ENCUENTRO 31: LA VOLUNTAD DE DIOS

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                    ENCUENTRO 3: LA VOLUNTAD DE DIOS
 1. OBJETIVOS

    1.1 Descubrir que la vida es una historia de amor por parte de Dios para con cada uno.
    1.2 Descubrir que este amor se plasma en una forma de vivir concreta: su vocación.
    1.3 Presentar a los muchachos las formas de vida cristiana.
    1.4 Motivar a los muchachos a usar y mantener el proyecto personal vocacional y el
    acompañamiento personalizado como instrumentos de discernimiento.

 2. MATERIAL PARA EL ANIMADOR
     2.1. El discernimiento de la voluntad de Dios
2.1.1. )Qué es el discernimiento?
   a. La voluntad de Dios y discernimiento vocacional
       La voluntad de Dios necesita ser reconocida en la experiencia de cada creyente. El acceso a ella puede encontrar
       sus dificultades, porque su percepción no suele ser inmediata y porque está sometida a engaños y
       desorientaciones. Por ello es preciso valerse del instrumento del discernimiento que ayuda a distinguir entre lo
       que Dios quiere y lo que no. Al conocimiento de la voluntad de Dios se llega, por tanto, desde una búsqueda
       honrada y desinteresada.
       Dentro de esa búsqueda de la voluntad de Dios, ocupa un lugar fundamental el descubrimiento de la propia
       vocación, como lugar existencial desde el que vivir de acuerdo con el plan de Dios sobre la propia vida. Existe
       un camino desde que la persona se siente llamada a seguir a Jesús hasta el momento de tomar una decisión
       vocacional. Nos estamos refiriendo a cualquier decisión vocacional, sea para la vida consagrada, ministerial
       sacerdotal o laical apostólica.

  b. Variables del discernimiento vocacional
       El discernimiento vocacional se realiza siempre teniendo en cuenta estas dos variables fundamentales:
       * Las experiencias fundamentales, es decir, aquellas experiencias de vida en las que una persona percibe a Dios
       que la llama a través de signos y mediaciones, queda marcada y trata de interpretarlos posteriormente.
       * La conciencia del proceso o itinerario de experiencias de llamada, de teofanías -manifestaciones de Dios- y de
       alianzas; que dibujan una cierta coherencia de las llamadas de Dios y sirven de orientación y de garantía.

  c. El acompañamiento en el discernimiento vocacional
       El acompañamiento se realiza con un diálogo sincero y profundo con la persona en un clima de discernimiento.
       Discernir es aquella facultad espiritual que la carta a los Hebreos adjudica a los adultos en la fe, que son
       aquellos que por costumbre tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal (Heb 5,14).
       El acompañamiento vocacional está al servicio de un objetivo específico. El de ayudar a cada chico a descubrir y
       asumir su dónde, cómo y cuándo -históricamente circunstanciados- seguir al Señor que llama. El Evangelio,
       tomado en serio, es una radicalidad de amor y, sólo después y consecuentemente, una radicalidad de
       compromiso.
       En ese camino, cada chico necesita un acompañamiento tanto personal como comunitario. Este acompañamiento
       garantiza tres ayudas necesarias para seguir el camino vocacional:
       * La aceptación de una disciplina de discernimiento, garantía de sinceridad y de empeño comprometido en busca
       de la voluntad de Dios.
       * Es también garantía de objetividad para superar los propios engaños, confrontando la propia realidad personal
       y social con el mensaje evangélico que le llama a mayor compromiso.
       * Ofrece también la garantía de apertura y docilidad, que requiere el talante del discípulo dispuesto a seguir y
       fiarse del Señor.

 d. Condiciones para el discernimiento vocacional
    * La oración: Realiza con constancia y según el método de la lectio divina. Sólo en ella se pueden percibir, leer e
    interpretar los signos vocacionales.


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       * El acompañamiento y el diálogo personal, para verificar, discernir y asumir compromisos de crecimiento
       personal.

   2.1.2. El proceso del discernimiento vocacional
Se realiza en un triple movimiento interior de reflexión por auscultar las experiencias de encuentro con el Señor que se
encuentran en la propia vida, discernirlas e interpretarlas, de manera que lleven a compromisos vocacionales.
 a. Auscultar
 En primer lugar es preciso descubrir las señales más significativas: en las personas y en los acontecimientos de la propia
vida. Qué tipo de cambios exigen esas señales para madurar y crecer como personas con una espiritualidad definida y con
un carisma al servicio de la voluntad de Dios.
Todo ello tiene que llevar a un compromiso social y eclesial, a un tipo de personalidad cristiana con un rol definido al
servicio del mundo y de la Iglesia. Es decir, se trata de formular las preguntas de base:
-)Cómo reflejar a Cristo en el mundo?
-)Cuáles son los propios carismas y cuál es la petición que hace a cada chic@ la comunidad cristiana, para que ponga los
propios dones a su servicio y crecimiento?
-)Cuál va a ser su entrega comprometida al mundo, para extender el reino?

b. Discernir
Discernir es descubrir el sentido que encierran las señales, que se encuentran diseminadas en el camino de la propia vida, y
    decidirse a seguirlas. Es como obedecer a las señales de tráfico, que se encuentran en las carreteras, para llegar al
    destino pretendido. Es pues, leer y caer en la cuenta de las señales, descubrir su sentido o intencionalidad y decidirse a
    seguirlo.
La entidad de un signo consiste en apuntar hacia significados concretos. Todo signo vocacional incluye en sí una
    intencionalidad. Se supone que todo signo o señal, discernido en la fe, manifiesta una voluntad de Dios, que proviene
    del espíritu. Discernir es descubrir la voluntad de Dios, manifestada a través de sus señales. Concienciarse de los
    caminos de vida hacia los que apuntan esos signos y decidirse a seguirlos.
Conviene discernir especialmente las siguientes circunstancias de los signos vocacionales:
* Discernir la experiencia original de Dios que llama, pero dentro de una historia con unas circunstancias que la
    originaron. Es como una teofanía original con una llamada primera. Resulta capital en todo el proceso referirse a la
    experiencia original primera (al amor primero), como iniciativa del Dios que llama.
* En esa experiencia original hay que distinguir las diversas mediaciones humanas que intervinieron y que sirvieron de
    canal para la llamada interior.
* Discernir los valores o cualidades reales que presenta cada chico para asumir el tipo de vida al que se siente llamado, o
    si se trata de entusiasmos efímeros o veleidades, sin pretender escoger superhombres, recordando que Dios asume desde
    lo profundo la flaqueza humana para las empresas apostólicas; pero hombres y mujeres reales para vocaciones reales.
* Discernir las motivaciones para examinarlas cuidadosamente. )Son motivaciones válidas? No es una búsqueda de
    seguridad o una huida? Hasta qué punto incluyen una radicalidad de la opción, la búsqueda de una conversión auténtica,
    la entrega a la salvación y liberación de los hermanos, especialmente de los más desvalidos, el deseo de extender el
    Reino en la línea del Evangelio de Jesús...?
c. Interpretar
    * Interpretar las señales vocacionales
    Se trata de ver el mensaje global del significado de signos que manifiestan una determinada intencionalidad constante,
        que es la palabra de Dios para el sujeto que discierne. Pero sólo se puede interpretar si se dispone de un código de
        señales, ya que una cosa es percibir el signo vocacional y otra saber lo que significa, el sentido que éste tiene.
    La interpretación es una operación hermenéutica, que se realiza a través de un código de significados que, aplicados a
        las señales, nos muestran la intencionalidad de las mismas. No se trata de significados conceptuales, sino valorativos.
        El código nos indica qué valores debemos asumir y cuáles rechazar.
    Un código no es una cosa rígida, más bien es como una carta de navegación que orienta hacia dónde se tienen que
        dirigir los pasos. El código tiene un carácter universal, pero habrá que aplicarlo a las variables históricas y concretas
        de la propia vida, para convertirlo en algo personal y concreto. El discernimiento es, precisamente, aplicar la carta de
        navegación a las propias circunstancias concretas para tomar decisiones personales.
    Por esta razón, un mismo código interpretativo de señales, aplicado a circunstancias e historias personales diversas,
        puede significar caminos diferentes. En cada uno se descubren mensajes diferentes, que indican la presencia
        vocacional de Dios en la historia y apuntan a compromisos.




