Alex Donnelly by xk0cj7

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									“Comentario Analítico, Exegético y Homilético”
Salmos
Alex Donnelly


                                         SALMO 7


                                        I. ANÁLISIS


Este salmo fue redactado por David, a raíz de las palabras hostiles de un hombre de la tribu de
Benjamín, llamado Cus. El salmo tiene 17 versos, y está dividido en 5 estrofas, con una
conclusión:


ESTROFA 1: El salmista pide a Dios protección contra sus enemigos (v. 1-2)

ESTROFA 2: El salmista confiesa su inocencia (v.3-5)

ESTROFA 3: El salmista pide a Dios que haga justicia (v.6-8)

ESTROFA 4: El salmista afirma que Dios es justo (v.9-11)

ESTROFA 5: El salmista describe el castigo que sufrirá el impío (v.12-16)

CONCLUSIÓN: El salmista declara que alabará a Jehová (v.17)




                                       II. EXÉGESIS



Título

“Sigaión de David…”

Este es un término musical, cuyo significado es desconocido. Probablemente indique una
melodía, o un estilo de canto.


“…que cantó a Jehová…”

David hizo bien en dirigir su canto a Dios. Hubiera sido fácil expresar sus sentimientos en una
crítica hacia sus enemigos, o en un lamento personal. Sin embargo, nos da un buen ejemplo aquí,
cuando pone su mirada en Dios, y se dirige a Él en un momento difícil de su vida.



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Al cantar a Dios, David siguió el ejemplo de otros creyentes antes de él. Moisés cantó a Dios,
cuando el pueblo de Israel fue librado de los egipcios, en el Mar Rojo (Éx 15:1); Débora también
cantó a Dios, cuando Él dio la victoria a Israel sobre el ejército cananeo (Juec 5:3). La diferencia
es que ellos cantaron a Dios después que les diera la victoria; David canta antes, en esperanza de
la victoria. El cántico de ellos fue un cántico de victoria; el canto de David, es un canto de fe.


“…acerca de las palabras de Cus hijo de Benjamín”

Fuera de este salmo, no sabemos nada de este personaje, “Cus”. Algunos especulan que es un
pseudónimo de ‘Saúl’, hijo de Cis, el gran enemigo de David. El Targum (la traducción del AT
al idioma arameo) afirma esto. Sin embargo, aunque es cierto que Saúl era de la tribu de
Benjamín, y claramente fue un hombre que perseguía a David, es difícil creer que David habría
usado un pseudónimo para hablar de él.

Quienquiera que haya sido Cus, lo que es claro es que esta persona habló mal de David. No
sabemos exactamente qué dijo, pero obviamente fueron palabras de amenaza de muerte; quizá
incluían acusaciones falsas, y palabras de menosprecio y burla.

Aunque palabras no nos hieren, físicamente, pueden causar mucho daño emocional. David fue un
hombre muy sensible (siendo poeta y músico); por ende, es probable que las palabras de sus
enemigos le afectaran mucho. Sin embargo, en vez de molestarse o deprimirse, David alzó su
mirada a Dios, y puso su confianza en Él. Este es el mejor antídoto ante las palabras hirientes de
nuestros enemigos.


ESTROFA 1 (v.1-2): El salmista pide a Dios protección contra sus enemigos

Verso 1

“Jehová Dios mío…”

David comienza el salmo estableciendo tres cosas importantes – dos de las cuales están en estas
palabras, y la tercera, en la frase siguiente. En primer lugar, David identifica a Dios, a quien está
clamando. No es cualquier dios, o la deidad en general, sino es “Jehová” – el verdadero Dios; el
Dios eterno; el Dios de Israel.

En segundo lugar, David declara su relación personal con Dios: “Dios mío”. Esta es una
característica de sus escritos. Por ejemplo, “Tú eres mi Señor” (Sal 16:2); “Jehová, roca mía y
castillo mío” (Sal 18:2); “Jehová es mi pastor” (Sal 23:1). Para el creyente, no basta con saber
que Dios existe; es imprescindible poder decir que Él es mi Dios. Esa relación personal con Dios
es la clave para poder enfrentar las luchas de la vida.


“…en ti he confiado”

La tercera cosa importante que David establece, al inicio de este salmo, es su confianza en Dios.
Había confiado en Dios antes, y Dios lo había librado; eso le dio la seguridad para seguir
confiando en Dios.




