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									¿QUÉ ES EL MLNV?

Nota introductoria

Este trabajo pretende ser un análisis acerca de la naturaleza del MLNV. Consta
de dos partes: 1) Un esbozo acerca de la naturaleza del MLNV; 2) Un análisis de
los valores éticos o de los contravalores éticos del MLNV. Dada la extensión del
texto, lo dividiremos en cuatro entregas, que se corresponden con la subdivisión
de las dos partes del trabajo.


1) LA NATURALEZA DEL MLNV:

1.1) El MLNV y el contexto mundial actual:

El escritor alemán Hans Magnus Erzensberger, haciendo una panorámica del
reciente atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de New York,
afirmaba lo siguiente: “las energías mortíferas del presente se resisten a que se
asocien a ciertas tradiciones. Que se trate de las guerras civiles de los Balcanes,
de Africa, de Asia o de América latina, o de las dictaduras de Oriente Medio o de
los innumerables movimientos que se reclaman del Islam, estamos enfrentados,
en todos los casos que venimos a citar, no con restos de arcaísmo, sino con
fenómenos absolutamente contemporáneos, con reacciones estrechamente
relacionadas con el estado de la sociedad mundial (...) Su fuerza se manifiesta,
por ahora, exclusivamente en la negación determinada de una modernidad a la
que, justamente, a causa de esta misma negación está ligada1”.

        La primera frase ya define muy bien cual es la naturaleza del fenómeno
del que nos vamos a ocupar: “Las energías del presente se resisten a que se
asocien a ciertas tradiciones”. Un poco más tarde, Magnus Enzensberger nos
habla de los “innumerables movimientos” ligados a esta perspectiva: “estas
dictaduras tienen por objetivo la ruina de su propio país más que el
aniquilamiento de sus enemigos (...) Evidentemente, son numerosos los países
donde los movimientos de liberación persiguen objetivos parecidos. Afganistán,
Argelia, Burundi, Cachemira, Camboya, Congo, Guatemala, Indonesia, Irlanda
del Norte, Liberia, Nicaragua, Nigeria, Uganda, el País Vasco, Perú, Filipinas,
Ruanda, El Salvador, Servia, Sri-Lanka, Chad y Chechenia- la lista es larga, un
abecedario de horror cuyo fin no es visible”. (Subrayado nuestro).

El escritor y analista político alemán nos emplaza a contemplar una situación
auténticamente paradójica. Nos habla de “Movimientos de liberación” que se
extienden a lo largo de múltiples países del mundo desarrollado o no, unificados
por una serie de correspondencias. La primera de ellas, el hecho de que a pesar
de encuadrarse en unos determinados marcos nacionales o comunitarios estos
movimientos de liberación usan una lógica que se resiste a que se asocie a una
sola tradición nacional; es decir, Enzensberger resalta su carácter internacional.
Otra cuestión es que se trata de “fenómenos absolutamente contemporáneos”,
es decir, que las propias tradiciones nacionales o religiosas a las que se remiten

1
    Hans Magnus Enzenberger, “El retorno del sacrificio humano” (Le Monde, 27-9-2001).
poseen un carácter secundario; al no limitarse a un fenómeno local –tal y como el
movimiento de liberación nacional vasco no debe limitarse a un mero “conflicto
(nacional) vasco”- cabe plantear niveles de analogía fundamentales entre ellos,
que tienen que ver con el desarrollo global del mundo. En tercer lugar, estos
movimientos de liberación consisten “en la negación determinada de una
modernidad a la que, justamente, a causa de esta misma negación, está ligada”.
La negación a la modernidad es la negación a un determinado tipo de
modernidad: la negación del modelo político-económico hegemónico surgido
tras la caída en 1992 de los regímenes del Este. Es una negación, es la enésima
negación, del capitalismo mundial, pero en unas nuevas condiciones.

Estas largas citas son útiles para que localicemos el aspecto general e
internacional del fenómeno que vamos a analizar: el MLNV. La perspectiva
global que Enzensberger utiliza deja bien claro que, más allá de toda exégesis
del carácter vasco o de la historia vasca, el MLNV, dentro de este contexto
mundial, es la manifestación –solamente- local de un fenómeno internacional.
No otra cosa se ha considerado históricamente el propio MLNV a través de las
numerosas definiciones que ha hecho de él mismo, por ejemplo, como cuando la
organización armada ETA decía, en el año 1979, que: “la lucha por la liberación
nacional es la forma que toma en Euskadi la lucha de clases”. Es decir, la lucha
de clases, expresión del conflicto mundial entre Capital y Trabajo, entre los ricos
y los pobres. Por ello decía ETA en su reciente comunicado del 28-10-2001: “la
guerra que ha encendido y esta guiando EEUU es la guerra de los grandes y
poderosos contra los pequeños y los débiles. Ahora es el turno de Afganistán,
como antes fue de Iraq, de Panamá, de Vietnam y de tantos otros pueblos (...) La
excusa es ahora el gobierno de los “talibanes”. Excusa, decimos, porque ahí
detrás se encuentran otros intereses económicos y geoestratégicos2”.

       La cita de ETA enlaza magníficamente con las opiniones de
Enzensberger. ETA nos habla de un conflicto general que es el de “la guerra de
los grandes y poderosos contra los pequeños y débiles”; nos dice que este
conflicto es ya largo, y se remite a Vietnam y a “tantos otros pueblos”; nos habla,
finalmente, de que los “talibanes” son una excusa y que detrás de las acciones
de EEUU “se encuentran otros intereses económicos y geoestratégicos”.
Resulta evidente que estas afirmaciones del movimiento de liberación vasco van
mucho más allá de las fronteras del pseudo conflicto –local- vasco.

       El viejo molde de la lucha contra el imperalismo y el capitalismo sale
nuevamente a relucir. Para ETA, que lleva ejercitando la lucha armada durante
más de 30 años, esta es una especie de reverdecer de sus raíces históricas,
nunca negadas pero que, al fin, gracias al ataque de las Torres Gemelas, se
manifiestan a un nivel de conflictividad mundial. El hilo conductor de las luchas
que se generaban en los años 60 vuelve a resurgir con redoblada potencia.

       De hecho, es a este mismo espíritu al que alude Osama Bin Laden
cuando dice que: “El pueblo americano se mostró ya contrario al Gobierno
durante la Guerra de Vietnam. Deben hacer lo mismo ahora 3 ”. Ese mismo
espíritu es el que convoca el director de Le Monde diplomatique, Ignacio
2
    Gara, 28-20-2001.
3
    Gara, 11-11-2001.
Ramonet cuando, aludiendo al ataque de las Torres Gemelas afirma: “Para
entender una reacción así, puede no ser inútil recordar que a lo largo de toda la
“guerra fría” (1948-1989), Estados Unidos se lanzó a una “cruzada” contra el
comunismo que en ocasiones adquirió ribetes de guerra de exterminio: millares
de comunistas liquidados en Irán, doscientos mil opositores de izquierda
suprimidos en Guatemala, cerca de un millón de comunistas aniquilados en
Indonesia... Las páginas más atroces del imperalismo norteamericano fueron
escritas en el transcurso de esos años, marcados también por los horrores de la
guerra del Vietnam (1962-1975)4”.

