20 el perdon by N6U126bw

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									                               EL PERDON

       El tema del día era resentimiento y el maestro nos había pedido que
lleváramos papas y una bolsa de plástico.
Ya en clase elegimos una papa por cada persona que guardábamos
resentimiento.
Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.
Algunas bolsas eran realmente pesadas.
       El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con
nosotros a todos lados esa bolsa de papas.

     Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el
tiempo.

      El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró
claramente el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía
mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado desatendía cosas que
eran más importantes para mí.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra "mochila" sentimental.

      Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario
por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía
cambiarse.

       Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma, alimentando mi
espíritu.

      La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas
pero que finalmente nos termina envenenando.

      Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin
darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón es una expresión de amor.

       El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman
el cuerpo.




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      No significa que estemos de acuerdo con lo que pasó, ni que lo
aprobamos

       Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni
darle la razón a alguien que nos lastimó. Simplemente significa dejar de
lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón nos ata a las personas desde el resentimiento. Nos tiene
encadenados.

      La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya
que neutraliza los recursos emocionales que tenemos.

       El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a
diario.

     Muchas veces la persona más importante a la que tenemos que
perdonar es a nosotros mismos por todas las cosas que no fueron de la
manera que pensábamos.

      "La declaración del Perdón es la clave para liberarte".
¿Con qué personas estamos resentidos?
¿A quiénes no podemos perdonar?
¿Somos infalible y por eso no podemos perdonar los errores ajenos?
"Perdona para que podamos ser perdonados"
"Recordemos que con la vara que medimos, seremos medidos..."

Perdonemos y Permitamos la Felicidad

¿Cuántos años más pensamos vivir soportando el dolor que nos provoca el
recuerdo de esa herida? Seguramente ignoramos que esa barrera que nos
aleja de la felicidad, también se va convirtiendo en un ser insensible y
puede llevarnos a caer en adicciones o sufrir un paro cardiaco.




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       El enojo es algo emocional pero incide en el funcionamiento físico
de nuestro organismo ya que cuando nos enojamos la reacción es igual a
cuando estamos estresados: tensión muscular, alteraciones en la
circulación, constricción arterial, rechinido de dientes, pesadillas e
insomnio.

Una necesidad espiritual

       Inevitablemente perdonar está relacionado con el aspecto espiritual y
no con religión, lo que se hace evidente en los enfermos terminales de
cualquier creencia, quienes antes de morir conceden o solicitan perdón. En
su libro Auto liberación interior, Anthony de Mello, explica la
espiritualidad como la terapia que va directamente a la raíz del problema y
busca romper con las barreras que no dejan a la persona actuar libremente.

       De cualquier manera, el perdón ha sido predicado por todas las
religiones, como el proceso mediante el cual es posible sanar el alma y
vivir a plenitud. Todos los seres humanos somos parte del juego y mientras
unos hieren adrede, en la mayoría de casos se trata de una actitud equívoca
adoptada por personas con ciertas deficiencias.

Por amor propio

       La tendencia cultural es la de buscar culpables y acusar, incluso las
personas alrededor influyen con comentarios como "no seas tonta" o "no
puedes olvidar lo que te hicieron". Tampoco existe alguien que esté
biológicamente programado para perdonar, mientras que la venganza, como
parte del instinto animal, sí responde a uno de los deseos comunes entre los
seres humanos.

      Será más fácil para quien perdona a otro, el perdonarse a sí mismo y
aprender que sus errores son parte del pasado. Actitud que se observa
contraria en quienes caen en una adicción, se condenan por eso y culpan a
quien les hizo daño.

      Perdonar no resulta fácil pero la falta de indulgencia afecta toda la
vida y el dolor se convierte en una combinación de sentimientos negativos


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que se experimenta a diario. Por esta razón, Alarcón se refiere al perdón
como "el amor más grande para nosotros mismos porque nos liberamos".

¿Por qué perdonar?

      Perdonar no es una decisión que se toma de la noche a la mañana,
pero sí puede convertirse en una actitud para toda la vida con beneficios
como:
• No molestarse por la actitud de los demás o situaciones poco importantes.

• Habilidad para comprender acontecimientos futuros y perdonar.

• Mayor autoestima, seguridad y valoración de sí mismo.

• Capacidad para reconocer y perdonar sus propios errores.

• Ser un buen oyente y estar en capacidad para orientar a otras personas en
situaciones similares. Humildad y paz interior.

• Menos posibilidades de trastornos emocionales como neurosis,
depresiones, ansiedad, adicciones, anorexia o, físicas como artitris,
estreñimiento, ataques al corazón, gastritis, úlceras, etcétera.

• Capacidad para manejar emociones y sentimiento


PERDONAR ES RESPONSABILIDAD DE CADA PERSONA

        La dificultad para perdonar se da porque "hacemos un juicio duro de
la persona que nos hizo el agravio y no analizamos la problemática, su
comportamiento y situación emocional, no vemos qué infancia tuvo, cómo
fue su juventud". elementos básicos para perdonar, la empatía y
espiritualidad.

- 5 claves para el perdón y la libertad, ha establecido los siguientes pasos
para perdonar:

1. Hacer conciencia:


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Requiere recordar y analizar quién fue el agresor y por qué.

2. Validar el acto:
Consiste en conversar con una persona de confianza, objetiva, capaz de
escuchar,
analizar la situación y dar un buen consejo. De preferencia debe recurrirse a
un profesional.