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Fue esta actitud de fe que le ayudó a David cuando enfrentó a Goliat (ver 1 Sam 17:34-37). Miró
atrás en su experiencia, y recordó momentos en que puso su confianza en Dios, y fue librado por
Él. Esas experiencias le fortalecieron, y le permitieron enfrentar nuevos desafíos y luchas con
mayor optimismo y fe. Por eso David pudo decir de Goliat, “Jehová, que me ha librado de las
garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo”. En
otras palabras, ‘He confiado en Jehová, y me ha dado la victoria; por lo tanto, confiaré en Dios en
este nuevo desafío’.

Según Strong, el verbo (“confiado”) significa, ‘huir hacia alguien, para alcanzar protección’. Ver
el uso de este verbo en Ruth 2:12, donde leemos: “bajo cuyas alas has venido a refugiarte” (ver
también 2 Sam 22:3). En este momento difícil de su vida, ante las palabras hirientes de Cus,
David expresa su fe en Dios acercándose a Él, para hallar refugio del dolor y de la injusticia.

Entre otras razones, David pone su confianza en Dios, porque sabe que éste es el camino a la
felicidad:

        “Bienaventurados todos los que en él confían” (Sal 2:12)

        “Pero alégrense todos los que en ti confían” (Sal 5:11).


“Sálvame de todos los que me persiguen…”

En su necesidad y angustia, David clama a Dios, pidiendo que lo salve de sus enemigos; de
aquellas personas “que me persiguen”. El verbo, en hebreo, significa ‘ir tras’ o ‘seguir’, pero con
una actitud hostil, y con gran velocidad o intensidad de esfuerzo. Viene a la mente la persecución
que David sufrió a manos de Saúl.

Debemos observar la palabra, “todos”. David evidentemente tuvo muchos enemigos – no solo
Cus, el hijo de Benjamín. Por ende, pide una protección total – ‘sálvame de todos los que me
odian’.

En hebreo, el verbo ‘salvar’ es ‘yasha’. Nos hace recordar el nombre de ‘Jesús’, que se deriva de
este verbo. Él es nuestro Salvador – no solo del pecado, sino de nuestros tres grandes enemigos:
Satanás, el ‘mundo’ y la ‘carne’. Todos ellos nos ‘persiguen’ constantemente, queriendo
destruirnos. Necesitamos refugiarnos en nuestro Salvador; en Aquel que intercede por nosotros, a
la diestra del Padre. Solo Él nos puede salvar de nuestros enemigos espirituales.


“…y líbrame”

El verbo en hebreo significa, ‘arrebatar’. Los enemigos estaban muy cerca de David, y él sentía
que en cualquier momento lo iban a agarrar; por ende, clamó a Dios que lo librara de sus garras.
David usa el mismo verbo que Jacob empleó, cuando Esaú vino a su encuentro (Gén 32:11). Es
el verbo que Dios usa de librar a Israel de Egipto (Éx 3:8).

El vocabulario de David indica que el problema no era simplemente las palabras de Cus (ver el
título), sino las amenazas de muerte que estas palabras indicaban (ver v.2).

David sustenta su pedido por la protección de Dios, sobre ciertas cosas que detalla a
continuación:


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    i.      La violencia de sus enemigos (v.2, 6)
    ii.     La maldad de sus enemigos (v.9, 14-16)
    iii.    Su propia inocencia (v.3-5, 8-10)
    iv.     La justicia de Dios (v.6-11, 17)


Verso 2

En términos altamente poéticos, David describe el temor que siente, de que sus enemigos lo iban
a alcanzar y destrozar. Usa la figura de un animal que es perseguido por un feroz depredador.


“No sea que desgarren mi alma cual león”

David compara a sus enemigos con un “león”. En tiempos bíblicos, había leones en la tierra de
Canaán; hay varias referencias a ellos en el AT (ver Jueces 14:5; 2 Sam 23:20; 1 Rey 13:24-25).
Obviamente, el león es un enemigo formidable, que infunde tremendo temor en su presa.

David, como pastor, a veces tuvo que enfrentar a leones, cuando ellos venían a atacar a sus ovejas
(1 Sam 17:34). Seguramente en más de una ocasión vio los destrozos que un león causó a una
oveja, cuando la atacaba. Aquí, David se compara con una oveja rodeada por leones, y clama al
Buen Pastor por Su cuidado y protección.

El verbo, ‘desgarrar’, significa ‘hacer trozos’ o ‘despedazar’. Se usa de la túnica de José (Gén
37:33). David aquí lo aplica a su “alma”, que en este contexto, no significa la parte inmaterial del
ser humano, sino la totalidad de la persona de David.


