Antognini TC by HC120527142119

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                                           TRAUDICIÓN
      Ceguera: un obstáculo que puede traducirse en resonante oportunidad
                                    ANTONIGNI, Julián Andrés
 UNR (Facultad de Humanidades y Artes, Escuela de Antropología, Depto. de Etnolingüística)
               Movimiento de Unidad de Ciegos y Ambliopes de Rosario (MUCAR)
                                   juliantropologo@yahoo.com.ar


Sin opsis
Incapaces de comprender las diferencias humanas, a veces prejuzgamos que las personas con
“discapacidades” físicas como la ceguera son incapaces de realizar diversas actividades. En
otros casos, esperamos “exóticas” o “heroicas” demostraciones que nos conmuevan y hagan
creer en la “capacidad”. Ambas posturas derivan de un imaginario que se plasma
cotidianamente en nuestras acciones, sentimientos y pensamientos. De este modo, no
sorprende que muchas personas ciegas queden marginadas de la vida comunitaria por no
conseguir trabajo o sufran la frustración de no encontrar los medios necesarios para expresar
ideas y sentimientos aprovechando sus propias aptitudes. Ante esta problemática, proponemos
la enseñanza de inglés a personas con ceguera mediante cursos orientados a la interpretación
y la traducción. A través de esta propuesta, pondremos en acción el lenguaje, capacidad
humana universal que involucra al cuerpo y al espíritu, y estimularemos preponderantemente el
poder de escucha. Desarrollando las habilidades lingüísticas y afinando la audición, las
personas ciegas se prepararán para captar oportunidades laborales. Además, podrán descubrir
facultades latentes tanto en su pensamiento como en los sentidos no afectados.
Cosecharemos tales frutos si reflexionamos periódicamente sobre la aplicación de
presupuestos     adecuados     y   métodos     accesibles.    Anhelamos      que,   comunicándonos
creativamente por medio del idioma materno y el extranjero, estudiantes y docentes
comencemos a protagonizar un resonante cambio individual y colectivo en la interpretación y
práctica de la convivencia entre seres humanos con distintos dones.


Discapacidades imaginarias e imágenes de la capacidad
Como antropólogos y lingüistas, nos concentramos mayormente en la exploración del
pensamiento simbólico1: el mundo de los significados que se generan en, por y para la
convivencia y el desarrollo humanos.
Emanados del imaginario popular e individual sociohistóricamente constituido, las
creencias y los prejuicios rígidos acerca de la “discapacidad” incapacitan mucho más
que los impedimentos físicos. Las consecuencias de estas concepciones se


1 En “El hechicero y su magia” y “La eficacia simbólica”, Claude Lévi-Straus brinda una magnífica
explicación sobre cómo se emplea el poder de la simbología para modificar circunstancias conflictivas y
establecer un nuevo equilibrio tanto psicosocial como fisiológico.
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materializan en los discursos y comportamientos cotidianos. Así surgen los obstáculos
de la marginación, desvalorización2 o tergiversación de las necesidades de las
personas con ceguera.
En nuestra cultura occidental, burguesa y capitalista solemos creer férreamente en lo
que denominamos discapacidades imaginarias. Si bien los llamados “discapacitados”
tienen alguna falencia física específica, ésta no les imposibilita desarrollar sus
potencialidades ni efectuar todas las acciones que, según se supone, están
inhabilitadas para llevar a cabo. No desestimamos las dificultades que ocasiona la
ceguera, pero con frecuencia el sentido común nos hace extender los alcances de esta
limitación fisiológica a ámbitos donde la visión no es indispensable para que cualquier
persona pueda desempeñarse. Esto se vincula no sólo con una determinada
concepción sociocultural de la “discapacidad”, sino también con la discriminación
(estigmatización) de los “diferentes”, quienes no se asemejan a los”normales” o
“videntes”.
Cuando existe cierta apertura hacia las posibilidades de acción de las personas
ciegas, generalmente se convierten en noticia quienes pintan cuadros o toman
fotografías, labores enormemente relacionadas con el tratamiento de la imagen. En
determinadas ocasiones esta situación obedece a una atracción por hechos exóticos3.
En otras, se emparenta con la exigencia de demostrar que se puede, es decir, con
amoldarse a una determinada imagen de lo que significa la “capacidad”. En muchas
instancias de estas “heroicas” incursiones en las artes visuales los ejecutantes
necesitan indispensablemente de un guía4 o de alguien que apruebe u oriente casi
decisivamente la ejecución de la obra.
¿Las personas con ceguera necesitan habituarse a esta actitud demostrativa? ¿Por
qué se las reconoce tanto cuando realizan actividades donde, durante o después de la
obra, prima lo visual? ¿Será qué tienen que mostrarse a imagen y semejanza de
quienes vemos para ser aceptados? ¿Se tratará de una manera “extraordinaria” de
demostrar que la persona ciega puede ser “útil”? Estas preguntas pueden despertar
saludables ejercicios de autocrítica y reflexión que promuevan otros cuestionamientos