Debería resultar claro que si bien el contexto en el que nos encontramos es
diferente que el de los años 60, hay un cierto aliento de ofensiva en las palabras
de agentes políticos tan dispares como el jefe de una organización islamista
(Ben Laden), un movimiento de liberación nacional (ETA) y el prócer del
“pensamiento crítico” europeo (I. Ramonet). Los gloriosos años 60, con sus
secuelas de humillación para el poder estadounidense y los ámbitos de
posibilidad abiertos para las iniciativas revolucionarias, parece que nuevamente
renacen de sus cenizas. No en balde Ramonet nos habla de la “guerra fría” como
desencadenante del ataque a las Torres Gemelas. Los tres a una aluden a la
guerra del Vietnam. Es una alusión que sirve tanto para calificar a la política de
los EEUU como para expresar el deseo que Ben Laden, ETA y Ramonet tienen
respecto a la misma. Un deseo común, compartido, lleno de temblores de
inminencia, lleno de oportunidades y de peligros.

Es así que en el contexto actual, la amalgama de estas declaraciones dan noticia
de una nueva convergencia de fuerzas desde diferentes ámbitos: desde el
terrorismo internacional islámico, desde el terrorismo en el centro de Occidente
de ETA y desde el “pensamiento crítico” de aquellos que siguen considerando,
asumiendo una perspectiva neo-revolucionaria, los EEUU tendrían la
responsabilidad de los males del mundo. Incluso de los males que se ejercen
contra ellos.

Pero si esta convergencia de fuerzas dibuja ya un nuevo eje de alianzas, un eje
de connivencias en las prácticas y en los discursos, de lo que nos da verdadera
cuenta es de un hecho histórico que debemos evaluar: el ciclo de la “guerra fría”
no se ha cerrado. El derrumbe de algunos de los países del socialismo real no ha
enterrado el viejo sueño revolucionario de la catástrofe mundial como medio de
acabar con el capitalismo. El viejo y sagrado mayo reluce nuevamente. Y el calor
de su sol amenaza con destruir la tierra. ¿Cuál es el papel que juega el MLNV en
este contexto internacional? De hecho...


1.2) ¿Qué es el MLNV?

Debemos otorgar la palabra a aquellos que tienen autoridad real para hablar
acerca de la naturaleza del MLNV. Hemos trazado, de una forma externa, el eje
de alianzas y de realidades que conforma, de manera automática, una forma
alternativa –única, comunista y terrorista!- de ver el mundo. En este sentido, la
4
 Le Monde Diplomatique, edición española, octubre 2001, p. 1. Del artículo de Ignacio Ramonet, El
adversario.
revista Kale Gorria nos ofrece una definición plenamente coherente con lo dicho
en las líneas anteriores. Por ello enclava al movimiento dentro de una
panorámica de los movimientos que pululan en Europa en contra del monstruo
del neocapitalismo:

 “en el frente de resistencia contra la política neoliberal y proimperalista (en este
caso no sólo yanqui, sino también española y francesa) y en aras de la
independencia y el socialismo militan los distintos grupos que componen el
Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) y cuya práctica va desde la
lucha armada hasta la lucha de masas, la kale borroka y la sindicalización de los
trabajadores y estudiantes, la organización de mujeres, ecologistas y grupos
ligados a la defensa de la lengua, entre muchos otros”.

        Está claro que, según este órgano del tentacular Aparato
Propagandístico del MLNV, Kale Gorria, existe un encadenamiento de
realidades en la que el imperalismo yanqui es la punta del iceberg de todos y
cada uno de los Males del Mundo y que, en esta misma base, se encuentran
otros imperalismos, el español y el francés. En definitiva, la lucha del MLNV es
una lucha global con carácter local ¿Se puede llamar a eso nacionalismo?
Parece claro que no. Y, sin embargo, analistas, políticos, historiadores y medios
de comunicación no cesan de hablarnos de ETA como “organización separatista
vasca”, como movimiento “nacionalista”, cuyo fin es el de la limpieza étnica y la
retirada a la pureza imaginaria de los ancestros.

        Muy al contrario, los propios ideólogos y los textos del MLNV raramente
se refieren a los “ancestros nacionalistas”: pero, en cambio, aplican a rajatabla el
análisis y la práctica del marxismo revolucionario. La propia descripción del
MLNV realizada por la revista Kale Gorria con su utilización de múltiples formas
de lucha, como la lucha armada, la lucha callejera, la lucha sindical, la lucha de
masas, la lucha por la ecología, etc, nos remite de modo indefectible a la nueva
forma que tomó la lucha revolucionaria en Europa tras el mayo del 68. En aquella
época, a la imagen unitaria de los Partidos Comunistas derivados de la III
Internacional, se impusieron los movimientos con caras múltiples y con múltiples
formas de lucha. Ello era producto de la nueva perspectiva del movimiento
revolucionario propugnada por Mao Zedong. El gran teórico revolucionario, junto
con una exigencia de nueva radicalización, hablaba ya de una acción
revolucionaria de “sujeto múltiple”, es decir, la exclusiva de la hegemonía del
proletariado industrial ya no resultaba un dogma de fe; la revolución se abría
para un número infinito y siempre creciente de grupos sociales y para nuevas
formas de lucha más acordes con las condiciones actuales de la sociedad.

       La descripción de la revista Kale Gorria no acaba ahí, pues va
desgranando los diferentes componentes del MLNV: “Es su exponente más
importante, en el frente armado, Euskadi Ta Askatasuna (ETA), que lleva 42
años de existencia. Como referencia partidaria está Batasuna; el sindicalismo se
organiza en LAB, mientras que a nivel de nucleamientos sociales y
antirrepresivos, los más destacados son Gestoras Pro Amnistía, Senideak,
Gurasoak, Koordinaketa, y en cuanto a organizaciones juveniles, la más
importante es Segi”. Este retrato de familia múltiple haría las delicias de todos
aquellos que plantean la relación existente, y evidente para cualquiera que viva
en Euskadi, entre Batasuna, ETA, LAB, Gestoras, etc. Y es que en el juego
político diario, y en el confusionismo y desinformación que se lanza desde los
propios organismos del MLNV, está relación –a la vez unitaria y múltiple- tiene
que relativizarse, modularse, diluirse u ocultarse en aras a que las diferentes
formas de luchas que representan esos organismos no se solapen ni se
molesten. Kale Gorria, uno de los organismos informativos del MLNV, no tiene
empacho en proclamar lo evidente: que ETA constituye el frente armado del
MLNV, que Batasuna constituye su frente político, que LAB es el sindicato oficial
del movimiento, etc., etc., etc.,....

Pero demos marcha atrás. Vamos a analizar otra definición del MLNV, esta vez
de la mano del periodista e historiador Iñaki Egaña, que en su monumental
“Diccionario histórico-político de Euskal Herria” recoge un texto de HB de 1988 al
respecto: “De una forma genérica y global, podría definirse el MLNV como la o
las formas de expresión, la corriente social y política de amplios sectores del
Pueblo Trabajador Vasco que persiguen, como objetivo final, la consecución de
la Soberanía Nacional Plena para el conjunto de Euskal Herria. Comités
antinucleares, Gestoras pro Amnistía, AEK, Comités de Solidaridad
Internacionalista, LAB, ANV o Egin... y podríamos seguir citando todavía
pléyades de instancias organizativas que, en su conjunto, constituyen junto a
KAS y Herri Batasuna el llamado Movimiento de Liberación Nacional
Vasco5”(subrayado nuestro).

        Separemos la paja del grano. Se nos habla de “pueblo trabajador vasco”,
término ya en desuso pero que expresaba la diferencia de ETA y de todo el
movimiento que le acompañaba respecto al PNV en cuanto a que, finalmente,
gracias a la organización armada, iba a ser el “proletariado” vasco quien tomaría
la batuta de la lucha por la liberación nacional en Euskadi. Resulta evidente que
las complejidades de la sociedad post-industrial desdibujan la realidad del
“proletariado” entendido en el tradicional sentido marxista de proletariado
industrial. La creación del MLNV, además de responder a una genealogía
histórica de la que luego daremos cuenta, significaba que el movimiento se le iba
a dotar de una estructura múltiple, de múltiples sujetos con variadas funciones,
respecto a la cual la concepción tradicional del proletariado como sujeto único ya
quedaba pequeña.