“Y me destrocen sin que haya quien me libre”

Esta es una frase paralela a la anterior. El verbo, ‘destrozar’, significa ‘arrancar’ (ver Éx 32:2,
“Apartad…”) o ‘romper violentamente’ (ver 1 Rey 19:11, “rompía…”). David claramente se
sentía indefenso ante estos enemigos, que parecen haber sido personas poderosas. Por eso,
compara su situación con la un hombre que, estando solo, se encuentra con un león, quien lo ataca
sin piedad.

NOTA: Aunque había una amenaza física, el daño también era causado por las palabras que
      hablaban (ver la referencia a las acusaciones hechas por sus enemigos, en v.3-4).
      Palabras a veces son más cortantes, y ‘desgarradoras’, que espadas afiladas. Lo peor de
      todo es que, aunque el corte de una espada puede sanarse, los ‘cortes’ emocionales,
      producidos por palabra hirientes, son más difíciles de sanar.

Es muy triste estar solo, en un momento de crisis como este. No tener a nadie a tu lado que te
defienda o te ayude, ante los ataques de los enemigos. Por eso David clamó a Dios, en el primer
verso, “líbrame” – ‘no tengo a nadie, sólo Tú’. Aquí exclama, “sin que haya nadie quien me
libre” (usa el mismo verbo; ver v.1).


ESTROFA 2 (v.3-5): El salmista confiesa su inocencia



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Verso 3

“Jehová Dios mío, si yo he hecho esto…”

Al igual que en el v.1, David clama a Dios, usando Su nombre propio, y afirmando su relación
personal con Dios – “Dios mío”. Luego indica su inocencia en cuanto a las acusaciones
levantadas contra él (se supone, por parte de Cus, y de otros enemigos). David no dice
explícitamente cuáles eran las acusaciones, pero las palabras que siguen nos dan un indicio acerca
del contenido de dichas acusaciones.

David tiene una conciencia tan tranquila que no duda de invocar a Dios como testigo de sus
acciones y actitudes.

NOTA: Si Satanás levantó acusaciones contra Dios en el paraíso (Gén 3), cuánto más no lo hará
      contra los hijos de Dios, en este mundo de pecado. Él es el gran acusador, y la fuente de
      toda acusación maliciosa.


“Si hay en mis manos iniquidad”

Quizá una de las acusaciones era que David estaba procurando matar a Saúl (ver 1 Sam 24:9).
David niega esto rotundamente. Más bien, él tuvo mucho cuidado de no ensuciar sus manos con
la sangre de Saúl, aun cuando lo tenía en sus manos, y sus amigos le estaban animando a matarlo
(ver 1 Sam 24:11).

La palabra, “iniquidad” (‘evel’) significa ‘injusticia’ (ver Lev 19:15, 35; Deut 32:4). El verso que
sigue (v.4) indica la injusticia que se tiene en mente. La injusticia puede estar ‘en el corazón’ (es
decir, en ciertas actitudes – ver Sal 66:18), o ‘en las manos’ (es decir, en ciertas acciones, como
en este caso).


Verso 4

“Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo”

Al parecer, esta era la acusación (al menos, una de ellas) que Cus estaba levantando contra David
– la de hacer daño al que estaba viviendo en paz con él. Las mismas palabras (en hebreo) se usan
en Gén 50:15 y 17, del mal que los hermanos hicieron a José, vendiéndolo como esclavo.

La palabra, “paz” (‘shalom’), no significa simplemente ‘ausencia de guerra’, sino una actitud
positiva, de desear y hacer el bien a alguien. Por ende, la acusación no era simplemente la de
hacer daño a una persona que no le había hecho ningún mal, sino de hacer daño a una persona que
buscaba el bien de David.


“(Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo)”

David aquí contesta la acusación, indicando que lejos de ser cierto, lo opuesto era la verdad. No
solo no había hecho mal al que buscaba su bien, sino que había hecho bien al que era su enemigo




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– lo había liberado. El verbo que David usa (en hebreo), significa ‘soltar’ de algunas
circunstancias adversas. Por ejemplo, en Job 36:15, se emplea en el sentido de salvar a alguien de
la pobreza. Ver otros usos de este verbo, en Sal 18:19; 34:7 (“los defiende”, literalmente, ‘los
libera’); 81:7; etc.