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   El código proporciona criterios de interpretación personal de los signos, teniendo en cuenta la historia vivida por cada
      uno, sus pasadas y actuales experiencias de vida, su vivencia de oración y los compromisos asumidos en el pasado.
      Son criterios objetivos que darán un sentido común vocacional e indicarán por dónde se tiene que actuar.
   No se trata de descubrir e interpretar solamente las señales de la propia historia personal. Ella se encuentra dentro del
      contexto social y eclesial. La Gaudium et Spes dice que hay que escrutar los signos de los tiempos, discernirlos e
      interpretarlos (cf GS 44)
   Sólo si nos damos cuenta de lo que está pasando en la historia, podremos discernir la vocación; ver qué servicio y el
      lugar social está pidiendo el momento histórico. Una vocación no es tanto lo que uno quiere, o aquello para lo que se
      tienen más cualidades, sino aquello para lo cual se es llamado. Si se prescinde de esto, la vocación puede ser
      intimista -para la propia realización y gusto- siendo así que toda vocación es para la realización de la comunidad y
      para la salvación integral de todo el mundo.

* Interpretar los elementos específicamente vocacionales
 La llamada vocacional es una experiencia total de fe que impulsa a vivir en plenitud lo que significa el bautismo recibido.
 Pero hace falta descubrir los elementos que integran esa totalidad. Podríamos descubrir estos elementos en referencia a
 tres núcleos principales:

 1. Referencia cristológica
 Es el elemento clave. El seguimiento de Jesús como discípulo es la explicación total de la vocación cristiana. Hay que
 verificar si se ha dado en la persona ese encuentro personal con Jesús que conforma la experiencia fundante de una
 vocación. Si existe ese atractivo íntimo, ese deseo de seguir a Jesús dondequiera llame. Esa experiencia puede
 manifestarse de formas diversas:
 -Por un atractivo hacia la persona de Jesús en cualquiera de sus facetas: su relación con el Padre, su entrega al anuncio
 del Reino, su cercanía a los pobres, su estilo de vida, su entrega hasta la muerte...
 -Una identificación con su acción evangelizadora: su misión de sanar, liberar, anunciar el Reino, construir la
 fraternidad...
 -Una prontitud para seguir sus caminos: pobreza, solidaridad, amor por los pobres, lucha por una sociedad más justa y
 participativa, construcción de la comunidad y fraternidad...

 2. Referencia eclesial
 El encuentro personal con Jesús tiene lugar siempre dentro de una de fe, dentro de una comunidad universal que
 llamamos Iglesia. Y esta experiencia eclesial no se da al principio sino de una manera incipiente. Habrá que verificar la
 disposición a vivir la fe dentro de una comunidad y de entregar sus cualidades y dones al servicio de ella. No se puede
 seguir a Jesús sino en el seno de la Iglesia.

 3. Referencia al mundo
 La vocación se da entre hombres concretos, en un momento concreto de la historia al servicio de esos hombres y de esa
 historia. No podemos admitir que una vocación sea una huida del mundo, una solución a su ostracismo, a su miedo a la
 realidad, a su dificultad de relación humana.
 Esa huida del mundo sería positiva si supone un dinamismo de ruptura con una mentalidad y valores anticristianos de
 este mundo, para vivir profundamente los valores evangélicos -hechos carne en la propia vida y convertidos en motores
 de su acción evangelizadora- para ser fermento en el mundo y hacerlo más humano y evangélico.
 Si el chico vive una situación normal en su vida familiar, profesional y entorno social, si siente los problemas con
 normalidad y no los evade, podemos presumir que sus motivaciones vocacionales pueden ser válidas.


      2.2 Las formas de vida cristiana
 La vida cristiana iniciada en el bautismo se desarrolla de hecho en tres grandes formas que constituyen tres estados de
 vida: el laicado, el ministerio ordenado y la vida consagrada. Conviene destacar las peculiaridades de cada una de estas
 formas de vida:

 a. Los laicos
 Su vocación es la de ser personas que vivan en la sociedad de hoy con la voluntad decidida de estar ahí presente y trabajar
 en ella, en calidad de creyentes en Jesucristo y en unión con la labor de la Iglesia, testimoniando, en el ejercicio de sus
 tareas cotidianas, los valores del Evangelio.


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 En su actuación diaria, el laico cristiano, ha de llegar hasta el corazón del mundo para transformarlo según la voluntad
 de Dios, ha de estrenar en medio del mundo un nuevo estilo de ser persona.
 No habrá presencia evangelizadora de la Iglesia en el mundo sin un laicado maduro y comprometido. El laico está
 llamado por la Iglesia a transformar el mundo desde dentro. Él ha de ser en medio de la sociedad como un fermento,
 como una levadura. Es en medio de la sociedad y sus estructuras donde el laico ha de vivir el Evangelio y, mediante su
 testimonio cristiano coherente de vida, ha de hacer posible la presencia evangelizadora de la Iglesia hoy.

 b. Los ministros ordenados
 La vocación del ministro ordenado tiene por función la de prolongar a Cristo en su palabra (predicación), en sus signos
 salvíficos (sacramentos) y en su pastoreo (guía de la comunidad cristiana).
 Su vocación es un regalo, pero un regalo para los demás. El Espíritu Santo lo capacita para el ejercicio de la
 responsabilidad que se le otorga: guiar a la comunidad que le es encomendada y ofrecerle los sacramentos.
 El ministro ordenado está llamado por Dios a ser servidor y guía de una comunidad cristiana. Es un hermano entre
 hermanos, pero al mismo tiempo un hermano ante los hermanos, representando a Cristo, y un hermano para los
 hermanos, imitando a Jesús que da la vida por los suyos.
 Su autoridad dentro de la comunidad que guía no ha de ser de dominio, sino de promoción para que los otros crezcan y
 asuman sus propias responsabilidades en dicha comunidad.

 c. Los consagrados
 Constituyen desde su peculiar vocación un estado de vida que tiene por función representar y prolongar permanentemente
 el estilo de vida pobre, virgen y obediente de Jesús, siendo así signo de que su vida y su proyecto siguen vigentes en el
 mundo.
 El religioso es un cristiano que quiere seguir a Cristo en pobreza (viviendo al servicio de los demás y para ello no tiene
 nada propio), en virginidad (dándose en un amor universal y para ello no forma una familia) y en obediencia (viviendo en
 disponibilidad total a la voluntad de Dios por encima de sus gustos o intereses; reconociendo en sus superiores la
 expresión de la voluntad de Dios para su vida).Algunos de ellos viven en comunidad, es decir, entre hermanos agraciados
 con la misma vocación..
 Esta vocación se desarrolla según matices propios según el carisma del Fundador de cada instituto religioso. Y se puede
 vivir desde el ministerio ordenado, o bien desde el laicado.


2.3 El proyecto personal vocacional
a. El proyecto personal
El proyecto personal pretende centrar y unificar a la persona por dentro en torno a lo esencial, para poder definir y resituar
     la propia identidad en los distintos ámbitos y procesos de la vida.

Para empezar a trabajar el proyecto personal no hace falta se un experto. Lo importante es tener la voluntad decidida de
    entrar en la propia vida (voluntad de verdad y capacidad de análisis) y querer caminar (motivaciones serias). Si uno
    está decidido a estas dos cosas, lo importante es empezar.
El proyecto personal nace, ante todo, del autoconocimiento y del discernimiento de los fondos de la persona y de una
    lectura lúcida y reconciliada de la propia historia humana y cristiana. Trata de liberar dinámicas de crecimiento que
    están dormidas o poco desarrolladas.
(Más material se puede encontrar en el material de la ficha de la cuarta semana).

b. El proyecto personal vocacional
Es un proyecto personal, pero incidiendo más directamente en lo que el muchacho necesita trabajar más para su
     discernimiento vocacional.

