Psicoanalisis y psicoterapias by U38R1n

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									PSICOANALISIS Y PSICOTERAPIA
DANIEL WIDLOCHER (PARIS)



Algunas referencias históricas

La aplicación del psicoanálisis y de la psicoterapia en el extenso campo de los
padecimientos mentales viene a ser un álgido dilema de la actualidad, aunque
 existe desde siempre en la terapia ejercida por los psicoanalistas.
Ya para 1918, Freud destaco este planteamiento ante el congreso de Budapest al
hacer referencia al informe publicado el ano anterior bajo el titulo de Nuevas vias
de la terapia psicoanalíticas (Lines of advance in psychoanalytic terapy).

Su inquietud se cernia principalmente en la escasa motivacion de los sujetos de
pocos ingresos,quienes apenas podian aspirar a un bienestar psicologico si el
bienestar social seguia siendo una quimera inalcanzable para ellos. No le
preocupaban ni el costo economico ni el alcance de las indicaciones terapeuticas.
A la larga, los tratamientos vendran a ser gratuitos ( pero, no se sabe quien los
pagara) y habra que tratar la neurosis de cada individuo. Sin lugar a dudas, que
esta ultima acotacion limita un poco el interes que pudiera despertar el informe
mencionado, pero le permitio a Freud abordar el aspecto del sitio que le
corresponde a la neurosis de transferencia, y es en relacion a esta que rige su
permanencia actual dentro de la perspectiva psicopatologica, y que se pregunta
acerca de como vencer la oposicion que surgiria en estos sujetos para el
desarrollo de una neurosis de transferencia y como obtener efectos terapeuticos a
pesar de la poca envergadura de los conceptos transferenciales.

Se sabe que Ferenczi era conocedor del topico y de las opciones reveladas por
Freud. Sin embargo, tambien es cierto que fue mucho mas alla dentro del ambito
terapeutico, tanto que sus incongruencias y excesos, en mi opinion, tuvieron
mucho que ver con el hecho de que ni Freud ni sus discipulos directos se
inclinaran a retomar el tema. Aun asi, Ferenczi esbozo un elemento crucial al
cuestionar hasta que punto podria aplicarse el modelo de la neurosis de
transferencia a la diversidad y a la seriedad de los casos por tratar. Mantener el
marco de ideas y determinar la indole de los procesos de cambio prevalecieron
como objetivos prioritarios e impulsaron las metas de la Asociacion Psicoanalitica
Internacional y la de los institutos gestados durante el periodo de entre guerras.

No fue sino a finales de la segunda guerra mundial, particularmente en los
Estados Unidos, cuando la diseminacion del psicoanalisis suscito el advenimiento
de numerosos trabajos sobre las aplicaciones psicoterapeuticas. No pretendo
hacer ni la mas somera revision de los mismos.
Voy a centrar mis observaciones sobre las tres caracteristicas reflejadas en esos
trabajos, en las practicas y en las consecuencuencias institucionales.

1) Los diversos grupos e instituciones se crearon al margen de las sociedades de
psicoanalisis, en el seno de instituciones de caracter publico o privado,
inscribiendose dentro de los programas de cuidados dentro del campo de la salud
mental de hospitales o de centros clinicos universitarios. A modo de ejemplo,
podemos citar: la Travistock Clinic de Londres, la Fundacion Menninger o
Chestnut Lodge en U.S.A. De igual modo, se constituyeron varias sociedades
especializadas (la sociedad de psicoterapia de grupo, por ejemplo) de naturaleza
estrictamente psicoanalitica o bien tambien abiertas a practicas de alguna otra
inspiracion teorica. Recientemente, comenzaron a surgir aquellas dedicadas a la
practica de las psicoterapias psicoanaliticas, en general, y a la formacion de
psicoterapeutas.

2) Las instituciones psicoanaliticas propriamente dichas se han mantenido
alejadas de ese campo de aplicacion. Valdria recordar los conflictos del
psicoanalisis de ninos, que sacudieron, primero, en Londres, y luego, en
Amsterdam, a la Asociacion Psicoanalitica Internacional. Una de las repercusiones
del rechazo se reflejo, paradojicamente, en la vida cientifica de las instituciones, a
traves de la practica de los mas jovenes, de los candidatos, en particular. Los
denominados ³casos control² se volvieron cada vez mas atipicos, a pesar de las
normas institucionales. El interes de los jovenes colegas, muy comprometidos en
practicar sus cuidados tanto a nivel de las instituciones como en privado, se volco
sobre las nuevas tendencias tecnicas y teoricas mas idoneas para las patologias
extremas y no para el modelo neurotico clasico. Fue ese un lindo ejemplo del
retorno de la represion dentro de la estructura institucional. De alli que se
transluzcan los riesgos opuestos del doble lenguaje (se hace mencion a algo
diferente de lo que se hace), o bien, a la psiquiatrizacion del modelo de referencia.

