Tomo 3 noviembre 1997 Cassin by l0357Py8

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									COMENTARIOS SOBRE LA SOCIEDAD ARGENTINA EN
     LOS '90: NEOLIBERALISMO Y DESPUÉS




              Esteban Pablo Cassin




              Buenos Aires, junio de 1997
COMENTARIOS SOBRE LA SOCIEDAD ARGENTINA EN LOS '90:
           NEOLIBERALISMO Y DESPUÉS 1

                                                                              A Gaby y Milou



A MODO DE INTRODUCCIÓN

1. Los cambios mundiales y el final de un ciclo
                  "El gobierno del mundo debe confiarse a las naciones satisfechas,
                  que no desean para sí mismas más de lo que ya poseen. Sería
                  peligroso que el gobierno del mundo estuviese en manos de
                  naciones pobres. Pero ninguno de nosotros tiene razones para
                  anhelar nada más. La salvaguarda de la paz debe confiarse a los
                  pueblos que viven por sus medios y que no son ambiciosos.
                  Nuestro poder nos sitúa por encima de los demás. Somos como
                  hombres ricos que moran en paz dentro de sus habitaciones."
                                                               Winston Churchill 2

        La Argentina atraviesa desde los años '70 un período signado por la crisis. Vivimos
un momento de transformaciones profundas, que comenzó a hacerse sentir con fuerza ya a
fines de la década del '60. Esta misma situación de malestar se verificó también en el resto
de las sociedades occidentales (tanto centrales como periféricas) y en el llamado mundo
socialista, dando lugar a caracterizaciones variadas, pero con un común denominador: nos
encontramos en una crisis epocal.

        Por aquellos años, pero con más fuerza al promediar la década del '80, comenzó a
gestarse entre académicos, técnicos y líderes políticos de diversa extracción, nacionalidad o
ideología, una cierta visión acerca de esta era. Imperaba sobre ella una intuición (luego
devenida en certeza) de que un período histórico estaba llegando a su fin y que comenzaba
a gestarse uno nuevo.

        Así, desde el ámbito europeo o norteamericano comenzaron a llegar a la región con
cierta asiduidad las posturas de figuras disímiles, sean éstos pensadores muy reconocidos
por el mundo de los negocios, importantes miembros del ámbito académico e, incluso,
nuevos habitantes privilegiados de los medios masivos de comunicación. En América
Latina, desde algunos presidentes hasta prestigiosos académicos, también se hicieron eco
de aquellas y nos alertaron sobre el cambio. (Ver bibliografía, parte a).


                                                                                           1
        Aún con orientaciones discordantes en cuanto a las opciones políticas a seguir o las
recomendaciones sugeridas (que devienen a su vez de diagnósticos o posicionamientos
previos también diferentes), los argumentos y hechos utilizados para abonar esta tesis, eran,
en una apretadísima síntesis, los siguientes:
     la desaparición del viejo orden internacional bipolar con la caída del
    Muro de Berlín y la desintegración de la U.R.S.S. y el bloque
    comunista/socialista;
     la nueva ola democratizadora, que nacida (y ya consolidada) en el Centro
    comenzaba a abarcar zonas cada vez más amplias de la Periferia;
     la nueva magnitud y características de la pobreza; 3
     el incremento de la brecha Norte-Sur y el monumental endeudamiento
    externo e interno de varios países; 4 y 5
     la virulencia de la represión y el terrorismo de estado, junto a nuevos tipos
    de amenazas armadas;
     el impacto de la economía subterránea e ilegal (en especial el tráfico
    ilícito de sustancias prohibidas, vulgarmente denominado narcotráfico);
     los desequilibrios y daños ambientales y las amenazas a los ecosistemas;
     el cuestionamiento al Estado nacional, tanto como unidad centralizadora
    de la autoridad política sobre un determinado territorio, como en su papel
    benefactor/ interventor/ regulador;
     el surgimiento de nuevos colosos industriales (los NIC's -Nuevos Países
    Industrializados-) en el sudeste asiático, junto al despegue de la otrora
    olvidada China;
     la concreción de la Europa Unida y la consolidación de Japón como
    potencia;
     el resurgimiento de viejos y nuevos nacionalismos, fundamentalismos e
    "ismos" varios;
     el peso creciente del componente científico-técnico en el proceso
    productivo, la informatización creciente de la sociedad y la conversión de los
    datos en insumos de producción;
     la expansión de las industrias básicas de las próximas décadas
    (microelectrónica, biotecnología, industrias de materiales nuevos, aviación
    civil, telecomunicaciones, robots y máquinas herramientas y ordenadoras más
    el software y el consiguiente decrecimiento de las más tradicionales;

                                                                                           2
     el nuevo rol del comercio internacional en el crecimiento económico de los
    países y el incremento de la competencia mundial;
     la conformación de una realidad dual en el mundo del trabajo con rasgos
    de estabilidad;
     el gran incremento del desempleo y su transformación en una presencia
    social relevante;
     la profunda transformación de los principales actores sociales propios de
    la postguerra (sindicatos, empresas, estado y partidos políticos);
     el surgimiento de nuevos y heterogéneos movimientos sociales (raciales,
    sexuales, ecologistas, desocupados, entre otros)
     la significativa mutación en los valores, creencias e ideologías imperantes
    y el surgimiento de otras novedosas.
       Todo esto por solo nombrar algunos de los nuevos escenarios y
acontecimientos (y en un aleatorio desorden). Como puede verse, no todos son
positivos, es más, muchos son ampliamente perjudiciales para crecientes sectores
sociales, países e incluso para toda la raza humana. Asimismo, algunos de ellos
pueden ser considerados como causas de otros, provocando retroalimentaciones
negativas; algunos son más recientes y otros de más larga data.
        Para algunos de aquellos es el Fin de la Historia, que incluiría el de las
ideologías, el del capitalismo industrial o el de la modernidad; y también es (porque
todo final es un nuevo comienzo, como diría T.S. Elliot), el nacimiento de la
Sociedad Postindustrial o de la Civilización del Conocimiento, o de la
Postmodernidad, o del Nuevo (des) Orden Internacional o de la Globalización (y
de los particularismos).
        Además, y para finalizar con esta pintura de época, hay que decir que nunca
como ahora las contradicciones y problemas están tan entrelazados y en un mundo
tan próximo (o pequeño, gracias a esa misma globalización):
           "Resulta chocante la divergencia entre el fuerte proceso de globalización
           económica en el plano de las finanzas y la empresa y el carácter explosivo de
           la mayoría de problemas sociales, económicos, medioambientales y políticos
           que conocen los países y regiones del mundo". 6