      2.4. El acompañamiento vocacional

      2.5. La entrevista personal

a. Naturaleza
* La entrevista personal es un momento del acompañamiento personal en el que se pretende ayudar al joven a realizarse
   plenamente como persona y como cristiano. Es una comunicación interpersonal a través de una conversación


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  estructurada que configura una relación dinámica comprensiva desarrollada en clima de aceptación, con diversas
  finalidades como puede ser la de informar, orientar, cultivar unos procesos de maduración.
 No hay que confundirlo con otro tipo de relación más o menos parecida: Señalamos algunos ejemplos:
-No es un monólogo ni un sermón mío destinado a lograr unas actuaciones o convicciones en el joven.
-No es un interrogatorio que supone colocar al joven en situación de ser juzgado y que no produce otro efecto que la
  oposición o la defensa.
-No es una discusión que además es absolutamente ficticia pues en este caso se parte de una gran desigualdad entre el
  acompañante y el acompañado.
-No es un coloquio o tertulia amistosa y afectiva, creadora de dependencias.

b. Actitudes del acompañante
TÚ, ACOMPAÑANTE, INTENTA SER UNA PERSONA DE DIOS. Si eres de Dios, puedes suscitar en otros deseos de
   serlo.
TÚ, ACOMPAÑANTE, INTENTA SER PERSONA FRATERNA. Si eres fraterno, puedes suscitar en el otro actitudes
   fraternas.
TÚ, ACOMPAÑANTE, INTENTA SER UNA PERSONA SUFICIENTEMENTE INTEGRADA Y MADURA. Por
   haberte hecho cargo de tu propio proceso de integración podrás ayudar a otros a integrarse.
Puesto que la entrevista supone una comunicación estructurada, intenta tener en cuenta unos momentos y unas actitudes
   distintas

    c. Momentos de la entrevista personal
    * Primer momento: La acogida

    * No manifiestes que tienes prisa, sino todo lo contrario.
    * Ni se te ocurra mirar con nerviosismo y sin nerviosismo el reloj.
    * Por supuesto, no estés haciendo otra cosa mientras te hablan. Ni manual ni mentalmente.
    * Intenta dejar de prestar atención a lo que ocurre alrededor: música, sonidos, voces... (por eso se hace muy difícil
     hacer la entrevista en un bar, o en otro sitio propenso a distracciones por tu parte).
    * Procura que el sitio esté bien ventilado.
    * Procura que entre el joven y tú no exista ningún obstáculo físico (mesa, macetas,...)
    * Siéntate en una postura relajada pero no pasiva.
    * Procura que el contacto visual no sea muy agresivo (por lo general la colocación en ángulo recto es la más adecuada
     para las entrevistas).
    * En este momento de acogida intenta situarte ante tu acompañado de forma totalmente personal y positiva, haciendo
     un esfuerzo por respetar su libertad, entendiendo que los aspectos de su vida (problemas, proyectos...) no son
     realidades independientes de su persona y manifiesta, incluso verbalmente, que quieres acogerle como persona,
     como alguien distinto, con sentimientos, valores, y como un campo en el que se manifiesta la acción de Dios.

    Segundo momento: Percibir lo mejor que pueda la COMUNICACIÓN y adecuar lo mejor posible mi respuesta

    1. Intenta SABER ESCUCHAR:
    * Dejando hablar.
    * No interrumpiendo con preguntas interpretativas.
    * No diciendo: Sí ya sé lo que me vas a contar, o algo parecido.
    * Estando muy atento a los movimientos de sus manos, pies, cejas, mirada, tono de la voz,... Las personas no
     hablamos sólo con la boca, sino con todo el cuerpo.

    2. Dale mucha importancia a las PAUSAS:
    * Porque estimulan a que tu acompañado siga hablando.
    * Porque estimulan a que tu acompañado clasifique lo que ha dicho y se le ocurran sugerencias y nuevos comentarios.
    * Porque así tú manifiestas que verdaderamente estás meditando lo que te ha dicho, que quieres comprenderlo.
    * En muchos casos, para expresar que estás participando y escuchando lo que el acompañado te cuenta, te puedes
     limitar a decir una simple palabra (ya, sí, claro,...), un gesto,...
    * Cuando tengas que reunir una serie de conceptos que tu acompañado ha expresado, procura decirlos con las mismas
     palabras, el mismo orden y, desde luego, sin añadir nada por tu parte.
    * Cuando tu acompañado permanezca en silencio esperando que le digas algo o porque no puede o no quiere seguir
     hablando, entonces... PREGUNTA.

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   3. Intenta saber PREGUNTAR:
   * Para eliminar temores, recelos, nerviosismo, ansiedad...; por ejemplo: Quieres sentarte? Cómo te va el curso,
     trabajo? Te sientes bien?
   * Para estimularlo a que siga hablando. Por ejemplo: Algo más? Podrías decirme tus sentimientos sobre esto? En qué
     piensas ahora? Por qué crees que esto es así? Tienes o no razones para pensar así?
   * Cuando tu acompañado haya terminado de decir algo interesante y queda callado, repite en forma de pregunta lo que
     ha dicho, para hacerle ver que lo has comprendido y estimularlo a que siga hablando. Por ejemplo: Quieres decir
     que...? Si no he comprendido mal, me dices que...? Entonces, crees que...?
   * Cuando tu acompañado te formula una pregunta intenta devolvérsela para que él tenga la ocasión de elaborar la
     respuesta por sí mismo.
   * Procura que tu pregunta sea:
   - Breve.
   - No tendenciosa.
   - Relacionada con lo que te acaba de decir.
   - Dirigida a cumplir su objetivo (por ejemplo: estimular a hablar).

4. Intenta reflejar los SENTIMIENTOS:
    * Cuando una persona llora ante un espejo, el espejo refleja el llanto, pero no llora...; pues eso.
    * Cuando una persona está ante un espejo, se ve en él...; pues eso.
    * El espejo permite ver los sentimientos y actitudes al que en él se mira...; pues eso.




      Tercer momento: CLARIFICACIÓN y REESTRUCTURACIÓN
      * Iluminando y discerniendo la programación de la acción.
      * Aterrizando en compromisos concretos que ayuden y sean medicinas o vitaminas según los casos.

      d. Decálogo del acompañamiento vocacional
      1. El acompañamiento debe efectuarse normalmente en un ambiente sencillo y agradable, que favorezca la acogida.
         Los objetos y su distribución en el espacio influyen en los comportamientos. Entre el animador y el muchacho
         no deben existir muebles u objetos interpuestos. Y la distancia entre ambos será de 40 a 50 centímetros.

      2. El aspecto acogedor del animador es lo más importante, junto a la intencionalidad de comunicación por parte del
         muchacho. Ese debe sentirse acogido incondicionalmente en su totalidad y respetado en su autodecisión.

      3. Las entrevistas deben estar sujetas a un tiempo determinado de duración, aunque con flexibilidad. Normalmente
         serán de una hora para evitar divagaciones y hacer que la comunicación gire en torno a los centros de interés
         personales.

      4. El acompañamiento más efectivo es el llamado semiestructurado, es decir, aquel en que existe un plan (orden del
         día, esquemas, cuestionarios, datos, fichas de trabajo...) para favorecer la comunicación, pero únicamente con el
         valor de ayuda y como punto de partida. Este modo de entrevista facilita la reflexión previa y la introspección de
         forma más consciente. Muy recomendada para chicos que tienen problemas en verbalizar los sentimientos.

      5. Todo lo que se dice en la entrevista entra en el terreno de la confidencialidad; de esta manera se asegura más
         fácilmente la apertura y confianza del muchacho. Si se toma nota de algunos aspectos importantes o sugerentes,
         debe hacerse o bien a la vista del chico, o una vez concluida la entrevista. Las entrevistas únicamente pueden ser
         grabadas con permiso explícito del interesado. La confidencialidad no excluye la naturalidad y espontaneidad.

      6. Cuando el animador percibe dificultades en la comunicación, debe comenzar por examinar sus propias actitudes
         y disposiciones; después tratará de ver en qué medida las dificultades están en la persona orientada. El animador
         estará muy atento a las primeras manifestaciones del sentimiento, a las expresiones en que el chico aparezca en
         primera persona y a todos los aspectos confusos o contradictorios que reclaman más acogida que evaluación o
         interpretación racional.


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  7. El acompañamiento se centra en el chico y no en el saber del animador o en el problema que se quiere resolver.
     A la persona sólo se accede desde la persona (experiencias, actitudes, motivaciones y dinamismos). No hay
     recetas prefabricadas, ni dos casos iguales, pues la persona es original e irrepetible. La mayor dificultad está en
     cómo llega el chico a sus propios sentimientos, cómo los conoce y asume, para poder intuir por dónde deben ir
     sus cambios de comportamiento.

  8. El animador no debe tener prisa en que el muchacho progrese; es necesario respetar el ritmo personal. Al
     animador le corresponde el reflejo de todo lo que sucede y la facilitación de la toma de conciencia. Al chico que
     acude a la entrevista le corresponde la difícil, pero irrenunciable tarea de evaluar y tomar las decisiones de cara
     al futuro. El animador se implica totalmente en el proceso de ayuda, más que en la emisión de datos objetivos o
     de juicios de valor.