2 El término “minusválidos”, frecuentemente utilizado para referir a las personas con ceguera u otros
impedimentos físicos, lleva claramente explícita en el prefijo “minus” la idea de una valorización negativa y
despectiva. ¿Podremos, de una vez por todas, contrarrestar la creciente minusvalía interpretativa de estos
tiempos y empezar a pensar en otros términos para despertar nuevas ideas que generen una “plusvalía”
simbólica en nuestra comprensión de la condición humana?
3 Si ejercemos la autocrítica, en “Eidos, abismo del saber”, uno de nuestros trabajos anteriores,
expresamos nuestro impacto por la obra de Evgen Bavcar, un fotógrafo ciego de origen esloveno.
4 En una reciente comunicación personal, el director del Movimiento de Unidad de Ciegos y Ambliopes de
Rosario, nos comentó de su insatisfacción al participar de un torneo de bochas en donde su protagonismo
y disfrute dependía exclusivamente de las indicaciones, observaciones y aprobaciones de un guía.
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relevantes. ¿Desde qué punto de vista nos relacionamos con las personas con
impedimentos visuales? ¿Existe la obligación de que quienes vemos aprendamos
braille para “parecernos” a quienes no ven?
Es tiempo de cuestionar las ideas hegemónicas en nuestro sentido común. En los
programas de rehabilitación se descubre que, con preparación y concienciación, las
discapacidades visuales no son, como se prejuzga, barreras tan extremas. Tampoco
es necesariamente importante llevar a cabo quehaceres u obras conectadas con
producir agrado a la vista5. Con creatividad, se pueden aprovechar varias alternativas
de desarrollo intelectual y laboral en las cuales entren en juego ideas y percepciones
corporales diversas.
Esperamos que esta crítica de ciertos obstáculos ficticios e imágenes de la
“capacidad” trascienda el mero plano discursivo. Simplemente como un medio de
transformar nuestra “voz” en hechos, proponemos dictar a personas ciegas cursos de
inglés, exploratorios de la traducción y la interpretación. Nos inspiramos inicialmente
en hombres y mujeres que, pese a vérselas con una limitación visual, encontraron
beneficiosas alternativas de expresión y trabajo en el campo de los idiomas. Estos
referentes nos conducen a versar sobre ese don tan poderoso que nos vincula más
allá de las diferencias físicas: la capacidad humana universal del lenguaje. Ciertas
condiciones incrementan la posibilidad de aprovechar tal capacidad en la enseñanza
de inglés. Además, consideramos que combinar los procedimientos pedagógicos
convencionales con técnicas alternativas permitiría un mayor aprovechamiento de la
facultad del lenguaje al aprender otro idioma. Nos incentiva que ya en la etapa previa a
la puesta en práctica de nuestro método comencemos a vislumbrar la probabilidad de
cambios y a formularnos interesantes preguntas.