       Analizando un poco más en detalle esta última afirmación podríamos
presentar estos rasgos en forma de un proceso contradictorio en el cual se combinan
aquellos rasgos principales. El razonamiento podría sintetizarse en lo siguiente: si
bien se verifica un proceso de globalización económica, política, social y cultural,
                                                                                           3
éste debe ser precisado, dando paso a una conceptualización un tanto más acotada del
mismo. Así, debería complementarse (o, llanamente, suplantarse) el concepto
globalización por el de "triadización", en la medida en que aquel proceso incluye
(principalmente) sólo a las tres regiones más ricas y poderosas, es decir América del
Norte, la Europa comunitaria y Japón junto a los tigres del Pacífico. Seguidamente,
su consolidación produciría, de no mediar un esfuerzo coordinado de estados,
organismos internacionales y de las propias corporaciones implicadas, un
"desasimiento" casi permanente de grandes regiones y culturas (el antiguamente
llamado tercer mundo y gran parte del ex-mundo socialista), tal cual se verifica en los
datos sobre producción y comercio entre países y regiones.

        Es decir que, en la medida en que avanza esta modalidad de modernización,
la liberalización económica y la difusión de valores acordes con ellos (en el centro o
la "tríada"), crecen las posibilidades de desconexión y de rechazo de y por parte de
otros países y regiones. Incluso, como otro rasgo fundamental, se producen
diferenciaciones al interior tanto de los países "exitosos" como en el resto del mundo.
(Ver notas 3, 4 y 5).

       En definitiva, el mundo ha cambiado (y mucho) y, para cada sociedad
nacional, ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

2. El camino elegido
        El rumbo general a seguir (al menos para la mayoría de los países
latinoamericanos, incluida la Argentina) ya fue decidido y en él nos encontramos. La
opción elegida por los gobiernos de la región (cualquiera sea su origen o extracción)
consistió en aplicar un "set" de políticas de neto corte neoliberal como respuesta a la
percepción de dos series de fenómenos íntimamente entrelazados: una, la crisis
propia de nuestros países, cuyo origen (según los seguidores de este "credo" y como
veremos más adelante), debe hallarse en el proceso de sustitución de importaciones,
el papel interventor y protector del estado y el populismo; la segunda, los cambios
mundiales y la necesidad de darles una respuesta, basada principalmente en la
apertura y liberalización económica, la reconversión productiva y la descompresión
de las demandas y la desarticulación de los antiguos actores sociales, con el fin de
proceder a una nueva y más coherente inserción internacional.



                                                                                          4
        Decimos íntimamente relacionados ya que el estilo de desarrollo imperante y
la inserción histórica de los países latinoamericanos en el sistema mundial (la
estructuración de la relación capitalista dependiente y la conformación y articulación
de las clases y actores sociales locales) prefiguró el escenario en el cual se intentó
aplicar el, por eso mismo, limitado menú de opciones. Las restricciones impuestas
desde el sistema internacional así como el poder de veto acumulado por las
fracciones dominantes locales y la crisis económica recurrente, configuraron límites
muy estrechos dentro de los cuales los gobiernos surgidos democráticamente
debieron afrontar desafíos para los cuales no estaban cabalmente preparados.

       Las consecuencias de la globalización económica, la revolución científico-
tecnológica, la explosión de las finanzas y la especulación y de los procesos de
desindustrialización en el centro del sistema no pasaron inadvertidos para las
sociedades periféricas que arrastraban a su vez sus propias crisis.

       Pero, en qué consisten esas políticas neoliberales?; cuáles son sus
principales rasgos?; qué resultados se observan?; hacia dónde es posible decir
que se dirige la Argentina de hoy?.
        Este trabajo se propone, entonces, realizar una mirada crítica de la
experiencia vivida por la Argentina desde la aplicación de estas políticas 7 y de sus
supuestos éxitos, en el entendimiento de que el tiempo transcurrido permite realizar
ya ciertas apreciaciones (con un menor nivel de incerteza que años antes), pudiendo
delinear, además, la forma en que se está configurando (a grandes rasgos) la
Argentina del fin del siglo XX y la proyección de las primeras décadas del siglo
XXI.




                                                                                         5
DESARROLLO

1. En qué consisten las políticas neoliberales aplicadas en América
Latina
              "En realidad la historia se ha repetido una y otra vez. Poco hay
              de nuevo en estos programas neoliberales, en estas teorías
              falaces y en todo el resto del bagaje doctrinal que sirve a los
              intereses del privilegio y del poder".
                                                                N. Chomsky 8

       Las visiones o interpretaciones de los hechos y procesos resumidos en la
Introducción no son uniformes, ni todos los acontecimientos, ideas o personajes han
influido de la misma manera para su tratamiento o solución. Desde los '80, al menos
en Latinoamérica, ya no sólo asistimos a un avance, sino a una plena consolidación
de las concepciones neoliberales o neoconservadoras 9 (que, obviamente, son parte
importante del curso que han seguido aquellos hechos).

        Este resurgimiento y "aggiornamiento" del liberalismo, que se ha tornado
prácticamente hegemónico (aunque en el ahora llamado "primer mundo" parece estar
en retirada, luego de ciertos fracasos y derrotas, aunque habiendo dejado marcas
indelebles10 ), tiene sus fuertes seguidores en nuestro continente.

      Si bien el suyo es un discurso muy simple, no puede ser juzgado de ineficaz
en cuanto a su poder de seducción y de convencimiento sobre los decisores
fundamentales de nuestros países (sean éstos líderes políticos, empresarios, técnicos e
incluso sindicalistas, y otros actores sociales no menos importantes).

        Sus "recomendaciones" tenían por meta clausurar definitivamente el ciclo
mercadointernista y de sustitución de importaciones, así como la concomitante fuerte
presencia estatal, tanto en su faceta reguladora/interventora/productora como en la
social/garantista.

       Esto último, el rol predominante del Estado, sería la causa de la crisis. El
Estado Benefactor e Interventor -a la latinoamericana-, fue visualizado como el
verdadero obstáculo que impedía el libre funcionamiento del mercado, trabando
asimismo la competencia, la actividad empresarial y el aprovechamiento, por parte de
cada país, de las ventajas comparativas propias.

        La receta fue, pues, también simple: restricción de la intervención estatal
(salvo en cuestiones que tienen que ver con el mantenimiento del orden social y los
                                                                                          6
problemas sociales agudos que esta transición podría conllevar), apertura de la
economía y pleno funcionamiento del mercado.

        Este ideario ha sido denominado por algunos autores (Borón, Azpiazu,
Nochteff, Bustelo Grafigna, entre otros), como el "Consenso de Washington" y fue
adoptado, como se dejó entrever en el principio de estas notas, por muy influyentes
actores del sistema internacional y nacional. (Más adelante se tratará de mostrar por
qué esta opción fue la elegida por las élites locales y los gobiernos de turno).