  9. Los adolescentes y jóvenes tienen grandes dificultades en la comunicación interpersonal, pues sus ideas y
     sentimientos están confusos. El ambiente fragmentado, superficial, consumista y divergente aumenta la
     extraversión y la falta de identificación. El resultado final es la angustia. A pesar de todas esas limitaciones y
     dificultades, el muchacho debe ser tratado como adulto, es decir, con profunda confianza en sus posibilidades,.
     Los cambios emocionales frecuentes y polarizados son los que dificultan en mayor medida la relación de ayuda.

  10. El acompañamiento vocacional asume la relación de ayuda y se centra en la experiencia religiosa del sujeto que
     es acompañado. La experiencia cristiana es tal cuando es reconocida como proveniente de Dios, revelado en
     Jesús como donación, misericordia y misterio. El humanismo cristiano pone en el ser humano, como imagen y
     semejanza de Dios, el deseo de búsqueda de sentido que unifique su persona y existencia. Este encuentro con
     Jesucristo aporta un plus de significado que hace que el ser humano se trascienda. La experiencia religiosa lleva
     a comportamientos éticos y a vivir desde el amor y la esperanza en actitud de disponibilidad vocacional.




3. CATEQUESIS

  3.1 Situación de los jóvenes
    Todo muchacho arrastra huellas de narcisismo y busca satisfacer su voluntad, tanto en la familia, como en la
    escuela, en el trato con los amigos,... Pero no todo lo que quiere es bueno para él. Hay, por el contrario,
    elecciones que, aunque no les atraigan, son buenas para su propio crecimiento. Para elegir bien deberá contar con
    personas que, por experiencia, madurez y, sobre todo, afecto, le pueden hacer descubrir lo mejor para su vida:
    familiares, profesores, catequista,...

    Los muchachos no están acostumbrados a confrontar sus ideas con los de distinta experiencia o manera de
    pensar. Esto les dificulta la práctica del discernimiento. No suelen contar con una argumentación lógica y
    coherente, sino que se dejan llevar de opiniones, intuiciones, gustos y preferencias primarias sin someterlas a
    crítica.

    En el tema de la fe, a veces como actitud defensiva, confunden la voluntad de Dios y sus percepciones
    inmediatas. Cuando hablan y actúan, pretenden que sus valores sean acordes con la ética universalmente
    admitida, pero sin verificaciones especiales. En otras ocasiones, proyectan sobre la voluntad de Dios, tal y como
    perciben de la tradición bíblica y de determinadas opiniones generalizadas, una imagen de Dios castigador, duro,
    exigente, que pide lo más difícil,... o su contrario, esto es, la imagen de un Dios bonachón, que todo lo permite,
    que no exige nada, para quien todo el mundo es bueno haga lo que haga...

    Es frecuente su poca experiencia de sentirse amados, queridos y preferidos por un Dios que es Padre y les quiere
    por encima de sus defectos, incluso cuando ellos mismos se han dado ya por perdidos. Y que a la vez, sin
    violencia, les invita a crecer, a madurar, a superarse.

    Todo ello se añade en los muchachos a una casi inexistente aprendizaje en el arte de buscar, discernir y aceptar la
    voluntad de Dios en la propia vida, sobre todo si les parece que les pide algo distinto a los demás. Se propone al
    animador el iniciarles en este camino de búsqueda y de clarificación.

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3.2 Experiencia humana

         Material previo:
           *Un cartel con recortes de miradas de revistas, a ser posible de lo más variadas (ver elenco de miradas de
           más abajo).
           * Un cartel con el Cristo de la misión, o en su defecto una imagen de un Cristo con una mirada que
           inspire amor.

  a. El animador presentará a los muchachos el cartel de las diferentes miradas, y les invita a que expresen qué es lo
  que les transmiten o sugieren dichas miradas, y qué otros tipos de miradas experimentan y sienten en sus vidas.

  b. Una vez que los muchachos han hablado, el animador corroborará lo que ellos le han dicho y si es necesario
  añadirá a lo comentado por ellos las siguientes intencionalidades de la mirada, si no las han manifestado los
  muchachos: hay miradas de amenaza, de miedo, de provocación, orgullosas, desafiantes, lujuriosas, que matan, de
  angustia,...

3.3 Iluminación cristiana
  a. El animador coge el otro cartel (el del Cristo) y mostrándoselo les comentará que por encima de todas esas está la
  mirada cariñosa y amorosa de Dios para cada uno. Es una mirada que llega a lo profundo de cada persona, al
  corazón. Una mirada de amor que hace sentirse amado. Dios mira continuamente a cada uno y toda vida es una
  historia de amor.

  b. El animador entrega y lee el texto: MI VIDA ES UNA HISTORIA DE AMOR. Con el fin de que les sirva para
  una breve contemplación. Se deja para ello un tiempo prudencial, no menor de 5 minutos.



                          MI VIDA ES UNA HISTORIA DE AMOR
  a. (Qué bueno sería que hoy contemplaras tu vida como una historia de Amor! Esa historia empezó con tus padres:
  a través de ellos te amaba Dios. Y ha seguido, día a día, hora a hora, en mil y mil signos de amor, aunque la mayoría
  no los tengas en el recuerdo. Mil y mil circunstancias, detalles, personas, que te han transmitido la sonrisa y el amor
  de Dios.

  Tu vida es una historia de amor. Eres lo que eres porque te han querido. Antes de que tú pudieras darte cuenta, ya te
  querían, te quería Alguien. Hoy mismo, constantemente, está queriéndote el Amor en mil y mil detalles.

  b. Tu vida es una historia de amor porque a lo largo de los años de tu existencia tú has amado. Seguro que has tenido
  la experiencia de amar a Dios y de amar a las personas: a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos... Has amado la
  vida, la naturaleza... De todo lo que has vivido y hecho en tu vida, lo que de verdad ha dejado huella positiva en ti ha
  sido lo que has hecho con amor.

  c. Reflexión personal

     * Te invito a recorrer la historia de tu vida. Vas recordando situaciones, personas, acontecimientos... en los que
     has amado y te has sentido amado. Comienza por tus primeros recuerdos de niñez, continúa por tu experiencia de
     colegio, tu despertar a la sexualidad, el enamoramiento, tus estudios, amigos... Detente en lo que más te llene.

     Procura ver en cada momento, persona o situación la presencia misteriosa y amorosa de Dios. Dale gracias por
     las personas y las realidades que te han hecho experimentar la hermosura del AMOR.




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       * Párate en el momento actual de tu vida. Toma conciencia de las personas que te quieren y de los signos de
       amor que te manifiestan. Haz presentes a las personas a las que tú amas y revive las manifestaciones de amor que
       tienes con ellas.

       * Te propongo que leas, como dirigido por Dios para ti, estos textos. Son un canto al amor de Dios hacia
       nosotros, un canto admirable:

          Desde los cielos mira el Señor, y ve a todos los hombres; desde su morada observa a todos los habitantes de
          la tierra. Él modeló cada corazón y comprende todas sus acciones...
          Los ojos del Señor están fijos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librarlos de la muerte
          y reanimarlos en tiempo de hambre.
          Nosotros esperamos en el Señor, él es nuestro auxilio y nuestro escudo; él es la alegría de nuestro corazón,
          en su santo nombre confiamos. Que tu amor, Señor, nos acompañe como lo esperamos de ti (Sal 33,13-
          15.18-22)

          Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros...? Quién nos separará del amor de Cristo? La
          tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?...
          Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas.
          Y estoy seguro que ni muerte, ni vida, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de
          arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en
          Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom 8, 31-39).

