COMUNIDAD, REDES SOCIALES YP ODER EN LA VILLA by KitA23

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									                  VII CONGRESO CENTROAMERICANO DE HISTORIA
                            Universidad Nacional Autónoma de Honduras
                                     Tegucigalpa, 19 a 23 de julio de 2004


 REDES SOCIALES Y PODER EN LA VILLA DE JEREZ DE
  LA CHOLUTECA, GOBERNACIÓN DE GUATEMALA,
                    1541-1616
                                Pastor Rodolfo Gómez
             C/Arroyo de la Media Legua, Nº10, 2ºB, 28030 Madrid, España;
                    Tel.- 913 281 586; E-mail: zp13935@autovia.com;
                                Universidad de Sevilla

                                     Tony Pasinski
             Primera Calle del Chajón No. 19-D, 03001 Antigua, Guatemala
                  Tel – (502) 832-0979; E-mail: Tpasinski@pobox.com
       Proyecto Arqueológico Ex Convento de Santo Domingo, Antigua, Guatemala


                                         Resumen

        Durante las últimas tres décadas pocos conceptos sociales han sido revitalizados tan
profundamente como la metáfora de redes. Su aplicación en las humanidades ha permitido
explicar fenómenos antes poco comprendidos, como las luchas por el poder en el interior de
pequeñas comunidades. La presente ponencia aborda, desde la perspectiva descrita, el caso
de la Villa de Jerez de la Frontera del Valle de la Choluteca, una de las poblaciones
coloniales hispanas más desconocidas de la región centroamericana, corrigiendo, por otra
parte, algunos errores historiográficos relativos a su proceso de fundación.


                                       Introducción
       A comienzos de este año, dos motivos nos animaron a escribir la presente ponencia.
Por una parte, el deseo de recuperar retazos históricos de la antigua Villa de Jerez de la
Frontera, pues sus herederos, los vecinos de la ciudad hondureña de Choluteca, ignoran casi
todo sobre su pasado colonial. Pero por otro lado, también asumimos el reto de aplicar la
teoría de redes sociales a un caso concreto de la historia colonial centroamericana. En las
siguientes páginas esperamos haber acertado en ambos objetivos.
       Para facilitar la comprensión de este trabajo, comenzaremos aportando definiciones
breves sobre los conceptos de red y poder, así como los antecedentes geográficos e
históricos de la población elegida. A renglón seguido, apuntaremos detalles sobre la
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comunidad de Choluteca, esbozando primero su imaginario social y su infraestructura
económica, así como la organización política de su cabildo. A continuación definiremos las
principales redes familiares de la villa, y estudiaremos cómo maniobraron para conservar
sus cuotas de poder en el cabildo. Dedicaremos un último epígrafe para las conclusiones.
                                   Marco teórico: red y poder
        La relación entre los conceptos de red y poder puede explicarse desde la metáfora
del par de elementos. La relación entre dos elementos puede ser simétrica, como ocurre en
la amistad; o asimétrica, cuando uno de los elementos prevalece sobre su par. Como puede
preverse, la relación par asimétrica es la que comprende a las relaciones de poder.1
        En un nivel abstracto, el poder se define como la capacidad de un individuo, o
grupo, para lograr que otros obedezcan sus órdenes; o en todo caso, la capacidad para no
ceder ante las presiones de otros, ya sea usando mecanismos para controlar el pensamiento,
o bien valiéndose de su autoridad, o ejerciendo la coerción, o aprovechando la capacidad
negociadora adquirida a través del capital, aunque comúnmente tal objetivo se alcanza
usando varios de los mecanismos anteriores, o todos ellos a la vez.2
        Para los fines aquí perseguidos, será útil distinguir entre el poder independiente,
donde la relación de dominio se concentra en un individuo o grupo de individuos, a cuyo
cargo está la toma de decisiones de la sociedad; frente a un poder dependiente, el cual surge
cuando quienes detentan el poder independiente atribuyen a otros el derecho a decidir.3
        Considerando el concepto de redes desde la metáfora del par de elementos, éstos
formarán una red cuando los unan uno o más vínculos, independientemente de si al final
establecen una relación simétrica o asimétrica. En una acepción más amplia, una red la
conformarán una serie definida de elementos unidos por unas relaciones específicas. Los
elementos implicados podrán ser personas, empresas o países, y los vínculos tan variados
como las transacciones comerciales, la amistad, el parentesco, etc.. Otra matización
necesaria es que la teoría de redes concede primacía a los datos relacionales sobre las
variables atributivas, sin que ello implique desechar las últimas.4


1
  SCHERMERHORN, Richard A., El Poder y la Sociedad, 1963, pp. 17-30.
2
  HARRIS, Marvin, Introducción a la Antropología General, 1990, pp. 335-340, 347-348; SERVICE, Elman,
Los Orígenes del Estado y de la Civilización, 1990, pp. 29-30; TILLY, Charles, Coerción, Capital y los
Estados Europeos 990-1990, 1992, pp. 40-69.
3
  LEWELLEN, Ted, Antropología Política, 1994, pp. 121-122.
4
  MOLINA, José Luis, El Análisis de Redes Sociales: una Introducción, 2001, p. 13, 14 y 18.
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          Por otro lado, al delinear una red deben estudiarse las características de la estructura
que emerge cuando se vinculan los elementos, sea por la dimensión en su primero y
segundo nivel de conocidos, o por la mayor o menor densidad de los contactos entre sus
elementos, o bien por el carácter central o periférico de cada uno de ellos. Pero además,
también deben analizarse los aspectos interactivos de la red, o dicho de otra forma, las
características de los vínculos que la aglutinan, ya sea por su frecuencia, duración,
intensidad afectiva, el tipo de intercambio de derechos y obligaciones que conlleva, etc..5
          Un rasgo esencial de la teoría delineada es que un individuo puede participar en
varias redes a la vez; por tanto, sus posibilidades de interacción pueden ser numerosas. De
ello se deriva la necesidad de acotar el campo de trabajo para centrarnos en las redes más
implicadas en el desarrollo de Choluteca, a saber la comunidad de vecinos y las redes
familiares, cada una de las cuáles será definida en su debido momento.
                                             Fuentes y metodología
          El desarrollo del tema exigió afrontar la escasez de fuentes tempranas, pues los
archivos de Choluteca poseen pocos documentos anteriores a la época republicana. Aun
con todo, los expedientes de los siglos XVI y XVII conservados en Tegucigalpa,
Guatemala y Sevilla, aportaron información para cubrir parte de nuestros objetivos.
          Dos categorías documentales fueron claves para esbozar la trama relacional e
ideológica imperante en la Choluteca de los Habsburgo mayores: El primero, los
expedientes de méritos y servicios; y el segundo, los expedientes judiciales levantados
durante los escándalos en las elecciones del cabildo municipal. El primer paso efectuado
fue reconstruir algunas redes familiares de la villa, con el objeto de discernir hasta qué
punto influyeron en la política local. Otros documentos supervivientes, como los títulos de
tierras, permitieron recuperar información sobre el reparto de los cargos municipales.
                                         Ubicación Geográfica
          Las jurisdicción de la villa de Jerez de la Frontera, germen de la ciudad de
Choluteca, cubría algo más de 6.000 Km², hoy repartidos entre los departamentos
hondureños de Valle, Choluteca y Francisco Morazán. Dicho territorio limita hacia el oeste
con la república de El Salvador, hacia el oriente con la de Nicaragua, hacia el sur con la


5
    NOYES, Dorothy, “Group”, en Journal of American Folklore, 108, 1995, p. 471.
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intrusión marítima que representa el Golfo de Fonseca, y por el norte con los departamentos
hondureños de la Paz, Francisco Morazán y El Paraíso.
        Se trata de una llanura tórrida, dominada en la costa por manglares densos, que
avanzan en algunos casos hasta las islas volcánicos del Golfo de Fonseca, la Chorotega
Malalaca de los nativos nicaragüenses; si bien al norte la cordillera meridional de Honduras
roza los 2.000 metros de altura. Su principal recurso hídrico es el Río Choluteca, cuya
cuenca de 7.681 km² es la segunda más grande del pacífico centroamericano. A nivel
climático, las precipitaciones anuales de 1.680 mm., y la temperatura media de 29ºC,
permiten catalogar a la región dentro del “Clima de Sabana Tropical” del sistema Köppen; 6
aunque existen áreas más frescas en la montañas septentrionales, donde el municipio de San
Marcos de Colón, en Choluteca, constituye un buen ejemplo.
                                       Antecedentes Históricos
        La historia de la villa de Jerez de la Frontera de la Choluteca es, sin duda, una de las
menos conocidas y más plagada de errores de la Centroamérica colonial. Tópicos como su
poblamiento prehispánico predominantemente chorotega o mangue, del tronco lingüístico
Oto-mangue,7 o sobre la fundación de su colonia hispana en 1534 o 1535,8 se han asumido
hasta el punto de incorporarlos al guión del Museo Regional del Sur, cita en la Casa Valle
de la ciudad de Choluteca.9 Para corregir tales errores, a continuación brindaremos algunos
comentarios sobre la distribución de las etnias nativas, y una versión abreviada de la
ocupación hispana de la Honduras meridional.
        Revisando las fuentes, sorprende la credibilidad otorgada a la idea del predominio
de nativos del filum oto-mangue sobre el sur de Honduras. Aunque su presencia en


