El estudiante en el centro de la Educaci�n a distancia by N6U126bw

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									   El estudiante en el centro de la Educación a distancia
Históricamente ya hemos visto cómo ha surgido este modelo educativo. Si
quisiéramos ahora plantear teóricamente las razones que hacen posible la
educación a distancia, podríamos destacar dos: la primera, el convencimiento
práctico de que el centro de la educación lo ocupa el estudiante, sujeto activo y
responsable, capaz de hacerse cargo de su propio aprendizaje –autoaprendizaje-;
y la segunda, las diferentes estrategias pedagógicas desarrolladas con el apoyo
de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que hacen viable
precisamente dicho aprendizaje. Ninguna de estas dos realidades por sí sola da
razón de la educación a distancia; es necesaria la conjunción de ambas.

Desde antiguo se tiene conciencia de que el centro de la educación lo ocupa la
persona, el sujeto que está educando. La explicación del profesor, el aula son
medios que la institución educativa pone al servicio del estudiante para que éste
pueda aprender y educarse. Sin embargo, estos medios resultaban
imprescindibles; el estudiante tenía que desplazarse diariamente al lugar donde el
profesor enseñaba con o sin el apoyo de los libros. Los avances tecnológicos en el
campo de las comunicaciones hicieron posible pensar en dotar al estudiante de los
medios que le permitían estudiar sin abandonar el lugar de residencia y de trabajo.

En la base se halla el reconocimiento de la madurez del sujeto del aprendizaje. El
estudiante, que durante muchos siglos había sido considerado como un niño –de
ahí el término pedagogía: piadosa=niño-, ahora se acepta como adulto –andros,
de donde surge el término andragogía, que prefieren utilizar algunos para referirse
a la educación de adultos-. La automonía del sujeto es una de las principales
conquistas de la modernidad, que ha venido invadiendo todas las esferas de la
vida social, la política, la religión, el trabajo, las relaciones entre los géneros, la
vida familiar. Ese sentido de autonomía ha invadido también el mundo del
conocimiento. La sabiduría no está reservada a individuos privilegiados; la cultura
es patrimonio común y el conocimiento es una capacidad de todos que se ha ido
convirtiendo en una posibilidad real a medida que más y más ciudadanos han
cobrado conciencia de sus derechos sociales y los han ejercido, en especial el
derecho a la educación

Esto trae consigo varios beneficios al sistema educativo, en general, y, por
consiguiente, al subsistema de la educación superior:

Cualquier persona que sea capaz de estudiar puede seguir un programa de
estudios, sin importar la edad, los compromisos familiares o laborales, el lugar de
residencia y las limitaciones de recursos económicos.

La universidad ya no está circunscrita al lugar físico donde se sitúa su sede; puede
hacerse presente en cualquier lugar, no sólo del propio país sino más allá de las
fronteras nacionales y de los límites continentales. Porque la universidad no es el
edificio físico que la sostiene, sino el conjunto de actividades educativas y de
personas que participan en ellas.

La Educación a distancia hecha posible por el desarrollo
tecnológico
Históricamente ya hemos visto cómo ha surgido este modelo educativo. Si
quisiéramos ahora plantear teóricamente las razones que hacen posible la
educación a distancia, podríamos destacar dos: la primera, el convencimiento
práctico de que el centro de la educación lo ocupa el estudiante, sujeto activo y
responsable, capaz de hacerse cargo de su propio aprendizaje –autoaprendizaje-;
y la segunda, las diferentes estrategias pedagógicas desarrolladas con el apoyo
de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que hacen viable
precisamente dicho aprendizaje. Ninguna de estas

El aporte de la educación virtual a la Educación a
distancia
En ese reconocimiento de los medios tecnológicos que hacen posible la educación
a distancia hay que prestar una especial atención al conjunto de medios digitales,
denominado multimedia, que ha dado origen a la educación virtual. Tal como
quedó planteado anteriormente, la tecnología de la televirtualidad ha hecho surgir
un nuevo modo de aprendizaje: el autoaprendizaje apoyado en las redes de
información digitalizada. Este modo de aprendizaje nos encasilla dentro de ningún
sistema, modalidad o nivel de educación, sino que enriquece –y al mismo tiempo
puede llegar a transformar- a todos ellos. El aprendizaje virtual puede acompañar
tanto a la educación formal como a la no formal, a la educación básica como a la
superior, a la educación a distancia como a la presencial. Para todas constituye un
nuevo recurso y en todas irá introduciendo una nueva mentalidad.