       Después de leerlo y saborearlo habla de corazón con Dios. Manifiéstale tu alegría, tu agradecimiento, tu
       admiración, tu petición...

   d. Que los muchachos compartan brevemente lo que han descubierto, sentido durante la reflexión anterior.

   e. El animador por medio de preguntas ha de hacer descubrir a los muchachos que esta mirada amorosa de Dios se
   concreta en una voluntad expresa para cada uno, que están llamados a vivir por encima de los propios gustos,
   apetencias,...; que conocer esta voluntad no es algo meramente puntual, sino un proceso de búsqueda constante que
   dura toda la vida. Valdrían como preguntas:

      * Dios sólo nos mira o esa mirada expresa algo más profundo?
      * Dios tiene un plan amoroso sobre cada uno de nosotros? (Nota para el animador: este plan es lo que solemos
      llamar voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros. Sería bueno que los muchachos cayeran en la cuenta de
      ello)
      * Qué es lo importante: lo que nosotros queremos, nuestros gustos, apetencias, o lo que Dios quiere de nosotros
      como parte integrante de su voluntad amorosa?
   Las respuestas a esta última pregunta pueden crear el momento adecuado para hacer la iluminación carismática:



SAN LEONARDO MURIALDO NOS HABLA DE SU EXPERIENCIA:
   La vivencia del Amor de Dios y la búsqueda de su voluntad fueron los ejes de la vida de San Leonardo Murialdo.
Escuchemos algunas frases de sus Manuscritos:

“1°- Yo desearía que la congregación de San José se empeñara sobre todo a difundir alrededor de sí el conocimiento
del amor infinito, actual y personal que Dios tiene por todos los hombres, especialmente por los fieles...
     Dios es amor. Todo lo que hay en Dios es Dios; grande, inmenso, eterno, infinito, como Dios. Dios me quiere,
pues, con amor infinito... (Testamento)

La experiencia y la conciencia de su propia miseria, fragilidad, suscita en San Leonardo Murialdo otra experiencia, aún
más profunda e importante: la experiencia del Amor misericordioso de Dios.
            Leonardo siente que Dios lo ama:
            - personalmente, así como es;
            - con ternura, con un amor de padre, de madre;
            - actualmente, en cada momento, en cada circunstancia;


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            - infinitamente, desde siempre, con el mismo amor que se tiene a si mismo;
            - con misericordia, a pesar de su miseria, fragilidad y tibieza.

“Dios Amor—Misericordioso”, es una convicción vivencial, siempre más radicada y asimilada en su interior. La
convicción de que Dios le ama llega a ser parte integrante de su visión de la realidad.
Suscita en él sentimientos de maravilla, de admiración, de gratitud emotiva y gozosa. Fortalece y enriquece su
convicción con la contemplación admirada de los dones de Dios en su vida, con la meditación de Jesús, amor
encarnado: Belén, Nazareth, el Calvario, el Sagrario....
Estas convicciones y sentimientos producen actitudes y conductas:
Hacia Dios y Jesús: alabanza en la oración; gratitud por sus beneficios innumerables y gratuitos; estudio y escucha de
la Palabra de Dios en la Biblia; búsqueda, disponibilidad y actuación amorosa de la voluntad de Dios; tensión renovada
hacia la santidad, entendida como plenitud de amor ofrecido y vivido en lo concreto de la existencia.
Hacia el prójimo, especialmente las personas que lo acogen, lo aman, y colaboran con él: benevolencia, paciencia y
amor respetuoso; pasión por hacer conocer a Dios y a Jesús (catequesis, predicación, retiros...).
Hacia el prójimo, los jóvenes y personas pobres, en riesgo, marginados: generosidad y entrega total, sin reservas;
paciencia y fidelidad en quedarse a su lado; tensión para ser Padre, Amigo y Hermano de cada uno, personalmente.

            Dios me ama. ¡Es verdad! ¡Dios me ama!
            ¡Qué alegría, qué consuelo!
            No me ama porque yo soy bueno, sino porque Él es bueno.
            No me ama por mis méritos, sino por mis necesidades.
            Dios me ama con un Amor actual, personal, infinito, misericordioso.
                                                  (San Leonardo Murialdo)

“Dios es todo amor hacia nosotros: es una verdad de fe. Nos ama con pasión. ¿No les enternece ésto? Nos quiere más
que nuestra madre, infinitamente más.
Desde que es Dios, desde toda la eternidad Dios ama al hombre. Y nos amará eternamente, para siempre.
Temor y esperanza son las dos alas con que se vuela hacia Dios: temor fijándose en nosotros, esperanza fijándose en
Dios. Y, como Dios es infinitamente mejor y más fuerte que nosotros, malvados y débiles, por eso tiene que prevalecer
la esperanza sobre el temor.
Se tiene que buscar el bien que Dios quiere, no el mejor bien que nos parece a nosotros. La perfección consiste en
hacer el bien que Dios quiere, pero también en no hacer el bien que Dios no quiere.
Hacer y sufrir lo que Dios quiere, como Dios quiere, cuando Dios quiere. Igual que los santos, nuestros modelos.
S. Pablo: “Señor, ¿qué quieres que yo haga”?
Cómo María. El lema de su santidad, de su moral y de su teología: “He aquí la sierva del Señor, se haga de mí según
tu palabra.
También Jesús dijo: “Heme aquí, vengo para hacer tu voluntad”.
Hacer lo que Dios quiere y como Dios lo quiere; sufrir lo que Dios quiere y porque Dios lo quiere. Reconocer que todo
lo que se presenta en la vida para hacer o sufrir, todo es de Dios. Y como la voluntad de Dios es justa y amable, hay
que cumplirla siempre, enseguida y alegremente.
La grandeza, la vida misma del hombre es pensar y querer. Para vivir en la fe se necesita que la inteligencia y la
voluntad piense “y quiera” según las verdades de fe. Pensar, juzgar, actuar según la fe.


   El animador habrá de confrontar las respuestas de los muchachos con su vida, y cómo generalmente no viven desde
   los ideales que suelen mostrar en este tipo de respuestas. Además debería suscitar un breve diálogo con respecto a la
   figura de San Leonardo Murialdo y su determinación a cumplir la voluntad de Dios.

   f. Se continúa el diálogo con más preguntas para ayudar a los muchachos a concretar cómo descubrir la voluntad de
   Dios en su vida, para que todo esto no quede como algo etéreo.

      * Cómo descubrimos la voluntad de Dios en nuestras vidas?
      * Esto es algo puntual (la descubrimos de una vez y para siempre o un proceso? Cómo lo vivís?

   g. Esta voluntad de Dios se realiza a través de una de las formas de la vida cristiana, que presentará el animador.
   Para ello se puede valer del material del apartado Las formas de vida cristiana de su material de este tema.


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h. Para ver cuál de las vocaciones anteriormente expuestas es la que es voluntad de Dios para la propia vida,
tenemos que valernos de dos instrumentos como son el proyecto personal y el acompañamiento personalizado. El
animador los presenta muy brevemente, valiéndose del material para el animador y en la ficha de la última semana
de este tema.




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                     MI VIDA ES UNA HISTORIA DE AMOR
1. (Qué bueno sería que hoy contemplaras tu vida como una historia de Amor! Esa historia empezó
con tus padres: a través de ellos te amaba Dios. Y ha seguido, día a día, hora a hora, en mil y mil
signos de amor, aunque la mayoría no los tengas en el recuerdo. Mil y mil circunstancias, detalles,
personas, que te han transmitido la sonrisa y el amor de Dios.

Tu vida es una historia de amor. Eres lo que eres porque te han querido. Antes de que tú pudieras
darte cuenta, ya te querían, te quería Alguien. Hoy mismo, constantemente, está queriéndote el
Amor en mil y mil detalles.

2. Tu vida es una historia de amor porque a lo largo de los años de tu existencia tú has amado.
Seguro que has tenido la experiencia de amar a Dios y de amar a las personas: a tus padres, a tus
hermanos, a tus amigos... Has amado la vida, la naturaleza... De todo lo que has vivido y hecho en
tu vida, lo que de verdad ha dejado huella positiva en ti ha sido lo que has hecho con amor.

REFLEXIÓN PERSONAL
  * Te invito a recorrer la historia de tu vida. Vas recordando situaciones, personas, acontecimientos... en
  los que has amado y te has sentido amado. Comienza por tus primeros recuerdos de niñez, continúa por tu
  experiencia de colegio, tu despertar a la sexualidad, el enamoramiento, tus estudios, amigos... Detente en
  lo que más te llene.
  Procura ver en cada momento, persona o situación la presencia misteriosa y amorosa de Dios. Dale
  gracias por las personas y las realidades que te han hecho experimentar la hermosura del AMOR.

  * Párate en el momento actual de tu vida. Toma conciencia de las personas que te quieren y de los signos
  de amor que te manifiestan. Haz presentes a las personas a las que tú amas y revive las manifestaciones
  de amor que tienes con ellas.

  * Te propongo que leas, como dirigido por Dios para ti, estos textos. Son un canto al amor de Dios hacia
  nosotros, un canto admirable:

  Desde los cielos mira el Señor, y ve a todos los hombres; desde su morada observa a todos
  los habitantes de la tierra. Él modeló cada corazón y comprende todas sus acciones...
  Los ojos del Señor están fijos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para
  librarlos de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
  Nosotros esperamos en el Señor, él es nuestro auxilio y nuestro escudo; él es la alegría de
  nuestro corazón, en su santo nombre confiamos. Que tu amor, Señor, nos acompañe como
  lo esperamos de ti (Sal 33,13-15.18-22)

  Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros...? Quién nos separará del amor
  de Cristo? La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro,
  la espada?... Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas.
  Y estoy seguro que ni muerte, ni vida, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de
  cualquier clase, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá
  apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom 8, 31-39).