David afirma haber intervenido para sacar de circunstancias adversas “al que sin causa era mi
enemigo”. En el idioma original, el sustantivo, “enemigo”, significa ‘el que oprime’ o ‘el que
aflige’. Es decir, no es simplemente alguien que no quiere a otra persona, sino alguien que
activamente hace la vida difícil a otra persona (ver Núm 10:9, “que os molestare”; 25:18, “ellos
os afligieron”); en Sal 6:7, esta palabra es traducida, “mis angustiadores” (ver también Sal 7:6).

La verdad era que, lejos de haber tratado mal al que deseaba su bien, David había tratado bien al
que lo había afligido y maltratado. ¿Sería esta persona Cus o Saúl? Sabemos que en el caso de
Saúl, David había luchado a favor de él, liderando su ejército, obteniendo victorias sobre sus
enemigos, y aun aliviándolo, cuando un espíritu malo lo afligía – y esto, a pesar de todas las
maneras en que Saúl afligía a David, con sus miradas y acusaciones.


NOTA: Pagar mal por bien, se debe a la maldad humana; pagar bien por bien, es la acción de una
      persona educada; pagar bien por mal, es la señal de ser un verdadero hijo de Dios2.


Verso 5

David continúa su pensamiento, del v.4. Si había actuado mal, entonces se muestra dispuesto a
que Dios permita que su enemigo lo castigue. En tres líneas, David menciona los castigos que
podrían alcanzarle:

          “Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela;
          Huelle en tierra mi vida,
          Y mi honra ponga en el polvo”.

Obviamente, la palabra “alma” debe ser entendida en el sentido general de la totalidad de la
                                                3
persona, y no solo la parte inmaterial de David . Si el enemigo iría corriendo tras David, y lo
alcanzara, sus intenciones no serían benéficas, sino hostiles. Por eso, en la siguiente línea, añade,
“Huelle en tierra mi vida”. El verbo, ‘hollar’, significa ‘atropellar hasta la muerte’ (ver 2 Rey
7:17). Al hablar así, David se muestra dispuesto a morir, a manos de su enemigo, si es que
realmente había actuado mal frente a su adversario.

El verbo, ‘poner’ (en la frase, “Y mi honra ponga en el polvo”), significa ‘poner
permanentemente’. A veces, el verbo se emplea en el sentido de ‘morar’ o ‘vivir’ (Gén 9:27;
14:13). David se muestra dispuesto a ser pisoteado por su enemigo, hasta tal punto que su propia
honra4 quede permanentemente sumida en el polvo de la tierra. Por “honra”, David quiere decir

1
  Este verbo se usa en Lev 14:40 y 43, de quitar piedras de una pared; y en Deut 25:9, de quitar el calzado
del pie.
2
  “Pagar mal por bien, es ser como el Diablo; pagar mal por mal, es ser como una bestia; pagar bien por
bien, es ser como un hombre; pagar bien por mal, es ser como Dios”.
3
  La palabra “vida”, en la siguiente línea, es un paralelismo sinónimo de “alma”, confirmando que “alma”
debe ser entendida como señalando la totalidad de la vida de David.
4
  La palabra en hebreo es ‘kabod’, que significa ‘gloria’.


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su dignidad y honor como rey de Israel (ver Sal 3:3; 4:2) – aunque algunos comentaristas
observan que en ciertos textos esta palabra se usa como sinónimo de ‘vida’ (Gén 49:65; Sal 16:96;
57:8, “alma mía”).

Las expresiones que David usa, son tomadas del mundo de las guerras. Luego de una batalla, los
vencedores atropellaban a los vencidos, usando carros y caballos, humillándolos y destrozando
sus vidas.


ESTROFA 3 (v.6-8): El salmista pide a Dios que haga justicia

Verso 6

Repentinamente David cambia su tono, y apela a Dios, pidiendo venganza sobre sus enemigos.
Dada su inocencia, clama a Dios que haga justicia. Pide tres cosas de Dios:


“Levántate, oh Jehová, en tu ira”

El verbo, “levántate”, significa no solo ‘levantarse’, sino ‘actuar’; como si el salmista estuviera
diciéndole a Dios, ‘Actúa, Señor, a mi favor; levántate, y en tu ira7, juzga y castiga a mis
enemigos’ (ver comentario sobre Sal 3:7).

Un buen comentario sobre esta línea, es lo que leemos en Sal 94:1-3, notando que en el v.2, la
palabra “Engrandécete”, debería ser traducida ‘Levántate’, porque es la misma palabra (en
hebreo) que David emplea aquí.

David puede orar con confianza, sabiendo que está pidiendo lo que Dios ha prometido hacer (ver
Sal 12:5).