6
  JICA, “Country profile on enviroment: Honduras”, versión de febrero de 2002, en
<http://jica.go.jp/english/global/env/profiles/pdf/04.pdf>, página visitada a nueve de febrero de 2003; FAO,
“Sistema de información sobre el uso del agua en la agricultura y el medio rural de la FAO.”, versión de 2000,
en <http://www.fao.org/waicent/faoinfo/agricult/aglw/aquastat/countries/honduras.htm>, página visitada a
nueve de febrero de 2003.
7
  NEWSON, Linda, El Costo de la Conquista, 1992, Figura 2: distribución de las culturas indígenas antes de
la conquista española, y pp. 49-50; HASEMANN, George, LARA PINTO, Gloria y CRUZ SANDOVAL,
Fernando, Los Indios de Centroamérica, 1996, p. 122, 129 y 130; HASEMANN, George y LARA PINTO,
Gloria, “La Zona Central: Regionalismo e Interacción”, en Historia General de Centroamérica, Tomo I,
1994, pp. 178, 182 y 183; HERRANZ, Atanasio, Estado, Sociedad y Lenguaje: la Política Lingüística en
Honduras, 1996, p. 266.
8
  LUNARDI, Federico, Choluteca, Ensayo Histórico Etnográfico, 1945, pp. 7 y 8.
9
  PAGÁN SOLORZANO, Joaquín, Guión Histórico para el Museo Regional del Sur Casa Valle, documento
inédito del Departamento de Investigaciones Históricas del Instituto Hondureño de Antropología e Historia,
Tegucigalpa, octubre de 1996.
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Choluteca la avala García de Palacios, el documento más preciso sobre la distribución de
las lenguas indígenas locales, redactado en 1590 tras la visita del Padre Ponce, sólo
menciona dos pueblos mangue aledaños a la costa del Departamento de Valle. En cuanto al
resto, las fuentes señalan una ocupación lenca en las islas mayores del Golfo de Fonseca y
al occidente de la zona estudiada; mientras que el oriente lo dominaban indios ulúas del
tronco lingüístico misumalpa.10
        No menos sorprende la imposición de una versión falsa sobre la fundación de la
villa. El cronista Juan López de Velasco la atribuyó a Cristóbal de la Cueva, de donde
Monseñor Federico Lunardi dedujo una fecha errónea: los años 1534 - 1535. El prestigio de
Lunardi coadyuvó a perpetuar tal equivocación en la historiografía hondureña, la cual ha
ignorado la versión mejor documentada del historiador guatemalteco Adrián Recinos.11
        Los antecedentes de la conquista de Choluteca comienzan tras caer Tenochtitlan,
cuando Cortés desplazó al istmo a Alvarado y a otros capitanes en 1523-24. El foco
colonizador Novo Hispano chocó en Centroamérica con huestes procedentes de las Antillas
y Panamá, en especial con la comandada por Pedrarias Dávila, que asentado en Nicaragua
procuró adueñarse de los actuales territorios de El Salvador y Honduras.12
        La consolidación de Alvarado como gobernador de Guatemala, y la muerte del
octogenario Pedrarias, acaecida en 1531,13 facilitaron la primacía de la colonia
guatemalteca sobre América Central. Otros factores importantes para esa prelación fueron
la fructífera relación de Alvarado con Francisco de los Cobos, el poderoso secretario de
Carlos V,14 y el inestimable apoyo económico arrancado a la población nativa
guatemalteca, la más populosa y compleja del istmo.
        Pero mientras esto sucedía, el enfrentamiento entre conquistadores de Guatemala y
Nicaragua consolidó una tierra de nadie entre ambas colonias, que cubría el territorio entre
el Río Lempa y el entorno del Golfo de Fonseca. Si bien Alvarado y su gente fundaron la

10
   Ver HERRANZ, Atanasio, Estado, Sociedad y Lenguaje: la Política Lingüística en Honduras, 1996, pp.
51-53.
11
   RECINOS, Adrián, Pedro de Alvarado: conquistador de México y Guatemala, 1986, pp. 160-161.
12
   Para conocer las pretensiones territoriales de Pedrarias, ver su carta escrita en León, Nicaragua, a 15 de
enero de 1529, donde extendía la jurisdicción de su gobernación desde el norte de Costa Rica hasta Cuzcatlan,
incluyendo el Golfo de las Higueras, reproducida en MOLINA ARGÜELLO, Carlos, Colección Somoza:
Documentos para la Historia de Nicaragua, 1954-1957, Tomo I, pp. 447-448.
13
   MENA GARCÍA, Mª del Carmen, Pedrarias Dávila o “La Ira de Dios”: una Historia Olvidada, 1992, p.
187.
14
   KENISTON, H., Francisco de los Cobos, Secretario de Carlos V, 1980, p. 103
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Villa de San Miguel de la Frontera en 1530,15 sus vecinos la abandonaron en 1534,16 y sólo
se restableció cuando Cristóbal de la Cueva la repobló en 1535.17
        La conquista de Choluteca fue el último avance meridional del frente bajo el mando
de Alvarado. A ella acudieron desheredados de la gobernación de Guatemala y de zonas
aledañas centroamericanas. La hueste incluyó una dotación de indígenas mexicanos, que
tras someter a la tierra se asentaron en ella.18 El principal motivo alegado para la conquista
fue el asesinato de viandantes españoles en el camino de Guatemala a Nicaragua a manos
de naturales insumisos de Choluteca.19
        En 1540, cuando Alvarado partió a China con la expedición que le llevaría a la
muerte,20 dejó ordenada la conquista de Choluteca a su teniente de gobernador Don
Francisco de la Cueva,21 el cual encomendó la campaña al Capitán Juan de Mendoza.22
Como la cédula de encomienda más antigua conocida de la zona data del 27 de enero de
1542,23 cabe inferir que la actividad militar comenzó en torno a esa fecha. La resistencia
indígena debió ser ardua, pues aún en 1544 la Audiencia de los Confines declinó informar
sobre Choluteca “...por no estar pacíficos los indios ni los vezynos asentados...”24
        Fuese como fuese, en la década de 1540 Choluteca se incorporó a la Gobernación y
Obispado de Guatemala, y aunque el prelado de Nicaragua quiso incluirla en su diócesis,25
y que sobre 1563 aparece en una alcaldía mayor junto con Nueva Segovia y San Miguel,26
ya en 1578 pertenecía a la Alcaldía Mayor de San Salvador. Su traspaso a la gobernación