  Después de leerlo y saborearlo habla de corazón con Dios. Manifiéstale tu alegría, tu
  agradecimiento, tu admiración, tu petición...
                                                                                                                    13
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                            El amor de Dios y su Voluntad
             SAN LEONARDO MURIALDO NOS HABLA DE SU EXPERIENCIA:

   La vivencia del Amor de Dios y la búsqueda de su voluntad fueron los ejes de la vida de San Leonardo Murialdo.
Escuchemos algunas frases de sus Manuscritos:

“1°- Yo desearía que la congregación de San José se empeñara sobre todo a difundir alrededor de sí el conocimiento
del amor infinito, actual y personal que Dios tiene por todos los hombres, especialmente por los fieles...
     Dios es amor. Todo lo que hay en Dios es Dios; grande, inmenso, eterno, infinito, como Dios. Dios me quiere,
pues, con amor infinito... (Testamento)

La experiencia y la conciencia de su propia miseria, fragilidad, suscita en San Leonardo Murialdo otra experiencia, aún
más profunda e importante: la experiencia del Amor misericordioso de Dios.
            Leonardo siente que Dios lo ama:
            - personalmente, así como es;
            - con ternura, con un amor de padre, de madre;
            - actualmente, en cada momento, en cada circunstancia;
            - infinitamente, desde siempre, con el mismo amor que se tiene a si mismo;
            - con misericordia, a pesar de su miseria, fragilidad y tibieza.

“Dios Amor—Misericordioso”, es una convicción vivencial, siempre más radicada y asimilada en su interior. La
convicción de que Dios le ama llega a ser parte integrante de su visión de la realidad.
Suscita en él sentimientos de maravilla, de admiración, de gratitud emotiva y gozosa. Fortalece y enriquece su
convicción con la contemplación admirada de los dones de Dios en su vida, con la meditación de Jesús, amor
encarnado: Belén, Nazareth, el Calvario, el Sagrario....
Estas convicciones y sentimientos producen actitudes y conductas:
Hacia Dios y Jesús: alabanza en la oración; gratitud por sus beneficios innumerables y gratuitos; estudio y escucha de
la Palabra de Dios en la Biblia; búsqueda, disponibilidad y actuación amorosa de la voluntad de Dios; tensión renovada
hacia la santidad, entendida como plenitud de amor ofrecido y vivido en lo concreto de la existencia.
Hacia el prójimo, especialmente las personas que lo acogen, lo aman, y colaboran con él: benevolencia, paciencia y
amor respetuoso; pasión por hacer conocer a Dios y a Jesús (catequesis, predicación, retiros...).
Hacia el prójimo, los jóvenes y personas pobres, en riesgo, marginados: generosidad y entrega total, sin reservas;
paciencia y fidelidad en quedarse a su lado; tensión para ser Padre, Amigo y Hermano de cada uno, personalmente.

            Dios me ama. ¡Es verdad! ¡Dios me ama!
            ¡Qué alegría, qué consuelo!
            No me ama porque yo soy bueno, sino porque Él es bueno.
            No me ama por mis méritos, sino por mis necesidades.
            Dios me ama con un Amor actual, personal, infinito, misericordioso.
                                                  (San Leonardo Murialdo)

“Dios es todo amor hacia nosotros: es una verdad de fe. Nos ama con pasión. ¿No les enternece ésto? Nos quiere más
que nuestra madre, infinitamente más.
Desde que es Dios, desde toda la eternidad Dios ama al hombre. Y nos amará eternamente, para siempre.
Temor y esperanza son las dos alas con que se vuela hacia Dios: temor fijándose en nosotros, esperanza fijándose en
Dios. Y, como Dios es infinitamente mejor y más fuerte que nosotros, malvados y débiles, por eso tiene que prevalecer
la esperanza sobre el temor.
Se tiene que buscar el bien que Dios quiere, no el mejor bien que nos parece a nosotros. La perfección consiste en
hacer el bien que Dios quiere, pero también en no hacer el bien que Dios no quiere.
Hacer y sufrir lo que Dios quiere, como Dios quiere, cuando Dios quiere. Igual que los santos, nuestros modelos.
S. Pablo: “Señor, ¿qué quieres que yo haga”?
Cómo María. El lema de su santidad, de su moral y de su teología: “He aquí la sierva del Señor, se haga de mí según
tu palabra.
También Jesús dijo: “Heme aquí, vengo para hacer tu voluntad”.
Hacer lo que Dios quiere y como Dios lo quiere; sufrir lo que Dios quiere y porque Dios lo quiere. Reconocer que todo
lo que se presenta en la vida para hacer o sufrir, todo es de Dios. Y como la voluntad de Dios es justa y amable, hay
que cumplirla siempre, enseguida y alegremente.
La grandeza, la vida misma del hombre es pensar y querer. Para vivir en la fe se necesita que la inteligencia y la
voluntad piense “y quiera” según las verdades de fe. Pensar, juzgar, actuar según la fe. (San Leonardo Murialdo,
Manuscritos)
                                                                                                                  14

                                              4. CELEBRACIÓN

   4.1. Ambientación
       En esta oración vocacional, vamos a abrirnos a Dios con sinceridad de corazón. Vamos a pedirle que nos ayude a
       encontrar nuestra vocación en la vida, y vamos a orar por todos aquellos que se encuentran en esta búsqueda
       vital.

    4.2. Canto :Dios te ha escogido hoy
Dios te ha escogido hoy, tienes que partir,
Dios te ha escogido hoy, deja tu casa y ve;
Dios te ha escogido hoy, ve.
Dios te ha escogido hoy, tienes que llorar.
Dios te ha escogido hoy, también debes reír.
Dios te ha escogido hoy, ve.
No pienses en el mañana, que solo estás cada día;
tienes bastante con tu inquietud vive tu vida siempre
mirando a la luz.
Llévala contigo siempre no mires atrás;
y cuando a veces sientas nostalgia y obscuridad,
piensa que alguien tiene tu mismo ideal.
Sigue adelante fiel a veces caerás.
Lucha con gran tesón, vuélvete a levantar;
lucha encarnizada tendrás.
No pienses ...

   4.3. Texto bíblico (Mc 3, 31-35)
       Llegaron su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente estaba sentada a su alrededor,
       y le dijeron: -(Oye! Tu madre, tus hermanos están fuera y te buscan.
       Jesús respondió:-)Quiénes son mi madre y mis hermanos?
       Y mirando entonces a los que estaban a su alrededor, añadió: -Estos son mi madre y mis hermanos. El que
   cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre

   4.4. Salmo en búsqueda de un proyecto de vida
             (Para hacer con él oración de eco, y después leerlo a dos coros. Para la oración de eco es bueno dejar
             un amplio espacio de silencio que les ayude a personalizar, reflexionar y profundizar en las preguntas
             del salmo).

      Es el momento, Señor, de orientar mi vida; es la hora de dar rumbo a mi existencia;
      estoy a punto para descubrir un nuevo camino; no me sirve, Señor, el vivir en eterna encrucijada.
      Estoy ante ti abierto como la playa al mar; estoy en busca de tus pasos, de tus huellas;
      quiero dejar atrás mis caminos y entrar por tus caminos;
      quiero decir sí al plan de Dios para los sueños de mi vida.

      Aquí estoy, Señor, como Saulo en el camino de Damasco;
      y te digo sin rodeos: Señor, )qué quieres que haga?
      Aquí estoy, Señor, como Samuel en la noche y te digo: Habla, que tu siervo te escucha.
      Aquí estoy, Señor, como María cuando era joven
      y te digo: He aquí la esclava; que se haga según tu Palabra.
      Aquí estoy, Señor, con un corazón disponible como el tuyo y te digo: Quiero hacer tu voluntad.

      Señor, qué quieres de mi? Qué me pides? Señor, cuál es el plan del Padre para mi vida?
      Señor, cuál es el proyecto que quieres que realice?
      Señor, a qué me llamas? Por dónde quieres que camine?
      Señor, cómo estar seguro de tus caminos en mi vida?
      Señor, cómo sé yo que es eso lo que deseas de mí y no otra cosa?
      Señor, seré capaz de ser fiel a la llamada que me haces?
      Señor, y si me equivoco y tengo que volver atrás?
      Señor, cómo comprometerme si no estoy plenamente seguro?