“Alzate en contra de la furia de mis angustiadores”

David describe a sus enemigos como “angustiadores”. La palabra que David emplea aquí, en el
texto original, es la misma que usó en el v.4 (“mi enemigo”); ver notas anteriores, sobre el v.4.

Estas personas habían actuado contra David con “furia”; por eso ahora, David pide a Dios que se
levante contra ellos en Su ira (línea anterior)8. En otras palabras, David pide a Dios justicia (‘ojo
por ojo’).


5
  La RV traduce ‘kabod’, “espíritu”. La segunda línea del verso parece ser un paralelismo sinónimo de la
primera línea, haciendo “mi espíritu” (literalmente, ‘mi gloria’ o ‘mi honra’) sinónimo de “mi alma”.
6
  En este verso, la RV traduce la palabra, ‘kabod’, “alma”. Aquí notamos un triple paralelismo, donde “mi
corazón”, “mi alma” (literalmente, ‘mi gloria’ o ‘mi honra’), y “Mi carne” son expresiones sinóni)mas.
7
  La palabra, “ira” (‘af’) significa ‘nariz’ (Gén 2:7; 7:22). Cuando una persona está sumamente enojada,
frecuentemente lo expresa, físicamente, respirando con vehemencia. Por ende, los judíos tomaron la
palabra, ‘af’, y lo usaron figurativamente para expresar el concepto de ‘ira’ (aunque compare el comentario
sobre Sal 2:5, para otra explicación de la palabra, que se basa en el ‘calentamiento’ del rostro, que ocurre
cuando alguien está enojado).


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En resumen, David pide a Dios que se levante y actúe en contra de la manifestación de la
hostilidad de estas personas, defendiendo a David de sus asechanzas, y contrarrestando las cosas
malas que ellos planeaban hacer en su contra.


“Y despierta a favor mío el juicio que mandaste”

El verbo (“despierta”) es impactante; da la idea que Dios, o específicamente Su juicio, estaba
dormido, mientras que los enemigos de David actuaban con libertad. Esta es obviamente es una
expresión poética, aunque a veces sentimos que Dios se queda inactivo, cuando su intervención se
hace necesaria (ver Sal 44:23). Spurgeon observa que muchas veces el ‘silencio’ de Dios es
simplemente la expresión de Su paciencia, dando tiempo al pecador para que se arrepienta.
También es un tiempo en el cual Dios enseña al creyente a confiar en Él, y a soportar el dolor en
esta vida. Por lo tanto, aunque nos incomode el ‘silencio’ de Dios, debemos saber que siempre
sirve un propósito.

Pero, ¿qué será, “el juicio que mandaste”? La forma en que David escribe parece dar la idea de
que Dios ya había ordenado Su juicio contra los enemigos de David9; sin embargo, por alguna
razón, ese juicio no se había activado. Por lo tanto, lo que David está pidiendo ahora es que Dios
active (es decir, ponga en acción, efectúe) el juicio que ya había determinado sobre los enemigos
de David.

NOTA: David no pide a Dios más de lo que Él había prometido. Esta es una buena regla para el
      creyente. A veces nuestras pasiones nos ganan, y caemos en la tentación de pedir cosas
      que Dios no ha prometido darnos. Debemos procurar siempre limitarnos a pedir de Dios
      aquellas cosas que están dentro de Su voluntad para nuestras vidas (ver Sant 4:3).


La intervención de Dios, a favor suyo, en un momento de angustia, es el tema de David en varios
de sus salmos (ver Sal 3, 12, 13, 17, 20, 22, 27, 35, etc.). Es un tema con el cual todo creyente
puede identificarse.


Verso 7

Al pedir al Señor, “vuélvete a sentar en alto” (v.7b), David estaba pidiendo a Dios que toma otra
vez Su debido lugar en el trono. En otras palabras, al librar a David (el legítimo rey de Israel),
Dios estaría haciendo justicia, y estaría (por así decirlo) asumiendo otra vez el mando de las cosas
en Israel. Como resultado, “Te rodeará congregación de pueblos” (v.7a). La palabra
“congregación”, se usa para hablar del pueblo de Israel. Sin embargo, al poner la palabra,
“pueblos”, en plural, David está hablando de algo más amplio. Lo que está diciendo es que el
resultado de la intervención de Dios, será que las naciones (no solo Israel) buscarían a Dios –


8
  Ver Gén 49:7, donde la palabra “furor” es la traducción de ‘af’ (traducido “ira”, en la primera línea de
este verso), mientras que “ira” (en Gén 49:7) es la traducción de ‘ebra’, que es la palabra hebrea aquí
traducida como “furia”. Esto indica que los términos en hebreo son sinónimos (ver Job 40:11).
9
  David podría estar refiriéndose a las promesas establecidas en la ley de Moisés, acerca de la bendición de
Dios sobre los que obedecen Su Palabra, o a una promesa específica, que Dios le dio (por ejemplo, que
Saúl moriría, y que David tomaría el trono de Israel).