3) Sin embargo, paralelamente, la extension de las aplicaciones del psicoanalisis a
las patologias limite mas graves, fue un motor de considerable progreso en la
historia del movimiento psicoanalitico, desde los descubrimientos de la escuela
Kleiniana hasta las de la ³Self Psychology² de Kohut, pasando por las
contribuciones de la escuela de Margaret Mahler sobre el proceso de fusion-
individualizacion de muchos otros (D. Meltzer, F. Tustin, etc.). Puede afirmarse
que casi todas las innovaciones teoricas y tecnicas nacieron de la confrontacion
entre modelos existentes y los nuevos paradigmas clinicos, sin, por otro lado,
poder precisar en que medida las innovaciones tecnicas o teoricas permitieron
 descubrir los paradigmas y en que medida los casos clinicos favoreciern la
presencia de innovaciones.

Podria pensarse que los trabajos de Lacan estuvieron directamente inspirados por
la clinica de las psicosiss, Yo no comulgo con esa idea. Cierto que fue un
 excelente clinico y tuvo abundante experiencia psiquiatrica de las psicosis.
Pienso que es a partir de los casos poco sintomaticos , en especial de los analisis
didacticos que desarrollo su practica y las teorias sobre las cuales se baso.
La situacion actual.

En la epoca presente, la situacion esta en curso de evolucionar. Sigue vigente el
mismo cuestionamiento acerca de cual deberia ser el status cientifico e
institucional que deberia adjudicarsele a las agrupaciones de practicantes de la
psicoterapia analitica, independientemente del psicoanalisis. Se debate el
argumento de como, cuando y donde deben formarse tales profesionales.
Nuevamente, existe amplia variedad de propuesatas consonas con cada pais y
cada circunstancia. Las soluciones difieren de Moscu a New York, de Londres a
Roma, Milano, Barcelona o Paris. Podemos dilucidar tres gamas de problemas de
diferente orden y que abarcan conceptos cientificos, institucionales y politicos.
Si se nos instara a plantear el asunto dentro del orden de lo politico,
circunscribiendo el ambito del psicoterapeuta y su armonizacion dentro del marco
de la comunidad europea, por ejemplo, aun no estamos listos para dar una
solucion institucional. O. Kernberg, recientemente, propuso la distincion de dos
posibilidades. En las sociedades de psicoanalisis cenidas a una clara definicion
del trasfondo psicoanalitico, el problema quedaria resuelto mediante una menos
clara distincion de lo que podrian ser los objetivos de la psicoterapia, ubicados
fuera de dicho marco. La situacion seria mas delicada para aquellas asociaciones
distanciadas de los criterios que rigen dentro de aquel marco, en cuanto que las
practicas catalogadas de psicoterapia por los partidarios de la primera opcion,
pasarian a ser de tipo psicoanalitico. Si para los primeros, habria una neta
diferencia entre sociedades de psicoanalisis y sociedades de psicoterapia, los
segundos tenderian a asimilarlo todo al psicoanalisis. Esta distincion permite
definir el debate con claridad y pertinencia. Esquematiza dos posiciones extremas,
entre las cuales cada quien podria situarse. Pero, no encuentro que contribuya a
brindarnos una solucion viable, porque, si bien ostenta sus ventajas, tambien
acarrea serios inconvenientes. Como va un candidato a pronunciarse a favor de
una solucion de facilidad (menos sesiones, etc.) o inclinarse por una solucion de
rigor, entre lo que le parezca adecuado para tratar cada caso o que resulte
aplicable para los casos convertidos en un mito del ³psicoanalisis puro²? Es
posible que dentro de estas condiciones una sociedad de psicoanalisis pueda
reclutar a los ³mejores² candidatos? La solucion de facilidad , no tenderia a
ahogar el reclutamiento de psicoanalistas, y, en definitiva, a sofocar al
psicoanalisis en si mismo? Puede verse el dilema de banalizar el psicoanalisis al
confundirlo entre las practicas psicoterapeuticas , o bien, verle desaparecer para
beneficio de esas mismas practicas.