Por lo que a la educación a distancia se refiere, el mundo virtual le brinda un
apoyo de gran trascendencia para superar sus limitaciones y alcanzar más
fácilmente sus objetivos. Recordemos algunas de las principales dificultades con
que se enfrenta continuamente la modalidad a distancia: la dificultad para la
institución de entregar al estudiante la información necesaria, en forma rápida y
completa; la dificultad para el estudiante de recibir asesoría a tiempo sobre las
dudas o lagunas que se presentan a medida que avanza en el estudio; los
desplazamientos y la sujeción a horarios para asistir a tutorías; las dificultades
para mantener una comunicación frecuente de los estudiantes entre sí y con los
profesores; la imposibilidad práctica, al menos en nuestro medio, de efectuar
seguimiento y evaluaciones personalizadas; las grandes limitaciones de recursos
bibliográficos y medios de apoyo para el autoaprendizaje fuera de las grandes
ciudades.
Todas estas dificultades pueden superarse con la ayuda de la tecnología digital y
las telecomunicaciones. De ahí la importancia de introducir las innovaciones del
aprendizaje virtual en la modalidad a distancia. En la medida en que un estudiante
de educación a distancia esté conectado a Internet y pueda mantener
comunicación en cualquier momento con la institución educativa, con los
profesores, con los compañeros de estudio, con otras fuentes de información
dentro o fuera del país, la calidad de la educación a distancia mejorará
notablemente.

Pero el aporte de la educación virtual va más allá si se asume como un modelo
pedagógico. La educación tradicional cultivaba la habilidad de recepción pasiva de
contenidos, que eran dosificados para facilitar su comprensión y la superación de
un examen. El alumno se ejercitaba en prestar atención, tomar notas y hacer
resúmenes. La educación virtual, con al apoyo de la NTIC, cultiva el sentido de
búsqueda, de procesamientos, de reelaboración y circulación activa de
información. Trata de formar la nueva habilidad de encontrar, procesar y crear
información.
Ahora bien, como ya dijimos anteriormente, la educación virtual tiene el peligro de
convertirse en un espejismo o en una ilusión ineficiente, que en vez de elevar el
nivel de calidad de la educación a distancia lo baja.

Esto se da cuando, con la disculpa de las grandes ventajas que ofrece la
tecnología virtual, se ofrecen programas apoyados en esta tecnología sin disponer
en la práctica de los medios y equipos necesarios, tanto por parte de la institución
oferente como por parte de los estudiantes, y sin tener previamente elaboradas
guías de orientación y evaluación específicamente preparadas para el
autoaprendizaje con esta metodología. Lo cual se agrava cuando, además, ni
siquiera se apoya el aprendizaje con las mediaciones más accesibles de la
metodología      a     distancia   desarrollada   en     las   últimas    décadas.
Para evitar este peligro y la confusión que se genera entre los candidatos a la
educación superior cuando se hace publicidad de “universidad virtual”, conviene
no perder de vista los puntos comunes que tiene con la educación a distancia, que
le imponen ciertos requisitos en el diseño curricular para garantizar un nivel
aceptable de calidad. Así como también debe tenerse en cuenta que la
infraestructura de las telecomunicaciones en nuestro país todavía no cuenta con el
nivel de desarrollo necesario para que toda la población con capacidad de ingresar
a la educación superior tenga acceso normal al mundo de la tecnología virtual,
particularmente en las pequeñas ciudades y en las zonas rurales...”

								
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