       Bustelo Grafigna (en Minujin, 1993), Director de UNESCO Argentina, ha
resumido así sus principales lineamientos:
           "El Consenso de Washington consiste en diez principios que pueden ser
           agrupados en tres conjuntos de recomendaciones políticas. En primer término,
           reformas macroeconómicas incluyendo disciplina fiscal, racionalización y
           control del gasto público, reforma fiscal y liberalización financiera. En
           segundo lugar, reformas en el régimen del comercio exterior, lo que comprende
           liberación de las importaciones, reducción de las tarifas que permanecen,
           eliminación de subsidios a industrias no competitivas, y liberación o alineación
           en una banda competitiva de la tasa de cambio. Por último, promoción del
           desarrollo del sector privado a través de privatizaciones, desregulación,
           garantías a los derechos de propiedad y atracción de inversiones financieras
           directas".

        Pero no está de más insistir (como se expresará luego más detalladamente),
sobre lo siguiente: estas "novedosas" orientaciones y políticas son las que vienen
siendo implementadas (en mayor o menor medida) desde fines de los '70 y gran
parte de los '80 en los países del subcontinente y son un "revival" del viejo
liberalismo decimonónico, sobre todo en sus raíces ideológicas y en su concepción de
sociedad.

        Es decir, no constituyen una verdadera primicia, aunque sí vale la pena
decirlo, nunca antes habían sido aplicadas con tanta consecuencia y profundidad
como desde el comienzo de los años '90, al menos en la Argentina.

2. La puesta en marcha de las políticas neoliberales en la Argentina
        La aplicación de las recomendaciones de este "Consenso" no pueden menos
que ser revisitadas a la luz de sus postulados y de sus consecuencias.




                                                                                              7
       Repasemos antes cuáles son sus argumentos (instrumentales) principales:

        reformas macroeconómicas tendientes a la austeridad fiscal y la
         liberalización financiera;

        promoción del desarrollo del sector privado vía diversos mecanismos;

        reformas en el régimen del comercio exterior y mayor grado de
         apertura.
        Para lograr todo esto se han llevado adelante transformaciones muy profundas
sobre el Estado, el mercado y la sociedad civil (ver Blutman, 1995).

       La aplicación de estas políticas, deben traer consigo, según sus seguidores,
el crecimiento de la economía, la inversión y la productividad, la desaparición
de las disfuncionalidades estructurales del mercado y evitar la pobreza así como
la informalidad, precariedad e inestabilidad del mercado laboral y las
desigualdades regionales (entre otras bondades y beneficios de aparición segura y
"automática"). Todo esto junto al funcionamiento de las instituciones
democráticas y la extinción de amenazas rupturistas del orden institucional, en
consonancia con la nueva "ola democratizadora" que se expande por el continente.

       Es decir, un nuevo y fuerte esfuerzo "modernizador" por parte de las élites y
los gobiernos a los que les ha tocado, al menos, pilotear estas transformaciones.

       Sin embargo, muy poco de aquellas metas se han cumplido. Si bien las
políticas que tienden a "liberar" la economía se han puesto en marcha y con marcada
profundidad, no se han conseguido las consecuentes mejoras tan repetidamente
pregonadas.

       Así, en estos años, si bien han coexistido la profundización del ajuste y el
reforzamiento o estimulación (parcial) de la reconversión económica, sus
consecuencias negativas parecen irse transformando en estructurales, en vez de ser
efectos "pasajeros", solucionables justamente al profundizarse la aplicación de sus
lineamientos.




                                                                                       8
3. Algunas consecuencias de las políticas neoliberales
      A continuación se presentan, en forma de cuadro, algunos de los datos "fuertes" de
sus efectos:

1) Variación del salario real (1975=100) 11
       1975               100
       1976               66,4
       1980               66,3
       1985               68,8
       1990               49,3
      1993*               49,1
*último dato disponible. Los años han sido tomados de 5 en 5 para no abundar en cifras y son
de por sí elocuentes. Se incorpora el valor para 1976 para mostrar la abrupta caída registrada
en ese solo año.

2) Participación en el ingreso 12
                              1993                 variación
                                              con respecto a 1974
10% más rico                  34,8%                 +28,9%
60% medio                     56,2%                 -11,2%
30% más pobre                  9%                   -27,4%


                                                            13
3) Evolución de la pobreza en el Gran Buenos Aires
                      1980       1986       1987    1989     1990    1991    1992    1993
Pobres                 20,6       21,4       26,2   41,1      34,5    30,9    27,2    25,1
  estructurales        16,4       15,1       13,9   17,8      16,1    15,7    15,0    15,1
  nuevos pobres         3,2       6,3        12,3   23,3      18,4    15,2    12,2    10,0
No pobres              79,4       78,6       73,8   58,9      65,5    69,1    72,8    74,9
Total                 100,0      100,0      100,0   100,0    100,0   100.0   100,0   100,0

4) Tasa de desocupación abierta para el total de aglomerados urbanos 14
         Años                         %
    Promedio 1976/80                  3,8
    Promedio 1981/90                  6,2
         1991                         6,0
         1992                         7,0
         1993                         9,3
         1994                        12,2
        1995 (mayo)                  18,6



                                                                                                 9
        Todos estos indicadores son tomados como efectos negativos desde una visión
que pretende que, aún en una transición hacia una sociedad más "moderna" (o
"competitiva", según el nuevo credo que recorre el mundo) ésta se realice con un
tránsito menos salvaje y descomprometido. Aunque este "anhelo" pueda sonar
ingenuo tratándose del neoliberalismo: en este sentido, la aplicación de estas políticas
tal vez depare siempre (o en la mayoría de los casos -y sin entrar en una discusión sobre
la calidad de su implementación 15 ) más desolación y exclusión para gran parte de la
población, junto al enriquecimiento y la satisfacción de una minoría. 16

       En este sentido, en el cálculo (nunca expresado abiertamente) de ganadores y
perdedores, de costes y beneficios, el resultado parece estar siempre inclinado hacia el
provecho de los mismos sectores: más riqueza, poder y oportunidades para los
individuos y grupos más acomodados de la sociedad; más pobreza, subordinación y
marginalidad para los más desfavorecidos.

        Siguiendo este razonamiento, los experimentos neoliberales a los que hoy se
considera un fracaso (ver nota 3), deben ser comparados con sus propios objetivos
implícitos. Si estos fueran (como creemos que son) ahondar la brecha entre ricos y
pobres, desarticular el poder sindical, disminuir las demandas sociales, entre otras, muy
otro sería el resultado del balance a realizar.