La confusion reinante entre las instituciones da fe de las dificultades con las que
nos tropezamos al fundamentar sobre bases teoricas firmes los principios de la
diferencia. Cada quien es conocedor de la formula de Freud dentro del articulo
citado: ³Todo nos lleva a creer que, en vista de la aplicacion masiva de nuestra
terapeutica, nos veremos obligados a mezclar al oro puro del analisis una cantidad
considerable del cobre de la sugerencia directa². El meollo del asunto esta en
saber precisamente lo que es el oro puro del psicoanalisis y el cobre de la
sugerencia.
El oro puro del psicoanálisis.

Evidentemente, que de la referencia al oro puro se desprende un sentido
metaforico. Es un metal precioso por excelencia y nos evoca el valor que le
otorgamos a la escucha psicoanalitica y a la labor psiquica que se emprende no
solo en el paciente sino en el analista. A pesar de las limitaciones de la
coparticipacion del pensamientos, ( el hecho de que estemos ocupados por el
pensamiento de otro individuo), y de la contratransferencia ( el hecho de que
estamos siendo interpelados por la exigencia del otro y de nuestras propias
exigencias), el descubrimiento del inconciente (el propio y el del paciente) es una
profunda fuente de placer psiquico. Con el uso de la metafora, Freud nos invita a
una especie de renuncia. En esta circunstancia, no se cuenta unicamente con los
efectos del trabajo de analisis. Ademas, es esa idea de renuncia o de compromiso
que prevalece sobre toda reflexion de la psicoterapia, y sobre su practica misma.
Interesarse en esta, no implica, en parte, satisfacerse con poco (la psicoterapia) o
senalar de ese modo que uno no sabe satisfacerse con lo que deberia colmarnos
(el psicoanalisis)?

Llendo un poco mas alla de la metafora, de que esta hecho el oro? La definicion
de un psicoanalisis puro, sin alteraciones de viso psicoterapico, sigue siendo una
incertidumbre. Conocemos hasta que punto criterios de caracter tecnico, la
definicion del ³ marco analitico², son objeto de discusion. Ninguno de los
parametros (frecuencia, duracion, posicion del paciente, remuneracion, etc.) es
decisivo. Uno suele limitarse a un conjunto de variables tecnicas para definir no
uno sino los criterios minimos. Sin embargo, si este principio es necesario para
mantener nuestra coherencia institucional, no tiene mas que una debil validez.
Sabemos que ciertos analisis conducidos en concordancia con esos criterios no
originan obras del pensamiento capaces de responder a nuestras expectativas, y
que, por el contrario, experiencias psicoanaliticas autenticas y prodigas pueden
desarrollarse dentro de marcos alejados de dichos criterios. La definicion de un
minimo implica el peligro de aparecer demasiado pronto como seria el caso de
divisar alguna norma de la que no habria que apartarse demasiado. El aspecto de
tomar en cuenta diversas dimensiones abre la via de los debates sobre como
sopesar cada una de ellas. Acaso no existen algunas variables que nos proveen
de mas flexibilidad que otras? (El actual debate acerca de analisis condensados
que cumplen con el numero de sesiones pero no con su distribucion a traves del
tiempo). En efecto, no es posible definir criterios tecnicos sin hacer referencia al
proceso psiquico esperado. La definicion de criterios minimos implica que ese
minimo se queda corto y no es posible depender de una labor psiquica de
naturaleza psicoanalitica. La dificultad radica en como definamos esa labor y que
consideremos como ³posible². Pienso que a la referencia de lo minimo se le deba
agregar la de lo optimo. Ante la necesidad del analisis, cabria preguntarse acerca
del marco mas propicio para que el sujeto desarrolle una experiencia analitica
autentica y rica. Cuales riesgos asumiriamos al proponerle un marco que se situe
por debajo de este optimo? Es este un punto de caracter tanto etico como tecnico.
Mas alla de las presiones sociales y de las limitaciones de orden material, el / la
psicoanalista deberia desconfiar de sus defensas obsesivas y del sentimiento
 omnipotente que le llevarian a pensar (como Lacan) que un analisis emprendido
por el o por ella bien vale algunas flexibilidades tecnicas.

