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					Materiales para la clase de Hª de la
Filosofía. Caty Rojas
  El cristianismo es una religión que, partiendo de una
      doctrina revelada y recogida en unos libros
      sagrados, la Biblia, anuncia y proclama unas
      verdades sobre el mundo, el hombre, el bien y el
      mal, que son objeto de creencia y que son pautas
      de acción. La filosofía no parte de ningún tipo de
      verdad previa y aspira, con la sola fuerza de la
      razón, a alcanzar saberes sobre el hombre y su
     comportamiento en el mundo.




Desde los primeros siglos del cristianismo, los
pensadores cristianos, extendiendo y procurando hacer
más comprensible el mensaje evangélico, recurrieron a
la filosofía. De este modo, el pensamiento cristiano, que
trataba cuestiones que ya habían preocupado a los
filósofos, recibió una profunda influencia de una
determinada filosofía, la de Platón.
La Filosofía cristiana suele dividirse en dos grandes etapas:


•   la filosofía patrística, el pensamiento de los filósofos cristianos
    desde el s I al V. Se trata del pensamiento propio de los
    Padres de la Iglesia Cristiana que necesitan compaginar sus
    enseñanzas con la filosofía griega. La figura cumbre de este
    periodo es Agustín de Hipona.



• La Escolástica, (hace referencia a la filosofía que se enseñaba en
las escuelas) cuya figura cumbre es Tomás de Aquino en el s. XIII.
El máximo exponente de la Patrística, Agustín de Hipona,
utilizó el platonismo para fijar el dogma cristiano y combatir las
herejías, contribuyendo inintencionadamente, a la difusión de
la cultura griega en la Edad Media.
 Fe y razón son instrumentos complementarios para
encontrar la verdad que es única. No son excluyentes sino
complementarias, pues sólo existe una verdad, la revelada
por la religión. Agustín propone que la fe se sitúe al comienzo
y al final de la especulación racional.




  Cree para comprender                          Comprende para creer

                                          La fe puede y debe apoyarse en el discurso
Sin la creencia en los dogmas de la fe    racional ya que, correctamente utilizado, no
no podremos llegar a comprender la        puede estar en desacuerdo con la fe,
verdad. La sabiduría de los antiguos no
                                          afianzando el valor de ésta.
sería más que ignorancia
Agustín trata de establecer las condiciones en las que puede darse el
conocimiento de la verdad, entendida como sabiduría cristiana.

                          Frente al escepticismo

Los escépticos niegan posibilidad de alcanzar certeza alguna. :¿Puedo
razonablemente dudar de mi existencia, aun suponiendo que todos mis juicios
estuvieran siempre equivocados? No, dice Agustín, ya que aun en el caso de
que me engañase no dejaría de existir (al menos el juicio " si mi equivoco
existe" sería siempre verdadero, asegurando la certeza de mi existencia).


                            No puedo dudar de la certeza de los principios
                            del entendimiento, como el principio de no
   CERTEZAS
                            contradicción,ni de la certeza de las verdades
                            matemáticas. Tampoco puedo dudar de la
                            certeza de la realidad exterior, en la que vivo..
La otra gran cumbre del
pensamiento cristiano medieval es
la filosofía de Tomas de Aquino,
seguidor de Aristóteles, que logra
de un modo admirable hacerlo
compatible con la doctrina
cristiana.
En el siglo Xll, Averroes plantea de
modo diferente el problema de las
relaciones entre la razón y la fe, al
considerar que el dominio filosófico
(razón) es completamente independiente
al de la fe (teología). Defiende la
concepción de que filosóficamente
puede ser verdadero lo contrario de lo
que teológicamente se acepta como
verdad de fe. (TEORÍA DE LA
DOBLE VERDAD).
            El predominio de la fe (Teología)


Acepta el predominio de lo teológico sobre cualquier
otra cuestión filosófica, así como los elementos de la
fe que deben ser considerados como imprescindibles
en la reflexión filosófica cristiana: el creacionismo, la
inmortalidad del alma, las verdades reveladas de la
Biblia y los evangelios, y la concepción de una
historia lineal y trascendente, en oposición a la
concepción cíclica de la temporalidad típica del
pensamiento clásico.
                Rechazo de la teoría de la doble verdad


   Rechaza la doctrina de la doble verdad de Averroes, pero
   reconoce la independencia y particularidad de la razón y la fe.
   Razón y fe tienen objeto y métodos de conocimiento propios.
   La filosofía se ocupará del conocimiento de las verdades
   naturales, que pueden ser alcanzadas por la luz natural de la
   razón; y la teología se ocupará del conocimiento de las
   verdades reveladas, de las verdades que sólo puede ser
   conocidas mediante la luz de la revelación divina.