       Por esto mismo, si bien los objetivos perseguidos son presentados de forma tal
que tendrían por meta una mejora global del sistema, siempre queda un gran margen de
duda, producto de ese reconocido "doble discurso" típico de los sectores privilegiados
que pretende que el sacrificio (actual y momentáneo) de ciertos sectores (los menos
favorecidos o los desfavorecidos a secas) y la disminución de sus demandas y
expectativas sea bienvenido en pos de lograr un nuevo impulso económico
(fundamentalmente) y su fin último es, justamente, su propio beneficio (en el largo
plazo).

        Al respecto (y como acotación) es sintomática la falta de debate en la sociedad
argentina actual sobre los criterios, mecanismos e instrumentos a implementar en
procura de un crecimiento sobre bases sólidas, perdurables y acordes a los cánones, no
ya del siglo XX, sino a los del próximo y que satisfagan las necesidades de la mayoría
de la población (y no sólo de una minoría). Nos contentamos en estas líneas, al menos,
con poner en duda su carácter de único e inevitable. (Ver nota 16)


                                                                                            10
4. Los cambios de fondo
       Esos indicadores (punto 3) son un resumen, una leve aproximación fotográfica a
una realidad que ha venido mutando profundamente. Veamos ahora cuáles son, qué
implicancias contienen y qué reflexiones promueven.

4.1. El abandono del modelo mercadointernista y de centralidad estatal.

       Siguiendo a Paramio (1991) podemos decir que los modelos societales
imperantes desde la crisis del '30 y con más énfasis desde la segunda posguerra se
basaban en una matriz de centralidad estatal que articulaba las relaciones
económicas, sociales y políticas.

        Dicha matriz implicaba una dependencia de los actores sociales emergentes
(clase trabajadora industrial, burocracia estatal, clases medias urbanas ligadas a la
industrialización, pero también las propias clases propietarias) respecto a la actuación
del Estado. A la vez que éste dependía de dichos actores para el mantenimiento de sus
políticas, pues de ellos recibía su legitimidad.

        Una de las formas típicas fue el populismo, con su doble vía de movilización e
inclusión de sectores populares emergentes, por un lado y de sujeción y
disciplinamiento de esos mismos actores a través de mecanismos muchas veces
caudillistas y autoritarios, por otro.

       Esta tipología puede ser complementada con el aporte de otros autores que han
estudiado con mayor detalle el surgimiento, la articulación y el comportamiento de los
actores y del sistema político en Argentina. 17 . Encontramos, entonces, que tampoco
escapan a este ciclo tanto el desarrollismo como así también ciertas formas originales
de intervención militar (el "Estado burocrático-autoritario", en términos de G.
O'Donnell, también llamados gobiernos modernizadores-autoritarios).

        Aquella matriz se asentó en uno de los puntos críticos del desarrollo
latinoamericano: el modelo de sustitución de importaciones, que ha producido una
industrialización sin revolución industrial, a partir de diversos mecanismos de
protección, subsidios y transferencias sectoriales, entre otros, que provocaron (o
mantuvieron) esa típica propensión autóctona de esas mismas clases dominantes a la
falta de competencia, riesgo, innovación e inversión. (Schvarzer, 1996). Así, los
empresarios argentinos han sido más rentistas que emprendedores, más estatitas que
liberales, más especuladores que innovadores.

                                                                                           11
4.2. El reemplazo del régimen social de acumulación

       Bien sabido es que el desarrollo argentino atravesó diferentes etapas desde su
consagración como nación independiente. Son conocidas las denominaciones de cada
una de ellas y también que hay un acuerdo general en cuanto a sus rasgos fundamentales
(más allá de algunos matices).

        Así, siguiendo a Rofman y Romero, al modelo agroexportador original
(también denominado de crecimiento extrovertido o economía primaria de
exportación), le sucede otro basado en un mayor impulso a la industria debido tanto a la
crisis larvada que comienza al agotarse la frontera agropecuaria (alrededor de 1920)
como al "crac" de 1929 y su influencia sobre el comercio exterior. Este modelo, la
sustitución de importaciones, tomó luego dos matices diferentes. El primero, con
énfasis en el mercado interno y el consumo (desde alrededor de 1945) y,
posteriormente, otro más vinculado a la participación de las empresas transnacionales
que comienzan a instalarse y/o afianzarse en el país (fines de los '50). La penetración
del capital transnacional y el nuevo rol de las firmas multinacionales y la
conformación de los Grandes Grupos económicos nacionales es la última de las etapas,
que concluye (en la Argentina) con los acontecimientos mundiales abiertos con la crisis
de los '70 y la usurpación del poder por parte de la última dictadura militar (1976). Esta
dio origen a la desinversión productiva, la especulación financiera, la apertura
económica y la desindustrialización selectiva.

        Pero ahondando en la explicación de ese mismo desarrollo, otros autores
(Nochteff y Azpiazu -1995-, Schvarzer -1996-), si bien coinciden en las
caracterizaciones generales de cada etapa, hacen un hincapié mayor sobre el
comportamiento de los principales actores e instituciones del sistema, que sobre
otros aspectos más típicamente económicos (lo que podría resumirse en el concepto
"régimen social de acumulación").

        Así, y en una perspectiva coherente con lo expresado por autores provenientes
de las ciencias sociales y políticas, es en el análisis de los sectores dominantes y de
sus progresivas adaptaciones a los cambios exógenos y a las oportunidades que
estos brindaban, donde hallar las respuestas o las interpretaciones más
globalizadoras y fructíferas a la larga decadencia argentina.

       Para comenzar, y siguiendo a Nochteff (1995), la élite argentina se habría
ajustado (a sí misma y al resto de la sociedad) a diversas "burbujas" (más que
                                                                                             12
desarrollado "modelos económicos"), que cuando se abandonan para ser reemplazadas
por otras posteriores adaptaciones a cambios externos no dejan más que:
           "(...) algunas `gotas' aisladas de capacidad tecnológica y productiva, y no un
           nuevo estadio de capacidades sobre las que pueda generarse un nuevo ciclo de
           desarrollo. Por ello, la obtención de `opciones blandas' para la élite económica
           implica el seguimiento de la opción menos conveniente (o más perjudicial) para el
           resto de los actores sociales".