        Hablamos de los “nuevos sujetos” surgidos de la hornada del mayo del
68. Michel Poster, biógrafo de Foucault, nos da una somera descripción de la
nueva coyuntura surgida tras esa fecha y la influencia que tuvo en la
organización y en la percepción de nuevos sujetos revolucionarios: “Durante ese
mes nuevos grupos participaron en el movimiento de protesta, grupos que no
estaban tradicionalmente asociados con el proletariado. El estallido de protesta
fue detonado por los estudiantes, continuado por los artesanos y trabajadores
industriales, y apoyado por los jóvenes obreros fabriles, que no constituían un
baluarte tradicional de las organizaciones marxistas. Estos grupos recurrieron a
nuevos métodos de acción, tales como las tácticas de provocación, que sirvieron
más para poner de manifiesto la debilidad del orden establecido que para
derribar al gobierno y adueñarse del poder (...) El movimiento feminista, el

5
    Iñaki Egaña, Diccionario histórico-político de Euskal Herria, 1996, Tafalla, Txalaparta, p. 525.
movimiento de liberación de los homosexuales, el movimiento de reforma de las
cárceles, el movimiento ecologista y antinuclear, distintos movimientos
regionalistas y el movimiento de antipsiquiatría surgieron todos a comienzos de
la década de 1970 como respuesta a los sucesos de mayo6”.

Michel Poster nos habla de dos cosas diferentes: de “nuevos sujetos” o nuevos
grupos sociales que toman parte en la protesta; y de “nuevos métodos de acción”
que ponían de manifiesto “la debilidad del orden establecido” más que un directo
impulso de toma del poder. En ambos casos nos encontramos con adaptaciones
de lo que era la organización revolucionaria clásica, nacida de la revolución de
1917, a las nuevas circunstancias de la era post-industrial, en su doble vertiente
de inserción en los nuevos movimientos revolucionarios surgidos en el tercer
mundo y en el corazón del mundo desarrollado, América y Europa. El MLNV, en
este sentido, representa varias cosas distintas pero que caen bajo el hilo
conductor del viejo sueño revolucionario: un movimiento de liberación nacional
que ejerce su función en el interior del mundo desarrollado bajo el empuje de las
nuevas formas de organización revolucionaria surgidas tras el mayo del 68.
Leamos al MLNV en sus propias palabras:

       “...podemos definir al MLNV como capacidad ilimitada de creación de
grupos y potencialidad infinita de despliegue de fuerzas por cada uno de ellos.
Es esa fuerza subjetiva infinita el verdadero patrimonio vital del MLNV y lo que ha
asegurado su supervivencia y avance.” (Colectivo J. Agirre, “Qué es el MLNV?”,
in Egin, 24/02/1992, nuestro subrayado).

1. 3) ¿Qué son los Movimientos de Liberación Nacional?

El esquema organizativo del MLNV es un esquema clásico de todo movimiento
de liberación. Tan clásico que la mayoría de los analistas que se ocupan de este
fenómeno ni se molestan en investigar sus raíces y su contexto internacional.
Así, siguiendo con la definición de MLNV dada en el libro de Iñaki Egaña, el autor
añade lo siguiente: “ETA, organización político-militar del MLNV diferenció, por
esas fechas (1988), tres troncos dentro del Movimiento de Liberación: KAS, Herri
Batasuna y Herri Mugimendua... Para enlazar los diversos estamentos estaban
las organizaciones de KAS, el bloque dirigente de la revolución vasca, según
definición de los primeros años de la Reforma. La dinámica de estas tres
estructuras propias confluiría precisamente en el MLNV”.

        Es evidente que aquí se está utilizando un idioma propio y una forma
determinada de organización. Nos encontramos, muchas veces, con que una
organización en particular del MLNV, en el caso que acabamos de leer, el
Aparato Militar, ETA, se dedica a elaborar un esquema general del propio
movimiento. Pero igualmente, si tal perspectiva la plantea LAB, o
HB/EH/Batasuna, o Jarrai/Haika/Segi posee la misma validez dado que se da
por supuesta la existencia de una interrelación y de una estrategia común.
Las necesidades de plantear, en un régimen de democracia representativa, un
tipo de organización que une lo legal con lo ilegal, lo abierto con lo clandestino, lo
político con lo militar, exige esta aparente laxitud a la hora de dar cuenta de las

6
    M. Poster, op., cit., p. 21-22.
características del movimiento. Y existe una dirección oculta, la de KAS/EKIN, “el
bloque dirigente de la revolución vasca”, que hoy en día, por la implacable lógica
de la lucha contra el Estado/Sistema, no posee siquiera una constancia formal.
Es evidente que en tiempos de recrudecimiento de la lucha el cuartel de mando
debe de encontrarse fuera –ilocalizable- del punto de mira del enemigo.

Y aquí topamos con otra cuestión. Es el movimiento en su conjunto, utilizando
diferentes formas de lucha, el que se enfrenta contra el Estado/Sistema, como
representación estatal del imperalismo mundial. El esquema, de tres vértices,
planteado en esta cita, no es sino la repetición modificada que Mao Zedong
proponía como necesario para plantear la revolución en cualquier parte del
mundo:

        “un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista, que
práctica la autocrítica y está ligado con las masas populares; un ejército dirigido
por tal Partido; un Frente Único de todas las clases revolucionarias y de todos los
grupos revolucionarios dirigidos por tal Partido: estas son las tres armas
principales con las que hemos derrotado al enemigo7”.

       Es el esquema ternario recitado por Iñaki Egaña pero referido a otro
contexto histórico. Los agentes políticos (Partido/Ejército/Frente Único) tienen
otros nombres. En el MLNV también se da este esquema (Bloque
Dirigente/Organización Armada/Unidad Popular). Es derivación de la V
Asamblea de ETA en 1966-7.

Nos estamos refiriendo a la complexión clásica de un Movimiento de Liberación
Nacional. Estos movimientos tienen su origen en los diversos ejércitos
guerrilleros surgidos durante la Segunda Guerra Mundial de ideología
comunista, como es el caso de la guerrilla de Tito en Yugoslavia, la del general
Giap y Ho Chi Minn en el Vietnam, o la guerrilla de Mao Zedong en China. Este
último es el teórico que concreta la naturaleza de tales movimientos, y los inserta
en la realidad, más amplia, de la lucha entre el capitalismo y el comunismo.
Desde esta perspectiva, la “guerrilla” pasa a ser una forma de lucha con un
carácter ideológico fundamental. Ahora bien, si estos fenómenos, que, en un
principio, se refieren mayoritariamente a realidades radicadas en el Tercer
Mundo, pasan a ser, a fines de los años 60, también realidades europeas: El
nacimiento de ETA, el cambio del IRA a principios de los 70, junto con la
aparición y desaparición de otros grupos y movimientos de liberación nacional,
marcan la exportación y la adaptación de estas realidades guerrilleras al
contexto de Europa.