      Preguntas, Señor, siempre preguntas. Cómo saldré de la duda?
      Yo quiero tener claro cada paso del camino.
                                                                                                                   15
   Soy calculador, Señor, y no me gusta arriesgar nada.
   Yo quiero tener mis seguridades y tengo miedo a lo imprevisible.
   Yo quiero dar respuesta, pero desde una fe razonada.
   A fin de cuentas: Te busco o me busco, Señor? Pongo los ojos en ti o me miro a mí?
   Son tus intereses los que busco o sólo los míos? Estoy disponible ante ti?

   Quiero, Señor Jesús, salir de esta confusión en que vivo.
   Quiero, Señor Jesús, escucharte y dar respuesta a tu llamada.
   Quiero, Señor Jesús, dejar todo, quedarme libre para seguirte.
   Quiero, Señor Jesús, arriesgar mi camino con el tuyo.
   Quiero, Señor Jesús, dejar mis miedos, dar paso a mi fe de joven.
   Quiero, Señor Jesús, fiarme de tu plan porque me amas.

   Yo sé que me has mirado, que has puesto tus ojos en mí.
   Yo sé que me quieres para ser servidor de tu Reino.
   Yo sé que me das la fuerza de tu Espíritu para ser enviado.
   Yo sé que es posible realizar tu plan y ser feliz.
   Señor, quiero hacer de tu Persona y tu Evangelio
   el Proyecto de vida que dé sentido a mi existencia.
   Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad.

4.5. Peticiones

   Lector 1: En este encuentro queremos profundizar en nuestra vocación. No todos servimos para todo, pero todos
                 servimos para algo. El Señor ha pensado en cada uno de nosotros para encomendarnos un servicio,
                 un trabajo en su viña.
   Lector 2: Aun con tantas limitaciones como tenemos, el Señor necesita de todos nosotros para construir su
                 Reino. Como a Moisés nos dice:
   Todos: - Necesito de tus manos para seguir acariciando.
             - Necesito de tus pies para seguir andando.
             - Necesito de tu voz para seguir gritando.
             - Necesito de tus ojos para seguir mirando.
             - Te necesito para estar en medio de los hombres, mis hermanos.
   Lector 3: Para que nuestra cultura sea transformada por el Evangelio a través de hombres libres, responsables e
                 inteligentes...
   Todos: Te pedimos, Señor, EDUCADORES con sentido cristianos de la vida, FILÓSOFOS con apertura a lo
             divino, LITERATOS que transmitan con belleza una imagen integral del hombre.
   Lector 1: Para que haya en nuestro mundo un desarrollo armónico al servicio del hombre y seamos
                 responsables de continuar la creación según el plan de Dios...
   Todos: Suscita, Señor, INGENIEROS que faciliten la comunicación entre los pueblos y construyan obras al
             servicio de la paz, que transformen la materia en bien de todos los hombres; ARQUITECTOS              que
             sepan plasmar la belleza y pongan sus conocimientos al servicio de una vivienda más digna para
             todos.
   Lector 2: Nuestro país vive situaciones políticas difíciles: hay violencia, desigualdades, relaciones injustas,...
   Todos: Despierta, Señor, vocaciones de POLÍTICOS, DIPLOMÁTICOS y MILITARES que analicen con visión
             cristiana la realidad, que sean auténticos servidores de sus hermanos desde sus funciones
             profesionales. Que busquen la paz y el progreso de todos, según los postulados de un humanismo
             cristiano.
   Lector 3: Son muchos los sufrimientos de los hombres, múltiples las enfermedades,...
   Todos: Necesitamos, Señor, auténticos profesionales de la salud, con verdadera vocación de servicio: MÉDICOS
             que tengan sentido ético y preparación científica para comprender al hombre y curarlo en su mente y
             en su cuerpo; BIOQUÍMICOS y FARMACÉUTICOS sin sentido mercantilista que colaboren con el
             Creador utilizando sus conocimientos para conservar la vida y preservar la salud de sus hermanos.
   Lector 1: Por encima de todas estas necesidades hay una necesidad que se percibe menos, pero que es la más
                 importante: es la necesidad de Dios.
   Todos: Te pedimos, Señor, SACERDOTES que prolonguen en la historia tu imagen de Buen Pastor, que nos
             alimenten con tu Palabra y tus Sacramentos; CONSAGRADOS que con su testimonio de vida nos
             recuerden los valores evangélicos y que estén disponibles para los servicios más humildes y


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                                                                                                                 16
                 arriesgados; MISIONEROS que extiendan las fronteras de tu Iglesia y lleven la Buena Noticia a
                 todas las naciones.

       Animador:     En el silencio de nuestro corazón, pensemos en la misión que Dios nos encomienda a cada uno de
                     nosotros.

   4.6. Padrenuestro

   4.7. Canto: nos envías por el mundo

Nos envías por el mundo a anunciar la buena Nueva; (2)
mil antorchas encendidas y una nueva primavera (2)

Si la sal se vuelve sosa, quien podrá salar el mundo,
nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo.

Siendo siempre tus testigos, cumpliremos el destino
Sembraremos de esperanza y alegría los caminos

Cuando soy y cuanto tengo la ilusión y el desaliento.
Yo te ofrezco mi semilla y Tu pones el fermento.

   4.8. Oración final

       Padre,
       me pongo en tus manos,
       haz de mí lo que quieras,
       sea lo que sea,
       te doy las gracias.
       Estoy dispuesto a todo,
       lo acepto todo,
       con tal que tu voluntad
       se cumpla en mí
       y en todas tus criaturas.
       No deseo nada más,
       Padre.
       Te confío mi alma,
       te la doy con todas las fuerzas
       de que soy capaz,
       porque te amo,
       y necesito darme,
       ponerme en tus manos sin medida
       con infinita confianza,
       porque Tú eres mi Padre.
                          (Carlos de Foucauld)




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                      TRABAJO SEMANAL (FICHAS)

1 Primera semana
 a. Frase: El laico: la vida en el mundo como creyente

 b. Texto:
    Hay vocaciones y vocaciones. Como hay casas y casas. Distintas. Unas tienen 50 metros
    cuadrados. Y otras 250 metros cuadrados. La mejor es la de cada uno, si uno sabe aceptarla y
    quererla. Para vivir en ella.

   Hay gente a la que Dios toma y pone aparte.
   Pero hay otros a los que deja
   en medio de la multitud,
   sin retirarlos del mundo.

   Hay gente que realiza un trabajo ordinario,
   que tiene una familia ordinaria,
   que vive una vida ordinaria de solteros.
   Gente que tiene enfermedades ordinarias
   y lutos ordinarios.

    Es gente de la vida ordinaria,
    gente con la que nos encontramos en cualquier calle.
    Esos aman la puerta que da a la calle, lo mismo que sus hermanos invisibles al mundo
    aman la puerta que se ha cerrado definitivamente sobre ellos.
     Nosotros, gente de la calle, creemos con todas nuestras fuerzas que esta calle,
    este mundo en donde Dios nos ha puesto,
     es para nosotros el lugar de nuestra santidad.
                                                                              (Madeleine Delbrêl)
 c. Preguntas:
    -Este texto refleja la experiencia de una mujer laica y cómo se siente en su vocación. Qué te
    parece la imagen de laico que ofrece? Estás de acuerdo con ella?
    -Tus padres son laicos, y tú eres laico actualmente, si vives tus compromisos cristianos
    coherentemente en tu estudio, trabajo, familia, calle,... Cómo vives con coherencia cristiana
    esas situaciones?
    -Qué es lo que más te atrae de tu vida de laico? Y lo que más desazón te deja? Cuáles de estos
    rasgos aparecen en el texto?
    - Piensa en los laicos que conoces y que viven de forma coherente su fe, qué es lo que más te
    atrae de ellos?, qué es lo que te gustaría imitar?
    -Crees que esta es la vocación para la que Dios te llama? Razona la respuesta.




                                                                                         17
                                                                                               18



 d. Compromiso:
    Agradece a alguien el testimonio que te da de laico comprometido.


