Cartel de Medell�n

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					Cartel de Medellín
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El Cártel de Medellín (o Cartel de Medellín de acuerdo a la pronunciación más
habitual en Colombia), fue el nombre dado a la organización delictiva dedicada al
tráfico de cocaína. Sus miembros más conocidos fueron,Gonzalo Rodríguez Gacha,
Pablo Escobar, los Hermanos Ochoa (Fabio, Jorge Luis y Juan David), Carlos Lehder y
otros de menor importancia.

El nombre de "cártel" se le dio por el esquema de operación en el cual los distintos
empresarios compartían recursos tales como rutas, pero manejaban separadamente sus
negocios. Recibe el nombre de la ciudad de Medellín, en la cual tuvieron su principal
base de operaciones, siendo los Ochoa y Escobar oriundos de la región.


Contenido
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      1 Narcoterrorismo
      2 Guerra contra el Cartel de Cali
      3 Historia
      4 Legado
      5 Véase también
      6 Enlaces externos



Narcoterrorismo [editar]
Además del tráfico de drogas, el cártel, y particularmente Escobar y Rodríguez Gacha,
participaron en otras actividades delictivas entre las que se destacan los grupos Muerte a
Secuestradores (MAS) y Los Extraditables. En la segunda mitad de los años 1980 se
destaca un enfrentamiento armado contra el denominado Cartel de Cali.

El MAS fue un grupo paramilitar creado a principios de los años 1980 en represalia por
el secuestro por parte del grupo guerrillero M-19 de una hermana de los Hermanos
Ochoa. Tras varios golpes al M-19, y de acuerdo a testimonios de sus propios
miembros, el entonces grupo guerrillero llegó a una tregua con Escobar y el MAS dejó
de actuar. Varios analistas creen que de esta tregua surgió un acuerdo que llevó
eventualmente a la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985.
«Los Extraditables» fue el nombre tomado por el cártel para adelantar una lucha
terrorista contra el estado colombiano, en oposición a la posible extradición a los
Estados Unidos de narcotraficantes colombianos. «Los Extraditables» cometieron varios
tipos de actos terroristas incluidos el asesinato de políticos, jueces y militares y el
estallido de carros bomba.Su lema particular era : Preferimos una tumba en
Colombia,que una carcel en Estados Unidos

Gonzalo Rodríguez Gacha, también conocido como El Mexicano, se hizo camino en la
violencia alrededor de la explotación de esmeraldas. Además de la violencia relacionada
con las drogas, siempre se mantuvo relacionado con la violencia esmeraldera y adelantó
una campaña personal contra las FARC y contra la Unión Patriótica, a las que
consideraba una extensión del grupo guerrillero.


La mayor parte del terrorismo adelantado por el Cartel de Medellín se centra en las
figuras de Pablo Escobar y Gonzalo Rodriguez Gacha. Los hermanos Ochoa no han
sido vinculados a cargos de terrorismo. Tras la muerte de Rodríguez Gacha, Escobar
había acumulado tantos enemigos dentro del estado como ante otros grupos delictivos,
que varios de estos últimos formaron la agrupación Perseguidos por Pablo Escobar o
PEPES junto a Fidel Castaño y Carlos Castaño y otros futuros comandantes de las
Autodefensas Unidas de Colombia, quienes adelantaron acciones contra el Cartel de
Medellín, tanto dentro como fuera de la ley.

Guerra contra el Cartel de Cali [editar]
Desde mediados de los años 1980 se desató un enfrentamiento entre los grupos
narcotraficantes centrados en Medellín y los centrados en Cali. Si bien sus orígenes no
se conocen, es posible que se haya iniciado por el control de mercados en los Estados
Unidos. Las principales manifestaciones de esta guerra fue el asesinato selectivo,
cometidos principalmente en Medellín, pero también en Cali y Nueva York, entre
muchas otras ciudades, y los atentados dinamiteros contra instalaciones de Drogas la
Rebaja", una cadena de farmacias legalmente constituida y de propiedad de los
miembros del Cartel de Cali. Como también el carro-bomba que detonó el 13 de Enero
de 1988 en el edificio Mónaco de Medellín propiedad de Pablo Escobar. Así como la
financiación por parte del Cartel de Cali del grupo ilegal Los Pepes en 1992-93.