15
   Sobre la fundación de la villa de San Miguel ver AGI, Patronato, 180, R.46, Exposición del Consejo de
Justicia y Regidores de la Ciudad de León, Informando a Su Majestad del Fallecimiento de Pedrarias
Dávila...etc.., León (Nicaragua), 1531, en MOLINA ARGÜELLO, Mario, Colección Somoza: Documentos
para la Historia de Nicaragua, Tomo III, p. 93.
16
   AGI, Justicia, 296, Nº1, R. 1, Residencia de Pedro de Alvarado, Santiago de Guatemala, 1536-1537.
17
   AGI, Justicia, 296, Nº2, R.1, Residencia de Don Cristóbal de la Cueva, Santiago de Guatemala, 1536-1537.
18
   AGI, Justicia, 291, Los indios mexicanos, taxcaltecas, Çapotecas y consortes, con el fiscal, sobre no pagar
impuestos, Guatemala, 1564. Agradezco a Laura Matthew por haberme indicado la existencia de este
expediente.
19
   AGI, Guatemala, 96, Nº1, Méritos y Servicios de Cristóbal de Rivera, Santiago de Guatemala, 1559-1564.
20
   RECINOS, Adrián, Doña Leonor de Alvarado y Otros Estudios, 1985, p. 27.
21
   AGI, Patronato, 60, Nº5, R.3, Méritos y Servicios de Pedro de Alvarado y Francisco de la Cueva, 1556; Ver
también RECINOS, Adrián, Pedro de Alvarado: conquistador de México y Guatemala, 1986, p. 160.
22
   AGI, Guatemala, 96, Nº1, Méritos y Servicios de Cristóbal de Rivera, Santiago, 1559-1564; AGI,
Patronato, 77, Nº2, R.3, Probanza de Hernando Garzón y Bartolomé Sánchez, 1583-1609; RECINOS, Adrián,
Pedro de Alvarado: conquistador de México y Guatemala, 1986, pp. 160
23
   AGI, Patronato, 77, Nº2, R.3, Probanza de Hernando Garzón y Bartolomé Sánchez, 1583-1609.
24
   LUNARDI, Federico, Choluteca, Ensayo Histórico Etnográfico, 1954, p.-
25
   Carta del Obispo de Nicaragua Fray Antonio de Valdivieso a Su Majestad, Gracias a 20 de septiembre de
1545, en PERALTA, Manuel M., Costa Rica, Nicaragua, Panamá, 1883, p.151.
26
   AGI, Guatemala, 96, Nº1, Méritos y Servicios de Cristóbal de Rivera, Santiago de Guatemala, 1559-1564.
                                                                                                                 7


de Honduras comenzó hasta 1579, al crearse la Alcaldía Mayor de Minas de Honduras, 27 y
culminó cuando la villa y sus términos se anexaron al obispado de Honduras en 1672.28
                        La comunidad municipal: definición y base demográfica
        Abordaremos a continuación la definición de comunidad. En el caso estudiado,
conviene tratarla desde dos perspectivas: una en cuanto a red social, y la otra como realidad
vivida. En cuanto a red social, la comunidad municipal española de la Edad Moderna
comprendía a los vecinos de una villa o ciudad realengas, cuya expresión corporativa la
ostentaba su concejo, y que estaban vinculados entre sí por una serie de obligaciones y
derechos.29 Pero como realidad vivida, esa red precisa de un imaginario colectivo que
fundamente su existencia, pues como señala Dorothy Noyes, “La comunidad del imaginario
social coexiste en tensión dialéctica con la realidad empírica de la red del día a día.”30
        Ahora bien, entendida la comunidad como una red, vale aclarar que la pertenencia a
ella no comporta una exclusividad sobre sus miembros. Desde esta perspectiva, percibimos
a la comunidad como un punto donde confluyen redes de diversa índole que pueden
traspasar sus fronteras. En las siguientes páginas mostraremos cómo personas de la
comunidad hispana de la Choluteca, integrantes de otras redes sociales, consolidaron su
posición controlando al cabildo municipal de la villa.
        A comienzos de 1542, Juan de Mendoza y su ejército iniciaron la conquista de
Chorotega Malalaca, ocupación que exigía, como en otras colonias ibéricas, la fundación de
un asentamiento y la creación del organismo legal para gobernarlo: el cabildo municipal.31
En teoría, todo integrante de la hueste podía ser vecino de la villa; pero si nos atenemos a
los expedientes de méritos conocidos, el número de implicados en el sometimiento fue
mayor que el de los miembros de la nueva comunidad.32

27
   REINA VALENZUELA, José, Tegucigalpa Síntesis Histórica, Tomo I, 1981, p. 22, 29-31.
28
   REINA VALENZUELA, José, Historia Eclesiástica de Honduras, Tomo II, 1990, pp.127-133.
29
   “Común de los vecinos de una ciudad o villa realengas...dirigido y representado por su concejo.” REAL
ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española, Tomo I, 1992, p. 528. La vecindad
constituía “una verdadera ciudadanía local, que proporciona a quién la posee la protección jurídica del fuero,
el disfrute de unos bienes comunes, la participación en el gobierno concejil y, en resumen, una condición
personal privilegiada...” R. Gibert y Sánchez de la Vega, citados por SUÁREZ ÁLVAREZ, María Jesús, La
Villa de Talavera y su Tierra en la Edad Media (1369-1504), 1982, p. 139. “Común de los vecinos de una
ciudad o villa realengas...dirigido y representado por su concejo.” REAL ACADEMIA ESPAÑOLA,
Diccionario de la Lengua Española, Tomo I, 1992, p. 528.
30
   NOYES, Dorothy, “Group”, en Journal of American Folklore, 108, 1995, p.471.
31
   AVELLÁ VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, pp. 5-6.
32
   Ver el caso AGI, Patronato, 61, Nº2,R. 4, Méritos y servicios de Pedro Cerón, vecino de la ciudad de San
Salvador, conquistador y poblador de las ciudades de San Salvador, y de las villas de Jerez y San Miguel y
                                                                                                            8


        Sorprende, para el caso, la ausencia de Juan de Mendoza, teniente de gobernador de
Choluteca y capitán en función de su hueste. Al igual que otros conquistadores, Mendoza
tal vez era vecino de otra población, acaso de la cercana villa de San Miguel, en cuyas
tasaciones se consigna a un encomendero así llamado.33 Seguramente, al arrancar la
campaña militar, Mendoza tenía un patrimonio superior al ofrecido por los nativos del
entorno de Choluteca, y por ello abandonó la villa antes o después de someter sus términos.
        Dejando atrás las especulaciones, Choluteca a lo largo del XVI siempre tuvo pocos
vecinos: el oidor Herrera estimó 15 ó 20 en 1545;34 sobre 1574, el cosmógrafo López de
Velasco los cifró en 30;35 mientras un documento en torno a 1570 consignó 24, 18 de ellos
encomenderos.36 Ya en 1603, 36 personas atendieron un alarde; y en 1607, por idéntico
motivo, acudieron 48.37 Por último, el padre Antonio Vázquez calculó en 1621 unos 60
vecinos, pero como muchos pasaban largos períodos en sus haciendas, estimó que de
ordinario residían sólo 30 en la villa.38 Aclarada la magnitud demográfica de la colonia,
conviene determinar su peso en el contexto de la gobernación de Guatemala.
        El lugar de la villa entre las poblaciones hispanas guatemaltecas puede establecerse
confrontando las estimaciones de López de Velasco de 1574, donde los 30 vecinos de
Choluteca contrastan con los 130 de San Miguel, los 400 de la Trinidad, los 150 de San
Salvador, o los 500 de Guatemala.39 La nueva Jerez era, de lejos, el asentamiento más
modesto de la gobernación. Como hubo más miembros en la hueste que primeros
pobladores, cabe preguntarse por qué tan pocos decidieron avecindarse. La respuesta la
buscaremos en ese imaginario social feudalizante al que aspiraba todo conquistador, pero
sin perder de vista a la base económica sobre la que construyeron a la nueva comunidad.



sus términos, y en la pacificación de Honduras, 1558-1582; AGI, Patronato, 75, Nº1, R. 2, Méritos y servicios
de Francisco de Pereña y de Alonso de Luarca, conquistadores de las provincias de Guatemala, San Miguel,
Chuluteca y Nueva Galicia, 1577; AGI, Patronato, 68, N.2, R.5, Informe de méritos y servicios de Juan de
Yllanes, ciudad de la Plata (Perú), 1565; etc..
33
   AGI, Guatemala, 128, Tasación de los pueblos de la villa de San Miguel, Guatemala, 1549.
34
   Carta a su Majestad del licenciado Diego de Herrera, acerca de la residencia tomada a Rodrigo de
Contreras, Gracias, a 24 de diciembre de 1545, en CODOIN, tomo XXIV, 1876, pp. 414-415.
35
   LÓPEZ DE VELASCO, J., Geografía y Descripción Universal de las Indias, 1971, p. 171.
36
   AGI, Indiferente, Nº9, Relación de los vecinos y encomenderos que ay en la governación de Guatimala, sin
data ni fecha. El documento indica que la información procedía de un libro del Presidente Villalobos.
37
   A los alardes debían asistir tanto los vecinos de la villa como los españoles estantes en ella. Ver AGI,
Patronato, 77, Nº2, R.3, Probanza de Hernando Garzón y Bartolomé Sánchez, 1583-1609
38
   VÁZQUEZ DE ESPINOSA, A., Compendio y Descripción de las Indias Occidentales, 1629, p. 30.
39
   LÓPEZ DE VELASCO, Juan, Geografía y Descripción General de las Indias, 1971, pp. 145, 148 y 150.
                                                                                                                9