        Para continuar, podemos rescatar las caracterizaciones de A. Rouquié (1982),
donde se hace hincapié en el comportamiento de los sectores dominantes y su
preponderancia en este juego de inestabilidad y estancamiento. El autor focaliza sus
reflexiones desde la misma crisis del '30:
           "(...) no importa mucho la identificación de los integrantes de esta fracción
           superior de la gran burguesía. Lo que sí tiene fuerte gravitación a través del
           tiempo y permite ocupar un lugar más alto en la cúspide de la pirámide
           socioeconómica es una pauta de acumulación, un comportamiento permanente
           que tiende a la polivalencia sectorial merced a una gran ductilidad en el uso de
           las inversiones que hace posible un acceso exclusivo al Estado ."(...) El objetivo
           del grupo dominante es tener las manos libres de compromisos y tener acceso a
           las decisiones del Estado. A pesar de su antiestatismo y de su liberalismo a
           ultranza, esta fracción dominante debe todo al Estado, que distribuyó las tierras
           en el siglo pasado y sigue concediendo las operaciones más suculentas, que puede
           beneficiar o perjudicar a los diversos grupos sociales porque instrumenta las
           transferencias de ingresos y el manejo de la renta diferencial.(...) Una
           industrialización liviana de integración tardía e incompleta, vulnerable y
           reversible -como lo vemos hoy día-, que no puede garantizar el crecimiento
           autosostenido".

       Desde otra perspectiva, L. Thurow (1992) se acerca a la cuestión, obviamente
con referencia principal en los Estados Unidos aunque utilizando como parámetro de
comparación a América Latina y Japón, de la diferencia que en el capitalismo (aún en el
"desarrollado") puede hacerse entre oligarquía y establishment:
           "En la próxima década el sistema norteamericano será puesto a prueba para
           determinar si lo dirige un establishment o una oligarquía. Uno escucha a menudo
           que Japón tiene un establishment, y en cambio América Latina tiene una
           oligarquía. (...) La meta fundamental de un establishment es que el sistema
           funcione, de modo que a la larga el país tenga éxito. Un establishment confía en
           que si el sistema funciona y si al país la va bien, sus miembros prosperarán
           personalmente. (...) En cambio, una oligarquía es un grupo de individuos
           inseguros que acumula fondos en cuentas bancarias suizas secretas. Como creen
           que deben atender siempre a su interés personal inmediato, no los atrae la idea de
           invertir su tiempo o esfuerzo en mejorar la prosperidad a largo plazo del país.
           Dicho francamente, no confían en que si su país tiene éxito, también ellos lo
           tendrán."
                                                                                                13
      Como resumen: el quiebre del modelo de sustitución de importaciones dio
paso a un nuevo régimen social de acumulación: La actividad industrial
manufacturera subsidiada y protegida estatalmente (con fuerte presencia del salario y el
consumo), fue suplantada por otro donde reina un fuerte proceso de valorización
financiera del capital y el desarrollo selectivo de algunas ramas industriales con
predominio exportador (agroindustrias). De resultas de este nuevo modelo (o
"burbuja"), se produjo una fuerte desinversión productiva que retrasó e impidió el
crecimiento.

       A partir de la crisis de la deuda en 1982 y los posteriores intentos erráticos en
materia económica de la administración Alfonsín, el cuadro se completó con un mayor
predominio de la élite económica, junto a la rápida pérdida, por parte del Estado, de sus
capacidades reguladoras e integradoras y un claro declive de sus posibilidades de
gestión y administración. Sin embargo, la recuperación democrática brindó otro marco
y otros caminos de negociación (y conflicto) entre los diversos actores económicos,
sociales y políticos.

       Sobre el período 1983-89, es necesario hacer una serie de apreciaciones
adicionales. En primer lugar, es claro que el objetivo "reparador" autoimpuesto por el
gobierno radical (y que gozó de un apreciable consenso popular) giraba en torno a la
cuestión institucional ("los objetivos fundamentales del gobierno constitucional se
encuentran en los ámbitos cultural, social y político", tal cual expresó el presidente
Alfonsín al asumir el 10 de diciembre de 1983). Su concepción de un estado en quiebra,
pero representante del interés general, en contraposición a los intereses corporativos, ha
dado lugar a una serie de interrogantes sobre las políticas seguidas.

        En primer lugar, esta concepción desconoció que el estado atravesaba una crisis
de, al menos, cuatro facetas. Una crisis de índole fiscal (la quiebra del estado en "strictu
sensu"), otra de tipo política (crisis de los estados nacionales como institución
centralizadora de la autoridad y diferenciadora con respecto a otras entidades
nacionales), otra ideológica (crisis de legitimidad y de valores), y por último, crisis de
gestión (o instrumental) en el manejo de la cosa pública.

       En segundo lugar, este mismo estado se encontraba (desde la última dictadura)
inserto en una nueva relación con los sectores económicos dominantes, vínculo que se
profundizó mediante múltiples mecanismos. Por esto mismo, el poder de veto, decisión
e influencia tradicional de los grupos económicos en la Argentina estaba potenciado a la

                                                                                               14
hora de la administración radical. Cuando ésta comprendió la necesidad de llevar
adelante un proceso de reconversión económica con el objetivo de modernizar al país,
necesitó de la dirigencia de la fracción más concentrada del capital. Esta relación, que
no se llevó en forma lineal, tuvo como consecuencia (al final de su período) un
reforzamiento de la importancia y vigor de este nuevo poder económico (y, como
contrapartida, una mayor debilidad estatal).

5. La consolidación del ajuste estructural y de las reformas
neoliberales
       Sin embargo, es en las políticas impulsadas por la administración Menem
donde con más claridad se vislumbran los sesgos neoliberales de sus opciones y un
decidido protagonismo (por presión, apoyo, cooptación o presencia directa, entre otros
mecanismos), de aquel Nuevo Poder Económico surgido en la década del '70.