Historia [editar]
Su origen se remonta a mediados de 1976 cuando grupos de pequeños traficantes de
drogas que traían base de coca de Perú y la procesaban en la ciudad de Medellín se
empezaron a asociar para crear una empresa ilegal que debido a los impresionantes
ingresos derivados del narcotrafico creció económica y militarmente. Su cabeza visible
fue Pablo Escobar Gaviria (El Patron), originario de Rionegro departamento de
Antioquía; Gonzalo Rodríguez Gacha (El Mexicano) originario de Pacho Cundinamarca
quien de alguna manera era el jefe militar ya había sido traficante de esmeraldas y fue
para el cartel tan importante como Escobar. Como socios capitalistas aparecen los
hermanos Fabio, Jorge Luis y Juan David Ochoa Vásquez oriundos de Medellín, Carlos
Lehder de Armenia quien era un veterano traficante de marihuana que tenía acceso a los
Estados Unidos, hablaba inglés, tenía socios compradores y entre muchas otras cosas
una pista de aterrizaje en las islas Bahamas, importante escala de los fletes
aerotransportados. En un segundo renglón se hallaba Gustavo Gaviria y Roberto
Escobar (El Osito) primo y hermano respectivamente de Pablo Escobar, se encargaron
especialmente del manejo de la contabilidad. A ellos se suma una gran cantidad de
jovenes reclutados para diferentes fines y que llegaron a ser muy reconocidos por sus
alias (Popeye, HH, El Angelito, El Chopo, El Osito, EL Tato, Tayson, El Palomo,
Enchufe, Leo, Pinina, Leon, Temblor, Conavi, Turquía, El Japonés, La Cuca, Tavo, El
Duro, Jhoncito, Abraham, etc). En un momento a finales de los 80´s el cartel llegó a
contar con más de 2000 hombres sólo en su aparato militar.

La producción era realizada en las selvas de Departamentos como Caquetá o Meta y
desde pistas clandestinas era llevada a puntos de embarque en otras zonas del país.
Desde allí se llevaba en pequeñas avionetas que sobrevolaban 12 metros o hasta 3
metros sobre el mar, hasta las costas de Bermudas, Bahamas, Florida... allí se entregaba
la carga y se regresaba con millones de dólares.

Las increíbles ganancias hicieron que cada uno de estos hombres poseyera fortunas
extravagantes y que se hicieran ampliamente respetados y temidos. El lema inicial era
Plata o plomo, quien no estaba dispuesto a recibir los sobornos y prestarse al servicio
del cartel pasaría a ser un objetivo militar, sin embargo y pese a las circunstancias es
impresionante la cantidad de personas que tomaron la segunda opción. La revista Forbes
calculó la fortuna de Pablo Escobar en 1987 en 7.000 millones de dolares, cifra que se
puede quedar corta al ver que el cartel movía el 80% de la cocaína que se consumía en
Estados Unidos, además hubo apreciaciones según las cuales entre el 7 y el 10% del
PIB de Colombia era de origen del narcotráfico. Es de aclarar que El Mexicano tendría
una fortuna comparable a la de Pablo. Tanto Gacha como Pablo Escobar se dieron a
conocer como filántropos, donaban millones a los pobres de todo el país, especialmente
de Medellín. Urbanizaciones, canchas de fútbol, escenarios públicos, de todo se donaba
para ganar el cariño del pueblo que en gran medida correspondía.