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rodearían Su trono, viendo que es un Dios de justicia, y un Dios que interviene a favor de Su
pueblo.

Que hermoso sentir hay en el corazón de David. No pide a Dios ayuda, solo para su propio bien;
sino que anhela que la intervención de Dios resulte en Su gloria. Que Él sea conocido y honrado
por los pueblos, como un Dios en quien se puede confiar; un Dios que escucha el clamor de Su
pueblo, y actúa a favor de aquellos que confían en Él.


Verso 8

David continúa su pensamiento, reconociendo que el Dios de Israel (“Jehová”) juzgará a las
naciones. Es Su derecho, puesto que Él es el único Dios, el creador de los cielos y la tierra, y el
Juez de todo ser humano.

David no solo se muestra dispuesto a que Dios le juzgue, sino que le pide que lo haga: “Júzgame,
oh Jehová”. Evidentemente, David no teme nada del juicio de Dios. No teme, porque es
conciente de su propia “justicia” e “integridad”. Sus enemigos lo estaban acusando de haber
hecho algo malo (ver v.3-4), pero la conciencia de David estaba tranquila. No es que David era
totalmente perfecto, y que nunca había cometido pecado, sino que sabía que su corazón estaba en
los caminos de Dios, y que él buscaba agradar a Dios en todo lo que hacía (ver v.9). También
sabía que en este asunto, era completamente inocente.


ESTROFA 4 (v.9-11): El salmista afirma que Dios es justo

Verso 9

David aquí presenta un resumen de su pedido a Dios. Está siendo atacado, injustamente, por sus
enemigos (v.3-4), quienes a la vez estaban, injustamente, queriendo hacerle daño. Por eso David
ahora pide a Dios dos cosas:

     -    “Fenezca ahora la maldad de los inicuos”. Aunque en este salmo David está pidiendo a
          Dios que lo defienda ante sus enemigos, como mensaje profético, está clamando que Dios
          hago esto a nivel mundial.

     -    “…mas establece tú al justo”. No solo a él, sino a todos los justos, de todo tiempo, en
          todo lugar.

La base del pedido de David es que Jehová, el Juez de toda la tierra, hará justicia (como afirmó
Abraham, en Gén 18:25). Por eso termina este verso afirmando, “Porque el Dios justo prueba la
mente y el corazón10”. En otras palabras, Dios tiene el derecho de juzgar, y puede juzgar
correctamente, porque Él tiene acceso a la mente y al corazón de todo ser humano (ver 1 Crón
28:9; Jer 11:20); y por lo tanto, no solo sabe todo lo que se hace sobre la tierra, sino que sabe
también por qué se hace. Por ende, Dios no solo juzga las acciones, sino también las actitudes
detrás de las acciones.



10
  En hebreo, la palabra es ‘riñón’ (ver Éx 29:13). Los judíos consideraban que las emociones radicaban en
los órganos internos; por ende, al usar la palabra, ‘riñón’, David está refiriendo a sus emociones.


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Verso 10

Ante la hostilidad de sus enemigos, David se ‘esconde’ en Dios. Toma a Dios como su “escudo”
(ver Sal 3:3; 5:12, y las notas en el Comentario Electrónico). Esto nos hace recordar lo que Dios
dijo a Abram, en Gén 15:1, “No temas, Abram, yo soy tu escudo…”. Es interesante notar que, al
fin de su vida, las últimas palabras de Moisés fueron,

         “Bienaventurado tú, oh Israel,
          ¿Quién como tú,
          Pueblo salvo por Jehová,
          Escudo de tu socorro,
          Y espada de tu triunfo?”               Deut 33:29

¡Dichoso el hombre que encuentra que Dios es su ‘escudo’, en momentos de adversidad!

Pero debemos notar que David no dice simplemente, ‘Dios es mi escudo’, sino “Mi escudo está
en Dios”. Esto significa que David había puesto su confianza en Dios en tal manera, que sentía
que su protección estaba en Dios; es decir, su seguridad dependía de Él.