                              Imaginario colectivo e infraestructura
        Los expedientes de méritos y servicios aportan pistas sobre el imaginario colectivo
de la primitiva Choluteca: todos los solicitantes declararon ser españoles, cristianos viejos e
hidalgos; y aduciendo una serie de servicios a la corona, en particular su participación en la
conquista de los nativos locales, solicitaron la asignación de encomiendas para sustentar su
honra.40 De lo anterior se deduce la existencia de un imaginario no igualitario, donde se
valorizaba el componente castizo, adscribiendo la supremacía al colectivo hispano, si bien
dentro de este colectivo se otorgaba un trato preferente a los conquistadores y su
descendencia. Más adelante profundizaremos sobre la influencia de este modelo social
sobre la política comunal de Choluteca.
         Evidentemente, el modelo de vida delineado era el de la nobleza, cuyas raíces se
hundían en la cercana Edad Media, donde la percepción de rentas era un objetivo
prioritario.41 Por eso el sueño nobiliario exigía una población tributaria, y de allí el papel
esencial de las encomiendas para retener a la población hispana.
        En todo caso, los colonizadores de Guatemala tenían en mal concepto a los lencas,
ulúas y chorotegas asentados al oriente del Río Lempa, descritos en palabras de un vecino
de San Salvador como “...yndios chontales de mala digestión...”,42 dejando claro que para
tomarles en servicio debía padecerse una gran necesidad. Pero como en 1540 la tierra
sometida se extendía desde el altiplano de Guatemala hasta los linderos de Choluteca,
quiénes carecían de encomienda tenían pocas opciones para elegir.
        Una queja común sobre los “indios chontales” se refería al escaso valor de sus
tributos. Si nos atenemos a un listado de finales del siglo XVI, los naturales de Choluteca
producían maíz, algodón, frutas de la tierra, miel, pescado, ostiones y sal,43 y algunas
artesanías como mantas de algodón, y poco más. Pero no era la humildad de los productos
la principal traba para quiénes pretendían sustentar su honra sobre las espaldas indígenas,
sino más bien la cantidad de tributarios disponibles.


40
   Ver como ejemplo las preguntas del interrogatorio de la probanza de Cristóbal de Rivera en AGI,
Guatemala 96, Nº1, Confirmación de encomienda de Cristóbal de Rivera, Santiago de Guatemala, 1564.
41
   La sociedad española de la época evolucionaba lentamente de la antecedente sociedad feudal, de la que
todavía conservaba numerosos rasgos, entre ellos la percepción de rentas como uno de sus objetivos
primordiales. Para ampliar la información sobre las características del feudalismo, así como las causas de su
disolución ver E. Hobsbawm, Formaciones Económicas Precapitalistas, 1979, pp.49-55.
42
   AGI, Patronato, 70, R. 8, Probanza de Cristóbal de la Cueva, 1573.
                                                                                                                 10


         Aunque carecemos de estimaciones sobre la población nativa inicial, el ejemplo de
Pazaquina, pueblo adscrito inicialmente a San Miguel, y traspasado a la Alcaldía Mayor de
Minas de Honduras en 1579, puede ilustrar la evolución demográfica local en el siglo XVI.
Hacia 1549 Pazaquina tenía 150 tributarios,44 reducidos sólo a 13 en 1590.45 La tasa de
decrecimiento entre esos años, sin incluir a los muertos en la conquista, rondó el 94%.
         Sobre 1590, había en Choluteca sólo 663 tributarios repartidos en 19 pueblos,
dándose un mínimo de 13 tributarios en Ola, y un máximo de 80 en Texiguat, si bien el
79% de las poblaciones tenía 40 o menos tributarios (Ver Tabla Nº1).46


                                                      TABLA Nº1
                                     Pueblos según número de tributarios
                                             del partido de Choluteca.
                             TRIBUTARIOS                            PUEBLOS
                                     1-20                                 7
                                    21-40                                 8
                                    41-60                                 2
                                    61-80                                 2
                                    Total                                 19


         Fuente: AGI, México, 257, Memorial de todos los pueblos que ay en la juridizión de San Miguel y
         villa de la Chuluteca...y de la provinçia de Honduras...etc, Francisco de Valverde, sin fecha.


         Como cada tributario pagaba unos 36 reales anuales,47 en 1590 los vecinos de la
villa percibían una renta global de 23.868 reales, que divididos entre 18 encomenderos daba
una media de 1.326 reales por encomienda, existiendo una renta mínima de 468 procedente


43
   AGI, México, 257, Documento sin fecha ni data, Francisco de Valverde, y escrito con motivo de la visita al
camino de Honduras del año 1590.
44
   AGI, Guatemala, 128, Tasación de los pueblos de la villa de San Miguel, Guatemala, 1549.
45
   AGI, México, 257, Documento sin fecha ni data, Francisco de Valverde, escrito con motivo de la visita al
camino de Honduras del año 1590.
46
   AGI, México, 257, Memorial de todos los pueblos que ay en la juridizión de San Miguel y villa de la
Chuluteca...y de la provinçia de Honduras...etc, Francisco de Valverde, sin fecha.
47
   La documentación consultada demuestra que a fines del siglo XVI cada tributario solía pagar al año una
manta de algodón, una fanega de maíz y una gallina. Por esa época, el valor de la manta oscilaba en torno a
los 28 reales, la fanega de maíz a seis reales y la gallina a dos reales, sumando en total 36 reales por tributario.
                                                                                                           11


de Ola, y una máxima de 2.880 de Texiguat; recompensa magra, en todo caso, para quiénes
aspiraban a más altas honras. Se imponía, pues, encontrar alternativas sobre las que
sustentar a la gloria individual.
        Al inicio, la extracción aurífera en el Cerro del Corpus Cristhi proporcionó grandes
ganancias, pero los yacimientos se agotaron después de la década de 1550.48
        A medida que transcurrió el tiempo, el modelo colonial basado en el vecino
encomendero tropezó con limitaciones serias debido al decrecimiento de la población
indígena, y a la moderación de sus cargas tributarias. La escasez de mano de obra favoreció
la adopción de actividades que requerían pocos operarios, propiciando así el desarrollo de
la ganadería extensiva, con la consiguiente necesidad de tierras para estancias.49
        En Guatemala el primer reparto de tierras databa de cuando se fundaron las primeras
poblaciones, y sobre 1538 éstas pidieron el reconocimiento de las tierras entregadas, así
como licencia a sus cabildos para dar a los vecinos nuevos solares y estancias. La corona
condescendió, pero condicionó lo uno y lo otro al levantamiento de informes donde se
mostrase que las licencias no afectaban a los nativos, ratificando la resolución en 1548. 50
Pese a su buena intención, la cédula anterior fortaleció el papel de los cabildos, cuyos
cargos se tornaron más interesantes a los ojos de las redes locales.51
        La ganadería cumplió en la nueva Jerez un papel primordial, pues no era en vano la
actividad idónea para una tierra carente de población servil, y ya para fines del siglo XVI
sus estancias se consideraban las mejores del reino.52 Su punto fuerte era la cría de mulas,
cuya producción anual, exportada en su mayoría a Panamá, rondaba las 600 en 1590.53 Una