Pablo Escobar se lanzó a la arena politica en 1982 obteniendo un escaño como suplente
de Jairo Ortega en la cámara de representantes. La investigación de politicos rivales
revelaron el origen de su fortuna y por ello fue expulsado del congreso. Además en
aquella época se llevó a cabo la redada de "Tranquilandia" donde se destruyeron
cultivos, cocaína procesada, aviones y pistas clandestinas, aproximadamente se
destruyeron mil millones de dólares del cartel. El comandante de la Policía y el Ministro
de Justicia Rodrigo Lara Bonilla fueron asesinados a través del metodo de sicarios moto
transportados en 1984. Un parrillero armado con subametralladora uzi dispara ráfagas
certeras a corta distancia y huyen a toda velocidad. Colombia se fue acostumbrando a
los sicarios y a las motos 500 de alto cilindraje. Estados Unidos presionaba más y el
presidente Belisario Betancur autorizó la extradición de narcotraficantes sobre el mismo
feretro del ministro Lara Bonilla. La extradición existía desde el gobierno de Julio César
Turbay pero no se había llevado a la práctica aún. Este fue el punto de partida de la
guerra contra las drogas o periodo conocido como narcoterrorismo y de allí nace el lema
que inmortalizó a estos hombres Mejor una tumba en Colombia que una cárcel en
Estados Unidos, se autodenominaron Los Extraditables y declararon la guerra al Estado.
El 6 de noviembre de 1985 un comando de la guerrilla M-19 realizó la Toma del Palacio
de Justicia en Bogotá y en la batalla que se siguió con las fuerzas del orden se
destruyeron los archivos del narcotráfico y murieron 11 de los 24 jueces supremos.
Siempre se ha afirmado que el cartel financió al M-19. Pues después de la guerra que
hubo entre estas dos organizaciones vinieron acercamientos y reuniones entre el jefe del
M-19, Ivan Mariano Ospina y Pablo Escobar en el sitio El Bizcocho y La Hacienda
Nápoles. Miles de bombas y petardos estallaron por todo el país, se presentaron
asesinatos de jueces, fiscales, testigos, periodistas etc. Se destaca la muerte del
procurador Carlos Mauro Hoyos, el líder politico de la UP Jaime Pardo Leal, tres
candidatos a la presidencia de 1990, Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán,
Carlos Pizarro Leongómez, periodistas como el director del Espectador, Guillermo
Cano, atentados contra el director de DAS, Miguel Alfredo Maza. Uno de ellos, el
Atentado al edificio del DAS con un carro bomba de 500 kilos de dinamita frente a la
sede del organismo dejó 70 muertos. En Medellin se afirmaba que Pablo Escobar
pagaba 2 millones de pesos (US$1000) por cada policía que fuera muerto, en
consecuencia cayeron entre 300 y 600 agentes del orden, entre ellos el Comandante de
Policía de Antioquía, Valdemar Franklin Quintero. El año 1987 pasó a la historia como
el año más violento en la historia reciente del país, sólo en Medellín hubo más de 10
homicidios al día; en Noviembre de 1989 un avión de Avianca en pleno vuelo explotó
cerca de Bogotá 107 víctimas, no hubo sobrevivientes. En estos años incluso se
contrataron mercenarios extranjeros para entrenar las fuerzas armadas del Cartel. El más
recordado de ellos, el israelí Yair Klein, que entrenó los grupos de Autodefensas de
Fidel y Carlos Castaño en el Magdalena Medio. La presión continuó con secuestros y
amenazas, entre muchos otros destacan los secuestros de Francisco Santos, Diana
Turbay (que murió en el operativo de rescate), Maruja Pachón, etc. Las amenazas
llegaban por miles a funcionarios, periodistas, policías, diplomáticos, etc. y también a
sus familiares y amigos, firmadas por Los Extraditables. Mientras tanto el gobierno
reaccionó y en 1987 fue capturado en zonas selváticas Carlos Lehder y extraditado en
1989. Otros lugartenientes fueron capturados o muertos. Dandeny Muñoz Mosquera La
Kika, quien abría dinamitado el avión de Avianca fue capturado en Queens con
pasaporte falso y acusado de introducir una tonelada de cocaína a Estados Unidos. Se le
condenó a cadena perpetua.