       Por otro lado: hay que tener en cuenta, también, que la mayor parte de
los teóricos de la guerrilla han tenido una educación y una formación política
occidental, basada principalmente en el marxismo revolucionario: es el caso de
Pol Pot, ex alumno de Jean Paul Sartre, o de Franz Fanon, cuya labor teórica
acerca de la guerra colonial, que tan amplia influencia tendría en los países del
Tercer Mundo y en ETA, se ejercía desde la metrópoli colonial, Francia. El propio
Che Guevara, dice Noel O´Sullivan, es “la fuente del culto a la guerrilla urbana

7
    Mao Tse-Tung, Obras Escogidas, 1969, Pekín, Editorial Pekín, Tomo IV, p. 436-7.
que se expandió de América Latina a Europa, América del Norte y Oriente Medio
en los años sesenta y setenta8”. Este escritor señala la identidad esencial entre
la figura del revolucionario y la del terrorista, sin plantear distingos, ya que
ambos parten de las mismas bases ideológicas, poseen relaciones cruzadas y
tienen el mismo fin: acabar con el capitalismo, con el liberalismo, con cualquier
avatar que representa el estado de cosas vigentes.

Es Mao Zedong quien pone las bases de formalización de los movimientos de
liberación nacional, con características que, a grandes rasgos, comparten todos
ellos a lo largo de las regiones más alejadas y variopintas del mundo. Esos
rasgos serían –y siguen siendo para el MLNV, hoy y aquí- los siguientes:

1) Un modelo de organización político-militar, derivado de la existencia de
   un grupo armado emblemático (ETA, IRA, FLN, FARC...); la organización
   político-militar es un rasgo plenamente ideológico, derivado del
   marxismo-leninismo, en cuanto a que la labor revolucionaria tiene que
   avanzar sobre estos dos raíles. La política ayuda a lo militar y lo militar tiene
   una finalidad política. Por eso decía el IRA en su “Cuaderno Verde” de
   adiestramiento: “tenemos que llevar una lucha político-militar en contra de
   nuestros enemigos. Todos son factores interrelacionados pues en su mayor
   parte determinan nuestras acciones como movimiento en su conjunto y
   como miembros individuales, unidades o ramas de tal movimiento 9 ”. Y
   remarca: “la acción militar es una extensión de la acción política, por lo tanto
   la campaña militar llevada por el Ejército Republicano Irlandés es en efecto
   una campaña política”. Asimismo, cuando ETA, en su V Asamblea (1967),
   pretende definir su metodología de la Guerra Popular afirma que su lucha “es
   una lucha global, es decir, que abarca todos los aspectos de la realidad vasca
   (cultural, social, económica, etc...) y, por tanto, es ante todo y sobre todo una
   lucha política 10 ”. Por tanto, los movimientos de liberación se fraguan
   mediante esa relación entre lo político y lo militar que se da así por primera
   vez en la historia, gracias a la integración que hace Mao Zedong de las
   teorías del analista militar prusiano Carl Von Clausewitz 11 dentro del
   pensamiento marxista.

2) La asunción de la doctrina del “nacionalismo revolucionario”; este es un
   simple desarrollo de la línea patriótica del comunismo, comenzada durante la
   3ª Internacional y que Mao Zedong lleva a su elaboración teórica más
   importante e influyente. Por eso decía este: “En una lucha de carácter
   nacional, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, lo que
   manifiesta la identidad de las dos luchas 12”. Estamos ante el Credo del
   MLNV, ante la utilización estratégica que este movimiento de liberación hizo,

8
  Noel O´Sullivan, Terrorismo, ideología y revolución, 1987, Madrid, Alianza, p. 42. Del artículo del
mismo autor, “Terrorismo, ideología y democracia”.
9
  Brendan O´Brien, The Long War, the IRA & Sinn Féin from Armed Struggle to Peace Talks, 1995, Dublín,
The O´Brien press, p. 353. Tomado del apéndice del libro.
10
   Documentos Y, op., cit., Vol. VII, p. 99. Del documento “Ideología oficial de Y”.
11
   Así lo proclama numerosas veces el teórico chino: “la guerra es la política, y es en sí misma una acción
política. No ha habido jamás, desde los tiempos antiguos, una guerra que no haya tenido carácter político”
(Mao Tse-Tung, Obras escogidas, Volumen II, p. 156. Del trabajo “Sobre la guerra prolongada”).
12
   Mao Tse-Tung, Obras escogidas, Volumen II, p. 221. Del trabajo, “Independencia y autodecisión dentro
del frente único”.
   hace, sigue haciendo y va a seguir haciendo de la cuestión nacional “vasca”.
   Por ello ha dicho ETA en más de una ocasión: “la lucha de clases toma en
   Euskadi la forma de lucha de liberación nacional”. La “liberación
   nacional”, por tanto, cuando pasa de ser una frase convencional a un
   concepto bien tipificado, representa esa “identidad” entre la lucha de clases y
   la lucha nacional, entre comunismo y nacionalismo. En este sentido, los
   “movimientos de liberación nacional” son, en realidad, movimientos con
   forma nacional y con contenido revolucionario, es decir, movimientos
   revolucionarios que optimizan la existencia de un marco o de una
   problemática nacional en pro de los objetivos revolucionarios de destrucción
   del actual modelo socioeconómico. Cada movimiento de “liberación nacional”
   adopta una forma particular de socialismo patriótico como envoltorio
   ideológico y se une con los partidos o agrupaciones revolucionarias más
   convencionales (antiguos partidos comunistas, sindicatos...) en su alianza
   contra el “imperalismo”, ya sea la del gobierno-títere de turno, ya sea el
   imperalismo americano o ya sea el imperalismo representado por los estados
   plurinacionales como Francia o España. Por eso dice el IRA en su “Cuaderno
   Verde”: “El Ejército (Republicano Irlandés) como fuerza política trata de crear
   una República socialista en este país, por lo tanto todos sus voluntarios
   potenciales tienen que tener una perspectiva socialista”. ETA, siguiendo a
   pies juntillas y de un modo totalmente explícito el esquema maoísta, asumió
   el “nacionalismo revolucionario” y la identidad entre lucha nacional y lucha de
   clases en su V Asamblea.

Concluimos que los movimientos de liberación nacional son organizaciones
revolucionarias que se adhieren a procesos políticos particulares situados en
determinados marcos nacionales. Son organizaciones político-militares cuya
intención es debilitar y destruir los Estados/Sistemas sobre los que ejerce su
acción. Pero, siendo organizaciones revolucionarias, observamos que en el
contexto histórico post-Muro de Berlín, se tiende a renunciar -por motivos de
eficacia- al viejo paradigma bolchevique y al más reciente paradigma guevarista,
de un sólo momento insurreccional –de toma de poder directa- o lo que es lo
mismo, se renuncia a una sola ruptura revolucionaria. Veamos: los movimientos
revolucionarios de liberación, como el MLNV, renuncian al paradigma de una
revolución a plazo o fecha fija a favor de un enfrentamiento más gradual y a largo
plazo. Volvemos, una vez más, y de hecho todavía no hemos salido de dicho
paradigma, a la experiencia guerrillera que Mao Zedong concreta y asimila para
la teoría revolucionaria universal. Sostenemos que es absolutamente imposible
llegar a conocer la verdadera esencia, naturaleza y lógica terrorista del MLNV si
no tenemos –siempre, en todo momento- presente la importancia fundamental y
fundacional de la experiencia teórico-práctica de Mao Zedong. Es inevitable ,
pues, que nos refiramos a esa teoría y a esa experiencia más en concreto para
coger el hilo conductor que luego nos lleva de una manera infalible hasta la
asimilación que hace –y está haciendo- de ellos el MLNV.