        Por esto mismo, el período abierto en 1989 habilita a realizar ciertas precisiones:
        A.      La política actual tiende a consolidar el poder económico de los grandes
grupos y las empresas transnacionales diversificadas y/o integradas (siguiendo la clasificación
de Khavise, Basualdo y Azpiazu -1986-) que vienen afianzándose desde el proceso de
reorganización nacional de 1976.
        B.      Si bien en un primer momento la administración Menem llevó a cabo una
política que hoy podría verse como errática (alianza con Bunge & Born, plan Bónex), el
rumbo finalmente elegido (estabilidad y convertibilidad mediante), no puede ocultar la
regresividad en la distribución del ingreso nacional. (Ver cuadros).
        C.      En consonancia con lo anterior, esta misma política, a su vez, ha sentado las
bases para un relanzamiento económico (que puede confundirse con cierto crecimiento,
cuando en rigor de verdad habría que hablar de una "reactivación selectiva"), que ha
producido un innegable proceso de expulsión de mano de obra, alcanzando niveles récords
para el país. (Ver cuadros).
        D. Los aspectos aperturistas y liberalizadores de las políticas implementadas (tomados
con un criterio amplio: privatización, desregulación, rebajas arancelarias, desmonopolización,
junto al tratamiento dado a los endeudamientos externo e interno), completan el cuadro. Si
bien este conjunto de rasgos merecería un espacio mucho más amplio para ser tratado en toda
su magnitud (ya que terminan de configurar el régimen de acumulación), es necesario
comenzar diciendo que no deben ser confundidos (como se pretende) con una política
industrializadora ni tampoco con un fortalecimiento del Estado (vía el desprendimiento de
                                                                                            15
actividades o empresas que le provocaban déficit o que no podía o debía atender para
concentrar su actividad en la faceta reguladora u ordenadora de la sociedad). Lo que debe
mencionarse, como origen y resultado deseado, es una fuerte creencia en los mecanismos del
mercado (que termina siendo el ámbito privilegiado para esos mismos grandes grupos y casi
una "selva" para consumidores y actores económicos menos poderosos) para la orientación
del rumbo económico y el achicamiento y debilitamiento del Estado (que no logra mejorar sus
performances ni entablar mejores relaciones con la "sociedad civil").
   Siguiendo a J. Nun (1991) y desde una visión más integradora (y estilizada) de los
procesos políticos abiertos en América Latina a la luz de este "experimento neoliberal", se
concatenan consecuencias políticas nada despreciables:
           "Con algunas excepciones, las consecuencias políticas van quedando cada vez más a la
           vista. Efectivamente estructurado como el gobierno de los políticos y no del pueblo, la
           misma operatoria del liberalismo democrático tiende a minar aquí sus propias bases de
           legitimidad. Antes hablé de una espiral del silencio; ahora cabría definir otra, que
           denominaré la "espiral de la deslegitimación".
           Su forma sería más o menos esta: 1) ascenso al gobierno de políticos que consiguen una
           mayoría electoral en base a las abundantes y atractivas promesas que realizan; 2) ante
           la magnitud de la crisis conque entonces se encuentran, fuerte centralización de las
           decisiones en el nivel ejecutivo, postergando y debilitando al parlamento y a los partidos
           e incrementando así aún más las expectativas en torno a un liderazgo providencial; 3) al
           cabo de un tiempo, creciente defraudación de estas expectativas y rápida caída de la
           popularidad presidencial; 4) desencanto consiguiente de amplios sectores de la
           población que, a medida que avanza el ciclo, termina convirtiéndose en una extendida
           falta de credibilidad en la mayoría de los dirigentes políticos; 5) repliegue defensivo en
           lo privado, apatía cívica y ensanchamiento acelerado de la brecha entre la legalidad y
           la legitimidad."

      Nótese que el punto 3 de este enunciado aún no se ha verificado y constituye uno de los
datos claves para el discurrir de la aplicación de las políticas neoliberales por parte de esta
administración surgida y reconfirmada por voluntad popular. El casi 50 por ciento de los
votos obtenidos por la fórmula Menem-Ruckauf en mayo de 1995 estuvo asentada
fuertemente en los valores (y temores) pregonados desde el sector económico del gobierno y
constituyen una lección más que importante.

      Las decisiones de fondo motorizadas desde el Ministerio de Economía, si bien
contradictorias y cambiantes (tanto por su ejecución como por sus mismos resultados) y
permeables frente a cambios drásticos (o no tanto) de la economía internacional (como lo
demostró, entre otros, el "efecto Tequila" o crisis mexicana), parecen estar en pugna con los
lineamientos políticos.

                                                                                                 16
      Así, se puede desprender, al menos, una puntualización más: la alianza social
conformada por el partido de gobierno entre sus bases históricas y los sectores acomodados
de la sociedad, cuyos intereses convergieron en torno a la estabilidad y la convertibilidad,
continúa vigente. Sin embargo, su heterogeneidad de origen y la permanencia y
profundización del ajuste, no pueden menos que darle a la observación hecha por Nun una
chance más que probable de confirmación.




                                                                                         17
SÍNTESIS Y CONCLUSIONES
                 "Las élites locales e internacionales se han beneficiado mucho
                 del ajuste estructural. Las deudas privadas las ha asumido el
                 Estado, los bancos acreedores han recibido miles de millones
                 de dólares, las organizaciones de las clases trabajadoras han
                 sido aplastadas o dramáticamente debilitadas mediante la
                 represión y las consecuencias económicas del ajuste, los
                 mercados locales y los recursos se han abierto de par en par a
                 los inversionistas extranjeros, la mano de obra se ha abaratado
                 enormemente."
                                                            J. Petras y S. Vieux 18

      Desde este presentación general de hechos e ideas, se puede comenzar a establecer un
marco general de análisis e interpretación de los años '90. Puede decirse que a comienzos de
los años '70 en la Argentina, los modelos societales (utilizando una terminología que no deje
fuera los casi siempre escindidos mundos sociales, políticos y económicos) construidos desde
los '30 -y sobre todo del período denominado "populista"-, entraron en un pronunciado
declive.
        Las élites dominantes han logrado cerrar (tal vez definitivamente) el ciclo del
mercado interno y del estilo populista, procediendo a su reemplazo por otro que consiste en la
apertura económica y la destrucción/reconstrucción de un Estado de nuevo tipo, con
características privatistas y desreguladoras en lo económico, excluyentes en lo social y
exclusivistas en cuanto al poder político. La "revolución conservadora" en todo su
esplendor.

        Las circunstancias abiertas en el mundo en aquellos años aciagos fueron vistas por la
élite económica local como una nueva oportunidad de adaptación, creando esta vez una
"burbuja" especulativa en base a las finanzas, la distribución regresiva del ingreso y la
concentración y centralización del capital. Es así como, desde la misma instalación en el
poder de la Junta Militar en 1976 y su Ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz,
su objetivo más ambicioso y permanentemente perseguido (refundar política, social y
económicamente a la Argentina, consolidando un nuevo proyecto dominante), ha dejado sus
profundas huellas.

       La crisis mundial, pero también los acontecimientos locales dieron la inigualable
ocasión para proceder a esa sangrienta, profunda y perdurable transformación.

       A. Rouquié escribió en 1981 que el ciclo abierto en 1930 en la Argentina (que
resumió en una fórmula sencilla -pero no menos cargada de profunda riqueza y rigor

                                                                                           18
conceptuales-: crisis de la hegemonía oligárquica más la presencia recurrente de
inestabilidad política y estancamiento económico), encontró, con la dictadura militar, una
mayor posibilidad de acercarse a su fin. En las postrimerías de la dictadura genocida de
entonces era, tal vez, una lectura apresurada. Sin embargo, hemos visto que algunos de sus
principales objetivos no estuvieron muy lejos de plasmarse tajantemente.