48
   Ver AGI, Patronato, 60, Nº5, R.3, Méritos y Servicios de Pedro de Alvarado y Francisco de la Cueva, 1556.
49
   Sobre otro caso similar ver CHEVALIER, François, La Formación de los Latifundios en México, 1976, pp.
64-66, 69-70.
50
   AGI, Guatemala, 402, L.2, Real Cédula al presidente y Oidores de la Audiencia Real de los Confines,
Valladolid, 1º de septiembre de 1548.
51
   Los concejos castellanos, tan castigados tras las revueltas comuneras acaecidas cuando Carlos V accedió a
la corona hispánica, eran el antecedente del cabildo municipal hispanoamericano; pero debido a la particular
circunstancia de la conquista, el cabildo en América adquirió una personalidad propia. El cabildo colonial
estaba concebido como un organismo local que cumplía funciones legales, y carecía por ello de derechos
propios y naturales. Como entidad representaba y salvaguardaba, por lo menos en teoría, los intereses locales,
siempre dentro de los límites otorgados a la población, y en el marco legal que había generado al municipio,
al que también debía regular. AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 2, 6.
52
   RAHM, 9/4663, Nº 15, Relación y parecer de Don Francisco de Valverde sobre la mudanza de la
navegación de Nombre de Dios a Puerto Caballos, Trujillo, 24 de agosto de 1590.
53
   RAHM, 9/4663, Nº 15, Relación y parecer de Don Francisco de Valverde sobre la mudanza de la
navegación de Nombre de Dios a Puerto Caballos, Trujillo, 24 de agosto de 1590; AGI, Patronato, 183, Nº 1,
                                                                                                          12


acémila costaba, en función de su sexo y edad, entre 200 y 400 reales,54 que valoradas a un
precio medio de 250, pudo suponer 150.000 reales al año, cifra superior a los 23.868 reales
ya estimados para las encomiendas de la villa.
        Hacia 1590 el agro local se diversificó con el cultivo de trigo, 55 al tiempo que
irrumpía la industria añilera, incrementando la necesidad de tierra. El cultivo del jiquilite,
de donde se sacaba la tinta, se complementaba con la ganadería, 56 y por si fuera poco,
requería mano de obra extraordinaria sólo durante la cosecha.57 Las ventajas se extendían al
precio, pues el añil costaba nueve o cinco reales la libra entre 1591 y 1640,58 de allí que el
producto fuese como un bálsamo para los bolsillos de la elite local.
        Pero ya se cultivase jiquilite o se criase ganado, las anteriores actividades requerían
la adquisición de estancias. Los informes previos a la titulación de estancias los levantaba
el alcalde ordinario, cuyas obligaciones incluían también la tasación de encomiendas. De tal
modo, los alcaldes manejaban las mejores cartas de la economía municipal. Por tanto,
disponer de un cargo en el cabildo podía contribuir a mejorar las finanzas familiares. Todo
lo anterior invita a estudiar a los integrantes de los cabildos referidos.
                                            Los cabildos coloniales
        La cabeza del cabildo la constituían los alcaldes ordinarios, que en número de dos
administraban justicia en primera instancia en las causas civiles y criminales acaecidas en
el municipio.59 A continuación estaban los regidores, el núcleo de los cargos capitulares,
dotados de voz y voto en el cabildo, y cuyo número variaba de acuerdo a la importancia del




R.16, Relación del Puerto de Caballos y su fortificación, Baptista Antonelli y Diego López de Quintanilla, la
Habana, 7 de octubre de 1590.
54
   RAHM, 9/4663, Nº 15, Relación y parecer de Don Francisco de Valverde sobre la mudanza de la
navegación de Nombre de Dios a Puerto Caballos, Trujillo, 24 de agosto de 1590.
55
   AGI, Patronato, 183, Nº 1, R.16, Relación del Puerto de Caballos y su fortificación, Baptista Antonelli y
Diego López de Quintanilla, la Habana, 7 de octubre de 1590; AGCA, A1.23, Leg.4588, Título de una
estancia para ganado mayor y cuatro caballerías de tierra para sembrar trigo en el paraje nombrado Albarrada,
términos de la villa de Jerez de la Choluteca, a favor de Juan Francisco de Alarcón, vecino de la Choluteca,
1589.
56
   Anónimo, El puntero apuntado con apuntes breves, 1999, pp. XXIX y XXX.
57
   FONSECA CORRALES, Elizabeth, “Economía y sociedad en Centroamérica (1540-1680)”, en Historia
General de Centroamérica, Tomo II, 1994, p. 135.
58
   Ver AGCA A1.20 leg. 1127 fol.221 (junio 19 de 1591); AGCA A1.20 LEG.1124 fol. 250 (noviembre 19 de
1632),; AGCA A1.20 leg. 1027 fol. 190 (marzo ocho de 1640).
59
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 51.
                                                                                                   13


asentamiento.60 Otros cargos menores fueron el alférez real y el alguacil mayor, de
importancia creciente a finales del siglo XVI, por razones que explicaremos adelante.
        A los cargos referidos se accedía por elección - modalidad forzosa tratándose de los
alcaldes, pues eran los encargados de administrar justicia - celebrándose en tal caso los
comicios el primero de enero de cada año, si bien la votación se restringía a los capitulares
del cabildo.61 Pero otros cargos, como el de regidor, era usual obtenerlos por
nombramiento, concesión real, o subasta pública.62 Tratándose de las tres últimas
modalidades, el cargo podía ser perpetuo, reforzando así el poder de su titular.
        En la nueva Jerez, atendiendo el sistema de acceso a los cargos capitulares, se puede
dividir la elección de sus alcaldes en dos etapas. En la primera, comprendida entre la
fundación de la villa y 1591, la elección de alcaldes y regidores corrió a cargo de dos
regidores anuales, que efectuaban los comicios el primero de enero de cada año.63 La
segunda etapa comenzó en 1591 tras la bancarrota de la corona. El estado recurrió entonces,
entre otras medidas, a la venta de oficios vitalicios, entre ellos los cargos municipales de
regidor, alguacil mayor y alférez mayor, todos ellos con voz y voto en el cabildo. En
Choluteca ello implicó la desaparición de un regidor, y la incorporación al cabildo del
alguacil mayor y el alférez mayor.
        Para optar a uno de los puestos citados era necesario ser vecino, condición que
podía obtenerse manteniendo una casa poblada durante un tiempo determinado en el
asentamiento;64 si bien, en igualdad de condiciones, los cargos se reservaban para los
conquistadores y pobladores primitivos y sus descendientes, quiénes eran honrados como
auténticos hidalgos.65 Tomando en cuenta la anterior norma, y el contexto ideológico,
social y económico, así como el sistema de acceso a los cargos, era previsible el desarrollo
de conflictos encaminados a controlar al cabildo, que de ser el representante comunal, se
transformaba eventualmente en instrumento de los poderosos.
        Particularmente corruptible era el sistema de elección anual, auténtico semillero de
rencillas entre los vecinos. Al restringirse la votación a un minúsculo grupo de electores -


60
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 70.
61
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 51.
62
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 70.
63
   Ver AGCA, A1.2.3 (4) Leg. 122, Exp. 1347, Autos sobre la elección de alcaldes y regidores del
ayuntamiento de la villa de Jerez de la Frontera, 1577.
64
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 32.
                                                                                                              14


los capitulares del cabildo- las distintas redes procuraban ubicar como alcaldes o regidores
a personas afines. De cuan crispado podía ser el ambiente en un comicio dio fe Baltasar
Tróchez, vecino de San Pedro de Puerto Caballos, al afirmar que los electores entraban a
ellos “...apasionadamente, a fin de que sean elegidos sus parientes, e parciales y amigos; y
que sus enemigos sean expelidos y reprobados, aunque tengan suficiencia aventajada para
los dichos oficios, más que los que ellos eligen y procuran que lo sean...”66
         En la nueva Jerez no fueron mejor las cosas. Aquí los pleitos por los cargos
municipales fueron feroces durante la década de 1570. El primer conflicto se dirimió por la
vía jurídica, cuando algunos vecinos impugnaron la elección de 1574 ante la Audiencia; 67
pero con todo, el punto álgido se alcanzó con los escándalos de 1577, pues allí se usó la
coacción física para imponer al cabildo.68 Como era previsible, en ambas ocasiones las
redes familiares fueron un ingrediente básico del coctel electoral.
                                         Redes familiares en Choluteca
         Para hablar de “red familiar” debe aclararse el vínculo que la define, pues la noción
de familia imperante en los siglos XVI al XVIII era distinta a la hoy aceptada. Según la
Real Academia de la Lengua, en su diccionario de 1726, familia era quiénes vivían en una
casa bajo el mando de un señor; por tanto, dentro de ella se incluía, junto a la esposa e
hijos, a los sirvientes. Un hombre sin hijos pero con criados era considerado padre de
familia. Por esos años, la idea de ascendencia y descendencia se encuadraba mejor bajo los
términos de casa o linaje.69 El linaje hispano era bilateral, esto es, consideraba tanto a los
ascendentes paternos como maternos, y se complementaba con la parentela adquirida a
través de alianzas matrimoniales, por lo que solía tener una amplia extensión lateral.70


