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La Educacion en el Siglo XXI

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La Educacion en el Siglo XXI Powered By Docstoc
					          Universidad Fermín Toro

         Vice-rectorado Académico

  Decanato de Investigación y Postgrado

Formación Integral del Docente Universitario




       La Educación en el Siglo XXI




                                                        Autor:

                                               Andreina Andara




          Barquisimeto, Julio 2012
                        La Educación en el Siglo XXI

     Para el pensador español Fernando Savater, la gran encrucijada de la
educación actual es enfrentar la deshumanización de la sociedad. Hay que
educar desde la humildad, para despertar la vocación de aprender, de ser un
ciudadano del mundo y tener criterios.

     Y no es porque Savater sea el más experto en el tema. De hecho,
reconoce que sabe muy poco de las modernas tendencias educativas y
pedagógicas. Lo que sucede más bien es que cuando habla de su
especialidad, la ética, trasciende el discurso filosófico para aterrizarlo en la
realidad concreta del mundo y esto, necesariamente, despierta reflexiones
sobre cómo fuimos educados, cómo estamos educando y qué nos espera en
educación.

     El pensador español planteó la necesidad de reflexionar sobre el
eclipse por el cual atraviesa la familia contemporánea, originada en la
evidente deshumanización de la sociedad que se viene acentuando a partir
de la globalización, fenómeno que fue previsto por este filósofo desde la
primera mitad de la década pasada.

     Savater (2005) expresó que tal encrucijada de deshumanización ha
debilitado la noción de la ética en los diferentes aspectos de la actividad
humana, fortaleciendo los esquemas de anti valores, las tendencias
totalitaristas y la creciente falta de oportunidades y acceso a derechos como
la educación.

     Hizo énfasis en entender la educación como un concepto más amplio y
que trasciende la escolaridad y la evolución académica del joven, ya que
para él “la educación es la anti fatalidad por excelencia, la posibilidad de ser
libre y de aprender” (pág.5). También fue muy enfático al hablar de la actitud
humilde del educador: “como el que aprende es el alumno, el maestro debe
intentar siempre despertar en él la vocación de aprender, de ser un
ciudadano del mundo y una persona con criterios claros” (pág.5).

        En su concepto, un maestro debe poseer ciertas actitudes que le
faciliten su obligación de transmitir valores humanos: paciencia, generosidad,
constancia y humildad. “Uno no puede querer ser imprescindible, hay que
educar para que no lo necesiten; los educadores estamos para ser olvidados.
También tenemos que entender y aceptar la ignorancia, a partir de reconocer
que nosotros somos medio ignorantes” (pág.5), manifestó.

        Las reflexiones anteriores llevan sin duda, a pensar en cambios
profundos en los esquemas que permiten la enseñanza y el aprendizaje en la
actualidad. La calidad educativa, signada y supeditada a los grandes
cambios económicos y políticos del país, no ha sido hasta ahora, una
realidad para quienes están dentro del contexto educativo y menos aún, para
quienes esperan no sólo que sus hijos asistan a las aulas de clase, sino que
se conviertan en el potencial intelectual que exige un mundo globalizado y un
país con grandes fracturas sociales y económicas.

        Sin embargo, atendiendo a los esquemas manejados hasta ahora y la
crisis que agobia a las instituciones, cabe preguntarse ¿Estamos formando
estos profesionales? ¿Existe capacidad operativa en las instituciones para
alcanzar esa integralidad y ajustarse a los cambios requeridos? Desde esta
perspectiva, se han propuesto cambios tanto en la teoría como en la práctica
de la enseñanza, tal como lo señala Baker (2002), quien destaca que los
mismos no han sido ampliamente aplicados, dificultándose los resultados en
el proceso.

        Estos cambios están materializados en las siguientes categorías (p.
236):
     a) Modificación        en la   concepción del proceso de aprendizaje,
destacando la perspectiva teórica de Vigotsky, donde se resalta la cognición
socialmente compartida, las actividades colectivas y el papel de la zona de
desarrollo próximo.

     b) Cambios en la comprensión del proceso docente, partiendo de
enseñar para comprender.

     c) Nueva concepción del carácter de las asignaturas siguiendo las
tendencias generales.

     d) Cambios en la concepción del lugar de trabajo de los docentes y del
carácter del mismo.

     e) El creciente papel de la tecnología en la enseñanza.

     La tecnología: Mejora de las oportunidades de aprendizaje. Pensar en
un proyecto educativo pasa por supuesto, por la profundización del cómo
deben hacerse las cosas. Esta situación durante años ha sido debatida en
diferentes escenarios, aún cuando los resultados no son del todo
satisfactorios.

     Dentro de esta afirmación, toma relevancia la ingente tecnología con
incidencias directas sobre el aprendizaje y sobre el desempeño del
profesional de la educación. En este contexto, Baker (2002), destaca que la
introducción de la tecnología está cambiando los paradigmas educativos, a
tal punto que ofrece alternativas valederas para introducir elementos que
facilitan el aprendizaje.

     En relación con ello, acota que las operatividad pedagógica de la
tecnología aproxima a los estudiantes a la realidad de lo que quieren
aprender, ofreciéndoles una noción más exacta de los hechos o fenómenos
que se abordarán a través del currículo, facilitan de manera directa, la
percepción y la comprensión de procedimientos y conceptos, concretando e
ilustrando lo que se acostumbra a exponer de forma verbal, economizando
esfuerzos en docentes y estudiantes, y sobre todo, porque brindan la
oportunidad para que se manifiesten las actitudes y el desarrollo de
habilidades específicas, dando cabida a nuevas formas de observación,
expresión creadora y comunicación.

     El docente es un virtuoso, esboza Baker (2002) que se asocia con la
actividad de un artista. Por un lado debe mostrar dominio del conocimiento y
por el otro, creatividad, que le permita, frente a las nuevas exigencias y a la
inevitable aparición de la tecnología en el entorno educativo, convertirse en
un recurso que facilite, es decir, promueva el auto aprendizaje en forma
consciente, elaborando estrategias que potencien el conocimiento a través
de la tecnología y despierten en el estudiante el potencial para adquirir y
utilizar el conocimiento a través de la utilización eficiente de las tecnologías.

     Como conclusión, la educación es un instrumento importante y valioso
pero no es omnipotente, tampoco puede pensarse que puede resolverlo
todo. No hay ningún logro importante en la humanidad que no se consiga con
educación, pero no que basta la educación para resolver todos los problemas
de la humanidad. La educación puede remediar muchas cosas y es la vía
para acompañar todas las mejoras sociales, pero por sí misma no puede
aspirar a que resuelva todo. Por ejemplo, como señaló Savater (2005), el
nazismo surgió en un país como Alemania que no era atrasado, ni inculto,
sino un país tecnológicamente desarrollado y ahí surgió una ideología
perversa, “…donde podría surgir lo mejor surge también lo peor, yo quiero
ser optimista respecto a la educación, pero tampoco seamos              idealistas
ilusorios…” (pág.8)
                           Referencias Bibliográficas

Baker,P.(2002). Mejora de las oportunidades de aprendizaje a través de
cursos electrónicos. Human-computer Interaction Laboratory. University of
Tesside, UK. Editorial ECD.

Revista El educador (2005). Fernando Savater: La educación del siglo XXI.
Colombia. Editorial Norma - Editorial Voluntad.

				
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