3. Compasión:
Significa esforzarse para ver al agresor como un ser humano, tratar de
comprender lo que le llevó a causar daño. Esto no significa sentirse
superior y con derecho a juzgar y culpar porque sería caer en un círculo
vicioso.

4. Humildad:
Es necesario eliminar el orgullo que actúa como una barrera antes de ceder
el perdón.

5. Perdonarse a sí mismo:

       Significa reflexionar sobre los errores propios, ya se hayan cometido
consciente o inconscientemente, perdonarse y superarlos. Este acto debe
corresponder a un proceso de aceptación de sí mismo.
El paso más importante es el tener compasión, pues debe cambiarse la
imagen del agresor por la de un ser humano y, por tanto, los sentimientos y
la reacción hacia éste.

NO DUDE EN HACERLO

1. Cuestione su actitud para desbloquear su mente,
cambiar su posición y abrirse a la idea del perdón.
2. Si acostumbra sentirse herido por pequeñeces, determine por qué surge el
malestar. Tal vez descubra que no vale la pena el enojo.
3. Vea las cosas desde afuera, no insista en el papel de víctima y observe su
caso como si se tratara de un amigo.
4. Si reconoce que usted es quien tiene mayor culpabilidad, no se quede con
la molestia, perdónese a sí mismo y después explique su situación a la otra
persona.


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5. Considere la existencia de una fuerza superior, con la cual es posible
vencer cualquier dolor, renovarse interiormente y seguir adelante.

NO INSISTA

1. No luche contra la realidad, ya no puede cambiar
las cosas que sucedieron ayer, pero tiene un presente que puede modificar y
un futuro con nuevas oportunidades.
2. No culpe a los demás por sus reacciones. Si se considera ofendido, no
sea usted quien responda saliéndose de sus casillas.
3. No se auto engañe insistiendo estar en la posición correcta y creyéndose
todas sus ideas, porque podría caer en prejuicios, temores escondidos o
caprichos.
4. No enjuicie a los demás presumiendo tener capacidad para analizar la
situación y los personajes.
5. No se quede con sentimientos negativos en su interior porque éstos se
acumulan y el daño es mayor.

      Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor
se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades
asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han
herido.

      Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el
presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado
para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas
buenas de la vida, no en las malas.

      Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas.
Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán
nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

Hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y
dolorosos resentimientos:

* Tomar la ofensa exageradamente personal
* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos
* Crear una historia de rencor



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       Piense en alguna herida personal para así darse una idea de cómo lo
aflige ahora. Cierre los ojos y piense en aquel doloroso suceso por un
momento.


      Cuando recuerde claramente lo ocurrido, piense o escriba
brevemente un resumen sobre aquella experiencia. Cuente la historia de lo
que pasó, en el papel o en la cabeza.

       Ahora analice lo que pasa cuando piensa en ello hoy. Por ejemplo,
¿cuál es su pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego tenga
en cuenta cómo se siente y fíjese cómo reacciona su cuerpo al revivir el
dolor.

Una vez consideradas sus respuestas, por favor responda a las siguientes
preguntas:

1. ¿Piensa usted en esa dolorosa situación más de lo que piensa en las cosas
buenas de la vida?
2. ¿Al pensar en ello siente incomodidad física o alteración emocional?
3. Cuando hace memoria sobre el particular, ¿lo hace con los mismos
pensamientos?
4. ¿Repite la historia una y mil veces en la cabeza?

      Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad
mental.


      Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta
de autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado(a) para
afrontar las cosas de otra manera. Sentirse herido(a) en la vida es normal
pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo,
que sean comunes no significa que sean saludables.

     Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en
que es útil -hasta necesario- sentirse molesto(a). Puede ser que algún límite
personal haya sido violado; podemos hallarnos en peligro o haber sido
maltratados.
     Aun así, las situaciones que exigen reaccionar con molestia son muy


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pocas.
Reaccionar movidos(as) por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el
problema.

Ceder el poder

     El error más grande que se comete bajo el efecto de las sustancias
estresantes es culpar de nuestra molestia a la persona que nos lastimó. Al
culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar
nuestras emociones. Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos
heridos(as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden
poder a aquellos que nos los quieren.

       Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima
se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.
Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que
culparlas por nuestros sentimientos.



                          LO QUE HARE HOY


 Hoy eliminare de mi agenda dos días: ayer y mañana.
Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda
realizar.

Hoy me enfrentare a la vida con la convicción de que este día jamás
volverá.

Hoy es la última oportunidad que tengo de vivir intensamente, pues nadie
me asegura que mañana volveré a amanecer.

Hoy tendré la audacia de no dejar pasar ninguna oportunidad, mi única
alternativa es la de triunfar.

Hoy invertiré mi recurso mas importante: mi tiempo, en la obra mas
trascendental: mi vida; cada minuto lo realizare apasionadamente para
hacer de hoy un día diferente y único en mi vida.

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Hoy desafiare cada obstáculo que se me presenta con la fe de que venceré.

Hoy seré la resistencia al pesimismo y conquistare al mundo con una
sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor.

Hoy haré de cada tarea ordinaria una expresión sublime.

Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad y tendré la
mirada en las estrellas para inventar mi porvenir.

Hoy tendré tiempo de ser feliz y dejare mi huella y mi presencia en el
corazón de los demás.

Hoy, te invito a empezar un tiempo nuevo donde soñemos que es posible
cuando nos proponemos y lo realicemos con alegría y dignidad.




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