2 Segunda semana
 a. Frase: El sacerdote: la vida al servicio de la Palabra y de comunidad

 b. Texto:

    De qué tipo de sacerdotes tiene necesidad el mundo?, se pregunta Jean Rigal. Y advierte que
    esto no se le pregunta apenas a las comunidades. Ni a la gente. Sin embargo, merecería la
    pena tener en cuenta las necesidades, los llamamientos de los hombres de todas las épocas y
    lugares, y, por tanto, de los hombres de nuestro mundo y de nuestro tiempo. No es suficiente
    con responder sacerdotes santos, pues vuelve a plantearse la cuestión: Qué es un sacerdote
    santo? Seguramente no es la copia exacta de los santos de otro tiempo. La santidad no es
    repetitiva sino creadora.
    La Iglesia, el mundo, tienen necesidad de testigos de Jesús resucitado, que amen al Dios de
    Jesucristo, de hombres de fe, de esperanza y de caridad. Aunque esto se debe desear para
    todo cristiano bautizado que viva de la gracia. A los ministros activos de la Iglesia hay que
    desearles también que no se limiten a ser ministros del culto, hombres ordenados para las
    ceremonias religiosas, sino sacerdotes de su tiempo y de su país, sin quedarse en eso; que
    sean capaces de prestar un servicio útil, de colaborar con los demás; que sean capaces de
    captar y aceptar las diferentes vocaciones de unos y otros y de trabajar con todos; que sean
    capaces de hablar y de escuchar, de escribir y de leer; que estén abiertos a la cultura y a la
    sensibilidad de su tiempo, y más aún a la Palabra de Dios y a su Buena Noticia; que sean
    hombres libres y valerosos a la manera de los profetas, hombres desinteresados, hombres con
    fuertes vínculos entre sí, pero felices de ser muy diferentes unos de otros. Hay mucho que
    inventar y ahí podemos encontrarnos con auténticas sorpresas!
                                                                           (Xavier de Chalendar)
 c. Preguntas

   -Qué llama la atención de la imagen de sacerdote que ofrece el texto? Qué es lo que más
   destacarías?
   -Qué es lo que más te atrae de la vida de los sacerdotes? Y lo que más te disgusta?
   -Piensa en los sacerdotes que conoces y que viven de forma coherente su vocación, qué es lo
   que más te atrae de ellos?, qué es lo que te gustaría imitar?
   -Crees que esta es la vocación para la que Dios te llama? Razona la respuesta.

 d. Compromiso

   Al igual que la semana anterior, esta agradece a un sacerdote su testimonio de servicio a la
   Palabra y a la comunidad.




3 Tercera semana
                                                                                             19


 a. Frase: Los consagrados: Signos del estilo de vida de Cristo

 b. Texto

   Nuestra vida y su trabajo son signos de bendición. No estamos orgullosos de lo que somos,
   sino agradecidos a los que han hecho posible el bienestar que disfrutamos. No formamos una
   comunidad de perfectos, sino de hombres y mujeres que caminan hacia la plenitud. Todos
   deberíamos estar en esta dirección, pero, por desgracia, no es así. También entre nosotros
   hay situaciones ambiguas. Se mezcla la gracia y el pecado; el acierto y el error; la acogida
   agradecida y la búsqueda apasionada de los propios intereses; el humilde y fatigoso deseo de
   avanzar y la inhibición de quienes no arriesgan nada. No es de extrañar, entonces, que como
   en cualquier árbol, encontremos hojas que languidecen y caen o ramas que se secan. Otras
   simplemente son trasplantadas.
                                               (Cf. A. BOCOS cmf ,Herencia y Profecía, n1 37)

 c. Preguntas

   -El texto habla de los consagrados, qué imagen te sugiere? Cuáles serían los rasgos que el
   texto nombra, destaca,...?
   -Qué es lo que más te atrae de la vida consagrada? Y lo que menos?
   -Piensa en los consagrados que conoces y que viven de forma testimoniante su vocación, qué
   es lo que más te atrae de ellos?, qué es lo que te gustaría imitar?
   -Qué imagen tienes de la vida comunitaria de los consagrados?
   -Crees que esta es la vocación para la que Dios te llama? Razona la respuesta.

 d. Compromiso

   Al igual que las anteriores semanas, agradece a un consagrado su testimonio de signo del
   estilo de vida de Jesús.



4 Cuarta semana
 a. Frase: El Proyecto Personal Vocacional: pon orden en tu vida y el orden te guardará

 b. Texto

   1. Una historia luminosa
      El proyecto personal vocacional nace de la convicción de que lo que quiere Jesús ha de
      afectarle a uno mismo. En este sentido es bueno recordar la siguiente historia:

            El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: De joven era un revolucionario y mi oración
            consistía en decir a Dios: ''Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo.

            A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media
            vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a
            decir: Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo.
            Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho.

            Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo
            estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: Señor, dame la gracia de
                                                                                          20


     cambiarme a mí mismo. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio no habría
     malgastado mi vida.

2. Actitudes para elaborar un proyecto personal vocacional:
   a. Estar motivado:
      - Querer.
      - Estar ilusionado.
      - Estar convencido de la necesidad del proyecto para mí en concreto.
      - Hacerlo con una actitud de fe y de búsqueda de la verdad.

  b. Plantear unos buenos objetivos:
     - Pocos, pero importantes y valiosos.
     - Claros y concretos. Por eso se han de especificar bien: qué, cómo, cuándo,...
     - Alcanzables y difíciles al mismo tiempo. El que sean difíciles nos motiva más.
     - Acordes con los medios y posibilidades de cada uno.
     - Por escrito.
     - Que se puedan evaluar.

3. Metodología

* Lee la columna de las Áreas de la vocación del proyecto (relación con Dios, relación con
   los demás, relación conmigo mismo), y dentro de los aspectos que incluye cada apartado
   escoge aquel en el que crees que debes de trabajar más para progresar en tu discernimiento
   vocacional. Escoge una y sólo una de cada una de esas tres áreas. Sólo intentarás cambiar
   este curso tres cosas en tu vida.

     Para ayudarte a confeccionar el proyecto personal te vamos a ofrecer un ejemplo. Del
     Área de la Relación con Dios, escogemos el aspecto de la oración.

  * Escribe en la columna de Situación cómo te hallas en ese aspecto que has escogido;
  escribe tanto lo positivo como lo negativo. Esto te ayudará a ver en qué es necesario
  esforzarte más, dónde tienes que aplicar más interés y dónde ya has conseguido lo
  suficiente.

     Situación: Mi vida de oración está excesivamente determinada por los estados de
     ánimo y las ocupaciones, principalmente el estudio. Es superficial e inconstante. Sin
     embargo tengo verdaderos deseos de ser persona de oración.

* Acabado esto, formúlate un Objetivo que te ayude a superar esta situación. Recuerda cómo
   te dice el texto que han de ser los objetivos. Podría ser bueno que lo releyeras.

     Objetivo: Ser persona de oración: Perseverar en la oración y lograr una actitud de
     profunda comunicación con Dios.

* Pasa a la columna de las Actividades, y elige no más de tres que te ayuden a alcanzar tu
   objetivo.

     Actividades:
       1. No disminuir el tiempo de oración y perseverar aunque me cueste.
       2. Recrear en mí el silencio, la paz,... al principio de la oración.
       3. Dialogar sobre mi proceso en la oración con mi acompañante para que él me
       ayude.
                                                                                             21



  * En la columna de Tiempo/Lugar escribe cuándo, cuánto y dónde vas ha realizar cada una
     de las actividades que te has propuesto. Escribe el tiempo o momento y el lugar para cada
     una de ellas por separado.

       Tiempo/Lugar:
          10 Actividad: Cada día 30 minutos al levantarme. En mi cuarto.
          20 Actividad: Cada día 5 minutos al iniciar la oración.
          30 Actividad: Cada 15 días en la parroquia.

    * Por último, en la columna de Evaluación escribe cuando vas a revisarte el cómo vas en
    la realización de las actividades, si avanzas en línea de alcanzar el objetivo marcado,...
    Escribe para cada actividad por separado cuándo piensas evaluarla.

       Evaluación:
         10 Actividad: Cada domingo.
         20 Actividad: Cada domingo.
         30 Actividad: Cada 15 días.

    * Ya has acabado tu proyecto personal. Ahora sólo falta que te esfuerces en cumplirlo y te
    dejes ayudar por Dios para ello.

c. Compromiso

  Durante esta semana realiza tu proyecto personal siguiendo la guía del texto y usando la
  plantilla que se te adjunta. No lo hagas antes de sentirte plenamente motivado; pero que esto
  no sea la excusa para no hacerlo. Puede que tengas que esforzarte en motivarte.
  Cuando hayas acabado el proyecto, coméntalo con el animador.
  También prepárate y organízate para participar en el encuentro de este mes. No olvides el día,
  la hora y lo que debes llevar preparado.

				
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