Gonzalo Rodriguez Gacha fue localizado en Tolu, municipio de Coveñas, Sucre, el 15
de diciembre de 1989 gracias al seguimiento que la fuerza pública le realizó a su hijo,
Freddy Rodríguez Celades. En el operativo murió El Mexicano junto a su hijo, también
Gilberto Rendon Hurtado y otros lugartenientes enfrentándose a los cuerpos especiales
de la Policía.

En 1991 el nuevo gobierno aprobó la creación de una nueva constitución donde se
eliminó la figura de la extradición.

Los Hermanos Ochoa Vasquez se acogieron a la nueva ley de rebajas de penas y fueron
recluídos en la cárcel de Itagüí.

Pablo Escobar, el Osito y un grupo de subalternos se entregaron y fueron llevados a una
carcél especialmente construida para ellos, con lujos y comodidades nunca vistos. La
carcél de la Catedral era una farsa pues los retenidos entraban y salían cuando querían,
manejaban sus negocios e influían en la vida del país.

Los hermanos Moncada Galeano, miembros del cartel, fueron llevados a la prisión por
los lugartenientes de Pablo Escobar. Se sospechaba que estaban robando al cartel.
Fueron torturados y asesinados dentro del penal. Cuando el gobierno se enteró intentó
retenerlos en otra cárcel pero todos los miembros del cartel se fugaron. Durante los
siguientes 16 meses el bloque de búsqueda cuerpo especializado de la policía fue
capturando o dando muerte a Popeye, El Chopo, HH, El Osito, El Angelito, El Mugre,
Tyson, El Palomo. Al tiempo que los carteles rivales como el de Cali y los antiguos
socios enemistados como Don Berna, los hermanos Castaño Gil, etc. empezaron a
realizar actividades terroristas contra el cartel bajo el nombre de Los Pepes (Perseguidos
por Pablo Escobar) asesinaron a familiares, abogados, escoltas, etc. y debilitaron más y
más el cartel de Medellín. El gobierno intentaba proteger a la familia de Pablo Escobar
mientras que en otros países se les negaba su residencia. Finalmente el 2 de diciembre
de 1993, Pablo Escobar hace una larga llamada de cinco minutos a su hijo en Bogotá,
interceptada y rastreada por el bloque de búsqueda, da con su paradero en el barrio los
Olivos donde, tras un corto enfrentamiento, muere junto a su escolta El Limón,en la
Carrera 79B # 45 D 95. Con la muerte de Pablo Escobar se disolvió finalmente el Cartel
de Medellín.

Legado [editar]
Una década oscura quedó para la historia de Colombia; muchos se preguntaban si tras la
muerte de Pablo Escobar desaparecería el Narcotráfico o incluso la violencia que
desgarraba a Colombia. Pero así como esta violencia solo fue la heredera de otras
formas anteriores, ella engendró otras. El narcotráfico se vio aumentado por la
diversificación de grupos encargados de este oficio y por el inicio en la producción de
opiaceos de las flores de amapola. El cartel de Cali asumió por poco tiempo el
liderazgo, también se formaría el Cartel del Norte del Valle y una infinidad de nuevas
bandas que buscaron discresionalidad, solo se reúnen para sus negocios, no participan
en politica y no manejan capitales tan extravagantes si no que disimulan las nuevas
riquezas o emigran a otros países. Las AUC son descendientes directos del Cartel de
Medellín, no solo Carlos Castaño sino muchos de sus comandantes como Diego
Fernando Murillo "Don Berna" trabajaron de la mano de Pablo Escobar y Gonzálo
Rodriguez Gacha, o hicieron parte de Los Pepes además su financiación se hace a través
del comercio de cocaína. Infinidad de pequeñas agrupaciones de sicarios, como la
temida banda de La Terraza, también fueron consecuencias de esta época.

La guerrilla libre de un competidor real se ha triplicado en número y poder. Las FARC
se constituyeron en el nuevo Cartel enviando el 60% de la cocaína consumida en
Estados Unidos para financiar su guerra. Su aparato militar más fuerte ha sido el causal
de miles de muertes de colombianos desde la década anterior. El legado del cartel se
traduce en sangre y muerte.