Otros idiomas, otras voces
En Rosario, otras partes de Argentina y el resto del mundo encontramos numerosas
personas a quienes la ceguera no imposibilitó aprender otro idioma.
Mencionemos algunos ejemplos. En la primavera del año 2004 Multilingual Computing
& Technology publicó un artículo sobre la importante experiencia laboral de la
traductora ciega Anne Robertson, de origen británico. La rosarina Graciela Mattei,



5 Para analizar una crítica sobre las derivaciones del actual adormecimiento sensorial y de la
entronización del sentido de la vista en la cultura occidental, podemos remitirnos a los escritos de Jenks
(1995), Bilbeny (1997) y Lowe (1995), los cuales se detallan en las referencias bibliográficas de nuestro
anterior trabajo, “Eidos, abismo del saber”.
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quien actualmente reside en Estados Unidos, es otra traductora e intérprete ciega de
distinguida labor.
El profesor ciego Nikolic Tihomir ha enseñado inglés durante veintiocho años en un
instituto para niños ciegos en Belgrado. Además, ha dedicado veinte años de trabajo a
adaptar libros de texto a la escritura braille. En sus escritos resalta las posibilidades y
habilidades de las personas ciegas para aprender y dominar lenguas extranjeras.


   «Más allá del nivel educativo que posean, las personas con ceguera o disminución visual
   habitualmente muestran un notable talento para el aprendizaje de idiomas extranjeros.
   Este hecho parece ser la consecuencia de una especial sensibilidad auditiva y de la
   ejercitación de la memoria desarrollada durante el proceso de rehabilitación. La práctica
   evidencia que los niños y niñas descuidados en el ámbito educativo alcanzan excelentes
   resultados al aprender otros idiomas, específicamente durante la instancia oral.»
   (Tihomir, 1986: 220) (La traducción es nuestra)


La capacidad invisible que todos compartimos
En esta sociedad, desbordada por un tempestuoso torrente de ensordecedores
sonidos y, principalmente, de enceguecedoras imágenes, nos cuesta escuchar
aquellas voces que claman cómo muchos aspectos trascendentes se escabullen
constantemente de nuestros omnipotentes ojos.


   «Occidente hace de la visibilidad un mito. Los hechos transcurren ante nosotros y el
   registro habitual lo otorga la mirada, ahora multiplicada por auxilios técnicos y
   tecnológicos de la fotografía, el cine y el video y un sin número de aparatos que
   construyen y reconstruyen aquello que parece escaparse en su inmediatez. Entonces el
   ojo humano parece insuficiente para ver una realidad que lo desborda en su
   multiplicidad, en su desmesura. Incluso con los aditamentos actuales, la visión esta
   reducida a captar apenas una parte infinitesimal de lo que acontece a su alrededor […]»
   (De Luna, 1999)


Desde nuestra infancia, todos compartimos un don invisible y fundamental para
nuestras vidas. El lenguaje es la capacidad humana universal de producir sistemas
simbólicos y comunicativos6. Esta facultad nos permite generar los signos meramente


6 La comunicación es simultáneamente una necesidad y una actividad humana esencial. Gracias a la
comunicación se configura el conjunto de comportamientos y pensamientos de todo grupo social. Por lo
general, parece que comunicarse resulta muy sencillo. Hemos adoptado y predicado la mala costumbre
de escribir por escribir, de hablar a la buena de Dios. Las irreflexivas emisiones de sonidos y grafías
complican la eficacia del acto comunicativo llevando a la redundancia, la confusión y el
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verbales (la lengua) y todos los demás medios de expresión o códigos socioculturales:
el juego, la danza, la música, el teatro, la escultura, etc. Toda persona, ciega o no,
cuenta entonces tanto con una herramienta comunicativa como con un magnífico
recurso para la expresión artística.
En principio, nos interesamos por la lengua, que, según diversos pensadores, es el
más importante de los sistemas mencionados porque representa la totalidad de la
cultura (de la cual los códigos socioculturales son partes componentes) y porque sirve
como instrumento para la transmisión intersubjetiva de ideas y experiencias.
No sólo por la importancia de la lengua, sino también por nuestra experiencia,
formación e información académicas, hemos escogido, como punto de partida y
apertura, sumergirnos en el campo de los idiomas mediante la enseñanza del inglés7,
orientada a traducir e interpretar. Llamamos traudición a este método. Se trata del
proceso mediante el cual, empleando el sentido auditivo como canal primordial8 para
recibir mensajes, las personas ciegas asimilarán competencias bilingües para explorar
la comprensión de discursos hablados o escritos en un idioma extranjero y su traspaso
de modo escrito o hablado a nuestra lengua materna.
Este tipo de enseñanza de inglés es nada menos que un modo, entre otros posibles,
de abocarnos a liberar las aptitudes lingüísticas de las personas con ceguera y
enseñarnos mutuamente que, escuchando e interpretando, se aprende a traducir y
expresar los dones y talentos que traemos a este mundo.