Siendo nuestro ‘escudo’, y estando a cargo de nuestra seguridad personal, Dios nos puede salvar;
pero solo se compromete salvar “a los rectos de corazón” (v.10b). Ver Sal 125:4. Los
‘torcidos’ en su camino, no pueden esperar que Dios los ayude, cuando comienzan a experimentar
las consecuencias de su pecaminosidad.


Verso 11

David establece el principio fundamental, que “Dios es juez justo”. Por lo tanto, Él “está airado
contra el impío11 todos los días”. ¡Qué cuadro más escalofriante! Todos los días, los impíos
pecan, y por ende Dios está airado con ellos constantemente.


ESTROFA 5 (v.12-16): El salmista describe el castigo que sufrirá el impío

Verso 12 y 13

En los v.12-13, David describe (en forma poética) las diversas armas que Dios ha preparado para
atacar al impío, expresando así Su ira contra él. Pero antes de describir estas armas, David
establece una condición importante: “Si no se arrepiente…”. ‘Aun a estas alturas hay esperanza
para el impío’, dice David; ‘puede arrepentirse. Si lo hace, so sufrirá el juicio de Dios. Pero si no
se arrepiente, entonces lo que le espera es todo el peso del castigo de Dios’.

El verbo, ‘arrepentirse’, es muy importante en el AT. Lo hallamos en 952 versos, incluyendo 67
en los Salmos. La palabra en hebreo significa, literalmente, ‘volver’ o ‘voltearse’, y se usa de
cualquier cambio de pensamiento o acción (aun de Dios, ver Sal 6:4). Pero en este contexto, el


11
  La frase, “contra el impío” no está en el texto original, en hebreo. Ha sido añadida por los traductores,
tomando en cuenta el contexto de este verso. El texto original simplemente dice, “Dios está airado todos
los días”. Pero, ¿contra quién está airado? Obviamente, contra los impíos.


                                                                                                          10
verbo significa, ‘volver del pecado’ o ‘voltearse del pecado’; es decir, dejar la forma pecaminosa
de vivir, y comenzar a vivir una vida de acuerdo a la Palabra de Dios.

Si no hay arrepentimiento, entonces Dios preparará juicio. David usa una serie de imágenes
tomadas de la guerra para describir el juicio de Dios contra los pecadores:

     -   “él afilará su espada”. En el AT, la ‘espada’ es una figura del juicio de Dios (ver Deut
         32:41-42).

     -   “Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado”. La BDLA traduce el primer verbo,
         “tensado”. El arco está listo para disparar la flecha.

     -   “Asimismo ha preparado armas de muerte”; es decir, otros instrumentos de muerte,
         aparte de la espada y el arco y flecha.

     -   “Y ha labrado saetas ardientes”. Las “saetas” (flechas) también son figuras del juicio de
         Dios (ver Deut 32:23, 42; Sal 64:7).


El cuadro que David presenta del juicio de Dios es muy fuerte. Muchas personas se incomodarán
ante estos versos, considerando que Dios es un Dios de amor. Sin embargo, debemos notar que
todo esto es parte de una advertencia al impío, acerca de la importancia del arrepentimiento. No
es que Dios quisiera asustar al pecador a un ‘arrepentimiento’ interesado, sino que en amor le
habla, no queriendo su destrucción.


Verso 14

En esto verso (y el siguiente), David describe (también en forma poética) las acciones
pecaminosas del impío. Comienza con una metáfora del alumbramiento.
                             12
     -   “concibió maldad” . Aunque la RV traduce, “concibió”, el verbo en hebreo significa
         ‘sufrir dolores’, lo que apunta a los dolores de parto (DHH). “Con la maldad sufre
         dolores” (BDLA). Quizá lo que David quiere decir es que el malo está tan lleno de
         maldades, que sufre dolores en el estómago (o de vientre), y necesita expulsar todos esos
         planes maquiavélicos.

     -   “Se preñó de iniquidad”. El pecado en el corazón produjo el fruto (por medio de un
         ‘embarazo’) de iniquidad. Claro, Satanás, el ‘mundo’ y la ‘carne’ son los ‘padres’ de este
         pecado concebido en el vientre del malo.

     -   “Y dio a luz engaño”. El resultado de este proceso de ‘concebir’ el pecado, es el
         alumbramiento; en este caso, del “engaño” – un pecado en particular, que es apropiado en
         este salmo. El pecado ‘engaña’ al pecador, y también produce esos comportamientos que
         engañan a amigos (como David se sentía engañado por Cus).




12
  En el texto original (hebreo), solo hay una palabra para “impío” o “maldad”. Por ende, se debe traducir,
‘el malo sufre dolores’, o ‘Sufre dolores de maldad’.