El Cártel de Cali (o Cartel de Cali de acuerdo a la pronunciación más habitual en
Colombia), fue el nombre dado a la organización criminal dedicada al tráfico de
cocaína, encabezada por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.

Recibe el nombre de la ciudad de Cali, en la cual tuvieron su principal base de
operaciones. Se calcula el total de dinero que movieron en la década de 1980 y 1990 en
varios miles de millones de dolares, los cuales siguen en paradero desconocido, siendo
uno de los contables menos conocido y probablemente el que ayudo a ubicar la mayor
parte del dinero en la banca suiza Felipe Altes Fernandez, de nacionalidad española,
amigo personal de la familia Urdinola Grajales y en la década de 1990 conocido
intermediario bancario.
El nombre de "cártel" se le dio, principalmente, en contraste con el así llamado Cartel
de Medellín, principalmente a partir del enfrentamiento armado que tuvieron estas dos
organizaciones a mediados de los años 1980. Nótese que en Colombia siempre se ha
pronunciado "cartel" (palabra aguda).




Contexto [editar]
Por ubicarse en el Centro de América, y contar con salidas hacia el Pacífico y el Caribe,
Colombia fue en tiempos virreinales, una ruta del contrabando de oro. La quebrada
geografía interior, de cerrada manigua y tremedales dificultaba (y aún dificulta) el
control por parte del estado central de vastas zonas del territorio. Así mismo en
Colombia cuenta con variados recursos naturales, tanto renovables como no renovables.
A la abudante presencia de petróleo (Colombia es desde mediados del siglo XX reserva
mundial de petróleo) se suman recursos como oro, esmeralda, platino, carbón, entre
muchos otros. La explotación de estos recursos da generalmente en conexión a
empresas multinacionales que en muchos casos explotan los recursos de manera
irresponsable e inconsecuente con las comunidades a quienes supuestamente deberían
beneficiar.

El narcotráfico y la mafia, pese a lo que muchos quisieran creer, no nació en los setenta,
ni solo bajo la mirada complaciente de los gobiernos de finales de los setentas por la
bonanza marimbera. Existe sobrado material documental e investigativo, establece que
la producción e incluso consumo de drogas en Colombia es de vieja data. La aparición
de organizaciones criminales de orden mafioso, se relaciona con la estructura de poder y
la debilidad del Estado colombiano desde su mismo origen. Obedece a procesos
históricos favorecidos por la dinámica de la colonización española, dispersa y errátil,
que promovió modelos hacendatarios derivados en fuertes autonomías regionales
expresadas en la figura de los “gamonales”. Estos “mandamases” locales, fueron el
poder real en las regiones y propiciaron a su antojo y conveniencia tensiones con el
poder central estatal.

Los orígenes de la coca en Colombia no data de los setentas u ochentas, incluso desde la
misma época precolombina mantuvo una tradición coquera tan importante como Bolivia
o Perú[cita requerida]. La coca era un producto de primera necesidad para los nativos
chibchas[cita requerida]. Incluso en el mercado de Sogamoso, la coca era un elemento de
intercambio. (ARANGO, Mario y CHILD, Jorge). El auge mundial de la coca de finales
del siglo XIX[cita requerida] –que coincidió con el surgimiento de la Coca-Cola–, impulsó
un cándido entusiasmo en el país. «El año nuevo de 1886 trae gratas noticias para los
colombianos gobernados por la férrea mano de Rafael Núñez: se prepara una nueva
constitución centralista y presidencialista y en el horizonte se vislumbra un nuevo
producto de exportación que “regenerará” la economía colombiana: la cocaína. Los
frutos se recogieron al comenzar la década de 1930, bajo la República liberal, cuando ya
gran parte del comercio de la cocaína era ilícito»[cita requerida]

En 1947, bajo el mandato del presidente Mariano Ospina Pérez, la fortaleza del gremio
cocalero asesorado por el ex presidente (encargado) Víctor Mosquera Chaux, hizo dar
marcha atrás al primer estatuto antinarcóticos de la República[cita requerida]. Durante esos
años de violencia, la coca no tardó en tomar un cariz político. Los “godos” acusaban a
los “cachiporros” de explotarla “con mala fe en contra del Partido Conservador” Desde
el decenio de los cincuenta, ya las autoridades nacionales se mostraban alarmadas por el
aumento del narcotráfico[cita requerida]. El periódico El Tiempo en 1959, anota: «los
decomisos se suceden todos los días y las autoridades se encuentran justamente
alarmadas por el auge que ha tomado el consumo en los últimos años»[cita requerida].