Condiciones que ayudan a la traudición
A continuación enumeramos algunas de las condiciones propicias para que las
personas ciegas accedan al aprendizaje de inglés y puedan ponerlo en práctica:
1. recursos humanos: conjunto calificado de profesores y traductores de lenguas
    extranjeras, especialmente de inglés, y profesionales asesores (psicólogos,
    licenciados en letras o en diversas disciplinas artísticas, licenciados en ciencias de
    la educación, etc.).


desaprovechamiento de la situación de diálogo. Es que estamos olvidando lograr la comprensión mutua,
lo que debería ser el objetivo esencial de cualquier conversación. En lo que hoy se denomina “sociedad
de la información” hace falta la transformación creativa de los modos en que nos comunicamos para que,
ayudados (y no desbordados) por la parafernalia de medios tecnológicos, podamos dar el paso aún
pendiente hacia una “sociedad de la comprensión”.
7 Queremos hacer hincapié en que antes de aprender otra lengua, como el inglés, es necesario afianzar
el conocimiento y cultivar el goce de la lengua materna, el castellano en este caso.
8 Hacemos hincapié en el sentido auditivo porque lo consideramos el punto de partida para enseñar y
aprender otro idioma. Sin embargo, a medida que las personas con ceguera desarrollen el manejo del
idioma materno y extranjero, el tacto se convertirá en otro medio fundamental al que podrán recurrir una y
otra vez durante las labores de comprensión y traducción.
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2. marco académico apropiado: instituciones vinculadas a la enseñanza, traducción e
    interpretación del idioma inglés.
3. oportunidades de empleo: agencias de traducción, afluencia turística de habla
    inglesa, empresas transnacionales de distintos rubros y firmas locales vinculadas
    con clientes del exterior, etc.
4. cumplimiento de la legislación9: aplicación efectiva de las leyes (nacionales e
    internacionales) y decretos referentes a las personas con discapacidad.
Vale recalcar que no es indispensable que estén dadas todas las condiciones
especificadas ya que, de lo contrario, estaríamos pasando por alto la constante
dinámica que presenta cualquier grupo social. En los experimentos de laboratorio
deben controlarse exigente, minuciosa y artificialmente todas las condiciones para
obtener determinados resultados. Por el contrario, en los proyectos llevados a cabo
entre personas, aunque se carezca de medios materiales o de infraestructura, esto se
consigue y construye gradual y colectivamente mediante acciones concretas, debates
y consensos. Además, sabemos que el lenguaje es el elemento universalmente
compartido. Dotados de este don, sólo nos hace falta una actitud predispuesta y
compromiso de conjunto para llevar a cabo un proyecto pedagógico que involucre la
adquisición del bilingüismo.


Traudición, un método incipiente
He aquí nuestra propuesta preliminar de cómo aprovechar la facultad del lenguaje en
el aprendizaje de otro idioma.


