EL ESPIRITU SANTO EN Mi VIDA by 5GVKxk1

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									                    EL ESPÍRITU SANTO EN MI VIDA
PARTE 1

  "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”.
                                        Efesios 5:18.


        La Biblia dice que el Espíritu Santo también es Dios. Tiene una relación íntima en la
vida de cada creyente. Veamos cómo es la persona del Espíritu Santo, cuál es su trabajo en
el mundo y en la vida del creyente.

I. LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL NO CREYENTE EN CRISTO

         En su promesa en Juan 16:8-11, Cristo indicó que el Espíritu Santo convencería al
mundo de lo siguiente: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de
juicio. De pecado por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre y no me
veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”.

A. De pecado

       Se refiere específicamente al pecado de no confiar en Cristo como salvador. Este
pecado es el que produce a fin de cuentas la condenación del pecador. Por eso es muy
importante orar para que el Espíritu Santo convenza a los que no han conocido a Jesús como
Salvador.

B. De justicia

La muerte de Cristo es la razón por la cual Dios nos declara justos; porque Él hizo lo que
requería la justicia. Su resurrección, para estar con el Padre, demuestra que Dios ha aceptado
su muerte como suficiente y, por eso, nos acepta en Cristo. Él es el sacrificio perfecto.

C. De juicio

       El juicio de Satanás demuestra que todos merecemos la condenación de Dios. Sin
embargo así como él ha sido juzgado, todos los que no confían en Cristo serán condenados
también.
II.   LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL MOMENTO DE LA SALVACIÓN

       Cuando una persona confía en Cristo, el Espíritu Santo realiza varias obras en su
vida. Veamos algunas de ellas.


A. El Espíritu nos da nueva vida

        Cristo le dijo a Nicodemo en Juan 3:6, 7: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo
que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer
de nuevo". Nacemos para una vida nueva, el Espíritu Santo nos da una nueva vida y nos hace
nuevas criaturas. Sólo el Espíritu Santo puede producir el nuevo nacimiento en los que creen
y ese es un requisito indispensable para poder entrar al reino de los cielos.

B. El Espíritu mora en nosotros

        El Espíritu Santo nos da nueva vida y viene a vivir en nosotros. En Romanos 8:9,
Pablo dice: "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él". Así que
quienes no han confiado en Cristo, no tienen al Espíritu Santo en su vida. Es importante
asegurarnos que tenemos al Espíritu Santo en nuestra vida.

C. El Espíritu nos bautiza

         En 1ª de Corintios 12:13, Pablo indica que el Espíritu nos bautiza y así llegamos a
formar parte de su cuerpo, que es la iglesia. Este bautismo no debe confundirse con el
bautismo en agua, sino que es un acto inmediato por el cual el creyente es colocado dentro de
la iglesia universal. Dios lo hace siempre en el momento de creer y se realiza una sola vez,
en el momento en que creemos en Jesús como Salvador Él nos hace formar parte de Su
cuerpo que es la iglesia.

D. El Espíritu nos sella

         En Efesios 1: 13, 14, Pablo dice: "En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de
verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la
posesión adquirida, para alabanza de su gloria".

       Así que, la presencia del Espíritu Santo se compara con las arras. Su presencia en
nuestra vida sirve como una garantía de que Dios completará su obra hasta el día de la
redención.

       El Espíritu Santo hace una obra completa en nuestras vidas, desde el momento de que
nos convence de nuestra condición, traernos a Cristo en arrepentimiento y comenzar a
transformar nuestras vidas. Lo mejor que podemos hacer en nuestra vida es disponer nuestro
corazón para que Él siga obrando en nosotros y nunca cerrarnos a lo que está tratando de
hacer en nuestra vida. Cuando ya hemos creído en Jesús vemos de manera específica la
obra que Él hace en nosotros.

								
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