, Noviembre 1942.
AMIGO TORRES, F., La aparcería agrícola medio de mejorar la situación            de    los
agricultores-colonos, Valladolid 1917.
ANTECEDENTES y Acuerdos adoptados por la Excelentísima Diputación
        Provincial de Valladolid, para la reconstitución del viñedo de    su    provincia,
Valladolid 1917.
ARRANZ SANZ, F., Sobre la agricultura, Valladolid 1862.
ASOCIACION agrícola por la iniciativa privada, Valladolid 1869.
ASTRANDI, J., Circular de D. - dando instrucciones para formación          de las Juntas
de Socorro a los labradores damnificados por         las tempestades, Valladolid 1788.
        . Descripción de los plantíos que de orden del Rey nuestro Señor       se     han
executado en el Campo Grande y Espolón de esta M.N. y L. Ciudad de Valladolid y de
sus sitios, Valladolid 1788.
BENAIGES DE ARIS, C., Granja Agrícola de Valladolid. Cereales de Primavera,
Valladolid 1918.
BENITO Y LOPEZ ESCRIBANO, G., Tratado elemental de agricultura, 3

BLANCAS, J.G., Circular sobre plantíos, Valladolid 1718.
BLANCO, A., Conferencias pronunciadas con motivo del VI Congreso de               la
Federación Agrícola de Castilla la Vieja, Palencia 1908.
CAMARA, M., Tratado teórico-práctico de agrimensura y         arquitectura    legal,
Valladolid 1871.
CAÑAS, A., Presente y porvenir de la agricultura española,    Valladolid 1868.
CATALOGO de los productos presentados en la Exposición de Agricultura
presentada en Madrid el año de 1857, Madrid        1857.
CONGRESO Regional de Agricultura, Valladolid 1884.
CONGRESO. Primer - Nacional Ceralista, Valladolid 1927.
CONGRESO. Quinto - Nacional de Riegos y exposición aneja, Valladolid 1934.
COSCULLUELA, P., La explotación del suelo en la región castellana    o cuenca del
Duero, Valladolid 1926.
DESCRIPCION de la sumptuosa función de rogativa por agua que         desde el día

   53
    . Nos referimos a libros y folletos publicados en o sobre
Valladolid, no hacemos mención de otros publicados fuera de la ciudad.
Por ejemplo un ilustre vallisoletano llamado Victorino Canseco Somoza,
nacido en 1845, fue el fundador de la Revista agrícola de Vuelta-Abajo
en Cuba, dejó inpresas unas Instrucciones para aprovechar tierras de
tercera calidad con el cultivo de textiles, especialmente la sanseveria
guinensis, dió a luz unos Elementos de Agricultura declarados de mérito
en 1903, y fue uno de los redactores de Bases para el establecimiento en
Asturias de una Estación Agronómica. Buscar todas las posibles obras
debidas a vallisoletanos puede ser motivo para otro trabajo. En algunas
ocasiones aparecerá algún libro o folleto editado en otra ciudad, pero
que está totalmente ligado a Valladolid, muchas veces por la simple
razón de buscar una imprenta más barata, pero siempre con unas miras
locales.
26 de Abril hasta el 13 de Mayo de 1753 hizo        la muy ilustre coronada villa de
Tordesillas, Valladolid       1753.
EXPOSICION pública de productos de la agricultura, industria y arte de la provincia
de Valladolid, Valladolid 1850.
EXPOSICION general de Castilla la Vieja, Valladolid 1859.
EXPOSICION pública de Valladolid, Valladolid 1871.
GARCIA MACEIRA, A., Un lepidóptero dañoso a los montes de Castilla, s.l. [se trata
de la mariposilla a que nos referimos en el texto], 1897.
GARCIA ORTEGA, J., El libro del labrador. Nociones útiles de botánica, Valladolid
1872.
       . Elementos de botánica agrícola, Valladolid 1883.
       . Boceto geológico-agrícola de la provincia de Valladolid,         Valladolid
1889.
       . Boceto de ensayo, al estudio geológico-agrícola de la            provincia de
Valladolid, Valladolid 1900.
GARCIA PUERTA, A., Tratado práctico general del cultivo de la             vid,        o
Enología o arte de hacer vino, Valladolid 1836-1842.
GARCIA DE LOS SALMONES, N., Antecedentes y acuerdos adoptados por la
Diputación de Valladolid para la reconstrucción del        viñedo de su provincia,
Valladolid 1917.
                                                                          Valladolid
1878.
       . Bases para el establecimiento en Asturias de una Estación
       Agronómica, s.l., s.a. [Fué redactada por varios           vallisoletanos]
GONZALEZ DEL MORAL, M., Datos biográficos referentes al Excmo. Sr.                   D.
Mariano Miguel de Reinoso, Valladolid 1876.
HERRARTE, A., Trillo económico dado a conocer por la Real Sociedad Económica
de Valladolid, Madrid 1816.
       . Informe descriptivo y diseño del arado timonero reformado                y
presentado a la Real Sociedad Económica de                 Valladolid, Madrid 1820.
HERRERA, G.A., Agricultura general, Medina del Campo 1569, 1582, 1584 y 1599.
JOURON, Mr., Manual de agricultura, Valladolid 1850.