                                                                                                        11
Esta metáfora (figura literaria) es antigua; se remonta a los tiempos de Job (ver Job 15:35). Los
profetas la usaron (Is 59:4). Santiago también usó esta metáfora, en Sant 1:14-15, para describir
el proceso del pecado (como una seducción espiritual), que termina produciendo la muerte.

Esta metáfora es interesante, porque ilustra muy bien el principio de lo que se siembre (el ‘semen’
del pecado), se cosecha (en diversas expresiones del pecado, que nacen).


Verso 15

David cambia la figura, y habla ahora del impío preparando un pozo, para atrapar a personas.
Lo cava y lo profundiza; pero al final, él caerá en el mismo pozo (v.15b). El cuadro de un pozo,
como trampa, en el cual cae el que lo hizo, se halla en textos como Sal 9:15; Prov 26:27; Ecle
10:8. En otras palabras, lo que siembra se cosecha (Job 4:8).

Ilustración: Amán preparó una horca para Mardoqueo, y terminó siendo ahorcado en esa misma
             horca (Esther 7:10).

Verso 16

Las figuras literarias dan lugar a una explicación literal del principio de la siembra y la cosecha:
“Su iniquidad volverá sobre su cabeza”.

La segunda línea repite el pensamiento, en lo que es conocido como un paralelismo sinónimo: “Y
su agravio13 caerá sobre su propia coronilla”.

Ilustración: La muerte de Joab, años después de haber asesinado a Abner y a Amasa (1 Rey 2:32;
            ver 2 Sam 3:27 y 20:9-10).


CONCLUSIÓN (v.17): El salmista declara que alabará a Jehová

Verso 17

David concluye este salmo con una expresión de su determinación de alabar a Dios. Lo alaba por
Su justicia (que había experimentado, y en la cual confiaba).

Aunque enfrentaba fuertes dificultades con enemigos humanos, David termina el salmo mirando
a Dios, y cantando a Su nombre, por ser “Jehová el Altísimo”.




13
     Literalmente, ‘violencia’ (ver Sal 11:5; 18:48).


                                                                                                   12
                                        III. HOMILÉTICA

TEMA “Respondiendo a las Críticas/Acusaciones”

Introducción

En este mundo, el creyente muchas veces se encuentra siendo atacado por sus enemigos, en la
forma de acusaciones y atentados contra su vida (v.1-2). La pregunta es, ¿qué hacer en esos
momentos? En este salmo, David enfrentaba esa situación. El salmo nos indica la forma correcta
de reaccionar en esas circunstancias.

1. EVALUAR HONESTAMENTE NUESTRAS VIDAS (v.3-5)

Lo primero que David hace es mirarse a sí mismo, para ver si las acusaciones hechas en su contra
eran válidas o no. Obviamente, de ser válidas, lo único que le quedaba hacer era agachar la
cabeza, y dar la razón a sus enemigos. Sin embargo, en este caso las acusaciones eran totalmente
infundadas. Mas bien, todo era al revés (v.4b).

Esta evaluación honesta y sincera nos ayudará a saber qué hacer a continuación.

2. ENCOMENDAR NUESTRA CAUSA A DIOS (v.6-11)

En el caso de David, sabiendo que era inocente, encomendó su causa a Dios. No propuso hacer
justicia él mismo, o defenderse (quizá como rey pudo hacerlo, o quizá las circunstancias no le
permitieron hacer eso).

En vez de defenderse, pidió a Dios que haga justicia. Aunque pide que Dios castigue a sus
enemigos (v.6a), hay que notar tres cosas importantes:

    a. Estaba pidiendo JUSTICIA, no venganza – por eso apela a Dios como Juez justo (v.8-
       11).
    b. Estaba pidiendo que Dios cumpla lo que había PROMETIDO; es decir, que Él actúe
       conforme a la que había revelado (¿en Su Palabra?). Ver v.6b.
    c. Estaba pidiendo esto PARA LA GLORIA DE DIOS (v.7).

3. CONSIDERAR EL FIN DEL MALVADO (v.12-16)

Al pedir estas cosas, David no estaba deseando, en forma maliciosa, la destrucción de sus
enemigos. Pero aprovecha de este momento para considerar cuál será el fin de personas que
hacen mal a otros en esta vida.

Al hacer esto, su propósito es doble:

    a. Animarse, sabiendo que al final Dios hará justicia.
    b. Advertir a los malos a tener cuidado cómo viven.


Conclusión (v.17) Alabanza a Dios.




                                                                                             13

								
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