Con presupuestos a la altura de las circunstancias
Por un lado, precisamos encontrar personas e instituciones dispuestas a modificar los
tradicionales rumbos a los que se destinan los recursos económicos a fin de virarlos
hacia la aplicación de nuestra iniciativa.
Por otra parte, instamos a desprendernos de las anteojeras teóricas. Es preciso
cambiar nuestra forma de pensar en un sentido que posibilite la erupción de
renovadoras y recreativas experiencias pedagógicas. Como eje cardinal, buscamos
emplear el conocimiento como herramienta de servicio10 recíproco y problematizar su


9 Estudiosa de la legislación referida a las personas con discapacidad, la abogada Laura Subies (2005)
afirma que el problema principal no es la escasez de leyes sino el gran incumplimiento del amplio marco
legislativo ya existente.
10 Al igual que otros tipos de conocimiento (mágico, mitológico, religioso, artístico, etc.), la ciencia y la
técnica son bienes culturales que crecen en la medida en que se brindan, se comparten, sin marchitarse
como propiedad privada en manos de algunos apócrifos “iluminados”. Sostenemos que estos bienes
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uso como instrumento de poder11. Somos partidarios de una adaptación del
conocimiento científico social a las necesidades de la gente y no del mercado
financiero o de los círculos (circunloquios) intelectuales12. Si se nos concede la
extrapolación, llamaremos ergonomía13 social a nuestra concepción.


Con procedimientos apropiados y accesibles
Ante todo, es crucial mantener y pregonar el respeto por el ritmo y estilo propio de
cada persona dispuesta a aprender. Significa contar con un panorama del grupo
humano con el que trabajaremos en el curso elaborando una base de datos que
incluya información pertinente: edad, sexo, causas y características de la ceguera,
nivel de conocimiento del idioma inglés, intereses, aficiones, etc.
Mediante la información obtenida según el principio anterior podremos imaginar y
planificar de una mejor manera los procedimientos y elementos por emplear.
Tanto la comprensión como la producción oral y escrita de un idioma extranjero se
activan y potencian mediante:
   1. Enseñanza tradicional: Es conveniente valernos de los métodos convencionales
   para transmitir las competencias14 necesarias para asimilar segundas lenguas.
   Según el nivel de inglés abordado, emplearemos un determinado libro de texto,
   transcripto al braille y reconocido por institutos de enseñanza internacionales. El
   libro de texto actúa como guía de referencia permanente. Es un instrumento que va
   pautando       organizadamente         la   manera       en    que    los    estudiantes      asimilan
   conocimientos y experiencias. Además, posibilita que en un futuro pueda rendirse
   un examen oficial que certifique los resultados obtenidos durante el curso.
   2. Técnicas alternativas y complementarias: Siguiendo la noción de cuerpos
   significantes15, proponemos valernos de medios que activen los distintos canales
   sensoriales de nuestro cuerpo. Se puede potenciar la lengua materna y aprender un


alcanzan un auténtico florecimiento en la popularidad a diferencia de la potestad, en la cesión en lugar de
la posesión.
11 En los libros “La verdad y las formas jurídicas” y “Vigilar y castigar”, Michel Foucault indaga de manera
esclarecedora sobre la relación entre poder y saber.
12 Una interesante pregunta: ¿hasta dónde se crea una necesidad meramente burocrática de asistir
(canalizada y aprovechada por políticos, científicos, agentes de la salud, etc.) y hasta qué punto existe un
verdadero aporte a los requerimientos inmediatos de las personas que solicitan o necesitan asistencia?
13 La ergonomía es la ciencia de la adaptación del trabajo al hombre para disminuir el cansancio físico y
nervioso.
14 Cuando hablamos de “competencias”, nos referimos a las cuatro habilidades que posibilitan el manejo
integral de un idioma: comprensión escrita, comprensión oral, producción escrita y producción oral.
15 Silvia Citro (2003) critica las miradas antropológicas con resabios cartesianos postulando un método
dialéctico orientado a superar, entre otras falaces dicotomías, las concepciones dualistas que separan el
cuerpo y la mente. La investigadora defiende una autonomía relativa de las prácticas del cuerpo respecto
de la omnipotencia del lenguaje, y es ahí donde reconoce una capacidad creadora en lo corporal.
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   idioma foráneo con la ayuda de otros lenguajes naturales y culturales con los que
   hemos convivido desde la infancia, los cuales abarcan lo musical, lo teatral, lo
   lúdico y demás. Estas instancias posibilitan el uso y valoración del cuerpo no sólo
   como un mero instrumento de expresión lingüística sino también como un medio de
   producir y captar experiencias extralingüísticas que generen nuevos significados.
   Basados en este argumento, pensamos complementar la enseñanza con distintas
   actividades, realizadas dentro o fuera de los confines del aula, que movilicen las
   percepciones de formas y texturas (arte textil y otras manualidades), sonidos
   (música), sabores (comidas y bebidas) y fragancias (flores, etc.) o activen todas
   ellas en simultáneo (teatro, juegos, relatos de cuentos, fábulas, mitos, leyendas,
   proverbios o refranes).
   3. Medios tecnológicos: Prevemos la utilización del grabador16 (en reemplazo del
   pizarrón), de la computadora y de diversos programas informáticos, tales como
   lectores de pantalla, traductores electrónicos, transcriptores al braille, etc.