65
   AVELLA VIVES, J., Los Cabildos Coloniales, 1934, p. 31-32.
66
   AGI, Justicia, 314, Nº1, Residencia que por mando de Su majestad se tomó en la Villa de San Juan de
Puerto de Caballos y ciudad de San Pedro...Juan Vargas de Carvajal..al Licenciado Ortiz.. y a sus tenientes..,
San Juan de Puerto Caballos y San Pedro de Puerto Caballos, 1567.
67
   AGCA, A1 (4) Leg. 112 Exp. 1346, Autos de Juan de León vecino de la villa de Xerez de la Frontera desta
provincia sobre que se agravia de la elección fecha de alcaldes y regidores y otros oficiales de república de la
dicha villa, 1574
68
   AGCA, A1.2.3 (4) Leg. 122, Exp. 1347, Autos sobre la elección de alcaldes y regidores del ayuntamiento
de la villa de Jerez de la Frontera, Juan de la Cueva, 1577.
69
70
   Ver CASASOLA VARGAS, Silvia P., “Estructura y dinámica matrimonial de la elite de poder de
Guatemala colonial”, en V Congreso de Historia Centroamericana, San Salvador, 19 a 21 de julio de 2000;
BELAUBRE, Christophe, “De la prosopografía a la organización social en término de redes. El ejemplo del
alto clero en Centroamérica XVIII – XIX.” En V Congreso de Historia Centroamericana, San Salvador, 19 a
21 de julio de 2000.
                                                                                                           15


        Sobre el importante papel de la parentela lateral en la acción política da cuenta la
red familiar construida en torno a Cristóbal de Rivera, Antonio de Figueroa y Gil Rengifo,
conquistadores y encomenderos en la villa. La red se constituyó tras casarse Ana de Rivera,
hija de Cristóbal de Rivera, con Juan Rengifo, hijo único de Gil Rengifo. El matrimonio se
hizo bajo circunstancias particulares, pues al morir Cristóbal de Rivera su único hijo varón
no le sucedió en la encomienda por ser fraile, dejando a la viuda e hija en una situación
precaria. La boda con Juan Rengifo, bastardo y mestizo, pero sucesor de la encomienda de
su padre, alivió la apurada situación familiar.71
        Más oscura es la conexión entre Cristóbal de Rivera y Antonio de Figueroa, aunque
un testimonio de la época indica que Ana de Rivera, junto con su marido Juan Rengifo y su
prole, vivía en casa de un pariente llamado Figueroa debido a su pobreza.72 Prueba de la
buena relación entre Cristóbal de Rivera y Antonio de Figueroa la encontramos en el
expediente de encomienda del primero, comenzado en Choluteca el dos de enero de 1559,
un día después de ser elegido Figueroa alcalde de la villa, y continuado en Nicaragua por
Figueroa en virtud de un poder que para ello le otorgó Cristóbal de Rivera.73
        Del matrimonio de Ana de Rivera y Juan Rengifo procedieron dos hijos varones,
Gil Rengifo de Rivera y Cristóbal Rengifo de Rivera, y disponemos de evidencia de una
hija casada con un vecino llamado Juan López.74
        Antonio de Figueroa, por su parte, contrajo matrimonio con Catalina Gutiérrez, hija
de un conquistador de Nicaragua,75 de cuya unión procedió Juana de Figueroa, a la postre
casada con Juan Vázquez de Coronado,76 hijo del conquistador de Costa Rica del mismo
nombre,77 y nieto, por tanto, de Gonzalo Vázquez de Coronado, quién fuera criado de la
casa real.78 La incorporación de Juan Vázquez de Coronado a la parentela de los Rengifo de
Rivera extendió el alcance de la red familiar fuera de los límites de Choluteca, en concreto

71
   AGI, Patronato, 81, N.3, R. 6, Información secreta de Gil Rengifo de Rivera, Guatemala, 21 de julio de
1597.
72
   AGI, Patronato, 76, Nº 2, R. 11, Expediente de Cristóbal de Rivera, 1584.
73
   AGI, Guatemala, 96, Nº1, Confirmación de encomienda de Cristóbal de Rivera, Guatemala, 1564.
74
   AGCA, A1 (4), Leg. 112, Exp. 1346, 1574.
75
   AGI, Patronato, 62, R.14, Información de los méritos y servicios de Antonio de Figueroa..etc, León, 1559.
76
   AGI, Guatemala, 81, Nº 30, Confirmación de oficio de alférez mayor de la villa de la Chuluteca a Cristóbal
Rengifo de Rivera, Santiago, 1618.
77
   AGI, Patronato, 62, R.14, Probanza de Antonio de Figueroa..etc, 1559.
78
   AGI, Guatemala, 402, L.3, Real Cédula al Lic. Cerrato, Presidente de la Audiencia e Chancillería Real de
los Confines, Valladolid, 23 de marzo de 1550; AGI, Patronato, 62, R. 14, Información de los méritos y
servicios de Antonio de Figueroa..etc, 1559.
                                                                                                             16


hasta Santiago de Guatemala, donde el adelantado de Costa Rica se afincó tras casarse con
Isabel Arias de Ávila, hija del conquistador de Guatemala Gaspar Arias de Ávila.79
        Como descendientes de conquistadores, la economía de la red familiar descansaba,
en primera instancia, sobre las rentas de sus encomiendas, ya muy mermadas a finales del
siglo XVI. Arriba describimos como el linaje de Cristóbal de Rivera perdió los derechos
sobre sus pueblos. A partir de entonces, los ingresos familiares por esta partida procedieron
de Namacigüe, encomienda heredada de Gil Rengifo, cuyos 30 tributarios pagaban 1.600
reales anuales en 1597.80 Los Figueroa gozaron, por su parte, de la encomienda de
Texiguat, uno de los pueblos más grandes de Choluteca, censado en 80 tributarios hacía
1590;81 y cuyos 130 tributarios en 1619 pagaban 4.704 reales anuales.82
        Más opacas son las restantes fuentes económicas de los Rengifo y los Figueroa, si
bien de forma incidental sabemos que Cristóbal de Rivera poseyó una estancia,83 y es de
suponer que sus hijos continuaron después con ésta y otras actividades agrarias.
        En contraposición a la anterior red familiar, se desarrolló otra en torno a Francisco
de Carvajal y su primo Bartolomé Pérez Martel, cuyas declaraciones demuestran que eran
unos recién llegados a la villa. En 1568 una cédula dirigida al Consejo de Indias concedió
licencia para embarcarse a Guatemala a un Francisco de Carvajal junto a su mujer e hijos.84
Poco sabemos sobre el patrimonio de ambos pobladores. Al parecer, el de Bartolomé Pérez
Martel se reducía a unas casas y 40 vacas que decía haber recibido de Carvajal, de donde
cabe conjeturar que éste último poseía bienes más cuantiosos. Pero a pesar de todo, ambos
parientes animaron de forma escandalosa la vida política local.
                                     Los premios: la honra, los negocios
        Dos motivos, ya esbozados, tornaban apetecibles los cargos municipales. El primero
era el sistema de valores nobiliario, donde la calidad de vida y la honra jugaban un papel

79
   AGI, Patronato, 62, R. 14, Información de los méritos y servicios de Antonio de Figueroa..etc, 1559.
80
   AGI, Patronato, 81, N.3, R.6, Información Secreta de Gil Rengifo de Rivera, Guatemala, 1597.
81
   AGI, México, 257, Memorial de todos los pueblos que ay en la juridizión de San Miguel y villa de la
Chuluteca...y de la provinçia de Honduras...etc, Francisco de Valverde, sin fecha.
82
   AGI, Guatemala, 98, Nº18, Confirmación de la encomienda de los pueblos de San Antonio Teccigua en la
Chuluteca y de san Juan Nagualapa en la de Suchitepeque, Guatemala, 6 de noviembre de 1619.
83
   “...avrá dos meses que con gran ynundaçión de los ríos de la dicha villa se destruyeron casi todas las
haziendas della...llevando todos los ganados que avía en aquella comarca, y a la sazón estaban mi mujer e
hijos en una estancia, donde tenían eso poco que yo poseya, todo lo qual se llevaron las dichas aguas...” AGI,
Guatemala, Nº1, Confirmación de encomienda de Cristóbal de Rivera, Guatemala, 1559 - 1564.
84
   AGI, Indiferente, 1967, L.17, F.21, Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación dando licencia
a Francisco de Carvajal para pasar a Guatemala, llevando a su mujer e hijos, 1568.
                                                                                                           17