        Valladolid 1875.
LOPEZ, G. y B. ESCRIBANO, Tratado elemental de agricultura, Valladolid 1893.
LOPEZ ALCARAZ, A. y B. LOPEZ MORALES, Exposición ... de la agricultura,
industria y artes de Valladolid, Valladolid 1850.


MARTIN, F., Año 1898. Almanaque agenda del labrador castellano         compuesto por
encargo del Centro de Labradores de       Valladolid, Valladolid 1898.
MARTIN, P., Conferencias agrícolas dadas en el Centro de        Labradores         de
Valladolid, Valladolid 1901.
MARTINEZ, L.J., Estadística agrícola de la provincia de Valladolid, Valladolid 1892.
MARTINEZ MAROTO, S., La crisis agrícola y pecuaria en España y         sus verdaderos
remedios, Valladolid 1896.
MARTINEZ DE SICILIA, P., Circular sobre las dehesas comunales,         Valladolid
1755.
MEMORIA político-económica sobre el pan cocido y medios de tenerle                 en
abundancia, Valladolid 1789.
MEMORIA de la Junta de calificación de los productos de              agricultura, industria
y artes, presentados a la primera     exposición pública de Valladolid en el año 1850,
Valladolid      1850.
MEMORIA de la Comisión de la Diputación Provincial en la             Exposición          de
Londres, Valladolid 1863.
MEMORIA leída en la Junta Provincial iniciadora de la Asociación             agrícola para
la iniciativa privada, Valladolid 1869.
MEMORIA de los trabajos del Congreso Regional de Agricultura                 celebrado en
Valladolid en el mes de Setiembre de 1883, Valladolid 1884.
OBSERVACION en la Expoxición de Londres de 1862 por la Comisión de                        la
Diputación de Valladolid, Valladolid 1862.
PASTOR Y LOPEZ, P., Programa de la Exposición de Valladolid,                 Valladolid
1871.
        . Discurso inaugural de la Exposición de Valladolid,                 Valladolid
1871.
        . Memoria sobre la filoxera de la vid, Valladolid 1878.
PEREZ MINGUEZ, L., Resumen de las sesiones del Congreso Internacional
filoxérico de Zaragoza, Valladolid 1881.
PRIETO RAMOS, M., Memoria sobre el estado de la agricultura y                ganadería     e
industrias rurales en la provincia de Valladolid, Valladolid 1887.
        . Informe sobre las enfermedades y plagas ... en los viñedos                de
Valladolid, Valladolid 1888.
QUINTA NEGREDO. Palenzuela (Palencia). Renombrada posesión de gran
producción y de recreo, Valladolid 1892.
REAL ORDEN dando gracias por los progresos de los plantíos de                esta ciudad,
Valladolid 1788.
REGLAMENTO para la conservación de los montes y pinares de Valladolid,
Valladolid 1837.
REGLAMENTO de la Cámara Agrícola, Medina del Campo 1890.
REGLAMENTO de la Asociación Agrícola de Mayorga, Valladolid 1905.
REGLAMENTO de la asociación de labradores de Villanubla,             Valladolid 1906.
REGLAMENTO porque se ha de regir el sindicato agrícola de San                Pedro       de
Latarce, Valladolid 1911.
RESEÑA de las observaciones hechas en la Exposición Internacional            de Londres, en
varias haciendas y granjas de labranza y en la Escuela Imperial de Gignon, Valladolid
1862.
RESEÑA general acerca de la empresa de desagüe y saneamiento del             valle "Raso de
Portillo" en la provincia de Valladolid,      Valladolid 1870.
RICO GIL, Memoria leída en la Junta General de Agricultura,          Valladolid 1869.
ROBLES JUAREZ, L. La solución al problema agrícola en los terrenos de secano,
Valladolid 1890.
ROMERO, L., El problema vitícola en la provincia de Valladolid,              Madrid 1915.
ROMERO GILSANZ, F., El pino piñonero en la provincia de              Valladolid,
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RUA, C.M., Memoria sobre el medio más adecuado, menos dispendioso y más seguro
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SALAS, F., Cartilla para hacer vino y fabricar vinagre,       Valladolid 1824.
SALVE que se cantó a Nuestra Señora en la novena que se celebró              para     pedir
agua en Diciembre de 1856, Valladolid 1856.
SENADOR GOMEZ, J., Castilla en escombros. Las leyes, las tierras,            el trigo y el
hombre, 2
STRAUCH PIZANO, J., Las quejas de la agricultura ... establecimiento del cultivo
intenso, Valladolid, s.a.
VIARD, E., Tratado general de la vid y de los vinos, Valladolid 1892.
VILLACORTA, F., Sucinta memoria sobre Filipinas, sus ricas producciones,        su
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de la tierra, Valladolid 1875.

				
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