1. 4) Guerra y política

Para el historiador militar John Keegan existe un momento alarmante dentro de
la historia de las ideas: cuando el teórico militar prusiano Carl Von Clausewitz,
que fue oficial durante las guerras napoléonicas, establece una relación o una
continuidad entre los conceptos de política y guerra, con su frase famosa: “la
guerra es la continuación de la política13”. La obra de Clausewitz Sobre la guerra
ejercerá una influencia profunda dentro del pensamiento marxista. Frederick
Engels admiraba la falta de “moralismo burgués” con la que el teórico prusiano
analizaba el fenómeno de la guerra, en términos de cientifismo análogos con los
que Marx estudiaba la economía política. El propio Keegan plantea el
paralelismo entre Sobre la guerra y El Capital de Marx 14 , en tanto a la
consideración del “contexto” (histórico y político) que suponen ambos análisis y
en tanto los paralelismos que encontraba Clausewitz entre ciertas dinámicas del
comercio y de la guerra. Es Clausewitz el que otorga a Lenin la posibilidad de
visualizar la revolución en otros términos que los del espontaneísmo
insurreccional de la revolución francesa; como “no ya un desorden indescriptible,
sino un batallón gigantesco; no ya una multitud estridente, sino una estructura
homogénea y temiblemente armoniosa; no ya una muchedumbre incontrolable,
sino un ser multiforme, manejable y disciplinado: así se presenta la humanidad
en guerra total, es decir en la situación en la que toda existencia se convierte en
energía y todo individuo –desde la fábrica al frente- se ve reducido a no ser más
que una pieza del dispositivo, una parcela de la voluntad, un engranaje de la
turbina15”. La revolución pierde su dimensión caótica y espontánea y se convierte
en algo tan calculado y tan diseñado como la guerra, como tiene que ser la
guerra en los términos del teórico militar prusiano. Por ello afirma Michel
Foucault, haciéndose eco de Lenin: “la necesidad lógica e histórica de la
rebelión llega a inscribirse dentro de todo un análisis permanente de las
relaciones sociales, como trama, como secreto de las instituciones y de los
sistemas de poder16”.

Mao Zedong lleva esta reflexión hasta su conclusión lógica: la política y la
guerra poseen una identidad fundamental: “se puede decir que la política es la
guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es la política con
derramamiento de sangre17”. La conclusión práctica que el teórico chino saca de
esta declaración es la siguiente: “los rasgos peculiares de la guerra hacen surgir
un conjunto de organizaciones especiales, una serie de métodos particulares y
un proceso específico de guerra. Las organizaciones son las fuerzas armadas y
cuanto a ellas es anejo. Los métodos son la estrategia y la táctica para dirigir la
guerra”. La unificación de los conceptos de política y guerra tiene como fruto la
conformación de los movimientos de liberación nacional, de las organizaciones
político-militares (en puridad, “fuerzas armadas y cuanto a ellas es anejo”), de las

13
   Keegan matiza está frase, que se ha convencionalizado de esa forma: “lo que en realidad (Clausewitz)
dijo es que la guerra es la continuación “de la relación política” (des politischen Verkehrs) “con la
intrusión de otros medios” (mit Einmischung anderer Mittel). En alemán, el original expresa una idea más
sutil y compleja que la frase con que suele citarse en español” (John Keegan, Historia de la Guerra, 1995,
Barcelona, Planeta, p. 21). Como puede comprobarse, Mao Zedong se atiene a la “sutileza” dialéctica del
concepto alemán.
14
   “... Clausewitz argumentaba de manera reduccionista que la guerra, cuanto peor, mejor, porque lo peor
se aproxima más a lo “verdadero” que a la guerra “real”. También Marx argumenta que cuanto peor,
mejor, siendo lo peor en política el estallido de la lucha de clases, la revolución que pone fin al concepto
huero de la política real y da paso a la verdadera sociedad con el triunfo del proletariado” (John Keegan,
op., cit., p. 38).
15
   Alain Finkielkraut, La humanidad perdida (Ensayo sobre el siglo XX), 1998, Barcelona, Anagrama, p.
101-102.
16
   Michel Foucault, Genealogía del racismo, 1992, Madrid, La Piqueta, p. 121.
17
   Mao Tse-Tung, Obras escogidas, Volumen II, p. 156. Del trabajo “Sobre la guerra prolongada”.
que el MLNV es uno de sus ejemplos más acabados. Y lo que es más
importante: los conceptos de guerra como “táctica” y “estrategia” se trasladan al
corazón de la política, impregnando su dinámica.

Desde el paralelismo que surge entre la metodología de Marx para analizar la
economía y la que Clausewitz usa para analizar la guerra, desde la asunción de
Lenin del concepto de “guerra absoluta” como medio de llevar la revolución hasta
su última expresión (y como medio de organización del partido revolucionario),
hasta la asunción de Mao de la equivalencia entre política y guerra con la
distinción de medios (de tal manera que surge un nuevo tipo de partido
revolucionario: el movimiento de liberación nacional), el pensamiento marxista
ajusta su programa con las ideas de Clausewitz. No podía ser de otra manera.
Clausewitz hablaba de las guerras napoleónicas, desde el contexto de la guerra
revolucionaria que se había desencadenado como fruto de la revolución
francesa. Este tipo de conflagración había cambiado de una manera radical los
modos de hacer la guerra y la política.

        Haciéndose eco de ese cambio, el teórico prusiano establece una
división entre “guerra real” –que es aquel tipo de guerra que se da en la
inconsciencia de lo político- y “guerra verdadera”, que es el tipo de guerra que se
deriva de la constatación de ese factor político. La “guerra verdadera”, como
derivación de la guerra revolucionaria, presupondría, pues, dos factores: 1) la
guerra es total –moviliza todos los recursos del estado en términos de
producción e implicación de la población lo que presupone atacar al enemigo en
esos mismos términos; 2) la guerra es una guerra sin restricciones –la ley
moral no existe en tanto, como dice Michael Walzer al transcribir la filosofía de
Clausewitz, “no hay acto violento imaginable, por muy pérfido o cruel que pueda
ser, que pueda excluirse del ámbito de la guerra, es decir, no hay acto
sanguinario que pueda considerarse como no bélico, ya que la lógica de la
guerra consiste simplemente en un sostenido impulso dirigido a perpetrar los
mayores extremos morales18”. Esta perspectiva es paralela a la perspectiva
marxista de transformación socioeconómica radical. Por eso dice el teórico
marxista Alain Badiou: “Toda verdad se afirma en la destrucción del sinsentido.
Toda verdad es así esencialmente destrucción. Todo lo que únicamente
conserva es únicamente falso. El campo del conocimiento marxista es un campo
de ruinas”. Y culmina: “La verdad marxista no es una verdad conciliadora. Es por
sí misma dictadura y, si es necesario, terror”.

Como ya hemos señalado, Mao Zedong asume la equivalencia entre guerra y
política como descripción exacta del proceso revolucionario. El movimiento de
transformación de la sociedad debe darse desde su radicalidad y desde sus
costes humanos, sin ningún tipo de moralización –del mismo modo que no se
moraliza acerca de los costes humanos derivados de la industrialización. Es un
proceso impersonal, inscrito en la lógica de la política, de la guerra y de la
producción tal como Clausewitz y Marx demuestran, y, por tanto, constituye un
rasgo que sería estúpido omitir y no utilizarlo. A las dos condiciones de “guerra
total” y “guerra sin restricciones” Mao añade un nuevo término: el de “guerra
prolongada”. El general Queipo de Llano expresaba a las claras la

18
     Michael Walzer, Guerras justas e injustas, 2001, Barcelona, Paidos, p. 53.
interpretación del estamento militar respecto a las enseñanzas del prusiano
mediante una frase: “la guerra es cruel, luego tiene que ser corta, para que sea
más corta, más cruel”. La interpretación de Mao es a largo plazo, previendo que
el proceso de transformación social y político no tiene fin y tiene que depurarse
constantemente. Por ello plantea la prolongación de esa crueldad máxima como
medio eficaz para conseguir la renovación constante de los fines políticos
revolucionarios.