Los criterios del objetivo terapeutico estan revestidos de igual incertidumbre. Si
bien la diversidad de puntos de vista sobre criterios de marco plantea serios
problemas de naturaleza institucional, los debates referidos a las indicaciones del
psicoanalisis, generalmente, mantienen un giro muy academico. En una epoca, en
la cual se ejercen las mas vivas presiones para definir el mejor tratamiento (el
menos costoso) segun cada caso clinico, el psicoanalisis ocupa una posicion de
debilidad. Es preciso que hagamos explicito enfasis de que por cada caso
individual, tomamos en cuenta la indole de sintomas a tratar (lo que serian los
objetivos de vida) junto con las estructuras psiquicas que conviene modificar
(objetivos del tratamiento) y las posibilidades derivadas de una labor psiquica
analitica cabal (objetivos tecnicos). Es este un importante enfoque que nos
capacita para especificar las posibles o necesarias configuraciones tecnicas y los
limites con la psicoterapia.

Los criterios de marco de referencia o de objetivo terapeutico nos revierten pues,
al proceso psicoanalitico, o sea, a las transformaciones psiquicas que esperamos
se efectuen en la curacion. Aca, tras un aparente consenso, reina la diversidad
mas grande. Con Freud mismo, que hay de comun entre la referencia de la
neurosis de transferencia de la decada de 1910 y la de la relacion intersistemica
(³Wo es war..²) de los anos treinta? Las diversas escuelas psicoanaliticas valoran
fundamentalmente la complejidad del proceso y la diversidad de modelos (con sus
implicaciones tecnicas) a los que se puede aplicar. No revela una falta de
coherencia ni una coqueteria del lenguaje, sino una necesidad epistemologica. El
avance de nuestra disciplina ha pasado por la confrontacion de modelos y la
explicacion de diferencias. Habra que renunciar, entonces, a definir lo
 ³psicoanalitico²? Es, quizas, otra manera de plantear el asunto del fondo comun
(common ground) destacado por Wallerstein. Pero, como arriesgarse sobre ese
fondo sin proponer su propio modelo, uno adicional o uno previamente conocido?

Para evitar la contradiccion, propongo una perspectiva subjetivista. Lo
³psicoanalitico² antes de producirse en el espiritu del paciente ( o mas bien de
forma simultanea) se desarrolla dentro del espiritu del psicoanalista. Estamos en
capacidad de pensar ³psicoanaliticamente² con un paciente dado, es decir, de
desarrollar una actividad asociativa que nos habilite para ubicar, a cada instante,
los efectos de transferencia y de contratransferencia, la empatia con el
inconciente del paciente , las resistencias propias y las ajenas dentro de una
creatividad asociativa comun? Lo ³psicoanalitico² no se define en funcion de lo que
creamos hacer con ese paciente sino dentro del co-pensamiento que erigimos
ambos. Por consecuencia, un ³psicoanalisis puro² no puede decretarse antes de
que se desenvuelva independientemente de la personalidad del paciente y de
nuestras propias disposiciones. Podemos decidir acerca de la ³pureza² de la
practica psicoanalitica solamente durante la evolucion misma de cada caso
individual y de acuerdo con nuestras propias disposiciones.

Desprendamos asi dos conclusiones. Adicionales intervenciones de efecto
psicoterapeutico (el cobre de la sugerencia) pueden ser un concepto por
adelantado del psicoanalista o bien una constatacion posterior en el transcurso
de la terapia (la necesidad de agregarle ese cobre). De todos modos, siempre se
trata de una decision individual y subjetiva, como hariamos para derivar una
solucion institucional? Ha llegado el momento de estudiar el segundo objeto de
este debate: el cobre de la sugerencia.

El cobre de la psicoterapia.

Con demasiada frecuencia, la definicion de lo ³psicoterapeutico² opuesto a la de lo
³psicoanalitico² se presenta no como un ³punto a favor² sino como un ³punto de
menos². Las psicoterapias se definen como formas simplificadas del psicoanalisis.
Esta simplificacion se refleja tanto sobre las reglas tecnicas (frecuencia, longitud
de sesiones), como sobre los modos de intervencion (cada vez menos en
referencia a los conflictos inconcientes internos), o sobre el proceso (menos
abstinencia, menos transferencia). Dicha tendencia se desarrollo en el transcurso
del tiempo y siempre es ³en menos², que se han definido su marco y proceso.
Actualmente, en los Estados Unidos, de los ciento sesenta y tres programas
dictados para la formacion de la practica psicoterapeutica a residentes en
psiquiatria, mas de cien no exigen sino una sesion de terapia semanal (Altschuler,
1990).