        Hoy, esa profunda mutación se plasma en una sociedad escindida (con perspectivas
de profundización de la brecha y de las desigualdades estructurales): a pesar de las
declamaciones del credo neoliberal, desde 1976 el producto por habitante cayó, la tasa de
inversión descendió, la productividad de la sociedad argentina viene cayendo, los salarios
también (y mucho) y desde 1976 vienen aumentando (y mucho) la población con problemas
ocupacionales (desocupación y subocupación) y la pobreza (junto a la concentración -casi
escandalosa- de la riqueza). Indicadores, éstos últimos, que han "estallado" en los años ´90.

       Asimismo, el régimen político no ha perdido totalmente la impronta de la forma y los
estilos políticos argentinos: tanto resabios populistas como esa propensión nacional a la
escasa autonomía del gobierno con respecto a ciertos grupos con acceso privilegiado a las
decisiones públicas y con poder de veto, así como la tendencia a la concentración de las
decisiones en el Poder Ejecutivo y el ejercicio del poder por decreto (estos últimos rasgos
fuertemente incrementados en la era del ajuste estructural), hacen de este nuevo intento de
plasmar un modelo de liberalismo democrático un campo lleno de interrogantes.

       No es (aparentemente) la amenaza del golpe militar su principal peligro, sino la
constitución de un régimen político excluyente (aunque por el momento estable), con escasa
deliberación en la sociedad civil, desprestigio de la clase política y debilitamiento de la
oposición, junto a una baja pronunciada en las expectativas, la anulación de controles eficaces
sobre la actuación estatal y una corrupción de nuevo tipo (pero no menos extendida y
arraigada).

        Las posibilidades de afianzamiento de este "modelo" corren en paralelo a su
capacidad para amortiguar sus efectos más negativos, incluido el propio desprestigio de la
clase política y el posible descreimiento generalizado en las instituciones democráticas
(riesgos no muy alejados de la realidad).

       Sin embargo, como dejó entreverse en la Introducción (sobre todo en lo referido a los
nuevos rasgos que asume el proceso de globalización en marcha) y en este mismo segmento
(fundamentalmente en lo comentado sobre los estilos de comportamiento económico y socio-


                                                                                            19
político de las élites locales), aún si se completaran con éxito estas reformas, quedarían por
resolverse aún dos tipos de brechas (que el mismo modelo ahonda).

       Una (retomando las ya clásicas conceptualizaciones acerca de las "tensiones" entre
democracia y mercado, pero también entre modernización y equidad) el tremendamente
complejo tema de la legitimidad en situaciones de desintegración y exclusión social; de
heterogeneidades estructurales ahondadas; de rupturas de lealtades políticas y sociales; de
menosprecio por la legalidad.

        Otra, entre el mismo sistema nacional y el mercado mundial: cómo lograr crecimiento
y competitividad sin innovación, sin políticas científicas - tecnológicas - industriales, sin
inversión (significativa y orientada adecuadamente) en educación y formación de recursos
humanos de excelencia?.

       En definitiva, asistimos a un nuevo ciclo cuyas principales líneas si bien ya
establecidas, no por ello estarían definitivamente consolidadas. Al estar asentado sobre (y
reproduciendo) una sociedad escindida en la que impera un Nuevo Poder Económico (más
concentrado, salvaje, descomprometido y exclusivista y que persevera en sus pautas típicas de
acumulación ajenas a las necesidades de la mayoría) y que reina ante la desaparición (o la
claudicación) de los contrapesos sociales y políticos y los controles institucionales con que
toda nación democrática y moderna debería contar y rezagada en cuanto a la adquisición de
saberes y habilidades (la famosa competitividad), se abre la opción de preguntarse, luego del
neoliberalismo, qué?.




                                                                                           20
NOTAS
       1
           Las ideas que se exponen en este trabajo tuvieron el propósito original de
complementar la Unidad Nº 3 del Programa de la Materia Introducción al Conocimiento de la
Sociedad y el Estado, Cátedra S. Lifszyc, del Ciclo Básico Común. En este sentido, he partido
de bibliografía actual sobre los profundos cambios acaecidos en la Argentina y en el sistema
mundial en su conjunto desde los años '70, así como sobre las políticas aplicadas al respecto
(sobre todo en los '90). Agradezco a Gustavo Blutman por sus comentarios críticos al primer
original, así como también a Sara Lifszyc y Diego Pereyra por haberme estimulado a realizar
este trabajo.
       2
           Citado por N. Chomsky, en El nuevo orden mundial (y el viejo). (Ver bibliografía).
       3
         En Estados Unidos, entre 1977 y 1990, el término medio de los ingresos de la quinta
parte menos favorecida de la población disminuyó casi un 5 por ciento; durante el mismo
período, la quinta parte más favorecida aumentó sus ingresos aproximadamente en un 9 por
ciento. R. Reich (1992)
       4
          "El mundo está en una fase de polarización acelerada", "la diferencia de ingresos
entre los países industrializados y los países en desarrollo se triplicó entre 1960 y 1993, al
pasar de 5.700 dólares a 15.400 dólares", indicó el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), en su informe anual sobre el Desarrollo Humano. Y agrega que la fortuna
en dólares de 358 multimillonarios del planeta es superior a los ingresos acumulados del 45
por ciento de los habitantes más pobres (2.300 millones de individuos). Página/12, 12/7/1996.
       5
         "Susan George calcula que desde 1982 hasta 1990 las transferencias de recursos del
Sur al Norte alcanzaron, "al menos, los cuatrocientos dieciocho mil millones de dólares", lo
cual equivale, en dólares actuales a unos seis planes Marshall para los ricos, sólo con el pago
de la deuda". N. Chomsky, 1994.
       7
         Si bien estas políticas tienen un sesgo claramente económico, estas líneas pretenden
tomar su aplicación en forma global, en el entendimiento de que toda política (por más
"técnica" que se la quiera hacer aparecer), es una de entre otras opciones donde está en juego
una visión de sociedad, un cálculo de ganadores y perdedores, una elección entre varias
disponibles, etc.. Esto no es una "virtud" menor del neoliberalismo, ya que a su simpleza, hay
que sumar el carácter a-valorativo con que se presenta en sociedad y su cualidad de ser el
"único" e insubstituíble camino.
       8
           En El nuevo orden mundial (y el viejo). (Ver bibliografía).
       9
         Estos términos se usarán indistintamente a lo largo del trabajo, en el entendimiento
de que son más que sutiles sus diferencias (si es que las hubiese).