       Las consecuencias de este pensamiento son visibles a lo largo de todo el
siglo XX. John Keegan se refiere a la experiencia de Tito y sus partisanos
durante la 2ª Guerra Mundial, y la de Mao Zedong en su lucha contra los
japoneses y en su lucha contra los nacionalistas chinos para conseguir el poder.
A la metodología derivada de esta experiencia denomina Mao Zedong “guerra
popular” y “guerra prolongada”. Es “popular” en tanto que el guerrillero debe
nadar como pez en el agua dentro de su sociedad civil e implicar a toda la
población en esa lucha, por medio del convencimiento o de la amenaza, no sólo
colaborando militarmente sino extendiéndola a todos los ámbitos de la sociedad
con los diferentes grados de compromiso posibles. Es “prolongada” en tanto que,
como dice Keegan, “la guerra puede ganarse si se tiene la paciencia de aplazar
una decisión hasta que la frustración y el agotamiento del enemigo le priven de
toda posibilidad de victoria19”. Tito y Mao llevan la asimilación de las enseñanzas
de Clausewitz a la lógica revolucionaria hasta sus últimas consecuencias. La
destrucción de sus propias sociedades y la muerte y el asesinato de sus propios
compatriotas son condiciones necesarias para ello.

       Kardelj, suplente de Tito, lo decía con meridiana claridad: “en la guerra no
debe atemorizarnos la destrucción de pueblos enteros. El terror inducirá a la
acción armada20”. No debemos olvidar que tanto en el caso yugoslavo como en
el chino no se luchaba únicamente contra el adversario extranjero (alemán y
japonés) sino también contra los nacionalistas chinos y yugoslavos que luchaban
contra el invasor. Y concluye Keegan: “la mayor parte de 1 200 000 yugoeslavos
muertos entre 1941 y 1944 de un total de 1 600 000 han de considerarse
víctimas activas o pasivas de la política de guerra partisana. Un terrible precio a
pagar para que Tito impusiera su visión política21”.

        Las consecuencias en China de la instauración de la dinámica de Guerra
Popular son todavía más sangrientas: “dondequiera que hubo “guerra popular”
su coste en vidas desafía a la imaginación. Decenas de millones de personas
murieron por su condición de participantes, y las más de las veces por ser
testigos de circunstancia, en China, Indochina y Argelia22”. Este, y no otro, es el
esquema que ETA asumirá durante la V Asamblea de 1966-7 y tratará de poner
en práctica en Euskadi. Y beberá –y sigue bebiendo, hoy también!- directamente
de las experiencias china, argelina y vietnamita.

Está claro que una vez que falla la posibilidad de plantear una conflagración
insurreccional contra el régimen franquista, el MLNV tendrá que dosificar y

19
   John Keegan, op., cit., p. 77.
20
   John Keegan, op., cit., p. 78.
21
   John Keegan, op., cit., p. 79.
22
   John Keegan, op., cit., p. 81.
graduar esta metodología de lucha. Pero los principios que se esconden tras sus
reflexiones estratégicas serán aplicados en mayor o menor medida. Políticas
como la ejecución de la “socialización del sufrimiento” durante la década de
los 90, en la que la violencia alcanza ya de forma sistemática a representantes
políticos y a otras categorías sociales, señalando la voluntad de que la población
sienta la violencia de manera muy cercana, son fruto de esta filosofía. Su
aplicación a las condiciones de Euskadi queda evidente en las palabras del ex
dirigente de ETA, Eugenio Etxebeste, “Antxon” en 1985:

                   “En 25 años hemos demostrado que tenemos razón. Si las cosas
                   están muy jodidas ahora es porque estamos ganando. Y hasta que
                   haya 10.000 muertos en Euskadi no vamos a conseguir mucho. La
                   gente no se plantea que tiene que haber 10.000 o 20.000 muertos
                   en Euskadi. Vamos por los 1.000 muertos. Debería morir más
                   gente. Es así la cosa. En el País Vasco habrá mucho más
                   enfrentamiento del que hay actualmente23”.

        Aquí se refleja claramente el objetivo de implicación y socialización de la
lucha armada y el objetivo de prolongarla hasta hacer desistir al enemigo. La
guerra popular y prolongada del MLNV planifica y diseña el número de muertos y
atacados que todavía deben darse, durante muchos años, con el fin de que en la
sociedad civil de Euskadi tanto nacionalistas como constitucionalistas hinquen la
rodilla por el hartazgo y la impotencia. El cálculo de muertes y de acciones se
dan en los términos que el MLNV pretende llevar adelante esa “guerra popular”
dentro del contexto de Euskadi: por tanto se nos ofrece una gradualidad
específica. Eso es lo que ahora trataremos de explicar.

1. 5) La V Asamblea de ETA, la guerra revolucionaria y sus consecuencias
actuales:

Estas experiencias y estas aplicaciones de la “guerra popular” corresponden a
circunstancias que atañen a países del tercer mundo. Y, sin embargo, han
mostrado su influencia dentro del MLNV y su éxito en prolongar durante más de
treinta años el ejercicio de la lucha armada. Esta cuestión es tratada muy
específicamente por parte del MLNV en uno de los escritos fundacionales del
movimiento, “Euskadi en guerra, un horizonte para la paz” (1987):

        “entre las variadas etiquetas descalificadoras que las corrientes políticas
del consensus adjudican a la izquierda abertzale, y en particular a nuestra
organización, la de tercermundista ha adquirido particular relevancia. Mediante
ella se pretende demostrar, al parecer, aquello de lo que sistemáticamente se
nos acusa: la carencia de la más mínima racionalidad en nuestro planteamiento
político. Al ser Euskadi un país por su contexto geográfico europeo y por su
estructura     económica     un     país   desarrollado,    los    planteamientos
“tercermundistas” de nuestra lucha serían, por definición, absurdos e
inviables24”. Sin embargo, “si se analiza precisamente aquello que caracteriza al
país del tercer mundo, en cuanto marco de un potencial revolucionario, los
elementos comunes con nuestra realidad cotidiana no son pocos”.
23
     Ignacio Sánchez-Cuenca, ETA contra el Estado, 2001, Barcelona, Tusquets, p. 102.
24
     AAVV: Euskadi en guerra, Bayona, 1987, p. 248. Documento incluido en el libro.
        Obsérvese que esta afirmación habla de “elementos comunes” en cuanto
a “potencial revolucionario”, es decir, habla de las condiciones de posibilidad de
la revolución en Euskadi en relación a características que análogamente puede
compartir con países del tercer mundo. El elemento de semejanza fundamental
es, precisamente, la existencia de un marco nacional con históricos problemas
de inserción dentro de un estado (España) y, por tanto, el peso del factor
nacional a la hora de plantear una revolución:

       “los países del tercer mundo, con sus recientes experiencias históricas,
han puesto de manifiesto que los factores económicos, aun siendo esenciales,
no han sido determinantes de los resultados de sus procesos revolucionarios,
ante el protagonismo que la conciencia y la lucha revolucionaria han tenido y
tiene en la praxis de transformación social de estos últimos años. En Euskadi,
igualmente, los factores económicos –aunque coadyuvan a la aceleración o
desaceleración del proceso- pierden protagonismo ante el imparable avance de
la conciencia nacional. Por ello el “tercermundismo” de la lucha del Movimiento
Vasco de Liberación Nacional se pone en evidencia por la radical insumisión y
desacato que los sectores populares de Euskadi Sur plantean a los objetivos de
las clases dominantes para la configuración de un nuevo orden
socioeconómico”.