La simplificacion de las imposiciones dentro del marco general obedece a tres
tipos de razones: prudencia para casos graves, eficacia en casos sencillos, menos
costo y menores exigencia para un resultado juzgado como identico en todos los
casos. La aplicacion de esta configuracion tecnica se justifica cuando se teme que
la regresion y la transferencia movilizadas por el tratamiento vayan a constituir
grave peligo para el paciente en cuanto que puedan exacerbar su situacion y
conducirle a la practica de actos incontrolables. En cuanto al proceso, representa
una modificacion de indole cualitativa, los objetivos del tratamiento se limitan a
efectos parciales: reaccion ante trauma, capacidad de verbalizacion o expansion
de esclarecimiento o insights.

En casos menos severos, parte del principio de que no precisa recurrir a las
 imposiciones fuertes de la situacion psicoanalitica para que el paciente se
beneficie del tratamiento. Todos los elementos de buen prognostico, los recursos
de la personalidad y la flexibilidad de las defensas, la capacidad de sublimacion, la
ausencia de componentes considerados como patogenos deja pensar que la
movilizacion de los afectos y de los impulsos se llevara a cabo sin que la
abstinencia y la transferencia impongan o requieran de limitaciones demasiado
fuertes.
Podria uno cuestionarse acerca de las verdaderas bondades del tratamiento en
casos similares. La relativa normalidad psiquica se une a organizaciones
defensivas demasiado eficaces, a veces y que pasan desapercibidas en cuanto
que se integran, sin mayor obstaculo, a la personalidad y al modo de vida del
sujeto. En realidad, se trata de configuraciones generadas a traves de
consideraciones exteriores: debilidad de las motivaciones, costo en tiempo o en
dinero. El gran riesgo implicito de la extension de estas practicas esta en
pretender lograr el mismo resultado que se obtiene con el psicoanalisis con un
marco que se abstrae de las imposiciones inherentes a este ultimo metodo. En
numerosos casos, los resultados se quedan cortos, y es en este sentido, que
hablamos de una psicoterapia simplificada, de un psicoanalisis ³light²Š Se puede
entender que los poderes publicos se fijen con interes en estas adaptaciones.
 Para que emprender un analisis largo y con frecuencia costoso si los resultados
 son aparentemente los mismos?

Propongo abordar el topico dentro de otra perspectiva y que busquemos definir no
a la psicoterapia sino a lo ³psicoterapeutico². Equivale a decir que se trata de un
modo de intervencion que pudiese completar el trabajo psicoanalitico, definido
como un proceso del copensamiento, o sea, una interaccion entre dos trayectorias
de actividad psiquica. En resumidas cuentas, seria cuestion de producir la aleacion
del cobre con el oro de lo psicoanalitico.
Una manera interesante de enfocar el tema seria considerar la situacion con la
que frecuentemente nos tropezamos en tratamientos psicoanaliticos, tanto
nuestros como de colegas que nos invitan a supervisar, o de los cuales,
sencillamente, nos enteramos. Suele decirse, comunmente, que alguna
intervencion sea mas bien psicoterapeutica, o bien alguna otra sea mas
psicoanalitica. Hay casos evidentes de intervencion psicoterapeutica, cuando el
psicoanalista es consultado para brindar consejo, o bien, para emitir algun juicio
respecto a una situacion exterior al campo psicoanalitico. A veces, el consejo o el
juicio parten del deseo de proteger el cuadro psicoanalitico y al proceso psiquico
esperado. No nos gusta este tipo de participacion que coloca al analista en una
posicion de autoridad real y excluye la labor asociativa comun. Mas
deliberadamente psicoterapeutico es el caso de intervencion destinada a proteger
al paciente para impedirle llevar a cabo alguna accion, o simplemente protegerle
de una situacion que nos luce peligrosa.