fundamental. El segundo era la posibilidad de enriquecerse ejerciendo un cargo público,
tanto por el salario percibido, como por los negocios que podían hacerse desde el mismo.85
        Los expedientes de méritos incoados por los vecinos, donde citan el ejercicio de
cargos como fuente de honra, ilustran la importancia atribuida a los oficios municipales.86
Más difícil resulta demostrar cómo usaban los cabildantes su autoridad para favorecer sus
intereses, si bien ciertos detalles leídos entrelineas, y algunos ejemplos crudos de
corrupción, aclaran qué beneficios esperaban obtener.
        El prestigio y la economía, ambas fuentes de poder, empujaban a controlar el
cabildo, de donde derivaron conflictos cuando distintas redes familiares intentaron alcanzar
el mismo objetivo. Notoria, en tal sentido, fue la actuación conjunta de los Rengifo de
Rivera y los Figueroa, partícipes en las pugnas más conspicuas de los siglos XVI y XVII,
donde demostraron una gran habilidad para coordinar a su parentela y amistades a lo largo
de tres generaciones. A renglón seguido detallaremos los cargos que ocuparon los
miembros de estas familias, así como sus enfrentamientos con otras redes familiares.
        Refiriéndonos a los cargos ejercidos por la primera generación, hacia 1564 Cristóbal
de Rivera declaró haber sido alcalde de Choluteca unas tres veces, y regidor otras más,
además de ejercer entonces como teniente de alcalde mayor de San Salvador. En igual
medida, Antonio de Figueroa fue alcalde en 1559, y según su propia declaración, ocupó
antes otros cargos municipales. En este caso, ambos aprovecharon la alcaldía de Figueroa
para hacer sus informaciones de méritos, hecho que sin duda les permitió controlar la
declaración de los testigos.87
        Los conflictos por el cabildo comenzaron en la década de 1570 con la generación
posterior a los conquistadores. De esos años datan la impugnación a la elección de 1574, y
los escándalos de 1577, donde Juan Rengifo y su yerno Juan López tuvieron un
protagonismo especial. La impugnación de 1574 la promovió el vecino Juan de León,
agraviado por la elección de Juan López como alcalde ordinario, y de otras personas que en
1572 ya habían ocupado cargos de cabildo, entre ellos Francisco de Carvajal y Bartolomé


85
   CASAUS ARZU, Marta, Guatemala: linajes y racismo, 1992, p. 51.
86
   “Yten si saven que de diez y ocho años a esta parte que a que es poblada la dicha villa, siempre e residido
en ella y sus términos, y en el dicho tiempo e tenido muchos años ofiçios honrosos, siendo alcalde e regidor
muchas vezes, en los quales oficios administré justiçia paçificamente e sin que nadie de mi se aya agobiado.”
AGI, Guatemala, 96, N.1, Confirmación de encomienda de Cristóbal de Rivera, Guatemala, 1559 - 1564.
87
   AGI, Guatemala, 96, Nº1, Confirmación de encomienda de Cristóbal de Rivera, Santiago, 1559-1564.
                                                                                                               18


Pérez Martel. No menos afortunado fue el papel de Juan Rengifo, elegido regidor en 1574,
y que fuera alcalde en el año anterior. La audiencia desestimó la acusación.88
        El anterior acontecimiento merece una lectura más pausada, pues aquí los miembros
de varias redes familiares se repartieron los cargos municipales por lo menos entre 1572 y
1574. Entre las redes implicadas se encontraba la de los Rengifo de Rivera, encomenderos
y descendientes de conquistadores; y también Francisco de Carvajal junto a su primo
Bartolomé Pérez Martel, ambos vecinos de reciente implantación en la villa. Sorprende el
rápido acceso de los dos últimos al corazón de la vida política local, pues su integración en
el asentamiento databa de pocos años atrás.
        En 1577 la lucha subió de tono, pues Bartolomé Pérez Martel, alcalde saliente de
ese año, intentó que su primo Francisco de Carvajal le sucediese en el cargo. Al carecer del
apoyo de los regidores, Martel y Francisco de la Puerta, el otro alcalde ordinario, apresaron
a un regidor y a otros vecinos, y juntándose con gente armada, amañaron los comicios,
dando la vara de alcalde a Carvajal. El golpe de mano no surtió efecto, pues los capitulares
                                                                                                          89
nombraron alcaldes a Juan Rengifo y Juan López, aislando así a la facción de Martel.                           Al
final, el alguacil de la audiencia acudió e impuso multas a los culpables del escándalo.90
        En apariencia Bartolomé Pérez Martel poseía sólidas razones para imponer a su
primo, pues un día antes de las elecciones se marchó de Choluteca con el dinero de varias
almonedas de tributos de encomiendas vacas efectuadas cuando fue alcalde en 1576. 91 No
fue esa su única actuación irregular como oficial de la corona, pues a finales del siglo XVI
los indígenas de los pueblos de Cazaloque y Telica se quejaron contra él por las exacciones
a las que les sometió como Juez Reformador de Milpas.92




88
   AGCA, A1 (4), Leg. 112, Exp. 1346, Autos de Juan de León, vecino de la villa de Jerez de la Frontera desta
provincia sobre que se agravia de la election fecha de alcaldes y regidores y otros oficiales de república de la
dicha villa, Guatemala, 1574.
89
   AGCA, A1.2.3 (4) Leg. 122 Exp. 1347, Autos sobre la elección de alcaldes y regidores del ayuntamiento de
la villa de Jerez de la Frontera, 1577.
90
   AGI, Contaduría, 968, Cuentas de la Gobernación de Guatemala del año 1577, Guatemala, 1577.
91
   AGCA, A1.2.3 (4) Leg. 122 Exp. 1347, Autos sobre la elección de alcaldes y regidores del ayuntamiento de
la villa de Jerez de la Frontera, 1577.
92
   AGCA, A1.39 Leg. 1751, Pág. 57, los indígenas de los pueblos de Cazaloque y Telica se quejan contra el
juez reformador de milpas Bartolomé Pérez Martel por exacciones, 15??.
                                                                                                             19


        La disposición de Martel por ocupar cargos de gobierno se rastrea hasta 1572,
cuando ocupó algún puesto municipal en Choluteca.93 Y en 1574, siendo uno de los
acusados en los autos de la impugnación de ese año, solicitó al Consejo de Indias una
escribanía en la gobernación de Honduras, previo pago de la cuantía que el consejo
determinase justa.94 Dados sus antecedentes de corrupción, no dudamos en intuir qué
motivos determinaban su vocación de servir a la corona.
        El relevo a la tercera generación coincidió con el significativo cambio de las reglas
electorales, cuando casi todos los oficios, excepto el de alcalde, fueron subastados. En
Choluteca salieron a la venta una regiduría, un alguacilazgo y un alfererazgo, enriquecidos
los dos últimos con voz y voto en el cabildo para hacerlos más atractivos a los ojos de
potenciales compradores. Juan Vázquez de Coronado adquirió entonces el alfererazgo de la
villa, disponiendo así su parentela de un representante perpetuo en el cabildo.95 En 1613,
Coronado añadió a su cuenta el título de capitán de caballería de Jerez de la Choluteca,96
incrementando así su prestigio y poder en la localidad.
        Pero cuando Coronado murió en 1616,97 el entonces alcalde de Choluteca Diego
García de León, en nombre de su propio hijo, ofreció 2.000 tostones por el cargo vacante.
La perspectiva de perder el alfererazgo movilizó a los Rengifo de Rivera. Gil Rengifo de
Rivera y Juana de Figueroa, aprovechando el fin de la subasta, y la marcha de García de
León a su estancia, pidieron la anulación de la venta. Tras mostrar que el alcalde y su hijo
habían sustraído dinero de la caja real, Cristóbal Rengifo de Rivera puso en 2.010 tostones
el cargo, y extendió un poder a Carlos Vázquez de Coronado, regidor en Santiago de
Guatemala, y a otras dos personas, para que le representasen ante la audiencia, donde al
final pagó 2.500 tostones por el cargo, cuya confirmación recibió dos años después.98