        Este texto del MLNV nos habla de “la conciencia y la lucha
revolucionaria”, es decir, de los factores subjetivos o electivos, referentes a lo
nacional o lo nacional-religioso, referentes a todo tipo de fenómeno identitario,
que sirven para plantear una nueva forma de potencialidad revolucionaria más
allá del análisis que hacía Marx de las clases sociales y de la economía
capitalista durante el siglo XIX. Por ello afirma Francisco Letamendia: “el
mimetismo que se da en ETA con los movimientos coloniales deriva
precisamente de ahí, de la identificación que existe en estas luchas entre
socialismo y patriotismo 25 ”. La aplicación del tercermundismo por parte del
MLNV no es más que la apropiación particular por parte del movimiento del
maoísmo o del guevarismo como formas concretas de lucha por el comunismo.
Treinta años de lucha armada prueban que tal aplicación tiene su éxito.

De esta manera, en su V Asamblea ETA formaliza la mayor parte de los
aspectos ideológicos y organizativos de los que hemos dado cuenta al hablar de
la naturaleza de los movimientos de liberación nacional. En su V Asamblea ETA
se declara organización marxista-leninista, asume el nacionalismo
revolucionario y adopta la Guerra Popular como forma de lucha, es decir, la
división de su labor en cuatro frentes de lucha (el político, el social, el cultural y el
armado) y la activación de una espiral de reproducción de la violencia, la famosa
espiral acción-represión-acción. Estos tres factores (marxismo-leninismo,
nacionalismo revolucionario y guerra popular) son factores intercambiables y
equivalentes. Lo que pasa es que muestran tres aspectos definidos de un
Movimiento de Liberación nacional: la referencia ideológica universal
(marxismo-leninismo), el marco concreto de actuación (el nacionalismo


25
     Francisco Letamendia, Historia de Euskadi, op., cit., p. 329.
revolucionario) y la forma de lucha (la guerra popular). Ahora vamos a ver que
forma concreta da ETA a estos tres aspectos.

       1)    El marxismo-leninismo: esta definición no es una definición
             “dogmática”, entendiendo que el marxismo-leninismo es un cuerpo de
             doctrina variable y cambiable según los tiempos y las circunstancias.
             Eso no significa que sea una doctrina sin principios firmes y claros. Todo
             lo contrario: el marxismo-leninismo es la denominación que adoptan las
             ideas del comunismo en una etapa histórica determinada. Y es un
             referente ideológico homologable en todas las partes del mundo.
             Es una ideología universal que plantea valores universales y que analiza
             toda situación desde una perspectiva mundial, desde la perspectiva del
             desarrollo del capitalismo (el régimen socioeconómico vigente) en cada
             país. En este sentido, los Presos de Burgos, guardianes de la ortodoxia
             de la V Asamblea, decían claramente en el año 1971: “como
             escribíamos en el ZUTIK 51, la primera aportación fundamental de la V
             Asamblea fue esbozar los puntos necesarios para la elaboración de la
             teoría revolucionaria vasca. (...) ETA fue definida en esa Asamblea, sin
             ningún tipo de concesiones, como una organización socialista y no hay
             ningún tipo de duda en cuanto al tipo de socialismo que definimos: ni
             humanista, ni reformista, ni nada por el estilo: marxista-leninista26”. La
             definición de marxista-leninista representa la inserción de ETA, y con
             ello el conjunto del MLNV, dentro de una ortodoxia, la ortodoxia
             revolucionaria, derivada del pensamiento de Marx y de las diferentes
             revoluciones surgidas tras la revolución de 1917 en Rusia. En la etapa
             que corresponde a ETA en sus prolegómenos, la organización armada
             se suma a los movimientos anti-colonialistas de Liberación Nacional
             surgidos durante los años 60, en el contexto de los grupos armados que
             surgen dentro de Europa Occidental bajo esta inspiración. ETA es el
             primer grupo europeo en ese sentido.


       2)    El nacionalismo revolucionario: Marta Harnecker, dentro de su
             clásico manual, afirma claramente que el deber de un militante
             revolucionario, es “la aplicación creadora de la teoría marxista a la
             realidad concreta de su país. No existen revoluciones en general,
             sólo existen revoluciones particulares, adaptadas a la situación de
             cada país27”(nuestro subrayado). La V Asamblea de ETA asumió la
             función de “esbozar los puntos necesarios para la elaboración de la
             teoría revolucionaria vasca”, es decir, plantear las condiciones de
             posibilidad de la revolución en el contexto del País Vasco. Por ello, la
             denominación “nacionalismo revolucionario” resulta engañosa, en tanto
             establece una relación entre este tipo de nacionalismo –revolucionario- y
             el nacionalismo clásico. Los Presos de Burgos nos aclaran el
             concepto: “al definir el nacionalismo revolucionario y todas sus
             consecuencias, queda bien claro que nuestra lucha no es la lucha
             por la independencia en abstracto... sino la lucha de liberación
             nacional de nuestro pueblo, concepto este mucho más amplio que el de
26
     ETA, Documento de los Presos de Burgos, 1971, p. 5.
27
     Marta Harnecker, Los conceptos elementales del materialismo histórico, 1979, Madrid, p. 10.
          independencia en cuanto a que independencia en abstracto esta vacío
          de todo contenido de clase, y por lo tanto revolucionario, y el concepto
          de Liberación Nacional que aquí definimos lleva implícita la lucha de
          clases. Es decir, la cuestión no es “vascos contra españoles y
          franceses”... sino “clases vascas explotadas en diferente grado y
          oprimidas culturalmente contra la oligarquía28”. (nuestro subrayado). Es
          una independencia, como decía un escritor vasco, “respecto a los
          centros del imperalismo29”. Eso significa que la “independencia nacional”
          del nacionalismo clásico queda sustituida por la “independencia de
          clase” que “lleva implícita la lucha de clases”. La cuestión nacional es
          una cuestión cultural, es una cuestión de que afecta a la
          “superestructura” por usar un término escolástico marxista; pero el
          hecho fundamental es el de la “lucha de clases” universal que en
          Euskadi, desde la perspectiva del MLNV. acarrea la aplicación de la
          teoría revolucionaria a sus condiciones nacionales, sin lo cual no
          existiría revolución.


     3)   La Guerra Popular: hablábamos de principios universales y de su
          aplicación a un espacio nacional determinado; ahora debemos hablar de
          la forma de lucha, de la forma concreta que toma la lucha de clases en
          Euskadi en tanto los instrumentos que tienen que llevarla adelante. En
          esta primera etapa, Federico Krutwig es uno de los intelectuales
          capitales y su libro Vasconia tendrá una influencia inmensa. No es
          casualidad, como dice el propio autor en otra obra, que la parte bélica
          del libro fuera asumida en su totalidad durante la V asamblea. Para
          Krutwig, la historia de la posguerra mundial da una serie de lecciones en
          el campo de la liberación nacional. Esto es fruto de una nueva visión de
          la guerra que durante los años 60 daría sus frutos más granados. La
          guerra revolucionaria, en el sentido de Clausewitz y de Mao en tanto
          guerra total, guerra sin restricciones y guerra popular y prolongada, es la
          clave de ese hallazgo: “Las guerras revolucionarias pueden ser de dos
          tipos: sociológicas o nacionalistas. Cuando se emplea la denominación
          guerra revolucionaria se tiende casi siempre a pensar en una revolución
          sociológica interna, tal como la revolución rusa, china, etc., olvidándose
          que tan revolucionarias como éstas pueden ser las guerras nacionalistas
          de independencia nacional. En muchos casos en la guerra
          revolucionaria hasta se suelen combinar ambas tendencias y son
          nacionalistas y sociales al mismo tiempo. También pueden a veces los
          dirigentes de una ideología apoyarse sobre la otra para alcanzar sus
          fines. Ho-Chi-Minh se valió del sentimiento nacionalista para el
          triunfo de la idea comunista, lo que es una ideología social pero no
          nacional. La verdad es que ante el mayor respeto que el comunismo
          siente por los derechos de las nacionalidades comparado con la
          intolerancia colonialista y capitalista, una tal asociación le resultaba fácil.
          Por otra parte en Africa, tanto en Argelia como en el Africa negra, el
          sentimiento de revancha social ha conducido al triunfo