Dentro de nuestros propositos, resultan mas sutiles e interesantes aquellas
intervenciones menos abiertamente directrices. A titulo de ilustracion, citemos el
ejemplo dado por E.Schwaber (³A particular perspective on impasses in the clinical
situation: further reflections on psychoanalitical listening², Int. J. Psycho. Anal.
(1995) 76,711) en su observacion de Mr. K., un paciente que, desprendiendose de
graves inhibiciones intelectuales que tanto pesaron sobre su desarrollo personal,
decide reiniciar sus estudios. El autor le senala como al reemprender el camino de
la escuela, esto podria ayudarle a comprender sus dificultades sexuales. La
intervencion desencadena una reaccion terapeutica negativa grave, y no fue sino
mucho despues, que el paciente pudo afirmar que esas palabrar le hicieron sentir
que el psicoanalisis estaba intimamente vinculado al hecho de reiniciar sus
estudios. Naturalmente, que la intervencion no estaba exenta de implicaciones
transferenciales y contratransferenciales, pero se ve como el solo hecho de
establecer una conexion que, dentro del animo del analista, versaba sobre
 contenidos de pensamiento, era concebido como una identidad dentro de la
realidad.
Un ejemplo personal ilustra el mismo hecho bajo un espiritu diferente. Se trata del
inicio de un tratamiento. El material consta, esencialmente, de recuentos de
hechos recientes, que el paciente,un medico, considera como la expresion de su
patologia, lo que el denomina su narcisismo y su predisposicion arrogante, violente
y rencorosa. Me narra como se pretende vengar de su primo , haciendole saber a
un amigo en comun que debe rescatar al primero de una situacion material
catastrofica, y que dicho primo agredio sexualmente a la hermana de este amigo.
Me explico las circunstancias bajo las cuales se entero de los hechos; varias
veces, insistio sobre el caracter desequilibrado de la joven. Repetidamente, decia
que la joven no tenia ningun juicio. Ella esta bajo tratamiento psiquiatrico y corre
de medico en medico. ³Ella los persigue². Yo anadi: ³Como una erotomaniaca². ³Si!
Esa era la palabra que buscaba². Deja de hablar unos instantes, y comento : ³Mira,
pues, eso me ayudo². De hecho, no cumplio la amenaza. Porque considere
oportuno mencionar el termino de erotomaniaca? Cierto que le ayude a desarrollar
un proceso asociativo. Para ser sinceros, me di cuenta de que el paciente,
inmerso dentro de su contexto medico y racionalizante, bien podria interesarse en
realizar una auto-reflexion de la labor asociativa. Por las razones que esgrimamos,
buenas o malas, este tipo de intervencion es frecuente y debemos admitir que no
nos faltan ocasiones para anadirle un poco de cobre al oro del psicoanalisis.

Lo ³psicoterapeutico² y lo ³psicoanalitico².
No pretendo referirme a las bien fundadas distinciones tecnicas entre ambos
aspectos, sino a como podemos calificar lo psicoterapeutico en contraste con la
intervencion psicoanalitica. Se tratara mas bien de sugerencias como insinuo
Freud en su informe de Budapest? Si, indudablemente, pero no seria igualmente
cierto respecto a toda interpretacion psicoanalitica? La intervencion de Evelyn
Schwaber le hubiese podido permitir al Sr. K. establecer el vinculo entre escuela y
sexualidad y sobre los efectos comunes de la inhibicion ansiosa. Mi paciente
hubiese podido plantearse acerca de su insistencia en describir a la hermana de
su amigo dentro de una perspectiva que daria caracter sospechoso a su
testimonio. En ambos casos, los terminos utilizados en el psicoanalisis, eran lo
suficientemente vagos para dejar abierto el proceso asociativo.

Otro criterio: la referencia a la transferencia. La intervencion psicoterapeutica
versaria sobre acontecimientos externos y no sobre la relacion con respecto al
analista. Lo psicoanalitico diferiria de lo psicoterapeutico porque si se aplica a
dicha relacion. Mismo podria decirse que lo psicoterapeutico es como un trayecto
hacia la accion o el acto dentro de la transferencia contratransferencia. Sin
embargo, me temo que, tras el aparente rigor, la explicacion no sea demasiado
sencilla. Interpretar dentro del campo de la transferencia no consiste solamente en
vincularse a la relacion interpersonal entre analista y paciente. Si mi intervencion
no abria camino a la transferencia, la de E. Schwaber, al menos dentro del animo
de la psicoanalista, implicaba la relacion terapeutica, el enlace entre la escuela y la
sexualidad no era una referencia a lo real sino una invitacion a la labor psiquica en
comun.