Con el aprendizaje puesto en acción
Existen fructíferas maneras de aplicar lo aprendido en los cursos de inglés:
traducciones mediante Internet en el hogar o en una oficina, interpretación en
conferencias, labores de secretaría bilingüe, etc. En particular, nos interesa proceder
de a poco y experimentar una manera de aplicación: el voluntarismo17: Por un lado, los
estudios médicos sobre la ceguera derivan en una constante circulación nacional e
internacional de informes y revisiones de investigaciones en diferentes idiomas.
Contando con una apropiada preparación lingüística, cualquier persona ciega puede


16 El grabador es útil para grabar las clases y poder asimilar los conceptos y experiencias fundamentales
mediante el repaso fuera del tiempo formal de cursado. También sirve para que el profesor pueda
acompañar la ejercitación y desarrollo de alumnos y alumnas revisando las grabaciones de las tareas que
estos y éstas realizan cuando no están en clase.
17 La idea de competencia es uno de los puntales sobre los que se asientan los discursos y prácticas
económicas de las modernas sociedades capitalistas. Habitualmente presentada como la principal
impulsora de la evolución humana, esta idea, que hoy actúa como principio rector en la economía,
impregna, en mayor o menor grado, todas las esferas de nuestras relaciones interpersonales, tales como
la política, la educación, el arte, etc.
Innumerables estudios antropológicos han relativizado el enfoque mencionado y evidenciado el
fundamental papel que ha jugado la reciprocidad, el deber de dar y el derecho de recibir, en la
convivencia humana desde los tiempos más remotos. Por lo tanto, no es para nada aconsejable aplicar
indiscriminadamente las ideas darvinistas acerca de la famosa lucha por la supervivencia cuando
reflexionamos sobre el modo en que los seres humanos piensan y actúan en la sociedad.
Según nuestra propia experiencia profesional en el campo de la traducción, los trabajos voluntarios
muestran que el crecimiento individual y comunitario también se logra y goza mediante la cooperación o
colaboración entre personas e instituciones, situación que posibilita la apertura de lazos solidarios que
generan posibilidades para nuestro presente y futuro. Es más, la comunicación misma no sería posible sin
la cooperación, sin una mínima comunión de significados en el seno de una determinada sociedad. Tal
vez hemos estado ocupándonos tanto de las elucubraciones darvinistas respecto de la lucha por la vida
que hemos desatendido la comunicación con la vida (social y natural).
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empezar a colaborar con la traducción de este intercambio, ya sea oral o escrito, y
convertirse en partícipe directo de futuros descubrimientos relacionados con el
tratamiento de su impedimento fisiológico.
Por otra parte, a raíz del enorme progreso de las telecomunicaciones, numerosas
instituciones18 de Argentina y otras partes del planeta solicitan diariamente la
colaboración de personas capaces de traducir textos.
Por este rumbo de práctica lingüística, puede darse una gran amplitud para desarrollar
la creatividad y trabajar en torno a los intereses personales. Además, es posible
obtener referencias y establecer conexiones. También se pueden tramitar becas o
conseguir patrocinio para proyectos personales y, por sobre todas las cosas, se
aprehende cómo ser protagonista, cómo disfrutar jugando responsablemente con el
lenguaje.