28
   Documentos Y, volumen 12, Hordago (recopilación de los textos de ETA), “Puntos mínimos ideológicos
de ETA” 1971, p. 348.
29
   Zehatz, n 5-6 (Agosto-Diciembre 1978), p. 27. Del artículo de Joxe Mari Odriozola
          nacional”.(nuestro subrayado). Llegamos así a una conclusión obvia: las
          guerras nacionales son guerras revolucionarias, son guerras sociales,
          en tanto que la “intolerancia colonialista y capitalista” ha hecho derivar a
          las diferentes guerras de liberación nacional en guerras antimperalistas,
          donde lo nacional y lo social son la cara de la misma moneda. Por ello
          planteaba la organización armada ETA al definir sus principios
          ideológicos: “El método de acción será un proceso espiral ascendente
          de acción-represión-acción en los cuatro frentes que componen la lucha
          revolucionaria en un país oprimido (cultural, político, económico y militar)
          para la toma de poder vasco por la clase trabajadora vasca30”. La guerra
          popular, la guerra revolucionaria, no se aplica en exclusiva al aspecto
          militar de la lucha sino que se despliega a todos los campos de la
          sociedad, tratando de compensar la inferioridad de medios de lucha
          contra el estado mediante una metodología de movilización total de
          todos los aspectos contradictorios que atañen a esa sociedad. Francisco
          Letamendia afirma, recogiendo el contenido de un escrito de ETA (La
          insurrección en Euskadi, 1964) que, “la guerra revolucionaria es
          totalitaria, pues engloba todo –lo político, lo militar, lo social –y a todos-
          toda la población31”. La asimilación de la interpretación que hace Mao de
          Clausewitz es total. Los “cuatro frentes” convergen en un mismo objetivo
          de destrucción del modelo social vigente y se coadyuvan mutuamente.
          Junto con la organización armada (ETA) deben existir otro tipo de
          organismos, políticos, sociales, económicos, culturales, que sean
          capaces de llevar la lucha dentro de esos campos. Al conjunto de todos
          esos organismos, incluida la organización militar, es lo que llamamos el
          MLNV.

    Estas tres referencias constituyen el bagaje ideológico y metodológico
fundamental del MLNV. Son la fuente de su racionalidad estratégica, que, como
veremos, se aplicará a todas las etapas por la que ha pasado el País Vasco en
los treinta y pico años que llevamos de la práctica revolucionaria del MLNV.
Estos son los elementos identitarios fundamentales del MLNV en tanto que son
elementos intrínsecos e irrenunciables, en tanto que alrededor de estos
elementos confluye toda adaptación y remodelación del movimiento.

En el aspecto ideológico, el MLNV siempre ha considerado que su lucha se
encontraba ligada a la lucha general de los pueblos y las clases oprimidas en
contra del capitalismo. Así afirmaba un escrito de KAS, bloque dirigente del
MLNV: “Nuestra práctica está inmersa, esencialmente, en la lucha mundial de la
humanidad contra el Capital. Nos encontramos abocados a escoger entre
comunismo o caos32”.

En el aspecto metodológico, el MLNV ha mantenido su identidad de Movimiento
de Liberación Nacional en el sentido en que Mao lo planteaba. Su fidelidad a la
Guerra Popular como método de lucha es evidente. Cuando el ex dirigente de
JARRAI, Jon Salaberria, habla de la Kale Borroka, lo hace en el contexto de un

30
   Documentos Y, op., cit., volumen 7, p. 99. Del documento “Ideología oficial de Y”.
31
   Francisco Letamendia, Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA, 1977, Barcelona, Ruedo
Ibérico, p. 307.
32
   José Antonio Rekondo, ob., cit., p. 179.
desarrollo de esa concepción de Guerra Popular: “La kale borroka no es una
lucha en sí misma, ni un objetivo. La kale borroka es herri borroka, es una forma de
lucha popular, un instrumento33". La Kale Borroka es la apertura de un nuevo
frente, dentro del esquema de diferentes frentes derivado de la concepción
medular de la V Asamblea.

La aplicación de la “guerra popular prolongada”, por otra parte, es también
una condición metodológica que hoy en día se mantiene. El factor “tiempo”, la
perspectiva de plantear un combate prolongado, la disposición hacia esas largas
distancias, son un fenómeno aplicado por la mayor parte de los grupos
revolucionarios en el mundo que llevan adelante la lucha armada o guerrillera.
En coherencia con ello, dice la organización armada ETA en una entrevista:

       “Desde hace unos años ETA ha optado por la guerra prolongada de
desgaste, cuyo objetivo es durar más que el enemigo. Sabemos que es
imposible que ETA derrote al Estado español, ni es ésa nuestra intención.
Además, en la actual situación no sólo tendríamos que enfrentarnos con el
Estado español. Pero también es imposible que el Estado español acabe con el
Movimiento de Liberación Nacional Vasco, porque es imposible acabar con las
ansias que lo han hecho surgir34”.

        Es decir: la aplicación del MLNV de la Guerra Popular es más medida,
tiene su propia dosificación y su propio gradualismo. Se da un empate, en tanto
que el Estado no puede destruir a ETA ni ETA al Estado, pero en esta
característica la organización armada –y el movimiento del que forma parte- se
iguala al Estado en tanto organismo administrativo. No se trata en absoluto de un
empate pasivo, aséptico, neutro entre el Estado y el MLNV. Muy al contrario,
este “empate” que de hecho es creado por el propio MLNV para la ejecución de
su propio proyecto de Construcción/Destrucción “nacional”, le permite marcar
una delimitación geo-política a raíz de la cual, el MLNV puede ocupar un espacio
donde poder llevar a cabo su labor de acumulación infinita de fuerzas y
organismos.

        La “prolongación”, en este caso, es sinónimo de funcionamiento. El
profesor Ignacio Sánchez-Cuenca nos trae también dos citas, una del grupo
armado catalán Terra Lliure, y el otro del IRA, donde también se plantea la
cuestión de la guerra prolongada 35 . Estas organizaciones sostienen que es
imposible una “victoria militar clásica” pero que gradualmente se puede ir
desgastando la moral del enemigo. Dice el IRA “sabemos que no podemos
vencerlos militarmente, de la misma manera que ellos tampoco pueden
eliminarnos”. Esta condición de “empate” puede dar lugar a ventajas políticas, ya
que la acción no es exclusivamente dentro del terreno armado sino sobre todo en
el terreno político. La lucha armada actúa como valor añadido y de peso del
propio movimiento.

En definitiva: la acción del MLNV, en coherencia con los grupos de Liberación
Nacional surgidos durante los 60 y los grupos revolucionarios guerrilleros,

33
   Egin, 20-10-96.
34
   Ignacio Sánchez-Cuenca, ETA contra el Estado, 2001, Barcelona, Tusquets, p. 104.
35
   Idem, p. 103-4.
mantiene los valores de la lucha constante contra el Sistema haciendo uso del
factor nacional. Nos referimos, pues, a una realidad universal, de la que el MLNV
es una manifestación local.

                                 (continuará)

                               Imanol Lizarralde

								
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