Podriamos ir mas lejos y decir que lo psicoanalitico se refiere a la realidad
psiquica, mientras que lo psicoterapeutico se refiere a la realidad material,
retomando la distincion trazada por Freud. Esto no quiere decir que cuando
intervengamos, sepamos, a ciencia cierta, que lo que decimos sera captado desde
la perspectiva de una realidad o de la otra. Lo que enfurecio al paciente de E.
Schwaber fue que el universo de la escuela vino a confundirse con el del
psicoanalisis, que la materialidad de la escuela se enlazo a la del psicoanalisis.
Con el transcurrir del tiempo, llegara a interpretar las realidades internas, los
conflictos estructurales y la fijacion impulsiva que se encuentra presente dentro de
la subjetividad.

Mientras que la intervencion de efecto psicoanalitico acarrea una actividad
asociativa que otorga contenidos de pensamientos en relacion a los juegos
conflictivos y a los fantasmas inconcientes, la intervencion de efecto
psicoterapeutico acarrea una actividad narrativa que coloca los elementos de la
realidad dentro de una situacion exterior interpersonal. En definitiva, la diferencia
radica en la naturaleza del contexto activado: en un caso, el contexto asociativo en
relacion con la realidad psiquica; dentro del otro caso,
el contexto narrativo en relacion con la realidad material.

El interes de prestarle atencion a los efectos de una intervencion aislada es el de
esclarecer la indole de los efectos esperados, pero para nada permite establecer
la diferenciacion entre psicoanalisis y psicoterapia. Al tomar en cuenta el estilo
general de las intervenciones y de sus efectos asociativos podemos establecer el
peso respectivo de los dos modos de intervencion. Sabemos muy bien que en
ciertos tratamientos, el giro bastante psicoterapeutico de las intervenciones cede
progresivamente el paso a una labor psicoanalitica mas contundente sin alterar el
marco general. En otros casos, nos vemos obligados a constatar que el estilo
psicoanalitico cede el lugar a intervenciones mas netamente psicoterapeuticas. Tal
evolucion puede obedecer a la patologia del paciente asi como tambien a las
dificultades encontradas al establecer una labor psicoanalitica autentica, a
sabiendas de que, a veces, otro psicoanalista hubiese podido mantener y
desarrollar una labor psiquica psicoanalitica llevada a cabo, en comun, entre
analista y paciente. Dichas eventualidades de definicion tecnica post-inicio del
tratamiento no son poco usuales, sin duda (al menos, es lo que creemos), sera
mas frecuente entre los terapistas de menos experiencia.
Evidentemente, es preferible poder definir el tratamiento antes de emprenderlo. De
lo anteriormente dicho, podemos deducir un principio general. Una vez tenido en
cuenta el caso clinico (naturaleza de los problemas, personalidad, naturaleza de la
inquietud, etc.) pronunciarse a favor de un psicoanalisis significa, que, en la
medida de lo posible, nos comprometemos a emprender una labor psiquica junto
el paciente, quien se aproximara a su realida psiquica inconciente y con lo que ella
moviliza entre ambos participantes. Inclinarse por la psicoterapia significa que sin
abstenerse, sino mas bien todo lo contrario, de ofrecerle al paciente
interpretaciones que le permitiran ver mejor la dinamica de su actividad mental ( y,
a la larga, las implicaciones transferenciales), el terapista se basara en lo que
percibe de la realidad externa para compartir con el la labor de aferrar esta
realidad y de lo que movilice en el.

Las aplicaciones psicoterapeuticas.

Una vez clarificada, dentro de la trama esbozada, la labor psicoterapeutica, y
habiendo especificado lo que le agrega o sustituye a la labor psicoanalitica,
podemos retomar el topico inicial. Repercute menos sobre el modo empleado por
el psicoanalista para enlazar la psicoterapia a su practica del psicoanalisis, y mas
sobre las situaciones, cada vez mas extendidas, de aquellos, quienes al no tener
la experiencia de esta practica, pretenden asegurar la de la psicoterapia.
Dejaremos de lado los problemas planteados por la sensibilizacion de los
practicantes a una cierta dimension psicoanalitica, que puede contribuir en su
relacion con los pacientes. Podemos retomar lo que Freud propiciaba acerca de la
ensenanza del psicoanalisis a los estudiantes de medicina: ³Bastaria con que
aprendiesen algo acerca del psicoanalisis o alguna cosa proveniente del
psicoanalisis². En el caso presente, no se trata, evidentemente, de un
conocimiento teorico sino de una practica. Numerosos metodos se desarrollaron a
partir de los trabajos de Balint. Ayudar al practicante dentro de ese punto de vista
toca mas sobre una forma particular de la psicoterapia que sobre un problema de
formacion.