Conclusiones expectantes
                                           Ciegu y sordu ‘e corazón tá aquel paisanu
                                           qui a la ura de lo bife’ en sí mesmo se ve trabao.
                                           E si lu apichonan lus porrazu, nu se anima a rebencar
                                           pa’ qui cualquier dificulta’ le rime con oportunida’.


En la esfera estrictamente individual, postulamos la traudición como un método para
alcanzar el desarrollo laboral, personal e intelectual.
En términos colectivos, esperamos que docentes, “pupilos” y “pupilas” de la traudición
se transformen en actores protagónicos de un pequeño pero resonante cambio social.
Contrastaremos la hipótesis de que gracias a la interacción comunicativa entre
personas con y sin ceguera, pasaríamos a considerar de otra manera (en otro contexto
pragmático y semántico) la convivencia en medio de las diferencias humanas.


      «La discapacidad es un símbolo negativo y el temor asociado a ella se vincula con
      sus efectos debilitantes. Si se produjeran más situaciones de interacción entre
      personas con y sin discapacidad, podrían ponerse a prueba los mitos relacionados
      con la discapacidad física. Existe la posibilidad de que las interacciones positivas
      ayuden a los individuos a superar los malentendidos que ocurren entre ellos. En


18 Podemos citar algunos ejemplos, tales como la organización canadiense Disabled Peoples’
International (http://www.dpi.org) y la fundación estadounidense Ashoka (http://www.ashoka.org), con
sede en Argentina y numerosas partes del planeta. Estas instituciones necesitan, entre otras cosas,
artesanos del lenguaje para traducir textos escritos o interpretar charlas y discursos en eventos
organizados para tratar temas sobre personas con ceguera, otro tipo de impedimento físico y demás
rasgos que hacen la “diferencia”.
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      este sentido, las interacciones positivas pueden servir para deshacer las
      percepciones negativas que la gente tiene de la discapacidad. No se trata de que
      tales situaciones erradicarán el temor a la discapacidad, sino que servirán para
      comprender que la discapacidad no significa incapacidad.» (Lenney y Sercombe,
      2002: 14)




A partir de esta comprensión, es factible que se adopte una valorización distinta de las
potencialidades de quienes, según un rígido complejo de ideas diseminado en nuestra
cultura, deben desempeñarse únicamente dentro de determinados límites de nuestra
estructura social o demostrar con “exotismo” y el “heroísmo19” los atributos de una
“capacidad” imaginada.
Con el fin de trabajar por la concreción de estos horizontes, reiteramos que nuestra
tarea comenzará por identificar y caracterizar, mediante un diálogo entre investigación
y práctica, las barreras enfrentadas a nivel físico e imaginario y, cabe agregar, en el
orden práctico. Determinando el carácter de las trabas, contaremos con más
alternativas de ingeniárnoslas para traducirlas en oportunidades. Por ejemplo, de
toparnos con un impedimento físico como la ceguera, podemos canalizar nuestras
inquietudes y aspiraciones en otros sentidos: en lugar de actuar de ojo, lo haremos de
oído, manualmente o a pulmón20.
En los albores de transitar el camino de la traudición empiezan a surgir interesantes
interrogantes. ¿Cuál es la manera más adecuada de impartir conocimientos de otro
idioma a personas ciegas? ¿En qué hechos concretos durante la enseñanza y el
aprendizaje se percibe la incidencia del imaginario? ¿Cuáles son las distintas
posibilidades que abren los soportes textuales conocidos hasta la actualidad? ¿Qué
tipo de dificultades aparecen a la hora de traducir e interpretar?




19 El desafío no está en demostrar sino en interpretar de otro modo las acciones propias y traducir en
hechos concretos los intereses y proyectos de la comunidad ciega y sus integrantes.
20 Modificar las metáforas es descuajeringar sutil y sanamente el imaginario individual y colectivo. La
metáfora es una figura del discurso. Toda figura evoca una imagen habilitando así una polisemia, una
apertura del entendimiento. Al diversificar metáforas, se abren dinámicos caminos para comprender lo
que tenemos en común y aquello que nos distingue.
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