En cuanto a las mafias, su origen está influenciado por las condiciones estructurales ya
descritas, como por ejemplo la intrincada geografía, la debilidad del Estado, la
desconexión entre el Centro y la Periferia, y las resistencias locales tanto de despojo
(terratenientes en la figura del "gamonal") como las reivindicativas (comunidades
campesinas, indígenas o afrocolombiana con sus diferentes líderes).

Las modernas mafias tienen su origen, aproximadamente en 1960 cuando se arma la red
de narcotráfico masivo colombiano. Pero sus raíces están en la debilidad de la justicia
que permitió que individuos siniestros impusieran su ley aprovechando la impotencia y
debilidad de las instituciones, cuando no su corruptela. Un caso que ejemplifica el poder
de estos criminales se encuentra en personajes como el "Doctor Mata", un falso abogado
que ya tenía comportamientos de índole mafiosa y que se lucraba de negocios ilegales,
tenía un pequeño séquito de matones y que compraba a las autoridades[cita requerida].

Las mafias que aparecen en 1960 empezaron a disputar el negocio de las drogas a
sicilianos, franceses y estadounidenses. Basta solo mirar los periódicos colombianos de
la época, para comprobar que los decomisos se sucedían desde esa época[cita requerida].
Entre 1970 y 1974 se da una bonanza marimbera en la región de Urabá. Tras este
periodo, los narcotraficantes del país descubren las ventajas de traficar con cocaína,
mayor facilidad para su camuflaje y mejores precios. Arango y Child señalan cómo
«grandes capitales antioqueños, hoy saneados, se hicieron en aquellos primeros años del
narcotráfico por Urabá y Medellín... aquel grupo de contrabandistas y narcotraficantes
antioqueños de finales de la década de 1960 y comienzos de los años 70 fue el germen
de lo que hoy llaman mafia colombiana»[cita requerida].

En el campo de la salud pública, la sobreproducción de hoja de coca, generó a partir de
los años setenta, la producción de base de coca de la que se saca el “bazuco”. La base no
es un subproducto de la cocaína, ni “cocaína de mala calidad”, o lo que erróneamente se
cree “la pega de la olla donde se cocina el clohridrato de cocaína”. El bazuco, es una
droga mucho más adictiva que la cocaína. Debido a lo efímero de su efecto, que hace
que el adicto busque dosis cada vez más fuertes y con menor intervalo, bajo pena de no
alcanzar la misma intensidad en su estado de enervación. Esta droga, que está haciendo
lo mismo que hizo la chicha en su tiempo, manteniendo a toda una nación en la
ignorancia y la inopia, no ha sido enfrentada de manera directa[cita requerida]. El deterioro
fìsico y moral que causa esta droga no ha conmovido a las autoridades, que ven con
impotencia o desdén como los adictos se surten de su fatal veneno. Los bajos precios
del mercado han hecho que el consumo de drogas en Colombia sea uno de los más altos
del mundo, debido a que se consume el excedente, con materia prima de mediana
calidad.

Lentamente, la coca fue creando una pseudocultura, en la medida en que promovió
dinámicas sociales, políticas y económicas en zonas específicas del país. Impulsó la
ampliación de la frontera agrícola, generando economías de enclave en las que incluso
la coca es un elemento de intercambio como el dinero. Todo respaldado por los
inmejorables precios y gran utilidad que ofrece el alcaloide. Un gramo de cocaína en las
calles de Bogotá, de mediana pureza hoy cuesta 3 mil pesos[cita requerida]. Ese mismo
gramo en las calles de Estados Unidos, puede costar el equivalente de 150 a 200 mil
pesos, y de menor calidad[cita requerida]. El economista colombiano Eduardo Sarmiento,
afirma que al finalizar los ochentas, Colombia movía en el mercado mundial de cocaína
4,000 millones de dólares anuales aproximadamente. Solo la tercera parte de esos
recursos llegó al país.