La situacion que despierta mayor interes se observa entre practicantes que
pretenden practicar exclusivamente las psicoterapias psicoanaliticas. Podemos
distinguir diversas razones: la primera es que algunos pretenden centrar sus
practicas sobre una tecnica dentro del marco general sobre el cual basan su
terapia. Hay, entre estas variantes, tecnicas vinculadas a dicho marco (terapias
focales o breves, psicoterapias psicoanaliticas de grupo, etc.) o a la patologia
(terapia de las psicosis, del estado depresivo agudo, de la histeria de conversion,
etc.). Otros psicoterapeutas no desean ejercer el psicoanalisis en la practica
privada y prefieren aplicarlo a psicoterapias, tanto en la practica privada como en
institucionrs, sin adoptar un metodo en particular ni especializarse en alguna dada
patologia. Me parece que aca el problema se invierte al del psicoanalisis. Si el
psicoterapeuta dispone de recursos tecnicos adecuados, debera, tomar en cuenta
 los momentos en los cuales es posible y necesario que exista una interpretacion
 de transferencia, una asociacion de ideas que toca sobre la realidad psiquica del
paciente. El psicoterapeuta no puede abstenerse de participar como psicoanalista
y de producir la aleacion del oro al cobre de su metodo. Esa necesidad de
desempenarse en ambos escenarios, de trabajar tanto con la realidad exterior, con
el sintoma y con la realidad psiquica y el funcionamiento mental, requiere de una
formacion profunda. Quienes supervisan estos tratamientos saben ademas que los
psicoterapeutas revelan tener habilidades inigualables para combinar los dos
modos de intervencion. Los ³mejores² trascienden a la practica del psicoanalisis;
los menos preparados permanecen mas proximos a terapias directrices,
humanistas o cognitivas y conductuales.
La cuestion de fondo sigue siendo la de su experiencia personal. Tengo la mayor
dificultad para entender como uno se pueda formar en dichas practicas sin
haberse sometido antes a un analisis personal. No veo la forma de psicoterapia
que pueda haberles preparado psiquicamente para la confrontacion de
situaciones complejas que puedan requerir el acceso a recursos psicoanaliticos y
a tecnicas psicoterapicas especializadas. Esto ultimo plantea problemas
institucionales y politicos cuya solucion dependera de la idiosincracia de cada pais.

Esa ultima situacion es la designada como psicoanalisis simplificado, es decir, la
de practicas psicoterapicas fundamentalmente caracterizadas por la flexibilizacion
de los criterios de marco general. Que habria que practicar, entonces? Intentar el
mismo estilo de escucha del psiconalisis conllevaria a muchas tribulaciones, que
serian aun mas evidentes si los resultados se evaluasen mediante metodos
objetivos. Ciertos estudios de larga data demostraron que los psicoanalistas de
mayor experiencia han tenido resultados exitosos con similares metodos. Seria de
temer que el incitar demasiado a los practicantes a imitar el psicoanalisis sin
incorporar lo psicoterapico, seria reducirles al status de practicantes de segunda
clase, lo cual, a la larga trae el riesgo implicito de desconsiderar la opcion de la
practica psicoanalitica.

En conclusion, estaria inclinado a plantearle tres interrogantes a aquellos
dispuestos a emprender psicoterapias analiticas sin practicar el psicoanalisis
propriamente dicho: Tiene Ud. suficiente experiencia personal del psicoanalisis?
 Cuales formas de intervencion psicoterapica tiene la intencion de utilizar? (El
punto del ³mas² de la psicoterapia, el ³cobre² de la metafora freudiana). Y, por
ultimo, se siente capaz de tomar en cuenta , en su papel de escucha, el
encaminamiento asociativo, la dinamica del inconciente, en la transferencia, en
particular, cuando la labor asociativa comun le brinde el acceso?

								
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