93
   AGCA, A1 (4), Leg. 112, Exp. 1346, Autos de Juan de León, vecino de la villa de Jerez de la Frontera desta
provincia sobre que se agravia de la election fecha de alcaldes y regidores y otros oficiales de república de la
dicha villa, Guatemala, 1574.
94
   AGI, Guatemala, 402, L.3, Real Cédula al gobernador de la provincia de Honduras, Madrid, 7 de
noviembre de 1574.
95
   AGI, Guatemala, 81, Nº 30, Confirmación de alférez mayor de la villa de Jerez, Santiago, 1618.
96
   AGCA, A1.39, Leg. 1751, Fol. 178, Juan Vázquez de Coronado es nombrado capitán de la compañía de
caballería de Jerez de la Choluteca, 1613.
97
   Aun en 1613 la audiencia concedió otro cargo en Choluteca a Juan Vázquez de Coronado. Ver AGCA,
A1.39 Leg. 1751 Fol. 178, Año de 1613, Juan Vázquez de Coronado es nombrado capitán de la compañía de
caballería de Jerez de la Choluteca.
98
   AGI, Guatemala, 81, Nº 30, Confirmación de alférez mayor de la villa de Jerez, Santiago, 1618.
                                                                                                         20


        Aquí, más que nunca, la movilización de la parentela lateral fue primordial para que
los Rengifo conservasen su representación en el cabildo. Intervinieron en la maniobra Gil
Rengifo de Rivera, hijo mayor de Juan Rengifo, y heredero de su encomienda, quien lideró
la impugnación de la subasta junto con Juana de Figueroa, hija de Antonio de Figueroa,
pariente de Gil Rengifo, y viuda del difunto alférez de la villa. Pero tras la impugnación, la
adquisición del alfererazgo correspondió a Cristóbal Rengifo de Rivera, hermano menor de
Gil Rengifo, el cual contó con el apoyo en la capital de la Audiencia de Carlos Vázquez de
Coronado, sin lugar a dudas pariente del finado alférez Juan Vázquez de Coronado.
        Como Cristóbal Rengifo de Rivera pagó 10.000 reales por el alfererazgo,
seguramente esperaría maximizar su inversión, más aun siendo un vecino que carecía de
encomienda. Pero lo cierto es que no tenemos evidencias directas de cómo aprovecharon
sus cargos los Rengifo de Rivera. La posesión de estancias por descendientes de la familia
no fue un hecho aislado, y así lo demuestra la documentación del siglo XVII. Para el caso,
en 1660 Simón Rengifo de Rivera, un importante cultivador de añil, 99 adquirió una estancia
cerca de Texiguat;100 y en el Archivo Nacional de Honduras existen otros dos títulos del
siglo XVII extendidos a personas apellidadas Rengifo.101 Todo ello sugiere una vinculación
por demostrar entre el ejercicio político familiar y la actividad agrícola de exportación.
        En todo caso, la relación de esta familia con la política municipal de Choluteca no
se limitó al traspaso del alfererazgo de uno a otro de sus miembros, como demuestra el
hecho de que Cristóbal Rengifo de Rivera fungiese como alcalde segundo de la villa
durante 1607.102 Como colofón, en 1692, cuando el cabildo de Choluteca solicitó permiso
para trasladar la villa a una nueva ubicación, entre los miembros de la municipalidad
reflejados en el acta figuraron Gil Rengifo como Regidor Perpetuo y Depositario General
de la Villa, y Joseph Rengifo como Alguacil Mayor.103 Probablemente, una revisión más



99
   Probanza de méritos de don Cristóbal de Rivera, 1581, en YAXKIN, Vol. XIV, Nº. 1 y 2, octubre de 1996,
p. 151.
100
    ANH, Sección Tierras, Danlí Nº 65: Limpia Concepción, en Texiguat, a favor de Gil Rengifo de Rivera
(1660).
101
    ANH, Sección Tierras, Choluteca Nº 3: Agua Rala o Santa Cruz a favor de Gil Rengifo de Rivera (1696);
ANH, Sección Tierras, Choluteca Nº 7: El Almendro, a favor de Juan Rengifo (1667).
102
    AGI, Patronato, 77, Nº2, R.3, Probanza de Hernando Garzón y Bartolomé Sánchez, 1583-1609.
103
    Ver “Expediente del juicio de traslado de la Villa de Jerez de la Choluteca”, en YAXKIN, Vol. XVI, Nº 1
y 2, Tegucigalpa, diciembre de 1997, pp. 126, 127 y 132; y “Probanza de méritos de don Cristóbal de Rivera”
(1581), en YAXKIN, Vol. XIV, Nº. 1 y 2, octubre de 1996, p. 151.
                                                                                           21


exhaustiva de la documentación del siglo XVII demostrará una implicación más activa de
los miembros del linaje citado en la trama del poder local.
                                    CONCLUSIONES
       Para finalizar, recapitularemos las principales conclusiones dividiéndolas en dos
grupos principales, el primero de ellos dedicados al proceso fundacional de la villa, y el
segundo al análisis de la dinámica de las redes sociales de Choluteca.
       En lo que atañe a la fundación de la hoy ciudad de Choluteca, la documentación
consultada ratifica lo sostenido por el historiador Adrián Recinos, y descalifica lo
aseverado por Monseñor Federico Lunardi, tanto en lo que se refiere a la persona
comisionada para establecer la villa (Cristóbal de la Cueva), como en lo que atañe a la
fecha de fundación de la misma (1535). En resumen, la Villa de Jerez de la Frontera del
Valle de la Choluteca la fundó una hueste integrada por conquistadores hispanos e
indígenas mexicanos, bajo el mando del capitán Juan de Mendoza, por comisión que para
ello le otorgó el entonces teniente de gobernador de Guatemala Francisco de la Cueva.
       En lo que concierne al análisis de las redes sociales de la Choluteca, la elección de
la comunidad y los linajes hispanos permitió confrontar dos redes caracterizadas tanto por
la intensidad de los vínculos que las unen, acaso más fuertes al tratarse de las redes
familiares, así como por su larga duración en el tiempo. Otro punto en común entre ambas
redes es el hecho de que las dos contasen con un elaborado imaginario colectivo, cuya
intersección en la historia de la fundación del asentamiento influyó en el posterior reparto
del poder: los linajes de los conquistadores contaron con el soporte económico de las
encomiendas, y a la vez tenían preferencia en el acceso a los cargos municipales.
       Pero no todo eran coincidencias entre la comunidad y los linajes. Analizando la
comunidad desde su dimensión castiza, o siendo más precisos, desde la óptica de la
identidad / alteridad, en teoría todo vecino tenía un atributo común, que era el pertenecer a
la casta europea dominante, o en todo caso, el descender de un matrimonio legítimo con un
miembro de la misma. El ejemplo de Juan Rengifo, el hijo mestizo y bastardo del
conquistador Gil Rengifo, demuestra la existencia de notorias excepciones a la regla, más
si consideramos que esta persona heredó la encomienda de su padre, pese a que su
condición lo descalificaba legalmente para recibirla; y aun a pesar de ello, tanto él como sus
descendientes gozaron de una respetable cuota de poder en la vida política local.
                                                                                              22


       Desde el punto de vista político, la comunidad de vecinos de una población colonial
ibérica era uno de los últimos eslabones de esa gran red de poder que constituía la Corona
Hispánica. La comunidad colonial de Choluteca, nominalmente la población hispana del
partido, gozaba de la primacía del poder sobre los restantes habitantes (negros, mulatos,
indígenas y mestizos) que vivían dentro del territorio sometido a la jurisdicción de la villa;
pero dicho poder se supeditaba a otras instancias superiores, como lo eran la gobernación
de Guatemala o la Audiencia de los Confines, las cuales a su vez estaban subordinadas al
Consejo de Indias, y en última instancia, al propio rey. En definitiva, el poder de la
comunidad ibérica de Choluteca era un poder dependiente.
       Nuevamente aquí los linajes interfirieron en la estructura política establecida, ya que
la extensión lateral de la familia por medio de alianzas matrimoniales propagó la lucha por
el poder local más allá del ámbito comunitario, tal como se verificó cuando los Rengifo de
Rivera acudieron a su pariente Carlos Vázquez de Coronado, regidor de la ciudad de
Santiago de Guatemala, para reforzar su posición en el cabildo de Choluteca. Para la década
de 1570, el control del cabildo municipal enfrentó a los descendientes de los conquistadores
de la villa con pobladores de reciente implantación, una lucha que sin lugar a dudas tuvo
como trasfondo la búsqueda del prestigio y la consolidación económica familiar.
       Que los cargos municipales eran usados para apuntalar la posición económica de sus
titulares es un aspecto evidenciado cuando se estudió la actuación de Bartolomé Pérez
Martell, pero que todavía deberá demostrarse en lo que respecta a los Rengifo de Rivera, si
bien la clara relación de los descendientes de dicha familia con la producción de añil
durante el siglo XVII apuntan en esa dirección.



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