Los ingresos del narcotráfico, se han convertido al modo de Adam Smith, en la mano
invisible que mueve el mercado colombiano. Reglan las relaciones de producción y hoy
en día parecen haber copado todos los resquicios de una sociedad que parece haber
perdido la capacidad de asombro y vergüenza. Estos recursos, toman apariencia lícita
mediante complicadas maniobras financieras y reinversiones en la banca, en empresas
manufactureras o industriales, o importaciones ficticias. Esto ha generado que la
industria nacional “legal”, deba enfrentarse a productos de precios más reducidos de
incierto origen. Productos cuya venta permite lavar ingresos producto del tráfico ilegal.
Incluso, esto ha permitido que se consigan productos a precios menores muy por debajo
del verdadero costo. Así, los ingresos del narcotráfico, antes que ayudar en la
prosperidad del país, o mejorar el panorama económico o de repartición del ingreso, se
convierten en responsables de la crisis de la industria nacional.

Además el narcotráfico explica en gran medida la afluencia de divisas a
Colombia[cita requerida], y al debilitamiento del dólar frente al peso. Estos flujos de capital
siempre han contribuido a mantener el superávit en la balanza de pagos, y a que los
mercados de valores siempre cuenten con liquidez y movimiento[cita requerida].

El contrabando de cocaína, que ha configurado poderosas mafias, además ha dado paso
a usos sociales y estereotipos, que han causado mella en el imaginario colectivo, y que
inflingen graves daños a cosmovisiones particulares y locales. Ha enrevesado la moral y
la ética de un país, que mediante la reproduicción de manifestaciones y hábitos sociales,
refrenda un orden equívoco en el que el poder económico del ilícito vuelve pautas e
ideales de delincuentes, normas grupales los valores más deplorables. Se Atentan así
contra cohesión social, y por otra parte se promueve la exclusión y la expoliación de los
propietarios naturales en la llamada “Contrarreforma agraria”, que ha concentrado la
propiedad de la tierra y ha torpedeado prácticamente que de manera irremediable la
reforma agraria que precisa Colombia con urgencia para solucionar su conflicto armado.

La oligarquía colombiana, que en principio resistió a estos nuevos “personajes”,
también terminó cediendo a su innegable poder. Episodios como la ventanilla siniestra
de López, o su reunión en el Hotel Marriot, 2 días después del asesinato de Lara Bonilla
cuando ni siquiera su cadáver estaba frío, la financiación de la campaña de Betancur por
parte del cartel de Medellín, la catedral, el Proceso 8,000, y más recientemente, el
proceso de paz con el narcoparamilitarismo de las Autodefensas Unidas en cabeza del
actual presidente Álvaro Uribe Vélez [cita requerida], son episodios que revelan el
avasallador poder de la droga, que pervierte la justicia, la polìtica y en general todo lo
susceptible de ser corrompido [cita requerida].

Desde hace años la oligarquía viene siendo acompañada por las clases emergente del
narcotráfico, que desde los años setenta ya le disputaban y compartía feudos políticos.
Una unión que parece un cuento de hadas y de una luna de miel interminable;
simbolizado para siempre en un cuento de García Márquez en que dos jóvenes, Billy
Sánchez de Ávila –de mandíbulas de hierro como los matones tímidos y en el cuello una
medalla sin santo– y Nena Daconte –aristócrata caribeña– se casaron, “con el asombro
de los padres de él y la desilusión de los de ella", y la "bendición personal del arzobispo
primado”, para morir ella desangrada en Europa, desperdigando “el rastro de tu sangre
en la nieve

				
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