Ello supone una modificación sustancial de la concepción tradicional
(agustiniana) de las relaciones entre la razón y la fe. La filosofía, deja, en
cierto sentido, de ser la "sierva" de la teología, al reconocerle un objeto y un
método propio de conocimiento.
•   las que se alcanzan sólo por la razón: aquí se incluyen la mayor
    parte de conocimientos científicos, por ejemplo los matemáticos.
•   las que se alcanzan sólo por la fe: el hombre no puede conocer
    exclusivamente con las fuerzas naturales todo lo relativo a Dios y
    necesario para la salvación, como por ejemplo que Dios es uno y
    trino;
•   las que se pueden alcanzar por la fe y la razón: la existencia de
    Dios y la inmortalidad del alma son verdades que se ofrecen a la fe,
    pero también es posible llegar a ellas mediante el ejercicio de la
    razón.
¿Por qué las verdades descubiertas por la razón fueron reveladas
                          por la fe?



      Dios tuvo que ofrecer a los hombres las verdades
      del tercer tipo también a la fe porque son
      esenciales para la salvación y no todos los
      hombres las pueden obtener con las meras
      fuerzas de su razón. Con la mera razón es muy
      difícil alcanzarlas, habría que ser filósofo o
      teólogo. Además, el ejercicio de la razón no es
      muy fiable puesto que en muchas ocasiones
      mezcla la falsedad con la verdad, por lo que a
      muchos les parecerían dudosas verdades
      realmente ciertas.
No hay incompatibilidad entre razón y fe, entre la esfera del conocimiento
natural y la esfera de conocimiento sobrenatural. El conocimiento sobrenatural
descansa directamente en Dios y el natural indirectamente ya que Dios nos ha
dado la razón para comprender los primeros principios de la ciencia.
Las verdades que poseemos por revelación divina no pueden ser contrarias al
conocimiento natural. Si se da un conflicto entre ambas, Santo Tomás
considerará que tal conflicto no es real, pues el error estará en el mal uso de la
razón

¿Supuso la doctrina tomista de las relaciones entre la fe y la razón un avance
o un retroceso?

Estrictamente hablando, la posición de Tomás supondrá el fin de la sumisión
de lo filosófico a lo teológico. Esta distinción e independencia entre ellas se
irá aceptando en los siglos posteriores, en el mismo seno de la Escolástica,
constituyéndose en uno de los elementos fundamentales para comprender el
surgimiento de la filosofía moderna.
La existencia de Dios es evidente considerada en sí misma, pero no
considerada respecto al hombre y su razón finita y limitada. Tanto es así que ni
siquiera las diversas culturas o civilizaciones tienen la misma idea de Dios
(judaísmo, islamismo, cristianismo, politeísmo...) e incluso, ni siquiera todos
los hombres pertenecientes a la misma cultura poseen la misma idea de Dios.
Si la existencia de Dios no es una verdad evidente para nosotros es necesario,
pues, que sea demostrada de un modo evidente para la razón, de un modo
racional, en el que no intervengan elementos de la Revelación o de la fe.
            ¿Por qué es imposible una demostración a priori?


  El argumento puramente racional que intenta llegar a la existencia de Dios
a partir de la comprensión de la noción de Dios (argumento ontológico, a
veces llamado “a priori”) no era adecuado pues no se corresponde con las
facultades cognoscitivas humanas. El conocimiento humano debe partir de
lo que es más cognoscible para nosotros a lo que es menos cognoscible.
Dado que el mundo que se ofrece a los sentidos es más cognoscible para
nosotros que las realidades puramente inteligibles, debemos partir de ese
mundo si queremos demostrar la existencia de Dios.



El punto de partida de Tomás es razonable: si Dios ha creado al mundo
ha tenido que dejar en él alguna huella o sello particular, del mismo
modo que la obra de un artista manifiesta de algún modo las
peculiaridades de su autor.

				
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