                                                                                            21
       10
          "Hace una década podía sostenerse que en lugar de experimentar con políticas o con
medidas de crecimiento estratégico destinadas a estimular la inversión (física y humana), los
grupos empresarios y la planificación estratégica nacional, Estados Unidos podía resolver sus
problemas pasando a una forma más vigorosa de capitalismo anglosajón tradicional. Tanto la
señora Thatcher en Gran Bretaña como el señor Reagan en Estados Unidos, fueron elegidos
sobre la base de dichas plataformas. Ambos preconizaron el retorno a las "antiguas virtudes",
es decir, subrayaron el papel del individuo en el desempeño económico, la necesidad de
subrayar el yo anglosajón. Las empresas oficiales fueron privatizadas en Gran Bretaña. Se
redujeron de manera drástica los impuestos a las rentas personales en Estados Unidos. Ambos
experimentos ahora tienen más de una década. Ninguno tuvo éxito.
        En el Reino Unido el desempleo es más grave que cuando la señora Thatcher ocupó el
cargo (7,3 por ciento contra el 5,8 por ciento), y el Reino Unido continúa descendiendo
lentamente en la lista de los países más ricos del mundo. En Estados Unidos el crecimiento de
la productividad fue negativo durante los dos años que precedieron el ascenso de Reagan y los
dos años que siguieron a su salida del cargo. Lo que era un pequeño excedente comercial se
convirtió en un gran déficit comercial.
        La experiencia empírica reveló que el retorno a las antiguas virtudes anglosajonas no
es la respuesta.". Lester Thurow (1992)
       11
            Schvarzer y Palomino (1996)
       12
            Minujin y Kessler (1995)
       13
            idem nota 12
       14
            Idem nota 11
       15
            Ver Blutman
       16
           No se niega desde estas reflexiones la necesidad de producir cambios de fondo que
(tanto respetando valores como reconociendo nuestra historia y evaluando nuestras
posibilidades) coloquen al país en un nuevo sendero de crecimiento dentro de los nuevos
parámetros socio-técnicos y del contexto internacional. En este sentido, la búsqueda de
mayores grados de competitividad no puede ser desechada, siempre y cuando sea vista como
medio (y no como fin en sí mismo) para acceder a mejores niveles de vida para la mayoría de
la sociedad. Sin embargo, muy otras deberían ser las orientaciones generales (y el
comportamiento de los principales actores del sistema) para que este ciclo no se convierta en
una nueva (y catastrófica) decepción. Al respecto, es necesario decir que muchas sociedades
han avanzado claramente en sus niveles de competitividad (o modernización), sin por eso
sacrificar el nivel de vida de sus miembros (es más, algunas lo han incrementado). Por tanto,
tampoco debe decirse que el único camino a seguir para ganar en competitividad sea el
neoliberalismo.
       17
            En este caso, O'Donnell, Murmis y Portantiero, Sábato y Schvarzer, entre otros.

                                                                                              22
18
     En Nueva Sociedad Nº 143 (Ver bibliografía)




BIBLIOGRAFÍA



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a) Sobre los cambios mundiales. (Entre estas obras -que han sido tomadas a veces para
ilustrar ciertos pasajes o proponer ciertas reflexiones- se encuentran tanto aquellas que
sostiene visiones más o menos optimistas sobre estas transformaciones como algunas
otras que son, al menos, escépticas sobre sus bondades. Tampoco son homogéneas sus
líneas ideológicas o conceptuales directrices, pero constituyen un conjunto de obras -
entre muchísimas otras- pasibles de ser consultadas y de abrir nuevos debates).
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ANDERSON, Perry, "Origen y porvenir del neoliberalismo", Realidad Económica Nº
129, enero/febrero 1995.
CHOMSKY, Noam, "El nuevo orden mundial (y el viejo)", Crítica Grijalbo, 1996.
DRUCKER, Peter, "Las nuevas realidades", Editorial Sudamericana, 1990.
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PETRELLA, Riccardo, "Los límites a la competitividad", Universidad Nacional de
Quilmes y Editorial Sudamericana, 1996.
REICH, Robert, "El trabajo de las naciones", Javier Vergara Editor, 1993.
THUROW, Lester, "La guerra del siglo XXI", Javier Vergara Editor, 1992.
TOFFLER, Alvin y Heidi, "La tercera ola", Plaza y Janés, 1980.
TOFFLER, Alvin y Heidi, "El cambio del poder", Plaza y Janés, 1990.


b) Sobre el período abierto en 1976.

Libros, Artículos y Trabajos:

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económico. En la Argentina en los años '80", Legasa, 1986.
AZPIAZU, Daniel, NOCHTEFF Hugo, "El desarrollo ausente", FLACSO y Tesis
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BLUTMAN, Gustavo, "Aproximaciones a la Reforma del Estado en Argentina",
Oficina de Publicaciones C.B.C., U.B.A., 1995.
BORON, Atilio, "Estado, Capitalismo y Democracia en América Latina", Ediciones
Imago Mundi, 1991.



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CASTIGLIONI, Franco, "Argentina. Política y economía en el menemismo", Nueva
Sociedad Nº 143, mayo-junio 1996.
ISUANI, Ernesto, LO VUOLO, Rubén, TENTI FANFANI, Emilio, "El Estado
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MADOERY, Oscar, "Estado y grupos económicos (1983-1989)", Centro Editor de
América Latina, 1990.
MINUJIN, Alberto, KESSLER, Gabriel, "La nueva pobreza en la Argentina", Grupo
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MINUJIN, Alberto, (editor), "Desigualdad y exclusión", UNICEF / LOSADA, 1993.
NUN, José, "La democracia y la modernización, treinta años después", Ponencia
presentada al XV Congreso Mundial de la IPSA, 1991.
PALOMINO, Héctor, SCHVARZER, Jorge, "Entre la informalidad y el desempleo",
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PARAMIO, Ludolfo, "El final de un ciclo y la crisis de unos actores: América Latina
ante la década de los '90", Ponencia presentada al XV Congreso Mundial de la IPSA,
1991.
QUIROGA, Hugo, "Estado, crisis económica y poder militar (1880 -1981)", 1985.
ROFFMAN, Alejandro - ROMERO, José Luis, “Sistema socioeconómico y estructura
regional en la Argentina”, Ed. Amorrortu, Bs. As., 1973.
ROUQUIE, Alain, "Hegemonía militar, estado y dominación social", en "Argentina,
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SCHVARZER, Jorge, "La industria que supimos conseguir", Planeta, 1996.


Otras fuentes:
Diario Página/12 (Nota de José Nun sobre los años del menemismo; Reproducción del
informe de Naciones Unidas).
Diario La Nación




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